domingo, 19 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (79)

164- PERCEPCIÓN EGOICA. Nada está siendo la existencia ni el acontecer de algo; sin excepción, toda existencia y/o todo aparente acontecer de algo únicamente consiste en SER. ¿Ser, qué; ser, cómo; ser, por qué;  ser, para qué; ser, cuándo; ser, dónde? ¡Nada, sólo SER! El ego consiste en la percepción de SER, como si estuviera siendo la existencia de algo, de ahí que -comenzando por la existencia del uno mismo-, todo aquello que sea percibido siendo la existencia y/o el acontecer de algo, siempre estará consistiendo en SER, pero percibido egoicamente. No hay excepciones: la existencia de Dios, del  Amor, de la Felicidad, de la Bondad, de la Libertad (todos los conceptos imaginables), por consistir en la percepción de la existencia de algo, siempre estará consistiendo en una percepción egoica. No hay pensamiento, sentimiento, idea, intención, sociedad, organización, institución, religión, política, economía, educación, filosofía…, que, por estar basándose en la existencia de algo determinado, no esté consistiendo en ego y/o en el desarrollo de una percepción egoica. ¿De verdad quieres despertar del sueño de tu existencia y/o de ser tú? ¡Todo ES, pero nada está siendo la existencia ni el acontecer de algo!  La montaña Es, pero nada está siendo la existencia de la montaña. Yo y tú y ellos, ES; pero nada está siendo mi existencia ni tu existencia ni la existencia de ellos. El mundo Es, pero nada está siendo la existencia del mundo. La salud y la enfermedad son, pero nada está siendo la existencia de la salud ni de la enfermedad. La vida y la muerte son, pero nada está siendo la existencia de la vida ni de la muerte. Los pensamientos, las emociones, las ideas, las creencias, las experiencias, etc., son, pero nada está siendo la existencia ni el acontecer de algo. ¡La consciencia no ha olvidado qué ES ni tiene que recordar qué ES; sólo está imaginando que es… algo!  

165- REALIDAD ILUSORIA. Nada está siendo algo. Todo ES, sin que nunca algo esté siendo aquello que pueda percibirse siendo algo. La percepción de algo no es el algo percibido. La percepción de algo, el perceptor de algo y también el algo percibido, no son tres posibilidades distintas de estar siendo algo, sino ninguna de las tres. Todo puede percibirse de infinitas maneras distintas, porque no está siendo ninguna de ellas. Consciencia, ¿quieres despertar sin renunciar al sueño de tu existencia y de la existencia de todo cuanto percibes siendo existencia de algo? Consciencia, ¿quieres iluminarte sin soltar la identificación con la existencia del sujeto que persigue ese sueño? No hay “un ser”, siendo nada, porque incluso ser nada consistiría en estar siendo algo. Tampoco hay “un somos”, siendo nada. En estar siendo, nada-algo, consiste todo. Nada-algo, es lo único que está siendo, de ahí que todas las expresiones que comienzan por “soy” y/o por “somos”, remiten directamente a un mundo imaginario y/o a una realidad ilusoria. Por tratarse de algo siendo algo, tan ilusoria es la realidad como la irrealidad. “Nada real puede ser amenazado. Lo irreal no existe. En esto radica la paz de Dios” (UCDM). Consciencia, obsérvate a ti siendo tú, y observa también todo cuanto desde tu aparente identidad puedas percibir siendo parte de ti y/o siendo algo ajeno a ti…, y date cuenta de que todas esas percepciones están siendo, pero sin ser algo. 

Juande Puerta.

martes, 14 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (78)

162-  PROPIO O AJENO. Date cuenta de la paradoja de que aquello que no te deja entender aquello otro, que tú crees que es algo que puede y debe ser comprendido por alguien, consiste en la creencia de que tú eres tú; consciencia date cuenta de que el apego a la percepción de tu aparente identidad individual hace que te percibas siendo un ser constituido por las mismas múltiples particularidades diferenciadas, separadas y enfrentadas entre si que también adviertes presentes en el resto de aquello que percibes como si estuviera consistiendo en la existencia de algo ajeno. Date cuenta de que la percepción de todo cuanto crees ser y de todo cuanto crees vivir siempre está siendo la misma y siempre está surgiendo de la identificación con tu aparente algoidad. Percibirse siendo la existencia de algo convierte en percepción de existencia de algo todo cuanto pueda experimentarse, y siendo así con absoluta independencia de que lo percibido pueda considerarse propio o ajeno. Nada es propio, nada es ajeno, nada es diferente, nada es mejor ni peor: simplemente, más allá de la percepción de algo, nada está siendo algo y/o todo está siendo nada. Consciencia, date cuenta de que todo cuanto crees vivir tú, siempre está surgiendo de la creencia de que tú estás viviendo, esto es, de que tú eres algo. Nada, es lo único que está siendo. Nada, es el único Estar Siendo y/o el único estar aconteciendo. Darse cuenta de algo, ver algo, hacer algo, experimentar algo, ser la existencia de algo…, nunca deja deja de consistir en el permanente, inalterable e indeterminado ESTAR SIENDO NADA. No hay dos siendo dos. No hay dos siendo uno. No hay uno siendo algo. Nada-algo está siendo todo aquello que pueda parecer que está siendo percibido de alguna manera.  

163- SIN DETERMINISMOS. Nada es algo, ni es de alguna manera, si yo tampoco lo soy. Cualquier percepción de la existencia y/o del acontecer de algo  (de alguna particularidad) siempre estará emergiendo de mi propia concepción. Trascendiendo la apariencia de las percepciones, nunca algo está siendo algo. Para SER, no es necesario ser algo. No ser algo no significa no estar siendo; no ser algo significa estar siendo sin determinismos, sin condiciones, sin identidades y sin apariencias. Consciencia, ¿vives quejándote de algo y/o deseando cambiar algo, sin darte cuenta de que tu existencia y la existencia de todo cuanto tú crees vivir está consistiendo en la permanente inexistencia absoluta de algo? Consciencia, ¿vives lamentándote del mundo ilusorio que tú, al imaginarte siendo algo, estás creando? Date cuenta de que toda la percepción de tu existencia es un reflejo de la información que está configurando la apariencia de tu identidad y/o tu particularidad (ser algo). Estar Siendo (nada la existencia de algo), no está manifestándose de ninguna manera: simplemente todas las aparentes manifestaciones consisten en Estar Siendo Nada. 

Juande Puerta.

sábado, 11 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (77)

160- DAR LIMOSNA-1. Nadie ayuda a otro allí donde nadie está siendo alguien, y tampoco nadie puede causar mal a otro, salvo ilusoriamente y/o allí donde la consciencia esté considerándose la existencia de alguien. ¡Para hacer algo, antes hay que estar creyéndose alguien, pues sólo dentro de esa creencia puede hacerse alguna cosa! Cuando la ayuda a los demás consiste en el posible hacer de alguien a uno mismo y/o a otro alguien, todo está siendo percibido distorsionado, pues fuera de esa alucinación no hay dos y tampoco hay uno. La identificación consciencial crea percepción de existencia y/o de dualidad (perceptor y percibido), por tanto, también la apariencia de diferenciación y de separación. La percepción de dualidad consiste en la percepción de existencia de algo. Precisamente porque está considerándose la existencia de algo, en el inexistente mundo de la apariencia de existencia todo algo (comenzando por el supuesto perceptor) se percibe dividido y diferenciado. Considerarse existencia y/o considerarse un ser, conlleva implícita la obligación de percibirse y experimentarse fragmentado en múltiples posibilidades distintas, enfrentado entre si, en continuo conflicto entre si, en permanente sensación de carencia, siempre rivalizando consigo mismo y con el resto de la percepción. La percepción de la sociedad es un reflejo preciso de la auto-percepción del individuo. “Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” (Mateo 6:3). En definitiva: Da sin consciencia de que tú estás dando algo o otro. Da sin ser tú quien esté dando, ayudando, amando, satisfaciendo…, a otro. Da desde la consciencia de que nada está siendo dado por alguien ni recibido por otro. Nada está siendo algo ni alguien; todo consiste en Ser, sin que ninguna cosa esté siendo. (sigue)  

161- DAR LIMOSNA-2. Imagina (imaginar es la manera de trascender la apariencia percibida), que eres el equivalente de la idea que tienes de Dios. ¿Necesitarías aprender algo? ¿Necesitarías recordar quién eres? ¿Necesitarías evolucionar y/o experimentar algo para llegar a alguna meta? ¿Tendría algún sentido para ti la necesidad de la “existencia específica” del sufrimiento, de la felicidad y/o de cualquier otro juicio? He ahí que todo cuanto existe para ti únicamente se necesita para justificar la apariencia -en todos los sentidos- de tu existencia. ¡Dios está siendo todo a la vez y está en todas las partes a la vez, porque Ser Dios equivale al incesante Estar Siendo de todo, sin que nada esté siendo algo! Las religiones convierten a Dios en la existencia de algo que debe ser creído por alguien. Tú, no eres la existencia de algo separado de todo cuanto consideras que acontece en tu vida; tú, y hasta el menor detalle de tu vida están siendo la misma no-existencia de algo. Sin considerarme la existencia transitoria de algo, nada precisaría alcanzarse y tampoco nada podría perderse; sin embargo, considerándome un yo, todo cuanto pareciera necesitar y todo cuanto pareciera que estoy alcanzando, haciendo, viviendo, etc., también parecerá que estoy perdiéndolo conmigo mismo. Cuando SER consiste en Estar Siendo todo, pero sin ser algo, nada puede añadirse al Estar siendo todo al a vez, y nada puede restarse al Estar Siendo todo a la vez. Cuando Ser consiste en Estar Siendo todo, pero sin ser algo, nada está siendo hecho por alguien, nadie está dando ni quitando algo a otro, nadie está experimentando aquello que imaginariamente estaría creyendo experimentar la consciencia identificada con la aparente existencia de alguien. ¿Cómo puede ayudarse, comprenderse, amarse y/o odiarse, ofenderse, despreciarse, etc., a uno mismo y/o a otro que sólo existe -como tal- en el mundo ilusorio de la percepción de existencia? En efecto, únicamente en la identificación de esa ilusión, es decir, imaginariamente, es decir, en el intento de trascender la consciencia de SER. Nada, es lo único que está siendo todo, por tanto, he ahí que esas acciones y aquellos que pudieran percibirse como los protagonistas de ello, no son eso, sino ninguna cosa que esté siendo algo ni que esté siendo alguien. Ser, carece de dualidad, porque no consiste en estar siendo algo. No-dualidad, significa no-algo; no-dualidad, significa nada-algo. PD. La limosna no consiste en darle algo a otro, y con ello, también a uno mismo, pues, salvo percibido egoicamente, no hay un uno mismo, no hay un otro y no hay nada que pueda darse. ¿En qué consistirá entonces eso de dar y de recibir limosna? 

