domingo, 19 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (79)

164- PERCEPCIÓN EGOICA. Nada está siendo la existencia ni el acontecer de algo; sin excepción, toda existencia y/o todo aparente acontecer de algo únicamente consiste en SER. ¿Ser, qué; ser, cómo; ser, por qué;  ser, para qué; ser, cuándo; ser, dónde? ¡Nada, sólo SER! El ego consiste en la percepción de SER, como si estuviera siendo la existencia de algo, de ahí que -comenzando por la existencia del uno mismo-, todo aquello que sea percibido siendo la existencia y/o el acontecer de algo, siempre estará consistiendo en SER, pero percibido egoicamente. No hay excepciones: la existencia de Dios, del  Amor, de la Felicidad, de la Bondad, de la Libertad (todos los conceptos imaginables), por consistir en la percepción de la existencia de algo, siempre estará consistiendo en una percepción egoica. No hay pensamiento, sentimiento, idea, intención, sociedad, organización, institución, religión, política, economía, educación, filosofía…, que, por estar basándose en la existencia de algo determinado, no esté consistiendo en ego y/o en el desarrollo de una percepción egoica. ¿De verdad quieres despertar del sueño de tu existencia y/o de ser tú? ¡Todo ES, pero nada está siendo la existencia ni el acontecer de algo!  La montaña Es, pero nada está siendo la existencia de la montaña. Yo y tú y ellos, ES; pero nada está siendo mi existencia ni tu existencia ni la existencia de ellos. El mundo Es, pero nada está siendo la existencia del mundo. La salud y la enfermedad son, pero nada está siendo la existencia de la salud ni de la enfermedad. La vida y la muerte son, pero nada está siendo la existencia de la vida ni de la muerte. Los pensamientos, las emociones, las ideas, las creencias, las experiencias, etc., son, pero nada está siendo la existencia ni el acontecer de algo. ¡La consciencia no ha olvidado qué ES ni tiene que recordar qué ES; sólo está imaginando que es… algo!  

165- REALIDAD ILUSORIA. Nada está siendo algo. Todo ES, sin que nunca algo esté siendo aquello que pueda percibirse siendo algo. La percepción de algo no es el algo percibido. La percepción de algo, el perceptor de algo y también el algo percibido, no son tres posibilidades distintas de estar siendo algo, sino ninguna de las tres. Todo puede percibirse de infinitas maneras distintas, porque no está siendo ninguna de ellas. Consciencia, ¿quieres despertar sin renunciar al sueño de tu existencia y de la existencia de todo cuanto percibes siendo existencia de algo? Consciencia, ¿quieres iluminarte sin soltar la identificación con la existencia del sujeto que persigue ese sueño? No hay “un ser”, siendo nada, porque incluso ser nada consistiría en estar siendo algo. Tampoco hay “un somos”, siendo nada. En estar siendo, nada-algo, consiste todo. Nada-algo, es lo único que está siendo, de ahí que todas las expresiones que comienzan por “soy” y/o por “somos”, remiten directamente a un mundo imaginario y/o a una realidad ilusoria. Por tratarse de algo siendo algo, tan ilusoria es la realidad como la irrealidad. “Nada real puede ser amenazado. Lo irreal no existe. En esto radica la paz de Dios” (UCDM). Consciencia, obsérvate a ti siendo tú, y observa también todo cuanto desde tu aparente identidad puedas percibir siendo parte de ti y/o siendo algo ajeno a ti…, y date cuenta de que todas esas percepciones están siendo, pero sin ser algo. 

Juande Puerta.

martes, 14 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (78)

162-  PROPIO O AJENO. Date cuenta de la paradoja de que aquello que no te deja entender aquello otro, que tú crees que es algo que puede y debe ser comprendido por alguien, consiste en la creencia de que tú eres tú; consciencia date cuenta de que el apego a la percepción de tu aparente identidad individual hace que te percibas siendo un ser constituido por las mismas múltiples particularidades diferenciadas, separadas y enfrentadas entre si que también adviertes presentes en el resto de aquello que percibes como si estuviera consistiendo en la existencia de algo ajeno. Date cuenta de que la percepción de todo cuanto crees ser y de todo cuanto crees vivir siempre está siendo la misma y siempre está surgiendo de la identificación con tu aparente algoidad. Percibirse siendo la existencia de algo convierte en percepción de existencia de algo todo cuanto pueda experimentarse, y siendo así con absoluta independencia de que lo percibido pueda considerarse propio o ajeno. Nada es propio, nada es ajeno, nada es diferente, nada es mejor ni peor: simplemente, más allá de la percepción de algo, nada está siendo algo y/o todo está siendo nada. Consciencia, date cuenta de que todo cuanto crees vivir tú, siempre está surgiendo de la creencia de que tú estás viviendo, esto es, de que tú eres algo. Nada, es lo único que está siendo. Nada, es el único Estar Siendo y/o el único estar aconteciendo. Darse cuenta de algo, ver algo, hacer algo, experimentar algo, ser la existencia de algo…, nunca deja deja de consistir en el permanente, inalterable e indeterminado ESTAR SIENDO NADA. No hay dos siendo dos. No hay dos siendo uno. No hay uno siendo algo. Nada-algo está siendo todo aquello que pueda parecer que está siendo percibido de alguna manera.  

