miércoles, 18 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (70)

146- LA EXISTENCIA DE UN PERSONAJE. -La experiencia de la existencia no consiste en nada más que en la percepción del universo ilusorio creado a partir del fenómeno de la identificación consciencial. ¡Todo está siendo, pero nada está siendo la existencia de algo! La mística y dogmática creación del universo, la creación del ser humano y la creación del resto de las formas de existencia posibles -exactamente igual que cualquier otra “creación” que alguna vez lograra atestiguar la ciencia-, nunca consistirá en algo distinto a la apariencia que esté generando el fenómeno de la identificación consciencial. Toda percepción de existencia y/o de identidad estará consistiendo en una creación, un fruto, un efecto y/o un hijo de la identificación consciencial. He ahí que el ser humano no es una creación a imagen y semejanza de un Dios con rasgos y atributos humanos; toda creación está siendo consciencial, de ahí que nunca esté consistiendo en la existencia de algo. Sin excepción, toda experiencia de la consciencia -identificada con la aparente identidad de un individuo-, siempre estará consistiendo en la consecuencia o reflejo de estar considerándose la existencia de ese personaje. La consciencia identificada no puede estar percibiéndose y considerándose la identidad de alguien, sin estar percibiendo, sintiendo y experimentando todo cuanto ese personaje viva y/o deje de vivir; la consciencia no puede estar identificada con la aparente existencia de alguien -crear esa identidad-, sin estar originando también absolutamente todo cuanto pudiera tener algún tipo de relación con el devenir de la aparente existencia de dicho personaje. Una cosa es consecuencia de la otra y la misma cosa a la vez. Paradójicamente, SER NADA, pero percibido con infinitos nombres y apariencias distintas, es lo único que está habiendo, aconteciendo y/o siendo experimentado siempre. En Ser, está consistiendo todo; no hay otro amor que aquel que consiste en SER, nada que consista en ser algo. Toda acción, por trascendental y sublime que pudiera parecerle a un hijo de la identificación consciencial, nunca estará consistiendo en algo que no esté consistiendo en SER, y sólo en SER. ¡No hay unidad, no hay dualidad, no hay trinidad; NADA, es lo único que está siento todo aquello que la consciencia identificada percibe siendo la existencia de algo.  

147- AMARSE A SÍ MISMO. Allí donde SER, ilusoriamente pudiera traducirse por “estar siendo la existencia de algo”, no debería extrañar que, por la misma ley, luego, esa única y aparente existencia de algo también admitiera ser juzgada, considerada, etiquetada y catalogada en base a infinitos criterios y formas de percepción distintas. He ahí que, sin necesidad de que SER haya consistido jamás en estar siendo alguna cosa, basta con suponerlo para que, por arte de magia, instantáneamente SER se haya convertido en la percepción absolutamente incuestionable de un universo de universos de posibilidades de estar siendo la existencia simultánea de infinitas existencias diferentes. La trascendencia, tal como viene considerándose, no actúa como un camino que acerca; en lugar de eso acentúa la sensación de alejamiento y separación. ¡Ser, nada-uno, pareciendo ser todo: en esa inexistente controversia discurre el sueño de la percepción de la existencia! Nada hay, fuera de esa aparente fantasía, que esté siendo la existencia ni el acontecer de algo. Pese a todo cuanto la mente quiera argumentar, el mundo transitorio de la percepción de existencia nunca dejará de estar siendo el Reino de SER. Todo aquello que pueda percibirse siendo la existencia de algo, únicamente estará consistiendo en SER, pero percibido egoicamente. La existencia del amor no es una excepción. “Amarse a sí mismo” parece una idea sublime, sin embargo, dependiendo de cómo fuera comprendida, estaría dejando en evidencia que, desde el inicio de la apariencia de los tiempos, tanto la existencia de su origen, como la existencia de su destinatario, constituyen la base fundamental del egocentrismo. Cuando amarse a sí mismo conllevara el hecho de estar considerándose la existencia de un yo mismo, entonces ¿de qué, salvo de orgullo y/o amor propio (egoico) estaría tratándose? De ser posible, el amor a sí mismo únicamente podría darse en el ámbito consciencial donde “ser uno mismo” significara SER el Estar Siendo de todo a la vez, por tanto, nunca algo ni alguien. El amor a sí mismo no precisa de la existencia de un sí mismo que pueda y/o que necesite amarse a sí mismo. El amor a sí mismo está siendo sin necesidad de identidad, ni de voluntad, ni de intención, ni de medida, ni de condiciones. ¡No hay otro amor a sí mismo que aquel que emana de SER! Fuera del universo de la apariencia de existencia, el amor a sí mismo es absolutamente innecesario, pues fuera de allí no hay tal cosa como la existencia de algún uno mismo real ni irreal.

