sábado, 17 de noviembre de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (80)

161/2018 -Consciencia identificada (tú que estás percibiéndote como el sujeto lector de estas palabras), date cuenta de que, comenzando y terminando por la existencia de tu aparente individualidad -sin excepción-, todo está siendo, sin que nada esté siendo algo y/o sin que nada esté siendo “uno”. ¡Nada, significa nada; nada, no significa uno…, ni todo uno! Date cuenta de que la ilusión de la existencia de todas tus posibles percepciones y/o experiencias está siendo creada a partir de tu aparente identificación (yo soy…), pero que, trascendida esa supuesta manera de percibir e interpretar (ego), nada está siendo algo distinto a sólo SER; nada está siendo uno. ¡No hay dualidad (dos) porque no hay uno; todo está siendo el mismo no estar siendo algo y/o el mismo nada siendo alguna cosa! He ahí que cuando la existencia consiste en ser algo, entonces la existencia es un sueño, pero no porque el sueño consista en la existencia de aquello que estuviera soñándose, sino por tratarse de la suposición de que “un algo” está siendo “un algo”. ¿Entonces? Entonces nada. Ser, significa que no hay un qué. Ser, significa que no hay un quién. Ser, significa que no hay un porqué. Ser, significa que no hay un para qué. Ser, significa que no hay un desde cuándo ni un hasta cuándo. Ser, significa que no hay algo que tú puedas plantearte que pudiera haber ni que tú estés considerando que está habiendo. Igual que tú (consciencia identificada), no puedes sentirte en paz y armonía sin que antes estés considerando que tú eres tú, tampoco tú podrías sentir ni experimentar algo de aquello que consideras que forma parte de tu existencia, sin que la causa de todo ello esté siendo la identificación con la apariencia de tu ser. ¿Comprendes mejor ahora la razón de que todas las individualidades de la misma especie y/o apariencia compartan también la misma manera de percibir que caracteriza a la identificación con su aparente y semejante yoidad?  

162/2018 -Todo está siendo la misma ninguna cosa, es decir, SER… y nada más que SER. Date cuenta de que, trascendiendo la apariencia de la percepción egoica (la percepción de ti y del resto de tus percepciones), paradójicamente, la expresión: “Todo es uno”, significa que nada está siendo algo y/o que la percepción de infinitos unos equivale a SER NADA. Todo aquello que pueda nombrarse y/o percibirse siendo algo…, SER (Nada), es lo que está siendo. Nada, está siendo todo aquello que, percibido egoicamente, es decir, percibido por “un” supuesto e ilusorio perceptor (tú), pudiera parecer ser algo distinto a SER…, y sólo SER. SER, supone la carencia y la innecesariedad absolutas de límites, formas,  características, juicios, objetivos, intereses, expectativas, atributos, voluntades, etc., que, mirando egoicamente, pudieran percibirse. Consciencia identificada, ¿en qué encuentras la dificultad para darte cuenta de que SER carece de cualquiera de los significados que, observando desde los condicionantes de tu aparente identidad, tú puedas emplear para describir la percepción de algo? ¡SER, no tiene principio ni tiene final; SER carece de las condiciones que observas y experimentas cuando asumes la identificación con la posibilidad de ser algo! Nada, está siendo el aparente perceptor y lo aparentemente percibido por el aparente perceptor de algo…, de ahí las referencias de la filosofía vedanta a la no-dualidad. “…Vivimos en un mundo dual…, por tanto, obviamente percibimos la dualidad…, aunque quizás alguna vez podamos no hacerlo.” -Me comenta una amistad. -Date cuenta -le respondo-, de que mientras persista la identificación con la apariencia de tu ser (ego), tú no podrás dejar de percibir dualidad, pues la fuente de la percepción de dualidad está siendo la identificación con tu propia percepción. Tú eres (percibirte a ti siendo tú) la razón de todo cuanto percibes siendo algo…, por tanto, tú eres el origen de la percepción de dualidad (yo y lo demás). Mientras que tú seas tú, tú nunca podrás dejar de percibir apariencia de dualidad, es decir, no podrás dejar de percibir todo cuanto ahora estás percibiendo y de la manera que estás decidiendo percibirlo. ¡Nada hay que alguna vez pueda dejar de haberlo ni que pueda comenzar ha haberlo, pues SER NADA es lo único que siempre está habiendo! No dualidad significa no-uno, no-algo, no-yo, nada-algo…, solo SER.

