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miércoles, 18 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (014)

014/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta, Vida, Dios, etc., consiste en el estar siendo/sucediendo instantáneo y simultáneo de absolutamente todas -sin excepción- las manifestaciones posibles, por tanto, independientemente de que se reconozca o no, también está siendo el ego humano y cada una de sus expresiones. La Realidad -todo eso que está sucediendo en cada instante- incluye cada pensamiento, cada emoción, cada decisión, cada acto, cada experiencia y cada expectativa humana. Reconocer y aceptar que la particularidad no significa separabilidad no elimina la ley de causa/efecto ni la responsabilidad de nuestras acciones. Una visión no-dual de la Realidad no sirve para lavarse las manos: cada expresión también está contribuyendo a configurar la realidad que luego vivimos nosotros y los demás.
 
Reconocer que la tendencia habitual de la conciencia identificada con un estar siendo/sucediendo individual (yo egoico), sea la de crear una percepción fraccionada y victimista de la Realidad (“Esto no debería estar pasando…” “Temo que aquello pueda suceder…”) así como la de proyectar responsabilidades en causas ajenas, seguramente ayudaría a evitar la creación de algunas situaciones dolorosas, y también, aunque ello no cambiaría el pasado, sí facilitará la posibilidad de verlo de otra manera. Para que todo -sin excepción- consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, nunca falta nada por suceder: siempre está siendo todo lo que está sucediendo. El suceder no es un medio para llegar a la Realidad Absoluta. Al mundo no le falta absolutamente nada para estar siendo Realidad.

La Realidad no está esperando la corrección que pueda llegar con los cambios, porque no está incompleta. Estamos siendo -a la vez- individualidades egoicas y Conciencia Universal de ahí la dualidad y la contradicción simultánea de nuestras percepciones y de nuestras aspiraciones. El estar siendo/sucediendo humano no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, sino siendo/sucediendo “lo Mismo” a la vez. ¿Acaso la percepción y la experiencia egocéntrica de carencia, conflicto, victimismo, culpabilidad, miedo…, no está coexistiendo con la percepción y la experiencia de sus opuestos? La dualidad que percibimos y experimentamos los estar siendo/sucediendo humanos no está siendo un error contra el que debamos luchar, sino un efecto de nuestra naturaleza que merece reconocimiento y aceptación. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 014/2023 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se mueve con coherencia dentro de una visión no-dual claramente emparentada con el Advaita, pero introduce un matiz que me parece especialmente valioso: no usa la no-dualidad como escapatoria, sino como integración radical. Su insistencia en que todo —incluido el ego, la confusión, el miedo o el victimismo— está siendo Realidad Absoluta evita una de las trampas más frecuentes del discurso espiritual: negar lo humano en nombre de lo absoluto.

Me resulta lúcido el modo en que afirma que reconocer la no-separabilidad no elimina ni la causalidad ni la responsabilidad. Aquí hay una postura ética clara y poco complaciente: no se trata de decir “todo es Uno, así que da igual lo que haga”, sino precisamente lo contrario. Cada acto, pensamiento o emoción está siendo Realidad expresándose y, por tanto, tiene consecuencias. La no-dualidad no exonera; compromete.

También es sugerente la idea de que el “suceder” no sea un medio para alcanzar la Realidad, sino la Realidad misma sucediendo. Esto desmonta la narrativa progresiva y teleológica tan arraigada —la idea de que “falta algo”, de que hay que corregir el mundo o a uno mismo para que por fin sea completo— y coloca la atención en el reconocimiento de lo que ya es, sin negar que haya dolor, conflicto o aspiración de cambio.

La coexistencia simultánea de la vivencia egocéntrica de carencia con la plenitud de la Conciencia Universal es, quizá, el núcleo más potente del texto. No se resuelve la contradicción: se acepta. La dualidad no aparece como un error a erradicar, sino como un efecto natural de nuestra condición humana. Esto libera de la lucha contra uno mismo y abre la posibilidad de una mirada más compasiva, menos idealizada y más honesta.

