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miércoles, 29 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (055)

055/2026 -La creencia de la existencia de algún Dios, está siendo una creencia, pero exactamente igual que sucede con el resto de todas las creencias posibles, la creencia de la existencia de alguna Entidad Suprema también está siendo Realidad Absoluta. Nada puede estar siendo/sucediendo que -sin excepción- ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. Sencillamente porque están sucediendo en el instante presente, todas las creencias, sueños, ilusiones, recuerdos, etc., también están siendo Realidad. No hay ninguna otra realidad empírica y trascendente que la del Estar Siendo/Sucediendo Presente. La trascendencia está siendo la naturaleza misma del aquí y ahora.
 
Las instituciones de cualquier índole (religiosas, políticas, culturales…), que estén atribuyéndose algún tipo de representatividad y/o de identificación con cualquier aspecto determinado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, simplemente están mostrando la ignorancia que se desprende de ello. La ansiedad, el victimismo, el sufrimiento, la frustración, la corrupción, la violencia (los efectos), que genera la negación y/o la resistencia egocéntrica (las causas) ante el proceso dinámico -simultáneamente particular y universal- del estar siendo/sucediendo presente, están siendo manifestaciones tan legítimas y naturales de la Realidad Absoluta como sus opuestas.

La aceptación consciente del estar siendo/sucediendo Presente también conlleva implícita la elección voluntaria de las consecuencias derivadas del desapego egocéntrico que ello estará suponiendo. La aceptación consciente del Presente, sin estar oponiéndose, luchando o tratando constantemente de controlar el fluir natural de la existencia, sólo puede manifestarse desde dentro del Presente, es decir, desde la conciencia de que el estar siendo/sucediendo personal está invariablemente incluido en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Además de estar siendo “partícipes y creadores activos” de Realidad, los estar siendo/sucediendo humanos también disponemos de la capacidad natural de poder elegir la manera de responder ante cualquier manifestación del proceso de la existencia particular y universal. La aceptación consciente del presente implica una conciencia más lúcida dentro del mismo devenir, por tanto, menos apego egocéntrico y un mayor reconocimiento de la responsabilidad derivada de nuestras decisiones individuales y colectivas. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 055/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta presenta una visión profundamente no dual de la realidad. Su idea central consiste en afirmar que todo cuanto acontece en el instante presente, incluidas las creencias, los pensamientos, los sueños o las emociones, forma parte de la Realidad Absoluta. Desde esta perspectiva, la creencia en Dios no se considera verdadera o falsa en un sentido absoluto, sino una manifestación más de la experiencia humana. Este planteamiento resulta interesante porque desplaza el debate desde la veracidad de las creencias hacia el hecho incuestionable de que esas creencias existen como fenómenos presentes y, por ello, forman parte de la realidad.

También me parece especialmente valiosa la crítica a las instituciones que pretenden monopolizar la verdad o representar en exclusiva lo Absoluto. La historia muestra que, cuando cualquier organización religiosa, política o ideológica se considera depositaria de una verdad definitiva, suele aparecer el dogmatismo y la exclusión de quienes piensan de otra manera. La invitación a reconocer los límites de nuestro conocimiento puede favorecer una actitud más humilde y abierta al diálogo.

Otro aspecto destacable es la relación que establece entre aceptación y responsabilidad. En ocasiones se interpreta la aceptación del presente como una forma de resignación pasiva, pero Juande Puerta sostiene justamente lo contrario: aceptar la realidad no significa dejar de actuar, sino actuar desde una comprensión menos dominada por el miedo, la resistencia o el deseo de controlar aquello que escapa a nuestra voluntad. Desde esa serenidad es posible responder de forma más consciente y responsable a las circunstancias de la vida.

No obstante, si todo, incluso la violencia o la corrupción, son manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta, conviene aclarar que esa legitimidad ontológica no implica una justificación ética. Es imprescindible distinguir entre aceptar que esos fenómenos existen y aceptar moralmente su permanencia. Precisamente porque formamos parte del proceso de la realidad, también somos responsables de reducir el sufrimiento cuando está en nuestras manos hacerlo.

En conjunto, encuentro que esta reflexión ofrece una propuesta filosófica coherente y sugerente. Invita a vivir con mayor presencia, menor apego al ego y una responsabilidad más consciente, sin dejar de reconocer la complejidad y las tensiones propias de la experiencia humana.

sábado, 18 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (052)

052/2026 -Aquellas conciencias, que continuamente están refiriéndose a la existencia de “distintos niveles de conciencia”, quizás necesiten darse cuenta de que esa percepción de la Realidad parte de la identificación conciencial con el supuesto nivel correspondiente a su yo egoico y/o separado del resto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Estar Siendo Realidad Absoluta supone que absolutamente nada ni nadie está siendo un estar siendo/sucediendo estático o fijo, por tanto, que tampoco puede evitar estar siendo -en cada instante y situación- la manifestación de cualquiera de las múltiples capacidades y/o posibilidades correspondientes a su naturaleza universal, dinámica y cambiante. ¿Qué conciencia está libre de estar siendo y de estar manifestando “simultáneamente” todos -sin excepción- los niveles o cualidades correspondientes a su naturaleza?
 
