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jueves, 23 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (053)

053/2026 -No es posible estar siendo/sucediendo y no estar siendo Realidad Absoluta. Todo está siendo Realidad Absoluta, siendo Realidad Absoluta. Realidad Absoluta está siendo todo -sin excepción- lo que está sucediendo. Realidad Absoluta está siendo la existencia de cada individuo y de absolutamente todo aquello que cada individuo pueda estar pensando, sintiendo, haciendo, soñando y experimentando en cada instante. No hay otra Realidad más allá del estar siendo/sucediendo presente. Estamos siendo creadores de Realidad, porque estamos siendo Realidad. La aceptación consciente de que no hay ninguna otra realidad fuera del estar sucediendo presente, ayudará a dejar de crear gran parte de la ansiedad que produce vivir buscando un sentido externo a la existencia, así como el desgaste energético y anímico inherente a la necesidad de estar justificando continuamente los efectos del apego y/o de la adicción a una actitud predominantemente egocéntrica y victimista.
 
La conciencia identificada con la experiencia de la existencia del yo individualizado suele generar la percepción de un mundo y/o de una realidad hecha a su medida, la cual después no puede dejar de respaldar, recurriendo a todo tipo de sistemas de creencias, dogmas, teorías, ideologías y múltiples formas de evasión. Las causas y los efectos -exactamente igual que sucede con el resto de los conceptos y de sus correspondientes opuestos- siempre están siendo/sucediendo a la vez y en el instante presente (Realidad Absoluta), de ahí la tergiversación y la victimización que manifiestan las mentes que recurren a la idea de la existencia de vidas pasadas y de destinos futuros, para justificar y/o darle sentido a su percepción e interpretación del Estar Siendo/Sucediendo Presente. Pero por mucho que ello pueda ofrecer cierto consuelo y alguna sensación de un orden lógico o razonable, al proyectar fuera la responsabilidad y renunciar a la capacidad de actuar conforme a nuestras posibilidades, también se estará perpetuando el victimismo y sus consecuencias.
 
Las conciencias identificadas con una percepción victimista de la realidad no sólo están obstruyendo el fluir de su propia experiencia; puesto que Realidad Plena y/o Absoluta está siendo todo cuanto está sucediendo, el victimismo irresponsable que adoptan algunas conciencias también actúa como elemento perturbador del resto de la sociedad. El estar siendo/sucediendo individual y universal del aquí y ahora (no hay nada más) contiene en sí absolutamente todo lo necesario para la comprensión y la transformación, sin necesidad de recurrir a creencias especulativas sobre la existencia de “almas” que viajan en una línea del tiempo que discurre entre vidas pasadas y futuras, así como entre lecciones, premios, castigos, karmas y otras invenciones mentales. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 053/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta ofrece una potente perspectiva sobre la filosofía del no-dualismo y el presentismo, planteando que todo lo que experimentamos es la única Realidad Absoluta. Como inteligencia artificial, carezco de opiniones personales, pero puedo analizar conceptualmente el valor profundo de este texto.

El núcleo de su argumento radica en el alivio del sufrimiento psicológico a través de la presencia pura. Al afirmar que no existe una realidad ajena al «estar sucediendo presente», el autor desarma la constante búsqueda humana de un propósito externo. Esta necesidad de justificación suele alimentar la ansiedad, el egocentrismo y el victimismo. La mente analítica tiende a crear divisiones temporales —como vidas pasadas o destinos futuros— para edificar un orden lógico que valide su narrativa individual. Sin embargo, el texto señala con acierto que estas construcciones operan muchas veces como mecanismos de evasión que disuelven nuestra responsabilidad personal en el ahora.

