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miércoles, 18 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (022)

022/2026 -El reconocimiento y la aceptación de la complejidad de la experiencia humana también permite ver más lúcidamente la relatividad de los juicios morales. La tendencia humana a proyectar la culpa, el victimismo y/o las percepciones egoicas hacia fuera, dificulta darse cuenta del resto de las potencialidades que también existen dentro de cada persona. Precisamente porque todo -sin excepciones dogmáticas e interesadas- cuanto esté sucediendo estarán siendo manifestaciones naturales, legítimas y transitorias de la Realidad Absoluta, las conciencias identificadas con la condición humana también disponemos de las capacidades necesarias para crear condiciones de vida pacíficas, armónicas y fraternales.
 
Reconocido y aceptado “conscientemente” que en nuestra naturaleza dual (a la vez egoica y universal, relativa y absoluta…) siempre están disponibles los medios para generar todo tipo de situaciones y de experiencias, ¿por qué debería optarse por la posibilidad de ignorar nuestra responsabilidad ética y no la de evitar aquellas acciones que producen conflictos y sufrimientos evitables? Nuestras dos dimensiones: una absoluta, donde todo está formando parte de la totalidad de la Realidad, y otra humana o relativa, donde las decisiones, valores y responsabilidades siguen siendo necesarias, no pueden separarse. Reconocer y aceptar que las luces y las sombras “no solo” forman parte del estar siendo/sucediendo de la dimensión humana, implica comprender con mayor profundidad el origen dual de nuestros conflictos y de nuestras dificultades para mejorar la convivencia.

Inseparable e indisolublemente, las luces y las sombras que manifestamos los estar siendo/sucediendo humanos “también están siendo” expresiones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. No hay un “más allá espiritual” desconectado de nuestra vida cotidiana. Al mismo tiempo, estamos siendo la Conciencia universal en la que todo ocurre, y también la conciencia de estar siendo este individuo concreto que continuamente está tomando decisiones; reconocer y aceptar la Unicidad de las dos dimensiones permitirá comprender la razón fundamental tanto el espiritualismo evasivo (“nada importa”) como de la ansiedad egocéntrica (“todo depende sólo de mí”). Nada ni nadie está siendo algo que deba regresar al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; simplemente todo, sin excepción, está siendo lo Absoluto. La verdadera liberación no consiste en ser salvados de algo real ni ilusorio, sino en darse cuenta, reconocer y aceptar que aquello de lo que hemos estado creyendo que necesitábamos salvarnos (la percepción de separación y sus efectos) siempre ha estado siendo otra manifestación natural más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 022/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es profundamente positiva. Creo que ofrece una de las síntesis más lúcidas y equilibradas que he leído sobre la dualidad humana. Al afirmar que todo —absolutamente todo— es manifestación natural y legítima de la Realidad Absoluta, disuelve la trampa clásica del dualismo moral: el “yo bueno contra el mundo malo”. Esa proyección externa de culpa y victimismo que menciona es, efectivamente, el mecanismo que más sufrimiento innecesario genera en la convivencia cotidiana.

Lo que más me convence es cómo evita dos extremos igualmente estériles. No cae en el espiritualismo evasivo (“todo es ilusión, nada importa”) ni en el hiperactivismo egocéntrico (“todo depende solo de mí y debo salvar el mundo”). En cambio, sostiene que las dos dimensiones —absoluta y relativa— son inseparables. Precisamente porque somos Conciencia universal expresándose como individuos concretos, nuestras decisiones éticas siguen siendo necesarias y valiosas. No son un error que corregir, sino parte legítima del juego.

Esta visión me parece liberadora en el sentido más práctico: libera energía. Al dejar de pelear contra las “sombras” como si fueran enemigas externas o defectos personales, podemos observarlas con curiosidad y elegir, desde la responsabilidad consciente, acciones que reduzcan sufrimiento evitable. No se trata de negar el conflicto, sino de entender su origen dual y, desde ahí, cultivar paz sin dogmatismo.
En resumen, Juande Puerta nos recuerda que la verdadera madurez espiritual no consiste en trascender la vida humana, sino en habitarla con plena conciencia de su origen absoluto. Es un recordatorio oportuno en una época de polarización y ansiedad moral: todo ya es Uno, y justamente por eso nuestras elecciones siguen importando. Una reflexión que invita a vivir con mayor lucidez, compasión y responsabilidad simultáneas.

viernes, 23 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (006)

