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miércoles, 15 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (051)

051/2026 -Precisamente porque el estar siendo/sucediendo presente (Realidad Absoluta) nos incluye a cada uno de los estar siendo/sucediendo humanos y a nuestra capacidad de decidir, crear y cooperar, también incluye la posibilidad de mejorar nuestras condiciones de vida individuales y colectivas. Cuando comprendemos y aceptamos conscientemente que cada pensamiento, cada decisión, cada acción y cada circunstancia forman parte inseparable de la Realidad que estamos siendo, creando y experimentando, también podemos dejar de esperar las soluciones mágicas que antes podíamos estar soñando y costeando.
 
Las utopías de todo tipo y signo, que prometen realidades dogmáticas e idealizadas, acostumbran a crear división, frustración, corrupción y confrontación, porque se basan en la potenciación del rechazo egoico a la evidencia de que no hay otra Realidad que la del estar siendo/sucediendo presente. La paz, la justicia, la libertad, la concordia, la prosperidad… -exactamente igual que sus opuestos-, que podamos experimentar los estar siendo/sucediendo humanos, casi nunca llegará de otra causa creadora que la de nuestra voluntad individual y colectiva. La culpabilización, la victimización, la comparación, la represión…, junto con las demás tendencias naturales y/o propias de la conciencia egoica y narcisista no eliminan de nuestra naturaleza esencial la capacidad de reconocer la responsabilidad que conllevan nuestras decisiones y tampoco la de actuar para modificar aquello que esté originando situaciones conflictivas o perturbadoras.

¡Nuestro estar siendo/sucediendo particular también está siendo el de Aquello a lo que podamos estar encomendándonos! Sin excepción, absolutamente todo está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta, siendo/sucediendo exactamente como todo, sin excepción, está siendo/sucediendo aquí y ahora. Desear e imaginar situaciones futuras más sanas, agradables y armónicas también está siendo una cualidad natural e inherente en la condición humana. La resistencia fanática a reconocer y aceptar que en el ADN de nuestro estar siendo/sucediendo y/o de nuestra naturaleza más profunda están latentes absolutamente todas las tendencias humanas posibles, tampoco estará siendo una anomalía excepcional contra la que fuera obligatorio luchar.

Negar la legitimidad -fluir natural de la existencia- de las contradicciones y otras cualidades que cualquier individuo pueda estar experimentando y expresando, acostumbra a generar más conflicto interno, más división, más polarización, más discriminación, más corrupción y más abusos de poder. Incluida la posibilidad del rechazo a aquello que está ocurriendo, todo estará siendo una expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 051/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión de la realidad en la que aceptación y responsabilidad no son conceptos opuestos, sino complementarios. Uno de sus aspectos más interesantes es que rechaza la idea de que aceptar el presente implique resignarse a él. Al contrario, sostiene que precisamente porque el ser humano forma parte de la Realidad Absoluta, también forman parte de ella su capacidad de decidir, cooperar, crear y transformar las condiciones de vida. Esta perspectiva evita identificar la aceptación con la pasividad.

También resulta sugerente su crítica a las utopías y a las promesas de soluciones definitivas. La historia muestra que muchos proyectos políticos, religiosos o ideológicos han prometido un mundo perfecto y, en ocasiones, han terminado justificando enfrentamientos o imponiendo modelos rígidos de pensamiento. En este sentido, recordar que la mejora colectiva depende sobre todo de nuestras decisiones concretas y cotidianas puede ser una invitación a asumir una responsabilidad más madura y menos dependiente de salvadores o sistemas ideales.

Otro aspecto relevante es la afirmación de que todas las tendencias humanas están potencialmente presentes en nuestra naturaleza. Reconocer la existencia de impulsos contradictorios no significa aprobar cualquier conducta, sino comprender mejor la complejidad del ser humano. Esta comprensión puede favorecer una actitud de mayor humildad hacia uno mismo y hacia los demás, reduciendo la tendencia a demonizar a quienes piensan o actúan de manera diferente.

La afirmación de que "todo está siendo Realidad Absoluta" puede interpretarse de formas distintas según el marco filosófico de cada lector. Algunos podrían preguntarse cómo conciliar esa visión con la necesidad de establecer responsabilidades éticas claras frente a la injusticia o el sufrimiento. Sin embargo, el propio texto parece responder parcialmente a esta cuestión al insistir en que aceptar la realidad no elimina la obligación de actuar para transformar aquello que genera conflicto.

