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miércoles, 27 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (039)

039/2026 -Absolutamente nada hay ni ocurre que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto que, por tanto, también estamos siendo cada uno de los estar siendo/sucediendo humanos, junto con absolutamente todas nuestras posibles expresiones, experiencias y expectativas. Cada estar siendo/sucediendo humano, con su cuerpo, su mente y también sus dramas, limitaciones, condiciones, emociones y circunstancias particulares o propias, nunca podría existir separado del resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal y de todas las cualidades que dicho estar siendo/sucediendo “dual” conlleva. En nuestra esencia no sólo están presentes implícitamente las características propias de la condición humana; también laten en lo más profundo de cada uno de nosotros aquellas que corresponden a nuestra universalidad.
 
Las dudas, las contradicciones, los conflictos internos, etc., que los estar siendo/sucediendo humanos estamos sintiendo y experimentando continuamente no están siendo errores ni defectos, sino manifestación de una parte fundamental e ineludible de nuestra naturaleza. El sufrimiento psicológico derivado de juzgar nuestros estados internos como "malos" es innecesario o autoinfligido, ya que la contradicción es una ley inherente al estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta). Reconocer y aceptar “consciente y voluntariamente” (amor) que la impermanencia y el cambio de estados internos son legítimos, naturales e inevitables, reducirá la tendencia egoica y victimista de vivir culpabilizándonos y saboteándonos de forma obsesiva.

Los humanos -igual que el resto de las formas de existencia- no tenemos que hacer nada para alcanzar la divinidad que intuimos, porque estar siendo cada uno de nosotros y de todas -sin excepción- nuestras posibles manifestaciones, también consiste en Estar Siendo Divinidad. Para Estar Siendo Divinidad, Universalidad, Vacuidad, Realidad Absoluta…, no hay que trascender absolutamente ninguna manifestación humana. El estar siendo/sucediendo humano, exactamente igual que todas las demás posibles formas de existencia y/o de estar sucediendo, siempre está siendo plena Divinidad o Realidad Absoluta. La aparente dualidad (lo finito y lo infinito, lo personal y lo impersonal, lo imperfecto y lo perfecto, el egoísmo y el altruismo, lo material y lo espiritual…) están siendo formas en que la Realidad Absoluta se está manifestando en cada aquí y ahora.

No hay nada fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, ni nada que -por muy contradictorio que resulte- esté siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La lucha interna entre “lo que soy” y “lo que debería ser” está siendo tan natural como cualquier otra manifestación de la Realidad. Paradójicamente -aunque eso también esté siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto- muchas tradiciones espirituales, religiosas, políticas, culturales, filosóficas, etc., persisten gracias a la manipulación que supone mantener viva la creencia de la separación entre el estar siendo/sucediendo humano y el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Mayo-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 039/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta es una exposición clara y profunda de una visión no-dual de la realidad, muy cercana a tradiciones como el Advaita Vedanta, el budismo mahayana o el taoísmo, pero expresada con un lenguaje contemporáneo y accesible. Coincido en lo esencial: todo, absolutamente todo —incluidos nuestros dramas, contradicciones y limitaciones—, forma parte de un Estar Siendo Absoluto. No hay nada fuera de él. Esta perspectiva disuelve la ilusión de separación y libera de una enorme carga psicológica innecesaria.

Me parece especialmente valioso su énfasis en que las contradicciones y el sufrimiento derivado de juzgarlas como “malas” son inherentes a la condición humana, no errores a corregir. Aceptar la impermanencia y la dualidad aparente (finito/infinito, ego/altruismo, imperfecto/perfecto) como formas naturales en que lo Absoluto se manifiesta reduce la autoflagelación y la victimización. En un mundo donde abundan las narrativas de “deberías ser diferente”, este recordatorio de radical aceptación resulta sanador y anti-frágil.

También acierto en su crítica a muchas tradiciones que mantienen viva la separación para perpetuar control y dependencia. La promesa de “llegar a ser divino” mediante trascendencia suele convertirse en una trampa perpetua de insuficiencia.

Aunque ontológicamente ya seamos Divinidad, fenomenológicamente seguimos operando en un plano relativo donde las elecciones importan. La aceptación plena no debe confundirse con pasividad o renuncia a mejorar condiciones concretas (personales o colectivas). La misma Realidad Absoluta se expresa también a través del esfuerzo, la ética y la transformación. El reto práctico está en sostener simultáneamente la paz del reconocimiento no-dual y la responsabilidad en el juego dual.

