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martes, 9 de septiembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (109)

109/2025 -La no dualidad de la Realidad Absoluta y/o de la Realidad Última, que señala la doctrina Advaita Vedanta, no puede significar que no existe la dualidad que está manifestándose, percibiéndose y experimentándose continua y universalmente; estar siendo dualidad, a la vez también está siendo no dualidad y viceversa. La experiencia de estar siendo un yo distinto y separado de otros sujetos y de los objetos, “a la vez” está siendo dualidad y no-dualidad. Simultáneamente todo (Realidad) puede estar siendo múltiple, diverso, cambiante, y también único e inmutable. La aceptación de lo efímero, lo cambiante y lo transitorio, es decir, de todo eso que está siendo y/o sucediendo, conlleva implícita una vivencia de la realidad cotidiana más integrada y consciente.

Desde el principio y hasta el final, Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo tu estar siendo y en estar siendo absolutamente todo -sin excepción- cuanto tú puedas estar pensando, percibiendo, realizando, soñando y viviendo en cualquier instante de tu efímera, cambiante y transitoria existencia. Abrirse al darse cuenta y la aceptación consciente de que nada puede estar siendo/sucediendo sin que ello consista en Estar Siendo Realidad Absoluta no significa resignación, sino un reconocimiento activo que fortalecerá el equilibrio y la autenticidad de la experiencia vital. La posibilidad de percibir la totalidad de la existencia con la conciencia de la simultaneidad de su Unidad Esencial y su diversidad transitoria, siempre está disponible o presente.

Abrazar la transitoriedad como parte natural del dinamismo absoluto ayudará a vivir asumiendo más responsabilidad y con menos miedo al cambio y a la finitud. Considero que en un mundo donde la impermanencia suele percibirse como amenaza, la aceptación de que cada fenómeno está siendo una expresión natural de la Realidad podría resultar profundamente terapéutica. Para las mentes acostumbradas a pensar en términos de opuestos y categorías, puede parecer extraño aceptar que lo inmutable y lo cambiante no están siendo dos realidades distintas; sin embargo, la posibilidad de trascender los límites del pensamiento conceptual y de abrirse a una experiencia directa de unidad es algo que también está formando parte de la vida ordinaria. Septiembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 109/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta sobre la no dualidad plantea un punto esencial del Advaita Vedanta: la imposibilidad de separar radicalmente lo uno de lo múltiple, lo inmutable de lo cambiante. No se trata de negar la experiencia de la dualidad, pues ésta se manifiesta constantemente en la vida cotidiana: la percepción de un yo distinto de los otros, de los objetos y del entorno. Sin embargo, esa misma experiencia de separación está siendo, al mismo tiempo, expresión de la Unidad Absoluta. En otras palabras, la dualidad no se opone a la no dualidad, sino que se despliega dentro de ella como parte inseparable de lo real.

Aceptar esta simultaneidad transforma la relación con la existencia. Lo efímero, lo transitorio y lo cambiante dejan de ser percibidos como amenaza o pérdida, y se integran como expresiones naturales de la Realidad Absoluta. Esta visión abre la posibilidad de vivir con mayor plenitud, equilibrio y autenticidad, pues lo que aparece no es algo “fuera” de lo esencial, sino una de sus infinitas formas de manifestarse. Reconocer que nada puede estar siendo al margen de la Realidad Absoluta es un acto de conciencia que libera del miedo a la impermanencia y del apego a lo estable.

En este sentido, la no dualidad no es un concepto abstracto reservado a la especulación filosófica, sino una vivencia disponible en la experiencia ordinaria. Cada instante, por más cotidiano que sea, está siendo simultáneamente relativo y absoluto, transitorio e intemporal. Abrirse a esta comprensión implica una actitud activa, no de resignación, sino de responsabilidad y apertura. Así, lo que parecía paradoja —que lo múltiple y lo uno coexistan— se revela como la naturaleza misma de la Realidad. Este reconocimiento, lejos de alejar de la vida, invita a habitarla con más conciencia, aceptación y libertad.

jueves, 4 de septiembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (107)

