jueves, 20 de septiembre de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (64)

129/2018  -Consciencia identificada (tú que estás leyendo estas palabras), he ahí que la fuente de toda la percepción egoica brota directamente de ti, es decir, del fenómeno por el cual estás percibiéndote como la existencia de “un ser” determinado. ¡SER, no consiste en ser un ser; no-dualidad significa no-uno! Puesto que ser tú supone estar considerando que tú eres la existencia de algo determinado, date cuenta de que ser tú supone estar siendo todo el ego que tú puedas percibir y experimentar en tu aparente existencia. ¡Tú no tienes un ego, sino que percibirte siendo tú es el ego! Tú, es decir, creer que tú -consciencia identificada-, eres tú (en lugar de sólo SER), hace que también creas que no ser tú consiste en ser lo otro y/o ser lo demás, en lugar de también sólo SER, por tanto, he ahí que tú te lo guisas todo, tú te lo comes todo, tú tienes que digerirlo todo, y, finalmente, también tú tienes que evacuar todo lo que te has guisado, te has comido y has digerido. ¿Comprendes mejor ahora? Consciencia identificada, date cuenta de que exactamente igual de egoísta estarías siendo por creer que no amas a los demás como por creer que te amas a ti mism@, pues, el egoísmo no consiste en la práctica de aquello que tú puedas hacer o dejar de hacer, sino en vivir creyendo que tú eres tú, vivir creyendo que ser tú consiste en ser algo y/o vivir creyendo que ser tú consiste en ser algo distinto a sólo SER. Todo aquello que percibas tú siendo algo distinto a sólo SER, estará siendo ego y/o una percepción egoica, de ahí que todas las percepciones egoicas comienzan y terminan en tu propia percepción.  Date cuenta de que todo aquello que tú consideras que piensas tú, que sientes tú, que haces tú, que vives tú…, sin excepción, estará consistiendo en percepción egoica, pero “no” porque algo de eso esté siendo eso ni siendo de alguna manera, sino porque tú estarías siendo la consciencia creadora de esa percepción. Y ahora date cuenta de que SER (nada-uno) consiste que estar siendo tú y en todo cuanto -sin excepción y con independencia del juicio que tú puedas imaginar-, tú puedas percibir siendo algo determinado. ¡Ser, está siendo por igual todo aquello que te gusta y todo aquello que te disgusta, todo aquello que aceptas y todo aquello que rechazas, todo aquello que te hace feliz y todo aquello que te hace sufrir!  

130/2018 -Consciencia identificada, date cuenta de que la fuente de toda percepción de algo, de toda percepción de dualidad y/o de cualquiera de tus percepciones -sin excepción-, nace de la identificación con la percepción de la existencia del uno mismo (tú), por tanto, que la afirmación de que “todo es uno” continúa perteneciendo al universo egoico y/o al universo que tú (mente personal y/o consciencia identificada) estás permanentemente creando a tu imagen y semejanza. ¿Comprendes mejor ahora el origen de la necesidad de encontrarle sentido a tu existencia? Todo está siendo el mismo “no” estar siendo algo. Todo está siendo el mismo “nada” siendo algo. Todo está siendo el mismo “ningún” ser. Nada hay siendo uno, sino ninguno.  He ahí que si existir fuera posible más allá de una percepción egoica y/o identificada, entonces existir significaría no ser algo ni ser alguien ni ser por algún motivo ni ser para llegar a ningún fin. He ahí que la trampa más grande que la consciencia identificada con la existencia humana puede ponerse a sí misma consiste en plantearse cuestiones respecto a su propia existencia. ¿Quién soy…, de dónde vengo…, a dónde voy…, para qué estoy aquí…? Observa que, sin excepción, cualquier respuesta posible estará dando por cierto e incuestionable aquello que nunca pasará de una simple especulación  mental necesitada de solución y/o de un gran vacío necesitado de justificación: significará que está asumiéndose que algo está siendo algo y/o que SER consiste en ser algo. He ahí que para percibirse estando cuerdos o locos, poderos o débiles, felices o infelices, plenos o carentes, dormidos o despiertos…, antes hay que estar considerando y defendiendo (identificación consciencial) que se está siendo la existencia de alguien y, consecuentemente, que de esa identificación nace la posibilidad de percibirse, creerse, sentirse, etc., estando cuerdos, locos, felices, infelices, sanos, enfermos, etc. sin ni tan siquiera estar existiendo.