Juande Puerta.

sábado, 14 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (69)

144- NADA LA EXISTENCIA DE ALGO. -No hay lo manifestado y lo inmanifestado. Ni hay lo manifestado ni hay lo inmanifestado. Nada, pero sin que “ser “ consista en  ser algo, es lo único que hay. Todo está siendo siempre, sin que algo esté siendo nunca. La percepción de la existencia de algo siempre está consistiendo en el Estar Siendo de nada la existencia de algo. Comenzando por ti, todo cuanto tú percibes existiendo, aconteciendo, siendo hecho, etc., siempre está consistiendo en estar siendo nada la existencia de algo. Todo está siendo uno, porque todo está siendo el mismo ninguno. Todo está siendo lo mismo siempre, porque nada está siendo algo nunca. Date cuenta de que cuando tú (consciencia) te percibes siendo la existencia de algo (identificada), aunque todo permanezca siempre siendo nada-algo, en cambio para ti, estar siendo nada-algo estará percibiéndose siendo existencia de todo-algo. No hay materia y espíritu. Ni hay materia ni hay espíritu. No hay tiempo y espacio. Ni hay tiempo ni hay espacio. No hay amor y desamor. Ni hay amor ni hay desamor. No hay vida y muerte. Ni hay vida ni hay muerte. No hay bien y mal. Ni hay bien ni hay mal. No hay un yo y lo otro. Ni hay un yo ni hay lo otro. No hay ser y no-ser. Ni hay ser ni hay no-ser. Nada hay siendo algo y lo opuesto a algo. Ni hay algo ni hay lo opuesto a haber algo. ¡Todo consiste en Estar Siendo ninguna cosa que esté siendo algo!   

145- EL MERCADO DE LA VIDA. Para Ser, nadie necesita lo demás y/o lo otro; para Ser, nadie necesita algo. Ser, está siendo siempre, sin necesidad de ser algo y sin necesidad alguna de algo. Sólo para considerarse ser algo (existencia) se necesita el resto de la existencia. Excepto Estar Siendo (ningún ser), nada más hay ni acontece. Paradójicamente, la existencia de “lo otro” sólo se necesita para poder mantener vida la identificación con la existencia del uno mismo, que cada uno considera que está siendo. La apariencia de la existencia del yo no es diferente a la percepción de la existencia de lo otro. Yo, y lo otro, no son dos. La existencia del yo no queda circunscrita dentro de la apariencia de la identidad individual, pues, está constituida por todas y cada una de sus posibles percepciones. La carencia, el deseo, el temor, el juicio, la virtud, el defecto, los valores y todo cuanto caracteriza la apariencia de la existencia humana, únicamente son efectos de la identificación con la posibilidad de estar siendo alguien. El yo no se reduce a la apariencia física, mental, emocional, anímica, etc., del un sujeto; el yo y el resto del universo percibido desde esa identificación están constituyendo la misma ilusión. No hay un ser siendo, por tanto, ¿qué son todas esas cosas que la existencia de un supuesto alguien pueda considerar que necesita recibir, conseguir, etc., de otros y/o del mercado de la vida? Para Ser, nadie necesita a otro y/o nadie necesita algo. Las aparentes necesidades de alguien sólo son necesarias para que ese alguien continúe percibiéndose como si estuviera siendo la existencia de alguien. Consciencia, date cuenta de que toda la ayuda que pides, todo el amor que reclamas, toda la comprensión que deseas, todo el respeto que reivindicas, todas las luchas que libras, todos los sacrificios que despliegas, todas las energías que movilizas y todo cuanto consideras algo tuyo, únicamente está sirviendo para que tú sigas identificada con la percepción de que tú eres tú…, y que todo aquello que tú consideras que es algo que tú estás experimentando, continúe siendo el victimario y/o la justificación de tu particularidad. ¡Nada está siendo ni haciendo algo nunca, que ello no consista en Estar Siendo Nada siempre! 

