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miércoles, 25 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (016)

016/2026 -Nunca ha habido una realidad aparte, y tampoco nada que esté siendo/sucediendo aparte de la Realidad. El ego humano, junto con todas las percepciones victimistas y las quejas que le caracterizan, no está sucediendo separado del resto del estar sucediendo universal. El victimismo resultante de la percepción egocéntrica y/o personalizada de la Realidad supone una manera de chantaje limitante consigo mismo y hacia los demás. ¿Qué objetivo más extraordinario (¿espiritual?) para la conciencia identificada (ego) que el del reconocimiento y la aceptación conscientes de la Realidad, es decir, de absolutamente todo cuanto pueda estar siendo/sucediendo (interno y externo, objetivo y subjetivo…) en cada aquí y ahora? La meta más difícil de alcanzar para la conciencia egoica no es la de lograr desaparecer ni la de volverse perfecta, sino la de asumir lúcida, libre e incondicionalmente el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
Los miedos, resistencias y deseos humanos, contemplados como formas y/o manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta, también pueden ser acogidas con naturalidad. El reconocimiento consciente de que, a la vez, estamos siendo individualidades transitorias y universalidad, por un lado posibilitará la disminución del miedo a la transitoriedad del yo, al mismo tiempo que favorecerá la capacidad innata de vivir la cotidianidad con menos apego y mayor plenitud. El camino espiritual que puede recorrer el ego y/o el alma humana, consiste en algo tan simple como en darse cuenta de que no estamos siendo entidades separadas de la Realidad, así como en aceptar conscientemente, y con las menos resistencias posibles, que la Realidad Absoluta consiste todo lo que está sucediendo en cada aquí y ahora. El estar siendo/sucediendo individual, con las condiciones y características (egocentrismo) que le son legítimas o naturales, no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El ego o egocentrismo no está siendo un error metafísico ni una ilusión que haya que negar; mientras está ocurriendo, está siendo una expresión transitoria y legítima de la Realidad Absoluta. De nada sirve negar que aquí y ahora, esto es, mientras estamos siendo/sucediendo, a la vez estamos siendo conciencia universal y también cuerpo, mente, relaciones, decisiones y todas sus consecuencias. ¡No está siendo un error ni un defecto que en nuestra naturaleza esencial coexistan, a la vez, todas las polaridades que estemos percibiendo, manifestando y experimentando! Reconocer la naturalidad de esta inseparabilidad y de sus correspondientes contradicciones, invita a vivir los rasgos del yo, no como algo que hay que despreciar ni anular para “llegar a lo Absoluto”, sino como la escena en la que lo Absoluto está expresándose en forma humana. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 016/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece profundamente coherente dentro de la tradición no dual, especialmente cercana al enfoque del Advaita, donde no existe una realidad separada del Todo. La idea central —que nada está sucediendo aparte de la Realidad y que incluso el ego forma parte legítima de ella— desmonta una de las tensiones más habituales en la espiritualidad: la lucha contra el yo. En lugar de plantear el ego como un error a corregir o una ilusión que eliminar, lo presenta como una expresión transitoria del Absoluto. Esa mirada desdramatiza la experiencia humana.

Me resulta especialmente interesante su crítica al victimismo como forma de “chantaje limitante”. Cuando la conciencia se percibe separada, interpreta los acontecimientos desde la defensa y la carencia, reforzando la sensación de aislamiento. Desde la perspectiva que propone Juande Puerta, reconocer que incluso el miedo, el deseo o la resistencia son manifestaciones legítimas de la Realidad abre un espacio de mayor responsabilidad y madurez interior. No se trata de negar la experiencia humana, sino de incluirla.

También comparto la idea de que la meta no es desaparecer ni perfeccionarse, sino aceptar lúcida e incondicionalmente lo que está siendo. Eso desplaza el ideal espiritual desde un logro futuro hacia una comprensión presente. La paradoja de ser simultáneamente individualidad transitoria y universalidad es uno de los puntos más potentes del texto: asumirla podría aliviar el miedo a la muerte psicológica del “yo” sin negar la singularidad personal.

