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sábado, 1 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (056)

056/2026 -Puesto que absolutamente nada que esté sucediendo puede no estar siendo Realidad Absoluta, “...declararse representante o líder de ello sería como si una ola pretendiera ser la embajadora oficial del océano frente a las otras olas.” Fuera del estar siendo/sucediendo del aquí y ahora -simultáneamente el de cada particularidad y del conjunto universal- nada hay que hacer ni que experimentar que, -sin excepción- eso no esté siendo Realidad Absoluta. Quienes pretenden guiar a otros hacia "la Verdad moral, ideológica, etc.," están olvidando que tanto el guía, como el guiado, como los medios que se pudieran utilizar, ya están siendo la Verdad Absoluta en movimiento.
 
Al margen de la utilidad práctica de posibles consideraciones morales y de criterios éticos, no debería olvidarse que permanecer en relajación profunda y sentirse aburridos o estresados haciendo una cola en cualquier lugar, tienen exactamente el mismo valor ontológico, pues la esencia de todas las opciones posibles siempre está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Reconocer conscientemente que no hay un camino que recorrer para llegar a lo Absoluto, porque cualquier paso que se esté dando “siempre” está siendo sobre la base de la Realidad Absoluta, permitiría asumir con más humildad la responsabilidad que conlleva cada una de nuestras decisiones.

Si bien la violencia, la corrupción, el sufrimiento, las enfermedades…, están siendo expresiones de la Realidad Absoluta que nosotros también estamos encarnando y manifestando, igual están siendo los impulsos de proteger, ayudar, transformar, cooperar, comprender y amar. Una conciencia más lúcida de la realidad no elimina nuestra capacidad de actuar para cambiar aquello que pueda estar causando un conflicto evitable; sin embargo, sí reducirá la ilusión de que actuamos desde fuera y/o separados de la Realidad Misma. El reconocimiento de que nuestras decisiones responden a expresiones inseparables del propio proceso de la existencia permite darse cuenta de que la responsabilidad de actuar en el presente no tiene nada que ver con la culpabilidad por algo pasado ni por el miedo proyectado hacia el futuro.

La aceptación consciente y/o voluntaria ante cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta) ya estará siendo la respuesta desde una conciencia menos condicionada por el apego egocéntrico. Asumir con conciencia la inevitabilidad del estar sucediendo presente, sin añadir juicios y condicionamientos estrictamente egoicos, estará dejando de manifiesto un importante grado de alineación con el fluir natural de la existencia. Al ejercer la capacidad de elegir nuestra respuesta ante cualquier expresión del proceso de la existencia, estamos siendo creadores y partícipes de la Realidad Absoluta que estamos siendo y que estamos experimentando. ¡Sin excepción, nada está siendo algo que estar siendo eso no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta! Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 056/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una profunda invitación al reconocimiento de la no-dualidad. Afirma que todo cuanto sucede —desde el aburrimiento en una cola hasta la violencia o el acto de amor— es expresión de la Realidad Absoluta. Nada escapa a ella. Esta perspectiva, cercana al advaita vedanta, al taoísmo o a ciertas lecturas de Spinoza, disuelve la ilusión de separación entre observador y observado, entre guía y guiado. Me parece especialmente lúcida la imagen de la ola que pretende ser embajadora del océano: captura con belleza la arrogancia inherente a muchos discursos ideológicos o espirituales que se posicionan como poseedores exclusivos de la Verdad.

Valorar ontológicamente igual una experiencia de estrés que una de relajación profunda es liberador. Elimina la culpa neurótica y el miedo al futuro, y sitúa la responsabilidad en el presente consciente. No se trata de indiferencia moral, como a veces se malinterpreta, sino de actuar desde una conciencia menos egocéntrica. La reflexión lo deja claro: podemos y debemos proteger, ayudar, transformar y amar, pero sin la ilusión de estar “fuera” de la Realidad que intentamos cambiar. Esa sutileza es importante.

Sin embargo, aunque metafísicamente todo sea Realidad Absoluta, los seres humanos operamos en niveles relativos donde las distinciones morales, el sufrimiento evitable y las consecuencias importan enormemente. Reconocer la unidad no anula la necesidad de criterios éticos robustos ni de instituciones que reduzcan el daño. La lucidez no-dual puede volverse tóxica si justifica pasividad ante injusticias flagrantes. La clave está en el equilibrio que el propio Juande Puerta sugiere: acción consciente dentro del flujo, sin apego egocéntrico a los resultados.

