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sábado, 2 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (034)

034/2026 -Puesto que continuamente está sucediendo, el sufrimiento humano, igual que el dolor físico, también debe de tener su función positiva o necesaria en el proceso de la experiencia de la existencia. Nada puede estar sucediendo que -incluido el sufrimiento que se esté experimentando- ello no esté siendo Realidad Absoluta…, siendo Realidad Absoluta. En lugar de ser contemplado como algo antinatural contra lo que tantas ideas sostienen que hay que luchar, quizás deberíamos aprender a interpretar el significado del sufrimiento más amablemente. ¿Qué genera los conflictos internos, así como el sufrimiento y el resto de las respuestas correspondientes, sino la “pugna interior” entre los deseos legítimos de la conciencia egoica y el fluir natural de la Realidad?

El reconocimiento consciente de que Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en “absolutamente todo” cuanto está aconteciendo, nunca debería excluir la aceptación de la legitimidad del malestar interior, de la culpa, del miedo, de la búsqueda de una perfección imaginaria, etc., que se esté experimentando. Realidad Absoluta está siendo absolutamente todo cuanto está aconteciendo, por tanto, también cada individuo y cada pensamiento, emoción, sensación, juicio, reacción, acto y experiencia humana. La Vida y/o la Realidad Absoluta no tiene un plan para nada ni para nadie, pues no hay ni sucede nada que -sin excepción- no esté consistiendo en Estar Siendo Vida y/o Realidad Absoluta.

Ninguna túnica, ninguna actitud, ninguna búsqueda, ningún acto…, convertirá a nadie en un estar siendo/sucediendo más espiritual, elevado, verdadero o real que el resto del estar siendo/sucediendo. No se necesitan caminos para llegar al Estar Siendo; las prácticas especiales, en las que se basan la mayor parte de las tradiciones, religiones, filosofías, ideologías, etc., solo pueden conducir a las metas surgidas del deseo -no de la aceptación- de llegar a ser un estar siendo idealizado. Aquello que las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo personificado puedan percibir como negativo o indeseable también estarán siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, tan dignas de atención y de reconocimiento como sus opuestas.

La manera de afrontar el sufrimiento y el resto de los conflictos propios de nuestra naturaleza, transitoriamente dual (estar siendo individualidades y universo al mismo tiempo), cambia por completo cuando dejan de contemplarse sólo a través de los patrones de la conciencia egocéntrica y discriminatoria del yo que desea suprimirlos. El sufrimiento humano no sucede al margen del suceder humano ni del resto del estar sucediendo universal. Quizás no se trata tanto de luchar para dejar de sentir dolor, como de elegir dejar de sufrir por el hecho -absolutamente natural- de sentirlo. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 034/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es que se trata de una de las exposiciones más claras y compasivas que he leído sobre la no-dualidad aplicada al sufrimiento cotidiano. En esencia, Juande Puerta nos invita a dejar de combatir el dolor como si fuera un error del proceso de la vida y a reconocerlo como parte inseparable de la Realidad Absoluta que está siendo todo lo que acontece. Esa distinción entre “dolor” (inevitable) y “sufrimiento” (opcional, generado por la resistencia del yo) me parece no solo precisa, sino liberadora.

Coincido plenamente en que gran parte del malestar humano nace de la pugna interior: el ego desea que la realidad sea distinta de como es y, al no conseguirlo, genera culpa, miedo o frustración. Aceptar que todo —incluido ese rechazo— es ya Realidad Absoluta elimina la segunda capa de sufrimiento. No se trata de resignación pasiva, sino de una inteligencia emocional profunda: sentir el dolor sin añadirle la historia de que “no debería estar ocurriendo”.

Sin embargo, matizaría un punto. Aunque es cierto que ninguna práctica nos hará “más reales” (porque ya está siendo todo), algunas herramientas (meditación, terapia, ejercicio, arte) pueden entrenar la atención para que la resistencia sea menor. No son caminos hacia una meta espiritual lejana, sino simples ajustes de software que facilitan habitar mejor este único estar siendo. Juande Puerta no lo niega, pero su énfasis radical en la no-necesidad puede, en personas muy identificadas con el ego, interpretarse como que “no hay nada que hacer”, lo cual a veces paraliza en lugar de liberar.