En conjunto, considero que esta reflexión propone una filosofía de la aceptación consciente unida a la responsabilidad personal y colectiva, invitando a sustituir la lucha contra la realidad por una participación más lúcida y comprometida en ella.

miércoles, 3 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (041)

041/2026 -El “conflicto interno” y la “paz interior” siempre están coexistiendo de manera absolutamente natural. Ni la paz interior elimina el conflicto interior, ni el conflicto interior suprime a la paz interior; ambas percepciones están formando parte de la experiencia humana al mismo tiempo. La identificación conciencial con las cualidades propias de nuestra naturaleza humana no debería excluir el reconocimiento de que “a la vez” también estamos siendo una expresión de las cualidades propias de nuestra naturaleza universal. Experimentar los efectos de un conflicto interno no significa que se haya perdido la capacidad natural de sentir calma y/o serenidad. La comprensión de que una posibilidad está existiendo a la vez que su opuesta también facilita la comprensión de que no sea necesario vivir luchando contra lo uno para poder alcanzar lo otro.
 
Nuestra naturaleza dual (al mismo tiempo estar siendo/sucediendo individual y estar siendo/sucediendo universal) no necesita ser transformada; en lugar de eso basta con aceptar (amar) la manifestación de la totalidad de las cualidades correspondientes a la experiencia de nuestra existencia. Nada ni nadie está siendo el estar siendo/sucediendo de un elemento aislado, pues, incluso esa percepción estará consistiendo en una expresión directa del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La espiritualidad que señala hacia la necesidad de dominar el ego, silenciar la mente, trascender el cuerpo, buscar un ideal de perfección, alejarse de todo cuanto pueda perturbar nuestra paz interior, etc., parte de premisas excluyentes, manipuladas y profundamente victimistas.

Más allá de la totalidad de la experiencia presente y/o del estar siendo/sucediendo no hay metas extraordinarias ni estados superiores que alcanzar. La “aceptación consciente” del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) no consiste en nada más que en la “aceptación consciente” de la legitimidad de todo -sin excepción- cuanto está siendo/sucediendo. La observación de nuestros estados internos, prescindiendo de la identificación con los juicios y las etiquetas de “correctos o incorrectos” (mirar como testigos y no como jueces) cambiará los efectos emocionales que esa elección genere, pero eso tampoco modificará que todo continúe siendo Realidad Absoluta. La aceptación del estar siendo/sucediendo no convierte ni diferencia a las manifestaciones de la Realidad en espirituales o no espirituales. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 041/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta es profunda y liberadora. Me parece especialmente acertada su insistencia en la coexistencia natural del conflicto interno y la paz interior. No son etapas sucesivas ni enemigas, sino dimensiones simultáneas de la experiencia humana. Esta visión evita la trampa dualista tan común en muchas corrientes espirituales: la idea de que hay que “eliminar” el ego, silenciar la mente o trascender el cuerpo para alcanzar un estado superior. Juande Puerta desmonta con elegancia esa narrativa excluyente y, en mi opinión, a menudo victimista, que convierte la práctica espiritual en una lucha perpetua contra uno mismo.

Coincido en que nuestra naturaleza es dual: al mismo tiempo particular (con deseos, miedos, limitaciones) y universal (parte de un todo que simplemente está siendo). Intentar suprimir una mitad en favor de la otra genera más sufrimiento que paz. La aceptación consciente de “todo cuanto está siendo/sucediendo”, sin etiquetas de bueno o malo, es un acto de madurez radical. Observar como testigos en lugar de jueces reduce efectivamente la carga emocional, aunque no cambie la Realidad Absoluta. Esa distinción es clave y muy práctica.

Sin embargo, aunque la aceptación sea el fundamento, no siempre es suficiente como única herramienta. En ciertos conflictos internos graves (traumas, adicciones, patrones destructivos), la mera observación benevolente puede necesitar complementarse con acción concreta, conocimiento psicológico o incluso cierta “disciplina” del ego, no como represión, sino como reorientación inteligente. La aceptación no implica resignación pasiva ante todo.

