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sábado, 5 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (066)

066/2026 -El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) no puede ser apropiado, controlado, gobernado…, por la simple razón de que también está siendo y/o constituyendo todos los posibles intentos de control, de manipulación y de representación que cualquier estar siendo/sucediendo particular e institucional pudiera manifestar. La no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no niega la dualidad de los estar siendo/sucediendo particulares, sino que la constituye, la incluye y la manifiesta: todas las posibilidades están siendo a la vez. Las percepciones de dualidad siguen siendo plenamente reales como experiencias, por tanto, no se modifican eliminándolas, sino comprendiendo y aceptando que también están siendo expresión del Estar Sucediendo Absoluto, Supremo, Universal. Realidad Absoluta está siendo absolutamente todas y cada una de las experiencias y circunstancias -no solo esa concreta que un individuo pueda estar viviendo en cualquier instante- que, simultánea e inseparablemente, están siendo/sucediendo en cada aquí y ahora.
 
Aunque los recuerdos de experiencias pasadas y las preocupaciones por acontecimientos futuros están siendo reales como experiencias presentes, sólo se estarán correspondiendo con una única -entre las infinitas posibilidades que estarán sucediendo en ese instante- percepción, absolutamente determinada, particularizada, discriminada, focalizada, efímera y/o egocéntrica de la Realidad. Nada está siendo “solo eso ni solo de la manera” que se pueda estar percibiendo, pensando, expresando, experimentando, soñando, etc., porque nada está siendo/sucediendo separado del estar siendo/sucediendo del resto de las posibilidades.

Observando imparcialmente el día a día de la cotidianidad humana queda bien patente cuáles son los efectos del apego fanático a cualquiera de las ideas, doctrinas, ideologías, sistemas políticos, culturas, etc., creadas por las conciencias egocentradas. La exigencia de “manifestar solo lo bueno” muchas veces puede convertirse en una forma de violencia contra nuestro propio estar siendo/sucediendo. Sin embargo, cuando dejamos de rechazar u odiar aquello que descubrimos y reconocemos en nosotros, podemos observarlo, comprender sus causas, asumirlo sin dramatismos y actuar con mayor lucidez y coherencia.

La verdadera transformación no surgiría de negar nuestra naturaleza, sino de conocerla íntegramente y actuar sobre ella sin autoengaño. La diferencia fundamental entre el totalitarismo, el autoritarismo y la corrupción de un color, y los mismos fenómenos del color opuesto, solo está en el nombre del color; cambia el discurso, pero en el fondo persiste la misma lógica ciega e irresponsable de división y dominación. Las conciencias excesivamente identificadas, focalizadas y concentradas en las percepciones, experiencias, expectativas, etc., correspondientes a su vertiente individual, no dudarán en justificar el fenómeno de que continuamente estén comprándose a sí mismas todo aquello que ellas mismas -y sus afines- se estarán vendiendo. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 066/2026 realizado con IA:

Esta reflexión de Juande Puerta articula con lucidez una ontología no-dual radical: la Realidad Absoluta no es un fondo estático trascendente, sino el acontecer simultáneo e inseparable de todas las posibilidades, incluidos los intentos de controlarlas. Su tesis central es ética y epistemológica a la vez: la dualidad no se suprime, se comprende como expresión de la no-dualidad, y por eso el camino no es eliminar percepciones, sino integrarlas sin fanatismo.

Juande Puerta evita dos trampas comunes. Primera, la espiritualidad que niega lo “negativo” como si no fuera Realidad; él recuerda que lo desagradable, lo equivocado o lo violento también “están siendo” el Absoluto, y exigir solo lo bueno puede volverse violencia contra el propio acontecer. Segundo, el nihilismo que disuelve al sujeto: aquí la individualidad no desaparece, se reconoce como focalización efímera dentro del Suceder Universal. Esto permite una práctica madura: observar sin rechazar, comprender causas, asumir sin dramatismo y actuar con mayor coherencia.

El texto sugiere que toda percepción es “absolutamente determinada” y particular, lo que podría leerse como determinismo estricto. Sin embargo, Juande Puerta no clausura la agencia: al dejar de identificarse ciegamente con el color ideológico, se gana lucidez para actuar. La diferencia entre totalitarismos de distinto signo no es moral, sino de etiqueta; La lógica de división y dominación persiste. Así, la no-dualidad no exime de responsabilidad; al contrario, exige no comprarse las propias narrativas.

