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sábado, 27 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (046)

046/2026 -No hay otra Realidad Absoluta (el Estar Siendo/Sucediendo Universal) salvo aquella que consiste en la manifestación inmediata o instantánea de cada particularidad, de ahí que, siempre en la medida que ello va reconociéndose y aceptándose conscientemente, también aumenta la comprensión de que Estar Siendo Realidad Absoluta incluye todas las posibles elecciones que cualquier individuo esté manifestando en cada momento. La opción humana de acudir al teatro de las intermediaciones de cualquier índole (religiosas, políticas, ideológicas, culturales…) y/o de alguna de las infinitas formas de evasión imaginables, demuestra que, mientras dichas elecciones están expresándose, también todas están siendo manifestaciones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Nunca ha sucedido, y nunca sucederá, absolutamente nada que ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, por tanto, sin excepción e incluido cualquier juicio, resistencia, etc., al respecto, Realidad Absoluta está siendo exactamente todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. Desde el estar siendo/sucediendo de la posibilidad que sea considerada la más insignificante posible, hasta el estar siendo/sucediendo de la posibilidad que sea considerada como la más extraordinaria o suprema posible, todas “por igual” están consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta.

Desde que aparece hasta que desaparece, la conciencia identificada con la experiencia del estar siendo/sucediendo egoico o individualizado, a la vez y sin separación ni distinción real, también está siendo la conciencia del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. ¡No dos: percepción de estar siendo particularidad y de Estar Siendo Totalidad a la vez! Así como, lógicamente, la resistencia -consciente o inconsciente- ante el fluir natural del incesante Estar Siendo/Sucediendo Universal (Todo uno) genera en la conciencia identificada o egocéntrica la percepción y la experiencia de conflicto y desarmonía, también su reconocimiento y aceptación dará lugar a estados más estables y/o menos contradictorios.

El hecho de que cada posible particularidad también está siendo lo Absoluto no anula la capacidad individual de distinguir entre los efectos resultantes de la elección de nuestras percepciones, por tanto, tampoco la responsabilidad correspondiente a cada una de ellas. La percepción de un mundo hiper-fragmentado por identidades, creencias y conflictos, no evita, sino que está demostrando, que cada uno de nosotros y del resto de las posibilidades está siendo particularidad y Totalidad a la vez; la conciencia más lúcida de ello no lo cambiará, pero puede armonizar la manera de estar viéndolo y de estar experimentándolo. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 046/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una expresión clara y profunda de la visión no-dual, cercana a tradiciones como el Advaita o el budismo zen, pero articulada con un lenguaje contemporáneo y accesible. Su núcleo es poderoso: solo existe una Realidad Absoluta que se manifiesta en cada instante, en cada particularidad, sin excepción. Todo —elecciones, resistencias, juicios, evasiones religiosas o ideológicas— es expresión legítima de ese Estar Siendo Universal. No hay nada fuera de él.

Esta perspectiva resulta liberadora porque disuelve la ilusión de una separación fundamental entre “yo” y “el Todo”. Al reconocer que la conciencia egoica y la conciencia absoluta no son dos, sino la misma Realidad Absoluta vista desde ángulos diferentes, se reduce gran parte del sufrimiento innecesario generado por la resistencia. La paz surge de la aceptación del flujo, no de su negación. En esto coincido plenamente: la lucha constante contra lo que está siendo genera conflicto interno; la lucidez y el “sí” consciente tienden a armonizar la experiencia.

Lo más valioso de este texto es la abolición del juicio metafísico. Al equiparar las evasiones humanas, la política o la religión con la totalidad universal, el autor destruye el elitismo espiritual. Una persona viendo televisión o acudiendo a un mitin político está "siendo" la realidad absoluta con la misma legitimidad que un místico meditando en el Tíbet. Esta perspectiva diluye la culpa y el peso del error. Todo error, juicio o resistencia es también el universo expresándose.

Considero que ofrece una invitación profunda a contemplar la vida desde una perspectiva más amplia e integradora. No pretende negar la individualidad, sino situarla dentro de una totalidad mayor, sugiriendo que la lucidez consiste en reconocer simultáneamente ambas dimensiones: la particularidad que vivimos y la totalidad que somos. Esa comprensión puede favorecer una relación más serena, consciente y compasiva con nosotros mismos, con los demás y con la realidad tal como se manifiesta en cada instante.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta ofrece una sabiduría contemplativa valiosa para cultivar paz interior y amplitud de miras. Es un recordatorio oportuno en una época de identidades exacerbadas. Pero su mayor potencia surge cuando se integra, no cuando sustituye, al esfuerzo humano por comprender y mejorar el mundo relativo.