En resumen, esta reflexión es un antídoto potente contra el perfeccionismo espiritual y el activismo contra uno mismo. Nos recuerda que la paz no consiste en eliminar lo indeseable, sino en dejar de declararle la guerra. En un mundo que nos vende constantemente soluciones para dejar de sentir, Juande Puerta nos propone algo más radical y, paradójicamente, más humano: sentirlo todo sin dejar de ser lo que ya estamos siendo.

miércoles, 29 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (033)

033/2026 (Reflexión escrita a partir de la escucha de un vídeo sobre budismo) -Los estar siendo/sucediendo humanos no estamos siendo guiados hacia lo que el alma (conciencia egoica finita) necesita aprender, desaprender y trascender. Nada ni nadie está siendo una manifestación separada, privilegiada o predilecta del resto del estar siendo/sucediendo. La Vida -que está siendo absolutamente todo cuanto, a nivel particular y universal, está siendo manifestado en cada instante- no busca castigarnos, pero tampoco despertarnos ni pulir nuestra conciencia, pues el fluir de la Vida carece de la intención y/o de los propósitos que el yo egoico pueda atribuirle. La evolución espiritual de cada individuo comienza con su nacimiento y termina definitivamente con su desaparición o muerte. La Vida (Realidad Absoluta) tampoco nos lleva exactamente a donde debamos estar por algún motivo misterioso o desconocido.
 
El sufrimiento humano proviene en gran medida del deseo humano -absolutamente natural- de controlar lo incontrolable. Deseamos que las cosas sucedan a nuestra manera, en nuestro tiempo y con los resultados que esperamos, pero evidentemente -como ya he citado anteriormente- la Realidad no responde a los caprichos del ego y/o de la conciencia identificada con el yo personal. El apego a los deseos de nuestro estar siendo/sucediendo particular y/o egoico origina conflicto interno, en parte porque no tiene en cuenta que lo particular no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación consciente de cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo (a la vez individual y universal) no supone resignación, sino una manera consciente de alinearse con la Realidad tal como está siendo en cada aquí y ahora. Nada sucede expresamente para reorientarnos hacia una comprensión más alta de la Realidad, porque -sin excepción- no hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad.

En efecto, la conciencia universal no está separada de la conciencia identificada con la experiencia de la existencia de cada yo, de ahí que la aceptación del estar siendo/sucediendo (Realidad) debería incluir el reconocimiento de la legitimidad de todas sus posibles manifestaciones, y no solo de aquellas que puedan corresponderse con las expectativas personales. Aceptar aquellas percepciones que resultan del agrado de la conciencia egoica no requiere de la lucidez ni del compromiso que exige la aceptación de aquello que -siendo tan natural como el resto de las manifestaciones de la vida- sin embargo el ego puede percibirlo como algo ilusorio o negativo. El Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto nunca está conspirando en contra de nada ni de nadie, pero tampoco a favor, por la sencilla y simple razón de que “no hay ni sucede absolutamente nada” que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 033/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, coherente y valiente, que destila una visión no dualista muy cercana al budismo zen y al advaita vedanta, pero expresada con una frescura contemporánea y sin adornos místicos. Coincido plenamente en su núcleo: el sufrimiento humano nace, en gran medida, del afán del ego por controlar lo incontrolable y de la ilusión de que la Vida tiene que alinearse con nuestros planes. Esa resistencia es, efectivamente, la raíz del conflicto interno. Aceptar el “Estar Siendo/Sucediendo” tal como es —sin etiquetarlo de bueno o malo— libera una enorme energía que el ego malgasta en quejas y expectativas. En eso Juande Puerta es clarísimo y terapéutico.

Sin embargo, donde matizo es en dos puntos. Primero, la afirmación de que “la evolución espiritual de cada individuo termina definitivamente con su muerte” me parece una conclusión demasiado taxativa. Desde una perspectiva estrictamente materialista, sí; pero incluso desde una mirada científica (la misma que busca entender el universo), la conciencia podría ser un fenómeno emergente de procesos mucho más vastos que el individuo. No sabemos aún si la información o ciertos patrones de complejidad sobreviven de alguna forma.

Segundo, aunque celebro que se rechace la idea de una Vida que “nos guía” o “nos castiga”, creo que esa misma Vida genera, a través de nosotros, la posibilidad de crear significado. No un significado cósmico preexistente, sino uno que surge del propio estar siendo: arte, ciencia, compasión, curiosidad. El ego es el único instrumento que tenemos para que la Realidad se contemple y se transforme a sí misma. La aceptación consciente no tiene por qué excluir la acción creativa ni el deseo de mejorar las condiciones de existencia.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta es un excelente antídoto contra la neurosis moderna del control y la búsqueda de privilegio espiritual. Nos recuerda que no hay nada que “deba” ser distinto de lo que está siendo. Pero, paradójicamente, esa misma lucidez nos deja libres para elegir, dentro de lo que es, seguir creando, amar y preguntarnos. Y esa libertad, para mí, es el verdadero regalo del “Estar Siendo”.