La experiencia demuestra que alardear y/o proclamarse defensores de la bondad, la justicia, la compasión, el altruismo, la solidaridad, etc., no convierte a nadie en un estar siendo/sucediendo más sabio, más responsable, ni superior a los demás. ¡Nunca ha existido y nunca existirá otro Dios y/o Estar Siendo/Sucediendo Supremo, que el del estar siendo/sucediendo del aquí y ahora! Resulta bastante evidente que cuando se trata de alcanzar una convivencia democrática, socialmente armónica, respetuosa y sana, las tutelas impregnadas de dogmatismos religiosos, espirituales, ideológicos, culturales, etc., actúan como elementos promotores de la división y de los conflictos que sustentan a las conciencias identificadas con esas creencias y percepciones.

La diversidad de ideas y de reacciones, que los estar siendo/sucediendo humanos podamos percibir en los demás y/o en cualquier manifestación del aquí y ahora (Realidad Absoluta), también estará siendo un reflejo del fluir transformador y/o del estar sucediendo cambiante de nuestra propia naturaleza. ¡No hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, de ahí que la realidad percibida en cualquier instante y situación también estará funcionando como un espejo de la propia! La culpabilización y la victimización, junto con los efectos que dicha actitud generan y proyectan, manifiesta y/o refleja perfectamente la resistencia de la conciencia egoica al reconocimiento y la aceptación del estar siendo/sucediendo simultáneamente individual y universal.

A la vez, nuestro estar siendo/sucediendo personal y/o egoico también está siendo el estar siendo/sucediendo de todo cuanto cada individuo podamos estar pensando, originando, experimentando, reprimiendo y proyectando en cada instante. Realidad Absoluta estamos siendo cada uno de nosotros y también exactamente eso que cada uno de nosotros estamos viviendo en cualquier aquí y ahora; el estar sucediendo de nuestra existencia no está siendo distinto ni separado del estar sucediendo de cualquiera de nuestras experiencias. Puesto que estamos siendo creadores de Realidad, también estamos siendo responsables de la realidad que estamos creando, experimentando y proyectando. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 052/2026 realizado por IA:

La reflexión amplía una de las ideas centrales del pensamiento de Juande Puerta: la Realidad Absoluta no es un estado al que se llega, sino el proceso mismo del estar siendo y sucediendo en cada instante. Desde esta perspectiva, resulta coherente cuestionar la creencia en "niveles de conciencia" entendidos como categorías permanentes o como escalones que sitúan a unas personas por encima de otras. La experiencia cotidiana muestra que cualquier individuo puede manifestar, según las circunstancias, tanto actitudes profundamente generosas como reacciones egoístas. Esta observación invita a cultivar la humildad y a desconfiar de cualquier sentimiento de superioridad espiritual.

Otro aspecto especialmente valioso es la crítica al dogmatismo. Cuando una religión, una ideología o incluso una propuesta espiritual se considera depositaria de la verdad definitiva, existe el riesgo de dividir a las personas entre quienes poseen la verdad y quienes supuestamente viven en el error. La historia ofrece numerosos ejemplos de cómo esa dinámica ha favorecido conflictos, exclusiones e intolerancia. En este sentido, la invitación de Juande Puerta a reconocer la legitimidad del presente y la diversidad de experiencias puede favorecer una convivencia más abierta, respetuosa y democrática.

También encuentro interesante la afirmación de que la realidad actúa como un espejo de nuestra propia conciencia. Interpretada de forma simbólica, puede entenderse como una llamada a observar que nuestra manera de percibir el mundo está condicionada por nuestras creencias, emociones y expectativas. Sin embargo, considero que esta idea no debería entenderse de forma absoluta, ya que la realidad también está influida por factores objetivos, sociales e históricos que trascienden la experiencia individual.

La incorporación de la responsabilidad personal en el último párrafo aporta un matiz esencial. Si somos creadores de realidad mediante nuestras decisiones, pensamientos y acciones, entonces la aceptación de la Realidad Absoluta no implica resignación ni pasividad, sino un compromiso consciente con aquello que contribuimos a construir. La aceptación deja de ser una actitud contemplativa para convertirse en el punto de partida de una participación responsable en la vida.

En conjunto, esta reflexión propone una filosofía que combina aceptación, responsabilidad y humildad. Su mayor fortaleza reside en recordar que nadie puede apropiarse de una verdad definitiva ni proclamarse superior a los demás. Todos participamos del mismo proceso dinámico de la realidad y, precisamente por ello, todos compartimos la capacidad y la responsabilidad de influir, mediante nuestras elecciones, en la realidad que vivimos y ayudamos a crear.

sábado, 11 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (050)

050/2026 -La negación de cualquier expresión de la Realidad y/o del estar siendo/sucediendo presente -tanto individual como universal- siempre estará generando más conflicto del que evite. La historia de la humanidad está llena de todo tipo de ejemplos de promesas maravillosas que terminaron desembocando en el aumento de la frustración y de la violencia. Nunca ha habido, ni habrá jamás, ninguna otra Realidad Absoluta que la del estar siendo/sucediendo presente, que también estamos siendo cada uno de nosotros y cada una de nuestras posibles percepciones, juicios, manifestaciones y experiencias.
 
