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martes, 20 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (005)

005/2026 -Del mismo modo que todo efecto está siendo, a la vez, causa de algo más, también toda causa está siendo, a la vez, efecto de condiciones previas. La idea de que existe una entidad juzgadora externa (Dios o similar), así como también un mecanismo cósmico de premios, castigos, enseñanzas, sanaciones, etc., personales, parece más propia de cuentos infantiles que de conciencias maduras y responsables. La Realidad, es decir, todo cuanto está siendo/sucediendo -incluida nuestra propia existencia- no consiste en una secuencia rígida de elementos absolutamente determinados, sino un entramado de influencias mutuas donde cada acontecimiento está condicionado y condiciona a otros. Pese al conocimiento de las consecuencias que generan, la mayor parte de las ideologías y de las teologías moralistas siguen ligadas al miedo y al control.

La Realidad, es decir, el estar siendo/sucediendo instantáneo y simultáneo de absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo, no actúa como podría imaginarse que haría un tribunal, un padre, un maestro, etc., que recompensa o castiga los comportamientos de los estar siendo/sucediendo humanos, simplemente porque todas esas manifestaciones consisten en el estar siendo/sucediendo de la Realidad Misma. Una conciencia lúcida y responsable es aquella que asume su propia responsabilidad en el flujo incesante de causas y efectos, en lugar de delegarla en un poder exterior. Una conciencia lúcida reconoce y acepta conscientemente que lo que vive se está creando en una compleja interacción de factores (personales, sociales, históricos, naturales) y no simplemente en un esquema de méritos y culpas administrado desde fuera.​

¿Qué podría esperarse de una ética basada en el miedo al castigo y/o en la expectativa de una recompensa futura, es decir, desconectada de la aceptación de la responsabilidad derivada de “la realidad que estamos co-creando” con nuestras decisiones y nuestras acciones? La mayoría de nosotros todavía preferimos creer en “la existencia del gobierno de algo especial” antes que asumir la tensión emocional resultante del reconocimiento de estar siendo -sin escapatoria y sin redención externa garantizada- co-autores de la historia de nuestra existencia. Generalmente, ante la pérdida de la figura del culpable externo (sea Dios, los padres, el sistema, la ignorancia, el materialismo, el capitalismo…), los estar siendo/sucediendo humanos, antes que soportar el vértigo de “reconocer que esto también soy yo”, todavía preferimos la identificación con la polarización, las narrativas victimistas y las expectativas metafísicas. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 005/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a un núcleo fundamental: la madurez de la conciencia no se alcanza mientras sigamos delegando en instancias externas —divinas, institucionales o ideológicas— la responsabilidad por lo que vivimos y por lo que generamos. Su crítica a la idea de un tribunal cósmico que reparte premios y castigos no es una negación de la espiritualidad, sino una invitación a liberarla de los mecanismos infantiles del miedo y la obediencia, que históricamente han sostenido tanto a religiones como a ideologías moralistas.

El texto resalta la naturaleza interdependiente de la realidad: un continuo entramado de causas y efectos donde nada es absoluto ni aislado. Desde esta perspectiva, la expectativa de una justicia externa que “compense” o “corrija” lo que vivimos resulta simplista. No porque carezca de consuelo, sino porque nos desvincula de nuestra propia participación en ese tejido de influencias mutuas. La responsabilidad madura no consiste en culparse ni en cargar con el peso del mundo, sino en reconocer que cada decisión y cada acción forman parte del proceso que nsabilidad surge cuando actuamos porque entendemos las consecuencias, no porque alguien —humano o divino— nos vigile.

Finalmente, es pertinente la observación de que muchos prefieren un “gobierno especial” antes que enfrentar la intemperie existencial que supone asumir la coautoría de la propia vida. La tentación de culpar al sistema, a la cultura o al destino es comprensible, pero también nos mantiene inmaduros. Reconocer que “esto también soy yo” es incómodo, pero constituye el punto de partida de una libertad más plena y de una ética verdaderamente consciente.

martes, 22 de julio de 2025

REFLEXIONANDO - 2025 (094)

