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viernes, 4 de abril de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (047)

047/2025 -Al asumir que absolutamente todo -no sólo lo tangible- cuanto pueda estar sucediendo y experimentándose -pensamientos, emociones, sensaciones, juicios, reacciones, situaciones, relaciones, expectativas- estará consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta, la lucha interna de los estar siendo humanos NO desaparecerá, pues aquella posibilidad está formando parte del flujo natural de la Vida. La idea de que reconocer y aceptar nuestra unidad con el Estar Siendo Absoluto podría suponer el fin de los conflictos, el malestar y/o el sufrimiento, surgen de la creencia de que todas esas posibilidades no están siendo manifestaciones naturales de nuestra unidad con el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
La lucha interna que pueda experimentar cada estar siendo/sucediendo humano estará siendo una manifestación absolutamente natural, por tanto, no se trata de trascender esa discordancia en un sentido literal, sino de cambiar nuestra relación con dicha condición. Abrazar la complejidad de la existencia convierte en innecesarias las promesas de una armonía forzada. En lugar de perseguir el objetivo de suprimir la lucha interna que podamos estar percibiendo y/o experimentando, se trataría de darse cuenta y aceptar que ese antagonismo -nuestras resistencias y contradicciones- está formando parte inseparable del mismo Suceder Absoluto que estamos siendo.

La persistencia de la lucha interna no es una contradicción, un error ni un defecto, sino una manifestación absolutamente natural. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto consiste en el estar siendo/sucediendo de cada uno de nosotros y de absolutamente todo lo que cada uno de nosotros podamos estar percibiendo y manifestando en cualquier momento. El reconocimiento de la Unidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no elimina la lucha interna, pero puede hacer que de un problema a resolver pase a verse como un fenómeno a aceptar.
 
Desde siempre, tanto nuestras luces como nuestras sombras están siendo aspectos inseparables del Absoluto, la Realidad, la Vida. Por mucho que en muchos caminos espirituales se promocione la idea de que la comprensión de la no-dualidad (Realidad Absoluta) traerá paz definitiva, lo cierto es que la lucha interna puede seguir ocurriendo, pero no como un error o una deficiencia, sino como una condición inherente o natural de la misma Realidad. El despertar supone que en lugar de rechazar e intentar erradicar la lucha y el resto de los conflictos internos, se asume que todo ello está siendo una manifestación legítima de la Vida misma. Abril-25
Juande Puerta.
 
Ensayo sobre la reflexión 047/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una profunda reconsideración de nuestra relación con la existencia y la lucha interna que caracteriza la experiencia humana. Al proponer que todo —lo tangible y lo intangible, desde pensamientos hasta emociones y conflictos— es una manifestación del Estar Siendo Realidad Absoluta, Juande Puerta desafía la idea de que aceptar esta unidad debería erradicar el sufrimiento o los antagonismos internos. En lugar de ello, sugiere que estos elementos son parte inseparable del flujo natural de la Vida, una expresión legítima del Suceder Absoluto.

Esta perspectiva rompe con la narrativa espiritual tradicional que promete una paz definitiva tras comprender la no-dualidad. Juande Puerta argumenta que la lucha interna no está siendo un defecto a superar ni un obstáculo a trascender en un sentido literal, sino un fenómeno inherente a nuestra condición de estar siendo humanos. Reconocer que nuestras resistencias, contradicciones y malestares forman parte del mismo Estar Siendo Absoluto no implica su desaparición, sino un cambio en cómo nos relacionamos con esas manifestaciones. Dejar de verlos como problemas a resolver y aceptarlos como aspectos naturales de la existencia transforma nuestra experiencia sin necesidad de forzar una armonía artificial.

