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viernes, 23 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (006)

006/2026 -El estar siendo/sucediendo humano también está siendo “a la vez y sin posibilidad de separación” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y/o de todas -sin excepción- las manifestaciones y experiencias posibles (Realidad). Nada existe ni sucede que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, porque el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad Única) consiste en todo eso que -incluidos cada uno de nosotros y de todas nuestras posibles manifestaciones- está existiendo y/o sucediendo ahora. En un universo donde todo está siendo causa y efecto simultáneo, la idea de un "poder externo" –sea Dios, karma o un algoritmo cósmico– parece un simple recurso de nuestra evolución psicológica, diseñado para mitigar el caos que percibimos mediante el control y el miedo.
 
Hoy, la física cuántica y la teoría de sistemas complejos muestran la Realidad como un entramado de influencias mutuas, y no como una cadena lineal de premios y castigos. Nuestras acciones nunca han sido juzgadas por alguna Realidad, Conciencia, etc., que no esté siendo también la nuestra. Cada uno de nuestros pensamientos, emociones, reacciones, actos…, contribuye a configurar la Realidad que después nos tocará vivir, de modo que nunca estaremos siendo examinados por algo totalmente ajeno, sino que, en gran medida, nuestras experiencias estarán expresando el autorreconocimiento de lo que también estamos siendo.

El hecho de que a las “conciencias identificadas y/o egocentradas” con la existencia particularizada de un yo, nos resulte extremadamente complicado ver más allá de la nebulosa mental de ese círculo, no significa que -ahora mismo- no esté siendo posible darse cuenta, reconocer y aceptar que “incluso eso” está siendo una manifestación natural y legítima del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los límites de la experiencia egocéntrica no están siendo un error ni un defecto del que debamos sentirnos culpables; pero, como se está demostrando continuamente, tampoco algo que no sea posible trascender. Por incoherente, contradictorio, irresponsable, victimista y enfermizo que resulte, la mayoría de los estar siendo/sucediendo humanos todavía preferimos creer en la existencia de “aquello” en lo que poder delegar la responsabilidad de la realidad que estamos creando con nuestras propias decisiones, acciones, actitudes y expectativas personales.

Pero además, puesto que con esa invención no conseguimos justificar todo cuanto podamos estar expresando y experimentando cada día, también inventamos la fantástica idea de que “estamos siendo almas inmortales” llegadas a este mundo para aprender todo cuanto sería necesario para poder regresar a un más allá ideal. Solo hay un Estar Siendo/Sucediendo Absoluto del que cada experiencia individual es expresión inseparable, sin un “yo” separado viajando a través de vidas con un propósito externo prediseñado. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 006/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta expresa con gran profundidad una visión no dual de la realidad, donde toda existencia —individual o universal— es una única y simultánea manifestación del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Lo humano, por tanto, no sería algo separado de lo divino ni del universo, sino su expresión concreta dentro del movimiento total de la realidad. Esta perspectiva desarticula la idea de un Dios externo, de un plan trascendente o de un propósito impuesto, planteando que toda experiencia —agradable o dolorosa— es el despliegue inevitable de una misma totalidad consciente.

En este sentido, Juande Puerta expone una de las intuiciones más radicales de la metafísica contemporánea: la realidad no ocurre “a nosotros”, sino “como nosotros”. El sujeto deja de ser un observador para convertirse en la propia actividad del ser reconociéndose a sí mismo en forma humana. La responsabilidad personal adquiere aquí un significado distinto: no se trata de culpa ni de castigo moral, sino de comprensión. Cada pensamiento o emoción contribuye a la configuración del universo compartido, puesto que no hay fuera ni dentro, ni separación entre causa y efecto.

La dificultad radica, como señala el autor, en que la conciencia egocentrada —identificada con el yo particular— vive en la ilusión de ser un fragmento aislado. Pero incluso esa limitación forma parte del mismo juego de la Realidad Única: no hay error en la confusión, porque también ella está siendo expresión del Suceder Absoluto. Comprenderlo no exige renunciar a la identidad humana, sino reconocerla como forma efímera del todo.