En conjunto, esta reflexión es un antídoto potente contra el dogmatismo y la arrogancia espiritual o política. Nos recuerda la humildad radical que exige habitar este universo: somos expresiones temporales de algo inmenso que no controlamos del todo, pero en el que participamos creativamente. Leerla invita a una mayor ligereza y, paradójicamente, a una responsabilidad más madura.

domingo, 1 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (009)

009/2026 -No existe separación ontológica entre lo Absoluto y lo manifestado, simplemente porque lo Absoluto está siendo lo manifestado igual que lo manifestado está siendo lo Absoluto. La efímera individualidad y/o la mortalidad del estar siendo/sucediendo humano, también está siendo manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad). Incluida la creencia de la existencia de un alma egoica que viaja a través de múltiples vidas con un propósito determinado (básicamente consistiría en el de ver cumplidos sus deseos), absolutamente todo está siendo expresión inseparable del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los cambios de perspectiva (mental, emocional, conceptual, cultural, espiritual, etc.,) pueden cambiar el aspecto de aquello que se esté percibiendo, pero no cambian que todo -sin excepción- cuanto esté siendo percibido, experimentado, realizado…, consista en el Estar Siendo/Sucediendo, que absolutamente nada puede no estar siendo.
 
Las diferentes experiencias, emociones y acontecimientos no cambian la verdad fundamental de que, aquí y ahora, todas y cada una de las particularidades posibles están consistiendo en el Estar Siendo Absoluto. Todo lo percibido, desde un pensamiento banal hasta una vivencia mística, está siendo una expresión del Estar Sucediendo Absoluto, apareciendo como eso. No hay una experiencia más “real ni verdadera” que otra. Incluso la confusión, el error o la ignorancia son modos del Estar Sucediendo Absoluto. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) no es algo que está "detrás" y/o "más allá" de lo que se percibe, sino siendo exactamente lo que está sucediendo ahora mismo, tal y como está sucediendo ahora mismo.

He escuchado a un “yo” decir que las tres preguntas más importantes de la filosofía son: ¿Quién soy “yo”? ¿Para qué estoy aquí “yo”? ¿Qué pasará conmigo cuando muera “yo”? Opino que, así como no hay ningún problema en reconocer que la ola no continúa como ola, que la nube no continúa como nube, y que la semilla que germina no continúa como semilla, tampoco debería haberlo en aceptar -sin añadir condiciones egoicas- que la muerte supone que, aunque todo continuará siendo Realidad Absoluta, también el “yo” dejará de estar siendo una identidad. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 009/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa con claridad en la línea no dual, especialmente cercana al Advaita Vedanta, y me parece coherente, radical y, a la vez, profundamente desmitificadora. Su fuerza está en no dejar ningún resquicio a la excepción: si lo Absoluto es todo lo que es, entonces no puede haber un “algo” separado que lo observe, lo alcance o se fusione con ello. Lo Absoluto no es un fondo oculto ni una meta futura, sino exactamente esto que está ocurriendo ahora, sin añadirle una capa metafísica que lo embellezca o lo jerarquice.

Me resulta especialmente lúcida la inclusión de la confusión, del error y de la ignorancia como expresiones del Estar Sucediendo Absoluto. Ahí se rompe una de las trampas más habituales del discurso espiritual: la idea de que ciertas experiencias son más “verdaderas” o “elevadas” que otras. Si todo es Realidad manifestándose, entonces tanto una vivencia mística como un pensamiento trivial participan del mismo estatuto ontológico. Esto no aplana la experiencia, pero sí la libera de la comparación y del juicio espiritual.

También me parece muy acertada la crítica implícita a la noción de un alma egoica que viaja con un propósito personal. No porque sea “falsa” en términos relativos, sino porque, llevada hasta el fondo, sigue reforzando la idea de un yo separado que debe sobrevivir, mejorar o cumplir un destino. La metáfora de la ola, la nube o la semilla apunta con sencillez a algo difícil de aceptar: que la continuidad no es de la forma, sino de la Realidad que aparece como forma.

