miércoles, 18 de julio de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (50)

100/2018- Queriendo señalar el fenómeno, bastante generalizado, de que cada persona y/o cada consciencia identificada percibe la apariencia de la realidad según los patrones que configuran su propia consideración, reza un famoso dicho popular que “cree el ladrón que todos son de su misma condición…”, sin embargo, he ahí que “la  condición” que todos los seres humanos estaríamos compartiendo, siempre y sin excepción, no sería la de aquello que hacemos (ladrones, luchadores, santurrones, emprendedores, experimentadores…), sino, muy anterior y superior a esa, estaría la condición -creadora de las demás-, de estar percibiéndonos y/o considerándonos “ser un ser individual y/o un ser algo particular”; ser un ser que, precisamente por percibirse siendo algo determinado (un yo), luego también puede proyectar y ver reflejada cualquier otra “condición suya” en el resto de sus percepciones. ¡Cree la consciencia identificada con la apariencia de la existencia humana que el universo de sus percepciones obedece a la condición que tiene asumida respecto a sí misma, esto es, a la de la condición de su existencia! La consciencia (tú), que esté libre del pecado original, consistente en percibirse identificada y/o creyendo ser la existencia de un yo, de un sí mismo, de una identidad personal, de una individualidad humana, de una parte de un todo, de un ser determinado, etc., ¿podría culpar a otra de algo distinto a eso y/o tirar la primera piedra contra otra por algo que no consistiera en eso mismo? Tú, y tu cuerpo, está siendo lo mismo. Tú, y tu mente, está siendo lo mismo. Tú, y tu alma, está siendo lo mismo. Tú, y tus vivencias, está siendo lo mismo. Tú, y tu ego, está siendo lo mismo. Tú, y todo aquello que consista en ser algo para ti, está siendo lo mismo. Pero date cuenta de que comenzando y terminando por ti, nada está siendo aquello que tú -consciencia identificada- puedas creer y/o identificar que está siendo algo. He ahí que el misterio de que todo esté consistiendo en SER, sin que nada esté siendo la existencia de “un ser” ni la existencia del ser de algo, nunca ha podido ni ha necesitado ser conocido ni resuelto. 

101/2018- He ahí que la percepción de dualidad y de separación está siendo tan ilusoria como la existencia de su hipotético perceptor, pues, en todos los casos sin excepción, la percepción de dualidad y separación consistirá en un efecto de la identificación consciencial con la existencia particular y/o determinada de dicho sujeto. Nada hay que conocer ni cambiar; pero tampoco hay aquel que pudiera conocer algo ni conocerse a sí mismo. Paradójicamente, conocerse a sí mismo siempre consistirá en darse cuenta de que no hay un sí mismo que conocer. Consciencia identificada, date cuenta de que PERCIBIRTE A TI SIENDO TU, HACE QUE TÚ NO SEAS LA VÍCTIMA DE ALGO, SINO LA CAUSA DE TODO cuanto percibas siendo algo y/o creas protagonizar. Percibirte a ti siendo tú, está siendo la causa del resto de la apariencia de tus percepciones, pensamientos, emociones, reacciones, experiencias y expectativas. Salvo la percepción de ti, siendo tú la existencia de algo, nada más está  convirtiéndote a ti en la percepción de algo específico y distinto al resto de las percepciones. La noción de ego no aparece cuando la consciencia se percibe como diferente y separada del resto las percepciones, sino en el instante que asume su particularidad (fenómeno de identificación); la percepción de ego y/o egoica comienza en el instante que yo me considero un yo, un ser, una existencia, una parte, un todo, un algo determinado. Considerar el significado profundo de SER, como si SER estuviera consistiendo en ser algo percibido por alguien (1 + 1), convierte al perceptor y/o a la consciencia perceptora en la fuente del ego y/o de la percepción egoica, de ahí que tu existencia y todo aquello que tú consideres que está siendo la existencia y/o el acontecer de algo, sin excepción estará tratándose de una percepción egoica. He ahí que el significado de “no-dualidad”, y, por tanto, no-separación, no-discriminación, no desigualdad, no-carencia, no-lucha, no-búsqueda, no-culpa, no-existencia, etc., no debería interpretarse como no-dos, sino como no-uno y/o no-determinación, pues todo el universo de la apariencia comienza con la identificación con la existencia de “un uno.” No hay dos sin haber uno, por tanto, no hay dos (dualidad) porque tampoco hay uno (determinación). La base de la percepción egoica consiste en la percepción y la identificación con la apariencia del uno mismo; percibirse a uno mismo siendo uno mismo convierte al resto de las percepciones en la existencia de infinitos “unos” aparentemente distintos y separados entre sí. A partir de la percepción egoica, ¿qué tipo de virtud podría haber en desear un bien a mi percepción de los otros? Consciencia, date cuenta del significado de que tú nunca has sido tú. 

