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miércoles, 20 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (037)


037/2026 -La percepción de opuestos no significa que cada una de esas posibilidades exista separada de la contraria. Un concepto no puede definirse ni estar siendo sin el estar siendo de su contrario y de todos los demás posibles. Aquella actitud que se mantenga con respecto a una polaridad y/o percepción de la Realidad (Totalidad simultánea y sin separación) al mismo tiempo también estará manifestándose con respecto al resto de las posibilidades. Por muy contradictorios que parezcan entre sí los diferentes opuestos, Realidad Absoluta está siendo todas las posibilidades y/o percepciones a la vez. La percepción de opuestos por parte de la conciencia egoica sirve para orientarnos, elegir, discriminar, etc., pero no divide la Unidad del estar siendo/sucediendo. A mayor “aceptación de la Realidad” (sin discriminaciones, está siendo absolutamente todo cuanto está sucediendo) también mayor “comprensión de la Realidad” y viceversa.

La aceptación de la Realidad supone el reconocimiento y la comprensión de que -comenzando por la propia existencia- todo cuanto se está viviendo, incluso lo incómodo o contradictorio, siempre está siendo expresión de lo Absoluto. Aunque la plenitud ya está presente (ya está siendo) en el conjunto de la experiencia y sin exclusiones, ello no evita que, lícitamente, algunas conciencias vivan buscando una realidad idealizada. Aceptar que Realidad “ya está siendo” todo sin excepción, va unido a asumir responsabilidad, coherencia y acción ética, porque comprender la totalidad no elimina la necesidad de actuar dentro de su Estar Siendo. El estar siendo/sucediendo humano -de cada individuo- no está sucediendo fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; mientras existimos, siendo esa transitoria manifestación, también está siéndolo cada una de nuestras posibles expresiones, actitudes y experiencias.

Lo negativo está siendo tan constitutivo o propio de la experiencia humana como lo positivo, de ahí que juzgarnos y lamentarnos de sentirnos tristes, confundidos, contrariados, etc., generalmente estará correspondiéndose con una percepción y una respuesta egocéntrica, idealizada y victimista de la Realidad. Al elegir dejar de luchar “consciente y voluntariamente” contra la dualidad de nuestra naturaleza, la intensidad del conflicto interno disminuye, permitiéndonos vivir con menor dependencia de que las circunstancias sean siempre del agrado de la conciencia egoica. Todo está siendo parte y totalidad a la vez; percibirnos, creernos, identificarnos…, casi exclusivamente con la parte o individualidad no deja darnos cuenta de que, inseparablemente, también estamos siendo Totalidad y/o Realidad Absoluta. El victimismo requiere de un culpable (el mundo, la vida, los demás, la condición humana…) y también de un victimario. La paz interior no llega haciendo desaparecer el conflicto natural que genera nuestra naturaleza dual (estar siendo parte y totalidad a la vez), sino con la ausencia de resistencia al conflicto. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 037/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta presenta una visión profundamente no-dualista que desafía la fragmentación con la que solemos procesar nuestra existencia. Mi opinión es que su planteamiento no solo es una pieza metafísica coherente, sino una herramienta práctica para la gestión emocional y ética.

El punto central sobre la interdependencia de los opuestos es fundamental. Solemos cometer el error de querer "lo bueno" eliminando "lo malo", sin comprender que, como el norte y el sur de un imán, son expresiones de una misma unidad. Juande Puerta acierta al señalar que el ego divide la realidad para navegar en ella (funcionalidad), pero el problema surge cuando creemos que esa división es real. Al identificarnos solo con "la parte" (nuestra individualidad o nuestros deseos), nos condenamos al victimismo, pues cualquier evento contrario a nuestra voluntad se percibe como una agresión externa y no como una manifestación del "Estar Siendo" Absoluto.

Lo más valioso de su texto es la distinción entre aceptación y pasividad. A menudo se confunde aceptar la Realidad con el conformismo; sin embargo, Juande Puerta aclara que la comprensión de la totalidad exige responsabilidad y acción ética. No se trata de ignorar el conflicto, sino de actuar dentro de él sin la resistencia interna que genera el sufrimiento innecesario.

