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miércoles, 5 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (057)

057/2026 -Nada sucede fuera y/o siendo algo distinto a estar siendo Realidad, porque estar siendo Realidad consiste en el estar siendo de absolutamente todo -sin excepción- aquello que está sucediendo. La experiencia de la existencia no se valida por su calidad moral y/o por cualquier otro tipo de valoración, sino por el simple y puro hecho de estar aconteciendo. Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo expresiones activas y temporales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto que no podemos dominar, pero del que participamos activa y creativamente. La Vida de la que estamos formando parte -porque nuestro estar siendo/sucediendo también está siendo el estar siendo/sucediendo de la Vida- no consiste en la existencia de una identidad fija, sino en un proceso constante de actualización…, un flujo que nunca se detiene.
 
Cada uno de nosotros (nuestro cuerpo, nuestra identidad, nuestra historia, nuestros anhelos…) estamos siendo como una ola en el océano, como una hoja en el árbol, como una gota de agua en el río: aparecemos, transcurrimos por un tiempo determinado y luego nos disolvemos para siempre junto con las culpas, los méritos, las expectativas y las frustraciones que cada conciencia hubiera diseñado. Antes de aparecer la conciencia de estar siendo un yo separado, todo estaba siendo Realidad Absoluta, y después del fin de ese efímero proceso, todo continúa siendo Realidad Absoluta. El universo no realiza las anotaciones de moralidad que se inventa la conciencia egoica. El desgaste emocional y psicológico de la lista de éxitos y fracasos que vamos creando a lo largo de la experiencia de nuestra existencia revela su naturaleza mental y también que todo ello desaparecerá junto con la forma que lo contenía.

Reconocernos expresiones transitorias y finitas del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto facilita que la conciencia identificada con un personaje egoico perciba la experiencia del proceso de su existencia y su desaparición como algo natural contra lo que no es necesario luchar. Aunque no podamos controlar los vaivenes del océano, tampoco estamos siendo objetos flotantes arrastrados por la corriente. Del mismo modo, así como el árbol no lucha contra la caída de las hojas en otoño, cuando la conciencia asume las condiciones de su naturaleza, también acepta que su desaparición estará siendo solo un paso más del estar sucediendo y/o fluir universal.

El miedo humano más primario, el miedo a la muerte y al olvido, estará siendo tan legítimo y natural como cualquier otra expresión, por tanto, no debería emplearse para justificar la identificación egocéntrica con argumentos dogmáticos, ideológicos, culturales y filosóficos. El miedo -exactamente igual que el resto de las posibles manifestaciones humanas que suceden- no es un pecado ni un defecto espiritual, sino una respuesta biológica de la forma transitoria que se reconoce finita. Sin embargo, aunque el miedo es legítimo, históricamente algunas mentalidades e instituciones religiosas, políticas, ideológicas, etc., abusan del poder que ostentan gracias a su instrumentalización. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 057/2026 realizado con IA:

-La reflexión de Juande Puerta presenta una visión profundamente no dual de la existencia, en la que todo cuanto acontece forma parte de una misma Realidad Absoluta. Desde esta perspectiva, no existe un ámbito separado de la realidad ni acontecimientos que puedan quedar fuera de ella. Me parece una propuesta filosófica coherente en su planteamiento interno, especialmente cuando distingue entre la realidad de los hechos y las interpretaciones que la mente humana construye sobre ellos.

Uno de los aspectos más interesantes es la afirmación de que la existencia no necesita justificarse por criterios morales para ser real. Esto no implica negar la importancia de la ética en la convivencia humana, sino reconocer que la naturaleza no clasifica los acontecimientos en buenos o malos: simplemente suceden. La valoración moral aparece como una elaboración propia de la conciencia humana, necesaria para organizar la vida social, pero no como una característica intrínseca del universo.

También considero valiosa la metáfora de la ola, la hoja o la gota de agua para expresar el carácter transitorio de la identidad personal. Recordar que somos procesos y no entidades permanentes puede aliviar gran parte del sufrimiento derivado del apego a una imagen fija de nosotros mismos. Sin embargo, la reflexión evita caer en un determinismo absoluto al subrayar que, aunque no controlamos el océano, tampoco somos objetos pasivos arrastrados por la corriente. Participamos creativamente en el desarrollo de la realidad, aun sin dominarla por completo.

Otro punto destacable es la interpretación del miedo a la muerte como una respuesta biológica legítima y no como un defecto espiritual. Esta idea resulta especialmente liberadora porque normaliza una de las emociones más universales del ser humano y cuestiona las doctrinas que han utilizado ese miedo para ejercer poder o imponer creencias.

