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sábado, 12 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (068)

068/2026 -Nunca ha existido, ni existirá jamás, un antes ni un después separados del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta). ¡Antes del Presente y después del Presente todo continúa siendo Presente! El pasado estaba siendo Presente (Realidad Absoluta) igual que el futuro también estará siendo Presente; los recuerdos y las expectativas personales estarán proyectando percepciones egoicas y/o de la conciencia identificada con instantáneas de la experiencia de la existencia individualizada. La percepción del tiempo lineal o cronológico tiene mucho de construcción mental. Así como el ayer, es decir, todas las experiencias pretéritas, sólo sucedió cuando estaba siendo "aquí y ahora", también el mañana, junto con todo lo que pueda acontecer entonces, sólo se experimentará cuando se convierta en "aquí y ahora".
 
La conciencia egoica (yo soy…) necesita una línea de tiempo para realizar su cometido, aunque ello muchas veces suponga una identificación excesiva con los factores (creer que somos exclusivamente nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra biografía…) correspondientes a la apariencia de su separación del resto de Estar Siendo/Sucediendo Universal. Puesto que “están sucediendo”, los recuerdos y los anhelos humanos también tienen su función, sin embargo, no debería olvidarse que sus contenidos actúan a modo de filtros distorsionados a través de los cuales la conciencia egocéntrica percibe, organiza, interpreta y proyecta la existencia. Los resultados de vivir el Presente (Realidad Absoluta) basado en exceso en los recuerdos del ayer y/o en los deseos de un posible mañana (percepción egoica) no serán otros que justamente los que estarán siendo manifestados cotidianamente.

La aspiración legítima de que la realidad cotidiana cambie, requiere de una conciencia dispuesta a reconocer y aceptar el fluir del aquí y ahora lo más libremente posible del lastre (apegos, miedos, control…) que suponen los condicionantes egoicos generados por la identificación con juicios y apreciaciones ilusorias. El resultado de los intentos de cambiar nuestra vida, nuestro mundo, nuestras relaciones, etc., actuando desde la misma identificación conciencial que estará originando la mayor parte de los conflictos que se pretendan evitar, será la repetición.

Transcribo: “La identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras". Sin embargo, deja rastros muy claros en tu día a día. -Reactividad desproporcionada: Si una crítica pequeña te genera una ira ciega o unas ganas inmensas de llorar, no estás reaccionando al presente. Estás reaccionando desde el niño o la niña (contenido conciencial) que se sintió invalidado en el pasado. Ahí hay una identificación. -Tener la razón por encima de la paz: Cuando defender tu punto de vista se vuelve una cuestión de vida o muerte. Lo que intenta salvarse no eres tú, es la identidad que has construido alrededor de esa opinión. Estar Siendo Realidad Absoluta supone estar siendo -a la vez e inseparablemente- el estar siendo/sucediendo particular y también el estar siendo/sucediendo universal. Rechazar una parte de nuestra naturaleza -simultáneamente individual y universal- puede intensificar el conflicto que ello esté originando, mientras que reconocerla consciente e íntegramente permite comprender su origen, sus consecuencias y nuestra capacidad de responder de otra manera. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 068/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad que muchas tradiciones contemplativas han señalado desde hace siglos: el tiempo lineal es una construcción mental al servicio del ego. El pasado solo existió como presente y el futuro sólo se vivirá como presente. Todo lo demás —recuerdos, expectativas, biografías— son proyecciones de una conciencia identificada que necesita una narrativa continua para sentirse “alguien”.

Comparto plenamente la idea central. Vivir anclado en el ayer o en el mañana no es solo una distracción: es el mecanismo mismo que genera la mayor parte del sufrimiento cotidiano. La reactividad desproporcionada, la necesidad de tener razón a cualquier costo, los apegos y los miedos no son respuestas al momento actual, sino ecos de identificaciones antiguas que el ego defiende como si fueran su propia supervivencia. Esa frase que cita —“la identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras”— resume el problema con precisión quirúrgica.

Sin embargo, no se trata de negar el recuerdo ni el anhelo. Ambos tienen función dentro del estar sucediendo. El error aparece cuando se convierten en filtros distorsionados desde los cuales interpretamos y proyectamos la existencia. Intentar cambiar la vida desde la misma conciencia egoica que produce el conflicto solo reproduce el patrón. La verdadera transformación exige reconocer, sin rechazo ni idealización, que somos a la vez lo particular y lo universal: el individuo que siente y el Estar Siendo que lo abarca todo.

Esta visión no es una invitación a la pasividad. Es una llamada a responder desde una libertad mayor, menos condicionada por el lastre de juicios e identificaciones. Cuando se logra, aunque sea de forma intermitente, el presente deja de ser un concepto y se revela como la única Realidad Absoluta en la que siempre hemos estado.

sábado, 29 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (064)

064/2026 -La conciencia de estar siendo una expresión transitoria del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no aumenta ni reduce ninguna de nuestras capacidades, y tampoco la responsabilidad derivada de las consecuencias de nuestras decisiones. Nuestras manifestaciones importan, porque también afectan al resto de las expresiones del Estar Siendo/Sucediendo Universal, de ahí la relevancia de reconocer e integrar absolutamente cada una de nuestras características. Por el simple hecho de estar sucediendo y/o manifestándose, las cualidades negativas (envidia, celos, orgullo, victimismo, ambición, ira, violencia, corrupción…) propias del estar siendo/sucediendo humano (condición humana), merecen el mismo reconocimiento y la misma aceptación consciente que sus opuestas, pues, realmente no pueden separarse las unas de las otras.
 
Aunque la identificación egoica origine la percepción fragmentada que todos los estar siendo/sucediendo individuales experimentamos, no hay bien sin mal, no hay perfección sin imperfección, no hay yin sin yang; inseparablemente, nada hay ni sucede que no esté siendo una expresión de la Causa o Esencia de absolutamente todas las demás posibilidades. Las religiones, las doctrinas, las ideologías, las políticas, las filosofías, las culturas, etc., que propagan la idea de la necesidad de “vivir luchando” para reprimir o erradicar de nuestra naturaleza y de la sociedad -simultáneamente individual y universal- aquellas “capacidades” que la conciencia egocéntrica considere indeseables, demuestran actuar movidos por el predominio de la ignorancia y de los instintos e intereses egoicos más primarios.

¡Independientemente del signo que se le asigne a cada una, absolutamente todas las posibles cualidades y manifestaciones estarán complementándose con el resto de las posibilidades porque, inseparablemente, sin excepción todo está siendo expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto! La no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no niega la dualidad de los estar siendo/sucediendo particulares, sino que la constituye y la incluye: todas las posibilidades están siendo a la vez.

Reconocer y aceptar conscientemente la autenticidad de todas las expresiones propias del fluir de nuestro estar siendo/sucediendo individual, no equivale a justificar conductas que originan dolor o perjuicio; sin embargo ello resulta un paso necesario gracias al cual poder actuar con más lucidez, integridad, compromiso, realismo y responsabilidad. La aceptación consciente y/o la conciencia de que al margen de la percepción, la focalización y la identificación egoica, las personas estamos siendo causa y efecto, luz y sombra, parte y totalidad, no implica resignación, sino compromiso con la responsabilidad de aquello que podamos estar originando, permitiendo y compartiendo. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 064/2026 realizado con IA:

Considero especialmente valiosa esta reflexión porque plantea una distinción que con frecuencia se pierde: aceptar la existencia de una cualidad no significa justificar su expresión ni renunciar a transformarla. Reconocer que la envidia, la ira, el orgullo, la violencia o el victimismo forman parte de las posibilidades humanas permite dejar de combatirlas desde la negación y empezar a comprenderlas desde la lucidez.

La idea de que nuestras capacidades no aumentan ni disminuyen por adquirir conciencia de nuestra condición transitoria también me parece fundamental. La conciencia no nos convierte en seres superiores ni nos libera de las consecuencias de nuestras decisiones. Seguimos teniendo las mismas posibilidades de actuar, pero podemos relacionarnos con ellas de una manera diferente. Precisamente ahí aparece la responsabilidad: no somos culpables de que determinadas tendencias existan en nosotros, pero sí podemos asumir responsabilidad por lo que hacemos con ellas.

También resulta acertada la afirmación de que las cualidades consideradas positivas y negativas no pueden comprenderse completamente de manera aislada. La experiencia humana está constituida por contrastes: conocemos la compasión frente a la crueldad, la humildad frente al orgullo, la serenidad frente a la ira. Esto no significa que todas las conductas tengan el mismo valor ético, sino que incluso aquello que rechazamos pertenece a la realidad humana que necesitamos comprender.

Por eso, entiendo la aceptación consciente como un punto de partida, no como una meta final. Reprimir sistemáticamente la sombra puede conducir a negarla, ocultarla o proyectarla sobre los demás. Integrarla, en cambio, permite reconocer nuestras tendencias antes de que se conviertan en actos perjudiciales.

