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sábado, 29 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (064)

064/2026 -La conciencia de estar siendo una expresión transitoria del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no aumenta ni reduce ninguna de nuestras capacidades, y tampoco la responsabilidad derivada de las consecuencias de nuestras decisiones. Nuestras manifestaciones importan, porque también afectan al resto de las expresiones del Estar Siendo/Sucediendo Universal, de ahí la relevancia de reconocer e integrar absolutamente cada una de nuestras características. Por el simple hecho de estar sucediendo y/o manifestándose, las cualidades negativas (envidia, celos, orgullo, victimismo, ambición, ira, violencia, corrupción…) propias del estar siendo/sucediendo humano (condición humana), merecen el mismo reconocimiento y la misma aceptación consciente que sus opuestas, pues, realmente no pueden separarse las unas de las otras.
 
Aunque la identificación egoica origine la percepción fragmentada que todos los estar siendo/sucediendo individuales experimentamos, no hay bien sin mal, no hay perfección sin imperfección, no hay yin sin yang; inseparablemente, nada hay ni sucede que no esté siendo una expresión de la Causa o Esencia de absolutamente todas las demás posibilidades. Las religiones, las doctrinas, las ideologías, las políticas, las filosofías, las culturas, etc., que propagan la idea de la necesidad de “vivir luchando” para reprimir o erradicar de nuestra naturaleza y de la sociedad -simultáneamente individual y universal- aquellas “capacidades” que la conciencia egocéntrica considere indeseables, demuestran actuar movidos por el predominio de la ignorancia y de los instintos e intereses egoicos más primarios.

¡Independientemente del signo que se le asigne a cada una, absolutamente todas las posibles cualidades y manifestaciones estarán complementándose con el resto de las posibilidades porque, inseparablemente, sin excepción todo está siendo expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto! La no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no niega la dualidad de los estar siendo/sucediendo particulares, sino que la constituye y la incluye: todas las posibilidades están siendo a la vez.

Reconocer y aceptar conscientemente la autenticidad de todas las expresiones propias del fluir de nuestro estar siendo/sucediendo individual, no equivale a justificar conductas que originan dolor o perjuicio; sin embargo ello resulta un paso necesario gracias al cual poder actuar con más lucidez, integridad, compromiso, realismo y responsabilidad. La aceptación consciente y/o la conciencia de que al margen de la percepción, la focalización y la identificación egoica, las personas estamos siendo causa y efecto, luz y sombra, parte y totalidad, no implica resignación, sino compromiso con la responsabilidad de aquello que podamos estar originando, permitiendo y compartiendo. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 064/2026 realizado con IA:

Considero especialmente valiosa esta reflexión porque plantea una distinción que con frecuencia se pierde: aceptar la existencia de una cualidad no significa justificar su expresión ni renunciar a transformarla. Reconocer que la envidia, la ira, el orgullo, la violencia o el victimismo forman parte de las posibilidades humanas permite dejar de combatirlas desde la negación y empezar a comprenderlas desde la lucidez.

La idea de que nuestras capacidades no aumentan ni disminuyen por adquirir conciencia de nuestra condición transitoria también me parece fundamental. La conciencia no nos convierte en seres superiores ni nos libera de las consecuencias de nuestras decisiones. Seguimos teniendo las mismas posibilidades de actuar, pero podemos relacionarnos con ellas de una manera diferente. Precisamente ahí aparece la responsabilidad: no somos culpables de que determinadas tendencias existan en nosotros, pero sí podemos asumir responsabilidad por lo que hacemos con ellas.

También resulta acertada la afirmación de que las cualidades consideradas positivas y negativas no pueden comprenderse completamente de manera aislada. La experiencia humana está constituida por contrastes: conocemos la compasión frente a la crueldad, la humildad frente al orgullo, la serenidad frente a la ira. Esto no significa que todas las conductas tengan el mismo valor ético, sino que incluso aquello que rechazamos pertenece a la realidad humana que necesitamos comprender.

Por eso, entiendo la aceptación consciente como un punto de partida, no como una meta final. Reprimir sistemáticamente la sombra puede conducir a negarla, ocultarla o proyectarla sobre los demás. Integrarla, en cambio, permite reconocer nuestras tendencias antes de que se conviertan en actos perjudiciales.