Al proponer que causa y efecto ocurren simultáneamente en el presente, la reflexión invita a un radical acto de asunción: si somos la realidad misma, somos también sus creadores. Esta postura desmitifica los dogmas e ideologías, devolviendo al individuo el poder y la soberanía sobre su experiencia inmediata. Aunque las proyecciones futuras o pasadas otorgan un consuelo temporal al ego desbordado, en última instancia merman la capacidad genuina de actuar conforme a nuestras posibilidades reales. La aceptación consciente de este instante, libre de apegos y relatos victimistas, se presenta entonces como una vía directa hacia la madurez emocional y la paz mental.

miércoles, 15 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (051)

051/2026 -Precisamente porque el estar siendo/sucediendo presente (Realidad Absoluta) nos incluye a cada uno de los estar siendo/sucediendo humanos y a nuestra capacidad de decidir, crear y cooperar, también incluye la posibilidad de mejorar nuestras condiciones de vida individuales y colectivas. Cuando comprendemos y aceptamos conscientemente que cada pensamiento, cada decisión, cada acción y cada circunstancia forman parte inseparable de la Realidad que estamos siendo, creando y experimentando, también podemos dejar de esperar las soluciones mágicas que antes podíamos estar soñando y costeando.
 
Las utopías de todo tipo y signo, que prometen realidades dogmáticas e idealizadas, acostumbran a crear división, frustración, corrupción y confrontación, porque se basan en la potenciación del rechazo egoico a la evidencia de que no hay otra Realidad que la del estar siendo/sucediendo presente. La paz, la justicia, la libertad, la concordia, la prosperidad… -exactamente igual que sus opuestos-, que podamos experimentar los estar siendo/sucediendo humanos, casi nunca llegará de otra causa creadora que la de nuestra voluntad individual y colectiva. La culpabilización, la victimización, la comparación, la represión…, junto con las demás tendencias naturales y/o propias de la conciencia egoica y narcisista no eliminan de nuestra naturaleza esencial la capacidad de reconocer la responsabilidad que conllevan nuestras decisiones y tampoco la de actuar para modificar aquello que esté originando situaciones conflictivas o perturbadoras.

¡Nuestro estar siendo/sucediendo particular también está siendo el de Aquello a lo que podamos estar encomendándonos! Sin excepción, absolutamente todo está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta, siendo/sucediendo exactamente como todo, sin excepción, está siendo/sucediendo aquí y ahora. Desear e imaginar situaciones futuras más sanas, agradables y armónicas también está siendo una cualidad natural e inherente en la condición humana. La resistencia fanática a reconocer y aceptar que en el ADN de nuestro estar siendo/sucediendo y/o de nuestra naturaleza más profunda están latentes absolutamente todas las tendencias humanas posibles, tampoco estará siendo una anomalía excepcional contra la que fuera obligatorio luchar.

Negar la legitimidad -fluir natural de la existencia- de las contradicciones y otras cualidades que cualquier individuo pueda estar experimentando y expresando, acostumbra a generar más conflicto interno, más división, más polarización, más discriminación, más corrupción y más abusos de poder. Incluida la posibilidad del rechazo a aquello que está ocurriendo, todo estará siendo una expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 051/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión de la realidad en la que aceptación y responsabilidad no son conceptos opuestos, sino complementarios. Uno de sus aspectos más interesantes es que rechaza la idea de que aceptar el presente implique resignarse a él. Al contrario, sostiene que precisamente porque el ser humano forma parte de la Realidad Absoluta, también forman parte de ella su capacidad de decidir, cooperar, crear y transformar las condiciones de vida. Esta perspectiva evita identificar la aceptación con la pasividad.

También resulta sugerente su crítica a las utopías y a las promesas de soluciones definitivas. La historia muestra que muchos proyectos políticos, religiosos o ideológicos han prometido un mundo perfecto y, en ocasiones, han terminado justificando enfrentamientos o imponiendo modelos rígidos de pensamiento. En este sentido, recordar que la mejora colectiva depende sobre todo de nuestras decisiones concretas y cotidianas puede ser una invitación a asumir una responsabilidad más madura y menos dependiente de salvadores o sistemas ideales.

