sábado, 22 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (28)

55- NADA ERES. Todo está siendo, pero sin ser la existencia de algo y/o no-siendo algo distinto a Estar Siendo Nada-algo. Mira una rosa, ES Nada, pero percibido como si fuera la existencia de una rosa. Todo está siendo Nada-Uno (no dualidad), pero percibido como si fuera la existencia de algo. Mira la felicidad y mira el sufrimiento…, ES NADA, pero percibido como si fuera la existencia de algo etiquetado con el nombre de felicidad y de sufrimiento. ¿Qué persigues cuando persigues la felicidad, y qué rechazas cuando rechazas el sufrimiento? Mira el miedo, ES NADA, pero percibido como si fuera la existencia de aquello que se considera el miedo. ¿A qué temes cuando temes al miedo? Mira el amor, la libertad, la vida, la muerte, la gloria, la tristeza… y todo lo que percibes siendo la existencia de algo…, ES NADA, pero percibido como si fuera la existencia de eso que has aprendido a diferenciar. Mírate a ti, NADA ERES, pero percibido como si fueras la existencia de aquel individuo que se percibe a sí mismo siendo algo distinto a SER. Ser, siempre infinitivo, nunca sujeto; Ser, siempre nada, nunca algo. Nada está siendo todo aquello que parece ser la existencia de algo, cuando se percibe desde la apariencia de la existencia del perceptor. Incluso la ilusión ES NADA, con aspecto de ser la existencia de ilusión. No hay otro dios que el no-haber de un dios; nunca ha habido ni habrá algo siendo aquello que pueda percibirse, experimentarse, sentirse, pensarse, imaginarse, crearse. Nada es lo único que está habiendo. Cualquier cosa que pueda nombrarse, estará siendo Nada-Uno, pero con aspecto y/o apariencia de existencia de algo a lo que se le ha puesto un nombre. Todo aparente hacer, acontecer, vivir, experimentar, percibir, etc., estará siendo Nada, por tanto, sin motivo, sin propósito, sin forma, sin intención, sin voluntad, sin condiciones, sin mente, sin ego: sólo el Estar Siendo de ninguna cosa. Paradójicamente, cuando una flor y su perfume y el personaje que percibe la existencia de la flor y de su perfume y de su yo…  están consistiendo en el Estar Siendo de Nada-Uno, entonces, en esa plenitud, dejan de ser necesarios los calificativos y también desaparecen las sensaciones de vacío, de soledad, de carencia, de incoherencia y de transitoriedad, es decir, dejan de percibirse las características propias de la existencia de algo. ¡Siendo Nada, ya está todo; siempre ha estado y nunca dejará de estar!  

56- EL PODER DEL AHORA. Ser, sin ser un yo. Ser, sin ser una identidad. Ser, sin obligación de ser “un” algo, ni de ser “por un” algo, ni de ser “para un” algo. ¡Sólo Ser; Ser, siendo Nada! Ser, sin necesidad de demostrarlo, ni necesidad de justificarlo, ni necesidad de conocerlo, ni necesidad de cambiarlo. Para Estar Siendo no es necesario ser la existencia de algo. No hay tal cosa como la existencia, el acontecer y/o la experiencia de algo distinto a Estar Siendo Nada-Uno. Estar Siendo trasciende la apariencia efímera de la existencia de algo. Estar Siendo significa no ser algo y/o no ser la existencia de algo. Todo ES y/o Está Siendo, pero sin ser algo ni de alguna manera de ser. ¡No temas, fuera de la percepción de estar siendo la existencia de alguien, nada puede afectar a aquello que no está siendo la existencia de algo! Nada es algo; toda apariencia de ser algo consiste en el Estar Siendo Nada-Uno, pero percibido egoicamente, es decir, desde un prisma que convierte todo lo percibido en algo personal e ilusorio. Tú nunca has sido tú; todo aquello que crees que has vivido tú, nunca ha sido eso que crees que ha vivido alguien. Tú nunca serás tú; todo aquello que creas que estás viviendo tú y/o que tú vivirás alguna vez, nunca será eso ni será la vivencia de alguien. El perceptor y lo percibido no son eso fuera de la interpretación mental de que son eso. La percepción de lo percibido -comenzando por el uno mismo- está siendo creada a partir de supuestos, creencias y/o certidumbres falaces. Todo está consistiendo en el Estar Siendo  Nada-Uno (no-dualidad, no-separación, no-diferencia, no-discriminación), pero percibido como si fuera alguna cosa. La percepción del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, del error y del acierto, del principio y del final, del yo y del tú, etc., siempre estará tratándose de la imagen de juicios basados en premisas ficticias realizadas por aquellos personajes que, paradójicamente, viven reconociendo que “no se conocen”. Incluso el aquí y ahora, si está siendo percibido como el aquí y ahora (algo) de alguien, estará siendo ficticio. El poder del ahora sólo tiene validez en el mundo del ego y/o de la identificación.

Juande Puerta.

miércoles, 19 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (27)

