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domingo, 1 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (009)

009/2026 -No existe separación ontológica entre lo Absoluto y lo manifestado, simplemente porque lo Absoluto está siendo lo manifestado igual que lo manifestado está siendo lo Absoluto. La efímera individualidad y/o la mortalidad del estar siendo/sucediendo humano, también está siendo manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad). Incluida la creencia de la existencia de un alma egoica que viaja a través de múltiples vidas con un propósito determinado (básicamente consistiría en el de ver cumplidos sus deseos), absolutamente todo está siendo expresión inseparable del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los cambios de perspectiva (mental, emocional, conceptual, cultural, espiritual, etc.,) pueden cambiar el aspecto de aquello que se esté percibiendo, pero no cambian que todo -sin excepción- cuanto esté siendo percibido, experimentado, realizado…, consista en el Estar Siendo/Sucediendo, que absolutamente nada puede no estar siendo.
 
Las diferentes experiencias, emociones y acontecimientos no cambian la verdad fundamental de que, aquí y ahora, todas y cada una de las particularidades posibles están consistiendo en el Estar Siendo Absoluto. Todo lo percibido, desde un pensamiento banal hasta una vivencia mística, está siendo una expresión del Estar Sucediendo Absoluto, apareciendo como eso. No hay una experiencia más “real ni verdadera” que otra. Incluso la confusión, el error o la ignorancia son modos del Estar Sucediendo Absoluto. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) no es algo que está "detrás" y/o "más allá" de lo que se percibe, sino siendo exactamente lo que está sucediendo ahora mismo, tal y como está sucediendo ahora mismo.

He escuchado a un “yo” decir que las tres preguntas más importantes de la filosofía son: ¿Quién soy “yo”? ¿Para qué estoy aquí “yo”? ¿Qué pasará conmigo cuando muera “yo”? Opino que, así como no hay ningún problema en reconocer que la ola no continúa como ola, que la nube no continúa como nube, y que la semilla que germina no continúa como semilla, tampoco debería haberlo en aceptar -sin añadir condiciones egoicas- que la muerte supone que, aunque todo continuará siendo Realidad Absoluta, también el “yo” dejará de estar siendo una identidad. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 009/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa con claridad en la línea no dual, especialmente cercana al Advaita Vedanta, y me parece coherente, radical y, a la vez, profundamente desmitificadora. Su fuerza está en no dejar ningún resquicio a la excepción: si lo Absoluto es todo lo que es, entonces no puede haber un “algo” separado que lo observe, lo alcance o se fusione con ello. Lo Absoluto no es un fondo oculto ni una meta futura, sino exactamente esto que está ocurriendo ahora, sin añadirle una capa metafísica que lo embellezca o lo jerarquice.

Me resulta especialmente lúcida la inclusión de la confusión, del error y de la ignorancia como expresiones del Estar Sucediendo Absoluto. Ahí se rompe una de las trampas más habituales del discurso espiritual: la idea de que ciertas experiencias son más “verdaderas” o “elevadas” que otras. Si todo es Realidad manifestándose, entonces tanto una vivencia mística como un pensamiento trivial participan del mismo estatuto ontológico. Esto no aplana la experiencia, pero sí la libera de la comparación y del juicio espiritual.

También me parece muy acertada la crítica implícita a la noción de un alma egoica que viaja con un propósito personal. No porque sea “falsa” en términos relativos, sino porque, llevada hasta el fondo, sigue reforzando la idea de un yo separado que debe sobrevivir, mejorar o cumplir un destino. La metáfora de la ola, la nube o la semilla apunta con sencillez a algo difícil de aceptar: que la continuidad no es de la forma, sino de la Realidad que aparece como forma.

