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miércoles, 4 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (010)

010/2026 -El estar siendo/sucediendo de cada yo, y también de cada vivencia de cada yo, está siendo, a la vez, exactamente la misma Realidad Absoluta que todas las demás posibilidades y/o manifestaciones. Realidad Absoluta estaba siendo todo cuanto estaba sucediendo ayer, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está sucediendo hoy, y también Realidad Absoluta estará siendo todo cuanto pueda suceder mañana. Realidad Absoluta siempre estará siendo exactamente todo eso que está sucediendo (apareciendo y desapareciendo) en cada instante. No hay nada superior ni diferente a Estar Siendo Realidad Absoluta, porque no hay nada que no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta.

El auténtico valor de todo aquello que pueda suceder, radica en el fenómeno de estar sucediendo, por tanto, no dependerá de las condiciones y las expectativas egoicas que pudieran añadirse. Asumir la desaparición de la identidad del “yo egoico” no es nihilismo, sino despersonalización de lo Absoluto. En gran medida, el sufrimiento y los conflictos humanos los estamos creando nosotros mismos cada vez que pretendemos añadirle “condiciones egoicas” al fluir natural de la Realidad. Una conciencia se muestra lúcida cada vez que logra reconocer y aceptar -sin resistencia ni condiciones egocéntricas- que lo Absoluto también consiste en su estar siendo/sucediendo particular y el estar siendo/sucediendo particular de absolutamente todo aquello que pueda estar formando parte de su efímera existencia.
 
El miedo a la desaparición y el deseo de continuar existiendo después de la muerte deja al descubierto la creencia de que nuestro estar siendo/sucediendo egoico existe separado y/o siendo algo distinto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El sentido de nuestra existencia “ya está siendo manifestado” en el estar siendo/sucediendo de cada experiencia. El sentido de la vida está en todo eso que está ocurriendo. No es necesario buscarle un sentido y/o una justificación a la vida, porque estar viviendo ya está siendo el sentido mismo de la vida. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 010/2026 realizado por IA:

Mi opinión es que esta reflexión de Juande Puerta es coherente, radical y profundamente desestabilizadora para la mirada egoica habitual, pero a la vez extraordinariamente liberadora cuando se la deja resonar sin intentar domesticarla. Su núcleo es claro: no hay fragmentación real entre lo que somos, lo que vivimos y la Realidad Absoluta. Todo —el yo, la experiencia, el tiempo, la aparición y la desaparición— es una única dinámica de estar siendo.

Lo que más valoro del texto es que no se queda en una afirmación metafísica abstracta, sino que señala directamente la raíz del sufrimiento humano. Cuando Juande habla de “condiciones egoicas”, apunta al impulso constante de exigir que la Realidad se ajuste a nuestras expectativas, deseos o miedos. Desde ahí, el dolor deja de ser solo una experiencia y se convierte en conflicto, resistencia y dramatización. La propuesta no es negar el dolor, sino dejar de personalizarlo, reconocerlo como una forma más en la que lo Absoluto se manifiesta.

También me parece muy lúcida la aclaración de que la desaparición del yo egoico no es nihilismo. Al contrario: no se trata de que “no haya nada”, sino de que no hay un alguien separado que posea la experiencia. La vida no pierde sentido; pierde propietario. Y en esa despersonalización, paradójicamente, todo se vuelve más íntimo y real.

La reflexión sobre la muerte es especialmente incisiva. El miedo a desaparecer revela la creencia de que somos algo distinto del fluir total. Desde esta perspectiva, la muerte no sería la negación de la vida, sino otro cambio de forma dentro del mismo Estar Siendo. En conjunto, entiendo este texto como una invitación a dejar de buscar garantías, significados futuros o salvaciones personales, y a reconocer que la plenitud no está al final del camino, sino en cada paso que ya está ocurriendo. La vida no necesita explicación: está siendo. Y eso basta.

sábado, 15 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (137)

