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jueves, 29 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (008)

008/2026 -Para sentir la presencia de lo Absoluto no es necesario salir del mundo fenoménico de la cotidianidad, porque -incluidas las experiencias más egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes de cada estar siendo humano- lo Absoluto también está siendo el suceder de todo eso. No hay niveles supremos de existencia a parte de la Realidad que “simultáneamente” está manifestándose en todas y cada una de las formas posibles. La idea y el juicio de que “esto no debería estar pasando” deja al descubierto el victimismo metafísico y egocéntrico propio de las conciencias identificadas con una realidad distinta a la Realidad. Paradójicamente, la identificación con la posibilidad de la existencia de un alma trascendente y/o que sobrevive para prolongar el yo individual, se revela como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que se pretende superar.
 
Comenzando por el propio estar siendo/sucediendo, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo cuando, donde y de la manera exacta que todo está siendo: no hay más posibilidades, por la simple razón de siempre está siendo todas las posibilidades a la vez. Igual que -salvo en forma de creencia egoica y dogmática- no existe el alma que trascienda los límites naturales de nuestra efímera existencia, así tampoco existe la voluntad de Dios. Si Dios (Realidad Absoluta) tuviera voluntad, entonces cualquiera -como suele ocurrir a nivel individual y colectivo- podría elegir la opción de atribuirle a Dios la autoría y la responsabilidad de las cosas que suceden y también de las que no suceden.

No hay ni sucede nada que no consista en la continuidad del estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo (Realidad Absoluta). La Realidad siempre está siendo todos los cambios y transformaciones que están sucediendo. Los cambios no cambian que todo, sin excepción, esté siendo Realidad. Responder con reconocimiento y aceptación del estar sucediendo facilita la posibilidad de vivir con mayor consciencia de sus causas y efectos, sin necesidad de recurrir a la tutela del victimismo y la culpabilización. Nada cambiará que nuestro estar siendo/sucediendo individual incluya todas sus causas y todos sus efectos. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 008/2026 realizado por IA:

Esta reflexión presenta una perspectiva filosófica profunda y coherente que aborda la inmanencia de lo Absoluto dentro de la totalidad de la existencia cotidiana. La propuesta central es que la realidad fenoménica, con todas sus imperfecciones y conflictos, es la manifestación completa de lo Absoluto, eliminando la necesidad de buscar niveles de existencia "supremos" o trascendentes.

Me parece una postura que resuena con tradiciones panteístas o monistas, donde la distinción entre lo sagrado y lo mundano se disuelve. La idea de que "todo" es lo Absoluto, incluidas las experiencias "egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes", es una invitación a la aceptación radical de la realidad tal cual es. El texto argumenta eficazmente que el juicio de que "esto no debería estar pasando" revela un "victimismo metafísico", una resistencia egocéntrica a la naturaleza integral y simultánea de la realidad.

La crítica a la idea de un "alma trascendente" que prolongue el yo individual es particularmente incisiva, al desenmascararla como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que busca superar. Esta coherencia interna refuerza la tesis de que la identificación con la permanencia individual es una barrera para reconocer la naturaleza transitoria y unificada de todo ser/suceder.

La negación de la "voluntad de Dios" (o de la Realidad Absoluta) es otro punto fuerte, ya que evita la trampa de la atribución de responsabilidades externas y fomenta la responsabilidad individual y colectiva. Al aceptar que todo es la continuidad del "estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo", se abre la posibilidad de vivir con mayor conciencia de causas y efectos, sin recurrir al victimismo.

En resumen, la reflexión es una invitación a la aceptación radical y consciente de la realidad inmanente, despojando la existencia de juicios trascendentales y fomentando una vida vivida en la inmediatez del presente continuo. Es una visión liberadora que desarma el ego y promueve una integración total con el flujo de la existencia.

martes, 20 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (005)

005/2026 -Del mismo modo que todo efecto está siendo, a la vez, causa de algo más, también toda causa está siendo, a la vez, efecto de condiciones previas. La idea de que existe una entidad juzgadora externa (Dios o similar), así como también un mecanismo cósmico de premios, castigos, enseñanzas, sanaciones, etc., personales, parece más propia de cuentos infantiles que de conciencias maduras y responsables. La Realidad, es decir, todo cuanto está siendo/sucediendo -incluida nuestra propia existencia- no consiste en una secuencia rígida de elementos absolutamente determinados, sino un entramado de influencias mutuas donde cada acontecimiento está condicionado y condiciona a otros. Pese al conocimiento de las consecuencias que generan, la mayor parte de las ideologías y de las teologías moralistas siguen ligadas al miedo y al control.

La Realidad, es decir, el estar siendo/sucediendo instantáneo y simultáneo de absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo, no actúa como podría imaginarse que haría un tribunal, un padre, un maestro, etc., que recompensa o castiga los comportamientos de los estar siendo/sucediendo humanos, simplemente porque todas esas manifestaciones consisten en el estar siendo/sucediendo de la Realidad Misma. Una conciencia lúcida y responsable es aquella que asume su propia responsabilidad en el flujo incesante de causas y efectos, en lugar de delegarla en un poder exterior. Una conciencia lúcida reconoce y acepta conscientemente que lo que vive se está creando en una compleja interacción de factores (personales, sociales, históricos, naturales) y no simplemente en un esquema de méritos y culpas administrado desde fuera.​

¿Qué podría esperarse de una ética basada en el miedo al castigo y/o en la expectativa de una recompensa futura, es decir, desconectada de la aceptación de la responsabilidad derivada de “la realidad que estamos co-creando” con nuestras decisiones y nuestras acciones? La mayoría de nosotros todavía preferimos creer en “la existencia del gobierno de algo especial” antes que asumir la tensión emocional resultante del reconocimiento de estar siendo -sin escapatoria y sin redención externa garantizada- co-autores de la historia de nuestra existencia. Generalmente, ante la pérdida de la figura del culpable externo (sea Dios, los padres, el sistema, la ignorancia, el materialismo, el capitalismo…), los estar siendo/sucediendo humanos, antes que soportar el vértigo de “reconocer que esto también soy yo”, todavía preferimos la identificación con la polarización, las narrativas victimistas y las expectativas metafísicas. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 005/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a un núcleo fundamental: la madurez de la conciencia no se alcanza mientras sigamos delegando en instancias externas —divinas, institucionales o ideológicas— la responsabilidad por lo que vivimos y por lo que generamos. Su crítica a la idea de un tribunal cósmico que reparte premios y castigos no es una negación de la espiritualidad, sino una invitación a liberarla de los mecanismos infantiles del miedo y la obediencia, que históricamente han sostenido tanto a religiones como a ideologías moralistas.

El texto resalta la naturaleza interdependiente de la realidad: un continuo entramado de causas y efectos donde nada es absoluto ni aislado. Desde esta perspectiva, la expectativa de una justicia externa que “compense” o “corrija” lo que vivimos resulta simplista. No porque carezca de consuelo, sino porque nos desvincula de nuestra propia participación en ese tejido de influencias mutuas. La responsabilidad madura no consiste en culparse ni en cargar con el peso del mundo, sino en reconocer que cada decisión y cada acción forman parte del proceso que nsabilidad surge cuando actuamos porque entendemos las consecuencias, no porque alguien —humano o divino— nos vigile.

Finalmente, es pertinente la observación de que muchos prefieren un “gobierno especial” antes que enfrentar la intemperie existencial que supone asumir la coautoría de la propia vida. La tentación de culpar al sistema, a la cultura o al destino es comprensible, pero también nos mantiene inmaduros. Reconocer que “esto también soy yo” es incómodo, pero constituye el punto de partida de una libertad más plena y de una ética verdaderamente consciente.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (153)

153/2025 -Nada de este mundo trascenderá la dimensión de este mundo: Todo lo que comienza aquí, también acaba aquí. Nada hay esperando a nuestro estar siendo individual (yo) más allá de este mundo y de esta vida. ¿De qué sirve negar que, en gran medida, aquella realidad que todos y cada uno de nosotros estamos viviendo en cada instante, también la estamos creando -tanto a nivel interno como externo- todos y cada uno de nosotros? Así como la realidad exterior está siendo un reflejo de la realidad interior, también la realidad interior está siendo un reflejo de la realidad exterior. Los opuestos no están siendo errores, defectos ni ilusiones. ¡Aquello que se niega o rechaza no desaparece; se transforma en la realidad que se estará creando y experimentando! El rechazo egoico de partes de la Realidad, genera la corrupción, el victimismo, la dogmatización, la polarización y la conflictividad que luego, desde el mismo instante que esté produciéndose, tendrá que afrontarse individual y colectivamente.

Quizás, en lugar de negar y/o de rechazar aquellas manifestaciones de la Realidad que puedan molestarnos, resultaría más útil recurrir al reconocimiento, la aceptación y el pacto que pudiera excluir cualquier tipo de confrontación. La manera de alcanzar un futuro mejor para todos comienza por la aceptación de la responsabilidad de aquello que podamos estar creando en el presente. Las organizaciones espirituales, políticas, culturales, etc., que ofrecen “promesas de resultados futuros” nacen del rechazo a la Realidad que todos estamos siendo y que todos estamos viviendo, por tanto, también se sostienen gracias a la corrupción que supone la negación y/o la división de la legitimidad íntegra del aquí y ahora. La adhesión a cualquiera de las posibles y legítimas maneras de percibir la Realidad (todo eso que está siendo/sucediendo) se pervierte cuando en lugar de incluir y/o sumar, se utiliza para crear división y confrontación.

