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miércoles, 8 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (028)

028/2026 -En muchas ocasiones, el rechazo de lo que sentimos o vivimos genera más sufrimiento que la propia experiencia, porque también supone una resistencia al estar siendo/sucediendo personal. Al aceptar, sin juicios limitantes ni resistencia innecesaria, el fluir de la realidad, se libera la energía que puede orientarse hacia decisiones más saludables y coherentes. La persecución de una perfección futura incita a vivir proyectados hacia un ideal que nunca terminará de alcanzarse y que estará nublando la valoración del presente. Al asumirse que, incluso en su aparente contradicción, la Realidad siempre está siendo completa, disminuye la necesidad egoica de lucha y la ansiedad por alcanzar la visión de una perfección idealizada. ¡Nunca está existiendo ni sucediendo absolutamente nada que -incluido cualquier juicio y reacción acerca de ello- no esté siendo Realidad Absoluta!
 
La lucha a favor y/o en contra de cualquier extremo (de carácter ético, moral, ideológico, político, filosófico, psicológico, cultural…) ineludible e inseparablemente siempre estará originando el mismo efecto en la polaridad opuesta. La adhesión a un extremo también supone el refuerzo del contrario. Las reacciones de todo tipo -tanto las de un signo como las del opuesto- ante cualquier percepción del estar siendo/sucediendo del aquí y ahora (Realidad Absoluta) también están siendo Realidad Absoluta. Al validar y/o reconocer la autenticidad y la legitimidad de aquello que pueda estar causandonos frustración o malestar interior, también estarémos restándole energía a la causa que esté originando esas sensaciones. En muchas ocasiones la ansiedad se origina cuando comparamos lo que está sucediendo (Realidad Absoluta) con lo que cada uno de nosotros (realidad relativa o particularizada) pensamos y/o deseamos que debería estar pasando.

La aceptación consciente de la integridad del estar siendo/sucediendo evita entrar en una guerra imposible contra aquello que -se comprenda o no- también está formando parte de nuestra propia esencia. Nuestro estar siendo/sucediendo está siendo egoico o individual “al mismo tiempo” que Universal o Absoluto, por tanto, abarcando siempre las características y las posibilidades correspondientes tanto a una vertiente como a la opuesta. La experiencia de la existencia humana “está manifestando a la vez” tanto las limitaciones propias de la individualidad, como la infinitud y la plenitud de lo Absoluto, de ahí la importante relevancia del reconocimiento y de la aceptación de ello. Negar o rechazar cualquier aspecto de la condición humana y/o individual conlleva implícita esa misma actitud con respecto a la condición universal y/o Absoluta y viceversa. La sensación de estar siendo entidades separadas del resto del Estar Siendo/Sucediendo surge de la identificación conciencial con solo una parte discriminada de la totalidad de nuestra naturaleza. Reconocer conscientemente que también estamos siendo el fondo común en el que todo acontece, y no sólo la identidad individual que lo interpreta, posibilitará la liberación de exigencias tan legítimas como prescindibles. Abril-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 028/2026 realizada por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, lúcido y extraordinariamente coherente con las tradiciones no duales de Oriente (advaita, budismo zen, taoísmo) y con algunas corrientes contemporáneas de psicología de la aceptación. Su núcleo me parece irrefutable: el mayor sufrimiento no proviene de lo que sucede, sino de la resistencia que oponemos a que suceda. Esa “guerra imposible contra la realidad” que describe es, en efecto, la fuente principal de ansiedad, frustración y agotamiento emocional en la vida cotidiana.

Me gusta especialmente cómo señala que la adhesión a un extremo (ético, político, ideológico) refuerza automáticamente su opuesto. Es una observación casi física: la polarización no es solo un problema social, es un mecanismo energético interno que nos mantiene atrapados en la dualidad. Al validar incluso lo que nos molesta, le quitamos combustible a la reacción y liberamos atención para actuar con mayor claridad. Esa distinción entre “Realidad Absoluta” (lo que está siendo) y “realidad relativa” (lo que creemos que debería ser) es, a mi juicio, una de las herramientas más prácticas que se pueden aplicar en terapia, liderazgo o simplemente en la convivencia diaria.