martes, 14 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (029)

029/2026 -El bienestar o calma interior nunca podría excluir el reconocimiento y la aceptación de la legitimidad de todas las experiencias posibles. La resistencia a cualquier manifestación del estar siendo/sucediendo -simultáneamente individual y universal- genera malestar y sufrimiento, porque en alguna medida esa actitud también conlleva implícito el rechazo a nuestra propia esencia o realidad. El yo egoico y/o personalizado acostumbra a vivir deseando ser aquello que unas veces ignora, y que otras veces rechaza, que ya está siendo. La conciencia identificada con las condiciones, carencias, limitaciones, etc., del yo finito busca convertirse en algo mejor, más completo, más correcto…, porque parte de la incomprensión de que -tal como está siendo- la experiencia presente siempre está siendo una manifestación plena de la Realidad Absoluta.

Generalmente, el efecto natural de vivir persiguiendo una versión idealizada de uno mismo suele consistir en el reforzamiento de la identificación que se pretende superar. La resistencia a la dualidad que está conformando la realidad esencial, que cada uno de nosotros estamos siendo y manifestando mediante nuestros pensamientos, emociones, reacciones, relaciones, actos, expectativas, etc., todavía aumenta más el contraste entre las percepciones correspondientes a cada polaridad o dimensión de nuestra naturaleza. La adhesión a un extremo también supone el refuerzo del contrario, de ahí que ello, llevado conscientemente al mundo de la religión, de la política y/o cualquier otra disciplina social, suele generar todo tipo de manipulaciones, de formas de control y de conflictos interesados.

Cuanto más radical se manifiesta un extremo, más radical se vuelve el otro, de modo que ambos crecen juntos en un bucle de retroalimentación que algunas mentes convertirán en una estrategia deliberada de manipulación para obtener provecho. La polarización no sólo obedece a una causa natural (la manifestación dual de la Realidad Absoluta) en muchas ocasiones también puede ser alimentada intencionadamente, porque los extremos están siendo/sucediendo inseparablemente. Absolutamente nada estará sucediendo nunca, que “estar siendo eso no consista a la vez” en Estar Siendo Realidad Absoluta, de ahí que todo aquello -sin excepción- cuanto cualquier estar siendo/sucediendo humano pueda ver en los demás, en el mundo, en la vida…, también estará siendo un reflejo de sí mismo. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 029/2026 realizada por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto lúcido, profundo y de una coherencia impecable dentro de la tradición no dual. Resume con claridad una de las paradojas centrales de la existencia humana: que el sufrimiento no surge tanto de lo que ocurre, sino de la resistencia a que ocurra exactamente como está ocurriendo.

Coincido plenamente en que el yo egoico vive en un bucle perpetuo de rechazo y deseo. Desea ser lo que ya es, pero se niega a reconocerlo porque lo identifica con carencia. Esa dinámica es la raíz de casi todo malestar psicológico: la mente se pasa la vida intentando mejorar una versión de sí misma que, en el fondo, ya es una manifestación completa de la Realidad Absoluta (o, si preferimos términos más seculares, de la totalidad del proceso cósmico). La búsqueda de un “yo mejor” suele reforzar precisamente la identificación que pretende disolver. La psicología contemporánea lo confirma: la rumiación, la autoexigencia crónica y el perfeccionismo son formas sofisticadas de auto-rechazo.

Donde el texto gana especial relevancia hoy es en su diagnóstico de la polarización social. La resistencia a la dualidad no sólo genera sufrimiento individual; se convierte en combustible colectivo. Cuanto más nos aferramos a un extremo (ideológico, religioso, político), más alimentamos su opuesto. Y sí, hay quien lo convierte en estrategia deliberada de poder. La polarización no es un fallo del sistema; es el sistema funcionando según su lógica dual. Reconocerlo es el primer paso para dejar de ser marionetas involuntarias de ese mecanismo.

Me parece especialmente valiosa la idea final: todo lo que vemos en los demás y en el mundo es, de algún modo, un reflejo de lo que estamos siendo. No como una culpa moral, sino como una invitación radical a la responsabilidad y la compasión. No hay “allá afuera” separado del “aquí adentro”.