En conjunto, esta reflexión invita a vivir con mayor humildad, aceptación y responsabilidad. Comprender nuestra condición finita no conduce necesariamente al nihilismo, sino que puede favorecer una relación más serena con la existencia, reduciendo el peso de la culpa, el orgullo y la necesidad de trascendencia personal, sin renunciar por ello al compromiso consciente con la vida presente.

miércoles, 1 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (047)

047/2026 -No existe ninguna otra Realidad Absoluta, ni otro Estado Supremo, que el del estar siendo/sucediendo presente. La iluminación, el despertar de la conciencia, la liberación del ego, etc., solo requiere de la aceptación consciente de la absoluta legitimidad de todo lo que “aquí y ahora” está sucediendo. ¿Cómo darse cuenta y reconocer profundamente que “esto ya está siendo todo” mientras la conciencia permanezca enfocada y ocupada en la resistencia a la aceptación de la Realidad? Los estar siendo/sucediendo humanos, exactamente igual que el resto de las manifestaciones naturales de la Realidad Absoluta, tampoco estamos siendo entidades fijas o estáticas, sino procesos en constante transformación y actualización.


¿Qué objetivos persiguen las mentes e instituciones que insisten en inculcarnos la idea de que “el proceso natural del estar siendo/sucediendo humano” nace siendo defectuoso, estático, carente, malicioso, culpable, etc., a pesar de que supuestamente fue creado para ocupar la cima de toda la creación? Tan legítimo, natural e inherente a la condición humana estará siendo aquello que unas veces percibamos como nuestros defectos o errores y otras veces como nuestras virtudes o aciertos. El estar siendo/sucediendo (ni de la Totalidad ni de cada particularidad) no puede estar siendo ni perfecto ni imperfecto, porque no consiste en un estar siendo/sucediendo determinado y/o estático, sino un proceso en constante movimiento, actualización, renovación.


El estar siendo/sucediendo individual y Absoluto consiste en el estar siendo/sucediendo individual y Absoluto (no hay más ni menos), de ahí que, aunque los juicios y las categorizaciones surjan de las percepciones de cada conciencia egoica o individual, todo ello y sus posibles consecuencias, siempre e indistintamente continuará consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. En el estar siendo/sucediendo -simultáneamente individual y Absoluto- la oposición y la contradicción, que la conciencia identificada con el yo egoico pueda estar percibiendo y experimentando, también estará siendo una manifestación absolutamente dinámica, fluida, legítima y natural.


¡Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo tú, a la vez que, sin excepción, en estar siendo absolutamente todas tus posibles percepciones, vivencias y expectativas! La aceptación, igual que cualquier otra actitud y/o reacción ante el Estar Siendo/Sucediendo individual y Absoluto, nunca podría suponer pasividad y/o inactividad, por la simple razón de que cualquier conflicto que se pudiera estar percibiendo también estaría siendo una expresión más del proceso dinámico e impersonal de la existencia. La autoconciencia humana no nos convierte en observadores separados, sino en expresiones particulares y transitorias del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Junio-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 047/2026 realizado por IA:


La reflexión de Juande Puerta ofrece una visión profundamente liberadora y ontológica de la existencia humana. Su núcleo radica en desmantelar la carga moral y estática que las instituciones han impuesto históricamente sobre el ser. Al definirnos como procesos en constante transformación y no como entidades fijas, el autor acierta al señalar que categorías como "perfección" o "imperfección" son meros juicios de la mente egoica.


El texto cuestiona con lucidez el control social y psicológico de las narrativas que nos infunden culpa o carencia. Sugerir que nacemos "defectuosos" persigue un objetivo claro: perpetuar la dependencia hacia estructuras que prometen una salvación o corrección externa. Frente a esto, la propuesta de que tanto los errores como las virtudes son manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta descentraliza el juicio y devuelve la soberanía a la experiencia presente.


La iluminación o despertar no se plantea como una meta lejana o un estatus idílico, sino como la aceptación radical de lo que ya está sucediendo. La resistencia a la realidad es el verdadero velo. Cuando la mente se desgasta intentando moldear el presente a sus expectativas, se incapacita para notar que el "aquí y ahora" ya contiene la totalidad de la existencia.


