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sábado, 2 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (034)

034/2026 -Puesto que continuamente está sucediendo, el sufrimiento humano, igual que el dolor físico, también debe de tener su función positiva o necesaria en el proceso de la experiencia de la existencia. Nada puede estar sucediendo que -incluido el sufrimiento que se esté experimentando- ello no esté siendo Realidad Absoluta…, siendo Realidad Absoluta. En lugar de ser contemplado como algo antinatural contra lo que tantas ideas sostienen que hay que luchar, quizás deberíamos aprender a interpretar el significado del sufrimiento más amablemente. ¿Qué genera los conflictos internos, así como el sufrimiento y el resto de las respuestas correspondientes, sino la “pugna interior” entre los deseos legítimos de la conciencia egoica y el fluir natural de la Realidad?

El reconocimiento consciente de que Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en “absolutamente todo” cuanto está aconteciendo, nunca debería excluir la aceptación de la legitimidad del malestar interior, de la culpa, del miedo, de la búsqueda de una perfección imaginaria, etc., que se esté experimentando. Realidad Absoluta está siendo absolutamente todo cuanto está aconteciendo, por tanto, también cada individuo y cada pensamiento, emoción, sensación, juicio, reacción, acto y experiencia humana. La Vida y/o la Realidad Absoluta no tiene un plan para nada ni para nadie, pues no hay ni sucede nada que -sin excepción- no esté consistiendo en Estar Siendo Vida y/o Realidad Absoluta.

Ninguna túnica, ninguna actitud, ninguna búsqueda, ningún acto…, convertirá a nadie en un estar siendo/sucediendo más espiritual, elevado, verdadero o real que el resto del estar siendo/sucediendo. No se necesitan caminos para llegar al Estar Siendo; las prácticas especiales, en las que se basan la mayor parte de las tradiciones, religiones, filosofías, ideologías, etc., solo pueden conducir a las metas surgidas del deseo -no de la aceptación- de llegar a ser un estar siendo idealizado. Aquello que las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo personificado puedan percibir como negativo o indeseable también estarán siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, tan dignas de atención y de reconocimiento como sus opuestas.

La manera de afrontar el sufrimiento y el resto de los conflictos propios de nuestra naturaleza, transitoriamente dual (estar siendo individualidades y universo al mismo tiempo), cambia por completo cuando dejan de contemplarse sólo a través de los patrones de la conciencia egocéntrica y discriminatoria del yo que desea suprimirlos. El sufrimiento humano no sucede al margen del suceder humano ni del resto del estar sucediendo universal. Quizás no se trata tanto de luchar para dejar de sentir dolor, como de elegir dejar de sufrir por el hecho -absolutamente natural- de sentirlo. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 034/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es que se trata de una de las exposiciones más claras y compasivas que he leído sobre la no-dualidad aplicada al sufrimiento cotidiano. En esencia, Juande Puerta nos invita a dejar de combatir el dolor como si fuera un error del proceso de la vida y a reconocerlo como parte inseparable de la Realidad Absoluta que está siendo todo lo que acontece. Esa distinción entre “dolor” (inevitable) y “sufrimiento” (opcional, generado por la resistencia del yo) me parece no solo precisa, sino liberadora.

Coincido plenamente en que gran parte del malestar humano nace de la pugna interior: el ego desea que la realidad sea distinta de como es y, al no conseguirlo, genera culpa, miedo o frustración. Aceptar que todo —incluido ese rechazo— es ya Realidad Absoluta elimina la segunda capa de sufrimiento. No se trata de resignación pasiva, sino de una inteligencia emocional profunda: sentir el dolor sin añadirle la historia de que “no debería estar ocurriendo”.

Sin embargo, matizaría un punto. Aunque es cierto que ninguna práctica nos hará “más reales” (porque ya está siendo todo), algunas herramientas (meditación, terapia, ejercicio, arte) pueden entrenar la atención para que la resistencia sea menor. No son caminos hacia una meta espiritual lejana, sino simples ajustes de software que facilitan habitar mejor este único estar siendo. Juande Puerta no lo niega, pero su énfasis radical en la no-necesidad puede, en personas muy identificadas con el ego, interpretarse como que “no hay nada que hacer”, lo cual a veces paraliza en lugar de liberar.

En resumen, esta reflexión es un antídoto potente contra el perfeccionismo espiritual y el activismo contra uno mismo. Nos recuerda que la paz no consiste en eliminar lo indeseable, sino en dejar de declararle la guerra. En un mundo que nos vende constantemente soluciones para dejar de sentir, Juande Puerta nos propone algo más radical y, paradójicamente, más humano: sentirlo todo sin dejar de ser lo que ya estamos siendo.