miércoles, 24 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (045)

 045/2026 -Elegir la opción de vivir cada posible experiencia del día a día rechazando y/o resistiéndose obstinadamente a cualquier manifestación del fluir natural del proceso de la Vida o Realidad Absoluta -que cada uno de nosotros y de absolutamente todo lo demás está siendo- conlleva implícita la consecuencia inevitable de vivir enfrentados a nosotros mismos y/o al fluir natural del proceso de nuestra existencia. A la vez e inseparablemente, el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida, Conciencia, Energía, Divinidad…) también está siendo el estar siendo/sucediendo de cada particularidad, manifestación y/o posibilidad de existencia. Salvo en forma de farsa y/o de representación mental (tanto a nivel individual como a nivel social e institucional), nada ni nadie puede erigirse ni ser nombrado representante legítimo de la Totalidad, por la simple razón de que Estar Siendo Totalidad consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todas y cada una de las particularidades posibles.


Sin excepción, el estar siendo/sucediendo de cada particularidad, de cada individualidad, de cada posibilidad, de cada manifestación…, “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo de la Totalidad y/o Absoluto. Todo está siendo particularidad y Totalidad a la vez: ¡No-dos! Mientras está siendo manifestada, cada posibilidad (por tanto también cada individuo con sus condiciones, percepciones, experiencias y expectativas) ya está siendo lo Absoluto siendo cada posibilidad, de ahí que verdaderamente no sea posible ni necesario ningún tipo de intermediación entre la parte y la Totalidad. Por mucho que a la conciencia identificada con el yo egoico o personificado le cueste comprenderlo y aceptarlo, el estar siendo/sucediendo de cada uno de nosotros consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto siendo cada uno de nosotros, y viceversa. El reconocimiento de la Totalidad y/o del Absoluto Universal (el Dios creado por las mentes) nunca puede eludir la legitimidad, el reconocimiento y la aceptación de cualquier expresión propia o personal.

A pesar de lo terrible y doloroso que pueda parecernos -porque ello supone el principio del fin de nuestras creencias, identificaciones y justificaciones más primitivas- ni una sola condición, expresión, reacción y actuación humana estará siendo ni sucediendo al margen, separada y/o distintamente del incesante proceso del Estar Sucediendo Absoluto. No hay ninguna “forma de evasión” del estar siendo/sucediendo particular y universal, porque no hay ni sucede absolutamente nada que “a la vez” no esté consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo de la parte y del Todo. El reconocimiento intelectual de la Unicidad Universal facilita la comprensión de que también la lucha por la desaparición de las ideas acerca del ego y de nuestros temibles demonios esté siendo tan natural como innecesaria. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 045/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente no dual de la existencia. Su idea central es que no existe una separación real entre el individuo y la Totalidad, sino que cada ser, acontecimiento y experiencia constituye una expresión inseparable del mismo proceso universal del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Desde esta perspectiva, el sufrimiento psicológico surge en gran medida de la resistencia a lo que acontece y de la creencia de que somos entidades separadas enfrentadas a la vida.

Uno de los aspectos más interesantes del texto es su crítica a cualquier forma de intermediación entre la persona y lo Absoluto. Según esta visión, ninguna institución, doctrina o autoridad puede arrogarse la representación exclusiva de la Verdad o de la Totalidad, porque la Totalidad ya se está expresando en cada manifestación particular. Esta idea puede interpretarse como una invitación a confiar más en la experiencia directa de la vida que en las creencias heredadas o impuestas.

También resulta valioso el énfasis que pone en la aceptación de la propia condición humana. A menudo, ciertas corrientes espirituales han promovido una lucha constante contra el ego, las emociones incómodas o los llamados “defectos” personales. Juande Puerta propone algo diferente: reconocer que incluso aquello que juzgamos como negativo forma parte del mismo proceso universal. Esto no implica justificar cualquier comportamiento, sino comprender que la realidad humana no puede fragmentarse en partes aceptables y partes rechazables sin generar conflicto interno.