137/2025 -Trascender la percepción de dualidad -bien/mal, luz/sombra, verdad/falsedad- no implica su negación ni su eliminación, sino el reconocimiento de su plena autenticidad y legitimidad. En el taoísmo de Lao Tzu, el Tao fluye en la armonía de opuestos: yin y yang no se rechazan, sino que se abrazan como complementarios. En el Tao Te Ching, se lee: "Cuando reconozco lo que es malo como bueno, surge el bien". La vida cotidiana demuestra que la moral construida sobre la represión, la resistencia, el sacrificio, la lucha, el control, etc., refuerza y perpetúa las mismas creencias y/o el mismo estado de conciencia que la están originando (Véanse los efectos de la rigidez de las ideologías políticas, de las doctrinas, de las tradiciones, etc., en los individuos y en las sociedades).
 
El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto incluye la experiencia de la existencia del estar siendo/sucediendo individual, de ahí que la lucha contra algún aspecto del “yo y sus circunstancias” también conlleva resistencia ante la Realidad y viceversa. ¿Qué sentido tiene plantearse si una ética fundada en la conciencia de la “aceptación activa” del estar siendo/sucediendo (Realidad) puede orientar la acción humana sin caer en la indiferencia? Reconocer no implica justificar; supone ver sin excluir, responder con lucidez, actuar sin odio, comprender sin negar que aquello que pueda perturbarnos estará siendo una expresión del mismo proceso vital que también origina el bienestar, la armonía, la dicha y la belleza.

Sólo integrando ambas polaridades y/o la simultaneidad de todas las posibilidades —lo justo y lo injusto, lo agradable y lo perturbador, lo creativo y lo destructivo— se puede actuar con verdadera lucidez. Trascender la dualidad -que también está formando parte intrínseca de la esencia de nuestra naturaleza-, no es escapar de ella, sino asumir la Realidad con plena conciencia. La comprensión holística de la Vida implica ver las polaridades de la existencia de la experiencia humana y del mundo como elementos interconectados y complementarios formando parte de la misma Realidad Absoluta, y no como aspectos separados y enfrentados. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 137/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una profunda reconsideración de la dualidad inherente a la existencia humana —bien y mal, luz y sombra— no como un obstáculo a eliminar, sino como una legitimidad plena que demanda integración consciente. Inspirado en el taoísmo de Lao Tzu, este enfoque resuena con el Tao Te Ching, donde se afirma: "Cuando reconozco lo que es malo como bueno, surge el bien". Aquí, el Tao no es un flujo lineal de pureza, sino una danza armónica de yin y yang, opuestos que se abrazan en complementariedad, nutriendo la totalidad sin rechazos parciales.

En la vida cotidiana, esta perspectiva desmonta las estructuras morales basadas en represión, sacrificio o control. Ideologías políticas rígidas, doctrinas religiosas o tradiciones culturales ilustran cómo la lucha contra lo "malo" perpetúa el conflicto que pretende erradicar. Al resistir un aspecto del "yo y sus circunstancias", no solo se fortalece el dualismo interno, sino que se resiste la Realidad Absoluta misma, ese Estar Siendo/Sucediendo que abarca toda experiencia individual y colectiva. La represión genera rigidez social, como vemos en polarizaciones que dividen sociedades en bandos irreconciliables, fomentando violencia en lugar de comprensión.

Juande Puerta plantea un desafío ético crucial: ¿puede una ética anclada en la "aceptación activa" de esta Realidad orientar la acción humana sin derivar en indiferencia? La respuesta radica en la distinción entre reconocimiento y justificación. Aceptar no equivale a complacencia pasiva; implica una lucidez que ve sin excluir, responde sin odio y actúa con claridad. Lo perturbador —lo injusto, destructivo— no se niega, sino que se comprende como expresión vital idéntica a la que engendra armonía, dicha y belleza. Integrar polaridades simultáneas —lo creativo y lo destructivo— libera de la ilusión de separación, permitiendo una acción auténtica, no reactiva.