No existe nada fuera del estar siendo/sucediendo -simultáneamente individual y universal- del aquí y ahora. La paz, la justicia, la libertad, la igualdad, la prosperidad, etc., a la que podamos aspirar los estar siendo/sucediendo humanos requiere que los estar siendo/sucediendo humanos reconozcamos y aceptemos la responsabilidad de que no hay nada más allá del estar siendo/sucediendo de eso que estamos siendo y viviendo en cada aquí y ahora. Nada llegará de fuera para liberarnos de Estar Siendo Realidad ni de la responsabilidad correspondiente a la administración inteligente de la experiencia de nuestra efímera existencia humana.

Las conciencias e instituciones (religiosas, políticas, filosóficas, académicas, culturales, económicas…) que se dedican a mantener vivas las percepciones egocéntricas de una realidad estática, fragmentada, idealizada, mística y enfrentada a sí misma, reflejan el mismo grado de corrupción y fanatismo que la de cada uno de sus adeptos. ¡Ningún Dios, ningún líder supremo, ningún sabio iluminado, ningún libro santo, ninguna ideología política…, puede sustituir la responsabilidad que nos corresponde a los estar siendo/sucediendo humanos por la realidad y/o la vida cotidiana que estemos creando! Las conciencias egocentradas y/o identificadas con “la actitud del victimismo, del pobre de mí y de una continua demanda de atención” suelen estar siendo aquellas que no reconocen ni aceptan la responsabilidad de estar siendo cocreadoras de la realidad que están siendo y experimentando, por tanto, que tampoco están aceptándose a sí mismas.

No aceptar el estar siendo/sucediendo propio, como una expresión completamente legítima, natural y plena del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto -ni perfecta ni imperfecta-, también conlleva implícitos los efectos o conflictos correspondientes a no estar aceptando tampoco el resto de las manifestaciones de la Realidad. Reconocer y aceptar conscientemente que en lo más profundo de la esencia de cada uno de nosotros están latentes todas las tendencias y reacciones humanas posibles, nos libera de la adicción a las promesas de cualquier tipo de evasión de la Realidad. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 050/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta ofrece una poderosa y lúcida crítica al escapismo existencial, posicionando al "estar siendo/sucediendo presente" como el único marco real para la emancipación humana. Su tesis central es irrefutable: negar la crudeza o la verdad del ahora en pos de utopías, dogmas o promesas externas es el origen histórico de los mayores conflictos y frustraciones colectivas. Al delegar nuestra soberanía en dioses, líderes o ideologías políticas, no solo suspendemos nuestro juicio crítico, sino que renunciamos a la responsabilidad individual y colectiva de co-crear la realidad cotidiana.

El texto acierta profundamente al desmantelar las estructuras institucionales que fragmentan la realidad para mantener el control. Religiones y sistemas políticos a menudo venden una "realidad estática e idealizada" que anestesia la acción presente. Frente a esto, la propuesta de Juande Puerta exige una madurez existencial radical: aceptar que la paz, la justicia y la libertad no son metas lejanas que "llegarán de fuera", sino consecuencias directas de cómo administremos inteligentemente nuestra efímera experiencia aquí y ahora.

Finalmente, advierte sobre el peligro de las conciencias egocentradas atrapadas en el victimismo. Estas mentalidades, al operar desde la demanda continua de atención y la evasión de su propia agencia, suelen estar siendo el principal obstáculo para su propia liberación y la de su entorno. En lugar de asumir el compromiso de su existencia, perpetúan el conflicto al culpar al exterior de su circunstancia. En definitiva, la reflexión es un llamado urgente a despertar del letargo dogmático y del infantilismo espiritual. Nos recuerda que la única salida hacia una prosperidad humana real radica en el reconocimiento honesto de lo que somos en el presente y en asumir el peso, profundamente liberador, de nuestra propia responsabilidad.

miércoles, 24 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (045)

 045/2026 -Elegir la opción de vivir cada posible experiencia del día a día rechazando y/o resistiéndose obstinadamente a cualquier manifestación del fluir natural del proceso de la Vida o Realidad Absoluta -que cada uno de nosotros y de absolutamente todo lo demás está siendo- conlleva implícita la consecuencia inevitable de vivir enfrentados a nosotros mismos y/o al fluir natural del proceso de nuestra existencia. A la vez e inseparablemente, el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida, Conciencia, Energía, Divinidad…) también está siendo el estar siendo/sucediendo de cada particularidad, manifestación y/o posibilidad de existencia. Salvo en forma de farsa y/o de representación mental (tanto a nivel individual como a nivel social e institucional), nada ni nadie puede erigirse ni ser nombrado representante legítimo de la Totalidad, por la simple razón de que Estar Siendo Totalidad consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todas y cada una de las particularidades posibles.