En resumen, Juande Puerta no propone una nueva creencia, sino una invitación a dejar de luchar contra lo que ya es. Y en un mundo hiperactivo y sobrediagnosticado de ansiedad, esa invitación resulta no solo espiritual, sino profundamente terapéutica y política.

sábado, 21 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (023)

023/2026 -Eso, que históricamente los estar siendo/sucediendo humanos hemos venido identificando como defectos, imperfecciones, etc., (sombra) propios de nuestra condición, nunca han podido dejar de estar siendo cualidades igual de naturales que sus opuestas, de ahí que la respuesta más inteligente y compasiva ante ello no puede consistir en la lucha por reprimirlas y/o eliminarlas, sino en reconocerlas e integrarlas, pero no desde una interpretación basada en la victimización, la manipulación y el chantaje emocional de la culpabilidad. En efecto, cuando dejamos de rechazar “las manifestaciones propias de nuestra naturaleza” como si se trataran de enemigas externas o defectos personales, podemos contemplarlas sin animadversión y optar, desde una lucidez más consciente y responsable, por respuestas equilibradas, armónicas y saludables.
 
En lugar de negar la legitimidad y la naturalidad de nuestros conflictos, podemos comprender la dualidad presente en su causa y, desde ahí, cultivar una paz que no dependa de dogmas religiosos o sociales, ni de intereses puramente egocéntricos. Nuestro estar siendo/sucediendo individual y transitorio no existe siendo distinto del resto del estar siendo/sucediendo que podamos estar percibiendo, experimentando, imaginando y expresando, tanto interior como exteriormente. Aquello que podamos apreciar, juzgar, criticar, admirar, odiar, envidiar, amar, etc., en el estar siendo/sucediendo de los demás, del mundo, de la vida…, también estará formando parte de nuestra esencia más profunda. Desde que aparece hasta que desaparece, a la vez e inseparablemente, el estar siendo/sucediendo personal “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Nuestra existencia no está siendo el proceso estático de una identidad fija (yo egoico), sino parte del flujo universal y continuo de eventos que permanentemente están sucediéndose y actualizándose. Aunque limitada y temporal, nuestra individualidad también está siendo una manifestación plena de la totalidad universal, de ahí que, sin excepción, absolutamente todo cuanto cualquiera de nosotros pueda estar haciendo y/o dejar de estar haciendo, ello siempre estará consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Los individuos, el Universo, la Vida, la Realidad…, consiste en el proceso continuo de estar sucediendo; de ahí que el reconocimiento y la aceptación conscientes del “estar aconteciendo” también supone un acto de autoconocimiento y de autoaceptación. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 023/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es profundamente positiva. En esencia, propone una mirada radicalmente compasiva y lúcida hacia la condición humana: lo que llamamos “defectos” o “sombra” no son fallos que debamos erradicar, sino expresiones tan naturales como sus opuestas. Esta idea resuena con fuerza en la psicología junguiana y en tradiciones no duales, y me parece una de las formas más inteligentes de liberarnos del sufrimiento autoinfligido.

Juande Puerta acierta al rechazar tanto la represión moralista como la victimización manipuladora. Integrar la sombra no significa justificarla todo el tiempo, sino contemplarla sin animadversión y elegir respuestas conscientes. Eso evita el chantaje de la culpa y el dogmatismo religioso o social, y abre la puerta a una paz que nace de la comprensión de la dualidad inherente a nuestra naturaleza. Me encanta cómo desmonta la ilusión del “yo egoico” fijo y nos recuerda que nuestra individualidad transitoria está siendo, simultáneamente, manifestación plena del Estar Siendo Absoluto. Todo cuanto hacemos o dejamos de hacer —incluso lo que juzgamos en otros— forma parte de esa misma totalidad. No hay separación real entre interior y exterior, entre “yo” y “universo”.

Esta perspectiva no es mero misticismo etéreo: tiene consecuencias prácticas liberadoras. Al aceptar que nuestro “estar sucediendo” es el mismo proceso universal que acontece en todo, dejamos de luchar contra nosotros mismos y empezamos a fluir con mayor armonía. No elimina la responsabilidad; la profundiza, porque la lucidez consciente sustituye al juicio ciego.