Ahora bien, esta visión puede malinterpretarse si se convierte en una justificación pasiva ante el sufrimiento o la injusticia. Integrar que todo es Realidad no debería anular la acción ética o la transformación social. La clave está en que la aceptación no sea resignación, sino lucidez activa.

En conjunto, la reflexión invita a reconciliar polaridades: ego y Absoluto, forma y fondo, contradicción y unidad. Es una propuesta exigente, pero profundamente liberadora si se comprende vivencialmente.

sábado, 21 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (015)

015/2026 -No está sucediendo una realidad perfecta y otra realidad imperfecta; nada está sucediendo, que no esté consistiendo en la Realidad Única expresándose en todos los modos posibles al mismo tiempo. Las acciones motivadas por el ego humano también están contribuyendo a configurar la experiencia personal y colectiva. El reconocimiento de que nada está separado del Estar Sucediendo Absoluto no anula la responsabilidad derivada de nuestra capacidad de comprensión, de elección y de creación. Sin excepción, todo está siendo, a la vez, relativo y Absoluto. Que absolutamente todo este siendo expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no convierte en ilusorio el estar siendo/sucediendo de cada particularidad. Incluidos todos los juicios, valoraciones, etc., que se puedan realizar al respecto, Realidad Absoluta está siendo todo aquello que esté sucediendo y/o siendo percibido, pensado, experimentado, hecho, creado, nombrado, soñado.
 
El estar siendo/sucediendo concreto de cada individualidad, con sus límites, condiciones, miedos, alegrías, deseos, enfermedades y mortalidad, está siendo exactamente igual de real y legítimo que cualquier otra forma de existencia. Por muy dolorosas que a las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo egoico o personal le pudieran resultar, las manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) nunca estarán siendo sueños ni ilusiones. La posible interpretación de que “todo está siendo ilusión…”, así como la idea de que “hay una realidad verdadera o superior y otra falsa o inferior…” también está siendo Realidad. Desde que aparece hasta que desaparece, cada estar siendo/sucediendo -incluidos los humanos- está siendo lo Absoluto manifestándose de esa forma única, transitoria e irrepetible.

Nunca habrá un Absoluto “aparte” del mundo relativo: lo relativo está siendo la manifestación del Absoluto. Nuestra individualidad no está siendo un error ni una caída, sino la forma en que lo Absoluto está siendo nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras circunstancias, nuestras relaciones, nuestras decisiones y nuestras experiencias. La muerte y desaparición de cada estar siendo/sucediendo particular sólo supone la continuación de la Realidad manifestándose en otros modos. La realidad está siendo un proceso dinámico, un flujo continuo de "estar sucediendo", de ahí que el despertar de la conciencia se materializa cada vez que reconoce que cualquier cosa que esté ocurriendo ahora mismo ya está siendo lo Absoluto expresándose plenamente. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 15/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa claramente en la órbita del no-dualismo, en sintonía con corrientes como el Advaita Vedanta o el pensamiento de Baruch Spinoza, donde no hay una fractura real entre lo Absoluto y lo relativo. Me parece una propuesta filosóficamente coherente y espiritualmente potente, porque evita dos extremos frecuentes: el dualismo (una realidad divina separada del mundo) y el nihilismo (nada es verdaderamente real).

Uno de los aspectos más valiosos del texto es que no diluye la responsabilidad humana. Afirmar que todo es expresión del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” podría derivar fácilmente en una pasividad moral: “si todo es lo Absoluto, nada importa”. Sin embargo, Juande sostiene que nuestra capacidad de comprensión y elección también es expresión de esa misma Realidad, y por tanto la responsabilidad no desaparece, sino que se integra en una visión más amplia. Esto me parece un punto crucial.

