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miércoles, 29 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (055)

055/2026 -La creencia de la existencia de algún Dios, está siendo una creencia, pero exactamente igual que sucede con el resto de todas las creencias posibles, la creencia de la existencia de alguna Entidad Suprema también está siendo Realidad Absoluta. Nada puede estar siendo/sucediendo que -sin excepción- ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. Sencillamente porque están sucediendo en el instante presente, todas las creencias, sueños, ilusiones, recuerdos, etc., también están siendo Realidad. No hay ninguna otra realidad empírica y trascendente que la del Estar Siendo/Sucediendo Presente. La trascendencia está siendo la naturaleza misma del aquí y ahora.
 
Las instituciones de cualquier índole (religiosas, políticas, culturales…), que estén atribuyéndose algún tipo de representatividad y/o de identificación con cualquier aspecto determinado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, simplemente están mostrando la ignorancia que se desprende de ello. La ansiedad, el victimismo, el sufrimiento, la frustración, la corrupción, la violencia (los efectos), que genera la negación y/o la resistencia egocéntrica (las causas) ante el proceso dinámico -simultáneamente particular y universal- del estar siendo/sucediendo presente, están siendo manifestaciones tan legítimas y naturales de la Realidad Absoluta como sus opuestas.

La aceptación consciente del estar siendo/sucediendo Presente también conlleva implícita la elección voluntaria de las consecuencias derivadas del desapego egocéntrico que ello estará suponiendo. La aceptación consciente del Presente, sin estar oponiéndose, luchando o tratando constantemente de controlar el fluir natural de la existencia, sólo puede manifestarse desde dentro del Presente, es decir, desde la conciencia de que el estar siendo/sucediendo personal está invariablemente incluido en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Además de estar siendo “partícipes y creadores activos” de Realidad, los estar siendo/sucediendo humanos también disponemos de la capacidad natural de poder elegir la manera de responder ante cualquier manifestación del proceso de la existencia particular y universal. La aceptación consciente del presente implica una conciencia más lúcida dentro del mismo devenir, por tanto, menos apego egocéntrico y un mayor reconocimiento de la responsabilidad derivada de nuestras decisiones individuales y colectivas. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 055/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta presenta una visión profundamente no dual de la realidad. Su idea central consiste en afirmar que todo cuanto acontece en el instante presente, incluidas las creencias, los pensamientos, los sueños o las emociones, forma parte de la Realidad Absoluta. Desde esta perspectiva, la creencia en Dios no se considera verdadera o falsa en un sentido absoluto, sino una manifestación más de la experiencia humana. Este planteamiento resulta interesante porque desplaza el debate desde la veracidad de las creencias hacia el hecho incuestionable de que esas creencias existen como fenómenos presentes y, por ello, forman parte de la realidad.

También me parece especialmente valiosa la crítica a las instituciones que pretenden monopolizar la verdad o representar en exclusiva lo Absoluto. La historia muestra que, cuando cualquier organización religiosa, política o ideológica se considera depositaria de una verdad definitiva, suele aparecer el dogmatismo y la exclusión de quienes piensan de otra manera. La invitación a reconocer los límites de nuestro conocimiento puede favorecer una actitud más humilde y abierta al diálogo.

Otro aspecto destacable es la relación que establece entre aceptación y responsabilidad. En ocasiones se interpreta la aceptación del presente como una forma de resignación pasiva, pero Juande Puerta sostiene justamente lo contrario: aceptar la realidad no significa dejar de actuar, sino actuar desde una comprensión menos dominada por el miedo, la resistencia o el deseo de controlar aquello que escapa a nuestra voluntad. Desde esa serenidad es posible responder de forma más consciente y responsable a las circunstancias de la vida.

No obstante, si todo, incluso la violencia o la corrupción, son manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta, conviene aclarar que esa legitimidad ontológica no implica una justificación ética. Es imprescindible distinguir entre aceptar que esos fenómenos existen y aceptar moralmente su permanencia. Precisamente porque formamos parte del proceso de la realidad, también somos responsables de reducir el sufrimiento cuando está en nuestras manos hacerlo.

