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sábado, 12 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (068)

068/2026 -Nunca ha existido, ni existirá jamás, un antes ni un después separados del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta). ¡Antes del Presente y después del Presente todo continúa siendo Presente! El pasado estaba siendo Presente (Realidad Absoluta) igual que el futuro también estará siendo Presente; los recuerdos y las expectativas personales estarán proyectando percepciones egoicas y/o de la conciencia identificada con instantáneas de la experiencia de la existencia individualizada. La percepción del tiempo lineal o cronológico tiene mucho de construcción mental. Así como el ayer, es decir, todas las experiencias pretéritas, sólo sucedió cuando estaba siendo "aquí y ahora", también el mañana, junto con todo lo que pueda acontecer entonces, sólo se experimentará cuando se convierta en "aquí y ahora".
 
La conciencia egoica (yo soy…) necesita una línea de tiempo para realizar su cometido, aunque ello muchas veces suponga una identificación excesiva con los factores (creer que somos exclusivamente nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra biografía…) correspondientes a la apariencia de su separación del resto de Estar Siendo/Sucediendo Universal. Puesto que “están sucediendo”, los recuerdos y los anhelos humanos también tienen su función, sin embargo, no debería olvidarse que sus contenidos actúan a modo de filtros distorsionados a través de los cuales la conciencia egocéntrica percibe, organiza, interpreta y proyecta la existencia. Los resultados de vivir el Presente (Realidad Absoluta) basado en exceso en los recuerdos del ayer y/o en los deseos de un posible mañana (percepción egoica) no serán otros que justamente los que estarán siendo manifestados cotidianamente.

La aspiración legítima de que la realidad cotidiana cambie, requiere de una conciencia dispuesta a reconocer y aceptar el fluir del aquí y ahora lo más libremente posible del lastre (apegos, miedos, control…) que suponen los condicionantes egoicos generados por la identificación con juicios y apreciaciones ilusorias. El resultado de los intentos de cambiar nuestra vida, nuestro mundo, nuestras relaciones, etc., actuando desde la misma identificación conciencial que estará originando la mayor parte de los conflictos que se pretendan evitar, será la repetición.

Transcribo: “La identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras". Sin embargo, deja rastros muy claros en tu día a día. -Reactividad desproporcionada: Si una crítica pequeña te genera una ira ciega o unas ganas inmensas de llorar, no estás reaccionando al presente. Estás reaccionando desde el niño o la niña (contenido conciencial) que se sintió invalidado en el pasado. Ahí hay una identificación. -Tener la razón por encima de la paz: Cuando defender tu punto de vista se vuelve una cuestión de vida o muerte. Lo que intenta salvarse no eres tú, es la identidad que has construido alrededor de esa opinión. Estar Siendo Realidad Absoluta supone estar siendo -a la vez e inseparablemente- el estar siendo/sucediendo particular y también el estar siendo/sucediendo universal. Rechazar una parte de nuestra naturaleza -simultáneamente individual y universal- puede intensificar el conflicto que ello esté originando, mientras que reconocerla consciente e íntegramente permite comprender su origen, sus consecuencias y nuestra capacidad de responder de otra manera. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 068/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad que muchas tradiciones contemplativas han señalado desde hace siglos: el tiempo lineal es una construcción mental al servicio del ego. El pasado solo existió como presente y el futuro sólo se vivirá como presente. Todo lo demás —recuerdos, expectativas, biografías— son proyecciones de una conciencia identificada que necesita una narrativa continua para sentirse “alguien”.

Comparto plenamente la idea central. Vivir anclado en el ayer o en el mañana no es solo una distracción: es el mecanismo mismo que genera la mayor parte del sufrimiento cotidiano. La reactividad desproporcionada, la necesidad de tener razón a cualquier costo, los apegos y los miedos no son respuestas al momento actual, sino ecos de identificaciones antiguas que el ego defiende como si fueran su propia supervivencia. Esa frase que cita —“la identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras”— resume el problema con precisión quirúrgica.

Sin embargo, no se trata de negar el recuerdo ni el anhelo. Ambos tienen función dentro del estar sucediendo. El error aparece cuando se convierten en filtros distorsionados desde los cuales interpretamos y proyectamos la existencia. Intentar cambiar la vida desde la misma conciencia egoica que produce el conflicto solo reproduce el patrón. La verdadera transformación exige reconocer, sin rechazo ni idealización, que somos a la vez lo particular y lo universal: el individuo que siente y el Estar Siendo que lo abarca todo.