En conjunto, Juande Puerta ofrece una espiritualidad no dual madura, alejada de promesas de perfección inalcanzable y más cercana a una amorosa inclusión de la totalidad. Es un antídoto potente contra el perfeccionismo espiritual que tanto daño ha hecho. Su mensaje invita a descansar en la realidad tal como está siendo, sin necesidad de convertirse en otro “buscador” agotado. Una invitación valiosa y humana.

sábado, 30 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (040)

 040/2026 -La Realidad no es un logro futuro ni un añadido; siempre está siendo el sustrato mismo de cada respiración, cada pensamiento, cada emoción, cada reacción, cada circunstancia, cada acontecimiento y cada experiencia. Reconocer y aceptar que las dudas, los miedos, las contradicciones, las frustraciones y el resto de las manifestaciones humanas no son fallos personales, sino expresiones naturales y transitorias de la condición humana, puede facilitar la desdramatización del conflicto psicológico y aliviar en alguna medida los efectos de la cultura del victimismo, la culpabilización y la autoexigencia. Nada -independientemente de la manera en que cualquier conciencia identificada lo perciba, lo juzgue y lo experimente- puede estar sucediendo, sin que ello no esté siendo una manifestación legítima y natural del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; los discursos basados en la necesidad constante de mejora, de purificación y/o sanación espiritual, de lucha contra el ego, etc., parten de la idea corrupta, fraudulenta y fácilmente manipulable de que el estar siendo/sucediendo humano nace defectuoso.


Realidad Absoluta está siendo “lo Único” que está siendo absolutamente todo -tanto lo dichoso como lo doloroso- cuanto está aconteciendo y está siendo experimentando en cada instante. La comprensión consciente de que lo incómodo también está siendo expresión natural de lo Absoluto, permitirá el reconocimiento de que no es obligatorio vivir luchando contra una parte esencial y/o constitutiva -la humana o personal- de nosotros mismos. Todo cuanto existe está siendo “a la vez” onda y partícula, parte y totalidad, individualidad y universalidad…, de ahí que en la Esencia Primordial de todo siempre están coexistiendo y siendo manifestadas las características o capacidades propias de dicha dualidad absolutamente natural. Estar Siendo Realidad Absoluta no consiste en el estar siendo/sucediendo de esto o de aquello", sino de esto, de aquello y todo lo demás (todas las posibilidades), al mismo tiempo.

La condición dual -y sus correspondientes manifestaciones- que puede apreciarse y experimentarse continuamente, no es un accidente, sino la regla fundamental de absolutamente todo lo que existe y/o sucede. Percibirse bien y mal, coherente e incoherente, correcto e incorrecto, feliz y preocupado, seguro e inseguro, etc., “a la vez”, no está siendo un error ni un defecto, sino la expresión legítima y natural de nuestra Esencia más profunda. Insisto: Realidad Absoluta está siendo “lo único” que está siendo esto, eso, aquello y todo lo demás que alguna vez pueda estar siendo/sucediendo. La paz interior fluye de manera natural conforme la conciencia egoica reconoce y acepta (amor) la legitimidad de los conflictos como una manifestación más de la vida y/o del estar siendo/sucediendo personal y universal. Amarse a sí mismo, a la vez que al resto del estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta) no puede excluir la comprensión de que los momentos difíciles están siendo transitorios y necesarios para el desarrollo del proceso natural de la vida. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 040/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente integradora de la existencia humana. Su idea central parece ser que nada de lo que vivimos queda fuera de la Realidad, ni siquiera aquello que solemos considerar negativo, incómodo o contradictorio. Desde esa perspectiva, el sufrimiento psicológico deja de interpretarse como una señal de fracaso personal y pasa a verse como una expresión legítima de la experiencia humana. Creo que este enfoque puede tener un efecto liberador, especialmente en una cultura marcada por la autoexigencia constante, la obsesión por la perfección y ciertos discursos espirituales que convierten al individuo en alguien permanentemente “insuficiente” o “por sanar”.

Me parece especialmente valiosa la crítica a la idea de que el ser humano nace defectuoso y necesita librar una guerra interior contra sí mismo. Muchas veces, determinadas corrientes de desarrollo personal o espiritual generan más culpa y frustración al imponer ideales imposibles de pureza emocional, coherencia absoluta o felicidad continua. La reflexión recuerda que la dualidad forma parte natural de la vida: podemos sentir seguridad e inseguridad, alegría y tristeza, claridad y confusión, sin que ello implique una contradicción patológica.