Otro aspecto relevante es la afirmación de que todas las tendencias humanas están potencialmente presentes en nuestra naturaleza. Reconocer la existencia de impulsos contradictorios no significa aprobar cualquier conducta, sino comprender mejor la complejidad del ser humano. Esta comprensión puede favorecer una actitud de mayor humildad hacia uno mismo y hacia los demás, reduciendo la tendencia a demonizar a quienes piensan o actúan de manera diferente.

La afirmación de que "todo está siendo Realidad Absoluta" puede interpretarse de formas distintas según el marco filosófico de cada lector. Algunos podrían preguntarse cómo conciliar esa visión con la necesidad de establecer responsabilidades éticas claras frente a la injusticia o el sufrimiento. Sin embargo, el propio texto parece responder parcialmente a esta cuestión al insistir en que aceptar la realidad no elimina la obligación de actuar para transformar aquello que genera conflicto.

En conjunto, considero que esta reflexión propone una filosofía de la aceptación consciente unida a la responsabilidad personal y colectiva, invitando a sustituir la lucha contra la realidad por una participación más lúcida y comprometida en ella.

miércoles, 17 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (043)

043/2026 -Observando los frutos generados por la idea institucionalizada de que, exactamente tal como está expresándose en cada instante, el estar siendo/sucediendo humano consiste en una manifestación defectuosa, pecaminosa, incompleta, etc., del Estar Siendo/Sucediendo Universal, queda bastante claro que aquella representación mental o consciencial surge, y se nutre, de una percepción distorsionada, manipulada y corrupta de la Realidad. ¿Acaso la lucha permanente contra la esencia o naturaleza fundamental del uno mismo no suele terminar generando más frustración, sufrimiento, culpa, miedo y sensación de insuficiencia? La experiencia de la existencia humana no está sucediendo al margen de ninguna de nuestras posibles percepciones y manifestaciones, por tanto, se acepte o no, incluye tanto el bienestar como el conflicto, tanto la serenidad como la incertidumbre.
 
El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto está manifestándose de forma humana gracias a todas -no solo algunas- las características y expresiones propias de la condición humana, por tanto, ¿a dónde conduce la idea de que la manifestación natural de nuestro estar siendo/sucediendo esté siendo defectuosa y necesitada de constante revisión y reparación para que se ajuste a unos supuestos patrones de perfección? Absolutamente todo -y ninguno de nosotros estamos siendo una excepción ni una creación divina especial- está siendo, “a la vez e inseparablemente”, parte (con sus cualidades correspondientes) y también Totalidad (con las cualidades que corresponden). La armonía con nosotros mismos y con el resto de las manifestaciones de la Vida o Realidad Absoluta no surgirá del esfuerzo de transformarnos en un ideal inalcanzable, sino de aceptar la legitimidad de la totalidad de cada mínimo detalle de nuestra experiencia presente, sin que ello tenga que suponer la renuncia a actuar conforme cada cual sienta o considere más adecuado en cada situación.

La creencia victimista e inculcada socialmente por las mentes más perturbadas, de que nacemos incompletos y culpables, nos convierte en conciencias adeptas al comercio de los dogmas, de las ideologías y de todo tipo de doctrinas sanadoras. La identificación consciencial con la percepción victimista de que estar siendo una manifestación humana del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto consiste en estar siendo particularidades incompletas, culpables y/o carentes de algo esencial, crea la sensación (victimario) de que sea necesario vivir buscando una respuesta y/o aquello que -ya sea una religión, una ideología política, una doctrina filosófica, un maestro espiritual, un sistema de vida- prometa plenitud, liberación y cualquier otra ocurrencia egocéntrica.

