Mostrando entradas con la etiqueta perturbación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perturbación. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (048)

048/2026 -Tanto nuestras supuestas cualidades negativas como nuestras supuestas cualidades positivas -inseparables unas de las otras y manifestándose siempre simultáneamente- están siendo expresiones de la Realidad Absoluta, que el proceso de la existencia de cada uno de nosotros también está siendo. Todo está siendo uno sin división ni separación, de ahí que, inevitablemente, la lucha a favor y/o en contra de la percepción de alguna de nuestras capacidades también estará suponiendo el mismo efecto en la percepción opuesta. Consciente o inconscientemente, con mayor o con menor intención, los personajes y las instituciones creadas por las conciencias egoicas que están defendiendo la percepción de una polaridad, a la vez también estarán nutriendo y reforzando la percepción de la contraria.
 
¡A la vez, y sin otra posibilidad de modificar sus efectos que no consista en la del reconocimiento y la aceptación conscientes, siempre estamos siendo aquello que podamos rechazar y también aquello que podamos desear estar siendo! Asumir consciente y honestamente, que absolutamente nada ni nadie puede evadirse del proceso de estar siendo particularidad y totalidad a la vez (Realidad Absoluta), también permitirá darse cuenta de que no es necesario vivir luchando contra algún aspecto de nuestro estar siendo/sucediendo. Comprender con naturalidad la perturbación de la percepción de un pensamiento, de una emoción, de una circunstancia, un impulso…, suele permitir responder ante ello con mayor claridad y serenidad de lo que supondría la elección de negarlo, rechazarlo o reprimirlo.

La aceptación consciente de la legitimidad de nuestro estar siendo/sucediendo, es decir, de cualquiera de nuestras manifestaciones y experiencias no tiene porqué significar resignación; en lugar de eso estará obedeciendo a la determinación -también consciente- de dejar de desperdiciar energía luchando contra aquello (nuestra propia esencia) que, aquí y ahora, ya está ocurriendo. El proceso o fluir del estar siendo/sucediendo universal y el proceso o fluir de cada estar siendo/sucediendo particular incluye absolutamente todas las posibilidades a la vez, sin estar siendo dos. No hay ninguna otra Realidad Absoluta o Suprema que la del estar siendo/sucediendo presente. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 048/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación profunda y coherente al corazón de la no-dualidad. Su tesis central —que cualidades positivas y negativas son inseparables y expresan simultáneamente la misma Realidad Absoluta— resuena con tradiciones como el taoísmo, el advaita o incluso cierta fenomenología existencial. Todo está siendo uno, y la lucha polarizada contra un aspecto de la experiencia inevitablemente alimenta su opuesto. Esta idea es poderosa y liberadora.

Coincido en que gran parte del sufrimiento humano proviene de la resistencia: rechazamos la ira, el miedo, la pereza o la ambición como si fueran enemigos externos, cuando en realidad son manifestaciones legítimas del fluir del ser. La represión consume energía; la aceptación consciente la libera. Reconocer un impulso perturbador sin identificarse con él ni condenarlo suele permitir responder con mayor lucidez y serenidad que la negación.
Aceptar que la sombra forma parte de mí no significa dejarla actuar sin filtro cuando daña a otros. La conciencia plena incluye discernimiento ético: puedo aceptar la existencia de mi enfado y, al mismo tiempo, elegir no descargarlo violentamente. La no-dualidad bien entendida no disuelve la responsabilidad, sino que la enraíza en una comprensión más amplia.

Juande Puerta nos recuerda algo esencial: no hay escapatoria del estar-siendo aquí y ahora, particular y total a la vez. Vivir luchando contra nuestra propia esencia es agotador e inútil. La alternativa es una rendición inteligente: observar, aceptar y fluir con mayor ligereza. En un mundo obsesionado con el control y la imagen, este mensaje resulta refrescante y profundamente humano.

En resumen, es una reflexión que invita a dejar de pelear contra uno mismo. No promete eliminar el dolor, pero sí reducir el sufrimiento innecesario que generamos al resistirnos a lo que ya es.