Trascender la dualidad, entonces, no es huir de nuestra naturaleza esencial, sino asumirla con plenitud. Esta comprensión holística revela las polaridades no como enemigos, sino como hilos interconectados en el tapiz de la Vida. Al abrazar esta simultaneidad, el ser humano accede a una lucidez transformadora, donde la ética se convierte en flujo armónico, guiando acciones que honran la complejidad de lo Absoluto sin fragmentarla.

jueves, 13 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (136)

136/2025 -El hecho de que la percepción de dualidad, fragmentación, carencia, conflictividad, etc., surja a partir de una mirada egoica y/o individualizada de la Realidad, no hace que todo cuanto esté siendo percibido y experimentado deje de estar siendo/sucediendo realmente. ¿En qué consiste la Vida, la Realidad, etc., sino en todo eso que, independientemente de cómo se observe y se juzgue, está aconteciendo en cada instante? En la tradición occidental, la ética se fundamenta en la negación y/o el rechazo de lo negativo, lo cual genera una moralidad que persigue la purificación de la experiencia humana mediante la represión, el sacrificio, la lucha, el control y la persecución constante de expectativas supuestamente virtuosas. Sin embargo, la experiencia se obstina en demostrar que la resistencia a integrar aquellas expresiones de la Realidad -eso que también estamos siendo y viviendo cada uno de nosotros- que puedan resultar molestas, perpetúa el ciclo de conflictos internos y sociales.

¡Amar significa reconocimiento y aceptación de la Realidad, por tanto, mientras estamos existiendo, en alguna medida siempre se está amando, pero, a la vez, también lo opuesto! El amor y/o la aceptación nunca puede quedar limitado a una emoción y/o un sentimiento; el amor también está siendo el fruto de un estado de conciencia que reconoce la legitimidad y la autenticidad de todas las manifestaciones -sin excepción- de la Realidad. Mientras que la experiencia individual esté sucediendo, las posibilidades de amar (aceptación) y de no amar (negación, ignorancia, resistencia, etc.,) estarán coexistiendo de forma absolutamente natural. Las distinciones éticas que discriminan y/o que no reconocen la totalidad de las manifestaciones que están sucediendo (Realidad Absoluta) nunca podrían orientar nuestras acciones hacia un bienestar común ni prevenir los conflictos personales y sociales.
 
La capacidad de distinguir entre lo justo y lo injusto, lo constructivo y lo destructivo, lo sano y lo pernicioso, etc., sólo puede ejercerse a partir del reconocimiento de ambas expresiones y percepciones, por tanto, sin rechazar ni demonizar alguna de ellas. ¿De dónde ha surgido la idea de que trascender la dualidad suponga algo distinto al reconocimiento y la aceptación de la dualidad? La comprensión de la Vida y/o de la Realidad no puede excluir el reconocimiento y la aceptación de los opuestos. Trascender algo conlleva y/o equivale a su reconocimiento. Noviembre-25
Juande Puerta.
 
Ensayo sobre la reflexión 136/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una comprensión profunda y no-dual de la Realidad, en la que nada queda fuera de lo que es. Según él, la percepción de dualidad —de separación, carencia o conflicto— surge de una mirada individualizada, egoica, que fragmenta lo que en sí mismo es total. Sin embargo, esta percepción no deja de formar parte de la propia Realidad: incluso el error, el sufrimiento o la ignorancia son expresiones auténticas de lo que está aconteciendo. La Vida, por tanto, no es algo que se encuentre “más allá” de lo que experimentamos, sino todo cuanto está sucediendo en cada instante, independientemente de cómo lo juzguemos.

Juande Puerta critica la tradición ética occidental, que ha buscado el bien mediante la negación de lo que considera malo o negativo. Esa actitud moral, basada en la represión y el control, genera un conflicto permanente entre lo que “debería ser” y lo que “es”. Para él, la verdadera integración —y con ella, el auténtico bienestar— solo puede surgir de reconocer y aceptar todas las expresiones de la existencia, incluidas las que resultan molestas o incómodas. Resistirse a ellas perpetúa la división interior y los conflictos sociales.