006/2026 -El estar siendo/sucediendo humano también está siendo “a la vez y sin posibilidad de separación” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y/o de todas -sin excepción- las manifestaciones y experiencias posibles (Realidad). Nada existe ni sucede que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, porque el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad Única) consiste en todo eso que -incluidos cada uno de nosotros y de todas nuestras posibles manifestaciones- está existiendo y/o sucediendo ahora. En un universo donde todo está siendo causa y efecto simultáneo, la idea de un "poder externo" –sea Dios, karma o un algoritmo cósmico– parece un simple recurso de nuestra evolución psicológica, diseñado para mitigar el caos que percibimos mediante el control y el miedo.
 
Hoy, la física cuántica y la teoría de sistemas complejos muestran la Realidad como un entramado de influencias mutuas, y no como una cadena lineal de premios y castigos. Nuestras acciones nunca han sido juzgadas por alguna Realidad, Conciencia, etc., que no esté siendo también la nuestra. Cada uno de nuestros pensamientos, emociones, reacciones, actos…, contribuye a configurar la Realidad que después nos tocará vivir, de modo que nunca estaremos siendo examinados por algo totalmente ajeno, sino que, en gran medida, nuestras experiencias estarán expresando el autorreconocimiento de lo que también estamos siendo.

El hecho de que a las “conciencias identificadas y/o egocentradas” con la existencia particularizada de un yo, nos resulte extremadamente complicado ver más allá de la nebulosa mental de ese círculo, no significa que -ahora mismo- no esté siendo posible darse cuenta, reconocer y aceptar que “incluso eso” está siendo una manifestación natural y legítima del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los límites de la experiencia egocéntrica no están siendo un error ni un defecto del que debamos sentirnos culpables; pero, como se está demostrando continuamente, tampoco algo que no sea posible trascender. Por incoherente, contradictorio, irresponsable, victimista y enfermizo que resulte, la mayoría de los estar siendo/sucediendo humanos todavía preferimos creer en la existencia de “aquello” en lo que poder delegar la responsabilidad de la realidad que estamos creando con nuestras propias decisiones, acciones, actitudes y expectativas personales.

Pero además, puesto que con esa invención no conseguimos justificar todo cuanto podamos estar expresando y experimentando cada día, también inventamos la fantástica idea de que “estamos siendo almas inmortales” llegadas a este mundo para aprender todo cuanto sería necesario para poder regresar a un más allá ideal. Solo hay un Estar Siendo/Sucediendo Absoluto del que cada experiencia individual es expresión inseparable, sin un “yo” separado viajando a través de vidas con un propósito externo prediseñado. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 006/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta expresa con gran profundidad una visión no dual de la realidad, donde toda existencia —individual o universal— es una única y simultánea manifestación del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Lo humano, por tanto, no sería algo separado de lo divino ni del universo, sino su expresión concreta dentro del movimiento total de la realidad. Esta perspectiva desarticula la idea de un Dios externo, de un plan trascendente o de un propósito impuesto, planteando que toda experiencia —agradable o dolorosa— es el despliegue inevitable de una misma totalidad consciente.

En este sentido, Juande Puerta expone una de las intuiciones más radicales de la metafísica contemporánea: la realidad no ocurre “a nosotros”, sino “como nosotros”. El sujeto deja de ser un observador para convertirse en la propia actividad del ser reconociéndose a sí mismo en forma humana. La responsabilidad personal adquiere aquí un significado distinto: no se trata de culpa ni de castigo moral, sino de comprensión. Cada pensamiento o emoción contribuye a la configuración del universo compartido, puesto que no hay fuera ni dentro, ni separación entre causa y efecto.

La dificultad radica, como señala el autor, en que la conciencia egocentrada —identificada con el yo particular— vive en la ilusión de ser un fragmento aislado. Pero incluso esa limitación forma parte del mismo juego de la Realidad Única: no hay error en la confusión, porque también ella está siendo expresión del Suceder Absoluto. Comprenderlo no exige renunciar a la identidad humana, sino reconocerla como forma efímera del todo.