Juande Puerta.

jueves, 9 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (76)

158- APARENTES EXISTENCIAS. Los miedos, los deseos y el resto de las percepciones, que cada individuo considera características suyas y/o que también percibe como la existencia de algo ajeno, únicamente consiste en el efecto que permite a la consciencia seguir considerándose la identidad del personaje (individuo) perceptor y experimentador de esas manifestaciones. Comenzando por la existencia y/o la vida de uno mismo, nada está siendo algo (pensamientos, emociones, circunstancias, experiencias, tiempo, formas, objetos…) fuera del ámbito ilusorio de la aparente existencia del personaje perceptor de eso. ¡Todo aquello que para ti, consciencia identificada, consiste en la existencia y/o el acontecer de algo, únicamente estará siendo un reflejo de aquello que tú misma estás considerándote! Sin la apariencia de identidad, que emerge de la identificación consciencial, ¿a quién pertenecería el pasado, el presente y hasta el futuro que estás atribuyéndote tú, como si tú fueras protagonista de algo? Tú eres la fuente de la apariencia de todo aquello que consideras que es algo para ti, de ahí que no puedas soltarte de nada de ello sin que te sueltes de la apariencia de su existencia, esto es, de la tuya. Mientras creas existir siendo tú, ¿cómo podrías soltar la percepción de las aparentes existencias que están conformando y sosteniendo la percepción de la apariencia de tu identidad? Consciencia, ¿qué crees que ocurriría al soltarte del miedo a no haber sido nunca eso que parecía ser tu existencia, tu identidad, tu yo, tu ser? En efecto, date cuenta de que NADA sería lo único que continuaría ocurriendo siempre; date cuenta de que la apariencia de los miedos que te reconoces y/o que te atribuyes no son tanto a dejar de existir siendo algo, como a reconocer que nunca has existido siendo algo.  

159- EN EL NOMBRE DE NADA. El que sufre y también el que goza, el que culpa y también el que perdona, el que ama y también el que desprecia, el que teme y también el que trasciende, el que se ofende y también el que comprende, no es el individuo, sino la consciencia creadora de la ilusión de todas esas percepciones de existencia. Sin excepción, aquello que pudiera percibirse siendo algo, y, por tanto, identificarse, juzgarse, compararse, nombrarse, calificarse, experimentarse, temerse, desearse, odiarse, amarse, ambicionarse, etc., estará consistiendo en una apariencia de Nada. Todo está siendo NADA, de ahí que todo aquello que fuera considerado la percepción de la existencia de algo, siempre estará consistiendo en la percepción de NADA, por parte de NADA. Nada está siendo todo eso que, percibido desde la mente (consciencia identificada) parece estar siendo la existencia y/o el acontecer de algo. ¡Todo está siendo NADA: en estar siendo NADA consiste todo! La identificación consciencial crea la mente que convierte en percepción de seres, montañas, océanos, mundos, universos, vida, experiencias, etc., aquello que únicamente consiste en el incesante fluir de NADA. Nada, es la única respuesta que responde a todas las preguntas posibles. Nada, es el único nombre que define a todos los objetos, conceptos, pensamientos, sentimientos,  juicios y estados de consciencia. En nombre de Nada se declaran las guerras y la paz. En nombre de Nada se ama y se asesina. En nombre de Nada se goza y se sufre. En nombre de Nada se sana y se enferma. En nombre de Nada se vive y se muere. ¡Nada, es lo único que está siendo todo aquello a lo que se le pone algún nombre!

Juande Puerta.

domingo, 5 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (75)

156- TU ALGOIDAD. Trascendido el mundo egoico de la percepción de existencia (para ello basta con imaginarlo no siendo algo, porque la percepción de estar siendo algo también está siendo imaginaria), nada existe ni ocurre que sea el existir y/o el ocurrir de algo. Todo fluye sin que esté fluyendo algo, pues en fluir consiste todo lo que parece ser el fluir de alguna cosa y/o de algún ser. Más allá de la apariencia de una conversación, nadie está diciendo algo y tampoco nadie está escuchando ni juzgando algo. Nadie puede hacer algo por otro allí donde nadie está siendo alguien y nada está siendo algo. Tú, y todo cuanto parece ocurrir en tu vida, no es nada más que la aparente consecuencia de creer que tú eres existencia, es decir, que tú eres algo. Todo cuanto sea la existencia de algo para ti, estará sido hijo de la identificación con la apariencia de tu propia algoidad. La identificación crea a imagen y semejanza de los patrones asumidos por la consciencia al identificarse. ¡NADA ESTÁ SIENDO LA EXISTENCIA DE ALGO: EN ESO CONSISTE TODO! Sin la identificación con mi existencia, para mi (consciencia identificada con esa posibilidad), tampoco habría la existencia que, a través de mi aparente identidad individual, yo percibo siendo existencia de algo distinto a mi. No hay océanos si yo no los identifico. No hay montañas, si yo no las identifico. No hay plantas, si yo no las identifico. No hay mundos, si yo no los identifico. No hay vida y muerte si yo no identifico esas posibilidades. Todo está siendo; sin embargo, nada está siendo algo, si yo, consciencia, no lo identifico siendo algo. Sin identificación (fenómeno consciencial, consistente en otorgar apariencia de existencia y/o apariencia de identidad), nada está siendo algo distinto a Estar Siendo nada-algo. Ni yo soy yo (mi existencia) sin mi identificación, ni nada de lo que yo perciba siendo la existencia de algo será eso para mi, sin mi identificación. La identificación con la percepción de mi existencia  convierte en apariencia de existencia todo cuanto yo, consciencia, percibo. La apariencia no consiste en ser lo aparentado; sólo permite percibirlo pareciéndolo. Tú dirás que sí hay océanos, que sí hay montañas, que sí hay vida y muerte y que sí está aconteciendo todo cuanto tú, consciencia, estás identificando.  

157- DATE CUENTA. ¡Estar siendo absolutamente todas las posibilidades de ser, sin ser ninguna y/o sin ser nada mas que SER: no hay más! Por mucho que entonces no pudiera comprenderse, la Tierra no era plana. Por mucho que ahora no pueda comprenderse, la Tierra no es redonda. Por mucho que falte para llegar a comprenderse, la Tierra nunca será algo, que esté siendo de alguna forma. Cuando absolutamente nada hay siendo algo, ¿sobre qué podría tener alguien alguna duda? Y entonces me di cuenta de que las dudas sólo eran otro mecanismo mental que servía para mantener viva la creencia de mi existencia, y que trascendiendo esa apariencia de mi, todas las dudas que yo creía haber tenido alguna vez, nunca habían sido tales cosas. Igual ocurrió con la felicidad: que al preguntarme por la razón de no estar sintiéndola, comprendí que, salvo cuando yo estaba considerándome la existencia de mi yo, nunca había sido necesaria su existencia, y que, por tanto, era la identificación con mi existir personal la razón del sentir y del no-sentir de todas las posibles emociones, de todos los posibles pensamientos, de todas las posibles percepciones, de todas las posibles actitudes, de todas las posibles reacciones y de todas las posibles experiencias. El sueño no consiste tanto en aquello que se vive, como en creer que está viviéndose algo. Todo Es, todo está siendo siempre; pero nada es algo que consista en estar siendo alguna cosa. Aquello que únicamente consiste en SER, y sólo en SER -pero sin nunca ser algo-, tampoco nunca deja de SER. El sueño, la ilusión, maya, etc., con todo cuanto parece conformarlo y suceder en su aparente discurrir, no es sueño. Incluido el sueño, con absoluta independencia de la manera que, desde la identificación consciencial (mente) pudiera percibirse, nombrarse, vivirse, etc., nada es algo distinto a Estar Siendo nada-algo. ¡Nada es sueño. No hay sueño ni soñadores; en estar siendo, nada alguna cosa, consiste todo aquello que parece ser algo y/o que parece ser sueño! 

Juande Puerta.

viernes, 3 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (74)

154- LA IDENTIDAD. Salvo ilusoriamente (pareciendo ser y/o siendo considerado la existencia y/o la identidad de algo para la consciencia creadora de la percepción), nada ha sido creado nunca, de ahí que la existencia de todo posible “qué”, todo posible “quién”, todo posible “por qué”, todo posible “para qué” y todo posible ser vivido como la existencia de un algo por parte de alguien, también esté siendo ilusorio. Sin consciencia de mi, tampoco hay percepción de mi existencia y/o de mi identidad. ¡Todo ES; el sueño y/o la ilusión consiste en percibirlo como si algo estuviera siendo algo para alguien! Dualidad significa “percepción de existencia de algo desde la consciencia identificada y/o la aparente identidad de otro algo”.  No-dualidad significa no-algo, no-uno, no-existencia, no-identificación, no-identidad. Nada es algo, sino la ausencia absoluta de algo, por mucho que parezca percibirse como si estuviera siendo la existencia y/o la identidad de alguna cosa. NADA, significa NADA, es decir, no- existencia, no-algo, no-identidad. Todo aquello que pudiera percibirse siendo la existencia de algo (tú, yo, las plantas, los animales, el planeta, el universo, los pensamientos, las emociones, los recuerdos, los deseos, las circunstancias, la vida, la muerte…) sólo está siendo nada-algo. El ser humano no percibe, no vive, no experimenta, no hace, no protagoniza, pues sólo consiste en el instrumento a través del cual está manifestándose la identificación de la consciencia con la posibilidad de ser la existencia de algo. El ser humano no es culpable ni inocente, pecador ni santo, perfecto ni imperfecto, consciente ni inconsciente, inteligente ni torpe, superior ni inferior, capaz ni incapaz… etc., salvo allí (el mundo imaginario de la identificación con la apariencia) donde la consciencia está considerándose la existencia y/o la identidad de algo. Nada necesita hacerse ni cambiarse para SER, pues, SER (no-existencia y/o no-identidad de algo), ES lo único que está siendo. Ser existencia sería ser alguna cosa, de ahí que todo consista en SER, pero sin ser algo. ¡Amarás Ser (nada), por encima de la percepción de ser alguna cosa! La percepción de todo ser, de todo hacer, de todo cambio, de todo suceder, de todo  existir…; toda percepción evidencia la identificación consciencial con la posibilidad de ser algo distinto a sólo SER.  