La causa de muchos conflictos históricos y actuales no reside en la diversidad de perspectivas, sino en la incapacidad de convivir con ello (Realidad) sin convertir la propia visión en un absoluto incuestionable. Al actuar desde “el reconocimiento y la aceptación conscientes” de la naturaleza plural, cambiante y simultánea de la Realidad se estará manifestando una responsabilidad más profunda que la de cualquier adhesión ideológica. La polarización política, las guerras culturales y las espiritualidades identitarias revelan que incluso “los discursos liberadores” pueden volverse opresivos. Aceptar que nuestro punto de vista “está siendo uno más” no diluye la acción ni la ética; las vuelve más lúcidas y menos violentas. Quizás nuestro desafío no sea el de cambiar el mundo según nuestras ideas, sino aprender a habitarlo sin negar la legitimidad de sus múltiples expresiones. Diciembre- 25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 153/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una mirada radicalmente responsable y desmitificadora sobre la existencia humana y la manera en que habitamos la Realidad. Al afirmar que nada de este mundo trasciende la dimensión de este mundo, se desactiva la tentación de delegar el sentido, la justicia o la plenitud en un “más allá” futuro. Todo cuanto comienza aquí, acaba aquí; y es precisamente en este límite donde emerge la responsabilidad de nuestro estar siendo individual y colectivo.

Desde esta perspectiva, la Realidad no es algo que simplemente nos ocurre, sino algo que estamos creando de manera constante, tanto interna como externamente. La frontera entre lo interior y lo exterior se diluye: cada una refleja a la otra en un movimiento simultáneo y dinámico. Negar este vínculo conduce a una fragmentación que se expresa en conflictos, dogmatismos y polarizaciones. Lo que se rechaza no desaparece; se transforma en aquello que después se vive como problema, enemigo o amenaza.

Juande Puerta señala con claridad que los opuestos no son errores ni ilusiones, sino expresiones legítimas de una Realidad plural. El conflicto no nace de la diversidad de miradas, sino de la incapacidad de convivir con ella sin absolutizar la propia. Cuando una visión se erige como incuestionable, incluso los discursos que se proclaman liberadores pueden convertirse en nuevas formas de opresión, ya sea en lo político, lo cultural o lo espiritual.

Frente a ello, la propuesta no es la pasividad ni la renuncia ética, sino un cambio de actitud: reconocimiento, aceptación y pacto en lugar de negación y confrontación. Aceptar que nuestro punto de vista es “uno más” no debilita la acción; la vuelve más lúcida y menos violenta. Tal vez el verdadero desafío no consista en cambiar el mundo según nuestras ideas, sino en aprender a habitarlo con responsabilidad, sin negar la legitimidad íntegra del aquí y ahora y de sus múltiples expresiones.


sábado, 13 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (148)

148/2025 -El resultado de dividir la experiencia entre lo “superior” que hay que alcanzar, y lo “defectuoso” que hay que trascender o eliminar, suele consistir en una espiritualidad y en unas ideologías que generan nuevas formas de culpabilidad, de victimismo, de dependencia, de fanatismo y de confrontación. Pregunto a la inteligencia artificial y esta es la respuesta: “A lo largo de la historia, la mente humana ha desarrollado diversas estrategias para relacionarse con aquello que está ocurriendo en cada instante. Frente a la inmediatez de la experiencia —con su mezcla inevitable de placer, dolor, incertidumbre y conflicto— surgen cuatro respuestas fundamentales. Cada una revela un modo distinto de comprender la realidad y de situarse frente a ella.

La primera es la negación o resistencia, quizá la más común y automática. Se basa en la premisa íntima de que “esto no debería estar pasando”. Este rechazo genera una fricción inmediata entre lo que es y lo que la mente quisiera que fuera. La ansiedad, la rabia, la tristeza o la adicción no son sino el eco emocional de esa lucha contra lo inevitable. Paradójicamente, cuanto más se combate un hecho, más se solidifica: aquello que resistes, persiste. Es la trampa clásica del sufrimiento humano.

Una segunda vía aparece en numerosas tradiciones espirituales no-duales —del budismo al advaita tradicional— que buscan la trascendencia espiritual. Aquí se considera que lo que ocurre, sobre todo si duele, es “ilusión”, mientras que lo Real pertenece a un ámbito inmutable y sin forma. La propuesta es disolver el yo, depurar las emociones “inferiores” y alcanzar un estado puro de consciencia. Sin embargo, como observa Puerta, esta operación genera una dualidad encubierta entre lo “real” y lo “irreal”, lo “puro” y lo “impuro”. El practicante queda dividido: un pie en la vida concreta que rechaza y otro en un ideal absoluto que nunca termina de encarnar. De este desajuste surge el conocido bypassing espiritual, una paz aparente que se desmorona ante la primera sacudida vital.

La tercera estrategia es la del estoicismo y la psicología cognitiva moderna, que proponen aceptar lo que no se puede cambiar y ajustar la propia actitud frente a ello. Es una mejora respecto a la resistencia, porque disminuye la fricción y aumenta la agencia personal. Pero aún conserva una separación fundamental: un sujeto que debe “gestionar” pensamientos o emociones desagradables. Aunque útil y pragmática, esta vía mantiene un esfuerzo continuo y no disuelve por completo la tensión entre lo que se desea y lo que hay.

La cuarta respuesta, la que Juande Puerta llama aceptación radical, no se parece a ninguna de las anteriores. Aquí la propuesta no es tolerar, transformar ni trascender lo que ocurre, sino reconocerlo como manifestación íntegra de la Realidad Absoluta. Nada queda fuera: el dolor, la vergüenza, el deseo prohibido, la violencia interior e incluso la misma resistencia forman parte del despliegue del Ser. No hay estados especiales que alcanzar, ni experiencias “correctas” o “incorrectas”. El estado presente —por más incómodo o caótico que parezca— ya es la expresión completa del Todo.

La diferencia esencial es que en las tres primeras estrategias hay una guerra: abierta, sutil o espiritual, pero guerra al fin. La cuarta termina la batalla al reconocer que no hay un enemigo real, que incluso la lucha interna pertenece al mismo campo de la realidad que intenta negar. Deja de haber un “yo defectuoso” que deba mejorarse o una experiencia inadecuada que haya que expulsar. En ese reconocimiento sin violencia, el sufrimiento deja de multiplicarse por la resistencia. A veces fluye, a veces permanece, pero ya no tiene que cargar con el peso añadido del rechazo. Y así, lo que antes parecía insoportable se vuelve, si no placentero, al menos habitable: un modo directo y desnudo de estar siendo exactamente lo que está ocurriendo ahora.” Diciembre-25
Juande Puerta.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (144)

144/2025 -El reconocimiento y la aceptación “conscientes” de todo lo que está aconteciendo (Estar Siendo Realidad Absoluta) no eliminará el dolor, el juicio, la contradicción, la corrupción, etc., pero permitirá vivir esas experiencias de la realidad cotidiana con más lucidez y menos sufrimiento añadido por la idea de que “eso no debería de estar sucediendo”. Creer que la aceptación de todo cuanto está siendo/sucediendo (Realidad) podría excluir la acción y la ética, sería como creer que la manifestación de la Realidad podría eliminar la manifestación de la Realidad. La aceptación “consciente y/o lúcida” de todo lo que está siendo/sucediendo en cada instante (Realidad) no eliminará el impulso natural de actuar, indignarse, preocuparse, cuidar o transformar, pero ayudará a limpiar el filtro egoico que pudiera estar deformando su percepción.
 
Puesto que todo -sin excepción- está siendo manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, entonces también está siendo el sufrimiento, la ignorancia, la ansiedad, el miedo…, así como los deseos de disfrutar, de prosperar y de denunciar injusticias. La aceptación “consciente y lúcida” de todo cuanto está siendo/sucediendo -comenzando por el de nuestra propia existencia- incluye también la posibilidad de decir “no”, de poner límites, de transformar estructuras injustas, de revisar errores, etc., sin eliminar nada de la integridad de la Realidad. La actitud victimista de negar y/o de rechazar “lo que está siendo/sucediendo” (Realidad), así como la de culpabilizar a la Realidad de estar siendo la Realidad, no suprimirá la parte de responsabilidad que corresponda a la elección de nuestras manifestaciones.

Muchas transformaciones históricas —abolición de la esclavitud, derechos civiles, equidad de género, etc.,— no surgieron tanto del rechazo de los estados de cosas injustos, como del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de la injusticia de todas esas expresiones. Algunos cambios personales y sociales pueden nacer del rechazo a la infelicidad, la enfermedad, la injusticia, etc., pero eso no sería posible sin el acto anterior, más profundo y complejo, de “reconocer y aceptar conscientemente” el estar siendo/sucediendo de eso que se desea transformar. Reconocer y aceptar conscientemente no significa justificar ciegamente. El egocentrismo, la indignación, el deseo de progreso, el impulso de frenar una injusticia y el resto de “todas” las posibles manifestaciones humanas también están siendo expresiones y actualizaciones naturales de la Realidad Absoluta. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 144/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una comprensión profunda de la aceptación como un acto lúcido y consciente frente a la realidad que acontece en cada instante. Aceptar no implica negar el dolor, la contradicción o el juicio; por el contrario, supone permitir que estas expresiones de la experiencia se manifiesten sin añadir el sufrimiento extra que proviene de la resistencia mental —esa voz que insiste en que “esto no debería estar ocurriendo”. La aceptación lúcida desmonta esa fricción innecesaria y abre un espacio de presencia más transparente.