Juande Puerta.

viernes, 13 de julio de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (49)

98/2018- Consciencia identificada (tú), date cuenta de que para ser percibido siendo un ser asesino, siendo un ser ladrón, siendo un ser santo, siendo un ser sabio, siendo un ser miserable, siendo  un ser un yo, etc., únicamente SER es imprescindible, porque sólo SER está siendo aquello que -percibido desde tu propia identificación- tú puedas percibir, juzgar, definir y catalogar siendo algo que está siendo de alguna manera. Consciencia identificada (tú), date cuenta de que, porque tú no eres tú, nada de aquello que tú creas vivir será eso, pero tampoco ninguna otra cosa; date cuenta de que todo cuanto tú creas vivir estará consistiendo y/o discurriendo en el ámbito ilusorio de la creencia de que tú eres tú y que lo demás es lo demás. He ahí que aquello que tú creías, pensabas, imaginabas, sentías, etc., que consistía en ser tú y/o en ser parte de tu vida, sólo SER ha estado siendo antes, durante y después de tu imaginaria identificación. Consciencia identificada (tú), date cuenta de que, por insignificante que parezca, cada detalle de tu vida está reflejando con absoluta exactitud las características de la identificación con la existencia de “tu ser un ser” particular. Date cuenta de que, porque salvo percibido egoicamente, tú no eres tú, más allá de la identificación con la apariencia de tu propia particularidad, tampoco la percepción de tu pasado, de tu presente y de tu futuro serán algo ni serán algo tuyo. Date cuenta de que, porque salvo percibido egoicamente, tú no eres tú, más allá de la identificación con la apariencia de tu propia particularidad tampoco la percepción de tus antepasados y la percepción de tus descendientes estarán siendo algo tuyo. ¡Sí, en efecto, desde el principio la percepción de cada detalle de tu existencia está basado en el supuesto de que tu existencia esté consistiendo en tu existencia! Consciencia identificada (tú), date cuenta de que sin la existencia de un prisionero tampoco habría la existencia de la prisión en la que aquel personaje que estuviera considerándose consciente de su existencia, también estaría sintiéndose preso de algo distinto a la consciencia de sí mismo.  

99/2018- Querer hacerse responsable de algo (como decidir no hacerlo) exige por igual estar considerando que tú (consciencia identificada con la existencia de “un” ser) eres la existencia de la identidad de algo y que -sólo porque tú lo percibes y lo decides así-, lo demás está consistiendo en aquello que tu consideras que está siendo la existencia de lo demás. ¿Comprendes mejor ahora la razón de que más allá del mundo ilusorio de la apariencia de cualquier forma de existencia todas tus decisiones carezcan de cualquier valor y efecto? Consciencia, asume que el deseo de convertirte en mejor persona, el deseo de amar a los demás, el deseo de salvar a los otros, el deseo de hacer felices a los demás, el deseo de cambiar el mundo, y también los deseos de aprovecharte del esfuerzo de los demás, etc., nace de la percepción egoica,  victimista, discriminatoria e hipócrita consistente en percibirte a ti siendo  tú (identificada), y, por extensión, de percibir a los demás siendo los demás. Date cuenta de que en la historia de tu existencia todo comienza en ti y termina contigo. ¿Acaso todas las condiciones, carencias, dependencias, exigencias y contradicciones que tú (consciencia de ser la existencia de alguien) puedas percibir y experimentar pertenecen a algo externo y/o ajeno al universo de tu existencia? He ahí que todo aquello que tú -consciencia identificada-, consideres que consiste en alguna característica tuya, alguna experiencia tuya, algún estado tuyo, alguna expectativa tuya, etc., eso únicamente estará consistiendo en SER, y, por tanto, que nada de eso estará siendo parte de tu ser ni estará siendo tuyo. Date cuenta de que, para Ser, tú no tienes que hacer algo, pues, estar siendo SER es lo único que está siendo eso que tú crees que eres tú y/o que está siendo cualquier otra posibilidad de ser/suceder algo.