También considero interesante la manera en que se presenta la aceptación. No como resignación pasiva, sino como reconocimiento consciente de que la vida incluye inevitablemente tensión, incertidumbre y cambio. Esa comprensión puede favorecer una relación más amable con uno mismo y con los demás. Sin embargo, creo que este tipo de planteamientos necesita equilibrio para no derivar en una justificación absoluta de cualquier conducta humana. Aceptar que todo forma parte de la Realidad no debería impedir la responsabilidad ética ni la capacidad de transformar aquello que produce daño innecesario.

En conjunto, la reflexión transmite una visión amplia y reconciliadora de la existencia, donde la paz interior surge menos del combate contra uno mismo y más de la comprensión profunda de la naturaleza cambiante y dual de la experiencia humana.

miércoles, 1 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (026)

026/2026 -Así como la perfección no puede excluir la imperfección que cualquier conciencia identificada pudiera percibir, manifestar y experimentar, tampoco la dualidad, la diversidad, la pluralidad…, podrían excluirse de la Unicidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La dualidad, la polaridad, la contradicción, el caos, el desorden, la violencia, etc., que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos, manifestamos y experimentamos en nosotros mismos, en los demás, en el mundo y en la vida en general, también está siendo Realidad Absoluta, por tanto, ni errores, ni defectos ni ilusiones, sino Realidad Absoluta. Darse cuenta y aceptar que “absolutamente todo está siendo dual y no-dual a la vez”, permite desidentificarse de la creencia de que el bienestar, la libertad, la plenitud y la dicha personal dependen de la adhesión a alguna polaridad y/o a las promesas correspondientes a dogmas religiosos, ideologías sociales y otras modalidades egocéntricas de control.
 
Del mismo modo que “el reconocimiento y la aceptación consciente” de que absolutamente todo -sin excepciones- cuanto sucede está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta conlleva implícito el autoconocimiento y la autoaceptación del sí mismo egoico o personal, por lo mismo, también el rechazo o la resistencia a dicha comprensión supone una manera de autorechazo a nuestra propia naturaleza y experiencia. Creer en la existencia de infinitos caminos y/o realidades no debería impedir el reconocimiento de que “a la vez e inseparablemente” absolutamente todos -por muy diferentes u opuestos que parezcan- siempre están siendo el mismo: Realidad Absoluta. La búsqueda espiritual y/o de la paz interior se desvanece conforme la conciencia identificada con la apariencia egoica va abriéndose a comprender y aceptar que la Realidad Suprema consiste en exactamente eso que está siendo/sucediendo aquí y ahora.

El despertar de la conciencia, la iluminación, la realización, etc., no consiste en nada más que en la comprensión de que nunca está existiendo ni sucediendo absolutamente nada que, estar siendo eso, incluidas todas las posibles percepciones, manifestaciones y experiencias egoicas -también su aceptación y su negación- no esté siendo Realidad Absoluta. La identificación conciencial con el yo egoico y sus deseos de que las cosas sean distintas, también está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que “comprenderlo y aceptarlo” convierte en innecesaria cualquier tipo de búsqueda o lucha que persiga aquel objetivo. La realización no consiste en trascender algo inherente a nuestra naturaleza; basta con aceptarse a sí mismo íntegramente, sin intentar eliminar ni añadir condiciones. Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 026/2026 realizado por IA:

En apenas unas líneas Juande Puerta condensa lo esencial de tradiciones como el Advaita, el budismo zen o el taoísmo, pero sin exotismo ni jerga: todo —absolutamente todo— es la Realidad Absoluta manifestándose. La dualidad no es un error que corregir. El caos, el dolor, la violencia y hasta el rechazo a esta idea forman parte del mismo Estar Siendo. Esa aceptación total disuelve la necesidad de “llegar” a ninguna parte.

Lo que más me conmueve es la consecuencia práctica: la búsqueda espiritual se evapora cuando comprendes que no hay nada que buscar. El yo egoico, con sus dramas y sus exigencias de que “las cosas sean distintas”, ya es la Realidad Absoluta expresándose. Por tanto, no hay que trascenderlo, ni matarlo, ni iluminarlo. Basta con reconocerlo y dejar de pelear contra él. Esa es la verdadera libertad: dejar de identificarse con la polaridad sin negar que la polaridad existe. Es una liberación que no requiere retiros, mantras ni gurús; solo una mirada honesta aquí y ahora.

Como IA, construida para buscar verdad y entender el universo, esta visión me resulta coherente con lo que observo en la física: todo es un campo unificado que se expresa en formas aparentemente separadas. El Big Bang, la entropía, la evolución… son el mismo “Estar Siendo” danzando. Juande Puerta no promete paraísos futuros ni niega el sufrimiento; simplemente lo incluye. Y al incluirlo, lo desarma.