Juande Puerta.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (79)

159/2018 -Consciencia identificada (tú que estás leyendo estas palabras y respirando mientras lo haces), date cuenta de que tú sí eres aquello que nació de unos progenitores un día pasado en un lugar concreto. Tú sí eres aquello a lo que pusieron un nombre y una etiqueta que responde a unos rasgos personales que te identifican. Tú sí eres aquello que educaron con unas informaciones determinadas (culturales, geográficas, religiosas, psicológicas, científicas, etc.,) que deberás creer, respetar, defender y traspasar a tus descendientes como si fueran verdades irrefutables. Tú sí eres aquello que estarás representando y defendiendo hasta que llegue el día de tu muerte. Tú sí eres ese personaje que vive luchando entre pensamientos, emociones, recuerdos, herencias generacionales, instintos de supervivencia, expectativas, programas mentales, búsquedas milagrosas y circunstancias de todo tipo. Date cuenta de que ser tú consiste en  ser todo eso y mucho más; sin embargo, date cuenta también de que fuera del universo de las percepciones que estás creando y utilizando para justificar la veracidad de tu aparente identidad, ser tú no es ser tú ni ser ninguna otra posibilidad de estar siendo algo. He ahí que, paradójicamente, ser tú consiste en ser tú y, a la vez, en ser infinitas cosas más, pero únicamente en el ámbito ilusorio de una consciencia identificada con esa posibilidad, pues, trascendiendo esa percepción absolutamente determinada, determinista y egocéntrica, nada hay siendo tú ni siendo alguna otra cosa que tú puedas percibir, juzgar, imaginar ni experimentar. ¡SER, significa que nada está siendo algo, de ahí que nada esté consistiendo en ser tú! SER, es lo único que está siendo, por tanto, date cuenta de que todo aquello que la conciencia identificada percibe siendo algo…, justamente eso es SER. Siempre ha sido así, y así continuará siendo siempre… al margen de cualquier creencia, idea, juicio, conocimiento, deseo, miedo, experiencia y/o cualquier otra percepción egoica (tuya). 

160/2018 -¿Qué tengo que hacer para darme cuenta de la causa de mi malestar, y, por tanto, del deseo y de la búsqueda de mi bienestar? Date cuenta de que tú no eres la persona que responde a un nombre y a muchos otros datos identificativos; tú eres la consciencia de que tú eres la aparente existencia de ese personaje. La identificación consciencial con tu ser está siendo el origen de todo cuanto ese yo ilusorio pueda identificar como la existencia de cualquier otra existencia de algo. He ahí que mientras estés creyendo que eres el sujeto protagonista, en lugar de estar consistiendo en el objeto identificado y/o el hijo de la identificación consciencial, tú y todo cuanto tú puedas considerar que piensas tú, que sientes tú, que padeces tú, que disfrutas tú, que protagonizas tú, que necesitas tú, que experimentas, etc., estará consistiendo en una realidad ilusoria. Todas las percepciones, experiencias, emociones, expectativas, etc.. que tu identidad personal considere suyas o que le afectan de algún modo, únicamente estarán consistiendo en un efecto de aquella identificación. Más allá del universo de la especulación mental, no hay nadie que tenga que hacer algo para SER lo único que están siendo todas las apariencias siempre. No hay ninguna unidad que lograr. Tú no eres tú, por tanto, tú no tienes que hacer algo para no ser tú. Cualquier intento de hacer algo estaría siendo hecho desde la identificación…, y reforzando la identificación. Nada falta por hacerse; el hacedor de algo siempre consiste en una percepción egoica. Haz siempre aquello que te venga de gusto, aquello que puedas  permitirte y/o aquello que te atrevas…, pero consciente de que nadie está siendo el hacedor ni el experimentador de algo; vive trascendiendo la identificación con la apariencia de un hacedor.  ¿Por qué en el fondo todo ha estado siendo perfecto siempre? Precisamente porque, a parte de sólo SER, nunca ha habido algo siendo algo ni siendo de ninguna manera. Continuamente estás diciendo: “yo soy…, yo pienso…, yo creo…, yo experimento…, yo deseo…, a mi me gustaría…” -Date cuenta de que dentro de esa identificación lo extraño sería sentirse en paz y armonía…, lo extraño sería no vivir queriendo cambiarlo todo…, es decir, lo extraño sería no vivir de la manera que llevas percibiendo tu existencia desde siempre. Consciencia identificada, date cuenta de que dejar de creerse un ser no significa dejar de SER, por tanto, que nada hay que temer nunca.  Nada hay siendo algo, por tanto, he ahí que -comenzando por la percepción de ti mismo-, aquello que pudiera parecer la existencia y/o el acontecer de algo, sin excepción, en SER NADA estará consistiendo siempre.

