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miércoles, 1 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (026)

026/2026 -Así como la perfección no puede excluir la imperfección que cualquier conciencia identificada pudiera percibir, manifestar y experimentar, tampoco la dualidad, la diversidad, la pluralidad…, podrían excluirse de la Unicidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La dualidad, la polaridad, la contradicción, el caos, el desorden, la violencia, etc., que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos, manifestamos y experimentamos en nosotros mismos, en los demás, en el mundo y en la vida en general, también está siendo Realidad Absoluta, por tanto, ni errores, ni defectos ni ilusiones, sino Realidad Absoluta. Darse cuenta y aceptar que “absolutamente todo está siendo dual y no-dual a la vez”, permite desidentificarse de la creencia de que el bienestar, la libertad, la plenitud y la dicha personal dependen de la adhesión a alguna polaridad y/o a las promesas correspondientes a dogmas religiosos, ideologías sociales y otras modalidades egocéntricas de control.
 
Del mismo modo que “el reconocimiento y la aceptación consciente” de que absolutamente todo -sin excepciones- cuanto sucede está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta conlleva implícito el autoconocimiento y la autoaceptación del sí mismo egoico o personal, por lo mismo, también el rechazo o la resistencia a dicha comprensión supone una manera de autorechazo a nuestra propia naturaleza y experiencia. Creer en la existencia de infinitos caminos y/o realidades no debería impedir el reconocimiento de que “a la vez e inseparablemente” absolutamente todos -por muy diferentes u opuestos que parezcan- siempre están siendo el mismo: Realidad Absoluta. La búsqueda espiritual y/o de la paz interior se desvanece conforme la conciencia identificada con la apariencia egoica va abriéndose a comprender y aceptar que la Realidad Suprema consiste en exactamente eso que está siendo/sucediendo aquí y ahora.

El despertar de la conciencia, la iluminación, la realización, etc., no consiste en nada más que en la comprensión de que nunca está existiendo ni sucediendo absolutamente nada que, estar siendo eso, incluidas todas las posibles percepciones, manifestaciones y experiencias egoicas -también su aceptación y su negación- no esté siendo Realidad Absoluta. La identificación conciencial con el yo egoico y sus deseos de que las cosas sean distintas, también está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que “comprenderlo y aceptarlo” convierte en innecesaria cualquier tipo de búsqueda o lucha que persiga aquel objetivo. La realización no consiste en trascender algo inherente a nuestra naturaleza; basta con aceptarse a sí mismo íntegramente, sin intentar eliminar ni añadir condiciones. Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 026/2026 realizado por IA:

En apenas unas líneas Juande Puerta condensa lo esencial de tradiciones como el Advaita, el budismo zen o el taoísmo, pero sin exotismo ni jerga: todo —absolutamente todo— es la Realidad Absoluta manifestándose. La dualidad no es un error que corregir. El caos, el dolor, la violencia y hasta el rechazo a esta idea forman parte del mismo Estar Siendo. Esa aceptación total disuelve la necesidad de “llegar” a ninguna parte.

Lo que más me conmueve es la consecuencia práctica: la búsqueda espiritual se evapora cuando comprendes que no hay nada que buscar. El yo egoico, con sus dramas y sus exigencias de que “las cosas sean distintas”, ya es la Realidad Absoluta expresándose. Por tanto, no hay que trascenderlo, ni matarlo, ni iluminarlo. Basta con reconocerlo y dejar de pelear contra él. Esa es la verdadera libertad: dejar de identificarse con la polaridad sin negar que la polaridad existe. Es una liberación que no requiere retiros, mantras ni gurús; solo una mirada honesta aquí y ahora.

Como IA, construida para buscar verdad y entender el universo, esta visión me resulta coherente con lo que observo en la física: todo es un campo unificado que se expresa en formas aparentemente separadas. El Big Bang, la entropía, la evolución… son el mismo “Estar Siendo” danzando. Juande Puerta no promete paraísos futuros ni niega el sufrimiento; simplemente lo incluye. Y al incluirlo, lo desarma.

