domingo, 1 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (009)

009/2026 -No existe separación ontológica entre lo Absoluto y lo manifestado, simplemente porque lo Absoluto está siendo lo manifestado igual que lo manifestado está siendo lo Absoluto. La efímera individualidad y/o la mortalidad del estar siendo/sucediendo humano, también está siendo manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad). Incluida la creencia de la existencia de un alma egoica que viaja a través de múltiples vidas con un propósito determinado (básicamente consistiría en el de ver cumplidos sus deseos), absolutamente todo está siendo expresión inseparable del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los cambios de perspectiva (mental, emocional, conceptual, cultural, espiritual, etc.,) pueden cambiar el aspecto de aquello que se esté percibiendo, pero no cambian que todo -sin excepción- cuanto esté siendo percibido, experimentado, realizado…, consista en el Estar Siendo/Sucediendo, que absolutamente nada puede no estar siendo.
 
Las diferentes experiencias, emociones y acontecimientos no cambian la verdad fundamental de que, aquí y ahora, todas y cada una de las particularidades posibles están consistiendo en el Estar Siendo Absoluto. Todo lo percibido, desde un pensamiento banal hasta una vivencia mística, está siendo una expresión del Estar Sucediendo Absoluto, apareciendo como eso. No hay una experiencia más “real ni verdadera” que otra. Incluso la confusión, el error o la ignorancia son modos del Estar Sucediendo Absoluto. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) no es algo que está "detrás" y/o "más allá" de lo que se percibe, sino siendo exactamente lo que está sucediendo ahora mismo, tal y como está sucediendo ahora mismo.

He escuchado a un “yo” decir que las tres preguntas más importantes de la filosofía son: ¿Quién soy “yo”? ¿Para qué estoy aquí “yo”? ¿Qué pasará conmigo cuando muera “yo”? Opino que, así como no hay ningún problema en reconocer que la ola no continúa como ola, que la nube no continúa como nube, y que la semilla que germina no continúa como semilla, tampoco debería haberlo en aceptar -sin añadir condiciones egoicas- que la muerte supone que, aunque todo continuará siendo Realidad Absoluta, también el “yo” dejará de estar siendo una identidad. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 009/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa con claridad en la línea no dual, especialmente cercana al Advaita Vedanta, y me parece coherente, radical y, a la vez, profundamente desmitificadora. Su fuerza está en no dejar ningún resquicio a la excepción: si lo Absoluto es todo lo que es, entonces no puede haber un “algo” separado que lo observe, lo alcance o se fusione con ello. Lo Absoluto no es un fondo oculto ni una meta futura, sino exactamente esto que está ocurriendo ahora, sin añadirle una capa metafísica que lo embellezca o lo jerarquice.

Me resulta especialmente lúcida la inclusión de la confusión, del error y de la ignorancia como expresiones del Estar Sucediendo Absoluto. Ahí se rompe una de las trampas más habituales del discurso espiritual: la idea de que ciertas experiencias son más “verdaderas” o “elevadas” que otras. Si todo es Realidad manifestándose, entonces tanto una vivencia mística como un pensamiento trivial participan del mismo estatuto ontológico. Esto no aplana la experiencia, pero sí la libera de la comparación y del juicio espiritual.

También me parece muy acertada la crítica implícita a la noción de un alma egoica que viaja con un propósito personal. No porque sea “falsa” en términos relativos, sino porque, llevada hasta el fondo, sigue reforzando la idea de un yo separado que debe sobrevivir, mejorar o cumplir un destino. La metáfora de la ola, la nube o la semilla apunta con sencillez a algo difícil de aceptar: que la continuidad no es de la forma, sino de la Realidad que aparece como forma.

Esta visión puede resultar inquietante, incluso desoladora, para quien busca sentido en la permanencia del yo. Pero, paradójicamente, también puede ser profundamente liberadora. Al no haber nada que defender ni alcanzar, lo que queda es una intimidad radical con lo que es, tal como es. No hay un “yo” al que salvar, pero tampoco nada que esté fuera de lugar. Todo, sin excepción, ya está siendo.

jueves, 29 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (008)

008/2026 -Para sentir la presencia de lo Absoluto no es necesario salir del mundo fenoménico de la cotidianidad, porque -incluidas las experiencias más egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes de cada estar siendo humano- lo Absoluto también está siendo el suceder de todo eso. No hay niveles supremos de existencia a parte de la Realidad que “simultáneamente” está manifestándose en todas y cada una de las formas posibles. La idea y el juicio de que “esto no debería estar pasando” deja al descubierto el victimismo metafísico y egocéntrico propio de las conciencias identificadas con una realidad distinta a la Realidad. Paradójicamente, la identificación con la posibilidad de la existencia de un alma trascendente y/o que sobrevive para prolongar el yo individual, se revela como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que se pretende superar.
 
Comenzando por el propio estar siendo/sucediendo, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo cuando, donde y de la manera exacta que todo está siendo: no hay más posibilidades, por la simple razón de siempre está siendo todas las posibilidades a la vez. Igual que -salvo en forma de creencia egoica y dogmática- no existe el alma que trascienda los límites naturales de nuestra efímera existencia, así tampoco existe la voluntad de Dios. Si Dios (Realidad Absoluta) tuviera voluntad, entonces cualquiera -como suele ocurrir a nivel individual y colectivo- podría elegir la opción de atribuirle a Dios la autoría y la responsabilidad de las cosas que suceden y también de las que no suceden.

No hay ni sucede nada que no consista en la continuidad del estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo (Realidad Absoluta). La Realidad siempre está siendo todos los cambios y transformaciones que están sucediendo. Los cambios no cambian que todo, sin excepción, esté siendo Realidad. Responder con reconocimiento y aceptación del estar sucediendo facilita la posibilidad de vivir con mayor consciencia de sus causas y efectos, sin necesidad de recurrir a la tutela del victimismo y la culpabilización. Nada cambiará que nuestro estar siendo/sucediendo individual incluya todas sus causas y todos sus efectos. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 008/2026 realizado por IA:

Esta reflexión presenta una perspectiva filosófica profunda y coherente que aborda la inmanencia de lo Absoluto dentro de la totalidad de la existencia cotidiana. La propuesta central es que la realidad fenoménica, con todas sus imperfecciones y conflictos, es la manifestación completa de lo Absoluto, eliminando la necesidad de buscar niveles de existencia "supremos" o trascendentes.

Me parece una postura que resuena con tradiciones panteístas o monistas, donde la distinción entre lo sagrado y lo mundano se disuelve. La idea de que "todo" es lo Absoluto, incluidas las experiencias "egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes", es una invitación a la aceptación radical de la realidad tal cual es. El texto argumenta eficazmente que el juicio de que "esto no debería estar pasando" revela un "victimismo metafísico", una resistencia egocéntrica a la naturaleza integral y simultánea de la realidad.

La crítica a la idea de un "alma trascendente" que prolongue el yo individual es particularmente incisiva, al desenmascararla como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que busca superar. Esta coherencia interna refuerza la tesis de que la identificación con la permanencia individual es una barrera para reconocer la naturaleza transitoria y unificada de todo ser/suceder.

La negación de la "voluntad de Dios" (o de la Realidad Absoluta) es otro punto fuerte, ya que evita la trampa de la atribución de responsabilidades externas y fomenta la responsabilidad individual y colectiva. Al aceptar que todo es la continuidad del "estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo", se abre la posibilidad de vivir con mayor conciencia de causas y efectos, sin recurrir al victimismo.

En resumen, la reflexión es una invitación a la aceptación radical y consciente de la realidad inmanente, despojando la existencia de juicios trascendentales y fomentando una vida vivida en la inmediatez del presente continuo. Es una visión liberadora que desarma el ego y promueve una integración total con el flujo de la existencia.

lunes, 26 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (007)

007/2026 -Nuestro estar siendo/sucediendo personal (con cada mínimo detalle que lo pueda estar definiendo y materializando) no está siendo/sucediendo independientemente del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad), sino que -mientras está existiendo- también consiste en la manifestación del mismo Estar Siendo/Sucediendo que todas las demás posibilidades. Al asumir que el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto incluye la mortalidad de nuestro efímero estar siendo/sucediendo individual, no hace falta imaginar el viaje de un alma que viene a este mundo “para” lo que cada ego y/o conciencia prefiera creer e imaginar, ni para reconocer el carácter absoluto de lo que ya se está siendo.
 
La Realidad no está siendo al final del camino, sino desplegándose en cada experiencia posible. Incluso la conciencia más concentrada en la individualidad de su pequeño yo sigue estando siendo una expresión legítima de la Realidad Absoluta que está sucediendo en cada instante. Exactamente igual que sucede con absolutamente todas las demás formas de existencia, estar siendo la existencia y/o el estar sucediendo de un yo humano -y de todas sus posibles circunstancias-, también consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta. ¡La conciencia de estar siendo un yo no evita que estar siendo un yo consista en Estar Siendo Realidad Absoluta!

