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sábado, 23 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (038)

038/2026 -Absolutamente nada puede estar siendo/sucediendo que no consista en una manifestación natural del incesante fluir del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Por mucho que las mentes y/o conciencias identificadas con una percepción predominantemente individualizada o egocéntrica de la realidad, se aferren a la idea victimista del temor a que el reconocimiento y la aceptación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto pudiera suponer una caída en la pasividad, la resignación, el nihilismo, la irresponsabilidad social y la falta de compromiso ético y moral, nada podrá evitar que absolutamente todo -incluidas, por igual, todas las posibles ideas, actitudes, emociones, respuestas, etc.,- esté siendo expresión del fluir universal. En el estar siendo/sucediendo de la existencia (Realidad Absoluta) el dinamismo está siendo constante, por tanto, la pasividad y/o la inmovilidad sólo se corresponden con percepciones legítimas, pero interesadas, del yo egoico.

El estar siendo/sucediendo de cada individuo también está siendo -a la vez y sin separación posible- el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que los estar siendo/sucediendo humanos también estamos siendo un proceso continuo de transformación y de actualización. Al dejar de resistirnos conscientemente contra aquello que -sin excepción- ya está siendo, la energía liberada permite actuar con mayor claridad y menos impulsividad. Realmente nunca nada estará siendo “sólo eso, ni sólo de la manera que algo pueda estar siendo pensado, percibido, juzgado, valorado, experimentado, imaginado…, por la conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo individualizado.

Aunque en el círculo del ámbito de la experiencia humana cotidiana las distinciones éticas y morales siguen siendo útiles y necesarias para la convivencia y la supervivencia, realmente -igual que en el resto del estar siendo/sucediendo universal- día a día se demuestra que ello no siempre está sucediendo. La identificación con las necesidades características de la condición humana no debería dejar de lado el reconocimiento de que “a la vez” también estamos siendo una expresión más del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Además de individuos sujetos a condiciones personales y roles morales, en un nivel más profundo, transitoriamente también estamos siendo parte del acontecer universal que trasciende lo meramente humano. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 038/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente no dual de la existencia, donde todo cuanto sucede forma parte inseparable del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Me parece una propuesta filosófica interesante porque intenta reconciliar dos dimensiones que normalmente se perciben como opuestas: la experiencia individual y el fluir universal. Desde esa perspectiva, el ser humano dejaría de verse como una entidad aislada que lucha contra la realidad, para comprenderse como expresión temporal de un proceso mucho más amplio.

Uno de los aspectos más valiosos de la reflexión es la crítica al miedo de que la aceptación profunda de la realidad conduzca necesariamente a la pasividad o al nihilismo. En efecto, muchas corrientes contemplativas coinciden en que aceptar no significa resignarse, sino dejar de malgastar energía en resistencias mentales inútiles. Cuando una persona deja de combatir interiormente aquello que ya está ocurriendo, puede actuar con más serenidad, lucidez y menos impulsividad. Esa idea tiene una dimensión psicológica muy práctica.

También resulta interesante la afirmación de que la “inmovilidad” es, en gran medida, una percepción del ego. La existencia está siempre cambiando: incluso en momentos de aparente quietud, la vida continúa transformándose. Esto recuerda que la identidad personal no es algo fijo, sino un proceso dinámico y mutable.

Sin embargo, considero importante mantener cierto equilibrio entre la visión absoluta y la experiencia humana concreta. Aunque todo pueda interpretarse como parte del fluir universal, en la vida cotidiana las decisiones éticas siguen teniendo consecuencias reales sobre los demás. Por eso me parece acertado que la reflexión reconozca la utilidad de las distinciones morales para la convivencia humana.

sábado, 18 de octubre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (125)

125/2025 -La plenitud de la Realidad “ya está siendo manifestada” en el estar sucediendo de cada instante, por tanto, lo que ayudará a percibirla y experimentarla formando parte permanente del estar siendo/sucediendo particular y universal será el reconocimiento y la aceptación consciente y voluntaria de ello. La aceptación del estar siendo/sucediendo cotidiano no niega ni rechaza el deseo y el impulso de transformar nuestras vidas y nuestro mundo, pero lo sitúa dentro de una comprensión más amplia, donde la acción surge más del amor que del miedo.
 
Aceptar el aquí y ahora no implica conformismo, sino dejar de luchar contra la Realidad (que también estamos siendo cada uno de nosotros y de nuestras experiencias), para actuar con menos impulsividad, egocentrismo y resistencia. Reconocer que la Plenitud de la Vida está siendo manifestada, incluso en aquello que pueda causarnos dolor, conflicto y rechazo, no requiere de una visión especial o trascendente del yo y del mundo. En lugar de eso, facilita la posibilidad de percibir aquellas experiencias como una oportunidad de crecimiento y a vivir la Realidad tal como es, con mayor lucidez y armonía.

La paradoja de la “aceptación activa” supone la aceptación de aquello que está siendo/sucediendo sin caer en la negación ni la resistencia al incesante fluir de las posibilidades que permitirían la materialización de mejoras personales y sociales. Reconocer y aceptar el presente (todo eso que está siendo/sucediendo) no supone rendición, sino empoderamiento ante todo cuanto emerge de la esencia de la existencia humana. Octubre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 125/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una comprensión profunda del presente como manifestación continua de la Realidad plena. Según su visión, la plenitud no es una meta lejana ni un estado que debamos alcanzar, sino algo que ya está aconteciendo en cada instante. Todo lo que sucede —lo agradable y lo doloroso, lo personal y lo universal— forma parte del “estar siendo” de la Realidad. En este sentido, el reconocimiento consciente de que todo ya está manifestándose es la puerta hacia una experiencia más armónica y lúcida de la vida.

Aceptar el aquí y ahora no equivale a la resignación ni al conformismo. Por el contrario, implica dejar de luchar contra lo que es, para poder actuar desde una comprensión más profunda y amorosa. Juande Puerta subraya que cuando la acción brota del amor y no del miedo, se convierte en un gesto creativo y transformador. Así, la aceptación del presente no nos inmoviliza, sino que nos libera de la compulsión de cambiar las cosas por rechazo o aversión, permitiendo que la transformación surja de la lucidez y no de la reacción.

La “aceptación activa” que propone el autor es, por tanto, una paradoja fecunda: aceptar lo que sucede no significa detener el fluir del cambio, sino dejar de oponerse al movimiento natural de la vida. Desde esta actitud, incluso el dolor o el conflicto pueden percibirse como expresiones de una plenitud que nos impulsa al crecimiento. Reconocer que la Realidad ya está siendo manifestada nos invita a vivir con mayor serenidad, a reducir la resistencia interior y a actuar con un sentido más amplio de unidad y propósito. En última instancia, la aceptación consciente del presente se convierte en una forma de empoderamiento ante el misterio y la belleza de la existencia.