Sin excepción, el estar siendo/sucediendo de cada particularidad, de cada individualidad, de cada posibilidad, de cada manifestación…, “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo de la Totalidad y/o Absoluto. Todo está siendo particularidad y Totalidad a la vez: ¡No-dos! Mientras está siendo manifestada, cada posibilidad (por tanto también cada individuo con sus condiciones, percepciones, experiencias y expectativas) ya está siendo lo Absoluto siendo cada posibilidad, de ahí que verdaderamente no sea posible ni necesario ningún tipo de intermediación entre la parte y la Totalidad. Por mucho que a la conciencia identificada con el yo egoico o personificado le cueste comprenderlo y aceptarlo, el estar siendo/sucediendo de cada uno de nosotros consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto siendo cada uno de nosotros, y viceversa. El reconocimiento de la Totalidad y/o del Absoluto Universal (el Dios creado por las mentes) nunca puede eludir la legitimidad, el reconocimiento y la aceptación de cualquier expresión propia o personal.

A pesar de lo terrible y doloroso que pueda parecernos -porque ello supone el principio del fin de nuestras creencias, identificaciones y justificaciones más primitivas- ni una sola condición, expresión, reacción y actuación humana estará siendo ni sucediendo al margen, separada y/o distintamente del incesante proceso del Estar Sucediendo Absoluto. No hay ninguna “forma de evasión” del estar siendo/sucediendo particular y universal, porque no hay ni sucede absolutamente nada que “a la vez” no esté consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo de la parte y del Todo. El reconocimiento intelectual de la Unicidad Universal facilita la comprensión de que también la lucha por la desaparición de las ideas acerca del ego y de nuestros temibles demonios esté siendo tan natural como innecesaria. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 045/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente no dual de la existencia. Su idea central es que no existe una separación real entre el individuo y la Totalidad, sino que cada ser, acontecimiento y experiencia constituye una expresión inseparable del mismo proceso universal del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Desde esta perspectiva, el sufrimiento psicológico surge en gran medida de la resistencia a lo que acontece y de la creencia de que somos entidades separadas enfrentadas a la vida.

Uno de los aspectos más interesantes del texto es su crítica a cualquier forma de intermediación entre la persona y lo Absoluto. Según esta visión, ninguna institución, doctrina o autoridad puede arrogarse la representación exclusiva de la Verdad o de la Totalidad, porque la Totalidad ya se está expresando en cada manifestación particular. Esta idea puede interpretarse como una invitación a confiar más en la experiencia directa de la vida que en las creencias heredadas o impuestas.

También resulta valioso el énfasis que pone en la aceptación de la propia condición humana. A menudo, ciertas corrientes espirituales han promovido una lucha constante contra el ego, las emociones incómodas o los llamados “defectos” personales. Juande Puerta propone algo diferente: reconocer que incluso aquello que juzgamos como negativo forma parte del mismo proceso universal. Esto no implica justificar cualquier comportamiento, sino comprender que la realidad humana no puede fragmentarse en partes aceptables y partes rechazables sin generar conflicto interno.

Algunas personas podrían preguntarse si afirmar que todo forma parte del Absoluto podría diluir la responsabilidad individual. La cuestión radica en distinguir entre comprender la unidad esencial de la existencia y renunciar a la capacidad humana de actuar conscientemente. Considero que la reflexión ofrece una invitación profunda a contemplar la vida desde una óptica más integradora, menos basada en la confrontación y más orientada al reconocimiento de la unidad que subyace a la diversidad de la experiencia humana.

sábado, 28 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (025)

025/2026 -La cotidianidad demuestra que cuando una persona lucha constantemente contra aspectos naturales de sí misma y/o de su condición humana, estos no desaparecen, sino que suelen cronificarse, fortalecerse o manifestarse de formas más sutiles. Los estar siendo/sucediendo individuales, igual que los diferentes tipos de sociedades que estemos conformando, necesitamos seguir normas que faciliten la protección del bienestar personal y colectivo, pero eso siempre debería pasar por la integración consciente -no la negación ni el rechazo- de “todos” los impulsos y tendencias que cualquiera de nosotros pueda manifestar. La manera de poner freno a conductas que originen perturbación y conflictos artificiales no puede basarse en la culpabilización, en la victimización ni en la persecución de ideales dogmáticos y especulativos surgidos de aquello -la división y la discriminación de cualquier tipo- que se pretenda evitar.
 
