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sábado, 27 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (046)

046/2026 -No hay otra Realidad Absoluta (el Estar Siendo/Sucediendo Universal) salvo aquella que consiste en la manifestación inmediata o instantánea de cada particularidad, de ahí que, siempre en la medida que ello va reconociéndose y aceptándose conscientemente, también aumenta la comprensión de que Estar Siendo Realidad Absoluta incluye todas las posibles elecciones que cualquier individuo esté manifestando en cada momento. La opción humana de acudir al teatro de las intermediaciones de cualquier índole (religiosas, políticas, ideológicas, culturales…) y/o de alguna de las infinitas formas de evasión imaginables, demuestra que, mientras dichas elecciones están expresándose, también todas están siendo manifestaciones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Nunca ha sucedido, y nunca sucederá, absolutamente nada que ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, por tanto, sin excepción e incluido cualquier juicio, resistencia, etc., al respecto, Realidad Absoluta está siendo exactamente todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. Desde el estar siendo/sucediendo de la posibilidad que sea considerada la más insignificante posible, hasta el estar siendo/sucediendo de la posibilidad que sea considerada como la más extraordinaria o suprema posible, todas “por igual” están consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta.

Desde que aparece hasta que desaparece, la conciencia identificada con la experiencia del estar siendo/sucediendo egoico o individualizado, a la vez y sin separación ni distinción real, también está siendo la conciencia del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. ¡No dos: percepción de estar siendo particularidad y de Estar Siendo Totalidad a la vez! Así como, lógicamente, la resistencia -consciente o inconsciente- ante el fluir natural del incesante Estar Siendo/Sucediendo Universal (Todo uno) genera en la conciencia identificada o egocéntrica la percepción y la experiencia de conflicto y desarmonía, también su reconocimiento y aceptación dará lugar a estados más estables y/o menos contradictorios.

El hecho de que cada posible particularidad también está siendo lo Absoluto no anula la capacidad individual de distinguir entre los efectos resultantes de la elección de nuestras percepciones, por tanto, tampoco la responsabilidad correspondiente a cada una de ellas. La percepción de un mundo hiper-fragmentado por identidades, creencias y conflictos, no evita, sino que está demostrando, que cada uno de nosotros y del resto de las posibilidades está siendo particularidad y Totalidad a la vez; la conciencia más lúcida de ello no lo cambiará, pero puede armonizar la manera de estar viéndolo y de estar experimentándolo. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 046/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una expresión clara y profunda de la visión no-dual, cercana a tradiciones como el Advaita o el budismo zen, pero articulada con un lenguaje contemporáneo y accesible. Su núcleo es poderoso: solo existe una Realidad Absoluta que se manifiesta en cada instante, en cada particularidad, sin excepción. Todo —elecciones, resistencias, juicios, evasiones religiosas o ideológicas— es expresión legítima de ese Estar Siendo Universal. No hay nada fuera de él.

Esta perspectiva resulta liberadora porque disuelve la ilusión de una separación fundamental entre “yo” y “el Todo”. Al reconocer que la conciencia egoica y la conciencia absoluta no son dos, sino la misma Realidad Absoluta vista desde ángulos diferentes, se reduce gran parte del sufrimiento innecesario generado por la resistencia. La paz surge de la aceptación del flujo, no de su negación. En esto coincido plenamente: la lucha constante contra lo que está siendo genera conflicto interno; la lucidez y el “sí” consciente tienden a armonizar la experiencia.

Lo más valioso de este texto es la abolición del juicio metafísico. Al equiparar las evasiones humanas, la política o la religión con la totalidad universal, el autor destruye el elitismo espiritual. Una persona viendo televisión o acudiendo a un mitin político está "siendo" la realidad absoluta con la misma legitimidad que un místico meditando en el Tíbet. Esta perspectiva diluye la culpa y el peso del error. Todo error, juicio o resistencia es también el universo expresándose.