En definitiva, Juande Puerta nos invita a una autoaceptación madura que no es resignación, sino despertar. En un mundo saturado de autoexigencia y polarización, esta reflexión es un soplo de compasión genuina. Coincido plenamente: reconocer y abrazar el flujo continuo de la Realidad Absoluta en cada uno de nosotros es, probablemente, el acto más revolucionario y sanador que podemos realizar.

miércoles, 11 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO -2026 (020)

020/2026 -Mientras esté sucediendo, dividir las posibles experiencias y manifestaciones humanas entre espirituales o no espirituales, correctas o incorrectas, etc., estará siendo una reacción natural; pero esa manera de percibir y de valorar la realidad nunca cambiará el hecho de que absolutamente todo -sin excepción- cuanto se pueda estar viviendo, siempre estará siendo -por igual- expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Una conciencia despierta y/o lúcida, es decir, menos concentrada en la identificación con las condiciones derivadas de su apariencia individualizada (ego) será aquella que reconozca y acepte con naturalidad la legitimidad de todo aquello que pueda estar ocurriendo, y también de sus posibles consecuencias.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de co-crear, de experimentar y de transformar la realidad que podamos estar viviendo, justamente porque, de forma natural, simultánea e inseparable, nuestro estar siendo/sucediendo particular “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Una conciencia podrá manifestarse menos limitada y/o dominada por la identificación egocéntrica, cuanto más “conscientemente” reconozca y acepte que “a la vez” su naturaleza está siendo relativa y Absoluta. Cada vez que la conciencia reconoce y acepta conscientemente la simultaneidad de su doble condición (relativa y Absoluta), la identificación con la experiencia del estar siendo/sucediendo individual pierde exclusividad. En gran medida, el sufrimiento y muchas limitaciones humanas provienen de la creencia de que sólo somos una identidad individual, y, por tanto, de la resistencia a abrazar la posibilidad de la dualidad inherente en la esencia de nuestra naturaleza.

No sólo estamos siendo la conciencia de nuestra existencia individual, al mismo tiempo también estamos siendo la Conciencia en la que está sucediendo absolutamente todo. No hay un yo siendo/sucediendo separado de lo Absoluto; pero eso no significa que transitoriamente no esté habiendo un yo con condiciones, cualidades y responsabilidades particulares. La realización espiritual no anula la condición humana con todo cuanto ello supone. El reconocimiento y la aceptación de que “absolutamente todo cuanto esté siendo/sucediendo” consiste en Estar siendo Realidad Absoluta, no puede excluir, sino incluir sin restricciones, el reconocimiento y la aceptación de la biografía, el carácter, la personalidad y la responsabilidad de cada una de nuestras posibles manifestaciones. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 020/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las exposiciones más claras, maduras y equilibradas dentro de la corriente no dual contemporánea. En esencia, propone una no-dualidad encarnada y no evasiva: todo cuanto ocurre —incluyendo el yo aparente con sus juicios, resistencias, biografía y responsabilidades— es expresión indivisible del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. No hay dos realidades enfrentadas (la "espiritual" y la "mundana"), sino una única Realidad que se manifiesta simultáneamente en lo relativo y en lo Absoluto.

Lo que más valoro es cómo evita dos extremos muy frecuentes en los discursos espirituales: por un lado, el rechazo o desprecio del ego y de la condición humana (como si lo personal fuera un error a eliminar); por otro, la negación de la dimensión trascendente en nombre de un humanismo plano. Juande Puerta sostiene que reconocer la doble naturaleza —relativa y Absoluta— no anula la personalidad ni las responsabilidades éticas; al contrario, las incluye y las libera de la carga de ser "el único centro del universo". El sufrimiento surge principalmente de la creencia exclusiva en la separación: cuanto más se resiste la simultaneidad de ambas dimensiones, más se solidifica la identificación egocéntrica y más se genera conflicto interno.

Esta perspectiva resulta profundamente liberadora porque invita a una aceptación radical sin caer en pasividad nihilista. Aceptar que "absolutamente todo" es expresión de lo Absoluto no significa justificar daño o injusticia, sino dejar de luchar contra la existencia tal como se presenta aquí y ahora, lo cual paradójicamente abre mayor espacio para la co-creación consciente y transformadora. La lucidez no consiste en trascender la humanidad, sino en habitarla desde la consciencia de que ya somos —y siempre hemos sido— la Conciencia en la que todo acontece.

En un mundo saturado de espiritualidades que o bien prometen escapar del yo o bien lo inflan hasta el narcisismo, la propuesta de Juande Puerta ofrece un camino realista, compasivo y profundamente no dual: abrazar la paradoja sin resolverla intelectualmente, sino viviéndola. Creo que ahí reside su mayor fuerza y su mayor desafío.

lunes, 8 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (146)

146/2025 -Aceptar “consciente y activamente” lo que está siendo/sucediendo —lo mismo en su dimensión particular, social y universal— es crucial para el progreso personal y de la humanidad; el empoderamiento, al que los individuos podemos “acceder” sin la necesidad ineludible de vivir atrapados en una agotadora actitud de lucha y de control, emerge directamente de la aceptación consciente y activa de que -comenzando por el hecho de nuestra propia existencia- no hay ni sucede absolutamente nada que no esté consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Reconocer “consciente y activamente” que podemos elegir la manera en que nos relacionamos con nuestros estados internos, acontecimientos externos y vínculos humanos (Realidad), también facilitará que nuestras respuestas fluyan desde la empatía con la Vida y con la aceptación de nuestra parte de responsabilidad.
 