Juande Puerta

domingo, 16 de septiembre de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (63)

127/2018 (Continúa) -¿La vida poniéndote delante, es decir, imponiéndote, personas, situaciones, experiencias, relaciones, enfermedades, etc., (espejos) con buena intención y/o para que tú pienses, sientas, percibas, descubras, comprendas, soluciones, sanes, perdones, evoluciones y/o cumplas con un supuesto plan trazado en otra dimensión? Consciencia identificada (tú),  ¿te recuerda toda esta sarta de especulaciones mentales a algunos de esos  dogmas religiosos que ya no conseguías digerir? En efecto, los dogmas espirituales y sus adeptos (seres egoicos) también se transforman y cambian de aspecto. Hoy, cada día más, los dogmas espirituales ya no sólo los difunden aquellos oscuros personajes disfrazados de edad media; ahora, aprovechando las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, los mensajeros estamos por todas partes y cualquiera puede acceder a nuestros “productos para el alma” (reflexiones, libros, conferencias, videos, talleres, retiros, consultas privadas, etc.,) con suma facilidad. ¿Donde está la novedad entre los dogmas de antes y los actuales? No la busques porque no hay. Los mensajes de antes y los mensajes de ahora siempre son los mismos y siempre están girando alrededor de lo mismo: el ego y/o la percepción egoica de que tú eres tú y/o de que SER consiste en estar siendo tú y todo cuanto tú percibas siendo algo. Date cuenta de que la esencia de todos los productos del muestrario que se te ofrece consiste en mantener viva la identificación con la existencia del yo que tú crees ser (ego). ¡El sufrimiento humano, exactamente igual que la felicidad humana, siempre ha sido una gran oportunidad para la supervivencia y el lucimiento del ego humano! Consciencia identificada (tú), date cuenta de que la única diferencia entre un concepto, su opuesto, su punto de equilibrio, etc., radica en el juicio que tú estés proyectando, pues, todos serán igual de ilusorios. Nada está siendo algo ni está siendo de ninguna manera, por tanto, sencillamente nada está siendo la vida, nada estás siendo tú y nada está siendo todo eso que supuestamente la vida está decidiendo ponerte delante para que tú recuerdes, aprendas, comprendas, cambies, despiertes.  Consciencia identificada, date cuenta de que para despertar antes tendrías que estar dormida y que para estar dormida antes tú tendrías que ser tú y/o tú tendrías que permanecer identificada con la apariencia de tu ser. ¿Comprendes el juego?     
  
128/2018 -Date cuenta de que incluso “la felicidad” -exactamente igual que cualquier otra posibilidad de la existencia de algo que pueda identificarse y/o nombrarse- consiste en un concepto absolutamente egoico, discriminatorio, limitado y limitante. Observa que así como cuando el burro consigue comerse la zanahoria que perseguía, eso no hace que deje de seguir considerándose un burro necesitado de perseguir y comer zanahorias, así tampoco tú, consciencia identificada, dejas de percibirte a ti siendo tú cuando alcanzas y/o consigues (dependiendo del cumplimiento de los correspondientes patrones o creencias) crear el sentimiento de una experiencia de felicidad; al contrario, date cuenta de que experimentar eso que tú identificas como “tu felicidad”, actúa a modo de refuerzo de tu identificación egoica y del  victimario que estás utilizando para justificar la percepción de tu existir. Date cuenta de que por mucho que ensalces el valor de la felicidad, alcanzar la meta de sentirse feliz no deja de suponer estar sintiéndose “un ser determinado” (tú), experimentándose momentáneamente de una manera determinada, y, por tanto, condicionada, dependiente, transitoria y limitada. He ahí que incluso la felicidad -exactamente igual que cualquier otro pensar, sentir, hacer, experimentar, etc., sin excepción, por el simple hecho de consistir en algo para ti- también estará constituyendo una limitación. He ahí que aquel personaje, institución, religión, filosofía, cultura, práctica, espiritualidad, educación, sociedad, etc., que te ofrezca “felicidad o redención de cualquier otra carencia que pudieras reconocerte” (zanahorias del ego), más allá de otra valoración sólo estará invitándote a que continúes soñando que tú eres tú y que tu vida es tu vida. ¡Qué felicidad superaría a aquella que nadie necesitara sentir! La referencia vedanta a la no- dualidad (Advaita, en sánscrito) no debería interpretarse como no-dos y/o como todo-uno, sino como No-Uno y/o como TODO-NADA. Date cuenta de que no hay la percepción de “uno” sin la percepción de dos y/o sin la percepción simultánea de otros unos, de manera que identificarte tú “siendo un algo” siempre estará obligándote a ti a identificar todo aquello que tú necesitaras para continuar defendiendo la existencia de tú algoidad.  ¿En qué podría consistir la abundancia, la plenitud, etc, sino en la carencia absoluta de las necesidades que necesitas para continuar creyendo en ti? 