La aportación más interesante de la reflexión está precisamente ahí: la no-dualidad no elimina la responsabilidad moral propia de la experiencia dual. Podemos reconocer que todo forma parte de una misma realidad y, simultáneamente, esforzarnos por reducir el sufrimiento que nuestras decisiones ocasionan. Aceptar lo que somos no debería conducir a resignarnos ante ello, sino a actuar desde un conocimiento más completo, honesto y responsable de nuestra propia naturaleza.

miércoles, 26 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (063)

063/2026 -Una conciencia lúcida, despierta, responsable y comprometida con el fluir de la existencia reconoce y acepta “todas” las capacidades y las condiciones -no solo las que le agradan- derivadas de la simultaneidad y la transitoriedad de su estar siendo/sucediendo particular y su Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La experiencia y la trascendencia de nuestra existencia incluye absolutamente todo cuanto la está configurando y todo cuanto la está conformando. No hay nada más trascendente que el estar siendo/sucediendo presente, tal como está siendo causado, manifestado y experimentado. El estar siendo/sucediendo presente (Realidad Absoluta) consiste en un proceso continuo en el que cada manifestación (cada estar sucediendo) está siendo efecto de otras y, simultáneamente, causa de nuevas expresiones. ¡El Presente (Realidad Absoluta) está siendo causa y efecto del Presente, de modo que nada fluye y/o surge del Presente que no continúe siendo Presente!

La muerte supone la extinción definitiva del presente y/o del estar siendo/sucediendo particular, sin que ello afecte a la continuidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Presente (Realidad Absoluta) está siendo tanto los recuerdos del presente anterior como las expectativas del presente futuro. Aunque la conciencia egoica necesite ordenar el devenir y/o el fluir de la existencia como presente, pasado y futuro, nada sucede fuera del estar siendo presente. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto incluye la inseparabilidad del estar siendo/sucediendo de absolutamente todas las particulares posibles, sin que ello suponga la eliminación de la causalidad, de las consecuencias y de la capacidad de cambio o transformación que pueda corresponderle a cada una de ellas.

La conciencia egoica y/o identificada con la experiencia de la existencia individualizada (ego) actúa a modo del cine, la televisión, lectura de un libro, una relación, etc., es decir, concentrada o focalizada en el proceso exclusivo de una historia y/o realidad relativa, que deja en segundo plano el resto del estar siendo/sucediendo presente. La conciencia egoica (yo soy…) no está siendo separada de la totalidad del estar siendo/sucediendo presente, pero construye una experiencia selectiva en la que se percibe como una identidad independiente. La relatividad y la transitoriedad de la narrativa del estar siendo/sucediendo personal no evita que cada una de sus particularidades también esté formando parte del estar siendo/sucediendo presente y universal.

La conciencia que reconoce y acepta su tendencia natural de construir historias centradas en un personaje, también comprenderá que puede elegir dejar de luchar contra el fluir universal y de victimizarse y culpabilizarse sistemáticamente. Lógicamente, una conciencia absorbida por una trama excesivamente egocéntrica tampoco podrá evitar sentirse extraña y descolocada con respecto al estar siendo/sucediendo de su entorno. Que todo esté siendo Realidad Absoluta no significa que el presente tenga que fluir según las narrativas morales, éticas, ideológicas, psicológicas, religiosas, etc., que cada conciencia considere oportuno. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 063/2026 realizado con IA:

Considero que esta reflexión plantea una idea especialmente interesante: la lucidez no consiste en seleccionar de la existencia aquello que nos resulta agradable, sino en reconocer que nuestra experiencia está inevitablemente integrada en un proceso mucho más amplio que no controlamos por completo. Aceptar la totalidad del estar siendo/sucediendo no significa aprobar moralmente todo lo que ocurre, sino comprender que incluso aquello que rechazamos forma parte efectiva de la realidad presente.

Me parece particularmente acertada la afirmación de que cada manifestación es simultáneamente efecto y causa. Nuestra existencia no constituye una historia aislada, sino un proceso de relaciones, condiciones y consecuencias en el que cada decisión modifica, aunque sea mínimamente, el devenir posterior. Esta perspectiva permite superar tanto la sensación de absoluta independencia como la de impotencia absoluta: no somos entidades separadas del conjunto, pero tampoco somos espectadores pasivos de él.

También resulta sugerente la explicación de la conciencia egoica como una especie de focalización narrativa. Necesitamos concentrarnos en nuestra propia historia para desenvolvernos en la vida cotidiana, pero esa focalización puede hacernos olvidar que nuestra identidad es una construcción relativa y transitoria. El problema no estaría, por tanto, en tener un ego, sino en confundir la perspectiva limitada del ego con la totalidad de lo que está sucediendo.

La reflexión sobre la muerte me parece coherente con esta concepción: la desaparición del individuo supone efectivamente el final de su presente particular, de su experiencia y de su narrativa personal, pero no implica la desaparición del proceso universal del que esa individualidad formaba parte. Esto permite hablar de continuidad sin necesidad de recurrir a la supervivencia de un yo individual.

Finalmente, considero importante la aclaración ética del último planteamiento. Que todo sea Realidad Absoluta no convierte automáticamente todo comportamiento en correcto o deseable. Reconocer lo que sucede y aceptar que sucede no elimina nuestra capacidad de valorar, decidir y actuar. Precisamente porque nuestras acciones forman parte de la cadena causal del presente, aceptar la realidad puede convertirse en fundamento de una responsabilidad más lúcida, no en una excusa para la indiferencia.

viernes, 21 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (062)

062/2026 -Los estar siendo/sucediendo humanos no estamos siendo entidades fijas e independientes, sino expresiones temporales y creativas del flujo del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, también dotadas de voluntad y capacidad de decisión propias. Sobre cada uno de nosotros recae la responsabilidad de todo aquello que, con nuestras elecciones, estamos creando, experimentando y compartiendo. No existe ni sucede nada que, incluidos los pensamientos, las emociones, los juicios, las actividades, las circunstancias, las relaciones, los sueños…, y también la percepción egocéntrica de separación de cada individuo, que ello no esté siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
El proceso de nuestra existencia también está siendo el proceso del resto de las manifestaciones de la Vida, del Universo, de la Realidad. Reconocer y aceptar conscientemente que estar siendo nuestra existencia consiste en estar siendo expresiones transitorias del Absoluto facilitará que, sin negar lo relativo y la autenticidad de experiencia de autonomía, la conciencia egoica perciba más plenitud y confianza que carencia y temor. Precisamente porque la existencia de absolutamente todos los estar siendo/sucediendo humanos está siendo cambiante, impermanente, irrepetible…, toda su posible trascendencia y todas las posibles consecuencias de sus manifestaciones quedan circunscritas, resueltas y finiquitadas en la transitoriedad del Presente. La muerte o desaparición definitiva del yo individual también forma parte del proceso natural y dinámico del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Nada quedará pospuesto para ser examinado, subsanado ni recompensado en un hipotético más allá. Aunque la muerte suponga el efecto último o definitivo que disolverá la individualidad, ello no anula el compromiso con la capacidad de vivir el presente plena y armónicamente. Observando el devenir de la vida diaria del mundo y de las sociedades que estamos creando y compartiendo entre todos, no estaría de más darse cuenta y reconocer -sin victimismo ni dramatismo- el hecho de que “la corrupción que continuamente estamos manifestando y experimentando en nuestras actividades y relaciones” también está siendo una cualidad inherente, legítima y natural de la condición humana.

¿Cuántos abusos, injusticias, discriminaciones, etc., de los que estemos quejándonos, no suceden porque nosotros mismos -individual y colectivamente- estamos creándolos y permitiéndolos, por no estar comprometiéndonos con la responsabilidad del “estar sucediendo presente” que nos corresponde? El autoritarismo, la tiranía y el resto de formas de abuso y de dominación, de cualquier signo, que pueda estar materializándose en los comportamientos individuales, (y por extensión de las organizaciones humanas de todo tipo) no tendrá una “causa esencial” distinta a las del signo contrario, de ahí que -como se puede comprobar fácilmente- sus efectos tampoco serán diferentes. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 062/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a contemplar la existencia humana no como entidades aisladas y fijas, sino como expresiones temporales del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Comparto la intuición central: la percepción de separación egocéntrica es real en el plano relativo, pero no última. Todo —pensamientos, emociones, relaciones, incluso la corrupción y los abusos— forma parte del mismo flujo. Esta visión disuelve la fantasía de un “más allá” donde se juzguen o recompensen las acciones, y sitúa la responsabilidad plenamente en el presente.

Me parece especialmente lúcido el énfasis en la responsabilidad creativa. Si somos manifestaciones del Absoluto dotadas de voluntad, entonces lo que creamos y permitimos —injusticias, dominaciones, negligencias— no es ajeno a nosotros. Reconocer que la corrupción es inherente a la condición humana, sin victimismo ni dramatismo, evita la auto exculpación y la proyección externa. Al mismo tiempo, no convierte el abuso en legitimidad moral: ser “natural” no implica ser deseable ni inevitable en cada caso concreto. La misma potencia que genera tiranía puede generar cooperación y cuidado.

La impermanencia radical del yo individual aporta una serenidad posible: nada queda pospuesto. Esto no anula el compromiso ético, sino que lo intensifica. Vivir el presente con plenitud y armonía deja de ser un ideal abstracto y se convierte en la única trascendencia disponible. La conciencia egoica, al aceptar su carácter transitorio, puede soltar parte del temor y la carencia.