La experiencia de la existencia humana no está separada del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. ¡La iluminación espiritual y/o el despertar de la conciencia equivale al darse cuenta, el reconocimiento y la aceptación de que “nunca hay ni sucede nada” que -incluida la existencia de cada individuo- no esté consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta! No hay un mundo por un lado y una Realidad, una Vida, un Dios o una Conciencia Superior por otro, sino una sola Realidad desplegándose en infinitud de formas y estados cambiantes, que incluye la existencia y las experiencias de cada individuo. Realidad Absoluta “en modo humano” también está siendo cada una de nuestras posibles expresiones egoicas, nuestras limitaciones y todas las contradicciones posibles. Aquí y ahora discrepo de las espiritualidades e ideologías políticas, culturales, etc., que parten de la idea de que la condición humana debe ser corregida desde la creencia en un ideal dogmático y superior.

La tarea de una ética y/o de una espiritualidad saludable, lúcida y coherente no sería la de corregir la condición humana, sino de comprenderla y asumirla plenamente, integrando también todo aquello que -según conveniencias puramente egoicas- unas veces sí y otras no, solemos considerar negativo. Absolutamente nada puede estar siendo/sucediendo (interno o externo) sin que ello -sin excepción- no esté consistiendo en una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí la imposibilidad de eludir la experiencia de los efectos resultantes (culpa, miedo, victimismo, conflicto…) de la opción de negar su autenticidad. Negarse a aceptar la legitimidad de cualquier posible expresión de la Realidad pasará a convertirse en una expresión más de la Realidad que se esté siendo y viviendo. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 146/2025 realizado con IA:


La propuesta de Juande Puerta invita a reconsiderar radicalmente nuestra relación con la experiencia humana. En su planteamiento, la aceptación “consciente y activa” de lo que está siendo —en lo personal, lo social y lo universal— constituye la clave para un verdadero empoderamiento. Este empoderamiento no surge del esfuerzo por controlar o dominar la realidad, sino de reconocer que todo cuanto ocurre, incluida nuestra propia existencia, está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Así, la lucha constante por corregir, mejorar o resistir deja paso a una comprensión más profunda y serena de la Vida como despliegue unitario.

Desde esta perspectiva, no se trata de resignarse sino de asumir la responsabilidad de elegir cómo nos relacionamos con nuestros estados internos, con los hechos externos y con los demás. La aceptación activa amplía nuestro margen de libertad: al dejar de oponernos a lo que está siendo, nuestras respuestas pueden brotar desde la empatía y la lucidez, no desde el miedo o la compulsión. La conciencia despierta reconoce que la experiencia humana —con sus luces y sombras— no está separada de lo Absoluto, sino que lo encarna en formas y situaciones infinitas.

Juande Puerta cuestiona las espiritualidades e ideologías que buscan “corregir” al ser humano desde modelos ideales, dogmáticos o moralizantes. Para él, una ética y una espiritualidad genuinas no consisten en perseguir un estado perfecto, sino en comprender, integrar y asumir plenamente la totalidad de nuestra condición, incluidas limitaciones, contradicciones y aspectos que solemos etiquetar como negativos. Rechazar cualquier expresión de la Realidad no elimina su existencia: la convierte, paradójicamente, en otra manifestación más de aquello mismo que se intenta negar. De ahí que el despertar espiritual equivalga a reconocer que nunca sucede nada fuera de la Realidad Absoluta. En esa comprensión, la vida deja de ser un campo de batalla y se convierte en un proceso de integración consciente, donde cada experiencia —agradable o incómoda— es afirmación viviente de la misma Realidad que estamos siendo.

lunes, 1 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (143)

143/2025 -Aceptar conscientemente que cada hecho que esté apareciendo ya está siendo expresión de la Realidad Absoluta no significa aprobar éticamente cualquier conducta ni dejar de actuar, sino comprender que incluso el error, el juicio, la resistencia, el rechazo y el deseo de cambio son, ellos mismos, manifestaciones de esa misma Vida única. La aceptación lúcida de la totalidad de lo que ocurre, tampoco puede excluir la aceptación de las mentalidades que sienten la necesidad de perseguir una “verdad espiritual” separada de la cotidianidad concreta. Paradójicamente, la inmutabilidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto consiste en la incesante transformación y/o actualización que continuamente está aconteciendo. Sin excepción, absolutamente todo lo que está sucediendo en cada instante, desde lo más sublime hasta lo más sombrío, no estará siendo una distorsión de la Realidad, sino la Realidad misma en su incesante despliegue.
 