Juande Puerta.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (62)

125/2018 -Consciencia identificada (tú) date cuenta de que pienses lo que pienses tú y/o de que pienses en aquello que pienses tú, sólo SER estará siendo. Y que sientas lo que sientas tú y/o que con independencia de aquello que tú sientas o dejes de sentir tú, sólo SER estará siendo. Y que hagas lo que hagas tú y/o que con independencia de aquello que hagas o dejes de hacer tú, solo SER estará siendo.  Y que experimentes lo que experimentes tú y/o que con independencia de aquello que tú experimentes o dejes de experimentar tú, sólo SER estará siendo. Nada está siendo pensado, sentido, hecho ni experimentado…, pues tú, y todo aquello que tú consideres que consiste en la existencia y/o el acontecer de algo, sólo SER (nada-algo) estará siendo. A partir de ahí, date cuenta de que porque tú nunca has sido tú, tú tampoco nunca estás pensando, sintiendo, haciendo ni experimentando nada de aquello que, por estar creyendo que tú eres tú (identificación), también tú -consciencia identificada-, crees que tú estás pensando, sintiendo, haciendo, experimentando. He ahí que todo aquello que tú percibas siendo algo, NADA será lo único que estará siendo. Consciencia identificada (tú), date cuenta de que no hay una manera de percibir altruista y otra manera de percibir egoísta, sino que cualquier percepción y/o cualquier forma de percibir algo por parte de alguien (tú), siempre estará  tratándose de una percepción exactamente igual de egoica y/o identificada. Ser, es lo único que ha estado siendo todo siempre. Ser, es lo único que todo está siendo siempre. Ser, es lo único que siempre estará siendo todo. Cuando todo sin excepción está consistiendo en SER, y sólo en SER, ¿qué puede cambiarse entonces, de qué puede carecerse entonces, qué necesita buscarse y encontrarse entonces, qué tiene que expiarse y perdonarse entonces, qué está siendo acertado y erróneo entonces…, pero, por lo mismo, quién estaría necesitando hacer algo, para algo…, que todo ello no continuara consistiendo siempre en SER, y sólo en SER? Comenzando por la existencia de uno mismo, en una simple percepción egoica (ego), estará consistiendo siempre todo aquello que alguien (tú, consciencia identificada) pueda identificar y/o nombrar como algo distinto a SER y sólo SER.   

126/2018 -Leo que “…cuando te niegas a mirarte, la vida te pone espejos”. Sin embargo, date cuenta de que tú, el espejo, y aquello que refleje cualquier espejo, siempre estará consistiendo en una percepción egoica, esto es, en la percepción de SER, como si Ser consistiera en algo siendo algo y/o siendo “un” ser algo. Percepción egoica es verte a ti siendo un yo. Percepción egoica es ver a los demás, al mundo, a la vida, a las circunstancias, a las situaciones, a cualquier posibilidad de ser algo siendo eso que la percepción egoica de ti estará transformando en un espejo para ti. Percepción egoica es todo aquello que tú (que eres una percepción egoica) vea reflejado en cualquier espejo (que será otra percepción egoica creada a partir de la tuya propia), con absoluta independencia del juicio, la identidad, el valor, etc., que tú asignes a dicho reflejo. Percepción egoica es verte a ti siendo algo distinto a solo SER, y, por tanto, verte siendo con defectos y virtudes, con dones y carencias, con alegría y tristeza, con salud y enfermedad, atrapado en el tiempo y el espacio, etc., en resumen: verte a ti víctima de la percepción de ti siendo un ser y/o convertido en un ser. Consciencia identificada (tú), date cuenta de que tú, siendo tú y/o siendo algo determinado, nunca has existido, y que por muchos sueños que te inventes, tampoco jamás llegarás a ser aquello que nunca dejaste de SER, y que consiste en que “nada está siendo un SER”. ¡Nada está siendo un ser; SER está siendo todo! Consciencia identificada (tú que crees estar leyendo estas palabras), date cuenta de que para amar a otro, ayudar a otro, proteger a otro, comprender a otro, perdonar a otro, etc., antes hay que estar viéndose a uno mismo siendo uno mismo, y también al otro siendo el otro, por tanto, que eso convierte en una ilusión absolutamente egoica cualquier posibilidad de amor, ayuda, protección, comprensión, perdón, etc., tanto a uno mismo como a otro. He ahí que todo "ser algo para alguien" estará consistiendo en una percepción egoica, pero que incluso la percepción egoica consiste en SER…,  y sólo en SER.  (sigue)

Juande Puerta.

