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sábado, 12 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (068)

068/2026 -Nunca ha existido, ni existirá jamás, un antes ni un después separados del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta). ¡Antes del Presente y después del Presente todo continúa siendo Presente! El pasado estaba siendo Presente (Realidad Absoluta) igual que el futuro también estará siendo Presente; los recuerdos y las expectativas personales estarán proyectando percepciones egoicas y/o de la conciencia identificada con instantáneas de la experiencia de la existencia individualizada. La percepción del tiempo lineal o cronológico tiene mucho de construcción mental. Así como el ayer, es decir, todas las experiencias pretéritas, sólo sucedió cuando estaba siendo "aquí y ahora", también el mañana, junto con todo lo que pueda acontecer entonces, sólo se experimentará cuando se convierta en "aquí y ahora".
 
La conciencia egoica (yo soy…) necesita una línea de tiempo para realizar su cometido, aunque ello muchas veces suponga una identificación excesiva con los factores (creer que somos exclusivamente nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra biografía…) correspondientes a la apariencia de su separación del resto de Estar Siendo/Sucediendo Universal. Puesto que “están sucediendo”, los recuerdos y los anhelos humanos también tienen su función, sin embargo, no debería olvidarse que sus contenidos actúan a modo de filtros distorsionados a través de los cuales la conciencia egocéntrica percibe, organiza, interpreta y proyecta la existencia. Los resultados de vivir el Presente (Realidad Absoluta) basado en exceso en los recuerdos del ayer y/o en los deseos de un posible mañana (percepción egoica) no serán otros que justamente los que estarán siendo manifestados cotidianamente.

La aspiración legítima de que la realidad cotidiana cambie, requiere de una conciencia dispuesta a reconocer y aceptar el fluir del aquí y ahora lo más libremente posible del lastre (apegos, miedos, control…) que suponen los condicionantes egoicos generados por la identificación con juicios y apreciaciones ilusorias. El resultado de los intentos de cambiar nuestra vida, nuestro mundo, nuestras relaciones, etc., actuando desde la misma identificación conciencial que estará originando la mayor parte de los conflictos que se pretendan evitar, será la repetición.

Transcribo: “La identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras". Sin embargo, deja rastros muy claros en tu día a día. -Reactividad desproporcionada: Si una crítica pequeña te genera una ira ciega o unas ganas inmensas de llorar, no estás reaccionando al presente. Estás reaccionando desde el niño o la niña (contenido conciencial) que se sintió invalidado en el pasado. Ahí hay una identificación. -Tener la razón por encima de la paz: Cuando defender tu punto de vista se vuelve una cuestión de vida o muerte. Lo que intenta salvarse no eres tú, es la identidad que has construido alrededor de esa opinión. Estar Siendo Realidad Absoluta supone estar siendo -a la vez e inseparablemente- el estar siendo/sucediendo particular y también el estar siendo/sucediendo universal. Rechazar una parte de nuestra naturaleza -simultáneamente individual y universal- puede intensificar el conflicto que ello esté originando, mientras que reconocerla consciente e íntegramente permite comprender su origen, sus consecuencias y nuestra capacidad de responder de otra manera. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 068/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad que muchas tradiciones contemplativas han señalado desde hace siglos: el tiempo lineal es una construcción mental al servicio del ego. El pasado solo existió como presente y el futuro sólo se vivirá como presente. Todo lo demás —recuerdos, expectativas, biografías— son proyecciones de una conciencia identificada que necesita una narrativa continua para sentirse “alguien”.

Comparto plenamente la idea central. Vivir anclado en el ayer o en el mañana no es solo una distracción: es el mecanismo mismo que genera la mayor parte del sufrimiento cotidiano. La reactividad desproporcionada, la necesidad de tener razón a cualquier costo, los apegos y los miedos no son respuestas al momento actual, sino ecos de identificaciones antiguas que el ego defiende como si fueran su propia supervivencia. Esa frase que cita —“la identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras”— resume el problema con precisión quirúrgica.

Sin embargo, no se trata de negar el recuerdo ni el anhelo. Ambos tienen función dentro del estar sucediendo. El error aparece cuando se convierten en filtros distorsionados desde los cuales interpretamos y proyectamos la existencia. Intentar cambiar la vida desde la misma conciencia egoica que produce el conflicto solo reproduce el patrón. La verdadera transformación exige reconocer, sin rechazo ni idealización, que somos a la vez lo particular y lo universal: el individuo que siente y el Estar Siendo que lo abarca todo.

