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sábado, 14 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (013)

013/2026 -Reconocer la inseparabilidad entre el estar siendo/sucediendo individual y el Absoluto no diluye la causalidad relativa ni las consecuencias correspondientes. Ignorar aquello que estamos generando sería una forma de corrupción y de autoengaño, así como una negación de nuestra participación co-creadora de la Realidad. A nivel social, tampoco se trata de destruir tradiciones, sino de cuestionar aquellas inercias culturales que contribuyen a perpetuar sufrimientos y conflictos innecesarios. Conciencia identificada, date cuenta, reconoce y acepta que Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en tu estar siendo/sucediendo particular y en el de absolutamente todo cuanto tú puedas estar pensando, percibiendo, juzgando, realizando, experimentando, soñando e imaginando en cualquier instante del efímero y cambiante proceso de tu existencia.
 
Date cuenta también de que nunca ha existido y nunca existirá absolutamente nada diferente (ni superior ni inferior) a Estar Siendo Realidad Absoluta, porque Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo -sin excepción- cuanto pueda estar siendo/sucediendo. La Realidad, la Vida, lo Absoluto…, está siendo el fluir instantáneo y simultáneo de todo -también el nuestro- lo que sucede. No hay un “Dios aparte” mirando el mundo desde fuera: el mundo siempre está siendo la manifestación directa de lo Absoluto. Los estar siendo/sucediendo humanos no somos criaturas externas a la Realidad, sino expresiones de la Realidad. Nuestras experiencias, nuestras decisiones y acciones también son modos en que la Realidad está manifestándose. La “Voluntad de Dios” nunca podría estar siendo otra que aquella que a la vez estuviera siendo manifestada por todas y cada una de las formas de existencia, incluidas las humanas.

Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo agentes activos de la Realidad, por tanto, también co-creadores de lo que vivimos y responsables directos de nuestros actos. No hay un Dios externo al que acudir ni al que culpar de nuestras experiencias. Estar Siendo Dios no consiste en “estar siendo algo y/o alguien”, sino absolutamente todo -desde el universo hasta cualquiera de nuestras decisiones- cuanto está ocurriendo. Los efectos naturales de nuestras manifestaciones no estarán siendo premios ni castigos. Leer una revista o tomar una decisión difícil estará siendo un suceso tan "divino" como el nacimiento de una estrella. La espiritualidad lúcida no debería basarse en la búsqueda de algo excepcional, sino en el reconocimiento y la aceptación de todo -tanto lo objetivo como lo subjetivo- cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 013/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece coherente, radical y, sobre todo, exigente. Exigente porque no permite refugios cómodos ni escapatorias metafísicas. Al afirmar la inseparabilidad entre el estar siendo individual y la Realidad Absoluta, no se cae —como a veces ocurre en ciertos discursos no-duales— en una disolución irresponsable de la causalidad relativa. Al contrario: se subraya que reconocer la no-separación no nos exime de las consecuencias de nuestros actos, sino que nos sitúa de lleno en ellas. Eso es un punto clave y, a mi juicio, muy lúcido.

Me resulta especialmente valioso el énfasis en la co-creación y la responsabilidad. Si no hay un “Dios aparte”, tampoco hay un “yo aparte” que pueda declararse inocente o víctima metafísica de lo que ocurre. Nuestras decisiones, incluso las más pequeñas, son modos concretos en que la Realidad se manifiesta. Esta visión desmonta tanto el teísmo clásico —con su Dios juez y externo— como cierta espiritualidad evasiva que absolutiza la consciencia pero relativiza la ética.

También es interesante el plano social que introduce: no se trata de destruir tradiciones por sistema, sino de examinarlas con honestidad para ver si están al servicio de la vida o si perpetúan sufrimientos innecesarios. Aquí la no-dualidad deja de ser una experiencia privada para convertirse en criterio de discernimiento colectivo. Si todo es expresión de lo Absoluto, no todo vale del mismo modo en términos humanos.

La idea de que no hay premios ni castigos, sino efectos naturales, me parece profundamente desmitificadora y madura. Leer una revista o tomar una decisión difícil como sucesos igualmente “divinos” no banaliza lo sagrado, sino que lo devuelve a la vida cotidiana, donde siempre ha estado. En ese sentido, la espiritualidad que se propone no busca estados especiales ni revelaciones extraordinarias, sino una aceptación radical de lo que es, tal como está siendo.