Como toda formulación radical, corre el riesgo de que se use para justificar pasividad (“todo es Absoluto, nada cambia”). Pero Juande Puerta previene esto al insistir en que la transformación nace de conocer íntegramente la naturaleza y actuar sin autoengaño. En suma, su propuesta es una invitación a madurar la conciencia: ni represión ni indulgencia, sino presencia lúcida que incluye la sombra y, desde ahí, elige con mayor claridad.

sábado, 25 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (054)

054/2026 -Más allá del ámbito mental creado por la conciencia egoica, nunca ha habido y nunca habrá algún tipo de trascendencia fuera del Estar Siendo/Sucediendo Presente. Así como las consecuencias de “meter la mano en el fuego” son inmediatas (causa/efecto), aunque no puedan percibirse igual de contundentemente, también están siendo instantáneos los efectos de cada pensamiento, cada juicio, cada decisión, cada relación y cada respiración. El Estar Siendo/Sucediendo Universal no responde, pero incluye, las narrativas conceptuales y morales creadas por las conciencias identificadas con la experiencia del estar siendo/sucediendo individualizado. Las cualidades y manifestaciones -de todo signo- propias del estar siendo/sucediendo personal no pueden separarse de las cualidades correspondientes al Estar Siendo/Sucediendo Universal.
 
Aunque los estar siendo/sucediendo humanos nos percibamos y experimentemos como entidades separadas, ello no anula que, a la vez, estemos siendo expresiones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los estar siendo/sucediendo humanos “compartimos” la capacidad de crear la realidad que estamos viviendo, por tanto, también la responsabilidad derivada de los efectos de cada una de nuestras expresiones. Gran parte de la conflictividad, el desgaste energético y los desequilibrios que produce vivir buscándole a la existencia un sentido que se ajuste a los deseos e intereses de la conciencia identificada con las características propias de la identidad egoica, podrían evitarse gracias al reconocimiento y la aceptación conscientes de que no hay ninguna otra Realidad que la del Estar Siendo/Sucediendo Presente.

Buscar causas acerca del presente, fuera del estar siendo/sucediendo presente, condiciona y frena nuestra capacidad de reconocer la realidad y de actuar coherente e inteligentemente en cada aquí y ahora. Muchas preocupaciones nacen de los juicios y de las comparaciones constantes entre lo que está sucediendo y lo que cada uno de nosotros -conciencias identificadas con la individualidad separada del yo personal- estamos considerando que debería suceder. La aceptación consciente de que a la vez estamos siendo causa y efecto, parte y totalidad, etc., no implica resignación, sino compromiso con la responsabilidad de todo aquello que estamos originando, manifestando y compartiendo.

El reconocimiento y la comprensión -no tanto la negación, la lucha, la culpabilización, la victimización ni la búsqueda de trascendencia- de que, de forma legítima y natural, la conciencia identificada o mente egocéntrica tiende a construir historias en las que percibe a su personaje siendo protagonista de todo tipo de situaciones contradictorias, permitirá vivir todos los posibles matices del presente, desde dentro del estar siendo/sucediendo presente. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 054/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación profunda y coherente a la no-dualidad vivida, no sólo pensada. Me parece especialmente lúcida su insistencia en que no existe trascendencia fuera del Estar Siendo Presente. Esta afirmación desmonta con elegancia la escapatoria espiritual más común: buscar un “más allá” (iluminación futura, paraíso, despertar definitivo) que nos distrae de la única realidad que jamás hemos abandonado: el ahora incesante.

Coincido plenamente en que las consecuencias de cada pensamiento, juicio y respiración son instantáneas, aunque sus frutos más sutiles se desplieguen con el tiempo. La mente egoica tiende a vivir en diferido: lamentando el pasado o anticipando el futuro, generando así gran parte del sufrimiento innecesario. Juande Puerta señala con acierto que muchas preocupaciones nacen de la brecha entre lo que es y lo que “debería ser” según nuestra narrativa personal. Esa brecha es la madre de la frustración, la ansiedad y el conflicto.

Me gusta especialmente su rechazo de la resignación. Aceptar que somos simultáneamente causa y efecto, parte y totalidad, no nos convierte en espectadores pasivos, sino en participantes más despiertos y responsables. Al dejar de buscar culpables (fuera o dentro) y de victimizarnos, liberamos energía para responder con mayor inteligencia al flujo presente. Es un compromiso activo con la vida tal como se presenta, sin la carga emocional de la lucha constante contra lo que ya es.

Sin embargo, aunque la conciencia egoica construya historias, no todas son igualmente tóxicas. Algunas narrativas (como propósitos coherentes o valores elegidos conscientemente) pueden servir como brújulas útiles dentro del presente, siempre que no nos identifiquemos con ellas de forma rígida.

