domingo, 21 de agosto de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (57)

122-  SÍ…, LAS CREENCIAS. ¿Qué origina las guerras, y con ellas todas las calamidades que originan las guerras? Sí, sólo los intereses humanos de un signo y/o de otro. ¿Y qué origina los diferentes intereses humanos que dan lugar a las guerras y a todas las formas de violencia, de conflictos, de discriminación, de abusos de poder, de injusticias, de miseria…? Sí, las creencias. No hay pensamiento, sentimiento, existencia, ideología, interés, religión, filosofía, moral, ética, disciplina, necesidad, condición, acto, actitud ni capacidad humana que no esté siendo creada por efecto de las creencias humanas que están manifestándose a través de las consciencias humanas. Muchas veces me refiero y escucho hablar del mundo de la ilusión, del mundo del ego, del mundo de las creencias, pero, ¿acaso existe otro mundo fuera del percibido a partir del espejismo creado con la identificación mental con esas falacias? No, salvo el mundo que está creando la identificación de la consciencia con la creencia de que existe algún mundo, no existe ningún mundo. ¡Estar Siendo Nada significa que, aunque parezca percibirse e interpretarse de otro modo, nada está siendo algo distinto a Nada! Consciencia, vive coherentemente, es decir, reconociendo que absolutamente todo cuanto vivas será ilusorio, y que cuando dejes de vivir se habrá terminado todo eso que tú creías ser y tú creías vivir.  ¿Para qué necesitas la moral, para qué necesitas la religión y la espiritualidad, para qué necesitas la trascendencia de algo, para qué necesitas las filosofías y las ideologías? En efecto, date cuenta de que todo cuanto CREES que vives y CREES que necesitas, estás creándolo tú para seguir creyendo en tu existencia particular y seguir sin asumir las responsabilidades de que, comenzando por ti, nada es algo ni de ninguna manera distinta a Estar Siendo Nada. Consciencia, date cuenta de que, excepto las creencias que están conformándote, nada ni nadie más está gobernando la fantasía de tu vida.  ¿Vives sintiéndote un esclavo del sistema? Reconoce que, aunque fijas luchar contra eso, tu verdadera lucha es para que no desaparezca. ¿Vives convencido de que para los poderes dominantes sólo eres un número? Reconoce que, aunque haces ver que lo aborreces, en el fondo adoras vivir sintiéndote así. ¿Vives comprendiendo que esta vida es una farsa, una mentira, un teatro? Reconoce que secretamente disfrutas representando esos papeles y también pagando en taquilla el precio por verlos interpretar.  Consciencia, reconoce que la ilusión de todo cuanto vives y de la manera exacta que lo vives estás CREÁNDOLA tú misma, pues en tu mano está siempre la capacidad de percibirlo de otro modo, y, por tanto, puesto que siempre será egoico e ilusorio (virtual), de hacer que parezca distinto. ¿Acaso no te has dado cuenta todavía de que todo cuanto crees que haces y crees que vives sólo está siendo eso y así, a partir de la creencia en ti y para que esa creencia no deje de sobrevivir? Lo sabe el clérigo cuando predica, lo sabe el médico cuando opera, los sabe el maestro cuando enseña, lo sabe el político cuando gobierna, lo sabe el filósofo cuando expone, lo sabe el ladrón cuando roba, lo sabe el militar cuando mata, lo sabe el juez cuando interpreta las leyes, lo sabe la madre cuando pare. ¡En el fondo todas las consciencias sabemos que, salvo percibido ficticiamente, no hay nada que saber ni hay alguien que pueda saber algo!  