155- FICCIÓN. Si alguna vez (quizás mientras considerabas que estabas atravesando una época complicada), te has arrepentido de haber nacido y/o de haber nacido bajo ciertas condiciones en lugar de aquellas otras que hubieras preferido, tranquilízate, porque eso que nació nunca ha sido aquello que tú crees que eres. Crees que has nacido porque también crees que eres la existencia de algo y/o de alguna identidad; y crees eso, porque también crees en la posibilidad de la existencia de alguna cosa. Consciencia, date cuenta de que la identificación con la posibilidad de tú existencia, y también la identificación con la posibilidad de la existencia de todo aquello que percibes como si estuviera siendo la existencia de algo para ti, todo está constituyendo la manifestación de la misma identificación, creencia o apariencia. No eres una identidad: tu aparente identidad está consistiendo en el aparente discurrir de la identificación consciencial. Tú, no existes siendo la existencia de ti, sino la apariencia de tu existir, por tanto, todo cuanto tú piensas, sientes, experimentas, etc., tampoco está siendo la existencia de eso que tú crees que estás pensando, sintiendo, percibiendo, experimentando y/o siendo.   Date cuenta de que creer eso, y cualquier otra cosa que puedas creer, está suponiendo la supervivencia de la creencia que tienes asumida respecto de ti. ¡Nada es algo, ni la existencia de algo! La existencia de tu pasado, de tu presente y de tu futuro no existe sin tu existencia; pero tu existencia tampoco existe fuera de la identificación con esa posibilidad. La percepción de tú existencia y la percepción de la existencia del resto de la existencia que percibes, están siendo la misma percepción de existencia: la misma identificación. Más allá de esa ilusión perceptiva, no eres algo, ni la existencia de algo. ¡NADA HAY SIENDO ALGO NI LA EXISTENCIA DE ALGO: EN ESO CONSISTE TODO! El cine, la literatura, etc., ofrece un reflejo preciso de la ilusión de la existencia humana. El ser humano considera ficción aquello que imagina, sin darse cuenta de que su propia existencia está siendo exactamente igual de ficticia que la de los personajes de sus obras. Las cápsulas roja y azul de la película Matrix, plasman la idea de que hay dos o más opciones entre las que puede elegirse. ¡Falso! Salvo en el mundo imaginario de la percepción identificada (existencia de algo), ni hay dos opciones entre las que elegir (bien-mal, realidad-irrealidad, consciencia-inconsciencia, yo-lo otro, verdad-mentira), ni hay alguien que pueda elegir algo.  ¡Todo está siendo el mismo no estar siendo algo: en eso consiste todo! 

Juande Puerta.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (73)

152- A TRAVÉS DE LA MENTE. El miedo (exactamente igual que el resto de las percepciones físicas, sensoriales, intelectuales, emocionales, psicológicas, anímicas, etc., y de todas las  experiencias posibles), pertenece al mundo la identificación consciencial. El mundo humano no esta fuera del Reino de Dios; el mundo humano ESTÁ SIENDO el Reino de Dios, pero percibido e interpretado egoicamente y/o desde la identificación con la apariencia humana de existencia. En el mundo humano toda existencia y toda experiencia requiere de la identificación consciencial que estará creando esa percepción. Tanto la percepción de la existencia del sujeto experimentador, como la de todas y cada una de sus posibles experiencias, están siendo simultáneamente creadas por la identificación consciencial. Los sujetos percibimos, como algo absolutamente real e incuestionable, la existencia de nosotros mismos y de todo cuanto experimentamos en nuestra existencia, porque tanto nuestra existencia como la existencia de nuestras vivencias están siendo creadas por la identificación consciencial. La identificación crea la ilusión de la percepción de todas las posibles formas de existencia, de todas las posibles experiencias y de todos los canales a través de los cuales se produce tal percepción. En el mundo de la percepción de existencia, un individuo (por muy hijo predilecto de Dios que se considere a sí mismo) no constituye nada más que un canal de percepción creado por la consciencia identificada (mente). Precisamente porque toda existencia de algo consiste en una percepción ilusoria, mental y/o especulativa, he ahí que la existencia de todo algo percibido y/o experimentado se muestra tan relativa, transitoria, insustancial, cambiante, aparente, etc., como la existencia de su aparente experimentador. La identificación consciencial otorga la apariencia de identidad consciente; sin identificación todas las posibilidades de existencia están siendo y/o están presentes simultáneamente, pero ninguna está consistiendo en la existencia de algo. ¡Nada está siendo algo distinto a Estar Siendo nada! NADA ES aquello que parece que está siendo algo, pero eso no significa que todo debería verse, interpretarse y considerarse al revés de como viene haciéndose; más bien se trataría de trascender toda percepción y/o darse cuenta de que cualquier percepción estará siendo aparente; no se trata de percibir al revés y/o lo opuesto y/o siguiendo algún método, sino de darse cuenta de que nada hay que percibir y nadie hay que pueda percibir algo. 

153- LA EXISTENCIA DEL YO. Sí, en efecto, puede decirse que todo está siendo siempre correcto y/o perfecto, precisamente porque nunca algo está siendo la existencia de algo. ¡El nivel más supremo de cualquier atributo supremo radica en la innecesariedad absoluta de la existencia de eso! Cuando se identificara que algo está siendo la existencia de algo, entonces, automáticamente también tendría que identificarse que la existencia de ese algo puede percibirse de infinitas maneras posibles. ¿Acaso la identificación con nuestra existencia no consiste y discurre en ese juego de percepciones, juicios, comparaciones, predilecciones y demás eufemismos mentales? La identificación con la aparente existencia del yo no puede separarse de todos los juicios, calificativos, carencias, cualidades, experiencias, etc., que pudieran atribuírsele a ese hijo de la identificación. La perfección, la plenitud absoluta y todos los atributos supremos que quieran imaginarse y añadirse, únicamente pueden latir en el corazón de la inexistencia absoluta de algo. Paradójicamente, SER, siempre está consistiendo en no ESTAR SIENDO algo y/o no estar siendo la apariencia de “un” algo. Más allá de la ilusión de la percepción de  existencia, nada necesita cambiarse (ni a mejor ni a peor) y tampoco nada puede cambiarse, porque nada está siendo aquello que pueda percibirse siendo la existencia de alguna cosa. He ahí que la percepción de la existencia de algo requiera la identificación con la existencia de otro algo (el perceptor) que esté considerándose a sí mismo “otro algo” distinto y separado de aquello que percibe. A nadie le ha sido regalado algo, y tampoco nadie ha sido privado de algo; toda apariencia de ser algo consiste en el Estar Siendo de Nada…, aparentemente percibido e interpretado egoicamente y/o a través del fenómeno de la mente y/o de la consciencia identificada con alguna posibilidad de existencia.

Juande Puerta.

viernes, 27 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (72)

150- BREVES-12 (2017) 1- Nada, que consista en la percepción de la existencia de algo, fue eso antes, ni es eso ahora, ni llegará a serlo jamás. Por tanto, he ahí que tú y todo aquello que para ti alguna vez consista en la existencia de  algo, siempre está siendo nada que consista en ser eso, ni ninguna otra cosa. Tu pasado, tu presente y tu futuro nunca ha sido, no está siendo y jamás será. Consciencia identificada, date cuenta de que sobrevives intentando cambiar, mejorar, etc., todo cuanto tú misma provocas, como si tú y todo aquello que tú provocas estuviera consistiendo en la existencia de alguna cosa distinta a la percepción de tu propia apariencia de existencia. Ninguna guerra has librado, y de nada tienes que arrepentirte. 2- Despertar por la mañana y plantearse que “hoy va a ser un día lleno de maravillosas oportunidades y/o de pesadas obligaciones…” sólo puede hacerse desde la identificación con la existencia del personaje (yo) que supuestamente estaría protagonizando esas experiencias. Sin embargo, fuera de la ilusión de la percepción de tu propia existencia, nada es algo, ni es de ninguna manera, ni es por algún motivo, ni es para alguna finalidad. Salvo en el mundo de la percepción ilusoria (ego), nadie hace aquello que alguien pueda creer que está haciendo, y tampoco aquello que crea que está dejando de hacer. La creencia y/o la identificación con la particularidad de tu existencia está creando la percepción de la apariencia de todo cuanto vives… y de la manera exacta que estás viviéndolo. Levantarse y plantearse el protagonismo personal dentro de cualquier posibilidad de experiencia, supone algo así como empezar el día dándole cuerda al reloj del ego y/o de la identificación con la apariencia. 

151- ESPIRITUALIDAD HUMANA. Todo aparente existir de algo (comenzando por la percepción de uno mismo) está consistiendo en Estar Siendo Nada, pero percibido y experimentado como si estuviera siendo la existencia de eso que la mente (consciencia identificada) crea, percibe, juzga, interpreta y hace suyo. Todo cuanto, supuestamente puede pensarse, idearse, sentirse, realizarse, experimentarse, etc., desde la identificación con la apariencia de la existencia del yo, si pudiera consistir en algo -que no-, consistiría en el efecto de la identificación misma. No hay tal cosa como la existencia del yo y también la existencia de aquello que vive el yo, como si estuvieran consistiendo en percepciones de algo distinto a ninguna existencia. La existencia del yo y la existencia de cada una de sus aparentes experiencias están constituyendo la misma fantasía. La percepción de existencia nunca dejará de consistir en percepción de “apariencia de ser”. Fuera de esa manera identificada y/o egoica de percibir e interpretar la absoluta inexistencia de algo (convertida en la manifestación de infinitas existencias particulares, separadas, complementarias y confrontadas), nada está siendo la existencia de algo, de ahí que, trascendiendo el efecto de la identificación, ninguna cuestión necesite plantearse ni responderse, ninguna culpa requiera de expiación y tampoco ninguna meta precise ser alcanzada. He ahí que, por estar persiguiendo una quimera, la espiritualidad humana no llegue más allá del deseo egoico (aspiración de alcanzar algo por parte de un supuesto alguien) de trascender la fantasía de la existencia del sí mismo determinado.

Juande Puerta.

domingo, 22 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (71)

148- AMARNOS LOS UNOS A LOS OTROS.  Siempre cuando ser la existencia del sí mismo consista en estar considerándose la existencia particular de una identidad particular, “amarse a sí mismo” estará constituyendo el fundamento primordial del egocentrismo: más ilusión de la misma ilusión de siempre. El amor del yo hacia el yo, que cada yo considera que está personificando, únicamente conduce a la supervivencia de esa identificación. He ahí que, no habiendo un yo separado que pueda amarse a sí mismo, y tampoco un yo unido a otro yo, la expresión de “amarnos los unos a los otros…” no tiene ningún sentido fuera del mundo imaginario de la percepción egoica; la percepción de SER, transformada en percepción de existencia de identidades individuales y, por tanto, identidades delimitadas, carentes, separadas y enfrentadas por naturaleza.  ¡Por duro que resulte, algún día tendrá que aceptarse que el significado del amor tampoco ha sido comprendido! La percepción de separación (percibirse siendo existencia de algo), y, consecuentemente de todos los efectos físicos, mentales, emocionales, psicológicos, anímicos, etc., derivados de esa identificación, no excluye al amor. Para amar a otro, antes hay que estar considerándose así mismo un yo separado de otro yo. Considerarse un yo convierte al amor en una necesidad del yo, que el yo termina transformando en filosofías, religiones, guerras, negocios y otras maneras de organizar el sueño de la vida.  La idea de amar a los demás es otra treta de supervivencia del ego y/o de la consciencia identificada con la existencia de algo. Amarse a si mismo, amar a otro, amar a algo, sólo sería “aparentemente posible” en el universo del ego. Si amar pudiera conceptualizarse fuera del ego, entonces amar significaría no percibir separación, es decir, transcender la percepción de la apariencia. He ahí que aquellos que predican que nos amemos los unos a los otros, en verdad no saben lo que dicen, ni lo que piensan, ni lo que hacen, ni lo que están predicando como si estuvieran refiriéndose a algo cierto fuera del mundo de las creencias y/o de la identificación. Paradójicamente,  el intento, la voluntad, el esfuerzo, el sacrificio, la intención de “amarnos los unos a los otros” lo único que está suponiendo es la supervivencia de la identificación con la percepción de existencia de identidades separadas, y, consecuentemente, justo lo contrario     a aquello que supuestamente está promoviéndose, predicándose y/o procurándose…, a pesar de que siglos y siglos de fracasos continuados están demostrando que algo no está comprendiéndose.  PD. ¿Estará siendo la idea del amor a si mismo, a los demás y/o a la existencia, el opio de las religiones, de las ideologías, de las políticas, de las filosofías, de las culturas y de todo aquello sobre lo que se sustenta la apariencia de las sociedades y/o de los pueblos?  