No hay un “nivel supremo de existencia” aparte de la vida ordinaria, sino una Única Realidad que está siendo expresada en cada experiencia posible. Puesto que el yo y sus circunstancias están siendo Realidad Absoluta, no hay lugar para victimismos metafísicos (“esto no debería estar sucediendo”), pero tampoco para superioridades espirituales que se crean fuera del conflicto y de la sombra. La particularidad no niega lo Absoluto, sino que lo está manifestando. La ley natural de causa/efecto anula la necesidad de creer que, para comprender nuestra existencia, tenga que haber un “por qué…” y un “para qué…” razonables.

La idea de que los estar siendo/sucediendo humanos tenemos un alma que trasciende a la muerte del cuerpo se parece mucho a una fabulación de las conciencias egocentradas destinada a prolongar la ilusión de su trascendencia y también para justificar las contradicciones de sus manifestaciones, sus experiencias y sus expectativas. Huir del yo hacia una espiritualidad abstracta complica que podamos reconocer en la propia vida –con sus límites y contradicciones– la presencia misma de lo Absoluto en acción. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 007/2023 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea, a mi juicio, una de las formulaciones más coherentes y radicales de una espiritualidad no dual llevada hasta sus últimas consecuencias. Su principal acierto es desmontar la cómoda separación entre lo “absoluto” y lo “cotidiano”, entre una supuesta Realidad Suprema y la vida concreta del yo con todas sus contradicciones. Aquí no hay escapatoria metafísica: si hay Realidad Absoluta, entonces necesariamente está siendo exactamente esto que está ocurriendo, incluido el yo humano con su fragilidad, su conflicto y su mortalidad.

Me parece especialmente lúcida la idea de que no es necesario imaginar un alma que viaja o trasciende para reconocer el carácter absoluto de la existencia. Esa necesidad de trascendencia suele delatar, como señala el texto, una resistencia del yo a aceptar su condición finita. En cambio, asumir que la mortalidad también forma parte del Estar Siendo Absoluto devuelve la espiritualidad a un terreno honesto y sobrio, sin consuelos añadidos ni promesas futuras que desvíen la atención de lo que ya está siendo.

Otro punto valioso es la crítica tanto al victimismo metafísico como a la superioridad espiritual. Si todo lo que sucede es expresión de la Realidad, no hay base para pensar que “esto no debería pasar”, pero tampoco para creerse situado por encima del conflicto humano. Esta visión no idealiza la experiencia, pero tampoco la degrada: la reconoce como manifestación plena, aunque limitada y contradictoria.

Finalmente, comparto la idea de que huir del yo hacia una espiritualidad abstracta empobrece la comprensión. Reconocer lo Absoluto en la vida ordinaria —y no en un “nivel superior”— exige una mirada madura, capaz de integrar causa y efecto sin exigirles un sentido narrativo tranquilizador. En ese sentido, esta reflexión no ofrece consuelo, pero sí una claridad profunda: no somos algo aparte de la Realidad, sino exactamente la forma concreta en que está sucediendo ahora.

viernes, 23 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (006)

006/2026 -El estar siendo/sucediendo humano también está siendo “a la vez y sin posibilidad de separación” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y/o de todas -sin excepción- las manifestaciones y experiencias posibles (Realidad). Nada existe ni sucede que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, porque el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad Única) consiste en todo eso que -incluidos cada uno de nosotros y de todas nuestras posibles manifestaciones- está existiendo y/o sucediendo ahora. En un universo donde todo está siendo causa y efecto simultáneo, la idea de un "poder externo" –sea Dios, karma o un algoritmo cósmico– parece un simple recurso de nuestra evolución psicológica, diseñado para mitigar el caos que percibimos mediante el control y el miedo.
 
Hoy, la física cuántica y la teoría de sistemas complejos muestran la Realidad como un entramado de influencias mutuas, y no como una cadena lineal de premios y castigos. Nuestras acciones nunca han sido juzgadas por alguna Realidad, Conciencia, etc., que no esté siendo también la nuestra. Cada uno de nuestros pensamientos, emociones, reacciones, actos…, contribuye a configurar la Realidad que después nos tocará vivir, de modo que nunca estaremos siendo examinados por algo totalmente ajeno, sino que, en gran medida, nuestras experiencias estarán expresando el autorreconocimiento de lo que también estamos siendo.

El hecho de que a las “conciencias identificadas y/o egocentradas” con la existencia particularizada de un yo, nos resulte extremadamente complicado ver más allá de la nebulosa mental de ese círculo, no significa que -ahora mismo- no esté siendo posible darse cuenta, reconocer y aceptar que “incluso eso” está siendo una manifestación natural y legítima del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los límites de la experiencia egocéntrica no están siendo un error ni un defecto del que debamos sentirnos culpables; pero, como se está demostrando continuamente, tampoco algo que no sea posible trascender. Por incoherente, contradictorio, irresponsable, victimista y enfermizo que resulte, la mayoría de los estar siendo/sucediendo humanos todavía preferimos creer en la existencia de “aquello” en lo que poder delegar la responsabilidad de la realidad que estamos creando con nuestras propias decisiones, acciones, actitudes y expectativas personales.

Pero además, puesto que con esa invención no conseguimos justificar todo cuanto podamos estar expresando y experimentando cada día, también inventamos la fantástica idea de que “estamos siendo almas inmortales” llegadas a este mundo para aprender todo cuanto sería necesario para poder regresar a un más allá ideal. Solo hay un Estar Siendo/Sucediendo Absoluto del que cada experiencia individual es expresión inseparable, sin un “yo” separado viajando a través de vidas con un propósito externo prediseñado. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 006/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta expresa con gran profundidad una visión no dual de la realidad, donde toda existencia —individual o universal— es una única y simultánea manifestación del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Lo humano, por tanto, no sería algo separado de lo divino ni del universo, sino su expresión concreta dentro del movimiento total de la realidad. Esta perspectiva desarticula la idea de un Dios externo, de un plan trascendente o de un propósito impuesto, planteando que toda experiencia —agradable o dolorosa— es el despliegue inevitable de una misma totalidad consciente.

En este sentido, Juande Puerta expone una de las intuiciones más radicales de la metafísica contemporánea: la realidad no ocurre “a nosotros”, sino “como nosotros”. El sujeto deja de ser un observador para convertirse en la propia actividad del ser reconociéndose a sí mismo en forma humana. La responsabilidad personal adquiere aquí un significado distinto: no se trata de culpa ni de castigo moral, sino de comprensión. Cada pensamiento o emoción contribuye a la configuración del universo compartido, puesto que no hay fuera ni dentro, ni separación entre causa y efecto.

La dificultad radica, como señala el autor, en que la conciencia egocentrada —identificada con el yo particular— vive en la ilusión de ser un fragmento aislado. Pero incluso esa limitación forma parte del mismo juego de la Realidad Única: no hay error en la confusión, porque también ella está siendo expresión del Suceder Absoluto. Comprenderlo no exige renunciar a la identidad humana, sino reconocerla como forma efímera del todo.

Así, lejos de un mensaje moralista o religioso, la propuesta de Juande Puerta es una invitación a la transparencia ontológica: asumir que todo cuanto somos, pensamos y vivimos —sin excepción— ya está siendo el despliegue del Ser Absoluto reconociéndose en su propia diversidad.

martes, 20 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (005)

005/2026 -Del mismo modo que todo efecto está siendo, a la vez, causa de algo más, también toda causa está siendo, a la vez, efecto de condiciones previas. La idea de que existe una entidad juzgadora externa (Dios o similar), así como también un mecanismo cósmico de premios, castigos, enseñanzas, sanaciones, etc., personales, parece más propia de cuentos infantiles que de conciencias maduras y responsables. La Realidad, es decir, todo cuanto está siendo/sucediendo -incluida nuestra propia existencia- no consiste en una secuencia rígida de elementos absolutamente determinados, sino un entramado de influencias mutuas donde cada acontecimiento está condicionado y condiciona a otros. Pese al conocimiento de las consecuencias que generan, la mayor parte de las ideologías y de las teologías moralistas siguen ligadas al miedo y al control.