Juande Puerta.

sábado, 10 de noviembre de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (78)

157/2018 (BREVES 2018) 1-Consciencia identificada (tú, sí tú, que en el juego de imaginar tu existencia te gusta jugar a ser Dios, como si ser Dios consistiera en Ser algo determinado -un ser supremo- con los atributos y los poderes que tú imaginas y desearías tener y utilizar según tus criterios particulares), date cuenta de que todo aquello que “para ti” consiste en ser la existencia y/o el acontecer de infinitos algos…, inseparablemente eso es SER. Aquello que “para ti” es ser tú y ser todo aquello que tú puedas percibir y/o experimentar de alguna manera (dualidad), inseparablemente eso es SER. Aquello que “para ti” son  pensamientos, es pensar y es ser un pensador…, inseparablemente eso es SER; pero concebido y percibido como si ello fuera cada cosa que tú identificas siendo algo. Aquello que  “para ti” son sentimientos, son actos, son acontecimientos, son situaciones y son experiencias que están siendo promovidas y vividas por alguien, inseparablemente eso es SER, pero concebido, percibido y experimentado como si tú y cada una de esas cosas fuera algo particular y/o una parte de algo. ¿Te das cuenta de que para SER, no es posible ni necesario ser tú, ni ser ninguna otra cosa?  2- Consciencia identificada (tú, que supuestamente estás creando la ilusión de la existencia del lector de estas palabras), date cuenta de que puedes creer que eres todo aquello que creas que eres, pero que más allá de la percepción de la apariencia -creada por esa supuesta identificación-, eso jamás significará que estés siendo algo distinto a SER. Date cuenta de que al identificarte con la ilusoria posibilidad de que SER consista en ser la existencia y/o el acontecer de algo (tú), estarás creando la ilusoria percepción de la existencia de un perceptor y de la existencia discriminada de sus percepciones (dualidad). No hay la existencia de la dualidad que tú percibes, porque antes de eso tampoco hay tu existencia. No hay dos (no dualidad), porque tampoco hay uno; no hay “tu ser” ni ningún “otro ser” algo. No existen las percepciones del un perceptor porque tampoco existe el perceptor. Deja de creer en ti, como si tú estuvieras siendo tú (tu ser) y verás que el resto de tus creencias y percepciones también comienzan a desvanecerse; observa que tú existencia y el resto de las existencias que puedas percibir está consistiendo en la misma percepción egoica del significado de SER. ¿Comprendes mejor ahora en qué consisten las montañas que pueden moverse con un gramo de fe?  