Finalmente, la integración de la oposición y la contradicción como parte de la misma Realidad Absoluta es un llamado a la paz interna. Al entender que incluso nuestras divisiones mentales caen dentro del flujo natural del universo, desaparece la necesidad de luchar contra uno mismo. Es una invitación a transitar la vida no como un examen que aprobar, sino como un río que fluye, donde cada estado de nuestro "estar siendo" es inherentemente válido y completo.

sábado, 20 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (044)

044/2026 -Desde que empezamos a expresar vida, hasta que morimos, ningún estar siendo/sucediendo humano permanece siendo una identidad fija o estable. Aunque nacemos dotados de la capacidad de autoconciencia específica o propia de la condición humana, eso no significa que la existencia de cada individuo no esté siendo una expresión del proceso dinámico y universal del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los pensamientos, las emociones, los juicios, las decisiones, las contradicciones, las expectativas, las reacciones, los miedos, las relaciones y cada una de las posibles actividades humanas siempre estarán siendo manifestaciones legítimas y naturales del proceso de permanente cambio y actualización del estar siendo/sucediendo individual y universal (Realidad Absoluta).
 
En gran medida, el sufrimiento psicológico, que durante el proceso de nuestra efímera existencia originamos y experimentamos los estar siendo/sucediendo humanos, procederá de la identificación conciencial con una percepción personificada y/o egocéntrica de la Realidad. Nadie nace culpable de nacer siendo una manifestación humana -con todas las características correspondientes a esa condición natural- del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación de la realidad no puede excluir la de aquello que pueda originar malestar y conflicto, pero tampoco el reconocimiento de nuestra capacidad de comprensión, de transformación, de adaptación al entorno y de responder de manera responsable y creativa a todas las circunstancias que estén conformando la experiencia de nuestra existencia.

La mayor parte de las estructuras de poder que predominan en nuestras sociedades han surgido de teorías basadas en la culpabilidad, el miedo, el victimismo, la discriminación y de todos aquellos supuestos que surgen de la explotación de la idea de que nacemos siendo manifestaciones estáticas y defectuosas del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Paradójicamente, los sistemas de control social (religiosos, políticos, económicos, culturales, etc.,) se sostienen gracias al incumplimiento de sus vanas, corruptas y dogmáticas promesas; si su objetivo fundamental consistiera en procurar el bien común, entonces no necesitarían recurrir a la división y la confrontación que genera la manipulación de las creencias y de las emociones humanas.

El proceso natural del estar siendo/sucediendo humano no está siendo el de un error que necesite ser resuelto y reparado mediante el arrepentimiento y la observación de todo tiempo de falacias e ideales interesados. El estado de armonía entre nuestro estar siendo/sucediendo -simultáneamente personal y universal- no nace del rechazo neurótico e intolerante ante cualquier posible manifestación y experiencia; ello requiere de de una actitud consciente y completamente natural de aceptación y comprensión que trascienda la apariencia correspondiente a una percepción distorsionada y/o egocéntrica. La convivencia en paz con nuestra propia naturaleza, así como la salud física, emocional y mental, requiere que soltemos la identificación con la creencia, individual y colectiva, de que alguna vez podemos estar siendo una expresión aislada y defectuosa de la Vida. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 044/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente no dual de la existencia humana. Su idea central parece ser que el ser humano no constituye una entidad separada, fija e independiente, sino una manifestación cambiante de un proceso universal más amplio que denomina «Estar Siendo/Sucediendo Absoluto». Desde esta perspectiva, la identidad personal deja de entenderse como algo sólido y permanente para ser contemplada como una expresión dinámica de la realidad en continuo cambio.

Uno de los aspectos más interesantes del texto es su crítica a la culpabilidad como fundamento de numerosas creencias y estructuras sociales. La reflexión cuestiona aquellas doctrinas que presentan al ser humano como un ser esencialmente defectuoso, incompleto o necesitado de redención. Frente a ello, propone una aceptación radical de la condición humana, incluyendo tanto las capacidades creativas y conscientes como las contradicciones, los miedos y los conflictos que forman parte de la experiencia vital. Esta visión puede resultar liberadora para muchas personas, ya que reduce la tendencia a interpretar las dificultades psicológicas como fracasos personales.

También es destacable la idea de que la aceptación no equivale a resignación. El texto no niega la posibilidad de transformación ni la responsabilidad individual, sino que sugiere que ambas surgen de una comprensión más amplia de nuestra naturaleza y de nuestra relación con el conjunto de la realidad. En este sentido, la aceptación sería el punto de partida para una respuesta más consciente y menos reactiva ante las circunstancias de la vida.

