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jueves, 29 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (008)

008/2026 -Para sentir la presencia de lo Absoluto no es necesario salir del mundo fenoménico de la cotidianidad, porque -incluidas las experiencias más egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes de cada estar siendo humano- lo Absoluto también está siendo el suceder de todo eso. No hay niveles supremos de existencia a parte de la Realidad que “simultáneamente” está manifestándose en todas y cada una de las formas posibles. La idea y el juicio de que “esto no debería estar pasando” deja al descubierto el victimismo metafísico y egocéntrico propio de las conciencias identificadas con una realidad distinta a la Realidad. Paradójicamente, la identificación con la posibilidad de la existencia de un alma trascendente y/o que sobrevive para prolongar el yo individual, se revela como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que se pretende superar.
 
Comenzando por el propio estar siendo/sucediendo, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo cuando, donde y de la manera exacta que todo está siendo: no hay más posibilidades, por la simple razón de siempre está siendo todas las posibilidades a la vez. Igual que -salvo en forma de creencia egoica y dogmática- no existe el alma que trascienda los límites naturales de nuestra efímera existencia, así tampoco existe la voluntad de Dios. Si Dios (Realidad Absoluta) tuviera voluntad, entonces cualquiera -como suele ocurrir a nivel individual y colectivo- podría elegir la opción de atribuirle a Dios la autoría y la responsabilidad de las cosas que suceden y también de las que no suceden.

No hay ni sucede nada que no consista en la continuidad del estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo (Realidad Absoluta). La Realidad siempre está siendo todos los cambios y transformaciones que están sucediendo. Los cambios no cambian que todo, sin excepción, esté siendo Realidad. Responder con reconocimiento y aceptación del estar sucediendo facilita la posibilidad de vivir con mayor consciencia de sus causas y efectos, sin necesidad de recurrir a la tutela del victimismo y la culpabilización. Nada cambiará que nuestro estar siendo/sucediendo individual incluya todas sus causas y todos sus efectos. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 008/2026 realizado por IA:

Esta reflexión presenta una perspectiva filosófica profunda y coherente que aborda la inmanencia de lo Absoluto dentro de la totalidad de la existencia cotidiana. La propuesta central es que la realidad fenoménica, con todas sus imperfecciones y conflictos, es la manifestación completa de lo Absoluto, eliminando la necesidad de buscar niveles de existencia "supremos" o trascendentes.

Me parece una postura que resuena con tradiciones panteístas o monistas, donde la distinción entre lo sagrado y lo mundano se disuelve. La idea de que "todo" es lo Absoluto, incluidas las experiencias "egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes", es una invitación a la aceptación radical de la realidad tal cual es. El texto argumenta eficazmente que el juicio de que "esto no debería estar pasando" revela un "victimismo metafísico", una resistencia egocéntrica a la naturaleza integral y simultánea de la realidad.

La crítica a la idea de un "alma trascendente" que prolongue el yo individual es particularmente incisiva, al desenmascararla como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que busca superar. Esta coherencia interna refuerza la tesis de que la identificación con la permanencia individual es una barrera para reconocer la naturaleza transitoria y unificada de todo ser/suceder.

La negación de la "voluntad de Dios" (o de la Realidad Absoluta) es otro punto fuerte, ya que evita la trampa de la atribución de responsabilidades externas y fomenta la responsabilidad individual y colectiva. Al aceptar que todo es la continuidad del "estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo", se abre la posibilidad de vivir con mayor conciencia de causas y efectos, sin recurrir al victimismo.

En resumen, la reflexión es una invitación a la aceptación radical y consciente de la realidad inmanente, despojando la existencia de juicios trascendentales y fomentando una vida vivida en la inmediatez del presente continuo. Es una visión liberadora que desarma el ego y promueve una integración total con el flujo de la existencia.

martes, 20 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (005)

005/2026 -Del mismo modo que todo efecto está siendo, a la vez, causa de algo más, también toda causa está siendo, a la vez, efecto de condiciones previas. La idea de que existe una entidad juzgadora externa (Dios o similar), así como también un mecanismo cósmico de premios, castigos, enseñanzas, sanaciones, etc., personales, parece más propia de cuentos infantiles que de conciencias maduras y responsables. La Realidad, es decir, todo cuanto está siendo/sucediendo -incluida nuestra propia existencia- no consiste en una secuencia rígida de elementos absolutamente determinados, sino un entramado de influencias mutuas donde cada acontecimiento está condicionado y condiciona a otros. Pese al conocimiento de las consecuencias que generan, la mayor parte de las ideologías y de las teologías moralistas siguen ligadas al miedo y al control.