Juande Puerta.

domingo, 8 de julio de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (48)

96/2018- SER, significa que nada hay siendo algo ni siendo el suceder de algo, por tanto, consciencia identificada con la percepción de la existencia de algo, date cuenta de que ser tú no consiste en ser tú, y tampoco en ser algo de aquello que tú creas vivir; date cuenta de que ser tú y ser todo eso que tú consideras que está siendo la existencia/acontecer de algo (tu cotidianidad), en sólo SER (ausencia absoluta de una identidad y/o de determinación) está consistiendo. He ahí que todo aquello que a partir de la percepción de ti (como si tú estuvieras siendo la existencia de algo), tú puedas pensar, sentir, hacer, crear, fabricar, nombrar, definir, conocer, soñar, desear, temer, buscar, experimentar…, con absoluta independencia de aquello que pudieras considerar al respecto, SER, y sólo SER estará siendo. He ahí que, puesto que “ser percibido” siendo la existencia de algo y/o “ser percibido” siendo el suceder de algo, sólo SER está siendo, nunca ser tú ha consistido en ser tú ni en ser tus circunstancias. Consciencia identificada (tú), date cuenta de que para ser percibido siendo la existencia de algo y/o siendo la existencia del suceder de algo, sólo Ser es imprescindible estar siendo. Para auto-percibirse, identificarse, etiquetarse siendo la existencia y/o el acontecer de algo, sólo SER es necesario estar siendo. Donde no hay juicios ni consciencia identificada, sólo Ser permanece siendo.  Para Ser, y sólo Ser, nada se necesita, pues Ser es lo único que siempre permanece siendo en total plenitud; sin embargo, para ser tú y/o para ser otro algo -para convertir SER (nada determinado) en la percepción identificada de ser tú-, nunca dejará de parecer que está faltando algo, que está  necesitándose algo, que debe lucharse por algo, que debe alcanzarse algo.  

97/2018- Ser, no está sujeto a todo cuanto obligaría la identificación consciencial con la posibilidad de estar percibiéndose siendo “un” ser. Ser, carece de todas las aparentes condiciones que exige la identificación con la percepción de estar siendo “un” ser determinado. Ser, no admite cambios, porque Ser no consiste en ser la existencia de algo que está siendo de alguna forma ni por algún motivo. Salvo la apariencia de las percepciones, nada cambia, pues salvo SER nada hay siendo aquello que pudiera percibirse siendo algo (ego). “¡No sé qué será, pero algo tiene que haber…!” -suele decirse, cuando tratamos de justificar la consciencia de la incomprensible percepción de nuestra propia existencia. Sin embargo, paradójicamente,  he ahí que “ese algo que tiene que haber…” consiste en que nada esté siendo la existencia ni el acontecer de algo. He ahí que la necesidad de la intuición de “ese algo que tiene que haber y/o existir…” suele crearse para justificar la existencia de la consciencia identificada con su propio existir. Sólo desde tu propia identificación (yo soy consciente de mi existencia, luego yo soy la consciencia de mi existencia), la percepción de las apariencias de ser la existencia y/o el acontecer de algo puede idearse, imaginarse, identificarse, crearse, conceptualizarse, modificarse, destruirse, repararse, desaparecer. Consciencia identificada (tú), ¿comprendes mejor ahora la razón de que nada perdure en la percepción de tu existencia, la razón de que todo esté siendo percibido siempre en aparente transformación, la razón de que todo pueda percibirse siempre desde infinitos prismas diferentes, y la razón de que tú te percibas como si estuvieras siendo “un ser” transitorio en busca de evolución y trascendencia? Consciencia identificada (tú), date cuenta de que todo aquello que tú percibas, tú identifiques, tú juzgues, tú experimentes y/o tú consideres que está siendo algo -que a su vez estará siendo de alguna manera de ser eso-, sólo estará consistiendo en la consecuencia de la identificación con la apariencia de que tú eres tú y de que ser tú consiste en ser algo distinto a sólo SER. Date cuenta de que verdad y mentira, positivo y negativo, feliz e infeliz, material y espiritual, etc.,... sólo son formas de percibir e identificar (egoicamente) el significado de Ser convertido en aparentes formas de ser algo.