53- ¿SOLTAR QUÉ? Para sentirse y/o percibirse (sentirse no significa SER eso que se siente ni el individuo que siente algo) felices, infelices, amados, respetados, despreciados, ofendidos, afortunados, capacitados, inferiores..., y/o de cualquier otra manera  característica de la especie humana, el único requisito imprescindible consiste en "considerarse la existencia de alguien". A partir de percibirse siendo la existencia de alguien (yo existo), absolutamente todas las demás posibilidades de percepción de existencia de algo, fluyen por añadidura. Metas, miedos, deseos,  esperanzas, búsquedas, luchas, éxtasis, depresión, ideales, frustración, gloria, sacrificios, recompensas..., nada deja de consistir en una consecuencia de la identificación con la percepción de existencia de su perceptor, por tanto, he ahí que todo cuanto el ser humano considera fundamental en su vida, a la vez también está siendo aquello que está utilizando para justificar su propia existencia. ¿Cómo podría iluminarse, reencarnar, evolucionar, etc., aquello que no existiera, y cómo podría existir la iluminación, la reencarnación, la evolución, el destino, etc., si no existiera el sujeto que pudiera y/o necesitara protagonizar aquellas experiencias? La ilusión se alimenta de ilusión. Todo algo siempre estará consistiendo en percepción de existencia y estará sujeto a las características de la percepción de existencia. Consciencia identificada, date cuenta de que aquello por lo que sientes apego no es nada distinto a ti, y que, por tanto, también todo aquello que consideres que deberías “soltar” siempre estaría consistiendo en soltarte de la percepción de tu existencia. Al principio todo era Nada, y Nada continúa siendo todo más allá de la percepción de Nada convertida en existencia. Al principio todo era Nada, y Nada continúa siendo todo aquello que pueda percibirse siendo la existencia de algo.  

54- ¡NO ES! En el vídeo de una conferencia sobre espiritualidad, he escuchado decir a un reconocido ponente que “cada ser humano tiene una manera distinta de percibir y comprender la vida”. Me gustaría añadir que, sin embargo, todas igual de ilusorias y/o egocéntricas, pues, sin excepción, todas las maneras de percibir y de comprender algo siempre estarán refiriéndose a apariencias. ¡En el universo de la percepción de existencia, lo distinto siempre estará tratándose de lo igual (NADA), pero visto diferente, es  decir, percibido siendo algo! Contradiciendo al conferenciante del vídeo, también quiero decir que ni somos seres humanos, ni estamos encarnados en seres humanos, ni estamos interconectados, ni evolucionamos en conciencia. Nada, es lo único que está siendo aquello que parece ser el ser de algo y/o el existir de algo. Cuentos de Adas son, por igual, todo cuanto pueda comentarse respecto a cualquier percepción de la existencia de algo. Toda percepción de ser algo está consistiendo en ser Nada, pero percibido como siendo algo. La percepción de (…) nunca dejará de consistir en Nada percibido como (…). No es que seamos más que nuestro yo físico, no es que seamos más que nuestro yo mental, no es que seamos más que nuestro yo emocional; no somos ni un yo físico ni un yo mental ni un yo emocional ni un yo espiritual ni un yo que sea algo determinado. No podemos conocernos a nosotros mismos porque “no hay un sí mismo” que conocer ni que conocerse. No somos el ser que muere, porque tampoco somos el ser que vive; todo está consistiendo en SER…, pero sin ser “un” ser. Ponte bajo la lluvia y reconoce que más allá de la apariencia, de los juicios, de las interpretaciones y de los nombres que utilices para definirlo, eso que percibes y/o que experimentas a través del tacto, consiste en el Estar Siendo de Nada, pero percibido como si estuviera consistiendo en ti y en aquello que tú percibas. Aspira el perfume de una flor y reconoce que Nada es lo único que estás siendo tú y también aquello que tú percibas e identifiques como el olor de la flor. Observa la puesta del sol en horizonte y reconoce que tú, y también todas las emociones, los pensamientos, las sensaciones, etc., que experimentes ante esa percepción, están siendo Nada, pero vivido como si estuviera consistiendo en la existencia y la experiencia de muchas cosas distintas a Nada. En el Estar Siendo Nada-uno (no dualidad) no hay igualdad ni diferencias, no hay paz ni conflictos, no hay limites ni condiciones, no hay justicia ni discriminación, no hay calma ni lucha, no hay altruismo ni sacrificio, no hay inocencia ni culpa, no hay felicidad ni sufrimiento, no hay salud ni enfermedad, no hay hombre ni mujer, no hay vida ni muerte…, no hay nada de lo que se percibe siendo algo (existencia), habiendo algo y/o aconteciendo algo. Neti, neti: ni lo uno ni lo otro.

Juande Puerta.

viernes, 14 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (26)

51- NI LO UNO, NI LO OTRO (NETI NETI)-2. He leído que en el hinduismo y el advaita vedanta, “neti neti” significa “no esto, no aquello”, por tanto, no-dos; pero también, no-uno (ni esto ni aquello; ni lo uno ni lo otro). La no-dualidad del Neti neti no debería seguir interpretándose como hace ya más de mil doscientos años, es decir, como “Todo-Uno”. El Todo-Uno original no está refiriéndose a “un” todo-algo, sino al todo-ni esto ni aquello.  Pese a la aparente resistencia de la mente identificada, es hora de abrirse a la no-necesidad de comprensión del todo-nada y/o del nada-algo por parte de alguien. ¡Nada falta por ser ni por hacerse! He ahí que la identificación con la aparente existencia del comprendedor origina la existencia aparente de lo que supuestamente necesitaría ser comprendido. La existencia sólo consiste en una percepción, de ahí que nunca hubo algo siendo la existencia de algo, nunca hubo un dios creador de la existencia de algo, nunca hubo la existencia de aquello que fuera creado. Ni lo uno, ni lo otro (Neti, neti). No bien ni mal. No culpa ni perdón. No yo ni tú. No principio ni fin. No vida ni muerte. No aquí ni allá. No tiempo ni espacio. ¡Ni lo uno ni lo otro! Paradójico es aquello que puede “ser percibido” de dos maneras aparentemente opuestas a la vez (dualidad), cuando fuera del fenómeno de la percepción ni tan siquiera es algo siendo de  una manera, por tanto, he ahí que si es percibido como algo paradójico…, sencillamente no-Es. Por mucho que en el universo ilusorio de la consciencia egocéntrica e identificada (yo existo) todo pueda percibirse e interpretarse como la existencia y/o el estar siendo de algo relativo, transitorio y condicionado, ello únicamente consistirá en SER y/o Estar Siendo. Toda percepción de algo consistirá en el Estar Siendo de nada, pero etiquetado. No habiendo determinación, nada estará negándose ni afirmándose. Con absoluta independencia de aquello que “desde el testigo del yo existo” esté percibiéndose o no percibiéndose, buscándose o no buscándose, pensándose o no, sintiéndose o no, experimentándose o no, imaginándose o no, haciéndose o no, temiéndose o no, existiendo o no… nada de eso cambiará el incesante fluir del Estar Siendo Nada-Uno. ¿Parar la mente…, qué mente? ¿Detener los pensamientos…, qué pensamientos? ¿Arrepentirse del pasado…, qué pasado? ¿Luchar por el presente y el futuro…, qué presente y qué futuro? ¿Cambiar el mundo…, qué mundo?  ¿No estaremos los seres humanos creyendo que tenemos que hacer todas las cosas que creemos que tenemos que hacer, sólo porque estamos creyéndonos la existencia de algo, en lugar de estar consistiendo en el Estar Siendo de nada determinado, limitado, condicionado, que necesite cambios, que precise mejorar? Pues eso.  