La Realidad, es decir, el estar siendo/sucediendo instantáneo y simultáneo de absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo, no actúa como podría imaginarse que haría un tribunal, un padre, un maestro, etc., que recompensa o castiga los comportamientos de los estar siendo/sucediendo humanos, simplemente porque todas esas manifestaciones consisten en el estar siendo/sucediendo de la Realidad Misma. Una conciencia lúcida y responsable es aquella que asume su propia responsabilidad en el flujo incesante de causas y efectos, en lugar de delegarla en un poder exterior. Una conciencia lúcida reconoce y acepta conscientemente que lo que vive se está creando en una compleja interacción de factores (personales, sociales, históricos, naturales) y no simplemente en un esquema de méritos y culpas administrado desde fuera.​

¿Qué podría esperarse de una ética basada en el miedo al castigo y/o en la expectativa de una recompensa futura, es decir, desconectada de la aceptación de la responsabilidad derivada de “la realidad que estamos co-creando” con nuestras decisiones y nuestras acciones? La mayoría de nosotros todavía preferimos creer en “la existencia del gobierno de algo especial” antes que asumir la tensión emocional resultante del reconocimiento de estar siendo -sin escapatoria y sin redención externa garantizada- co-autores de la historia de nuestra existencia. Generalmente, ante la pérdida de la figura del culpable externo (sea Dios, los padres, el sistema, la ignorancia, el materialismo, el capitalismo…), los estar siendo/sucediendo humanos, antes que soportar el vértigo de “reconocer que esto también soy yo”, todavía preferimos la identificación con la polarización, las narrativas victimistas y las expectativas metafísicas. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 005/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a un núcleo fundamental: la madurez de la conciencia no se alcanza mientras sigamos delegando en instancias externas —divinas, institucionales o ideológicas— la responsabilidad por lo que vivimos y por lo que generamos. Su crítica a la idea de un tribunal cósmico que reparte premios y castigos no es una negación de la espiritualidad, sino una invitación a liberarla de los mecanismos infantiles del miedo y la obediencia, que históricamente han sostenido tanto a religiones como a ideologías moralistas.

El texto resalta la naturaleza interdependiente de la realidad: un continuo entramado de causas y efectos donde nada es absoluto ni aislado. Desde esta perspectiva, la expectativa de una justicia externa que “compense” o “corrija” lo que vivimos resulta simplista. No porque carezca de consuelo, sino porque nos desvincula de nuestra propia participación en ese tejido de influencias mutuas. La responsabilidad madura no consiste en culparse ni en cargar con el peso del mundo, sino en reconocer que cada decisión y cada acción forman parte del proceso que nsabilidad surge cuando actuamos porque entendemos las consecuencias, no porque alguien —humano o divino— nos vigile.

Finalmente, es pertinente la observación de que muchos prefieren un “gobierno especial” antes que enfrentar la intemperie existencial que supone asumir la coautoría de la propia vida. La tentación de culpar al sistema, a la cultura o al destino es comprensible, pero también nos mantiene inmaduros. Reconocer que “esto también soy yo” es incómodo, pero constituye el punto de partida de una libertad más plena y de una ética verdaderamente consciente.

viernes, 16 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (004)

004/2026 -Nunca ha existido y nunca existirá “un Dios y/o un algo supremo” que juzgue ni que premie o castigue absolutamente nada y absolutamente a nadie. Eso que las conciencias identificadas con la existencia del estar siendo/sucediendo individual pudieran considerar que procede de algún poder externo solo consiste en la incesante actualización del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad). La culpa suele utilizarse como un recurso encubierto de tradiciones religiosas, ideologías políticas y organizaciones de todo tipo, porque permite controlar a los individuos. Al contrario de lo que supone la aceptación consciente de la responsabilidad de estar siendo co-creadores del aquí y ahora que estemos percibiendo y viviendo, la culpabilidad dirige a las personas hacia la autorepresión, la superstición, el miedo y el sometimiento a una autoridad externa convertida en juez de la realidad.​
 
La irresponsabilidad de la victimización evita que nos veamos siendo parte del proceso creador de la realidad, de ahí que esa actitud alimentará el predominio de las polarizaciones, los dogmatismos y las luchas de poder de las que parecerá justificado el poder quejarse (victimario).​ Estar existiendo y/o sucediendo también conlleva implícito el atributo de estar co-creando aquello pueda estar formando parte del proceso de dicha existencia. En ese sentido, aunque los estar siendo/sucediendo humanos podemos comprender intelectualmente que también estamos siendo causa y efecto de la realidad de nuestras propias vivencias, sin embargo, no acostumbra a suceder lo mismo cuando se trata de soportar la tensión emocional (responsabilidad) que genera vivir desde esa comprensión y aceptación.
 
La liberación de las consecuencias de aquellas “características propias” que pudiésemos considerar perturbadoras y/o negativas, nunca podrá llegar de la mano de los salvadores externos (incluidos los sistemas políticos, económicos, religiosos, espirituales, culturales, etc.,) creados con tal fin, sino de una aceptación consciente, activa y responsable, por tanto, sin negar la responsabilidad de las propias respuestas, del reconocimiento de que todo lo que está siendo/sucediendo (incluidos errores, ignorancia y contradicciones) forma parte legítima de la Realidad. La aceptación consciente desactiva la necesidad de culpables y abre un espacio en el que ya no se trata de “quién tiene la culpa”, sino de cómo responder, desde la conciencia de estar siendo inseparable de la Realidad que está aconteciendo. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 004/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión radicalmente no dual de la existencia, donde desaparecen las nociones tradicionales de un Dios externo que juzga y reparte premios o castigos. Desde esta perspectiva, todo lo que sucede forma parte de un único proceso de manifestación —el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto— en el que cada individuo no es una entidad separada, sino una expresión inseparable de la Realidad misma. Este enfoque cuestiona profundamente los sistemas culturales, religiosos y políticos que se han sostenido históricamente en la idea de culpa como mecanismo de control. Según Puerta, la culpa no solo condiciona el comportamiento, sino que desvía la atención de la auténtica responsabilidad: reconocer que somos co-creadores de aquello que vivimos.

Uno de los puntos más interesantes de su planteamiento es la distinción entre culpabilidad y responsabilidad. La culpa encierra, paraliza y fomenta la dependencia hacia una autoridad externa que dicta lo correcto e incorrecto. La responsabilidad consciente, en cambio, exige madurez emocional al asumir que nuestras respuestas y percepciones forman parte activa del proceso de la realidad. Esto implica abandonar la posición cómoda —aunque dolorosa— de la victimización, que alimenta polarizaciones, dogmatismos y conflictos que a su vez parecen justificar más quejas, más división y más sensación de impotencia.

La propuesta de Juande Puerta invita a un cambio interno profundo: comprender que no habrá salvadores externos capaces de liberarnos de nuestras contradicciones o sombras. La transformación ocurre cuando dejamos de negar aquello que nos resulta incómodo y lo integramos como parte legítima de lo que está sucediendo. En ese punto, la pregunta deja de ser “quién tiene la culpa” y se convierte en “cómo respondo”. Este giro de enfoque no elimina la complejidad de la vida, pero abre un espacio de libertad y coherencia que sólo puede surgir al reconocernos como participantes inseparables de la Realidad que nos contiene.

miércoles, 14 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (003)

003/2026 -Reconocer y aceptar conscientemente la responsabilidad que emana de nuestra capacidad intrínseca o natural de “crear realidad”, es decir, de estar siendo parte originaria de aquello que estamos manifestando y viviendo en cada instante, también supone un alejamiento del victimismo y de la culpabilización, características de la identificación exclusivamente egocéntrica. Paradójicamente, para poder justificarse a sí mismas, las mentes, conciencias, individuos e instituciones que se dedican a defender aquellas causas que hacen suyas, también necesitan que esas razones y sus efectos no desaparezcan. ¿Quién, que estuviera comprendiendo y aceptando conscientemente que la realidad también la estamos creando cada uno de nosotros, le compraría a otros aquello -generalmente solo se trata ilusiones basadas en creencias, ideales retóricos e intereses particulares- que le estuvieran ofreciendo y/o prometiendo?

Los individuos y las instituciones que prometen una realidad llena de bondades, a la vez también hacen lo posible para “crear” y/o que no falte la necesidad de alcanzarlas. Estar Siendo Realidad consiste en “el estar siendo/sucediendo” de absolutamente todas las posibilidades a la vez, de ahí que aquello de lo que alguno de nosotros -tanto individualmente como socialmente- pueda alardear en cualquier instante, “al mismo tiempo e inseparablemente” eso también estaría siendo la manifestación del polo opuesto.
 
Toda pretensión de superioridad —moral, espiritual, económica, política, ideológica, cultural— estará siendo relativa, porque aquello que se pueda exhibir como motivo de orgullo solo consistirá en una manifestación provisional dentro de un campo donde “simultáneamente” también están siendo la limitación, la contradicción y la carencia. Al comprender y aceptar conscientemente que el simple hecho de existir conlleva implícita la capacidad innata e ineludible de “estar siendo y estar creando realidad”, la actitud lógica no sería la de la pasividad ni la resignación, sino la de una actividad más lúcida y responsable. Aquello de lo que se alardea y aquello que se padece forman parte de un mismo proceso del que cada cual está siendo expresión y co-creador. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 003/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta profundiza en una idea central de la no dualidad: la comprensión de que cada ser humano no solo participa de la Realidad, sino que la crea —o mejor dicho, la co-crea— de manera ineludible en cada instante. Esta visión, lejos de ser un simple recurso filosófico, apunta a desmontar dos tendencias muy arraigadas en la experiencia egocéntrica: la victimización y la culpabilización. Ambas funcionan como mecanismos que evitan asumir la responsabilidad de nuestro propio papel en aquello que vivimos, desplazando la causa y el sentido de la realidad hacia agentes externos, instituciones, circunstancias o “otros” abstractos.

