domingo, 14 de enero de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (3)

06- Los avances tecnológicos están dejando de manifiesto que la apariencia de inteligencia no equivale a la existencia de un alma, de un espíritu, ni de un ser trascendente. En el mundo imaginario de la percepción de existencia, la existencia de los seres (aparentes formas de ser) no deja de consistir en una especie de acción creadora de la consciencia identificada. No hay más acción ni más hacedor que la imaginación consciencial. Sin excepción, todo cuanto sea hecho desde la identificación con la existencia de un yo, estará consistiendo en ego, esto es, en simple apariencia.    He ahí que todo cuanto pertenece al universo imaginario de la existencia de cualquier forma de ser y/o identidad, siempre estará consistiendo en una percepción egoica, pues, con absoluta independencia de la manera de verse, pensarse, imaginarse, juzgarse, hacerse, considerarse, sentirse, vivirse, etc., sólo en SER estará consistiendo. Consciencia, imagina unir todas las posibilidades de ser la existencia y/o el acontecer de algo, en una que consista en que nada esté siendo la posibilidad de ser algo…, y en eso estará consistiendo todo. Consciencia identificada, si antes de nacer tú, todo estaba consistiendo en Ser; y si después de nacer tú, todo continúa consistiendo en Ser; y si después de que tú desaparezcas, todo continuará consistiendo en Ser; entonces, ¿en qué estás consistiendo tú y/o en qué está consistiendo todo cuanto tenga alguna relación contigo? ¡Nada es algo distinto a SER; tú -consciencia identificada-, decides qué ver y la manera de verlo?  

07- ¿Quién soy yo? ¿Para qué estoy aquí? ¿De dónde vengo y a dónde voy? ¿Qué sentido tienen mis relaciones y mis experiencias? Sin excepción, todas las preguntas trascendentales son absolutamente retóricas e intrascendentes; no se las plantea la persona, sino la consciencia identificada y/o individualizada (mente) que estaría haciéndose pasar por la existencia de esa identidad. Sin remedio, aquello que pertenece a la apariencia de este mundo (fantasía), en la apariencia de este mundo permanecerá. Leo otro tópico: “…para poder experimentar cualquier cosa, se requiere de su opuesto.” -No, para poder experimentar cualquier cosa se requiere la identificación de la consciencia con la existencia del experimentador y con la existencia de lo experimentado, es decir, la creación imaginativa. Eso que, percibido egoicamente, parecen apariencias, no son apariencias; aquello que tú -consciencia- percibes como la existencia de apariencias..., eso es SER. Todo ES, pero nada está siendo algo, por tanto, trascender la percepción de la existencia de algo es tan fácil como aceptar su inexistencia. La existencia de apariencias consiste en una creación imaginaria, de ahí que para trascender dicha percepción solo basta con darse cuenta y/o con atreverse a imaginar (tener fe) la existencia de uno mismo y de todas las demás apariencias posibles, no siendo algo. 

Juande Puerta.

miércoles, 10 de enero de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (2)

04- “Debe ser hermoso vivir al margen del mundo de la percepción de los miedos, los deseos, los juicios, el sufrimiento, las dudas, la competencia, la ansiedad, la dualidad… ” -expresa la consciencia identificada con la percepción de la existencia del personaje que aparentemente está expresando y experimentando eso. Sin embargo, he ahí que fuera de esa “identificación imaginaria” nada está siendo bueno ni malo, bello ni feo, felicidad ni desdicha, amor ni odio, real ni irreal. ¡Nada está siendo algo distinto a SER! Consciencia, date cuenta de que la creencia en la infelicidad nace de la creencia en la felicidad y que -sin excepción- todo cuanto tú puedas considerar como la existencia de algo (tanto lo positivo como lo negativo), siempre está siendo creado por la creencia en la particularidad de tu propia existencia. Sin la identificación contigo (tú convertido en una identidad) nada estaría siendo lo otro. ¡No hay lo uno, pero tampoco lo demás! La percepción de dualidad nace de la identificación con el uno mismo; la percepción de  dualidad comienza con la percepción del uno que la percibe. La identificación con la existencia del perceptor no puede separarse del resto de las percepciones (propias o ajenas), pues todas están constituyendo la misma fantasía. Fuera del ámbito mental, egoico y/o especulativo, que permanentemente está creando el fenómeno de la identificación con la existencia del yo, no hay nada de lo que el yo identificado consigo mismo y/o consciente de sí mismo pueda percibir, hacer, sentir, experimentar y/o vivir. He ahí la paradoja de la trascendencia de no ser algo ilusoriamente convertida en la intrascendencia de ser alguien. 