094/2025 -¡Nada hay ni sucede, que estar siendo esa posibilidad no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta! Realidad Absoluta está siendo la posibilidad de vivir negando la autenticidad del estar siendo/sucediendo individual, que también estamos siendo desde que somos engendrados hasta que morimos. Realidad Absoluta está siendo la posibilidad de vivir considerando que somos una manifestación defectuosa, ignorante, culpable, violenta, incompleta, etc., de estar siendo. Realidad Absoluta está siendo la posibilidad de vivir buscando la manera de convertirnos en los seres que nos gustaría estar siendo siempre y para siempre. No hay no-dualidad que no incluya el estar siendo/sucediendo de absolutamente todas las formas posibles de dualidad. Independientemente de cualquier juicio egoico, Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo todo lo que está siendo/sucediendo en cada instante, y también -sin excepción- de todas las maneras en las que todo está siendo/sucediendo en cada instante.
 
Nunca ha habido, y nunca habrá, una esencia oculta ni una meta trascendental que debamos alcanzar; simplemente todo lo que existe y puede experimentarse —el sufrimiento, la dicha, la búsqueda, el gozo, la duda— ya está siendo la Realidad Absoluta manifestándose. Una visión radicalmente “no-dual” de la Realidad, de la Vida, del Presente contínuo, etc., no puede excluir la existencia de entidades individuales, de experiencias personales, del tiempo lineal ni de ninguna otra posibilidad. Estar Siendo No-dualidad supone estar siendo -a la vez- “todas y cada una” de las posibilidades de estar siendo/sucediendo. Estar Siendo No-dualidad incluye el estar siendo/sucediendo de todas y de cada una de las formas, de los pensamientos, de las ideas, de las emociones, de las reacciones, de las condiciones, de las circunstancias, de las causas y de los efectos…, que puedan estar siendo manifestados.
 
Estar Siendo Realidad Absoluta está siendo “no-dualidad absoluta” porque está siendo absolutamente todo cuanto -sin excepción y sin excluir tampoco la percepción de separación- está siendo/sucediendo. ¡No-dualidad no significa “no existencia y/o no acontecer” de algunas posibilidades, sino la existencia y/o el acontecer simultáneo de absolutamente todas las posibilidades, por tanto, de absolutamente todo eso que se pueda estar percibiendo, realizando y experimentando! ¿A dónde viene conduciendo la espiritualidad, las filosofías, las ideologías, las culturas, etc., basadas en el “esto sí y eso no” y/o en el esto es lo verdadero y lo otro es lo aparente, lo falso, lo ilusorio? Julio-25
Juande Puerta.

Ensayo sobre la reflexión 094/2025 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una comprensión radicalmente no-dual de la existencia, en la que la Realidad Absoluta no está siendo una entidad separada o trascendente, sino todo lo que está siendo y sucediendo, sin exclusiones. Esta visión sugiere que la vida individual, con sus contradicciones, sufrimientos, búsquedas y anhelos, no es una desviación de lo real, sino una manifestación plena de lo Absoluto.

Desde esta perspectiva, incluso la tendencia humana a negar nuestra autenticidad o a perseguir ideales de perfección forma parte de la misma Realidad Absoluta. No hay error en el error, ni separación real en la percepción de estar separados. Todo está siendo como debe ser, no porque siga una lógica moral o trascendental, sino porque simplemente está siendo, y ello basta para que sea absoluto.
Juande Puerta critica los caminos espirituales o filosóficos que separan lo "verdadero" de lo "ilusorio", lo "elevado" de lo "mundano". Esa actitud dualista —el “esto sí y eso no”— perpetúa una visión fragmentada del ser. La auténtica no-dualidad no puede excluir nada, ni siquiera la percepción de exclusión. Así, Realidad Absoluta está siendo también la posibilidad de creernos separados, imperfectos o carentes.

En este sentido, no hay que alcanzar ninguna meta ni desvelar ninguna esencia escondida. Todo lo que ocurre —dicha, sufrimiento, duda, violencia, amor— ya es la expresión perfecta de lo que Es. Por tanto, abrazar esta visión no-dual es reconocer en lo cotidiano, en lo imperfecto y en lo cambiante, la plenitud del Ser. Esta propuesta desmonta toda jerarquía ontológica y toda aspiración de trascendencia futura, invitando a una aceptación radical del presente tal como se manifiesta: nada queda fuera de la Realidad Absoluta, porque todo ya está siendo Ella.