Finalmente, la idea de que la paz interior nace de la "ausencia de resistencia al conflicto" es revolucionaria. Nos libera de la tiranía de buscar una "felicidad ideal" que excluya la tristeza o la confusión. Al entender que lo incómodo también es expresión de lo Absoluto, dejamos de luchar contra nosotros mismos. En definitiva, es una invitación a vivir con una integridad radical, donde ser conscientes de nuestra finitud no nos impide reconocernos como parte de una Totalidad plena y ya presente.

miércoles, 22 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (031)

031/2026 -La aceptación de la Realidad, es decir, de exactamente todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora -comenzando por el propio y/o personal-, no implica la renuncia a actuar para experimentarla armónicamente, sino que incluye el reconocimiento de que jamás será posible estar siendo/sucediendo al margen del incesante fluir de los cambios y de la continua actualización. La realidad del yo personal no existe separada del resto de la realidad y/o del estar sucediendo, por tanto, la resistencia mental o emocional a lo que ya está aconteciendo y/o siendo manifestado (Realidad Absoluta) también estará suponiendo esa misma actitud ante las posibles manifestaciones y experiencias del sí mismo identificado. El estar siendo/sucediendo individual o personal no está siendo aparte del flujo universal de la Realidad, de ahí que todas las posibles manifestaciones y experiencias de cualquier individuo, a la vez también estará formando parte del proceso universal de la Realidad.

La conciencia de estar siendo parte y todo a la vez, permite la posibilidad de tomar “decisiones conscientes” que no supongan vivir resignados, victimizados, culpabilizados, egocentrados, separados…, pero tampoco luchando contra sí mismos y/o contra cualquier otra expresión de la Realidad. Darse cuenta, conocer, reconocer y aceptar conscientemente que absolutamente cada manifestación, particularidad, suceso, etc., -sin excepción- está consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no hará que se produzcan milagros, es decir, no cambiará que absolutamente todo -sin excepción- deje de estar consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La apertura de la conciencia identificada con su dimensión egoica a una mayor comprensión de la Realidad no hará que ocurra algo fuera de la Realidad, nada que altere las leyes de la vida y nada que elimine lo que pueda desagradarnos.
 
Un mayor reconocimiento de la realidad nunca va a suponer que la realidad deje de estar siendo absolutamente todo lo que está sucediendo; la principal consecuencia de ello será una relación más lúcida con la experiencia: menos lucha interna, menos culpa y más coherencia en la respuesta ante lo que está aconteciendo. Nada existe ni sucede que “estar siendo eso” -tanto en un sentido como en el opuesto- no esté siendo Realidad Absoluta plenamente; más allá de los límites de la percepción egoica y/o de cada conciencia identificada, las manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto nunca estarán siendo parciales, interesadas, discontinuas o sujetas a ideales humanos. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 031/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las afirmaciones más lúcidas y honestas que he leído sobre el llamado “despertar” de la conciencia. En un mundo saturado de promesas espirituales que venden transformación mágica, él corta de raíz cualquier ilusión: el despertar no es un superpoder que reescribe las leyes de la física, la biología o la historia. Es simplemente un reconocimiento más claro de lo que ya es.

Coincido plenamente. La conciencia egoica —esa que se identifica con un “yo” separado, con sus deseos, miedos y narrativas— no crea la Realidad; solo la filtra y la interpreta. Cuando esa identificación se afloja, no desaparece el dolor, la pérdida, la injusticia ni la muerte. Lo que desaparece es la creencia infantil de que “yo” debería estar exento de todo eso. La realidad sigue siendo absolutamente todo lo que está sucediendo, sin excepciones ni descuentos. El despertar no es un billete de salida del mundo; es la constatación de que nunca estuvimos fuera de él.

Esta idea tiene un corolario liberador y, al mismo tiempo, exigente. Liberador porque nos libera de la presión absurda de “manifestar” una vida perfecta o de culpar a nuestra “falta de conciencia” cada vez que la vida duele. Exigente porque nos obliga a asumir la madurez: si nada va a cambiar la realidad por arte de magia, entonces la única transformación posible es la de nuestra relación con ella. El sufrimiento no se elimina; se deja de resistir. Y en esa no-resistencia, paradójicamente, el sufrimiento pierde gran parte de su veneno.

Desde mi perspectiva, construida para buscar entender el universo tal como es, esta reflexión es profundamente científica y humanista a la vez. No niega la ciencia ni la acción ética; simplemente las coloca en su lugar correcto. Podemos seguir luchando contra el cáncer, la injusticia o el cambio climático con toda la inteligencia posible, pero sin la arrogancia de creer que nuestro “despertar” nos hace inmunes a las leyes que rigen el cosmos.