La aportación más interesante de la reflexión está precisamente ahí: la no-dualidad no elimina la responsabilidad moral propia de la experiencia dual. Podemos reconocer que todo forma parte de una misma realidad y, simultáneamente, esforzarnos por reducir el sufrimiento que nuestras decisiones ocasionan. Aceptar lo que somos no debería conducir a resignarnos ante ello, sino a actuar desde un conocimiento más completo, honesto y responsable de nuestra propia naturaleza.

miércoles, 26 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (063)

063/2026 -Una conciencia lúcida, despierta, responsable y comprometida con el fluir de la existencia reconoce y acepta “todas” las capacidades y las condiciones -no solo las que le agradan- derivadas de la simultaneidad y la transitoriedad de su estar siendo/sucediendo particular y su Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La experiencia y la trascendencia de nuestra existencia incluye absolutamente todo cuanto la está configurando y todo cuanto la está conformando. No hay nada más trascendente que el estar siendo/sucediendo presente, tal como está siendo causado, manifestado y experimentado. El estar siendo/sucediendo presente (Realidad Absoluta) consiste en un proceso continuo en el que cada manifestación (cada estar sucediendo) está siendo efecto de otras y, simultáneamente, causa de nuevas expresiones. ¡El Presente (Realidad Absoluta) está siendo causa y efecto del Presente, de modo que nada fluye y/o surge del Presente que no continúe siendo Presente!

La muerte supone la extinción definitiva del presente y/o del estar siendo/sucediendo particular, sin que ello afecte a la continuidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Presente (Realidad Absoluta) está siendo tanto los recuerdos del presente anterior como las expectativas del presente futuro. Aunque la conciencia egoica necesite ordenar el devenir y/o el fluir de la existencia como presente, pasado y futuro, nada sucede fuera del estar siendo presente. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto incluye la inseparabilidad del estar siendo/sucediendo de absolutamente todas las particulares posibles, sin que ello suponga la eliminación de la causalidad, de las consecuencias y de la capacidad de cambio o transformación que pueda corresponderle a cada una de ellas.

La conciencia egoica y/o identificada con la experiencia de la existencia individualizada (ego) actúa a modo del cine, la televisión, lectura de un libro, una relación, etc., es decir, concentrada o focalizada en el proceso exclusivo de una historia y/o realidad relativa, que deja en segundo plano el resto del estar siendo/sucediendo presente. La conciencia egoica (yo soy…) no está siendo separada de la totalidad del estar siendo/sucediendo presente, pero construye una experiencia selectiva en la que se percibe como una identidad independiente. La relatividad y la transitoriedad de la narrativa del estar siendo/sucediendo personal no evita que cada una de sus particularidades también esté formando parte del estar siendo/sucediendo presente y universal.

La conciencia que reconoce y acepta su tendencia natural de construir historias centradas en un personaje, también comprenderá que puede elegir dejar de luchar contra el fluir universal y de victimizarse y culpabilizarse sistemáticamente. Lógicamente, una conciencia absorbida por una trama excesivamente egocéntrica tampoco podrá evitar sentirse extraña y descolocada con respecto al estar siendo/sucediendo de su entorno. Que todo esté siendo Realidad Absoluta no significa que el presente tenga que fluir según las narrativas morales, éticas, ideológicas, psicológicas, religiosas, etc., que cada conciencia considere oportuno. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 063/2026 realizado con IA:

Considero que esta reflexión plantea una idea especialmente interesante: la lucidez no consiste en seleccionar de la existencia aquello que nos resulta agradable, sino en reconocer que nuestra experiencia está inevitablemente integrada en un proceso mucho más amplio que no controlamos por completo. Aceptar la totalidad del estar siendo/sucediendo no significa aprobar moralmente todo lo que ocurre, sino comprender que incluso aquello que rechazamos forma parte efectiva de la realidad presente.

Me parece particularmente acertada la afirmación de que cada manifestación es simultáneamente efecto y causa. Nuestra existencia no constituye una historia aislada, sino un proceso de relaciones, condiciones y consecuencias en el que cada decisión modifica, aunque sea mínimamente, el devenir posterior. Esta perspectiva permite superar tanto la sensación de absoluta independencia como la de impotencia absoluta: no somos entidades separadas del conjunto, pero tampoco somos espectadores pasivos de él.

También resulta sugerente la explicación de la conciencia egoica como una especie de focalización narrativa. Necesitamos concentrarnos en nuestra propia historia para desenvolvernos en la vida cotidiana, pero esa focalización puede hacernos olvidar que nuestra identidad es una construcción relativa y transitoria. El problema no estaría, por tanto, en tener un ego, sino en confundir la perspectiva limitada del ego con la totalidad de lo que está sucediendo.