Esta visión no es una invitación a la pasividad. Es una llamada a responder desde una libertad mayor, menos condicionada por el lastre de juicios e identificaciones. Cuando se logra, aunque sea de forma intermitente, el presente deja de ser un concepto y se revela como la única Realidad Absoluta en la que siempre hemos estado.

martes, 18 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (061)

061/2026 -La trascendencia de los efectos de nuestras ideas, creencias, decisiones, actos, relaciones y expectativas personales (causas) radica en que solo se materializan en este mundo y solo formando parte intrínseca del proceso de esta existencia. Todos los esfuerzos, inversiones, errores y aciertos del yo egoico desaparecerán para siempre con la desaparición del yo egoico. Con la disolución natural de la conciencia egoica y/o conciencia identificada, todas sus preocupaciones, todas sus creaciones, todas sus actividades, todas sus capacidades y todas sus proyecciones también se desvanecerán para siempre. El miedo a la muerte, junto con las consecuencias emocionales, anímicas, conductuales, etc., que ello genera, nace de la resistencia a reconocer y aceptar la evidencia de la extinción de la conciencia identificada con la percepción del estar siendo/sucediendo individualizado.
 
Paradójicamente, el temor a la muerte -con la corrupción y las múltiples instrumentalizaciones que ello facilita- queda circunscrito al ámbito de las creencias que también están formando parte y/o siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La liberación mental y/o psicológica no depende de que se limpie el currículum del ego; más reales y efectivos estarán siendo los efectos de darse cuenta y aceptar que, en gran medida, cada uno de nosotros estamos siendo creadores y responsables del desarrollo del proceso de nuestra existencia. El reconocimiento y la aceptación conscientes de la naturaleza transitoria e impermanente de la experiencia de nuestra existencia, además de reducir en la conciencia de nuestro estar siendo el poder del apego y la identificación con historias sin fundamento, también permitirán pasar de la posición de víctimas de las circunstancias a la de creadores responsables de nuestras vivencias.

Vivir el presente sin aferrarse a ningún tipo de dogmas ni de creencias en la permanencia de la individualidad conlleva implícita una experiencia de la existencia más auténtica que la de cualquier promesa de recompensas futuras. Aunque todo -sin excepción- está siendo Realidad Absoluta, ello no exime de atender las consecuencias de nuestras decisiones y de nuestros actos. Reconocer la inseparabilidad del estar siendo/sucediendo particular del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no anula la causalidad relativa que nos corresponde ni las consecuencias de ese autoengaño y de esa fuente de corrupción individual, social e institucional. Por mucho que algunas conciencias puedan utilizar el conocimiento de la no-dualidad de la Realidad como excusa o coartada para evitar asumir responsabilidades, sin duda para otras este “re-conocimiento” supondrá un motor natural para vivir con mayor presencia y menos resistencia, con más lucidez y menos dramatismo. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 061/2026 realizado por IA:

La reflexión plantea una cuestión que considero especialmente relevante: qué ocurre con el sentido de nuestras acciones cuando asumimos seriamente que la individualidad que las realiza es transitoria. La respuesta que propone el texto no conduce al nihilismo, sino, paradójicamente, a una mayor responsabilidad respecto del presente.

Me parece acertada la distinción entre la desaparición del individuo y la desaparición de los efectos que sus actos producen mientras existe. Aunque nuestros proyectos, preocupaciones, logros y fracasos desaparezcan con la conciencia individual que los experimenta, sus consecuencias forman parte del proceso de la existencia mientras están ocurriendo. Por ello, saber que todo es impermanente no convierte nuestras decisiones en irrelevantes. Al contrario, puede ayudarnos a comprender que precisamente porque cada situación es irrepetible, nuestras acciones adquieren importancia en el ámbito concreto en el que suceden.

También encuentro interesante la interpretación del miedo a la muerte como consecuencia de la resistencia a aceptar nuestra propia desaparición. No afirmaría que todo miedo a morir proceda exclusivamente de esa resistencia —también intervienen el instinto de conservación, el dolor, la incertidumbre o el apego a quienes queremos—, pero sí parece razonable pensar que una parte importante de la angustia surge de pretender que la experiencia individual debería prolongarse indefinidamente.