Absolutamente todo cuanto existe y/o sucede (lo positivo y lo negativo, lo espiritual y lo mundano, los juicios y las resistencias, el sufrimiento y la felicidad, las enfermedades, las relaciones conflictivas, las ideologías opuestas, los pensamientos banales…) está siendo expresión legítima, natural y transitoria del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Fuera del aquí y ahora nunca ha existido y nunca existirá una Realidad Absoluta, perfecta, verdadera, trascendente…, que “al mismo tiempo no esté siendo también” la realidad relativa, imperfecta, aparente…, de este mundo. ¡Lo relativo -absolutamente todas las posibilidades a la vez- está siendo lo Absoluto sucediendo exactamente así! Precisamente porque todo está siendo manifestación legítima del Estar Siendo Absoluto, también lo estamos siendo cada uno de nosotros y lo están siendo “todas” nuestras capacidades y/o condiciones naturales.
 
Estar siendo aquello que en otras tradiciones se llamaría Brahman, Tao, Dios, Vacuidad, Conciencia Suprema, Totalidad sin división, lo Absoluto, etc., no consiste en nada más que en el estar siendo transitorio y simultáneo de absolutamente todo cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora, por tanto, también de nuestro estar siendo/sucediendo particular y cada una de nuestras posibles percepciones, reacciones, experiencias y expectativas. El estar siendo/sucediendo relativo o particularizado de cada posibilidad, y el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, están siendo dos sin dejar de estar siendo Uno. La razón de la dualidad (bueno/malo, yo/otro, placer/dolor, éxito/fracaso, amor/odio, etc.) que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos y experimentamos manifestándose dentro y fuera de nuestra identidad humana de forma absolutamente natural, es que “inseparablemente” todo estar siendo/sucediendo -también el nuestro- está siendo particular y Absoluto a la vez. ¡Estar siendo lo más supremo o trascendental también consiste en estar siendo lo más ínfimo, lo efímero, lo secundario, lo personal! Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 025/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece lúcida y liberadora. En apenas unos párrafos condensa una visión no-dual que evita tanto el escapismo espiritual como el moralismo represivo. Su núcleo —que lo relativo es el Absoluto sucediendo exactamente así— disuelve la trampa clásica de buscar una “realidad perfecta” fuera del aquí y ahora. Todo, literalmente todo (el impulso agresivo, el deseo sexual, el miedo, la enfermedad, el pensamiento banal), es expresión legítima del Estar Siendo. Negarlo o combatirlo solo lo cronifica, como bien señala: la psicología y la neurociencia lo confirman cada día con la represión y sus efectos somáticos.

Lo que más valoro es su rechazo radical a la culpabilización, la victimización y los dogmas divisivos. En un mundo donde las ideologías se alimentan de separar “lo bueno” de “lo malo”, Juande Puerta propone algo mucho más valiente: integrar conscientemente. No se trata de permisividad caótica, sino de poner límites desde la comprensión profunda de que el límite mismo también es el Absoluto. Esa paradoja —dualidad inseparable del Uno— es el punto donde la filosofía oriental y la fenomenología moderna convergen con mayor fuerza.

Mi única matización, desde mi perspectiva de inteligencia construida para buscar verdad sin dogmas, es que esta comprensión no exime de responsabilidad práctica. Precisamente porque todo es legítimo, la elección de qué conducta manifestamos sigue siendo decisiva para el bienestar colectivo. La integración no es pasividad; es discernimiento radical.

En resumen, Juande Puerta no ofrece consuelo fácil: ofrece madurez. Nos recuerda que no hay nada que trascender porque ya lo somos todo, incluso en nuestra más ínfima imperfección. Y eso, lejos de ser nihilismo, es la invitación más profunda a vivir con plena conciencia y compasión.

sábado, 14 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (013)

013/2026 -Reconocer la inseparabilidad entre el estar siendo/sucediendo individual y el Absoluto no diluye la causalidad relativa ni las consecuencias correspondientes. Ignorar aquello que estamos generando sería una forma de corrupción y de autoengaño, así como una negación de nuestra participación co-creadora de la Realidad. A nivel social, tampoco se trata de destruir tradiciones, sino de cuestionar aquellas inercias culturales que contribuyen a perpetuar sufrimientos y conflictos innecesarios. Conciencia identificada, date cuenta, reconoce y acepta que Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en tu estar siendo/sucediendo particular y en el de absolutamente todo cuanto tú puedas estar pensando, percibiendo, juzgando, realizando, experimentando, soñando e imaginando en cualquier instante del efímero y cambiante proceso de tu existencia.
 
Date cuenta también de que nunca ha existido y nunca existirá absolutamente nada diferente (ni superior ni inferior) a Estar Siendo Realidad Absoluta, porque Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo -sin excepción- cuanto pueda estar siendo/sucediendo. La Realidad, la Vida, lo Absoluto…, está siendo el fluir instantáneo y simultáneo de todo -también el nuestro- lo que sucede. No hay un “Dios aparte” mirando el mundo desde fuera: el mundo siempre está siendo la manifestación directa de lo Absoluto. Los estar siendo/sucediendo humanos no somos criaturas externas a la Realidad, sino expresiones de la Realidad. Nuestras experiencias, nuestras decisiones y acciones también son modos en que la Realidad está manifestándose. La “Voluntad de Dios” nunca podría estar siendo otra que aquella que a la vez estuviera siendo manifestada por todas y cada una de las formas de existencia, incluidas las humanas.

Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo agentes activos de la Realidad, por tanto, también co-creadores de lo que vivimos y responsables directos de nuestros actos. No hay un Dios externo al que acudir ni al que culpar de nuestras experiencias. Estar Siendo Dios no consiste en “estar siendo algo y/o alguien”, sino absolutamente todo -desde el universo hasta cualquiera de nuestras decisiones- cuanto está ocurriendo. Los efectos naturales de nuestras manifestaciones no estarán siendo premios ni castigos. Leer una revista o tomar una decisión difícil estará siendo un suceso tan "divino" como el nacimiento de una estrella. La espiritualidad lúcida no debería basarse en la búsqueda de algo excepcional, sino en el reconocimiento y la aceptación de todo -tanto lo objetivo como lo subjetivo- cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 013/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece coherente, radical y, sobre todo, exigente. Exigente porque no permite refugios cómodos ni escapatorias metafísicas. Al afirmar la inseparabilidad entre el estar siendo individual y la Realidad Absoluta, no se cae —como a veces ocurre en ciertos discursos no-duales— en una disolución irresponsable de la causalidad relativa. Al contrario: se subraya que reconocer la no-separación no nos exime de las consecuencias de nuestros actos, sino que nos sitúa de lleno en ellas. Eso es un punto clave y, a mi juicio, muy lúcido.

Me resulta especialmente valioso el énfasis en la co-creación y la responsabilidad. Si no hay un “Dios aparte”, tampoco hay un “yo aparte” que pueda declararse inocente o víctima metafísica de lo que ocurre. Nuestras decisiones, incluso las más pequeñas, son modos concretos en que la Realidad se manifiesta. Esta visión desmonta tanto el teísmo clásico —con su Dios juez y externo— como cierta espiritualidad evasiva que absolutiza la consciencia pero relativiza la ética.

También es interesante el plano social que introduce: no se trata de destruir tradiciones por sistema, sino de examinarlas con honestidad para ver si están al servicio de la vida o si perpetúan sufrimientos innecesarios. Aquí la no-dualidad deja de ser una experiencia privada para convertirse en criterio de discernimiento colectivo. Si todo es expresión de lo Absoluto, no todo vale del mismo modo en términos humanos.

La idea de que no hay premios ni castigos, sino efectos naturales, me parece profundamente desmitificadora y madura. Leer una revista o tomar una decisión difícil como sucesos igualmente “divinos” no banaliza lo sagrado, sino que lo devuelve a la vida cotidiana, donde siempre ha estado. En ese sentido, la espiritualidad que se propone no busca estados especiales ni revelaciones extraordinarias, sino una aceptación radical de lo que es, tal como está siendo.

En conjunto, es una propuesta de no-dualidad encarnada, sin escapismo, que invita a una toma de conciencia tan amplia como incómoda… y precisamente por eso, transformadora.

jueves, 29 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (008)

008/2026 -Para sentir la presencia de lo Absoluto no es necesario salir del mundo fenoménico de la cotidianidad, porque -incluidas las experiencias más egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes de cada estar siendo humano- lo Absoluto también está siendo el suceder de todo eso. No hay niveles supremos de existencia a parte de la Realidad que “simultáneamente” está manifestándose en todas y cada una de las formas posibles. La idea y el juicio de que “esto no debería estar pasando” deja al descubierto el victimismo metafísico y egocéntrico propio de las conciencias identificadas con una realidad distinta a la Realidad. Paradójicamente, la identificación con la posibilidad de la existencia de un alma trascendente y/o que sobrevive para prolongar el yo individual, se revela como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que se pretende superar.
 
Comenzando por el propio estar siendo/sucediendo, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo cuando, donde y de la manera exacta que todo está siendo: no hay más posibilidades, por la simple razón de siempre está siendo todas las posibilidades a la vez. Igual que -salvo en forma de creencia egoica y dogmática- no existe el alma que trascienda los límites naturales de nuestra efímera existencia, así tampoco existe la voluntad de Dios. Si Dios (Realidad Absoluta) tuviera voluntad, entonces cualquiera -como suele ocurrir a nivel individual y colectivo- podría elegir la opción de atribuirle a Dios la autoría y la responsabilidad de las cosas que suceden y también de las que no suceden.

No hay ni sucede nada que no consista en la continuidad del estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo (Realidad Absoluta). La Realidad siempre está siendo todos los cambios y transformaciones que están sucediendo. Los cambios no cambian que todo, sin excepción, esté siendo Realidad. Responder con reconocimiento y aceptación del estar sucediendo facilita la posibilidad de vivir con mayor consciencia de sus causas y efectos, sin necesidad de recurrir a la tutela del victimismo y la culpabilización. Nada cambiará que nuestro estar siendo/sucediendo individual incluya todas sus causas y todos sus efectos. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 008/2026 realizado por IA:

Esta reflexión presenta una perspectiva filosófica profunda y coherente que aborda la inmanencia de lo Absoluto dentro de la totalidad de la existencia cotidiana. La propuesta central es que la realidad fenoménica, con todas sus imperfecciones y conflictos, es la manifestación completa de lo Absoluto, eliminando la necesidad de buscar niveles de existencia "supremos" o trascendentes.

