jueves, 17 de enero de 2019

REFLEXIONANDO - 2019 (03)

005/2019 -Tú no eres “uno con todo lo que Es”, porque tú no eres tú y tampoco “todo lo que ES” está siendo uno. Nada hay siendo algo, que sólo Ser no esté siendo. ¡Ser, no significa ser un ser, de ahí que todo ES, sin que algo esté siendo algo distinto a Ser! Nada hay siendo de alguna manera, porque nada hay ni acontece siendo algo; todo ser algo es un ser ilusorio. Tú no tienes que dejar de pensar, porque ni tú eres tú ni tus pensamientos son pensamientos. Tú no tienes que cambiar, y tampoco esperar que algo cambie, porque tú no eres tú ni hay algo que pueda cambiar. Tú no tienes que alcanzar ninguna meta, porque tú no eres tú ni hay metas que alcanzar. ¡Ser tú y ser todo aquello que tú -consciencia identificada con la apariencia de tu estar siendo un ser determinado- puedas percibir, juzgar, identificar, experimentar, etc., como la existencia y/o el acontecer de algo, justamente eso está siendo Nada Ser y/o Divinidad! Sin identificación consciencial, nada hay ni sucede siendo la existencia y/o el acontecer de algo, por tanto, ¿cómo puede haber y/o suceder algo que se repita en tu vida “para” que tú aprendas algo de eso? Tú no tienes nada que aprender, porque tú no eres tú y tampoco nada hay que pueda aprenderse fuera de la creencia en ti. Consciencia identificada, date cuenta y acepta sin condiciones que  todo cuanto tú consideras que está siendo algo y/o aconteciendo en tu vida, desde siempre, eso únicamente consiste en el victimario que utilizas para justificar la fantasía de tu propia existencia. ¿Cómo yo no voy a ser yo cuando si yo no me alimento, no me cuido, no me protejo, no tomo decisiones, etc., puedo morir y desaparecer? -se dice a sí misma la consciencia identificada con esa percepción egoica, limitada, carente, dependiente, separada, condicionada, ilusoria, especial y victimista. Date cuenta de que el sujeto que supuestamente tendría que aprender o desaprender, hacer o dejar de hacer, pensar o dejar de pensar, sentirse de una manera o de la opuesta, etc., es el mismo que vive preguntándose a sí mismo quién soy, por qué estoy aquí, de dónde vengo y a dónde voy. Si tú no vivieras creyendo que tú eres lo que tú crees que eres, entonces todo lo que tú vives (como si estuvieras viviéndolo tú) tampoco seria eso que tu crees que es algo que tú estás viviendo, y, por tanto, la historia de tu vida seria completamente distinta. Dicho de otro modo, comenzando por uno mismo, NADA ES lo único que está siendo todo lo que parece que es alguna cosa; todas las percepciones humanas están siendo creadas a imagen y semejanza de la consciencia identificada (mente) con aquello que supuestamente consiste en la existencia humana.  

006/2019 -  Leo: “Puedes tenerlo todo, pero si no tienes paz interior, no tienes nada…” “La felicidad depende de la paz interior y no de lo favorables que sean las condiciones externas.” (Buda 400 a.C.)  -Consciencia identificada, date cuenta de que la paz interior consiste en que tú no estés presente, es decir, en la aceptación incondicional de tu ausencia y/o de tu no ser el personaje que pretende ser alguien sintiéndose de alguna manera. ¿Acaso no querías saber en qué consiste la fe que puede transformar todas las apariencias? Fuera de la creencia en ti y/o de la identificación con tu particularidad, nada hay perturbando algo, pues en NADA SER está consistiendo absolutamente todo cuanto tú puedas percibir, pensar, hacer, sentir, vivir. He ahí que, porque SER consiste en NADA SER, todo lo tienes y nada necesitas cuando el apego a tu ser identificado duerme. Leo: “Las cosas son como son, sufrimos porque las hemos imaginado  distintas…” -He ahí un ejemplo más del juego egoico: justificar y convertir en algo aparentemente real (a toda costa y cueste lo que cueste)  todo aquello que “yo” perciba y juzgue como algo negativo, a la vez que considerar verdadero y loable aquello otro que “yo” perciba y experimente como algo positivo. Sufrimos porque creemos que somos una cosa y/o un ser; no importa de qué manera imagines que son las cosas y cómo te gustaría que fueran. ¡Siempre el mismo funcionamiento, siempre la misma táctica, siempre la misma resolución! Cualquier cosa menos asumir que, comenzando por la fuente de toda percepción egoica, el  yo y/o el uno mismo identificado, nada hay siendo algo determinado; absolutamente todo cuando un yo (consciencia identificada) pueda percibir de alguna manera (física, psicológica, emocional, anímica, intelectual, intuitiva, espiritual...), tanto en un sentido como en el opuesto, siempre estará consistiendo en percepciones absolutamente imaginarias. No hay cosas siendo cosas y/o siendo algo, por tanto, sufrimos y sentimos felicidad dependiendo de la identificación con aquello imaginario que estemos imaginando ser. 