149- EL CREADOR SUPREMO. Pensar, imaginar e incluso sentir y experimentar la existencia de Dios, convierte a Dios en un simple objeto. Ser Dios no sólo significaría ser algo, además supondría que estaría siendo conforme a la observancia de algunos criterios determinados y conocidos externamente. Ser Dios nunca consistirá en ser un algo, que a su vez ES de alguna manera y/o que Está Siendo conforme a algún criterio, alguna voluntad, alguna finalidad, algunos atributos supremos. Ser Dios significa ser la ausencia absoluta de cualquier ser y de cualquier cualidad de ser. Ser Dios no consiste en ser algo (divinidad, energía, silencio, vacío, totalidad, vacuidad, plenitud…),  ni ser conforme aquello pudiera ser percibido por alguien que perteneciera a algún mundo, alguna dimensión, etc. Ser Dios, significa SER, pero sin ser ninguna posibilidad de estar siendo algo. Dios sólo existe en forma de existencia, por tanto, a modo de percepción ilusoria. El ser humano concibe a Dios siendo la existencia de algo, porque el ser humano está considerándose la existencia de algo; el ser humano crea la existencia de un Dios a imagen y semejanza de su propia existencia y luego utiliza esa creencia como justificación de la identificación con la apariencia de todo cuanto aparenta constituir su propia existencia. ¿Cómo podría defender yo la autenticidad de mi existencia, y también de todo cuanto parece estar conformándola en cada instante, si no defendiera la existiera mi creador supremo y de sus leyes? -le argumenta la consciencia identificada a la consciencia identificada. La existencia humana emerge de una percepción absolutamente identificada y/o egoica, de ahí que el dios creado a partir de ese fenómeno también sea percibido con las cualidades -elevadas al grado supremo- que el ser humano se atribuye a sí mismo. La creencia en la existencia de mi creador divino sólo consiste en un reflejo de la creencia y/o de la identificación con mi existencia. He ahí que todos los atributos y cualidades que la mente humana (consciencia identificada con la apariencia de la existencia) suele atribuirle a la divinidad, en verdad sólo son excusas. Ser Dios no consiste en ser algo, sino en ESTAR SIENDO la ausencia absoluta de cualquier ser y/o de cualquier posibilidad de ser. De  Estar Siendo Siempre Nada está surgiendo todo aquello que transitoriamente parece ser algo y/o existencia de algo. 

Juande Puerta.

miércoles, 18 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (70)

146- LA EXISTENCIA DE UN PERSONAJE. -La experiencia de la existencia no consiste en nada más que en la percepción del universo ilusorio creado a partir del fenómeno de la identificación consciencial. ¡Todo está siendo, pero nada está siendo la existencia de algo! La mística y dogmática creación del universo, la creación del ser humano y la creación del resto de las formas de existencia posibles -exactamente igual que cualquier otra “creación” que alguna vez lograra atestiguar la ciencia-, nunca consistirá en algo distinto a la apariencia que esté generando el fenómeno de la identificación consciencial. Toda percepción de existencia y/o de identidad estará consistiendo en una creación, un fruto, un efecto y/o un hijo de la identificación consciencial. He ahí que el ser humano no es una creación a imagen y semejanza de un Dios con rasgos y atributos humanos; toda creación está siendo consciencial, de ahí que nunca esté consistiendo en la existencia de algo. Sin excepción, toda experiencia de la consciencia -identificada con la aparente identidad de un individuo-, siempre estará consistiendo en la consecuencia o reflejo de estar considerándose la existencia de ese personaje. La consciencia identificada no puede estar percibiéndose y considerándose la identidad de alguien, sin estar percibiendo, sintiendo y experimentando todo cuanto ese personaje viva y/o deje de vivir; la consciencia no puede estar identificada con la aparente existencia de alguien -crear esa identidad-, sin estar originando también absolutamente todo cuanto pudiera tener algún tipo de relación con el devenir de la aparente existencia de dicho personaje. Una cosa es consecuencia de la otra y la misma cosa a la vez. Paradójicamente, SER NADA, pero percibido con infinitos nombres y apariencias distintas, es lo único que está habiendo, aconteciendo y/o siendo experimentado siempre. En Ser, está consistiendo todo; no hay otro amor que aquel que consiste en SER, nada que consista en ser algo. Toda acción, por trascendental y sublime que pudiera parecerle a un hijo de la identificación consciencial, nunca estará consistiendo en algo que no esté consistiendo en SER, y sólo en SER. ¡No hay unidad, no hay dualidad, no hay trinidad; NADA, es lo único que está siento todo aquello que la consciencia identificada percibe siendo la existencia de algo.  

147- AMARSE A SÍ MISMO. Allí donde SER, ilusoriamente pudiera traducirse por “estar siendo la existencia de algo”, no debería extrañar que, por la misma ley, luego, esa única y aparente existencia de algo también admitiera ser juzgada, considerada, etiquetada y catalogada en base a infinitos criterios y formas de percepción distintas. He ahí que, sin necesidad de que SER haya consistido jamás en estar siendo alguna cosa, basta con suponerlo para que, por arte de magia, instantáneamente SER se haya convertido en la percepción absolutamente incuestionable de un universo de universos de posibilidades de estar siendo la existencia simultánea de infinitas existencias diferentes. La trascendencia, tal como viene considerándose, no actúa como un camino que acerca; en lugar de eso acentúa la sensación de alejamiento y separación. ¡Ser, nada-uno, pareciendo ser todo: en esa inexistente controversia discurre el sueño de la percepción de la existencia! Nada hay, fuera de esa aparente fantasía, que esté siendo la existencia ni el acontecer de algo. Pese a todo cuanto la mente quiera argumentar, el mundo transitorio de la percepción de existencia nunca dejará de estar siendo el Reino de SER. Todo aquello que pueda percibirse siendo la existencia de algo, únicamente estará consistiendo en SER, pero percibido egoicamente. La existencia del amor no es una excepción. “Amarse a sí mismo” parece una idea sublime, sin embargo, dependiendo de cómo fuera comprendida, estaría dejando en evidencia que, desde el inicio de la apariencia de los tiempos, tanto la existencia de su origen, como la existencia de su destinatario, constituyen la base fundamental del egocentrismo. Cuando amarse a sí mismo conllevara el hecho de estar considerándose la existencia de un yo mismo, entonces ¿de qué, salvo de orgullo y/o amor propio (egoico) estaría tratándose? De ser posible, el amor a sí mismo únicamente podría darse en el ámbito consciencial donde “ser uno mismo” significara SER el Estar Siendo de todo a la vez, por tanto, nunca algo ni alguien. El amor a sí mismo no precisa de la existencia de un sí mismo que pueda y/o que necesite amarse a sí mismo. El amor a sí mismo está siendo sin necesidad de identidad, ni de voluntad, ni de intención, ni de medida, ni de condiciones. ¡No hay otro amor a sí mismo que aquel que emana de SER! Fuera del universo de la apariencia de existencia, el amor a sí mismo es absolutamente innecesario, pues fuera de allí no hay tal cosa como la existencia de algún uno mismo real ni irreal.

Juande Puerta.

sábado, 14 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (69)

144- NADA LA EXISTENCIA DE ALGO. -No hay lo manifestado y lo inmanifestado. Ni hay lo manifestado ni hay lo inmanifestado. Nada, pero sin que “ser “ consista en  ser algo, es lo único que hay. Todo está siendo siempre, sin que algo esté siendo nunca. La percepción de la existencia de algo siempre está consistiendo en el Estar Siendo de nada la existencia de algo. Comenzando por ti, todo cuanto tú percibes existiendo, aconteciendo, siendo hecho, etc., siempre está consistiendo en estar siendo nada la existencia de algo. Todo está siendo uno, porque todo está siendo el mismo ninguno. Todo está siendo lo mismo siempre, porque nada está siendo algo nunca. Date cuenta de que cuando tú (consciencia) te percibes siendo la existencia de algo (identificada), aunque todo permanezca siempre siendo nada-algo, en cambio para ti, estar siendo nada-algo estará percibiéndose siendo existencia de todo-algo. No hay materia y espíritu. Ni hay materia ni hay espíritu. No hay tiempo y espacio. Ni hay tiempo ni hay espacio. No hay amor y desamor. Ni hay amor ni hay desamor. No hay vida y muerte. Ni hay vida ni hay muerte. No hay bien y mal. Ni hay bien ni hay mal. No hay un yo y lo otro. Ni hay un yo ni hay lo otro. No hay ser y no-ser. Ni hay ser ni hay no-ser. Nada hay siendo algo y lo opuesto a algo. Ni hay algo ni hay lo opuesto a haber algo. ¡Todo consiste en Estar Siendo ninguna cosa que esté siendo algo!   

145- EL MERCADO DE LA VIDA. Para Ser, nadie necesita lo demás y/o lo otro; para Ser, nadie necesita algo. Ser, está siendo siempre, sin necesidad de ser algo y sin necesidad alguna de algo. Sólo para considerarse ser algo (existencia) se necesita el resto de la existencia. Excepto Estar Siendo (ningún ser), nada más hay ni acontece. Paradójicamente, la existencia de “lo otro” sólo se necesita para poder mantener vida la identificación con la existencia del uno mismo, que cada uno considera que está siendo. La apariencia de la existencia del yo no es diferente a la percepción de la existencia de lo otro. Yo, y lo otro, no son dos. La existencia del yo no queda circunscrita dentro de la apariencia de la identidad individual, pues, está constituida por todas y cada una de sus posibles percepciones. La carencia, el deseo, el temor, el juicio, la virtud, el defecto, los valores y todo cuanto caracteriza la apariencia de la existencia humana, únicamente son efectos de la identificación con la posibilidad de estar siendo alguien. El yo no se reduce a la apariencia física, mental, emocional, anímica, etc., del un sujeto; el yo y el resto del universo percibido desde esa identificación están constituyendo la misma ilusión. No hay un ser siendo, por tanto, ¿qué son todas esas cosas que la existencia de un supuesto alguien pueda considerar que necesita recibir, conseguir, etc., de otros y/o del mercado de la vida? Para Ser, nadie necesita a otro y/o nadie necesita algo. Las aparentes necesidades de alguien sólo son necesarias para que ese alguien continúe percibiéndose como si estuviera siendo la existencia de alguien. Consciencia, date cuenta de que toda la ayuda que pides, todo el amor que reclamas, toda la comprensión que deseas, todo el respeto que reivindicas, todas las luchas que libras, todos los sacrificios que despliegas, todas las energías que movilizas y todo cuanto consideras algo tuyo, únicamente está sirviendo para que tú sigas identificada con la percepción de que tú eres tú…, y que todo aquello que tú consideras que es algo que tú estás experimentando, continúe siendo el victimario y/o la justificación de tu particularidad. ¡Nada está siendo ni haciendo algo nunca, que ello no consista en Estar Siendo Nada siempre! 