52- ADVAITA. Leo en wikipedia: “La doctrina advaita es una rama no dualista del hinduismo que afirma la unidad entre las almas (atman) y la divinidad (Brahman). El filósofo indio Shankaracharia (788-820) conformó esta doctrina a partir de las escrituras Upanishad (importantes textos hinduistas que reformaron la antigua religión védica y la convirtieron en el hinduismo actual). Adualidad (no dualidad) La doctrina vedānta advaita promueve la existencia de un ser unido a la totalidad de seres existentes, hasta tal punto que no puede hablarse de relación entre los distintos seres, sino de unidad total. Es la unión entre el sujeto que percibe y lo percibido. La falsa apariencia de ser múltiple lo que en realidad es uno, es debido a la función mental de conceptualizar, que consiste en definir y para ello dividir en partes lo que no está dividido. Así, cuando la mente abandona el proceso de conceptualización, la realidad de ser uno se revela, sin dejar dudas, como un hecho puramente objetivo. Ante la pregunta fundamental «¿quién soy yo?», la respuesta es la no conceptualización. La expresión «Yo soy» seguida de silencio sugiere esta respuesta. El advaita vedanta tiene una gran afinidad con diversos movimientos en su aspecto más místico. Se encuentran resonancias con el zen, el sufismo, el taoísmo, el tantrismo, los místicos cristianos, etc. Para comprender bien el advaita es importante tener en consideración que la doctrina advaita aplica el no dualismo absolutamente a todo, incluyendo al mundo, a la consciencia, a las ideas (que según la doctrina advaita provienen de una única fuente) y al universo entero, tanto en su dimensión espacial como en la temporal. Por lo tanto, en el advaita no sólo el espacio es una ilusión (maya), sino también el tiempo. El énfasis se hace en que «todo sucede aquí y ahora», pero no considerando el aquí-ahora de un modo literal, sino en un sentido atemporal y no espacial. Otro punto fundamental en el advaita es el que remarcó Ramana Maharshi acerca de que «el individuo no es el hacedor». El individuo como entidad independiente es considerado como una mera conceptualización: algo ilusorio. Por lo tanto, los actos que comúnmente se atribuyen al individuo no son sino obra de esa no dualidad, llamada frecuentemente ser, vida, unidad, conciencia o simplemente ―emulando al maestro Nisargadatta Maharaj― eso. Es la conciencia (o eso) quien realiza todas las acciones en el universo, incluidas las que son llevadas a cabo a través de individuos que creen ser independientes del resto.” Ante este texto quiero puntualizar lo siguiente: No dualidad no debería interpretarse como no-dos ni como todo-uno; no dualidad equivale a nada-existencia de algo, es decir, a que toda apariencia de ser existencia de algo estará consistiendo en Ser y sólo en Ser. No hay almas ni hay divinidad. No hay unidad entre todo lo que hay porque Nada hay. No hay división porque tampoco hay aquello que pudiera dividirse. El testigo del “yo soy” continúa siendo un yo conceptualizado. No hay ningún aquí y ahora que esté siendo “un” aquí y ahora. Nada está siendo hecho por alguien, pues, más allá de esa percepción, salvo SER, nada está siendo hecho ni aconteciendo.

Juande Puerta.

miércoles, 5 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (25)

49- CREYENDO EN LA EXISTENCIA. Cuando nada es algo, entonces la percepción de algo siempre está siendo la percepción de nada. Todos los ser-es o formas de ser, no somos uno; todos los seres no somos el mismo uno, sino el mismo NO-UNO que la mente no puede abarcar. Nada es algo ni permanece siendo algo; nada permanece siendo algo, porque NADA ES algo. Comenzando por la propia, toda percepción de existencia está consistiendo en el mismo no-estar siendo algo determinado y/o el mismo no-estar siendo “un” uno. La percepción de existencia equivale a la percepción de ilusión, de ahí que en el mundo de la ilusión la percepción de existencia pueda considerarse como la realidad, ya que, en efecto, en el mundo de la ilusión la realidad consiste en la percepción de existencia. Si yo no fuera yo, porque ser yo sólo fuera una percepción egocéntrica, ¿sería yo el pensador, el poseedor, el hacedor, el experimentador, el destinatario, el merecedor, etc., de aquello que yo estoy atribuyéndome? Todo lo que es algo para mi y/o es de alguna manera de ser para mi, está creándolo la creencia en mi. ¡Nada está siendo algo determinado fuera de la percepción identificada y/o egocéntrica! No puede cambiarse el mundo que sólo existe porque está creyéndose en la percepción de que existe, y además que existe de la manera que está viéndose. Siempre están cambiando las percepciones o apariencias, pero nunca el Estar Siendo.  Cuando alguien dice que "no temas al miedo…", lo que está diciendo esa persona es que ella está “creyendo en la existencia” del mismo miedo que dice que no se crea. Cuando alguien dice que “creas y que confíes en el amor fraternal, la felicidad, la libertad…, y que luches por eso”, lo que está diciendo esa persona es que ella  está “creyendo en la existencia” de lo que afirma, por tanto, habla sin darse cuenta de que por el simple hecho de nombrarlo estará refiriéndose al mundo de la ilusión. ¡Nada de aquello que las personas percibimos existiendo, existe siendo eso fuera de la percepción de la existencia de nosotros mismos! La historia de la humanidad no deja de demostrar que el esfuerzo por cambiar aquello (nuestra persona, los otros, el funcionamiento del mundo, el devenir de la vida, etc.) que sólo existe en la creencia y/o la percepción de su existencia, únicamente sirve para reforzar esa ilusión todavía más. Sin consistir en ser algo, todo está siendo ya -desde siempre-, aunque la percepción egoica (yo existo) no permita darse cuenta. Precisamente porque ninguna cosa está siendo aquello delimitado que pueda percibirse, nada falta nunca, aunque “el deseo egoico” de que todo fuera algo (y además diferente) impida asumir que Estar Siendo no se refiere a ser algo.  