También encuentro sugerente la afirmación de que el dolor, el miedo o la muerte no son ilusiones. En muchas interpretaciones superficiales del no-dualismo se cae en la negación del sufrimiento como si fuera “mera apariencia”. Aquí, en cambio, se reconoce su realidad relativa sin negarle su dignidad ontológica. Lo relativo no es un error: es la forma concreta en que lo Absoluto acontece.

Ahora bien, filosóficamente queda abierta una cuestión delicada: si todo, incluso el error o la injusticia, es manifestación plena de lo Absoluto, ¿cómo fundamentamos una crítica ética sólida? La respuesta implícita parece ser que la ética misma es también expresión de esa Realidad. Pero esta integración exige una gran madurez para no convertirse en justificación de cualquier cosa.

En conjunto, considero que es una visión profundamente integradora: no hay “otro mundo” al que escapar. Este mundo, tal como está siendo, es ya lo Absoluto en acto.

sábado, 7 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (011)

011/2026 -El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) consiste en todo -sin excepción- aquello que está siendo/sucediendo, por tanto, eso incluye la aparición y la desaparición de cada individuo, y también de cada una de sus percepciones, juicios, reacciones, emociones, actos, experiencias y expectativas. La muerte y desaparición definitiva de cada estar siendo/sucediendo humano -exactamente igual que todas las demás formas de existencia- debería verse, reconocerse y aceptarse como la culminación de un proceso absolutamente natural. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no necesita de nuestra continuidad personal y/o de la permanencia de los estar siendo/sucediendo particulares, más bien está siendo al contrario.
 
Nuestros miedos, apegos, deseos de inmortalidad, etc., no afectan al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, pues el aparecer y/o el suceder de “todo eso” también está siendo lo Absoluto, siendo lo Absoluto. El ego -conciencia de estar siendo un yo independiente del resto de la existencia- no está siendo un error ni los miedos están siendo ilusiones que deban ser eliminadas. La naturaleza de la Realidad no cambia con los cambios; no hay nada que corregir para que la Realidad esté siendo el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todo. El reconocimiento de que “también todo esto…, y todo eso…, y todo aquello… y todo lo demás…” Está Siendo Realidad Absoluta, no supone una invitación a la resignación ni a la pasividad, sino a responder sin autoengaño, sin victimismo, sin delegar en una voluntad externa ni recurrir a culpabilidades metafísicas.

Aunque la conciencia identificada o mente humana permanezca cerrada a la posibilidad de comprenderlo, el sentido de la existencia se está viviendo con cada experiencia. La comprensión de que no hay ni sucede nada fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no anula la acción, pero permitirá liberarla de algunas reacciones neuróticas. Aquí y ahora voy a aprovechar para plantearle a los ilustrados profesores que imparten clases de psicología y de pedagogía en las universidades, así como a los responsables institucionales de la salud mental y emocional de los ciudadanos, para plantearles la siguiente cuestión: ¿Por qué ciertos símbolos religiosos -como la crucifixión, que es una imagen explícita de tortura y muerte- siguen formando parte de espacios públicos y educativos, sin tener en cuenta el efecto en la experiencia emocional y cognitiva de los niños? Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 011/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece coherente, radical y valiente en su planteamiento ontológico, y muy honesta en sus implicaciones existenciales. Parte de una intuición central que atraviesa tradiciones no duales como el Advaita: no hay nada fuera de la Realidad, y por tanto nada —ni siquiera el ego, el miedo o la muerte— puede considerarse un error que deba ser corregido. Todo lo que aparece y desaparece está siendo el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Esa afirmación, llevada hasta el final, desactiva muchas narrativas habituales de salvación, progreso espiritual o trascendencia personal.