Juande Puerta.

domingo, 8 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (68)

142- HASTA EL MENOR DETALLE. No eres la existencia de un yo separado, porque no eres un yo. Nada hay separado, porque nada hay siendo algo. La separación es ilusoria porque la existencia de algo es ilusoria. No eres la existencia de un yo, por tanto, tampoco eres la existencia de un yo unido al resto de la existencia. ¡La existencia no es nada más que una apariencia efímera e ilusoria, de nada que esté siendo la existencia de algo! Todo cuanto pueda percibirse siendo existencia de algo, siempre está siendo nada, percibido como si estuviera siendo la existencia de eso que alguien (consciencia identificada) considera que está percibiendo. He ahí que tu aparente necesidad de búsqueda de lo supremo o lo trascendente, y también tu aparente necesidad de rechazo de lo insustancial e intrascendente, sólo está consistiendo en la consecuencia de la identificación con la apariencia de tu existencia. He ahí que tu lucha en pos del sentimiento permanente del amor, la felicidad, la paz, la libertad, la concordia, la fraternidad y el resto de los valores trascendentales para la existencia de la humanidad, así también como tus esfuerzos y sacrificios por evitar el sentimiento de aquello que la humanidad considera la existencia de creaciones detestables, siempre están consistiendo en la consecuencia ineludible e inseparable de la identificación con la apariencia de tu existencia. ¡Todo cuanto vives y de la manera exacta que vives la apariencia de cada instante, cada circunstancia, cada experiencia, cada objeto, etc., está consistiendo en la manifestación precisa de la identificación contigo, es decir, está consistiendo en un reflejo y/o efecto de la percepción de que tú eres tú! Absolutamente hasta el menor detalle (pensamientos, emociones, sensaciones, ideas, creencias, percepciones, actitudes, miedos, aspiraciones, reacciones…) de todo tu supuesto pasado, todo tu supuesto presente y todo tu supuesto futuro, nunca consistirá en algo distinto a ser tú; ser tú consiste en todo eso, de manera que la existencia de eso y tú existencia no están consistiendo en la confluencia de la existencia de cosas distintas. Date cuenta de que nunca te ha sucedido algo ni has percibido y experimentado algo, que ello no consistiera en el efecto de estar siendo tú, es decir, de estar considerando que tú eres tú. He ahí que, sin que nada esté consistiendo en ser algo distinto a SER, el supuesto de que tú seas tú existencia te convierte en el amor y el desamor, en la culpa y el perdón, en la bondad y la maldad, en la fortuna y el infortunio, en la vida y la muerte… y en absolutamente todo cuanto sea percibido como la existencia de algo para ti.  

143- BREVES-11 (2017) 1-No  hay aquello de lo que pueda dudarse ni aquel que pueda dudar de algo, por tanto, date cuenta de que, salvo en la ilusión de tu existencia y de la existencia de todo lo que es la existencia de algo para ti, tú nunca has dudado ni dudarás jamás. Cuando dudes de algo, date cuenta de que nadie está dudando de alguna cosa; date cuenta de que tú existencia, y la existencia de aquello que fuera objeto de tus dudas, siempre estará consistiendo en el permanente “Ser” de nada que consista en ser algo. 2- Nadie tiene lo que merece “por algo” y tampoco nadie tiene lo que necesita “para algo”, por la sencilla razón de tampoco  nadie está siendo alguien y tampoco nadie está teniendo algo que no esté consistiendo en la consecuencia de la identificación con la creencia y/o con la aparente percepción de estar siendo alguien. ¡Exactamente igual de natural que tu respiración, todo cuanto puedas creer que mereces y/o que necesitas, estará surgiendo de la identificación con la creencia de que eres alguien! La identificación con la idea de que a alguien pueda sucederle algo que merezca por algo (positivo o negativo), que a alguien pueda faltarle algo que necesite para algo, etc., no es nada más que el efecto de estar considerándose la existencia de alguien particular y/o una existencia. ¡Todo cuanto vives tú, y también de la manera que tú consideres que estás viviéndolo, nunca estará consistiendo en algo distinto a la consecuencia de la creencia en ti, de ahí que nadie estará viviendo alguna cosa real ni irreal, jamás! 3- Dualidad es ser algo (uno). Ser algo es dualidad. Cuando, ser nada, consistiera en la consideración de ser algo, entonces ser nada sería dualidad. Dualidad está siendo la percepción de todo aquello que no consista en estar siendo nada-algo; si consiste en estar siendo algo y/o simplemente existencia, entonces estaría tratándose de percepción de dualidad. No-dualidad y/o no-separación significa no-algo. Dualidad eres tú, dualidad es tu existencia y también todo cuanto sea la existencia de algo para ti; sin embargo, nada es dualidad, pues, date cuenta de que incluso la percepción de dualidad esta siendo nada-algo. 

Juande Puerta.

viernes, 6 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (67)

140- UNA EXCUSA PERFECTA. Yo, estoy siendo para mi, aquello (existencia) con lo que yo estoy identificado, de ahí que, cuando yo pienso algo, también pienso que soy yo el que está pensando algo. Yo, estoy siendo para mi, aquello (existencia) con lo que yo estoy identificado, de ahí que, cuando yo siento, experimento, percibo y/o hago algo, también considero que soy yo el que está siendo el autor y/o el protagonista de eso. Tú, estás siendo para mi, aquello (existencia) con lo que yo estoy identificado, de ahí que yo considere que estoy siendo algo distinto a ti, a la vez que intrínsecamente vinculado a ti. Sin embargo, salvo en una manera muy determinada de percibir (ego), yo no soy yo ni tú eres tú, pues, Nada es lo único que está siendo todo cuanto pueda percibirse existiendo y/o nada existe que no consista en Estar Siendo ninguna forma de ser determinada. ¡Fuera del fenómeno de la identificación, nada está siendo algo que esté siendo la existencia de algo! La  percepción de existencia es consecuencia  de la identificación consciencial; la percepción de existencia consiste en la percepción ilusoria de ningún existir. En considerarse la existencia de algo y/o en creerse algo que está existiendo consiste el ego y todo su universo de aparentes posibilidades. El uno mismo, que cada uno mismo cree ser, es pura apariencia. El uno mismo consiste en no estar siendo algo determinado, por tanto, en estar siendo todas las posibilidades a la vez; pero sin estar siendo ninguna de ellas en particular. ¡El uno mismo nunca podrá conocerse ni comprenderse, de ahí que el intento por conseguirlo actúe a modo de excusa perfecta! La identificación con la apariencia del uno mismo supone el comienzo del sueño, de la expulsión, de la separación, del bien y del mal, del pecado, de la expiación, del mundo, la existencia... y de todo cuanto sea percibido siendo algo por alguna consciencia identificada con la percepción de su propia existencia. SER, es decir, estar siendo ninguna cosa, siempre está siendo. ¡Amarás SER, por encima de ser alguna cosa!  

141- LA PRIMERA PERCEPCIÓN DE EXISTENCIA. Hablar de “lo que realmente sí somos… y/o de nuestro verdadero ser…”, no sólo demuestra fehacientemente el fenómeno de la identificación consciencial con la certeza de que somos algo; además, eso también está certificando el fenómeno de la identificación con la certeza de que “hay aquel otro algo y/o aquel otro ser que no somos.” Paradójicamente, he ahí que ello constituye la mayor de las demostraciones científicas y empíricas de que nada está siendo algo y/o de que salvo estar siendo, nada está siendo. No hay un ser; ser, es lo único que está siendo. No hay un haber; haber, es lo único que está habiendo. No hay un acontecer; acontecer, es lo único que está aconteciendo. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? -plantea la consciencia identificada (mente), como si alguna vez hubiera habido algo siendo la existencia de algo y/o como si alguna vez la percepción de la existencia de algo hubiera consistido en algo distinto a la inexistencia de cualquier posibilidad de ser alguna cosa. Consciencia, date cuenta de que al identificarte con la existencia de una sola posibilidad de existencia (tú), también estarás identificándote con la imposibilidad de renunciar al resto de las existencias que necesites percibir para justificar la primera percepción de existencia de todas (la tuya). Nunca ha ocurrido un error, pero tampoco nunca se ha producido un acierto. No hay aciertos, no hay errores, no hay el personaje que pudiera acertar y/o equivocarse en algo. Nada hay siendo algo, ni siendo por algo, ni siendo para algo, ni siendo alguna vez, ni siendo en algún lugar, ni siendo de algún modo. Date cuenta de que tú nunca has sido bueno ni malo, mejor ni peor,  superior ni inferior, capaz ni incapaz, culpable ni inocente, amado  ni despreciado…, pues tú nunca has sido tú ni has sido otra cosa que consistiera en ser algo. ¡Nada hay ni acontece distinto a Ser; Ser, es lo único que siempre está siendo todo aquello que parece ser la existencia de algo! He ahí que todo saber será tan ilusorio como la existencia del personaje que, por creerse la existencia de sí mismo, también creerá que puede y que necesita saber algo.

Juande Puerta.

lunes, 2 de octubre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (66)

137- TRASCENDER-1. Nada hay que sea trascendente, pues, en Estar Siendo Nada, está consistiendo todo aquello que parece ser la existencia de algo. El tiempo, el espacio, las formas, las dimensiones, las categorías, los valores, las virtudes, los atributos más supremos…, sin excepción, todo ser de alguna manera exige la creación de la existencia previa de algo al que atribuirle y/o aplicarle esas etiquetas. Para que algo sea juzgado de positivo o negativo, mejor o peor, trascendente o intrascendente, divino o mundano… antes tiene que “identificarse y/o crearse” la percepción de la existencia de ese algo. Sin la previa aceptación mental de que exista algo siendo “un algo”, Nada será siempre lo único que estará siendo eso y todo el universo de posibilidades que genera aquella identificación inicial. ¡Nada hay, pues en ESTAR SIENDO NADA consiste todo cuanto pueda percibirse siendo existencia! Las grandes cuestiones trascendentales del ser humano y/o de la humanidad (quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, qué hay después de la vida, para qué he venido a este mundo, etc.,) no tienen ninguna trascendencia (son pura retórica) más allá del mundo del ego al que pertenecen y que refuerzan cada vez que son planteadas como si estuvieran refiriéndose a algo no-ilusorio. Trascender algo (la existencia de algo) es tan fácil como imaginar que eso no existe y/o que sólo está existiendo en formato mental. La existencia es imaginaria, de ahí que la imaginación sea también el instrumento mediante el cual puede trascenderse la existencia. Como todas las creencias y/o percepciones posibles, la creencia en la trascendencia te convierte en esclavo de la creencia en ti y en todo cuanto estarás utilizando para justificar la percepción de tu existencia.  
  