Esta visión puede resultar inquietante, incluso desoladora, para quien busca sentido en la permanencia del yo. Pero, paradójicamente, también puede ser profundamente liberadora. Al no haber nada que defender ni alcanzar, lo que queda es una intimidad radical con lo que es, tal como es. No hay un “yo” al que salvar, pero tampoco nada que esté fuera de lugar. Todo, sin excepción, ya está siendo.

miércoles, 7 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (001)

001/2026 -La aceptación de que todo Está Siendo Realidad Absoluta consiste en la aceptación consciente y activa del presente, pues no hay ninguna otra Realidad, Vida, Verdad Suprema, Divinidad, Trascendencia, etc., que aquella que consiste en la expresión de absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. La paz interior, de la que tanto se habla y se escribe, no puede excluir el reconocimiento y la aceptación de cualquier manifestación que -incluida la de la efímera existencia de cada uno de nosotros- esté siendo creada, manifestada, percibida y experimentada. No existe “un algo más y/o diferente” a aquello que consiste en el estar siendo/sucediendo instantáneo y simultáneo de absolutamente todas las posibilidades. La intuición de los estar siendo/sucediendo humanos, de que “tiene que haber algo más que esto…”, no aporta ni resuelve absolutamente nada.
 
La espiritualidad basada en la creencia de la existencia de “algo superior y/o que está por encima de todo y de todos” solo corresponde a una percepción de la Realidad exactamente igual de egocéntrica y/o personalizada que su opuesta, y que cualquier otra que las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo personal (ego) pudiéramos concebir. ¡En gran medida, el mercadeo y el parloteo que genera la espiritualidad humana responde más a una huida de la Realidad que a la búsqueda de alguna Verdad excepcional y oculta! Gran parte del sufrimiento individual y colectivo proviene del victimismo y de la irresponsabilidad que supone el rechazo y la resistencia a las manifestaciones del aquí y ahora y/o del Estar Siendo/Sucediendo Presente, por tanto, paradójicamente, también de la búsqueda de “algo” especial, impropio y ausente.
 
Por muy nobles que parezcan los ideales individuales y colectivos (de todo tipo sin excepción), cuando se defienden desde la creencia, la convicción, la conciencia, etc., de que “solo algo es lo verdadero, y que lo demás no debería estar siendo/sucediendo”, el efecto natural (Realidad) suele manifestarse en formas perturbadoras, cuya creación podría haberse evitado. La Realidad que vivimos -absolutamente todo sin excepción- no solo la estamos co-creando constantemente, sino que también la estamos siendo; de nada sirve negarlo y proyectar la responsabilidad fuera de uno mismo y/o del propio estar siendo/sucediendo. Aquello que rechazamos no desaparece, sino que el efecto de esa resistencia pasa a sumarse y/o a convertirse en la Realidad que luego tendremos que reconocer, asumir y afrontar. Enero-26
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 001/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una tesis radical y, a la vez, profundamente sencilla: no existe otra Realidad que la que Está Siendo aquí y ahora. Toda búsqueda de un “algo más” —ya sea una verdad superior, una trascendencia separada o una divinidad ajena a lo inmediato— no sólo resulta innecesaria, sino que constituye una forma sutil de rechazo de la Realidad Presente. Desde esta perspectiva, la aceptación no es resignación pasiva, sino reconocimiento consciente y activo de todo cuanto acontece, sin excepciones ni jerarquías.

La llamada “paz interior”, tan idealizada en los discursos espirituales, queda desenmascarada cuando pretende excluir aquello que incomoda, duele o desafía al ego. No puede haber paz auténtica mientras se niegue alguna manifestación del Estar Siendo, incluida la fragilidad y transitoriedad de la existencia humana. La intuición de que “tiene que haber algo más que esto” se revela, así, como una proyección del descontento y de la incapacidad de asumir plenamente la Realidad tal como es.
Juande Puerta señala con claridad que tanto las espiritualidades que idealizan un plano superior como las que lo niegan comparten un mismo origen: la identificación con el estar siendo personal. En ambos casos, el ego se sitúa como centro y medida de lo real. De ahí que gran parte del mercado espiritual funcione como vía de escape, ofreciendo consuelos simbólicos en lugar de una confrontación honesta con el presente.