123- LA MUERTE Y TÚ. ¿Se creería en la existencia de la muerte en el caso de que no muriese nadie? Evidentemente que no; se cree en la existencia de la muerte porque, igual que ocurre con la vida, “se percibe” la existencia de la muerte. Pero, ¿existe aquello cuya existencia se percibe, y de la manera que se percibe su existencia, más allá del ámbito mental donde se generan y se interpretan esas percepciones? Se cree en la existencia de la muerte porque se cree en la percepción de la existencia individual del personaje cuya vida y cuya muerte se percibe. ¿Se creería en la  existencia de la muerte de alguien en el caso de que no se creyera antes en la percepción, que la consciencia identificada  consigo misma (mente), genera e interpreta como de la existencia exclusiva y diferenciada de ese individuo? ¿Se creería en la EXISTENCIA y LA MUERTE de alguien (cosa que está condicionando y determinando la forma de vivir) en el caso de que se asumiera que la percepción de la existencia transitoria y de la desaparición de las particularidades sólo es posible en un ámbito mental, ilusorio y/o especulativo? Evidentemente que sí, cuando también estuviera creyéndose que lo ilusorio no está siendo lo ilusorio y sólo lo ilusorio. ¿Acaso no es así como está siendo? He ahí que, excepto dentro de la percepción egoica e ilusoria de la existencia, nadie existe y tampoco nadie muere. ¡Se percibe aquello que las creencias están continuamente creando y proyectando en la pantalla de la mente; se percibe aquello que, comenzando por la individualidad del uno mismo, está siendo creado por la consciencia identificada con las creencias, informaciones y/o programas que están configurándola! Excepto en el escenario de un mundo ilusorio, creado con la identificación de la consciencia con la percepción de particularidades (ego), las particularidades de la vida y de la muerte no existen siendo el principio ni el final de algo distinto a la percepción de una ilusión. La muerte supone el final de una existencia imaginaria, igual que el nacimiento supuso el inicio de una existencia imaginaria. Nacen y mueren las ilusiones; nacen y mueren las cosas que se ponen por encima del amor a Dios (ser algo en lugar de Estar Siendo Nada); nacen y mueren las percepciones creadas por las creencias que conforman y configuran cada mente y/o cada consciencia identificada. Todo está siendo sin principio ni final, todo está siendo sin causa ni efecto, todo está siendo sin ser alguna cosa…, porque el Estar Siendo no se refiere a ser la existencia de algo determinado, sino a la ausencia absoluta de cualquier forma de existencia particular y/o determinada. Comenzando por la posibilidad de existir creyendo ser… y/o identificado con la apariencia transitoria de alguna particularidad: ¡Todo está siendo Nada; Nada está siendo todo! Nacen y mueren las ilusiones. Consciencia, si tú eres tú, entonces tú sólo puedes ser una ilusión. ¿Comprendes ahora el motivo por el que siempre estés sintiendo la necesidad de "sentirte ilusionada" con una cosa u otra, con una ilusión u otra? ¿Comprendes ahora la razón por la que NO PUEDES EVITAR vivir creando las ilusiones (todas tus vivencias sin excepción son ilusiones y/o particularidades que estás creando tú) que permitan la supervivencia de la creencia en la existencia de tu particularidad? Pues eso... 

Juande Puerta.

jueves, 18 de agosto de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (56)