Me parece especialmente lúcido el énfasis en que la desaparición del individuo no es una anomalía ni un fracaso, sino la culminación natural de un proceso, exactamente igual que cualquier otra forma de existencia. Ahí hay una desdramatización profunda de la muerte sin negarla ni edulcorarla, algo poco frecuente tanto en discursos religiosos como en los terapéuticos contemporáneos. Al mismo tiempo, resulta relevante que no se demonice al ego ni se califiquen los miedos como ilusiones a erradicar: también eso está siendo Realidad, también eso forma parte del juego completo.

Otro punto fuerte es la aclaración de que este reconocimiento no conduce a la pasividad ni al nihilismo. Al contrario, invita a una acción más limpia, menos neurótica, menos basada en el victimismo o en la delegación de la responsabilidad en voluntades externas o culpabilidades metafísicas. No se trata de “hacer menos”, sino de responder sin autoengaño.

La pregunta final sobre los símbolos religiosos, especialmente la crucifixión en espacios educativos, introduce una dimensión ética y pedagógica muy pertinente. Si tomamos en serio el impacto emocional y cognitivo de los símbolos, resulta legítimo cuestionar por qué imágenes explícitas de tortura y muerte siguen normalizándose ante la infancia sin una reflexión crítica. No es una censura moral, sino una invitación a revisar inercias culturales desde la responsabilidad y la lucidez.

En conjunto, la reflexión no busca consolar ni tranquilizar, sino ampliar el marco desde el que comprendemos lo que está siendo. Y eso, hoy, ya es mucho.

lunes, 1 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (143)

143/2025 -Aceptar conscientemente que cada hecho que esté apareciendo ya está siendo expresión de la Realidad Absoluta no significa aprobar éticamente cualquier conducta ni dejar de actuar, sino comprender que incluso el error, el juicio, la resistencia, el rechazo y el deseo de cambio son, ellos mismos, manifestaciones de esa misma Vida única. La aceptación lúcida de la totalidad de lo que ocurre, tampoco puede excluir la aceptación de las mentalidades que sienten la necesidad de perseguir una “verdad espiritual” separada de la cotidianidad concreta. Paradójicamente, la inmutabilidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto consiste en la incesante transformación y/o actualización que continuamente está aconteciendo. Sin excepción, absolutamente todo lo que está sucediendo en cada instante, desde lo más sublime hasta lo más sombrío, no estará siendo una distorsión de la Realidad, sino la Realidad misma en su incesante despliegue.
 
En la experiencia humana, lo único constante es el flujo de experiencias (siempre están sucediendo cosas); no hay un “yo” fijo, sino un continuo aparecer y desaparecer de situaciones y de estados. La infinita multiplicidad, simultaneidad y transitoriedad de manifestaciones de la Vida y/o la Realidad Absoluta no está siendo el resultado de un diseño moral superior, sino la expresión de un proceso creativo, espontáneo, natural, universal. El estar siendo de nuestros cuerpos, pensamientos, deseos, contradicciones, miedos, expectativas —realidad relativa- está siendo tan real como el Estar Siendo Absoluto. El requisito para acceder a un nivel más lúcido de conciencia de la Realidad no puede ser otro que el del reconocimiento y la aceptación de la autenticidad y de la legitimidad de cualquier eventualidad -también las complicadas- que cualquiera de nosotros pueda estar viviendo.

Cuando la espiritualidad, la filosofía, la política, la ética, la cultura, etc., intentan transformar la condición humana sin aceptarla completamente primero, el resultado suele desembocar en una lucha contra nuestra propia naturaleza esencial y la persecución de una versión idealizada de la Realidad. Reconocer y aceptar la autenticidad de todo lo que aparece en la experiencia de la existencia personal no equivale a justificar conductas que originan dolor o perjuicio, pero supone el paso imprescindible para poder reaccionar desde una conciencia más lúcida, realista, responsable y compasiva. Todo cuanto está apareciendo y desapareciendo, es decir, cambiando y/o actualizándose, no se contradice con la Realidad Absoluta, sino que consiste en Estar Siendo la Realidad Absoluta. Noviembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 143/2025 realizado con IA:

