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sábado, 20 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (044)

044/2026 -Desde que empezamos a expresar vida, hasta que morimos, ningún estar siendo/sucediendo humano permanece siendo una identidad fija o estable. Aunque nacemos dotados de la capacidad de autoconciencia específica o propia de la condición humana, eso no significa que la existencia de cada individuo no esté siendo una expresión del proceso dinámico y universal del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los pensamientos, las emociones, los juicios, las decisiones, las contradicciones, las expectativas, las reacciones, los miedos, las relaciones y cada una de las posibles actividades humanas siempre estarán siendo manifestaciones legítimas y naturales del proceso de permanente cambio y actualización del estar siendo/sucediendo individual y universal (Realidad Absoluta).
 
En gran medida, el sufrimiento psicológico, que durante el proceso de nuestra efímera existencia originamos y experimentamos los estar siendo/sucediendo humanos, procederá de la identificación conciencial con una percepción personificada y/o egocéntrica de la Realidad. Nadie nace culpable de nacer siendo una manifestación humana -con todas las características correspondientes a esa condición natural- del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación de la realidad no puede excluir la de aquello que pueda originar malestar y conflicto, pero tampoco el reconocimiento de nuestra capacidad de comprensión, de transformación, de adaptación al entorno y de responder de manera responsable y creativa a todas las circunstancias que estén conformando la experiencia de nuestra existencia.

La mayor parte de las estructuras de poder que predominan en nuestras sociedades han surgido de teorías basadas en la culpabilidad, el miedo, el victimismo, la discriminación y de todos aquellos supuestos que surgen de la explotación de la idea de que nacemos siendo manifestaciones estáticas y defectuosas del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Paradójicamente, los sistemas de control social (religiosos, políticos, económicos, culturales, etc.,) se sostienen gracias al incumplimiento de sus vanas, corruptas y dogmáticas promesas; si su objetivo fundamental consistiera en procurar el bien común, entonces no necesitarían recurrir a la división y la confrontación que genera la manipulación de las creencias y de las emociones humanas.

El proceso natural del estar siendo/sucediendo humano no está siendo el de un error que necesite ser resuelto y reparado mediante el arrepentimiento y la observación de todo tiempo de falacias e ideales interesados. El estado de armonía entre nuestro estar siendo/sucediendo -simultáneamente personal y universal- no nace del rechazo neurótico e intolerante ante cualquier posible manifestación y experiencia; ello requiere de de una actitud consciente y completamente natural de aceptación y comprensión que trascienda la apariencia correspondiente a una percepción distorsionada y/o egocéntrica. La convivencia en paz con nuestra propia naturaleza, así como la salud física, emocional y mental, requiere que soltemos la identificación con la creencia, individual y colectiva, de que alguna vez podemos estar siendo una expresión aislada y defectuosa de la Vida. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 044/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente no dual de la existencia humana. Su idea central parece ser que el ser humano no constituye una entidad separada, fija e independiente, sino una manifestación cambiante de un proceso universal más amplio que denomina «Estar Siendo/Sucediendo Absoluto». Desde esta perspectiva, la identidad personal deja de entenderse como algo sólido y permanente para ser contemplada como una expresión dinámica de la realidad en continuo cambio.

Uno de los aspectos más interesantes del texto es su crítica a la culpabilidad como fundamento de numerosas creencias y estructuras sociales. La reflexión cuestiona aquellas doctrinas que presentan al ser humano como un ser esencialmente defectuoso, incompleto o necesitado de redención. Frente a ello, propone una aceptación radical de la condición humana, incluyendo tanto las capacidades creativas y conscientes como las contradicciones, los miedos y los conflictos que forman parte de la experiencia vital. Esta visión puede resultar liberadora para muchas personas, ya que reduce la tendencia a interpretar las dificultades psicológicas como fracasos personales.

También es destacable la idea de que la aceptación no equivale a resignación. El texto no niega la posibilidad de transformación ni la responsabilidad individual, sino que sugiere que ambas surgen de una comprensión más amplia de nuestra naturaleza y de nuestra relación con el conjunto de la realidad. En este sentido, la aceptación sería el punto de partida para una respuesta más consciente y menos reactiva ante las circunstancias de la vida.

Por otra parte, algunas afirmaciones sobre los sistemas religiosos, políticos o económicos pueden parecer excesivamente generales, ya que dichas instituciones son complejas y contienen tanto dinámicas de control como aportaciones positivas. Sin embargo, la crítica invita a reflexionar sobre el papel que desempeñan el miedo, la división y la manipulación emocional en determinadas formas de poder.