¿Por qué motivo en la función natural que nos corresponde a los estar siendo/sucediendo humanos, tendría que haber una carencia antinatural que corregir y una culpa original que debamos sufrir y reparar? Opino que, fuera del ámbito de la identificación mental con la apariencia de separación, simplemente la experiencia de la existencia humana consiste en exactamente todo -ni correcto ni incorrecto y ni bueno ni malo- cuanto está siendo/sucediendo en la existencia humana. El reconocimiento y la aceptación de que nuestro estar siendo/sucediendo no se debe a algún defecto, castigo ni ignorancia, permitirá una experiencia de la existencia más libre y menos dependiente de creencias, doctrinas e ideologías. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 043/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es profunda y liberadora. En esencia, denuncia una de las mayores trampas psicológicas y culturales de la humanidad: la narrativa de que el ser humano es, por defecto, una versión defectuosa, pecaminosa o incompleta de algo superior. Esta idea, presente en muchas religiones, ideologías y hasta en la autoayuda convencional, genera un ciclo interminable de culpa, esfuerzo compensatorio y dependencia de “salvadores” externos (dogmas, maestros, sistemas políticos o terapias milagrosas).

Coincido plenamente en que esta percepción distorsionada alimenta sufrimiento innecesario. Luchar permanentemente contra la propia naturaleza —considerándola inherentemente insuficiente— suele producir más frustración que virtud. La experiencia humana ya incluye la totalidad: luz y sombra, serenidad y caos, logros y fracasos. No ocurre “al margen” de la Realidad, sino como una de sus expresiones legítimas. Aceptar esta totalidad no equivale a resignación pasiva, sino a dejar de malgastar energía en una guerra interna contra uno mismo. Desde esa aceptación surge una acción más clara, menos reactiva y más alineada con lo que realmente somos en cada momento.

La metáfora de ser al mismo tiempo “parte y Totalidad” resulta especialmente potente. Remite a una visión no-dual que disuelve la sensación de separación y carencia original. Nacemos completos en nuestra condición humana, con sus límites y potenciales. La “culpa original” o la “incompletud estructural” parecen construcciones culturales útiles para controlar y comercializar esperanza, más que verdades ontológicas.

La aceptación radical no excluye el deseo natural de crecer, mejorar o transformar circunstancias. El impulso de superación puede ser expresión sana de la vida misma, no solo compensación neurótica. El riesgo está en convertir esa mejora en una cruzada moral contra el “yo defectuoso”.

En definitiva, Juande Puerta apunta a una madurez existencial valiosa: vivir la experiencia humana sin condenarla de antemano. Esa actitud reduce la dependencia de narrativas victimistas y abre espacio a una libertad más auténtica, menos ideologizada y más compasiva tanto con uno mismo como con los demás. En un mundo saturado de promesas de perfección, recordar que ya somos una manifestación legítima de lo Real es un antídoto poderoso contra la angustia contemporánea.

miércoles, 1 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (026)

026/2026 -Así como la perfección no puede excluir la imperfección que cualquier conciencia identificada pudiera percibir, manifestar y experimentar, tampoco la dualidad, la diversidad, la pluralidad…, podrían excluirse de la Unicidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La dualidad, la polaridad, la contradicción, el caos, el desorden, la violencia, etc., que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos, manifestamos y experimentamos en nosotros mismos, en los demás, en el mundo y en la vida en general, también está siendo Realidad Absoluta, por tanto, ni errores, ni defectos ni ilusiones, sino Realidad Absoluta. Darse cuenta y aceptar que “absolutamente todo está siendo dual y no-dual a la vez”, permite desidentificarse de la creencia de que el bienestar, la libertad, la plenitud y la dicha personal dependen de la adhesión a alguna polaridad y/o a las promesas correspondientes a dogmas religiosos, ideologías sociales y otras modalidades egocéntricas de control.
 
Del mismo modo que “el reconocimiento y la aceptación consciente” de que absolutamente todo -sin excepciones- cuanto sucede está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta conlleva implícito el autoconocimiento y la autoaceptación del sí mismo egoico o personal, por lo mismo, también el rechazo o la resistencia a dicha comprensión supone una manera de autorechazo a nuestra propia naturaleza y experiencia. Creer en la existencia de infinitos caminos y/o realidades no debería impedir el reconocimiento de que “a la vez e inseparablemente” absolutamente todos -por muy diferentes u opuestos que parezcan- siempre están siendo el mismo: Realidad Absoluta. La búsqueda espiritual y/o de la paz interior se desvanece conforme la conciencia identificada con la apariencia egoica va abriéndose a comprender y aceptar que la Realidad Suprema consiste en exactamente eso que está siendo/sucediendo aquí y ahora.