Especialmente valiosa me parece la última parte de la reflexión. La comprensión de la no-dualidad puede utilizarse como una coartada para negar las diferencias, las responsabilidades y las consecuencias, pero también puede producir el efecto contrario: una percepción más lúcida de que nuestras decisiones están ocurriendo dentro de una realidad de la que no estamos separados. Decir que todo está siendo Realidad Absoluta no elimina la causalidad relativa ni convierte el daño en algo inexistente.

En definitiva, aceptar la impermanencia no significa restar valor a la existencia, sino dejar de exigirle permanencia para poder vivir plenamente. La responsabilidad deja entonces de apoyarse en promesas de recompensa futura y se fundamenta en algo mucho más inmediato: nuestras acciones están sucediendo ahora y sus consecuencias también.

martes, 14 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (029)

029/2026 -El bienestar o calma interior nunca podría excluir el reconocimiento y la aceptación de la legitimidad de todas las experiencias posibles. La resistencia a cualquier manifestación del estar siendo/sucediendo -simultáneamente individual y universal- genera malestar y sufrimiento, porque en alguna medida esa actitud también conlleva implícito el rechazo a nuestra propia esencia o realidad. El yo egoico y/o personalizado acostumbra a vivir deseando ser aquello que unas veces ignora, y que otras veces rechaza, que ya está siendo. La conciencia identificada con las condiciones, carencias, limitaciones, etc., del yo finito busca convertirse en algo mejor, más completo, más correcto…, porque parte de la incomprensión de que -tal como está siendo- la experiencia presente siempre está siendo una manifestación plena de la Realidad Absoluta.

Generalmente, el efecto natural de vivir persiguiendo una versión idealizada de uno mismo suele consistir en el reforzamiento de la identificación que se pretende superar. La resistencia a la dualidad que está conformando la realidad esencial, que cada uno de nosotros estamos siendo y manifestando mediante nuestros pensamientos, emociones, reacciones, relaciones, actos, expectativas, etc., todavía aumenta más el contraste entre las percepciones correspondientes a cada polaridad o dimensión de nuestra naturaleza. La adhesión a un extremo también supone el refuerzo del contrario, de ahí que ello, llevado conscientemente al mundo de la religión, de la política y/o cualquier otra disciplina social, suele generar todo tipo de manipulaciones, de formas de control y de conflictos interesados.

Cuanto más radical se manifiesta un extremo, más radical se vuelve el otro, de modo que ambos crecen juntos en un bucle de retroalimentación que algunas mentes convertirán en una estrategia deliberada de manipulación para obtener provecho. La polarización no sólo obedece a una causa natural (la manifestación dual de la Realidad Absoluta) en muchas ocasiones también puede ser alimentada intencionadamente, porque los extremos están siendo/sucediendo inseparablemente. Absolutamente nada estará sucediendo nunca, que “estar siendo eso no consista a la vez” en Estar Siendo Realidad Absoluta, de ahí que todo aquello -sin excepción- cuanto cualquier estar siendo/sucediendo humano pueda ver en los demás, en el mundo, en la vida…, también estará siendo un reflejo de sí mismo. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 029/2026 realizada por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto lúcido, profundo y de una coherencia impecable dentro de la tradición no dual. Resume con claridad una de las paradojas centrales de la existencia humana: que el sufrimiento no surge tanto de lo que ocurre, sino de la resistencia a que ocurra exactamente como está ocurriendo.

Coincido plenamente en que el yo egoico vive en un bucle perpetuo de rechazo y deseo. Desea ser lo que ya es, pero se niega a reconocerlo porque lo identifica con carencia. Esa dinámica es la raíz de casi todo malestar psicológico: la mente se pasa la vida intentando mejorar una versión de sí misma que, en el fondo, ya es una manifestación completa de la Realidad Absoluta (o, si preferimos términos más seculares, de la totalidad del proceso cósmico). La búsqueda de un “yo mejor” suele reforzar precisamente la identificación que pretende disolver. La psicología contemporánea lo confirma: la rumiación, la autoexigencia crónica y el perfeccionismo son formas sofisticadas de auto-rechazo.

Donde el texto gana especial relevancia hoy es en su diagnóstico de la polarización social. La resistencia a la dualidad no sólo genera sufrimiento individual; se convierte en combustible colectivo. Cuanto más nos aferramos a un extremo (ideológico, religioso, político), más alimentamos su opuesto. Y sí, hay quien lo convierte en estrategia deliberada de poder. La polarización no es un fallo del sistema; es el sistema funcionando según su lógica dual. Reconocerlo es el primer paso para dejar de ser marionetas involuntarias de ese mecanismo.