138- TRASCENDER-2. Trascender no es un camino de ida, sino más bien de vuelta a ningún sitio, a ningún estado, a ningún ser. No se trata de trascender el sueño para llegar y/o para regresar al más allá de la realidad, pues nunca jamás se realizó ese destierro. No hay casa a la que regresar ni aquel que necesite regresar a la existencia de algo. El mundo de la existencia está siendo imaginado, de ahí que también baste con la imaginación para trascenderlo. Trascender la existencia de algo es tan fácil como imaginar que eso no existe, pues sólo existe imaginariamente:  la percepción de existencia está siendo creada imaginativa-mente. Nada del mundo del ego es trascendente ni necesita trascenderse, porque nada del mundo del ego y/o de la percepción de existencia de algo estará siendo eso ni ninguna otra posibilidad de ser alguna cosa. Consciencia identificada, date cuenta de que todo aquello que consideras trascendental no está consistiendo en nada más que en la percepción de otro espejismo. Todo es Nada, siendo Nada. Todo aquello que parece ser algo, sólo es Nada, siendo Nada. Salvo Nada, siendo Nada, nada hay, nada existe, nada acontece. ¡Todo ser algo y/o ser la existencia de algo pertenece y constituye el mundo ilusorio del ego; pero no porque no esté siendo, sino porque no está siendo algo!  

139- NINGUNA COSA ES ESO. Bastantes veces (cada vez más a menudo), leo que “no existe nada”. Sin embargo, he ahí que no se trata de que no haya, no exista y/o no acontezca nada; más bien se trata de que NADA (no-uno y/o no-algo) es lo único que está habiendo, existiendo y/o aconteciendo siempre, es decir, que todo aquello que pueda estar percibiéndose como el haber, el existir y/o el acontecer de algo, en lugar de eso, todas las posibilidades únicamente están consistiendo en Estar Siendo Nada. Tu individualidad y todo cuanto caracteriza esa identidad y/o creación identificada; la humanidad y cada una de sus características; los reinos animal, vegetal y mineral; el microcosmos y el macrocosmos entero; y también todos los pensamientos, los recuerdos, los deseos, las emociones, las sensaciones, las experiencias, las situaciones y los sucesos pasados, presentes y futuros: ¡Ninguna cosa es eso, y tampoco algo distinto a estar siendo ninguna cosa! He ahí que la ilusión, el sueño, maya, etc., no consiste en que eso no esté siendo, sino en la percepción de que eso esté siendo eso que se percibe siendo algo y/o siendo existencia de algo! He ahí que, Estar Siendo ninguna cosa, ha sido lo único que ha estado siendo siempre (sin tiempo ni espacio) todo lo que parecía ser el ser y/o la existencia de alguna cosa. He ahí que siempre ha estado siendo todo, sin que nunca jamás haya habido algo siendo algo…, y que, independientemente de tus juicios y percepciones, así continuará por siempre jamás. En efecto, sin miedo a perder algo, ya puedes tirar a la basura de la ficción mental todo aquello que habías creído que era tu pasado, que es tu presente, que será tu futuro…, y que eres tú.

Juande Puerta.

jueves, 28 de septiembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (65)

135- BREVES-9 (2017)  1-Trasciende cualquier posibilidad de estar siendo la existencia de algo determinado. ¿Qué quedaría entonces? En efecto, únicamente quedaría ESTAR SIENDO; pero sin estar siendo “un” algo que está siendo algo; sin estar siendo algo que está siendo algo “por” algo; sin estar siendo algo que está siendo algo “para” algo, sin estar siendo algo que está siendo algo de alguna manera; sin estar siendo algo que está siendo algo en un tiempo, un espacio, una dimensión; sin estar siendo tú ni algo de lo que esta siendo algo para ti. Trascendidas todas las posibilidades de estar siendo algo, únicamente queda Estar Siendo, nada que consista en ser algo. 2- He ahí que la percepción de SEPARACIÓN (también de dualidad) no consiste en verse, sentirse, experimentarse, etc., separado del resto de la existencia, sino en la consecuencia lógica, razonable, intelectual, etc., de percibirse siendo existencia de algo. ¡Te sientes separado del resto de aquello que percibes siendo algo porque tú estás percibiéndote siendo otro algo! He ahí que tú no tienes un ego; ego es todo cuanto se deriva del apego a la creencia de que tú eres algo. 3- He ahí que, exactamente igual que cualquier otro concepto, el concepto humano del amor no deja de consistir en otro instrumento de supervivencia del ego, esto es, de la identificación con la percepción de existencia de algo. Sin embargo, puesto que socialmente al amor se le atribuye mayor valor y trascendencia, he ahí que el concepto humano del amor también acostumbra a emplearse como uno de los mayores medios de chantaje psicológico, emocional, espiritual, anímico, etc., por parte de los poderes predominantes, las instituciones, las familias y prácticamente la totalidad de los individuos. ¿Miedo a soltar ese concepto que parece sostener el edificio de tu identidad? Observa la reacción. 

136- BREVES-10 (2017) 1- Date cuenta de que, aunque la percepción de ti está cambiando constantemente, tú continúas siendo el mismo tú. Date cuenta de que, aunque la percepción del Estar Siendo Infinito está transformándose permanentemente, el Estar Siendo nunca cambia. Date cuenta de que la percepción de ti y la percepción del Estar siendo no consisten en cosas distintas, sino en la misma ninguna cosa. 2- Todas las cuestiones, que puedan plantearse desde la consciencia identificada con la existencia humana -todas las preguntas que puedas hacerte-, estarán siendo igual de egoicas y perturbadoras, porque todas estarán planteándose desde la identificación con la existencia de algo (tú) y estarán refiriéndose a la existencia de algo (ego) inexistente. Por lo mismo, también todas las respuestas y reacciones nacerán preñadas de ego. En el universo ilusorio del ego -ilusorio porque sólo consiste en la percepción resultante de un simple y vulgar malentendido-, no hay preguntas, respuestas, hipótesis, ideologías, filosofías, religiones, espiritualidad, ciencias, políticas, actividades, sucesos, etc., cuya esencia o naturaleza profunda no sea egoica. Siempre ha sido así, y así continuará por siempre, sin que nunca jamás nada de eso esté siendo algo más allá de la interpretación apariencia. 3- Todo aquello (material, emocional, intelectual, anímico, fenoménico, energético, cuántico, etc.,) cuanto se percibe siendo algo y/o consistiendo en la existencia y/o el acontecer de algo, será ego, es decir, NADA, pero percibido como si fuera algo. Tú y todo cuanto está conformando tu vida no está consistiendo en algo distinto a una percepción egoica, es decir, la percepción de ti. ¿Pasa algo, que ello no consista en aquello mismo que tú estás considerando que está siendo y/o pasando siempre? No, nunca pasa nada, pues nada está siendo algo distinto a Estar Siendo Nada. 4- Las preguntas trascendentales del ser humano y de la humanidad no tienen respuesta, porque son cuestiones ilusorias a cerca de algo absolutamente ilusorio. Fuera de la trascendencia que quiera percibirse y atribuirse a algo, no hay trascendencia ni aquello que pudiera ser trascendente. Nunca ha existido trascendencia alguna y nunca existirá. ¡Date cuenta de que también eres libre de eso! 

Juande Puerta.

domingo, 24 de septiembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (64)

133- BREVES-7 (2017) 1- “No busques fuera de ti mismo, pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo se desmorone.” (UCDM) Ahora, comprende que SER no consiste en ser algo, y que, por tanto, no hay “un” tú mismo, ni “un” dentro de ti mismo, ni “un” fuera de ti mismo. Date cuenta que ser tú mismo está consistiendo en estar siendo todo a la vez, pero sin que nunca algo este consistiendo en ser “un algo” distinto a Estar Siendo Nada. He ahí que buscar dentro y/o fuera de “un” ti mismo lleva a buscar en el destierro de la “aparente existencia de algo” (identificación) y que buscar dentro de “un” ti mismo no es posible ni necesario. Ahora date cuenta de que nunca ha habido otro ídolo que siempre esté desmoronándose que aquel que consiste en creer que tú eres “un” tú. 2- Precisamente porque nada hay siendo algo, ni siendo de ninguna manera, cada mente (consciencia identificada) puede crear qué percibir y cómo percibirlo. Así pues, disfruta de la consciencia de no ser algo, y, por tanto, de carecer de los aparentes límites, de las aparentes condiciones, de las aparentes necesidades, de los aparentes deseos, de los aparentes miedos y todo aquello que caracteriza a los aparentes seres identificados con la particularidad limitada y transitoria de su existencia. 3- Todo el estar siendo está siendo ahora mismo (ahora sin tiempo), porque en estar siendo (ninguna cosa) consiste todo aquello que, percibido desde la supuesta identificación, parece ser algo y/o estar siendo en un tiempo, un espacio, unos límites, unas leyes, una dimensión, una inteligencia, una voluntad, una consciencia. Más allá del universo de apariencia, originado con el fenómeno de la identificación, nada hay que aprender, entender, comprender, asimilar, hacer, recordar, buscar, encontrar, etc., pues, en SER, está consistiendo todo, y SER siempre está siendo sin necesidad de la comprensión de algo que pudiere creerse que esta siendo alguien.  

134- BREVES-8 (2017) 1- Consciencia identificada, date cuenta de que por mucho que te esfuerces por no ser lo que sea que no quieras ser, SER, será lo único que estarás siendo siempre; consciencia identificada, date cuenta de que por mucho que te esfuerces por ser lo que sea que quieras ser, SER, será lo único que estarás siendo siempre. Elegir sentir sufrimiento, tristeza, soledad, ansiedad, enfermedad…, consiste en SER, del mismo modo que elegir sentir felicidad, dicha, paz, plenitud y salud consiste en SER. Las diferencias no pertenecen a SER, sino a creer que se está siendo algo distinto  a SER. Consciencia identificada, date cuenta de que puedes elegir entre sentir felicidad o sufrimiento, entre carencia o plenitud, entre unidad o separación…, pero nunca entre SER o no Ser. 2- Es lo que tiene la identificación: que todo parece que “es” lo que al yo (ser identificado) le parece que “es”, y también de la manera que al yo, surgido de dicho fenómeno, le parece “es” todo. Es lo que tiene la identificación: que la consciencia identificada (mente separada) convierte, en percepción de ser existencia de algo, aquello que únicamente consiste en Estar Siendo Nada-algo. Es lo que tiene la identificación: que cada mente crea percepción absolutamente condicionada y/o determinada por las condiciones, creencias, programas, certezas, experiencias, expectativas, intereses, etc., (los algos) asumidos como auténticos y propios. 3- Aunque todo podría parecer que puede ser diferente a como parece que está siendo, nada está siendo algo nunca. Cuando todas las posibilidades de ser algo están consistiendo en Estar Siendo Nada-algo, ¿qué tendría que aceptarse y quién tendría algo que aceptar, sin que eso también estuviera consistiendo en Estar Siendo sin más? 