Algunas personas podrían preguntarse si afirmar que todo forma parte del Absoluto podría diluir la responsabilidad individual. La cuestión radica en distinguir entre comprender la unidad esencial de la existencia y renunciar a la capacidad humana de actuar conscientemente. Considero que la reflexión ofrece una invitación profunda a contemplar la vida desde una óptica más integradora, menos basada en la confrontación y más orientada al reconocimiento de la unidad que subyace a la diversidad de la experiencia humana.

miércoles, 20 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (037)


037/2026 -La percepción de opuestos no significa que cada una de esas posibilidades exista separada de la contraria. Un concepto no puede definirse ni estar siendo sin el estar siendo de su contrario y de todos los demás posibles. Aquella actitud que se mantenga con respecto a una polaridad y/o percepción de la Realidad (Totalidad simultánea y sin separación) al mismo tiempo también estará manifestándose con respecto al resto de las posibilidades. Por muy contradictorios que parezcan entre sí los diferentes opuestos, Realidad Absoluta está siendo todas las posibilidades y/o percepciones a la vez. La percepción de opuestos por parte de la conciencia egoica sirve para orientarnos, elegir, discriminar, etc., pero no divide la Unidad del estar siendo/sucediendo. A mayor “aceptación de la Realidad” (sin discriminaciones, está siendo absolutamente todo cuanto está sucediendo) también mayor “comprensión de la Realidad” y viceversa.

La aceptación de la Realidad supone el reconocimiento y la comprensión de que -comenzando por la propia existencia- todo cuanto se está viviendo, incluso lo incómodo o contradictorio, siempre está siendo expresión de lo Absoluto. Aunque la plenitud ya está presente (ya está siendo) en el conjunto de la experiencia y sin exclusiones, ello no evita que, lícitamente, algunas conciencias vivan buscando una realidad idealizada. Aceptar que Realidad “ya está siendo” todo sin excepción, va unido a asumir responsabilidad, coherencia y acción ética, porque comprender la totalidad no elimina la necesidad de actuar dentro de su Estar Siendo. El estar siendo/sucediendo humano -de cada individuo- no está sucediendo fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; mientras existimos, siendo esa transitoria manifestación, también está siéndolo cada una de nuestras posibles expresiones, actitudes y experiencias.

Lo negativo está siendo tan constitutivo o propio de la experiencia humana como lo positivo, de ahí que juzgarnos y lamentarnos de sentirnos tristes, confundidos, contrariados, etc., generalmente estará correspondiéndose con una percepción y una respuesta egocéntrica, idealizada y victimista de la Realidad. Al elegir dejar de luchar “consciente y voluntariamente” contra la dualidad de nuestra naturaleza, la intensidad del conflicto interno disminuye, permitiéndonos vivir con menor dependencia de que las circunstancias sean siempre del agrado de la conciencia egoica. Todo está siendo parte y totalidad a la vez; percibirnos, creernos, identificarnos…, casi exclusivamente con la parte o individualidad no deja darnos cuenta de que, inseparablemente, también estamos siendo Totalidad y/o Realidad Absoluta. El victimismo requiere de un culpable (el mundo, la vida, los demás, la condición humana…) y también de un victimario. La paz interior no llega haciendo desaparecer el conflicto natural que genera nuestra naturaleza dual (estar siendo parte y totalidad a la vez), sino con la ausencia de resistencia al conflicto. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 037/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta presenta una visión profundamente no-dualista que desafía la fragmentación con la que solemos procesar nuestra existencia. Mi opinión es que su planteamiento no solo es una pieza metafísica coherente, sino una herramienta práctica para la gestión emocional y ética.

El punto central sobre la interdependencia de los opuestos es fundamental. Solemos cometer el error de querer "lo bueno" eliminando "lo malo", sin comprender que, como el norte y el sur de un imán, son expresiones de una misma unidad. Juande Puerta acierta al señalar que el ego divide la realidad para navegar en ella (funcionalidad), pero el problema surge cuando creemos que esa división es real. Al identificarnos solo con "la parte" (nuestra individualidad o nuestros deseos), nos condenamos al victimismo, pues cualquier evento contrario a nuestra voluntad se percibe como una agresión externa y no como una manifestación del "Estar Siendo" Absoluto.

Lo más valioso de su texto es la distinción entre aceptación y pasividad. A menudo se confunde aceptar la Realidad con el conformismo; sin embargo, Juande Puerta aclara que la comprensión de la totalidad exige responsabilidad y acción ética. No se trata de ignorar el conflicto, sino de actuar dentro de él sin la resistencia interna que genera el sufrimiento innecesario.

Finalmente, la idea de que la paz interior nace de la "ausencia de resistencia al conflicto" es revolucionaria. Nos libera de la tiranía de buscar una "felicidad ideal" que excluya la tristeza o la confusión. Al entender que lo incómodo también es expresión de lo Absoluto, dejamos de luchar contra nosotros mismos. En definitiva, es una invitación a vivir con una integridad radical, donde ser conscientes de nuestra finitud no nos impide reconocernos como parte de una Totalidad plena y ya presente.