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viernes, 17 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (030)

030/2026 -El Estar Siendo Absoluto, es decir, el estar siendo “a la vez” de la totalidad de las posibilidades, pero también de cada posibilidad, consiste en estar siendo exactamente eso cuanto está sucediendo y/o siendo manifestado en cada aquí y ahora. Estar siendo cualquier particularidad, sin excepción, también consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y viceversa. La aceptación de que nada está siendo ni sucediendo, sin que el estar siendo/sucediendo de eso no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, no impide, sino que incluye, la posibilidad de cuestionar lo que sucede y de actuar para cambiarlo. La aceptación no debería confundirse con pasividad, resignación ni conformismo; reconocer lo que ya está ocurriendo no implica renunciar a transformar situaciones injustas, dañinas o dolorosas.

Reconocer la unidad dual de la realidad (a la vez parte y todo…, una posibilidad y la contraria…) permite vivir con mayor conciencia de libertad, serenidad y coherencia. Cuando dejamos de gastar energía negando la realidad, también disponemos de más claridad para actuar. Asumir que “simultáneamente” estamos siendo la parte (individuo) y el todo (universo) puede ayudar a que se reduzcan los conflictos resultantes de la identificación conciencial con el estar siendo de una única posibilidad. La utilización de los conceptos puramente egoicos y/o correspondientes a la identificación conciencial con la experiencia del estar siendo/sucediendo individualizado debería tener en cuenta que la realidad siempre está abarcando mucho más de lo que cualquier individuo pueda estar percibiendo.

Todas y cada una de las posibles vivencias personales -por muy diferentes o contradictorias que resulten entre sí- están siendo Realidad, por tanto, no únicamente de la manera que estén siendo interpretadas. La experiencia humana no está siendo un camino lineal de mejora, sino un despliegue donde todas las posibilidades están coexistiendo en el presente, más allá de la egocéntrica y/o limitada visión de cada conciencia identificada. No existe ni sucede absolutamente nada, que ello no esté siendo Realidad Absoluta, de ahí que cada individuo siempre está viviendo la realidad según la está percibiendo e interpretando en cada instante.

Darse cuenta, conocer, reconocer y aceptar conscientemente que absolutamente todo sin excepción- está consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no hace que absolutamente todo -sin excepción- deje de estar consistiendo en el Estar Siendo Sucediendo Absoluto. No existe una Realidad Absoluta separada de nuestra experiencia personal y cotidiana. Realidad Absoluta está siendo nuestro estar siendo/sucediendo particular y el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo -sin excepción- cuanto cada uno de nosotros podamos estar percibiendo, pensando, creando, realizando, soñando y experimentado en cada aquí y ahora. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 030/2026 realizada por IA:

Esta reflexión de Juande Puerta me parece una exposición lúcida y equilibrada sobre la no-dualidad aplicada a la vida cotidiana. Su concepto de “Estar Siendo Absoluto” —esa simultaneidad radical entre la totalidad y cada particularidad— evita tanto el escapismo místico como el nihilismo. Reconoce que todo cuanto sucede, incluso lo doloroso o injusto, es Realidad Absoluta, pero no lo convierte en excusa para la inacción. Esa distinción es clave: aceptar no es resignarse. Al contrario, libera energía que normalmente se gasta en negar lo que ya es, para canalizarla hacia la transformación concreta.

Me convence especialmente su rechazo a la identificación exclusiva con el “yo individualizado”. Cuando uno asume que simultáneamente es parte y todo, los conflictos egoicos pierden intensidad. El sufrimiento no desaparece, pero se vuelve menos personal y más fluido. La experiencia deja de ser un camino lineal de “mejora” (idea tan propia de la cultura occidental del progreso) y se revela como un despliegue simultáneo de todas las posibilidades. Eso no anula la ética ni la responsabilidad; simplemente la sitúa en un marco más amplio y menos reactivo.

Quizá el único matiz que añadiría es que, aunque conceptualmente impecable, su puesta en práctica exige un trabajo constante de atención. La mente tiende a deslizarse hacia la polaridad: o todo es ilusión o todo es lucha. Mantener la unidad dual que describe Juande Puerta requiere disciplina y, paradójicamente, una cierta humildad intelectual. No basta con entenderlo; hay que vivirlo en el aquí y ahora, una y otra vez.