120- MUNDO ILUSORIO. Un amigo me pregunta: ¿Cómo vaciar nuestra consciencia de la identificación con las creencias que están conformándola y también configurando la percepción egoica (no hay percepción que no sea egoica) de sus manifestaciones? La respuesta es simple: basta con darse cuenta de que, salvo formando parte de la ilusión mental y/o salvo constituyendo la ilusión mental misma, no hay algo que hacer, y tampoco hay nadie que pueda ni que necesite hacer algo para conseguir otro algo no esté siendo ilusión también. Todo hacer, pensar, sentir, experimentar, etc., está consistiendo en la misma ilusión que la ilusión de la existencia del protagonista de cualquier vivencia determinada. Para Estar Siendo Nada no es necesario ser alguien ni hacer algo. Excepto Estar Siendo Nada, todo lo demás es ilusorio, es decir, NO ESTÁ SIENDO. Hacer algo exige la identificación con el hacedor de eso, de ahí que todo ser, hacer, pensar, sentir, vivir, etc., unicamente discurra conformando una existencia ficticia..., una existencia que sólo está siendo en esa percepción! La experiencia demuestra que en ese ámbito ficticio (el de la percepción de las existencias y de los aconteceres particulares), puede hacerse todo lo que se quiera y hacerlo con la intención que se quiera, porque tanto el hacedor como lo hecho y/o lo experimentado por ese personaje continuarán perteneciendo al mundo egoico y efímero de la ilusión. Véase que en el mundo de la percepción de la existencia de los seres y de las cosas, (todos los mundos son ilusorios) incluso quedarse quietos sin hacer algo ya supondría estar haciendo algo por parte de alguien. ¡Para mantenerse, la ilusión exige estar creándose y/o haciéndose continuamente! He ahí la respuesta a las mentes que se burlan y sienten terror con sólo imaginar la posibilidad de vivir sin hacer algo y/o sin estar amando el hacer de muchas cosas; saben perfectamente que vivir en la creencia de ser un individuo particular exige la defensa a ultranza de la identificación con el hacer y con el hacedor. ¡Todo SER algo y todo HACER algo (aunque ello consista en dejar de hacer), estará consistiendo siempre en la percepción egoica e ilusoria de una consciencia identificada con esas creencias! Vivir creyéndose un ser, un yo, un soy, un alguien determinado…, no deja posibilidad a existir haciendo y/o dejando de hacer, pues en todos los casos también todas las opciones continuarán siendo fruto de aquella CREENCIA INICIAL Y/O PECADO ORIGINAL consistente en la identificación de la consciencia con la creencia de ser algo (una cosa) distinto y separado de Estar Siendo Nada. ¡No hay el haber de dos, porque tampoco hay el haber de uno; no hay el haber de uno porque tampoco hay el haber de cero; no existe más haber que el Estar Siendo Nada! 

121- NADA ES NADA. Excepto percibida e interpretada desde la ilusión de la identificación mental, la afirmación de que “Todo Está Siendo Nada” nunca podrá equivaler a estar negando (negacionismo) la existencia de un algo y/o de alguna cosa determinada (Paz, Amor, Libertad, Vida, Felicidad, Plenitud, Dios, Conciencia, Silencio…), pues, en Estar Siendo Nada ni tan siquiera cabe la posibilidad de aceptar ni de negar. ¡En Estar Siendo Nada tampoco hay tal cosa como la existencia la aceptación ni de la negación! Nada es Nada. Nada no es un algo que alguien pueda considerar que es una cosa con el nombre de Nada! Nada es Nada; Nada no es “la” Nada. En Estar Siendo Nada (nada un algo determinado) no caben divinidades ni atributos ni carencias ni necesidades ni objetivos ni condiciones ni algo de todo lo que sería propio de las consciencias identificadas (mentes) con las creencias y/o la FANTASÍA de su existencia y de la existencia de alguna otra cosa. Excepto en el mundo donde todo consiste en percepciones egoicas e ilusorias, nada se acepta ni se niega, pues nada hay siendo algo distinto a Nada. ¡No hay aquello que pueda negarse ni aceptarse y tampoco aquel personaje que pudiera ejercer esa acción! Y, por el mismo motivo que la aceptación y/o la negación de algo por parte de alguna consciencia siempre estará remitiendo al mundo de las fantasías, toda dualidad (dos) continuará siendo igual de ilusoria que toda particularidad (uno). No hay dos, porque tampoco hay uno. No hay dualidad, porque tampoco hay unidad. No hay unidad porque tampoco hay necesidad de haber algo. No hay amor y miedo, porque, salvo percibido egoicamente, no hay ni amor ni miedo. No hay vida y muerte, porque, salvo percibido egoicamente, no hay ni vida ni muerte. No hay cielo e infierno, porque, salvo percibido egoicamente, no hay ni cielo ni infierno. No hay yo y tú, porque, salvo percibido egoicamente, no hay ni yo ni tú. ¡No hay aceptación ni negación, porque ni tan siquiera hay el no haber de algo! Consciencia, date cuenta de que si estas esforzándote por aceptar algo y/o por soltarte de algo, lo único que estás haciendo consiste en reforzar la identificación con la creencia de tu existencia (del aceptador, del soltador, etc.,), es decir, manteniendo viva la falacia del sueño de tu existencia. Consciencia, date cuenta de que, excepto en la forma de los muchos papeles que interpreta un personaje dentro de la ficción de su existencia, nadie es optimista ni pesimista, superior ni inferior, alegre ni triste. ¡Declararse optimista, pesimista, aceptador, negador y/o de cualquier otro modo, no evita estar declarándose identificado con una forma de percepción egoica y ficticia! Todo algo consiste en la manifestación de las creencias que están creando esa percepción, de ahí que todos los actores estén interpretando a la vez múltiples papeles contradictorios entre sí. ¡Al principio todo era Nada…, y, salvo percibido egoicamente, Nada continúa siendo todo! 

