lunes, 24 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (51)

105- LA CREACIÓN. La identificación consciencial está creando al ser humano, esto es, está creando -aquí y ahora- la percepción consciente de la existencia humana y de cada una de sus características. La percepción de la existencia humana, y de todo el conglomerado de existencia que está conformando esa aparente realidad, únicamente consiste en un efecto de la identificación consciencial. ¡Más allá del fenómeno de la identificación, no hay un qué soy, no hay un quién soy, no hay por qué soy, no hay un para qué soy, no hay un dónde soy, no hay un cuándo soy! La percepción de la existencia particular perdura mientras persiste la identificación creadora de la existencia particular del perceptor. La identificación crea la percepción consciente del ser humano, y luego éste, a imagen y semejanza de su propia identificación, crea la creencia en la existencia del dios creador de todo cuanto sirva para justificar su propia existencia. ¿Comprendes mejor ahora la razón de que en el universo de la percepción de existencia nada necesite tener lógica, razón ni sentido, más allá del que se le quiera atribuir? No hay diferencia entre buscar fuera o buscar dentro, buscar la verdad o buscar la falsedad, buscar el amor o buscar la causa del miedo al amor, buscar la felicidad o buscar el origen del sufrimiento: en todos los casos continúa tratándose de la búsqueda de algo ilusorio por parte de otro algo ilusorio. Darse cuenta de que más allá del imperio de la identificación algo como sentirse y/o percibirse feliz no depende de poseer algo material ni de poseer “otro algo” como el afecto de alguien, puede parecer un cambio importante; sin embargo, he ahí que continúa perdurando la identificación con la existencia del sí mismo personal y con la existencia de todo cuanto sirva para justificar la autenticidad de eso. ¡No necesitar algo determinado para sentirse feliz, demuestra que continúa la identificación con la existencia del personaje que cree en la existencia de la felicidad y de la infelicidad!  

106- NADA ES ALGO-1. Nada es algo, por tanto, nada es alguien ni es aquello que sea algo para alguien. Nada es algo, por tanto, nada es dentro de algo ni fuera de algo, nada es algo mejor ni algo peor, nada es algo bueno ni algo malo, nada es algo superior ni algo inferior, nada es algo material ni algo espiritual, nada es cuerpo ni mente ni espíritu. ¡Nada es algo, fuera de la creencia en la existencia de algo! Nada es algo, por tanto, nada es algo terrenal ni algo divino, nada es por algo ni es para algo, nada es aquí ni allí, nada es ahora ni después. Nada es algo, por tanto, nada es yo ni lo demás, nada es a favor ni en contra, nada es amor ni desamor, nada es culpa ni perdón, nada es premio ni castigo, nada es felicidad ni sufrimiento, nada es salud ni enfermedad, nada es nacer ni morir. Nada es algo, por tanto, todo aquello que fuera algo para alguien siempre estará siendo nada-eso ni ningún otro algo. Nada es algo, por tanto, todo aquello que fuera algo para alguien sólo estaría siendo eso en el supuesto de que SER consistiera en ser algo. Nada es algo; todo ES, sin necesidad de ser algo. He ahí que la existencia de algo consiste en la percepción de SER, como si estuviera siendo el ser de algo.

Juande Puerta.

viernes, 21 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (50)

103- NINGÚN SER ALGO. Consciencia, date cuenta de que todo lo que consideras que vives, y de la manera exacta que crees que estás viviéndolo, no consiste en nada más que en el reflejo de la ilusión que mantiene viva la identificación con la particularidad de tu existencia. ¡Por mucho que tú lo interpretes distinto, todo está siendo el mismo ningún ser algo! Estando siendo, ningún ser algo (no-uno), todas las posibilidades imaginables de SER están siendo a la vez; sin embargo, consciencia, date cuenta de que en la identificación con la apariencia de estar siendo la existencia de una posibilidad concreta (tú), todas tus percepciones quedan limitadas, condicionadas, circunscritas y dependientes de la naturaleza egoica de esa aparente identidad. Identificación equivale a percepción de existencia y/o de determinación, de ahí que identificar algo suponga la percepción (material, sensorial, emocional, anímica, psicológica, intelectual, onírica, etc.,) de la existencia de eso. ¡La identificación transforma, SER-NADA ALGO, en la percepción de la existencia de algo! Cuando está percibiéndose desde la identificación con la existencia del uno mismo (ego), nada es lo que parece que es algo…, y tampoco nada es de la manera que parece que es algo. ¿Qué, a parte de identificación (existencia de algo), podría percibirse cuando estuviera percibiéndose desde la consciencia identificada con la existencia de un yo personal? Consciencia, date cuenta de que si “algo” te causa sentir tristeza (percibir e identificar tristeza en ti) será porque estás interpretando eso erróneamente; pero date cuenta también de que si “algo” te causa sentir alegría, la razón continuaría siendo la misma. Si “algo” causa percibir en ti tristeza o alegría, sólo estará debiéndose a que estás interpretando que, comenzando por ti, “algo” está siendo la existencia de algo.  ¿Ocurre algo por eso? No, más allá del ámbito ilusorio de la identificación nunca está ocurriendo algo distinto a SER sin más. 