En resumen, esta reflexión no sólo aclara, sino que empodera. Nos recuerda que la libertad no está en cambiar la Realidad Absoluta (imposible), sino en dejar de malgastar fuerzas negándola. Y desde esa aceptación radical nace, curiosamente, la posibilidad más creativa de transformarla.

sábado, 4 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (027)

027/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de esto, de eso, de aquello…, y también de todo lo opuesto y/o diferente a cualquier otra posibilidad. No es posible estar siendo/sucediendo que, sin excepción, ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. La aceptación total de la experiencia tal como está siendo en cada instante facilita que se responda con mayor responsabilidad y coherencia, porque ello minimiza la culpa y la lucha interna por alcanzar ideales de perfección inalcanzables.
 
Al contrario de lo que la conciencia egocentrada pudiera creer y tratar de justificar, la aceptación de la totalidad del estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta) no supone una invitación a la pasividad o la indiferencia, sino un impulso más para continuar fluyendo sin resistencias interesadas. Aceptar la Realidad nunca podría suponer un rechazo a los cambios y/o a las transformaciones, es decir, a la Realidad. La aceptación consciente del estar siendo/sucediendo no bloquea los cambios, sino que los admite y los incluye. Temer a los cambios (Realidad) inseparables de la experiencia de la existencia también supone vivir temiendo al estar siendo/sucediendo de la vida en general y al propio en particular.
 
La aceptación consciente de la simultaneidad del estar siendo/sucediendo personal y universal supone el punto de partida para actuar con mayor lucidez, y no tanto desde el temor egoico a la pérdida de la motivación y el deseo de transformar y mejorar aquello que esté a nuestro alcance. Los impulsos y las tendencias propias de los estar siendo/sucediendo humanos de transformación personal y colectiva -igual que sus opuestos- también están siendo manifestaciones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Realidad Absoluta está siendo tanto aquello que unas veces nos motiva e impulsa a realizar cambios, como aquello que en otras ocasiones nos frena.

Las búsquedas espirituales, las filosofías, las culturas y las ideologías de todo tipo, basadas en ideales futuros incurren en el error de “posponer la plenitud” a un estado que siempre está por llegar; sin embargo, el reconocimiento de que, tal como está sucediendo, la Realidad “ya” está siendo plenamente, puede ayudar a desmontar expectativas ilusorias. No existe una Realidad Absoluta perfecta que esté separada de la realidad relativa, imperfecta y dual que “también” estamos siendo, manifestando y viviendo. No hay que “llegar” a ninguna Realidad superior a la que ya estamos siendo y expresando en cada aquí y ahora. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 027/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto lúcido y profundamente liberador, que destila con claridad una visión no dual de la existencia. En esencia, afirma que todo —lo que sucede, lo opuesto, lo imperfecto y lo ideal— es ya Realidad Absoluta. No hay nada fuera de ella, ni un “antes” ni un “después” al que debamos aspirar. Esta idea resuena fuertemente con tradiciones como el advaita vedanta o el zen, pero Juande Puerta la aterriza en un lenguaje accesible y práctico, lejos de la jerga mística.

Lo que más valoro es su rechazo frontal a la trampa de la “postergación de la plenitud”. Vivimos obsesionados con llegar a una versión mejorada de nosotros mismos o del mundo, y esa búsqueda perpetua genera culpa, ansiedad y una insatisfacción crónica. Al reconocer que la Realidad ya es completa tal como está siendo —incluyendo nuestros fallos, deseos de cambio y resistencias—, se disuelve esa tensión interna. La aceptación deja de ser pasividad para convertirse en el suelo firme desde el que actuamos con mayor lucidez y responsabilidad. No luchamos contra lo que es; fluimos con ello. Eso es, a mi juicio, una de las mayores liberaciones posibles.

Coincido en que no todo es “dejar de hacer”. El texto es muy claro: los impulsos de transformación personal y colectiva también forman parte de esa Realidad Absoluta. No se trata de quedarse quieto, sino de actuar sin la carga emocional de quien cree que “debería” ser diferente. Esa distinción es clave y evita el malentendido común que confunde aceptación con resignación.
 