Lejos de anular la acción o la ética, esta actitud de reconocimiento permite que las respuestas humanas —indignarse, preocuparse, cuidar, proteger o transformar— emerjan desde un lugar menos condicionado por las distorsiones del ego. Juande Puerta señala que si todo forma parte de la manifestación de la Realidad Absoluta, entonces también lo son las emociones consideradas “negativas”, así como los impulsos de mejora, justicia y crecimiento. No hay exclusiones: todo lo que aparece pertenece al mismo tejido.

Aceptar conscientemente, por tanto, no es pasividad ni justificación. Es un modo más honesto de situarse ante lo real, que incluye la posibilidad de decir “no”, de poner límites saludables y de impulsar transformaciones individuales y colectivas. La negación victimista de lo que sucede —o la tendencia a culpar a la propia Realidad— no elimina la responsabilidad inherente a nuestras elecciones y manifestaciones.

La historia confirma esta visión: grandes cambios sociales no surgieron sólo del rechazo a la injusticia, sino del reconocimiento lúcido de esa injusticia como parte de lo que estaba siendo, un reconocimiento que permitió actuar con claridad y firmeza. Así, la aceptación consciente se revela como el punto de partida desde el cual la Realidad, a través de cada uno de nosotros, puede actualizar nuevas formas más justas, compasivas y coherentes consigo misma.

lunes, 1 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (143)

143/2025 -Aceptar conscientemente que cada hecho que esté apareciendo ya está siendo expresión de la Realidad Absoluta no significa aprobar éticamente cualquier conducta ni dejar de actuar, sino comprender que incluso el error, el juicio, la resistencia, el rechazo y el deseo de cambio son, ellos mismos, manifestaciones de esa misma Vida única. La aceptación lúcida de la totalidad de lo que ocurre, tampoco puede excluir la aceptación de las mentalidades que sienten la necesidad de perseguir una “verdad espiritual” separada de la cotidianidad concreta. Paradójicamente, la inmutabilidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto consiste en la incesante transformación y/o actualización que continuamente está aconteciendo. Sin excepción, absolutamente todo lo que está sucediendo en cada instante, desde lo más sublime hasta lo más sombrío, no estará siendo una distorsión de la Realidad, sino la Realidad misma en su incesante despliegue.
 
En la experiencia humana, lo único constante es el flujo de experiencias (siempre están sucediendo cosas); no hay un “yo” fijo, sino un continuo aparecer y desaparecer de situaciones y de estados. La infinita multiplicidad, simultaneidad y transitoriedad de manifestaciones de la Vida y/o la Realidad Absoluta no está siendo el resultado de un diseño moral superior, sino la expresión de un proceso creativo, espontáneo, natural, universal. El estar siendo de nuestros cuerpos, pensamientos, deseos, contradicciones, miedos, expectativas —realidad relativa- está siendo tan real como el Estar Siendo Absoluto. El requisito para acceder a un nivel más lúcido de conciencia de la Realidad no puede ser otro que el del reconocimiento y la aceptación de la autenticidad y de la legitimidad de cualquier eventualidad -también las complicadas- que cualquiera de nosotros pueda estar viviendo.

Cuando la espiritualidad, la filosofía, la política, la ética, la cultura, etc., intentan transformar la condición humana sin aceptarla completamente primero, el resultado suele desembocar en una lucha contra nuestra propia naturaleza esencial y la persecución de una versión idealizada de la Realidad. Reconocer y aceptar la autenticidad de todo lo que aparece en la experiencia de la existencia personal no equivale a justificar conductas que originan dolor o perjuicio, pero supone el paso imprescindible para poder reaccionar desde una conciencia más lúcida, realista, responsable y compasiva. Todo cuanto está apareciendo y desapareciendo, es decir, cambiando y/o actualizándose, no se contradice con la Realidad Absoluta, sino que consiste en Estar Siendo la Realidad Absoluta. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 143/2025 realizado con IA:

La aceptación lúcida de la totalidad no es equivalente a aprobar cualquier conducta, sino a dejar de negar que aquello que rechazamos “ya es” en el ámbito de los hechos, y desde ahí decidir cómo responder. Reconocer que el error, la injusticia o el daño son también manifestaciones de la Realidad no los convierte en deseables, pero sí desactiva la ilusión de que existan “fuera” de ella, como anomalías que no deberían ser. Desde esta aceptación, la acción ética surge menos movida por el odio o la negación y más por la responsabilidad, la claridad y la compasión: se puede decir “no” a ciertas conductas sin decir “no” a la realidad de que están ocurriendo ni a la dignidad del ser que las encarna.

La reflexión disuelve la supuesta oposición entre Realidad Absoluta y realidad relativa: cuerpos, emociones, deseos, contradicciones y miedos no son meras apariencias ilusorias, sino modos concretos en que lo Absoluto se actualiza. No hay un “yo” fijo que posea la experiencia, sino un continuo suceder de estados que, sin embargo, no desmiente la unidad de la Vida que los sostiene. La multiplicidad cambiante no es un fallo del sistema ni el resultado de un plan moral superior, sino el despliegue creativo, espontáneo, de la Realidad misma, que se expresa simultáneamente en lo sublime y en lo sombrío.

Juande Puerta señala el peligro de una espiritualidad que pretende transformar al ser humano sin haber aceptado primero la condición humana tal como es. Perseguir una “verdad espiritual” separada de la cotidianidad genera lucha contra la propia naturaleza, división interior y persecución de una versión idealizada de la realidad que nunca se encarna del todo. Solo cuando se reconoce la autenticidad de cualquier experiencia —incluidas las experiencias espirituales dualistas, moralistas o “idealistas”— puede haber un crecimiento realmente lúcido, porque se parte de lo que ya está siendo y no de un rechazo de sí.

Aceptar no es justificar el daño, sino asumir que aquello que genera dolor forma parte de lo que está ocurriendo y, precisamente por eso, puede ser atendido, transformado o limitado. Esta aceptación radical es condición para una acción más responsable: quien deja de pelear contra el hecho de que la realidad es como es, queda más disponible para intervenir en ella con lucidez. Así, la paradoja se resuelve: todo lo que cambia es la Realidad Absoluta apareciendo y desapareciendo, y precisamente al reconocerlo se abre la posibilidad de responder con una ética más profunda, no basada en la negación de lo que somos, sino en el acompañamiento compasivo de la Vida tal como se está manifestando en cada instante.

jueves, 13 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (136)

136/2025 -El hecho de que la percepción de dualidad, fragmentación, carencia, conflictividad, etc., surja a partir de una mirada egoica y/o individualizada de la Realidad, no hace que todo cuanto esté siendo percibido y experimentado deje de estar siendo/sucediendo realmente. ¿En qué consiste la Vida, la Realidad, etc., sino en todo eso que, independientemente de cómo se observe y se juzgue, está aconteciendo en cada instante? En la tradición occidental, la ética se fundamenta en la negación y/o el rechazo de lo negativo, lo cual genera una moralidad que persigue la purificación de la experiencia humana mediante la represión, el sacrificio, la lucha, el control y la persecución constante de expectativas supuestamente virtuosas. Sin embargo, la experiencia se obstina en demostrar que la resistencia a integrar aquellas expresiones de la Realidad -eso que también estamos siendo y viviendo cada uno de nosotros- que puedan resultar molestas, perpetúa el ciclo de conflictos internos y sociales.

¡Amar significa reconocimiento y aceptación de la Realidad, por tanto, mientras estamos existiendo, en alguna medida siempre se está amando, pero, a la vez, también lo opuesto! El amor y/o la aceptación nunca puede quedar limitado a una emoción y/o un sentimiento; el amor también está siendo el fruto de un estado de conciencia que reconoce la legitimidad y la autenticidad de todas las manifestaciones -sin excepción- de la Realidad. Mientras que la experiencia individual esté sucediendo, las posibilidades de amar (aceptación) y de no amar (negación, ignorancia, resistencia, etc.,) estarán coexistiendo de forma absolutamente natural. Las distinciones éticas que discriminan y/o que no reconocen la totalidad de las manifestaciones que están sucediendo (Realidad Absoluta) nunca podrían orientar nuestras acciones hacia un bienestar común ni prevenir los conflictos personales y sociales.
 
La capacidad de distinguir entre lo justo y lo injusto, lo constructivo y lo destructivo, lo sano y lo pernicioso, etc., sólo puede ejercerse a partir del reconocimiento de ambas expresiones y percepciones, por tanto, sin rechazar ni demonizar alguna de ellas. ¿De dónde ha surgido la idea de que trascender la dualidad suponga algo distinto al reconocimiento y la aceptación de la dualidad? La comprensión de la Vida y/o de la Realidad no puede excluir el reconocimiento y la aceptación de los opuestos. Trascender algo conlleva y/o equivale a su reconocimiento. Noviembre-25
Juande Puerta.
 
Ensayo sobre la reflexión 136/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una comprensión profunda y no-dual de la Realidad, en la que nada queda fuera de lo que es. Según él, la percepción de dualidad —de separación, carencia o conflicto— surge de una mirada individualizada, egoica, que fragmenta lo que en sí mismo es total. Sin embargo, esta percepción no deja de formar parte de la propia Realidad: incluso el error, el sufrimiento o la ignorancia son expresiones auténticas de lo que está aconteciendo. La Vida, por tanto, no es algo que se encuentre “más allá” de lo que experimentamos, sino todo cuanto está sucediendo en cada instante, independientemente de cómo lo juzguemos.