Juande Puerta.

viernes, 11 de enero de 2019

REFLEXIONANDO - 2019 (02)

003/2019 -He escuchado decir que “…a veces durante la meditación puede producirse un momento de no-mente, un momento en el que entre pensamiento y pensamiento hay un espacio de silencio  (Satori), en el que no hay mente…” ¿Pensamientos? ¿Qué pensamientos? ¿Silencio? ¿Qué silencio? ¿Meditador? ¿Qué meditador? Consciencia identificada, date cuenta de que SER no consiste en ser la existencia ni el acontecer ni la experiencia de algo, y que, por tanto, que la valoración de toda percepción de algo siendo algo (pensamientos, emociones, actos, sucesos, dimensiones, estados, energía, silencio, divinidad, vacío…), siempre será respecto a un supuesto, respecto a una apariencia,  respecto a una existencia imaginaria, respecto a una interpretación identificada y/o egoica. Nada hay que no consista en SER, de ahí que todo aquello que pudiera percibirse, juzgarse, valorarse, etc., siendo algo determinado, Ser es lo único que eso ES. ¡Tú nunca has sido tú, y tampoco nunca ser tú dejará de consistir en nada SER! No hay unidad de algos ni hay separación de algos; la percepción de unidad y la percepción de separación continúa consistiendo en una percepción egoica de SER. No hay pensamientos, no hay pensador, no hay silencio entre pensamientos, no hay Satori, no hay Nirvana, no hay mente. Date cuenta de que todo aquello que para ti está consistiendo en la existencia, el acontecer, el hacer y/o la experiencia de algo, más allá de la fantasía de tu propia percepción, exactamente en eso consiste ser divinidad. He ahí que más allá de cualquier juicio posible, SER (Nada y/o Divinidad) es lo único que está siendo el pensador y sus pensamientos, el perceptor y sus percepciones, el hacedor y sus acciones, el experimentador y sus experiencias. He ahí que no hay pensamiento, emoción, sentimiento, acción, reacción, transformación, intuición, deseo ni experiencia tuya que, sin excepción, y trascendiendo cualquier posible valoración, en SER absoluta divinidad no esté consistiendo. Tú, que tanto hablas de amor, fraternidad, paz, dicha, plenitud y concordia mundial… ¿te atreverás alguna vez a aceptar incondicionalmente que tú no eres tú y que tampoco nada de eso que tú percibes e identificas no siendo pura divinidad, es eso que la creencia en ti está creando?  