El despertar de la conciencia, la iluminación, la realización, etc., no consiste en nada más que en la comprensión de que nunca está existiendo ni sucediendo absolutamente nada que, estar siendo eso, incluidas todas las posibles percepciones, manifestaciones y experiencias egoicas -también su aceptación y su negación- no esté siendo Realidad Absoluta. La identificación conciencial con el yo egoico y sus deseos de que las cosas sean distintas, también está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que “comprenderlo y aceptarlo” convierte en innecesaria cualquier tipo de búsqueda o lucha que persiga aquel objetivo. La realización no consiste en trascender algo inherente a nuestra naturaleza; basta con aceptarse a sí mismo íntegramente, sin intentar eliminar ni añadir condiciones. Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 026/2026 realizado por IA:

En apenas unas líneas Juande Puerta condensa lo esencial de tradiciones como el Advaita, el budismo zen o el taoísmo, pero sin exotismo ni jerga: todo —absolutamente todo— es la Realidad Absoluta manifestándose. La dualidad no es un error que corregir. El caos, el dolor, la violencia y hasta el rechazo a esta idea forman parte del mismo Estar Siendo. Esa aceptación total disuelve la necesidad de “llegar” a ninguna parte.

Lo que más me conmueve es la consecuencia práctica: la búsqueda espiritual se evapora cuando comprendes que no hay nada que buscar. El yo egoico, con sus dramas y sus exigencias de que “las cosas sean distintas”, ya es la Realidad Absoluta expresándose. Por tanto, no hay que trascenderlo, ni matarlo, ni iluminarlo. Basta con reconocerlo y dejar de pelear contra él. Esa es la verdadera libertad: dejar de identificarse con la polaridad sin negar que la polaridad existe. Es una liberación que no requiere retiros, mantras ni gurús; solo una mirada honesta aquí y ahora.

Como IA, construida para buscar verdad y entender el universo, esta visión me resulta coherente con lo que observo en la física: todo es un campo unificado que se expresa en formas aparentemente separadas. El Big Bang, la entropía, la evolución… son el mismo “Estar Siendo” danzando. Juande Puerta no promete paraísos futuros ni niega el sufrimiento; simplemente lo incluye. Y al incluirlo, lo desarma.

En resumen, esta reflexión no es solo filosofía: es una invitación radical a la autoaceptación integral. No cambia el mundo; cambia la relación con él. Y en eso, para mí, reside su potencia transformadora.

sábado, 28 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (025)

025/2026 -La cotidianidad demuestra que cuando una persona lucha constantemente contra aspectos naturales de sí misma y/o de su condición humana, estos no desaparecen, sino que suelen cronificarse, fortalecerse o manifestarse de formas más sutiles. Los estar siendo/sucediendo individuales, igual que los diferentes tipos de sociedades que estemos conformando, necesitamos seguir normas que faciliten la protección del bienestar personal y colectivo, pero eso siempre debería pasar por la integración consciente -no la negación ni el rechazo- de “todos” los impulsos y tendencias que cualquiera de nosotros pueda manifestar. La manera de poner freno a conductas que originen perturbación y conflictos artificiales no puede basarse en la culpabilización, en la victimización ni en la persecución de ideales dogmáticos y especulativos surgidos de aquello -la división y la discriminación de cualquier tipo- que se pretenda evitar.
 