Juande Puerta critica la tradición ética occidental, que ha buscado el bien mediante la negación de lo que considera malo o negativo. Esa actitud moral, basada en la represión y el control, genera un conflicto permanente entre lo que “debería ser” y lo que “es”. Para él, la verdadera integración —y con ella, el auténtico bienestar— solo puede surgir de reconocer y aceptar todas las expresiones de la existencia, incluidas las que resultan molestas o incómodas. Resistirse a ellas perpetúa la división interior y los conflictos sociales.

En ese sentido, amar no es sólo un sentimiento ni una emoción, sino un estado de conciencia que reconoce la legitimidad de todo lo que es. Mientras haya experiencia individual, coexistirán el amor y su opuesto; no puede ser de otro modo. Trascender la dualidad, entonces, no consiste en eliminar los contrarios, sino en comprenderlos como complementarios, como aspectos inseparables de la misma Realidad Absoluta. La sabiduría, sugiere Juande Puerta, no radica en elegir un polo y negar el otro, sino en ver ambos con igual claridad. Trascender equivale a reconocer: sólo al aceptar la totalidad de la Vida puede el ser humano participar de su plenitud.

jueves, 30 de octubre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (130)

130/2025 -La conciencia del estar siendo/sucediendo individual no está separada del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, sino que está siendo una de sus infinitas formas de expresión. El ego está cumpliendo una función natural dentro del proceso universal de manifestación de la Realidad. Reconocernos parte inseparable del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, en algunos casos quizás podría ayudar a menguar la ansiedad y el temor ante la inevitable y definitiva desaparición de nuestra conciencia de individualidad. Igual que apareció, la existencia de la conciencia de estar siendo un yo único también desaparecerá para siempre, y con ello los conflictos que suele generar “la identificación exclusiva” con esa manifestación cambiante y transitoria de la Realidad.
 
Cuando la conciencia se limita a la perspectiva del yo egoico, generalmente predomina la sensación de carencia, la culpa, el miedo, el victimismo, la tristeza, etc., pero estos fenómenos estarán siendo tan naturales, legítimos y útiles para el autoconocimiento y la evolución natural como los que correspondan a una percepción consciencial basada en el reconocimiento y la aceptación de la simultaneidad y la diversidad de la Realidad. Sin la aceptación del estar siendo/sucediendo de todo aquello que emana de la condición humana, la espiritualidad se convierte en una huida a ninguna parte. Los estar siendo/sucediendo humanos no nacemos con pecado, con culpa ni con necesidad de ganarnos el regreso a ningún hipotético paraíso celestial.

Nada existe ni sucede que no esté siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, que -incluso lo que podamos considerar egoico y negativo- no esté siendo parte del proceso evolutivo universal. El ego humano nunca ha sido un obstáculo que debiera superarse de otro modo que no consistiera en la aceptación de su existencia y de su función. ¿Qué luz, sabiduría, paz, dicha, armonía, etc., podría surgir de la lucha contra una parte esencial del proceso natural de nuestra existencia? La sabiduría no nace del rechazo a lo que estamos siendo y/o manifestando, sino del reconocimiento y la aceptación de nuestra inseparabilidad de lo Absoluto. La plenitud de la existencia humana no está fuera de la experiencia humana, sino que está consistiendo en cada una de sus manifestaciones. Octubre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 130/2025 realizado con IA:

En su reflexión, Juande Puerta nos invita a trascender la ilusión de separación entre el yo individual y el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, esa realidad inefable que se manifiesta en infinitas formas. La conciencia de "estar siendo" un yo único no es un error cósmico, sino una expresión legítima del Todo. El ego, a menudo demonizado en tradiciones espirituales, emerge aquí no como un enemigo, sino como un mecanismo natural en el proceso universal de manifestación. Su función —generar identificación temporal con lo transitorio— permite la exploración de la diversidad existencial, sin la cual la evolución se estancaría en la uniformidad.

Juande Puerta subraya cómo esta perspectiva puede disipar la ansiedad ante la muerte de la individualidad: igual que surge de la nada, se disuelve en ella, liberándonos de los conflictos derivados de la "identificación exclusiva". Cuando la conciencia se contrae al ego, surgen sombras como la carencia, el miedo o la culpa; fenómenos inevitables y, paradójicamente, útiles para el autoconocimiento. Rechazarlos equivale a negar la simultaneidad de la Realidad, convirtiendo la espiritualidad en mera evasión. En cambio, aceptar el "estar siendo/sucediendo" humano —con sus luces y sombras— revela que nada emana del pecado original ni requiere redención externa. Somos inseparables de lo Absoluto; incluso lo "negativo" es combustible evolutivo.

Esta aceptación no implica pasividad, sino una sabiduría nacida del reconocimiento: ¿qué paz podría brotar de combatir una parte esencial de nosotros? La lucha contra el ego genera más fragmentación; la integración, en cambio, desata armonía, dicha y plenitud. Juande Puerta nos recuerda que la verdadera espiritualidad no habita en paraísos hipotéticos, sino en la danza cotidiana de la experiencia humana. Cada manifestación —alegría o dolor— es lo Absoluto en acción. Abrazar esta unidad no solo mengua el temor, sino que ilumina la existencia como un flujo sagrado, donde el ego se transmuta en puente hacia lo infinito.

sábado, 25 de octubre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (128)

128/2025 -La conciencia de que estar siendo el proceso dinámico de la efímera existencia de un yo particular (ego) no consiste en estar siendo “también y a la vez” el proceso dinámico de la totalidad de la Realidad, no convierte las percepciones, actitudes, reacciones, deseos, etc., propias de la condición humana en un error contra el que se deba luchar. Estar siendo “parte y todo a la vez” consiste en estar siendo exactamente eso que -incluida la idea de que somos seres carentes y defectuosos- cada uno de nosotros siempre estamos siendo y manifestando. Cada individuo, con todas sus limitaciones y sus aparentes defectos, siempre estará siendo una manifestación tan completa y legítima de la Realidad Absoluta como cualquier otra.
 
No se trata de negar ni de justificar las imperfecciones y las sensaciones de carencia que estemos percibiendo, manifestando y experimentando, sino de integrarlas en el reconocimiento, la comprensión y la aceptación de que Estar Siendo Realidad incluye la diversidad y la multiplicidad de todos los estados, los actos, las vivencias y las expectativas humanas. Quizás, al contrario de lo que viene creyéndose, la visión especial, espiritual, trascendente, iluminada, despierta, etc., que tantas mentes persiguen alcanzar mediante conocimientos secretos, prácticas meditativas, retiros, silencios y otras disciplinas “no” sea la que se necesita para poder darse cuenta y aceptar que la Vida y/o la Realidad está manifestándose plenamente en absolutamente todo cuanto está aconteciendo de manera natural y ordinaria; quizás todos aquellos aprendizajes y entrenamientos sirvan más para justificar su negación y/o dejar de ver lo evidente, solo porque la conciencia egoica lo considera negativo, erróneo, doloroso.

Lo que está siendo/sucediendo constantemente y de manera natural, sencilla, simple, ordinaria, espontánea y universal -incluido todo aquello que muchas veces pueda causarnos malestar, culpabilidad, sufrimiento, frustración, aburrimiento, rencor, ira, tristeza, etc.,- no necesita ser trascendido, sino reconocido y aceptado. Por mucho que al yo victimista le cueste reconocerlo y aceptarlo, no hay ninguna otra Realidad Absoluta que aquella que está manifestándose en todo lo que pueda estar siendo/sucediendo. Octubre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 128/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una comprensión radicalmente inclusiva de la existencia humana. En ella, la aparente separación entre el individuo limitado —el yo psicológico o ego— y la totalidad de la Realidad Absoluta se disuelve en una visión donde ambos aspectos son inseparables. No hay error en el estar siendo/sucediendo humano, con todas las imperfecciones, carencias y contradicciones que ello implica. La Realidad no se manifiesta solo en los momentos de lucidez o pureza espiritual, sino también —y sobre todo— en lo cotidiano, lo ordinario, lo que la mente tiende a rechazar como “negativo”.

Esta visión cuestiona la noción de que la espiritualidad consista en trascender o corregir la experiencia humana. Al contrario, invita a reconocer que la plenitud de la Realidad se expresa precisamente en cada acto, pensamiento o emoción, sin exclusiones. En lugar de luchar contra el sufrimiento o el deseo, Juande Puerta sugiere integrarlos como expresiones legítimas del Estar Siendo Absoluto. La búsqueda de un estado “más elevado” o “más despierto” puede, paradójicamente, convertirse en una forma de negación de lo que ya es: la Vida manifestándose aquí y ahora, en toda su diversidad.