50- NI LO UNO, NI LO OTRO (NETI NETI)-1.  ¿Acaso la mayor negación no puede estar consistiendo, “a la vez”, en la mayor de las afirmaciones? ¿Acaso arriba, no puede estar siendo, “a la vez”, abajo, igual que dentro, puede estar siendo, “a la vez”, fuera? ¡De según cómo se mire y/o perciba, todo depende! En efecto, todo será algo y/o de alguna manera de ser algo, dependiendo desde qué punto de partida, perspectiva, creencia, supuesto, hipótesis, convicción, consciencia, identidad, paradigma, programa, cultura, mentalidad, intención, etc., se perciba. Sin embargo, he ahí que, precisamente porque “dependiendo de…”, cualquier cosa -por muy trascendental que esté considerándose- puede estar siendo “todo y nada a la vez”, trascendiendo el fenómeno que origina esa diversidad de posibilidades, nunca algo estará siendo NI LO UNO NI LO OTRO, sino, simultáneamente, infinitas  apariencias. He ahí que el misterioso enigma, que hace que SER-NADA se convierta en la apariencia y/o en la existencia de algo, y que además también hace que esa existencia esté considerándose de alguna manera que lo identifique y lo defina, no depende de nada más que del fenómeno de la percepción. ¡Algo tan simple y natural como LA PERCEPCIÓN de apariencia y/o de existencia (recibiéndose a la vez a través de canales sensoriales, psicológicos, intelectuales, emocionales, anímicos, etc.) está suponiendo la permanente  caída (aquí y ahora) en la tentación de morder el fruto prohibido de identificarse con la apariencia/existencia de UN SER (yo existo), en lugar del Estar Siendo! La  percepción de existencia no sólo conlleva la identificación con la existencia determinada del yo perceptor (uno) y de lo percibido (lo otro), sino que además supone el destierro al universo de la percepción de separación entre todo aquello que nunca fue algo. ¡El prodigioso fenómeno de la percepción de existencia convierte en apariencia todo lo supuestamente percibido por alguien! Sin embargo, ¿se produjo alguna vez dicha existencia y separación, y por tanto, está cometiéndose aquel pecado y las posteriores consecuencias? No, salvo en la percepción (ilusión, sueño, maya…) de que eso aconteció alguna vez, tal cosa jamás se produjo, de ahí que todo cuanto alguien esté experimentando como si consistiera en la existencia de algo, “siendo eso concreto que se percibe” jamás estará aconteciendo.

Juande Puerta.

REFLEXIONANDO 2017 (24)

47- LA VIDA. El Estar Siendo no puede conocerse ni comprenderse, porque Estar Siendo no consiste en estar siendo algo y/o en estar siendo un ser, en estar siendo un testigo, en estar siendo un acontecer, en estar siendo un hacer, en estar siendo un pensar, en estar siendo un sentir, en estar siendo un vivir, etc. Todo conocimiento y comprensión estará refiriéndose al ego y/o a la identificación con la percepción de existencia. Allí donde esté percibiéndose existencia, todo -sin excepción- estará tratándose de ego, de ilusión, de apariencia, es decir, del Estar Siendo , percibido, identificado e interpretado como si estuviera siendo la apariencia de lo percibido. El “aquí y ahora” de algo y/o de alguien consiste en la misma percepción egoica que cualquier otra percepción, pues, continuará consistiendo en la existencia de algo para alguien. Consciencia identificada, date cuenta de que todo el fenómeno de tu existencia consiste en Estar Siendo Nada, pero percibido, identificado e interpretado como si estuviera consistiendo en ser la existencia de algo. La vida no pone problemas ni brinda soluciones. La vida no da lecciones ni enseña algo. La vida no ofrece oportunidades ni las dificulta. La vida no premia ni castiga. Todo cuanto se atribuye a la vida sólo son espejismos mentales con los que “justificar” la identificación con la percepción de la existencia del supuesto protagonista de algo. ¿Por qué el Estar Siendo Universal debería tener algún propósito y/o límite, cuando los propósitos son una de las principales características del egocentrismo, es decir, de la percepción del Estar Siendo convertido en “el ser” de alguna cosa? Sin excepción, todo cuanto sea algo para ti y/o cuanto percibas siendo de alguna manera para ti, siendo por algún motivo, siendo para alguna finalidad, etc., sólo estará pareciéndolo dentro de la falacia de que tú también eres algo distinto al Estar Siendo Nada-Uno. Nada está siendo tu estar siendo, nada está siendo el estar siendo de la vida, nada está siendo el estar siendo de algún aquí y ahora; tu existencia consiste en el discurrir del miedo a no ser algo y en el esfuerzo inútil por llegar a serlo. 