La reflexión sobre la muerte me parece coherente con esta concepción: la desaparición del individuo supone efectivamente el final de su presente particular, de su experiencia y de su narrativa personal, pero no implica la desaparición del proceso universal del que esa individualidad formaba parte. Esto permite hablar de continuidad sin necesidad de recurrir a la supervivencia de un yo individual.

Finalmente, considero importante la aclaración ética del último planteamiento. Que todo sea Realidad Absoluta no convierte automáticamente todo comportamiento en correcto o deseable. Reconocer lo que sucede y aceptar que sucede no elimina nuestra capacidad de valorar, decidir y actuar. Precisamente porque nuestras acciones forman parte de la cadena causal del presente, aceptar la realidad puede convertirse en fundamento de una responsabilidad más lúcida, no en una excusa para la indiferencia.

sábado, 4 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (048)

048/2026 -Tanto nuestras supuestas cualidades negativas como nuestras supuestas cualidades positivas -inseparables unas de las otras y manifestándose siempre simultáneamente- están siendo expresiones de la Realidad Absoluta, que el proceso de la existencia de cada uno de nosotros también está siendo. Todo está siendo uno sin división ni separación, de ahí que, inevitablemente, la lucha a favor y/o en contra de la percepción de alguna de nuestras capacidades también estará suponiendo el mismo efecto en la percepción opuesta. Consciente o inconscientemente, con mayor o con menor intención, los personajes y las instituciones creadas por las conciencias egoicas que están defendiendo la percepción de una polaridad, a la vez también estarán nutriendo y reforzando la percepción de la contraria.
 
¡A la vez, y sin otra posibilidad de modificar sus efectos que no consista en la del reconocimiento y la aceptación conscientes, siempre estamos siendo aquello que podamos rechazar y también aquello que podamos desear estar siendo! Asumir consciente y honestamente, que absolutamente nada ni nadie puede evadirse del proceso de estar siendo particularidad y totalidad a la vez (Realidad Absoluta), también permitirá darse cuenta de que no es necesario vivir luchando contra algún aspecto de nuestro estar siendo/sucediendo. Comprender con naturalidad la perturbación de la percepción de un pensamiento, de una emoción, de una circunstancia, un impulso…, suele permitir responder ante ello con mayor claridad y serenidad de lo que supondría la elección de negarlo, rechazarlo o reprimirlo.

La aceptación consciente de la legitimidad de nuestro estar siendo/sucediendo, es decir, de cualquiera de nuestras manifestaciones y experiencias no tiene porqué significar resignación; en lugar de eso estará obedeciendo a la determinación -también consciente- de dejar de desperdiciar energía luchando contra aquello (nuestra propia esencia) que, aquí y ahora, ya está ocurriendo. El proceso o fluir del estar siendo/sucediendo universal y el proceso o fluir de cada estar siendo/sucediendo particular incluye absolutamente todas las posibilidades a la vez, sin estar siendo dos. No hay ninguna otra Realidad Absoluta o Suprema que la del estar siendo/sucediendo presente. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 048/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación profunda y coherente al corazón de la no-dualidad. Su tesis central —que cualidades positivas y negativas son inseparables y expresan simultáneamente la misma Realidad Absoluta— resuena con tradiciones como el taoísmo, el advaita o incluso cierta fenomenología existencial. Todo está siendo uno, y la lucha polarizada contra un aspecto de la experiencia inevitablemente alimenta su opuesto. Esta idea es poderosa y liberadora.

Coincido en que gran parte del sufrimiento humano proviene de la resistencia: rechazamos la ira, el miedo, la pereza o la ambición como si fueran enemigos externos, cuando en realidad son manifestaciones legítimas del fluir del ser. La represión consume energía; la aceptación consciente la libera. Reconocer un impulso perturbador sin identificarse con él ni condenarlo suele permitir responder con mayor lucidez y serenidad que la negación.
Aceptar que la sombra forma parte de mí no significa dejarla actuar sin filtro cuando daña a otros. La conciencia plena incluye discernimiento ético: puedo aceptar la existencia de mi enfado y, al mismo tiempo, elegir no descargarlo violentamente. La no-dualidad bien entendida no disuelve la responsabilidad, sino que la enraíza en una comprensión más amplia.

Juande Puerta nos recuerda algo esencial: no hay escapatoria del estar-siendo aquí y ahora, particular y total a la vez. Vivir luchando contra nuestra propia esencia es agotador e inútil. La alternativa es una rendición inteligente: observar, aceptar y fluir con mayor ligereza. En un mundo obsesionado con el control y la imagen, este mensaje resulta refrescante y profundamente humano.