163- SIN DETERMINISMOS. Nada es algo, ni es de alguna manera, si yo tampoco lo soy. Cualquier percepción de la existencia y/o del acontecer de algo  (de alguna particularidad) siempre estará emergiendo de mi propia concepción. Trascendiendo la apariencia de las percepciones, nunca algo está siendo algo. Para SER, no es necesario ser algo. No ser algo no significa no estar siendo; no ser algo significa estar siendo sin determinismos, sin condiciones, sin identidades y sin apariencias. Consciencia, ¿vives quejándote de algo y/o deseando cambiar algo, sin darte cuenta de que tu existencia y la existencia de todo cuanto tú crees vivir está consistiendo en la permanente inexistencia absoluta de algo? Consciencia, ¿vives lamentándote del mundo ilusorio que tú, al imaginarte siendo algo, estás creando? Date cuenta de que toda la percepción de tu existencia es un reflejo de la información que está configurando la apariencia de tu identidad y/o tu particularidad (ser algo). Estar Siendo (nada la existencia de algo), no está manifestándose de ninguna manera: simplemente todas las aparentes manifestaciones consisten en Estar Siendo Nada. 

Juande Puerta.

sábado, 11 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (77)

160- DAR LIMOSNA-1. Nadie ayuda a otro allí donde nadie está siendo alguien, y tampoco nadie puede causar mal a otro, salvo ilusoriamente y/o allí donde la consciencia esté considerándose la existencia de alguien. ¡Para hacer algo, antes hay que estar creyéndose alguien, pues sólo dentro de esa creencia puede hacerse alguna cosa! Cuando la ayuda a los demás consiste en el posible hacer de alguien a uno mismo y/o a otro alguien, todo está siendo percibido distorsionado, pues fuera de esa alucinación no hay dos y tampoco hay uno. La identificación consciencial crea percepción de existencia y/o de dualidad (perceptor y percibido), por tanto, también la apariencia de diferenciación y de separación. La percepción de dualidad consiste en la percepción de existencia de algo. Precisamente porque está considerándose la existencia de algo, en el inexistente mundo de la apariencia de existencia todo algo (comenzando por el supuesto perceptor) se percibe dividido y diferenciado. Considerarse existencia y/o considerarse un ser, conlleva implícita la obligación de percibirse y experimentarse fragmentado en múltiples posibilidades distintas, enfrentado entre si, en continuo conflicto entre si, en permanente sensación de carencia, siempre rivalizando consigo mismo y con el resto de la percepción. La percepción de la sociedad es un reflejo preciso de la auto-percepción del individuo. “Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” (Mateo 6:3). En definitiva: Da sin consciencia de que tú estás dando algo o otro. Da sin ser tú quien esté dando, ayudando, amando, satisfaciendo…, a otro. Da desde la consciencia de que nada está siendo dado por alguien ni recibido por otro. Nada está siendo algo ni alguien; todo consiste en Ser, sin que ninguna cosa esté siendo. (sigue)  

161- DAR LIMOSNA-2. Imagina (imaginar es la manera de trascender la apariencia percibida), que eres el equivalente de la idea que tienes de Dios. ¿Necesitarías aprender algo? ¿Necesitarías recordar quién eres? ¿Necesitarías evolucionar y/o experimentar algo para llegar a alguna meta? ¿Tendría algún sentido para ti la necesidad de la “existencia específica” del sufrimiento, de la felicidad y/o de cualquier otro juicio? He ahí que todo cuanto existe para ti únicamente se necesita para justificar la apariencia -en todos los sentidos- de tu existencia. ¡Dios está siendo todo a la vez y está en todas las partes a la vez, porque Ser Dios equivale al incesante Estar Siendo de todo, sin que nada esté siendo algo! Las religiones convierten a Dios en la existencia de algo que debe ser creído por alguien. Tú, no eres la existencia de algo separado de todo cuanto consideras que acontece en tu vida; tú, y hasta el menor detalle de tu vida están siendo la misma no-existencia de algo. Sin considerarme la existencia transitoria de algo, nada precisaría alcanzarse y tampoco nada podría perderse; sin embargo, considerándome un yo, todo cuanto pareciera necesitar y todo cuanto pareciera que estoy alcanzando, haciendo, viviendo, etc., también parecerá que estoy perdiéndolo conmigo mismo. Cuando SER consiste en Estar Siendo todo, pero sin ser algo, nada puede añadirse al Estar siendo todo al a vez, y nada puede restarse al Estar Siendo todo a la vez. Cuando Ser consiste en Estar Siendo todo, pero sin ser algo, nada está siendo hecho por alguien, nadie está dando ni quitando algo a otro, nadie está experimentando aquello que imaginariamente estaría creyendo experimentar la consciencia identificada con la aparente existencia de alguien. ¿Cómo puede ayudarse, comprenderse, amarse y/o odiarse, ofenderse, despreciarse, etc., a uno mismo y/o a otro que sólo existe -como tal- en el mundo ilusorio de la percepción de existencia? En efecto, únicamente en la identificación de esa ilusión, es decir, imaginariamente, es decir, en el intento de trascender la consciencia de SER. Nada, es lo único que está siendo todo, por tanto, he ahí que esas acciones y aquellos que pudieran percibirse como los protagonistas de ello, no son eso, sino ninguna cosa que esté siendo algo ni que esté siendo alguien. Ser, carece de dualidad, porque no consiste en estar siendo algo. No-dualidad, significa no-algo; no-dualidad, significa nada-algo. PD. La limosna no consiste en darle algo a otro, y con ello, también a uno mismo, pues, salvo percibido egoicamente, no hay un uno mismo, no hay un otro y no hay nada que pueda darse. ¿En qué consistirá entonces eso de dar y de recibir limosna? 