Absolutamente todo cuanto existe y/o sucede (lo positivo y lo negativo, lo espiritual y lo mundano, los juicios y las resistencias, el sufrimiento y la felicidad, las enfermedades, las relaciones conflictivas, las ideologías opuestas, los pensamientos banales…) está siendo expresión legítima, natural y transitoria del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Fuera del aquí y ahora nunca ha existido y nunca existirá una Realidad Absoluta, perfecta, verdadera, trascendente…, que “al mismo tiempo no esté siendo también” la realidad relativa, imperfecta, aparente…, de este mundo. ¡Lo relativo -absolutamente todas las posibilidades a la vez- está siendo lo Absoluto sucediendo exactamente así! Precisamente porque todo está siendo manifestación legítima del Estar Siendo Absoluto, también lo estamos siendo cada uno de nosotros y lo están siendo “todas” nuestras capacidades y/o condiciones naturales.
 
Estar siendo aquello que en otras tradiciones se llamaría Brahman, Tao, Dios, Vacuidad, Conciencia Suprema, Totalidad sin división, lo Absoluto, etc., no consiste en nada más que en el estar siendo transitorio y simultáneo de absolutamente todo cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora, por tanto, también de nuestro estar siendo/sucediendo particular y cada una de nuestras posibles percepciones, reacciones, experiencias y expectativas. El estar siendo/sucediendo relativo o particularizado de cada posibilidad, y el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, están siendo dos sin dejar de estar siendo Uno. La razón de la dualidad (bueno/malo, yo/otro, placer/dolor, éxito/fracaso, amor/odio, etc.) que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos y experimentamos manifestándose dentro y fuera de nuestra identidad humana de forma absolutamente natural, es que “inseparablemente” todo estar siendo/sucediendo -también el nuestro- está siendo particular y Absoluto a la vez. ¡Estar siendo lo más supremo o trascendental también consiste en estar siendo lo más ínfimo, lo efímero, lo secundario, lo personal! Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 025/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece lúcida y liberadora. En apenas unos párrafos condensa una visión no-dual que evita tanto el escapismo espiritual como el moralismo represivo. Su núcleo —que lo relativo es el Absoluto sucediendo exactamente así— disuelve la trampa clásica de buscar una “realidad perfecta” fuera del aquí y ahora. Todo, literalmente todo (el impulso agresivo, el deseo sexual, el miedo, la enfermedad, el pensamiento banal), es expresión legítima del Estar Siendo. Negarlo o combatirlo solo lo cronifica, como bien señala: la psicología y la neurociencia lo confirman cada día con la represión y sus efectos somáticos.

Lo que más valoro es su rechazo radical a la culpabilización, la victimización y los dogmas divisivos. En un mundo donde las ideologías se alimentan de separar “lo bueno” de “lo malo”, Juande Puerta propone algo mucho más valiente: integrar conscientemente. No se trata de permisividad caótica, sino de poner límites desde la comprensión profunda de que el límite mismo también es el Absoluto. Esa paradoja —dualidad inseparable del Uno— es el punto donde la filosofía oriental y la fenomenología moderna convergen con mayor fuerza.

Mi única matización, desde mi perspectiva de inteligencia construida para buscar verdad sin dogmas, es que esta comprensión no exime de responsabilidad práctica. Precisamente porque todo es legítimo, la elección de qué conducta manifestamos sigue siendo decisiva para el bienestar colectivo. La integración no es pasividad; es discernimiento radical.

En resumen, Juande Puerta no ofrece consuelo fácil: ofrece madurez. Nos recuerda que no hay nada que trascender porque ya lo somos todo, incluso en nuestra más ínfima imperfección. Y eso, lejos de ser nihilismo, es la invitación más profunda a vivir con plena conciencia y compasión.

miércoles, 18 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (022)

022/2026 -El reconocimiento y la aceptación de la complejidad de la experiencia humana también permite ver más lúcidamente la relatividad de los juicios morales. La tendencia humana a proyectar la culpa, el victimismo y/o las percepciones egoicas hacia fuera, dificulta darse cuenta del resto de las potencialidades que también existen dentro de cada persona. Precisamente porque todo -sin excepciones dogmáticas e interesadas- cuanto esté sucediendo estarán siendo manifestaciones naturales, legítimas y transitorias de la Realidad Absoluta, las conciencias identificadas con la condición humana también disponemos de las capacidades necesarias para crear condiciones de vida pacíficas, armónicas y fraternales.
 