Juande Puerta.

domingo, 8 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (68)

142- HASTA EL MENOR DETALLE. No eres la existencia de un yo separado, porque no eres un yo. Nada hay separado, porque nada hay siendo algo. La separación es ilusoria porque la existencia de algo es ilusoria. No eres la existencia de un yo, por tanto, tampoco eres la existencia de un yo unido al resto de la existencia. ¡La existencia no es nada más que una apariencia efímera e ilusoria, de nada que esté siendo la existencia de algo! Todo cuanto pueda percibirse siendo existencia de algo, siempre está siendo nada, percibido como si estuviera siendo la existencia de eso que alguien (consciencia identificada) considera que está percibiendo. He ahí que tu aparente necesidad de búsqueda de lo supremo o lo trascendente, y también tu aparente necesidad de rechazo de lo insustancial e intrascendente, sólo está consistiendo en la consecuencia de la identificación con la apariencia de tu existencia. He ahí que tu lucha en pos del sentimiento permanente del amor, la felicidad, la paz, la libertad, la concordia, la fraternidad y el resto de los valores trascendentales para la existencia de la humanidad, así también como tus esfuerzos y sacrificios por evitar el sentimiento de aquello que la humanidad considera la existencia de creaciones detestables, siempre están consistiendo en la consecuencia ineludible e inseparable de la identificación con la apariencia de tu existencia. ¡Todo cuanto vives y de la manera exacta que vives la apariencia de cada instante, cada circunstancia, cada experiencia, cada objeto, etc., está consistiendo en la manifestación precisa de la identificación contigo, es decir, está consistiendo en un reflejo y/o efecto de la percepción de que tú eres tú! Absolutamente hasta el menor detalle (pensamientos, emociones, sensaciones, ideas, creencias, percepciones, actitudes, miedos, aspiraciones, reacciones…) de todo tu supuesto pasado, todo tu supuesto presente y todo tu supuesto futuro, nunca consistirá en algo distinto a ser tú; ser tú consiste en todo eso, de manera que la existencia de eso y tú existencia no están consistiendo en la confluencia de la existencia de cosas distintas. Date cuenta de que nunca te ha sucedido algo ni has percibido y experimentado algo, que ello no consistiera en el efecto de estar siendo tú, es decir, de estar considerando que tú eres tú. He ahí que, sin que nada esté consistiendo en ser algo distinto a SER, el supuesto de que tú seas tú existencia te convierte en el amor y el desamor, en la culpa y el perdón, en la bondad y la maldad, en la fortuna y el infortunio, en la vida y la muerte… y en absolutamente todo cuanto sea percibido como la existencia de algo para ti.  

143- BREVES-11 (2017) 1-No  hay aquello de lo que pueda dudarse ni aquel que pueda dudar de algo, por tanto, date cuenta de que, salvo en la ilusión de tu existencia y de la existencia de todo lo que es la existencia de algo para ti, tú nunca has dudado ni dudarás jamás. Cuando dudes de algo, date cuenta de que nadie está dudando de alguna cosa; date cuenta de que tú existencia, y la existencia de aquello que fuera objeto de tus dudas, siempre estará consistiendo en el permanente “Ser” de nada que consista en ser algo. 2- Nadie tiene lo que merece “por algo” y tampoco nadie tiene lo que necesita “para algo”, por la sencilla razón de tampoco  nadie está siendo alguien y tampoco nadie está teniendo algo que no esté consistiendo en la consecuencia de la identificación con la creencia y/o con la aparente percepción de estar siendo alguien. ¡Exactamente igual de natural que tu respiración, todo cuanto puedas creer que mereces y/o que necesitas, estará surgiendo de la identificación con la creencia de que eres alguien! La identificación con la idea de que a alguien pueda sucederle algo que merezca por algo (positivo o negativo), que a alguien pueda faltarle algo que necesite para algo, etc., no es nada más que el efecto de estar considerándose la existencia de alguien particular y/o una existencia. ¡Todo cuanto vives tú, y también de la manera que tú consideres que estás viviéndolo, nunca estará consistiendo en algo distinto a la consecuencia de la creencia en ti, de ahí que nadie estará viviendo alguna cosa real ni irreal, jamás! 3- Dualidad es ser algo (uno). Ser algo es dualidad. Cuando, ser nada, consistiera en la consideración de ser algo, entonces ser nada sería dualidad. Dualidad está siendo la percepción de todo aquello que no consista en estar siendo nada-algo; si consiste en estar siendo algo y/o simplemente existencia, entonces estaría tratándose de percepción de dualidad. No-dualidad y/o no-separación significa no-algo. Dualidad eres tú, dualidad es tu existencia y también todo cuanto sea la existencia de algo para ti; sin embargo, nada es dualidad, pues, date cuenta de que incluso la percepción de dualidad esta siendo nada-algo. 