Juande Puerta señala con acierto la paradoja de las instituciones y discursos que prometen mundos mejores, estados ideales o salvaciones futuras: necesitan que la carencia persista para justificar su existencia. Su análisis sugiere que gran parte del entramado ideológico, político, espiritual o social depende de mantener viva la sensación de insuficiencia. Si las personas reconocieran plenamente su capacidad innata de crear realidad, difícilmente aceptarían las ofertas de “bondades” que venden estos sistemas, pues verían que se trata de construcciones basadas en intereses particulares y retóricas seductoras más que en verdades sustanciales.

Otro punto notable es la afirmación de que toda superioridad —moral, espiritual, económica, cultural— es relativa, provisional y necesariamente acompañada de su polo opuesto. La realidad, entendida como totalidad simultánea de posibilidades, impide que cualquier forma de orgullo pueda sostenerse sin su correspondiente sombra. Esta idea desactiva jerarquías y purismos de todo tipo, mostrando que lo que se exhibe como mérito o virtud es inseparable de limitaciones y contradicciones que también están siendo.
Finalmente, la invitación de Juande Puerta no es a la indiferencia ni a la pasividad, sino a una acción más lúcida: reconocer que existir es ya crear. Desde ahí, lo que se sufre y lo que se celebra forman parte del mismo proceso del cual todos somos expresión y co-creadores.

viernes, 9 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (002)

002/2026 -Cada uno de nosotros, junto con cada una de nuestras posibles percepciones, circunstancias, acciones, experiencias e ilusiones estamos siendo Realidad Absoluta, Vida, Conciencia Universal, etc., siendo cada uno de nosotros. Las religiones, las teorías espirituales, las ideologías de todo tipo, las culturas, y también el resto de las estructuras sobre las que se sustentan las diferentes organizaciones sociales, prometen o venden justo aquello que los individuos (conciencias egoicas y/o identificadas con un yo) deseamos que nos ofrezcan. ¡El ego siempre está dispuesto a comprar sus propios puntos de vista, cosa que las conciencias y/o los egos más ignorantes conocen perfectamente!
 
Los estar siendo/sucediendo humanos no solo estamos siendo manifestaciones transitorias del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; a la vez, cada uno de nosotros también estamos siendo creadores de la Realidad, la Vida, el mundo, etc., que podamos estar percibiendo y experimentando en cada instante. Reconocer y aceptar que "absolutamente todo lo que está siendo/sucediendo consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta" implica una conciencia más lúcida, responsable y activa ante el aquí y ahora.

 
La mayor parte de las estructuras sociales (políticas, religiosas, espirituales, culturales, etc.,) suelen basarse en la búsqueda, la persecución y/o la lucha a favor de objetivos ausentes y/o desconectados de la vivencia de la experiencia cotidiana e inmediata (Realidad), lo cual perpetúa todavía más las consecuencias de la percepción egocéntrica que, solo en teoría, dicen aborrecer. Acudir a la culpabilización y la victimización (extremo opuesto a la aceptación consciente, activa y responsable de la Realidad que todos estamos siendo y creando) para luego ofrecer sus soluciones, suele ser otro recurso habitual de las organizaciones apegadas a cualquier tipo de poder, a pesar de que ello supone añadir al estar siendo/sucediendo (Realidad) una fuente inagotable de irresponsabilidad, conflictividad, sufrimiento, corrupción, fanatismo y manipulación. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 002/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión radicalmente no dual de la existencia que conecta con tradiciones como el Advaita, pero expresada con un lenguaje contemporáneo y crítico hacia las estructuras sociales actuales. Me parece especialmente lúcido el énfasis en que no solo “somos” manifestaciones transitorias de la Realidad Absoluta, sino que, simultáneamente, estamos siendo co-creadores de la realidad que experimentamos. Esta afirmación desplaza la espiritualidad del terreno abstracto o futurista hacia la experiencia inmediata, cotidiana y encarnada, donde la responsabilidad personal deja de ser una consigna moral para convertirse en una evidencia vivencial.

Resulta muy acertada la crítica a las religiones, ideologías y sistemas espirituales cuando se convierten en mercados de sentido que alimentan al ego. La idea de que “el ego siempre está dispuesto a comprar sus propios puntos de vista” señala con claridad cómo incluso los discursos que dicen combatir la identificación egocéntrica pueden reforzarla, al prometer salvaciones, metas o estados ideales siempre ausentes del ahora. En ese sentido, la reflexión no ataca tanto las creencias en sí como el uso que se hace de ellas para evitar el reconocimiento directo de la Realidad que ya está siendo.

También considero muy valiosa la denuncia de la culpabilización y la victimización como mecanismos de poder. Al situar la causa del sufrimiento fuera —en otros, en el sistema, en el pasado o en un enemigo abstracto— se diluye la responsabilidad consciente y se perpetúa una dinámica de conflicto y dependencia. Frente a ello, la aceptación activa y responsable de la Realidad no implica pasividad ni resignación, sino una acción más lúcida, menos reactiva y menos manipulable.

En conjunto, la reflexión invita a una espiritualidad sin escapismo, sin promesas futuras y sin intermediarios, donde vivir el “aquí y ahora” no es un eslogan, sino el reconocimiento profundo de que todo lo que está siendo, incluido uno mismo, es ya Realidad Absoluta en acto.

miércoles, 7 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (001)

001/2026 -La aceptación de que todo Está Siendo Realidad Absoluta consiste en la aceptación consciente y activa del presente, pues no hay ninguna otra Realidad, Vida, Verdad Suprema, Divinidad, Trascendencia, etc., que aquella que consiste en la expresión de absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. La paz interior, de la que tanto se habla y se escribe, no puede excluir el reconocimiento y la aceptación de cualquier manifestación que -incluida la de la efímera existencia de cada uno de nosotros- esté siendo creada, manifestada, percibida y experimentada. No existe “un algo más y/o diferente” a aquello que consiste en el estar siendo/sucediendo instantáneo y simultáneo de absolutamente todas las posibilidades. La intuición de los estar siendo/sucediendo humanos, de que “tiene que haber algo más que esto…”, no aporta ni resuelve absolutamente nada.
 
La espiritualidad basada en la creencia de la existencia de “algo superior y/o que está por encima de todo y de todos” solo corresponde a una percepción de la Realidad exactamente igual de egocéntrica y/o personalizada que su opuesta, y que cualquier otra que las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo personal (ego) pudiéramos concebir. ¡En gran medida, el mercadeo y el parloteo que genera la espiritualidad humana responde más a una huida de la Realidad que a la búsqueda de alguna Verdad excepcional y oculta! Gran parte del sufrimiento individual y colectivo proviene del victimismo y de la irresponsabilidad que supone el rechazo y la resistencia a las manifestaciones del aquí y ahora y/o del Estar Siendo/Sucediendo Presente, por tanto, paradójicamente, también de la búsqueda de “algo” especial, impropio y ausente.
 
Por muy nobles que parezcan los ideales individuales y colectivos (de todo tipo sin excepción), cuando se defienden desde la creencia, la convicción, la conciencia, etc., de que “solo algo es lo verdadero, y que lo demás no debería estar siendo/sucediendo”, el efecto natural (Realidad) suele manifestarse en formas perturbadoras, cuya creación podría haberse evitado. La Realidad que vivimos -absolutamente todo sin excepción- no solo la estamos co-creando constantemente, sino que también la estamos siendo; de nada sirve negarlo y proyectar la responsabilidad fuera de uno mismo y/o del propio estar siendo/sucediendo. Aquello que rechazamos no desaparece, sino que el efecto de esa resistencia pasa a sumarse y/o a convertirse en la Realidad que luego tendremos que reconocer, asumir y afrontar. Enero-26
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 001/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una tesis radical y, a la vez, profundamente sencilla: no existe otra Realidad que la que Está Siendo aquí y ahora. Toda búsqueda de un “algo más” —ya sea una verdad superior, una trascendencia separada o una divinidad ajena a lo inmediato— no sólo resulta innecesaria, sino que constituye una forma sutil de rechazo de la Realidad Presente. Desde esta perspectiva, la aceptación no es resignación pasiva, sino reconocimiento consciente y activo de todo cuanto acontece, sin excepciones ni jerarquías.