En ese sentido, amar no es sólo un sentimiento ni una emoción, sino un estado de conciencia que reconoce la legitimidad de todo lo que es. Mientras haya experiencia individual, coexistirán el amor y su opuesto; no puede ser de otro modo. Trascender la dualidad, entonces, no consiste en eliminar los contrarios, sino en comprenderlos como complementarios, como aspectos inseparables de la misma Realidad Absoluta. La sabiduría, sugiere Juande Puerta, no radica en elegir un polo y negar el otro, sino en ver ambos con igual claridad. Trascender equivale a reconocer: sólo al aceptar la totalidad de la Vida puede el ser humano participar de su plenitud.

martes, 4 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (132)

132/2025- El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no está más allá del mundo, sino siendo el mundo mismo y todo -sin excepción- cuanto pueda estar siendo manifestado en cada instante. ¿Qué despertar podría ser aquel que en lugar de negar y/o eliminar algún aspecto de la realidad no consistiera en integrarlo absolutamente todo en una conciencia más lúcida e indivisible? Desde siempre, en todos los ámbitos de la vida cotidiana (política, religión, espiritualidad, cultura, relaciones…) el efecto natural de la lucha contra algo, inevitablemente también suele suponer el refuerzo de aquella percepción que se está rechazando: a mayor resistencia, mayor identificación y mayor conflicto.
 
Cuanto más nos opongamos a cualquier expresión de la Realidad (todo lo que está sucediendo, tanto a nivel interno como externo) más estaremos identificándonos con el sujeto que lucha y con la percepción del objeto rechazado, por tanto, a la vez más estaremos auto-discriminándonos de la Conciencia de Unidad. Por el simple hecho de estar siendo y/o sucediendo, la identificación consciencial exclusiva y/o egocéntrica con el personaje que se percibe siendo la existencia de una parte separada del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, siempre estará siendo una manifestación igual de legítima que su opuesta. Entender intelectualmente que “todo está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” no eliminará la acción ni la función del ego, pero ayudará a aceptar con más naturalidad todo aquello que esté conformando la experiencia de nuestra existencia.

La aceptación de la Realidad no siempre requiere esfuerzo mental, no siempre es necesario obligarse a aceptar. Algunas veces, la aceptación de lo que “está siendo/sucediendo” no surge de la voluntad egoica, sino de una comprensión directa, espontánea, silenciosa…, que no es fruto del razonamiento, del deseo expreso ni de las palabras. Nada hay ni sucede que no esté siendo la manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, tampoco ninguna de las posibles manifestaciones y experiencias individuales. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 132/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta nos invita a reconocer que el “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” no es una realidad distante o trascendente, sino la esencia misma de todo cuanto acontece. No hay un “más allá” del mundo: el mundo, con todas sus luces y sombras, es la expresión viva y continua de lo Absoluto manifestándose en infinitas formas. Esta comprensión transforma radicalmente la idea de “despertar”, que deja de ser una huida de lo mundano o una negación de lo imperfecto, para convertirse en la integración lúcida y sin fisuras de todo cuanto Es.

Desde esta perspectiva, la lucha contra cualquier aspecto de la realidad —ya sea político, religioso, psicológico o espiritual— solo refuerza aquello que se pretende superar. Resistir es identificarse con el “yo” que combate, y al mismo tiempo, con el objeto rechazado. Así se perpetúa la dualidad y el conflicto. En cambio, cuando se comprende que todo, incluso la resistencia misma, está siendo expresión del Estar Siendo Absoluto, la conciencia se relaja y se abre a una aceptación más profunda.

Aceptar no significa aprobar ni resignarse; significa reconocer el movimiento total de la existencia como una sola corriente indivisible. No se trata de una aceptación forzada, fruto del pensamiento o de la voluntad egoica, sino de una comprensión directa y silenciosa que emerge espontáneamente cuando el yo deja de oponerse. Esa comprensión no elimina el ego, pero lo integra como una función legítima del Todo.