La aceptación lúcida de la totalidad no es equivalente a aprobar cualquier conducta, sino a dejar de negar que aquello que rechazamos “ya es” en el ámbito de los hechos, y desde ahí decidir cómo responder. Reconocer que el error, la injusticia o el daño son también manifestaciones de la Realidad no los convierte en deseables, pero sí desactiva la ilusión de que existan “fuera” de ella, como anomalías que no deberían ser. Desde esta aceptación, la acción ética surge menos movida por el odio o la negación y más por la responsabilidad, la claridad y la compasión: se puede decir “no” a ciertas conductas sin decir “no” a la realidad de que están ocurriendo ni a la dignidad del ser que las encarna.

La reflexión disuelve la supuesta oposición entre Realidad Absoluta y realidad relativa: cuerpos, emociones, deseos, contradicciones y miedos no son meras apariencias ilusorias, sino modos concretos en que lo Absoluto se actualiza. No hay un “yo” fijo que posea la experiencia, sino un continuo suceder de estados que, sin embargo, no desmiente la unidad de la Vida que los sostiene. La multiplicidad cambiante no es un fallo del sistema ni el resultado de un plan moral superior, sino el despliegue creativo, espontáneo, de la Realidad misma, que se expresa simultáneamente en lo sublime y en lo sombrío.

Juande Puerta señala el peligro de una espiritualidad que pretende transformar al ser humano sin haber aceptado primero la condición humana tal como es. Perseguir una “verdad espiritual” separada de la cotidianidad genera lucha contra la propia naturaleza, división interior y persecución de una versión idealizada de la realidad que nunca se encarna del todo. Solo cuando se reconoce la autenticidad de cualquier experiencia —incluidas las experiencias espirituales dualistas, moralistas o “idealistas”— puede haber un crecimiento realmente lúcido, porque se parte de lo que ya está siendo y no de un rechazo de sí.

Aceptar no es justificar el daño, sino asumir que aquello que genera dolor forma parte de lo que está ocurriendo y, precisamente por eso, puede ser atendido, transformado o limitado. Esta aceptación radical es condición para una acción más responsable: quien deja de pelear contra el hecho de que la realidad es como es, queda más disponible para intervenir en ella con lucidez. Así, la paradoja se resuelve: todo lo que cambia es la Realidad Absoluta apareciendo y desapareciendo, y precisamente al reconocerlo se abre la posibilidad de responder con una ética más profunda, no basada en la negación de lo que somos, sino en el acompañamiento compasivo de la Vida tal como se está manifestando en cada instante.

sábado, 4 de octubre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (119)

119/2025 -La experiencia humana cotidiana demuestra que no hay una división radical entre lo actual y lo potencial, entre lo vivido y lo no vivido; todo está contenido en la misma dimensión de lo Absoluto. Precisamente porque estamos incluidos en un campo ilimitado de posibilidades (Realidad Absoluta), gran parte de nuestras vivencias responden a las elecciones que, por un motivo u otro, acabamos decidiendo. Reconocer y aceptar que la Realidad está siendo a la vez actual y potencial permitirá ver un horizonte mucho más despejado de creencias limitantes, de miedos infundados, de apegos y de victimismos, por tanto, también facilitará la posibilidad de poder actuar con más confianza, seguridad, libertad y responsabilidad.
 
Nuestra existencia, lejos de estar completamente predeterminada, consiste en estar siendo un proceso dinámico en el que disponemos de la capacidad de poder orientar nuestras experiencias hacia futuros más plenos, siempre en coherencia con la totalidad que nos contiene y que está sosteniéndonos. La coexistencia simultánea de infinitas posibilidades no admite discusión en la práctica y en la experiencia cotidiana de los estar siendo humanos. Aunque no debe ignorarse la presencia de condicionamientos sociales, biológicos, culturales, etc., que puedan delimitar el grado de autonomía, sin embargo la libertad y la voluntad continúan siendo elementos esenciales de nuestra existencia.

