sábado, 19 de mayo de 2018

REFLEXIONES - 2018 (36)

72- Consciencia identificada, observa cómo vive el personaje al que estás otorgándole apariencia de existencia (tú), y, por sus frutos, date cuenta de qué creencias y/o certezas están conformando y alimentando el universo de especulación proyectado desde el fenómeno de tu identificación. Observa su personalidad, su carácter, sus juicios, su actitud, sus tendencias, sus ilusiones, sus preferencias, sus frustraciones, sus expectativas, sus esperanzas, su vitalidad, su salud, su ánimo, su victimario (su aparente yo), y date cuenta de que nada de eso está siendo eso fuera de “tu percepción egoica” de que algo está consistiendo en ser algo distinto a sólo Ser. Observa que nada eres tú y que tampoco nada está siendo algo de tu personaje. Tú nunca has sido  tú, por tanto, ¿cómo podría ser tuyo aquello que tú pudieras considerar que forma parte de tu pasado, de tu presente y/o de tu próximo futuro? SER, incluye la percepción de todas las apariencias imaginables, pero sin que ello signifique que algo esté siendo la existencia de aquello que tú puedas interpretar. Date cuenta de que al mismo tiempo que tú -a través de la identificación con tu personaje-, expresaras un rotundo “no a la guerra”, tú también estarías reconociendo la posibilidad de manifestar la opción contraria. Date cuenta de que al manifestar tu preferencia por “algo”, a la vez estás defendiendo la percepción de la existencia del polo opuesto y de todos los posibles grados intermedios, como si alguna de dichas opciones consistiera en la percepción de algo distinto y separado de la tuya propia. El yo que esté libre del fenómeno de la identificación consciencial con la existencia de un sí mismo, y de todo cuanto ello conlleva, no puede tirar la primera piedra contra otros, porque sencillamente nada está siendo el ser ni el suceder de algo. Consciencia identificada (tú), date cuenta de que SER (nada-algo), es lo único que está siendo todo aquello que, percibido desde la identificación con tu aparente particularidad, para ti parece ser algo y/o el acontecer de algo distinto a SER. He ahí que en el sueño de tu existencia tú puedes decidir qué ves y cómo reaccionar, precisamente porque nada está siendo algo determinado. Consciencia identificada (tú), date cuenta de que para despertar, para reencarnar, para cambiar, para evolucionar, para perdonar, para sanarse, para regresar a casa, etc., antes deberías conseguir convertirte en ser algo distinto a solo SER. 

73- Date cuenta de que todo acto, pensamiento, emoción, experiencia, etc., que sea considerado realizado desde la consciencia identificada con la existencia de alguien (tú), lo único que originará será el refuerzo de la identificación de la consciencia con la existencia particular, separada, carente y victimista de ese aparente sujeto protagonista. ¡Haz siempre aquello que consideres que deseas, que puedes, que debes, que necesitas, que mereces, que te interesa, que te satisface, etc., pero consciente de que, con absoluta independencia de tu juicio y/o valoración al respecto, nada estará consistiendo en algo distinto a sólo SER! Todo algo es ilusorio, por tanto, toda evolución de algo siempre será aparente, imaginaria, discriminatoria y/o una simple percepción egoica. Ser, significa que nada está siendo algo, por tanto, que trascendiendo cualquier interpretación egoica y/o interesada, todo está consistiendo en SER, y únicamente en Ser. El sueño, el espejismo, la ilusión, maya, etc., consiste en percibir e interpretar que Ser consiste en "ser algo" distinto a sólo SER.  El sueño, maya, la ilusión consiste en percibir la existencia del mundo, de la naturaleza, de las relaciones y del resto de las apariencias “siendo eso y/o siendo algo” distinto a sólo SER. He ahí que la percepción de todas las luchas, los sacrificios, las ambiciones, las búsquedas, los miedos, las expectativas y todos los propósitos humanos nacen de la confusión creada por el fenómeno de la identificación consciencial con la existencia de un sí mismo y/o de un uno mismo.