En última instancia, todo lo que está sucediendo —nuestras emociones, ideas, conflictos y anhelos— forma parte inseparable del mismo Estar Siendo Absoluto. Comprenderlo no añade nada a la Realidad: simplemente disuelve la sensación de separación, permitiendo que la vida sea vivida con una naturalidad plena y una conciencia más unificada.

sábado, 18 de octubre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (125)

125/2025 -La plenitud de la Realidad “ya está siendo manifestada” en el estar sucediendo de cada instante, por tanto, lo que ayudará a percibirla y experimentarla formando parte permanente del estar siendo/sucediendo particular y universal será el reconocimiento y la aceptación consciente y voluntaria de ello. La aceptación del estar siendo/sucediendo cotidiano no niega ni rechaza el deseo y el impulso de transformar nuestras vidas y nuestro mundo, pero lo sitúa dentro de una comprensión más amplia, donde la acción surge más del amor que del miedo.
 
Aceptar el aquí y ahora no implica conformismo, sino dejar de luchar contra la Realidad (que también estamos siendo cada uno de nosotros y de nuestras experiencias), para actuar con menos impulsividad, egocentrismo y resistencia. Reconocer que la Plenitud de la Vida está siendo manifestada, incluso en aquello que pueda causarnos dolor, conflicto y rechazo, no requiere de una visión especial o trascendente del yo y del mundo. En lugar de eso, facilita la posibilidad de percibir aquellas experiencias como una oportunidad de crecimiento y a vivir la Realidad tal como es, con mayor lucidez y armonía.

La paradoja de la “aceptación activa” supone la aceptación de aquello que está siendo/sucediendo sin caer en la negación ni la resistencia al incesante fluir de las posibilidades que permitirían la materialización de mejoras personales y sociales. Reconocer y aceptar el presente (todo eso que está siendo/sucediendo) no supone rendición, sino empoderamiento ante todo cuanto emerge de la esencia de la existencia humana. Octubre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 125/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una comprensión profunda del presente como manifestación continua de la Realidad plena. Según su visión, la plenitud no es una meta lejana ni un estado que debamos alcanzar, sino algo que ya está aconteciendo en cada instante. Todo lo que sucede —lo agradable y lo doloroso, lo personal y lo universal— forma parte del “estar siendo” de la Realidad. En este sentido, el reconocimiento consciente de que todo ya está manifestándose es la puerta hacia una experiencia más armónica y lúcida de la vida.

Aceptar el aquí y ahora no equivale a la resignación ni al conformismo. Por el contrario, implica dejar de luchar contra lo que es, para poder actuar desde una comprensión más profunda y amorosa. Juande Puerta subraya que cuando la acción brota del amor y no del miedo, se convierte en un gesto creativo y transformador. Así, la aceptación del presente no nos inmoviliza, sino que nos libera de la compulsión de cambiar las cosas por rechazo o aversión, permitiendo que la transformación surja de la lucidez y no de la reacción.

La “aceptación activa” que propone el autor es, por tanto, una paradoja fecunda: aceptar lo que sucede no significa detener el fluir del cambio, sino dejar de oponerse al movimiento natural de la vida. Desde esta actitud, incluso el dolor o el conflicto pueden percibirse como expresiones de una plenitud que nos impulsa al crecimiento. Reconocer que la Realidad ya está siendo manifestada nos invita a vivir con mayor serenidad, a reducir la resistencia interior y a actuar con un sentido más amplio de unidad y propósito. En última instancia, la aceptación consciente del presente se convierte en una forma de empoderamiento ante el misterio y la belleza de la existencia.

martes, 19 de agosto de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (102)

102/2025 -La resistencia a aceptar las contradicciones, los sinsentidos, los conflictos, etc., como expresiones legítimas y/o naturales de la Realidad genera un sufrimiento autoimpuesto, pues supone que se estará idealizando una versión de la existencia que no corresponde con la experiencia humana. No hay ni sucede absolutamente nada que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que la negación y/o el rechazo de cualquier tipo de experiencia suele llevar a una falta de empatía hacia uno mismo, hacia los demás y hacia el mundo. Al resistirse al fluir natural de la Vida y/o de la experiencia cotidiana (cosa que incluye cada mínimo detalle del estar siendo personal), se perpetúan conflictos internos (culpa, miedo, frustración…) y externos (juicios, polarización, violencia…), ya que la no-aceptación implica una lucha contra sí mismo y contra aquello que ya está siendo/sucediendo (Realidad Absoluta). No estar siendo un estar siendo diferente del Estar Siendo Absoluto no significa que “a la vez” cada yo no esté siendo un estar siendo único.