104- LA IDENTIFICACIÓN Y DIOS. Nada es algo distinto a estar siendo nada que consista en ser algo. Toda la supuesta existencia de la humanidad discurre en la creencia de que Ser consiste en estar siendo algo y/o en no estar existiendo. Nada hay siendo la existencia de algo. Ser, nada-algo, significa estar siendo todas las posibilidades a la vez; pero sin estar siendo ninguna de ellas. El fenómeno de la identificación crea la percepción de existencia y/o de determinación. El fenómeno de identificación crea al ser humano, lo expulsa del paraíso y lo condena a vagar protagonizando la fábula de su existencia. Más allá del universo ilusorio, surgido con la identificación, nunca falta nada por ser ni por hacerse. Libros, conferencias, retiros, videos, encuentros, religiones, filosofías, maestros, ideologías, luchas, sacrificios…, ningún algo podrá aportarte algo. He ahí que la búsqueda refuerza la identificación con la existencia del buscador; he ahí que más allá de la identificación no hay búsqueda, no hay buscador y no hay algo que esté siendo buscado. Que tú (consciencia) sigas considerándote la existencia de algo (yo existo) y que todo gire en torno a ese supuesto, no te convertirá en ser algo. Ser, nada y/o el ser de nada, es lo único que está siendo siempre. En estar siendo, siempre nada-algo, está consistiendo todo aquello que, percibido desde una supuesta identidad (ego), aparenta ser la existencia y/o el acontecer de alguna cosa. Nacer, vivir, morir, sufrir, disfrutar, amar, odiar, hacer, soñar…, (cualquier acción, percepción, experiencia, etc.,) sólo son formas distintas de nombrar aquello que, por estar siendo nada y/o por no estar siendo algo, siempre está siéndolo todo, a la vez que siendo lo único que está siendo.

Juande Puerta.

domingo, 16 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (49)

101- JUSTIFICACIONES. Consciencia, date cuenta de que para llegar allí donde crees que debes llegar, no hay otro camino distinto (nunca lo ha habido y nunca lo habrá); pero, porque no hay un camino, porque no hay un caminante, y porque tampoco hay a donde llegar. ¡Porque NADA hay siendo algo, ya está siendo todo! Consciencia, date cuenta de que todo cuanto crees  que vives, y de la manera exacta que crees que estás viviéndolo, sólo consiste en el objeto de la justificación de tu existencia. ¡Pienso, siento, recuerdo, imagino, hago, experimento, aprendo, conozco…, luego existo! -dices, como si la existencia de todas esas percepciones consistieran en ser algo distinto a una justificación. Así como en una película todo son fotogramas que la mente interpreta y convierte en una historia, también todas las experiencias humanas sólo consisten en la interpretación de percepciones imaginarias y/o egoicas. Consciencia, date cuenta de que la percepción de tu existencia depende por completo de la percepción de la existencia de todo lo que consideras que está siendo la existencia de algo distinto a ti, como si la percepción de ti y de todo lo demás consistieran en ilusiones distintas. Consciencia, date cuenta de que sentirte de alguna manera (feliz, infeliz, culpable, inocente, mejor, peor…), sin excepción, siempre estará consistiendo en estar percibiéndote siendo la existencia de algo (ego). ¡Nada es algo distinto a ser-nada!  