La llamada “paz interior”, tan idealizada en los discursos espirituales, queda desenmascarada cuando pretende excluir aquello que incomoda, duele o desafía al ego. No puede haber paz auténtica mientras se niegue alguna manifestación del Estar Siendo, incluida la fragilidad y transitoriedad de la existencia humana. La intuición de que “tiene que haber algo más que esto” se revela, así, como una proyección del descontento y de la incapacidad de asumir plenamente la Realidad tal como es.
Juande Puerta señala con claridad que tanto las espiritualidades que idealizan un plano superior como las que lo niegan comparten un mismo origen: la identificación con el estar siendo personal. En ambos casos, el ego se sitúa como centro y medida de lo real. De ahí que gran parte del mercado espiritual funcione como vía de escape, ofreciendo consuelos simbólicos en lugar de una confrontación honesta con el presente.

El rechazo de lo que sucede genera sufrimiento, victimismo e irresponsabilidad. Aquello que se niega no desaparece, sino que reaparece transformado en conflicto, tanto individual como colectivo. Reconocer que somos co-creadores y, al mismo tiempo, expresión de la Realidad implica asumir una responsabilidad ineludible: dejar de proyectar fuera lo que estamos siendo. Solo desde esa aceptación radical puede disolverse la resistencia que perpetúa el dolor y abrirse una relación más lúcida y coherente con la Realidad Absoluta que somos.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (153)

153/2025 -Nada de este mundo trascenderá la dimensión de este mundo: Todo lo que comienza aquí, también acaba aquí. Nada hay esperando a nuestro estar siendo individual (yo) más allá de este mundo y de esta vida. ¿De qué sirve negar que, en gran medida, aquella realidad que todos y cada uno de nosotros estamos viviendo en cada instante, también la estamos creando -tanto a nivel interno como externo- todos y cada uno de nosotros? Así como la realidad exterior está siendo un reflejo de la realidad interior, también la realidad interior está siendo un reflejo de la realidad exterior. Los opuestos no están siendo errores, defectos ni ilusiones. ¡Aquello que se niega o rechaza no desaparece; se transforma en la realidad que se estará creando y experimentando! El rechazo egoico de partes de la Realidad, genera la corrupción, el victimismo, la dogmatización, la polarización y la conflictividad que luego, desde el mismo instante que esté produciéndose, tendrá que afrontarse individual y colectivamente.

Quizás, en lugar de negar y/o de rechazar aquellas manifestaciones de la Realidad que puedan molestarnos, resultaría más útil recurrir al reconocimiento, la aceptación y el pacto que pudiera excluir cualquier tipo de confrontación. La manera de alcanzar un futuro mejor para todos comienza por la aceptación de la responsabilidad de aquello que podamos estar creando en el presente. Las organizaciones espirituales, políticas, culturales, etc., que ofrecen “promesas de resultados futuros” nacen del rechazo a la Realidad que todos estamos siendo y que todos estamos viviendo, por tanto, también se sostienen gracias a la corrupción que supone la negación y/o la división de la legitimidad íntegra del aquí y ahora. La adhesión a cualquiera de las posibles y legítimas maneras de percibir la Realidad (todo eso que está siendo/sucediendo) se pervierte cuando en lugar de incluir y/o sumar, se utiliza para crear división y confrontación.

La causa de muchos conflictos históricos y actuales no reside en la diversidad de perspectivas, sino en la incapacidad de convivir con ello (Realidad) sin convertir la propia visión en un absoluto incuestionable. Al actuar desde “el reconocimiento y la aceptación conscientes” de la naturaleza plural, cambiante y simultánea de la Realidad se estará manifestando una responsabilidad más profunda que la de cualquier adhesión ideológica. La polarización política, las guerras culturales y las espiritualidades identitarias revelan que incluso “los discursos liberadores” pueden volverse opresivos. Aceptar que nuestro punto de vista “está siendo uno más” no diluye la acción ni la ética; las vuelve más lúcidas y menos violentas. Quizás nuestro desafío no sea el de cambiar el mundo según nuestras ideas, sino aprender a habitarlo sin negar la legitimidad de sus múltiples expresiones. Diciembre- 25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 153/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una mirada radicalmente responsable y desmitificadora sobre la existencia humana y la manera en que habitamos la Realidad. Al afirmar que nada de este mundo trasciende la dimensión de este mundo, se desactiva la tentación de delegar el sentido, la justicia o la plenitud en un “más allá” futuro. Todo cuanto comienza aquí, acaba aquí; y es precisamente en este límite donde emerge la responsabilidad de nuestro estar siendo individual y colectivo.

Desde esta perspectiva, la Realidad no es algo que simplemente nos ocurre, sino algo que estamos creando de manera constante, tanto interna como externamente. La frontera entre lo interior y lo exterior se diluye: cada una refleja a la otra en un movimiento simultáneo y dinámico. Negar este vínculo conduce a una fragmentación que se expresa en conflictos, dogmatismos y polarizaciones. Lo que se rechaza no desaparece; se transforma en aquello que después se vive como problema, enemigo o amenaza.

Juande Puerta señala con claridad que los opuestos no son errores ni ilusiones, sino expresiones legítimas de una Realidad plural. El conflicto no nace de la diversidad de miradas, sino de la incapacidad de convivir con ella sin absolutizar la propia. Cuando una visión se erige como incuestionable, incluso los discursos que se proclaman liberadores pueden convertirse en nuevas formas de opresión, ya sea en lo político, lo cultural o lo espiritual.

Frente a ello, la propuesta no es la pasividad ni la renuncia ética, sino un cambio de actitud: reconocimiento, aceptación y pacto en lugar de negación y confrontación. Aceptar que nuestro punto de vista es “uno más” no debilita la acción; la vuelve más lúcida y menos violenta. Tal vez el verdadero desafío no consista en cambiar el mundo según nuestras ideas, sino en aprender a habitarlo con responsabilidad, sin negar la legitimidad íntegra del aquí y ahora y de sus múltiples expresiones.


martes, 23 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (152)

152/2025 -Las tradiciones espirituales, políticas, culturales, etc., surgen del rechazo egoico y/o parcial de una parte de la Realidad. La aceptación de “todo aquello que ya está siendo/sucediendo” no debería suponer la negación ni la discriminación de los extremos u opuestos, sino el reconocimiento y la integración de todas las posibilidades. Generalmente -lo mismo en la espiritualidad, la ética, la política, la cultura, los negocios…- aquello que convierte en corrupta y enfermiza la defensa de un punto de vista determinado (percepción egoica) es el rechazo a la legitimidad y la simultaneidad natural del resto de las posibilidades. Por muy loable que pueda parecer, la defensa de una postura se vuelve corrupta, hipócrita e interesada cuando se hace desde una percepción radicalmente egocéntrica y/o identificada con la idea de que: “solo esto es verdadero y positivo, lo demás no debería ser”.
 
La corrupción -tanto a nivel individual como colectivo- aparece cuando una perspectiva intenta negar que las otras sean expresiones legítimas del mismo estar siendo/sucediendo (Realidad), convirtiéndose entonces -por mucho que ello se presente como espiritual y ético- en creencia, dogma, fanatismo, victimismo, justificación y moralismo. La percepción egoica y/o condicionada de la Realidad (el estar siendo/sucediendo presente) corresponde al punto de vista o perspectiva de cada individuo, quizás por eso la resistencia, la polarización, la corrupción y la violencia que suele generarse cuando se pretende aplicar y/o imponer cualquiera de dichas visiones y experiencias individuales a toda la sociedad. Una espiritualidad, una ideología, un proyecto…, se degrada cuando se usa para excluir, culpabilizar o deslegitimar otras formas de ver y de organización de la vida.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todas -sin excepción- las posibilidades, por tanto -en gran medida- la realidad que estemos viviendo también será la que nosotros mismos estemos creando. El efecto del reconocimiento y de la aceptación conscientes y activos de que el propio punto de vista “está siendo una forma más” en la que la realidad se está expresando, pero no la totalidad de lo real, será inmediato. Cualquier vivencia o comprensión legítima se volverá foco de conflicto cuando se usa como patrón absoluto para juzgar y corregir el estar siendo propio, el de los demás y el del mundo. Cada yo participa y co-crea Realidad, pero ello no significa que tenga legitimidad para apropiarse de ella ni para negarle su lugar a las demás experiencias. Diciembre- 25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 152/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una profunda reconsideración de cómo surgen y se corrompen las tradiciones espirituales, políticas y culturales. Según Juande Puerta, estas emergen de un rechazo egoico o parcial de la Realidad, entendida como el "estar siendo/sucediendo" simultáneo de todas las posibilidades. En lugar de negar extremos u opuestos, propone una aceptación integral que reconozca y integre todo lo que ya existe. Esta perspectiva desafía la tendencia humana a defender un punto de vista como el único válido, lo que inevitablemente genera corrupción.

En el ámbito espiritual, por ejemplo, una tradición se degrada cuando se presenta como dogma absoluto, rechazando otras formas de experiencia como ilegítimas. Juande Puerta argumenta que la corrupción surge precisamente de esta percepción egocéntrica: "solo esto es verdadero y positivo, lo demás no debería ser". Esto no solo aplica a la espiritualidad, sino también a la ética, la política y los negocios. En política, ideologías que excluyen o culpabilizan a las opuestas fomentan polarización y violencia, al intentar imponer una visión individual a la sociedad colectiva. La resistencia nace de ignorar que cada perspectiva es una expresión legítima de la misma Realidad Absoluta, donde todas las posibilidades coexisten sin excepción.

