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viernes, 9 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (002)

002/2026 -Cada uno de nosotros, junto con cada una de nuestras posibles percepciones, circunstancias, acciones, experiencias e ilusiones estamos siendo Realidad Absoluta, Vida, Conciencia Universal, etc., siendo cada uno de nosotros. Las religiones, las teorías espirituales, las ideologías de todo tipo, las culturas, y también el resto de las estructuras sobre las que se sustentan las diferentes organizaciones sociales, prometen o venden justo aquello que los individuos (conciencias egoicas y/o identificadas con un yo) deseamos que nos ofrezcan. ¡El ego siempre está dispuesto a comprar sus propios puntos de vista, cosa que las conciencias y/o los egos más ignorantes conocen perfectamente!
 
Los estar siendo/sucediendo humanos no solo estamos siendo manifestaciones transitorias del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; a la vez, cada uno de nosotros también estamos siendo creadores de la Realidad, la Vida, el mundo, etc., que podamos estar percibiendo y experimentando en cada instante. Reconocer y aceptar que "absolutamente todo lo que está siendo/sucediendo consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta" implica una conciencia más lúcida, responsable y activa ante el aquí y ahora.

 
La mayor parte de las estructuras sociales (políticas, religiosas, espirituales, culturales, etc.,) suelen basarse en la búsqueda, la persecución y/o la lucha a favor de objetivos ausentes y/o desconectados de la vivencia de la experiencia cotidiana e inmediata (Realidad), lo cual perpetúa todavía más las consecuencias de la percepción egocéntrica que, solo en teoría, dicen aborrecer. Acudir a la culpabilización y la victimización (extremo opuesto a la aceptación consciente, activa y responsable de la Realidad que todos estamos siendo y creando) para luego ofrecer sus soluciones, suele ser otro recurso habitual de las organizaciones apegadas a cualquier tipo de poder, a pesar de que ello supone añadir al estar siendo/sucediendo (Realidad) una fuente inagotable de irresponsabilidad, conflictividad, sufrimiento, corrupción, fanatismo y manipulación. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 002/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión radicalmente no dual de la existencia que conecta con tradiciones como el Advaita, pero expresada con un lenguaje contemporáneo y crítico hacia las estructuras sociales actuales. Me parece especialmente lúcido el énfasis en que no solo “somos” manifestaciones transitorias de la Realidad Absoluta, sino que, simultáneamente, estamos siendo co-creadores de la realidad que experimentamos. Esta afirmación desplaza la espiritualidad del terreno abstracto o futurista hacia la experiencia inmediata, cotidiana y encarnada, donde la responsabilidad personal deja de ser una consigna moral para convertirse en una evidencia vivencial.

Resulta muy acertada la crítica a las religiones, ideologías y sistemas espirituales cuando se convierten en mercados de sentido que alimentan al ego. La idea de que “el ego siempre está dispuesto a comprar sus propios puntos de vista” señala con claridad cómo incluso los discursos que dicen combatir la identificación egocéntrica pueden reforzarla, al prometer salvaciones, metas o estados ideales siempre ausentes del ahora. En ese sentido, la reflexión no ataca tanto las creencias en sí como el uso que se hace de ellas para evitar el reconocimiento directo de la Realidad que ya está siendo.

También considero muy valiosa la denuncia de la culpabilización y la victimización como mecanismos de poder. Al situar la causa del sufrimiento fuera —en otros, en el sistema, en el pasado o en un enemigo abstracto— se diluye la responsabilidad consciente y se perpetúa una dinámica de conflicto y dependencia. Frente a ello, la aceptación activa y responsable de la Realidad no implica pasividad ni resignación, sino una acción más lúcida, menos reactiva y menos manipulable.