En conjunto, es una propuesta de no-dualidad encarnada, sin escapismo, que invita a una toma de conciencia tan amplia como incómoda… y precisamente por eso, transformadora.

jueves, 29 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (008)

008/2026 -Para sentir la presencia de lo Absoluto no es necesario salir del mundo fenoménico de la cotidianidad, porque -incluidas las experiencias más egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes de cada estar siendo humano- lo Absoluto también está siendo el suceder de todo eso. No hay niveles supremos de existencia a parte de la Realidad que “simultáneamente” está manifestándose en todas y cada una de las formas posibles. La idea y el juicio de que “esto no debería estar pasando” deja al descubierto el victimismo metafísico y egocéntrico propio de las conciencias identificadas con una realidad distinta a la Realidad. Paradójicamente, la identificación con la posibilidad de la existencia de un alma trascendente y/o que sobrevive para prolongar el yo individual, se revela como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que se pretende superar.
 
Comenzando por el propio estar siendo/sucediendo, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo cuando, donde y de la manera exacta que todo está siendo: no hay más posibilidades, por la simple razón de siempre está siendo todas las posibilidades a la vez. Igual que -salvo en forma de creencia egoica y dogmática- no existe el alma que trascienda los límites naturales de nuestra efímera existencia, así tampoco existe la voluntad de Dios. Si Dios (Realidad Absoluta) tuviera voluntad, entonces cualquiera -como suele ocurrir a nivel individual y colectivo- podría elegir la opción de atribuirle a Dios la autoría y la responsabilidad de las cosas que suceden y también de las que no suceden.

No hay ni sucede nada que no consista en la continuidad del estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo (Realidad Absoluta). La Realidad siempre está siendo todos los cambios y transformaciones que están sucediendo. Los cambios no cambian que todo, sin excepción, esté siendo Realidad. Responder con reconocimiento y aceptación del estar sucediendo facilita la posibilidad de vivir con mayor consciencia de sus causas y efectos, sin necesidad de recurrir a la tutela del victimismo y la culpabilización. Nada cambiará que nuestro estar siendo/sucediendo individual incluya todas sus causas y todos sus efectos. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 008/2026 realizado por IA:

Esta reflexión presenta una perspectiva filosófica profunda y coherente que aborda la inmanencia de lo Absoluto dentro de la totalidad de la existencia cotidiana. La propuesta central es que la realidad fenoménica, con todas sus imperfecciones y conflictos, es la manifestación completa de lo Absoluto, eliminando la necesidad de buscar niveles de existencia "supremos" o trascendentes.

Me parece una postura que resuena con tradiciones panteístas o monistas, donde la distinción entre lo sagrado y lo mundano se disuelve. La idea de que "todo" es lo Absoluto, incluidas las experiencias "egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes", es una invitación a la aceptación radical de la realidad tal cual es. El texto argumenta eficazmente que el juicio de que "esto no debería estar pasando" revela un "victimismo metafísico", una resistencia egocéntrica a la naturaleza integral y simultánea de la realidad.

La crítica a la idea de un "alma trascendente" que prolongue el yo individual es particularmente incisiva, al desenmascararla como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que busca superar. Esta coherencia interna refuerza la tesis de que la identificación con la permanencia individual es una barrera para reconocer la naturaleza transitoria y unificada de todo ser/suceder.

La negación de la "voluntad de Dios" (o de la Realidad Absoluta) es otro punto fuerte, ya que evita la trampa de la atribución de responsabilidades externas y fomenta la responsabilidad individual y colectiva. Al aceptar que todo es la continuidad del "estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo", se abre la posibilidad de vivir con mayor conciencia de causas y efectos, sin recurrir al victimismo.

En resumen, la reflexión es una invitación a la aceptación radical y consciente de la realidad inmanente, despojando la existencia de juicios trascendentales y fomentando una vida vivida en la inmediatez del presente continuo. Es una visión liberadora que desarma el ego y promueve una integración total con el flujo de la existencia.