Juande Puerta.

miércoles, 16 de mayo de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (35)

70- He ahí que no habiendo un todo ni las partes de un todo, tampoco hay el hacer de algo por parte de alguien. Consciencia identificada (tú), date cuenta de que la percepción de tu existencia no depende tanto de valorar aquello que piensas, sientes, haces, tienes, experimentas, etc., sino de “no dejar de creer” que estás haciendo y/o viviendo algo y así seguir justificando con ello la percepción de que tú eres algo. Date cuenta de que creer en tu ser te convierte en la víctima de la creencia en ti. Salvo SER, nada está siendo algo, nada está sucediendo y tampoco nada está siendo hecho, por tanto, todos tus actos, todas tus acciones, todas tus circunstancias, todas tus características, todas tus experiencias y todos tus aconteceres únicamente están siendo eso para ti a partir del simple, vano y egoico supuesto de la existencia de tu particularidad. ¡Todo ES, pero sin la necesidad ni la condición de que algo esté siendo el ser de algo! Date cuenta de que si tú eres tú, entonces dentro de ese supuesto no es posible que tú no hagas nada y/o que dejes de hacer algo, pues no hacer nada tú ya estaría siendo tu forma de hacer algo; date cuenta de que no hay otro hacer ni otro dejar de hacer que   -tanto una posibilidad como la otra-, no esté consistiendo siempre en SER y sólo en SER. He ahí que tú siempre has estado siendo SER, porque tú nunca has estado siendo tú. Consciencia identificada (tú), date cuenta de que todo aquello que  por estar percibiéndote tú como si tú fueras tú, también todo aquello que percibes siendo un hacer, un suceder, un pensar, un sentir, una experimentar, un necesitar, un poseer, etc., únicamente está consistiendo en SER, y sólo en SER. He ahí que las diferencias que tú percibes sólo sirven para seguir percibiéndote a ti siendo tú, por tanto,  para la supervivencia de la apariencia de tu identidad. Todo cuanto la consciencia vive desde la aparente identidad de un yo y/o de un ser algo, consiste en SER, pero vivido como si consistiera en la existencia y/o el acontecer de algo distinto a SER.  

71- Nada está siendo lo único que está siendo todo, por tanto, al estar considerándote tú -consciencia identificada- la existencia de alguien, ¿cómo podrías evitar estar sintiéndote en conflicto con aquello que tú estés considerando que está siendo algo distinto a ti, aunque todo por igual esté siendo el mismo no estar siendo algo determinado? Fuera del fenómeno de la identificación consciencial (la metáfora del pecado original bíblico), que origina la percepción egoica y/o de existencia de un sí mismo, todo está consistiendo en SER (Dios de las religiones) y sólo en SER, pero sin que nada esté siendo alguna cosa…, y, por tanto, sin  diferencia, separación, discriminación, etc., entre dos posibilidades distintas. He ahí que no habiendo uno, tampoco hay dos (dualidad) ni la diversidad de aquello que pudiera percibirse habiendo entre dos. Se dice que “este mundo y/o la vida en este mundo es sueño, es maya, es ilusión, es mente…”; sin embargo, date cuenta  de que tú, consciencia identificada, sueles considerarte el/la protagonista real que estaría viviendo ese sueño. ¿No sería hora de darse cuenta y de asumir que la percepción de este mundo y de la vida en este mundo está consistiendo en un sueño precisamente porque “tú”, el supuesto soñador, el supuesto perceptor, el supuesto protagonista, tampoco eres algo ni eres alguien, fuera del sueño? ¿No será que todo cuanto tú percibes siendo la existencia y/o el acontecer de algo (que además estaría siendo de la manera que tú eliges considerar), es sueño, justamente porque tú eres sueño y/o porque el sueño comienza al percibirte a ti siendo tú? He ahí que decir: “mi reino no es de este mundo”, quizás pudiera significar que “mi reino no es de este sueño”. Consciencia identificada, date cuenta de que la percepción de tu existencia (percibirte a ti siendo tú) no depende tanto de los posibles juicios y las valoraciones respecto a aquello que aparentemente piensas, sientes, haces, experimentas, etc., sino de "no dejar de creer" que tú estás siendo, haciendo y/o viviendo algo.