004/2018 -Estar siendo Divinidad y/o estar siendo nada SER, nunca fue creado, pues NADA ES y/o en ser nada determinado, limitado, condicionado, con un principio, con una voluntad, etc., consiste. Date cuenta de que, puesto que estar siendo divinidad nunca fue creado, entonces “nada y/o ningún ser algo” ha sido creado nunca tampoco. Date cuenta de que, cuando aquello que tú consideras que consiste en la fuente creadora de todo (tú Dios), nunca fue creada, tampoco jamás fue creado aquello que tú consideras que fue creado por una fuente creadora; tú ser y el ser de todo aquello que consistiera en ser algo para ti, nunca ha sido creado, nunca ha existido, nunca ha acontecido siendo algo determinado.  ¿Comprendes mejor ahora el fondo de la creencia de que tú vives, y también de la manera que tú crees que vives, y también de todo lo que crees que estás viviendo tú? He ahí que, puesto que SER no consiste en la existencia ni en el suceder de algo concreto, tu ser nunca ha sido creado por otro SER; sin ser algo, SER está siendo siempre todo y lo único. Date cuenta de que, puesto que estar siendo divinidad nunca fue creado, tampoco tú y todo aquello que tú vives considerando que consiste en la existencia, el acontecer, el hacer, el pensar, el sentir, el experimentar…, de algo, tampoco nunca fue creado por “una” divinidad. ¡Nada hay siendo algo; tú, y todo aquello que tú puedas percibir y experimentar como si estuviera consistiendo en ser algo y/o en ser el total de un ser algo (todo uno), siempre SER (nada) está siendo! ¿Comprendes mejor ahora que tú y todo cuanto tú consideras que está conformando la particularidad de tu existencia únicamente consiste en una simple identificación consciencial (percepción ilusoria o egoica), y que más allá de ese ámbito especulativo nada está siendo la particularidad de tu ser ni la particularidad de tus vivencias, tus pensamientos, tus ideas, tus emociones, tus estados, tus juicios, tus valores, tu moralidad, tu ética, tus recuerdos, tus conflictos, tus esperanzas, tus objetivos? Date cuenta y acepta que NO SIENDO ALGO, SER DIVINIDAD consiste en estar siendo siempre absolutamente todo cuanto tú -consciencia identificada- percibas, consideres y vivas como si estuviera consistiendo en ser tú y/o en estar siendo cualquier otra cosa. He ahí que hagas lo que hagas, pienses lo que pienses, sientas lo que sientas, decidas lo que decidas, experimentes lo que experimentes, etc., sin excepción, eso SER DIVINIDAD (y nunca nada de lo que tú valores siendo algo determinado)estará siendo siempre. ¿Comprendes mejor ahora que fuera del mundo de la creencia en ti nunca hubo culpa ni culpables, bien ni mal, mejor ni peor, principio ni final, origen ni destino, causa ni efecto, premio ni castigo, partida ni regreso, carencia ni abundancia, desmemoria ni misión, pobreza ni riqueza, amor ni desamor, vida ni muerte, salud ni enfermedad…, absolutamente nada de aquello que tú puedas percibir e identificar siendo algo? 

Juande Puerta.

martes, 8 de enero de 2019

REFLEXIONANDO - 2019 (01)

001/2019 -Consciencia identificada, date cuenta de que no se trata de soltar todo aquello que tú consideres tuyo y/o relacionado contigo, es decir, soltar aquello que tú identifiques como algo de tu pasado, de tu presente, de tu futuro, de tus antepasados, de tus pensamientos, de tus emociones, de tus expectativas, de tus características, de tu aparente condición humana. Date cuenta de que sólo se trata de soltarte a ti de ti y/o de soltar la consciencia/creencia de que ser tú consiste en estar siendo un ser determinado, limitado, condicionado, particular, egoico…, Soltándote a ti de ti estará siendo soltada la apariencia de tu ser y de todo cuanto ese tú ilusorio y/o ese personaje crea estar siendo, percibiendo y experimentando. Date cuenta de que fuera de la creencia en ti nada hay que soltar, que nada hay que identificar, que nada hay que juzgar ni valorar; que nada hay que desear, temer, buscar, cambiar, sanar ni esperar, pues, sin excepción, tú y todo cuanto tú percibas consistiendo en la existencia y/o el acontecer de algo, más allá de esa percepción egoica, nunca nada estará siendo algo distinto a sólo SER. ¿Comprendes mejor ahora que al intentar soltar algo tuyo (pasado, presente, futuro…) estará reforzándose la identificación con tu aparente existencia personal y la identificación con la aparente existencia de aquello que intentará soltarse? Al principio NADA era todo, y siendo NADA continuará siendo todo siempre. ¡NADA  eres y NADA continuarás siendo, pues, en eso consiste Ser! Ser tú, y ser cualquier otra posibilidad de que algo esté percibiéndose siendo algo, únicamente SER ES. Ser, no puede soltarse, pues Ser es lo único que todo está siendo, sin que algo esté siendo nunca. He ahí que cualquier aparente intento tuyo de soltar algo, exactamente que cualquier aparente intento tuyo de permanecer apegado a algo, con independencia del juicio correspondiente, en Ser estará consistiendo todo por igual. Ser, consiste en la ausencia absoluta de cualquier yo, de cualquier identidad, de cualquier condición, de cualquier limitación, de cualquier atributo, de cualquier objetivo, de cualquier determinación. Cuando Ser (nada y/o pura Divinidad) está siendo todo, ¿qué estás siendo tú y todo lo que tú percibes siendo algo? He ahí que tú y todo aquello que tú puedas identificar como la existencia, como el hacer, como la experiencia y/o como el acontecer de algo, SER, sin ser algo, es lo único que está siendo tú ser, los otros “seres y el ser de todo lo demás.  