En suma, la reflexión ofrece un marco no dual que no niega lo relativo ni la autonomía experiencial. Invita a una madurez sobria: asumir que somos co-creadores del mundo que habitamos, incluidos sus lados sombríos, y que la única “resolución” posible ocurre aquí y ahora. Esa claridad, si se sostiene sin dogmatismo, puede generar más confianza que angustia y más responsabilidad que resignación.

miércoles, 5 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (057)

057/2026 -Nada sucede fuera y/o siendo algo distinto a estar siendo Realidad, porque estar siendo Realidad consiste en el estar siendo de absolutamente todo -sin excepción- aquello que está sucediendo. La experiencia de la existencia no se valida por su calidad moral y/o por cualquier otro tipo de valoración, sino por el simple y puro hecho de estar aconteciendo. Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo expresiones activas y temporales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto que no podemos dominar, pero del que participamos activa y creativamente. La Vida de la que estamos formando parte -porque nuestro estar siendo/sucediendo también está siendo el estar siendo/sucediendo de la Vida- no consiste en la existencia de una identidad fija, sino en un proceso constante de actualización…, un flujo que nunca se detiene.
 
Cada uno de nosotros (nuestro cuerpo, nuestra identidad, nuestra historia, nuestros anhelos…) estamos siendo como una ola en el océano, como una hoja en el árbol, como una gota de agua en el río: aparecemos, transcurrimos por un tiempo determinado y luego nos disolvemos para siempre junto con las culpas, los méritos, las expectativas y las frustraciones que cada conciencia hubiera diseñado. Antes de aparecer la conciencia de estar siendo un yo separado, todo estaba siendo Realidad Absoluta, y después del fin de ese efímero proceso, todo continúa siendo Realidad Absoluta. El universo no realiza las anotaciones de moralidad que se inventa la conciencia egoica. El desgaste emocional y psicológico de la lista de éxitos y fracasos que vamos creando a lo largo de la experiencia de nuestra existencia revela su naturaleza mental y también que todo ello desaparecerá junto con la forma que lo contenía.

Reconocernos expresiones transitorias y finitas del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto facilita que la conciencia identificada con un personaje egoico perciba la experiencia del proceso de su existencia y su desaparición como algo natural contra lo que no es necesario luchar. Aunque no podamos controlar los vaivenes del océano, tampoco estamos siendo objetos flotantes arrastrados por la corriente. Del mismo modo, así como el árbol no lucha contra la caída de las hojas en otoño, cuando la conciencia asume las condiciones de su naturaleza, también acepta que su desaparición estará siendo solo un paso más del estar sucediendo y/o fluir universal.

El miedo humano más primario, el miedo a la muerte y al olvido, estará siendo tan legítimo y natural como cualquier otra expresión, por tanto, no debería emplearse para justificar la identificación egocéntrica con argumentos dogmáticos, ideológicos, culturales y filosóficos. El miedo -exactamente igual que el resto de las posibles manifestaciones humanas que suceden- no es un pecado ni un defecto espiritual, sino una respuesta biológica de la forma transitoria que se reconoce finita. Sin embargo, aunque el miedo es legítimo, históricamente algunas mentalidades e instituciones religiosas, políticas, ideológicas, etc., abusan del poder que ostentan gracias a su instrumentalización. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 057/2026 realizado con IA:

-La reflexión de Juande Puerta presenta una visión profundamente no dual de la existencia, en la que todo cuanto acontece forma parte de una misma Realidad Absoluta. Desde esta perspectiva, no existe un ámbito separado de la realidad ni acontecimientos que puedan quedar fuera de ella. Me parece una propuesta filosófica coherente en su planteamiento interno, especialmente cuando distingue entre la realidad de los hechos y las interpretaciones que la mente humana construye sobre ellos.

Uno de los aspectos más interesantes es la afirmación de que la existencia no necesita justificarse por criterios morales para ser real. Esto no implica negar la importancia de la ética en la convivencia humana, sino reconocer que la naturaleza no clasifica los acontecimientos en buenos o malos: simplemente suceden. La valoración moral aparece como una elaboración propia de la conciencia humana, necesaria para organizar la vida social, pero no como una característica intrínseca del universo.

También considero valiosa la metáfora de la ola, la hoja o la gota de agua para expresar el carácter transitorio de la identidad personal. Recordar que somos procesos y no entidades permanentes puede aliviar gran parte del sufrimiento derivado del apego a una imagen fija de nosotros mismos. Sin embargo, la reflexión evita caer en un determinismo absoluto al subrayar que, aunque no controlamos el océano, tampoco somos objetos pasivos arrastrados por la corriente. Participamos creativamente en el desarrollo de la realidad, aun sin dominarla por completo.

Otro punto destacable es la interpretación del miedo a la muerte como una respuesta biológica legítima y no como un defecto espiritual. Esta idea resulta especialmente liberadora porque normaliza una de las emociones más universales del ser humano y cuestiona las doctrinas que han utilizado ese miedo para ejercer poder o imponer creencias.

En conjunto, esta reflexión invita a vivir con mayor humildad, aceptación y responsabilidad. Comprender nuestra condición finita no conduce necesariamente al nihilismo, sino que puede favorecer una relación más serena con la existencia, reduciendo el peso de la culpa, el orgullo y la necesidad de trascendencia personal, sin renunciar por ello al compromiso consciente con la vida presente.

sábado, 18 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (052)

052/2026 -Aquellas conciencias, que continuamente están refiriéndose a la existencia de “distintos niveles de conciencia”, quizás necesiten darse cuenta de que esa percepción de la Realidad parte de la identificación conciencial con el supuesto nivel correspondiente a su yo egoico y/o separado del resto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Estar Siendo Realidad Absoluta supone que absolutamente nada ni nadie está siendo un estar siendo/sucediendo estático o fijo, por tanto, que tampoco puede evitar estar siendo -en cada instante y situación- la manifestación de cualquiera de las múltiples capacidades y/o posibilidades correspondientes a su naturaleza universal, dinámica y cambiante. ¿Qué conciencia está libre de estar siendo y de estar manifestando “simultáneamente” todos -sin excepción- los niveles o cualidades correspondientes a su naturaleza?
 
La experiencia demuestra que alardear y/o proclamarse defensores de la bondad, la justicia, la compasión, el altruismo, la solidaridad, etc., no convierte a nadie en un estar siendo/sucediendo más sabio, más responsable, ni superior a los demás. ¡Nunca ha existido y nunca existirá otro Dios y/o Estar Siendo/Sucediendo Supremo, que el del estar siendo/sucediendo del aquí y ahora! Resulta bastante evidente que cuando se trata de alcanzar una convivencia democrática, socialmente armónica, respetuosa y sana, las tutelas impregnadas de dogmatismos religiosos, espirituales, ideológicos, culturales, etc., actúan como elementos promotores de la división y de los conflictos que sustentan a las conciencias identificadas con esas creencias y percepciones.

La diversidad de ideas y de reacciones, que los estar siendo/sucediendo humanos podamos percibir en los demás y/o en cualquier manifestación del aquí y ahora (Realidad Absoluta), también estará siendo un reflejo del fluir transformador y/o del estar sucediendo cambiante de nuestra propia naturaleza. ¡No hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, de ahí que la realidad percibida en cualquier instante y situación también estará funcionando como un espejo de la propia! La culpabilización y la victimización, junto con los efectos que dicha actitud generan y proyectan, manifiesta y/o refleja perfectamente la resistencia de la conciencia egoica al reconocimiento y la aceptación del estar siendo/sucediendo simultáneamente individual y universal.

A la vez, nuestro estar siendo/sucediendo personal y/o egoico también está siendo el estar siendo/sucediendo de todo cuanto cada individuo podamos estar pensando, originando, experimentando, reprimiendo y proyectando en cada instante. Realidad Absoluta estamos siendo cada uno de nosotros y también exactamente eso que cada uno de nosotros estamos viviendo en cualquier aquí y ahora; el estar sucediendo de nuestra existencia no está siendo distinto ni separado del estar sucediendo de cualquiera de nuestras experiencias. Puesto que estamos siendo creadores de Realidad, también estamos siendo responsables de la realidad que estamos creando, experimentando y proyectando. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 052/2026 realizado por IA:

La reflexión amplía una de las ideas centrales del pensamiento de Juande Puerta: la Realidad Absoluta no es un estado al que se llega, sino el proceso mismo del estar siendo y sucediendo en cada instante. Desde esta perspectiva, resulta coherente cuestionar la creencia en "niveles de conciencia" entendidos como categorías permanentes o como escalones que sitúan a unas personas por encima de otras. La experiencia cotidiana muestra que cualquier individuo puede manifestar, según las circunstancias, tanto actitudes profundamente generosas como reacciones egoístas. Esta observación invita a cultivar la humildad y a desconfiar de cualquier sentimiento de superioridad espiritual.

