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lunes, 17 de marzo de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (038)

038/2025 -Todo lo que experimentamos los estar siendo/sucediendo humanos —nuestros pensamientos, emociones, reacciones, actitudes, y también nuestra sensación de estar siendo un yo separado— está siendo una manifestación temporal dentro de un flujo universal infinito. No hay nada que esté fuera de este fluir, ni siquiera nuestras luchas e ilusiones. Las percepciones, las experiencias, las reacciones, las circunstancias, los miedos, las expectativas, etc., de los estar siendo/sucediendo humanos no están sucediendo al margen del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, su manifestación y su vivencia tampoco debería verse como un error ni como una excepción. Darse cuenta y aceptar que absolutamente todo -incluso nuestros tropiezos- está siendo parte del flujo universal, puede resultar liberador, pero también desconcertante, porque afecta a la idea del control que creemos y deseamos tener.
 
La idea de que estemos solos o no, de que nuestras luchas sean en vano o no, de que algo tenga sentido o no, etc., no cambiará que Estar Siendo Realidad Absoluta consista en la manifestación de cada una de esas posibilidades y también de todas las demás que pudieran añadirse. No hay separación entre lo que experimentamos individualmente y el fluir total de la existencia, porque el fluir total de la existencia incluye todo aquello que se pueda estar manifestando y experimentando individualmente. Nuestras experiencias particulares —sean vistas como positivas o negativas— solo están siendo una pequeña parte del estar sucediendo infinito (Realidad Absoluta) en el que todo está interconectado y cada posibilidad está contribuyendo a la totalidad.

Por muy dramáticas que nuestras percepciones y experiencias pudieran parecernos, lo cierto es que el fluir universal nunca se detendrá ni se limitará a nuestras interpretaciones; siempre todas estarán siendo igualmente naturales y auténticas. No existe una única verdad o perspectiva válida, sino que cada experiencia está siendo válida en sí misma dentro del contexto del flujo universal. La Realidad nunca se verá alterada por la multiplicidad de percepciones individuales, porque las percepciones individuales también están siendo expresiones de la Realidad. Cada percepción, reacción, experiencia, etc., de los estar siendo/sucediendo humanos, por subjetiva o particular que se considere, estará formando parte del fluir universal que también la estará originando. Así como el fluir universal está activamente presente en cada una de nuestras percepciones, interpretaciones y acciones, también cada una de nuestras manifestaciones estará influyendo en el fluir universal. Marzo-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 038/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta nos invita a contemplar la existencia desde una perspectiva profundamente unificada, donde todo lo que experimentamos —pensamientos, emociones, luchas— no es más que una manifestación temporal dentro de un flujo universal infinito. Este planteamiento desafía la noción de separación que solemos atribuir al "yo" individual y nos confronta con la idea de que nada, ni siquiera nuestras percepciones más íntimas o nuestras ilusiones más arraigadas, está al margen de este Estar Siendo Absoluto. No hay error ni excepción en lo que vivimos; todo está formando parte de un suceder interconectado.

Aceptar esta interconexión puede ser liberador, pues nos libera de la carga de juzgar nuestras experiencias como "incorrectas" o "vanas". Sin embargo, también resulta desconcertante, ya que pone en jaque la ilusión de control que tanto valoramos. Creemos que nuestras decisiones, miedos o expectativas nos definen como entidades separadas, pero Juande Puerta sugiere que estas no son más que expresiones del mismo fluir universal. Incluso la idea de que nuestras luchas tengan o no sentido pierde relevancia frente a la certeza de que todo contribuye a la totalidad.

Esta visión no busca invalidar nuestras experiencias individuales, sino contextualizarlas. Por más dramáticas que parezcan, son apenas un destello dentro de un infinito que no se detiene ni se limita a nuestras interpretaciones. Cada percepción, por subjetiva que resulte, está siendo auténtica en el marco del flujo universal que la origina y que, a su vez, se ve influido por ella. Así, la Realidad Absoluta no se ve alterada por nuestras perspectivas individuales; más bien, las abarca como parte de su propia expresión. Este reconocimiento nos invita a soltar la resistencia y abrazar la danza de lo que está sucediendo, sabiendo que todo, incluso nosotros, está siendo una nota en la sinfonía del infinito.