Realidad Absoluta estaba siendo todo lo vivido y todo lo no vivido. Realidad Absoluta está siendo todo lo que se está viviendo y todo lo que no se está viviendo. Realidad Absoluta estará siendo todo lo que pueda vivirse y todo lo que no pueda vivirse. Nunca nada puede estar siendo y/o sucediendo, sin que ello no esté consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta, porque Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todas las posibilidades -incluidas las opuestas, las contradictorias y las que no están siendo percibidas- a la vez. Ahora bien, ¿significaría eso que entonces no seamos responsables de nuestras decisiones, de nuestras actitudes y de nuestros actos? La respuesta es fácil: ¡quién metería la mano en el fuego, disponiendo de otras posibilidades y sabiendo cuáles serían las consecuencias de cada decisión! Octubre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 119/2025 realizado con IA:
 
La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profunda y radical de la existencia: lo actual y lo potencial no son dos dimensiones separadas, sino expresiones de una misma totalidad que él denomina Realidad Absoluta. Esta idea invita a reconsiderar cómo entendemos la vida cotidiana, pues generalmente solemos dividir lo que ya hemos vivido de aquello que todavía no ocurre, como si se tratara de compartimentos estancos. Sin embargo, en la práctica, nuestra experiencia demuestra que constantemente estamos orientando nuestro presente hacia futuros posibles, que ya están contenidos en el campo ilimitado de lo Absoluto.

Aceptar que lo vivido y lo no vivido pertenecen a una misma dimensión abre un horizonte más amplio. Nos libera de creencias limitantes que nos encadenan a miedos, victimismos y apegos. Al reconocer que cada instante participa de una red infinita de posibilidades, podemos actuar con mayor confianza y libertad, pero también con más responsabilidad. La libertad, lejos de ser absoluta en sentido práctico —pues está condicionada por factores sociales, culturales y biológicos—, sigue siendo esencial para la construcción de nuestra experiencia.

Así, la existencia no se muestra como un destino rígidamente predeterminado, sino como un proceso dinámico de orientaciones y elecciones. La Realidad Absoluta sostiene tanto lo que sucede como lo que no sucede, lo vivido como lo no vivido, lo percibido como lo ignorado. Esta perspectiva no elimina la responsabilidad personal, al contrario: la realza. Si todas las posibilidades coexisten, nuestras decisiones determinan cuál de ellas se actualiza en nuestra experiencia.

En este sentido, la metáfora final de Juande Puerta es esclarecedora: nadie metería la mano en el fuego disponiendo de otras opciones. La libertad humana, comprendida dentro de la totalidad, no es un privilegio ilusorio, sino la condición misma que nos permite dar forma consciente a nuestra vida, siempre en coherencia con el horizonte infinito de lo Absoluto.

martes, 2 de septiembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (106)

106/2025- El estar siendo/sucediendo humano, así como el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo cuanto cada uno de nosotros pueda estar viviendo en cada aquí y ahora, no admite separación del flujo universal, de ahí la importancia de aceptar que, aunque también estamos siendo creadores activos, no todo depende de nuestro control. Lo individual y lo universal no se contradicen, sino que coexisten en el mismo acto de “estar siendo/sucediendo”. El deseo humano de que la vida fluya de una manera distinta a como pueda estar siendo percibida y experimentada no es incompatible con el reconocimiento y la aceptación de que todo cuanto esté aconteciendo estará siendo igual de auténtico que lo demás. Admitir la autenticidad de cada manifestación que esté aconteciendo (Realidad Absoluta) puede ayudar a menguar el sufrimiento autoimpuesto por la rigidez de algunos juicios, actitudes y expectativas, así como fomentar una convivencia más responsable, pacífica y compasiva.