En conjunto, la reflexión invita a una espiritualidad sin escapismo, sin promesas futuras y sin intermediarios, donde vivir el “aquí y ahora” no es un eslogan, sino el reconocimiento profundo de que todo lo que está siendo, incluido uno mismo, es ya Realidad Absoluta en acto.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (153)

153/2025 -Nada de este mundo trascenderá la dimensión de este mundo: Todo lo que comienza aquí, también acaba aquí. Nada hay esperando a nuestro estar siendo individual (yo) más allá de este mundo y de esta vida. ¿De qué sirve negar que, en gran medida, aquella realidad que todos y cada uno de nosotros estamos viviendo en cada instante, también la estamos creando -tanto a nivel interno como externo- todos y cada uno de nosotros? Así como la realidad exterior está siendo un reflejo de la realidad interior, también la realidad interior está siendo un reflejo de la realidad exterior. Los opuestos no están siendo errores, defectos ni ilusiones. ¡Aquello que se niega o rechaza no desaparece; se transforma en la realidad que se estará creando y experimentando! El rechazo egoico de partes de la Realidad, genera la corrupción, el victimismo, la dogmatización, la polarización y la conflictividad que luego, desde el mismo instante que esté produciéndose, tendrá que afrontarse individual y colectivamente.

Quizás, en lugar de negar y/o de rechazar aquellas manifestaciones de la Realidad que puedan molestarnos, resultaría más útil recurrir al reconocimiento, la aceptación y el pacto que pudiera excluir cualquier tipo de confrontación. La manera de alcanzar un futuro mejor para todos comienza por la aceptación de la responsabilidad de aquello que podamos estar creando en el presente. Las organizaciones espirituales, políticas, culturales, etc., que ofrecen “promesas de resultados futuros” nacen del rechazo a la Realidad que todos estamos siendo y que todos estamos viviendo, por tanto, también se sostienen gracias a la corrupción que supone la negación y/o la división de la legitimidad íntegra del aquí y ahora. La adhesión a cualquiera de las posibles y legítimas maneras de percibir la Realidad (todo eso que está siendo/sucediendo) se pervierte cuando en lugar de incluir y/o sumar, se utiliza para crear división y confrontación.

La causa de muchos conflictos históricos y actuales no reside en la diversidad de perspectivas, sino en la incapacidad de convivir con ello (Realidad) sin convertir la propia visión en un absoluto incuestionable. Al actuar desde “el reconocimiento y la aceptación conscientes” de la naturaleza plural, cambiante y simultánea de la Realidad se estará manifestando una responsabilidad más profunda que la de cualquier adhesión ideológica. La polarización política, las guerras culturales y las espiritualidades identitarias revelan que incluso “los discursos liberadores” pueden volverse opresivos. Aceptar que nuestro punto de vista “está siendo uno más” no diluye la acción ni la ética; las vuelve más lúcidas y menos violentas. Quizás nuestro desafío no sea el de cambiar el mundo según nuestras ideas, sino aprender a habitarlo sin negar la legitimidad de sus múltiples expresiones. Diciembre- 25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 153/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una mirada radicalmente responsable y desmitificadora sobre la existencia humana y la manera en que habitamos la Realidad. Al afirmar que nada de este mundo trasciende la dimensión de este mundo, se desactiva la tentación de delegar el sentido, la justicia o la plenitud en un “más allá” futuro. Todo cuanto comienza aquí, acaba aquí; y es precisamente en este límite donde emerge la responsabilidad de nuestro estar siendo individual y colectivo.

Desde esta perspectiva, la Realidad no es algo que simplemente nos ocurre, sino algo que estamos creando de manera constante, tanto interna como externamente. La frontera entre lo interior y lo exterior se diluye: cada una refleja a la otra en un movimiento simultáneo y dinámico. Negar este vínculo conduce a una fragmentación que se expresa en conflictos, dogmatismos y polarizaciones. Lo que se rechaza no desaparece; se transforma en aquello que después se vive como problema, enemigo o amenaza.

Juande Puerta señala con claridad que los opuestos no son errores ni ilusiones, sino expresiones legítimas de una Realidad plural. El conflicto no nace de la diversidad de miradas, sino de la incapacidad de convivir con ella sin absolutizar la propia. Cuando una visión se erige como incuestionable, incluso los discursos que se proclaman liberadores pueden convertirse en nuevas formas de opresión, ya sea en lo político, lo cultural o lo espiritual.

