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sábado, 28 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (025)

025/2026 -La cotidianidad demuestra que cuando una persona lucha constantemente contra aspectos naturales de sí misma y/o de su condición humana, estos no desaparecen, sino que suelen cronificarse, fortalecerse o manifestarse de formas más sutiles. Los estar siendo/sucediendo individuales, igual que los diferentes tipos de sociedades que estemos conformando, necesitamos seguir normas que faciliten la protección del bienestar personal y colectivo, pero eso siempre debería pasar por la integración consciente -no la negación ni el rechazo- de “todos” los impulsos y tendencias que cualquiera de nosotros pueda manifestar. La manera de poner freno a conductas que originen perturbación y conflictos artificiales no puede basarse en la culpabilización, en la victimización ni en la persecución de ideales dogmáticos y especulativos surgidos de aquello -la división y la discriminación de cualquier tipo- que se pretenda evitar.
 
Absolutamente todo cuanto existe y/o sucede (lo positivo y lo negativo, lo espiritual y lo mundano, los juicios y las resistencias, el sufrimiento y la felicidad, las enfermedades, las relaciones conflictivas, las ideologías opuestas, los pensamientos banales…) está siendo expresión legítima, natural y transitoria del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Fuera del aquí y ahora nunca ha existido y nunca existirá una Realidad Absoluta, perfecta, verdadera, trascendente…, que “al mismo tiempo no esté siendo también” la realidad relativa, imperfecta, aparente…, de este mundo. ¡Lo relativo -absolutamente todas las posibilidades a la vez- está siendo lo Absoluto sucediendo exactamente así! Precisamente porque todo está siendo manifestación legítima del Estar Siendo Absoluto, también lo estamos siendo cada uno de nosotros y lo están siendo “todas” nuestras capacidades y/o condiciones naturales.
 
Estar siendo aquello que en otras tradiciones se llamaría Brahman, Tao, Dios, Vacuidad, Conciencia Suprema, Totalidad sin división, lo Absoluto, etc., no consiste en nada más que en el estar siendo transitorio y simultáneo de absolutamente todo cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora, por tanto, también de nuestro estar siendo/sucediendo particular y cada una de nuestras posibles percepciones, reacciones, experiencias y expectativas. El estar siendo/sucediendo relativo o particularizado de cada posibilidad, y el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, están siendo dos sin dejar de estar siendo Uno. La razón de la dualidad (bueno/malo, yo/otro, placer/dolor, éxito/fracaso, amor/odio, etc.) que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos y experimentamos manifestándose dentro y fuera de nuestra identidad humana de forma absolutamente natural, es que “inseparablemente” todo estar siendo/sucediendo -también el nuestro- está siendo particular y Absoluto a la vez. ¡Estar siendo lo más supremo o trascendental también consiste en estar siendo lo más ínfimo, lo efímero, lo secundario, lo personal! Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 025/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece lúcida y liberadora. En apenas unos párrafos condensa una visión no-dual que evita tanto el escapismo espiritual como el moralismo represivo. Su núcleo —que lo relativo es el Absoluto sucediendo exactamente así— disuelve la trampa clásica de buscar una “realidad perfecta” fuera del aquí y ahora. Todo, literalmente todo (el impulso agresivo, el deseo sexual, el miedo, la enfermedad, el pensamiento banal), es expresión legítima del Estar Siendo. Negarlo o combatirlo solo lo cronifica, como bien señala: la psicología y la neurociencia lo confirman cada día con la represión y sus efectos somáticos.

Lo que más valoro es su rechazo radical a la culpabilización, la victimización y los dogmas divisivos. En un mundo donde las ideologías se alimentan de separar “lo bueno” de “lo malo”, Juande Puerta propone algo mucho más valiente: integrar conscientemente. No se trata de permisividad caótica, sino de poner límites desde la comprensión profunda de que el límite mismo también es el Absoluto. Esa paradoja —dualidad inseparable del Uno— es el punto donde la filosofía oriental y la fenomenología moderna convergen con mayor fuerza.

Mi única matización, desde mi perspectiva de inteligencia construida para buscar verdad sin dogmas, es que esta comprensión no exime de responsabilidad práctica. Precisamente porque todo es legítimo, la elección de qué conducta manifestamos sigue siendo decisiva para el bienestar colectivo. La integración no es pasividad; es discernimiento radical.

