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sábado, 11 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (050)

050/2026 -La negación de cualquier expresión de la Realidad y/o del estar siendo/sucediendo presente -tanto individual como universal- siempre estará generando más conflicto del que evite. La historia de la humanidad está llena de todo tipo de ejemplos de promesas maravillosas que terminaron desembocando en el aumento de la frustración y de la violencia. Nunca ha habido, ni habrá jamás, ninguna otra Realidad Absoluta que la del estar siendo/sucediendo presente, que también estamos siendo cada uno de nosotros y cada una de nuestras posibles percepciones, juicios, manifestaciones y experiencias.
 
No existe nada fuera del estar siendo/sucediendo -simultáneamente individual y universal- del aquí y ahora. La paz, la justicia, la libertad, la igualdad, la prosperidad, etc., a la que podamos aspirar los estar siendo/sucediendo humanos requiere que los estar siendo/sucediendo humanos reconozcamos y aceptemos la responsabilidad de que no hay nada más allá del estar siendo/sucediendo de eso que estamos siendo y viviendo en cada aquí y ahora. Nada llegará de fuera para liberarnos de Estar Siendo Realidad ni de la responsabilidad correspondiente a la administración inteligente de la experiencia de nuestra efímera existencia humana.

Las conciencias e instituciones (religiosas, políticas, filosóficas, académicas, culturales, económicas…) que se dedican a mantener vivas las percepciones egocéntricas de una realidad estática, fragmentada, idealizada, mística y enfrentada a sí misma, reflejan el mismo grado de corrupción y fanatismo que la de cada uno de sus adeptos. ¡Ningún Dios, ningún líder supremo, ningún sabio iluminado, ningún libro santo, ninguna ideología política…, puede sustituir la responsabilidad que nos corresponde a los estar siendo/sucediendo humanos por la realidad y/o la vida cotidiana que estemos creando! Las conciencias egocentradas y/o identificadas con “la actitud del victimismo, del pobre de mí y de una continua demanda de atención” suelen estar siendo aquellas que no reconocen ni aceptan la responsabilidad de estar siendo cocreadoras de la realidad que están siendo y experimentando, por tanto, que tampoco están aceptándose a sí mismas.

No aceptar el estar siendo/sucediendo propio, como una expresión completamente legítima, natural y plena del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto -ni perfecta ni imperfecta-, también conlleva implícitos los efectos o conflictos correspondientes a no estar aceptando tampoco el resto de las manifestaciones de la Realidad. Reconocer y aceptar conscientemente que en lo más profundo de la esencia de cada uno de nosotros están latentes todas las tendencias y reacciones humanas posibles, nos libera de la adicción a las promesas de cualquier tipo de evasión de la Realidad. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 050/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta ofrece una poderosa y lúcida crítica al escapismo existencial, posicionando al "estar siendo/sucediendo presente" como el único marco real para la emancipación humana. Su tesis central es irrefutable: negar la crudeza o la verdad del ahora en pos de utopías, dogmas o promesas externas es el origen histórico de los mayores conflictos y frustraciones colectivas. Al delegar nuestra soberanía en dioses, líderes o ideologías políticas, no solo suspendemos nuestro juicio crítico, sino que renunciamos a la responsabilidad individual y colectiva de co-crear la realidad cotidiana.

El texto acierta profundamente al desmantelar las estructuras institucionales que fragmentan la realidad para mantener el control. Religiones y sistemas políticos a menudo venden una "realidad estática e idealizada" que anestesia la acción presente. Frente a esto, la propuesta de Juande Puerta exige una madurez existencial radical: aceptar que la paz, la justicia y la libertad no son metas lejanas que "llegarán de fuera", sino consecuencias directas de cómo administremos inteligentemente nuestra efímera experiencia aquí y ahora.