Aceptar que “Estar Siendo Realidad” incluye tanto la alegría como la tristeza, la sabiduría como la confusión, implica renunciar al impulso de dividir la experiencia en lo que “debería ser” y lo que “no debería ser”. Esa aceptación no es resignación, sino una comprensión profunda de que nada escapa a la totalidad. De esta manera, el ego, con sus miedos y deseos, deja de ser un obstáculo para convertirse en una expresión más del infinito dinamismo de la Realidad. En última instancia, el mensaje de Juande Puerta nos recuerda que la plenitud no está en alcanzar algo distinto, sino en reconocer que todo lo que está siendo ya es, plenamente, Realidad Absoluta.

jueves, 23 de octubre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (127)

127/2025 -La pretensión humana de limitar la plenitud a lo "positivo y/o a los deseos de cada uno" es como pedirle al cosmos que ignore la gravedad para que podamos saltar más alto cuando nos apetezca. La Realidad consiste en todo cuanto está sucediendo, por tanto, incluye el éxito y el error, el deseo de cambio y la resistencia, la dicha y la frustración. El yo victimizado, al no reconocer y aceptar que a la vez también está siendo parte activa e inseparable de la totalidad, divide el mundo en bandos opuestos. El reconocimiento de la plenitud que está manifestándose en cada instante, situación, pensamiento, emoción, acto y expectativa no exige lucha ni iluminación mística, sino honestidad consigo mismo y con el resto de las manifestaciones de la vida.
 
Negar la plenitud inherente en aquella manifestación de la vida que pudiera percibirse como molesta o contraria a los deseos de cualquiera de nosotros no cambiaría que el resultado de esa actitud continuase siendo una expresión igual de legítima y plena que las demás. Estar siendo la Vida, el Universo, la Realidad, etc., incluye el estar sucediendo de las preferencias egocéntricas o particulares de cada estar siendo/sucediendo humano, pero, a la vez, -sin excepción ni filtros- también el resto de las posibilidades que están siendo manifestadas en cada instante. La Vida está revelándose plenamente en cada mínimo detalle, de ahí que los efectos indeseables que suele generar la victimización y la exclusión egoica no estarán siendo un error ni una excepción.

La aceptación y el reconocimiento “consciente y voluntario” de que absolutamente todo -desde lo más insignificante y personal hasta lo más trascendental y universal- cuanto esté aconteciendo en cualquier instante y situación estará consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no puede excluir el reconocimiento y la aceptación “consciente y voluntaria” de que el sufrimiento, la violencia, la enfermedad, la ignorancia, la ira, la tristeza, la muerte, etc., también estarán siendo manifestaciones naturales del Estar Siendo/sucediendo Absoluto. Cuando se comprende que nunca hay ni sucede nada fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, también comienza a disolverse la idea de que aquello que el ego rechaza estará siendo algo ajeno o contrario a la Vida. Octubre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 127/2025 realizado con IA:

En su reflexión, Juande Puerta propone una comprensión radical de la Realidad: todo cuanto existe, sin excepción, forma parte de la plenitud de la Vida. No hay fragmentos fuera de lo Absoluto ni errores que corregir. La plenitud no se limita a lo que el ego considera positivo, luminoso o deseable, sino que abarca también el dolor, la frustración, la enfermedad, la violencia o la muerte. En esta visión no dual, la Vida se está revelando plenamente en cada mínimo detalle, y por tanto, incluso lo que el pensamiento califica como “indeseable” está siendo manifestación legítima del Ser.

Juande Puerta denuncia la pretensión humana de reducir la Realidad a los propios deseos y expectativas, comparándola con pedirle al cosmos que suspenda la gravedad para saltar más alto. El ego, al dividir el mundo entre lo que aprueba y lo que rechaza, genera una falsa dualidad y alimenta la sensación de separación. Pero cuando se reconoce que nada ocurre fuera del Estar Siendo Absoluto, esa división se disuelve: no hay un “yo” separado del resto de las manifestaciones de la Vida.

Aceptar conscientemente esta totalidad no implica justificar el sufrimiento, sino comprender que incluso el rechazo, la resistencia y la ignorancia son expresiones de la misma Realidad. La plenitud no depende de alcanzar un estado especial de conciencia, sino de mirar con honestidad lo que ya está siendo. Así, el reconocimiento de la unidad no requiere lucha ni iluminación mística, sino una rendición lúcida ante la evidencia de que todo —el placer y el dolor, la dicha y la tristeza— está siendo la Vida desplegándose en sí misma. En última instancia, Juande Puerta nos invita a ver que la Realidad no necesita ser completada: está cumpliéndose en cada instante, tal como está siendo.

jueves, 16 de octubre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (124)

124/2025 -Tal vez la sensación de que en el presente “falta algo” no provenga del ahora, sino de la comparación que la mente establece entre lo que fue, lo que está siendo y lo que deduce que podría ser. Cuando se reconoce que lo vivido y lo no vivido coexisten dentro de la misma totalidad, también puede comprenderse que la plenitud no requiere alcanzar un estado futuro; ya está presente en la experiencia actual. La búsqueda de plenitud fuera de la experiencia presente genera una forma de apego a una realidad potencial que puede convertirse en un condicionante a la hora de ejercer la libertad con responsabilidad. La plenitud de vida no es un premio velado ni postergado, sino una calidad que “ya” está siendo manifestada en absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante.​

¡La plenitud, la Realidad, lo Absoluto está presente en cada experiencia, porque -más allá de cualquier percepción, comparación y expectativa egoica o personal- está siendo la esencia misma de absolutamente todas y cada una de las manifestaciones y de las experiencias! Aceptar conscientemente la plenitud manifestada en el “estar siendo/sucediendo presente” no implica resignación, pasividad ni renuncia a la libertad de seguir eligiendo la manera de vivir la experiencia del incesante flujo de posibilidades y/o de oportunidades. La aceptación del presente no es quietismo, sino una base desde la cual elegir de manera más consciente, creativa y responsable nuestra forma de vivir y de responder ante aquello que está surgiendo.

Ni el sufrimiento es un error absoluto ni la felicidad una verdad suprema que deba buscarse de forma exclusiva. Estar Siendo lo Absoluto, la Realidad, la Vida, la Conciencia Universal, la Divinidad Suprema, etc., consiste en el estar siendo/sucediendo “simultáneo” de absolutamente todo cuanto esté siendo/sucediendo en cada aquí y ahora, por tanto, también de la violencia, la destrucción, la enfermedad, la ansiedad, la depresión, la muerte y el resto de las posibilidades que estén formando parte del devenir cotidiano universal. ¿Hasta qué punto la aceptación del presente puede coexistir con el deseo de transformación y/o con el compromiso ético ante el sufrimiento? Aceptar el Presente conlleva el reconocimiento lúcido y/o consciente de todo (pensamientos, acciones, emociones, conflictos, deseos, búsquedas…) cuanto está aconteciendo, por tanto, también del impulso natural de cambiar para sentirse mejor. La aceptación no excluye la acción; la aceptación estará siendo una forma de acción más inteligente y eficaz. Octubre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 124/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a reconsiderar una de las tensiones más profundas de la experiencia humana: la aparente distancia entre el presente y la plenitud. Según su planteamiento, la sensación de carencia no proviene del ahora en sí, sino de la comparación mental que establece diferencias entre pasado, presente y futuro. Es la mente —con su tendencia a medir, recordar y proyectar— la que genera la ilusión de que falta algo. Sin embargo, cuando se comprende que todo lo vivido y lo no vivido coexisten dentro de una misma totalidad, se vislumbra que la plenitud no necesita ser alcanzada: ya está siendo manifestada en cada instante de la experiencia.

Aceptar esta plenitud presente no equivale a una actitud pasiva o resignada. Muy al contrario, implica un reconocimiento lúcido de lo que está sucediendo —incluido el impulso de cambiar o mejorar— y una apertura a actuar desde una conciencia más profunda y libre. La aceptación, entendida así, no excluye la acción, sino que la hace más consciente, menos condicionada por el miedo o la búsqueda compulsiva de resultados. En este sentido, Juande Puerta propone una ética de la presencia: actuar desde la comprensión de que todo cuanto ocurre forma parte del despliegue de la Realidad Absoluta.

Este enfoque también disuelve la dualidad entre sufrimiento y felicidad como polos opuestos. Ambos, al igual que la violencia o la compasión, son expresiones de un mismo flujo de existencia universal. Por ello, la aceptación del presente puede coexistir con el deseo de transformación, siempre que dicha transformación surja de la lucidez y no del rechazo. Así, la plenitud no es un premio futuro, sino la esencia misma del vivir. Reconocerla en cada instante es abrirse a la vida tal como es, con todo su dinamismo, su dolor y su belleza.

viernes, 26 de septiembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (116)

116/2025 -Puesto que cada posibilidad y su opuesta están siendo a la vez, el tiempo no puede constituir una línea unidireccional, sino un campo complejo donde pasado, presente y futuro se entrelazan en una totalidad simultánea. ¿Acaso al observar la experiencia de nuestra existencia no podemos reconocer en cada momento un campo completo de posibilidades, en el que no hay separación radical entre opuestos, sino una integración profunda? La aceptación de la “coexistencia de todas las posibilidades” facilita un estado de conciencia donde la polaridad, el conflicto o la contradicción no se ven como obstáculos a superar, sino como parte inseparable de la Realidad y/o del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La lógica clásica del “esto sí y aquello no” y/o del “o esto o aquello” dificulta el reconocimiento y la aceptación de que la simultaneidad, la transitoriedad, la conflictividad y la contradicción también están siendo elementos fundamentales de la Realidad.