viernes, 7 de septiembre de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (61)

123/2018- Consciencia identificada (tú), date cuenta de que la idea de amarse a sí mismo, exactamente igual que la idea de amar a otros, continua consistiendo en una posibilidad perteneciente al universo de la percepción egoica, esto es, allí donde SER estaría percibiéndose como la apariencia de ser algo, ser alguien, ser una identidad…, y/o ser cualquiera de las cosas que tú estás imaginándote. ¡No hay “dos” seres, porque tampoco hay el ser de “un” ser! Amarse a sí mismo no se aprende, no se enseña, no se hace, no se siente, no se necesita…, y -por muy espiritual que pareciera-, amarse a sí mismo tampoco se consigue realizando alguna práctica determinada, sino que, puesto que ser uno mismo no consiste en estar siendo la existencia de alguien y/o de “un ser” determinado, paradójicamente amarse a sí mismo supone la aceptación de que nada está siendo el ser de un sí mismo ni el ser de ninguna otra posibilidad de que algo esté consistiendo en ser algo. ¡No hay un sí mismo que pueda conocerse a sí mismo y tampoco hay un sí mismo que pueda amarse a sí mismo! Date cuenta de que  fuera del universo de la percepción egoica, esto es, en la fantasía donde tú -consciencia identificada- eres tu y/o tú eres un ser, nada necesita ser hecho por alguien para estar amándose a sí mismo. Amarse a sí mismo no depende de nada ni de nadie, porque nadie hay siendo un sí mismo y tampoco nada está siendo el amor que alguien precise recibir de sí mismo ni de otros; amarse a sí mismo no es algo que tenga que hacerse ni que se necesite…, se acepta y/o se permite, pero sólo egoicamente. Tú, y cualquier hacer y/o experimentar tuyo, “por tratarse de algo siendo algo para alguien”, siempre sólo de una percepción egoica estará tratándose. Date cuenta de que creerse ignorante está siendo una percepción igual de egoísta que creerse inteligente y/o de cualquier otro modo, porque en todas las opciones estarías considerando que tú eres tú y que ser tú consiste en ser algo determinado, limitado, condicionado, carente, necesitado de otro algo. He ahí que la vida no es algo maravilloso, pero que la vida tampoco es algo  horrible; sencillamente, ni la vida es la vida, ni tú eres tú, ni  aquello que sea algo para ti está siendo eso que tú puedas percibir, pensar, sentir, creer, hacer, experimentar, recordar e imaginar nunca jamás. ¿Te das cuenta de dónde procede eso que tú crees que es tu realidad?   

124/2018 -Consciencia identificada, date cuenta de que tú nunca has sido un cuerpo, pero que tampoco has sido una mente, pero que tampoco has sido un alma, pero que tampoco has sido un espíritu. ¡Tú nunca has sido “un” ser algo! Date cuenta de que tú nunca has estado viviendo esta vida, pero que tampoco has vivido otras vidas. ¡Tú crees que vives algo, porque tú crees que eres algo; tú crees que tú vives algo de alguna manera, porque tú crees que tú eres algo siendo de alguna manera; tú crees que tú eres tú y que tú estás viviendo una vida, porque tú crees que SER consiste en ser algo viviendo algo! ¿Comprendes mejor ahora en qué consiste y/o de qué manera funciona el instinto de supervivencia de tu percepción egoica y/o identificada? Date cuenta de que mientras persista en ti la percepción y/o el sentimiento de que tú eres un yo, un ser, una existencia de algo,… tú tampoco podrás evitar percibirte y/o sentirte protagonista, actor, hacedor, carente, dependiente, condicionado, separado, víctima, incoherente, hipócrita, egoísta y/o con todas aquellas características que estás percibiéndote y/o sintiéndote, pues en la identificación con todo esas posibilidades consiste precisamente percibirse siendo un yo. Nada de aquello que creas haber vivido consistía en algo distinto a creer que tú eras tú y que tú estabas viviendo algo. Consciencia identificada (tú) ¿quieres limpiar y/o sanar tu árbol genealógico y expiar absolutamente todas sus ramas?  Date cuenta de que no es necesario sanar aquello que nunca consistió en ser algo, pues, sin excepción, toda apariencia de ser algo únicamente consiste en SER, y sólo en SER. ¡Ser-Nada, está siendo siempre todo aquello que pueda percibirse y/o experimentarse siendo algo! He ahí que eso que ves, que sientes, que vives, etc., no es eso que ves, que sientes ni que vives, sino que ESO ES SER, pero visto, sentido y vivido como si fuera eso que tú crees que es eso, porque tú crees que tú eres tú.

Juande Puerta.