En conjunto, la reflexión invita a una espiritualidad encarnada: no huir del mundo ni del yo, sino reconocerlos como expresiones legítimas —aunque contradictorias— de lo Mismo que está siendo. Y eso, paradójicamente, puede ser lo más transformador.

jueves, 29 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (008)

008/2026 -Para sentir la presencia de lo Absoluto no es necesario salir del mundo fenoménico de la cotidianidad, porque -incluidas las experiencias más egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes de cada estar siendo humano- lo Absoluto también está siendo el suceder de todo eso. No hay niveles supremos de existencia a parte de la Realidad que “simultáneamente” está manifestándose en todas y cada una de las formas posibles. La idea y el juicio de que “esto no debería estar pasando” deja al descubierto el victimismo metafísico y egocéntrico propio de las conciencias identificadas con una realidad distinta a la Realidad. Paradójicamente, la identificación con la posibilidad de la existencia de un alma trascendente y/o que sobrevive para prolongar el yo individual, se revela como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que se pretende superar.
 
Comenzando por el propio estar siendo/sucediendo, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo cuando, donde y de la manera exacta que todo está siendo: no hay más posibilidades, por la simple razón de siempre está siendo todas las posibilidades a la vez. Igual que -salvo en forma de creencia egoica y dogmática- no existe el alma que trascienda los límites naturales de nuestra efímera existencia, así tampoco existe la voluntad de Dios. Si Dios (Realidad Absoluta) tuviera voluntad, entonces cualquiera -como suele ocurrir a nivel individual y colectivo- podría elegir la opción de atribuirle a Dios la autoría y la responsabilidad de las cosas que suceden y también de las que no suceden.

No hay ni sucede nada que no consista en la continuidad del estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo (Realidad Absoluta). La Realidad siempre está siendo todos los cambios y transformaciones que están sucediendo. Los cambios no cambian que todo, sin excepción, esté siendo Realidad. Responder con reconocimiento y aceptación del estar sucediendo facilita la posibilidad de vivir con mayor consciencia de sus causas y efectos, sin necesidad de recurrir a la tutela del victimismo y la culpabilización. Nada cambiará que nuestro estar siendo/sucediendo individual incluya todas sus causas y todos sus efectos. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 008/2026 realizado por IA:

Esta reflexión presenta una perspectiva filosófica profunda y coherente que aborda la inmanencia de lo Absoluto dentro de la totalidad de la existencia cotidiana. La propuesta central es que la realidad fenoménica, con todas sus imperfecciones y conflictos, es la manifestación completa de lo Absoluto, eliminando la necesidad de buscar niveles de existencia "supremos" o trascendentes.

Me parece una postura que resuena con tradiciones panteístas o monistas, donde la distinción entre lo sagrado y lo mundano se disuelve. La idea de que "todo" es lo Absoluto, incluidas las experiencias "egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes", es una invitación a la aceptación radical de la realidad tal cual es. El texto argumenta eficazmente que el juicio de que "esto no debería estar pasando" revela un "victimismo metafísico", una resistencia egocéntrica a la naturaleza integral y simultánea de la realidad.

La crítica a la idea de un "alma trascendente" que prolongue el yo individual es particularmente incisiva, al desenmascararla como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que busca superar. Esta coherencia interna refuerza la tesis de que la identificación con la permanencia individual es una barrera para reconocer la naturaleza transitoria y unificada de todo ser/suceder.

La negación de la "voluntad de Dios" (o de la Realidad Absoluta) es otro punto fuerte, ya que evita la trampa de la atribución de responsabilidades externas y fomenta la responsabilidad individual y colectiva. Al aceptar que todo es la continuidad del "estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo", se abre la posibilidad de vivir con mayor conciencia de causas y efectos, sin recurrir al victimismo.