Así, lejos de un mensaje moralista o religioso, la propuesta de Juande Puerta es una invitación a la transparencia ontológica: asumir que todo cuanto somos, pensamos y vivimos —sin excepción— ya está siendo el despliegue del Ser Absoluto reconociéndose en su propia diversidad.

viernes, 21 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (139)

139/2025 -La conciencia de estar siendo un yo individual conlleva implícita la conciencia de estar siendo un yo diferenciado y distanciado de lo demás, por tanto, “de forma absolutamente natural y simultánea” ello también implica la percepción y la experimentación egocéntrica (yo) y dualista (yo y lo otro) de la Realidad. En la condición humana no hay error, imperfección, defecto, culpa espiritual ni deuda kármica. Percibimos y experimentamos el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida, etc.,) exactamente como corresponde a nuestra naturaleza. No es ningún fallo que “mientras estamos vivos”, es decir, con conciencia de estar existiendo, nuestro estar siendo/sucediendo discurra de la manera y/o con las particularidades humanas que esté haciéndolo en cada momento y situación.

Intentar manipular esta realidad o juzgarla como "incorrecta" es, paradójicamente, otra manifestación de esa misma realidad. ¡La experiencia humana no está siendo una manifestación de la Realidad que deba ser corregida ni de la que debamos escapar! Sin más, la experiencia humana está siendo la experiencia humana. La aparición de la conciencia individual o identificada (“yo soy”) además de generar la percepción personificada y dualista de la Realidad, etc., también origina los dos grandes conceptos que sostienen la identificación de esa construcción mental: el ego (el “yo” limitado, mortal y personificado) y el alma (el “yo” esencial, inmortal y espiritual).

Sentirse un ego, con todo lo que ello supone, igual que creerse un alma inmortal, simplemente están siendo condiciones esenciales -ni buenas, ni malas, ni ilusorias- de nuestra naturaleza. No hay imperfección en percibirnos y sentirnos limitados, carentes, ignorantes…, al mismo tiempo que podemos creemos almas eternas y sabias. ¡Más allá de la experiencia de la existencia humana no hay existencia humana! La experiencia de la existencia humana consiste en exactamente todo eso que se esté viviendo aquí y ahora…, y de la manera exacta que todo eso esté siendo vivido en cada instante. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 139/2025 realizado con IA:

Juande Puerta propone una visión liberadora: la condición humana no es un error, una caída ni una deuda que haya que saldar. No existe imperfección esencial, culpa espiritual ni karma que expiar. Lo que llamamos “sufrimiento”, “limitación” o “ignorancia” no son defectos de la Realidad, sino la forma exacta y necesaria en que el Estar Siendo Absoluto se manifiesta cuando aparece la conciencia individual.

Desde el instante en que surge el “yo soy”, la Realidad necesariamente se percibe de modo dualista y egocéntrico. Ese “yo” frente a “lo otro” no es un fallo del sistema: es el sistema mismo funcionando tal como le corresponde funcionar en la modalidad humana. El ego —limitado, temeroso, mortal— y el alma —eterna, luminosa, espiritual— no son dos creencias opuestas ni una verdadera y la otra falsa; son las dos caras inevitables de la misma identificación. Creerse un ego frágil y, al mismo tiempo, intuirse un alma inmortal es la textura misma de la experiencia humana, ni correcta ni incorrecta, ni ilusoria ni real en términos absolutos.

Juzgar esta experiencia como “insuficiente” o pretender trascenderla, corregirla o escapar de ella es, paradójicamente, otra expresión de esa misma experiencia. El buscador espiritual que rechaza el ego, el meditador que quiere “disolver el yo”, el moralista que condena los deseos: todos están haciendo exactamente lo que la condición humana hace cuando se vive a sí misma con intensidad.

No hay nada que sanar porque nada está roto. No hay a dónde ir porque ya estamos aquí. La vida humana, con su carencia y su grandeza, con su confusión y sus destellos de lucidez, es la Realidad manifestándose sin resto ni descuento. Más allá de esta experiencia no hay otra experiencia humana posible, porque la experiencia humana consiste precisamente en esto que está sucediendo ahora: esta respiración, este pensamiento, esta emoción, esta aparente separación… exactamente así. Aceptar esto no es resignación; es reconocimiento. Y en ese reconocimiento, la identificación se afloja sin esfuerzo, no porque se la combata, sino porque se ve que nunca hubo nada que combatir.

jueves, 17 de julio de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (092)