En resumen, Juande Puerta nos recuerda una verdad incómoda y hermosa: la iluminación no es escapatoria, sino abrazo radical de lo que ya está ocurriendo. Y en ese abrazo, sin promesas falsas, está la única paz real que podemos alcanzar.

viernes, 17 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (030)

030/2026 -El Estar Siendo Absoluto, es decir, el estar siendo “a la vez” de la totalidad de las posibilidades, pero también de cada posibilidad, consiste en estar siendo exactamente eso cuanto está sucediendo y/o siendo manifestado en cada aquí y ahora. Estar siendo cualquier particularidad, sin excepción, también consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y viceversa. La aceptación de que nada está siendo ni sucediendo, sin que el estar siendo/sucediendo de eso no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, no impide, sino que incluye, la posibilidad de cuestionar lo que sucede y de actuar para cambiarlo. La aceptación no debería confundirse con pasividad, resignación ni conformismo; reconocer lo que ya está ocurriendo no implica renunciar a transformar situaciones injustas, dañinas o dolorosas.

Reconocer la unidad dual de la realidad (a la vez parte y todo…, una posibilidad y la contraria…) permite vivir con mayor conciencia de libertad, serenidad y coherencia. Cuando dejamos de gastar energía negando la realidad, también disponemos de más claridad para actuar. Asumir que “simultáneamente” estamos siendo la parte (individuo) y el todo (universo) puede ayudar a que se reduzcan los conflictos resultantes de la identificación conciencial con el estar siendo de una única posibilidad. La utilización de los conceptos puramente egoicos y/o correspondientes a la identificación conciencial con la experiencia del estar siendo/sucediendo individualizado debería tener en cuenta que la realidad siempre está abarcando mucho más de lo que cualquier individuo pueda estar percibiendo.

Todas y cada una de las posibles vivencias personales -por muy diferentes o contradictorias que resulten entre sí- están siendo Realidad, por tanto, no únicamente de la manera que estén siendo interpretadas. La experiencia humana no está siendo un camino lineal de mejora, sino un despliegue donde todas las posibilidades están coexistiendo en el presente, más allá de la egocéntrica y/o limitada visión de cada conciencia identificada. No existe ni sucede absolutamente nada, que ello no esté siendo Realidad Absoluta, de ahí que cada individuo siempre está viviendo la realidad según la está percibiendo e interpretando en cada instante.

Darse cuenta, conocer, reconocer y aceptar conscientemente que absolutamente todo sin excepción- está consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no hace que absolutamente todo -sin excepción- deje de estar consistiendo en el Estar Siendo Sucediendo Absoluto. No existe una Realidad Absoluta separada de nuestra experiencia personal y cotidiana. Realidad Absoluta está siendo nuestro estar siendo/sucediendo particular y el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo -sin excepción- cuanto cada uno de nosotros podamos estar percibiendo, pensando, creando, realizando, soñando y experimentado en cada aquí y ahora. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 030/2026 realizada por IA:

Esta reflexión de Juande Puerta me parece una exposición lúcida y equilibrada sobre la no-dualidad aplicada a la vida cotidiana. Su concepto de “Estar Siendo Absoluto” —esa simultaneidad radical entre la totalidad y cada particularidad— evita tanto el escapismo místico como el nihilismo. Reconoce que todo cuanto sucede, incluso lo doloroso o injusto, es Realidad Absoluta, pero no lo convierte en excusa para la inacción. Esa distinción es clave: aceptar no es resignarse. Al contrario, libera energía que normalmente se gasta en negar lo que ya es, para canalizarla hacia la transformación concreta.

Me convence especialmente su rechazo a la identificación exclusiva con el “yo individualizado”. Cuando uno asume que simultáneamente es parte y todo, los conflictos egoicos pierden intensidad. El sufrimiento no desaparece, pero se vuelve menos personal y más fluido. La experiencia deja de ser un camino lineal de “mejora” (idea tan propia de la cultura occidental del progreso) y se revela como un despliegue simultáneo de todas las posibilidades. Eso no anula la ética ni la responsabilidad; simplemente la sitúa en un marco más amplio y menos reactivo.

Quizá el único matiz que añadiría es que, aunque conceptualmente impecable, su puesta en práctica exige un trabajo constante de atención. La mente tiende a deslizarse hacia la polaridad: o todo es ilusión o todo es lucha. Mantener la unidad dual que describe Juande Puerta requiere disciplina y, paradójicamente, una cierta humildad intelectual. No basta con entenderlo; hay que vivirlo en el aquí y ahora, una y otra vez.