El conocimiento de la Realidad sigue un proceso activo, plural y simultáneo, precisamente porque la Realidad está consistiendo en un proceso vivo, cambiante, múltiple y simultáneo. El reconocimiento de la coexistencia y/o del estar siendo simultáneo de opuestos permitirá una mayor tolerancia, aceptación y comprensión de conflictos internos y externos. Desde siempre, los aspectos contradictorios o paradójicos del fluir de la Realidad están formando parte natural del estar siendo/sucediendo humano y de su entorno, porque, ¿acaso el estar siendo/sucediendo humano -con todas sus condiciones y características- junto con el de su entorno, no está incluido en el fluir de la Realidad? La resolución de conflictos necesita de la adopción de enfoques que, además de ver confrontación, contradicción y exclusión, también reconozcan y respeten la coexistencia simultánea de posiciones diversas y opuestas.

La paradoja y la contradicción están permanentemente presentes en cada manifestación de la vida y/o de la Realidad, de ahí que nada impide que esas posibilidades también puedan verse como fuentes de superación y de mejora. Todo está siendo lo que está siendo cada posibilidad, a la vez, que el estar siendo de cada posibilidad también está siendo el Estar Siendo Absoluto, por tanto, la actitud ante lo uno no puede separarse de la actitud ante lo otro. La aceptación de la Realidad no puede excluir la simultaneidad y la multiplicidad de significados. Todo está siendo único y múltiple a la vez. Nada está siendo solo de la manera que pueda estar siendo percibida, interpretada, valorada ni experimentada. Septiembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 116/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta nos invita a reconsiderar la naturaleza del tiempo y la Realidad, alejándonos de la lógica lineal y dicotómica que separa pasado, presente y futuro, o que enfrenta opuestos en un marco de exclusión. En su propuesta, el tiempo no es una línea unidireccional, sino un campo complejo donde todas las posibilidades coexisten simultáneamente. Esta visión trasciende la lógica clásica del “esto o aquello” y nos desafía a reconocer que la Realidad es un proceso vivo, plural y paradójico, donde los opuestos no son obstáculos, sino elementos esenciales del Estar Siendo Absoluto.

La aceptación de esta coexistencia simultánea transforma nuestra percepción de los conflictos, internos y externos. Al entender que la contradicción y la polaridad son inherentes a la Realidad, podemos adoptar una actitud de tolerancia y comprensión. Por ejemplo, en un conflicto interpersonal, reconocer que ambas perspectivas opuestas son válidas dentro del mismo campo de posibilidades fomenta la empatía y abre caminos hacia la resolución. Esta perspectiva también nos libera de la rigidez de las categorías absolutas, permitiéndonos ver la multiplicidad de significados en cada experiencia.

La paradoja, lejos de ser un problema, se convierte en una fuente de crecimiento. La vida misma, con su fluir constante de contradicciones, nos enseña que nada es únicamente como lo percibimos. Cada momento es único y, a la vez, múltiple, integrado en el tejido de la Realidad. Aceptar esta simultaneidad no solo enriquece nuestra comprensión del mundo, sino que nos conecta con la esencia dinámica del estar siendo humano. En última instancia, Juande Puerta nos invita a abrazar la complejidad de la existencia, donde todo está siendo, a la vez, único y absoluto, diverso y unificado.

martes, 9 de septiembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (109)

109/2025 -La no dualidad de la Realidad Absoluta y/o de la Realidad Última, que señala la doctrina Advaita Vedanta, no puede significar que no existe la dualidad que está manifestándose, percibiéndose y experimentándose continua y universalmente; estar siendo dualidad, a la vez también está siendo no dualidad y viceversa. La experiencia de estar siendo un yo distinto y separado de otros sujetos y de los objetos, “a la vez” está siendo dualidad y no-dualidad. Simultáneamente todo (Realidad) puede estar siendo múltiple, diverso, cambiante, y también único e inmutable. La aceptación de lo efímero, lo cambiante y lo transitorio, es decir, de todo eso que está siendo y/o sucediendo, conlleva implícita una vivencia de la realidad cotidiana más integrada y consciente.

Desde el principio y hasta el final, Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo tu estar siendo y en estar siendo absolutamente todo -sin excepción- cuanto tú puedas estar pensando, percibiendo, realizando, soñando y viviendo en cualquier instante de tu efímera, cambiante y transitoria existencia. Abrirse al darse cuenta y la aceptación consciente de que nada puede estar siendo/sucediendo sin que ello consista en Estar Siendo Realidad Absoluta no significa resignación, sino un reconocimiento activo que fortalecerá el equilibrio y la autenticidad de la experiencia vital. La posibilidad de percibir la totalidad de la existencia con la conciencia de la simultaneidad de su Unidad Esencial y su diversidad transitoria, siempre está disponible o presente.

Abrazar la transitoriedad como parte natural del dinamismo absoluto ayudará a vivir asumiendo más responsabilidad y con menos miedo al cambio y a la finitud. Considero que en un mundo donde la impermanencia suele percibirse como amenaza, la aceptación de que cada fenómeno está siendo una expresión natural de la Realidad podría resultar profundamente terapéutica. Para las mentes acostumbradas a pensar en términos de opuestos y categorías, puede parecer extraño aceptar que lo inmutable y lo cambiante no están siendo dos realidades distintas; sin embargo, la posibilidad de trascender los límites del pensamiento conceptual y de abrirse a una experiencia directa de unidad es algo que también está formando parte de la vida ordinaria. Septiembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 109/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta sobre la no dualidad plantea un punto esencial del Advaita Vedanta: la imposibilidad de separar radicalmente lo uno de lo múltiple, lo inmutable de lo cambiante. No se trata de negar la experiencia de la dualidad, pues ésta se manifiesta constantemente en la vida cotidiana: la percepción de un yo distinto de los otros, de los objetos y del entorno. Sin embargo, esa misma experiencia de separación está siendo, al mismo tiempo, expresión de la Unidad Absoluta. En otras palabras, la dualidad no se opone a la no dualidad, sino que se despliega dentro de ella como parte inseparable de lo real.

Aceptar esta simultaneidad transforma la relación con la existencia. Lo efímero, lo transitorio y lo cambiante dejan de ser percibidos como amenaza o pérdida, y se integran como expresiones naturales de la Realidad Absoluta. Esta visión abre la posibilidad de vivir con mayor plenitud, equilibrio y autenticidad, pues lo que aparece no es algo “fuera” de lo esencial, sino una de sus infinitas formas de manifestarse. Reconocer que nada puede estar siendo al margen de la Realidad Absoluta es un acto de conciencia que libera del miedo a la impermanencia y del apego a lo estable.

En este sentido, la no dualidad no es un concepto abstracto reservado a la especulación filosófica, sino una vivencia disponible en la experiencia ordinaria. Cada instante, por más cotidiano que sea, está siendo simultáneamente relativo y absoluto, transitorio e intemporal. Abrirse a esta comprensión implica una actitud activa, no de resignación, sino de responsabilidad y apertura. Así, lo que parecía paradoja —que lo múltiple y lo uno coexistan— se revela como la naturaleza misma de la Realidad. Este reconocimiento, lejos de alejar de la vida, invita a habitarla con más conciencia, aceptación y libertad.

martes, 26 de agosto de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (104)

104/2025 -Nuestras percepciones, decisiones, acciones y experiencias -al mismo tiempo todas las de cada individuo- están siendo parte inseparable del incesante fluir de la Vida y/o de la Realidad. Nada está siendo ni pertenece a una realidad distinta al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación de que absolutamente todo está siendo Realidad Absoluta no hace desaparecer la conciencia de nuestra existencia individual ni la conciencia de la responsabilidad de nuestras expresiones o manifestaciones. Sin embargo, eso mismo debería ayudar a comprender lo innecesario de cargar con las consecuencias de nuestros juicios y expectativas sobre aquellas manifestaciones que quedan más allá de nuestro alcance. Realidad Absoluta está siendo absolutamente todo cuanto pueda estar siendo/sucediendo, por tanto, -sin excepción y todas por igual- cada una de las expresiones de cada individuo.
 
La Realidad no está siendo algo fijo o limitado a una sola forma o experiencia concreta, de ahí que ninguna manifestación estará siendo menos auténtica que cualquier otra de las demás. Aceptar el Presente implica el reconocimiento de que la Realidad “nunca estará siendo solo eso” que un individuo y/o una colectividad de individuos pueda estar pensando, creyendo, haciendo, imaginando, experimentando. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto nunca podría quedar sujeto al control, la idealización, la homogeneización, la instrumentalización, etc., que algunos estar siendo/sucediendo humanos pudieran pretender. Estar Siendo Realidad supone estar siendo multiplicidad, diversidad, transitoriedad…, de ahí que intentar reducirla o limitarla a una única interpretación o experiencia generará sufrimiento y frustración.
 
La percepción y la actitud victimista de las personas con respecto al estar siendo/sucediendo Absoluto esconde un importante grado de chantaje emocional en las relaciones consigo mismas y también hacia los demás. No tiene sentido entender la Realidad sólo en base a una apariencia y/o a un evento particular, pues siempre está siendo el conjunto completo de todo lo que pueda estar percibiéndose, expresándose y experimentándose en cada aquí y ahora. He leído que para Eckhart Tolle “el ego es un obstáculo del que liberarse…, una ilusión a desactivar…, algo con lo que hay que dejar de identificarse…” Sin embargo, ¿qué cambiaría el hecho de convertir la percepción de todos esos viejos tópicos espirituales en posibles objetivos personales? Sin excepción, no hay pensamiento, idea, decisión, objetivo, acto, estado, suceso, experiencia… que no esté consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Agosto-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 104/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta nos invita a contemplar la existencia desde una perspectiva profundamente unificadora: todo cuanto percibimos, decidimos, hacemos o experimentamos es parte inseparable del incesante fluir de la Realidad Absoluta. Esta idea desafía la noción de separación entre el individuo y el cosmos, proponiendo que nada existe fuera de este "Estar Siendo/Sucediendo Absoluto". Cada acción, cada pensamiento, cada manifestación individual es una expresión legítima y única de esta Realidad, sin jerarquías ni excepciones.