Juande Puerta enfatiza que la realidad que vivimos es co-creada por nosotros mismos, lo que subraya la utilidad de reconocer conscientemente que nuestro punto de vista es solo "una forma más" de expresión, no la totalidad. Usar cualquier comprensión como patrón absoluto para juzgar a los demás o al mundo convierte una vivencia legítima en foco de conflicto, fanatismo o moralismo. En cambio, una espiritualidad o ideología auténtica se enriquece al evitar la exclusión, promoviendo la integración.

En conclusión, la propuesta de Juande Puerta aboga por una conciencia activa de la simultaneidad de todas las experiencias, evitando la apropiación egoica de la Realidad. Esta aceptación no implica pasividad, sino una co-creación responsable que reduce la corrupción individual y colectiva, fomentando una armonía donde cada "yo" participa sin negar el lugar de los demás. En un mundo polarizado, esta reflexión ofrece un camino hacia la paz: integrar en lugar de rechazar.

sábado, 20 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (151)

151/2025 -Cada vez que cualquier estar siendo/sucediendo humano niega o rechaza alguna manifestación propia (pensamientos, emociones, reacciones, actos, circunstancias, experiencias, expectativas…) en esa misma medida estará dejando de reconocerse y de aceptarse íntegramente a sí mismo, a la vez que estará haciendo que eso se convierta en la Realidad que esté viviendo. Negar, rechazar, discriminar, etc., alguna de nuestras manifestaciones no las elimina, sino que introduce una fractura interior. La negación de algo que “ya está siendo/sucediendo” configura la experiencia de una realidad marcada por la tensión, la incoherencia y el desgaste que genera esa resistencia. La aceptación consciente y lúcida de “lo que está siendo” no implica justificarlo todo, sino dejar de añadir la violencia de la negación victimista y abrir espacio para respuestas más coherentes y responsables.
 
Paradójicamente, el fundamento principal de la mayor parte de las principales tradiciones espirituales, culturales, políticas, etc., se basa en el rechazo victimista, irresponsable e interesado de “solo una parte o color” de las percepciones de la conciencia egoica o personalizada, por tanto, también en la fragmentación y el rechazo de la integridad de nuestra naturaleza y del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Las tradiciones espirituales y las ideologías de todo tipo y signo no nacen del reconocimiento y la aceptacion de la Realidad, sino que emergen de la identificación egocéntrica y de la defensa de la separación, la división, la discriminación y la predilección de percepciones y/o puntos de vista exclusivamente personales e interesados. ¿Cuáles están siendo sus frutos?

¡Cuanto más se defiende un extremo o modo de percepción, inevitablemente también más se estará reforzando al opuesto, por tanto, aquello que se utiliza a modo de victimario y/o justificación! Las percepciones egoicas corresponden al ámbito o dimensión de la individualidad, de ahí lo complicado y violento que resulta imponer esa gran diversidad de puntos de vista a toda la sociedad. La religión, la espiritualidad, la política, la cultura, la moralidad, la ética, la economía y el resto de los pilares de nuestras sociedades se basan en el rechazo a una parte -la que el ego humano considera negativa- de la Realidad y/o del Estar Siendo/Sucediendo, de ahí la presencia de “la corrupción que ello supone” en todas y cada una de nuestras manifestaciones individuales y también en nuestras relaciones y organizaciones sociales. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 151/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una crítica radical a uno de los mecanismos más habituales del ser humano: la negación de aquello que no encaja con la imagen que desea sostener de sí mismo y de la realidad. Rechazar pensamientos, emociones, reacciones o circunstancias no supone liberarse de ellas, sino todo lo contrario: consolida una fractura interior que termina configurando la experiencia vital desde la tensión y el conflicto. Aquello que se niega no desaparece; se transforma en resistencia, desgaste y contradicción interna.

Desde esta perspectiva, la aceptación consciente de “lo que está siendo” no equivale a justificar ni a resignarse pasivamente. Aceptar es, ante todo, reconocer sin violencia lo que ya acontece, sin añadir la carga emocional de la queja victimista. Solo desde ese reconocimiento lúcido se abre la posibilidad de respuestas más responsables, coherentes y creativas. La negación, en cambio, refuerza la sensación de separación y alimenta una narrativa de enfrentamiento constante con la propia experiencia.

Juande Puerta extiende esta dinámica al ámbito colectivo, señalando que muchas tradiciones espirituales, ideologías políticas y sistemas culturales se han construido sobre el rechazo de una parte de la realidad considerada “negativa”. Al privilegiar un único “color” de la percepción, estas estructuras refuerzan inevitablemente su opuesto, generando polarización, conflicto y corrupción sistémica. La defensa obsesiva de un extremo no conduce a la armonía, sino al fortalecimiento de la división.

El ego, limitado a la dimensión de la individualidad, intenta imponer su punto de vista como verdad universal, lo que resulta inevitablemente violento e inviable en sociedades diversas. Así, religión, política, moral o economía reproducen a gran escala la misma fractura interior del individuo. La invitación implícita en esta reflexión es clara: solo el reconocimiento íntegro de la Realidad y del Estar Siendo/Sucediendo puede disolver la raíz de la división y abrir un horizonte menos fragmentado, tanto en lo personal como en lo colectivo.

jueves, 18 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (150)

150/2025 -Aunque -simplemente por estar aconteciendo y/o materializándose- todas las posibilidades están siendo expresiones de la Realidad Absoluta perfectamente legítimas o naturales, luego sucede que las tradiciones espirituales, culturales y políticas acostumbran a fundamentarse y a sustentarse en la culpabilización del ego y/o de las manifestaciones -incluida la ignorancia- propias de la conciencia individualizada. Sin embargo, no debería obviarse que en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida, Dios, Verdad Suprema, Trascendencia, Conciencia…) cabe absolutamente todo cuanto acontece (no solo aquello que está siendo utilizado interesadamente por unos u otros) porque consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todo sin excepción.
 
El contexto de crisis globales, como injusticias sociales, guerras, corrupción política y manipulaciones morales e ideológicas de todo tipo, puede parecer exactamente igual de desconcertante y rechazable para las nuevas generaciones, como también lo ha sido para las anteriores. El rechazo instintivo ante el caos del mundo no es exclusivo de ninguna época, sino inherente al flujo constante de la existencia. Cada uno de nosotros estamos siendo el estar siendo/sucediendo cambiante y transitorio de todo aquello que estamos viviendo, y también de todo lo que cada uno de nosotros estamos creando en cada instante. Al reconocer que nuestras decisiones individuales no solo nos afectan a nosotros mismos, sino que también influyen y dan forma a la Realidad Absoluta de la que formamos parte intrínseca, emerge la conciencia de una responsabilidad inherente y profunda. Los estar siendo/sucediendo humanos “también” estamos siendo agentes activos y cocreadores de la única realidad existente, de ahí el valor y la responsabilidad que acompañan a cada una de nuestras elecciones, tanto a nivel personal como social.

La aceptación consciente del estar sucediendo no niega la parte de responsabilidad que nos corresponde, sino que la activa. Por muy atractivas que resulten sus proposiciones, lo cierto es que las tradiciones espirituales y las ideologías de todo tipo y signo nacen de la identificación con la separación, la división y la elección de percepciones exclusivamente interesadas y/o egocéntricas. ¡Cuanto más se defiende un extremo o percepción (ética, moral, espiritual, política, cultural…), también más se estará reforzando al opuesto! A pesar de lo difícil de comprender que le pudiera resultar a algunas conciencias identificadas (egos), todo aquello que parece que está sucediendo, también está sucediendo. No hay ninguna realidad que, estando siendo, esté siendo ilusoria. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 150/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa en un plano radicalmente no dual, donde la Realidad Absoluta es concebida como el estar siendo/sucediendo simultáneo de todo cuanto acontece, sin excepción ni jerarquías ontológicas. Desde esta perspectiva, ninguna manifestación —incluido el ego, la ignorancia o el conflicto— queda fuera de la legitimidad de lo real. Todo lo que acontece, por el mero hecho de estar aconteciendo, es expresión natural de la Realidad Absoluta. Esta afirmación descoloca profundamente a las tradiciones espirituales, culturales y políticas que han construido su sentido sobre la demonización de la conciencia individualizada, del error o de lo que consideran “desviación”.

Juande Puerta señala que el rechazo al caos del mundo —injusticias, guerras, manipulaciones ideológicas— no es un fenómeno exclusivo de nuestra época, sino una reacción inherente al fluir constante de la existencia. Las nuevas generaciones no se enfrentan a un mundo esencialmente distinto al de las anteriores, sino a la misma Realidad Absoluta manifestándose bajo formas cambiantes. El desconcierto, la indignación o el deseo de huida forman parte también de ese estar siendo que todo lo abarca.