05- Más allá de los límites de la mente, es decir, de las creencias, de los programas y/o de los patrones que están configurando los rasgos fundamentales de cada identidad (personaje interpretado por la consciencia identificada), sólo hay autodestrucción del yo, es decir, ningún yo hay ni puede haber; fuera de los límites que conforman la apariencia de la existencia de cada yo consciencial, “nada” hay que esté consistiendo en ser la existencia de algo. Las personas no son los personajes que viven interpretando el guión que creen estar protagonizando, sino formas imaginarias adoptadas por la consciencia identificada con todo ese universo de apariencias. No hay más actor que la consciencia identificada con la interpretación de la existencia de cada personaje. La persona no tiene identidad, ni voluntad, ni inteligencia, ni origen, ni destino; la identidad de la persona es la identidad de la consciencia que está manifestándose a través de esa creación imaginaria. El diálogo entre personas queda reducido al diálogo entre seres imaginarios. Las personas (los seres) no existen fuera de la creencia en la existencia del mundo de las personas. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora el motivo del miedo a soltar las creencias que están sustentando la apariencia de la existencia de tus identidades? Consciencia, date cuenta de que crees todo lo que crees porque esa es la manera de creer en ti y/o porque tú identidad depende y/o está configurada por todas esas creencias; date cuenta de que, más allá de la creencia en tu existencia, nada está siendo tu existencia ni la existencia de algo más. He ahí que mientras permanezcas creyendo en ti no podrás evitar que la percepción de tu existencia esté sujeta al torbellino del continuo cambio de creencias.

Juande Puerta.

viernes, 5 de enero de 2018

REFLEXIONANDO - 2018 (1)


01- ¿Como podría sentirme yo culpable de algo, protagonista de algo, hacedor de algo, víctima de algo, carente de algo, merecedor de algo, buscador de algo, experimentador de algo, etc., sin que todas esas posibilidades estuvieran consistiendo en la consecuencia de estar considerándome yo -consciencia identificada- una identidad determinada y separada de aquello que, por no estar siendo “un ser algo”, paradójicamente está consistiendo en la apariencia de todas las posibilidades imaginarias de percepción de existencia a la vez? He ahí que todo cuanto pueda vivir yo -consciencia- por medio de la identidad de un personaje, así como la manera exacta que yo pueda vivir algo, únicamente dependerá de mi, esto es, de aquello que yo -consciencia- esté considerándome, y/o de estar considerándome yo la existencia de algo determinado. ¡Al margen de la percepción del universo ilusorio de la identificación, nada está escrito, nada falta por suceder…, pues, sin excepción, nada deja de consistir en SER, y sólo SER! 

02- Exactamente igual que sucede con todas las demás expresiones humanas posibles, aquella de “pienso, luego existo…”, lo único que demuestra es el fenómeno de la identificación consciencial con la posibilidad de ser la existencia de “un” algo determinado, limitado, particular, finito, transitorio, separado. Sin embargo, fuera de ese puzzle imaginario o programa mental, nadie hay siendo una existencia y/o la existencia de algo, por tanto, tampoco hay nadie pensando que existe: nadie hay cumpliendo, justificando ni configurando la razón de esa tesis filosófica. He ahí que, trascendido el fenómeno de la identificación consciencial, paradójicamente, la aparente acción pensar estaría suponiendo la demostración incuestionable e inapelable de la inexistencia de un pensador. He ahí que, trascendido el fenómeno de la identificación consciencial, paradójicamente, cualquier acción realizada por algún sujeto, estaría suponiendo sería la demostración incuestionable e inapelable de la inexistencia de un autor. ¡Nada hay siendo algo; todo ES, todo consiste en SER! Date cuenta de que  tu ser, el ser de tus percepciones y experiencias, el ser de las estrellas, el ser del universo y el ser de todo cuanto quiera añadirse, no está siendo el ser de cosas distintas y/o no está siendo seres distintos, porque -pese a la fuerza de las apariencias-, nada está siendo algo distinto a sólo SER. 

03- Consciencia, date cuenta de que soltado todo, nada es lo único que queda, esto es, que nada es lo único que siempre está siendo todo; date cuenta de que SER consiste en que nada hay que soltar y que tampoco hay nadie que pueda soltar algo. Consciencia, date cuenta de que todo aquello que pudiera ser percibido, juzgado, valorado, comprendido, sentido, pensado, hecho, vivido, acontecido, etc., como si estuviera consistiendo en algo, entonces, siendo la percepción de eso, eso siempre estará consistiendo en una percepción egoica e imaginaria (aparentemente trascendental) de SER. ¡Nada es Ser, pues ser consiste no dejar de estar siendo nada! Nada hay que esté siendo SER; estar siendo “nada” es Ser. Consciencia, date cuenta de que estar leyendo estas palabras y estar pensando a cerca de su posible significado, nunca deja de consistir en SER. Date cuenta de que, puesto que nada hay al margen de SER, nada puede comenzar a Ser ni puede dejar de Ser; date cuenta de que Ser no admite mejoras, ni retrocesos ni cambios, sino que todo eso consiste en Ser.  Date cuenta de que la identificación con tu pasado, tu presente y tu futuro, Ser es lo único que siempre está siendo.
Juande Puerta.

martes, 2 de enero de 2018

REFLEXIONANDO 2017 (96)