Considero que ofrece una invitación profunda a contemplar la vida desde una perspectiva más amplia e integradora. No pretende negar la individualidad, sino situarla dentro de una totalidad mayor, sugiriendo que la lucidez consiste en reconocer simultáneamente ambas dimensiones: la particularidad que vivimos y la totalidad que somos. Esa comprensión puede favorecer una relación más serena, consciente y compasiva con nosotros mismos, con los demás y con la realidad tal como se manifiesta en cada instante.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta ofrece una sabiduría contemplativa valiosa para cultivar paz interior y amplitud de miras. Es un recordatorio oportuno en una época de identidades exacerbadas. Pero su mayor potencia surge cuando se integra, no cuando sustituye, al esfuerzo humano por comprender y mejorar el mundo relativo.

sábado, 20 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (044)

044/2026 -Desde que empezamos a expresar vida, hasta que morimos, ningún estar siendo/sucediendo humano permanece siendo una identidad fija o estable. Aunque nacemos dotados de la capacidad de autoconciencia específica o propia de la condición humana, eso no significa que la existencia de cada individuo no esté siendo una expresión del proceso dinámico y universal del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los pensamientos, las emociones, los juicios, las decisiones, las contradicciones, las expectativas, las reacciones, los miedos, las relaciones y cada una de las posibles actividades humanas siempre estarán siendo manifestaciones legítimas y naturales del proceso de permanente cambio y actualización del estar siendo/sucediendo individual y universal (Realidad Absoluta).
 
En gran medida, el sufrimiento psicológico, que durante el proceso de nuestra efímera existencia originamos y experimentamos los estar siendo/sucediendo humanos, procederá de la identificación conciencial con una percepción personificada y/o egocéntrica de la Realidad. Nadie nace culpable de nacer siendo una manifestación humana -con todas las características correspondientes a esa condición natural- del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación de la realidad no puede excluir la de aquello que pueda originar malestar y conflicto, pero tampoco el reconocimiento de nuestra capacidad de comprensión, de transformación, de adaptación al entorno y de responder de manera responsable y creativa a todas las circunstancias que estén conformando la experiencia de nuestra existencia.

La mayor parte de las estructuras de poder que predominan en nuestras sociedades han surgido de teorías basadas en la culpabilidad, el miedo, el victimismo, la discriminación y de todos aquellos supuestos que surgen de la explotación de la idea de que nacemos siendo manifestaciones estáticas y defectuosas del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Paradójicamente, los sistemas de control social (religiosos, políticos, económicos, culturales, etc.,) se sostienen gracias al incumplimiento de sus vanas, corruptas y dogmáticas promesas; si su objetivo fundamental consistiera en procurar el bien común, entonces no necesitarían recurrir a la división y la confrontación que genera la manipulación de las creencias y de las emociones humanas.

El proceso natural del estar siendo/sucediendo humano no está siendo el de un error que necesite ser resuelto y reparado mediante el arrepentimiento y la observación de todo tiempo de falacias e ideales interesados. El estado de armonía entre nuestro estar siendo/sucediendo -simultáneamente personal y universal- no nace del rechazo neurótico e intolerante ante cualquier posible manifestación y experiencia; ello requiere de de una actitud consciente y completamente natural de aceptación y comprensión que trascienda la apariencia correspondiente a una percepción distorsionada y/o egocéntrica. La convivencia en paz con nuestra propia naturaleza, así como la salud física, emocional y mental, requiere que soltemos la identificación con la creencia, individual y colectiva, de que alguna vez podemos estar siendo una expresión aislada y defectuosa de la Vida. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 044/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente no dual de la existencia humana. Su idea central parece ser que el ser humano no constituye una entidad separada, fija e independiente, sino una manifestación cambiante de un proceso universal más amplio que denomina «Estar Siendo/Sucediendo Absoluto». Desde esta perspectiva, la identidad personal deja de entenderse como algo sólido y permanente para ser contemplada como una expresión dinámica de la realidad en continuo cambio.