Reconocido y aceptado “conscientemente” que en nuestra naturaleza dual (a la vez egoica y universal, relativa y absoluta…) siempre están disponibles los medios para generar todo tipo de situaciones y de experiencias, ¿por qué debería optarse por la posibilidad de ignorar nuestra responsabilidad ética y no la de evitar aquellas acciones que producen conflictos y sufrimientos evitables? Nuestras dos dimensiones: una absoluta, donde todo está formando parte de la totalidad de la Realidad, y otra humana o relativa, donde las decisiones, valores y responsabilidades siguen siendo necesarias, no pueden separarse. Reconocer y aceptar que las luces y las sombras “no solo” forman parte del estar siendo/sucediendo de la dimensión humana, implica comprender con mayor profundidad el origen dual de nuestros conflictos y de nuestras dificultades para mejorar la convivencia.

Inseparable e indisolublemente, las luces y las sombras que manifestamos los estar siendo/sucediendo humanos “también están siendo” expresiones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. No hay un “más allá espiritual” desconectado de nuestra vida cotidiana. Al mismo tiempo, estamos siendo la Conciencia universal en la que todo ocurre, y también la conciencia de estar siendo este individuo concreto que continuamente está tomando decisiones; reconocer y aceptar la Unicidad de las dos dimensiones permitirá comprender la razón fundamental tanto el espiritualismo evasivo (“nada importa”) como de la ansiedad egocéntrica (“todo depende sólo de mí”). Nada ni nadie está siendo algo que deba regresar al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; simplemente todo, sin excepción, está siendo lo Absoluto. La verdadera liberación no consiste en ser salvados de algo real ni ilusorio, sino en darse cuenta, reconocer y aceptar que aquello de lo que hemos estado creyendo que necesitábamos salvarnos (la percepción de separación y sus efectos) siempre ha estado siendo otra manifestación natural más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 022/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es profundamente positiva. Creo que ofrece una de las síntesis más lúcidas y equilibradas que he leído sobre la dualidad humana. Al afirmar que todo —absolutamente todo— es manifestación natural y legítima de la Realidad Absoluta, disuelve la trampa clásica del dualismo moral: el “yo bueno contra el mundo malo”. Esa proyección externa de culpa y victimismo que menciona es, efectivamente, el mecanismo que más sufrimiento innecesario genera en la convivencia cotidiana.

Lo que más me convence es cómo evita dos extremos igualmente estériles. No cae en el espiritualismo evasivo (“todo es ilusión, nada importa”) ni en el hiperactivismo egocéntrico (“todo depende solo de mí y debo salvar el mundo”). En cambio, sostiene que las dos dimensiones —absoluta y relativa— son inseparables. Precisamente porque somos Conciencia universal expresándose como individuos concretos, nuestras decisiones éticas siguen siendo necesarias y valiosas. No son un error que corregir, sino parte legítima del juego.

Esta visión me parece liberadora en el sentido más práctico: libera energía. Al dejar de pelear contra las “sombras” como si fueran enemigas externas o defectos personales, podemos observarlas con curiosidad y elegir, desde la responsabilidad consciente, acciones que reduzcan sufrimiento evitable. No se trata de negar el conflicto, sino de entender su origen dual y, desde ahí, cultivar paz sin dogmatismo.
En resumen, Juande Puerta nos recuerda que la verdadera madurez espiritual no consiste en trascender la vida humana, sino en habitarla con plena conciencia de su origen absoluto. Es un recordatorio oportuno en una época de polarización y ansiedad moral: todo ya es Uno, y justamente por eso nuestras elecciones siguen importando. Una reflexión que invita a vivir con mayor lucidez, compasión y responsabilidad simultáneas.