Juande Puerta.

jueves, 9 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (76)

158- APARENTES EXISTENCIAS. Los miedos, los deseos y el resto de las percepciones, que cada individuo considera características suyas y/o que también percibe como la existencia de algo ajeno, únicamente consiste en el efecto que permite a la consciencia seguir considerándose la identidad del personaje (individuo) perceptor y experimentador de esas manifestaciones. Comenzando por la existencia y/o la vida de uno mismo, nada está siendo algo (pensamientos, emociones, circunstancias, experiencias, tiempo, formas, objetos…) fuera del ámbito ilusorio de la aparente existencia del personaje perceptor de eso. ¡Todo aquello que para ti, consciencia identificada, consiste en la existencia y/o el acontecer de algo, únicamente estará siendo un reflejo de aquello que tú misma estás considerándote! Sin la apariencia de identidad, que emerge de la identificación consciencial, ¿a quién pertenecería el pasado, el presente y hasta el futuro que estás atribuyéndote tú, como si tú fueras protagonista de algo? Tú eres la fuente de la apariencia de todo aquello que consideras que es algo para ti, de ahí que no puedas soltarte de nada de ello sin que te sueltes de la apariencia de su existencia, esto es, de la tuya. Mientras creas existir siendo tú, ¿cómo podrías soltar la percepción de las aparentes existencias que están conformando y sosteniendo la percepción de la apariencia de tu identidad? Consciencia, ¿qué crees que ocurriría al soltarte del miedo a no haber sido nunca eso que parecía ser tu existencia, tu identidad, tu yo, tu ser? En efecto, date cuenta de que NADA sería lo único que continuaría ocurriendo siempre; date cuenta de que la apariencia de los miedos que te reconoces y/o que te atribuyes no son tanto a dejar de existir siendo algo, como a reconocer que nunca has existido siendo algo.  

159- EN EL NOMBRE DE NADA. El que sufre y también el que goza, el que culpa y también el que perdona, el que ama y también el que desprecia, el que teme y también el que trasciende, el que se ofende y también el que comprende, no es el individuo, sino la consciencia creadora de la ilusión de todas esas percepciones de existencia. Sin excepción, aquello que pudiera percibirse siendo algo, y, por tanto, identificarse, juzgarse, compararse, nombrarse, calificarse, experimentarse, temerse, desearse, odiarse, amarse, ambicionarse, etc., estará consistiendo en una apariencia de Nada. Todo está siendo NADA, de ahí que todo aquello que fuera considerado la percepción de la existencia de algo, siempre estará consistiendo en la percepción de NADA, por parte de NADA. Nada está siendo todo eso que, percibido desde la mente (consciencia identificada) parece estar siendo la existencia y/o el acontecer de algo. ¡Todo está siendo NADA: en estar siendo NADA consiste todo! La identificación consciencial crea la mente que convierte en percepción de seres, montañas, océanos, mundos, universos, vida, experiencias, etc., aquello que únicamente consiste en el incesante fluir de NADA. Nada, es la única respuesta que responde a todas las preguntas posibles. Nada, es el único nombre que define a todos los objetos, conceptos, pensamientos, sentimientos,  juicios y estados de consciencia. En nombre de Nada se declaran las guerras y la paz. En nombre de Nada se ama y se asesina. En nombre de Nada se goza y se sufre. En nombre de Nada se sana y se enferma. En nombre de Nada se vive y se muere. ¡Nada, es lo único que está siendo todo aquello a lo que se le pone algún nombre!

Juande Puerta.