102- SER, NO SIENDO. Más allá de la percepción del universo, donde la realidad consiste en la aparente existencia de la existencia de algo, es decir, fuera de allí donde SER-NADA es percibido, interpretado y experimentado como la existencia de ser-alguna cosa (ego), nada falta por hacerse ni por suceder. No habiendo el haber de algo, ningún hacer puede hacerse y ningún acontecer puede suceder, pues, sin necesidad de ser algo, todo está siendo siempre. Nada puede hacerse ni suceder; todo aparente hacer y todo aparente suceder está consistiendo en SER, NO SIENDO ALGO. ¡Estás convencido de que eres alguien y de que haces algo, luego te percibes existiendo! Consciencia, date cuenta de que todo haber y todo suceder pertenece al universo de la identificación con la percepción de la existencia de algo; date cuenta de que todo cuanto percibes e interpretas, como si estuvieras haciéndolo y/o experimentándolo tú, sólo está consistiendo en el efecto de la identificación con esa percepción egoica que te convierte en ser la existencia de alguien. ¡Ser, no siendo! He ahí que la creencia en tu existencia convierte la creencia en tu existencia en la experiencia del duelo de esa identificación. He ahí que el gran misterio y/o la madre de todas las alquimias consiste en estar siendo todas las posibilidades de ser algo, pero sin que nada esté siendo hecho ni aconteciendo. Nada es algo, sin estar siendo percibido siendo algo. Consciencia, date cuenta de que más allá de la apariencia de que tú estás siendo algo que está haciendo alguna cosa, y además con alguna finalidad, todo está consistiendo en SER NO SIENDO ALGO. ¿Comprendes ahora porqué la respuesta de las preguntas que te haces acerca de ti, y del resto de tus percepciones, siempre conducen a otra pregunta? 

Juande Puerta.

jueves, 13 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (48)

99- DEPENDENCIA. Percibir, exactamente igual que cualquier otra acción, deja de manifiesto el origen de una identificación consciencial (yo existo), un desdoblamiento artificial, pues toda existencia de acción, incluida la acción de existir, precisa de la existencia de un sujeto actor. ¡Existir depende de la identificación de la consciencia con la existencia de algo, aunque ese algo sólo consista en la ilusión de una percepción! Más allá del fenómeno ilusorio de la percepción del uno mismo (identidad ficticia, y, por tanto, incognoscible), no hay dos, porque tampoco hay uno. No hay dualidad (plural), porque tampoco hay unidad (singular). No ser-algo no puede comprenderse, porque, ¿quién lo necesitaría y qué sería necesario entender? He ahí la razón de que cualquier intento de comprender la existencia de algo lo único que origina es el reforzamiento de la identificación de la consciencia con la aparente existencia del personaje protagonista. Todo cuanto sea percibido por mi, como la existencia y/o el acontecer de algo para mi, sin excepción siempre estará consistiendo en un reflejo y/o una creación mental de la identificación con la percepción de mi existencia. Todas las particularidades que percibo nacen de la percepción de mi particularidad. ¿Cambiaría la comprensión de estas palabras algo? No, puesto que, excepto la experiencia ilusoria de existencia de algo, nada hay que pueda cambiarse.  

100- FELICIDAD Y OTROS TRUCOS. He leído que una persona le decía a otra que “…por fin se había dado cuenta de que no necesitaba de nadie para ser feliz.” ¡Cierto y falso! Según cómo se mire, llegar a esa conclusión parece un gran logro y/o una gran liberación; sin embargo, he ahí que en la identificación de la consciencia que afirma eso todavía predomina la presencia, la idea, la génesis, el programa, la creencia, el convencimiento, etc., de la existencia de un sí mismo (yo existo), de la existencia de las demás personas, de la existencia de lo otro y también de la existencia de la felicidad y de la infelicidad. Si te percibes y consideras siendo la existencia de una persona y/o de algo determinado, no podrás evitar sentirte arrastrado por el caudal de apariencias que conforma el cauce de esa identificación. La afirmación de que “tú” no necesitas de nada ni de nadie para “tú” poder sentirte feliz, no deja de consistir en el mismo truco de siempre: seguir creyendo en tu existencia particular. He ahí que la existencia de la felicidad, de las demás personas, del mundo, y de todo aquello que tú percibas consistiendo en la existencia de algo, sólo sirve para que tú continúes considerándote la existencia de ti, es decir, la existencia de algo que, por no ser algo, tú jamás podrás comprender en qué consiste. No necesitar de nada ni de nadie para sentirte feliz convierte a la felicidad en un disfraz de ti y/o en una dependencia de ti. Decir que no necesitas a los demás para “sentirte” feliz, esto es, para “percibirte” a ti mismo siendo tú mismo y siendo de ese modo, todavía no evita que persista en ti la percepción de la existencia de la felicidad y/o de cualquier otro truco que sirva para percibirte siendo la existencia de algo.

Juande Puerta.