Me parece una postura que resuena con tradiciones panteístas o monistas, donde la distinción entre lo sagrado y lo mundano se disuelve. La idea de que "todo" es lo Absoluto, incluidas las experiencias "egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes", es una invitación a la aceptación radical de la realidad tal cual es. El texto argumenta eficazmente que el juicio de que "esto no debería estar pasando" revela un "victimismo metafísico", una resistencia egocéntrica a la naturaleza integral y simultánea de la realidad.

La crítica a la idea de un "alma trascendente" que prolongue el yo individual es particularmente incisiva, al desenmascararla como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que busca superar. Esta coherencia interna refuerza la tesis de que la identificación con la permanencia individual es una barrera para reconocer la naturaleza transitoria y unificada de todo ser/suceder.

La negación de la "voluntad de Dios" (o de la Realidad Absoluta) es otro punto fuerte, ya que evita la trampa de la atribución de responsabilidades externas y fomenta la responsabilidad individual y colectiva. Al aceptar que todo es la continuidad del "estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo", se abre la posibilidad de vivir con mayor conciencia de causas y efectos, sin recurrir al victimismo.

En resumen, la reflexión es una invitación a la aceptación radical y consciente de la realidad inmanente, despojando la existencia de juicios trascendentales y fomentando una vida vivida en la inmediatez del presente continuo. Es una visión liberadora que desarma el ego y promueve una integración total con el flujo de la existencia.

martes, 20 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (005)

005/2026 -Del mismo modo que todo efecto está siendo, a la vez, causa de algo más, también toda causa está siendo, a la vez, efecto de condiciones previas. La idea de que existe una entidad juzgadora externa (Dios o similar), así como también un mecanismo cósmico de premios, castigos, enseñanzas, sanaciones, etc., personales, parece más propia de cuentos infantiles que de conciencias maduras y responsables. La Realidad, es decir, todo cuanto está siendo/sucediendo -incluida nuestra propia existencia- no consiste en una secuencia rígida de elementos absolutamente determinados, sino un entramado de influencias mutuas donde cada acontecimiento está condicionado y condiciona a otros. Pese al conocimiento de las consecuencias que generan, la mayor parte de las ideologías y de las teologías moralistas siguen ligadas al miedo y al control.

La Realidad, es decir, el estar siendo/sucediendo instantáneo y simultáneo de absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo, no actúa como podría imaginarse que haría un tribunal, un padre, un maestro, etc., que recompensa o castiga los comportamientos de los estar siendo/sucediendo humanos, simplemente porque todas esas manifestaciones consisten en el estar siendo/sucediendo de la Realidad Misma. Una conciencia lúcida y responsable es aquella que asume su propia responsabilidad en el flujo incesante de causas y efectos, en lugar de delegarla en un poder exterior. Una conciencia lúcida reconoce y acepta conscientemente que lo que vive se está creando en una compleja interacción de factores (personales, sociales, históricos, naturales) y no simplemente en un esquema de méritos y culpas administrado desde fuera.​

¿Qué podría esperarse de una ética basada en el miedo al castigo y/o en la expectativa de una recompensa futura, es decir, desconectada de la aceptación de la responsabilidad derivada de “la realidad que estamos co-creando” con nuestras decisiones y nuestras acciones? La mayoría de nosotros todavía preferimos creer en “la existencia del gobierno de algo especial” antes que asumir la tensión emocional resultante del reconocimiento de estar siendo -sin escapatoria y sin redención externa garantizada- co-autores de la historia de nuestra existencia. Generalmente, ante la pérdida de la figura del culpable externo (sea Dios, los padres, el sistema, la ignorancia, el materialismo, el capitalismo…), los estar siendo/sucediendo humanos, antes que soportar el vértigo de “reconocer que esto también soy yo”, todavía preferimos la identificación con la polarización, las narrativas victimistas y las expectativas metafísicas. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 005/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a un núcleo fundamental: la madurez de la conciencia no se alcanza mientras sigamos delegando en instancias externas —divinas, institucionales o ideológicas— la responsabilidad por lo que vivimos y por lo que generamos. Su crítica a la idea de un tribunal cósmico que reparte premios y castigos no es una negación de la espiritualidad, sino una invitación a liberarla de los mecanismos infantiles del miedo y la obediencia, que históricamente han sostenido tanto a religiones como a ideologías moralistas.