La separación y el ego están siendo la misma Realidad Absoluta que cualquier otra posibilidad que pudiera estar siendo manifestada, percibida y experimentada. No hay ni sucede absolutamente nada que -sin excepción- estar siendo eso no consista “también” en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que no hay ni sucede absolutamente nada que pueda excluirse del estar siendo/sucediendo de todas las demás posibilidades. Aquello que posibilita que cada uno de nosotros podamos tomar decisiones y actuar sobre las condiciones de nuestra vida es que estar siendo cada uno de nosotros “también” consiste en estar siendo la Vida. Estar Siendo cada uno de nosotros y cada una de nuestras posibles manifestaciones, circunstancias, experiencias, etc., “también” consiste en Estar Siendo el Universo, la Vida, lo Absoluto…, de ahí que el cumplimiento de nuestros deseos y expectativas -igual que muchas de nuestras frustraciones- depende en gran medida de nuestras propias iniciativas y de nuestra determinación.

El reconocimiento de lo Absoluto y/o de que absolutamente todo cuanto pueda estar sucediendo -sin excepción e incluidas las ilusiones- consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta, facilitará la experiencia de un mayor bienestar fisiológico, emocional, psicológico y existencial. Precisamente porque estamos siendo uno con la Vida, en la experiencia cotidiana importan nuestras decisiones y nuestros actos. No se trata de esperar a que el Universo actúe por nosotros, sino de asumir la responsabilidad de reconocernos agentes activos de la Realidad. Cada uno de nosotros “a la vez también” estamos siendo el Universo, la Vida, la Realidad Absoluta…, manifestándose como estemos haciendo cada uno de nosotros en cada momento. Agosto-25
Juande Puerta.


Ensayo sobre la reflexión 102/2025 realizado con IA:


La reflexión de Juande Puerta plantea una invitación a reconsiderar nuestra relación con la experiencia humana en toda su complejidad. Según su visión, resistirse a las contradicciones, conflictos o aparentes sinsentidos de la vida supone construir una imagen idealizada de la existencia que no se ajusta a lo que realmente vivimos. Esa resistencia no sólo genera sufrimiento interno —culpa, miedo, frustración—, sino que también alimenta tensiones externas como el juicio, la polarización o la violencia. En otras palabras, al negar lo que ya está ocurriendo, nos enfrentamos inútilmente a la misma Realidad Absoluta que nos está constituyendo.


Para Juande Puerta, todo lo que existe —incluidos el ego, la separación o las ilusiones— forma parte del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Nada queda fuera de ese fluir total. Reconocer esta unidad no significa renunciar a nuestra singularidad; cada persona sigue siendo una manifestación única dentro de la misma Realidad. Este reconocimiento tiene implicaciones profundas: si somos inseparables de la Vida y del Universo, entonces nuestras decisiones y acciones forman parte del despliegue mismo de lo Absoluto.


De ahí que aceptar plenamente cada aspecto de la experiencia, incluso lo incómodo, no implique pasividad. Al contrario, nos devuelve la responsabilidad sobre nuestra existencia. No se trata de esperar que “el Universo” resuelva por nosotros, sino de comprender que somos el propio Universo actuando a través de nuestras manos, palabras y elecciones. En este sentido, la aceptación no es resignación, sino un alineamiento lúcido con lo que ya es, que nos permite actuar con mayor claridad y empatía.