Uno de los aspectos más interesantes del texto es su crítica a la culpabilidad como fundamento de numerosas creencias y estructuras sociales. La reflexión cuestiona aquellas doctrinas que presentan al ser humano como un ser esencialmente defectuoso, incompleto o necesitado de redención. Frente a ello, propone una aceptación radical de la condición humana, incluyendo tanto las capacidades creativas y conscientes como las contradicciones, los miedos y los conflictos que forman parte de la experiencia vital. Esta visión puede resultar liberadora para muchas personas, ya que reduce la tendencia a interpretar las dificultades psicológicas como fracasos personales.

También es destacable la idea de que la aceptación no equivale a resignación. El texto no niega la posibilidad de transformación ni la responsabilidad individual, sino que sugiere que ambas surgen de una comprensión más amplia de nuestra naturaleza y de nuestra relación con el conjunto de la realidad. En este sentido, la aceptación sería el punto de partida para una respuesta más consciente y menos reactiva ante las circunstancias de la vida.

Por otra parte, algunas afirmaciones sobre los sistemas religiosos, políticos o económicos pueden parecer excesivamente generales, ya que dichas instituciones son complejas y contienen tanto dinámicas de control como aportaciones positivas. Sin embargo, la crítica invita a reflexionar sobre el papel que desempeñan el miedo, la división y la manipulación emocional en determinadas formas de poder.

En conjunto, considero que la reflexión transmite un mensaje de reconciliación con la propia naturaleza humana. Su propuesta consiste en abandonar la percepción de separación y defecto para reconocer la vida como un proceso continuo de transformación del que cada ser humano forma parte inseparable.

sábado, 30 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (040)

 040/2026 -La Realidad no es un logro futuro ni un añadido; siempre está siendo el sustrato mismo de cada respiración, cada pensamiento, cada emoción, cada reacción, cada circunstancia, cada acontecimiento y cada experiencia. Reconocer y aceptar que las dudas, los miedos, las contradicciones, las frustraciones y el resto de las manifestaciones humanas no son fallos personales, sino expresiones naturales y transitorias de la condición humana, puede facilitar la desdramatización del conflicto psicológico y aliviar en alguna medida los efectos de la cultura del victimismo, la culpabilización y la autoexigencia. Nada -independientemente de la manera en que cualquier conciencia identificada lo perciba, lo juzgue y lo experimente- puede estar sucediendo, sin que ello no esté siendo una manifestación legítima y natural del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; los discursos basados en la necesidad constante de mejora, de purificación y/o sanación espiritual, de lucha contra el ego, etc., parten de la idea corrupta, fraudulenta y fácilmente manipulable de que el estar siendo/sucediendo humano nace defectuoso.


Realidad Absoluta está siendo “lo Único” que está siendo absolutamente todo -tanto lo dichoso como lo doloroso- cuanto está aconteciendo y está siendo experimentando en cada instante. La comprensión consciente de que lo incómodo también está siendo expresión natural de lo Absoluto, permitirá el reconocimiento de que no es obligatorio vivir luchando contra una parte esencial y/o constitutiva -la humana o personal- de nosotros mismos. Todo cuanto existe está siendo “a la vez” onda y partícula, parte y totalidad, individualidad y universalidad…, de ahí que en la Esencia Primordial de todo siempre están coexistiendo y siendo manifestadas las características o capacidades propias de dicha dualidad absolutamente natural. Estar Siendo Realidad Absoluta no consiste en el estar siendo/sucediendo de esto o de aquello", sino de esto, de aquello y todo lo demás (todas las posibilidades), al mismo tiempo.