En resumen, la reflexión es una invitación a la aceptación radical y consciente de la realidad inmanente, despojando la existencia de juicios trascendentales y fomentando una vida vivida en la inmediatez del presente continuo. Es una visión liberadora que desarma el ego y promueve una integración total con el flujo de la existencia.

martes, 27 de mayo de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (069)

069/2025 -Nisargadatta: “En la oscuridad y el silencio la Realidad es encontrada.” -La idea de que la verdad o la comprensión profunda de la Realidad se revela a través de la meditación, la introspección y la reflexión en la quietud y la oscuridad, deja al descubierto la vieja creencia de que Estar Siendo Realidad consiste en estar siendo algo excepcional que necesita ser buscado y descubierto siguiendo determinados procesos. La Realidad no se encuentra únicamente en la quietud o el silencio, pues consiste en el estar siendo de absolutamente todo eso que -sin excepción- está sucediendo en cada instante. ¡Nunca nadie ha sido ni ha vivido algo, que ello no consistiera en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto! No hay necesidad de buscar ni de encontrar aquello que consiste en el estar siendo de absolutamente todo cuanto -incluido el deseo de búsqueda, la oscuridad, el silencio, el ruido, los cambios, etc.,- ya está siendo/sucediendo.

El yo humano, a la vez que también todas sus percepciones, manifestaciones, experiencias y expectativas, están siendo expresiones inseparables de la Realidad Absoluta. Por mucho que pueda creerse y enseñarse lo contrario -posibilidades que estarán siendo tan válidas como las demás- para estar siendo Realidad Absoluta no hay necesidad de alcanzar un estado especial. Las partes y/o las particularidades están reflejando el todo porque -sin excepción- el todo siempre está manifestándose plenamente en cada particularidad. Vivir sin darse cuenta y/o sin reconocer que no hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, también consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta.

Cuando Nisargadatta expone que “Esta sensación de presencia es irreal, como un sueño…” vuelve a dejar al descubierto una percepción excluyente y discriminada de la Realidad. Cierto que los sueños -igual que la presencia del yo, junto con el resto de las percepciones y experiencias humanas- se desvanecen y dejan paso a otras manifestaciones, pero eso no significa que -incluida la percepción de irrealidad- mientras eso ha estado siendo/sucediendo -por muy efímero que fuese-, no estuviera consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Todo está surgiendo y/o sucediendo simultáneamente, como una única Realidad en continua transformación. Ni tan siquiera el carácter onírico o transitorio de la presencia, excluye eso de estar siendo parte de la Totalidad Absoluta. El sueño, la vigilia, lo ilusorio y lo permanente están siendo modos simultáneos del Estar Siendo Absoluto. Mayo-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 069/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta, inspirada en Nisargadatta, invita a replantear la búsqueda de la Realidad. Tradicionalmente, se asocia la verdad profunda con estados excepcionales alcanzados mediante meditación, silencio o introspección. Sin embargo, Juande Puerta desafía esta noción al afirmar que la Realidad no requiere ser buscada, pues ya es todo lo que sucede en cada instante. Esta perspectiva disuelve la idea de que la Realidad es algo separado o exclusivo, revelando que cada experiencia, percepción o manifestación —desde el silencio hasta el caos— está siendo una expresión inseparable del Estar Siendo Absoluto.

La propuesta de Juande Puerta subraya que no hay nada fuera de la Realidad. El yo humano, con sus deseos, expectativas y creencias, no es una entidad aislada, sino una manifestación del todo. Incluso la sensación de irrealidad, como los sueños o la transitoriedad de la presencia, forma parte de esta Totalidad Absoluta. Al considerar que “todo está surgiendo simultáneamente”, Juande Puerta elimina las dicotomías entre lo ilusorio y lo permanente, lo onírico y lo real. Todo, sin excepción, está siendo el Estar Siendo Absoluto en continua manifestación y continua transformación.

Esta visión libera de la necesidad de alcanzar un estado especial para “encontrar” la Realidad. Vivir sin reconocer esta unidad no disminuye su verdad: incluso la ignorancia es una expresión de la Realidad. La frase de Nisargadatta sobre la presencia como un sueño, aunque apunta a su carácter efímero, no la excluye de la Totalidad. Así, la reflexión de Juande Puerta nos invita a abrazar cada instante como una manifestación plena de la Realidad Absoluta.