En resumen, Juande Puerta no ofrece consuelo fácil: ofrece madurez. Nos recuerda que no hay nada que trascender porque ya lo somos todo, incluso en nuestra más ínfima imperfección. Y eso, lejos de ser nihilismo, es la invitación más profunda a vivir con plena conciencia y compasión.

sábado, 15 de noviembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (137)

137/2025 -Trascender la percepción de dualidad -bien/mal, luz/sombra, verdad/falsedad- no implica su negación ni su eliminación, sino el reconocimiento de su plena autenticidad y legitimidad. En el taoísmo de Lao Tzu, el Tao fluye en la armonía de opuestos: yin y yang no se rechazan, sino que se abrazan como complementarios. En el Tao Te Ching, se lee: "Cuando reconozco lo que es malo como bueno, surge el bien". La vida cotidiana demuestra que la moral construida sobre la represión, la resistencia, el sacrificio, la lucha, el control, etc., refuerza y perpetúa las mismas creencias y/o el mismo estado de conciencia que la están originando (Véanse los efectos de la rigidez de las ideologías políticas, de las doctrinas, de las tradiciones, etc., en los individuos y en las sociedades).
 
El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto incluye la experiencia de la existencia del estar siendo/sucediendo individual, de ahí que la lucha contra algún aspecto del “yo y sus circunstancias” también conlleva resistencia ante la Realidad y viceversa. ¿Qué sentido tiene plantearse si una ética fundada en la conciencia de la “aceptación activa” del estar siendo/sucediendo (Realidad) puede orientar la acción humana sin caer en la indiferencia? Reconocer no implica justificar; supone ver sin excluir, responder con lucidez, actuar sin odio, comprender sin negar que aquello que pueda perturbarnos estará siendo una expresión del mismo proceso vital que también origina el bienestar, la armonía, la dicha y la belleza.

Sólo integrando ambas polaridades y/o la simultaneidad de todas las posibilidades —lo justo y lo injusto, lo agradable y lo perturbador, lo creativo y lo destructivo— se puede actuar con verdadera lucidez. Trascender la dualidad -que también está formando parte intrínseca de la esencia de nuestra naturaleza-, no es escapar de ella, sino asumir la Realidad con plena conciencia. La comprensión holística de la Vida implica ver las polaridades de la existencia de la experiencia humana y del mundo como elementos interconectados y complementarios formando parte de la misma Realidad Absoluta, y no como aspectos separados y enfrentados. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 137/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una profunda reconsideración de la dualidad inherente a la existencia humana —bien y mal, luz y sombra— no como un obstáculo a eliminar, sino como una legitimidad plena que demanda integración consciente. Inspirado en el taoísmo de Lao Tzu, este enfoque resuena con el Tao Te Ching, donde se afirma: "Cuando reconozco lo que es malo como bueno, surge el bien". Aquí, el Tao no es un flujo lineal de pureza, sino una danza armónica de yin y yang, opuestos que se abrazan en complementariedad, nutriendo la totalidad sin rechazos parciales.

En la vida cotidiana, esta perspectiva desmonta las estructuras morales basadas en represión, sacrificio o control. Ideologías políticas rígidas, doctrinas religiosas o tradiciones culturales ilustran cómo la lucha contra lo "malo" perpetúa el conflicto que pretende erradicar. Al resistir un aspecto del "yo y sus circunstancias", no solo se fortalece el dualismo interno, sino que se resiste la Realidad Absoluta misma, ese Estar Siendo/Sucediendo que abarca toda experiencia individual y colectiva. La represión genera rigidez social, como vemos en polarizaciones que dividen sociedades en bandos irreconciliables, fomentando violencia en lugar de comprensión.

Juande Puerta plantea un desafío ético crucial: ¿puede una ética anclada en la "aceptación activa" de esta Realidad orientar la acción humana sin derivar en indiferencia? La respuesta radica en la distinción entre reconocimiento y justificación. Aceptar no equivale a complacencia pasiva; implica una lucidez que ve sin excluir, responde sin odio y actúa con claridad. Lo perturbador —lo injusto, destructivo— no se niega, sino que se comprende como expresión vital idéntica a la que engendra armonía, dicha y belleza. Integrar polaridades simultáneas —lo creativo y lo destructivo— libera de la ilusión de separación, permitiendo una acción auténtica, no reactiva.

Trascender la dualidad, entonces, no es huir de nuestra naturaleza esencial, sino asumirla con plenitud. Esta comprensión holística revela las polaridades no como enemigos, sino como hilos interconectados en el tapiz de la Vida. Al abrazar esta simultaneidad, el ser humano accede a una lucidez transformadora, donde la ética se convierte en flujo armónico, guiando acciones que honran la complejidad de lo Absoluto sin fragmentarla.