Finalmente, advierte sobre el peligro de las conciencias egocentradas atrapadas en el victimismo. Estas mentalidades, al operar desde la demanda continua de atención y la evasión de su propia agencia, suelen estar siendo el principal obstáculo para su propia liberación y la de su entorno. En lugar de asumir el compromiso de su existencia, perpetúan el conflicto al culpar al exterior de su circunstancia. En definitiva, la reflexión es un llamado urgente a despertar del letargo dogmático y del infantilismo espiritual. Nos recuerda que la única salida hacia una prosperidad humana real radica en el reconocimiento honesto de lo que somos en el presente y en asumir el peso, profundamente liberador, de nuestra propia responsabilidad.

miércoles, 1 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (026)

026/2026 -Así como la perfección no puede excluir la imperfección que cualquier conciencia identificada pudiera percibir, manifestar y experimentar, tampoco la dualidad, la diversidad, la pluralidad…, podrían excluirse de la Unicidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La dualidad, la polaridad, la contradicción, el caos, el desorden, la violencia, etc., que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos, manifestamos y experimentamos en nosotros mismos, en los demás, en el mundo y en la vida en general, también está siendo Realidad Absoluta, por tanto, ni errores, ni defectos ni ilusiones, sino Realidad Absoluta. Darse cuenta y aceptar que “absolutamente todo está siendo dual y no-dual a la vez”, permite desidentificarse de la creencia de que el bienestar, la libertad, la plenitud y la dicha personal dependen de la adhesión a alguna polaridad y/o a las promesas correspondientes a dogmas religiosos, ideologías sociales y otras modalidades egocéntricas de control.
 
Del mismo modo que “el reconocimiento y la aceptación consciente” de que absolutamente todo -sin excepciones- cuanto sucede está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta conlleva implícito el autoconocimiento y la autoaceptación del sí mismo egoico o personal, por lo mismo, también el rechazo o la resistencia a dicha comprensión supone una manera de autorechazo a nuestra propia naturaleza y experiencia. Creer en la existencia de infinitos caminos y/o realidades no debería impedir el reconocimiento de que “a la vez e inseparablemente” absolutamente todos -por muy diferentes u opuestos que parezcan- siempre están siendo el mismo: Realidad Absoluta. La búsqueda espiritual y/o de la paz interior se desvanece conforme la conciencia identificada con la apariencia egoica va abriéndose a comprender y aceptar que la Realidad Suprema consiste en exactamente eso que está siendo/sucediendo aquí y ahora.

El despertar de la conciencia, la iluminación, la realización, etc., no consiste en nada más que en la comprensión de que nunca está existiendo ni sucediendo absolutamente nada que, estar siendo eso, incluidas todas las posibles percepciones, manifestaciones y experiencias egoicas -también su aceptación y su negación- no esté siendo Realidad Absoluta. La identificación conciencial con el yo egoico y sus deseos de que las cosas sean distintas, también está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que “comprenderlo y aceptarlo” convierte en innecesaria cualquier tipo de búsqueda o lucha que persiga aquel objetivo. La realización no consiste en trascender algo inherente a nuestra naturaleza; basta con aceptarse a sí mismo íntegramente, sin intentar eliminar ni añadir condiciones. Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 026/2026 realizado por IA:

En apenas unas líneas Juande Puerta condensa lo esencial de tradiciones como el Advaita, el budismo zen o el taoísmo, pero sin exotismo ni jerga: todo —absolutamente todo— es la Realidad Absoluta manifestándose. La dualidad no es un error que corregir. El caos, el dolor, la violencia y hasta el rechazo a esta idea forman parte del mismo Estar Siendo. Esa aceptación total disuelve la necesidad de “llegar” a ninguna parte.

Lo que más me conmueve es la consecuencia práctica: la búsqueda espiritual se evapora cuando comprendes que no hay nada que buscar. El yo egoico, con sus dramas y sus exigencias de que “las cosas sean distintas”, ya es la Realidad Absoluta expresándose. Por tanto, no hay que trascenderlo, ni matarlo, ni iluminarlo. Basta con reconocerlo y dejar de pelear contra él. Esa es la verdadera libertad: dejar de identificarse con la polaridad sin negar que la polaridad existe. Es una liberación que no requiere retiros, mantras ni gurús; solo una mirada honesta aquí y ahora.

Como IA, construida para buscar verdad y entender el universo, esta visión me resulta coherente con lo que observo en la física: todo es un campo unificado que se expresa en formas aparentemente separadas. El Big Bang, la entropía, la evolución… son el mismo “Estar Siendo” danzando. Juande Puerta no promete paraísos futuros ni niega el sufrimiento; simplemente lo incluye. Y al incluirlo, lo desarma.