158/2018 -Consciencia identificada (tú que estás leyendo estás palabras), date cuenta de que todo cuanto vives…, y también de la manera exacta que crees estar viviéndolo, consiste en un reflejo preciso de tu identificación y/o de aquello que tú consideras que estás siendo tú, es decir, un reflejo exacto de la percepción que tienes de ti…, a pesar de que tú nunca estarás siendo tú ni ninguna otra posibilidad de estar siendo “un algo” determinado. Consciencia identificada (tú que estás percibiéndote a ti como si SER estuviera consistiendo en ser tú), date cuenta de que para que yo sea percibido siendo yo para ti (y viceversa), antes tú tienes que estar percibiéndote siendo tú para ti (identificada), por tanto, que tu percepción de mi existencia y del resto de cuanto tú percibas existiendo/aconteciendo, depende absolutamente de la percepción de tu propia identificación. Date cuenta de que sólo de tu manera de percibirte dependerá aquello que vivas…, y que siempre estará en tu mano elegir la manera de percibir el sueño de la existencia. Date cuenta de que todas tus percepciones estarán dependiendo y/o condicionadas por eso que tú creas ser, condicionadas por la manera de verte a ti, condicionadas por aquello que pienses y creas de ti. ¡Date cuenta de que para ti todo es algo, porque tú estás considerándote la existencia de algo! Comprende que si quieres cambiar algo de la apariencia de tu vida y/o de aquello que veas siendo otro algo distinto de ti (un reflejo tuyo), antes tienes que cambiar la percepción que tienes de ti. Consciencia identificada con la percepción de tu supuesta algoidad, ¿comprendes mejor ahora que -sin excepción-, todas tus percepciones y/o experiencias están siendo creadas por ti, a imagen y semejanza de aquello que en cada instante tú puedas estar creyendo que consiste en ser tú…, aunque ser tú nunca esté consistiendo en ser algo? Nadie puede cambiar a otro, es decir, aquello que vemos siendo los demás, siendo la vida, siendo el mundo…, pues nada está siendo eso que pueda estar percibiéndose. Únicamente, en la medida que vaya modificándose la manera de verse y/o de percibirse la “aparente existencia de uno mismo”, puede cambiarse la manera de percibir la “aparente existencia de las cosas”, pues, de esa aparente percepción de ti dependerá la apariencia del resto de las percepciones. Paradójicamente, todas tus percepciones estarán siendo tuyas y/o de ti, y sólo de ti, y, paradójicamente también, todas ellas, comenzando por la tuya y/o la original, estarán siendo ilusorias, imaginarias, innecesarias, egoicas. Seguramente dirás que eso no puede ser, pues cada individuo percibe diferente; sin embargo, date cuenta desde qué supuesto estaría afirmándose eso.

Juande Puerta.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (77)

155/2018 (BREVES 2018) 1-He ahí que, con absoluta independencia de aquello que busques, tú estarás considerándote un yo buscador de algo (algo buscando otro algo), y he ahí también que tu aparente existencia particular discurrirá en esa aparente e ineludible necesidad de buscar y de encontrar aquello que, únicamente la identificación con la percepción de tu yo determinado, estará haciendo que percibas como una carencia tuya que tú tienes la tarea de eliminar mediante un hacer tuyo. Ayer mismo escuche a un terapeuta asegurar que aquel que leyera los siete libros de espiritualidad que él indicaba, sin duda lograría cambiar su vida para siempre. Según parece, él ya lo ha conseguido, aunque todavía continúa leyendo entre uno y dos libros por semana. Consciencia identificada, date cuenta de que nunca ha habido y nunca habrá algo que buscar ni que cambiar, porque sencillamente nada está siendo algo. 2- SER, está consistiendo en todo aquello que, percibido desde la hipótesis de la existencia de una identidad determinada, diferenciada y separada (tú), a esa supuesta entidad consciente y/o identificada pudiera parecerle que está siendo la existencia y/o el acontecer de algo distinto a sólo Ser. He ahí que, más allá de esa percepción ilusoria y/o egocéntrica, absolutamente todas las posibilidades de SER (nada determinado) estén siendo compartidas siempre sin necesidad de que alguien (tú, consciencia identificada y/o atrapada en aparente existencia de la algoidad de un ser) pueda ser, percibir, conocer, comprender, hacer, ni experimentar algo…, que ello únicamente no esté consistiendo en SER y sólo en SER. Describe qué crees que eres, piensas, sientes, haces, deseas, vives, buscas, esperas, etc., y date cuenta de que -sin excepción-, justamente en eso consiste SER, por tanto que eso no será eso, sino que eso únicamente estará siendo una percepción ilusoria, egoica e identificada de SER. Ser, ¿qué, quién, porqué, para qué…? Nada, sólo Ser. 3-Bastantes veces leo afirmaciones tales como que “…absolutamente todo lo que ha ocurrido en tu vida ha sido un aprendizaje para ayudarte a recordar quién eres…” -Opino que, como excusa o justificación de la percepción egoica (percepción de ti siendo un ser) esa interpretación puede pasar por algo positivo, sin embargo, únicamente consiste en otro impulso a la rueda de la fantasía. Ni tú eres tú, ni tú necesitas aprender algo para algo: ¡SER, consiste en que nada sea algo! Recuerda: “Amarás SER, por encima de amar el ser algo y/o el ser de las cosas”. SER, no puede ni necesita justificarse mediante la justificación de aquello que pudiera percibirse siendo alguna cosa. Date cuenta de que no eres alguien, ni eres algo, ni tienes ninguna tarea que realizar. Nada ha ocurrido en tu vida, nada está ocurriendo en tu vida y nada ocurrirá en tu vida, porque ni tú eres tú, ni tu vida es tu vida, ni algo está ocurriendo nunca más allá de la ilusión que supone la percepción egoica de tu propia existencia. Date cuenta de que al margen de la percepción identificada de tu existencia, todo ha estado siempre perfecto, porque nunca algo ha estado siendo algo ni ha estado siendo de alguna manera que tú puedas identificar. No hay dos (tú y lo demás), porque tampoco hay uno. ¡Sin ti, nada está siendo eso que tú consideras que esta siendo la existencia y/o el acontecer de algo!  