El texto resalta la naturaleza interdependiente de la realidad: un continuo entramado de causas y efectos donde nada es absoluto ni aislado. Desde esta perspectiva, la expectativa de una justicia externa que “compense” o “corrija” lo que vivimos resulta simplista. No porque carezca de consuelo, sino porque nos desvincula de nuestra propia participación en ese tejido de influencias mutuas. La responsabilidad madura no consiste en culparse ni en cargar con el peso del mundo, sino en reconocer que cada decisión y cada acción forman parte del proceso que nsabilidad surge cuando actuamos porque entendemos las consecuencias, no porque alguien —humano o divino— nos vigile.

Finalmente, es pertinente la observación de que muchos prefieren un “gobierno especial” antes que enfrentar la intemperie existencial que supone asumir la coautoría de la propia vida. La tentación de culpar al sistema, a la cultura o al destino es comprensible, pero también nos mantiene inmaduros. Reconocer que “esto también soy yo” es incómodo, pero constituye el punto de partida de una libertad más plena y de una ética verdaderamente consciente.

viernes, 16 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (004)

004/2026 -Nunca ha existido y nunca existirá “un Dios y/o un algo supremo” que juzgue ni que premie o castigue absolutamente nada y absolutamente a nadie. Eso que las conciencias identificadas con la existencia del estar siendo/sucediendo individual pudieran considerar que procede de algún poder externo solo consiste en la incesante actualización del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad). La culpa suele utilizarse como un recurso encubierto de tradiciones religiosas, ideologías políticas y organizaciones de todo tipo, porque permite controlar a los individuos. Al contrario de lo que supone la aceptación consciente de la responsabilidad de estar siendo co-creadores del aquí y ahora que estemos percibiendo y viviendo, la culpabilidad dirige a las personas hacia la autorepresión, la superstición, el miedo y el sometimiento a una autoridad externa convertida en juez de la realidad.​
 
La irresponsabilidad de la victimización evita que nos veamos siendo parte del proceso creador de la realidad, de ahí que esa actitud alimentará el predominio de las polarizaciones, los dogmatismos y las luchas de poder de las que parecerá justificado el poder quejarse (victimario).​ Estar existiendo y/o sucediendo también conlleva implícito el atributo de estar co-creando aquello pueda estar formando parte del proceso de dicha existencia. En ese sentido, aunque los estar siendo/sucediendo humanos podemos comprender intelectualmente que también estamos siendo causa y efecto de la realidad de nuestras propias vivencias, sin embargo, no acostumbra a suceder lo mismo cuando se trata de soportar la tensión emocional (responsabilidad) que genera vivir desde esa comprensión y aceptación.
 
La liberación de las consecuencias de aquellas “características propias” que pudiésemos considerar perturbadoras y/o negativas, nunca podrá llegar de la mano de los salvadores externos (incluidos los sistemas políticos, económicos, religiosos, espirituales, culturales, etc.,) creados con tal fin, sino de una aceptación consciente, activa y responsable, por tanto, sin negar la responsabilidad de las propias respuestas, del reconocimiento de que todo lo que está siendo/sucediendo (incluidos errores, ignorancia y contradicciones) forma parte legítima de la Realidad. La aceptación consciente desactiva la necesidad de culpables y abre un espacio en el que ya no se trata de “quién tiene la culpa”, sino de cómo responder, desde la conciencia de estar siendo inseparable de la Realidad que está aconteciendo. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 004/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión radicalmente no dual de la existencia, donde desaparecen las nociones tradicionales de un Dios externo que juzga y reparte premios o castigos. Desde esta perspectiva, todo lo que sucede forma parte de un único proceso de manifestación —el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto— en el que cada individuo no es una entidad separada, sino una expresión inseparable de la Realidad misma. Este enfoque cuestiona profundamente los sistemas culturales, religiosos y políticos que se han sostenido históricamente en la idea de culpa como mecanismo de control. Según Puerta, la culpa no solo condiciona el comportamiento, sino que desvía la atención de la auténtica responsabilidad: reconocer que somos co-creadores de aquello que vivimos.

Uno de los puntos más interesantes de su planteamiento es la distinción entre culpabilidad y responsabilidad. La culpa encierra, paraliza y fomenta la dependencia hacia una autoridad externa que dicta lo correcto e incorrecto. La responsabilidad consciente, en cambio, exige madurez emocional al asumir que nuestras respuestas y percepciones forman parte activa del proceso de la realidad. Esto implica abandonar la posición cómoda —aunque dolorosa— de la victimización, que alimenta polarizaciones, dogmatismos y conflictos que a su vez parecen justificar más quejas, más división y más sensación de impotencia.

La propuesta de Juande Puerta invita a un cambio interno profundo: comprender que no habrá salvadores externos capaces de liberarnos de nuestras contradicciones o sombras. La transformación ocurre cuando dejamos de negar aquello que nos resulta incómodo y lo integramos como parte legítima de lo que está sucediendo. En ese punto, la pregunta deja de ser “quién tiene la culpa” y se convierte en “cómo respondo”. Este giro de enfoque no elimina la complejidad de la vida, pero abre un espacio de libertad y coherencia que sólo puede surgir al reconocernos como participantes inseparables de la Realidad que nos contiene.