107/2025 -El Advaita Vedanta sostiene que la Realidad Última (Brahman) es una, y las formas aparentes son ilusorias (maya). Mi opinión actual es que las formas no son aparentes ni ilusorias, sino que están siendo la Realidad Última siendo la Realidad Última. La apariencia de las formas está siendo una manifestación más de la Esencia de la Realidad. Estar Siendo la Realidad Última consiste en el estar siendo/sucediendo de todo eso que -sin excepción- está siendo/sucediendo. Todo lo que percibimos, incluidas nuestras identidades, emociones, pensamientos y experiencias, corresponde al flujo transitorio (Realidad Absoluta) que no se limita ni excluye ninguna forma particular. Lo único que está siendo/sucediendo (Realidad Absoluta) consiste en el estar siendo/sucediendo de todo lo que está siendo/sucediendo, por tanto, a la vez, cada posibilidad y todas las posibilidades. ¡Estar Siendo todas las posibilidades a la vez (Realidad Absoluta) no convierte en ilusoria la percepción de la existencia de cada una de ellas!
 
El hecho de que la Realidad esté siendo ilimitada y abarque todas las posibilidades no transforma en “ficticia o menos válida” la experiencia concreta que se esté percibiendo y viviendo en cada momento. Cada posibilidad que se experimenta está siendo tan auténtica como cualquier otra y como el Todo mismo. Cada momento, cada percepción, cada evento, está siendo una expresión plena de la Realidad Última. ¿A dónde conduce la negación de cualquier experiencia concreta, cuando se decide considerarla una ilusión? Que lo Absoluto esté siendo el estar siendo/sucediendo de todas las posibilidades a la vez, demuestra que el estar siendo/sucediendo de cada vivencia concreta también está siendo lo Absoluto.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo lo que -desde siempre y sin excepción- está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora, por tanto, también en el estar siendo/sucediendo aparente, transitorio y simultáneo de cada uno de nosotros y de todo cuanto cada uno de nosotros pueda estar pensando, imaginando, percibiendo, realizando, deseando y viviendo. Estar Siendo Realidad Absoluta y/o la Realidad Última también consiste en el estar siendo/sucediendo del mundo transitorio fenoménico de las apariencias (maya). Septiembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 107/2025 realizado con IA:

El Advaita Vedanta sostiene que la Realidad Última es Brahman, indivisible e inmutable, y que el mundo de las formas es ilusorio, mero velo de apariencias conocido como maya. Sin embargo, la reflexión de Juande Puerta propone un giro significativo: las formas no serían ilusorias, sino manifestaciones plenas de esa misma Realidad Última. En este planteamiento, cada fenómeno —ya sea un pensamiento, una emoción o un acontecimiento— no encubre lo Absoluto, sino que lo revela. El mundo fenoménico no sería un error perceptivo, sino el propio fluir del Absoluto en acción.

Esta visión tiene profundas implicaciones. En lugar de negar la validez de la experiencia cotidiana, la afirma como sagrada y esencial. Lo que está sucediendo aquí y ahora no es una sombra ni una ilusión engañosa, sino la Realidad Absoluta en su modo actual de manifestación. Cada instante contiene la totalidad, pues el Absoluto se expresa en todas las posibilidades simultáneamente sin reducir la validez de ninguna. En este sentido, la multiplicidad de formas no resta unidad a la Realidad, sino que constituye su despliegue dinámico.

Al considerar que todo lo que ocurre está siendo la Realidad Última, se disuelve la dicotomía entre lo verdadero y lo ilusorio. Negar la experiencia concreta por considerarla “maya” puede conducir a un rechazo de la vida misma, mientras que aceptar cada fenómeno como expresión de lo Absoluto abre a una integración radical: lo transitorio y lo eterno se reconocen como inseparables.