Juande Puerta.

lunes, 14 de mayo de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (34)

68- Consciencia, he ahí que fuera del universo de percepciones egocéntricas originado por fenómeno de la identificación con la existencia de tu identidad personal (tu ser identificado), nadie hay que tenga que aceptar algo ni que rebelarse contra algo, nadie hay que tenga que hacer algo ni que dejar de hacer algo, nadie hay que tenga que aprender algo ni que desaprender algo, nadie hay que tenga que expiar algo ni que arrepentirse de algo, etc., pues la existencia de ese alguien y de eso que parece ser la realidad de eso que alguien tiene que aceptar, rechazar, hacer, experimentar, etc., en sólo SER está consistiendo. ¡Fuera del mundo de la creencia en ti, nada hay que necesite cambiar, pues en SER está consistiendo todo aquello que parece ser algo determinado! Fuera del espejismo de la identificación con la percepción de la existencia de tu aparente ser, no hay separación, no hay discriminación, no hay carencia, no hay injusticia, no hay lucha, no hay búsqueda…, no hay nada de aquello que tú consideras que está siendo algo tuyo y/o algo ajeno a ti. Fuera del universo de percepciones egocéntricas iniciado por el fenómeno de la creación de la identidad de tu personaje, nada salvo tú -consciencia identificada-, juzgará, valorará ni ejercerá poder alguno sobre alguna de tus acciones, reacciones, decisiones, etc., pues más allá de la apariencia de tu existencia nada está siendo tu existencia, nada está siendo actos tuyos, nada está siendo experiencias tuyas, nada está siendo aquello que tú consideras que está siendo algo distinto a sólo SER. ¿Comprendes mejor ahora a qué ámbito corresponde que unos personajes -consciencias identificadas-, puedan recurrir a ideas, actitudes y comportamientos completamente opuestos a los de otros personajes y que ambos afirmen “tener la consciencia tranquila” y no sentir ningún tipo de arrepentimiento?   

69- ¿Cuántas veces habremos dicho y/o escuchado decir que “aquí estamos de paso…”, es decir, que yo ahora estoy aquí, que antes yo había estado en otros aquí y que futuramente yo estaré en otros aquí diferentes? Sin embargo, date cuenta de que para estar de paso, antes sería imprescindible estar siendo ese ser identificado y/o particular (tú), que permanecería viajando a través del tiempo, del espacio y todas las dimensiones que pudieran imaginarse. ¿Desde cuándo y con qué fin tú estarías siendo ese ser particular que viaja sin descanso? Consciencia identificada, date cuenta de que “estar de paso” sólo es otra manera de justificar -a modo de victimario-, la certeza de que tú eres tú y de justificar que todo cuanto tú consideras que es aquello que tú percibes siendo algo, también está siendo eso que tú percibes. No puede decirse que “aquí estamos de paso” sin estar admitiendo la identificación y/o el apego absoluto a la existencia de todas aquellas posibilidades de existencia que (comenzando y terminando por ti), a su vez están siendo rechazadas y/o pretendiendo cambiarlas. Fuera del ámbito ilusorio (originado por el fenómeno de la identificación consciencial), donde todas las percepciones parecen corresponderse con la existencia de algo determinado, nadie está siendo alguien y tampoco nada está siendo el ser de alguien. ¿No será que tú y aquello que tú percibes como algo distinto a ti está consistiendo en SER la misma ninguna cosa determinada? He ahí que  tú, y todo cuanto tú percibes siendo la existencia de algo, únicamente consiste en el efecto de una manera identificada y/o egoica de percepción. Date cuenta de que, puesto que nadie está siendo alguien y/o de que nada está siendo algo, tampoco nada necesita ser retenido ni soltado por parte de alguien; date cuenta de que tú -consciencia identificada-, y aquello que tú consideras que necesitas alcanzar, aquello que tú consideras que necesitas conservar y aquello que tú consideras que necesitas soltar, por igual, siempre ha estado consistiendo en SER. Ser (nada-uno), es lo único que está siendo, de ahí que, salvo percibido identificadamente y/o egoicamente, nada esté consistiendo en un estar siendo concreto y tampoco alguien está de paso. 