Frente a ello, la propuesta no es la pasividad ni la renuncia ética, sino un cambio de actitud: reconocimiento, aceptación y pacto en lugar de negación y confrontación. Aceptar que nuestro punto de vista es “uno más” no debilita la acción; la vuelve más lúcida y menos violenta. Tal vez el verdadero desafío no consista en cambiar el mundo según nuestras ideas, sino en aprender a habitarlo con responsabilidad, sin negar la legitimidad íntegra del aquí y ahora y de sus múltiples expresiones.


martes, 23 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (152)

152/2025 -Las tradiciones espirituales, políticas, culturales, etc., surgen del rechazo egoico y/o parcial de una parte de la Realidad. La aceptación de “todo aquello que ya está siendo/sucediendo” no debería suponer la negación ni la discriminación de los extremos u opuestos, sino el reconocimiento y la integración de todas las posibilidades. Generalmente -lo mismo en la espiritualidad, la ética, la política, la cultura, los negocios…- aquello que convierte en corrupta y enfermiza la defensa de un punto de vista determinado (percepción egoica) es el rechazo a la legitimidad y la simultaneidad natural del resto de las posibilidades. Por muy loable que pueda parecer, la defensa de una postura se vuelve corrupta, hipócrita e interesada cuando se hace desde una percepción radicalmente egocéntrica y/o identificada con la idea de que: “solo esto es verdadero y positivo, lo demás no debería ser”.
 
La corrupción -tanto a nivel individual como colectivo- aparece cuando una perspectiva intenta negar que las otras sean expresiones legítimas del mismo estar siendo/sucediendo (Realidad), convirtiéndose entonces -por mucho que ello se presente como espiritual y ético- en creencia, dogma, fanatismo, victimismo, justificación y moralismo. La percepción egoica y/o condicionada de la Realidad (el estar siendo/sucediendo presente) corresponde al punto de vista o perspectiva de cada individuo, quizás por eso la resistencia, la polarización, la corrupción y la violencia que suele generarse cuando se pretende aplicar y/o imponer cualquiera de dichas visiones y experiencias individuales a toda la sociedad. Una espiritualidad, una ideología, un proyecto…, se degrada cuando se usa para excluir, culpabilizar o deslegitimar otras formas de ver y de organización de la vida.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todas -sin excepción- las posibilidades, por tanto -en gran medida- la realidad que estemos viviendo también será la que nosotros mismos estemos creando. El efecto del reconocimiento y de la aceptación conscientes y activos de que el propio punto de vista “está siendo una forma más” en la que la realidad se está expresando, pero no la totalidad de lo real, será inmediato. Cualquier vivencia o comprensión legítima se volverá foco de conflicto cuando se usa como patrón absoluto para juzgar y corregir el estar siendo propio, el de los demás y el del mundo. Cada yo participa y co-crea Realidad, pero ello no significa que tenga legitimidad para apropiarse de ella ni para negarle su lugar a las demás experiencias. Diciembre- 25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 152/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta invita a una profunda reconsideración de cómo surgen y se corrompen las tradiciones espirituales, políticas y culturales. Según Juande Puerta, estas emergen de un rechazo egoico o parcial de la Realidad, entendida como el "estar siendo/sucediendo" simultáneo de todas las posibilidades. En lugar de negar extremos u opuestos, propone una aceptación integral que reconozca y integre todo lo que ya existe. Esta perspectiva desafía la tendencia humana a defender un punto de vista como el único válido, lo que inevitablemente genera corrupción.

En el ámbito espiritual, por ejemplo, una tradición se degrada cuando se presenta como dogma absoluto, rechazando otras formas de experiencia como ilegítimas. Juande Puerta argumenta que la corrupción surge precisamente de esta percepción egocéntrica: "solo esto es verdadero y positivo, lo demás no debería ser". Esto no solo aplica a la espiritualidad, sino también a la ética, la política y los negocios. En política, ideologías que excluyen o culpabilizan a las opuestas fomentan polarización y violencia, al intentar imponer una visión individual a la sociedad colectiva. La resistencia nace de ignorar que cada perspectiva es una expresión legítima de la misma Realidad Absoluta, donde todas las posibilidades coexisten sin excepción.

Juande Puerta enfatiza que la realidad que vivimos es co-creada por nosotros mismos, lo que subraya la utilidad de reconocer conscientemente que nuestro punto de vista es solo "una forma más" de expresión, no la totalidad. Usar cualquier comprensión como patrón absoluto para juzgar a los demás o al mundo convierte una vivencia legítima en foco de conflicto, fanatismo o moralismo. En cambio, una espiritualidad o ideología auténtica se enriquece al evitar la exclusión, promoviendo la integración.