Sin embargo, reconocer que “cabe todo” no implica una renuncia ética ni una pasividad moral. Al contrario, la comprensión de que cada uno de nosotros es un estar siendo/sucediendo inseparable del Todo activa una responsabilidad profunda. Nuestras decisiones individuales no son irrelevantes: influyen, modelan y cocrean la única realidad existente. No hay un “afuera” desde el cual juzgar o corregir el mundo, sino una implicación directa e ineludible en su configuración instante a instante.

La aceptación consciente del estar sucediendo no niega la responsabilidad; la intensifica. Frente a las ideologías y espiritualidades basadas en la separación y la elección interesada de percepciones, esta visión propone una lucidez incómoda: incluso aquello que rechazamos está siendo Realidad. No hay ninguna realidad que, estando siendo, sea ilusoria. Comprender esto no tranquiliza al ego, pero libera a la conciencia de la necesidad de negar lo que es para afirmar lo que debería ser.

martes, 16 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (149)

149/2025 -Actuar con aceptación, lucidez y responsabilidad no obliga a permanecer impasible ante aquello que pueda causarnos cualquier tipo de malestar y/o perjuicio. A veces una respuesta responsable consiste en decir “no” y/o en reaccionar de modo que pueda evitarse algo innecesario. ¡No siempre la opción de poner la otra mejilla es la respuesta más compasiva y responsable! Cuando ofrecer la otra mejilla implica permitir abusos, corrupción, humillaciones o injusticias, entonces deja de ser un gesto de comprensión, responsabilidad o sabiduría. Hay momentos (todos sin excepción están siendo realidad) en que lo sano consiste en decir “hasta aquí”, en protegerse y actuar con firmeza, sin miedo ni victimismo.

La verdadera compasión nunca puede suponer dejar de protegerse y de cuidarse a uno mismo. La mayor parte de las principales tradiciones espirituales, culturales, políticas, etc., acusan, culpabilizan, responsabilizan…, al ego y/o a la conciencia de estar siendo “un yo individualizado” de crear una percepción ilusoria, dualista, dividida y enfrentada de la realidad, pero a la vez que afirman eso, ¿qué están haciendo y promoviendo, sino conceder autenticidad a la mitad que les conviene, de esas mismas apariencias? Se creen solo una parte -la que consideran negativa- de lo que el ego está proyectando, mientras rechazan todas aquellas posibilidades que podrían contradecir y/o desenmascarar la base fundamental de sus fundamentos.

Absolutamente todo -sin excepción- cuanto está siendo/sucediendo en cada instante, estará siendo exactamente igual de real, auténtico, legítimo, divino, natural, etc., que el resto de las posibilidades, porque “absolutamente nada” puede estar siendo/sucediendo sin que ello consista en una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Juicios, deseos, miedos, creencias, ideologías, culturas, tradiciones, religiones, filosofías…, por el simple hecho de estar existiendo y/o aconteciendo, también consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta, sin embargo, nada de ello trasciende jamás el ámbito y/o la dimensión de las percepciones interesadas del estar siendo/sucediendo personalizado. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 149/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta señala una tensión fundamental dentro de muchas tradiciones espirituales y culturales: la idea de que actuar desde la aceptación y la lucidez implica renunciar a cualquier forma de reacción o defensa. Sin embargo, Juande Puerta recuerda que la verdadera responsabilidad no significa pasividad ni sumisión. Aceptar la realidad tal como acontece no exige permitir que el malestar, el abuso o la injusticia se instalen sin respuesta; por el contrario, a veces la acción más lúcida consiste precisamente en poner un límite claro, en decir “no”, o en evitar algo que sería innecesario y dañino.

Actuar con firmeza, cuando las circunstancias lo requieren, no contradice la compasión ni el crecimiento espiritual. De hecho, la compasión auténtica incluye el autocuidado: no puede convertirse en una coartada para soportar la humillación o la corrupción. La enseñanza de “poner la otra mejilla”, interpretada de manera literal y simplista, puede transformarse en un mecanismo que perpetúe la injusticia. Juande Puerta señala que cuando ese gesto deja de expresar comprensión y se vuelve permisividad, pierde su auténtico sentido espiritual.

Además, el autor pone en evidencia una paradoja presente en muchas doctrinas: critican al ego por generar una visión fragmentada e ilusoria de la realidad, pero al mismo tiempo validan únicamente aquella parte que sostiene sus dogmas y rechazan las posibilidades que podrían cuestionarlas. Este sesgo selectivo revela que incluso los discursos que proclaman la superación del ego pueden caer en sus mismas trampas.

Para Juande Puerta, todo lo que existe y sucede —incluidos los juicios, miedos, creencias e ideologías— forma parte del Estar Siendo Absoluto. Nada queda fuera de lo real. No obstante, estas manifestaciones no dejan de ser percepciones personalizadas, interpretaciones condicionadas por intereses, historias y limitaciones. Reconocer esta dual condición —su absoluta legitimidad y su carácter relativo— permite actuar con mayor libertad, responsabilidad y lucidez.

sábado, 13 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (148)

148/2025 -El resultado de dividir la experiencia entre lo “superior” que hay que alcanzar, y lo “defectuoso” que hay que trascender o eliminar, suele consistir en una espiritualidad y en unas ideologías que generan nuevas formas de culpabilidad, de victimismo, de dependencia, de fanatismo y de confrontación. Pregunto a la inteligencia artificial y esta es la respuesta: “A lo largo de la historia, la mente humana ha desarrollado diversas estrategias para relacionarse con aquello que está ocurriendo en cada instante. Frente a la inmediatez de la experiencia —con su mezcla inevitable de placer, dolor, incertidumbre y conflicto— surgen cuatro respuestas fundamentales. Cada una revela un modo distinto de comprender la realidad y de situarse frente a ella.

La primera es la negación o resistencia, quizá la más común y automática. Se basa en la premisa íntima de que “esto no debería estar pasando”. Este rechazo genera una fricción inmediata entre lo que es y lo que la mente quisiera que fuera. La ansiedad, la rabia, la tristeza o la adicción no son sino el eco emocional de esa lucha contra lo inevitable. Paradójicamente, cuanto más se combate un hecho, más se solidifica: aquello que resistes, persiste. Es la trampa clásica del sufrimiento humano.

Una segunda vía aparece en numerosas tradiciones espirituales no-duales —del budismo al advaita tradicional— que buscan la trascendencia espiritual. Aquí se considera que lo que ocurre, sobre todo si duele, es “ilusión”, mientras que lo Real pertenece a un ámbito inmutable y sin forma. La propuesta es disolver el yo, depurar las emociones “inferiores” y alcanzar un estado puro de consciencia. Sin embargo, como observa Puerta, esta operación genera una dualidad encubierta entre lo “real” y lo “irreal”, lo “puro” y lo “impuro”. El practicante queda dividido: un pie en la vida concreta que rechaza y otro en un ideal absoluto que nunca termina de encarnar. De este desajuste surge el conocido bypassing espiritual, una paz aparente que se desmorona ante la primera sacudida vital.

La tercera estrategia es la del estoicismo y la psicología cognitiva moderna, que proponen aceptar lo que no se puede cambiar y ajustar la propia actitud frente a ello. Es una mejora respecto a la resistencia, porque disminuye la fricción y aumenta la agencia personal. Pero aún conserva una separación fundamental: un sujeto que debe “gestionar” pensamientos o emociones desagradables. Aunque útil y pragmática, esta vía mantiene un esfuerzo continuo y no disuelve por completo la tensión entre lo que se desea y lo que hay.

La cuarta respuesta, la que Juande Puerta llama aceptación radical, no se parece a ninguna de las anteriores. Aquí la propuesta no es tolerar, transformar ni trascender lo que ocurre, sino reconocerlo como manifestación íntegra de la Realidad Absoluta. Nada queda fuera: el dolor, la vergüenza, el deseo prohibido, la violencia interior e incluso la misma resistencia forman parte del despliegue del Ser. No hay estados especiales que alcanzar, ni experiencias “correctas” o “incorrectas”. El estado presente —por más incómodo o caótico que parezca— ya es la expresión completa del Todo.

