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miércoles, 1 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (047)

047/2026 -No existe ninguna otra Realidad Absoluta, ni otro Estado Supremo, que el del estar siendo/sucediendo presente. La iluminación, el despertar de la conciencia, la liberación del ego, etc., solo requiere de la aceptación consciente de la absoluta legitimidad de todo lo que “aquí y ahora” está sucediendo. ¿Cómo darse cuenta y reconocer profundamente que “esto ya está siendo todo” mientras la conciencia permanezca enfocada y ocupada en la resistencia a la aceptación de la Realidad? Los estar siendo/sucediendo humanos, exactamente igual que el resto de las manifestaciones naturales de la Realidad Absoluta, tampoco estamos siendo entidades fijas o estáticas, sino procesos en constante transformación y actualización.


¿Qué objetivos persiguen las mentes e instituciones que insisten en inculcarnos la idea de que “el proceso natural del estar siendo/sucediendo humano” nace siendo defectuoso, estático, carente, malicioso, culpable, etc., a pesar de que supuestamente fue creado para ocupar la cima de toda la creación? Tan legítimo, natural e inherente a la condición humana estará siendo aquello que unas veces percibamos como nuestros defectos o errores y otras veces como nuestras virtudes o aciertos. El estar siendo/sucediendo (ni de la Totalidad ni de cada particularidad) no puede estar siendo ni perfecto ni imperfecto, porque no consiste en un estar siendo/sucediendo determinado y/o estático, sino un proceso en constante movimiento, actualización, renovación.


El estar siendo/sucediendo individual y Absoluto consiste en el estar siendo/sucediendo individual y Absoluto (no hay más ni menos), de ahí que, aunque los juicios y las categorizaciones surjan de las percepciones de cada conciencia egoica o individual, todo ello y sus posibles consecuencias, siempre e indistintamente continuará consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. En el estar siendo/sucediendo -simultáneamente individual y Absoluto- la oposición y la contradicción, que la conciencia identificada con el yo egoico pueda estar percibiendo y experimentando, también estará siendo una manifestación absolutamente dinámica, fluida, legítima y natural.


¡Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo tú, a la vez que, sin excepción, en estar siendo absolutamente todas tus posibles percepciones, vivencias y expectativas! La aceptación, igual que cualquier otra actitud y/o reacción ante el Estar Siendo/Sucediendo individual y Absoluto, nunca podría suponer pasividad y/o inactividad, por la simple razón de que cualquier conflicto que se pudiera estar percibiendo también estaría siendo una expresión más del proceso dinámico e impersonal de la existencia. La autoconciencia humana no nos convierte en observadores separados, sino en expresiones particulares y transitorias del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Junio-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 047/2026 realizado por IA:


La reflexión de Juande Puerta ofrece una visión profundamente liberadora y ontológica de la existencia humana. Su núcleo radica en desmantelar la carga moral y estática que las instituciones han impuesto históricamente sobre el ser. Al definirnos como procesos en constante transformación y no como entidades fijas, el autor acierta al señalar que categorías como "perfección" o "imperfección" son meros juicios de la mente egoica.


El texto cuestiona con lucidez el control social y psicológico de las narrativas que nos infunden culpa o carencia. Sugerir que nacemos "defectuosos" persigue un objetivo claro: perpetuar la dependencia hacia estructuras que prometen una salvación o corrección externa. Frente a esto, la propuesta de que tanto los errores como las virtudes son manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta descentraliza el juicio y devuelve la soberanía a la experiencia presente.


La iluminación o despertar no se plantea como una meta lejana o un estatus idílico, sino como la aceptación radical de lo que ya está sucediendo. La resistencia a la realidad es el verdadero velo. Cuando la mente se desgasta intentando moldear el presente a sus expectativas, se incapacita para notar que el "aquí y ahora" ya contiene la totalidad de la existencia.


