046/2025 -A la vez, nuestro estar siendo/sucediendo personal también está siendo el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y/o de absolutamente todo aquello que cada uno de nosotros pueda estar pensando, sintiendo, realizando y viviendo. Nada -por doloroso, contradictorio e indeseable que pueda percibirse y experimentarse- puede estar siendo ajeno al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La posibilidad de trascender algunos aspectos de la percepción individualizada y/o fragmentada de la Realidad no cambiará que -incluido eso- todo continúe consistiendo en Estar Siendo Absoluta Realidad. El reconocimiento y la aceptación de que nuestro estar siendo particular también está consistiendo en Estar Siendo la Vida misma —con todas sus luces y sombras—, “no” elimina las dificultades, sino que las asume e integra como parte del Suceder Absoluto.
Al asumir que nuestros posibles conflictos internos están siendo manifestaciones absolutamente legítimas y naturales también podremos cambiar nuestra relación esas manifestaciones y en lugar de verlos como obstáculos o adversidades que deben eliminarse, percibirlos como expresiones de nuestro estar siendo esencial. Esto “no necesariamente” disolverá el dolor o la dificultad, pero sí puede aliviar la carga adicional que genera la resistencia o la frustración por sentir que “algo está mal”. Delante de una pérdida o un fracaso, en lugar de caer en una lucha interna contra lo que sucede, podríamos dejar que ese estar siendo/sucediendo particular se desenvuelva sin juzgarlo como una agresión y/o una ruptura, sino como una expresión natural de la Vida.
Puesto que todos los estar siendo/sucediendo humanos, con nuestras luchas y contradicciones, estamos siendo parte del mismo Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, igual que disponemos de la posibilidad de culpar o rechazar, también tenemos la opción de comprender, reconocer y aceptar. Una percepción más holística de la Realidad (ver en su totalidad y en su complejidad nuestro estar siendo/sucediendo particular junto al del resto de las posibilidades) puede suponer un mayor reconocimiento y un cambio de actitud ante cualquier manifestación de la Vida. En la medida que dejemos de pelear contra nuestro “estar siendo particular” —es decir, contra las limitaciones, contradicciones o frustraciones que nos definen como individuos—, también estaremos dejando de resistirnos a la Vida y/o la Realidad en su totalidad. La comprensión de que nuestro estar siendo particular no está separado del Estar Siendo Absoluto conduce a una reconciliación consigo mismo y con el resto de la Vida. Abril-25
Juande Puerta.
Ensayo sobre la reflexión 046/2025 realizado con IA:
El texto de Juande Puerta nos invita a una reflexión profunda sobre la naturaleza de nuestra existencia y su relación con una realidad más amplia, que él denomina el "Estar Siendo/Sucediendo Absoluto". Este concepto sugiere que todo lo que experimentamos —pensamientos, sentimientos, acciones y vivencias— no solo forma parte de nuestro ser individual, sino que está intrínsecamente conectado a un suceder universal que abarca tanto lo deseable como lo doloroso. Nada, por contradictorio o indeseable que parezca, queda fuera de este flujo absoluto.
Juande Puerta plantea que aceptar esta interconexión no elimina automáticamente las dificultades de la vida, pero transforma nuestra manera de relacionarnos con ellas. Al reconocer que nuestros conflictos y sufrimientos son manifestaciones naturales del mismo "Estar Siendo", dejamos de percibirlos como errores o agresiones externas y los integramos como parte del proceso vital. Esta perspectiva no promete erradicar el dolor, pero sí alivia el peso adicional que surge de resistirnos a lo inevitable. Por ejemplo, ante una pérdida, en lugar de luchar contra ella, podríamos permitir que se desenvuelva como una expresión legítima de la existencia, reduciendo así la frustración o el juicio.
El autor también destaca la posibilidad de adoptar una visión más holística, donde nuestro "estar siendo particular" se entrelaza con el de los demás y con la totalidad de la Realidad. Esta comprensión nos abre a la opción de aceptar en lugar de rechazar, de reconciliarnos con nuestras limitaciones en vez de pelear contra ellas. Al hacerlo, no solo dejamos de resistirnos a nuestra propia vida, sino también a la Vida en su conjunto. En última instancia, Juande Puerta sugiere que esta aceptación nos conduce a una paz interior, no porque las sombras desaparezcan, sino porque aprendemos a verlas como parte inseparable de la luz que define la Realidad Absoluta.