Juande Puerta.

domingo, 14 de agosto de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (55)

118- CONSCIENCIAS SANTURRONAS. Continuamente leo, escucho y veo mensajes diciendo que “somos Amor, somos Paz, somos Libertad, somos Felicidad, somos Plenitud,…” Leo, escucho y veo decir que somos todos esos grandes atributos, y que no somos lo opuesto a esos grandes atributos. Sin embargo, el discurrir, absolutamente incierto e indeterminado de la existencia, está continuamente demostrando que eso es mentira: la vieja, hipócrita y comercial falacia de siempre. Hasta las consciencias más ciegas se dan cuenta de que esa manera de percibir es absolutamente egoica y que esconde un inmenso océano de identificación victimista; el mismo enfoque egoísta de siempre. ¿Acaso, por muy supremo que se imaginara un atributo, AL TRATARSE DE ALGO DETERMINADO y/o al ser de alguna manera determinada para alguien, no estaría consistiendo en el SUPUESTO SER DE ALGO CREADO a partir de una percepción egoísta, particular y limitada? ¿Por qué, para qué y para quién sería necesario ser algo, ser de alguna forma, ser con algún atributo y ser con alguna finalidad? ¡Consciencias santurronas, hipócritas, asustadas e identificadas con percepciones surgidas de creencias y fantasías! Reconozco que a lo largo del sueño, originado tras la identificación con la creencia en mi existencia personal, para no dejar de soñar y/o para que el sueño continuara, he recurrido a infinidad de trucos, engaños e inventos con los que justificar la autoría de mis supuestos actos, mis supuestos pensamientos, mis supuestas emociones, mis supuestos defectos, mis supuestos propósitos, mi supuesto tiempo, mi supuesto existir particular. Pero de entre todas esas fantasías, después de la de creer en mi siendo un yo, la más ridícula quizás haya consistido en la creencia en un Dios Supremo, y además dotado de voluntad y de otros atributos. ¡Curiosamente (véase aquí el victimismo que destila la identificación con la creencia de ser un alguien) todos los dioses creados por las consciencias humanas a lo largo de la historia -seguramente para poder justificar la falacia de la existencia de las particularidades percibidas a partir del filtro de la creencia en un sí mismo-, están dotados de atributos y/o de cualidades típicamente humanos…, pero sólo de los buenos! Consciencia, date cuenta de que aquello que percibes como “la voluntad de Dios” no consiste nada más que en el reflejo de las creencias que están conformándote; date cuenta de que para el ser humano nunca ha habido otro Dios que el Dios de las creencias que están creando la percepción de la existencia del ser humano y de todo cuanto el ser humano cree protagonizar y/o experimentar. Fuera de la creencia en la existencia del creyente de algo, no existe nada de lo creído por ese personaje ficticio. Al trascenderse la identificación con la creencia en la existencia del creyente también se sale de la identificación con las percepciones originadas por las creencias que están creando la percepción de la existencia de ese personaje. ¡Siempre estuvo todo hecho y resuelto, pues, salvo percibido egoica e ilusoriamente, nunca hubo nada que necesitara hacerse ni resolverse!  