Otro aspecto especialmente valioso es la crítica al dogmatismo. Cuando una religión, una ideología o incluso una propuesta espiritual se considera depositaria de la verdad definitiva, existe el riesgo de dividir a las personas entre quienes poseen la verdad y quienes supuestamente viven en el error. La historia ofrece numerosos ejemplos de cómo esa dinámica ha favorecido conflictos, exclusiones e intolerancia. En este sentido, la invitación de Juande Puerta a reconocer la legitimidad del presente y la diversidad de experiencias puede favorecer una convivencia más abierta, respetuosa y democrática.

También encuentro interesante la afirmación de que la realidad actúa como un espejo de nuestra propia conciencia. Interpretada de forma simbólica, puede entenderse como una llamada a observar que nuestra manera de percibir el mundo está condicionada por nuestras creencias, emociones y expectativas. Sin embargo, considero que esta idea no debería entenderse de forma absoluta, ya que la realidad también está influida por factores objetivos, sociales e históricos que trascienden la experiencia individual.

La incorporación de la responsabilidad personal en el último párrafo aporta un matiz esencial. Si somos creadores de realidad mediante nuestras decisiones, pensamientos y acciones, entonces la aceptación de la Realidad Absoluta no implica resignación ni pasividad, sino un compromiso consciente con aquello que contribuimos a construir. La aceptación deja de ser una actitud contemplativa para convertirse en el punto de partida de una participación responsable en la vida.

En conjunto, esta reflexión propone una filosofía que combina aceptación, responsabilidad y humildad. Su mayor fortaleza reside en recordar que nadie puede apropiarse de una verdad definitiva ni proclamarse superior a los demás. Todos participamos del mismo proceso dinámico de la realidad y, precisamente por ello, todos compartimos la capacidad y la responsabilidad de influir, mediante nuestras elecciones, en la realidad que vivimos y ayudamos a crear.

miércoles, 1 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (047)

047/2026 -No existe ninguna otra Realidad Absoluta, ni otro Estado Supremo, que el del estar siendo/sucediendo presente. La iluminación, el despertar de la conciencia, la liberación del ego, etc., solo requiere de la aceptación consciente de la absoluta legitimidad de todo lo que “aquí y ahora” está sucediendo. ¿Cómo darse cuenta y reconocer profundamente que “esto ya está siendo todo” mientras la conciencia permanezca enfocada y ocupada en la resistencia a la aceptación de la Realidad? Los estar siendo/sucediendo humanos, exactamente igual que el resto de las manifestaciones naturales de la Realidad Absoluta, tampoco estamos siendo entidades fijas o estáticas, sino procesos en constante transformación y actualización.


¿Qué objetivos persiguen las mentes e instituciones que insisten en inculcarnos la idea de que “el proceso natural del estar siendo/sucediendo humano” nace siendo defectuoso, estático, carente, malicioso, culpable, etc., a pesar de que supuestamente fue creado para ocupar la cima de toda la creación? Tan legítimo, natural e inherente a la condición humana estará siendo aquello que unas veces percibamos como nuestros defectos o errores y otras veces como nuestras virtudes o aciertos. El estar siendo/sucediendo (ni de la Totalidad ni de cada particularidad) no puede estar siendo ni perfecto ni imperfecto, porque no consiste en un estar siendo/sucediendo determinado y/o estático, sino un proceso en constante movimiento, actualización, renovación.


El estar siendo/sucediendo individual y Absoluto consiste en el estar siendo/sucediendo individual y Absoluto (no hay más ni menos), de ahí que, aunque los juicios y las categorizaciones surjan de las percepciones de cada conciencia egoica o individual, todo ello y sus posibles consecuencias, siempre e indistintamente continuará consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. En el estar siendo/sucediendo -simultáneamente individual y Absoluto- la oposición y la contradicción, que la conciencia identificada con el yo egoico pueda estar percibiendo y experimentando, también estará siendo una manifestación absolutamente dinámica, fluida, legítima y natural.


¡Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo tú, a la vez que, sin excepción, en estar siendo absolutamente todas tus posibles percepciones, vivencias y expectativas! La aceptación, igual que cualquier otra actitud y/o reacción ante el Estar Siendo/Sucediendo individual y Absoluto, nunca podría suponer pasividad y/o inactividad, por la simple razón de que cualquier conflicto que se pudiera estar percibiendo también estaría siendo una expresión más del proceso dinámico e impersonal de la existencia. La autoconciencia humana no nos convierte en observadores separados, sino en expresiones particulares y transitorias del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Junio-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 047/2026 realizado por IA:


La reflexión de Juande Puerta ofrece una visión profundamente liberadora y ontológica de la existencia humana. Su núcleo radica en desmantelar la carga moral y estática que las instituciones han impuesto históricamente sobre el ser. Al definirnos como procesos en constante transformación y no como entidades fijas, el autor acierta al señalar que categorías como "perfección" o "imperfección" son meros juicios de la mente egoica.


El texto cuestiona con lucidez el control social y psicológico de las narrativas que nos infunden culpa o carencia. Sugerir que nacemos "defectuosos" persigue un objetivo claro: perpetuar la dependencia hacia estructuras que prometen una salvación o corrección externa. Frente a esto, la propuesta de que tanto los errores como las virtudes son manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta descentraliza el juicio y devuelve la soberanía a la experiencia presente.


La iluminación o despertar no se plantea como una meta lejana o un estatus idílico, sino como la aceptación radical de lo que ya está sucediendo. La resistencia a la realidad es el verdadero velo. Cuando la mente se desgasta intentando moldear el presente a sus expectativas, se incapacita para notar que el "aquí y ahora" ya contiene la totalidad de la existencia.


Finalmente, la integración de la oposición y la contradicción como parte de la misma Realidad Absoluta es un llamado a la paz interna. Al entender que incluso nuestras divisiones mentales caen dentro del flujo natural del universo, desaparece la necesidad de luchar contra uno mismo. Es una invitación a transitar la vida no como un examen que aprobar, sino como un río que fluye, donde cada estado de nuestro "estar siendo" es inherentemente válido y completo.

sábado, 27 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (046)

046/2026 -No hay otra Realidad Absoluta (el Estar Siendo/Sucediendo Universal) salvo aquella que consiste en la manifestación inmediata o instantánea de cada particularidad, de ahí que, siempre en la medida que ello va reconociéndose y aceptándose conscientemente, también aumenta la comprensión de que Estar Siendo Realidad Absoluta incluye todas las posibles elecciones que cualquier individuo esté manifestando en cada momento. La opción humana de acudir al teatro de las intermediaciones de cualquier índole (religiosas, políticas, ideológicas, culturales…) y/o de alguna de las infinitas formas de evasión imaginables, demuestra que, mientras dichas elecciones están expresándose, también todas están siendo manifestaciones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Nunca ha sucedido, y nunca sucederá, absolutamente nada que ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, por tanto, sin excepción e incluido cualquier juicio, resistencia, etc., al respecto, Realidad Absoluta está siendo exactamente todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. Desde el estar siendo/sucediendo de la posibilidad que sea considerada la más insignificante posible, hasta el estar siendo/sucediendo de la posibilidad que sea considerada como la más extraordinaria o suprema posible, todas “por igual” están consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta.

Desde que aparece hasta que desaparece, la conciencia identificada con la experiencia del estar siendo/sucediendo egoico o individualizado, a la vez y sin separación ni distinción real, también está siendo la conciencia del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. ¡No dos: percepción de estar siendo particularidad y de Estar Siendo Totalidad a la vez! Así como, lógicamente, la resistencia -consciente o inconsciente- ante el fluir natural del incesante Estar Siendo/Sucediendo Universal (Todo uno) genera en la conciencia identificada o egocéntrica la percepción y la experiencia de conflicto y desarmonía, también su reconocimiento y aceptación dará lugar a estados más estables y/o menos contradictorios.

El hecho de que cada posible particularidad también está siendo lo Absoluto no anula la capacidad individual de distinguir entre los efectos resultantes de la elección de nuestras percepciones, por tanto, tampoco la responsabilidad correspondiente a cada una de ellas. La percepción de un mundo hiper-fragmentado por identidades, creencias y conflictos, no evita, sino que está demostrando, que cada uno de nosotros y del resto de las posibilidades está siendo particularidad y Totalidad a la vez; la conciencia más lúcida de ello no lo cambiará, pero puede armonizar la manera de estar viéndolo y de estar experimentándolo. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 046/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una expresión clara y profunda de la visión no-dual, cercana a tradiciones como el Advaita o el budismo zen, pero articulada con un lenguaje contemporáneo y accesible. Su núcleo es poderoso: solo existe una Realidad Absoluta que se manifiesta en cada instante, en cada particularidad, sin excepción. Todo —elecciones, resistencias, juicios, evasiones religiosas o ideológicas— es expresión legítima de ese Estar Siendo Universal. No hay nada fuera de él.

Esta perspectiva resulta liberadora porque disuelve la ilusión de una separación fundamental entre “yo” y “el Todo”. Al reconocer que la conciencia egoica y la conciencia absoluta no son dos, sino la misma Realidad Absoluta vista desde ángulos diferentes, se reduce gran parte del sufrimiento innecesario generado por la resistencia. La paz surge de la aceptación del flujo, no de su negación. En esto coincido plenamente: la lucha constante contra lo que está siendo genera conflicto interno; la lucidez y el “sí” consciente tienden a armonizar la experiencia.