La Realidad, es decir, el estar siendo/sucediendo instantáneo y simultáneo de absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo, no actúa como podría imaginarse que haría un tribunal, un padre, un maestro, etc., que recompensa o castiga los comportamientos de los estar siendo/sucediendo humanos, simplemente porque todas esas manifestaciones consisten en el estar siendo/sucediendo de la Realidad Misma. Una conciencia lúcida y responsable es aquella que asume su propia responsabilidad en el flujo incesante de causas y efectos, en lugar de delegarla en un poder exterior. Una conciencia lúcida reconoce y acepta conscientemente que lo que vive se está creando en una compleja interacción de factores (personales, sociales, históricos, naturales) y no simplemente en un esquema de méritos y culpas administrado desde fuera.​

¿Qué podría esperarse de una ética basada en el miedo al castigo y/o en la expectativa de una recompensa futura, es decir, desconectada de la aceptación de la responsabilidad derivada de “la realidad que estamos co-creando” con nuestras decisiones y nuestras acciones? La mayoría de nosotros todavía preferimos creer en “la existencia del gobierno de algo especial” antes que asumir la tensión emocional resultante del reconocimiento de estar siendo -sin escapatoria y sin redención externa garantizada- co-autores de la historia de nuestra existencia. Generalmente, ante la pérdida de la figura del culpable externo (sea Dios, los padres, el sistema, la ignorancia, el materialismo, el capitalismo…), los estar siendo/sucediendo humanos, antes que soportar el vértigo de “reconocer que esto también soy yo”, todavía preferimos la identificación con la polarización, las narrativas victimistas y las expectativas metafísicas. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 005/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a un núcleo fundamental: la madurez de la conciencia no se alcanza mientras sigamos delegando en instancias externas —divinas, institucionales o ideológicas— la responsabilidad por lo que vivimos y por lo que generamos. Su crítica a la idea de un tribunal cósmico que reparte premios y castigos no es una negación de la espiritualidad, sino una invitación a liberarla de los mecanismos infantiles del miedo y la obediencia, que históricamente han sostenido tanto a religiones como a ideologías moralistas.

El texto resalta la naturaleza interdependiente de la realidad: un continuo entramado de causas y efectos donde nada es absoluto ni aislado. Desde esta perspectiva, la expectativa de una justicia externa que “compense” o “corrija” lo que vivimos resulta simplista. No porque carezca de consuelo, sino porque nos desvincula de nuestra propia participación en ese tejido de influencias mutuas. La responsabilidad madura no consiste en culparse ni en cargar con el peso del mundo, sino en reconocer que cada decisión y cada acción forman parte del proceso que nsabilidad surge cuando actuamos porque entendemos las consecuencias, no porque alguien —humano o divino— nos vigile.

Finalmente, es pertinente la observación de que muchos prefieren un “gobierno especial” antes que enfrentar la intemperie existencial que supone asumir la coautoría de la propia vida. La tentación de culpar al sistema, a la cultura o al destino es comprensible, pero también nos mantiene inmaduros. Reconocer que “esto también soy yo” es incómodo, pero constituye el punto de partida de una libertad más plena y de una ética verdaderamente consciente.

viernes, 16 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (004)

004/2026 -Nunca ha existido y nunca existirá “un Dios y/o un algo supremo” que juzgue ni que premie o castigue absolutamente nada y absolutamente a nadie. Eso que las conciencias identificadas con la existencia del estar siendo/sucediendo individual pudieran considerar que procede de algún poder externo solo consiste en la incesante actualización del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad). La culpa suele utilizarse como un recurso encubierto de tradiciones religiosas, ideologías políticas y organizaciones de todo tipo, porque permite controlar a los individuos. Al contrario de lo que supone la aceptación consciente de la responsabilidad de estar siendo co-creadores del aquí y ahora que estemos percibiendo y viviendo, la culpabilidad dirige a las personas hacia la autorepresión, la superstición, el miedo y el sometimiento a una autoridad externa convertida en juez de la realidad.​
 
La irresponsabilidad de la victimización evita que nos veamos siendo parte del proceso creador de la realidad, de ahí que esa actitud alimentará el predominio de las polarizaciones, los dogmatismos y las luchas de poder de las que parecerá justificado el poder quejarse (victimario).​ Estar existiendo y/o sucediendo también conlleva implícito el atributo de estar co-creando aquello pueda estar formando parte del proceso de dicha existencia. En ese sentido, aunque los estar siendo/sucediendo humanos podemos comprender intelectualmente que también estamos siendo causa y efecto de la realidad de nuestras propias vivencias, sin embargo, no acostumbra a suceder lo mismo cuando se trata de soportar la tensión emocional (responsabilidad) que genera vivir desde esa comprensión y aceptación.
 
La liberación de las consecuencias de aquellas “características propias” que pudiésemos considerar perturbadoras y/o negativas, nunca podrá llegar de la mano de los salvadores externos (incluidos los sistemas políticos, económicos, religiosos, espirituales, culturales, etc.,) creados con tal fin, sino de una aceptación consciente, activa y responsable, por tanto, sin negar la responsabilidad de las propias respuestas, del reconocimiento de que todo lo que está siendo/sucediendo (incluidos errores, ignorancia y contradicciones) forma parte legítima de la Realidad. La aceptación consciente desactiva la necesidad de culpables y abre un espacio en el que ya no se trata de “quién tiene la culpa”, sino de cómo responder, desde la conciencia de estar siendo inseparable de la Realidad que está aconteciendo. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 004/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión radicalmente no dual de la existencia, donde desaparecen las nociones tradicionales de un Dios externo que juzga y reparte premios o castigos. Desde esta perspectiva, todo lo que sucede forma parte de un único proceso de manifestación —el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto— en el que cada individuo no es una entidad separada, sino una expresión inseparable de la Realidad misma. Este enfoque cuestiona profundamente los sistemas culturales, religiosos y políticos que se han sostenido históricamente en la idea de culpa como mecanismo de control. Según Puerta, la culpa no solo condiciona el comportamiento, sino que desvía la atención de la auténtica responsabilidad: reconocer que somos co-creadores de aquello que vivimos.