En conclusión, la propuesta de Juande Puerta aboga por una conciencia activa de la simultaneidad de todas las experiencias, evitando la apropiación egoica de la Realidad. Esta aceptación no implica pasividad, sino una co-creación responsable que reduce la corrupción individual y colectiva, fomentando una armonía donde cada "yo" participa sin negar el lugar de los demás. En un mundo polarizado, esta reflexión ofrece un camino hacia la paz: integrar en lugar de rechazar.

sábado, 20 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (151)

151/2025 -Cada vez que cualquier estar siendo/sucediendo humano niega o rechaza alguna manifestación propia (pensamientos, emociones, reacciones, actos, circunstancias, experiencias, expectativas…) en esa misma medida estará dejando de reconocerse y de aceptarse íntegramente a sí mismo, a la vez que estará haciendo que eso se convierta en la Realidad que esté viviendo. Negar, rechazar, discriminar, etc., alguna de nuestras manifestaciones no las elimina, sino que introduce una fractura interior. La negación de algo que “ya está siendo/sucediendo” configura la experiencia de una realidad marcada por la tensión, la incoherencia y el desgaste que genera esa resistencia. La aceptación consciente y lúcida de “lo que está siendo” no implica justificarlo todo, sino dejar de añadir la violencia de la negación victimista y abrir espacio para respuestas más coherentes y responsables.
 
Paradójicamente, el fundamento principal de la mayor parte de las principales tradiciones espirituales, culturales, políticas, etc., se basa en el rechazo victimista, irresponsable e interesado de “solo una parte o color” de las percepciones de la conciencia egoica o personalizada, por tanto, también en la fragmentación y el rechazo de la integridad de nuestra naturaleza y del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Las tradiciones espirituales y las ideologías de todo tipo y signo no nacen del reconocimiento y la aceptacion de la Realidad, sino que emergen de la identificación egocéntrica y de la defensa de la separación, la división, la discriminación y la predilección de percepciones y/o puntos de vista exclusivamente personales e interesados. ¿Cuáles están siendo sus frutos?

¡Cuanto más se defiende un extremo o modo de percepción, inevitablemente también más se estará reforzando al opuesto, por tanto, aquello que se utiliza a modo de victimario y/o justificación! Las percepciones egoicas corresponden al ámbito o dimensión de la individualidad, de ahí lo complicado y violento que resulta imponer esa gran diversidad de puntos de vista a toda la sociedad. La religión, la espiritualidad, la política, la cultura, la moralidad, la ética, la economía y el resto de los pilares de nuestras sociedades se basan en el rechazo a una parte -la que el ego humano considera negativa- de la Realidad y/o del Estar Siendo/Sucediendo, de ahí la presencia de “la corrupción que ello supone” en todas y cada una de nuestras manifestaciones individuales y también en nuestras relaciones y organizaciones sociales. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 151/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una crítica radical a uno de los mecanismos más habituales del ser humano: la negación de aquello que no encaja con la imagen que desea sostener de sí mismo y de la realidad. Rechazar pensamientos, emociones, reacciones o circunstancias no supone liberarse de ellas, sino todo lo contrario: consolida una fractura interior que termina configurando la experiencia vital desde la tensión y el conflicto. Aquello que se niega no desaparece; se transforma en resistencia, desgaste y contradicción interna.

Desde esta perspectiva, la aceptación consciente de “lo que está siendo” no equivale a justificar ni a resignarse pasivamente. Aceptar es, ante todo, reconocer sin violencia lo que ya acontece, sin añadir la carga emocional de la queja victimista. Solo desde ese reconocimiento lúcido se abre la posibilidad de respuestas más responsables, coherentes y creativas. La negación, en cambio, refuerza la sensación de separación y alimenta una narrativa de enfrentamiento constante con la propia experiencia.

Juande Puerta extiende esta dinámica al ámbito colectivo, señalando que muchas tradiciones espirituales, ideologías políticas y sistemas culturales se han construido sobre el rechazo de una parte de la realidad considerada “negativa”. Al privilegiar un único “color” de la percepción, estas estructuras refuerzan inevitablemente su opuesto, generando polarización, conflicto y corrupción sistémica. La defensa obsesiva de un extremo no conduce a la armonía, sino al fortalecimiento de la división.