El rechazo de lo que sucede genera sufrimiento, victimismo e irresponsabilidad. Aquello que se niega no desaparece, sino que reaparece transformado en conflicto, tanto individual como colectivo. Reconocer que somos co-creadores y, al mismo tiempo, expresión de la Realidad implica asumir una responsabilidad ineludible: dejar de proyectar fuera lo que estamos siendo. Solo desde esa aceptación radical puede disolverse la resistencia que perpetúa el dolor y abrirse una relación más lúcida y coherente con la Realidad Absoluta que somos.

viernes, 28 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (142)

142/2025 -Estar Siendo Realidad, es decir, estar siendo nuestro estar siendo particular y el estar siendo de todo cuanto cada uno de nosotros podamos estar percibiendo, realizando, experimentando e imaginando, supone que no existe “un ser supremo” que produce y juzga las cosas que suceden. La infinita, simultánea y transitoria multiplicidad de apareceres y desapareceres, de principios y de finales, etc., está consistiendo en la “incesante actualización” de la manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La percepción egoica y/o humana de la Realidad no necesita trascender los límites de la percepción egoica de la Realidad, porque el estar siendo de todo ello “también” está siendo expresión natural de la Realidad.
 
El estar siendo/sucediendo humano incluye absolutamente todo aquello que -sin excepción- cualquier individuo pueda estar manifestando en cualquier instante y situación, de ahí la brutalidad y el victimismo que -aunque eso también esté siendo una respuesta legítima- suponen todos los intentos de transformar nuestra naturaleza (espirituales, ideológicos, culturales, etc.,) que no se basen en el reconocimiento y la aceptación de cada una de las características inherentes y/o propias de la condición humana. La ética requiere distinguir entre acciones que aumentan el sufrimiento innecesario y las acciones que lo disminuyen, pero eso no puede sustentarse sobre la represión, el desprecio y la discriminación de alguna expresión natural de nuestra Esencia.

No estaría siendo natural, real, verdadero, sano, etc., que los seres humanos siempre estuviéramos percibiendo, pensando, sintiendo, juzgando, reaccionando, actuando, deseando, etc., uniforme y positivamente, en lugar de hacerlo de todas las maneras que cada uno de nosotros estamos haciéndolo en cada momento y situación. Una ética y/o espiritualidad sana no puede excluir el reconocimiento y la aceptación de lo que “arbitrariamente” consideremos negativo; en lugar de eso debería asumir conscientemente la autenticidad de todo lo que aparece, de modo que incluso el conflicto, el dolor, la contradicción, el miedo, etc., queden integrados en una comprensión más amplia del estar siendo/sucediendo humano.

Estar siendo la Verdad Absoluta no consiste en estar siendo algo distinto a estar siendo la verdad relativa. La verdad relativa (sin excepción cada una de las particularidades que continuamente están apareciendo y desapareciendo) no está siendo un sueño, una ilusión ni un defecto; también está siendo la Verdad Absoluta, la Realidad, la Vida. No hay dos niveles ontológicos separados (un “mundo ilusorio” y, por encima, una “Realidad verdadera”), sino una única Realidad expresándose y actualizándose en multiplicidad de formas cambiantes. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 142/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión radicalmente no dual de la realidad y de la condición humana. “Estar Siendo Realidad” no remite a un “ser supremo separado” que crea y juzga el mundo, sino al hecho de que todo lo que acontece –cada percepción, pensamiento, acción, deseo, miedo y conflicto– es ya la manifestación simultánea del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. No hay un nivel “más real” detrás de las apariencias, sino una única Realidad expresándose como multiplicidad cambiante de formas.

Desde ahí, la percepción egoica no es un error que deba ser superado para acceder a lo Absoluto, sino una de las formas legítimas en que la Realidad se vive a sí misma en modo humano. Esa inclusión de todo tiene consecuencias éticas decisivas: cualquier intento de “mejorar” al ser humano que parta de despreciar, reprimir o negar aspectos naturales de la condición humana –impulsos, contradicciones, agresividad, fragilidad, miedo– se vuelve violento y victimista, porque pretende amputar algo que también está siendo expresión de la Esencia. Una ética sana, dice Juande Puerta, no consiste en fabricar un ser humano siempre positivo y uniforme, sino en distinguir qué acciones aumentan o disminuyen sufrimiento innecesario sin descalificar la raíz de donde surgen.