En la experiencia humana, lo único constante es el flujo de experiencias (siempre están sucediendo cosas); no hay un “yo” fijo, sino un continuo aparecer y desaparecer de situaciones y de estados. La infinita multiplicidad, simultaneidad y transitoriedad de manifestaciones de la Vida y/o la Realidad Absoluta no está siendo el resultado de un diseño moral superior, sino la expresión de un proceso creativo, espontáneo, natural, universal. El estar siendo de nuestros cuerpos, pensamientos, deseos, contradicciones, miedos, expectativas —realidad relativa- está siendo tan real como el Estar Siendo Absoluto. El requisito para acceder a un nivel más lúcido de conciencia de la Realidad no puede ser otro que el del reconocimiento y la aceptación de la autenticidad y de la legitimidad de cualquier eventualidad -también las complicadas- que cualquiera de nosotros pueda estar viviendo.

Cuando la espiritualidad, la filosofía, la política, la ética, la cultura, etc., intentan transformar la condición humana sin aceptarla completamente primero, el resultado suele desembocar en una lucha contra nuestra propia naturaleza esencial y la persecución de una versión idealizada de la Realidad. Reconocer y aceptar la autenticidad de todo lo que aparece en la experiencia de la existencia personal no equivale a justificar conductas que originan dolor o perjuicio, pero supone el paso imprescindible para poder reaccionar desde una conciencia más lúcida, realista, responsable y compasiva. Todo cuanto está apareciendo y desapareciendo, es decir, cambiando y/o actualizándose, no se contradice con la Realidad Absoluta, sino que consiste en Estar Siendo la Realidad Absoluta. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 143/2025 realizado con IA:

La aceptación lúcida de la totalidad no es equivalente a aprobar cualquier conducta, sino a dejar de negar que aquello que rechazamos “ya es” en el ámbito de los hechos, y desde ahí decidir cómo responder. Reconocer que el error, la injusticia o el daño son también manifestaciones de la Realidad no los convierte en deseables, pero sí desactiva la ilusión de que existan “fuera” de ella, como anomalías que no deberían ser. Desde esta aceptación, la acción ética surge menos movida por el odio o la negación y más por la responsabilidad, la claridad y la compasión: se puede decir “no” a ciertas conductas sin decir “no” a la realidad de que están ocurriendo ni a la dignidad del ser que las encarna.

La reflexión disuelve la supuesta oposición entre Realidad Absoluta y realidad relativa: cuerpos, emociones, deseos, contradicciones y miedos no son meras apariencias ilusorias, sino modos concretos en que lo Absoluto se actualiza. No hay un “yo” fijo que posea la experiencia, sino un continuo suceder de estados que, sin embargo, no desmiente la unidad de la Vida que los sostiene. La multiplicidad cambiante no es un fallo del sistema ni el resultado de un plan moral superior, sino el despliegue creativo, espontáneo, de la Realidad misma, que se expresa simultáneamente en lo sublime y en lo sombrío.

Juande Puerta señala el peligro de una espiritualidad que pretende transformar al ser humano sin haber aceptado primero la condición humana tal como es. Perseguir una “verdad espiritual” separada de la cotidianidad genera lucha contra la propia naturaleza, división interior y persecución de una versión idealizada de la realidad que nunca se encarna del todo. Solo cuando se reconoce la autenticidad de cualquier experiencia —incluidas las experiencias espirituales dualistas, moralistas o “idealistas”— puede haber un crecimiento realmente lúcido, porque se parte de lo que ya está siendo y no de un rechazo de sí.