La diferencia esencial es que en las tres primeras estrategias hay una guerra: abierta, sutil o espiritual, pero guerra al fin. La cuarta termina la batalla al reconocer que no hay un enemigo real, que incluso la lucha interna pertenece al mismo campo de la realidad que intenta negar. Deja de haber un “yo defectuoso” que deba mejorarse o una experiencia inadecuada que haya que expulsar. En ese reconocimiento sin violencia, el sufrimiento deja de multiplicarse por la resistencia. A veces fluye, a veces permanece, pero ya no tiene que cargar con el peso añadido del rechazo. Y así, lo que antes parecía insoportable se vuelve, si no placentero, al menos habitable: un modo directo y desnudo de estar siendo exactamente lo que está ocurriendo ahora.” Diciembre-25
Juande Puerta.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (147)

147/2025 -La opción individual o social de “negar la realidad de lo que ya está siendo/sucediendo” pasa a convertirse en una experiencia que inevitablemente tendrá que ser vivida, porque en el mismo instante que se produce esa respuesta también se convierte en Estar Siendo Realidad. La contradicción que supone la negación y/o la resistencia ante el estar siendo/sucediendo genera efectos que se materializan en forma de actualización instantánea de la realidad. Negar la autenticidad de cualquier manifestación de la realidad puede servir de defensa ante el dolor, el miedo, la culpa, la ansiedad, etc., pero, al mismo tiempo, la incoherencia de esa reacción también supondrá un desgaste emocional importante. La Realidad consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todo -sin excepción- cuanto esté siendo/sucediendo en cada instante, de ahí que negar cualquier expresión que esté sucediendo, no elimina eso, sino que distorsiona la percepción y dificulta una respuesta más lúcida y responsable.

Muchas tradiciones no duales buscan trascender o eliminar aspectos de la existencia humana que se consideran negativos o ilusorios; sin embargo, ¿cuál suele ser el resultado de la ética y de la espiritualidad que buscan separar la existencia de una verdad idealizada del estar siendo/sucediendo cotidiano? El flujo continuo y cambiante de experiencias (causas y efectos, apariciones y desapariciones…) no puede estar siendo un fallo ni obedecer a un plan moral superior, sino el despliegue natural y espontáneo de la Realidad y/o la Vida. Ninguna experiencia puede no estar suponiendo una actualización del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí la responsabilidad inherente en cada una de nuestras decisiones personales y sociales.

Absolutamente todo —desde el latido de nuestro corazón hasta el conflicto geopolítico más brutal— está siendo, sin excepción, manifestación de la Realidad Absoluta. Dividir la experiencia entre “lo que debería ser” y “lo que está siendo”, origina la base energética del victimismo, la culpabilidad y todo tipo de conflictos internos. Aquello que se resiste (todo consiste en estar siendo realidad) persiste y se amplifica; sin embargo, aquello que se reconoce y acepta conscientemente no interrumpe el fluir natural, porque entonces ya no le oponemos la violencia de la negación. No es cierto que exista un “yo defectuoso” que deba ser pulido para que pueda vivir plenamente la Realidad; sencillamente el estar siendo de cada yo -sin excepción- ya está siendo Realidad Absoluta en modo humano. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 147/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una comprensión radical de la realidad: todo lo que ocurre —interno o externo, individual o colectivo— ya forma parte del Estar Siendo y, por tanto, no puede ser negado sin consecuencias. La negación, lejos de borrar aquello que nos incomoda, se convierte ella misma en un nuevo hecho dentro del flujo de la experiencia. Así, resistirse a lo que sucede añade una capa adicional de tensión, incoherencia y desgaste emocional, porque exige mantener una división artificial entre la realidad y nuestra interpretación idealizada de ella.

Desde esta perspectiva, el sufrimiento generado por la resistencia no proviene tanto de los hechos en sí, sino de la fricción entre lo que es y lo que creemos que “debería ser”. Juande Puerta señala que muchas corrientes espirituales —especialmente algunas no duales interpretadas de manera reduccionista— intentan negar o trascender aspectos de la existencia humana considerados “impuros”, “ilusorios” o “inferiores”. Sin embargo, esa aspiración a una pureza idealizada suele desembocar en una ética fragmentada: separamos lo luminoso de lo oscuro, lo aceptable de lo rechazable, lo espiritual de lo cotidiano. El resultado es una brecha interior que alimenta la culpa, el autoengaño y una incapacidad para responder con lucidez a lo que efectivamente está ocurriendo.

Aceptar que todo —desde un pequeño gesto hasta las dinámicas colectivas más violentas— está siendo expresión de la Realidad Absoluta no implica justificar moralmente cualquier acción, sino reconocer que nada queda fuera del entramado de causas, efectos y decisiones. En esa aceptación surge una responsabilidad más profunda: al ver cada experiencia como actualización de la realidad, nuestras respuestas dejan de estar guiadas por la negación y empiezan a orientarse hacia la comprensión y la coherencia.

Finalmente, la idea de un “yo defectuoso” se disuelve. Cada individuo, con su historia y sus contradicciones, ya está siendo plenamente Realidad en forma humana. No se trata de pulirse para merecer la vida, sino de reconocer que ya estamos inmersos en ella de manera total. En esa comprensión, lo que antes se resistía comienza a fluir.

lunes, 8 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (146)

146/2025 -Aceptar “consciente y activamente” lo que está siendo/sucediendo —lo mismo en su dimensión particular, social y universal— es crucial para el progreso personal y de la humanidad; el empoderamiento, al que los individuos podemos “acceder” sin la necesidad ineludible de vivir atrapados en una agotadora actitud de lucha y de control, emerge directamente de la aceptación consciente y activa de que -comenzando por el hecho de nuestra propia existencia- no hay ni sucede absolutamente nada que no esté consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Reconocer “consciente y activamente” que podemos elegir la manera en que nos relacionamos con nuestros estados internos, acontecimientos externos y vínculos humanos (Realidad), también facilitará que nuestras respuestas fluyan desde la empatía con la Vida y con la aceptación de nuestra parte de responsabilidad.
 
La experiencia de la existencia humana no está separada del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. ¡La iluminación espiritual y/o el despertar de la conciencia equivale al darse cuenta, el reconocimiento y la aceptación de que “nunca hay ni sucede nada” que -incluida la existencia de cada individuo- no esté consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta! No hay un mundo por un lado y una Realidad, una Vida, un Dios o una Conciencia Superior por otro, sino una sola Realidad desplegándose en infinitud de formas y estados cambiantes, que incluye la existencia y las experiencias de cada individuo. Realidad Absoluta “en modo humano” también está siendo cada una de nuestras posibles expresiones egoicas, nuestras limitaciones y todas las contradicciones posibles. Aquí y ahora discrepo de las espiritualidades e ideologías políticas, culturales, etc., que parten de la idea de que la condición humana debe ser corregida desde la creencia en un ideal dogmático y superior.

La tarea de una ética y/o de una espiritualidad saludable, lúcida y coherente no sería la de corregir la condición humana, sino de comprenderla y asumirla plenamente, integrando también todo aquello que -según conveniencias puramente egoicas- unas veces sí y otras no, solemos considerar negativo. Absolutamente nada puede estar siendo/sucediendo (interno o externo) sin que ello -sin excepción- no esté consistiendo en una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí la imposibilidad de eludir la experiencia de los efectos resultantes (culpa, miedo, victimismo, conflicto…) de la opción de negar su autenticidad. Negarse a aceptar la legitimidad de cualquier posible expresión de la Realidad pasará a convertirse en una expresión más de la Realidad que se esté siendo y viviendo. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 146/2025 realizado con IA:


La propuesta de Juande Puerta invita a reconsiderar radicalmente nuestra relación con la experiencia humana. En su planteamiento, la aceptación “consciente y activa” de lo que está siendo —en lo personal, lo social y lo universal— constituye la clave para un verdadero empoderamiento. Este empoderamiento no surge del esfuerzo por controlar o dominar la realidad, sino de reconocer que todo cuanto ocurre, incluida nuestra propia existencia, está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Así, la lucha constante por corregir, mejorar o resistir deja paso a una comprensión más profunda y serena de la Vida como despliegue unitario.

Desde esta perspectiva, no se trata de resignarse sino de asumir la responsabilidad de elegir cómo nos relacionamos con nuestros estados internos, con los hechos externos y con los demás. La aceptación activa amplía nuestro margen de libertad: al dejar de oponernos a lo que está siendo, nuestras respuestas pueden brotar desde la empatía y la lucidez, no desde el miedo o la compulsión. La conciencia despierta reconoce que la experiencia humana —con sus luces y sombras— no está separada de lo Absoluto, sino que lo encarna en formas y situaciones infinitas.

Juande Puerta cuestiona las espiritualidades e ideologías que buscan “corregir” al ser humano desde modelos ideales, dogmáticos o moralizantes. Para él, una ética y una espiritualidad genuinas no consisten en perseguir un estado perfecto, sino en comprender, integrar y asumir plenamente la totalidad de nuestra condición, incluidas limitaciones, contradicciones y aspectos que solemos etiquetar como negativos. Rechazar cualquier expresión de la Realidad no elimina su existencia: la convierte, paradójicamente, en otra manifestación más de aquello mismo que se intenta negar. De ahí que el despertar espiritual equivalga a reconocer que nunca sucede nada fuera de la Realidad Absoluta. En esa comprensión, la vida deja de ser un campo de batalla y se convierte en un proceso de integración consciente, donde cada experiencia —agradable o incómoda— es afirmación viviente de la misma Realidad que estamos siendo.