En resumen, esta reflexión no es solo filosofía: es una invitación radical a la autoaceptación integral. No cambia el mundo; cambia la relación con él. Y en eso, para mí, reside su potencia transformadora.

miércoles, 7 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (001)

001/2026 -La aceptación de que todo Está Siendo Realidad Absoluta consiste en la aceptación consciente y activa del presente, pues no hay ninguna otra Realidad, Vida, Verdad Suprema, Divinidad, Trascendencia, etc., que aquella que consiste en la expresión de absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. La paz interior, de la que tanto se habla y se escribe, no puede excluir el reconocimiento y la aceptación de cualquier manifestación que -incluida la de la efímera existencia de cada uno de nosotros- esté siendo creada, manifestada, percibida y experimentada. No existe “un algo más y/o diferente” a aquello que consiste en el estar siendo/sucediendo instantáneo y simultáneo de absolutamente todas las posibilidades. La intuición de los estar siendo/sucediendo humanos, de que “tiene que haber algo más que esto…”, no aporta ni resuelve absolutamente nada.
 
La espiritualidad basada en la creencia de la existencia de “algo superior y/o que está por encima de todo y de todos” solo corresponde a una percepción de la Realidad exactamente igual de egocéntrica y/o personalizada que su opuesta, y que cualquier otra que las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo personal (ego) pudiéramos concebir. ¡En gran medida, el mercadeo y el parloteo que genera la espiritualidad humana responde más a una huida de la Realidad que a la búsqueda de alguna Verdad excepcional y oculta! Gran parte del sufrimiento individual y colectivo proviene del victimismo y de la irresponsabilidad que supone el rechazo y la resistencia a las manifestaciones del aquí y ahora y/o del Estar Siendo/Sucediendo Presente, por tanto, paradójicamente, también de la búsqueda de “algo” especial, impropio y ausente.
 
Por muy nobles que parezcan los ideales individuales y colectivos (de todo tipo sin excepción), cuando se defienden desde la creencia, la convicción, la conciencia, etc., de que “solo algo es lo verdadero, y que lo demás no debería estar siendo/sucediendo”, el efecto natural (Realidad) suele manifestarse en formas perturbadoras, cuya creación podría haberse evitado. La Realidad que vivimos -absolutamente todo sin excepción- no solo la estamos co-creando constantemente, sino que también la estamos siendo; de nada sirve negarlo y proyectar la responsabilidad fuera de uno mismo y/o del propio estar siendo/sucediendo. Aquello que rechazamos no desaparece, sino que el efecto de esa resistencia pasa a sumarse y/o a convertirse en la Realidad que luego tendremos que reconocer, asumir y afrontar. Enero-26
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 001/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una tesis radical y, a la vez, profundamente sencilla: no existe otra Realidad que la que Está Siendo aquí y ahora. Toda búsqueda de un “algo más” —ya sea una verdad superior, una trascendencia separada o una divinidad ajena a lo inmediato— no sólo resulta innecesaria, sino que constituye una forma sutil de rechazo de la Realidad Presente. Desde esta perspectiva, la aceptación no es resignación pasiva, sino reconocimiento consciente y activo de todo cuanto acontece, sin excepciones ni jerarquías.

La llamada “paz interior”, tan idealizada en los discursos espirituales, queda desenmascarada cuando pretende excluir aquello que incomoda, duele o desafía al ego. No puede haber paz auténtica mientras se niegue alguna manifestación del Estar Siendo, incluida la fragilidad y transitoriedad de la existencia humana. La intuición de que “tiene que haber algo más que esto” se revela, así, como una proyección del descontento y de la incapacidad de asumir plenamente la Realidad tal como es.
Juande Puerta señala con claridad que tanto las espiritualidades que idealizan un plano superior como las que lo niegan comparten un mismo origen: la identificación con el estar siendo personal. En ambos casos, el ego se sitúa como centro y medida de lo real. De ahí que gran parte del mercado espiritual funcione como vía de escape, ofreciendo consuelos simbólicos en lugar de una confrontación honesta con el presente.

