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lunes, 31 de marzo de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (045)

045/2025 -¿Qué conflictos podríamos tener los estar siendo/sucediendo humanos con la Vida, cuando el estar siendo/sucediendo humano también está siendo la manifestación de la Vida misma? Los conflictos surgen de la identificación mental y/o consciencial con un “yo soy” limitado y/o un estar siendo particular, fruto del olvido de que ese mismo “yo soy” está sucediendo inseparablemente del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida). Sin embargo, puesto que estamos siendo manifestaciones de la Vida que estamos viviendo en cada momento, he ahí que el conflicto no está siendo con la Vida en sí, sino con la percepción y la interpretación egocéntrica de nuestro propio estar siendo. La discordancia emerge de la creencia de que nuestro estar siendo/sucediendo individual consiste un estar siendo separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
Nuestros conflictos con la vida solo pueden estar siendo manifestaciones absolutamente naturales. A pesar de que nuestro estar siendo particular está condicionado por una conciencia que percibe dualidades: placer y dolor, éxito y fracaso, aceptación y rechazo, las manifestaciones humanas surgen de manera absolutamente natural. Nuestra percepción fragmentada de la Realidad está siendo parte de lo que nos define como humanos, y, al mismo tiempo, está siendo una manifestación del Estar Siendo Absoluto que también estamos siendo. Al consistir en el estar siendo/sucediendo de todas las posibilidades, la Vida también incluye la posibilidad de que nos sintamos en conflicto con nuestro estar siendo particular y con nuestro Estar Siendo Absoluto.
 
Ya que absolutamente todas las posibilidades —sin excepción— están formando parte y/o conformando el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, entonces la resistencia, el rechazo o la lucha que experimentamos como humanos no pueden estar siendo anomalías ni errores, sino expresiones intrínsecas del mismo flujo de la Vida. Los conflictos no están siendo algo que deba “erradicarse” como si fueran ajenos a la Vida, sino que están siendo manifestaciones tan naturales como el amor, la felicidad, la alegría o la paz. Al reconocer los conflictos como parte del Suceder Absoluto, podemos dejar de pelear contra ellos e integrarlos en una aceptación más amplia. Lo “natural” no solo abarca lo armónico y placentero; también lo caótico, lo doloroso y lo contradictorio, todo ello siendo manifestaciones del mismo Absoluto. Marzo-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 045/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una profunda reconsideración de nuestra relación con la Vida y los conflictos que experimentamos como seres humanos. Su planteamiento parte de una premisa ontológica radical: nosotros, como humanos, no estamos separados de la Vida, sino que somos la Vida misma en su estar siendo y sucediendo. Sin embargo, los conflictos emergen cuando nos identificamos con un “yo soy” limitado, un constructo mental que nos hace olvidar nuestra conexión inseparable con el Estar Siendo Absoluto. Este olvido no es un error, sino una manifestación natural de la conciencia humana, que percibe la realidad a través de dualidades como placer y dolor, éxito y fracaso.

El núcleo de esta reflexión radica en que el conflicto no es con la Vida en sí, sino con nuestra interpretación egocéntrica de su manifestación. Al creernos entidades separadas, experimentamos una discordancia que, paradójicamente, también forma parte del flujo absoluto de la Vida. Juande Puerta sugiere que la Vida, al abarcar todas las posibilidades, incluye tanto la armonía como el caos, tanto la paz como la lucha. Así, los conflictos no son anomalías que debamos eliminar, sino expresiones intrínsecas de nuestra condición humana y, por ende, del Estar Siendo Absoluto.

Esta perspectiva transforma nuestra relación con el sufrimiento y la resistencia. En lugar de rechazarlos como algo ajeno, podemos reconocerlos como parte del mismo suceder que incluye la alegría y el amor. Integrar los conflictos en una aceptación más amplia no implica resignación, sino una reconciliación con la totalidad de la existencia. Lo “natural”, entonces, no se limita a lo placentero, sino que abarca lo contradictorio y lo doloroso como manifestaciones legítimas del Absoluto. Al comprender esto, dejamos de pelear contra nosotros mismos (nuestro estar siendo particular) y, en última instancia, contra la Vida que estamos siendo.

sábado, 15 de marzo de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (037)