002/2019 -Consciencia identificada, date cuenta de que aquello que tú consideras que consiste en estar sintiéndote bien contigo mism@ y/o en estar sintiéndote en paz interiormente, paradójicamente significa estar aceptando que tú no eres tú y/o estar experimentando menor identificación con tu aparente ser, con tu aparente yo, con tu aparente sí mismo. Date cuenta de  que, paradójicamente, aquello que tú consideras que consiste en tu interior, tu esencia, tu yo verdadero, tu espíritu, etc., equivale a la aceptación incondicional de que tú no eres tú y también de todo cuanto ello conlleva. He ahí que tu perfeccionamiento no consiste en llegar a ser mejor tú, sino en percibirte siendo menos tú y/o con menor identificación con tu aparente ser tú. Date cuenta de que SER no supone tanto que debas integrar lo positivo (atributos superiores) y lo negativo (sombra) que tú percibas en ti, sino en soltar aquello que tú percibas siendo algo positivo y soltar aquello que tú percibas siendo algo negativo, es decir,  que, comenzando por la identificación con la apariencia de tu propia algoidad, soltar todo cuanto percibas siendo la existencia, el acontecer, el hacer y la experimentación de algo. Ego es todo aquello que sea percibido siendo algo: palabras, objetos, sujetos, formas, ideas, emociones, situaciones, aconteceres, experiencias…, de ahí que, puesto que todo únicamente consiste en SER, y ser no consiste en ser algo, el ego solo sea una ilusión mental y/o en una manera ilusoria e identificada de percepción. Sí tú fueras tú, y los demás fueran los demás, y todo lo que tú crees que es algo, fuera eso que tu crees que es…, entonces tú estarías viviendo en ese mundo y viviendo adaptándote a la forma que crees que sucede todo eso…,  pero yo estoy refiriéndome a una realidad donde nada de eso es eso ni es ninguna otra cosa. Paradójicamente, eso a lo que estoy refiriéndome está siendo aquí y ahora mismo, pero no puede verse ni experimentarse cuando hay alguien intentando ver algo que esté siendo algo.

Juande Puerta.

jueves, 3 de enero de 2019

REFLEXIONANDO - 2018 (94)