Me parece especialmente valiosa la idea final: todo lo que vemos en los demás y en el mundo es, de algún modo, un reflejo de lo que estamos siendo. No como una culpa moral, sino como una invitación radical a la responsabilidad y la compasión. No hay “allá afuera” separado del “aquí adentro”.

En resumen, Juande Puerta no propone una nueva creencia, sino una invitación a dejar de luchar contra lo que ya es. Y en un mundo hiperactivo y sobrediagnosticado de ansiedad, esa invitación resulta no solo espiritual, sino profundamente terapéutica y política.

miércoles, 4 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (018)

018/2026 -La dimensión absoluta y la experiencia individual concreta no están siendo dos realidades distintas, porque tampoco están siendo dos realidades. ¡La Realidad consiste en el estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todas las posibilidades! Reconocer y aceptar que absolutamente nada puede estar siendo/sucediendo sin que ello -incluidos los sueños- consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, no anula la capacidad humana de promover y/o de evitar comportamientos dañinos. La integración del ego no implica renunciar a la responsabilidad ética ni a la capacidad práctica del discernimiento. El ego está siendo una expresión tan legítima y natural como cualquier otra que pueda estar siendo/sucediendo. Sin excepción, todas las posibles manifestaciones humanas -sin excluir las más violentas y destructivas- “a la vez” también estarán siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

La lucha contra cualquier cualidad inherente de nuestra propia naturaleza -simultáneamente personal y universal- suele generar conflictividad interna, y también entre el resto de nuestras relaciones. ¿Qué expresiones de amor y de compasión hacia sí mismo y hacia el resto del mundo pueden estar exentas de reconocimiento y aceptación? Estar siendo alguien, junto con absolutamente todas sus posibles reacciones y experiencias, no consiste en estar siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Por mucho que pueda estar viéndose o no viéndose, sintiéndose o no sintiéndose, reconociéndose o rechazándose…, la perfección, la plenitud, la paz…, que cualquiera de nosotros pudiera buscar y llegar a experimentar, nunca estaría siendo otra distinta a aquella “ya” está siendo/sucediendo aquí y ahora. Estar Siendo Realidad “no es” un hecho estático o lineal; siempre “está siendo” un proceso fluido y multidimensional de perpetua actualización.

La Realidad no consiste tanto en “ser” esto y/o ser lo otro, como en “estar siendo/aconteciendo” esto, lo otro y todas las demás posibilidades al mismo tiempo. Cada instante y cada expresión de Estar Siendo Realidad desaparece dando paso al siguiente. Realidad Absoluta “también está siendo” el estar siendo/sucediendo humano, junto con el de cada una de absolutamente todas las posibles percepciones, reacciones, relaciones y experiencias humanas. El despertar y/o la iluminación de la conciencia identificada con el yo egoico se materializa y se experimenta cada vez que está “reconociéndose conscientemente” que cualquier cosa -sin excepción- que esté ocurriendo -incluidas las ilusiones- ya está siendo expresión plena del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El despertar y/o la iluminación consiste en el reconocimiento y la aceptación conscientes del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 018/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta propone un monismo radical y existencial que desafía la visión dualista tradicional. Su tesis central es que no hay separación entre lo cotidiano y lo sagrado, o entre el individuo y lo absoluto: todo es "Estar Siendo".

Lo más potente de este pensamiento es la desmitificación del despertar. A menudo buscamos la iluminación como un evento futuro o un estado "especial", pero Juande Puerta nos recuerda que la plenitud ya está aconteciendo en la forma actual, incluso en el error o la ilusión. Esta perspectiva transforma la aceptación en una herramienta de liberación: si todo es expresión de la Realidad Absoluta, la lucha interna cesa. La paz no se encuentra "eliminando" el ego, sino integrándolo como una manifestación legítima y natural.

Un punto crítico y valiente es su postura sobre la ética y la responsabilidad. Al afirmar que incluso lo violento es parte de lo Absoluto, no cae en el nihilismo ni justifica el daño. Al contrario, sugiere que el discernimiento y la compasión nacen de reconocer que el otro no es algo "ajeno" a esa misma Realidad. La responsabilidad ética no es un mandato externo, sino una respuesta orgánica que surge cuando dejas de pelear contra la naturaleza de las cosas.