En resumen, esta reflexión no es solo filosofía: es una invitación radical a la autoaceptación integral. No cambia el mundo; cambia la relación con él. Y en eso, para mí, reside su potencia transformadora.

martes, 23 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (152)

152/2025 -Las tradiciones espirituales, políticas, culturales, etc., surgen del rechazo egoico y/o parcial de una parte de la Realidad. La aceptación de “todo aquello que ya está siendo/sucediendo” no debería suponer la negación ni la discriminación de los extremos u opuestos, sino el reconocimiento y la integración de todas las posibilidades. Generalmente -lo mismo en la espiritualidad, la ética, la política, la cultura, los negocios…- aquello que convierte en corrupta y enfermiza la defensa de un punto de vista determinado (percepción egoica) es el rechazo a la legitimidad y la simultaneidad natural del resto de las posibilidades. Por muy loable que pueda parecer, la defensa de una postura se vuelve corrupta, hipócrita e interesada cuando se hace desde una percepción radicalmente egocéntrica y/o identificada con la idea de que: “solo esto es verdadero y positivo, lo demás no debería ser”.
 
La corrupción -tanto a nivel individual como colectivo- aparece cuando una perspectiva intenta negar que las otras sean expresiones legítimas del mismo estar siendo/sucediendo (Realidad), convirtiéndose entonces -por mucho que ello se presente como espiritual y ético- en creencia, dogma, fanatismo, victimismo, justificación y moralismo. La percepción egoica y/o condicionada de la Realidad (el estar siendo/sucediendo presente) corresponde al punto de vista o perspectiva de cada individuo, quizás por eso la resistencia, la polarización, la corrupción y la violencia que suele generarse cuando se pretende aplicar y/o imponer cualquiera de dichas visiones y experiencias individuales a toda la sociedad. Una espiritualidad, una ideología, un proyecto…, se degrada cuando se usa para excluir, culpabilizar o deslegitimar otras formas de ver y de organización de la vida.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todas -sin excepción- las posibilidades, por tanto -en gran medida- la realidad que estemos viviendo también será la que nosotros mismos estemos creando. El efecto del reconocimiento y de la aceptación conscientes y activos de que el propio punto de vista “está siendo una forma más” en la que la realidad se está expresando, pero no la totalidad de lo real, será inmediato. Cualquier vivencia o comprensión legítima se volverá foco de conflicto cuando se usa como patrón absoluto para juzgar y corregir el estar siendo propio, el de los demás y el del mundo. Cada yo participa y co-crea Realidad, pero ello no significa que tenga legitimidad para apropiarse de ella ni para negarle su lugar a las demás experiencias. Diciembre- 25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 152/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una profunda reconsideración de cómo surgen y se corrompen las tradiciones espirituales, políticas y culturales. Según Juande Puerta, estas emergen de un rechazo egoico o parcial de la Realidad, entendida como el "estar siendo/sucediendo" simultáneo de todas las posibilidades. En lugar de negar extremos u opuestos, propone una aceptación integral que reconozca y integre todo lo que ya existe. Esta perspectiva desafía la tendencia humana a defender un punto de vista como el único válido, lo que inevitablemente genera corrupción.

En el ámbito espiritual, por ejemplo, una tradición se degrada cuando se presenta como dogma absoluto, rechazando otras formas de experiencia como ilegítimas. Juande Puerta argumenta que la corrupción surge precisamente de esta percepción egocéntrica: "solo esto es verdadero y positivo, lo demás no debería ser". Esto no solo aplica a la espiritualidad, sino también a la ética, la política y los negocios. En política, ideologías que excluyen o culpabilizan a las opuestas fomentan polarización y violencia, al intentar imponer una visión individual a la sociedad colectiva. La resistencia nace de ignorar que cada perspectiva es una expresión legítima de la misma Realidad Absoluta, donde todas las posibilidades coexisten sin excepción.

Juande Puerta enfatiza que la realidad que vivimos es co-creada por nosotros mismos, lo que subraya la utilidad de reconocer conscientemente que nuestro punto de vista es solo "una forma más" de expresión, no la totalidad. Usar cualquier comprensión como patrón absoluto para juzgar a los demás o al mundo convierte una vivencia legítima en foco de conflicto, fanatismo o moralismo. En cambio, una espiritualidad o ideología auténtica se enriquece al evitar la exclusión, promoviendo la integración.