Finalmente, la integración de la oposición y la contradicción como parte de la misma Realidad Absoluta es un llamado a la paz interna. Al entender que incluso nuestras divisiones mentales caen dentro del flujo natural del universo, desaparece la necesidad de luchar contra uno mismo. Es una invitación a transitar la vida no como un examen que aprobar, sino como un río que fluye, donde cada estado de nuestro "estar siendo" es inherentemente válido y completo.

sábado, 21 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (023)

023/2026 -Eso, que históricamente los estar siendo/sucediendo humanos hemos venido identificando como defectos, imperfecciones, etc., (sombra) propios de nuestra condición, nunca han podido dejar de estar siendo cualidades igual de naturales que sus opuestas, de ahí que la respuesta más inteligente y compasiva ante ello no puede consistir en la lucha por reprimirlas y/o eliminarlas, sino en reconocerlas e integrarlas, pero no desde una interpretación basada en la victimización, la manipulación y el chantaje emocional de la culpabilidad. En efecto, cuando dejamos de rechazar “las manifestaciones propias de nuestra naturaleza” como si se trataran de enemigas externas o defectos personales, podemos contemplarlas sin animadversión y optar, desde una lucidez más consciente y responsable, por respuestas equilibradas, armónicas y saludables.
 
En lugar de negar la legitimidad y la naturalidad de nuestros conflictos, podemos comprender la dualidad presente en su causa y, desde ahí, cultivar una paz que no dependa de dogmas religiosos o sociales, ni de intereses puramente egocéntricos. Nuestro estar siendo/sucediendo individual y transitorio no existe siendo distinto del resto del estar siendo/sucediendo que podamos estar percibiendo, experimentando, imaginando y expresando, tanto interior como exteriormente. Aquello que podamos apreciar, juzgar, criticar, admirar, odiar, envidiar, amar, etc., en el estar siendo/sucediendo de los demás, del mundo, de la vida…, también estará formando parte de nuestra esencia más profunda. Desde que aparece hasta que desaparece, a la vez e inseparablemente, el estar siendo/sucediendo personal “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Nuestra existencia no está siendo el proceso estático de una identidad fija (yo egoico), sino parte del flujo universal y continuo de eventos que permanentemente están sucediéndose y actualizándose. Aunque limitada y temporal, nuestra individualidad también está siendo una manifestación plena de la totalidad universal, de ahí que, sin excepción, absolutamente todo cuanto cualquiera de nosotros pueda estar haciendo y/o dejar de estar haciendo, ello siempre estará consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Los individuos, el Universo, la Vida, la Realidad…, consiste en el proceso continuo de estar sucediendo; de ahí que el reconocimiento y la aceptación conscientes del “estar aconteciendo” también supone un acto de autoconocimiento y de autoaceptación. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 023/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es profundamente positiva. En esencia, propone una mirada radicalmente compasiva y lúcida hacia la condición humana: lo que llamamos “defectos” o “sombra” no son fallos que debamos erradicar, sino expresiones tan naturales como sus opuestas. Esta idea resuena con fuerza en la psicología junguiana y en tradiciones no duales, y me parece una de las formas más inteligentes de liberarnos del sufrimiento autoinfligido.

Juande Puerta acierta al rechazar tanto la represión moralista como la victimización manipuladora. Integrar la sombra no significa justificarla todo el tiempo, sino contemplarla sin animadversión y elegir respuestas conscientes. Eso evita el chantaje de la culpa y el dogmatismo religioso o social, y abre la puerta a una paz que nace de la comprensión de la dualidad inherente a nuestra naturaleza. Me encanta cómo desmonta la ilusión del “yo egoico” fijo y nos recuerda que nuestra individualidad transitoria está siendo, simultáneamente, manifestación plena del Estar Siendo Absoluto. Todo cuanto hacemos o dejamos de hacer —incluso lo que juzgamos en otros— forma parte de esa misma totalidad. No hay separación real entre interior y exterior, entre “yo” y “universo”.

Esta perspectiva no es mero misticismo etéreo: tiene consecuencias prácticas liberadoras. Al aceptar que nuestro “estar sucediendo” es el mismo proceso universal que acontece en todo, dejamos de luchar contra nosotros mismos y empezamos a fluir con mayor armonía. No elimina la responsabilidad; la profundiza, porque la lucidez consciente sustituye al juicio ciego.