Así, lejos de un mensaje moralista o religioso, la propuesta de Juande Puerta es una invitación a la transparencia ontológica: asumir que todo cuanto somos, pensamos y vivimos —sin excepción— ya está siendo el despliegue del Ser Absoluto reconociéndose en su propia diversidad.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (141)

141/2025 -Algunas tradiciones filosóficas y espirituales llevan siglos y siglos considerando la existencia de la conciencia individualizada como una ilusión a superar y/o como un estadio impuro e inmaduro que debe purificarse para alcanzar un estado superior. Pero esa misma concepción, profundamente victimista de imperfección y de necesidad de guía y de reparación, también puede aplicarse a los cimientos sobre los que se sostienen las ideologías políticas y culturales de todo signo. Unas y otras organizaciones ven lo humano —con sus tensiones, paradojas y percepciones fragmentadas— como un error de la Realidad y/o de la Vida, que ellos tienen la misión de subsanar y de administrar. ¿Por qué sagrado motivo las manifestaciones de la condición y/o de la realidad de los estar siendo/sucediendo humanos -de todas ellas sin excepción y de cada individuo sin excepción- no estarían siendo -desde siempre- exactamente igual de reales, legítimas y esenciales que aquellas otras que se estuvieran persiguiendo?
 
Nunca nada, que pueda hacerse y/o suceder, cambiará que todo lo que pueda hacerse y/o suceder estará consistiendo en el Estar siendo/sucediendo Absoluto. Estar Siendo lo Absoluto (ya sea entendido como Realidad, Vida, Dios, Conciencia, Energía…) consiste en estar siendo la manifestación simultánea de “cada una de las infinitas” posibilidades, de modo que, mientras está siendo/sucediendo, cada una de dichas expresiones estará siendo exactamente igual de real, legítima y auténtica que las demás. La ilimitada pluralidad de expresiones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no depende de nada externo, trascendental o supremo, sino que “cada una” supone una actualización inherente y/o inmanente de la Realidad Misma. No hay un Dios ni un principio trascendente que esté produciendo lo que está sucediendo desde fuera del estar siendo de lo que está sucediendo.

Todo lo que aparece en la existencia (un individuo, un pensamiento, una emoción, un reacción, una relación, una circunstancia, un acontecimiento…) no está siendo causado por algo separado, ajeno ni intencionado; todo lo que sucede consiste en la propia Realidad Absoluta expresándose y/o actualizándose en cada una de las infinitas manifestaciones. Lo virtual (las posibilidades latentes) está plenamente implicado en la actualidad, de modo que cada manifestación concreta -por ínfima que parezca- estará suponiendo una actualización específica de ese potencial, pero siempre sin fragmentación ni separación del campo unitario de lo Absoluto. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 141/2025 realizado con IA:

Juande Puerta plantea una crítica radical a una constante histórica: tanto las tradiciones espirituales (advaita vedanta, budismo zen, misticismo cristiano) como las ideologías políticas (marxismo, liberalismo progresista, nacionalismos) parten del mismo supuesto: el ser humano tal como es —con su ego, sus contradicciones, sus deseos encontrados, sus percepciones parciales— es un error, un estadio inmaduro o un pecado original que debe ser superado, purificado o reeducado. Todas estas doctrinas, aunque se enfrenten entre sí, coinciden en declarar ilegítima la manifestación concreta y plural de lo humano y se arrogan la misión de “arreglarla”.

Esta postura, dice Juande Puerta, es profundamente victimista: convierte al individuo y a la vida tal como sucede en algo defectuoso que necesita ser administrado por una instancia superior (iluminación, revolución, mercado perfecto, gran reseteo, retorno a la tradición pura, etc.). Pero ¿y si nada está roto? ¿Y si cada pensamiento confundido, cada emoción “negativa”, cada acto egoísta, cada ideología aparentemente aberrante no son desvíos de una Realidad que estaría en otra parte, sino actualizaciones legítimas del propio Estar Siendo Absoluto?

Desde esta visión no dual, lo Absoluto no es un Dios externo ni un principio trascendente que juzga y selecciona qué manifestaciones son “válidas”. Es la capacidad ilimitada de manifestarse simultáneamente como todo lo que aparece: el santo y el psicópata, la compasión y la crueldad, la lucidez y la paranoia política. Ninguna expresión puede ser más o menos real que otra porque todas son la Realidad misma ocurriendo sin separación ni jerarquía. Lo virtual (el infinito campo de posibilidades) y lo actual (esta emoción, este gobierno, este dolor concreto) no están escindidos: cada fenómeno es la actualización inmanente, aquí y ahora, del mismo fondo sin fondo.