En conjunto, considero que la reflexión transmite un mensaje de reconciliación con la propia naturaleza humana. Su propuesta consiste en abandonar la percepción de separación y defecto para reconocer la vida como un proceso continuo de transformación del que cada ser humano forma parte inseparable.

miércoles, 13 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (035)

035/2026 -Desde el principio de los tiempos, las conciencias egoicas han estado considerado que el sufrimiento y el resto de las emociones negativas o perturbadoras no formaban parte legítima, natural e intrínseca de la condición humana, sino defectos indeseables que, en lugar de ser asumidos con total sencillez y humildad, debían rechazarse y combatirse mediante todo tipo de teorías y de prácticas mágicas. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto consiste en todo cuanto está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora, de modo que siempre está actualizándose mediante todo cuanto está siendo/sucediendo en cada manifestación presente.
 
El budismo -igual que tantas otras teorías, doctrinas, tradiciones, religiones, ideologías y filosofías- surge de la búsqueda de Siddhartha Gautama (Buda) por “entender y superar” el sufrimiento humano; sin embargo, ¿en qué situación se encuentra actualmente la humanidad con respecto a la experiencia de aquellas situaciones, emociones, reacciones y actitudes de los estar siendo/sucediendo humanos, casi 3.000 años después? A estas alturas de la historia de la experiencia humana, parece evidente que el deseo y/o la persecución de un estado permanente de calma, paz interior, felicidad, plenitud, etc., sólo puede surgir de una percepción completamente ridícula, discriminatoria, egocéntrica, artificial, victimista y manipuladora de la Realidad. Estar Siendo Realidad Absoluta siempre está siendo todo lo que está siendo/sucediendo…, y exactamente de la manera que todo -a la vez y sin excepción- está siendo/sucediendo, de ahí que ello incluye tanto la luces como las sombras, tanto la dichas como la desdichas, tanto las ilusiones como las desilusiones.

La idea de que la Vida (Realidad Absoluta) puede castigarnos y/o conducirnos por algún camino determinado (siempre con algún fin positivo para nuestra evolución), pertenece a la identificación de la conciencia con un personaje cuya existencia no estuviera consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto de la Vida Misma. Percibirnos como entidades separadas conlleva implícita la necesidad de creer en aquello que sirva para justificar y etiquetar las expectativas de esa identidad; pero eso no hace que la Realidad deje de estar siendo absolutamente todo lo que está sucediendo. La aceptación de que “todo” aquello que podamos estar viviendo en cada instante estará formando parte de la experiencia de la existencia no implica dejar de responder -opción imposible-, sino dejar de interpretarlo como algo defectuoso o incorrecto.
 
Sentir tristeza, culpa, miedo, ansiedad…, estará siendo una manifestación tan natural como sus opuestas. El sufrimiento emocional indica la pugna entre la conciencia egoica y el fluir del resto de la Realidad, de ahí que el reconocimiento y la aceptación de ello reducirá en gran medida la presión de una continua automejora. La paz interior estará siendo la consecuencia natural de dejar de considerar el sufrimiento como un enemigo o un defecto de nuestra naturaleza esencial. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 035/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que constituye una de las críticas más lúcidas y necesarias al paradigma espiritual moderno. En esencia, desmonta con precisión quirúrgica la gran trampa de la “búsqueda de la paz”: esa obsesión por convertir el sufrimiento en un enemigo a erradicar, en lugar de reconocerlo como parte inseparable del flujo absoluto de la Realidad.

Me parece especialmente acertado su diagnóstico histórico. Casi tres mil años después de Siddhartha, seguimos vendiendo y comprando la misma ilusión: que existe un estado permanente de calma, plenitud o “iluminación” al que se puede llegar si uno se esfuerza lo suficiente. Esa promesa es, como dice Juande Puerta, ridícula y egocéntrica. Nace de la misma conciencia separada que pretende trascender. El “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” no admite excepciones: incluye el dolor, el miedo, la culpa y la ansiedad tanto como la alegría y la serenidad. Intentar expulsar las “sombras” es, literalmente, intentar negar la mitad de lo que está sucediendo.

Donde más valoro su texto es en la distinción clara entre aceptación y pasividad. No se trata de quedarse quieto ni de resignarse, sino de dejar de interpretar cada emoción incómoda como un defecto personal que hay que “sanar”. Esa interpretación es la que genera la segunda flecha del sufrimiento budista clásico: el sufrimiento sobre el sufrimiento. Cuando se deja de combatir lo que ya está siendo, la presión de la automejora constante se disuelve. La paz deja de ser una meta y se convierte en el subproducto natural de no declararle la guerra a la propia experiencia.