Juande Puerta.

jueves, 5 de julio de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (47)

94/2018- Consciencia identificada, date cuenta de que fuera de la creencia en la particularidad de tu existencia, no hay búsqueda ni buscador, no hay pensamiento ni pensador, no hay sentimiento ni sentidor, no hay conocimiento ni conocedor, no hay lucha ni luchador, no hay experiencia ni experimentador. Nada está siendo tu existencia; sólo Ser (nada que consista en ser la existencia de algo), está siendo todo aquello que, percibido desde la identificación consciencial, pudiera parecer estar siendo la existencia de un ser y/o de alguna forma de ser. Sin excepción, todo aquello que tú -consciencia identificada- percibes como si estuviera consistiendo en tu existencia y/o en cualquier otra posibilidad de existencia, sólo SER está siendo. He ahí que todo cuanto yo -consciencia identificada y/o consciencia de ser la identidad de un ser- “considero” que yo pienso, yo siento, yo deseo, yo recuerdo, yo busco, yo temo, yo anhelo, yo vivo, etc., está permanentemente reforzando la identificación que me convierte en mi existencia y/o en la apariencia de que yo soy la existencia de un ser hacedor y/o protagonista de algo. He ahí que crees que eres algo, porque también crees que eres el autor de algo y viceversa. “Pienso, siento, hago, conozco, experimento…, luego yo soy y/o yo existo.” -dijo aquel filósofo, como si ello no estuviera refiriéndose a una realidad absolutamente imaginaria y/o a la existencia de alguna realidad. ¡Todo está siendo siempre el mismo no estar siendo algo nunca! SER, y sólo SER, está siendo todo cuanto pudiera parecer ser algo, por tanto, nunca hay aquello que sea percibido como una existencia, un acontecer, un ser. Cuando “nada” está siendo considerado el ser de algo ni de alguien, siempre y sin excepción, Ser, y sólo SER, está siendo todo; pero cuando “todo” está considerándose el ser de algo y/o de alguien, también siempre y sin excepción, SER, y sólo SER, está siendo todo. Date cuenta de que SER, y sólo SER, está siendo todo aquello que tú -consciencia identificada- consideras que eres tú y/o que está siendo algo/nada para ti. SER, y sólo SER, es lo único que está siendo eso que, percibido desde la falacia de la existencia de tu yo, tú percibes siendo tu ser, siendo otros seres, siendo pensamientos, siendo emociones, siendo formas, siendo colores, siendo ideas, siendo materia, siendo energía, siendo circunstancias, siendo sucesos, siendo experiencias… siendo algo.  

95/2018- Salvo en el sueño de percibirse siendo la existencia de algo -como si ese sueño fuese la existencia de algo también-, nadie puede ser alguien y nadie puede protagonizar ninguna acción y/o experiencia, pues, nada ni nadie hay siendo algo; sin identificación, sólo SER está siendo todo aquello que pudiera aparentar estar siendo la existencia y/o el ser de algo. Toda la existencia de alguien discurre en el ámbito imaginario de la percepción del supuesto existir de la consciencia identificada con la posibilidad de la existencia de ese alguien. Ser (nada-algo y/o nada-uno), está siendo todo aquello que tú -consciencia identificada- percibes siendo tú y/o siendo cualquier otra posibilidad de estar siendo la existencia de algo. He ahí -consciencia identificada-, que comenzando por la tuya y terminando por la tuya, cualquiera de las infinitas posibilidades de percepción de la existencia de algo (infinitas formas distintas de ver, juzgar, definir, sentir, reaccionar, experimentar… la existencia de algo), todas sin excepción exigen TU IDENTIFICACIÓN; date cuenta de que, paradójicamente, sin necesidad de estar siendo percibido y/o considerado como la existencia de un ser ni como la existencia del acontecer de algo, SIN IDENTIFICACIÓN todo permanece siendo y/o consistiendo en Ser, y sólo Ser. Todo está siendo SER, y sólo SER, de ahí que nada falte ni tenga que hacerse para que -al margen de cualquier otra consideración- SER, y sólo SER, esté siendo todo sin excepción. He ahí que la única realidad posible consiste en Ser y que, por tanto, el sueño consiste en percibir tu existencia y todo cuanto parece acontecer en ella como si estuviera consistiendo en algo distinto a sólo Ser. Consciencia identificada, ¿comprendes mejor ahora que eso que tú consideras que consiste en ser tú y/o en ser aquello que conforma la apariencia de tu existencia, SER, y sólo SER está siendo? ¿Comprendes mejor ahora a qué ámbito pertenecen absolutamente todos los conceptos, valores, normas, juicios, objetivos, etc., en los que -a pesar su continuo derrumbe-, estás basando la apariencia de tu existencia? 

Juande Puerta.