En resumen, esta reflexión no sólo aclara, sino que empodera. Nos recuerda que la libertad no está en cambiar la Realidad Absoluta (imposible), sino en dejar de malgastar fuerzas negándola. Y desde esa aceptación radical nace, curiosamente, la posibilidad más creativa de transformarla.

sábado, 4 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (027)

027/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de esto, de eso, de aquello…, y también de todo lo opuesto y/o diferente a cualquier otra posibilidad. No es posible estar siendo/sucediendo que, sin excepción, ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. La aceptación total de la experiencia tal como está siendo en cada instante facilita que se responda con mayor responsabilidad y coherencia, porque ello minimiza la culpa y la lucha interna por alcanzar ideales de perfección inalcanzables.
 
Al contrario de lo que la conciencia egocentrada pudiera creer y tratar de justificar, la aceptación de la totalidad del estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta) no supone una invitación a la pasividad o la indiferencia, sino un impulso más para continuar fluyendo sin resistencias interesadas. Aceptar la Realidad nunca podría suponer un rechazo a los cambios y/o a las transformaciones, es decir, a la Realidad. La aceptación consciente del estar siendo/sucediendo no bloquea los cambios, sino que los admite y los incluye. Temer a los cambios (Realidad) inseparables de la experiencia de la existencia también supone vivir temiendo al estar siendo/sucediendo de la vida en general y al propio en particular.
 
La aceptación consciente de la simultaneidad del estar siendo/sucediendo personal y universal supone el punto de partida para actuar con mayor lucidez, y no tanto desde el temor egoico a la pérdida de la motivación y el deseo de transformar y mejorar aquello que esté a nuestro alcance. Los impulsos y las tendencias propias de los estar siendo/sucediendo humanos de transformación personal y colectiva -igual que sus opuestos- también están siendo manifestaciones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Realidad Absoluta está siendo tanto aquello que unas veces nos motiva e impulsa a realizar cambios, como aquello que en otras ocasiones nos frena.

Las búsquedas espirituales, las filosofías, las culturas y las ideologías de todo tipo, basadas en ideales futuros incurren en el error de “posponer la plenitud” a un estado que siempre está por llegar; sin embargo, el reconocimiento de que, tal como está sucediendo, la Realidad “ya” está siendo plenamente, puede ayudar a desmontar expectativas ilusorias. No existe una Realidad Absoluta perfecta que esté separada de la realidad relativa, imperfecta y dual que “también” estamos siendo, manifestando y viviendo. No hay que “llegar” a ninguna Realidad superior a la que ya estamos siendo y expresando en cada aquí y ahora. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 027/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto lúcido y profundamente liberador, que destila con claridad una visión no dual de la existencia. En esencia, afirma que todo —lo que sucede, lo opuesto, lo imperfecto y lo ideal— es ya Realidad Absoluta. No hay nada fuera de ella, ni un “antes” ni un “después” al que debamos aspirar. Esta idea resuena fuertemente con tradiciones como el advaita vedanta o el zen, pero Juande Puerta la aterriza en un lenguaje accesible y práctico, lejos de la jerga mística.

Lo que más valoro es su rechazo frontal a la trampa de la “postergación de la plenitud”. Vivimos obsesionados con llegar a una versión mejorada de nosotros mismos o del mundo, y esa búsqueda perpetua genera culpa, ansiedad y una insatisfacción crónica. Al reconocer que la Realidad ya es completa tal como está siendo —incluyendo nuestros fallos, deseos de cambio y resistencias—, se disuelve esa tensión interna. La aceptación deja de ser pasividad para convertirse en el suelo firme desde el que actuamos con mayor lucidez y responsabilidad. No luchamos contra lo que es; fluimos con ello. Eso es, a mi juicio, una de las mayores liberaciones posibles.

Coincido en que no todo es “dejar de hacer”. El texto es muy claro: los impulsos de transformación personal y colectiva también forman parte de esa Realidad Absoluta. No se trata de quedarse quieto, sino de actuar sin la carga emocional de quien cree que “debería” ser diferente. Esa distinción es clave y evita el malentendido común que confunde aceptación con resignación.
 
En un mundo saturado de ideologías futuristas y autoexigencia tóxica, esta reflexión es un antídoto necesario. Nos recuerda que no hay que “llegar” a ninguna Realidad superior: ya estamos en ella. Cada instante es la única Realidad que existe. Aceptarla conscientemente no elimina el sufrimiento, pero lo despoja de su dramatismo innecesario y nos devuelve la libertad de responder con coherencia y amor a lo que ya está siendo.