En definitiva, Juande Puerta nos invita a una autoaceptación madura que no es resignación, sino despertar. En un mundo saturado de autoexigencia y polarización, esta reflexión es un soplo de compasión genuina. Coincido plenamente: reconocer y abrazar el flujo continuo de la Realidad Absoluta en cada uno de nosotros es, probablemente, el acto más revolucionario y sanador que podemos realizar.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (153)

153/2025 -Nada de este mundo trascenderá la dimensión de este mundo: Todo lo que comienza aquí, también acaba aquí. Nada hay esperando a nuestro estar siendo individual (yo) más allá de este mundo y de esta vida. ¿De qué sirve negar que, en gran medida, aquella realidad que todos y cada uno de nosotros estamos viviendo en cada instante, también la estamos creando -tanto a nivel interno como externo- todos y cada uno de nosotros? Así como la realidad exterior está siendo un reflejo de la realidad interior, también la realidad interior está siendo un reflejo de la realidad exterior. Los opuestos no están siendo errores, defectos ni ilusiones. ¡Aquello que se niega o rechaza no desaparece; se transforma en la realidad que se estará creando y experimentando! El rechazo egoico de partes de la Realidad, genera la corrupción, el victimismo, la dogmatización, la polarización y la conflictividad que luego, desde el mismo instante que esté produciéndose, tendrá que afrontarse individual y colectivamente.

Quizás, en lugar de negar y/o de rechazar aquellas manifestaciones de la Realidad que puedan molestarnos, resultaría más útil recurrir al reconocimiento, la aceptación y el pacto que pudiera excluir cualquier tipo de confrontación. La manera de alcanzar un futuro mejor para todos comienza por la aceptación de la responsabilidad de aquello que podamos estar creando en el presente. Las organizaciones espirituales, políticas, culturales, etc., que ofrecen “promesas de resultados futuros” nacen del rechazo a la Realidad que todos estamos siendo y que todos estamos viviendo, por tanto, también se sostienen gracias a la corrupción que supone la negación y/o la división de la legitimidad íntegra del aquí y ahora. La adhesión a cualquiera de las posibles y legítimas maneras de percibir la Realidad (todo eso que está siendo/sucediendo) se pervierte cuando en lugar de incluir y/o sumar, se utiliza para crear división y confrontación.

La causa de muchos conflictos históricos y actuales no reside en la diversidad de perspectivas, sino en la incapacidad de convivir con ello (Realidad) sin convertir la propia visión en un absoluto incuestionable. Al actuar desde “el reconocimiento y la aceptación conscientes” de la naturaleza plural, cambiante y simultánea de la Realidad se estará manifestando una responsabilidad más profunda que la de cualquier adhesión ideológica. La polarización política, las guerras culturales y las espiritualidades identitarias revelan que incluso “los discursos liberadores” pueden volverse opresivos. Aceptar que nuestro punto de vista “está siendo uno más” no diluye la acción ni la ética; las vuelve más lúcidas y menos violentas. Quizás nuestro desafío no sea el de cambiar el mundo según nuestras ideas, sino aprender a habitarlo sin negar la legitimidad de sus múltiples expresiones. Diciembre- 25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 153/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una mirada radicalmente responsable y desmitificadora sobre la existencia humana y la manera en que habitamos la Realidad. Al afirmar que nada de este mundo trasciende la dimensión de este mundo, se desactiva la tentación de delegar el sentido, la justicia o la plenitud en un “más allá” futuro. Todo cuanto comienza aquí, acaba aquí; y es precisamente en este límite donde emerge la responsabilidad de nuestro estar siendo individual y colectivo.

Desde esta perspectiva, la Realidad no es algo que simplemente nos ocurre, sino algo que estamos creando de manera constante, tanto interna como externamente. La frontera entre lo interior y lo exterior se diluye: cada una refleja a la otra en un movimiento simultáneo y dinámico. Negar este vínculo conduce a una fragmentación que se expresa en conflictos, dogmatismos y polarizaciones. Lo que se rechaza no desaparece; se transforma en aquello que después se vive como problema, enemigo o amenaza.

Juande Puerta señala con claridad que los opuestos no son errores ni ilusiones, sino expresiones legítimas de una Realidad plural. El conflicto no nace de la diversidad de miradas, sino de la incapacidad de convivir con ella sin absolutizar la propia. Cuando una visión se erige como incuestionable, incluso los discursos que se proclaman liberadores pueden convertirse en nuevas formas de opresión, ya sea en lo político, lo cultural o lo espiritual.

Frente a ello, la propuesta no es la pasividad ni la renuncia ética, sino un cambio de actitud: reconocimiento, aceptación y pacto en lugar de negación y confrontación. Aceptar que nuestro punto de vista es “uno más” no debilita la acción; la vuelve más lúcida y menos violenta. Tal vez el verdadero desafío no consista en cambiar el mundo según nuestras ideas, sino en aprender a habitarlo con responsabilidad, sin negar la legitimidad íntegra del aquí y ahora y de sus múltiples expresiones.