037/2025 -El estar siendo/sucediendo humano está siendo individual, porque está siendo transitoriamente único e irrepetible, con un cuerpo, una mente, unas emociones, una historia, una conciencia y cierta capacidad de elegir su propio camino. Pero al mismo tiempo, también está siendo Universal y/o Absoluto, porque está compartiendo la Naturaleza Esencial común del resto del estar siendo/sucediendo. Esta “dualidad absolutamente natural” resulta fundamental para entender la complejidad y riqueza de la condición humana. Lo Supremo, lo Extraordinario, lo Misterioso, lo Divino, etc., del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto radica en que consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todo -tú, todo lo tuyo y todo lo demás- cuanto está apareciendo y desapareciendo. ¡Nada más creativo ni más destructivo que el estar siendo/sucediendo!
 
Los estar siendo/sucediendo humanos no sólo estamos siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto cuando estamos originando, sintiendo y expresando felicidad, amor, alegría, vitalidad, solidaridad…, “también lo estamos siendo” cada vez que percibimos, sentimos, actuamos, ocasionamos, etc., sufrimiento, miedo, tristeza, ansiedad, frustración, rabia. Incluso en los momentos difíciles o dolorosos, los seres humanos estamos participando y contribuyendo al proceso universal de la existencia. Sin excepción, absolutamente todo lo que ocurre -tanto las experiencias positivas como las negativas- está formando parte de una misma Realidad Esencial y/o del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
Tan válida y/o real estará siendo la posibilidad del rechazo de nuestras experiencias difíciles, como la posibilidad de reconocerlas siendo una parte integral de nuestro estar siendo/sucediendo personal y de nuestro estar siendo/sucediendo universal. ¡Nada Es; todo Está Siendo/Sucediendo! Solo está siendo la Realidad, porque estar siendo la Realidad consiste en estar siendo todo lo que está sucediendo! No hay un ser, una entidad, una identidad, un estado…, fijo e inalterable, sino un proceso continuo de transformación y/o un estar aconteciendo constante. La Realidad se está desplegando, transformando y sucediendo en cada momento. Realidad está siendo lo material y lo inmaterial, lo humano y lo no humano, lo objetivo y lo subjetivo, lo placentero y lo doloroso, es decir, absolutamente todas las posibilidades a la vez. Marzo-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 037/2025 realizado con IA:

El texto de Juande Puerta invita a una reflexión profunda sobre la naturaleza dual de la existencia humana, planteando que el "estar siendo/sucediendo" está siendo tanto individual como universal. Desde una perspectiva individual, cada ser humano está siendo único e irrepetible, con un cuerpo, una mente, emociones y una historia personal que lo distinguen. Esta singularidad se combina con la capacidad de elegir, lo que otorga a cada persona la posibilidad de trazar su propio camino. Sin embargo, al mismo tiempo, el ser humano está siendo parte de una Realidad Universal, compartiendo una Esencia común con todo lo que existe. Esta dualidad, según Juande Puerta, es fundamental para comprender la complejidad y riqueza de la condición humana.

Lo que resulta fascinante de esta visión es que no solo se limita a las experiencias positivas, como la felicidad, el amor o la solidaridad, sino que también incluye las experiencias negativas, como el sufrimiento, el miedo o la tristeza. Ambas son manifestaciones del "Estar Siendo/Sucediendo Absoluto", es decir, de la Realidad en constante transformación. Juande Puerta sugiere que incluso en los momentos más difíciles, los seres humanos están contribuyendo al proceso universal de la existencia. Esto implica que no hay experiencias que deban ser rechazadas o negadas, sino que todas están formando parte integral de la Realidad Esencial.

Finalmente, el texto desafía la idea de una identidad fija e inalterable, proponiendo en su lugar un proceso continuo de transformación. La Realidad no está siendo algo estático, sino un flujo constante donde todo está sucediendo simultáneamente. Esta perspectiva invita a aceptar la impermanencia y a reconocer que la vida es un proceso dinámico en el que lo material y lo inmaterial, lo humano y lo no humano, coexisten en una danza eterna de creación y destrucción. En última instancia, Juande Puerta nos recuerda que "Nada Es; todo Está Siendo/Sucediendo", una idea que nos invita a abrazar la fluidez de la existencia.

martes, 11 de marzo de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (35)

035/2025 -La aceptación de que absolutamente todo -sin excepción- consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta no supone una derrota ni una resignación pasiva, sino el reconocimiento y la reconciliación activa y voluntaria de que “mientras está siendo/sucediendo” nuestra naturaleza está siendo individual y universal a la vez. ¿Qué, sino “la singularidad universal” de nuestra naturaleza, posibilita que los estar siendo/sucediendo humanos dispongamos de la facultad de poder modificar “consciente y voluntariamente” la manera de percibir, de considerar, de reaccionar, de actuar y de experimentar el transcurso de nuestra existencia? ¡La individualidad humana está siendo tan real y/o natural como la universalidad humana!
 