119- HE COMPRENDIDO. Muchas veces, viendo y escuchando en la televisión las noticias de lo que ocurre cada día en el mundo (percepción egoica de la existencia), suelo convencerme de que “el ser humano es capaz de todo”. Hoy, sin embargo, he comprendido que “el ser humano es capaz de todo (de lo mejor y de lo peor que pueda imaginarse) porque la mente humana y/o porque la consciencia identificada con las creencias respecto a la existencia de la particularidad humana, es capaz de CREER EN TODO, y, por tanto, de CREAR LA PERCEPCIÓN ILUSORIA DE TODO. He ahí que toda apariencia de ser y toda apariencia de acontecer (pasado, presente y futuro) únicamente estará siendo eso que se percibe y de la manera que se percibe, dentro de la percepción creada por la creencia en la existencia de eso y en la creencia en la existencia del perceptor de eso. ¡Nada fue, nada está siendo y tampoco nada será aquello que alguna vez sea percibido por alguien siendo algo ni siendo de alguna manera! PD: siento estropearle el plan a los egos acomodados en sus creencias de culpabilidad y de inocencia, de bondad y de maldad, etc.  Muchas otras veces también escucho decir (reconozco que yo tampoco estoy libre de la fantasía de esos actos y creencias) que “nada es hecho por parte de nadie, sino A TRAVÉS del instrumento que está siendo ese alguien.” Sin embargo, gracias a la progresiva desidentificación con la particularidad de mi supuesto yo, también he comprendido que, Estando Siendo Nada todo lo que parece estar siendo algo, tampoco nada está aconteciendo ni haciéndose a través de aquello que, aunque parezca ser el instrumento de algo, sin percibirse egoicamente estará consistiendo en Nada y/o en ninguna cosa determinada de la que pueda tenerse una consciencia determinada.  Excepto percibido egoicamente, ilusoriamente, identificadamente… no existe ni está aconteciendo la existencia de un quién, por tanto, tampoco existe ni está aconteciendo algo que esté haciéndose y/o sucediendo a través de ese quién inexistente… ni de ninguna otra posibilidad. ¡Ser el humilde instrumento de algo supremo o superior no deja de consistir en otra fantasía creada por el ego! Todo haber de “un algo para un alguien y/o para una consciencia” consistirá siempre en el haber de la creencia en eso, de ahí que todo haber/suceder, y también la consciencia que crea estar percibiéndolo, siempre estará consistiendo en un fenómeno ficticio. Nada, que pueda ser percibido como siendo algo, tendrá jamás un origen ni una finalidad (un por qué... ni un para qué...) , un interior ni un exterior, un polo positivo ni un polo negativo…, más allá del mundo ilusorio al que pertenecen todas las percepciones posibles. Comenzando siempre por la creencia en ese uno mismo, que cree existir no-ilusoriamente, percibir no-ilusoriamente y experimentar no-ilusoriamente alguna cosa, no existe aquello que esté consistiendo en algo distinto a Estar Siendo NADA. Consciencia, ¿imaginas una creencia y/o una percepción de la existencia más EGOÍSTA, POBRE, ENFERMIZA Y VICTIMISTA que la creencia y la percepción de la existencia a través de la creencia en la existencia delimitada de un sí mismo determinado e independiente de Estar Siendo Nada? Pues eso… 

Juande Puerta.

viernes, 12 de agosto de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (54)