092/2025 -Aceptar que Realidad Absoluta está siendo cada cada mínima particularidad que pueda estar aconteciendo y/o siendo manifestada en cada aquí y ahora de cualquiera de nosotros, implica abrazar la impermanencia y renunciar a la ilusión de control o trascendencia personal. Sin embargo, ¿cómo reconciliar esta visión con la experiencia cotidiana de un "yo" que vive sintiéndose superado por la incertidumbre natural del incesante fluir de su existencia? Pienso que ante “eso” no hay una respuesta mágica, y tampoco hay la necesidad de que la hubiera. La creencia en el alma individual, el karma, la reencarnación, la vida después de la muerte, etc., crea un tipo de expectativas egocéntricas que en algunos casos pueden resultar útiles; sin embargo, puesto que no hay ni sucede absolutamente nada que no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, esos mismos resultados también los puede proporcionar cualquier otra creencia.

¿Qué manera de vivir plenamente el incesante fluir del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto -eso que también estamos siendo cada uno de nosotros y de nuestras experiencias- podría excluir el reconocimiento y la aceptación incondicional del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto? La existencia de las filosofías, las religiones, las tradiciones culturales y espirituales, las ideologías políticas, etc., surgen de la supuesta necesidad de solucionar los problemas egoicos derivados de la negación de nuestra absoluta intrascendencia. Realidad Absoluta está siendo absolutamente todo lo que está sucediendo en el instante Presente, por tanto, también todas nuestras posibles creencias, y todas las posibles percepciones y expectativas de cada uno de nosotros. Sin excepción, cada cosa que está sucediendo, ya está siendo la manifestación de la Realidad Última y/o Absoluta. La posibilidad de la búsqueda espiritual estará siendo tan lícita o natural como cualquier otra que pueda estar siendo manifestada en el instante presente.
 
¿Qué puede estar dificultando el reconocimiento y la aceptación de que Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo todo esto que está ocurriendo ahora mismo, sino la idea egoica y/o de cada individuo, de que debería estar siendo algo diferente? No hay una realidad más verdadera o más profunda escondida en otra parte o en el futuro, de ahí que la opción de la búsqueda de algo distinto -individual o colectiva- más allá del aquí y ahora, que sirviera para encontrarle un sentido al fluir de nuestra existencia particular, ya estará incluida en el Estar Siendo/Sucediendo Presente. La totalidad y la plenitud de la Realidad ya se encuentra en lo que -sin excepción e independientemente de cualquier valoración o grado de reconocimiento- estamos siendo y viviendo ahora mismo. Las creencias de la existencia de un alma o conciencia individual, de su iluminación, de su reencarnación, de su salvación, etc., son expresiones naturales del apego al deseo de continuidad personal; pero también una forma de resistencia al fluir del Estar Siendo/Sucediendo Presente. Julio-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 092/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una visión radical de la existencia: todo lo que acontece, sin excepción, ya está siendo Realidad Absoluta. Esta comprensión, lejos de ser meramente filosófica, interpela de manera directa a nuestra vivencia cotidiana. Abrazar esta idea implica aceptar que no hay nada fuera del fluir presente que debamos alcanzar o controlar. No hay un alma separada que deba iluminarse, ni una trascendencia personal a conquistar; hay, simplemente, esto que está ocurriendo ahora mismo.

Esta visión, sin embargo, entra en tensión con la experiencia subjetiva del "yo", que muchas veces se siente perdido, desbordado, o impulsado a buscar un sentido. El deseo de controlar, de comprender, o de encontrar una verdad más profunda refleja una resistencia al presente tal como está siendo. Frente a esta resistencia, Juande Puerta no propone una fórmula mágica, sino una aceptación lúcida: incluso el impulso a buscar sentido, incluso nuestras creencias espirituales o religiosas, ya forman parte del Estar Siendo Absoluto.

La potencia de su pensamiento reside en esta inclusión radical: no se trata de negar la espiritualidad, ni las búsquedas personales, sino de comprender que ellas también son expresiones válidas del presente. No hay necesidad de rechazar nada, ni de suponer que hay algo más real escondido detrás de la experiencia actual. La plenitud ya está contenida en lo que estamos viviendo ahora.