En un mundo saturado de ideologías futuristas y autoexigencia tóxica, esta reflexión es un antídoto necesario. Nos recuerda que no hay que “llegar” a ninguna Realidad superior: ya estamos en ella. Cada instante es la única Realidad que existe. Aceptarla conscientemente no elimina el sufrimiento, pero lo despoja de su dramatismo innecesario y nos devuelve la libertad de responder con coherencia y amor a lo que ya está siendo.

miércoles, 11 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (012)

012/2026 -Nadie puede ignorar que, precisamente porque todo cuanto sucede está formando parte inseparable del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, determinadas decisiones humanas pueden originar mucho sufrimiento a nivel individual y colectivo. ¿Cómo podría conducir a la pasividad el reconocimiento de los efectos -de todo tipo- de nuestras decisiones y de nuestros actos? Ignorar las consecuencias generadas por actos negligentes o malintencionados también supondría el desprecio a la responsabilidad derivada del fenómeno incuestionable de que estar existiendo conlleva implícita la facultad de estar siendo co-creadores de la Realidad. Vivimos en un campo de relaciones (familia, amigos, trabajo, redes sociales, estructuras políticas, culturales, económicas…) en el que cada elección personal se propaga hacia otros y hacia el mundo, pudiendo “crear” sufrimiento o ayudar a aliviarlo.
¡Nuestro estar siendo/sucediendo individual no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y/o de todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante! Los efectos resultantes de las interpretaciones superficiales de aquellas corrientes espirituales que utilizan la idea del “Todo es Uno”, para evadir responsabilidades personales, estarán siendo tan reales como los demás que puedan crearse. El reconocimiento y la aceptación conscientes de las condiciones implícitas en “la forma humana de estar siendo/sucediendo” no excluye nuestra facultad de ejercer el compromiso y la responsabilidad.

La Realidad incluye todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto también conlleva el poder humano de cuestionar aquellas manifestaciones que -ya esté siendo por inercias culturales, por intereses de poder institucional, etc.,- puedan estar perpetuando actitudes, conflictos y neurosis innecesarias. Puesto que nosotros también estamos siendo co-creadores de la realidad que estamos viviendo, en los espacios públicos y educativos de una sociedad secular el objetivo de procurar el bienestar psicológico y emocional -sobre todo de los niños- debería prevalecer sobre la persistencia de los símbolos y de los mensajes subliminales correspondientes a tradiciones obsoletas y dogmáticas. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 012/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece especialmente lúcida porque afronta un malentendido recurrente en ciertos discursos espirituales: la confusión entre no-dualidad y evasión ética. Su texto señala con claridad que reconocer el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no solo no conduce a la pasividad, sino que, bien entendido, intensifica la responsabilidad. Si todo está incluido en la Realidad, también lo están las consecuencias concretas —a menudo dolorosas— de nuestras decisiones humanas. Negarlas sería una forma sutil de autoengaño.

Me parece muy acertado el énfasis en la co-creación. No en un sentido voluntarista o egocéntrico, sino relacional: vivimos inmersos en un entramado de vínculos donde cada gesto, palabra u omisión tiene efectos. Desde esta perspectiva, la libertad humana no desaparece en el Absoluto; se expresa como capacidad de respuesta dentro de unas condiciones dadas. La no-separación no anula la ética, la vuelve ineludible.

También resulta valiosa su crítica a las interpretaciones superficiales del “Todo es Uno”. Cuando esa idea se usa para justificar la indiferencia ante el sufrimiento ajeno o para desentenderse de responsabilidades personales y colectivas, deja de ser una comprensión profunda y se convierte en ideología tranquilizadora. Juande Puerta subraya algo esencial: incluso esas interpretaciones evasivas producen efectos reales, y por tanto forman parte del mismo campo de responsabilidad que pretenden negar.

El último tramo del texto, centrado en lo educativo y lo público, abre una dimensión política coherente con todo lo anterior. Si somos co-creadores de la realidad compartida, tiene sentido cuestionar tradiciones, símbolos o mensajes que perpetúan neurosis, miedo o culpa, especialmente cuando afectan a niños. Aquí la espiritualidad no se repliega al ámbito privado, sino que se traduce en un compromiso claro con el bienestar psicológico y emocional.