En conclusión, la propuesta de Juande Puerta aboga por una conciencia activa de la simultaneidad de todas las experiencias, evitando la apropiación egoica de la Realidad. Esta aceptación no implica pasividad, sino una co-creación responsable que reduce la corrupción individual y colectiva, fomentando una armonía donde cada "yo" participa sin negar el lugar de los demás. En un mundo polarizado, esta reflexión ofrece un camino hacia la paz: integrar en lugar de rechazar.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (147)

147/2025 -La opción individual o social de “negar la realidad de lo que ya está siendo/sucediendo” pasa a convertirse en una experiencia que inevitablemente tendrá que ser vivida, porque en el mismo instante que se produce esa respuesta también se convierte en Estar Siendo Realidad. La contradicción que supone la negación y/o la resistencia ante el estar siendo/sucediendo genera efectos que se materializan en forma de actualización instantánea de la realidad. Negar la autenticidad de cualquier manifestación de la realidad puede servir de defensa ante el dolor, el miedo, la culpa, la ansiedad, etc., pero, al mismo tiempo, la incoherencia de esa reacción también supondrá un desgaste emocional importante. La Realidad consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todo -sin excepción- cuanto esté siendo/sucediendo en cada instante, de ahí que negar cualquier expresión que esté sucediendo, no elimina eso, sino que distorsiona la percepción y dificulta una respuesta más lúcida y responsable.

Muchas tradiciones no duales buscan trascender o eliminar aspectos de la existencia humana que se consideran negativos o ilusorios; sin embargo, ¿cuál suele ser el resultado de la ética y de la espiritualidad que buscan separar la existencia de una verdad idealizada del estar siendo/sucediendo cotidiano? El flujo continuo y cambiante de experiencias (causas y efectos, apariciones y desapariciones…) no puede estar siendo un fallo ni obedecer a un plan moral superior, sino el despliegue natural y espontáneo de la Realidad y/o la Vida. Ninguna experiencia puede no estar suponiendo una actualización del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí la responsabilidad inherente en cada una de nuestras decisiones personales y sociales.

Absolutamente todo —desde el latido de nuestro corazón hasta el conflicto geopolítico más brutal— está siendo, sin excepción, manifestación de la Realidad Absoluta. Dividir la experiencia entre “lo que debería ser” y “lo que está siendo”, origina la base energética del victimismo, la culpabilidad y todo tipo de conflictos internos. Aquello que se resiste (todo consiste en estar siendo realidad) persiste y se amplifica; sin embargo, aquello que se reconoce y acepta conscientemente no interrumpe el fluir natural, porque entonces ya no le oponemos la violencia de la negación. No es cierto que exista un “yo defectuoso” que deba ser pulido para que pueda vivir plenamente la Realidad; sencillamente el estar siendo de cada yo -sin excepción- ya está siendo Realidad Absoluta en modo humano. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 147/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una comprensión radical de la realidad: todo lo que ocurre —interno o externo, individual o colectivo— ya forma parte del Estar Siendo y, por tanto, no puede ser negado sin consecuencias. La negación, lejos de borrar aquello que nos incomoda, se convierte ella misma en un nuevo hecho dentro del flujo de la experiencia. Así, resistirse a lo que sucede añade una capa adicional de tensión, incoherencia y desgaste emocional, porque exige mantener una división artificial entre la realidad y nuestra interpretación idealizada de ella.

Desde esta perspectiva, el sufrimiento generado por la resistencia no proviene tanto de los hechos en sí, sino de la fricción entre lo que es y lo que creemos que “debería ser”. Juande Puerta señala que muchas corrientes espirituales —especialmente algunas no duales interpretadas de manera reduccionista— intentan negar o trascender aspectos de la existencia humana considerados “impuros”, “ilusorios” o “inferiores”. Sin embargo, esa aspiración a una pureza idealizada suele desembocar en una ética fragmentada: separamos lo luminoso de lo oscuro, lo aceptable de lo rechazable, lo espiritual de lo cotidiano. El resultado es una brecha interior que alimenta la culpa, el autoengaño y una incapacidad para responder con lucidez a lo que efectivamente está ocurriendo.

Aceptar que todo —desde un pequeño gesto hasta las dinámicas colectivas más violentas— está siendo expresión de la Realidad Absoluta no implica justificar moralmente cualquier acción, sino reconocer que nada queda fuera del entramado de causas, efectos y decisiones. En esa aceptación surge una responsabilidad más profunda: al ver cada experiencia como actualización de la realidad, nuestras respuestas dejan de estar guiadas por la negación y empiezan a orientarse hacia la comprensión y la coherencia.