Aceptar esto supone soltar la expectativa de una realidad diferente y reconocer que el fluir de nuestra existencia —con sus incertidumbres, sus miedos, sus preguntas y sus creencias— es ya la totalidad misma manifestándose. La dificultad de vivirlo, sugiere Juande Puerta, proviene del apego egoico a una idea de lo que “debería estar siendo”. Pero si ese apego también está ocurriendo, entonces incluso él forma parte de esa Realidad Absoluta que siempre está siendo.

martes, 15 de julio de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (091)

091/2025 -Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo efímero y transitorio de absolutamente todas las posibilidades a la vez, de ahí que Realidad Absoluta está siendo todo aquello que -comenzando por el perceptor e independientemente de cualquier valoración- se pueda estar percibiendo y/o viviendo. No hay otra Realidad Absoluta, a la que supuestamente pudieran acceder las almas de los estar siendo/sucediendo humanos, que no consista en el estar siendo/sucediendo de exactamente todo eso que se esté siendo y viviendo en cada aquí y ahora. La creencia en el alma individual, y la creencia en su reencarnación, están profundamente conectadas en muchas tradiciones filosóficas, religiosas y también políticas; sin embargo, cada una de estas teorías sólo responde a una manera determinada y/o egocéntrica de percepción de la Realidad.

En el hinduismo y el jainismo, “se cree” que el alma individual es eterna y pasa por múltiples vidas, acumulando karma que influye en sus futuras reencarnaciones. En el budismo, “se cree” que existe la reencarnación, pero la noción del alma individual es rechazada; en este caso, “se cree” que lo que transmigra es un flujo de conciencia o energía kármica, no un alma fija. En religiones como el cristianismo o el islam, “se cree” en el alma individual, pero no en la reencarnación, sino en una única vida y un juicio final. Desde mi punto de vista actual, la creencia en un alma individual y la creencia en la posibilidad de que reencarne -o de que no- surge de una interpretación derivada del apego al ego y a la sensación de separación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. No hay el estar siendo de un pensamiento, una emoción, una idea, una creencia, una reacción, un acto, una circunstancia, un acontecer…, que no esté consistiendo en el mismo Estar Siendo/Sucediendo Absoluto que -a la vez- también estarán siendo todas las demás opciones posibles.

La posibilidad de “creer o de no creer” que gracias a su reencarnación cada yo —aunque transformado— continuaría acumulando experiencias, aprendiendo lecciones, evolucionando espiritualmente y transitando por distintas existencias hacia un propósito superior, también está siendo una manifestación natural del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Para muchas mentalidades, la vinculación de las acciones de una vida con las consecuencias en otra (karma), ofrece consuelo frente a la muerte y también un sentido de justicia cósmica. Por mi parte, pienso que la esperanza de “seguir siendo individualmente” después de la muerte, puede constituir una negación —consciente o no— del fluir cambiante, impersonal, efímero, transitorio y simultáneo del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto…, que -sólo mientras estamos viviendo- también estamos siendo cada uno de nosotros y cada una de nuestras vivencias. Julio-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 091/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una visión radicalmente no dual de la existencia: todo lo que sucede —incluyendo percepciones, pensamientos, emociones y experiencias— está siendo ya la Realidad Absoluta en su plenitud, sin necesidad de buscarla más allá del instante presente. No se trata de alcanzar algo superior o de evolucionar hacia una verdad oculta, sino de reconocer que la totalidad del estar siendo —transitorio, efímero y múltiple— es ya Eso.

Desde esta perspectiva, las creencias en un alma individual y en su reencarnación son interpretadas como manifestaciones del apego al ego y al deseo de continuidad personal. Aunque religiones como el hinduismo o el jainismo consideran al alma como un ente eterno que atraviesa múltiples vidas, y otras como el cristianismo defienden una vida única con destino eterno, todas estas concepciones son formas de interpretación de la Realidad desde un punto de vista dual, que parte de la separación entre el yo y el todo.

Juande Puerta propone, en cambio, que no hay “alguien” que reencarne o evolucione espiritualmente, sino que lo que se vive, piensa o siente en cada instante ya está siendo expresión directa del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Así, el intento de conservar una identidad post mortem revela más un rechazo al fluir cambiante e impersonal de la vida que una comprensión profunda del Ser.

Esta visión sugiere que no hay sentido en vivir buscando una justicia cósmica o un propósito superior, pues cada vivencia está siendo en sí misma la manifestación simultánea de todas las posibilidades. Acoger esta perspectiva implica soltar la necesidad de permanencia y abrirse a la evidencia de que ya estamos siendo —sin excepción— Realidad Absoluta, aquí y ahora.