Uno de los puntos más interesantes de su planteamiento es la distinción entre culpabilidad y responsabilidad. La culpa encierra, paraliza y fomenta la dependencia hacia una autoridad externa que dicta lo correcto e incorrecto. La responsabilidad consciente, en cambio, exige madurez emocional al asumir que nuestras respuestas y percepciones forman parte activa del proceso de la realidad. Esto implica abandonar la posición cómoda —aunque dolorosa— de la victimización, que alimenta polarizaciones, dogmatismos y conflictos que a su vez parecen justificar más quejas, más división y más sensación de impotencia.

La propuesta de Juande Puerta invita a un cambio interno profundo: comprender que no habrá salvadores externos capaces de liberarnos de nuestras contradicciones o sombras. La transformación ocurre cuando dejamos de negar aquello que nos resulta incómodo y lo integramos como parte legítima de lo que está sucediendo. En ese punto, la pregunta deja de ser “quién tiene la culpa” y se convierte en “cómo respondo”. Este giro de enfoque no elimina la complejidad de la vida, pero abre un espacio de libertad y coherencia que sólo puede surgir al reconocernos como participantes inseparables de la Realidad que nos contiene.

jueves, 18 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (150)

150/2025 -Aunque -simplemente por estar aconteciendo y/o materializándose- todas las posibilidades están siendo expresiones de la Realidad Absoluta perfectamente legítimas o naturales, luego sucede que las tradiciones espirituales, culturales y políticas acostumbran a fundamentarse y a sustentarse en la culpabilización del ego y/o de las manifestaciones -incluida la ignorancia- propias de la conciencia individualizada. Sin embargo, no debería obviarse que en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida, Dios, Verdad Suprema, Trascendencia, Conciencia…) cabe absolutamente todo cuanto acontece (no solo aquello que está siendo utilizado interesadamente por unos u otros) porque consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todo sin excepción.
 
El contexto de crisis globales, como injusticias sociales, guerras, corrupción política y manipulaciones morales e ideológicas de todo tipo, puede parecer exactamente igual de desconcertante y rechazable para las nuevas generaciones, como también lo ha sido para las anteriores. El rechazo instintivo ante el caos del mundo no es exclusivo de ninguna época, sino inherente al flujo constante de la existencia. Cada uno de nosotros estamos siendo el estar siendo/sucediendo cambiante y transitorio de todo aquello que estamos viviendo, y también de todo lo que cada uno de nosotros estamos creando en cada instante. Al reconocer que nuestras decisiones individuales no solo nos afectan a nosotros mismos, sino que también influyen y dan forma a la Realidad Absoluta de la que formamos parte intrínseca, emerge la conciencia de una responsabilidad inherente y profunda. Los estar siendo/sucediendo humanos “también” estamos siendo agentes activos y cocreadores de la única realidad existente, de ahí el valor y la responsabilidad que acompañan a cada una de nuestras elecciones, tanto a nivel personal como social.

La aceptación consciente del estar sucediendo no niega la parte de responsabilidad que nos corresponde, sino que la activa. Por muy atractivas que resulten sus proposiciones, lo cierto es que las tradiciones espirituales y las ideologías de todo tipo y signo nacen de la identificación con la separación, la división y la elección de percepciones exclusivamente interesadas y/o egocéntricas. ¡Cuanto más se defiende un extremo o percepción (ética, moral, espiritual, política, cultural…), también más se estará reforzando al opuesto! A pesar de lo difícil de comprender que le pudiera resultar a algunas conciencias identificadas (egos), todo aquello que parece que está sucediendo, también está sucediendo. No hay ninguna realidad que, estando siendo, esté siendo ilusoria. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 150/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa en un plano radicalmente no dual, donde la Realidad Absoluta es concebida como el estar siendo/sucediendo simultáneo de todo cuanto acontece, sin excepción ni jerarquías ontológicas. Desde esta perspectiva, ninguna manifestación —incluido el ego, la ignorancia o el conflicto— queda fuera de la legitimidad de lo real. Todo lo que acontece, por el mero hecho de estar aconteciendo, es expresión natural de la Realidad Absoluta. Esta afirmación descoloca profundamente a las tradiciones espirituales, culturales y políticas que han construido su sentido sobre la demonización de la conciencia individualizada, del error o de lo que consideran “desviación”.

Juande Puerta señala que el rechazo al caos del mundo —injusticias, guerras, manipulaciones ideológicas— no es un fenómeno exclusivo de nuestra época, sino una reacción inherente al fluir constante de la existencia. Las nuevas generaciones no se enfrentan a un mundo esencialmente distinto al de las anteriores, sino a la misma Realidad Absoluta manifestándose bajo formas cambiantes. El desconcierto, la indignación o el deseo de huida forman parte también de ese estar siendo que todo lo abarca.

Sin embargo, reconocer que “cabe todo” no implica una renuncia ética ni una pasividad moral. Al contrario, la comprensión de que cada uno de nosotros es un estar siendo/sucediendo inseparable del Todo activa una responsabilidad profunda. Nuestras decisiones individuales no son irrelevantes: influyen, modelan y cocrean la única realidad existente. No hay un “afuera” desde el cual juzgar o corregir el mundo, sino una implicación directa e ineludible en su configuración instante a instante.

