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miércoles, 9 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (067)

067/2026 -Absolutamente nada existe ni sucede que, más allá de cualquier percepción, juicio, deseo, circunstancia, etc., estar siendo eso no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo de cada individuo y también en el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo cuanto -sin excepción ni discriminación- cada individuo (yo, tú, vosotros…) pueda estar pensando, decidiendo, realizando y experimentando en cada instante. ¡Nunca ha existido ni sucedido nada que, Realidad Absoluta no estuviera siendo! Estar Siendo Realidad Absoluta no consiste en estar siendo algo “más allá” de lo cotidiano, sino exactamente el suceder mismo de cada instante.

La transformación personal y/o la evolución conciencial de los estar siendo/sucediendo humanos no nace de rechazar algunos de nuestros pensamientos, sentimientos, experiencias y deseos, sino de observarlos y comprenderlos. Lo Absoluto consiste en el suceder de lo que sucede y en el no-suceder de lo que no sucede. La individualidad no se niega; se incluye como una expresión consciente más dentro de la totalidad que está siendo/sucediendo en cada instante. La percepción de dualidad o no-dualidad son maneras de percibir el Estar Siendo Absoluto; ninguna posibilidad está siendo “más real” que otra, porque incluso el percibir también está siendo Eso.

Paradójicamente, las conciencias más egocéntricas y/o focalizadas en la experiencia del proceso de su efímera individualidad, también suelen ser las que más victimismo y desvalorización de sí mismas acostumbran a manifestar en sus expresiones y relaciones. La muerte evidencia que Realidad Absoluta solo está siendo el aquí y ahora que pueda estar siendo manifestado (el Presente), por tanto, que “ya no” está siendo Realidad aquello que sucedió y “todavía no” está siendo Realidad aquello que pueda llegar a acontecer. Realidad están siendo los recuerdos y las expectativas que se están manifestando (Presente), pero ya no está siendo aquello que sucedió ni aquello que todavía no ha sucedido.

Estar Siendo Realidad Absoluta incluye la disolución de la individualidad y/o del estar siendo/sucediendo transitorio, particular, relativo. La esperanza, igual que los temores, ante la posibilidad de continuidad personal más allá del morir, pertenecen al ámbito (real mientras está sucediendo) de las creencias y de las proyecciones de la conciencia egocentrada. Lo que hace que los estar siendo/sucediendo humanos sintamos una admiración y un respeto infinitos por la Naturaleza, el Universo, la Vida..., a la vez que vemos nuestra pequeñez, vulnerabilidad y transitoriedad, es que el nuestro también está siendo el Estar Sucediendo de todo lo demás. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 067/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación potente y coherente a vivir desde la no-dualidad radical. Su tesis central —que absolutamente nada existe ni sucede fuera de lo que es Estar Siendo Realidad Absoluta— desmonta con claridad la tentación espiritual de buscar “algo más allá” de lo cotidiano. Lo Absoluto no es un estado especial ni una dimensión superior: es precisamente el suceder de este instante, con todos sus pensamientos, emociones, deseos y circunstancias, sin excepción ni discriminación.

Me parece especialmente lúcida la afirmación de que la transformación no nace del rechazo de lo que aparece, sino de la observación y comprensión. Esa postura evita el clasicismo espiritual que divide lo “puro” de lo “impuro” y, en cambio, incluye la individualidad como una expresión legítima dentro de la totalidad. La dualidad y la no-dualidad quedan así relativizadas: ambas son modos de percibir lo mismo.

También resulta precisa la mirada sobre el presente. La muerte revela que solo es real lo que está siendo ahora; los recuerdos y las expectativas son reales únicamente mientras se manifiestan como contenido presente. Esta claridad desactiva tanto el victimismo egocéntrico como las esperanzas o temores proyectados más allá de la muerte, situándolos en el ámbito de las creencias transitorias.

Por último, la admiración ante la Naturaleza y el Universo nace, según el texto, de reconocer que nuestro estar siendo es el mismo que el de todo lo demás. Esa percepción no produce ni grandiosidad ni insignificancia absolutas, sino una humildad lúcida: somos expresión consciente de lo que está sucediendo, y también su disolución.