Por otra parte, algunas afirmaciones sobre los sistemas religiosos, políticos o económicos pueden parecer excesivamente generales, ya que dichas instituciones son complejas y contienen tanto dinámicas de control como aportaciones positivas. Sin embargo, la crítica invita a reflexionar sobre el papel que desempeñan el miedo, la división y la manipulación emocional en determinadas formas de poder.

En conjunto, considero que la reflexión transmite un mensaje de reconciliación con la propia naturaleza humana. Su propuesta consiste en abandonar la percepción de separación y defecto para reconocer la vida como un proceso continuo de transformación del que cada ser humano forma parte inseparable.

miércoles, 13 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (035)

035/2026 -Desde el principio de los tiempos, las conciencias egoicas han estado considerado que el sufrimiento y el resto de las emociones negativas o perturbadoras no formaban parte legítima, natural e intrínseca de la condición humana, sino defectos indeseables que, en lugar de ser asumidos con total sencillez y humildad, debían rechazarse y combatirse mediante todo tipo de teorías y de prácticas mágicas. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto consiste en todo cuanto está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora, de modo que siempre está actualizándose mediante todo cuanto está siendo/sucediendo en cada manifestación presente.
 
El budismo -igual que tantas otras teorías, doctrinas, tradiciones, religiones, ideologías y filosofías- surge de la búsqueda de Siddhartha Gautama (Buda) por “entender y superar” el sufrimiento humano; sin embargo, ¿en qué situación se encuentra actualmente la humanidad con respecto a la experiencia de aquellas situaciones, emociones, reacciones y actitudes de los estar siendo/sucediendo humanos, casi 3.000 años después? A estas alturas de la historia de la experiencia humana, parece evidente que el deseo y/o la persecución de un estado permanente de calma, paz interior, felicidad, plenitud, etc., sólo puede surgir de una percepción completamente ridícula, discriminatoria, egocéntrica, artificial, victimista y manipuladora de la Realidad. Estar Siendo Realidad Absoluta siempre está siendo todo lo que está siendo/sucediendo…, y exactamente de la manera que todo -a la vez y sin excepción- está siendo/sucediendo, de ahí que ello incluye tanto la luces como las sombras, tanto la dichas como la desdichas, tanto las ilusiones como las desilusiones.

La idea de que la Vida (Realidad Absoluta) puede castigarnos y/o conducirnos por algún camino determinado (siempre con algún fin positivo para nuestra evolución), pertenece a la identificación de la conciencia con un personaje cuya existencia no estuviera consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto de la Vida Misma. Percibirnos como entidades separadas conlleva implícita la necesidad de creer en aquello que sirva para justificar y etiquetar las expectativas de esa identidad; pero eso no hace que la Realidad deje de estar siendo absolutamente todo lo que está sucediendo. La aceptación de que “todo” aquello que podamos estar viviendo en cada instante estará formando parte de la experiencia de la existencia no implica dejar de responder -opción imposible-, sino dejar de interpretarlo como algo defectuoso o incorrecto.
 
Sentir tristeza, culpa, miedo, ansiedad…, estará siendo una manifestación tan natural como sus opuestas. El sufrimiento emocional indica la pugna entre la conciencia egoica y el fluir del resto de la Realidad, de ahí que el reconocimiento y la aceptación de ello reducirá en gran medida la presión de una continua automejora. La paz interior estará siendo la consecuencia natural de dejar de considerar el sufrimiento como un enemigo o un defecto de nuestra naturaleza esencial. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 035/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que constituye una de las críticas más lúcidas y necesarias al paradigma espiritual moderno. En esencia, desmonta con precisión quirúrgica la gran trampa de la “búsqueda de la paz”: esa obsesión por convertir el sufrimiento en un enemigo a erradicar, en lugar de reconocerlo como parte inseparable del flujo absoluto de la Realidad.

Me parece especialmente acertado su diagnóstico histórico. Casi tres mil años después de Siddhartha, seguimos vendiendo y comprando la misma ilusión: que existe un estado permanente de calma, plenitud o “iluminación” al que se puede llegar si uno se esfuerza lo suficiente. Esa promesa es, como dice Juande Puerta, ridícula y egocéntrica. Nace de la misma conciencia separada que pretende trascender. El “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” no admite excepciones: incluye el dolor, el miedo, la culpa y la ansiedad tanto como la alegría y la serenidad. Intentar expulsar las “sombras” es, literalmente, intentar negar la mitad de lo que está sucediendo.