En resumen, Juande Puerta no propone una nueva técnica espiritual, sino algo más radical: el fin de la guerra interna. Y en un mundo saturado de promesas de transformación y superación perpetua, ese mensaje resulta profundamente liberador. No porque elimine el dolor, sino porque deja de convertirlo en problema.

miércoles, 4 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (010)

010/2026 -El estar siendo/sucediendo de cada yo, y también de cada vivencia de cada yo, está siendo, a la vez, exactamente la misma Realidad Absoluta que todas las demás posibilidades y/o manifestaciones. Realidad Absoluta estaba siendo todo cuanto estaba sucediendo ayer, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está sucediendo hoy, y también Realidad Absoluta estará siendo todo cuanto pueda suceder mañana. Realidad Absoluta siempre estará siendo exactamente todo eso que está sucediendo (apareciendo y desapareciendo) en cada instante. No hay nada superior ni diferente a Estar Siendo Realidad Absoluta, porque no hay nada que no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta.

El auténtico valor de todo aquello que pueda suceder, radica en el fenómeno de estar sucediendo, por tanto, no dependerá de las condiciones y las expectativas egoicas que pudieran añadirse. Asumir la desaparición de la identidad del “yo egoico” no es nihilismo, sino despersonalización de lo Absoluto. En gran medida, el sufrimiento y los conflictos humanos los estamos creando nosotros mismos cada vez que pretendemos añadirle “condiciones egoicas” al fluir natural de la Realidad. Una conciencia se muestra lúcida cada vez que logra reconocer y aceptar -sin resistencia ni condiciones egocéntricas- que lo Absoluto también consiste en su estar siendo/sucediendo particular y el estar siendo/sucediendo particular de absolutamente todo aquello que pueda estar formando parte de su efímera existencia.
 
El miedo a la desaparición y el deseo de continuar existiendo después de la muerte deja al descubierto la creencia de que nuestro estar siendo/sucediendo egoico existe separado y/o siendo algo distinto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El sentido de nuestra existencia “ya está siendo manifestado” en el estar siendo/sucediendo de cada experiencia. El sentido de la vida está en todo eso que está ocurriendo. No es necesario buscarle un sentido y/o una justificación a la vida, porque estar viviendo ya está siendo el sentido mismo de la vida. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 010/2026 realizado por IA:

Mi opinión es que esta reflexión de Juande Puerta es coherente, radical y profundamente desestabilizadora para la mirada egoica habitual, pero a la vez extraordinariamente liberadora cuando se la deja resonar sin intentar domesticarla. Su núcleo es claro: no hay fragmentación real entre lo que somos, lo que vivimos y la Realidad Absoluta. Todo —el yo, la experiencia, el tiempo, la aparición y la desaparición— es una única dinámica de estar siendo.

Lo que más valoro del texto es que no se queda en una afirmación metafísica abstracta, sino que señala directamente la raíz del sufrimiento humano. Cuando Juande habla de “condiciones egoicas”, apunta al impulso constante de exigir que la Realidad se ajuste a nuestras expectativas, deseos o miedos. Desde ahí, el dolor deja de ser solo una experiencia y se convierte en conflicto, resistencia y dramatización. La propuesta no es negar el dolor, sino dejar de personalizarlo, reconocerlo como una forma más en la que lo Absoluto se manifiesta.

También me parece muy lúcida la aclaración de que la desaparición del yo egoico no es nihilismo. Al contrario: no se trata de que “no haya nada”, sino de que no hay un alguien separado que posea la experiencia. La vida no pierde sentido; pierde propietario. Y en esa despersonalización, paradójicamente, todo se vuelve más íntimo y real.

La reflexión sobre la muerte es especialmente incisiva. El miedo a desaparecer revela la creencia de que somos algo distinto del fluir total. Desde esta perspectiva, la muerte no sería la negación de la vida, sino otro cambio de forma dentro del mismo Estar Siendo. En conjunto, entiendo este texto como una invitación a dejar de buscar garantías, significados futuros o salvaciones personales, y a reconocer que la plenitud no está al final del camino, sino en cada paso que ya está ocurriendo. La vida no necesita explicación: está siendo. Y eso basta.

viernes, 23 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (006)

006/2026 -El estar siendo/sucediendo humano también está siendo “a la vez y sin posibilidad de separación” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y/o de todas -sin excepción- las manifestaciones y experiencias posibles (Realidad). Nada existe ni sucede que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, porque el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad Única) consiste en todo eso que -incluidos cada uno de nosotros y de todas nuestras posibles manifestaciones- está existiendo y/o sucediendo ahora. En un universo donde todo está siendo causa y efecto simultáneo, la idea de un "poder externo" –sea Dios, karma o un algoritmo cósmico– parece un simple recurso de nuestra evolución psicológica, diseñado para mitigar el caos que percibimos mediante el control y el miedo.
 