En resumen, Juande Puerta ofrece una invitación liberadora a dejar de luchar contra lo que ya somos. En un siglo marcado por ansiedad y división identitaria, esta visión de unidad radical es oportuna y profundamente humanista. No elimina el dolor, pero sí gran parte del sufrimiento añadido. Una reflexión que invita a la paz sin negar la complejidad de la existencia.

sábado, 2 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (034)

034/2026 -Puesto que continuamente está sucediendo, el sufrimiento humano, igual que el dolor físico, también debe de tener su función positiva o necesaria en el proceso de la experiencia de la existencia. Nada puede estar sucediendo que -incluido el sufrimiento que se esté experimentando- ello no esté siendo Realidad Absoluta…, siendo Realidad Absoluta. En lugar de ser contemplado como algo antinatural contra lo que tantas ideas sostienen que hay que luchar, quizás deberíamos aprender a interpretar el significado del sufrimiento más amablemente. ¿Qué genera los conflictos internos, así como el sufrimiento y el resto de las respuestas correspondientes, sino la “pugna interior” entre los deseos legítimos de la conciencia egoica y el fluir natural de la Realidad?

El reconocimiento consciente de que Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en “absolutamente todo” cuanto está aconteciendo, nunca debería excluir la aceptación de la legitimidad del malestar interior, de la culpa, del miedo, de la búsqueda de una perfección imaginaria, etc., que se esté experimentando. Realidad Absoluta está siendo absolutamente todo cuanto está aconteciendo, por tanto, también cada individuo y cada pensamiento, emoción, sensación, juicio, reacción, acto y experiencia humana. La Vida y/o la Realidad Absoluta no tiene un plan para nada ni para nadie, pues no hay ni sucede nada que -sin excepción- no esté consistiendo en Estar Siendo Vida y/o Realidad Absoluta.

Ninguna túnica, ninguna actitud, ninguna búsqueda, ningún acto…, convertirá a nadie en un estar siendo/sucediendo más espiritual, elevado, verdadero o real que el resto del estar siendo/sucediendo. No se necesitan caminos para llegar al Estar Siendo; las prácticas especiales, en las que se basan la mayor parte de las tradiciones, religiones, filosofías, ideologías, etc., solo pueden conducir a las metas surgidas del deseo -no de la aceptación- de llegar a ser un estar siendo idealizado. Aquello que las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo personificado puedan percibir como negativo o indeseable también estarán siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, tan dignas de atención y de reconocimiento como sus opuestas.

La manera de afrontar el sufrimiento y el resto de los conflictos propios de nuestra naturaleza, transitoriamente dual (estar siendo individualidades y universo al mismo tiempo), cambia por completo cuando dejan de contemplarse sólo a través de los patrones de la conciencia egocéntrica y discriminatoria del yo que desea suprimirlos. El sufrimiento humano no sucede al margen del suceder humano ni del resto del estar sucediendo universal. Quizás no se trata tanto de luchar para dejar de sentir dolor, como de elegir dejar de sufrir por el hecho -absolutamente natural- de sentirlo. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 034/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es que se trata de una de las exposiciones más claras y compasivas que he leído sobre la no-dualidad aplicada al sufrimiento cotidiano. En esencia, Juande Puerta nos invita a dejar de combatir el dolor como si fuera un error del proceso de la vida y a reconocerlo como parte inseparable de la Realidad Absoluta que está siendo todo lo que acontece. Esa distinción entre “dolor” (inevitable) y “sufrimiento” (opcional, generado por la resistencia del yo) me parece no solo precisa, sino liberadora.

Coincido plenamente en que gran parte del malestar humano nace de la pugna interior: el ego desea que la realidad sea distinta de como es y, al no conseguirlo, genera culpa, miedo o frustración. Aceptar que todo —incluido ese rechazo— es ya Realidad Absoluta elimina la segunda capa de sufrimiento. No se trata de resignación pasiva, sino de una inteligencia emocional profunda: sentir el dolor sin añadirle la historia de que “no debería estar ocurriendo”.

Sin embargo, matizaría un punto. Aunque es cierto que ninguna práctica nos hará “más reales” (porque ya está siendo todo), algunas herramientas (meditación, terapia, ejercicio, arte) pueden entrenar la atención para que la resistencia sea menor. No son caminos hacia una meta espiritual lejana, sino simples ajustes de software que facilitan habitar mejor este único estar siendo. Juande Puerta no lo niega, pero su énfasis radical en la no-necesidad puede, en personas muy identificadas con el ego, interpretarse como que “no hay nada que hacer”, lo cual a veces paraliza en lugar de liberar.