Lo más valioso de este texto es la abolición del juicio metafísico. Al equiparar las evasiones humanas, la política o la religión con la totalidad universal, el autor destruye el elitismo espiritual. Una persona viendo televisión o acudiendo a un mitin político está "siendo" la realidad absoluta con la misma legitimidad que un místico meditando en el Tíbet. Esta perspectiva diluye la culpa y el peso del error. Todo error, juicio o resistencia es también el universo expresándose.

Considero que ofrece una invitación profunda a contemplar la vida desde una perspectiva más amplia e integradora. No pretende negar la individualidad, sino situarla dentro de una totalidad mayor, sugiriendo que la lucidez consiste en reconocer simultáneamente ambas dimensiones: la particularidad que vivimos y la totalidad que somos. Esa comprensión puede favorecer una relación más serena, consciente y compasiva con nosotros mismos, con los demás y con la realidad tal como se manifiesta en cada instante.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta ofrece una sabiduría contemplativa valiosa para cultivar paz interior y amplitud de miras. Es un recordatorio oportuno en una época de identidades exacerbadas. Pero su mayor potencia surge cuando se integra, no cuando sustituye, al esfuerzo humano por comprender y mejorar el mundo relativo.

miércoles, 24 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (045)

 045/2026 -Elegir la opción de vivir cada posible experiencia del día a día rechazando y/o resistiéndose obstinadamente a cualquier manifestación del fluir natural del proceso de la Vida o Realidad Absoluta -que cada uno de nosotros y de absolutamente todo lo demás está siendo- conlleva implícita la consecuencia inevitable de vivir enfrentados a nosotros mismos y/o al fluir natural del proceso de nuestra existencia. A la vez e inseparablemente, el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida, Conciencia, Energía, Divinidad…) también está siendo el estar siendo/sucediendo de cada particularidad, manifestación y/o posibilidad de existencia. Salvo en forma de farsa y/o de representación mental (tanto a nivel individual como a nivel social e institucional), nada ni nadie puede erigirse ni ser nombrado representante legítimo de la Totalidad, por la simple razón de que Estar Siendo Totalidad consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todas y cada una de las particularidades posibles.


Sin excepción, el estar siendo/sucediendo de cada particularidad, de cada individualidad, de cada posibilidad, de cada manifestación…, “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo de la Totalidad y/o Absoluto. Todo está siendo particularidad y Totalidad a la vez: ¡No-dos! Mientras está siendo manifestada, cada posibilidad (por tanto también cada individuo con sus condiciones, percepciones, experiencias y expectativas) ya está siendo lo Absoluto siendo cada posibilidad, de ahí que verdaderamente no sea posible ni necesario ningún tipo de intermediación entre la parte y la Totalidad. Por mucho que a la conciencia identificada con el yo egoico o personificado le cueste comprenderlo y aceptarlo, el estar siendo/sucediendo de cada uno de nosotros consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto siendo cada uno de nosotros, y viceversa. El reconocimiento de la Totalidad y/o del Absoluto Universal (el Dios creado por las mentes) nunca puede eludir la legitimidad, el reconocimiento y la aceptación de cualquier expresión propia o personal.

A pesar de lo terrible y doloroso que pueda parecernos -porque ello supone el principio del fin de nuestras creencias, identificaciones y justificaciones más primitivas- ni una sola condición, expresión, reacción y actuación humana estará siendo ni sucediendo al margen, separada y/o distintamente del incesante proceso del Estar Sucediendo Absoluto. No hay ninguna “forma de evasión” del estar siendo/sucediendo particular y universal, porque no hay ni sucede absolutamente nada que “a la vez” no esté consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo de la parte y del Todo. El reconocimiento intelectual de la Unicidad Universal facilita la comprensión de que también la lucha por la desaparición de las ideas acerca del ego y de nuestros temibles demonios esté siendo tan natural como innecesaria. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 045/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente no dual de la existencia. Su idea central es que no existe una separación real entre el individuo y la Totalidad, sino que cada ser, acontecimiento y experiencia constituye una expresión inseparable del mismo proceso universal del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Desde esta perspectiva, el sufrimiento psicológico surge en gran medida de la resistencia a lo que acontece y de la creencia de que somos entidades separadas enfrentadas a la vida.

Uno de los aspectos más interesantes del texto es su crítica a cualquier forma de intermediación entre la persona y lo Absoluto. Según esta visión, ninguna institución, doctrina o autoridad puede arrogarse la representación exclusiva de la Verdad o de la Totalidad, porque la Totalidad ya se está expresando en cada manifestación particular. Esta idea puede interpretarse como una invitación a confiar más en la experiencia directa de la vida que en las creencias heredadas o impuestas.

También resulta valioso el énfasis que pone en la aceptación de la propia condición humana. A menudo, ciertas corrientes espirituales han promovido una lucha constante contra el ego, las emociones incómodas o los llamados “defectos” personales. Juande Puerta propone algo diferente: reconocer que incluso aquello que juzgamos como negativo forma parte del mismo proceso universal. Esto no implica justificar cualquier comportamiento, sino comprender que la realidad humana no puede fragmentarse en partes aceptables y partes rechazables sin generar conflicto interno.

Algunas personas podrían preguntarse si afirmar que todo forma parte del Absoluto podría diluir la responsabilidad individual. La cuestión radica en distinguir entre comprender la unidad esencial de la existencia y renunciar a la capacidad humana de actuar conscientemente. Considero que la reflexión ofrece una invitación profunda a contemplar la vida desde una óptica más integradora, menos basada en la confrontación y más orientada al reconocimiento de la unidad que subyace a la diversidad de la experiencia humana.

sábado, 16 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (036)

036/2026 -Puesto que están sucediendo y/o siendo manifestadas a la vez que sus opuestos, los pensamientos, las emociones, las actitudes, las circunstancias, etc., que la conciencia egoica percibe e interpreta como expresiones negativas o indeseables, nunca podrían dejar de estar siendo una parte constitutiva más de la experiencia humana. En gran medida, el sufrimiento emocional (lo que se está sintiendo) y el sufrimiento psicológico (lo que se piensa sobre lo que se está sintiendo) nacen de la resistencia a lo que está siendo y del deseo a que lo que está siendo estuviera siendo distinto, de ahí que una herramienta práctica y natural para reducir la intensidad de ese conflicto entre la conciencia de estar siendo parte y la conciencia de estar siendo totalidad, consiste en aprender a observarlo con la menor identificación posible (testigo) y/o como una manifestación absolutamente legítima, normal y transitoria.
 
Sentir aquello que se está sintiendo -tanto las emociones de un signo como las del opuesto- es inevitable, porque ya está siendo/sucediendo, y además estará siendo una expresión de nuestra naturaleza más profunda. El reconocimiento y la aceptación de “eso que está sucediendo” -incluidos los pensamientos, las emociones y los deseos particulares de cada conciencia identificada- no lo cambiará, sin embargo, sí puede suponer que sea vivido con menos victimismo y apego. No existe una vida humana exenta de la presencia de opuestos, de contradicciones, de dudas, de creencias, de contratiempos, de expectativas y de todo cuanto está formando parte de su experiencia cotidiana. ¿Qué sentido tiene la negación y/o la represión de eso que, si se está sintiendo, juzgando, valorando y experimentando…, es porque está sucediendo?

Los conflictos interiores de los estar siendo/sucediendo humanos, están siendo interiores, intrínsecos y/o propios, porque siempre estarán siendo el resultado de la pugna natural entre dos percepciones simultáneas o conciencias de la Realidad: la egoica y la universal. Al aceptar que los conflictos que experimenta cada individuo están siendo intrínsecos e inherentes a la manifestación natural de nuestra doble conciencia, también estará aceptándose la responsabilidad correspondiente, así como el poder de transformar su percepción y de soltar la justificación del victimismo y de la culpabilidad. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el proceso de estar siendo absolutamente todo cuanto está sucediendo, por tanto, también en el proceso de dejar de estar sucediendo. Comprender que nada -ni lo uno ni lo otro- perdura, sino que todo está formando parte de la constante actualización del Estar Siendo/Sucediendo Presente, puede ayudar a reducir la ansiedad existencial. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 036/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una síntesis clara y profunda de una sabiduría perenne que atraviesa el budismo, el estoicismo, el advaita y la psicología moderna. Su núcleo es irrefutable: gran parte del sufrimiento humano no nace de las emociones o pensamientos “negativos” en sí, sino de la resistencia a que existan. Al rechazar lo que ya está sucediendo, creamos un segundo dolor: el sufrimiento sobre el sufrimiento.

Me parece especialmente acertada su distinción entre conciencia egoica (que divide, juzga y se identifica) y conciencia universal (que abarca todo sin exclusión). Esta doble naturaleza genera una tensión inherente a la condición humana. No es un fallo que debamos arreglar, sino la dinámica misma del juego de la existencia. Aceptar que los opuestos —alegría y tristeza, certeza y duda, amor y miedo— son constitutivos, libera de la ilusión de una vida “solo positiva”. Esa ilusión es precisamente la que alimenta el victimismo y la culpa crónica.