La aceptación consciente del estar sucediendo no niega la responsabilidad; la intensifica. Frente a las ideologías y espiritualidades basadas en la separación y la elección interesada de percepciones, esta visión propone una lucidez incómoda: incluso aquello que rechazamos está siendo Realidad. No hay ninguna realidad que, estando siendo, sea ilusoria. Comprender esto no tranquiliza al ego, pero libera a la conciencia de la necesidad de negar lo que es para afirmar lo que debería ser.

lunes, 8 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (146)

146/2025 -Aceptar “consciente y activamente” lo que está siendo/sucediendo —lo mismo en su dimensión particular, social y universal— es crucial para el progreso personal y de la humanidad; el empoderamiento, al que los individuos podemos “acceder” sin la necesidad ineludible de vivir atrapados en una agotadora actitud de lucha y de control, emerge directamente de la aceptación consciente y activa de que -comenzando por el hecho de nuestra propia existencia- no hay ni sucede absolutamente nada que no esté consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Reconocer “consciente y activamente” que podemos elegir la manera en que nos relacionamos con nuestros estados internos, acontecimientos externos y vínculos humanos (Realidad), también facilitará que nuestras respuestas fluyan desde la empatía con la Vida y con la aceptación de nuestra parte de responsabilidad.
 
La experiencia de la existencia humana no está separada del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. ¡La iluminación espiritual y/o el despertar de la conciencia equivale al darse cuenta, el reconocimiento y la aceptación de que “nunca hay ni sucede nada” que -incluida la existencia de cada individuo- no esté consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta! No hay un mundo por un lado y una Realidad, una Vida, un Dios o una Conciencia Superior por otro, sino una sola Realidad desplegándose en infinitud de formas y estados cambiantes, que incluye la existencia y las experiencias de cada individuo. Realidad Absoluta “en modo humano” también está siendo cada una de nuestras posibles expresiones egoicas, nuestras limitaciones y todas las contradicciones posibles. Aquí y ahora discrepo de las espiritualidades e ideologías políticas, culturales, etc., que parten de la idea de que la condición humana debe ser corregida desde la creencia en un ideal dogmático y superior.

La tarea de una ética y/o de una espiritualidad saludable, lúcida y coherente no sería la de corregir la condición humana, sino de comprenderla y asumirla plenamente, integrando también todo aquello que -según conveniencias puramente egoicas- unas veces sí y otras no, solemos considerar negativo. Absolutamente nada puede estar siendo/sucediendo (interno o externo) sin que ello -sin excepción- no esté consistiendo en una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí la imposibilidad de eludir la experiencia de los efectos resultantes (culpa, miedo, victimismo, conflicto…) de la opción de negar su autenticidad. Negarse a aceptar la legitimidad de cualquier posible expresión de la Realidad pasará a convertirse en una expresión más de la Realidad que se esté siendo y viviendo. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 146/2025 realizado con IA:


La propuesta de Juande Puerta invita a reconsiderar radicalmente nuestra relación con la experiencia humana. En su planteamiento, la aceptación “consciente y activa” de lo que está siendo —en lo personal, lo social y lo universal— constituye la clave para un verdadero empoderamiento. Este empoderamiento no surge del esfuerzo por controlar o dominar la realidad, sino de reconocer que todo cuanto ocurre, incluida nuestra propia existencia, está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Así, la lucha constante por corregir, mejorar o resistir deja paso a una comprensión más profunda y serena de la Vida como despliegue unitario.

Desde esta perspectiva, no se trata de resignarse sino de asumir la responsabilidad de elegir cómo nos relacionamos con nuestros estados internos, con los hechos externos y con los demás. La aceptación activa amplía nuestro margen de libertad: al dejar de oponernos a lo que está siendo, nuestras respuestas pueden brotar desde la empatía y la lucidez, no desde el miedo o la compulsión. La conciencia despierta reconoce que la experiencia humana —con sus luces y sombras— no está separada de lo Absoluto, sino que lo encarna en formas y situaciones infinitas.

Juande Puerta cuestiona las espiritualidades e ideologías que buscan “corregir” al ser humano desde modelos ideales, dogmáticos o moralizantes. Para él, una ética y una espiritualidad genuinas no consisten en perseguir un estado perfecto, sino en comprender, integrar y asumir plenamente la totalidad de nuestra condición, incluidas limitaciones, contradicciones y aspectos que solemos etiquetar como negativos. Rechazar cualquier expresión de la Realidad no elimina su existencia: la convierte, paradójicamente, en otra manifestación más de aquello mismo que se intenta negar. De ahí que el despertar espiritual equivalga a reconocer que nunca sucede nada fuera de la Realidad Absoluta. En esa comprensión, la vida deja de ser un campo de batalla y se convierte en un proceso de integración consciente, donde cada experiencia —agradable o incómoda— es afirmación viviente de la misma Realidad que estamos siendo.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (141)

141/2025 -Algunas tradiciones filosóficas y espirituales llevan siglos y siglos considerando la existencia de la conciencia individualizada como una ilusión a superar y/o como un estadio impuro e inmaduro que debe purificarse para alcanzar un estado superior. Pero esa misma concepción, profundamente victimista de imperfección y de necesidad de guía y de reparación, también puede aplicarse a los cimientos sobre los que se sostienen las ideologías políticas y culturales de todo signo. Unas y otras organizaciones ven lo humano —con sus tensiones, paradojas y percepciones fragmentadas— como un error de la Realidad y/o de la Vida, que ellos tienen la misión de subsanar y de administrar. ¿Por qué sagrado motivo las manifestaciones de la condición y/o de la realidad de los estar siendo/sucediendo humanos -de todas ellas sin excepción y de cada individuo sin excepción- no estarían siendo -desde siempre- exactamente igual de reales, legítimas y esenciales que aquellas otras que se estuvieran persiguiendo?
 