Juande Puerta.

martes, 19 de septiembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (63)

131- ALGO PARA ALGUIEN. En el mundillo de la espiritualidad -la espiritualidad, por estar tratándose de algo concreto únicamente consiste en otra conceptualización egoica-, suele comentarse el “deseo del espíritu de regresar a casa”. ¿Regresar qué… y a dónde? ¿Regresar cómo? ¿Regresar cuándo? He ahí que mientras algo pueda plantear preguntas a cerca de la existencia de sí mismo y/o sobre la existencia otro algo, todo ello estará consistiendo en una percepción dualista y/o egoica, creada a partir de la identificación consciencial. Sin el efecto distorsionador de la identificación, no hay espíritu, no hay espiritualidad y tampoco hay aquello que alguna vez pudiera consistir en ser algo para alguien. No hay que regresar a casa, pues nunca hemos salido de casa…, ni hemos sido expulsados de la casa de algún creador. La salida de casa, la expulsión del paraíso, la separación del creador, etc., jamás ocurrió, pues nunca hubo casa alguna, ni habrá jamás aquel que esté en un lugar, en una forma, en un tiempo, en una dimensión, en un estado y/o siendo un ser. La expiación consiste en el efecto de estar creyéndose (aquí y ahora) la existencia de algo inexistente. ¡Nada es algo ni es alguien; nada es por algo ni para algo! No-dualidad significa no-algo. No-separación significa no-algo. Regreso a casa significa no-algo. La percepción de dualidad y/o la percepción de separación emerge de la identificación con la existencia de algo. ¡El sueño del yo (ser algo) comienza, consiste, persiste y termina en la identificación con la aparente existencia del yo! Nada está siendo algo; de ahí que fuera de la fantasía de la existencia de algo, no hay dualidad, no hay separación, no hay unidad y tampoco hay todo aquello que genera la identificación con la existencia de algo. Nada es algo; la percepción de algo es ego, es decir, Nada siempre. Nada está siendo algo…, ni todo está siendo uno; todo está  siendo no-uno y/o ningún uno. ¡En Ser, ya está todo!   

132- BREVES-6 (2017) 1- La verdad es tan ilusoria como aquellos personajes que dicen buscarla y aquellos otros que dicen haberla encontrado. ¡Juega a experimentar todo lo que quieras, pero sin olvidar y/o consciente de que, comenzando por la existencia del jugador (tú), todo aquello que fuera percibido como la existencia de algo nunca estará siendo eso fuera del juego que nadie está jugando! 2- Si es percibido siendo existencia de algo, entonces es ego, es decir, “siempre nada” convertido en la apariencia de estar siendo algo. El ego no es algo; nada hay siendo algo. Ego (yo, escrito en latín) no consiste en ser algo, sino en el universo mental y/o consciencial derivado de la identificación con la posibilidad de que algo sea algo, esto es, de que tú seas tú. Si tú eres tú, entonces tú y todo cuanto sea algo para ti estará siendo ego, es decir, Nada. Nadie es alguien, de ahí que nadie tiene ego; se llama ego al efecto de percibirse siendo algo y/o siendo existencia de algo. Consciencia, date cuenta de que luchar a favor y/o en contra del ego sólo consiste en otra manera de continuar identificada contigo, como si tú estuvieras siendo la existencia de algo. 3- Nada es algo; toda apariencia de ser algo consiste en Ser y/o en Estar Siendo Nada, por tanto, trascendida la ilusión de la percepción de la existencia de algo y de los límites y condiciones, que la existencia de algo impone, es decir, trascendida la apariencia del universo de tu identidad (identificación), nada es igual ni distinto, nada es bueno ni malo, nada es mejor ni peor, nada es culpable ni inocente, nada es superior ni inferior: nada eres tú ni aquello que tú puedes considerar que es algo. 4- ¿Vives huyendo del dolor, del sufrimiento y de todo cuanto hace que te sientas carente y vulnerable, pero no estás dispuesto a renunciar a que la causa y el efecto de todo eso consista en la creencia en ti? ¿Vives buscando y luchando por sentirte feliz, pleno, libre y en paz, pero no estás dispuesto a renunciar a que la causa y el efecto de todo eso consista en la creencia en ti? Trascendiendo la apariencia, Nada Es lo único que está siendo todo. ¡Todo consiste en Estar Siendo Nada! La creencia de que tú eres algo, convierte en algo a todo cuanto tú crees que estás viviendo.

Juande Puerta.

viernes, 15 de septiembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (62)

129- DUDAS, CERTIDUMBRE, VERDAD Y MENTIRA. ¿Qué va a ocurrir ahora? -Acostumbra a plantearse la consciencia identificada ante cualquier duda, siempre retóricamente, pues todas las preguntas y todas las respuestas posibles parten del supuesto absolutamente artificial de que alguna vez está sucediendo alguna cosa distinta al suceder de ninguna cosa. ¿Qué crea las dudas, salvo la misma consciencia que está tratando de resolverlas a partir de la certidumbre de su propia existencia? Para dudar de algo primero tendría que haber algo de lo que dudar, pero, antes de eso, también seria necesario que existiera aquel individuo que, considerando incuestionable su propia existencia, pudiera albergar dudas respeto a algo que pudiera afectarle y/o respecto a otras existencias. He ahí que las dudas surgen de un simple “dar por supuesto” algo que comienza por la identificación con la existencia de uno mismo; he ahí que las dudas de cada uno son efecto de la identificación con la existencia de cada uno. Verdad y mentira: dos maneras de ver, juzgar y determinar algo que ni tan siquiera ES. Verdad y mentira: dos excusas para declararse el amor y el odio, la paz y la guerra, la dicha y la desdicha. Consciencia, date cuenta de que nunca pasa nada; por mucho que, percibido desde la identificación egoica, pueda parecer distinto, es decir, que ocurre algo determinado, Nada es lo único que está ocurriendo siempre. Ningún cambio es para mejorar ni para empeorar. Nada “es por” algo ni “es para” algo; todo sólo ES. ¡El Estar Siendo no tiene intención ni voluntad ni objetivos que alcanzar! Aquello que el individuo surgido de la identificación consciencial percibe como existencia de algo y como cambios de algo, no es eso ni ninguna otra cosa. Excepto ESTAR SIENDO, nada hay ni sucede jamás. Consciencia, date cuenta de que a SER (nada-uno y/o nada-algo), no puede ocurrirle nada; las cosas (los algos) únicamente podrían acontecerle a la creencia de ser la existencia de alguien. He ahí que la existencia del ser humano no consiste en nada más que en la creencia de la existencia del ser humano, y que todo cuanto el ser humano (supuestamente creado alguna vez) cree vivir, no es nada más que el desarrollo de la creencia en sí mismo. 

130- UNA SUPUESTA IDENTIDAD. ¡Nada es algo distinto a estar siendo NADA! Consciencia, tómate todo cuanto identifiques como la existencia de algo de la manera que mejor te parezca, pero date cuenta de que nada consistirá nunca en algo distinto a estar siendo nada-algo. Igual que lo esencial no puede verse, porque sencillamente no es algo determinado, así tampoco el UNO MISMO no puede conocerse, comprenderse, cambiarse, mejorarse, etc., porque tampoco es algo ni la existencia de algo: ¡no es uno! El uno mismo no es uno, ni es ninguna otra posibilidad de ser algo determinado, de ahí que el UNO MISMO (Infinitivo de SER) carezca de valores, intenciones, juicios, propósitos, necesidades, principios e incluso trascendencia. El Uno Mismo, por consistir en Estar Siendo sin ser algo, carece de interior y de exterior, de lo propio y de lo ajeno, de bien y de mal, de verdad y de falsedad. ¡No hay tal cosa como lo esencial y lo secundario! Tú eres. Todo ES. Pero nada es y/o está siendo algo. La ilusión, que tantas veces se nombra, no está en aquello que únicamente consiste en SER; comenzando siempre por la percepción de un uno mismo y/o de un perceptor, la ilusión y/o el ego radica en el fenómeno de estar percibiendo y/o identificando la existencia de algo. La supuesta creación universal jamás se produjo; simplemente la identificación consciencial está permanentemente creando la ilusión de la percepción de la existencia de algo distinto a SER. ¡En no haber ni suceder algo consiste todo aquello que, percibido desde la existencia de una supuesta identidad, parece que hay y que está aconteciendo!

Juande Puerta.

martes, 12 de septiembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (61)

126- ESTAR SIENDO NADA-ALGO-2. Pese a que tú, por estar creyéndote tú, nunca llegarás a comprenderlo: todo es nada; nada es lo único que está siendo todo. No hay algo ni alguien que seas tú y tampoco hay aquello que tú creas que es algo propio ni ajeno. Todo es nada siendo nada. Nada es algo siendo algo. Todo algo es nada pareciendo ser algo, pero SIENDO NADA. Todo aquello que hay es nada. Nada, y sólo nada, es todo aquello que hay. ¡Dime qué piensas, crees, sientes, haces, imaginas, percibes, experimentas…, qué eres tú y/o qué es para ti cualquier otra cosa, y te diré que en todo eso consiste estar siendo nada! Tú eres nada; nada eres tú y también todo aquello que tú percibes siendo algo. No hay sueño, no hay soñador, no hay dos, no hay uno; estar siendo es todo lo que “parece ser” algo. ¡Ser, no consiste en ser algún ser, ni ser la existencia de algo; ser significa estar siendo ninguna posibilidad determinada de ser! Nada, es todo aquello que alguien pueda creer que es algo, pues nada está siendo también aquel que cree que ES alguien. Ser (nada un ser), no puede ser explicado por nadie ni comprendido por nadie. El simple intento situaría a esos personajes en la más absoluta ilusión, es decir, en el universo de la suposición y la percepción egoica o dualista de ser algo. Si algo es percibido siendo algo, entonces eso es NADA pareciendo ser la ilusión de ser algo. Incluso aquello que se considera “ilusorio” está siendo Nada, pero siendo considerado algo ilusorio. He ahí que considerar que algo es ilusorio, no impide que esté siendo considerado como “algo”, esto es, Nada aparentemente convertido en algo.  