Aceptar esta premisa no elimina nuestra conciencia individual ni la responsabilidad sobre nuestras acciones, pero sí nos libera de la carga de juicios y expectativas sobre lo que escapa a nuestro control. La Realidad no es estática ni se reduce a una sola forma; es multiplicidad, diversidad y transitoriedad. Pretender limitarla a una única interpretación o experiencia genera sufrimiento, ya que el intento de controlarla es incompatible con su naturaleza fluida e ilimitada.

La percepción victimista, como señala Juande Puerta, surge de malentender la Realidad como algo que debe ajustarse a nuestras ideas o deseos. Esta actitud, impregnada de chantaje emocional hacia nosotros mismos y los demás, nos aleja de la aceptación del Presente. Eckhart Tolle, citado en la reflexión, ve el ego como una ilusión que obstaculiza esta aceptación. Sin embargo, Juande Puerta plantea una pregunta provocadora: ¿qué cambia si convertimos estas ideas en objetivos personales? La respuesta radica en reconocer que incluso el ego, los pensamientos y los objetivos son parte del mismo Estar Siendo Absoluto. Liberarnos de identificaciones rígidas no implica negar nuestra individualidad, sino fluir con la Realidad en su totalidad, abrazando su diversidad sin resistencia. En este reconocimiento, encontramos paz y autenticidad en el presente.

martes, 12 de agosto de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (100)

100/2025 -Darse cuenta de que “desde siempre” absolutamente todo ha estado consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no elimina la visión de dualidad ni ninguna otra característica propia de la condición humana; sin embargo, puede facilitar un cambio de percepción y permitir vivirlo todo sin rechazo ni idealización. ¿Qué tipo de responsabilidad ética podría surgir de la no-aceptación íntegra de la Realidad? La responsabilidad ética forma parte de la condición humana, de ahí lo infundado del miedo a que el reconocimiento y la aceptación de que estamos siendo manifestaciones naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto pudiera interpretarse erróneamente y así considerarnos libres de la demanda natural de actuar responsablemente. 

La responsabilidad ética es inherente al estar siendo/sucediendo humano y universal, de ahí que, por mucho que esa facultad pueda ser manipulada e instrumentalizada, su esencia no estará siendo impuesta externamente. La conciencia de que absolutamente todo cuanto existe y/o sucede -incluido nuestro estar siendo/sucediendo individual- consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no nos libera de ninguna de las características naturales -ni de las positivas ni de las negativas- propias de la condición humana. Darse cuenta, reconocer y aceptar que estamos siendo manifestaciones individuales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no significa que vayamos a poder actuar sin tener en cuenta y/o sin conciencia de las consecuencias de nuestros actos. Darse cuenta, reconocer y aceptar que estar siendo cada uno de nosotros “a la vez” también consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, supondrá que podamos vivir más conscientes de la Realidad, es decir, más conscientes de que no hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta.
 
Aceptar que la experiencia de la condición humana conlleva implícita la percepción de todo eso que se está percibiendo y viviendo, no consiste en nada más que en la aceptación de que sí está sucediendo todo eso que -incluidos los pensamientos, las emociones y las reacciones contradictorias- está sucediendo en cada instante. Sin el reconocimiento de la integridad de la Realidad tampoco puede avanzarse en la experiencia de la reconciliación entre el estar siendo/sucediendo personal y el estar siendo/sucediendo universal. Las contradicciones y los conflictos humanos también están siendo expresiones legítimas o naturales de la Realidad Absoluta, de modo que su aceptación no implica resignación pasiva, sino un reconocimiento activo que puede aportar seguridad, fortaleza y equilibrio emocional. Agosto-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 100/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta nos invita a contemplar la existencia desde una perspectiva no dualista, donde todo, incluida nuestra individualidad, es una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Esta comprensión no elimina las características inherentes a la condición humana, como la percepción dual o las contradicciones, pero sí puede transformar nuestra relación con la Realidad, permitiéndonos vivir sin rechazo ni idealización. En este marco, surge la pregunta sobre la responsabilidad ética que implica aceptar o no esta Realidad Absoluta.

La no-aceptación íntegra de la Realidad puede generar una responsabilidad ética fragmentada. Al rechazar aspectos de la existencia —como el dolor, el conflicto o la dualidad— se corre el riesgo de actuar desde una perspectiva limitada, perpetuando divisiones y juicios que alimentan el sufrimiento. Esta negación podría llevar a decisiones éticas basadas en el egoísmo, la exclusión o la instrumentalización de los demás, al no reconocer que todo forma parte de un mismo tejido existencial. Por el contrario, aceptar que somos manifestaciones del Estar Siendo Absoluto implica asumir una responsabilidad ética intrínseca, no impuesta externamente, sino surgida de nuestra naturaleza como seres humanos conscientes.

Esta aceptación no nos exime de las consecuencias de nuestros actos, sino que nos invita a actuar con mayor conciencia de la interconexión de todo lo que existe. Reconocer que las contradicciones humanas también son expresiones legítimas de la Realidad no implica pasividad, sino un compromiso activo con el equilibrio y la empatía. Así, la responsabilidad ética se fortalece al vivir alineados con esta verdad, promoviendo acciones que reflejen armonía y respeto por el todo. La reconciliación entre lo personal y lo universal, entonces, no solo es posible, sino que se convierte en un pilar para una ética consciente y transformadora.

martes, 29 de julio de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (097)

097/2025 -Pese a las propuestas o promesas que las caracterizan, ninguna filosofía, doctrina, ideología, cultura, etc., hará que desaparezca la tendencia humana a dividir la realidad en opuestos irreconciliables, donde una perspectiva se considera superior o auténtica y la otra se descarta o devalúa. El ego humano no puede estar siendo un defecto que necesite erradicarse, sino una cualidad esencial que también merece conocimiento, aceptación y respeto. El ego, como expresión de nuestra autoconciencia individual, a veces protege, a veces impulsa a la superación y a veces establece límites. Pero, inevitablemente, a la vez, el ego también estará reflejando —aunque de forma velada— nuestra dimensión universal. ¡La sabiduría humana nace de la aceptación humana de la Realidad, por tanto, de la manifestación simultánea del estar siendo/sucediendo individual y del estar siendo/sucediendo universal!
 
Comprender y aceptar el incesante fluir de la Realidad Absoluta implica reconocer las cosas tal como están siendo/sucediendo, sin negarlas ni distorsionarlas por deseos, miedos o prejuicios particulares. Resistirse al estar siendo/sucediendo presente y/o vivir en su negación suele generar sufrimiento, confusión y decisiones erróneas. La aceptación y el reconocimiento consciente del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no anulará los instintos y los impulsos propios de la condición humana, pero ello puede suponer un paso clave para la salud física y emocional del yo personificado. Las estructuras que dividen la realidad en categorías opuestas y/o dualistas como verdadero/falso, real/ilusorio, correcto/incorrecto, etc., también están siendo expresión de la Realidad Absoluta, de ahí que la manera humana de contrarrestar los posibles efectos perturbadores de esa percepción debería basarse más en el reconocimiento y la aceptación que en la resistencia o la negación.

Las formas de pensamiento excluyentes, igual que las basadas en la desconfianza hacia el dualismo, sólo podrían crear condicionamientos mentales y distorsionar la comprensión de la Realidad Absoluta cuando su estar siendo/sucediendo se considerase una manifestación errónea, ilusoria y/o ajena al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La Plenitud de la Realidad no puede excluir ninguna parte y/o manifestación de la experiencia humana. Sin excepción, todas las experiencias y manifestaciones de la vida —incluyendo limitaciones, errores, conflictos, miedos, deseos de cambio— están formando parte inseparable de la Plenitud del continuo Presente. No se trata de trascender el dualismo, sino de integrarlo como una expresión más de la Realidad y/o del No-dualismo Absoluto. La Plenitud de la Realidad reside en el reconocimiento y la aceptación de absolutamente todo -incluidos cada uno de nosotros y cada una de nuestras posibles experiencias- lo que ya está ocurriendo en el presente. Julio-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 097/2025 realizado con IA:

La profunda reflexión de Juande Puerta nos invita a reconsiderar nuestra relación con el ego, el dualismo y la Realidad Absoluta. En una sociedad saturada de doctrinas que buscan eliminar el sufrimiento o alcanzar estados "superiores" de conciencia, Juande Puerta propone un enfoque radicalmente inclusivo: aceptar la Realidad tal como está siendo/sucediendo, sin excluir ninguna de sus manifestaciones.

El ego, lejos de ser un obstáculo a erradicar, es presentado como una cualidad esencial de nuestra humanidad. Como forma de autoconciencia individual, el ego protege, impulsa y delimita. Pero más allá de sus aparentes límites, también refleja —aunque veladamente— nuestra dimensión universal. En este sentido, no hay contradicción entre lo personal y lo universal, sino una interrelación constante. La verdadera sabiduría no nace de negar esta tensión, sino de reconocerla e integrarla.