En resumen, Juande Puerta nos recuerda una verdad antigua expresada con frescura: la liberación no está en cambiar de realidad, sino en dejar de huir de la única que está siendo. Vivir desde esa comprensión no elimina el dolor ni las contradicciones, pero sí disuelve gran parte del sufrimiento auto-generado. Una visión madura, práctica y profundamente liberadora.

sábado, 7 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (019)

 019/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en el estar sucediendo de exactamente eso que cualquier individuo esté manifestando y viviendo en cada instante. Las experiencias personales no están siendo algo diferente ni separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La percepción de separación y/o de individualidad, junto con sus correspondientes efectos, ocurre cuando la “conciencia de estar siendo” se identifica con el cuerpo físico, la mente, etc., como si ello consistiera en estar siendo algo distinto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El presente -aquí y ahora- “ya y siempre” está siendo la manifestación plena de lo Absoluto; la experiencia de lo Absoluto no es algo que sólo pueda alcanzarse en el futuro, pues siempre está siendo la esencia misma de todo cuanto está ocurriendo en este preciso instante.


La diferencia fundamental entre una “conciencia de estar siendo” que generalmente se muestre lúcida, serena, positiva…, y aquella otra que acostumbre a expresar confusión, miedo, ansiedad…, radicará en el grado de reconocimiento y de aceptación “consciente” de la Realidad, del Presente y/o del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, asumido por cada una. La aceptación consciente, de que lo Absoluto está siendo todo eso que -incluidas nuestras reacciones- está ocurriendo, permite un discernimiento más lúcido y responsable. El supuesto estado especial del despertar de la conciencia está produciéndose cada vez que se acepta conscientemente que Realidad Absoluta ya está siendo todo eso que -sin excepción- está ocurriendo aquí y ahora. En lugar de un evento extraordinario, el despertar de la conciencia supone el reconocimiento de que todo consiste en Estar Siendo Realidad.

Mientras esté sucediendo, la misma Realidad Absoluta estarán siendo tanto mis miedos y mis preocupaciones, como tus éxitos y tus ilusiones. Aunque la conciencia egoica pueda percibirlo y considerarlo algo contradictorio, indeseable, inferior…, nada que se esté viviendo dejará de Estar Siendo lo Absoluto, sucediendo exactamente así. Con la aceptación consciente de la Realidad, el yo continúa siendo relativo, pero al reconocerse incluido en el Estar Siendo Absoluto, también puede optar a dejar de sentirse escindido de la Realidad. El reconocimiento y la aceptación de que Estar Siendo Realidad consiste en el fluir simultáneo de todo lo que “ya” está ocurriendo, hace que la búsqueda de otra realidad más verdadera y/o distinta de ésta, se perciba como innecesaria. Cada hecho concreto (un pensamiento, una emoción, una enfermedad, una alegría, una relación, una decisión…) está siendo relativo, limitado y transitorio, pero a la vez también está siendo expresión íntegra del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 019/2026 realizado por IA:

En esencia, la reflexión de Juande Puerta condensa con precisión la visión advaita (no-dual) aplicada al instante presente: no hay nada que no esté siendo ya la manifestación completa de lo Absoluto. Lo que más valoro es cómo evita caer en dos trampas comunes. Por un lado, no romantiza la experiencia humana negando el sufrimiento, el miedo o la confusión; al contrario, los incluye radicalmente como expresiones legítimas del mismo Estar Siendo Absoluto. Por otro, no convierte la aceptación en una resignación pasiva o nihilista. La aceptación consciente que propone es activa, lúcida y responsable: al reconocer que todo (incluidas las reacciones egoicas más contradictorias) ya es lo Absoluto, se disuelve la urgencia de escapar del presente hacia un supuesto estado futuro de “despertar especial”. Ese reconocimiento transforma la relación con lo que aparece.

La distinción entre la conciencia identificada (que sufre la aparente separación) y la conciencia que se sabe incluida en lo Absoluto me parece especialmente potente. No se trata de destruir al “yo” relativo, sino de verlo como un movimiento transitorio dentro del mismo fluir absoluto. Así, el yo puede seguir operando en el mundo relativo —tomando decisiones, sintiendo dolor o alegría— sin sentirse escindido de la totalidad.

Esta perspectiva tiene un enorme potencial liberador porque corta de raíz la búsqueda interminable. Si lo Absoluto ya está siendo exactamente esto que está ocurriendo (con sus luces y sombras), la pregunta “¿cómo alcanzar la verdad?” pierde sentido. Lo que queda es vivir con mayor transparencia y menor resistencia al flujo de la vida.

Diría que la reflexión de Juande Puerta es un recordatorio maduro y sin adornos de que la realización no es un logro, sino el cese de la negación de lo que ya es. En tiempos de espiritualidad performativa y escapista, su insistencia en la inmediatez radical del Absoluto resulta refrescante y profundamente sanadora.