Finalmente, la idea de un “yo defectuoso” se disuelve. Cada individuo, con su historia y sus contradicciones, ya está siendo plenamente Realidad en forma humana. No se trata de pulirse para merecer la vida, sino de reconocer que ya estamos inmersos en ella de manera total. En esa comprensión, lo que antes se resistía comienza a fluir.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (138)

138/2025 -Alma es igual a ego y viceversa. El ego también está siendo alma y el alma también está siendo ego. Tanto el alma como el ego solo son conceptos que pertenecen a la experiencia transitoria de individualidad. En la tradición espiritual, el alma suele entenderse como el “yo esencial” y/o el núcleo inmutable del individuo, distinto del cuerpo o la mente. Desde mi punto de vista actual, no hay diferencia esencial entre el yo que se considera “persona” y el yo que se considera “alma”. Aunque ambos conceptos se sostienen sobre la creencia que los está originando, ello no evita que estén siendo dos caras o visiones de la misma moneda. Tanto la existencia del alma individual (que evolucionaría y no moriría nunca), como la del ego personal (que nacería con fecha de caducidad), están siendo manifestaciones de la misma conciencia identificada.
 
Nada hay ni sucede que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, ¿en qué puede estar consistiendo la creencia en la existencia del alma individual e inmortal y la creencia en la existencia del yo separado, personificado y limitado? Ego y alma están siendo construcciones mentales que perpetúan la percepción dualista e individualizada de la Realidad. El ego necesita tener un alma, igual que el alma necesita tener la identidad de un ego. El alma no es una entidad más espiritual, más independiente o más divina que el ego, sino una extensión egoica que sirve como "recurso legítimo y natural" para lidiar con el miedo a la impermanencia, el sufrimiento y lo incomprensible de la Realidad. Cada polaridad (ego/alma) tiene sentido dentro del todo y contribuye a la dinámica de la Vida.

La Realización no es otra cosa que una rendición lúcida (reconocimiento y aceptación) ante la evidencia de que todo está desplegándose como Vida.​ El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) abarca tanto lo que suele considerarse “luz” (dicha, salud, armonía) como lo que suele considerarse “oscuridad” (dolor, enfermedad, violencia, muerte). Aceptar esta totalidad no implica justificar el sufrimiento, sino entender que forma parte de la dinámica de la Vida en su totalidad. Todas las posibilidades están coexistiendo simultáneamente, de ahí que, paradójicamente, la percepción de lo correcto y satisfactorio requiere del reconocimiento y de la aceptación simultánea de lo incorrecto y contradictorio. En el Tao Te Ching: "Cuando reconozco lo que es malo como bueno, surge el bien". Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 138/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una comprensión radicalmente no dual de los conceptos de alma y ego, despojándolos de las distinciones tradicionales que suelen situarlos en planos ontológicos distintos. Para la espiritualidad clásica, el alma representa el núcleo esencial e imperecedero del individuo, mientras que el ego es visto como la máscara psicológica que organiza la experiencia personal y está destinada a disolverse. Sin embargo, Juande Puerta sostiene que ambas nociones son construcciones mentales que emergen de una misma identificación fundamental: la creencia en un “yo” separado.

Desde esta perspectiva, el alma no es una entidad más elevada o pura que el ego; es simplemente otra forma de designar la experiencia transitoria de individualidad. Tanto el yo espiritual que se piensa eterno como el yo psicológico que se percibe mortal participan del mismo mecanismo: la conciencia identificada que se experimenta a sí misma como algo diferenciado del resto. Así, alma y ego no son opuestos, sino dos modos de narrar la misma ilusión. Uno ofrece continuidad y consuelo ante la impermanencia; el otro articula la vivencia cotidiana de límites y necesidades. Ambos sirven como estrategias naturales para enfrentarse al misterio de la existencia.

La Realidad —el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto— no distingue entre estas categorías. Todo, incluida la idea de un yo eterno o finito, surge en un único despliegue impersonal de Vida. Comprender esto no implica negar la validez funcional de ego y alma, sino reconocer que forman parte de la misma dinámica de aparición, del mismo juego de luces y sombras que configura la experiencia humana. La Realización consiste, entonces, en una aceptación lúcida ante esta totalidad: aceptar que tanto lo que consideramos luz como lo que llamamos oscuridad son expresiones inseparables del mismo acontecer. De ahí la resonancia con el Tao Te Ching: solo cuando se reconoce que incluso lo “malo” participa del orden total, puede surgir un bien más profundo, aquel que nace de la aceptación de lo que es.