Nunca nada, que pueda hacerse y/o suceder, cambiará que todo lo que pueda hacerse y/o suceder estará consistiendo en el Estar siendo/sucediendo Absoluto. Estar Siendo lo Absoluto (ya sea entendido como Realidad, Vida, Dios, Conciencia, Energía…) consiste en estar siendo la manifestación simultánea de “cada una de las infinitas” posibilidades, de modo que, mientras está siendo/sucediendo, cada una de dichas expresiones estará siendo exactamente igual de real, legítima y auténtica que las demás. La ilimitada pluralidad de expresiones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no depende de nada externo, trascendental o supremo, sino que “cada una” supone una actualización inherente y/o inmanente de la Realidad Misma. No hay un Dios ni un principio trascendente que esté produciendo lo que está sucediendo desde fuera del estar siendo de lo que está sucediendo.

Todo lo que aparece en la existencia (un individuo, un pensamiento, una emoción, un reacción, una relación, una circunstancia, un acontecimiento…) no está siendo causado por algo separado, ajeno ni intencionado; todo lo que sucede consiste en la propia Realidad Absoluta expresándose y/o actualizándose en cada una de las infinitas manifestaciones. Lo virtual (las posibilidades latentes) está plenamente implicado en la actualidad, de modo que cada manifestación concreta -por ínfima que parezca- estará suponiendo una actualización específica de ese potencial, pero siempre sin fragmentación ni separación del campo unitario de lo Absoluto. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 141/2025 realizado con IA:

Juande Puerta plantea una crítica radical a una constante histórica: tanto las tradiciones espirituales (advaita vedanta, budismo zen, misticismo cristiano) como las ideologías políticas (marxismo, liberalismo progresista, nacionalismos) parten del mismo supuesto: el ser humano tal como es —con su ego, sus contradicciones, sus deseos encontrados, sus percepciones parciales— es un error, un estadio inmaduro o un pecado original que debe ser superado, purificado o reeducado. Todas estas doctrinas, aunque se enfrenten entre sí, coinciden en declarar ilegítima la manifestación concreta y plural de lo humano y se arrogan la misión de “arreglarla”.

Esta postura, dice Juande Puerta, es profundamente victimista: convierte al individuo y a la vida tal como sucede en algo defectuoso que necesita ser administrado por una instancia superior (iluminación, revolución, mercado perfecto, gran reseteo, retorno a la tradición pura, etc.). Pero ¿y si nada está roto? ¿Y si cada pensamiento confundido, cada emoción “negativa”, cada acto egoísta, cada ideología aparentemente aberrante no son desvíos de una Realidad que estaría en otra parte, sino actualizaciones legítimas del propio Estar Siendo Absoluto?

Desde esta visión no dual, lo Absoluto no es un Dios externo ni un principio trascendente que juzga y selecciona qué manifestaciones son “válidas”. Es la capacidad ilimitada de manifestarse simultáneamente como todo lo que aparece: el santo y el psicópata, la compasión y la crueldad, la lucidez y la paranoia política. Ninguna expresión puede ser más o menos real que otra porque todas son la Realidad misma ocurriendo sin separación ni jerarquía. Lo virtual (el infinito campo de posibilidades) y lo actual (esta emoción, este gobierno, este dolor concreto) no están escindidos: cada fenómeno es la actualización inmanente, aquí y ahora, del mismo fondo sin fondo.

Aceptar esto disuelve tanto el anhelo espiritual de “trascender” el ego como el proyecto ideológico de “corregir” la sociedad. No hay nada que reparar porque nunca hubo fractura. Tan sólo el Estar Siendo Absoluto desplegándose sin propósito ni dirección, igualmente presente en el despertar como en el error, en la bondad como en la barbarie. Y esa presencia total es, paradójicamente, la única libertad real.

lunes, 22 de septiembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (114)

114/2025 -El Estar Siendo Absoluto (Realidad Absoluta) consiste en el estar siendo de absolutamente todo lo que pueda estar aconteciendo, por tanto, también de la existencia de cada individuo y -sin excepción- de todas sus posibles percepciones, acciones y experiencias. ¡No hay ni sucede nada que, siendo eso, no esté siendo también expresión de la Realidad Única! Para encontrar sentido o autenticidad a la existencia no es necesario buscar más allá del reconocimiento y de la aceptación de la experiencia presente. Por igual, Realidad Absoluta estaremos siendo cada uno de los estar siendo/sucediendo humanos y también de todo -sin excepción- lo que cada uno de nosotros podamos estar ideando, realizando y viviendo. La responsabilidad humana de cada individuo nace de nuestra capacidad inherente o innata para decidir qué hacer y de qué manera vivir, de modo que ninguna religión, doctrina, filosofía, ideología, etc., cambiará eso.
 