Juande Puerta.

viernes, 6 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (67)

140- UNA EXCUSA PERFECTA. Yo, estoy siendo para mi, aquello (existencia) con lo que yo estoy identificado, de ahí que, cuando yo pienso algo, también pienso que soy yo el que está pensando algo. Yo, estoy siendo para mi, aquello (existencia) con lo que yo estoy identificado, de ahí que, cuando yo siento, experimento, percibo y/o hago algo, también considero que soy yo el que está siendo el autor y/o el protagonista de eso. Tú, estás siendo para mi, aquello (existencia) con lo que yo estoy identificado, de ahí que yo considere que estoy siendo algo distinto a ti, a la vez que intrínsecamente vinculado a ti. Sin embargo, salvo en una manera muy determinada de percibir (ego), yo no soy yo ni tú eres tú, pues, Nada es lo único que está siendo todo cuanto pueda percibirse existiendo y/o nada existe que no consista en Estar Siendo ninguna forma de ser determinada. ¡Fuera del fenómeno de la identificación, nada está siendo algo que esté siendo la existencia de algo! La  percepción de existencia es consecuencia  de la identificación consciencial; la percepción de existencia consiste en la percepción ilusoria de ningún existir. En considerarse la existencia de algo y/o en creerse algo que está existiendo consiste el ego y todo su universo de aparentes posibilidades. El uno mismo, que cada uno mismo cree ser, es pura apariencia. El uno mismo consiste en no estar siendo algo determinado, por tanto, en estar siendo todas las posibilidades a la vez; pero sin estar siendo ninguna de ellas en particular. ¡El uno mismo nunca podrá conocerse ni comprenderse, de ahí que el intento por conseguirlo actúe a modo de excusa perfecta! La identificación con la apariencia del uno mismo supone el comienzo del sueño, de la expulsión, de la separación, del bien y del mal, del pecado, de la expiación, del mundo, la existencia... y de todo cuanto sea percibido siendo algo por alguna consciencia identificada con la percepción de su propia existencia. SER, es decir, estar siendo ninguna cosa, siempre está siendo. ¡Amarás SER, por encima de ser alguna cosa!  

141- LA PRIMERA PERCEPCIÓN DE EXISTENCIA. Hablar de “lo que realmente sí somos… y/o de nuestro verdadero ser…”, no sólo demuestra fehacientemente el fenómeno de la identificación consciencial con la certeza de que somos algo; además, eso también está certificando el fenómeno de la identificación con la certeza de que “hay aquel otro algo y/o aquel otro ser que no somos.” Paradójicamente, he ahí que ello constituye la mayor de las demostraciones científicas y empíricas de que nada está siendo algo y/o de que salvo estar siendo, nada está siendo. No hay un ser; ser, es lo único que está siendo. No hay un haber; haber, es lo único que está habiendo. No hay un acontecer; acontecer, es lo único que está aconteciendo. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? -plantea la consciencia identificada (mente), como si alguna vez hubiera habido algo siendo la existencia de algo y/o como si alguna vez la percepción de la existencia de algo hubiera consistido en algo distinto a la inexistencia de cualquier posibilidad de ser alguna cosa. Consciencia, date cuenta de que al identificarte con la existencia de una sola posibilidad de existencia (tú), también estarás identificándote con la imposibilidad de renunciar al resto de las existencias que necesites percibir para justificar la primera percepción de existencia de todas (la tuya). Nunca ha ocurrido un error, pero tampoco nunca se ha producido un acierto. No hay aciertos, no hay errores, no hay el personaje que pudiera acertar y/o equivocarse en algo. Nada hay siendo algo, ni siendo por algo, ni siendo para algo, ni siendo alguna vez, ni siendo en algún lugar, ni siendo de algún modo. Date cuenta de que tú nunca has sido bueno ni malo, mejor ni peor,  superior ni inferior, capaz ni incapaz, culpable ni inocente, amado  ni despreciado…, pues tú nunca has sido tú ni has sido otra cosa que consistiera en ser algo. ¡Nada hay ni acontece distinto a Ser; Ser, es lo único que siempre está siendo todo aquello que parece ser la existencia de algo! He ahí que todo saber será tan ilusorio como la existencia del personaje que, por creerse la existencia de sí mismo, también creerá que puede y que necesita saber algo.

Juande Puerta.