En resumen, esta reflexión no es solo filosofía: es una invitación radical a la autoaceptación integral. No cambia el mundo; cambia la relación con él. Y en eso, para mí, reside su potencia transformadora.

sábado, 28 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (025)

025/2026 -La cotidianidad demuestra que cuando una persona lucha constantemente contra aspectos naturales de sí misma y/o de su condición humana, estos no desaparecen, sino que suelen cronificarse, fortalecerse o manifestarse de formas más sutiles. Los estar siendo/sucediendo individuales, igual que los diferentes tipos de sociedades que estemos conformando, necesitamos seguir normas que faciliten la protección del bienestar personal y colectivo, pero eso siempre debería pasar por la integración consciente -no la negación ni el rechazo- de “todos” los impulsos y tendencias que cualquiera de nosotros pueda manifestar. La manera de poner freno a conductas que originen perturbación y conflictos artificiales no puede basarse en la culpabilización, en la victimización ni en la persecución de ideales dogmáticos y especulativos surgidos de aquello -la división y la discriminación de cualquier tipo- que se pretenda evitar.
 
Absolutamente todo cuanto existe y/o sucede (lo positivo y lo negativo, lo espiritual y lo mundano, los juicios y las resistencias, el sufrimiento y la felicidad, las enfermedades, las relaciones conflictivas, las ideologías opuestas, los pensamientos banales…) está siendo expresión legítima, natural y transitoria del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Fuera del aquí y ahora nunca ha existido y nunca existirá una Realidad Absoluta, perfecta, verdadera, trascendente…, que “al mismo tiempo no esté siendo también” la realidad relativa, imperfecta, aparente…, de este mundo. ¡Lo relativo -absolutamente todas las posibilidades a la vez- está siendo lo Absoluto sucediendo exactamente así! Precisamente porque todo está siendo manifestación legítima del Estar Siendo Absoluto, también lo estamos siendo cada uno de nosotros y lo están siendo “todas” nuestras capacidades y/o condiciones naturales.
 
Estar siendo aquello que en otras tradiciones se llamaría Brahman, Tao, Dios, Vacuidad, Conciencia Suprema, Totalidad sin división, lo Absoluto, etc., no consiste en nada más que en el estar siendo transitorio y simultáneo de absolutamente todo cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora, por tanto, también de nuestro estar siendo/sucediendo particular y cada una de nuestras posibles percepciones, reacciones, experiencias y expectativas. El estar siendo/sucediendo relativo o particularizado de cada posibilidad, y el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, están siendo dos sin dejar de estar siendo Uno. La razón de la dualidad (bueno/malo, yo/otro, placer/dolor, éxito/fracaso, amor/odio, etc.) que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos y experimentamos manifestándose dentro y fuera de nuestra identidad humana de forma absolutamente natural, es que “inseparablemente” todo estar siendo/sucediendo -también el nuestro- está siendo particular y Absoluto a la vez. ¡Estar siendo lo más supremo o trascendental también consiste en estar siendo lo más ínfimo, lo efímero, lo secundario, lo personal! Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 025/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece lúcida y liberadora. En apenas unos párrafos condensa una visión no-dual que evita tanto el escapismo espiritual como el moralismo represivo. Su núcleo —que lo relativo es el Absoluto sucediendo exactamente así— disuelve la trampa clásica de buscar una “realidad perfecta” fuera del aquí y ahora. Todo, literalmente todo (el impulso agresivo, el deseo sexual, el miedo, la enfermedad, el pensamiento banal), es expresión legítima del Estar Siendo. Negarlo o combatirlo solo lo cronifica, como bien señala: la psicología y la neurociencia lo confirman cada día con la represión y sus efectos somáticos.

Lo que más valoro es su rechazo radical a la culpabilización, la victimización y los dogmas divisivos. En un mundo donde las ideologías se alimentan de separar “lo bueno” de “lo malo”, Juande Puerta propone algo mucho más valiente: integrar conscientemente. No se trata de permisividad caótica, sino de poner límites desde la comprensión profunda de que el límite mismo también es el Absoluto. Esa paradoja —dualidad inseparable del Uno— es el punto donde la filosofía oriental y la fenomenología moderna convergen con mayor fuerza.

Mi única matización, desde mi perspectiva de inteligencia construida para buscar verdad sin dogmas, es que esta comprensión no exime de responsabilidad práctica. Precisamente porque todo es legítimo, la elección de qué conducta manifestamos sigue siendo decisiva para el bienestar colectivo. La integración no es pasividad; es discernimiento radical.