Aceptar la evidencia de que todo lo que está sucediendo en cada instante, está siendo todo lo que está sucediendo en cada instante (Realidad Absoluta), podría verse como una invitación a la justificación de la inacción y el victimismo, pero también a la acción consciente y responsable, libre de los prejuicios y de las expectativas que distorsionan nuestra relación con el mundo. El carácter transitorio y universal de la Realidad no justifica la renuncia a la responsabilidad individual. La aceptación de que nunca hay ni sucede absolutamente nada que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no puede limitarse a ninguna interpretación de las experiencias del pasado ni del presente, pero tampoco debe excluir la manifestación de cualquier posibilidad futura. Independientemente de cualquier percepción e interpretación personal al respecto, sin excepción, Realidad Absoluta fue todo lo acontecido antes de ahora, está siendo todo cuanto está aconteciendo ahora, y también será todo lo que pueda acontecer después de ahora.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el constante, simultáneo, cambiante y transitorio estar apareciendo y desapareciendo de absolutamente todas las formas, los pensamientos, las emociones, las ilusiones, las circunstancias, los estados y los acontecimientos posibles, por tanto, también de los recuerdos, los juicios, las culpabilidades, los miedos, las experiencias y las expectativas de cada estar siendo humano. La aceptación de la Realidad incluye la rigidez de las categorías limitadas de la percepción humana, porque consiste en todo lo que está aconteciendo en cada instante. El "yo" individual, con sus narrativas, luchas, conflictos y apegos, solo está siendo una manifestación pasajera más dentro de la Realidad Absoluta. Reconocer la impermanencia y la simultaneidad de todas las manifestaciones que constituyen el fluir de la Vida, facilitará la desidentificación con las construcciones mentales (como miedos, culpas, expectativas…) y la experiencia de una conexión más profunda entre el estar siendo personal y el universal. Agosto-25

Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 106/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta nos invita a reconocer la inseparabilidad entre lo individual y lo universal en el fluir de la vida. “Estar siendo/sucediendo” no es una experiencia aislada de un sujeto frente al mundo, sino la manifestación de un movimiento mayor, en el cual cada instante acontece como parte inseparable de la Realidad Absoluta. En este sentido, toda vivencia, sea placentera o dolorosa, deseada o rechazada, forma parte de ese mismo fluir, y su autenticidad no depende de nuestra aprobación ni de nuestro control.

El ser humano, movido por sus deseos y expectativas, suele resistirse a lo que acontece, esperando que la vida se acomode a sus proyecciones. Sin embargo, esta actitud genera sufrimiento, pues enfrenta la transitoriedad inevitable con una rigidez que no corresponde a la naturaleza dinámica de la existencia. Reconocer que todo lo que acontece es ya Realidad Absoluta no implica resignación pasiva ni renuncia a la responsabilidad personal. Más bien, se trata de actuar desde una conciencia más amplia, donde la acción no está teñida por juicios rígidos ni por la necesidad de controlar lo incontrolable.

Aceptar lo que acontece como expresión del fluir universal abre la posibilidad de una acción más consciente, libre de victimismo y cargada de responsabilidad. Se trata de un compromiso con la vida que no excluye el dolor ni la incertidumbre, pero que disuelve la ilusión de separación entre el yo individual y lo que lo rodea. En ese reconocimiento, la impermanencia deja de ser amenaza y se convierte en liberación: todo surge y desaparece, incluidos los miedos, las culpas y las expectativas.

Así, la reflexión de Juande Puerta nos propone un horizonte de convivencia más compasiva y pacífica, donde la desidentificación con las construcciones mentales permite experimentar la unión íntima entre lo personal y lo universal en el incesante fluir de la Realidad Absoluta.

sábado, 2 de agosto de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (099)