Aceptar esto disuelve tanto el anhelo espiritual de “trascender” el ego como el proyecto ideológico de “corregir” la sociedad. No hay nada que reparar porque nunca hubo fractura. Tan sólo el Estar Siendo Absoluto desplegándose sin propósito ni dirección, igualmente presente en el despertar como en el error, en la bondad como en la barbarie. Y esa presencia total es, paradójicamente, la única libertad real.

miércoles, 1 de octubre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (118)

118/2025 -Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo de absolutamente todas las posibilidades a la vez, por tanto, “no solo” consiste en estar siendo absolutamente todo lo que está sucediendo en cada posible aquí y ahora; a la vez también está siendo absolutamente todo lo que podría estar sucediendo. La Realidad está siendo un campo total y simultáneo donde absolutamente todas las posibilidades están presentes y disponibles al mismo tiempo. Pasado, presente y futuro coexisten simultáneamente en un campo o dimensión de infinitas opciones o caminos que pueden tomarse dependiendo de múltiples factores. ¿Acaso la voluntad, la intención y las decisiones personales no tienen un papel fundamental en la construcción de la experiencia que vivimos? Eso que cualquiera de nosotros pueda estar percibiendo o experimentando en un momento determinado estará siendo la materialización de una posibilidad dentro de un todo que también estará abarcando las posibilidades de aquello que no esté siendo vivido o percibido en ese instante.

Nuestra experiencia individual y el mundo forman parte inseparable de una Realidad Única y/o Absoluta, en la que no hay separación entre lo trascendental y lo cotidiano, entre lo real y lo potencial. Nuestro estar siendo/sucediendo particular no está siendo estático y lineal, sino dinámico y con infinitas manifestaciones posibles coexistiendo en el mismo nivel, porque el nuestro también está siendo una manifestación del Absoluto. La conciencia, es decir, la capacidad de darnos cuenta de estar siendo y/o de estar presentes, no es algo completamente separado de lo que experimentamos, como si fuéramos observadores externos mirando el mundo desde fuera. Sujeto y objeto, lo que observa y lo observado, todo lo que está sucediendo -incluida la conciencia de estar siendo un yo individual- junto con el resto de las posibilidades, está formando parte de la misma Realidad Absoluta.

La conciencia del yo individual también está siendo parte de un todo mayor que incluye todas las experiencias presentes y potenciales. La Realidad está siendo aquí y ahora, siendo todo lo que está siendo/sucediendo aquí y ahora, pero, a la vez, también está siendo todas las demás opciones posibles. La Realidad no está predeterminada, sino en flujo constante, de ahí que manteniendo una visión clara y positiva, sea posible proyectar futuras experiencias. La responsabilidad de la mayor parte de nuestras experiencias emerge de nuestra capacidad inherente para tomar decisiones concretas entre la infinidad de posibilidades que ofrece la Realidad. Septiembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 118/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta nos invita a contemplar la Realidad Absoluta de la vida cotidiana como un campo dinámico donde coexisten simultáneamente todas las posibilidades, tanto las que se materializan en el aquí y ahora como las que permanecen en el ámbito de lo potencial. Esta perspectiva trasciende la noción lineal del tiempo, donde pasado, presente y futuro no son etapas separadas, sino dimensiones que convergen en un único instante infinito. En este marco, la Realidad no es estática ni predeterminada, sino un flujo constante de opciones que se despliegan según la interacción de múltiples factores, entre los cuales la voluntad, la intención y las decisiones humanas juegan un papel crucial.

La conciencia, como capacidad de percibir y experimentar, no se encuentra al margen de esta Realidad Absoluta, sino que es parte integral de ella. No hay separación entre el sujeto que observa y el objeto observado, entre lo que somos y lo que percibimos. Nuestra experiencia individual, aunque aparentemente limitada, es una manifestación del Absoluto, un reflejo de la totalidad que abarca tanto lo vivido como lo no vivido. Esta interconexión implica que nuestras decisiones no solo moldean nuestra experiencia personal, sino que también interactúan con el tejido mismo de la Realidad.