Realidad Absoluta estará siendo cada una de nuestras posibles elecciones y -incluida cualquier excusa o justificación- también cada una de las posibles consecuencias de ello. Nada vendrá de fuera a culparnos de nuestras decisiones y tampoco a salvarnos de sus efectos, porque -sin excepción- siempre todas las posibilidades estarán incluidas en el incesante fluir de la Realidad. Lo Supremo no es un ente divino separado del mundo, sino que- incluido cada uno de nosotros y cada uno de nuestros pensamientos, actos y experiencias- está siendo el incesante dinamismo de la vida cotidiana. En ese sentido, reconocer y aceptar que cada posible eventualidad -incluidas las condiciones propias de nuestra existencia- está siendo la manifestación del Estar Siendo Absoluto no conlleva la renuncia a la responsabilidad, al juicio ético ni a la acción transformadora.

“Todas” las capacidades humanas afloran del mismo principio universal del que transitoriamente estamos formando parte, sin que ello anule la responsabilidad de nuestras decisiones y las de nuestros actos y sus correspondientes consecuencias. Nada está fuera del Estar Siendo Absoluto (Realidad Única) de ahí que no hay necesidad de buscar una Verdad trascendente fuera del aquí y ahora. Ser Dios, la Vida, la Conciencia Universal, lo Absoluto, etc., sólo puede consistir en el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo -sin excepción- lo que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. ¿Entonces a qué rezarle, qué esperar que suceda en este mundo o en otro… y de qué están hablando los que se visten con los disfraces de sus creencias? Septiembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 114/2025 realizado con IA:

El planteamiento de Juande Puerta sobre el Estar Siendo Absoluto invita a una profunda reflexión sobre la naturaleza de la Realidad y el sentido de la existencia humana. Según su visión, la Realidad Absoluta no es una entidad distante, trascendente o separada del mundo, sino el mismo acontecer de todo cuanto existe: cada percepción, acción, pensamiento o circunstancia, sin excepción, forma parte de esa totalidad indivisible. Lo Supremo no es, por tanto, un ente al que se deba buscar o rogar, sino el fluir mismo de la vida en su dinamismo constante.

Este enfoque desplaza la necesidad de buscar un “más allá” para justificar el sentido de la vida. No hay que huir del presente ni esperar salvaciones futuras, pues todo significado se revela en la aceptación plena de la experiencia tal como acontece. En este marco, cada ser humano se reconoce como expresión de la Realidad Única, y su responsabilidad no desaparece sino que se acentúa: somos libres de elegir, y esas elecciones —junto con sus consecuencias— también forman parte del Estar Siendo Absoluto. Nadie externo viene a juzgar ni a salvar, porque la totalidad incluye también nuestros errores, excusas y aprendizajes.

La propuesta de Juande Puerta no conduce a la pasividad, sino a un modo de vivir en el que ética, acción y transformación se integran en la conciencia de estar participando del mismo principio universal. Así, cada capacidad humana —pensar, crear, amar, decidir— se comprende como emanación de esa Realidad. Reconocer que nada está fuera de ella elimina la necesidad de dogmas o de creencias impuestas, pues la verdad se halla ya en el aquí y ahora. Ser Dios, o lo Absoluto, consiste precisamente en el simple y radical hecho de estar siendo, momento a momento, sin excepción.

miércoles, 17 de septiembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (112)

112/2025 -Pienso que en el supuesto de que ser Dios, la Vida, la Conciencia Universal, lo Absoluto, etc., consistiera en ser algo dotado de atributos supremos y/o trascendentales, entonces ser eso consistiría en el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo -sin excepción- lo que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. Estar Siendo Divinidad Absoluta no puede no incluir el estar siendo/sucediendo de cada estar siendo/sucediendo humano y de absolutamente todo -sin excepción- cuanto cada uno de nosotros estemos pensando, percibiendo, realizando y experimentando en cada instante. Aparecer y desaparecer, sufrir y disfrutar, pensar y decidir, experimentar y reaccionar, recordar y desear -sin excepción- todo aquello que está formando parte de la experiencia de la existencia humana también está siendo una manifestación natural y plena del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
La eternidad está conformándose de instantes tan efímeros que carecen de espacio para un tiempo categorizado, y exactamente lo mismo sucede con los demás atributos supremos de una hipotética Divinidad estática. Lo divino y/o Absoluto no se encuentra en una permanencia rígida o en una duración infinita, sino en la intensidad y la plenitud de cada momento. La Realidad Inmutable y Absoluta también consiste y/o está siendo el fluir constante de cada existencia y de la multiplicidad de formas, pensamientos, emociones y circunstancias (la vida ordinaria), de ahí que su percepción y su experiencia no dependa ni precise de ninguna búsqueda exclusiva o especial.