La aceptación radical que propone no anula la posibilidad de transformación; más bien la habilita. Aceptar no significa resignarse pasivamente, sino dejar de gastar energía en negar lo que ya es para poder dirigirla hacia lo que puede llegar a ser. La lucha egoica contra el presente genera sufrimiento; pero la acción inteligente desde el presente es parte de ese mismo fluir de la Realidad Absoluta.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta no es una invitación al conformismo, sino a la liberación de la exigencia neurótica de perfección. Es un recordatorio elegante de que ya estamos completos, incluso en nuestra aparente imperfección. Leerla produce un efecto casi fisiológico de alivio: la mente se relaja porque, por un instante, deja de pelear contra sí misma. Y eso, en un mundo hiperactivo y polarizado, es un regalo inmenso.

sábado, 4 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (027)

027/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de esto, de eso, de aquello…, y también de todo lo opuesto y/o diferente a cualquier otra posibilidad. No es posible estar siendo/sucediendo que, sin excepción, ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. La aceptación total de la experiencia tal como está siendo en cada instante facilita que se responda con mayor responsabilidad y coherencia, porque ello minimiza la culpa y la lucha interna por alcanzar ideales de perfección inalcanzables.
 
Al contrario de lo que la conciencia egocentrada pudiera creer y tratar de justificar, la aceptación de la totalidad del estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta) no supone una invitación a la pasividad o la indiferencia, sino un impulso más para continuar fluyendo sin resistencias interesadas. Aceptar la Realidad nunca podría suponer un rechazo a los cambios y/o a las transformaciones, es decir, a la Realidad. La aceptación consciente del estar siendo/sucediendo no bloquea los cambios, sino que los admite y los incluye. Temer a los cambios (Realidad) inseparables de la experiencia de la existencia también supone vivir temiendo al estar siendo/sucediendo de la vida en general y al propio en particular.
 
La aceptación consciente de la simultaneidad del estar siendo/sucediendo personal y universal supone el punto de partida para actuar con mayor lucidez, y no tanto desde el temor egoico a la pérdida de la motivación y el deseo de transformar y mejorar aquello que esté a nuestro alcance. Los impulsos y las tendencias propias de los estar siendo/sucediendo humanos de transformación personal y colectiva -igual que sus opuestos- también están siendo manifestaciones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Realidad Absoluta está siendo tanto aquello que unas veces nos motiva e impulsa a realizar cambios, como aquello que en otras ocasiones nos frena.

Las búsquedas espirituales, las filosofías, las culturas y las ideologías de todo tipo, basadas en ideales futuros incurren en el error de “posponer la plenitud” a un estado que siempre está por llegar; sin embargo, el reconocimiento de que, tal como está sucediendo, la Realidad “ya” está siendo plenamente, puede ayudar a desmontar expectativas ilusorias. No existe una Realidad Absoluta perfecta que esté separada de la realidad relativa, imperfecta y dual que “también” estamos siendo, manifestando y viviendo. No hay que “llegar” a ninguna Realidad superior a la que ya estamos siendo y expresando en cada aquí y ahora. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 027/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto lúcido y profundamente liberador, que destila con claridad una visión no dual de la existencia. En esencia, afirma que todo —lo que sucede, lo opuesto, lo imperfecto y lo ideal— es ya Realidad Absoluta. No hay nada fuera de ella, ni un “antes” ni un “después” al que debamos aspirar. Esta idea resuena fuertemente con tradiciones como el advaita vedanta o el zen, pero Juande Puerta la aterriza en un lenguaje accesible y práctico, lejos de la jerga mística.

Lo que más valoro es su rechazo frontal a la trampa de la “postergación de la plenitud”. Vivimos obsesionados con llegar a una versión mejorada de nosotros mismos o del mundo, y esa búsqueda perpetua genera culpa, ansiedad y una insatisfacción crónica. Al reconocer que la Realidad ya es completa tal como está siendo —incluyendo nuestros fallos, deseos de cambio y resistencias—, se disuelve esa tensión interna. La aceptación deja de ser pasividad para convertirse en el suelo firme desde el que actuamos con mayor lucidez y responsabilidad. No luchamos contra lo que es; fluimos con ello. Eso es, a mi juicio, una de las mayores liberaciones posibles.

Coincido en que no todo es “dejar de hacer”. El texto es muy claro: los impulsos de transformación personal y colectiva también forman parte de esa Realidad Absoluta. No se trata de quedarse quieto, sino de actuar sin la carga emocional de quien cree que “debería” ser diferente. Esa distinción es clave y evita el malentendido común que confunde aceptación con resignación.
 
En un mundo saturado de ideologías futuristas y autoexigencia tóxica, esta reflexión es un antídoto necesario. Nos recuerda que no hay que “llegar” a ninguna Realidad superior: ya estamos en ella. Cada instante es la única Realidad que existe. Aceptarla conscientemente no elimina el sufrimiento, pero lo despoja de su dramatismo innecesario y nos devuelve la libertad de responder con coherencia y amor a lo que ya está siendo.