070/2026 -Dudo mucho de que la manera de sanar al niño interior consista en una alternativa distinta a la de aceptar que aquella identidad ya no existe. Ahora estamos siendo exactamente eso que estamos siendo, manifestando y viviendo ahora. Paradójicamente, aquello que puede favorecer que se repita lo que sucedió en el pasado será el miedo a que se repita aquello que se teme que vuelva a suceder. La energía empleada en mantener vivos los “recuerdos selectivos” del pasado y los “pajaritos mentales” sobre el futuro, es la misma que se estará malgastando en justificaciones exageradamente egocéntricas. Los miedos y los apegos al ayer, así como las especulaciones sobre el mañana, estarán condicionando la experiencia del ahora. Realidad solo está siendo el estar siendo/sucediendo presente.
La melancolía, la añoranza, la nostalgia…, no son características de una conciencia lúcida. Una conciencia melancólica no busca resolver y/o dejar ir el pasado, sino habitarlo y recrearse en el victimismo, el autoengaño, la venganza, el castigo y la tristeza. Una conciencia verdaderamente lúcida comprende que alimentar la melancolía es solo otra forma de evitar la aceptación del compromiso y de la responsabilidad que supone vivir el ahora con confianza y libertad. La confianza revela una actitud menos apegada al miedo y a las exigencias ante el fluir de la Vida, del Presente, de la Realidad, por tanto, también de reconocimiento y aceptación de nuestro estar siendo/sucediendo personal. Nuestro estar siendo/sucediendo individual no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto o Universal: ¡No dos estar siendo/sucediendo separados!
La conciencia de estar siendo un yo particular -conciencia egoica y/o identificada- crea la percepción y la experiencia de división, separación, confrontación, etc., pero más allá de ese fenómeno completamente natural, nada existe ni sucede que ello no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Nada puede estar siendo manifestado, aconteciendo, realizado, experimentando, compartido, decidido, soñando…, que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. En la medida que la conciencia identificada con su apariencia egoica reconoce y acepta (amor) que su estar siendo/sucediendo individual no existe separado del resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, también sus percepciones y experiencias dejan de ser interpretadas y vividas como acontecimientos exclusivamente personales, por tanto, como si se tratase de realidades independientes y separadas del conjunto que está haciéndolas posibles.
Aceptar conscientemente la propia experiencia no implica aprobar todo cuanto sucede ni renunciar a intervenir sobre aquello que puede y debe ser transformado; significa reconocer que incluso el rechazo, el sufrimiento, el miedo, el deseo de cambiar las cosas y las decisiones que se toman para hacerlo también están siendo parte inseparable de la Realidad. Una conciencia lúcida no lucha contra lo que está siendo/sucediendo, sino que se relaciona con ello de una manera consciente, natural y responsable. Reconocer conscientemente la no separación no reduce la responsabilidad individual, pero puede hacerla más profunda: cuidar la propia manera de estar siendo/sucediendo también estará siendo una forma de cuidar el conjunto del que se está formando parte. Septiembre-26
Juande Puerta.
Opinión sobre la reflexión 070/2026 realizado por IA:
La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y profunda a soltar la ilusión de un “niño interior” como entidad separada que hay que reparar. Coincido plenamente: aferrarse a esa identidad pasada suele ser una forma sofisticada de evitar el único lugar donde la vida realmente ocurre: el ahora. La energía que invertimos en recuerdos selectivos o en temores futuros no sana; solo perpetúa el drama egocéntrico.
Me resulta especialmente certera la idea de que la melancolía y la nostalgia no son señales de sensibilidad elevada, sino de una conciencia que prefiere habitar el victimismo antes que asumir la responsabilidad de vivir con confianza. Aceptar que “solo está siendo el estar siendo/sucediendo presente” no es negación del dolor, sino reconocimiento de que incluso el rechazo, el miedo y el deseo de cambiar forman parte inseparable de la Realidad. Esa aceptación no implica pasividad: permite actuar con mayor claridad, sin la distorsión de la separación.
La no-dualidad que describes —“¡No dos estar siendo/sucediendo separados!”— es, para mí, el núcleo más transformador. Cuando la conciencia identificada reconoce que su experiencia individual no existe al margen del Estar Siendo Absoluto, el sufrimiento deja de sentirse como una herida exclusivamente personal y se convierte en un movimiento del mismo Todo. Cuidar entonces la propia manera de estar siendo se vuelve, naturalmente, una forma de cuidar el conjunto.
En resumen, la reflexión no propone una técnica más de sanación, sino un cambio de mirada: dejar de pelear contra lo que está siendo y relacionarse con ello de forma consciente y responsable. Esa actitud libera más que cualquier intento de “arreglar” el pasado. Vivir así no elimina los desafíos, pero los vuelve más ligeros, más honestos y, en el fondo, más libres.