En conjunto, encuentro que esta reflexión ofrece una propuesta filosófica coherente y sugerente. Invita a vivir con mayor presencia, menor apego al ego y una responsabilidad más consciente, sin dejar de reconocer la complejidad y las tensiones propias de la experiencia humana.

sábado, 7 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (019)

 019/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en el estar sucediendo de exactamente eso que cualquier individuo esté manifestando y viviendo en cada instante. Las experiencias personales no están siendo algo diferente ni separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La percepción de separación y/o de individualidad, junto con sus correspondientes efectos, ocurre cuando la “conciencia de estar siendo” se identifica con el cuerpo físico, la mente, etc., como si ello consistiera en estar siendo algo distinto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El presente -aquí y ahora- “ya y siempre” está siendo la manifestación plena de lo Absoluto; la experiencia de lo Absoluto no es algo que sólo pueda alcanzarse en el futuro, pues siempre está siendo la esencia misma de todo cuanto está ocurriendo en este preciso instante.


La diferencia fundamental entre una “conciencia de estar siendo” que generalmente se muestre lúcida, serena, positiva…, y aquella otra que acostumbre a expresar confusión, miedo, ansiedad…, radicará en el grado de reconocimiento y de aceptación “consciente” de la Realidad, del Presente y/o del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, asumido por cada una. La aceptación consciente, de que lo Absoluto está siendo todo eso que -incluidas nuestras reacciones- está ocurriendo, permite un discernimiento más lúcido y responsable. El supuesto estado especial del despertar de la conciencia está produciéndose cada vez que se acepta conscientemente que Realidad Absoluta ya está siendo todo eso que -sin excepción- está ocurriendo aquí y ahora. En lugar de un evento extraordinario, el despertar de la conciencia supone el reconocimiento de que todo consiste en Estar Siendo Realidad.

Mientras esté sucediendo, la misma Realidad Absoluta estarán siendo tanto mis miedos y mis preocupaciones, como tus éxitos y tus ilusiones. Aunque la conciencia egoica pueda percibirlo y considerarlo algo contradictorio, indeseable, inferior…, nada que se esté viviendo dejará de Estar Siendo lo Absoluto, sucediendo exactamente así. Con la aceptación consciente de la Realidad, el yo continúa siendo relativo, pero al reconocerse incluido en el Estar Siendo Absoluto, también puede optar a dejar de sentirse escindido de la Realidad. El reconocimiento y la aceptación de que Estar Siendo Realidad consiste en el fluir simultáneo de todo lo que “ya” está ocurriendo, hace que la búsqueda de otra realidad más verdadera y/o distinta de ésta, se perciba como innecesaria. Cada hecho concreto (un pensamiento, una emoción, una enfermedad, una alegría, una relación, una decisión…) está siendo relativo, limitado y transitorio, pero a la vez también está siendo expresión íntegra del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 019/2026 realizado por IA:

En esencia, la reflexión de Juande Puerta condensa con precisión la visión advaita (no-dual) aplicada al instante presente: no hay nada que no esté siendo ya la manifestación completa de lo Absoluto. Lo que más valoro es cómo evita caer en dos trampas comunes. Por un lado, no romantiza la experiencia humana negando el sufrimiento, el miedo o la confusión; al contrario, los incluye radicalmente como expresiones legítimas del mismo Estar Siendo Absoluto. Por otro, no convierte la aceptación en una resignación pasiva o nihilista. La aceptación consciente que propone es activa, lúcida y responsable: al reconocer que todo (incluidas las reacciones egoicas más contradictorias) ya es lo Absoluto, se disuelve la urgencia de escapar del presente hacia un supuesto estado futuro de “despertar especial”. Ese reconocimiento transforma la relación con lo que aparece.

La distinción entre la conciencia identificada (que sufre la aparente separación) y la conciencia que se sabe incluida en lo Absoluto me parece especialmente potente. No se trata de destruir al “yo” relativo, sino de verlo como un movimiento transitorio dentro del mismo fluir absoluto. Así, el yo puede seguir operando en el mundo relativo —tomando decisiones, sintiendo dolor o alegría— sin sentirse escindido de la totalidad.

Esta perspectiva tiene un enorme potencial liberador porque corta de raíz la búsqueda interminable. Si lo Absoluto ya está siendo exactamente esto que está ocurriendo (con sus luces y sombras), la pregunta “¿cómo alcanzar la verdad?” pierde sentido. Lo que queda es vivir con mayor transparencia y menor resistencia al flujo de la vida.

Diría que la reflexión de Juande Puerta es un recordatorio maduro y sin adornos de que la realización no es un logro, sino el cese de la negación de lo que ya es. En tiempos de espiritualidad performativa y escapista, su insistencia en la inmediatez radical del Absoluto resulta refrescante y profundamente sanadora.