Hoy, la física cuántica y la teoría de sistemas complejos muestran la Realidad como un entramado de influencias mutuas, y no como una cadena lineal de premios y castigos. Nuestras acciones nunca han sido juzgadas por alguna Realidad, Conciencia, etc., que no esté siendo también la nuestra. Cada uno de nuestros pensamientos, emociones, reacciones, actos…, contribuye a configurar la Realidad que después nos tocará vivir, de modo que nunca estaremos siendo examinados por algo totalmente ajeno, sino que, en gran medida, nuestras experiencias estarán expresando el autorreconocimiento de lo que también estamos siendo.

El hecho de que a las “conciencias identificadas y/o egocentradas” con la existencia particularizada de un yo, nos resulte extremadamente complicado ver más allá de la nebulosa mental de ese círculo, no significa que -ahora mismo- no esté siendo posible darse cuenta, reconocer y aceptar que “incluso eso” está siendo una manifestación natural y legítima del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los límites de la experiencia egocéntrica no están siendo un error ni un defecto del que debamos sentirnos culpables; pero, como se está demostrando continuamente, tampoco algo que no sea posible trascender. Por incoherente, contradictorio, irresponsable, victimista y enfermizo que resulte, la mayoría de los estar siendo/sucediendo humanos todavía preferimos creer en la existencia de “aquello” en lo que poder delegar la responsabilidad de la realidad que estamos creando con nuestras propias decisiones, acciones, actitudes y expectativas personales.

Pero además, puesto que con esa invención no conseguimos justificar todo cuanto podamos estar expresando y experimentando cada día, también inventamos la fantástica idea de que “estamos siendo almas inmortales” llegadas a este mundo para aprender todo cuanto sería necesario para poder regresar a un más allá ideal. Solo hay un Estar Siendo/Sucediendo Absoluto del que cada experiencia individual es expresión inseparable, sin un “yo” separado viajando a través de vidas con un propósito externo prediseñado. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 006/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta expresa con gran profundidad una visión no dual de la realidad, donde toda existencia —individual o universal— es una única y simultánea manifestación del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Lo humano, por tanto, no sería algo separado de lo divino ni del universo, sino su expresión concreta dentro del movimiento total de la realidad. Esta perspectiva desarticula la idea de un Dios externo, de un plan trascendente o de un propósito impuesto, planteando que toda experiencia —agradable o dolorosa— es el despliegue inevitable de una misma totalidad consciente.

En este sentido, Juande Puerta expone una de las intuiciones más radicales de la metafísica contemporánea: la realidad no ocurre “a nosotros”, sino “como nosotros”. El sujeto deja de ser un observador para convertirse en la propia actividad del ser reconociéndose a sí mismo en forma humana. La responsabilidad personal adquiere aquí un significado distinto: no se trata de culpa ni de castigo moral, sino de comprensión. Cada pensamiento o emoción contribuye a la configuración del universo compartido, puesto que no hay fuera ni dentro, ni separación entre causa y efecto.

La dificultad radica, como señala el autor, en que la conciencia egocentrada —identificada con el yo particular— vive en la ilusión de ser un fragmento aislado. Pero incluso esa limitación forma parte del mismo juego de la Realidad Única: no hay error en la confusión, porque también ella está siendo expresión del Suceder Absoluto. Comprenderlo no exige renunciar a la identidad humana, sino reconocerla como forma efímera del todo.

Así, lejos de un mensaje moralista o religioso, la propuesta de Juande Puerta es una invitación a la transparencia ontológica: asumir que todo cuanto somos, pensamos y vivimos —sin excepción— ya está siendo el despliegue del Ser Absoluto reconociéndose en su propia diversidad.

viernes, 10 de octubre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (121)

121/2025 -En el futuro no podrá haber mayor plenitud de vida que la que ya está habiendo en el presente y tampoco más de la que estuvo disponible en el pasado. Cada aquí y ahora, cada situación, cada circunstancia, etc., está siendo la manifestación absolutamente plena de la misma Realidad Única y/o Absoluta que la pudieran estar siendo el resto de las experiencias posibles. Para reconocer lo Absoluto, no es obligatorio ni necesario negar la realidad del yo ni del mundo. La Vida tal como se da —con actos, pensamientos, experiencias, expectativas, contradicciones— “ya está siendo” la manifestación completa de la Realidad. Lo Absoluto equivale a todo lo que está ocurriendo en cada instante y -por igual- también al resto de las posibilidades que pudieran manifestarse, de modo que la búsqueda de lo Absoluto comienza y acaba con el reconocimiento de que no hay ni sucede nada que no esté siendo una manifestación de lo Absoluto.