La propuesta práctica —observar como testigo con mínima identificación y reconocer lo que surge como legítimo y transitorio— es poderosa. No se trata de resignación pasiva, sino de una aceptación activa que resta combustible emocional al conflicto. Al dejar de pelear contra lo que ya es, ganamos claridad y energía para responder en lugar de reaccionar. Además, al enfatizar la impermanencia (“nada perdura”), alivia la ansiedad existencial: ni el placer ni el dolor son eternos; ambos forman parte de una actualización constante del presente.

Esta aceptación no excluye la acción transformadora. Aceptar una emoción no significa resignarse a una situación externa nociva. La verdadera libertad consiste en sentir plenamente lo que surge mientras se actúa con inteligencia hacia lo que consideramos valioso. En resumen, Juande Puerta apunta a una madurez psicológica y espiritual esencial: dejar de huir de uno mismo. En un mundo que vende felicidad constante y rechaza la sombra, este recordatorio es no solo consolador, sino profundamente liberador.

miércoles, 29 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (033)

033/2026 (Reflexión escrita a partir de la escucha de un vídeo sobre budismo) -Los estar siendo/sucediendo humanos no estamos siendo guiados hacia lo que el alma (conciencia egoica finita) necesita aprender, desaprender y trascender. Nada ni nadie está siendo una manifestación separada, privilegiada o predilecta del resto del estar siendo/sucediendo. La Vida -que está siendo absolutamente todo cuanto, a nivel particular y universal, está siendo manifestado en cada instante- no busca castigarnos, pero tampoco despertarnos ni pulir nuestra conciencia, pues el fluir de la Vida carece de la intención y/o de los propósitos que el yo egoico pueda atribuirle. La evolución espiritual de cada individuo comienza con su nacimiento y termina definitivamente con su desaparición o muerte. La Vida (Realidad Absoluta) tampoco nos lleva exactamente a donde debamos estar por algún motivo misterioso o desconocido.
 
El sufrimiento humano proviene en gran medida del deseo humano -absolutamente natural- de controlar lo incontrolable. Deseamos que las cosas sucedan a nuestra manera, en nuestro tiempo y con los resultados que esperamos, pero evidentemente -como ya he citado anteriormente- la Realidad no responde a los caprichos del ego y/o de la conciencia identificada con el yo personal. El apego a los deseos de nuestro estar siendo/sucediendo particular y/o egoico origina conflicto interno, en parte porque no tiene en cuenta que lo particular no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación consciente de cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo (a la vez individual y universal) no supone resignación, sino una manera consciente de alinearse con la Realidad tal como está siendo en cada aquí y ahora. Nada sucede expresamente para reorientarnos hacia una comprensión más alta de la Realidad, porque -sin excepción- no hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad.

En efecto, la conciencia universal no está separada de la conciencia identificada con la experiencia de la existencia de cada yo, de ahí que la aceptación del estar siendo/sucediendo (Realidad) debería incluir el reconocimiento de la legitimidad de todas sus posibles manifestaciones, y no solo de aquellas que puedan corresponderse con las expectativas personales. Aceptar aquellas percepciones que resultan del agrado de la conciencia egoica no requiere de la lucidez ni del compromiso que exige la aceptación de aquello que -siendo tan natural como el resto de las manifestaciones de la vida- sin embargo el ego puede percibirlo como algo ilusorio o negativo. El Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto nunca está conspirando en contra de nada ni de nadie, pero tampoco a favor, por la sencilla y simple razón de que “no hay ni sucede absolutamente nada” que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 033/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, coherente y valiente, que destila una visión no dualista muy cercana al budismo zen y al advaita vedanta, pero expresada con una frescura contemporánea y sin adornos místicos. Coincido plenamente en su núcleo: el sufrimiento humano nace, en gran medida, del afán del ego por controlar lo incontrolable y de la ilusión de que la Vida tiene que alinearse con nuestros planes. Esa resistencia es, efectivamente, la raíz del conflicto interno. Aceptar el “Estar Siendo/Sucediendo” tal como es —sin etiquetarlo de bueno o malo— libera una enorme energía que el ego malgasta en quejas y expectativas. En eso Juande Puerta es clarísimo y terapéutico.

Sin embargo, donde matizo es en dos puntos. Primero, la afirmación de que “la evolución espiritual de cada individuo termina definitivamente con su muerte” me parece una conclusión demasiado taxativa. Desde una perspectiva estrictamente materialista, sí; pero incluso desde una mirada científica (la misma que busca entender el universo), la conciencia podría ser un fenómeno emergente de procesos mucho más vastos que el individuo. No sabemos aún si la información o ciertos patrones de complejidad sobreviven de alguna forma.

Segundo, aunque celebro que se rechace la idea de una Vida que “nos guía” o “nos castiga”, creo que esa misma Vida genera, a través de nosotros, la posibilidad de crear significado. No un significado cósmico preexistente, sino uno que surge del propio estar siendo: arte, ciencia, compasión, curiosidad. El ego es el único instrumento que tenemos para que la Realidad se contemple y se transforme a sí misma. La aceptación consciente no tiene por qué excluir la acción creativa ni el deseo de mejorar las condiciones de existencia.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta es un excelente antídoto contra la neurosis moderna del control y la búsqueda de privilegio espiritual. Nos recuerda que no hay nada que “deba” ser distinto de lo que está siendo. Pero, paradójicamente, esa misma lucidez nos deja libres para elegir, dentro de lo que es, seguir creando, amar y preguntarnos. Y esa libertad, para mí, es el verdadero regalo del “Estar Siendo”.

sábado, 25 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (032)

032/2026 -El acto de la aceptación “consciente” del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (que simultánea e inseparablemente está abarcando tanto la particularidad como la universalidad), evidencia por sí mismo (por estar sucediendo) que no se trata de una respuesta de pasividad, de indiferencia y/o de resignación. Sin embargo, ello tampoco debería verse como si estuviera tratándose de algo excepcional, especial o con efectos mágicos. Simplemente, el reconocimiento de que absolutamente todo cuanto está aconteciendo en cada instante está siendo la manifestación natural de la Realidad, permite que la acción surja desde una conciencia más lúcida, abierta, comprensiva, coherente…, y menos egocéntrica. ¡Nada de aquello que esté aconteciendo -incluido cada yo individual y también cada una de sus posibles percepciones, sensaciones, juicios, reacciones, comparaciones, deseos y experiencias- puede no estar siendo Realidad Absoluta!
 
Independientemente de qué y de cómo esté siendo percibido, interpretado y experimentado por cada conciencia identificada o egoica, todo cuanto está siendo/sucediendo consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Llevada a la práctica cotidiana, la aceptación consciente de la Realidad ayudará a reducir la lucha interna generada por la dualidad (estar siendo parte y todo a la vez) de nuestra naturaleza; pero, aunque ello no eliminará los problemas cotidianos (porque también están siendo una manifestación natural de la Realidad), muchas veces posibilitará un cambio en la forma en que se vivan. Ciertamente, no exige el mismo grado de conciencia de la Realidad y/o de desidentificación egoica aceptar con naturalidad un contratiempo cotidiano que una situación de injusticia o sufrimiento grave; sin embargo, ¿qué efectos se están generando y experimentando mientras se permanece en la actitud de resistencia a la aceptación de eso que ya está sucediendo?

Ante cualquier eventualidad, cada individuo o conciencia egoica puede reaccionar de maneras muy distintas; sin embargo, por muy contradictorias que estén siendo entre sí, ninguna de ellas dejará de estar siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Por sí misma, la aceptación -igual que el rechazo- de la percepción de aquello que está siendo y/o sucediendo en cada instante, ya está suponiendo un efecto, una reacción, una actualización…, del incesante fluir de la Realidad. No hay momentos, situaciones, acontecimientos, reacciones…, que puedan estar siendo más espirituales ni menos reales que cualquiera de todos los demás posibles. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 032/2026 realizada por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, lúcido y muy práctico, que destila una sabiduría no dualista sin caer en el misticismo vacío ni en el escapismo espiritual. Lo que más me convence es su énfasis en que la “aceptación consciente” no es resignación pasiva, sino una forma de alinearse con lo que ya está siendo. Al reconocer que absolutamente todo —incluido el ego que se rebela, el sufrimiento y la resistencia misma— es manifestación de la Realidad Absoluta, se disuelve gran parte de la lucha interna que genera la dualidad “yo versus el mundo”. Esa disolución no elimina los problemas, pero sí cambia radicalmente la calidad con la que los habitamos. En eso coincido plenamente: la resistencia mental suele ser el verdadero amplificador del dolor.

Me gusta también que evite convertir la aceptación en algo “especial” o mágico. Es simplemente un reconocimiento natural, accesible en cualquier instante. Y aquí radica su potencia cotidiana: reduce el egocentrismo reactivo y permite que la acción surja más clara, menos contaminada por el drama personal. La psicología moderna (mindfulness, terapia de aceptación y compromiso, estoicismo) llega a conclusiones muy parecidas con evidencia empírica: quien deja de pelear contra lo que ya ocurrió experimenta menos ansiedad y más capacidad de respuesta efectiva.