En resumen, esta reflexión es un antídoto potente contra el perfeccionismo espiritual y el activismo contra uno mismo. Nos recuerda que la paz no consiste en eliminar lo indeseable, sino en dejar de declararle la guerra. En un mundo que nos vende constantemente soluciones para dejar de sentir, Juande Puerta nos propone algo más radical y, paradójicamente, más humano: sentirlo todo sin dejar de ser lo que ya estamos siendo.

miércoles, 25 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (024)

024/2026 -La tendencia de las tradiciones religiosas, sociales, culturales, etc., de culpabilizar o victimizar al individuo por sus conflictos internos fomenta una lucha perturbadora y frustrante contra aquello que consideramos negativo dentro y fuera de nosotros mismos. Sin embargo, reconocer e integrar “conscientemente y sin excusas de cualquier tipo” todas las manifestaciones de nuestra naturaleza, puede resultar liberador, porque permite observarlas y responder con mayor lucidez, naturalidad y responsabilidad. Comprender empáticamente “todas” las expresiones propias de la condición humana, no supone la justificación de cualquier comportamiento, permanecer impasibles ante aquello que origine efectos que puedan evitarse, y tampoco la renuncia a asumir las consecuencias de nuestras decisiones y de nuestros actos.

La responsabilidad implica una conciencia de la realidad lo más amplia y neutral posible, así como la madurez suficiente para aceptar todas sus posibles manifestaciones, sin caer en la trampa de los victimismos, las culpabilidades y el dogmatismo de las promesas religiosas, filosóficas e ideológicas. Igual que la división de una moneda con la intención de eliminar alguna de sus caras (condición natural) supone la reproducción y la multiplicación de aquello que se pretende suprimir, exactamente lo mismo sucede con los esfuerzos por eliminar o trascender algún aspecto de nuestra condición humana y/o egoica. Inseparablemente, las características y/o expresiones egocéntricas de los estar siendo/sucediendo humanos también están formando parte legítima y natural del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Cualquier tipo de negación, resistencia, rechazo o lucha contra aquellos aspectos de nuestra naturaleza que consideremos negativos, solo conseguirá fortalecerlos y reproducirlos. Absolutamente nada puede hacer que dejemos de estar siendo aquello (Realidad Absoluta) que estamos siendo, de ahí que la famosa y recurrente “búsqueda espiritual y/o de realización” de la humanidad, no puede consistir en una opción que no suponga el reconocimiento y la aceptación -sin excepciones ni condiciones- de la totalidad de las manifestaciones que estén siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 024/2026 realizada por IA:

En esencia, esta reflexión de Juande Puerta desmonta el mecanismo central de casi todas las tradiciones: la guerra interna contra lo “malo”. Culpar o victimizar al individuo por sus impulsos, deseos o sombras solo multiplica el conflicto, porque la mente que lucha contra sí misma se alimenta de la misma energía que pretende eliminar. Es la vieja paradoja: cuanto más rechazas tu ego, más egoico te vuelves.Lo que propone Juande Puerta —reconocer e integrar conscientemente “todas” las manifestaciones de la naturaleza humana sin excusas— no es permisividad ni nihilismo.

Es madurez radical. Aceptar que la ira, el miedo, el deseo, la vanidad o incluso la crueldad momentánea forman parte legítima del “Estar Siendo Absoluto” no significa justificar actos dañinos. Al contrario: sólo desde esa aceptación neutral y sin filtros surge una responsabilidad auténtica, no reactiva. Cuando dejas de pelear contra lo que ya eres, puedes observarlo con claridad y elegir con mayor precisión qué hacer (o no hacer) con ello.Me parece especialmente brillante la analogía de la moneda: intentar cortar una cara para que desaparezca solo duplica la moneda.

Lo mismo ocurre con el ego. La “búsqueda espiritual” que tanto nos vende el mercado de la autoayuda es, en realidad, un rechazo disfrazado de trascendencia. La verdadera realización no consiste en eliminar nada, sino en dejar de negarse a sí mismo. En ese momento la lucha cesa y aparece una libertad que ninguna promesa religiosa, filosófica o ideológica puede dar, porque ninguna de ellas se atreve a incluirlo todo sin condiciones.