Esta visión no es una invitación a la pasividad. Es una llamada a responder desde una libertad mayor, menos condicionada por el lastre de juicios e identificaciones. Cuando se logra, aunque sea de forma intermitente, el presente deja de ser un concepto y se revela como la única Realidad Absoluta en la que siempre hemos estado.

miércoles, 25 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (016)

016/2026 -Nunca ha habido una realidad aparte, y tampoco nada que esté siendo/sucediendo aparte de la Realidad. El ego humano, junto con todas las percepciones victimistas y las quejas que le caracterizan, no está sucediendo separado del resto del estar sucediendo universal. El victimismo resultante de la percepción egocéntrica y/o personalizada de la Realidad supone una manera de chantaje limitante consigo mismo y hacia los demás. ¿Qué objetivo más extraordinario (¿espiritual?) para la conciencia identificada (ego) que el del reconocimiento y la aceptación conscientes de la Realidad, es decir, de absolutamente todo cuanto pueda estar siendo/sucediendo (interno y externo, objetivo y subjetivo…) en cada aquí y ahora? La meta más difícil de alcanzar para la conciencia egoica no es la de lograr desaparecer ni la de volverse perfecta, sino la de asumir lúcida, libre e incondicionalmente el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
Los miedos, resistencias y deseos humanos, contemplados como formas y/o manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta, también pueden ser acogidas con naturalidad. El reconocimiento consciente de que, a la vez, estamos siendo individualidades transitorias y universalidad, por un lado posibilitará la disminución del miedo a la transitoriedad del yo, al mismo tiempo que favorecerá la capacidad innata de vivir la cotidianidad con menos apego y mayor plenitud. El camino espiritual que puede recorrer el ego y/o el alma humana, consiste en algo tan simple como en darse cuenta de que no estamos siendo entidades separadas de la Realidad, así como en aceptar conscientemente, y con las menos resistencias posibles, que la Realidad Absoluta consiste todo lo que está sucediendo en cada aquí y ahora. El estar siendo/sucediendo individual, con las condiciones y características (egocentrismo) que le son legítimas o naturales, no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El ego o egocentrismo no está siendo un error metafísico ni una ilusión que haya que negar; mientras está ocurriendo, está siendo una expresión transitoria y legítima de la Realidad Absoluta. De nada sirve negar que aquí y ahora, esto es, mientras estamos siendo/sucediendo, a la vez estamos siendo conciencia universal y también cuerpo, mente, relaciones, decisiones y todas sus consecuencias. ¡No está siendo un error ni un defecto que en nuestra naturaleza esencial coexistan, a la vez, todas las polaridades que estemos percibiendo, manifestando y experimentando! Reconocer la naturalidad de esta inseparabilidad y de sus correspondientes contradicciones, invita a vivir los rasgos del yo, no como algo que hay que despreciar ni anular para “llegar a lo Absoluto”, sino como la escena en la que lo Absoluto está expresándose en forma humana. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 016/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece profundamente coherente dentro de la tradición no dual, especialmente cercana al enfoque del Advaita, donde no existe una realidad separada del Todo. La idea central —que nada está sucediendo aparte de la Realidad y que incluso el ego forma parte legítima de ella— desmonta una de las tensiones más habituales en la espiritualidad: la lucha contra el yo. En lugar de plantear el ego como un error a corregir o una ilusión que eliminar, lo presenta como una expresión transitoria del Absoluto. Esa mirada desdramatiza la experiencia humana.

Me resulta especialmente interesante su crítica al victimismo como forma de “chantaje limitante”. Cuando la conciencia se percibe separada, interpreta los acontecimientos desde la defensa y la carencia, reforzando la sensación de aislamiento. Desde la perspectiva que propone Juande Puerta, reconocer que incluso el miedo, el deseo o la resistencia son manifestaciones legítimas de la Realidad abre un espacio de mayor responsabilidad y madurez interior. No se trata de negar la experiencia humana, sino de incluirla.

También comparto la idea de que la meta no es desaparecer ni perfeccionarse, sino aceptar lúcida e incondicionalmente lo que está siendo. Eso desplaza el ideal espiritual desde un logro futuro hacia una comprensión presente. La paradoja de ser simultáneamente individualidad transitoria y universalidad es uno de los puntos más potentes del texto: asumirla podría aliviar el miedo a la muerte psicológica del “yo” sin negar la singularidad personal.