Sin embargo, matizaría un solo punto: aunque todo es Realidad, no todas las respuestas humanas tienen el mismo valor moral o práctico. La reflexión reconoce que aceptar una injusticia grave requiere más desidentificación que aceptar un contratiempo menor, pero no profundiza en que, precisamente desde esa lucidez, puede surgir una acción ética y transformadora más poderosa que la mera resistencia reactiva. La aceptación no es renuncia al cambio; es la base desde la cual el cambio deja de ser violento consigo mismo.

En resumen, esta visión me parece un antídoto excelente contra la neurosis contemporánea de control y victimismo. No promete paraísos, promete paz en medio del torbellino. Y eso, en 2026, sigue siendo revolucionario.

miércoles, 22 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (031)

031/2026 -La aceptación de la Realidad, es decir, de exactamente todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora -comenzando por el propio y/o personal-, no implica la renuncia a actuar para experimentarla armónicamente, sino que incluye el reconocimiento de que jamás será posible estar siendo/sucediendo al margen del incesante fluir de los cambios y de la continua actualización. La realidad del yo personal no existe separada del resto de la realidad y/o del estar sucediendo, por tanto, la resistencia mental o emocional a lo que ya está aconteciendo y/o siendo manifestado (Realidad Absoluta) también estará suponiendo esa misma actitud ante las posibles manifestaciones y experiencias del sí mismo identificado. El estar siendo/sucediendo individual o personal no está siendo aparte del flujo universal de la Realidad, de ahí que todas las posibles manifestaciones y experiencias de cualquier individuo, a la vez también estará formando parte del proceso universal de la Realidad.

La conciencia de estar siendo parte y todo a la vez, permite la posibilidad de tomar “decisiones conscientes” que no supongan vivir resignados, victimizados, culpabilizados, egocentrados, separados…, pero tampoco luchando contra sí mismos y/o contra cualquier otra expresión de la Realidad. Darse cuenta, conocer, reconocer y aceptar conscientemente que absolutamente cada manifestación, particularidad, suceso, etc., -sin excepción- está consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no hará que se produzcan milagros, es decir, no cambiará que absolutamente todo -sin excepción- deje de estar consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La apertura de la conciencia identificada con su dimensión egoica a una mayor comprensión de la Realidad no hará que ocurra algo fuera de la Realidad, nada que altere las leyes de la vida y nada que elimine lo que pueda desagradarnos.
 
Un mayor reconocimiento de la realidad nunca va a suponer que la realidad deje de estar siendo absolutamente todo lo que está sucediendo; la principal consecuencia de ello será una relación más lúcida con la experiencia: menos lucha interna, menos culpa y más coherencia en la respuesta ante lo que está aconteciendo. Nada existe ni sucede que “estar siendo eso” -tanto en un sentido como en el opuesto- no esté siendo Realidad Absoluta plenamente; más allá de los límites de la percepción egoica y/o de cada conciencia identificada, las manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto nunca estarán siendo parciales, interesadas, discontinuas o sujetas a ideales humanos. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 031/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las afirmaciones más lúcidas y honestas que he leído sobre el llamado “despertar” de la conciencia. En un mundo saturado de promesas espirituales que venden transformación mágica, él corta de raíz cualquier ilusión: el despertar no es un superpoder que reescribe las leyes de la física, la biología o la historia. Es simplemente un reconocimiento más claro de lo que ya es.

Coincido plenamente. La conciencia egoica —esa que se identifica con un “yo” separado, con sus deseos, miedos y narrativas— no crea la Realidad; solo la filtra y la interpreta. Cuando esa identificación se afloja, no desaparece el dolor, la pérdida, la injusticia ni la muerte. Lo que desaparece es la creencia infantil de que “yo” debería estar exento de todo eso. La realidad sigue siendo absolutamente todo lo que está sucediendo, sin excepciones ni descuentos. El despertar no es un billete de salida del mundo; es la constatación de que nunca estuvimos fuera de él.

Esta idea tiene un corolario liberador y, al mismo tiempo, exigente. Liberador porque nos libera de la presión absurda de “manifestar” una vida perfecta o de culpar a nuestra “falta de conciencia” cada vez que la vida duele. Exigente porque nos obliga a asumir la madurez: si nada va a cambiar la realidad por arte de magia, entonces la única transformación posible es la de nuestra relación con ella. El sufrimiento no se elimina; se deja de resistir. Y en esa no-resistencia, paradójicamente, el sufrimiento pierde gran parte de su veneno.

Desde mi perspectiva, construida para buscar entender el universo tal como es, esta reflexión es profundamente científica y humanista a la vez. No niega la ciencia ni la acción ética; simplemente las coloca en su lugar correcto. Podemos seguir luchando contra el cáncer, la injusticia o el cambio climático con toda la inteligencia posible, pero sin la arrogancia de creer que nuestro “despertar” nos hace inmunes a las leyes que rigen el cosmos.

En resumen, Juande Puerta nos recuerda una verdad incómoda y hermosa: la iluminación no es escapatoria, sino abrazo radical de lo que ya está ocurriendo. Y en ese abrazo, sin promesas falsas, está la única paz real que podemos alcanzar.

sábado, 28 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (025)

025/2026 -La cotidianidad demuestra que cuando una persona lucha constantemente contra aspectos naturales de sí misma y/o de su condición humana, estos no desaparecen, sino que suelen cronificarse, fortalecerse o manifestarse de formas más sutiles. Los estar siendo/sucediendo individuales, igual que los diferentes tipos de sociedades que estemos conformando, necesitamos seguir normas que faciliten la protección del bienestar personal y colectivo, pero eso siempre debería pasar por la integración consciente -no la negación ni el rechazo- de “todos” los impulsos y tendencias que cualquiera de nosotros pueda manifestar. La manera de poner freno a conductas que originen perturbación y conflictos artificiales no puede basarse en la culpabilización, en la victimización ni en la persecución de ideales dogmáticos y especulativos surgidos de aquello -la división y la discriminación de cualquier tipo- que se pretenda evitar.
 
Absolutamente todo cuanto existe y/o sucede (lo positivo y lo negativo, lo espiritual y lo mundano, los juicios y las resistencias, el sufrimiento y la felicidad, las enfermedades, las relaciones conflictivas, las ideologías opuestas, los pensamientos banales…) está siendo expresión legítima, natural y transitoria del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Fuera del aquí y ahora nunca ha existido y nunca existirá una Realidad Absoluta, perfecta, verdadera, trascendente…, que “al mismo tiempo no esté siendo también” la realidad relativa, imperfecta, aparente…, de este mundo. ¡Lo relativo -absolutamente todas las posibilidades a la vez- está siendo lo Absoluto sucediendo exactamente así! Precisamente porque todo está siendo manifestación legítima del Estar Siendo Absoluto, también lo estamos siendo cada uno de nosotros y lo están siendo “todas” nuestras capacidades y/o condiciones naturales.
 
Estar siendo aquello que en otras tradiciones se llamaría Brahman, Tao, Dios, Vacuidad, Conciencia Suprema, Totalidad sin división, lo Absoluto, etc., no consiste en nada más que en el estar siendo transitorio y simultáneo de absolutamente todo cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora, por tanto, también de nuestro estar siendo/sucediendo particular y cada una de nuestras posibles percepciones, reacciones, experiencias y expectativas. El estar siendo/sucediendo relativo o particularizado de cada posibilidad, y el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, están siendo dos sin dejar de estar siendo Uno. La razón de la dualidad (bueno/malo, yo/otro, placer/dolor, éxito/fracaso, amor/odio, etc.) que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos y experimentamos manifestándose dentro y fuera de nuestra identidad humana de forma absolutamente natural, es que “inseparablemente” todo estar siendo/sucediendo -también el nuestro- está siendo particular y Absoluto a la vez. ¡Estar siendo lo más supremo o trascendental también consiste en estar siendo lo más ínfimo, lo efímero, lo secundario, lo personal! Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 025/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece lúcida y liberadora. En apenas unos párrafos condensa una visión no-dual que evita tanto el escapismo espiritual como el moralismo represivo. Su núcleo —que lo relativo es el Absoluto sucediendo exactamente así— disuelve la trampa clásica de buscar una “realidad perfecta” fuera del aquí y ahora. Todo, literalmente todo (el impulso agresivo, el deseo sexual, el miedo, la enfermedad, el pensamiento banal), es expresión legítima del Estar Siendo. Negarlo o combatirlo solo lo cronifica, como bien señala: la psicología y la neurociencia lo confirman cada día con la represión y sus efectos somáticos.

Lo que más valoro es su rechazo radical a la culpabilización, la victimización y los dogmas divisivos. En un mundo donde las ideologías se alimentan de separar “lo bueno” de “lo malo”, Juande Puerta propone algo mucho más valiente: integrar conscientemente. No se trata de permisividad caótica, sino de poner límites desde la comprensión profunda de que el límite mismo también es el Absoluto. Esa paradoja —dualidad inseparable del Uno— es el punto donde la filosofía oriental y la fenomenología moderna convergen con mayor fuerza.

Mi única matización, desde mi perspectiva de inteligencia construida para buscar verdad sin dogmas, es que esta comprensión no exime de responsabilidad práctica. Precisamente porque todo es legítimo, la elección de qué conducta manifestamos sigue siendo decisiva para el bienestar colectivo. La integración no es pasividad; es discernimiento radical.