48- PODRÍA ESCRIBIR. Ninguna cosa es verdad, ni es la verdad. Ninguna existencia de algo consiste en aquello que se percibe siendo algo. Nada de cuanto hayas percibido hasta ahora habrá sido eso que has considerado y ante lo que has reaccionado, por tanto, ¿de qué te crees culpable y de qué te crees merecedor?  El amor, la felicidad, el miedo, el sufrimiento…, igual que todo cuanto fuese sensorialmente, emocionalmente, psicológicamente, anímicamente, intuitivamente percibido como si consistiera en la existencia de algo, sólo está siendo considerado de ese modo para justificar la existencia del personaje que cree en su propia existencia…, y en todo cuanto parece acontecer en el ámbito ilusorio de esa percepción. Con absoluta independencia de la etiqueta que se le asigne, toda percepción de la existencia de algo siempre estará consistiendo en el Estar Siendo Universal de ningún ser concreto y/o de ninguna forma determinada de ser. La percepción de existencia sólo es una apariencia efímera e intrascendente; en el Estar Siendo Universal, por no haber existencia de algo no hay ni percepción de existencia. Podría escribir que detesto a los políticos -de todos los signos e ideologías- que están acordando medidas y leyes cuya aplicación irremediablemente conllevarán respuestas de sufrimiento, injusticias, abusos, discriminaciones, violencia, impunidad, privilegios, humillaciones. Podría escribir que detesto a los individuos que se consideran sabios, catedráticos, doctores del conocimiento, líderes y/o simplemente expertos de algo, porque -en todas las disciplinas posibles- están utilizando la apariencia de sus conocimientos para mantener oculto el negocio de la ignorancia.  Podría escribir que detesto a los que dedican todas sus cualidades y esfuerzos a acumular patrimonio económico, fama, poder y otras banalidades, aún a expensas del perjuicio que ello pueda estar ocasionando en la distribución equitativa del bienestar general, del respeto a la conservación de la naturaleza y/o en cualquier otro aspecto del teatro humano. Podría escribir todo eso, y muchas cosas más…, e incluso podría escribir refiriéndome al polo opuesto a esos casos; pero escribir eso, pensar en eso, sentir algo respecto a eso, juzgar eso, reaccionar ante algo de eso… lo único que estaría significando -así está siendo desde el inicio- sería que estaría dando autenticidad al mundo de esas percepciones, es decir, volviendo de nuevo a la locura de la identificación con la apariencia de mi existencia y de todo cuanto conforma esa fantasía. En el cuento que cuenta la historia del mundo de los individuos, todo acaba originando frustración por la sencilla razón de que salvo percibido de ese modo, aquello que termina nunca comenzó.

Juande Puerta.

viernes, 31 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (23)

45- ¿QUIÉN SOY YO? Si en la existencia de algo se mirase con un microscopio lo suficientemente potente, al final lo único que se vería sería Nada. Y si la existencia de algo se mirase desde la suficiente distancia, al final lo que se vería sería Nada. ¿Qué hay entre Nada y Nada, que no consista en Nada, por mucho que Estar Siendo Nada pueda percibirse e interpretarse como si estuviera consistiendo en existencia de algo? Paradójicamente, Estar Siendo Nada incluye la posibilidad de estar percibiéndose y considerándose como la existencia del perceptor de infinitas formas de existencia aparentemente distintas a Estar Siendo Nada.  He ahí que aquello que está percibiéndose y considerándose como la existencia de algo, el acontecer de algo, la experiencia de algo, etc., más allá de la percepción egocentrada del supuesto perceptor únicamente está consistiendo en el eterno e infinito Estar Siendo Nada-algo. ¡Existe, luego consiste en Nada-la existencia de algo, y/o en Nada, percibido e interpretado como la existencia de alguna cosa distinta a Estar Siendo Nada! Trascendiendo la identificación con el disfraz del yo, deja de percibirse la necesidad de llegar a algún lugar o meta, pues queda comprendido que tanto eso que lo pretende, como aquello que sea pretendido, sólo consistirá en percepción de existencia (ego), es decir, en Nada siendo interpretado como existencia de algo. Con independencia de la etiqueta que se le ponga, toda percepción de existencia siempre estará consistiendo en Nada. ¿Qué es dios, quién soy yo…? Nada está siendo algo determinado (existencia), por tanto, tampoco nadie está preguntando sobre sí mismo ni sobre cualquier otra posibilidad de ser algo. ¿Podrás comprenderlo y aceptarlo sin renunciar a tu propia percepción de ser algo? “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. El hábito no hace al monje.” -rezan algunos dichos populares, haciendo referencia a la invariabilidad de lo que significa SER. Ser, incluye todas las posibilidades de percepción de existencia de algo (ego), y también la identificación con cualquiera de esas apariencias; pero sin que ello suponga Estar Siendo alguna de ellas y/o algún tipo de determinismo (no-uno). SER, permite percibirse disfrazado de puntos suspensivos y también que los puntos suspensivos  puedan etiquetarse de mil maneras distintas; sin embargo, todo continuará consistiendo en SER, y sólo en SER. Ser, ¿qué, quién, por qué, para qué, cómo, cuándo, dónde…? Sólo Ser.  