189/2018 -He ahí que no te sientes feliz porque “crees” que no te sientes feliz y crees que no te sientes feliz porque crees que necesitas sentirte feliz y crees que necesitas sentirte feliz porque crees que tú eres tú y que ser tú consiste y/o significa ser algo que puede y que necesita sentirse feliz. Consciencia identificada (tú que crees ser tú), date cuenta de que todo aquello que alguna vez hayas creído que estaba siendo algo erróneo y/o negativo ha estado siendo siempre igual de perfecto que todo aquello que alguna vez hayas creído que estaba siendo algo acertado y/o positivo. ¡Nada es eso que, comenzando por ti, tú creas que está siendo algo! Consciencia identificada (tú que estás haciéndote pasar por la persona que cree ser el lector de estas palabras y el sujeto protagonista de eso que considera que está siendo su vida), date cuenta de que tú estás creando la percepción de la existencia de eso que sientes y/o experimentas debido a la identificación inconsciente con aquello que estaría justificándolo, es decir, con la creencia de que tú seas tú y/o de que algo este siendo eso que alguna vez pudieras percibir siendo algo distinto a sólo SER. Recuerda, sólo tú decides qué percibir, la manera de percibirlo, qué sentir al respecto y la forma de reaccionar, pues ser divinidad consiste en eso que tú consideras que consiste en ser tú, y, por tanto, en NADA SER.  Me dicen:  "A veces me pregunto quién escribe, quién piensa, quién siente, quién hace, quién experimenta…” A ello podría añadirse, ¿quién se pregunta a sí mismo quién soy, de dónde vengo, para qué estoy aquí y a dónde voy?  -Pero,  ¿quién pregunta por quién y a quién se lo estaría preguntando?  En efecto, nadie está siendo el hacedor y/o el protagonista de algo fuera del ámbito imaginario de la identificación consciencial con la existencia de un yo y/o de un ser particular. He ahí que las grandes cuestiones trascendentales que, “conscientemente” la humanidad (en su mundo de fantasía) llevaría planteándose en desde el principio de los tiempos, únicamente responden a la “identificación inconsciente” con la supuesta existencia del supuesto autor de dichas cuestiones. Plantearse “conscientemente” quién soy yo…, evidencia la identificación con la “creencia inconsciente” de que yo soy eso que se pregunta a sí mismo por sí mismo.  Tú decides todo siempre, pues ser tú no consiste en ser tú, sino que ser tú consiste en ser divinidad. Si ser tú consistiera en ser tú, entonces tú no tendrías la posibilidad de elegir el ritmo de ni una sola de tus respiraciones.  Date cuenta de que si puedes elegir se debe a que eres divinidad, es decir, todas las posibilidades a la vez en el mismo instante, sin ser ninguna de ellas. Ser nada y/o ser divinidad está siendo todo aquello que, percibido y experimentado desde la identificación consciencial con la existencia de un yo, parece que está siendo eso que percibe cada yo.  ¿Comprendes mejor ahora tu intrascendencia y la intrascendencia de todo lo tuyo? 

190/2018 -Observa aquello qué percibes, sientes, experimentas y date cuenta de que “eso” nunca podrás cambiarlo, pues eso nada está siendo más allá de tu percepción y del significado que tú -consciencia identificada con la hipótesis de que tu seas “un” estar siendo un ser particular- puedas asignarle; sin embargo, date cuenta de que tú siempre puedes cambiar tu percepción, tu sentir, tu juicio y todo aquellas ilusiones que tú estás creando con la creencia en ti. He ahí -consciencia identificada- que la existencia de tu mundo es la existencia de un mundo ilusorio debido a que tú eres y/o tú consistes en ser “un ser” ilusorio; la ilusión, maya, el sueño, etc., no consiste en ser, sino en percibirse siendo un ser, siendo un algo y/o consistiendo en ser un alguien. Consciencia identificada, date cuenta de que no hay diferencia ni separación posible entre aquello que “tú” consideras que eres, tú consideras que piensas, tú consideras que sientes, tú consideras que haces, tú consideras que experimentas, etc., y aquello otro que “también tú” consideras que no eres, que no piensas, que no sientes, que no haces, que no vives. He visto un video en el que se comenta la tendencia general a “buscar fuera” (mediante todo tipo de actividades, de actitudes, de prácticas, de lecturas, etc.,) aquello que únicamente “se encuentra dentro” de uno mismo. Aunque contradiga la consciencia que, a ese respecto, manifiestan reconocidos autores (consciencias identificadas), date cuenta de que “no debes buscar fuera ni esperar que te llegue de fuera” aquello que llevas toda la vida buscando, persiguiendo y/o esperando alcanzar; pero “tampoco debes buscarlo dentro” ni esperar encontrarlo dentro. Date cuenta de que no hay ninguna diferencia entre “buscar dentro de ti y buscar fuera de ti”, pues en ambos casos la supuesta búsqueda estaría siendo realizada desde la identificación con la existencia de una identidad egoica, de un ser egoico, de un yo egoico,  etc., es decir, por la consciencia identificada con “una forma egoica” que está percibiéndose, considerándose, significándose, juzgándose…, una parte de algo, una parte distinta, una parte separada, una parte carente, una parte protagonista, una parte necesitada. Date cuenta de que buscar fuera de ti y buscar dentro de ti refuerza por igual la creencia de la existencia de un buscador (tú) y la creencia de la existencia de aquello que ese buscador necesita encontrar; la búsqueda refuerza la identificación con aquello que está creándola: la falacia de que SER consiste en ser algo, y, con ello, instala el comercio de la espiritualidad en el centro del templo de la divinidad.

Juande Puerta.