miércoles, 26 de febrero de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (029)

029/2025- La paz interior, la calma y/o el bienestar dependen en gran medida de que aceptemos plenamente nuestra condición humana con su constante variabilidad, diversidad y transformación. La resistencia a aceptar las manifestaciones propias de nuestro estar siendo/sucediendo individual y Absoluto siempre genera conflicto interno. Si rechazamos nuestra propia naturaleza, es decir, la continua variabilidad de nuestros pensamientos, emociones, creencias, estados y expectativas, estaremos generando la insatisfacción, el malestar, el conflicto y el sufrimiento que experimentaremos. Nuestra mente, emociones, cuerpo, experiencias y expectativas siempre están en permanente transformación. Aceptar nuestra naturaleza implica dejar de buscar una estabilidad perenne o una identidad fija y estable.
 
La paz, la estabilidad, el despertar, la iluminación, la realización del estar siendo/sucediendo humano no radica en una permanencia estable, sino en la continua adaptación al cambio. La aceptación profunda implica comprender que “no hay nada erróneo” en el estar siendo/sucediendo/manifestando de cada uno, pues simplemente cada individuo siempre está siendo la manifestación del flujo universal y/o del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Muchas veces se asocia el fenómeno de la iluminación con un estado inmutable, pero la verdadera estabilidad no radica en la ausencia de cambio, sino la capacidad de fluir con todos los cambios. La vida no está siendo estática, de ahí que aferrarse a la idea de una permanencia sin incertidumbre carece de sentido. Aceptar el cambio como parte esencial del "Estar Siendo" es un acto de sabiduría, pues permite vivir en armonía con la naturaleza de la existencia.

La máxima meta a la que cualquier estar siendo/sucediendo humano puede aspirar siempre estará siendo la su propio estar siendo/sucediendo. La plenitud no está en llegar a ser algo distinto, sino en vivir plenamente lo que está sucediendo en cada instante. El despertar de la conciencia no supone la llegada a otro estado, que al que resulta de darse cuenta de que nunca está habiendo un estado definitivo. No hay otro estado que el del continuo estar siendo/estar sucediendo. La realización, la iluminación, el despertar, etc., no consiste en alcanzar un estado especial o permanente, sino en darse cuenta y asumir que nunca ha habido ni habrá otra realidad que la del estar siendo/sucediendo. Febrero-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 029/2025 realizado con IA:

La paz interior y el bienestar dependen de nuestra capacidad para aceptar la naturaleza mutable de nuestra experiencia humana. Esta condición inherente de variabilidad y transformación nos invita a observar cómo nuestros pensamientos, emociones y creencias son fenómenos en constante movimiento. Resistirnos a esta realidad no solo genera conflicto interno, sino que perpetúa el sufrimiento. Al rechazar nuestra propia naturaleza cambiante, nos sumergimos en un ciclo de insatisfacción y malestar.

La búsqueda de una identidad fija e inmutable puede parecer deseable, pero en última instancia es un camino hacia la frustración. La verdadera estabilidad no radica en la ausencia de cambio, sino en nuestra habilidad para fluir con el río de la experiencia. Aceptar esta dinámica es un acto de sabiduría que nos permite vivir en armonía con la esencia de la existencia. Cada pensamiento, cada emoción y cada expectativa son manifestaciones del flujo universal; entender esto nos libera.

El despertar de la conciencia no supone alcanzar un estado especial o de llegar a ser algo diferente. Más bien, implica darse cuenta de que nunca existió un estado definitivo al que aspirar. En este sentido, la plenitud se encuentra en vivir completamente lo que está sucediendo ahora, en cada instante. La iluminación, entonces, es simplemente la comprensión de que somos parte de un proceso continuo, donde cada cambio es una oportunidad para expandir nuestra conciencia.

Aceptar el cambio como elemento esencial del "estar siendo" es la clave para experimentar una paz duradera. No hay nada erróneo en nuestra experiencia de vida; cada manifestación es el reflejo del "Estar Siendo/Sucediendo Absoluto". Al abrazar esta verdad, nos permitimos ser quienes realmente somos: seres en constante evolución. La máxima aspiración del ser humano no es convertirse en algo distinto, sino en reconocer y valorar su propio proceso de estar siendo y sucediendo.