46- SER UN SER. La percepción de  felicidad o de sufrimiento, de amor o de miedo…, igual que las diferentes políticas, las diferentes educaciones, las diferentes culturas, los diferentes artes, las diferentes religiones, las diferentes  justicias, los diferentes trabajos, los diferentes planes a cerca del futuro y todo el teatro que constituye la organización de la cotidianidad humana, -a pesar de la pestilencia que desprenden los resultados del pasado y del presente- todo está siendo creado a partir de la identificación con la apariencia existencial de un supuesto yo. Por muy increíble que resulte y/o locura que suponga, el guión de toda la historia humana continúa escribiéndose entorno a un personaje que -porque no lo sabe y nunca lo sabrá- vive preguntándose a sí mismo “quién soy yo”, como si ser un yo fuera ser algo distinto a una suposición y/o especulación. El ser humano nunca ha conocido quién es, y nunca jamás llegará a conocerlo, (de ahí la incoherencia que demuestra) sencillamente porque no-es algo, porque no-es un ser humano, porque no-es ninguna cosa distinta al Ser y/o al Estar Siendo Absoluto de nada-una existencia. El ser humano no consiste en “ser un ser”, sino en el Estar Siendo absolutamente carente de limitaciones y condiciones, por tanto, he ahí que FUERA DE LA FANTASÍA que, aquí y ahora, está siendo creada por la identificación con la hipótesis de SER UN ALGO -en lugar de percepción ilusoria de existencia de algo-, el ser humano tampoco es autor, tampoco es hacedor, tampoco es emisor, tampoco es receptor, tampoco es protagonista, tampoco es testigo, tampoco es  responsable ni merecedor de algo. ¡Todo ser algo y todo acontecer algo pertenece al cuento de había una vez…! Paradójicamente el mismo ser humano que reconoce abiertamente desconocerse y no tener ni la más remota idea de saber qué es, sin embargo vive imponiendo la convicción de que “es un ser humano”, a la vez que lamentándose por la recogida de los frutos que esa identificación está generando. 

Juande Puerta.

lunes, 27 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (22)

43- UN CUENTO DE FÁBULA. Había una vez una consciencia identificada con la posibilidad de ser la existencia de un yo particular (percepción de una realidad dualista y/o egoica), es decir, de estar consistiendo en una forma humana de existencia que trascendía el fenómeno ilusorio de esa percepción egocentrada. Esta consciencia identificada se sentía extraña y diferente a la mayor parte de sus semejantes, pues consideraba que su existencia, y la mayor parte de cuanto “percibía”, no le parecía coherente ni suficientemente satisfactorio. Intuía que algo no estaba en su lugar, por eso buscaba la manera de calmar aquella profunda sensación de vacío interior que la vida cotidiana no lograba llenar. Después de muchos intentos nulos de pensar, sentir, hacer, vivir, etc., como el resto de la sociedad, descubrió las “opciones mágicas” que le ofrecían las teorías y las prácticas espirituales. De perseguir la dicha, tratando de alcanzar las truculentas ofertas que “parecía” ofrecerle la adicción al materialismo, pasó a seguir los caminos que supuestamente conducían al conocimiento de su alma y/o de su yo superior. Comenzó a cambiar sus hábitos y actitudes. Ahora dedicaría su tiempo libre a conocerse a sí misma “para”  alcanzar la iluminación que mencionaban los libros y los maestros; ahora su máxima “ilusión” consistía en hacer todo lo que pudiera para lograr realizarse, para salvarse, para encontrar el camino de regreso a casa; ahora estaba convencida de que había venido a este mundo “para” aprender a soltarse y/o a liberarse de una identidad ficticia. El relato de este cuento de fábula podría seguir así durante el tiempo que se quisiera; sin embargo, he ahí que ni hay tiempo, ni hay cuento, ni hay protagonista de ningún cuento. Nunca ha habido ninguna consciencia identificada. Todo -incluido el cuento- cuanto “parece ser” un universo infinito de posibilidades distintas, sólo está consistiendo en el Estar Siendo Universal de nada determinado. La identidad ilusoria o ficticia del protagonista del cuento no es aquella que se posee, y, por tanto,  que sería necesario soltar, sino la que, sin ser, está suponiéndose que sí está siendo. ¡Nada Es algo, ni por algo, ni para algo, ni de ninguna manera! Preguntarse, ¿quién soy yo?, supone el mayor auto-engaño (un supuesto yo preguntándose a sí mismo por sí mismo) que pueda imaginarse… y el inicio de un cuento de fábula casi interminable. Observando con cierta despreocupación aquello que, percibido desde la hipotética identificación con la existencia humana, se percibe ocurriendo en este mundo, es fácil darse cuenta de la fantasía que supone la creencia en la existencia de un dios creador y también de todo aquello que se percibe ocurriendo, como si ello consistiera en algo distinto a una simple manera de ver e interpretar (un cuento) absolutamente ridícula. ¡Dios no permite que suceda lo que ocurre, porque no hay ningún Dios ni está ocurriendo algo!

44- SIN HABER NACIDO. Todo lo que existe en el mundo de la percepción humana de existencia, sólo existe en el universo conformado y configurado por la percepción humana de existencia; fuera de esa dimensión de la percepción, nada está siendo la existencia de aquello que esté percibiéndose. Consciencia identificada, date cuenta de que todo aquello que siempre has considerado que consistía en tu existencia y/o que estaba conformando la existencia de tu vida (todos tus pensamientos, emociones, circunstancias, experiencias, miedos, deseos, esperanzas, culpas, creencias, dones, defectos, remordimientos, anhelos…) nunca fue eso, nunca será eso y nunca algo será de la manera que alguna vez tú puedas percibirlo e interpretarlo. “Perdona a tus enemigos…”, no es un imposible, cuando está comprendido que los enemigos sólo son una manera egocentrada de percibir el fluir de la Vida. “Amar al prójimo como a ti mismo…”, no tiene ningún mérito ni dificultad cuando, está asumido que el prójimo y el sí mismo son la misma ninguna existencia de algo. “Poner la otra mejilla, y esperar sentado a los que vienen con la intención de crucificarte…”, no supone ningún hacer especial, cuando está siéndose el no-ser, el no-acontecer y el no-hacerse de alguna particularidad. El hacer y el acontecer, que se percibe siendo el hacer y el acontecer de algo, no consiste en un hacer ni un acontecer, sino en el Estar Siendo Universal, absolutamente carente de existencia de hacedores ni de aconteceres. La percepción de existencia no significa que la existencia del perceptor, la existencia de lo percibido y el fenómeno de la percepción de existencia estén siendo eso que está considerándose algo evidente e incuestionable. La sensación de vacío existencial, la necesidad de conocerse y de comprender la razón de aquello que está percibiéndose y experimentándose, la aspiración de regresar a la paz imperturbable de casa…, nada es algo; comenzando por el uno mismo, nada es eso que parece ser la existencia de alguna cosa. “Dejad que los muertos entierren a sus muertos…”, pues sólo pueden morir los que, sin haber nacido, viven en el convencimiento de que también llegará el día de su muerte. Toda apariencia de ser algo, de acontecer algo, de cambiar algo,  etc., únicamente estará consistiendo en la percepción egocentrada del permanente e indeterminado Estar Siendo de Nada. Dios es todo, porque todo lo que parece ser algo, está siendo-nada. Dios está en todas partes a la vez, porque no hay partes de algo ni algo sin partes. Dios lo conoce y lo puede todo, porque Nada es lo único que está siendo todo cuanto pudiera conocerse y hacerse. He ahí que incluso el  juego de imaginar la existencia de cualquier percepción (física, mental, emocional, anímica, espiritual, energética), únicamente está consistiendo en el Estar Siendo de Nada-Uno.