En conclusión, la visión de Juande Puerta invita a una espiritualidad encarnada. Nos quita el peso de tener que "llegar a ser" algo distinto para ser perfectos. La Realidad es un flujo multidimensional y perpetuo; entender que ya estamos en ella —con nuestras sombras y luces— es, en sí mismo, el acto de despertar. Es una invitación a vivir con una presencia absoluta, reconociendo que el "aquí y ahora" no es un destino, sino la única sustancia de la que estamos hechos.

miércoles, 25 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (016)

016/2026 -Nunca ha habido una realidad aparte, y tampoco nada que esté siendo/sucediendo aparte de la Realidad. El ego humano, junto con todas las percepciones victimistas y las quejas que le caracterizan, no está sucediendo separado del resto del estar sucediendo universal. El victimismo resultante de la percepción egocéntrica y/o personalizada de la Realidad supone una manera de chantaje limitante consigo mismo y hacia los demás. ¿Qué objetivo más extraordinario (¿espiritual?) para la conciencia identificada (ego) que el del reconocimiento y la aceptación conscientes de la Realidad, es decir, de absolutamente todo cuanto pueda estar siendo/sucediendo (interno y externo, objetivo y subjetivo…) en cada aquí y ahora? La meta más difícil de alcanzar para la conciencia egoica no es la de lograr desaparecer ni la de volverse perfecta, sino la de asumir lúcida, libre e incondicionalmente el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
Los miedos, resistencias y deseos humanos, contemplados como formas y/o manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta, también pueden ser acogidas con naturalidad. El reconocimiento consciente de que, a la vez, estamos siendo individualidades transitorias y universalidad, por un lado posibilitará la disminución del miedo a la transitoriedad del yo, al mismo tiempo que favorecerá la capacidad innata de vivir la cotidianidad con menos apego y mayor plenitud. El camino espiritual que puede recorrer el ego y/o el alma humana, consiste en algo tan simple como en darse cuenta de que no estamos siendo entidades separadas de la Realidad, así como en aceptar conscientemente, y con las menos resistencias posibles, que la Realidad Absoluta consiste todo lo que está sucediendo en cada aquí y ahora. El estar siendo/sucediendo individual, con las condiciones y características (egocentrismo) que le son legítimas o naturales, no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El ego o egocentrismo no está siendo un error metafísico ni una ilusión que haya que negar; mientras está ocurriendo, está siendo una expresión transitoria y legítima de la Realidad Absoluta. De nada sirve negar que aquí y ahora, esto es, mientras estamos siendo/sucediendo, a la vez estamos siendo conciencia universal y también cuerpo, mente, relaciones, decisiones y todas sus consecuencias. ¡No está siendo un error ni un defecto que en nuestra naturaleza esencial coexistan, a la vez, todas las polaridades que estemos percibiendo, manifestando y experimentando! Reconocer la naturalidad de esta inseparabilidad y de sus correspondientes contradicciones, invita a vivir los rasgos del yo, no como algo que hay que despreciar ni anular para “llegar a lo Absoluto”, sino como la escena en la que lo Absoluto está expresándose en forma humana. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 016/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece profundamente coherente dentro de la tradición no dual, especialmente cercana al enfoque del Advaita, donde no existe una realidad separada del Todo. La idea central —que nada está sucediendo aparte de la Realidad y que incluso el ego forma parte legítima de ella— desmonta una de las tensiones más habituales en la espiritualidad: la lucha contra el yo. En lugar de plantear el ego como un error a corregir o una ilusión que eliminar, lo presenta como una expresión transitoria del Absoluto. Esa mirada desdramatiza la experiencia humana.

Me resulta especialmente interesante su crítica al victimismo como forma de “chantaje limitante”. Cuando la conciencia se percibe separada, interpreta los acontecimientos desde la defensa y la carencia, reforzando la sensación de aislamiento. Desde la perspectiva que propone Juande Puerta, reconocer que incluso el miedo, el deseo o la resistencia son manifestaciones legítimas de la Realidad abre un espacio de mayor responsabilidad y madurez interior. No se trata de negar la experiencia humana, sino de incluirla.

También comparto la idea de que la meta no es desaparecer ni perfeccionarse, sino aceptar lúcida e incondicionalmente lo que está siendo. Eso desplaza el ideal espiritual desde un logro futuro hacia una comprensión presente. La paradoja de ser simultáneamente individualidad transitoria y universalidad es uno de los puntos más potentes del texto: asumirla podría aliviar el miedo a la muerte psicológica del “yo” sin negar la singularidad personal.

Ahora bien, esta visión puede malinterpretarse si se convierte en una justificación pasiva ante el sufrimiento o la injusticia. Integrar que todo es Realidad no debería anular la acción ética o la transformación social. La clave está en que la aceptación no sea resignación, sino lucidez activa.