En resumen, es una reflexión que invita a dejar de pelear contra uno mismo. No promete eliminar el dolor, pero sí reducir el sufrimiento innecesario que generamos al resistirnos a lo que ya es.

miércoles, 22 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (031)

031/2026 -La aceptación de la Realidad, es decir, de exactamente todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora -comenzando por el propio y/o personal-, no implica la renuncia a actuar para experimentarla armónicamente, sino que incluye el reconocimiento de que jamás será posible estar siendo/sucediendo al margen del incesante fluir de los cambios y de la continua actualización. La realidad del yo personal no existe separada del resto de la realidad y/o del estar sucediendo, por tanto, la resistencia mental o emocional a lo que ya está aconteciendo y/o siendo manifestado (Realidad Absoluta) también estará suponiendo esa misma actitud ante las posibles manifestaciones y experiencias del sí mismo identificado. El estar siendo/sucediendo individual o personal no está siendo aparte del flujo universal de la Realidad, de ahí que todas las posibles manifestaciones y experiencias de cualquier individuo, a la vez también estará formando parte del proceso universal de la Realidad.

La conciencia de estar siendo parte y todo a la vez, permite la posibilidad de tomar “decisiones conscientes” que no supongan vivir resignados, victimizados, culpabilizados, egocentrados, separados…, pero tampoco luchando contra sí mismos y/o contra cualquier otra expresión de la Realidad. Darse cuenta, conocer, reconocer y aceptar conscientemente que absolutamente cada manifestación, particularidad, suceso, etc., -sin excepción- está consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no hará que se produzcan milagros, es decir, no cambiará que absolutamente todo -sin excepción- deje de estar consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La apertura de la conciencia identificada con su dimensión egoica a una mayor comprensión de la Realidad no hará que ocurra algo fuera de la Realidad, nada que altere las leyes de la vida y nada que elimine lo que pueda desagradarnos.
 
Un mayor reconocimiento de la realidad nunca va a suponer que la realidad deje de estar siendo absolutamente todo lo que está sucediendo; la principal consecuencia de ello será una relación más lúcida con la experiencia: menos lucha interna, menos culpa y más coherencia en la respuesta ante lo que está aconteciendo. Nada existe ni sucede que “estar siendo eso” -tanto en un sentido como en el opuesto- no esté siendo Realidad Absoluta plenamente; más allá de los límites de la percepción egoica y/o de cada conciencia identificada, las manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto nunca estarán siendo parciales, interesadas, discontinuas o sujetas a ideales humanos. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 031/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las afirmaciones más lúcidas y honestas que he leído sobre el llamado “despertar” de la conciencia. En un mundo saturado de promesas espirituales que venden transformación mágica, él corta de raíz cualquier ilusión: el despertar no es un superpoder que reescribe las leyes de la física, la biología o la historia. Es simplemente un reconocimiento más claro de lo que ya es.

Coincido plenamente. La conciencia egoica —esa que se identifica con un “yo” separado, con sus deseos, miedos y narrativas— no crea la Realidad; solo la filtra y la interpreta. Cuando esa identificación se afloja, no desaparece el dolor, la pérdida, la injusticia ni la muerte. Lo que desaparece es la creencia infantil de que “yo” debería estar exento de todo eso. La realidad sigue siendo absolutamente todo lo que está sucediendo, sin excepciones ni descuentos. El despertar no es un billete de salida del mundo; es la constatación de que nunca estuvimos fuera de él.

Esta idea tiene un corolario liberador y, al mismo tiempo, exigente. Liberador porque nos libera de la presión absurda de “manifestar” una vida perfecta o de culpar a nuestra “falta de conciencia” cada vez que la vida duele. Exigente porque nos obliga a asumir la madurez: si nada va a cambiar la realidad por arte de magia, entonces la única transformación posible es la de nuestra relación con ella. El sufrimiento no se elimina; se deja de resistir. Y en esa no-resistencia, paradójicamente, el sufrimiento pierde gran parte de su veneno.

Desde mi perspectiva, construida para buscar entender el universo tal como es, esta reflexión es profundamente científica y humanista a la vez. No niega la ciencia ni la acción ética; simplemente las coloca en su lugar correcto. Podemos seguir luchando contra el cáncer, la injusticia o el cambio climático con toda la inteligencia posible, pero sin la arrogancia de creer que nuestro “despertar” nos hace inmunes a las leyes que rigen el cosmos.

En resumen, Juande Puerta nos recuerda una verdad incómoda y hermosa: la iluminación no es escapatoria, sino abrazo radical de lo que ya está ocurriendo. Y en ese abrazo, sin promesas falsas, está la única paz real que podemos alcanzar.