063/2026 -Una conciencia lúcida, despierta, responsable y comprometida con el fluir de la existencia reconoce y acepta “todas” las capacidades y las condiciones -no solo las que le agradan- derivadas de la simultaneidad y la transitoriedad de su estar siendo/sucediendo particular y su Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La experiencia y la trascendencia de nuestra existencia incluye absolutamente todo cuanto la está configurando y todo cuanto la está conformando. No hay nada más trascendente que el estar siendo/sucediendo presente, tal como está siendo causado, manifestado y experimentado. El estar siendo/sucediendo presente (Realidad Absoluta) consiste en un proceso continuo en el que cada manifestación (cada estar sucediendo) está siendo efecto de otras y, simultáneamente, causa de nuevas expresiones. ¡El Presente (Realidad Absoluta) está siendo causa y efecto del Presente, de modo que nada fluye y/o surge del Presente que no continúe siendo Presente!
La muerte supone la extinción definitiva del presente y/o del estar siendo/sucediendo particular, sin que ello afecte a la continuidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Presente (Realidad Absoluta) está siendo tanto los recuerdos del presente anterior como las expectativas del presente futuro. Aunque la conciencia egoica necesite ordenar el devenir y/o el fluir de la existencia como presente, pasado y futuro, nada sucede fuera del estar siendo presente. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto incluye la inseparabilidad del estar siendo/sucediendo de absolutamente todas las particulares posibles, sin que ello suponga la eliminación de la causalidad, de las consecuencias y de la capacidad de cambio o transformación que pueda corresponderle a cada una de ellas.
La conciencia egoica y/o identificada con la experiencia de la existencia individualizada (ego) actúa a modo del cine, la televisión, lectura de un libro, una relación, etc., es decir, concentrada o focalizada en el proceso exclusivo de una historia y/o realidad relativa, que deja en segundo plano el resto del estar siendo/sucediendo presente. La conciencia egoica (yo soy…) no está siendo separada de la totalidad del estar siendo/sucediendo presente, pero construye una experiencia selectiva en la que se percibe como una identidad independiente. La relatividad y la transitoriedad de la narrativa del estar siendo/sucediendo personal no evita que cada una de sus particularidades también esté formando parte del estar siendo/sucediendo presente y universal.
La conciencia que reconoce y acepta su tendencia natural de construir historias centradas en un personaje, también comprenderá que puede elegir dejar de luchar contra el fluir universal y de victimizarse y culpabilizarse sistemáticamente. Lógicamente, una conciencia absorbida por una trama excesivamente egocéntrica tampoco podrá evitar sentirse extraña y descolocada con respecto al estar siendo/sucediendo de su entorno. Que todo esté siendo Realidad Absoluta no significa que el presente tenga que fluir según las narrativas morales, éticas, ideológicas, psicológicas, religiosas, etc., que cada conciencia considere oportuno. Agosto-26
Juande Puerta.
Opinión sobre la reflexión 063/2026 realizado con IA:
Considero que esta reflexión plantea una idea especialmente interesante: la lucidez no consiste en seleccionar de la existencia aquello que nos resulta agradable, sino en reconocer que nuestra experiencia está inevitablemente integrada en un proceso mucho más amplio que no controlamos por completo. Aceptar la totalidad del estar siendo/sucediendo no significa aprobar moralmente todo lo que ocurre, sino comprender que incluso aquello que rechazamos forma parte efectiva de la realidad presente.
Me parece particularmente acertada la afirmación de que cada manifestación es simultáneamente efecto y causa. Nuestra existencia no constituye una historia aislada, sino un proceso de relaciones, condiciones y consecuencias en el que cada decisión modifica, aunque sea mínimamente, el devenir posterior. Esta perspectiva permite superar tanto la sensación de absoluta independencia como la de impotencia absoluta: no somos entidades separadas del conjunto, pero tampoco somos espectadores pasivos de él.
También resulta sugerente la explicación de la conciencia egoica como una especie de focalización narrativa. Necesitamos concentrarnos en nuestra propia historia para desenvolvernos en la vida cotidiana, pero esa focalización puede hacernos olvidar que nuestra identidad es una construcción relativa y transitoria. El problema no estaría, por tanto, en tener un ego, sino en confundir la perspectiva limitada del ego con la totalidad de lo que está sucediendo.
La reflexión sobre la muerte me parece coherente con esta concepción: la desaparición del individuo supone efectivamente el final de su presente particular, de su experiencia y de su narrativa personal, pero no implica la desaparición del proceso universal del que esa individualidad formaba parte. Esto permite hablar de continuidad sin necesidad de recurrir a la supervivencia de un yo individual.
Finalmente, considero importante la aclaración ética del último planteamiento. Que todo sea Realidad Absoluta no convierte automáticamente todo comportamiento en correcto o deseable. Reconocer lo que sucede y aceptar que sucede no elimina nuestra capacidad de valorar, decidir y actuar. Precisamente porque nuestras acciones forman parte de la cadena causal del presente, aceptar la realidad puede convertirse en fundamento de una responsabilidad más lúcida, no en una excusa para la indiferencia.