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sábado, 7 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (011)

011/2026 -El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) consiste en todo -sin excepción- aquello que está siendo/sucediendo, por tanto, eso incluye la aparición y la desaparición de cada individuo, y también de cada una de sus percepciones, juicios, reacciones, emociones, actos, experiencias y expectativas. La muerte y desaparición definitiva de cada estar siendo/sucediendo humano -exactamente igual que todas las demás formas de existencia- debería verse, reconocerse y aceptarse como la culminación de un proceso absolutamente natural. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no necesita de nuestra continuidad personal y/o de la permanencia de los estar siendo/sucediendo particulares, más bien está siendo al contrario.
 
Nuestros miedos, apegos, deseos de inmortalidad, etc., no afectan al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, pues el aparecer y/o el suceder de “todo eso” también está siendo lo Absoluto, siendo lo Absoluto. El ego -conciencia de estar siendo un yo independiente del resto de la existencia- no está siendo un error ni los miedos están siendo ilusiones que deban ser eliminadas. La naturaleza de la Realidad no cambia con los cambios; no hay nada que corregir para que la Realidad esté siendo el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todo. El reconocimiento de que “también todo esto…, y todo eso…, y todo aquello… y todo lo demás…” Está Siendo Realidad Absoluta, no supone una invitación a la resignación ni a la pasividad, sino a responder sin autoengaño, sin victimismo, sin delegar en una voluntad externa ni recurrir a culpabilidades metafísicas.

Aunque la conciencia identificada o mente humana permanezca cerrada a la posibilidad de comprenderlo, el sentido de la existencia se está viviendo con cada experiencia. La comprensión de que no hay ni sucede nada fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no anula la acción, pero permitirá liberarla de algunas reacciones neuróticas. Aquí y ahora voy a aprovechar para plantearle a los ilustrados profesores que imparten clases de psicología y de pedagogía en las universidades, así como a los responsables institucionales de la salud mental y emocional de los ciudadanos, para plantearles la siguiente cuestión: ¿Por qué ciertos símbolos religiosos -como la crucifixión, que es una imagen explícita de tortura y muerte- siguen formando parte de espacios públicos y educativos, sin tener en cuenta el efecto en la experiencia emocional y cognitiva de los niños? Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 011/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece coherente, radical y valiente en su planteamiento ontológico, y muy honesta en sus implicaciones existenciales. Parte de una intuición central que atraviesa tradiciones no duales como el Advaita: no hay nada fuera de la Realidad, y por tanto nada —ni siquiera el ego, el miedo o la muerte— puede considerarse un error que deba ser corregido. Todo lo que aparece y desaparece está siendo el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Esa afirmación, llevada hasta el final, desactiva muchas narrativas habituales de salvación, progreso espiritual o trascendencia personal.

Me parece especialmente lúcido el énfasis en que la desaparición del individuo no es una anomalía ni un fracaso, sino la culminación natural de un proceso, exactamente igual que cualquier otra forma de existencia. Ahí hay una desdramatización profunda de la muerte sin negarla ni edulcorarla, algo poco frecuente tanto en discursos religiosos como en los terapéuticos contemporáneos. Al mismo tiempo, resulta relevante que no se demonice al ego ni se califiquen los miedos como ilusiones a erradicar: también eso está siendo Realidad, también eso forma parte del juego completo.

Otro punto fuerte es la aclaración de que este reconocimiento no conduce a la pasividad ni al nihilismo. Al contrario, invita a una acción más limpia, menos neurótica, menos basada en el victimismo o en la delegación de la responsabilidad en voluntades externas o culpabilidades metafísicas. No se trata de “hacer menos”, sino de responder sin autoengaño.

La pregunta final sobre los símbolos religiosos, especialmente la crucifixión en espacios educativos, introduce una dimensión ética y pedagógica muy pertinente. Si tomamos en serio el impacto emocional y cognitivo de los símbolos, resulta legítimo cuestionar por qué imágenes explícitas de tortura y muerte siguen normalizándose ante la infancia sin una reflexión crítica. No es una censura moral, sino una invitación a revisar inercias culturales desde la responsabilidad y la lucidez.