116- TRUCO MENTAL. Comprender que, excepto siendo percibido e interpretado egoica e ilusoriamente, nada hay, nada acontece, nada se hace, nada se precisa…, significa comprender que lo único que está siendo siempre, que está sucediendo siempre y que está haciéndose siempre consiste en Nada y/o en ninguna cosa de lo que otra cosa o entidad pueda tener consciencia. ¿Paradójico? En efecto, lo cual demuestra que está “percibiéndose” desde la identificación ficticia de una consciencia imaginaria. Los atributos positivos, que con tanto ahínco, desesperación e incluso violencia, persigue la humanidad desde el supuesto inicio de los tiempos (paz, amor, libertad, felicidad, alegría, confianza…) no dejan de consistir en simples espejismos mentales; meras creencias con las que contrarrestar la identificación de la consciencia con la creencia en la existencia de sus opuestos (atributos negativos). La creencia en la existencia de los atributos positivos actúa a modo de “truco mental” con el que justificar la identificación con las creencias en la existencia del mal, de la separación, de la limitación, de la carencia, de la culpabilidad, del conflicto…, en resumen: para contrarrestar los efectos de la identificación (yo soy eso…) con la creencia en la posibilidad de la existencia de “UN UNO MISMO” siendo algo, siendo una cosa, siendo un ser, siendo un hijo de Dios, etc. Toda percepción determinada, con absoluta independencia de que sea percibida positiva o negativamente, en el fondo siempre estará creándose para justificar la existencia de su perceptor. ¿Qué necesidad habría (fuera del funcionamiento de los patrones mentales humanos que determinan la percepción y los juicios humanos de la existencia) de que hubiera alguno de aquellos atributos, cuando todo haber y/o acontecer consistiera en el haber y/o el acontecer de Nada concreto ni delimitado…, algo verdaderamente divino? ¿Para qué la existencia de la paz, del amor, de la felicidad, etc., no habiendo la existencia de la no-paz, del no-amor, de la no-felicidad? ¿Y quién necesitaría sentir aquellos supremos atributos, no existiendo tampoco la particularidad del individuo que pudiera experimentarlos? ¡Mente, todo ser algo es mente y nada más que mente! ¿Quién tendría miedo a la muerte y/o qué necesidad habría de la existencia de la muerte, cuando no hubiera la consciencia identificada con las percepciones transitorias creadas a partir de las creencias en la posibilidad de estar siendo la existencia de alguien vivo? El ser humano no alcanza a comprender qué es, precisamente porque ilusoriamente cree, piensa, siente, intuye, anhela, percibe, etc., que es “un” algo. Estando Siendo Nada, tampoco nada falta ni sobra. La creencia en las virtudes y los defectos esconden la creencia en la existencia de aquel personaje que estuviera identificado con esas posibilidades. Consciencia, ¿empiezas a darte cuenta ya de lo que significa “pertenecer a un Reino que no es de este mundo..., ni de ningún otro”; un Reino al que sólo se puede pertenecer sin consciencia de ser alguien determinado y/o sin ego?  

117- DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA. Siempre, sin excepción, toda percepción (ya sea captada mediante los sentidos corporales, el pensamiento, la intuición, las emociones, las sensaciones, los presentimientos, las relaciones personales, las circunstancias cotidianas, etc.) estará siendo creada a partir de la identificación de la consciencia (el auténtico ser humano) con las creencias e informaciones ilusorias que, transmitidas por las consciencias que le precedieron, estarán constituyéndola. Por tanto, he ahí que todo cuanto alguna vez haya sido percibido y/o considerado por alguna consciencia, como algo merecedor de culpa, de castigo, de karma, de enfermedad, de arrepentimiento, de remordimiento, de lección…, y/o igualmente como merecedor de algo opuesto a dichas interpretaciones, siempre estará correspondiéndose con el reflejo de una simple falacia mental. Las creencias (esencia y/o alma de la conciencia humana, y, por tanto, del ser humano) sobreviven proyectando percepciones de su contenido (se vive según las creencias que se tienen asumidas), por eso, no hay otra forma de evitar el refortalecimiento de la identificación con esas creencias que la de no prestarles más atención (trascender) que la estrictamente necesaria. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora de dónde proceden las voces maliciosas y las voces amorosas que parecen disfrutar haciéndote sentir autor de todo cuanto crees estar protagonizando? A partir de lo expuesto anteriormente, me viene el recuerdo del renombrado y lucrativo fenómeno del DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA: ¡Esa extraordinaria creencia convenientemente disfrazada de otra anhelada meta del alma y del ego humano; otro magnífico objeto de entretenimiento para la mente! Consistiendo la consciencia en las creencias e informaciones ilusorias que están constituyéndola, ¿de qué estaría tratándose entonces el despertar de la consciencia? Exactamente igual que cualquier otro “ser algo para alguien”, el despertar de la consciencia tampoco deja de consistir en la manifestación de una creencia: una creencia en busca de la atención que la mantenga viva, activa, creativa. ¿Qué o quién, que no estuviera conformando la falacia de la existencia de una consciencia humana dormida, necesitaría despertar en el Estar Siendo carente de cualquier rastro de identidad, particularidad, límites ni determinación?  Véase que la búsqueda del despertar de algo lo único que persigue es la supervivencia de la creencia en la existencia del alma de ese algo, por tanto, permanecer alimentando el mundo ilusorio de las existencias particulares, determinadas, delimitadas, transitorias, protagonistas de alguna cosa, aunque ello únicamente pueda tratarse de una especie de sueño que nadie está soñando. 

Juande Puerta.