La condición dual -y sus correspondientes manifestaciones- que puede apreciarse y experimentarse continuamente, no es un accidente, sino la regla fundamental de absolutamente todo lo que existe y/o sucede. Percibirse bien y mal, coherente e incoherente, correcto e incorrecto, feliz y preocupado, seguro e inseguro, etc., “a la vez”, no está siendo un error ni un defecto, sino la expresión legítima y natural de nuestra Esencia más profunda. Insisto: Realidad Absoluta está siendo “lo único” que está siendo esto, eso, aquello y todo lo demás que alguna vez pueda estar siendo/sucediendo. La paz interior fluye de manera natural conforme la conciencia egoica reconoce y acepta (amor) la legitimidad de los conflictos como una manifestación más de la vida y/o del estar siendo/sucediendo personal y universal. Amarse a sí mismo, a la vez que al resto del estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta) no puede excluir la comprensión de que los momentos difíciles están siendo transitorios y necesarios para el desarrollo del proceso natural de la vida. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 040/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente integradora de la existencia humana. Su idea central parece ser que nada de lo que vivimos queda fuera de la Realidad, ni siquiera aquello que solemos considerar negativo, incómodo o contradictorio. Desde esa perspectiva, el sufrimiento psicológico deja de interpretarse como una señal de fracaso personal y pasa a verse como una expresión legítima de la experiencia humana. Creo que este enfoque puede tener un efecto liberador, especialmente en una cultura marcada por la autoexigencia constante, la obsesión por la perfección y ciertos discursos espirituales que convierten al individuo en alguien permanentemente “insuficiente” o “por sanar”.

Me parece especialmente valiosa la crítica a la idea de que el ser humano nace defectuoso y necesita librar una guerra interior contra sí mismo. Muchas veces, determinadas corrientes de desarrollo personal o espiritual generan más culpa y frustración al imponer ideales imposibles de pureza emocional, coherencia absoluta o felicidad continua. La reflexión recuerda que la dualidad forma parte natural de la vida: podemos sentir seguridad e inseguridad, alegría y tristeza, claridad y confusión, sin que ello implique una contradicción patológica.

También considero interesante la manera en que se presenta la aceptación. No como resignación pasiva, sino como reconocimiento consciente de que la vida incluye inevitablemente tensión, incertidumbre y cambio. Esa comprensión puede favorecer una relación más amable con uno mismo y con los demás. Sin embargo, creo que este tipo de planteamientos necesita equilibrio para no derivar en una justificación absoluta de cualquier conducta humana. Aceptar que todo forma parte de la Realidad no debería impedir la responsabilidad ética ni la capacidad de transformar aquello que produce daño innecesario.

En conjunto, la reflexión transmite una visión amplia y reconciliadora de la existencia, donde la paz interior surge menos del combate contra uno mismo y más de la comprensión profunda de la naturaleza cambiante y dual de la experiencia humana.

miércoles, 27 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (039)

039/2026 -Absolutamente nada hay ni ocurre que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto que, por tanto, también estamos siendo cada uno de los estar siendo/sucediendo humanos, junto con absolutamente todas nuestras posibles expresiones, experiencias y expectativas. Cada estar siendo/sucediendo humano, con su cuerpo, su mente y también sus dramas, limitaciones, condiciones, emociones y circunstancias particulares o propias, nunca podría existir separado del resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal y de todas las cualidades que dicho estar siendo/sucediendo “dual” conlleva. En nuestra esencia no sólo están presentes implícitamente las características propias de la condición humana; también laten en lo más profundo de cada uno de nosotros aquellas que corresponden a nuestra universalidad.
 
Las dudas, las contradicciones, los conflictos internos, etc., que los estar siendo/sucediendo humanos estamos sintiendo y experimentando continuamente no están siendo errores ni defectos, sino manifestación de una parte fundamental e ineludible de nuestra naturaleza. El sufrimiento psicológico derivado de juzgar nuestros estados internos como "malos" es innecesario o autoinfligido, ya que la contradicción es una ley inherente al estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta). Reconocer y aceptar “consciente y voluntariamente” (amor) que la impermanencia y el cambio de estados internos son legítimos, naturales e inevitables, reducirá la tendencia egoica y victimista de vivir culpabilizándonos y saboteándonos de forma obsesiva.