Juande Puerta.

viernes, 24 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (21)

41-  CONSCIENCIA EGOCENTRADA. En Estar Siendo…, pero nada la existencia de algo y/o todo la existencia de nada particular, consiste todo y nada cuanto pueda percibirse y vivirse como si estuviera siendo la identidad, la existencia y/o el acontecer de algo. ¡Cualquier posibilidad de ser algo determinado, únicamente consistirá en una simple percepción! La consciencia identificada y/o la consciencia egocentrada no consiste en la existencia ni el vivir de un ser, de un yo, de un testigo, de un protagonista…, sino en “la percepción y/o la manera de percibir” (con determinación o forma de existencia), de aquello que no está siendo algo y/o que sólo está consistiendo en Ser sin más. La consciencia identificada y/o la consciencia egocentrada consiste en percibir con identidad y/o ego. ¡Nada existe siendo algo distinto a Ser todo-nada! Consciencia identificada, date cuenta de que todo cuanto percibes existiendo nunca estará siendo eso que percibes e interpretas como si estuviera siendo la percepción de la existencia de algo; date cuenta de que aquello que percibes siendo algo -comenzando por ti y todo cuanto conforma la percepción de tu existencia- consiste en la percepción del Estar Siendo Universal, pero CONVERTIDO LO PERCIBIDO EN PERCEPCIÓN DE EXISTENCIA identificada y/o egocentrada. ¿Creado a tu imagen y semejanza? He ahí que, con absoluta independencia de que hagas lo que hagas, pienses lo que pienses, sientas lo que sientas, vivas lo que vivas, decidas lo que decidas, percibas lo que percibas, reacciones como reacciones, etc., siempre estará siendo ante las percepciones, por tanto, que con todos tus esfuerzos, luchas, oraciones, prácticas, chantajes, búsquedas y sacrificios…, sólo lograrás cambiar las percepciones; pues, al margen de esa apariencia, siempre todo continuará consistiendo en el Estar Siendo Universal de nada-algo. Estudiarse a sí mismo puede que sea el arte más difícil, precisamente porque siempre estaría tratándose del estudio del sí mismo de algo que sólo consiste en percepción de existencia de algo, por tanto, inexistente, incognoscible e incomprensible. Consciencia identificada y/o egocentrada, ¿sientes miedo al pensar en la posibilidad de que no exista un Dios que te haya creado y que pueda volver a acogerte cuando la desaparezca la percepción de tu existencia? Date cuenta de que sólo desaparecerá la percepción. 

42- MI MANERA DE VERME. El testigo y lo testificado, el observador y lo observado, el   hacedor y lo realizado, el experimentador y lo experimentado, etc., no están consistiendo en existencias distintas, sino en la misma percepción de existencia; por tanto, fuera de la consciencia de esa percepción, “Nada” es lo único que está siendo y/o aconteciendo. Paradójicamente, la percepción de la existencia de algo siempre está demostrando que tanto el perceptor como lo percibido nunca está siendo eso ni ninguna otra cosa. He ahí que tu pasado, tu presente y tu futuro -con todo cuanto hayas considerado al respecto-, nunca habrá consistido, nunca estará consistiendo y nunca llegará a consistir en algo distinto a una simple especulación mental. Consciencia identificada, date cuenta de que considerarte la existencia de alguien (ego) conlleva implícita la locura que supone “el apoderamiento” -considerar algo tuyo- de hasta aquello que estés reconociendo como la causa de la existencia del sufrimiento: mi personalidad, mi carácter, mis defectos, mis ambiciones, mis carencias, mis temores, mis deseos, mis dudas, mis problemas…, “mi manera de verme”. ¡Toda percepción de existencia es apariencia, de ahí que, tanto aquello que alguien quiera aceptar como aquello otro que esté rechazando, amando o odiando, culpando o perdonándose, buscando o temiendo, etc., etc., siempre pertenecerá al mundo ilusorio de la apariencia! Los problemas de la humanidad existen sólo allí donde los problemas se perciben existiendo…, y también de la manera exacta que están siendo percibidos. Del mismo modo que la percepción de una fotografía no es la existencia de aquello que está percibiéndose en la imagen (sólo es percepción), así tampoco aquello que los seres humanos percibimos e interpretamos, como si consistiera en nuestra existencia y la existencia de lo que estamos percibiendo y experimentando, tampoco consiste en algo distinto a la percepción de la imagen -con muchos más matices- de la existencia de eso. La imagen del árbol no es el árbol, ni la palabra montaña es una montaña. Fuera del mundo de la percepción de existencia y de la interpretación que la consciencia egocentrada está haciendo de ello, ninguna cosa está siendo algo distinto al Estar Siendo Universal de nada (No-Uno).