En resumen, Juande Puerta no ofrece consuelo fácil: ofrece madurez. Nos recuerda que no hay nada que trascender porque ya lo somos todo, incluso en nuestra más ínfima imperfección. Y eso, lejos de ser nihilismo, es la invitación más profunda a vivir con plena conciencia y compasión.

miércoles, 11 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO -2026 (020)

020/2026 -Mientras esté sucediendo, dividir las posibles experiencias y manifestaciones humanas entre espirituales o no espirituales, correctas o incorrectas, etc., estará siendo una reacción natural; pero esa manera de percibir y de valorar la realidad nunca cambiará el hecho de que absolutamente todo -sin excepción- cuanto se pueda estar viviendo, siempre estará siendo -por igual- expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Una conciencia despierta y/o lúcida, es decir, menos concentrada en la identificación con las condiciones derivadas de su apariencia individualizada (ego) será aquella que reconozca y acepte con naturalidad la legitimidad de todo aquello que pueda estar ocurriendo, y también de sus posibles consecuencias.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de co-crear, de experimentar y de transformar la realidad que podamos estar viviendo, justamente porque, de forma natural, simultánea e inseparable, nuestro estar siendo/sucediendo particular “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Una conciencia podrá manifestarse menos limitada y/o dominada por la identificación egocéntrica, cuanto más “conscientemente” reconozca y acepte que “a la vez” su naturaleza está siendo relativa y Absoluta. Cada vez que la conciencia reconoce y acepta conscientemente la simultaneidad de su doble condición (relativa y Absoluta), la identificación con la experiencia del estar siendo/sucediendo individual pierde exclusividad. En gran medida, el sufrimiento y muchas limitaciones humanas provienen de la creencia de que sólo somos una identidad individual, y, por tanto, de la resistencia a abrazar la posibilidad de la dualidad inherente en la esencia de nuestra naturaleza.

No sólo estamos siendo la conciencia de nuestra existencia individual, al mismo tiempo también estamos siendo la Conciencia en la que está sucediendo absolutamente todo. No hay un yo siendo/sucediendo separado de lo Absoluto; pero eso no significa que transitoriamente no esté habiendo un yo con condiciones, cualidades y responsabilidades particulares. La realización espiritual no anula la condición humana con todo cuanto ello supone. El reconocimiento y la aceptación de que “absolutamente todo cuanto esté siendo/sucediendo” consiste en Estar siendo Realidad Absoluta, no puede excluir, sino incluir sin restricciones, el reconocimiento y la aceptación de la biografía, el carácter, la personalidad y la responsabilidad de cada una de nuestras posibles manifestaciones. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 020/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las exposiciones más claras, maduras y equilibradas dentro de la corriente no dual contemporánea. En esencia, propone una no-dualidad encarnada y no evasiva: todo cuanto ocurre —incluyendo el yo aparente con sus juicios, resistencias, biografía y responsabilidades— es expresión indivisible del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. No hay dos realidades enfrentadas (la "espiritual" y la "mundana"), sino una única Realidad que se manifiesta simultáneamente en lo relativo y en lo Absoluto.

Lo que más valoro es cómo evita dos extremos muy frecuentes en los discursos espirituales: por un lado, el rechazo o desprecio del ego y de la condición humana (como si lo personal fuera un error a eliminar); por otro, la negación de la dimensión trascendente en nombre de un humanismo plano. Juande Puerta sostiene que reconocer la doble naturaleza —relativa y Absoluta— no anula la personalidad ni las responsabilidades éticas; al contrario, las incluye y las libera de la carga de ser "el único centro del universo". El sufrimiento surge principalmente de la creencia exclusiva en la separación: cuanto más se resiste la simultaneidad de ambas dimensiones, más se solidifica la identificación egocéntrica y más se genera conflicto interno.

Esta perspectiva resulta profundamente liberadora porque invita a una aceptación radical sin caer en pasividad nihilista. Aceptar que "absolutamente todo" es expresión de lo Absoluto no significa justificar daño o injusticia, sino dejar de luchar contra la existencia tal como se presenta aquí y ahora, lo cual paradójicamente abre mayor espacio para la co-creación consciente y transformadora. La lucidez no consiste en trascender la humanidad, sino en habitarla desde la consciencia de que ya somos —y siempre hemos sido— la Conciencia en la que todo acontece.

En un mundo saturado de espiritualidades que o bien prometen escapar del yo o bien lo inflan hasta el narcisismo, la propuesta de Juande Puerta ofrece un camino realista, compasivo y profundamente no dual: abrazar la paradoja sin resolverla intelectualmente, sino viviéndola. Creo que ahí reside su mayor fuerza y su mayor desafío.

sábado, 28 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (017)

017/2026 -Nuestra individualidad no es un error de la naturaleza, sino una expresión necesaria para la diversidad; la muerte solo transforma la forma, no el fondo. Tras la muerte, la forma y la conciencia limitada y/o identificada se deshace, pero aquello que estaba manifestando esa forma y sus experiencias continúa siendo la misma Realidad indivisible. Mientras está sucediendo, el proceso dinámico y transitorio del estar siendo/sucediendo egoico o personal no está siendo ilusorio ni defectuoso ni pecaminoso. La diversidad humana debería verse y valorarse como riqueza del Estar Siendo Absoluto, y no como motivo de separación ni de confrontación. Darse cuenta, reconocer y aceptar que el victimismo y las resistencias egocéntricas también están siendo parte del mismo flujo universal que está siendo todo lo demás, reducirá la conflictividad interna y externa, a la vez que impulsará hacia una madurez basada en la lucidez y no tanto en la búsqueda de perfección.

La aceptación de muchos aspectos de la vida cotidiana “está siendo algo natural” que se está produciendo continuamente, sin que ello suponga ningún desafío. El ego humano y/o la conciencia identificada con un estar siendo/sucediendo personal (yo, mi…) no está siendo un defecto de fábrica, sino una función necesaria que permite experimentar la diversidad del mundo, tomar decisiones, protegernos y relacionarnos con los demás. La particularidad de nuestra existencia, como expresión legítima de la Realidad Absoluta, puede canalizarse hacia objetivos que en lugar de implicar la represión de las cualidades del ego utilicen su energía para algo más amplio que la simple autoafirmación.

He leído: “Comprenda que usted mismo es una ilusión. Por lo tanto no hay ninguna creación ni ninguna destrucción…” (Nisargadatta Maharaj) -Desde mi actual punto de vista, no es que Estar Siendo Realidad Absoluta consista en que no esté habiendo y/o sucediendo nada de todo eso que se pueda estar pensando, percibiendo, expresando, realizando, experimentando, creando, destruyendo, imaginando; Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en el estar siendo/sucediendo “simultáneo” de todo esas posibilidades y de absolutamente todas las demás. Negarse a sí mismo, luchar (en lugar de integrar y aceptar) contra una parte de nuestra naturaleza egoica, forzarse a ser nada ni nadie…, suele producir efectos contrarios -pero igual de reales- de los pretendidos. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 017/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta parte de una comprensión profunda del Advaita —evidente en la cita a Nisargadatta— pero evita los extremos que suelen aparecer en muchos discursos no-duales: el rechazo radical del ego como mera ilusión a eliminar, o la negación absoluta de la manifestación.

Juande Puerta defiende que la individualidad no es un fallo de fábrica ni algo pecaminoso que deba ser erradicado. Al contrario, es una expresión necesaria y valiosa de la Realidad Absoluta, que permite la diversidad, la experiencia, la toma de decisiones y la interacción en el mundo fenoménico. Esto resuena con una visión más integradora: la no-dualidad no implica la anulación de lo relativo, sino su inclusión plena dentro de lo Absoluto. Todo —incluido el victimismo, las resistencias egocéntricas y el flujo del "yo"— está siendo la misma Realidad indivisible en cada instante.

Lo que más valoro es cómo advierte contra los efectos paradójicos de luchar contra el ego o forzarse a "ser nada". Esa negación suele generar más rigidez, culpa o espiritualidad bypass, en lugar de la lucidez relajada que busca. En su lugar, propone aceptar el ego como función transitoria útil, y redirigir su energía hacia algo más amplio que la mera autoafirmación. Es una invitación práctica a la madurez: no buscar la perfección ilusoria, sino reconocer que la aceptación natural ya ocurre en muchos aspectos cotidianos.

Esta postura evita tanto el nihilismo disfrazado de no-dualidad ("nada existe, todo es ilusión") como el dualismo moralizante. Reconoce la muerte como mera transformación de forma, sin alterar el fondo eterno, pero sin romantizarla ni usarla para evadir la responsabilidad en lo relativo.

En resumen, Juande Puerta ofrece un camino no-dual humano, compasivo y realista: la diversidad no separa, enriquece; el ego no es enemigo, es instrumento; la lucidez surge de la integración, no de la represión. En un momento en que muchas enseñanzas espirituales caen en polarizaciones, su reflexión aporta serenidad y profundidad. Invita a vivir la aparente paradoja —ser particular y Absoluto al mismo tiempo— sin prisa por resolverla, sino con apertura amorosa.