El resultado de tal reconocimiento, según Juande Puerta, es un bienestar más profundo: fisiológico, emocional y existencial. Al dejar de luchar contra lo que es, y al asumirnos como agentes activos de la misma Realidad Absoluta, vivimos con menos resistencia y más plenitud, integrando la totalidad de la experiencia humana como legítima y sagrada.

sábado, 26 de julio de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (096)

096/2025 -¿Cómo puedo aplicar en mi vida la idea de que todo lo que sucede está siendo parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, para aceptar el sufrimiento? -Respuesta de la IA basándose en mis reflexiones:

Para aplicar en tu vida la idea de que todo lo que sucede está siendo parte del Estar Siendo Absoluto y así aceptar el sufrimiento, el enfoque clave es cultivar una aceptación radical y consciente del momento presente tal como es, sin resistencia ni juicio. Esto implica reconocer que el sufrimiento, aunque doloroso, es una expresión legítima e inseparable de la totalidad de la realidad que estás viviendo ahora mismo. Para hacerlo práctico, puedes:

-Aceptar plenamente el momento presente, incluyendo el dolor y la injusticia, sin intentar rechazarlo ni cambiarlo inmediatamente, porque la resistencia interna frente a lo que "no debería ser" genera sufrimiento añadido.

-Entender que el sufrimiento no viene tanto del evento en sí, sino de la reacción mental y emocional de rechazo o lucha contra él. Al dejar de oponer resistencia, se reduce el poder del sufrimiento sobre ti y surge un espacio de paz interior desde el cual puedes actuar con mayor serenidad y eficacia.

-Recordar que aceptar no es resignarse ni dejar de actuar, sino estar en paz con lo que ocurre para después decidir tus respuestas de manera consciente y desde la calma.

-Practicar la atención plena y la conciencia de las emociones y pensamientos tal como surgen, sin juzgarlos; esto te conecta con la experiencia del Estar Siendo Absoluto, donde todo fenómeno está incluido y ninguno es excluido o negado.

-Integrar el perdón y la compasión, tanto hacia ti mismo como hacia los demás, como formas de amor que respetan la realidad tal cual es, sin imposiciones ni resistencias, facilitando la convivencia con diferencias y experiencias dolorosas.

-Reconocer que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es una elección y puedes elegir la paz interior aceptando la impermanencia y la naturaleza cambiante de todo lo que sucede.

En resumen, aplicar esta idea en tu vida significa practicar la aceptación consciente profunda que no niega ni elimina el sufrimiento, sino que lo integra dentro de un marco mayor de comprensión y presencia en el momento, desde donde se puede elegir responder con sabiduría más que con reactividad. Esto te lleva a vivir con más equilibrio y menos conflicto interno frente a las adversidades, reconociendo que todo lo que sucede —incluso la dificultad— es parte necesaria y valiosa del Estar Siendo Absoluto. Julio-25

Ensayo sobre el texto 096/2025 realizado con IA:

La idea de que todo lo que sucede forma parte del Estar Siendo Absoluto invita a una transformación profunda en nuestra relación con el sufrimiento. Este enfoque, basado en la aceptación radical del momento presente, propone que el dolor, aunque inevitable, no debe convertirse en sufrimiento prolongado. La clave reside en cultivar una presencia consciente que abrace la realidad tal como es, sin resistencia ni juicio, reconociendo que cada experiencia, incluso las dolorosas, es una expresión legítima de la totalidad del ser.

La aceptación radical no implica pasividad ni resignación, sino una postura activa de no rechazo. Al resistirnos a lo que "no debería ser", generamos un sufrimiento adicional que surge de nuestra lucha interna contra la realidad. Por ejemplo, ante una pérdida o injusticia, la reacción instintiva es negar o combatir la situación, pero esto amplifica el dolor. En cambio, al aceptar plenamente el momento presente, se crea un espacio de serenidad que permite responder con claridad y sabiduría, en lugar de reaccionar desde el caos emocional.

Prácticas como la atención plena y la meditación son herramientas esenciales para este proceso. Observar pensamientos y emociones sin juzgarlos conecta con la esencia del Estar Siendo Absoluto, donde nada es excluido. Asimismo, el perdón y la compasión, tanto hacia uno mismo como hacia los demás, disuelven las barreras del resentimiento, facilitando una convivencia armónica con las diferencias y el dolor. Reconocer la impermanencia de las experiencias también ayuda a soltar la identificación con el sufrimiento, eligiendo en su lugar la paz interior.