El ego, limitado a la dimensión de la individualidad, intenta imponer su punto de vista como verdad universal, lo que resulta inevitablemente violento e inviable en sociedades diversas. Así, religión, política, moral o economía reproducen a gran escala la misma fractura interior del individuo. La invitación implícita en esta reflexión es clara: solo el reconocimiento íntegro de la Realidad y del Estar Siendo/Sucediendo puede disolver la raíz de la división y abrir un horizonte menos fragmentado, tanto en lo personal como en lo colectivo.

martes, 16 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (149)

149/2025 -Actuar con aceptación, lucidez y responsabilidad no obliga a permanecer impasible ante aquello que pueda causarnos cualquier tipo de malestar y/o perjuicio. A veces una respuesta responsable consiste en decir “no” y/o en reaccionar de modo que pueda evitarse algo innecesario. ¡No siempre la opción de poner la otra mejilla es la respuesta más compasiva y responsable! Cuando ofrecer la otra mejilla implica permitir abusos, corrupción, humillaciones o injusticias, entonces deja de ser un gesto de comprensión, responsabilidad o sabiduría. Hay momentos (todos sin excepción están siendo realidad) en que lo sano consiste en decir “hasta aquí”, en protegerse y actuar con firmeza, sin miedo ni victimismo.

La verdadera compasión nunca puede suponer dejar de protegerse y de cuidarse a uno mismo. La mayor parte de las principales tradiciones espirituales, culturales, políticas, etc., acusan, culpabilizan, responsabilizan…, al ego y/o a la conciencia de estar siendo “un yo individualizado” de crear una percepción ilusoria, dualista, dividida y enfrentada de la realidad, pero a la vez que afirman eso, ¿qué están haciendo y promoviendo, sino conceder autenticidad a la mitad que les conviene, de esas mismas apariencias? Se creen solo una parte -la que consideran negativa- de lo que el ego está proyectando, mientras rechazan todas aquellas posibilidades que podrían contradecir y/o desenmascarar la base fundamental de sus fundamentos.

Absolutamente todo -sin excepción- cuanto está siendo/sucediendo en cada instante, estará siendo exactamente igual de real, auténtico, legítimo, divino, natural, etc., que el resto de las posibilidades, porque “absolutamente nada” puede estar siendo/sucediendo sin que ello consista en una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Juicios, deseos, miedos, creencias, ideologías, culturas, tradiciones, religiones, filosofías…, por el simple hecho de estar existiendo y/o aconteciendo, también consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta, sin embargo, nada de ello trasciende jamás el ámbito y/o la dimensión de las percepciones interesadas del estar siendo/sucediendo personalizado. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 149/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta señala una tensión fundamental dentro de muchas tradiciones espirituales y culturales: la idea de que actuar desde la aceptación y la lucidez implica renunciar a cualquier forma de reacción o defensa. Sin embargo, Juande Puerta recuerda que la verdadera responsabilidad no significa pasividad ni sumisión. Aceptar la realidad tal como acontece no exige permitir que el malestar, el abuso o la injusticia se instalen sin respuesta; por el contrario, a veces la acción más lúcida consiste precisamente en poner un límite claro, en decir “no”, o en evitar algo que sería innecesario y dañino.

Actuar con firmeza, cuando las circunstancias lo requieren, no contradice la compasión ni el crecimiento espiritual. De hecho, la compasión auténtica incluye el autocuidado: no puede convertirse en una coartada para soportar la humillación o la corrupción. La enseñanza de “poner la otra mejilla”, interpretada de manera literal y simplista, puede transformarse en un mecanismo que perpetúe la injusticia. Juande Puerta señala que cuando ese gesto deja de expresar comprensión y se vuelve permisividad, pierde su auténtico sentido espiritual.

Además, el autor pone en evidencia una paradoja presente en muchas doctrinas: critican al ego por generar una visión fragmentada e ilusoria de la realidad, pero al mismo tiempo validan únicamente aquella parte que sostiene sus dogmas y rechazan las posibilidades que podrían cuestionarlas. Este sesgo selectivo revela que incluso los discursos que proclaman la superación del ego pueden caer en sus mismas trampas.