Ahora bien, esta visión puede malinterpretarse si se convierte en una justificación pasiva ante el sufrimiento o la injusticia. Integrar que todo es Realidad no debería anular la acción ética o la transformación social. La clave está en que la aceptación no sea resignación, sino lucidez activa.

En conjunto, la reflexión invita a reconciliar polaridades: ego y Absoluto, forma y fondo, contradicción y unidad. Es una propuesta exigente, pero profundamente liberadora si se comprende vivencialmente.

sábado, 21 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (015)

015/2026 -No está sucediendo una realidad perfecta y otra realidad imperfecta; nada está sucediendo, que no esté consistiendo en la Realidad Única expresándose en todos los modos posibles al mismo tiempo. Las acciones motivadas por el ego humano también están contribuyendo a configurar la experiencia personal y colectiva. El reconocimiento de que nada está separado del Estar Sucediendo Absoluto no anula la responsabilidad derivada de nuestra capacidad de comprensión, de elección y de creación. Sin excepción, todo está siendo, a la vez, relativo y Absoluto. Que absolutamente todo este siendo expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no convierte en ilusorio el estar siendo/sucediendo de cada particularidad. Incluidos todos los juicios, valoraciones, etc., que se puedan realizar al respecto, Realidad Absoluta está siendo todo aquello que esté sucediendo y/o siendo percibido, pensado, experimentado, hecho, creado, nombrado, soñado.
 
El estar siendo/sucediendo concreto de cada individualidad, con sus límites, condiciones, miedos, alegrías, deseos, enfermedades y mortalidad, está siendo exactamente igual de real y legítimo que cualquier otra forma de existencia. Por muy dolorosas que a las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo egoico o personal le pudieran resultar, las manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) nunca estarán siendo sueños ni ilusiones. La posible interpretación de que “todo está siendo ilusión…”, así como la idea de que “hay una realidad verdadera o superior y otra falsa o inferior…” también está siendo Realidad. Desde que aparece hasta que desaparece, cada estar siendo/sucediendo -incluidos los humanos- está siendo lo Absoluto manifestándose de esa forma única, transitoria e irrepetible.

Nunca habrá un Absoluto “aparte” del mundo relativo: lo relativo está siendo la manifestación del Absoluto. Nuestra individualidad no está siendo un error ni una caída, sino la forma en que lo Absoluto está siendo nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras circunstancias, nuestras relaciones, nuestras decisiones y nuestras experiencias. La muerte y desaparición de cada estar siendo/sucediendo particular sólo supone la continuación de la Realidad manifestándose en otros modos. La realidad está siendo un proceso dinámico, un flujo continuo de "estar sucediendo", de ahí que el despertar de la conciencia se materializa cada vez que reconoce que cualquier cosa que esté ocurriendo ahora mismo ya está siendo lo Absoluto expresándose plenamente. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 15/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa claramente en la órbita del no-dualismo, en sintonía con corrientes como el Advaita Vedanta o el pensamiento de Baruch Spinoza, donde no hay una fractura real entre lo Absoluto y lo relativo. Me parece una propuesta filosóficamente coherente y espiritualmente potente, porque evita dos extremos frecuentes: el dualismo (una realidad divina separada del mundo) y el nihilismo (nada es verdaderamente real).

Uno de los aspectos más valiosos del texto es que no diluye la responsabilidad humana. Afirmar que todo es expresión del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” podría derivar fácilmente en una pasividad moral: “si todo es lo Absoluto, nada importa”. Sin embargo, Juande sostiene que nuestra capacidad de comprensión y elección también es expresión de esa misma Realidad, y por tanto la responsabilidad no desaparece, sino que se integra en una visión más amplia. Esto me parece un punto crucial.

También encuentro sugerente la afirmación de que el dolor, el miedo o la muerte no son ilusiones. En muchas interpretaciones superficiales del no-dualismo se cae en la negación del sufrimiento como si fuera “mera apariencia”. Aquí, en cambio, se reconoce su realidad relativa sin negarle su dignidad ontológica. Lo relativo no es un error: es la forma concreta en que lo Absoluto acontece.

Ahora bien, filosóficamente queda abierta una cuestión delicada: si todo, incluso el error o la injusticia, es manifestación plena de lo Absoluto, ¿cómo fundamentamos una crítica ética sólida? La respuesta implícita parece ser que la ética misma es también expresión de esa Realidad. Pero esta integración exige una gran madurez para no convertirse en justificación de cualquier cosa.

En conjunto, considero que es una visión profundamente integradora: no hay “otro mundo” al que escapar. Este mundo, tal como está siendo, es ya lo Absoluto en acto.