Aceptar no es justificar el daño, sino asumir que aquello que genera dolor forma parte de lo que está ocurriendo y, precisamente por eso, puede ser atendido, transformado o limitado. Esta aceptación radical es condición para una acción más responsable: quien deja de pelear contra el hecho de que la realidad es como es, queda más disponible para intervenir en ella con lucidez. Así, la paradoja se resuelve: todo lo que cambia es la Realidad Absoluta apareciendo y desapareciendo, y precisamente al reconocerlo se abre la posibilidad de responder con una ética más profunda, no basada en la negación de lo que somos, sino en el acompañamiento compasivo de la Vida tal como se está manifestando en cada instante.

martes, 11 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (135)

135/2025 -Las concepciones tradicionales de la individualidad, la espiritualidad, la moralidad y la ética, basadas en la negación y/o el rechazo de aquello que la conciencia identificada con la apariencia del yo egoico percibe como negativo, obedecen a una percepción fragmentada y limitada de la Realidad. El Estar Siendo/Sucediendo de la Realidad consiste en el flujo continuo de absolutamente todo -sin excepción- lo que está aconteciendo, y no sólo en la supuesta quietud inmutable de un ideal abstracto. ¿Qué tipo de moralidad y de ética podría surgir de la idea limitante y discriminatoria de que aquello que pueda resultar molesto y doloroso no está formando parte “también” de la Esencia de la Vida? La moral y la ética, que excluye la autenticidad de una parte intrínseca de la naturaleza y de la experiencia humana, jamás podría servir para evitar conflictos y sufrimiento; en lugar de eso estaría ayudando a justificar la percepción de división y la necesidad de la lucha y del enfrentamiento.

Una ética madura y equilibrada no debería excluir la aceptación integral de todas las manifestaciones de la Realidad -también lo molesto y doloroso-, como aspectos igualmente esenciales y valiosos de la Vida que estamos siendo, expresando y experimentando. Una moralidad que promueva la compasión, la solidaridad y el respeto hacía la legitimidad de las diferencias no puede basarse en el rechazo o la negación de aquello que podamos considerar problemático, sino en la aceptación (aceptar es amar) de la Vida en su totalidad. Paradójicamente, aquello que se construye sobre el rechazo (no reconocimiento y no aceptación imparciales) de las experiencias que al yo egoico pudiera molestarle, en gran medida estará perpetuando la conflictividad y el sufrimiento que dicha identificación consciencial pretendiera evitar.

Mientras intentemos alcanzar estados más prolongados y continuos de calma, plenitud, dicha, etc., sin dejar de rechazar las manifestaciones de la Realidad (eso que está sucediendo) que le pueda desagradar a la conciencia personificada (yo separado de lo demás), seguiremos atrapados en la misma estructura egocéntrica que estará generando las percepciones de carencia, de insatisfacción y de discordia. Vivir en el rechazo y/o el desprecio de alguna parte intrínseca de la naturaleza y de la experiencia humana, no solo afectará a nuestra salud mental, física y emocional -generando soledad, tristeza, aislamiento, depresión, ansiedad y todo tipo de enfermedades- también propiciará la creación de sociedades fragmentadas e injustas en las que predomine la intolerancia, la estigmatización y la discriminación hacia las personas y hacia todo lo que represente aquellos aspectos de la Realidad que se estén rechazando. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 135/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una revisión profunda de los fundamentos sobre los que se erigen las concepciones tradicionales de la moral, la ética y la espiritualidad. Su crítica se dirige al modo en que la conciencia, identificada con la apariencia del yo egoico, tiende a dividir la Realidad entre lo aceptable y lo rechazable, entre lo “bueno” y lo “malo”. Este impulso de negar lo que resulta incómodo o doloroso —propio de una percepción fragmentada— genera, según Juande Puerta, una visión incompleta y distorsionada del fluir total de la existencia. La Realidad no puede reducirse a los aspectos que la mente considera placenteros o “elevados”, pues el Estar Siendo de la Vida incluye, sin excepción, todo lo que acontece.

Desde esta comprensión, la moralidad basada en la negación del sufrimiento o de lo “negativo” carece de autenticidad y profundidad. Una ética que excluye parte de la experiencia humana perpetúa la división, el juicio y, en última instancia, el conflicto. La verdadera madurez ética —propone Juande Puerta— radica en la aceptación integral: reconocer que tanto el dolor como la alegría, tanto el caos como la armonía, son expresiones legítimas de la misma Esencia de la Vida. Solo desde esa aceptación, que es una forma de amor, puede surgir una compasión genuina y una moral que no se fundamente en la exclusión.

Rechazar cualquier aspecto de la realidad equivale, por tanto, a perpetuar la insatisfacción y el sufrimiento que se intenta evitar. Al identificarnos con un yo separado, buscamos estados de calma o plenitud sin aceptar lo que nos incomoda, y así permanecemos atrapados en la raíz del conflicto. La invitación de Juande Puerta es clara: vivir en aceptación consciente de la totalidad, para trascender la dualidad moral y abrirnos a una ética basada en la unidad, la comprensión y la compasión hacia todo lo que Es.