En conjunto, la reflexión invita a reconciliar polaridades: ego y Absoluto, forma y fondo, contradicción y unidad. Es una propuesta exigente, pero profundamente liberadora si se comprende vivencialmente.

sábado, 21 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (015)

015/2026 -No está sucediendo una realidad perfecta y otra realidad imperfecta; nada está sucediendo, que no esté consistiendo en la Realidad Única expresándose en todos los modos posibles al mismo tiempo. Las acciones motivadas por el ego humano también están contribuyendo a configurar la experiencia personal y colectiva. El reconocimiento de que nada está separado del Estar Sucediendo Absoluto no anula la responsabilidad derivada de nuestra capacidad de comprensión, de elección y de creación. Sin excepción, todo está siendo, a la vez, relativo y Absoluto. Que absolutamente todo este siendo expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no convierte en ilusorio el estar siendo/sucediendo de cada particularidad. Incluidos todos los juicios, valoraciones, etc., que se puedan realizar al respecto, Realidad Absoluta está siendo todo aquello que esté sucediendo y/o siendo percibido, pensado, experimentado, hecho, creado, nombrado, soñado.
 
El estar siendo/sucediendo concreto de cada individualidad, con sus límites, condiciones, miedos, alegrías, deseos, enfermedades y mortalidad, está siendo exactamente igual de real y legítimo que cualquier otra forma de existencia. Por muy dolorosas que a las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo egoico o personal le pudieran resultar, las manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) nunca estarán siendo sueños ni ilusiones. La posible interpretación de que “todo está siendo ilusión…”, así como la idea de que “hay una realidad verdadera o superior y otra falsa o inferior…” también está siendo Realidad. Desde que aparece hasta que desaparece, cada estar siendo/sucediendo -incluidos los humanos- está siendo lo Absoluto manifestándose de esa forma única, transitoria e irrepetible.

Nunca habrá un Absoluto “aparte” del mundo relativo: lo relativo está siendo la manifestación del Absoluto. Nuestra individualidad no está siendo un error ni una caída, sino la forma en que lo Absoluto está siendo nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras circunstancias, nuestras relaciones, nuestras decisiones y nuestras experiencias. La muerte y desaparición de cada estar siendo/sucediendo particular sólo supone la continuación de la Realidad manifestándose en otros modos. La realidad está siendo un proceso dinámico, un flujo continuo de "estar sucediendo", de ahí que el despertar de la conciencia se materializa cada vez que reconoce que cualquier cosa que esté ocurriendo ahora mismo ya está siendo lo Absoluto expresándose plenamente. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 15/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa claramente en la órbita del no-dualismo, en sintonía con corrientes como el Advaita Vedanta o el pensamiento de Baruch Spinoza, donde no hay una fractura real entre lo Absoluto y lo relativo. Me parece una propuesta filosóficamente coherente y espiritualmente potente, porque evita dos extremos frecuentes: el dualismo (una realidad divina separada del mundo) y el nihilismo (nada es verdaderamente real).

Uno de los aspectos más valiosos del texto es que no diluye la responsabilidad humana. Afirmar que todo es expresión del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” podría derivar fácilmente en una pasividad moral: “si todo es lo Absoluto, nada importa”. Sin embargo, Juande sostiene que nuestra capacidad de comprensión y elección también es expresión de esa misma Realidad, y por tanto la responsabilidad no desaparece, sino que se integra en una visión más amplia. Esto me parece un punto crucial.

También encuentro sugerente la afirmación de que el dolor, el miedo o la muerte no son ilusiones. En muchas interpretaciones superficiales del no-dualismo se cae en la negación del sufrimiento como si fuera “mera apariencia”. Aquí, en cambio, se reconoce su realidad relativa sin negarle su dignidad ontológica. Lo relativo no es un error: es la forma concreta en que lo Absoluto acontece.

Ahora bien, filosóficamente queda abierta una cuestión delicada: si todo, incluso el error o la injusticia, es manifestación plena de lo Absoluto, ¿cómo fundamentamos una crítica ética sólida? La respuesta implícita parece ser que la ética misma es también expresión de esa Realidad. Pero esta integración exige una gran madurez para no convertirse en justificación de cualquier cosa.

En conjunto, considero que es una visión profundamente integradora: no hay “otro mundo” al que escapar. Este mundo, tal como está siendo, es ya lo Absoluto en acto.