En conjunto, la reflexión no busca consolar ni tranquilizar, sino ampliar el marco desde el que comprendemos lo que está siendo. Y eso, hoy, ya es mucho.

martes, 2 de septiembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (106)

106/2025- El estar siendo/sucediendo humano, así como el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo cuanto cada uno de nosotros pueda estar viviendo en cada aquí y ahora, no admite separación del flujo universal, de ahí la importancia de aceptar que, aunque también estamos siendo creadores activos, no todo depende de nuestro control. Lo individual y lo universal no se contradicen, sino que coexisten en el mismo acto de “estar siendo/sucediendo”. El deseo humano de que la vida fluya de una manera distinta a como pueda estar siendo percibida y experimentada no es incompatible con el reconocimiento y la aceptación de que todo cuanto esté aconteciendo estará siendo igual de auténtico que lo demás. Admitir la autenticidad de cada manifestación que esté aconteciendo (Realidad Absoluta) puede ayudar a menguar el sufrimiento autoimpuesto por la rigidez de algunos juicios, actitudes y expectativas, así como fomentar una convivencia más responsable, pacífica y compasiva.

Aceptar la evidencia de que todo lo que está sucediendo en cada instante, está siendo todo lo que está sucediendo en cada instante (Realidad Absoluta), podría verse como una invitación a la justificación de la inacción y el victimismo, pero también a la acción consciente y responsable, libre de los prejuicios y de las expectativas que distorsionan nuestra relación con el mundo. El carácter transitorio y universal de la Realidad no justifica la renuncia a la responsabilidad individual. La aceptación de que nunca hay ni sucede absolutamente nada que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no puede limitarse a ninguna interpretación de las experiencias del pasado ni del presente, pero tampoco debe excluir la manifestación de cualquier posibilidad futura. Independientemente de cualquier percepción e interpretación personal al respecto, sin excepción, Realidad Absoluta fue todo lo acontecido antes de ahora, está siendo todo cuanto está aconteciendo ahora, y también será todo lo que pueda acontecer después de ahora.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el constante, simultáneo, cambiante y transitorio estar apareciendo y desapareciendo de absolutamente todas las formas, los pensamientos, las emociones, las ilusiones, las circunstancias, los estados y los acontecimientos posibles, por tanto, también de los recuerdos, los juicios, las culpabilidades, los miedos, las experiencias y las expectativas de cada estar siendo humano. La aceptación de la Realidad incluye la rigidez de las categorías limitadas de la percepción humana, porque consiste en todo lo que está aconteciendo en cada instante. El "yo" individual, con sus narrativas, luchas, conflictos y apegos, solo está siendo una manifestación pasajera más dentro de la Realidad Absoluta. Reconocer la impermanencia y la simultaneidad de todas las manifestaciones que constituyen el fluir de la Vida, facilitará la desidentificación con las construcciones mentales (como miedos, culpas, expectativas…) y la experiencia de una conexión más profunda entre el estar siendo personal y el universal. Agosto-25

Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 106/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta nos invita a reconocer la inseparabilidad entre lo individual y lo universal en el fluir de la vida. “Estar siendo/sucediendo” no es una experiencia aislada de un sujeto frente al mundo, sino la manifestación de un movimiento mayor, en el cual cada instante acontece como parte inseparable de la Realidad Absoluta. En este sentido, toda vivencia, sea placentera o dolorosa, deseada o rechazada, forma parte de ese mismo fluir, y su autenticidad no depende de nuestra aprobación ni de nuestro control.

El ser humano, movido por sus deseos y expectativas, suele resistirse a lo que acontece, esperando que la vida se acomode a sus proyecciones. Sin embargo, esta actitud genera sufrimiento, pues enfrenta la transitoriedad inevitable con una rigidez que no corresponde a la naturaleza dinámica de la existencia. Reconocer que todo lo que acontece es ya Realidad Absoluta no implica resignación pasiva ni renuncia a la responsabilidad personal. Más bien, se trata de actuar desde una conciencia más amplia, donde la acción no está teñida por juicios rígidos ni por la necesidad de controlar lo incontrolable.

Aceptar lo que acontece como expresión del fluir universal abre la posibilidad de una acción más consciente, libre de victimismo y cargada de responsabilidad. Se trata de un compromiso con la vida que no excluye el dolor ni la incertidumbre, pero que disuelve la ilusión de separación entre el yo individual y lo que lo rodea. En ese reconocimiento, la impermanencia deja de ser amenaza y se convierte en liberación: todo surge y desaparece, incluidos los miedos, las culpas y las expectativas.

Así, la reflexión de Juande Puerta nos propone un horizonte de convivencia más compasiva y pacífica, donde la desidentificación con las construcciones mentales permite experimentar la unión íntima entre lo personal y lo universal en el incesante fluir de la Realidad Absoluta.