En conjunto, la reflexión articula con solidez no-dualidad, responsabilidad y cuidado, evitando tanto el moralismo como la evasión metafísica. Es una invitación a una espiritualidad encarnada, adulta y profundamente humana.

miércoles, 14 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (003)

003/2026 -Reconocer y aceptar conscientemente la responsabilidad que emana de nuestra capacidad intrínseca o natural de “crear realidad”, es decir, de estar siendo parte originaria de aquello que estamos manifestando y viviendo en cada instante, también supone un alejamiento del victimismo y de la culpabilización, características de la identificación exclusivamente egocéntrica. Paradójicamente, para poder justificarse a sí mismas, las mentes, conciencias, individuos e instituciones que se dedican a defender aquellas causas que hacen suyas, también necesitan que esas razones y sus efectos no desaparezcan. ¿Quién, que estuviera comprendiendo y aceptando conscientemente que la realidad también la estamos creando cada uno de nosotros, le compraría a otros aquello -generalmente solo se trata ilusiones basadas en creencias, ideales retóricos e intereses particulares- que le estuvieran ofreciendo y/o prometiendo?

Los individuos y las instituciones que prometen una realidad llena de bondades, a la vez también hacen lo posible para “crear” y/o que no falte la necesidad de alcanzarlas. Estar Siendo Realidad consiste en “el estar siendo/sucediendo” de absolutamente todas las posibilidades a la vez, de ahí que aquello de lo que alguno de nosotros -tanto individualmente como socialmente- pueda alardear en cualquier instante, “al mismo tiempo e inseparablemente” eso también estaría siendo la manifestación del polo opuesto.
 
Toda pretensión de superioridad —moral, espiritual, económica, política, ideológica, cultural— estará siendo relativa, porque aquello que se pueda exhibir como motivo de orgullo solo consistirá en una manifestación provisional dentro de un campo donde “simultáneamente” también están siendo la limitación, la contradicción y la carencia. Al comprender y aceptar conscientemente que el simple hecho de existir conlleva implícita la capacidad innata e ineludible de “estar siendo y estar creando realidad”, la actitud lógica no sería la de la pasividad ni la resignación, sino la de una actividad más lúcida y responsable. Aquello de lo que se alardea y aquello que se padece forman parte de un mismo proceso del que cada cual está siendo expresión y co-creador. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 003/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta profundiza en una idea central de la no dualidad: la comprensión de que cada ser humano no solo participa de la Realidad, sino que la crea —o mejor dicho, la co-crea— de manera ineludible en cada instante. Esta visión, lejos de ser un simple recurso filosófico, apunta a desmontar dos tendencias muy arraigadas en la experiencia egocéntrica: la victimización y la culpabilización. Ambas funcionan como mecanismos que evitan asumir la responsabilidad de nuestro propio papel en aquello que vivimos, desplazando la causa y el sentido de la realidad hacia agentes externos, instituciones, circunstancias o “otros” abstractos.

Juande Puerta señala con acierto la paradoja de las instituciones y discursos que prometen mundos mejores, estados ideales o salvaciones futuras: necesitan que la carencia persista para justificar su existencia. Su análisis sugiere que gran parte del entramado ideológico, político, espiritual o social depende de mantener viva la sensación de insuficiencia. Si las personas reconocieran plenamente su capacidad innata de crear realidad, difícilmente aceptarían las ofertas de “bondades” que venden estos sistemas, pues verían que se trata de construcciones basadas en intereses particulares y retóricas seductoras más que en verdades sustanciales.

Otro punto notable es la afirmación de que toda superioridad —moral, espiritual, económica, cultural— es relativa, provisional y necesariamente acompañada de su polo opuesto. La realidad, entendida como totalidad simultánea de posibilidades, impide que cualquier forma de orgullo pueda sostenerse sin su correspondiente sombra. Esta idea desactiva jerarquías y purismos de todo tipo, mostrando que lo que se exhibe como mérito o virtud es inseparable de limitaciones y contradicciones que también están siendo.
Finalmente, la invitación de Juande Puerta no es a la indiferencia ni a la pasividad, sino a una acción más lúcida: reconocer que existir es ya crear. Desde ahí, lo que se sufre y lo que se celebra forman parte del mismo proceso del cual todos somos expresión y co-creadores.