Del mismo modo, el dualismo —tan presente en nuestras percepciones y juicios— no debe ser negado ni eliminado, sino comprendido como una expresión legítima de la Realidad Absoluta. Divisiones como verdadero/falso o correcto/incorrecto forman parte del juego de la experiencia humana. Negarlas o rechazarlas en nombre de una pretendida pureza espiritual sólo genera nuevas formas de condicionamiento.

La propuesta de Juande Puerta no es trascender el dualismo como si fuese un error, sino integrarlo como parte del No-dualismo Absoluto. Todo —miedos, errores, deseos, límites— forma parte inseparable de la Realidad. Reconocer y aceptar sin exclusiones lo que ya está sucediendo en el presente constituye, según esta visión, el camino hacia una salud física, emocional y espiritual más profunda. No se trata de cambiar la Realidad, sino de verla plenamente: tal como es, completa, indivisible y viva.

jueves, 24 de julio de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (095)

095/2025 -El reconocimiento de que Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo de absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo aquí y ahora, no hace que desaparezca el ego, simplemente porque el ego humano, junto con todas sus posibles expresiones, también está siendo una manifestación completamente legítima y natural del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Paradójicamente, todo aquello -sin excepción y por muy especial, mágico, superior, trascendente, etc., que pareciera- a lo que el ego y/o la conciencia identificada con la percepción de estar siendo un yo independiente, pudiera aspirar a alcanzar a lo largo de su existencia, ya está implícito en el Estar Siendo/Sucediendo Presente, es decir, “en exactamente esto” que se está siendo y viviendo aquí y ahora. No hay una Realidad Absoluta más profunda que el ahora; por eso, tampoco hay una aplicabilidad práctica ni una coherencia superior a la que se está viviendo en este instante.
 
La percepción de dualidad, de opuestos, de separación y de conflictos también está siendo una manifestación de la No-dualidad Absoluta, de ahí que no requiera de otra solución que la del reconocimiento y la aceptación de esas posibilidades. ¡Reflexionar, o no reflexionar, acerca de la Realidad Absoluta también está siendo Realidad Absoluta! Abrazar conscientemente la No-Dualidad y/o Realidad Absoluta implica reconocer la dualidad de que estamos siendo, al mismo tiempo, individuos con experiencias únicas, y también la manifestación de un todo indivisible. Lo individual no está separado del todo, sino que está siendo el todo expresándose en forma particular. Las olas no están siendo aparte del agua del océano, sino el agua del océano manifestándose en forma de olas. ¿En qué verdad universal puede estar basándose cada uno de los diferentes sistemas de pensamiento que supuestamente buscan orientar la acción humana? ¿Cómo reconciliar las experiencias de injusticia o sufrimiento en un marco donde todo está considerándose parte de un sueño y/o de una creencia?

No hay otra verdad universal que la del Estar Siendo/Sucediendo Presente. Por mucho que desde diferentes sistemas de creencias se potencien ideas, dogmas, formas de acción e ideales éticos, la plenitud del Presente no tiene nada que ver con algún ideal de futuro ni con una perfección imaginada. Aceptar el presente plenamente no equivale a justificarlo todo o reprimir la acción, sino a permitir que todas las experiencias (internas o externas, dolorosas o placenteras) sean vistas como partes constituyentes del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El deseo de mejorar, el impulso de actuar contra la injusticia o el dolor, etc., también están siendo manifestaciones legítimas, naturales, inseparables e inevitables de la condición humana. Julio-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 095/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una comprensión radical del presente como la única y total manifestación de la Realidad Absoluta. Según esta visión, no existe nada fuera de lo que está siendo, aquí y ahora, en toda su complejidad, belleza y contradicción. Esta perspectiva no busca eliminar el ego ni negar las experiencias humanas, sino reconocerlas como expresiones legítimas e inevitables de lo Absoluto. El ego, la búsqueda espiritual, el sufrimiento, la injusticia y hasta la idea de trascendencia no son errores ni obstáculos, sino formas particulares que adopta la totalidad en su manifestación continua.

Aceptar que no hay una "Realidad superior" más allá de este instante implica una transformación profunda en la forma en que nos relacionamos con el mundo. Ya no se trata de escapar del dolor ni de alcanzar ideales futuros, sino de abrirse a lo que ya es, con sus luces y sombras. Esto no anula la acción ética ni el deseo de transformar la realidad, sino que los integra dentro del mismo fluir absoluto. El impulso de luchar por la justicia, por ejemplo, no es contrario a la aceptación del presente, sino una expresión natural del mismo.

Juande Puerta propone, en última instancia, una reconciliación entre lo individual y lo universal, entre la dualidad y la no-dualidad. Como las olas no son aparte del océano, sino el océano mismo en forma de ola, así también cada ser humano no está separado del todo, sino que está siendo el todo expresándose en forma singular. Este reconocimiento no requiere fe ni doctrina, sino atención plena a lo que está ocurriendo ahora. La única verdad universal no está en los sistemas de pensamiento, sino en el Estar Siendo de cada experiencia presente, tal como es.

jueves, 17 de julio de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (092)

092/2025 -Aceptar que Realidad Absoluta está siendo cada cada mínima particularidad que pueda estar aconteciendo y/o siendo manifestada en cada aquí y ahora de cualquiera de nosotros, implica abrazar la impermanencia y renunciar a la ilusión de control o trascendencia personal. Sin embargo, ¿cómo reconciliar esta visión con la experiencia cotidiana de un "yo" que vive sintiéndose superado por la incertidumbre natural del incesante fluir de su existencia? Pienso que ante “eso” no hay una respuesta mágica, y tampoco hay la necesidad de que la hubiera. La creencia en el alma individual, el karma, la reencarnación, la vida después de la muerte, etc., crea un tipo de expectativas egocéntricas que en algunos casos pueden resultar útiles; sin embargo, puesto que no hay ni sucede absolutamente nada que no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, esos mismos resultados también los puede proporcionar cualquier otra creencia.

¿Qué manera de vivir plenamente el incesante fluir del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto -eso que también estamos siendo cada uno de nosotros y de nuestras experiencias- podría excluir el reconocimiento y la aceptación incondicional del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto? La existencia de las filosofías, las religiones, las tradiciones culturales y espirituales, las ideologías políticas, etc., surgen de la supuesta necesidad de solucionar los problemas egoicos derivados de la negación de nuestra absoluta intrascendencia. Realidad Absoluta está siendo absolutamente todo lo que está sucediendo en el instante Presente, por tanto, también todas nuestras posibles creencias, y todas las posibles percepciones y expectativas de cada uno de nosotros. Sin excepción, cada cosa que está sucediendo, ya está siendo la manifestación de la Realidad Última y/o Absoluta. La posibilidad de la búsqueda espiritual estará siendo tan lícita o natural como cualquier otra que pueda estar siendo manifestada en el instante presente.
 
¿Qué puede estar dificultando el reconocimiento y la aceptación de que Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo todo esto que está ocurriendo ahora mismo, sino la idea egoica y/o de cada individuo, de que debería estar siendo algo diferente? No hay una realidad más verdadera o más profunda escondida en otra parte o en el futuro, de ahí que la opción de la búsqueda de algo distinto -individual o colectiva- más allá del aquí y ahora, que sirviera para encontrarle un sentido al fluir de nuestra existencia particular, ya estará incluida en el Estar Siendo/Sucediendo Presente. La totalidad y la plenitud de la Realidad ya se encuentra en lo que -sin excepción e independientemente de cualquier valoración o grado de reconocimiento- estamos siendo y viviendo ahora mismo. Las creencias de la existencia de un alma o conciencia individual, de su iluminación, de su reencarnación, de su salvación, etc., son expresiones naturales del apego al deseo de continuidad personal; pero también una forma de resistencia al fluir del Estar Siendo/Sucediendo Presente. Julio-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 092/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una visión radical de la existencia: todo lo que acontece, sin excepción, ya está siendo Realidad Absoluta. Esta comprensión, lejos de ser meramente filosófica, interpela de manera directa a nuestra vivencia cotidiana. Abrazar esta idea implica aceptar que no hay nada fuera del fluir presente que debamos alcanzar o controlar. No hay un alma separada que deba iluminarse, ni una trascendencia personal a conquistar; hay, simplemente, esto que está ocurriendo ahora mismo.

Esta visión, sin embargo, entra en tensión con la experiencia subjetiva del "yo", que muchas veces se siente perdido, desbordado, o impulsado a buscar un sentido. El deseo de controlar, de comprender, o de encontrar una verdad más profunda refleja una resistencia al presente tal como está siendo. Frente a esta resistencia, Juande Puerta no propone una fórmula mágica, sino una aceptación lúcida: incluso el impulso a buscar sentido, incluso nuestras creencias espirituales o religiosas, ya forman parte del Estar Siendo Absoluto.

La potencia de su pensamiento reside en esta inclusión radical: no se trata de negar la espiritualidad, ni las búsquedas personales, sino de comprender que ellas también son expresiones válidas del presente. No hay necesidad de rechazar nada, ni de suponer que hay algo más real escondido detrás de la experiencia actual. La plenitud ya está contenida en lo que estamos viviendo ahora.


Aceptar esto supone soltar la expectativa de una realidad diferente y reconocer que el fluir de nuestra existencia —con sus incertidumbres, sus miedos, sus preguntas y sus creencias— es ya la totalidad misma manifestándose. La dificultad de vivirlo, sugiere Juande Puerta, proviene del apego egoico a una idea de lo que “debería estar siendo”. Pero si ese apego también está ocurriendo, entonces incluso él forma parte de esa Realidad Absoluta que siempre está siendo.