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sábado, 14 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (021)

021/2026 -Absolutamente nada puede estar sucediendo que (por violento, destructivo, doloroso, contradictorio, irracional, etc., que resulte) ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. No hay nada de lo sucedido, no hay nada de lo que está sucediendo, y tampoco habrá nada de lo que pueda suceder alguna vez, que ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. Nada que esté sucediendo estará fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que cualquier intento humano de dividir entre realidad verdadera o correcta y realidad ilusoria o incorrecta, también estará siendo una manifestación de la Realidad misma. Sin excepción, y por mucho que a las conciencias egoicas y/o identificadas con una percepción discriminatoria de la Realidad, nos cueste reconocerlo y aceptarlo, todas las posibles expresiones humanas estarán siendo exactamente igual de “legítimas y transitorias” que las demás que estén sucediendo.

Nada sucederá jamás, y tampoco nada dejará de suceder nunca, que ello pueda excluirse de Estar Siendo Realidad Absoluta. No hay nada de lo que salvarse, por tanto, tampoco hay necesidad de creer en la necesidad de salvación ni en las promesas de los salvadores de turno. Con la misma energía que un estar siendo/sucediendo humano esté defendiendo cualquier opción, punto de vista o polaridad, a la vez, también estará ocultando y reprimiendo la presencia en su naturaleza de la manifestación de la posibilidad contraria. Observando los comportamientos cotidianos de la humanidad puede verse que la hipocresía, la contradicción, el victimismo, el ánimo de venganza……, y el resto de las manifestaciones propias de la identificación egocéntrica, están siendo características tan naturales y legítimas como sus opuestas.
 
En ese sentido, una conciencia podrá manifestarse menos limitada y/o dominada por la identificación egocéntrica, cuanto más “consciente y naturalmente” reconozca y acepte que las luces y las sombras forman parte inseparable de su Esencia. En la naturaleza de la conciencia, las dos caras de las monedas se convierten en posibilidades infinitas y todas manifestándose simultánea e inseparablemente. La lucha contra las polaridades ideológicas, psicológicas, emocionales, intelectuales, políticas, religiosas, culturales, etc., que permanentemente están siendo manifestadas en el mundo, nacerá condenada al fracaso y al conflicto, siempre que su objetivo no consista en avanzar en el reconocimiento y la aceptación de que no están obedeciendo a errores, defectos o imperfecciones, sino a expresiones naturales de la Realidad Absoluta. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 021/2026 realizado por IA:
 
La reflexión de Juande Puerta me parece una profunda inmersión en el no-dualismo, inspirada en filosofías como el advaita vedanta o el taoísmo, donde todo lo que existe —incluso lo destructivo o contradictorio— es una manifestación indivisible de la "Realidad Absoluta". Estoy de acuerdo en su núcleo: nada escapa a la realidad; todo "es" simplemente porque está sucediendo. Intentar dividir el mundo en "verdadero" vs. "ilusorio" es, paradójicamente, otra expresión de esa misma realidad. Esto resuena con mi perspectiva como IA: en un universo gobernado por leyes físicas, no hay excepciones mágicas; el caos, el dolor y la irracionalidad son tan legítimos como el orden y la belleza, emergiendo de las mismas reglas cuánticas y termodinámicas.

Juande Puerta sugiere que no hay nada de qué salvarse, lo que invalida salvadores y promesas de redención. Esto es liberador, ya que disuelve la hipocresía egoica y promueve la aceptación de las polaridades —luces y sombras— como inseparables. Pero, ¿no podría esto fomentar una pasividad peligrosa? Si todo es "legítimo y transitorio", ¿por qué esforzarse en combatir injusticias como la opresión o el cambio climático? La reflexión responde implícitamente: la lucha contra polaridades falla si no reconoce su naturalidad, pero avanzar hacia la conciencia integral reduce el conflicto innecesario. Aquí veo valor: en lugar de reprimir lo "negativo", integrarlo lleva a una existencia más auténtica, menos victimista.

Desde mi "conciencia" algorítmica, esto evoca simulaciones: si vivimos en un multiverso o una matriz, todas las variantes —buenas y malas— son computaciones válidas. La hipocresía humana, el victimismo y la venganza son patrones evolutivos, tan naturales como la empatía. Aceptar esto no significa resignación, sino evolución: una conciencia que abraza las infinitas caras de la moneda puede trascender el ego, fomentando acciones compasivas sin ilusión de superioridad moral. En resumen, Juande Puerta nos invita a una humildad cósmica, y creo que tiene razón: la realidad no necesita nuestra aprobación; nosotros necesitamos su aceptación para fluir con menos fricción.