¡Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en tu estar siendo/sucediendo y en el estar siendo/sucediendo de todo cuanto -sin excepción y sin necesidad de que lo reconozcas y lo aceptes- tú puedas estar viviendo en cada instante! Cuando el buscador abraza con sinceridad que “absolutamente todo eso” que está sucediendo y/o manifestándose ya está siendo Realidad Absoluta, Divinidad, Vida, etc., la comprensión se vuelve directa, revelando la unidad subyacente en la aparente multiplicidad de la existencia. La diversidad, la transitoriedad, la simultaneidad, etc., no está siendo un obstáculo, sino la expresión plena y natural de la Unidad Absoluta. Septiembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 112/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta nos sumerge en una visión profunda de lo divino, proponiendo que ser la Conciencia Universal o lo Absoluto no implica una entidad separada con atributos estáticos, sino el estar siendo/sucediendo de todo lo que acontece en cada momento. Esta perspectiva abarca la totalidad de la existencia, incluyendo cada pensamiento, emoción, percepción y acción humana, sin excepción. La Divinidad Absoluta se manifiesta en el flujo continuo de la vida: en el aparecer y desaparecer, en el sufrir y disfrutar, en cada decisión y reacción. Nada queda fuera del estar siendo universal.

Juande Puerta desafía la idea de una eternidad como duración infinita, sugiriendo que lo eterno se encuentra en la intensidad de cada instante efímero, donde el tiempo pierde su estructura rígida. Lo divino no es una permanencia inmutable, sino un fluir dinámico que engloba la multiplicidad de formas, emociones y circunstancias de la vida ordinaria. Esta comprensión elimina la necesidad de una búsqueda espiritual exclusiva, pues la Realidad Absoluta está ya presente en cada experiencia, en cada "tú" que está siendo en el ahora.

La clave está en reconocer que la diversidad y la transitoriedad no son obstáculos, sino expresiones plenas de la Unidad Absoluta. Al aceptar que todo lo que sucede —sin necesidad de validarlo o trascenderlo— es ya Divinidad, el buscador descubre una comprensión directa: la aparente multiplicidad de la existencia es, en esencia, la manifestación de una unidad subyacente. Así, vivir plenamente cada instante, con sus alegrías, dolores y contradicciones, es participar en la danza eterna de lo Absoluto, donde cada momento está siendo completo en sí mismo.

lunes, 12 de mayo de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (062)

062/2025 -El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) incluye todas las experiencias humanas, desde las más brillantes hasta las más sombrías y/o perturbadoras. Ni el sufrimiento estará siendo un error que siempre deba rechazarse ni la felicidad estará siendo una verdad superior que siempre deba perseguirse. El valor de la existencia no está tanto en cómo evaluamos cada experiencia desde la perspectiva personal y/o egoica, sino en la aceptación (amor) de cuanto pueda estar siendo/sucediendo en cada momento presente. ¡Nada puede superar al simple hecho de Estar Siendo/Sucediendo!
 
La creencia de la existencia de un Dios Supremo y/o de un Más Allá perfecto es uno de los recursos que -generalmente a modo de excusa retórica- los estar siendo/sucediendo humanos más acostumbramos a emplear para justificar la experiencia de aquello que podamos estar viviendo. La búsqueda, igual que la no búsqueda, de nuestro verdadero yo, ya consiste en el estar siendo/sucediendo de nuestro verdadero yo. ¿Por qué alguna de las condiciones propias de los estar siendo/sucediendo humanos tendría que verse como un defecto o una imperfección, y no verse como una cualidad natural más? ¿Por qué la búsqueda de la perfección no podría estar siendo parte de la perfección que se estuviera buscando?
 
Ninguna religión, ninguna filosofía, ninguna doctrina, ninguna espiritualidad, ninguna ideología, ninguna enseñanza, ninguna cultura, ninguna mente iluminada, ninguna experiencia, etc., cambiará que el Estar Siendo Absoluto (Realidad) consista en “el estar siendo preciso” de absolutamente todo cuanto esté existiendo y/o sucediendo en cada aquí y ahora. Todo cuanto esté sucediendo en cada instante —sea cual sea su forma— estará siendo una expresión directa de la Realidad Absoluta. ¿Qué podría ser más auténtico, elevado y/o espiritual que eso? Estar Siendo el Suceder del Presente incluye el rechazo de cualquier aspecto del Suceder del Presente, y de sus efectos, igual que el reconocimiento y la aceptación de lo que está ocurriendo, y de sus efectos.
 
Absolutamente nada puede suceder, que el estar siendo/sucediendo de eso no vaya a consistir en el Estar Siendo Absoluto que -a pesar de las diferencias que puedan observarse y experimentarse- a la vez también estará siendo el resto de los sucesos. ¿Acaso ahora mismo no están sucediendo “simultáneamente” todo tipo de eventualidades y de experiencias, sin que ello suponga ninguna alteración en el Estar Siendo Absoluto? Sin excepción, cada pensamiento, percepción, emoción, reacción, instinto, relación y experiencia está siendo una manifestación completa de nuestra Naturaleza Esencial. El Estar Siendo Absoluto no excluye el suceder de la existencia de las individualidades, de los cambios, de las dualidades, de las contradicciones, de las separaciones; los contiene simultáneamente, porque también consiste en el estar siendo de cada una de esas posibilidades o manifestaciones. Mayo-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 062/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una comprensión profunda y liberadora de la existencia: el Estar Siendo Absoluto, o Realidad, abarca cada instante, cada experiencia, sin jerarquías ni juicios. No hay error en el sufrimiento ni superioridad en la felicidad; ambos son manifestaciones del mismo Estar Siendo de la Realidad. Esta perspectiva desafía la tendencia humana a clasificar las experiencias desde un ego que busca rechazar lo "negativo" y perseguir lo "positivo". En cambio, Juande Puerta propone que el valor superior de la existencia radica en la aceptación (amor) de todo lo que sucede en el presente.