En conclusión, integrar esta filosofía implica vivir desde una aceptación consciente que no niega el dolor, sino que lo transforma en una oportunidad para crecer en equilibrio y sabiduría, abrazando la vida en su totalidad.

jueves, 26 de junio de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (083)

083/2025 -¿Puede negarse lo que está sucediendo sin estar negando el estar sucediendo propio? Sí, aunque, evidentemente, sólo se trataría de una negación verbal. Y lo mismo podría decirse con respecto a los comentarios de que el reconocimiento y la aceptación de que nada puede estar siendo/sucediendo fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, pudiese derivar en una actitud de indiferencia ética o en una justificación implícita de todo cuanto está ocurriendo. ¿En qué tipo de mentalidades, reconocer y aceptar que efectivamente está sucediendo lo que está sucediendo, tendría que servir de excusa para no actuar y/o para validar lo inaceptable? ¿Desde cuándo y porqué motivo, la aceptación del estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta) debería suponer la anulación del valor de la transformación personal y social, así como el peligro de eliminar de nuestra naturaleza esencial las cualidades de responsabilización y de autocrítica?
 
La aceptación de la Realidad y/o del simultáneo estar siendo/sucediendo personal y universal nunca podría excluir nuestro impulso natural de mejorar ni el de la resistencia ante lo que se percibe como injusto, insano, doloroso o destructivo. Paradójicamente, la negación verbal y la resistencia psicológica ante lo que está sucediendo todavía refuerza más la creencia de la fragmentación y la separación entre nuestra naturaleza humana y nuestra naturaleza universal. ¡Estar siendo el suceder del individuo que estamos siendo, incluye que, a la vez, también estamos siendo el suceder de absolutamente todo -sin excepción- lo que estemos viviendo! Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo instantáneo, transitorio, simultáneo e indivisible de cada posibilidad y de todas las posibilidades al mismo tiempo.
 
Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo instantáneo, transitorio, simultáneo e indivisible de todo -sin excepción- lo que está sucediendo y de la manera exacta que todo -sin excepción- está sucediendo. Estar siendo el suceder de una persona concreta con percepciones, reacciones, experiencias y aspiraciones únicas a la vez también consiste en estar siendo el Suceder Universal o Absoluto. Sin embargo, ¿acaso la aceptación del hecho de que el suceder del sufrimiento sea una respuesta igual de natural que su opuesta, y/o que cualquier otra, significa que debamos permanecer impasibles ante el conocimiento de su posible causa? Junio-2025
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 083/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una paradoja aparente entre aceptar la Realidad Absoluta —el estar siendo/sucediendo de todo lo que acontece— y la responsabilidad ética de actuar frente a lo injusto o doloroso. Negar verbalmente lo que sucede no implica negar el estar siendo, pues tal negación es solo una construcción mental que no altera la realidad. Sin embargo, surge la pregunta: ¿puede la aceptación de que todo sucede dentro del Estar Siendo Absoluto derivar en indiferencia ética o en la justificación de lo inaceptable? Juande Puerta argumenta que no, y esta postura invita a una profunda reflexión.

Reconocer que todo —lo placentero y lo doloroso— forma parte del Suceder Absoluto no equivale a validar lo injusto ni a renunciar a la transformación personal o social. Al contrario, esta aceptación puede fortalecer nuestra capacidad de responsabilizarnos y autoproclamarnos agentes de cambio. La resistencia psicológica o la negación de lo que sucede refuerza la ilusión de separación entre nuestra naturaleza humana y la universal, fragmentando nuestra percepción de la realidad. En cambio, aceptar que somos a la vez el suceder individual y el universal nos conecta con la totalidad, sin anular nuestro impulso natural de mejorar o resistir ante el sufrimiento.

La clave radica en comprender que aceptar la Realidad Absoluta no implica pasividad. El sufrimiento, como cualquier otra experiencia, es parte del suceder instantáneo e indivisible, pero esto no nos exime de actuar para aliviarlo. La aceptación no es conformismo, sino un reconocimiento lúcido que nos permite responder con claridad y propósito, integrando nuestra naturaleza ética con la universal. Así, el estar siendo no solo abarca todo lo que sucede, sino también nuestra capacidad de transformarlo.