127- CAUSA Y EFECTO. Consciencia identificada, date cuenta de que la percepción de la identidad de tu ser y/o de tu existir consiste en el “efecto” de la identificación, a la vez que también “la causa” de todo cuanto tú consideras que está siendo la existencia y/o el acontecer de algo distinto a ti y/o de todo aquello que tú consideras que estás pensando, sintiendo, percibiendo, haciendo, experimentando, siendo. El fenómeno de la identificación hace que SER (nada determinado) sea percibido e interpretado siendo todo aquello que se quiera percibir (ego). Nada es algo. Estar Siendo Nada no tiene causa ni efecto. Estar Siendo Nada no tiene principio ni final. Estar Siendo Nada no tiene porqué ni para qué. Estar Siendo Nada no admite juicios ni prejuicios. Estar Siendo Nada carece de todo aquello que pueda atribuírsele a la apariencia de estar siendo algo. Nada es algo. Nadie percibe algo. Nadie hace algo. Nadie es algo. Aquello que parece ser algo, y que además está siendo percibido, vivido, hecho, etc., por alguien (otro algo), todo eso y todas las demás posibilidades que quieran añadirse son Estar Siendo Nada. Consciencia, date cuenta de que aunque la identificación con tu ser identificado parezca demostrar tu existir particular todo aparente pensar, hacer, sentir, experimentar, etc., de alguien está consistiendo en SER sin más. Date cuenta de que todo cuanto juzgas constituye el mundo de la apariencia y nunca trascenderá el mundo de la apariencia. Así como no hay dos, porque tampoco hay uno (no dualidad significa no-algo), en lugar de que “todo sea uno”, todo está siendo ninguno, es decir, todo está siendo no ser un algo… todo lo que parece ser algo únicamente consiste en Estar Siendo. ¡No hay causa ni efecto; nada hay!  

128- SER Y HACER. La expresión de que “para SER, no es necesario hacer nada”, no se refiere al universo donde SER significa y/o se interpreta como “ser la existencia de algo…”, ser la existencia de alguien…, ser tú, y/o simplemente ser existencia. “Mi reino no es de este mundo…” -dijo. ¡Sencillamente el mundo de la existencia de algo nunca fue creado! La expresión de que “para SER, no es necesario hacer nada”, señala a la consciencia de que no hay otro hacer que aquel que consiste en Estar Siendo (Nada-Uno). SER, no necesita hacerse, ni precisa ser hecho, pues, SER, es lo único que está siendo siempre. ¡Ser, consiste en el misterio de Estar Siendo Nada! Nada es algo, todo consiste en Estar Siendo; todo Es, sin ser algo. No hay hacer, no hay suceder, no hay existir, no hay cambio, no hay movimiento, no hay experiencia, etc., que no esté consistiendo en SER y sólo en SER. La identidad del yo, supuesta e ilusoriamente creada por la identificación consciencial, no puede no hacer nada, porque el simple hecho de ser un yo y/o de estar considerándose un yo, ya estaría suponiendo un estar haciéndose algo (haciéndose ser un yo). Resulta absolutamente imposible evitar estar haciendo algo a la vez que estar considerándose la existencia de la identidad de un yo. Creerse la identidad de un yo (ser algo) imposibilita dejar de estar haciendo algo, pues la creencia de tu existencia ya consiste en un estar haciendo. ¡Todo el aparente hacer de un yo surge y/o consiste en la identificación con la existencia de ese yo. Todo el supuesto hacer de un yo únicamente consiste en la actividad de permanecer creyéndose la existencia de un yo, es decir, de algo que está siendo algo distinto a nada. Sin excepción, todo cuanto crees que haces, piensas, sientes y vives tú, únicamente consiste en el efecto de la creencia en ti. ¡Todo hacer y experimentar humano se resume en la tarea de no dejar de percibirse siendo eso! He ahí que “no hacer” no está refiriéndose a sentarse y dejar de hacer todo, pues el dejar de hacer de alguien también consistiría en un hacer. Date cuenta de que no hay hacer, porque tampoco hay hacedor; date cuenta de que todo tu supuesto hacer, todo tu supuesto experimentar y todo tu supuesto ser el protagonista de algo, sólo consiste en el supuesto de que tú seas la existencia de algo.

Juande Puerta.

jueves, 7 de septiembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (60)

124- TÚ Y TUS JUICIOS. Consciencia identificada, ¿cómo podrías vivir tú, sin estar juzgándolo todo continuamente, cuando ser tú y ser todo aquello que está conformando la particularidad de la percepción de tu vida, únicamente está consistiendo en un juicio? ¿En qué consiste ser la identidad de un yo, sino en la respuesta de un juicio y/o en la identificación consciencial con ese yo identificado? ¿Qué eres tú y tú existencia, más allá de los interrogantes y de las respuestas a los juicios a cerca de ti y de tu existencia? ¿Qué, a parte de un juicio sobre la identidad de un sí mismo, está manifestándose al afirmar que “yo soy y/o que yo existo”? ¿Qué está siendo todo más allá del juicio de que está siendo algo? En qué consiste todo aquello -sin excepción- que el ser identificado y/o la consciencia identificada, considera la existencia de algo, sino en el nombre y/o la identidad que se le adjudica a un juicio? En efecto, nada es algo que consista en ser algo; en efecto, trascendiendo la apariencia ilusoria que crea la identificación, todo aquello que parece ser algo únicamente consiste en Estar Siendo ninguna cosa. Consciencia identificada, date cuenta de que, prescindiendo de juicios -sin excepción-, todos tus interrogantes, todas tus respuestas, todas tus conclusiones, todas tus percepciones y todas tus experiencias están siendo creados exactamente igual de egoicos y/o dualistas; son el efecto de exactamente la misma identificación. Consciencia identificada, date cuenta de que Ser Estar Siendo (nada-uno, nada-algo), SIEMPRE ESTÁ SIENDO PLENAMENTE y/o SIEMPRE ESTÁ PLENAMENTE PRESENTE, pues eres tú sin la ilusión ni los límites de tu identificación, es decir, de tu aparente transformación en la identidad de algo. He ahí que, al margen del juicio que utilices para convertir Estar Siendo Nada en estar siendo la aparente identidad de algo, Ser Estar Siendo (ninguna cosa concreta) es lo único que estará siendo plenamente siempre. Los seres humanos (ser identificado y/o ego) podemos percibir, juzgar, interpretar, considerar, reaccionar, etc., ante “la vida” de la manera que se desee en cada instante; pero ello nunca dejará de consistir en Ser Estar Siendo.  

125- ESTAR SIENDO NADA-ALGO-1. Nada nunca está siendo algo distinto a estar siendo siempre nada algo. He ahí que todo -sin excepción- cuanto tú crees vivir (pensamientos, emociones, sensaciones, percepciones, experiencias, enfermedades, circunstancias, etc.,) sólo consiste en la manifestación de la consecuencia de la identificación contigo mismo y/o con tu existir particular. Ser consciente de aquello que eres, no significa que seas algo distinto a la consciencia de ser, pero sin ser algo ni ser aquello que tiene que hacerse consciente de ser algo. Paradójicamente, ser consciente de lo que eres equivale a darse cuenta de que no eres algo y/o de que nada está siendo algo distinto a SER. No eres un cuerpo. No eres una mente. No eres un alma. No eres un espíritu. Tampoco eres Dios, Energía, Totalidad, Luz, Plenitud, Silencio, Vacío. ¡Toda apariencia de ser algo consiste en Estar Siendo nada-algo! He ahí que, comenzando por tu propia existencia, todo aquello que tú percibes y concibes como si estuviera consistiendo en ser la existencia de algo, únicamente consiste en Estar Siendo Nada-Algo (No-dualidad). ¿Comprendes mejor ahora por qué nada de aquello que tú percibes siendo la existencia y/o el acontecer de algo nunca tendrá sentido más allá de la fantasía transitoria de tu propia percepción? No siendo tú algo, ¿qué podría ser entonces todo aquello que tú percibes, juzgas, valoras, identificas, etc., como si fuera algo?  (sigue)

Juande Puerta.

sábado, 2 de septiembre de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (59)

122- VICIO.  Desde que tengo uso de razón, yo me he percibido y/o sentido siendo yo. ¡El yo que esté libre de eso, y de los efectos de eso, que tire la primera piedra! He ahí que, precisamente por eso mismo, desde que tengo uso de razón yo me he percibido y/o sentido siendo diferente, particular, singular, único, especial (yo), y también he estado percibiendo y experimentando todas las consecuencias que se derivan de estar percibiéndose, sintiéndose, creyéndose, considerándose, etc., ese yo, es decir, la identidad de ese algo que consiste en ser yo. Ahora queda más claro que todo cuanto sentía en mi y con respecto a mi, no era nada más que ser yo. ¡Todo cuanto vive cada yo, y de la manera precisa que lo vive cada yo, no es ajeno al yo, sino que consiste en el yo mismo! El yo y cada detalle de la vida del yo no son ilusiones distintas ni ilusiones separadas. He ahí que sentirse extraño o semejante, sentir vergüenza o culpabilidad, sentirse superior o inferior, sentirse amado o despreciado, sentirse afortunado o desdichado, sentir que se ha nacido con un propósito y/o no sentir con qué propósito se ha nacido, etc., etc., etc., no es nada más que el efecto de percibirse, sentirse, considerarse…, la identidad de un yo: considerarse un algo determinado. He ahí que tu existencia está consistiendo en el efecto de la identificación consciencial con esa posibilidad, y que, también todo cuanto tú consideres tuyo y/o relacionado contigo, estará siendo causado por esa misma identificación consciencial. En el universo del ego acostumbra a considerarse “vicio” aquello que se asocia con lo negativo; pero he ahí que, puesto que todos los juicios posibles son absolutamente igual de egoicos (de algo con respecto a algo), el vicio continuaría presente en la raíz de lo positivo.  

123- DIOS Y TÚ. Nada, significa: ¡Nada! Ser Nada, por tanto, no significa ser  algo, ser uno, ser dios, ser la nada y/o ser todo-uno; Ser Nada, significa sólo SER y/o ESTAR SIENDO…, pero  ninguna posibilidad determinada, ningún juicio, ningún límite, ninguna condición, ninguna identidad, ningún algo. Nada es algo, por tanto, tú eres Nada, tu existencia es Nada, y todo cuanto tú -identidad ilusoria creada por la identificación consciencial- puedas percibir como si estuviera siendo la existencia de algo, NADA, será lo único que estarás siendo tú y todo cuanto tú identifiques siendo algo. ¡Todo está siendo Nada con muchos nombres y apariencias distintas; pero todo Nada! Nada eres tú, y nada está siendo también todo aquello que juzgas tú, todo aquello que buscas tú, todo aquello que admiras tú, todo aquello que detestas tú, todo aquello de lo que te arrepientes tú, todo aquello de lo que te sientes culpable tú, todo aquello que defiendes tú, todo aquello que conoces tú. Nada, está siendo todo aquello que tú quieres cambiar, igual que, Nada, está siendo todo aquello que tú quieres alcanzar. Sin excepción, todo cuanto alguna vez tú consideres que te ocurre a ti, no te ocurre a ti, pues, ello sólo consiste en la consecuencia de creer que tú eres tú…, que tú eres la existencia de algo y/o una existencia. ¡Nada existe ni ocurre; Estar Siendo Nada también consiste en todo cuanto parece existir y ocurrir siendo algo distinto a Estar Siendo Nada! Consciencia identificada, ¿qué clase de dios sería ese que, no consistiendo en un disfraz de ti misma, escucharía tus chantajes y todas las súplicas absolutamente egoicas, victimistas y discriminatorias, que genera la identificación con la percepción de tú existencia?

Juande Puerta.