Donde más valoro su texto es en la distinción clara entre aceptación y pasividad. No se trata de quedarse quieto ni de resignarse, sino de dejar de interpretar cada emoción incómoda como un defecto personal que hay que “sanar”. Esa interpretación es la que genera la segunda flecha del sufrimiento budista clásico: el sufrimiento sobre el sufrimiento. Cuando se deja de combatir lo que ya está siendo, la presión de la automejora constante se disuelve. La paz deja de ser una meta y se convierte en el subproducto natural de no declararle la guerra a la propia experiencia.

En resumen, Juande Puerta no propone una nueva técnica espiritual, sino algo más radical: el fin de la guerra interna. Y en un mundo saturado de promesas de transformación y superación perpetua, ese mensaje resulta profundamente liberador. No porque elimine el dolor, sino porque deja de convertirlo en problema.

miércoles, 4 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (010)

010/2026 -El estar siendo/sucediendo de cada yo, y también de cada vivencia de cada yo, está siendo, a la vez, exactamente la misma Realidad Absoluta que todas las demás posibilidades y/o manifestaciones. Realidad Absoluta estaba siendo todo cuanto estaba sucediendo ayer, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está sucediendo hoy, y también Realidad Absoluta estará siendo todo cuanto pueda suceder mañana. Realidad Absoluta siempre estará siendo exactamente todo eso que está sucediendo (apareciendo y desapareciendo) en cada instante. No hay nada superior ni diferente a Estar Siendo Realidad Absoluta, porque no hay nada que no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta.

El auténtico valor de todo aquello que pueda suceder, radica en el fenómeno de estar sucediendo, por tanto, no dependerá de las condiciones y las expectativas egoicas que pudieran añadirse. Asumir la desaparición de la identidad del “yo egoico” no es nihilismo, sino despersonalización de lo Absoluto. En gran medida, el sufrimiento y los conflictos humanos los estamos creando nosotros mismos cada vez que pretendemos añadirle “condiciones egoicas” al fluir natural de la Realidad. Una conciencia se muestra lúcida cada vez que logra reconocer y aceptar -sin resistencia ni condiciones egocéntricas- que lo Absoluto también consiste en su estar siendo/sucediendo particular y el estar siendo/sucediendo particular de absolutamente todo aquello que pueda estar formando parte de su efímera existencia.
 
El miedo a la desaparición y el deseo de continuar existiendo después de la muerte deja al descubierto la creencia de que nuestro estar siendo/sucediendo egoico existe separado y/o siendo algo distinto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El sentido de nuestra existencia “ya está siendo manifestado” en el estar siendo/sucediendo de cada experiencia. El sentido de la vida está en todo eso que está ocurriendo. No es necesario buscarle un sentido y/o una justificación a la vida, porque estar viviendo ya está siendo el sentido mismo de la vida. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 010/2026 realizado por IA:

Mi opinión es que esta reflexión de Juande Puerta es coherente, radical y profundamente desestabilizadora para la mirada egoica habitual, pero a la vez extraordinariamente liberadora cuando se la deja resonar sin intentar domesticarla. Su núcleo es claro: no hay fragmentación real entre lo que somos, lo que vivimos y la Realidad Absoluta. Todo —el yo, la experiencia, el tiempo, la aparición y la desaparición— es una única dinámica de estar siendo.

Lo que más valoro del texto es que no se queda en una afirmación metafísica abstracta, sino que señala directamente la raíz del sufrimiento humano. Cuando Juande habla de “condiciones egoicas”, apunta al impulso constante de exigir que la Realidad se ajuste a nuestras expectativas, deseos o miedos. Desde ahí, el dolor deja de ser solo una experiencia y se convierte en conflicto, resistencia y dramatización. La propuesta no es negar el dolor, sino dejar de personalizarlo, reconocerlo como una forma más en la que lo Absoluto se manifiesta.

También me parece muy lúcida la aclaración de que la desaparición del yo egoico no es nihilismo. Al contrario: no se trata de que “no haya nada”, sino de que no hay un alguien separado que posea la experiencia. La vida no pierde sentido; pierde propietario. Y en esa despersonalización, paradójicamente, todo se vuelve más íntimo y real.