Juande Puerta.

miércoles, 9 de mayo de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (33)

66- Date cuenta de que más allá de la percepción de apariencia y/o de existencia, es decir, de la percepción desde la mirada determinada y determinante de un hipotético yo (consciencia identificada), nada cambia nunca, pues, sin excepción, todas las posibilidades (positivas o negativas, convenientes o inconvenientes, trascendentales o insustanciales, etc.,) consisten en juicios discriminantes respecto a un supuesto SER que está siendo creado a imagen, semejanza y conveniencia de la aparente existencia de su supuesto perceptor. He ahí que todo aquello que, percibido desde la consciencia identificada con la existencia de un yo, pareciera ser algo, sólo SER está siendo. Para SER, nada tiene que hacerse ni que dejar de hacerse; sencillamente todo eso que, percibido desde una supuesta identidad, parece consistir en  un hacer algo, un experimentar algo, un ser algo, un suceder algo, etc., sólo Ser (nada ni nadie determinado) está siendo. Consciencia identificada (tú), ¿qué diferencia hay entre aquello que tú percibes como propio y aquello que tú percibes como ajeno, cuando tú eres la perceptora de todas las posibilidades, cuanto tuyas son todas las percepciones, y cuando también sólo tuyas son todas las conclusiones?  En efecto, ninguna diferencia hay entre ser tú y ser aquello que tú percibes siendo lo demás, pues más allá de la apariencia de tu percepción, ni tú estás siendo tú ni lo demás está siendo lo demás. Si alguien fuera la existencia de alguien, loco sería todo aquel que estuviera creyendo que está siendo alguien…,  y que por eso vive como si estuviera siendo algo distinto a la vida que también cree estar viviendo. ¿Consciencia identificada, comprendes mejor ahora qué malentendido está creando la permanente sensación de conflicto entre tú y tú?  

67- Consciencia identificada (tú), date cuenta de que al considerarte una particularidad, es decir, un yo, un ser, una identidad, una parte de todo, etc., a cambio de ese fenómeno de identificación nada estará dejando de ser algo superior, y tampoco nada estará siendo sacrificado, y tampoco nada dejará de ser de una manera para pasar a ser de otra forma distinta, pues, aquella percepción -verte a ti siendo tú- siempre será tan aparente como cualquiera de los múltiples y diversos efectos que ello parezca estar generando. No hay partes de un todo, porque tampoco hay un todo que esté siendo un todo. ¿Comprendes mejor ahora en qué consiste entonces aquello que consideras algo tuyo y/o que estás experimentándolo tú? He ahí que la felicidad y/o el sufrimiento que tú puedas sentir, ni es eso ni es algo tuyo. Nada hay que no consista en Ser, por tanto, he ahí que Ser consiste en estar siendo simultáneamente todo cuanto la consciencia identificada con la existencia de alguien pueda percibir y considerar que está consistiendo en ser algo y/o que está siendo la existencia de algo. Ser, nada-uno y/o nada-algo, no significa ser “la” nada, ser “la” ausencia de todo, ni ser “el” vació absoluto; Ser, significa que nada está siendo eso que, percibido desde la identificación consciencial, pueda considerarse como la existencia de algo determinado. Ser, significa estar siendo por igual todo cuanto esté percibiéndose, juzgándose, nombrándose e identificándose como la existencia y/o como el acontecer de algo particular. He ahí que no estando siendo tú algo, tú estás siendo el fluir de todas las posibilidades de percepción de algo a la vez; pero sin ser alguna. He ahí que estando consistiendo todo (tú) en no estar siendo algo y/o sólo en SER, todo aquello que tú puedas pensar, sentir, hacer, desear, decidir, experimentar…, en un momento determinado, estará siendo exactamente lo mismo que cualquier otro pensamiento, sentimiento, acto, reacción, decisión, etc., que hubieras podido determinar. 

Juande Puerta.