Para Juande Puerta, todo lo que existe y sucede —incluidos los juicios, miedos, creencias e ideologías— forma parte del Estar Siendo Absoluto. Nada queda fuera de lo real. No obstante, estas manifestaciones no dejan de ser percepciones personalizadas, interpretaciones condicionadas por intereses, historias y limitaciones. Reconocer esta dual condición —su absoluta legitimidad y su carácter relativo— permite actuar con mayor libertad, responsabilidad y lucidez.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (144)

144/2025 -El reconocimiento y la aceptación “conscientes” de todo lo que está aconteciendo (Estar Siendo Realidad Absoluta) no eliminará el dolor, el juicio, la contradicción, la corrupción, etc., pero permitirá vivir esas experiencias de la realidad cotidiana con más lucidez y menos sufrimiento añadido por la idea de que “eso no debería de estar sucediendo”. Creer que la aceptación de todo cuanto está siendo/sucediendo (Realidad) podría excluir la acción y la ética, sería como creer que la manifestación de la Realidad podría eliminar la manifestación de la Realidad. La aceptación “consciente y/o lúcida” de todo lo que está siendo/sucediendo en cada instante (Realidad) no eliminará el impulso natural de actuar, indignarse, preocuparse, cuidar o transformar, pero ayudará a limpiar el filtro egoico que pudiera estar deformando su percepción.
 
Puesto que todo -sin excepción- está siendo manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, entonces también está siendo el sufrimiento, la ignorancia, la ansiedad, el miedo…, así como los deseos de disfrutar, de prosperar y de denunciar injusticias. La aceptación “consciente y lúcida” de todo cuanto está siendo/sucediendo -comenzando por el de nuestra propia existencia- incluye también la posibilidad de decir “no”, de poner límites, de transformar estructuras injustas, de revisar errores, etc., sin eliminar nada de la integridad de la Realidad. La actitud victimista de negar y/o de rechazar “lo que está siendo/sucediendo” (Realidad), así como la de culpabilizar a la Realidad de estar siendo la Realidad, no suprimirá la parte de responsabilidad que corresponda a la elección de nuestras manifestaciones.

Muchas transformaciones históricas —abolición de la esclavitud, derechos civiles, equidad de género, etc.,— no surgieron tanto del rechazo de los estados de cosas injustos, como del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de la injusticia de todas esas expresiones. Algunos cambios personales y sociales pueden nacer del rechazo a la infelicidad, la enfermedad, la injusticia, etc., pero eso no sería posible sin el acto anterior, más profundo y complejo, de “reconocer y aceptar conscientemente” el estar siendo/sucediendo de eso que se desea transformar. Reconocer y aceptar conscientemente no significa justificar ciegamente. El egocentrismo, la indignación, el deseo de progreso, el impulso de frenar una injusticia y el resto de “todas” las posibles manifestaciones humanas también están siendo expresiones y actualizaciones naturales de la Realidad Absoluta. Diciembre-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 144/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una comprensión profunda de la aceptación como un acto lúcido y consciente frente a la realidad que acontece en cada instante. Aceptar no implica negar el dolor, la contradicción o el juicio; por el contrario, supone permitir que estas expresiones de la experiencia se manifiesten sin añadir el sufrimiento extra que proviene de la resistencia mental —esa voz que insiste en que “esto no debería estar ocurriendo”. La aceptación lúcida desmonta esa fricción innecesaria y abre un espacio de presencia más transparente.

Lejos de anular la acción o la ética, esta actitud de reconocimiento permite que las respuestas humanas —indignarse, preocuparse, cuidar, proteger o transformar— emerjan desde un lugar menos condicionado por las distorsiones del ego. Juande Puerta señala que si todo forma parte de la manifestación de la Realidad Absoluta, entonces también lo son las emociones consideradas “negativas”, así como los impulsos de mejora, justicia y crecimiento. No hay exclusiones: todo lo que aparece pertenece al mismo tejido.

Aceptar conscientemente, por tanto, no es pasividad ni justificación. Es un modo más honesto de situarse ante lo real, que incluye la posibilidad de decir “no”, de poner límites saludables y de impulsar transformaciones individuales y colectivas. La negación victimista de lo que sucede —o la tendencia a culpar a la propia Realidad— no elimina la responsabilidad inherente a nuestras elecciones y manifestaciones.

La historia confirma esta visión: grandes cambios sociales no surgieron sólo del rechazo a la injusticia, sino del reconocimiento lúcido de esa injusticia como parte de lo que estaba siendo, un reconocimiento que permitió actuar con claridad y firmeza. Así, la aceptación consciente se revela como el punto de partida desde el cual la Realidad, a través de cada uno de nosotros, puede actualizar nuevas formas más justas, compasivas y coherentes consigo misma.