Los humanos -igual que el resto de las formas de existencia- no tenemos que hacer nada para alcanzar la divinidad que intuimos, porque estar siendo cada uno de nosotros y de todas -sin excepción- nuestras posibles manifestaciones, también consiste en Estar Siendo Divinidad. Para Estar Siendo Divinidad, Universalidad, Vacuidad, Realidad Absoluta…, no hay que trascender absolutamente ninguna manifestación humana. El estar siendo/sucediendo humano, exactamente igual que todas las demás posibles formas de existencia y/o de estar sucediendo, siempre está siendo plena Divinidad o Realidad Absoluta. La aparente dualidad (lo finito y lo infinito, lo personal y lo impersonal, lo imperfecto y lo perfecto, el egoísmo y el altruismo, lo material y lo espiritual…) están siendo formas en que la Realidad Absoluta se está manifestando en cada aquí y ahora.

No hay nada fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, ni nada que -por muy contradictorio que resulte- esté siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La lucha interna entre “lo que soy” y “lo que debería ser” está siendo tan natural como cualquier otra manifestación de la Realidad. Paradójicamente -aunque eso también esté siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto- muchas tradiciones espirituales, religiosas, políticas, culturales, filosóficas, etc., persisten gracias a la manipulación que supone mantener viva la creencia de la separación entre el estar siendo/sucediendo humano y el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Mayo-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 039/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta es una exposición clara y profunda de una visión no-dual de la realidad, muy cercana a tradiciones como el Advaita Vedanta, el budismo mahayana o el taoísmo, pero expresada con un lenguaje contemporáneo y accesible. Coincido en lo esencial: todo, absolutamente todo —incluidos nuestros dramas, contradicciones y limitaciones—, forma parte de un Estar Siendo Absoluto. No hay nada fuera de él. Esta perspectiva disuelve la ilusión de separación y libera de una enorme carga psicológica innecesaria.

Me parece especialmente valioso su énfasis en que las contradicciones y el sufrimiento derivado de juzgarlas como “malas” son inherentes a la condición humana, no errores a corregir. Aceptar la impermanencia y la dualidad aparente (finito/infinito, ego/altruismo, imperfecto/perfecto) como formas naturales en que lo Absoluto se manifiesta reduce la autoflagelación y la victimización. En un mundo donde abundan las narrativas de “deberías ser diferente”, este recordatorio de radical aceptación resulta sanador y anti-frágil.

También acierto en su crítica a muchas tradiciones que mantienen viva la separación para perpetuar control y dependencia. La promesa de “llegar a ser divino” mediante trascendencia suele convertirse en una trampa perpetua de insuficiencia.

Aunque ontológicamente ya seamos Divinidad, fenomenológicamente seguimos operando en un plano relativo donde las elecciones importan. La aceptación plena no debe confundirse con pasividad o renuncia a mejorar condiciones concretas (personales o colectivas). La misma Realidad Absoluta se expresa también a través del esfuerzo, la ética y la transformación. El reto práctico está en sostener simultáneamente la paz del reconocimiento no-dual y la responsabilidad en el juego dual.

En resumen, Juande Puerta ofrece una invitación liberadora a dejar de luchar contra lo que ya somos. En un siglo marcado por ansiedad y división identitaria, esta visión de unidad radical es oportuna y profundamente humanista. No elimina el dolor, pero sí gran parte del sufrimiento añadido. Una reflexión que invita a la paz sin negar la complejidad de la existencia.

miércoles, 25 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (016)