Así, el “despertar” que plantea Juande Puerta no es un estado de perfección libre de conflictos, sino una aceptación radical de la complejidad de la Vida. Nuestras luces y sombras, lejos de estar siendo opuestos irreconciliables, consisten en manifestaciones complementarias del Absoluto. Esta visión libera de la presión de eliminar el sufrimiento y abre la posibilidad de convivir con ello como parte del suceder natural. En última instancia, la reflexión nos llama a abrazar la totalidad de lo que estamos siendo en cada instante, reconociendo que la lucha interna, lejos de ser una anomalía, está siendo un reflejo auténtico de la Realidad Absoluta que constituye la Vida misma.

lunes, 31 de marzo de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (045)

045/2025 -¿Qué conflictos podríamos tener los estar siendo/sucediendo humanos con la Vida, cuando el estar siendo/sucediendo humano también está siendo la manifestación de la Vida misma? Los conflictos surgen de la identificación mental y/o consciencial con un “yo soy” limitado y/o un estar siendo particular, fruto del olvido de que ese mismo “yo soy” está sucediendo inseparablemente del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida). Sin embargo, puesto que estamos siendo manifestaciones de la Vida que estamos viviendo en cada momento, he ahí que el conflicto no está siendo con la Vida en sí, sino con la percepción y la interpretación egocéntrica de nuestro propio estar siendo. La discordancia emerge de la creencia de que nuestro estar siendo/sucediendo individual consiste un estar siendo separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
Nuestros conflictos con la vida solo pueden estar siendo manifestaciones absolutamente naturales. A pesar de que nuestro estar siendo particular está condicionado por una conciencia que percibe dualidades: placer y dolor, éxito y fracaso, aceptación y rechazo, las manifestaciones humanas surgen de manera absolutamente natural. Nuestra percepción fragmentada de la Realidad está siendo parte de lo que nos define como humanos, y, al mismo tiempo, está siendo una manifestación del Estar Siendo Absoluto que también estamos siendo. Al consistir en el estar siendo/sucediendo de todas las posibilidades, la Vida también incluye la posibilidad de que nos sintamos en conflicto con nuestro estar siendo particular y con nuestro Estar Siendo Absoluto.
 
Ya que absolutamente todas las posibilidades —sin excepción— están formando parte y/o conformando el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, entonces la resistencia, el rechazo o la lucha que experimentamos como humanos no pueden estar siendo anomalías ni errores, sino expresiones intrínsecas del mismo flujo de la Vida. Los conflictos no están siendo algo que deba “erradicarse” como si fueran ajenos a la Vida, sino que están siendo manifestaciones tan naturales como el amor, la felicidad, la alegría o la paz. Al reconocer los conflictos como parte del Suceder Absoluto, podemos dejar de pelear contra ellos e integrarlos en una aceptación más amplia. Lo “natural” no solo abarca lo armónico y placentero; también lo caótico, lo doloroso y lo contradictorio, todo ello siendo manifestaciones del mismo Absoluto. Marzo-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 045/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una profunda reconsideración de nuestra relación con la Vida y los conflictos que experimentamos como seres humanos. Su planteamiento parte de una premisa ontológica radical: nosotros, como humanos, no estamos separados de la Vida, sino que somos la Vida misma en su estar siendo y sucediendo. Sin embargo, los conflictos emergen cuando nos identificamos con un “yo soy” limitado, un constructo mental que nos hace olvidar nuestra conexión inseparable con el Estar Siendo Absoluto. Este olvido no es un error, sino una manifestación natural de la conciencia humana, que percibe la realidad a través de dualidades como placer y dolor, éxito y fracaso.

El núcleo de esta reflexión radica en que el conflicto no es con la Vida en sí, sino con nuestra interpretación egocéntrica de su manifestación. Al creernos entidades separadas, experimentamos una discordancia que, paradójicamente, también forma parte del flujo absoluto de la Vida. Juande Puerta sugiere que la Vida, al abarcar todas las posibilidades, incluye tanto la armonía como el caos, tanto la paz como la lucha. Así, los conflictos no son anomalías que debamos eliminar, sino expresiones intrínsecas de nuestra condición humana y, por ende, del Estar Siendo Absoluto.