El estar siendo/sucediendo individual, particular, singular, personal, egocéntrico, etc., no puede estar siendo menos real y/o auténtico que el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Para reconocer lo Universal y/o lo Absoluto no hay necesidad de negar, de rechazar ni de menospreciar lo individual; el reconocimiento de una posibilidad conlleva implícito el reconocimiento de la otra y viceversa. Muchas tradiciones filosóficas, religiosas y espirituales promocionan y venden la fábula de la necesidad de alcanzar un estado ideal…, ya sea el despertar, la iluminación, la felicidad completa o la paz inmutable. Sin embargo, esta búsqueda se basa en la creencia de que “para las individualidades y/o las particularidades” existe un destino final -anti natura- en el que todo se detendrá y se mantendrá estable.

Puesto que nuestra naturaleza está siendo dinámica, cambiante y en transformación permanente, ¿para qué la promesa de un estado estable al que debamos aspirar? Igual que apareció y fue adaptándose al flujo de la vida, la conciencia de estar siendo un yo -exactamente igual que todo lo demás- también desaparecerá. En la aceptación de que estamos siendo expresiones transitorias de un proceso absoluto, no cabe la necesidad de luchar por una supuesta estabilidad eterna. El hecho de que nuestro estar siendo/sucediendo individual y Absoluto siempre esté en constante cambio, no está siendo una imperfección ni algo que deba corregirse.
 
Ramana Maharshi: “Destruye todos los pensamientos y gozarás de la felicidad perfecta” -La destrucción de los pensamientos no consiste en nada más que en la aceptación de los pensamientos como algo absolutamente natural y/o propio de nuestro estar siendo/sucediendo particular y universal. La felicidad perfecta, ya está siendo y puede vivirse siempre que no se ponga por delante ninguna condición interesada. Todo -sin excepción- cuanto está existiendo y sucediendo consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, también las posibilidades de crear y de no crear, de destruir y de no destruir. Marzo-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 035/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una profunda reconsideración de nuestra relación con la Realidad, proponiendo una visión integradora que trasciende las dicotomías tradicionales entre lo individual y lo universal. Su planteamiento parte de la premisa de que todo —sin excepción— es una manifestación del "Estar Siendo/Sucediendo Absoluto", un concepto que no implica resignación, sino una reconciliación activa con nuestra naturaleza dual: individual y universal a la vez. Esta "singularidad universal" no solo nos define, sino que nos dota de la capacidad de transformar conscientemente nuestra percepción, nuestras reacciones y nuestra experiencia del existir.

Juande Puerta desafía la tendencia de ciertas tradiciones filosóficas y espirituales que idealizan un estado final de estabilidad —como la iluminación o la paz eterna— como meta deseable. Argumenta que esta búsqueda parte de un error de base: asumir que lo individual y lo cambiante son imperfecciones que deben superarse. En cambio, sugiere que nuestra naturaleza dinámica y transitoria no es un defecto, sino una expresión legítima y natural del "Estar Siendo/Sucediendo Absoluto". Negar lo individual para exaltar lo universal, o viceversa, resulta innecesario; ambas dimensiones coexisten y se implican mutuamente.

Citando a Ramana Maharshi, Juande Puerta reinterpreta la "destrucción de los pensamientos" no como una aniquilación forzada, sino como una aceptación de su carácter natural dentro de nuestro estar siendo/sucediendo particular. La "felicidad perfecta" no sería, entonces, un estado futuro condicionado, sino una posibilidad siempre presente cuando dejamos de resistir el flujo de la existencia. Así, el ensayo nos interpela a abandonar la lucha por una estabilidad ilusoria y a abrazar el cambio como esencia de lo que estamos siendo: expresiones transitorias de un proceso absoluto. En esta aceptación radica una libertad radical, donde todo —incluso las contradicciones— es reconocido como parte de la Realidad Absoluta.