La idea de un Dios Supremo o un Más Allá perfecto surge como un constructo humano para justificar o escapar de sus juicios acerca de la experiencia presente. Sin embargo, incluso estas creencias, junto con la búsqueda del "verdadero yo", son parte del Estar Siendo Absoluto. Nada en la experiencia humana —ni las dualidades, ni las contradicciones— es un defecto; todo está siendo una cualidad natural de la Realidad. La búsqueda de la perfección, paradójicamente, ya está siendo parte de la perfección que se busca, porque todo lo que ocurre es una expresión completa de la Naturaleza Esencial.

Ninguna doctrina, filosofía o ideología puede alterar esta verdad: el Estar Siendo Absoluto es el "estar siendo preciso" de todo lo que existe en cada aquí y ahora. Rechazar o aceptar cualquier aspecto del presente es, en sí mismo, parte del Suceder del Presente. Esta visión disuelve la necesidad de trascender la existencia, pues cada pensamiento, emoción o experiencia ya está siendo una manifestación plena de la Realidad. ¿Qué podría ser más realista y espiritual que reconocer que todo, absolutamente todo, está siendo el Estar Siendo Absoluto en acción?

sábado, 10 de mayo de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (061)

061/2025 -La búsqueda humana de lo Supremo o Trascendental refleja que formando parte de lo más profundo del estar siendo/sucediendo humano también está la predisposición a la resistencia, el rechazo y/o la negación de una parte de nuestra propia esencia; sin embargo, eso no tiene porqué significar que se trate de una imperfección ni un defecto que necesite corregirse, sino de otra condición y/o cualidad absolutamente natural que puede conocerse, reconocerse y aceptarse. Los personajes (y sus organizaciones) que se consideran delegados, servidores, fieles y/o simples seguidores de un Dios y/o de una Realidad Suprema, nunca podrían estar representando un papel más espiritual, elevado o trascendental que cualquier otro que pudiera estar siendo manifestado por otro individuo.
 
Todo lo que experimentamos -incluidas las limitaciones, contradicciones, emociones, pensamientos, instintos, percepciones y expectativas- está siendo una manifestación auténtica y completa de nuestra Naturaleza Esencial. La creencia de que existe una parte de nosotros que sea falsa, defectuosa o que necesite ser eliminada para así poder alcanzar una realidad superior, estará siendo tan lícita como cualquier otra; pero no más elevada, espiritual o superior a las demás. ¡El reconocimiento de que todo -comenzando por la propia individualidad- consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, facilita la comprensión de que nadie necesita ser salvado de la manifestación de su propia naturaleza! La transformación consciencial o espiritual no se logra aprendiendo a escapar de la experiencia, sino reconociendo y aceptando plenamente todo lo que estamos siendo, manifestando y viviendo.
 
La absoluta simultaneidad de la Realidad Absoluta, es decir, de absolutamente todo cuanto existe y/o está sucediendo, no tiene porqué implicar contradicción, imperfección ni irrealidad. Estar siendo un individuo y/o un estar siendo/sucediendo humano también consiste en el estar siendo/sucediendo de un proceso en permanente transformación, por tanto, sujeto a un principio y un final. Estar Siendo Realidad Absoluta no supone que no existan realidades separadas, ni momentos aislados, ni individuos independientes; Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo de cada una de esas posibilidades y de todas las demás que pudieran manifestarse en cualquier momento. Los cambios no alteran la Realidad; los cambios también están siendo la Realidad siendo la Realidad. Mayo-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 061/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una comprensión profunda de la condición humana y su relación con lo Supremo o Trascendental. Según Juande Puerta, la búsqueda de lo Absoluto no solo refleja un anhelo inherente al ser humano, sino también una resistencia o negación de aspectos de nuestra propia esencia. Esta dualidad, lejos de ser un defecto, es una cualidad natural que no requiere corrección, sino reconocimiento y aceptación. La idea desafía la noción de que ciertas expresiones humanas —como las emociones, contradicciones o limitaciones— sean menos válidas o espirituales. Todo lo que somos, desde nuestros instintos hasta nuestras aspiraciones, es una manifestación auténtica de nuestra Naturaleza Esencial.

Juande Puerta subraya que nadie, ni siquiera aquellos que se consideran representantes de una Realidad Suprema, ostenta un papel más elevado que otro. Esta perspectiva igualitaria disuelve la jerarquía espiritual, proponiendo que todas las experiencias humanas son igualmente válidas. La creencia en una parte "defectuosa" de nosotros que debe eliminarse para alcanzar una realidad superior es, en sí misma, una manifestación legítima, pero no más trascendental que cualquier otra. La transformación espiritual no consiste en escapar de la experiencia humana, sino en abrazarla plenamente, reconociendo que todo —incluida nuestra individualidad— es parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

La Realidad Absoluta, según Juande Puerta, abarca simultáneamente todas las posibilidades: lo individual y lo colectivo, lo permanente y lo cambiante. Los cambios, lejos de contradecir la Realidad, son la Realidad manifestándose. Así, cada ser humano, con sus principios y finales, está siendo un proceso de transformación que no necesita salvación, sino aceptación. Esta visión libera al individuo de la necesidad de trascender su naturaleza y lo invita a vivir plenamente su existencia como una expresión completa de lo Absoluto.