198- NADA, ESTÁ SIENDO TODO-1. Nada ha nacido, por tanto, tampoco algo puede morir. Nada ha sido creado, por tanto, tampoco algo puede conservarse, destruirse ni transformarse. Nada es algo, por tanto, nada puede mejorarse, evolucionar, aceptarse, ni alcanzar alguna condición; sencillamente todo aquello que se percibe como si estuviera siendo algo, únicamente consiste en estar siendo nada-algo. Todo aquello que tú -consciencia de ser algo-, experimentas como si estuviera siendo eso que tú percibes siendo eso, siempre está consistiendo en la percepción de ti, como si tú estuvieras siendo algo distinto a la absoluta inexistencia de ser algo. Consciencia, date cuenta de que la consciencia de la percepción de la existencia de algo siempre está consistiendo en la consciencia de tu propia percepción. Consciencia, date cuenta de que la consciencia de tu existencia y la consciencia de la existencia de cualquier otra posibilidad de existencia siempre están consistiendo en el mismo fenómeno de identificación. ¡No hay algo que justifique el miedo a algo, el deseo de algo, la envidia de algo, los celos de algo, el desprecio de algo ni la esperanza en algo; únicamente en SER, está consistiendo todo! Consciencia, date cuenta de que tus esfuerzos, tus sacrificios, tus luchas, tus búsquedas, tus miedos, tus expectativas, tus propósitos, tus enfermedades y todo aquello que percibes siendo la existencia y/o el acontecer de algo, nunca servirán para algo, pues salvo Ser, nada más está siendo ni aconteciendo. NADA, ESTÁ SIENDO TODO, IGUAL QUE TODO ESTÁ SIENDO NADA: he ahí el resumen de todas las teorías y de todas las leyes a cerca de la aparente existencia de algo. Nada, está siendo todo; de ahí que, trascendiendo la apariencia de tu apariencia, NADA estás siendo tú, igual que ser tú está siendo Nada. Nada, está siendo todo, de ahí que, trascendiendo cualquier apariencia, ser todo aquello que tú consideras que está siendo algo, sólo consiste en estar siendo nada. Nada, está siendo todo; de ahí que, trascendiendo cualquier apariencia, juicio, etc., todo aquello que tú -consciencia- puedas percibir, experimentar, hacer, recordar, imaginar, etc., ello únicamente estará consistiendo en estar siendo nada. Date cuenta de que estar siendo nada y/o que estar siendo todo, nunca consiste en estar siendo algo. 

199- NADA, ESTÁ SIENDO TODO-2. Imagina la máxima perfección posible y date cuenta de que, precisamente porque nada está siendo algo ni de ninguna manera de ser algo, esa máxima perfección es lo único que está manifestándose siempre en todo cuanto “a ti te parece” que está siendo algo y/o aconteciendo de alguna manera. Observa que allí donde aprecias imperfección, carencia, dualidad, etc., siempre está presente la identificación con algo…, es decir, contigo -consciencia de ti- siendo algo. He ahí que no siendo algo y/o que estando siendo todo el ser de ninguna cosa determinada, la magia, los milagros, la recompensa futura y absolutamente todo cuanto persigues y que anhelas -sin excepción-, siempre  está manifestándose en cada uno de los detalles que creas estar viviendo…, y que “no te das cuenta” simplemente porque la identificación con la apariencia de tu existencia -percibirte a ti mismo siendo algo- también proyecta la percepción de que aquellas maravillosas excepciones tengan que consistir en la experimentación -por parte de ti- de algo especial. Consciencia, date cuenta de que todas tus búsquedas, tus luchas, tus deseos, tus miedos,  tus experiencias, tus expectativas, tus esperanzas, tus creencias, tus metas, tus culpas, tus alegrías y tus sufrimientos, sólo son el efecto de la identificación con la percepción de la particularidad de tu existencia. ¡Percibirte a ti siendo algo convierte en algo todo cuanto percibes! Ningún Dios creo jamás a algún ser humano. Date cuenta de que la expulsión del Paraíso es una metáfora referida a la identificación de la consciencia (creación ilusoria) con la determinación de su propia existencia. Date cuenta de que la identificación con aquello que supuestamente consistiera en la existencia de algo supone la expulsión del Edén de SER NADA, esto es, del estar siendo todas las posibilidades de SER, pero sin estar siendo ninguna de ellas (no-uno), y, por tanto, ninguna limitación,  ninguna condición, ningún juicio, ninguna cualidad, ninguna ley, ningún mundo, ninguna carencia, ninguna parte y ningún todo. ¡He ahí el misterio que supone Ser, sin estar siendo algo distinto a estar siendo ningún ser y/o ninguna forma de ser! Creer…, crea; sin embargo, ¿qué puede crear la creencia, que no consista en creencia también, y en qué puede consistir todo cuanto tú percibas siendo la existencia de algo cuando tú mismo estás siendo la creencia que está creándote a ti y a todo aquello que tú percibes siendo algo distinto de ti? 

Juande Puerta.