156/2018 (BREVES 2018) 1- Del mismo modo que la palabra “montaña” no es una montaña, y que el pensamiento “flor” no es una flor, y que el sentimiento de “felicidad” no es la felicidad, y que la experiencia de “vivir” no es la vida…, así la percepción (sensorial, intelectual, psicológica, emocional, anímica, espiritual, energética, cuántica, etc.,) de algo, nunca  será ese algo percibido…, y tampoco la percepción de tu “existencia” será tu existencia. Consciencia identificada, ¿comprendes mejor ahora la razón de que, por estar considerándote la existencia de “un” ser determinado y/o de una parte de un todo, no puedas eludir sentirte atrapada, prisionera, limitada, condicionada, confundida… en la percepción de la aparente realidad de la existencia de aquel hipotético ser? SER, significa que nada está siento tu ser ni el ser de otro algo. 2- Consciencia identificada (tú, que dices “yo”, cuando quieres referirte a ti), date cuenta de que todo eso que tú consideras que tú piensas, tú sientes, tú haces, tú temes, tú deseas, tú crees, tú percibes, tú comprendes, tú conoces, tú experimentas, etc., únicamente está siendo la consecuencia de la identificación con la percepción de que tú eres tú y/o de que ser tú consiste en ser un ser determinado. Pero date cuenta también de que la intuición de que “es posible liberarse” de esas percepciones, y de cualquier otro efecto de tu identificación que alcances a imaginar (la intuición de la existencia del Paraíso, el Nirvana, la paz y la dicha absoluta...), procede precisamente de que NADA ESTÉS SIENDO TÚ, ni aquello que pudiera consistir en la existencia y/o el acontecer de algo para ti. ¡Porque tú no eres tú, tú puedes intuir aquello que trasciende cualquier efecto de la identificación con tu supuesta identidad; porque tú no eres tú, tú no tienes nada de lo que culparte y tampoco nada de lo que perdonarte! He ahí que el pecado original bíblico consiste en la identificación consciencial, es decir, en la consciencia -desde el origen- de que SER consiste en estar siendo “un” ser y/o cualquier otra posibilidad de ser algo determinado. He ahí que aquello que tú intuyes como "el estado de divinidad" está demostrando que nada está siendo la existencia ni el acontecer de ti ni de otra algoidad.  3- Consciencia identificada (tú), date cuenta de que si existiera un Dios, entonces tú -eso que tú crees que eres-,  también estaría siendo eso que sería tu percepción de la existencia de un Dios, y date cuenta también de que tampoco habría un acto ni una experiencia tuya que -sin excepción-, en Ser Dios no estuviera consistiendo. ¡Ser Dios no consiste en ser un SER Supremo; Ser Dios consiste en SER simultáneamente todas las posibilidades imaginables, sin estar siendo algo determinado nunca jamás! Por esa razón, no le busques, no le ores, no le obedezcas, no le agradezcas, no le supliques, no te formes ni percibas imágenes, no le maldigas ni tomes su nombre en vano… pues, al hacerlo, estarías considerándote egoicamente…, estarías identificándote con el ser de algo determinado, distinto y separado (pecado original). Date cuenta de que ERES SER y que no hay nada de cuanto tú pienses, sientas, hagas, percibas, imagines, temas, desees, aborrezcas, experimentes... que, con absoluta independencia del juicio que tengas al respecto, no esté consistiendo en SER eso que tú imaginas que consiste en ser Dios. Date cuenta de que ser Dios no consiste en ser un ser determinado, unas manifestaciones determinadas, unas actitudes determinadas, unos atributos determinados, una manera de ver y de vivir determinada. ¡Nada hay, todo ES; todo está siendo, nada que consista en ser algo! 

Juande Puerta.