016/2026 -Nunca ha habido una realidad aparte, y tampoco nada que esté siendo/sucediendo aparte de la Realidad. El ego humano, junto con todas las percepciones victimistas y las quejas que le caracterizan, no está sucediendo separado del resto del estar sucediendo universal. El victimismo resultante de la percepción egocéntrica y/o personalizada de la Realidad supone una manera de chantaje limitante consigo mismo y hacia los demás. ¿Qué objetivo más extraordinario (¿espiritual?) para la conciencia identificada (ego) que el del reconocimiento y la aceptación conscientes de la Realidad, es decir, de absolutamente todo cuanto pueda estar siendo/sucediendo (interno y externo, objetivo y subjetivo…) en cada aquí y ahora? La meta más difícil de alcanzar para la conciencia egoica no es la de lograr desaparecer ni la de volverse perfecta, sino la de asumir lúcida, libre e incondicionalmente el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
Los miedos, resistencias y deseos humanos, contemplados como formas y/o manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta, también pueden ser acogidas con naturalidad. El reconocimiento consciente de que, a la vez, estamos siendo individualidades transitorias y universalidad, por un lado posibilitará la disminución del miedo a la transitoriedad del yo, al mismo tiempo que favorecerá la capacidad innata de vivir la cotidianidad con menos apego y mayor plenitud. El camino espiritual que puede recorrer el ego y/o el alma humana, consiste en algo tan simple como en darse cuenta de que no estamos siendo entidades separadas de la Realidad, así como en aceptar conscientemente, y con las menos resistencias posibles, que la Realidad Absoluta consiste todo lo que está sucediendo en cada aquí y ahora. El estar siendo/sucediendo individual, con las condiciones y características (egocentrismo) que le son legítimas o naturales, no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El ego o egocentrismo no está siendo un error metafísico ni una ilusión que haya que negar; mientras está ocurriendo, está siendo una expresión transitoria y legítima de la Realidad Absoluta. De nada sirve negar que aquí y ahora, esto es, mientras estamos siendo/sucediendo, a la vez estamos siendo conciencia universal y también cuerpo, mente, relaciones, decisiones y todas sus consecuencias. ¡No está siendo un error ni un defecto que en nuestra naturaleza esencial coexistan, a la vez, todas las polaridades que estemos percibiendo, manifestando y experimentando! Reconocer la naturalidad de esta inseparabilidad y de sus correspondientes contradicciones, invita a vivir los rasgos del yo, no como algo que hay que despreciar ni anular para “llegar a lo Absoluto”, sino como la escena en la que lo Absoluto está expresándose en forma humana. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 016/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece profundamente coherente dentro de la tradición no dual, especialmente cercana al enfoque del Advaita, donde no existe una realidad separada del Todo. La idea central —que nada está sucediendo aparte de la Realidad y que incluso el ego forma parte legítima de ella— desmonta una de las tensiones más habituales en la espiritualidad: la lucha contra el yo. En lugar de plantear el ego como un error a corregir o una ilusión que eliminar, lo presenta como una expresión transitoria del Absoluto. Esa mirada desdramatiza la experiencia humana.

Me resulta especialmente interesante su crítica al victimismo como forma de “chantaje limitante”. Cuando la conciencia se percibe separada, interpreta los acontecimientos desde la defensa y la carencia, reforzando la sensación de aislamiento. Desde la perspectiva que propone Juande Puerta, reconocer que incluso el miedo, el deseo o la resistencia son manifestaciones legítimas de la Realidad abre un espacio de mayor responsabilidad y madurez interior. No se trata de negar la experiencia humana, sino de incluirla.

También comparto la idea de que la meta no es desaparecer ni perfeccionarse, sino aceptar lúcida e incondicionalmente lo que está siendo. Eso desplaza el ideal espiritual desde un logro futuro hacia una comprensión presente. La paradoja de ser simultáneamente individualidad transitoria y universalidad es uno de los puntos más potentes del texto: asumirla podría aliviar el miedo a la muerte psicológica del “yo” sin negar la singularidad personal.

Ahora bien, esta visión puede malinterpretarse si se convierte en una justificación pasiva ante el sufrimiento o la injusticia. Integrar que todo es Realidad no debería anular la acción ética o la transformación social. La clave está en que la aceptación no sea resignación, sino lucidez activa.

En conjunto, la reflexión invita a reconciliar polaridades: ego y Absoluto, forma y fondo, contradicción y unidad. Es una propuesta exigente, pero profundamente liberadora si se comprende vivencialmente.

lunes, 26 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (007)

007/2026 -Nuestro estar siendo/sucediendo personal (con cada mínimo detalle que lo pueda estar definiendo y materializando) no está siendo/sucediendo independientemente del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad), sino que -mientras está existiendo- también consiste en la manifestación del mismo Estar Siendo/Sucediendo que todas las demás posibilidades. Al asumir que el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto incluye la mortalidad de nuestro efímero estar siendo/sucediendo individual, no hace falta imaginar el viaje de un alma que viene a este mundo “para” lo que cada ego y/o conciencia prefiera creer e imaginar, ni para reconocer el carácter absoluto de lo que ya se está siendo.
 