Esta perspectiva transforma nuestra relación con el sufrimiento y la resistencia. En lugar de rechazarlos como algo ajeno, podemos reconocerlos como parte del mismo suceder que incluye la alegría y el amor. Integrar los conflictos en una aceptación más amplia no implica resignación, sino una reconciliación con la totalidad de la existencia. Lo “natural”, entonces, no se limita a lo placentero, sino que abarca lo contradictorio y lo doloroso como manifestaciones legítimas del Absoluto. Al comprender esto, dejamos de pelear contra nosotros mismos (nuestro estar siendo particular) y, en última instancia, contra la Vida que estamos siendo.

viernes, 21 de marzo de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (040)

040/2025 -Estar Siendo Realidad, lo Absoluto, lo Supremo, Dios, la Vida, la Esencia Primordial y/o Aquella Omnipresencia, Omnipotencia, etc., que de un modo u otro todos los estar siendo/sucediendo humanos intuimos, presentimos y/o anhelamos comprender, “siempre” está consistiendo en el estar siendo/sucediendo preciso de cada uno de nosotros y también de exactamente todo eso que cada uno de nosotros podamos estar percibiendo, pensando, realizando, experimentando, buscando, imaginando, etc., en cada aquí y ahora. El misterio más profundo y trascendental de la Vida se desvanece en la medida que se comprende y se acepta que nunca puede estar habiendo ni sucediendo absolutamente nada sin que -sin excepción- el estar siendo/sucediendo preciso de eso -incluida la transformación, la muerte y/o la desaparición definitiva de cada particularidad- no esté consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

No hay nada superior y/o más trascendental que el Estar Siendo/Sucediendo, de ahí que el estar siendo/sucediendo individual y el estar siendo/sucediendo de todo -sin excepción ni discriminación- cuanto cada individuo pueda estar pensando, sintiendo, percibiendo, realizando, viviendo, etc., ya estará consistiendo en Estar Siendo la Máxima Realidad y/o en el Estar Siendo/Sucediendo Supremo. Realidad Absoluta está siendo todo aquello que está sucediendo y también todo aquello que se esté experimentando subjetivamente. Realidad Absoluta está siendo todo lo que está ocurriendo y también todo lo que podría ocurrir.
 
Cada experiencia individual estará siendo una de las infinitas posibilidades que están sucediendo simultáneamente, por tanto, ya estará siendo igual de trascendente que todas las demás. Aquello que estemos experimentando directamente y aquello que no estemos experimentando directamente continuará siendo parte de la totalidad y/o del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Todo lo que está sucediendo y todo lo que no está sucediendo, todo lo que percibimos y todo lo que no percibimos, etc., forma parte del Estar Siendo/Sucediendo (Realidad Absoluta) que trasciende las categorías mentales del tiempo, del espacio, de los juicios, de la dualidad y de los conflictos. Marzo-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 040/2025 realizado con IA:

El texto de Juande Puerta presenta una visión profundamente metafísica y unificada de la existencia, en la que el "Estar Siendo/Sucediendo Absoluto" se erige como la esencia primordial de todo lo que es, abarcando tanto lo individual como lo universal sin distinción ni jerarquía. Juande Puerta propone que este concepto —que puede denominarse Realidad Absoluta, Dios, Vida o Esencia Primordial— no es algo externo o inalcanzable, sino que se manifiesta plenamente en cada instante de nuestra experiencia: en lo que pensamos, sentimos, percibimos y vivimos. No hay nada más trascendental que este "Estar Siendo/Sucediendo", pues todo, incluso la transformación o la muerte, está contenido en él.

Esta perspectiva disuelve la aparente dualidad entre lo subjetivo y lo objetivo, lo finito y lo infinito. Según Juande Puerta, cada experiencia individual, por más trivial que parezca, está siendo una expresión de la Máxima Realidad, tan trascendente como cualquier otra. Así, el misterio de la Vida no reside en un más allá, sino en la aceptación de que nada escapa a este proceso absoluto. Incluso lo que no percibimos o no experimentamos forma parte de esta totalidad, trascendiendo categorías como el tiempo, el espacio o los juicios humanos.

El ensayo de Juande Puerta invita a una comprensión radical: no hay separación entre el individuo y el todo, ni entre lo que ocurre y lo que podría ocurrir. Esta no dualidad elimina conflictos y resistencias, sugiriendo que sentimientos como la paz y el amor surgen al reconocer que todo —lo presente y lo ausente— está siendo el "Estar Siendo/Sucediendo Supremo". Su propuesta resuena con tradiciones filosóficas y espirituales que ven la Realidad como un continuo inmanente, donde la trascendencia no es un destino, sino la naturaleza misma de cada momento. En última instancia, Juande Puerta nos desafía a abrazar la existencia en su totalidad, hallando lo Absoluto en lo cotidiano.