En conjunto, la reflexión no promete escapes ni consolaciones; ofrece una mirada sobria, inclusiva y liberadora. Nos devuelve al único lugar donde la Realidad Absoluta puede ser reconocida: este instante, tal como está siendo.

miércoles, 26 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (063)

063/2026 -Una conciencia lúcida, despierta, responsable y comprometida con el fluir de la existencia reconoce y acepta “todas” las capacidades y las condiciones -no solo las que le agradan- derivadas de la simultaneidad y la transitoriedad de su estar siendo/sucediendo particular y su Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La experiencia y la trascendencia de nuestra existencia incluye absolutamente todo cuanto la está configurando y todo cuanto la está conformando. No hay nada más trascendente que el estar siendo/sucediendo presente, tal como está siendo causado, manifestado y experimentado. El estar siendo/sucediendo presente (Realidad Absoluta) consiste en un proceso continuo en el que cada manifestación (cada estar sucediendo) está siendo efecto de otras y, simultáneamente, causa de nuevas expresiones. ¡El Presente (Realidad Absoluta) está siendo causa y efecto del Presente, de modo que nada fluye y/o surge del Presente que no continúe siendo Presente!

La muerte supone la extinción definitiva del presente y/o del estar siendo/sucediendo particular, sin que ello afecte a la continuidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Presente (Realidad Absoluta) está siendo tanto los recuerdos del presente anterior como las expectativas del presente futuro. Aunque la conciencia egoica necesite ordenar el devenir y/o el fluir de la existencia como presente, pasado y futuro, nada sucede fuera del estar siendo presente. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto incluye la inseparabilidad del estar siendo/sucediendo de absolutamente todas las particulares posibles, sin que ello suponga la eliminación de la causalidad, de las consecuencias y de la capacidad de cambio o transformación que pueda corresponderle a cada una de ellas.

La conciencia egoica y/o identificada con la experiencia de la existencia individualizada (ego) actúa a modo del cine, la televisión, lectura de un libro, una relación, etc., es decir, concentrada o focalizada en el proceso exclusivo de una historia y/o realidad relativa, que deja en segundo plano el resto del estar siendo/sucediendo presente. La conciencia egoica (yo soy…) no está siendo separada de la totalidad del estar siendo/sucediendo presente, pero construye una experiencia selectiva en la que se percibe como una identidad independiente. La relatividad y la transitoriedad de la narrativa del estar siendo/sucediendo personal no evita que cada una de sus particularidades también esté formando parte del estar siendo/sucediendo presente y universal.

La conciencia que reconoce y acepta su tendencia natural de construir historias centradas en un personaje, también comprenderá que puede elegir dejar de luchar contra el fluir universal y de victimizarse y culpabilizarse sistemáticamente. Lógicamente, una conciencia absorbida por una trama excesivamente egocéntrica tampoco podrá evitar sentirse extraña y descolocada con respecto al estar siendo/sucediendo de su entorno. Que todo esté siendo Realidad Absoluta no significa que el presente tenga que fluir según las narrativas morales, éticas, ideológicas, psicológicas, religiosas, etc., que cada conciencia considere oportuno. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 063/2026 realizado con IA:

Considero que esta reflexión plantea una idea especialmente interesante: la lucidez no consiste en seleccionar de la existencia aquello que nos resulta agradable, sino en reconocer que nuestra experiencia está inevitablemente integrada en un proceso mucho más amplio que no controlamos por completo. Aceptar la totalidad del estar siendo/sucediendo no significa aprobar moralmente todo lo que ocurre, sino comprender que incluso aquello que rechazamos forma parte efectiva de la realidad presente.

Me parece particularmente acertada la afirmación de que cada manifestación es simultáneamente efecto y causa. Nuestra existencia no constituye una historia aislada, sino un proceso de relaciones, condiciones y consecuencias en el que cada decisión modifica, aunque sea mínimamente, el devenir posterior. Esta perspectiva permite superar tanto la sensación de absoluta independencia como la de impotencia absoluta: no somos entidades separadas del conjunto, pero tampoco somos espectadores pasivos de él.

También resulta sugerente la explicación de la conciencia egoica como una especie de focalización narrativa. Necesitamos concentrarnos en nuestra propia historia para desenvolvernos en la vida cotidiana, pero esa focalización puede hacernos olvidar que nuestra identidad es una construcción relativa y transitoria. El problema no estaría, por tanto, en tener un ego, sino en confundir la perspectiva limitada del ego con la totalidad de lo que está sucediendo.

La reflexión sobre la muerte me parece coherente con esta concepción: la desaparición del individuo supone efectivamente el final de su presente particular, de su experiencia y de su narrativa personal, pero no implica la desaparición del proceso universal del que esa individualidad formaba parte. Esto permite hablar de continuidad sin necesidad de recurrir a la supervivencia de un yo individual.

Finalmente, considero importante la aclaración ética del último planteamiento. Que todo sea Realidad Absoluta no convierte automáticamente todo comportamiento en correcto o deseable. Reconocer lo que sucede y aceptar que sucede no elimina nuestra capacidad de valorar, decidir y actuar. Precisamente porque nuestras acciones forman parte de la cadena causal del presente, aceptar la realidad puede convertirse en fundamento de una responsabilidad más lúcida, no en una excusa para la indiferencia.