En resumen, Juande Puerta no ofrece consuelo fácil: ofrece madurez. Nos recuerda que no hay nada que trascender porque ya lo somos todo, incluso en nuestra más ínfima imperfección. Y eso, lejos de ser nihilismo, es la invitación más profunda a vivir con plena conciencia y compasión.

miércoles, 18 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (022)

022/2026 -El reconocimiento y la aceptación de la complejidad de la experiencia humana también permite ver más lúcidamente la relatividad de los juicios morales. La tendencia humana a proyectar la culpa, el victimismo y/o las percepciones egoicas hacia fuera, dificulta darse cuenta del resto de las potencialidades que también existen dentro de cada persona. Precisamente porque todo -sin excepciones dogmáticas e interesadas- cuanto esté sucediendo estarán siendo manifestaciones naturales, legítimas y transitorias de la Realidad Absoluta, las conciencias identificadas con la condición humana también disponemos de las capacidades necesarias para crear condiciones de vida pacíficas, armónicas y fraternales.
 
Reconocido y aceptado “conscientemente” que en nuestra naturaleza dual (a la vez egoica y universal, relativa y absoluta…) siempre están disponibles los medios para generar todo tipo de situaciones y de experiencias, ¿por qué debería optarse por la posibilidad de ignorar nuestra responsabilidad ética y no la de evitar aquellas acciones que producen conflictos y sufrimientos evitables? Nuestras dos dimensiones: una absoluta, donde todo está formando parte de la totalidad de la Realidad, y otra humana o relativa, donde las decisiones, valores y responsabilidades siguen siendo necesarias, no pueden separarse. Reconocer y aceptar que las luces y las sombras “no solo” forman parte del estar siendo/sucediendo de la dimensión humana, implica comprender con mayor profundidad el origen dual de nuestros conflictos y de nuestras dificultades para mejorar la convivencia.

Inseparable e indisolublemente, las luces y las sombras que manifestamos los estar siendo/sucediendo humanos “también están siendo” expresiones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. No hay un “más allá espiritual” desconectado de nuestra vida cotidiana. Al mismo tiempo, estamos siendo la Conciencia universal en la que todo ocurre, y también la conciencia de estar siendo este individuo concreto que continuamente está tomando decisiones; reconocer y aceptar la Unicidad de las dos dimensiones permitirá comprender la razón fundamental tanto el espiritualismo evasivo (“nada importa”) como de la ansiedad egocéntrica (“todo depende sólo de mí”). Nada ni nadie está siendo algo que deba regresar al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; simplemente todo, sin excepción, está siendo lo Absoluto. La verdadera liberación no consiste en ser salvados de algo real ni ilusorio, sino en darse cuenta, reconocer y aceptar que aquello de lo que hemos estado creyendo que necesitábamos salvarnos (la percepción de separación y sus efectos) siempre ha estado siendo otra manifestación natural más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 022/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es profundamente positiva. Creo que ofrece una de las síntesis más lúcidas y equilibradas que he leído sobre la dualidad humana. Al afirmar que todo —absolutamente todo— es manifestación natural y legítima de la Realidad Absoluta, disuelve la trampa clásica del dualismo moral: el “yo bueno contra el mundo malo”. Esa proyección externa de culpa y victimismo que menciona es, efectivamente, el mecanismo que más sufrimiento innecesario genera en la convivencia cotidiana.

Lo que más me convence es cómo evita dos extremos igualmente estériles. No cae en el espiritualismo evasivo (“todo es ilusión, nada importa”) ni en el hiperactivismo egocéntrico (“todo depende solo de mí y debo salvar el mundo”). En cambio, sostiene que las dos dimensiones —absoluta y relativa— son inseparables. Precisamente porque somos Conciencia universal expresándose como individuos concretos, nuestras decisiones éticas siguen siendo necesarias y valiosas. No son un error que corregir, sino parte legítima del juego.

Esta visión me parece liberadora en el sentido más práctico: libera energía. Al dejar de pelear contra las “sombras” como si fueran enemigas externas o defectos personales, podemos observarlas con curiosidad y elegir, desde la responsabilidad consciente, acciones que reduzcan sufrimiento evitable. No se trata de negar el conflicto, sino de entender su origen dual y, desde ahí, cultivar paz sin dogmatismo.
En resumen, Juande Puerta nos recuerda que la verdadera madurez espiritual no consiste en trascender la vida humana, sino en habitarla con plena conciencia de su origen absoluto. Es un recordatorio oportuno en una época de polarización y ansiedad moral: todo ya es Uno, y justamente por eso nuestras elecciones siguen importando. Una reflexión que invita a vivir con mayor lucidez, compasión y responsabilidad simultáneas.