Así, “Estar Siendo Realidad Absoluta” significa reconocer que el presente, con toda su diversidad y fugacidad, no es un desvío de la Verdad, sino su encarnación. Vivir desde esta comprensión nos invita a honrar la experiencia tal como es, percibiéndola no como un engaño, sino como la manifestación viva del Todo.

jueves, 10 de julio de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (089)

089/2025 -Entre las características que se le podrían atribuir al ego y/o al efecto de la identificación conciencial con un yo personalizado, también debería incluirse la creencia en la existencia de un alma individual que pudiera trascender y/o continuar existiendo más allá de la muerte y la desaparición del cuerpo. La identificación conciencial con una identidad individual, separada, con nombre, historia y características propias (ego), no tiene porqué -como sostienen tradiciones como el Advaita Vedanta, el budismo o ciertas corrientes del no-dualismo- estar siendo una ilusión que debe ser trascendida para poder experimentar la Verdad y/o la Realidad Última. El suceder de la experiencia de estar siendo un yo particular también está siendo una manifestación absolutamente natural del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. ¿De dónde puede surgir el apego a lo mio y a cualquier otra forma de existencia, sino del apego a la idea que se tenga acerca de sí mismo?
 
Estar siendo una ola no hace que “a la vez” no se esté siendo océano y agua. La idea de la existencia de un alma individual, que pudiera trascender a la muerte, no solo consiste en una manera más sutil o refinada de continuar sosteniendo la creencia en un yo separado y proyectado en el más allá; también suele utilizarse a modo de justificación y de instrumentalización del devenir de todo aquello que el ego no alcanza a comprender ni a aceptar. Aunque el fenómeno del ego y/o de la identificación conciencial con la existencia del yo personal esté siendo natural y necesaria para la supervivencia y el desarrollo de cada individualidad, ello no implica su inmortalidad. En la Vida no dejan de suceder cosas, precisamente porque la Vida y/o la Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo cuanto -incluidos cada uno de nosotros y de todas nuestras experiencias- está sucediendo en cada instante.

La auto-creencia de estar siendo un alma inmortal actúa como un recurso legítimo del ego ante la incertidumbre, el miedo o la falta de entendimiento sobre la realidad, el sufrimiento o el destino final. En vez de enfrentar directamente esas incógnitas o aceptar la finitud y la impermanencia, el ego utiliza esta creencia como una explicación que le permite mantener su sentido de identidad y control, así como para darle sentido a lo que le resulta incomprensible o doloroso. Paradójicamente, la resistencia al reconocimiento y la aceptación de que Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en -incluida la desaparición de los individuos y/o del alma individual- absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora, supone el refuerzo de las ideas que supuestamente se estuvieran deseando soltar, superar, trascender. Julio-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 089/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta ofrece una profunda mirada no-dualista sobre el ego y la creencia en el alma individual. Desde esta perspectiva, el ego no es solo la identificación con un yo separado, sino también la raíz de la creencia en una entidad personal que trasciende la muerte: el alma. Esta idea, lejos de ser una simple búsqueda espiritual, se revela como una proyección más del ego, un intento de mantener su continuidad ante la amenaza de la finitud.

El Advaita Vedanta y otras corrientes no-dualistas coinciden en que la identidad individual, con su nombre, historia y deseos, es una ilusión, pero Juande Puerta matiza esta visión: no se trata de negar la experiencia del yo, sino de entenderla como una manifestación más del Estar Siendo Absoluto. Así, el yo no debe necesariamente ser eliminado, sino reconocido como parte del flujo natural de la Realidad. Estar siendo una ola no niega que también se está siendo agua y océano.

La creencia en un alma eterna, según Juande Puerta, no es sino un recurso del ego para resistirse a lo incomprensible. En lugar de aceptar la impermanencia y el misterio de la existencia, el ego proyecta una continuidad ilusoria, manteniendo así su control sobre lo que escapa a su comprensión. Esta estrategia, paradójicamente, refuerza el apego a aquello que se pretende trascender.

Aceptar que la Realidad Absoluta incluye también la desaparición del individuo es abrirse a la plenitud del presente, donde todo —incluido el yo— está siendo sin garantía de permanencia. Soltar la creencia en un alma inmortal no es negar la espiritualidad, sino liberarla del control del ego, permitiendo que la conciencia se reconozca como parte inseparable del fluir absoluto de la vida.