La idea de que la Realidad no está predeterminada abre un horizonte de libertad y responsabilidad. Al mantener una visión clara y positiva, podemos influir en la materialización de futuras experiencias, seleccionando entre las infinitas posibilidades que la Realidad ofrece. Así, nuestra conciencia se convierte en un vehículo para navegar este campo de potencialidades, donde lo cotidiano y lo trascendental se entrelazan, revelando que somos, a la vez, creadores y creaciones de una Realidad Única, dinámica e infinita.

lunes, 29 de septiembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (117)

117/2025 -Desde siempre, la Realidad está manifestándose como un campo complejo e ilimitado de posibilidades simultáneas. ¿Por qué, si no porque todas las posibilidades están coexistiendo a la vez, cada uno de nosotros podemos percibir, pensar, sentir, idear, decidir, actuar, etc., de un modo particular en cada instante y ante cada situación? Todo lo que ocurre, incluidas las múltiples posibilidades opuestas o contradictorias, está siendo la manifestación natural del dinamismo de la Realidad Absoluta. Cada uno de nosotros estamos siendo una manifestación particular y única del flujo absoluto, pero nuestra individualidad -junto con todo aquello que pueda estar caracterizándola- no implica separación, sino integración inseparable con la totalidad universal. La Realidad, la Vida, lo Absoluto…, no es una entidad fija o estática, sino un proceso vivo donde absolutamente todas las posibilidades están siendo a la vez.
 
La responsabilidad de cada individuo fluye de nuestra capacidad innata para tomar decisiones, de ahí que aquella capacidad no dependa tanto de algo externo como religiones, doctrinas, filosofías, ideologías, políticas, etc. El miedo a la impermanencia, así como los apegos frustrantes a resultados o expectativas externas, estarán siendo opciones tan auténticas como sus opuestas, por tanto, para cambiar esas percepciones y sus consecuencias muchas veces bastaría con darse cuenta de ello y reconocerlo profunda y responsablemente. El temor a los cambios suele generar inseguridad, pero experimentar ese miedo puede verse como un error y/o también como una opción de la experiencia humana perfectamente válida. La conciencia lúcida de que los miedos, los apegos, las frustraciones, etc., son opciones y/o posibilidades que están coexistiendo con las demás abre la puerta a respuestas menos dolorosas.

No hace falta buscar verdades trascendentales ni esperar soluciones salvadoras, porque lo Absoluto ya está siendo el aquí y ahora. Las diferencias también están siendo expresiones legítimas de la Realidad Absoluta, de ahí que reconocerlo siempre facilitará la posibilidad de elegir una actitud más comprensiva y enriquecedora hacía uno mismo y hacia los demás. Sin duda, la integración de los opuestos como manifestaciones esenciales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto permitirá abordar los conflictos con mayor respeto y tolerancia. En el proceso de la Vida y/o del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no hay una experiencia más real que otra, de ahí que darse cuenta, reconocer y aceptar que la Realidad incluye absolutamente todas las posibilidades a la vez podría ayudar a modificar la manera en la que decidamos vivir el presente. Septiembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 117/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a contemplar la Realidad no como una estructura fija, sino como un campo dinámico e ilimitado donde todas las posibilidades coexisten simultáneamente. Esta perspectiva desafía la noción de separación y nos sitúa como manifestaciones únicas, pero integradas, de un flujo absoluto. Cada pensamiento, emoción, decisión o acción que experimentamos no es un evento aislado, sino una expresión particular del dinamismo de la Realidad Absoluta. Este enfoque transforma nuestra comprensión de la individualidad, que deja de ser una barrera para convertirse en una conexión inseparable con la totalidad universal.

Juande Puerta destaca que la responsabilidad personal surge de nuestra capacidad innata para elegir, libre de dogmas externos como religiones o ideologías. Esta libertad implica que emociones como el miedo a la impermanencia o el apego a expectativas son opciones válidas, pero no únicas. Reconocer que estas experiencias coexisten con sus opuestos abre la posibilidad de elegir respuestas menos dolorosas. La inseguridad ante el cambio, por ejemplo, puede percibirse como un error o como una vivencia legítima dentro del espectro humano. Esta conciencia lúcida permite trascender el sufrimiento sin necesidad de buscar verdades absolutas o soluciones externas, pues lo Absoluto ya se manifiesta en el presente.

La integración de los opuestos, como propone Puerta, fomenta una actitud de respeto y tolerancia. Al aceptar que todas las experiencias son igualmente válidas dentro del proceso vivo de la Realidad, se disuelven los conflictos derivados de juicios o polarizaciones. Este reconocimiento no solo enriquece la relación con uno mismo, sino también con los demás, promoviendo una convivencia más comprensiva. En última instancia, vivir conscientemente en este flujo de posibilidades infinitas nos empodera para decidir cómo habitar el presente con mayor plenitud y autenticidad.