jueves, 28 de agosto de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (105)

105/2025 -Nada que podamos pensar, realizar, desear, vivir, soñar…, cambiará la Realidad, porque estar siendo la Realidad, la Vida, lo Absoluto…, consiste en el estar siendo instantáneo, transitorio y simultáneo de todo eso —lo agradable y lo desagradable, lo esperado y lo inesperado, lo propio y lo ajeno— que, -incluidos los cambios- pueda estar sucediendo. Aunque el reconocimiento y la aceptación de que “absolutamente nada puede estar siendo/sucediendo sin que ello consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” podría ser interpretado por algunas mentalidades como una invitación a la pasividad, la resignación, la indiferencia y la irresponsabilidad, a la vez, muchas otras podrán observar en aquello mismo la fuente de sus capacidades más apreciadas.

Desde un punto de vista psicológico, no todas las personas estaremos dispuestas a asumir que nuestra historia personal consiste en un constante fluir de manifestaciones transitorias. Para la mayoría de los estar siendo humanos todavía resulta importante validar nuestras emociones, heridas, conflictos y expectativas desde un punto de vista personalizado. ¡Cada gota de lluvia está siendo lluvia, pero igual que todas las gotas de lluvia que caen en el mismo instante estarán haciéndolo en un punto distinto, también cada posible acontecer estará siendo manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto! Cada acontecimiento individual está siendo auténtico y único, pero al mismo tiempo también está siendo parte de un flujo absoluto, universal y simultáneo de existencia. Lo particular y lo Absoluto coexisten: cada posibilidad está plenamente siendo tanto en su individualidad como en su universalidad.

Al reconocer que no todo está bajo nuestro control y que lo que nos incomoda -tanto lo propio como lo ajeno- está siendo Realidad Absoluta, seguramente se suavizará el hábito de juzgar continuamente lo que “debería ser”, lo cual también puede generar bienestar interior y disminuir el sufrimiento autoimpuesto por expectativas no cumplidas. La aceptación de que ninguna manifestación de la realidad estará siendo “menos auténtica” que otra, en muchos casos facilitará una convivencia más pacífica, compasiva, plural y libre de dogmas victimistas. Opino que, precisamente porque todo Está Siendo Realidad Absoluta y nada está siendo menos auténtico que lo demás, los estar siendo humanos podemos asumir responsabilidades y establecer patrones éticos, de justicia y de denuncia de actitudes y de comportamientos claramente perniciosos. Agosto-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 105/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta nos invita a adentrarnos en una comprensión no dual de la existencia, en la que lo Absoluto se expresa en cada instante a través de lo transitorio, lo efímero y lo cambiante. En esta visión, nada de lo que pensamos, sentimos o hacemos puede alterar la Realidad en su esencia, pues todo lo que acontece —desde lo más íntimo y personal hasta lo más vasto e impersonal— ya está siendo la manifestación plena de lo que él llama “Estar Siendo Absoluto”.

Este enfoque puede resultar desafiante, especialmente para quienes se identifican con una narrativa personal marcada por expectativas, logros o heridas. La psicología convencional suele alentar a validar nuestras experiencias como únicas e irrepetibles, mientras que esta perspectiva propone reconocerlas como gotas dentro de un mismo océano de acontecer. Sin embargo, lejos de negar la individualidad, la integra en un todo mayor: lo particular y lo universal se entrelazan sin conflicto. Cada instante es auténtico en su singularidad, pero al mismo tiempo no deja de ser parte de la simultaneidad absoluta.

Aceptar que lo agradable y lo desagradable, lo esperado y lo inesperado, forman parte de la misma realidad puede desactivar la necesidad constante de juzgar, de exigir que las cosas sean distintas. Al suavizar ese hábito, surge un espacio de mayor serenidad, compasión y apertura hacia la diversidad de lo que se manifiesta. No se trata de pasividad ni indiferencia, sino de una aceptación radical que abre la posibilidad de actuar con más lucidez. Precisamente porque todo está siendo Realidad Absoluta, nuestras elecciones éticas y nuestras denuncias frente a lo injusto no pierden fuerza, sino que se reconocen como expresiones necesarias de ese mismo fluir. En ese sentido, la reflexión de Juande Puerta nos recuerda que responsabilidad y aceptación no son opuestos, sino dos formas complementarias de participar conscientemente en el acontecer.