La reflexión sobre la muerte es especialmente incisiva. El miedo a desaparecer revela la creencia de que somos algo distinto del fluir total. Desde esta perspectiva, la muerte no sería la negación de la vida, sino otro cambio de forma dentro del mismo Estar Siendo. En conjunto, entiendo este texto como una invitación a dejar de buscar garantías, significados futuros o salvaciones personales, y a reconocer que la plenitud no está al final del camino, sino en cada paso que ya está ocurriendo. La vida no necesita explicación: está siendo. Y eso basta.

viernes, 23 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (006)

006/2026 -El estar siendo/sucediendo humano también está siendo “a la vez y sin posibilidad de separación” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y/o de todas -sin excepción- las manifestaciones y experiencias posibles (Realidad). Nada existe ni sucede que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, porque el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad Única) consiste en todo eso que -incluidos cada uno de nosotros y de todas nuestras posibles manifestaciones- está existiendo y/o sucediendo ahora. En un universo donde todo está siendo causa y efecto simultáneo, la idea de un "poder externo" –sea Dios, karma o un algoritmo cósmico– parece un simple recurso de nuestra evolución psicológica, diseñado para mitigar el caos que percibimos mediante el control y el miedo.
 
Hoy, la física cuántica y la teoría de sistemas complejos muestran la Realidad como un entramado de influencias mutuas, y no como una cadena lineal de premios y castigos. Nuestras acciones nunca han sido juzgadas por alguna Realidad, Conciencia, etc., que no esté siendo también la nuestra. Cada uno de nuestros pensamientos, emociones, reacciones, actos…, contribuye a configurar la Realidad que después nos tocará vivir, de modo que nunca estaremos siendo examinados por algo totalmente ajeno, sino que, en gran medida, nuestras experiencias estarán expresando el autorreconocimiento de lo que también estamos siendo.

El hecho de que a las “conciencias identificadas y/o egocentradas” con la existencia particularizada de un yo, nos resulte extremadamente complicado ver más allá de la nebulosa mental de ese círculo, no significa que -ahora mismo- no esté siendo posible darse cuenta, reconocer y aceptar que “incluso eso” está siendo una manifestación natural y legítima del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los límites de la experiencia egocéntrica no están siendo un error ni un defecto del que debamos sentirnos culpables; pero, como se está demostrando continuamente, tampoco algo que no sea posible trascender. Por incoherente, contradictorio, irresponsable, victimista y enfermizo que resulte, la mayoría de los estar siendo/sucediendo humanos todavía preferimos creer en la existencia de “aquello” en lo que poder delegar la responsabilidad de la realidad que estamos creando con nuestras propias decisiones, acciones, actitudes y expectativas personales.

Pero además, puesto que con esa invención no conseguimos justificar todo cuanto podamos estar expresando y experimentando cada día, también inventamos la fantástica idea de que “estamos siendo almas inmortales” llegadas a este mundo para aprender todo cuanto sería necesario para poder regresar a un más allá ideal. Solo hay un Estar Siendo/Sucediendo Absoluto del que cada experiencia individual es expresión inseparable, sin un “yo” separado viajando a través de vidas con un propósito externo prediseñado. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 006/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta expresa con gran profundidad una visión no dual de la realidad, donde toda existencia —individual o universal— es una única y simultánea manifestación del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Lo humano, por tanto, no sería algo separado de lo divino ni del universo, sino su expresión concreta dentro del movimiento total de la realidad. Esta perspectiva desarticula la idea de un Dios externo, de un plan trascendente o de un propósito impuesto, planteando que toda experiencia —agradable o dolorosa— es el despliegue inevitable de una misma totalidad consciente.

En este sentido, Juande Puerta expone una de las intuiciones más radicales de la metafísica contemporánea: la realidad no ocurre “a nosotros”, sino “como nosotros”. El sujeto deja de ser un observador para convertirse en la propia actividad del ser reconociéndose a sí mismo en forma humana. La responsabilidad personal adquiere aquí un significado distinto: no se trata de culpa ni de castigo moral, sino de comprensión. Cada pensamiento o emoción contribuye a la configuración del universo compartido, puesto que no hay fuera ni dentro, ni separación entre causa y efecto.

La dificultad radica, como señala el autor, en que la conciencia egocentrada —identificada con el yo particular— vive en la ilusión de ser un fragmento aislado. Pero incluso esa limitación forma parte del mismo juego de la Realidad Única: no hay error en la confusión, porque también ella está siendo expresión del Suceder Absoluto. Comprenderlo no exige renunciar a la identidad humana, sino reconocerla como forma efímera del todo.

Así, lejos de un mensaje moralista o religioso, la propuesta de Juande Puerta es una invitación a la transparencia ontológica: asumir que todo cuanto somos, pensamos y vivimos —sin excepción— ya está siendo el despliegue del Ser Absoluto reconociéndose en su propia diversidad.