La Realidad no está siendo al final del camino, sino desplegándose en cada experiencia posible. Incluso la conciencia más concentrada en la individualidad de su pequeño yo sigue estando siendo una expresión legítima de la Realidad Absoluta que está sucediendo en cada instante. Exactamente igual que sucede con absolutamente todas las demás formas de existencia, estar siendo la existencia y/o el estar sucediendo de un yo humano -y de todas sus posibles circunstancias-, también consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta. ¡La conciencia de estar siendo un yo no evita que estar siendo un yo consista en Estar Siendo Realidad Absoluta!

No hay un “nivel supremo de existencia” aparte de la vida ordinaria, sino una Única Realidad que está siendo expresada en cada experiencia posible. Puesto que el yo y sus circunstancias están siendo Realidad Absoluta, no hay lugar para victimismos metafísicos (“esto no debería estar sucediendo”), pero tampoco para superioridades espirituales que se crean fuera del conflicto y de la sombra. La particularidad no niega lo Absoluto, sino que lo está manifestando. La ley natural de causa/efecto anula la necesidad de creer que, para comprender nuestra existencia, tenga que haber un “por qué…” y un “para qué…” razonables.

La idea de que los estar siendo/sucediendo humanos tenemos un alma que trasciende a la muerte del cuerpo se parece mucho a una fabulación de las conciencias egocentradas destinada a prolongar la ilusión de su trascendencia y también para justificar las contradicciones de sus manifestaciones, sus experiencias y sus expectativas. Huir del yo hacia una espiritualidad abstracta complica que podamos reconocer en la propia vida –con sus límites y contradicciones– la presencia misma de lo Absoluto en acción. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 007/2023 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea, a mi juicio, una de las formulaciones más coherentes y radicales de una espiritualidad no dual llevada hasta sus últimas consecuencias. Su principal acierto es desmontar la cómoda separación entre lo “absoluto” y lo “cotidiano”, entre una supuesta Realidad Suprema y la vida concreta del yo con todas sus contradicciones. Aquí no hay escapatoria metafísica: si hay Realidad Absoluta, entonces necesariamente está siendo exactamente esto que está ocurriendo, incluido el yo humano con su fragilidad, su conflicto y su mortalidad.

Me parece especialmente lúcida la idea de que no es necesario imaginar un alma que viaja o trasciende para reconocer el carácter absoluto de la existencia. Esa necesidad de trascendencia suele delatar, como señala el texto, una resistencia del yo a aceptar su condición finita. En cambio, asumir que la mortalidad también forma parte del Estar Siendo Absoluto devuelve la espiritualidad a un terreno honesto y sobrio, sin consuelos añadidos ni promesas futuras que desvíen la atención de lo que ya está siendo.

Otro punto valioso es la crítica tanto al victimismo metafísico como a la superioridad espiritual. Si todo lo que sucede es expresión de la Realidad, no hay base para pensar que “esto no debería pasar”, pero tampoco para creerse situado por encima del conflicto humano. Esta visión no idealiza la experiencia, pero tampoco la degrada: la reconoce como manifestación plena, aunque limitada y contradictoria.

Finalmente, comparto la idea de que huir del yo hacia una espiritualidad abstracta empobrece la comprensión. Reconocer lo Absoluto en la vida ordinaria —y no en un “nivel superior”— exige una mirada madura, capaz de integrar causa y efecto sin exigirles un sentido narrativo tranquilizador. En ese sentido, esta reflexión no ofrece consuelo, pero sí una claridad profunda: no somos algo aparte de la Realidad, sino exactamente la forma concreta en que está sucediendo ahora.