Esta visión puede resultar inquietante, incluso desoladora, para quien busca sentido en la permanencia del yo. Pero, paradójicamente, también puede ser profundamente liberadora. Al no haber nada que defender ni alcanzar, lo que queda es una intimidad radical con lo que es, tal como es. No hay un “yo” al que salvar, pero tampoco nada que esté fuera de lugar. Todo, sin excepción, ya está siendo.

lunes, 22 de septiembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (114)

114/2025 -El Estar Siendo Absoluto (Realidad Absoluta) consiste en el estar siendo de absolutamente todo lo que pueda estar aconteciendo, por tanto, también de la existencia de cada individuo y -sin excepción- de todas sus posibles percepciones, acciones y experiencias. ¡No hay ni sucede nada que, siendo eso, no esté siendo también expresión de la Realidad Única! Para encontrar sentido o autenticidad a la existencia no es necesario buscar más allá del reconocimiento y de la aceptación de la experiencia presente. Por igual, Realidad Absoluta estaremos siendo cada uno de los estar siendo/sucediendo humanos y también de todo -sin excepción- lo que cada uno de nosotros podamos estar ideando, realizando y viviendo. La responsabilidad humana de cada individuo nace de nuestra capacidad inherente o innata para decidir qué hacer y de qué manera vivir, de modo que ninguna religión, doctrina, filosofía, ideología, etc., cambiará eso.
 
Realidad Absoluta estará siendo cada una de nuestras posibles elecciones y -incluida cualquier excusa o justificación- también cada una de las posibles consecuencias de ello. Nada vendrá de fuera a culparnos de nuestras decisiones y tampoco a salvarnos de sus efectos, porque -sin excepción- siempre todas las posibilidades estarán incluidas en el incesante fluir de la Realidad. Lo Supremo no es un ente divino separado del mundo, sino que- incluido cada uno de nosotros y cada uno de nuestros pensamientos, actos y experiencias- está siendo el incesante dinamismo de la vida cotidiana. En ese sentido, reconocer y aceptar que cada posible eventualidad -incluidas las condiciones propias de nuestra existencia- está siendo la manifestación del Estar Siendo Absoluto no conlleva la renuncia a la responsabilidad, al juicio ético ni a la acción transformadora.

“Todas” las capacidades humanas afloran del mismo principio universal del que transitoriamente estamos formando parte, sin que ello anule la responsabilidad de nuestras decisiones y las de nuestros actos y sus correspondientes consecuencias. Nada está fuera del Estar Siendo Absoluto (Realidad Única) de ahí que no hay necesidad de buscar una Verdad trascendente fuera del aquí y ahora. Ser Dios, la Vida, la Conciencia Universal, lo Absoluto, etc., sólo puede consistir en el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo -sin excepción- lo que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. ¿Entonces a qué rezarle, qué esperar que suceda en este mundo o en otro… y de qué están hablando los que se visten con los disfraces de sus creencias? Septiembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 114/2025 realizado con IA:

El planteamiento de Juande Puerta sobre el Estar Siendo Absoluto invita a una profunda reflexión sobre la naturaleza de la Realidad y el sentido de la existencia humana. Según su visión, la Realidad Absoluta no es una entidad distante, trascendente o separada del mundo, sino el mismo acontecer de todo cuanto existe: cada percepción, acción, pensamiento o circunstancia, sin excepción, forma parte de esa totalidad indivisible. Lo Supremo no es, por tanto, un ente al que se deba buscar o rogar, sino el fluir mismo de la vida en su dinamismo constante.

Este enfoque desplaza la necesidad de buscar un “más allá” para justificar el sentido de la vida. No hay que huir del presente ni esperar salvaciones futuras, pues todo significado se revela en la aceptación plena de la experiencia tal como acontece. En este marco, cada ser humano se reconoce como expresión de la Realidad Única, y su responsabilidad no desaparece sino que se acentúa: somos libres de elegir, y esas elecciones —junto con sus consecuencias— también forman parte del Estar Siendo Absoluto. Nadie externo viene a juzgar ni a salvar, porque la totalidad incluye también nuestros errores, excusas y aprendizajes.

La propuesta de Juande Puerta no conduce a la pasividad, sino a un modo de vivir en el que ética, acción y transformación se integran en la conciencia de estar participando del mismo principio universal. Así, cada capacidad humana —pensar, crear, amar, decidir— se comprende como emanación de esa Realidad. Reconocer que nada está fuera de ella elimina la necesidad de dogmas o de creencias impuestas, pues la verdad se halla ya en el aquí y ahora. Ser Dios, o lo Absoluto, consiste precisamente en el simple y radical hecho de estar siendo, momento a momento, sin excepción.