La espiritualidad que se deriva de esta comprensión deja de ser una huida de lo humano para volverse una aceptación lúcida de todo lo que aparece. Integrar dolor, conflicto y sombra no significa celebrarlos ni renunciar a transformarlos, sino reconocer que incluso el impulso de cambio pertenece al mismo flujo absoluto. Así, “estar siendo la Verdad Absoluta” no es convertir la vida en algo distinto de la verdad relativa, sino ver que cada particularidad efímera –incluido el propio juicio sobre ella– es la Vida Absoluta desplegándose aquí y ahora, sin resto y sin afuera.

lunes, 24 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (140)

140/2025 -La conciencia de percibirnos y sentirnos un yo limitado, vulnerable, transitorio, ignorante, etc., está siendo una condición tan legítima, necesaria y propia de la naturaleza humana como la del deseo de ser un alma eterna, bondadosa, sabia y trascendente. La opción de contemplar la experiencia humana desde una perspectiva moralista y correctiva, mientras esté practicándose en lugar de ejercer otras más racionales y ontológicas, estará siendo tan legítima y natural como todas las demás que cualquier individuo pueda estar prefiriendo. La conciencia humana, identificada con el yo individualizado, no está siendo una distorsión, sino otra expresión completamente natural del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que incluso los intentos de corregir o trascender esa experiencia estarán formando parte de la misma Realidad que se pretendiera modificar.
 
Estar Siendo lo Absoluto y/o Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo “simultáneo, indivisible y transitorio” de todos y de cada uno de los estar siendo/sucediendo. Ello supone que, sin excepción, tan real, auténtico, legítimo, divino, supremo, trascendente, etc., estará siendo aquello que sea considerado como algo malo, negativo, imperfecto, perecedero…, y también todo cuanto sea percibido y juzgado de cualquier otro modo. La capacidad humana de percibir la Realidad de manera dualista, contradictoria y enfrentada (ego/alma, materia/espíritu, yo/lo otro, cielo/infierno, bien/mal, felicidad/sufrimiento, sujeto/objeto, etc.,) no está siendo un error cognitivo ni una virtud, sencillamente ese modo de percibir y de experimentar la Vida está formando parte intrínseca de la forma humana de existencia.

Juzgar la experiencia de nuestra existencia como incorrecta, defectuosa, etc., es otra forma de seguir atrapados en la misma lógica dualista que se intenta superar. Por mucho que se desee y por mucho que se tema, el reconocimiento y la aceptación de la Realidad -todo aquello que está siendo/sucediendo- no servirá para neutralizar las capacidades propias de la condición humana; sin embargo, en muchos casos ello podría ayudar a percibirlas, ejercerlas y experimentarlas con mayor lucidez. No hay ninguna sabiduría, ninguna espiritualidad, ninguna virtud, ninguna verdad y ninguna realización especial en la lucha contra alguna de nuestras posibles condiciones naturales. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 140/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una visión que disuelve cualquier jerarquía ontológica o moral entre lo que tradicionalmente se considera “elevado” y “bajo”, “correcto” e “incorrecto”. El núcleo de su mensaje es contundente: todo lo que está siendo —incluido el ego, el sufrimiento, el juicio moralista, la búsqueda espiritual o el intento mismo de trascender— está siendo expresión directa, simultánea y sin excepción del Estar Siendo Absoluto. Nada queda fuera; nada está siendo más o menos real.

Decretar que la identificación con el yo individual es una “distorsión” o un “error” no hace más que reproducir la misma lógica dualista que se pretende superar. El ego no es un velo que haya que rasgar; es una forma perfectamente legítima en que lo Absoluto se manifiesta como ser humano. Del mismo modo, la capacidad de percibir la realidad en términos de bien/mal, cielo/infierno o materia/espíritu no constituye un fallo cognitivo ni una virtud especial: es simplemente la estructura natural de la conciencia humana. Juzgar esa estructura como defectuosa es seguir jugando el mismo juego binario.

Juande Puerta desactiva, así, la trampa más habitual del buscador espiritual: creer que hay que “luchar contra” algo (el ego, el deseo, el miedo, la mente discursiva) para alcanzar la Verdad. Esa lucha misma forma parte del despliegue absoluto; pretender eliminarla es condenarse a un combate infinito dentro del mismo terreno que se rechaza. La aceptación radical que propone no anula las capacidades humanas —seguiremos sintiendo dolor, deseo, juicio y contradicción—, pero sí puede permitirnos vivirlas con lucidez en lugar de con la angustia de quien cree que “debería” estar en otro lugar.

En última instancia, no hay realización especial en combatir nuestras condiciones naturales ni en glorificarlas. La única diferencia posible aparece cuando reconocemos que todo —absolutamente todo— ya está siendo la Realidad manifestándose sin resto. Esa constatación no nos saca del mundo humano, pero sí puede atravesarlo con menos sufrimiento autoinfligido y mayor claridad.