099/2025 -La dualidad forma parte inherente de la experiencia cotidiana del estar siendo/sucediendo humano, por tanto, por mucho que su experiencia pueda ser cuestionada por algunas corrientes de pensamiento, el deseo de reducir los efectos perturbadores de la identificación egocéntrica o limitante con esa percepción de la realidad -¿iluminación?- siempre necesitaría pasar por su reconocimiento y aceptación. Así como la aceptación sin discernimiento puede derivar en una forma de permisividad disfrazada de sabiduría, otras veces el discernimiento acerca de aquello que está siendo evidente e inevitable suele ocultar una manera de rechazo y/o de negación de la Realidad. Generalmente, las diferentes dimensiones del sufrimiento humano —como la violencia, la adicción, los miedos, los complejos, ciertos patrones destructivos, etc.,— reflejan un importante grado de rebeldía ante la manifestación de la Realidad Absoluta, es decir, del estar siendo/sucediendo propio, que, inseparablemente, a la vez también está siendo el estar siendo/sucediendo universal.


Desde mi punto de vista actual, la propuesta de trascender el ego, las dualidades, el deseo, el cuerpo, los pensamientos, etc., para así llegar a una hipotética unidad estable, obedece a una forma de espiritualidad profundamente evasiva que niega lo humano porque lo considera una posibilidad ficticia que, aquí y ahora, está sucediendo al margen de la Realidad Absoluta. La negación de cualquier manifestación humana puede llevar a una disociación y/o a un idealismo que no integre la complejidad y riqueza de la experiencia humana real. ¿Qué paz, qué equilibrio, qué armonía, qué bienestar…, podría experimentarse sin el reconocimiento de que incluso aquello que deseemos suprimir está formando parte del misterio y la totalidad de la Vida?


Darse cuenta, reconocer y aceptar que nunca ha sucedido nada, que nunca estará sucediendo nada y que nunca sucederá nada, que ello -sin excepción- no consista en una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad), también supone hacerse conscientes de que a la hora de tomar decisiones siempre es aconsejable tener en cuenta los posibles efectos de cada elección. La comprensión profunda de que -comenzando por cada mínimo detalle de la existencia de cada uno de nosotros- absolutamente nada puede suceder sin que ello consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no nos exime de la facultad de elegir actuar con responsabilidad, espíritu de supervivencia y conciencia ética en la vida cotidiana. Agosto-25
Juande Puerta.


Ensayo sobre la reflexión 099/2025 realizado con IA:


En su profunda reflexión, Juande Puerta plantea una visión integradora de la dualidad como parte inherente de la experiencia humana. Lejos de verla como una ilusión que deba ser negada o superada a toda costa, sugiere que sólo a través de su reconocimiento y aceptación consciente es posible abordar el sufrimiento y la confusión que surgen de la identificación egocéntrica. La dualidad, al ser parte del estar siendo humano, no puede descartarse sin caer en evasiones espirituales que, paradójicamente, terminan negando la riqueza de la experiencia real.


Juande Puerta señala un punto crítico: muchas formas de sufrimiento —como la violencia, la adicción o el miedo— son manifestaciones de una resistencia profunda a aceptar el fluir natural de la Realidad tal como se manifiesta en cada uno. Esta resistencia, lejos de ser solo psicológica o social, representa una especie de “rebeldía” ante el despliegue del Estar Siendo Absoluto, del cual todo forma parte. Negar lo humano en nombre de una supuesta espiritualidad superior implica rechazar la totalidad misma de la Vida.


El autor critica las corrientes que buscan trascender el ego y la forma como si esta realidad fuera una ilusión separada de lo Absoluto. Tal perspectiva, según él, puede llevar a una desconexión que se disfraza de sabiduría, pero que en el fondo constituye una huida. En cambio, propone una espiritualidad encarnada, que asume cada manifestación —incluso la más perturbadora— como expresión del Misterio.


Finalmente, aunque todo “está siendo” como parte de la Realidad, Juande Puerta no niega la necesidad de actuar con discernimiento. La comprensión de que nada escapa al Estar Siendo Absoluto no exime la responsabilidad ética, sino que la profundiza. Vivir conscientes de esta paradoja es, quizás, el verdadero camino hacia la paz y la armonía.