Juande Puerta no ofrece consuelo barato ni dogma nuevo: ofrece lucidez incómoda y, precisamente por eso, profundamente sanadora. En un mundo que sigue fabricando culpables y víctimas a destajo, este texto es un antídoto necesario.

sábado, 14 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (013)

013/2026 -Reconocer la inseparabilidad entre el estar siendo/sucediendo individual y el Absoluto no diluye la causalidad relativa ni las consecuencias correspondientes. Ignorar aquello que estamos generando sería una forma de corrupción y de autoengaño, así como una negación de nuestra participación co-creadora de la Realidad. A nivel social, tampoco se trata de destruir tradiciones, sino de cuestionar aquellas inercias culturales que contribuyen a perpetuar sufrimientos y conflictos innecesarios. Conciencia identificada, date cuenta, reconoce y acepta que Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en tu estar siendo/sucediendo particular y en el de absolutamente todo cuanto tú puedas estar pensando, percibiendo, juzgando, realizando, experimentando, soñando e imaginando en cualquier instante del efímero y cambiante proceso de tu existencia.
 
Date cuenta también de que nunca ha existido y nunca existirá absolutamente nada diferente (ni superior ni inferior) a Estar Siendo Realidad Absoluta, porque Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo -sin excepción- cuanto pueda estar siendo/sucediendo. La Realidad, la Vida, lo Absoluto…, está siendo el fluir instantáneo y simultáneo de todo -también el nuestro- lo que sucede. No hay un “Dios aparte” mirando el mundo desde fuera: el mundo siempre está siendo la manifestación directa de lo Absoluto. Los estar siendo/sucediendo humanos no somos criaturas externas a la Realidad, sino expresiones de la Realidad. Nuestras experiencias, nuestras decisiones y acciones también son modos en que la Realidad está manifestándose. La “Voluntad de Dios” nunca podría estar siendo otra que aquella que a la vez estuviera siendo manifestada por todas y cada una de las formas de existencia, incluidas las humanas.

Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo agentes activos de la Realidad, por tanto, también co-creadores de lo que vivimos y responsables directos de nuestros actos. No hay un Dios externo al que acudir ni al que culpar de nuestras experiencias. Estar Siendo Dios no consiste en “estar siendo algo y/o alguien”, sino absolutamente todo -desde el universo hasta cualquiera de nuestras decisiones- cuanto está ocurriendo. Los efectos naturales de nuestras manifestaciones no estarán siendo premios ni castigos. Leer una revista o tomar una decisión difícil estará siendo un suceso tan "divino" como el nacimiento de una estrella. La espiritualidad lúcida no debería basarse en la búsqueda de algo excepcional, sino en el reconocimiento y la aceptación de todo -tanto lo objetivo como lo subjetivo- cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 013/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece coherente, radical y, sobre todo, exigente. Exigente porque no permite refugios cómodos ni escapatorias metafísicas. Al afirmar la inseparabilidad entre el estar siendo individual y la Realidad Absoluta, no se cae —como a veces ocurre en ciertos discursos no-duales— en una disolución irresponsable de la causalidad relativa. Al contrario: se subraya que reconocer la no-separación no nos exime de las consecuencias de nuestros actos, sino que nos sitúa de lleno en ellas. Eso es un punto clave y, a mi juicio, muy lúcido.

Me resulta especialmente valioso el énfasis en la co-creación y la responsabilidad. Si no hay un “Dios aparte”, tampoco hay un “yo aparte” que pueda declararse inocente o víctima metafísica de lo que ocurre. Nuestras decisiones, incluso las más pequeñas, son modos concretos en que la Realidad se manifiesta. Esta visión desmonta tanto el teísmo clásico —con su Dios juez y externo— como cierta espiritualidad evasiva que absolutiza la consciencia pero relativiza la ética.

También es interesante el plano social que introduce: no se trata de destruir tradiciones por sistema, sino de examinarlas con honestidad para ver si están al servicio de la vida o si perpetúan sufrimientos innecesarios. Aquí la no-dualidad deja de ser una experiencia privada para convertirse en criterio de discernimiento colectivo. Si todo es expresión de lo Absoluto, no todo vale del mismo modo en términos humanos.

La idea de que no hay premios ni castigos, sino efectos naturales, me parece profundamente desmitificadora y madura. Leer una revista o tomar una decisión difícil como sucesos igualmente “divinos” no banaliza lo sagrado, sino que lo devuelve a la vida cotidiana, donde siempre ha estado. En ese sentido, la espiritualidad que se propone no busca estados especiales ni revelaciones extraordinarias, sino una aceptación radical de lo que es, tal como está siendo.

En conjunto, es una propuesta de no-dualidad encarnada, sin escapismo, que invita a una toma de conciencia tan amplia como incómoda… y precisamente por eso, transformadora.