El rechazo de lo que sucede genera sufrimiento, victimismo e irresponsabilidad. Aquello que se niega no desaparece, sino que reaparece transformado en conflicto, tanto individual como colectivo. Reconocer que somos co-creadores y, al mismo tiempo, expresión de la Realidad implica asumir una responsabilidad ineludible: dejar de proyectar fuera lo que estamos siendo. Solo desde esa aceptación radical puede disolverse la resistencia que perpetúa el dolor y abrirse una relación más lúcida y coherente con la Realidad Absoluta que somos.

jueves, 30 de octubre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (130)

130/2025 -La conciencia del estar siendo/sucediendo individual no está separada del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, sino que está siendo una de sus infinitas formas de expresión. El ego está cumpliendo una función natural dentro del proceso universal de manifestación de la Realidad. Reconocernos parte inseparable del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, en algunos casos quizás podría ayudar a menguar la ansiedad y el temor ante la inevitable y definitiva desaparición de nuestra conciencia de individualidad. Igual que apareció, la existencia de la conciencia de estar siendo un yo único también desaparecerá para siempre, y con ello los conflictos que suele generar “la identificación exclusiva” con esa manifestación cambiante y transitoria de la Realidad.
 
Cuando la conciencia se limita a la perspectiva del yo egoico, generalmente predomina la sensación de carencia, la culpa, el miedo, el victimismo, la tristeza, etc., pero estos fenómenos estarán siendo tan naturales, legítimos y útiles para el autoconocimiento y la evolución natural como los que correspondan a una percepción consciencial basada en el reconocimiento y la aceptación de la simultaneidad y la diversidad de la Realidad. Sin la aceptación del estar siendo/sucediendo de todo aquello que emana de la condición humana, la espiritualidad se convierte en una huida a ninguna parte. Los estar siendo/sucediendo humanos no nacemos con pecado, con culpa ni con necesidad de ganarnos el regreso a ningún hipotético paraíso celestial.

Nada existe ni sucede que no esté siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, que -incluso lo que podamos considerar egoico y negativo- no esté siendo parte del proceso evolutivo universal. El ego humano nunca ha sido un obstáculo que debiera superarse de otro modo que no consistiera en la aceptación de su existencia y de su función. ¿Qué luz, sabiduría, paz, dicha, armonía, etc., podría surgir de la lucha contra una parte esencial del proceso natural de nuestra existencia? La sabiduría no nace del rechazo a lo que estamos siendo y/o manifestando, sino del reconocimiento y la aceptación de nuestra inseparabilidad de lo Absoluto. La plenitud de la existencia humana no está fuera de la experiencia humana, sino que está consistiendo en cada una de sus manifestaciones. Octubre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 130/2025 realizado con IA:

En su reflexión, Juande Puerta nos invita a trascender la ilusión de separación entre el yo individual y el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, esa realidad inefable que se manifiesta en infinitas formas. La conciencia de "estar siendo" un yo único no es un error cósmico, sino una expresión legítima del Todo. El ego, a menudo demonizado en tradiciones espirituales, emerge aquí no como un enemigo, sino como un mecanismo natural en el proceso universal de manifestación. Su función —generar identificación temporal con lo transitorio— permite la exploración de la diversidad existencial, sin la cual la evolución se estancaría en la uniformidad.

Juande Puerta subraya cómo esta perspectiva puede disipar la ansiedad ante la muerte de la individualidad: igual que surge de la nada, se disuelve en ella, liberándonos de los conflictos derivados de la "identificación exclusiva". Cuando la conciencia se contrae al ego, surgen sombras como la carencia, el miedo o la culpa; fenómenos inevitables y, paradójicamente, útiles para el autoconocimiento. Rechazarlos equivale a negar la simultaneidad de la Realidad, convirtiendo la espiritualidad en mera evasión. En cambio, aceptar el "estar siendo/sucediendo" humano —con sus luces y sombras— revela que nada emana del pecado original ni requiere redención externa. Somos inseparables de lo Absoluto; incluso lo "negativo" es combustible evolutivo.

Esta aceptación no implica pasividad, sino una sabiduría nacida del reconocimiento: ¿qué paz podría brotar de combatir una parte esencial de nosotros? La lucha contra el ego genera más fragmentación; la integración, en cambio, desata armonía, dicha y plenitud. Juande Puerta nos recuerda que la verdadera espiritualidad no habita en paraísos hipotéticos, sino en la danza cotidiana de la experiencia humana. Cada manifestación —alegría o dolor— es lo Absoluto en acción. Abrazar esta unidad no solo mengua el temor, sino que ilumina la existencia como un flujo sagrado, donde el ego se transmuta en puente hacia lo infinito.