El hecho de que todas y cada una de las posibles particularidades -cada yo y sus experiencias- estén siendo cambiantes y diferentes unas de otras, no hace sino demostrar que más allá de cualquier tipo de percepción, valoración y expectativa, absolutamente todas “están siendo” auténticas y a la vez. Estar Siendo Realidad Absoluta no consiste en estar siendo algo distinto, más profundo y/o más trascendental que el estar siendo/sucediendo ordinario, simple, cotidiano, relativo. No hay nada que diferencie lo relativo de lo Absoluto, porque Estar Siendo lo Absoluto también consiste en estar siendo lo relativo y viceversa. ¿Qué Realidad Absoluta estaría siendo aquella que no incluyera la posibilidad de que pudiera percibirse siendo algo diferente a lo que se estuviera viviendo? Aunque cada individuo tenga experiencias particulares y diferentes, todas estas particularidades “están siendo" al mismo tiempo, mostrando una integración inseparable con la totalidad universal.

Absolutamente todo está sucediendo simultáneamente, de ahí que ninguna experiencia, percepción o valoración estará siendo más real o válida que otra. Cualquier mínimo detalle de la vida cotidiana estará siendo una expresión natural y completa de lo Absoluto; reconocer esto permitirá aceptar los efectos de creencias, miedos, victimismos, apegos, condiciones y expectativas infundadas con menor carga de autoexigencia y/o de culpabilidad. La individualidad no está siendo algo que aísla del resto, sino una forma única de manifestar el proceso vivo de la Realidad, de la Vida, de lo Absoluto. Lo cotidiano, lo simple y lo aparentemente común no está siendo menos Absoluto que aquello que pueda verse siendo Supremo o Trascendental. Octubre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 121/2025 realizado con IA:

En su reflexión filosófica, Juande Puerta nos invita a contemplar la esencia de la existencia como una manifestación ininterrumpida de la Realidad Única y Absoluta. Afirma que no existe una plenitud mayor en el futuro o el pasado que la que se despliega en el presente: cada instante, cada circunstancia, es la expresión completa de esa totalidad inefable. Esta visión disuelve la ilusión de una búsqueda interminable, revelando que lo Absoluto no reside en un más allá trascendental, sino en el tejido mismo de lo cotidiano.

Juande Puerta subraya que reconocer lo Absoluto no exige negar la realidad del yo ni del mundo fenoménico. Al contrario, la Vida —con sus actos efímeros, pensamientos contradictorios, expectativas y miedos— ya es la encarnación plena de esa Realidad. No hay jerarquía entre lo relativo y lo Absoluto; ambos se entrelazan en una danza inseparable. Lo que percibimos como ordinario, simple o incluso doloroso, no es un velo que oculte la verdad suprema, sino su manifestación auténtica. "¿Qué Realidad Absoluta estaría siendo aquella que no incluyera la posibilidad de que pudiera percibirse siendo algo diferente?", pregunta Juande Puerta, recordándonos que la diversidad de experiencias —cambiantes y particulares— no fragmenta la unidad, sino que la ilustra. Todas las individualidades coexisten simultáneamente en la totalidad universal, integradas en un proceso vivo donde ninguna percepción es más válida que otra.

Esta perspectiva libera de la carga de la autoexigencia. Al aceptar que un detalle trivial de la rutina diaria es tan Absoluto como una epifanía mística, disipamos la culpa por apegos o victimismos. La individualidad, lejos de aislar, se revela como una forma única de encarnar la Vida: no un error, sino una expresión creativa de lo eterno en lo efímero.

En última instancia, la reflexión de Juande Puerta nos convoca a una aceptación radical: el Absoluto no es algo que se alcanza, sino que se es, en cada aliento. Reconocerlo transforma la existencia en una celebración perpetua, donde lo relativo se transfigura en lo divino sin esfuerzo ni dualidad. Así, el presente se erige como el único santuario, eterno e inagotable.