Juande Puerta.

martes, 21 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (20)

39- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-2. El metafórico artilugio del incumplimiento del mandato divino (prohibición de elegir entre dos o más opciones existentes previamente y/o de elegir entre varias existencias de algo), siempre está aconteciendo aquí y ahora, por tanto, nunca antes ni por parte de ningún primer hombre creado en un paraíso. Y tampoco está incurriendo en ello la consciencia encarnada en la identidad de un individuo -engendrado con la capacidad de elegir libremente-, “por el hecho de desobedecer una orden ajena”, pues todo consiste en el simple efecto de  percibirse siendo existencia de algo determinado, distinto y separado del ESTAR SIENDO TODO-NADA, esto es, percibirse siendo “existencia”. El enigmático fenómeno de la identificación consciencial (origen de la supuesta creación universal) genera el nacimiento de la “mente perceptora de existencia o determinación”, de dualidad, de separación, de elección, de predilección…, y del resto de las posibilidades perceptivas que caracterizan el devenir de todos los seres (ser-es) identificados con la percepción de su particularidad existencial. He ahí que la percepción de existencia de “un algo” y/o de algún tipo de existencia determinada, también conlleva implícita la “percepción ilusoria o mental” de dualidad y separación. Primera consecuencia de la identificación con la ilusión de mi existencia: la percepción de existencia y de separación entre las figuras metafóricas del Ser creador, del ser creado, del conjunto de la creación y de todo aquello (comenzando por el bien y el mal) que está siendo configurando a partir de la identificación con la apariencia de “un yo soy la percepción de mi existencia y la percepción de mi existencia soy yo”. Sin embargo, no habiéndose producido jamás aquella creación, aquel mandato ni aquella desobediencia, y tampoco el correspondiente enfado divino (véase aquí también la intervención de la mente humana), ¿en qué consiste entonces la metafórica expulsión del Jardín del Edem y/o la expulsión de la Casa de Dios, a la que la consciencia que se percibe encarnada en una identidad humana, parece que siempre desea regresar? ¿Consiste ese anhelo de regresar al Paraíso de ESTAR SIENDO no-existencia, no-dualidad y no-separación, en una especie de penitencia expiatoria de la culpa, por algún error cometido, o quizás todo ese entramado de apariencias y de percepciones está indicando y/o informando de que sólo se trata de darse cuenta de que nada de aquello aconteció jamás? En el estar siendo, Nada la existencia de algo, consiste todo. (sigue) 

40- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-3. La metáfora de la expulsión del  Edem del “yo humano” -cuya percepción de existencia habría sido creada y/o ha surgido de algo que ya ESTABA SIENDO LO ÚNICO-, simboliza la aparición -pero sólo con forma de percepción mental-, de una aparente división y separación del ESTAR SIENDO TODO-NADA y/o del ESTAR SIENDO NADA-TODO CUANTO PUEDA PERCIBIRSE SIENDO EXISTENCIA DE ALGO. ¿Acaso no estará siendo la supuesta convivencia de la Consciencia carente de identidad (Estar Siendo Todo-Nada) y la consciencia identificada con la percepción de estar siendo todo-algo, todo por-algo y todo para-algo, la causa de los sentimientos dualistas de unidad-separación, inocencia-culpabilidad, paz-ansiedad, eternidad-transitoriedad, plenitud-carencia, libertad-esclavitud, dicha-sufrimiento, amor-miedo, etc., siempre presentes “en la percepción de existencia”? He ahí que la percepción de existencia, y, por tanto, de dualidad, separación, carencia, antagonismo, etc., queda reducida al ámbito de la mente creadora de dicha percepción y/o de la consciencia identificada. No hay castigo ni penitencia ni expiación, ni necesidad de salvación, porque jamás hubo existencia de un creador, existencia de un ser creado, existencia de un pecado, ni existencia de ninguna otra forma de existencia de algo. Percibirse siendo la existencia de un ser humano, significa percibirse siendo la existencia de algo “creado” con identidad propia (consciencia egocentrada), es decir, percibirse “como si estuviera siéndose” una entidad escindida, dividida, incompleta, carente, imperfecta, pecaminosa, culpable, expulsada, desterrada, victima, dependiente, condicionada,  mortal. Pero la causa de ese torbellino de apariencias nunca estará en una desobediencia, sino en un estar percibiéndose y/o considerándose “una” existencia. Nada está siendo algo, por tanto, fuera del ámbito de esa manera de percepción, nada ha sido creado, nada ha desobedecido, nada ha sido expulsado, nada está siendo expiado, nada está consistiendo en la expiación ni el aprendizaje ni la búsqueda de algo; nada está siendo algo diferente a Esta Siendo Nada-algo. Consciencia identificada, date cuenta de que la fantasía, la ilusión, maya, el sueño…, no consiste en aquello que tú consideras que estás siendo, haciendo, conociendo, percibiendo, experimentando, etc., sino en creer que tú eres algo que está viviendo algo consistente en algo distinto a Estar Siendo Nada la existencia de algo. ¡Siendo Nada, siempre está siéndose todo aquello que parezca ser la existencia de algo distinto a Nada!

Juande Puerta.

viernes, 17 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (19)

37- PERCEPCIÓN DE INFORMACIÓN (NO HAY TESTIGO). El misterioso fenómeno de la percepción de existencia está siendo permanentemente generado (aquí y ahora) por la identificación consciencial. Sin la identificación consciencial del “yo soy”, tampoco habría la percepción consciencial del “yo existo”, y tampoco la percepción consciencial del torrente de posibilidades existenciales derivado de aquel primer enigma. La percepción de existencia consiste en la percepción de una apariencia, de ahí que todo cuanto se percibe consistiendo en la existencia de algo siempre estará tratándose de  algo virtual, fugaz, cambiante, perecedero, carente, limitado, condicionado, dependiente, intrascendente, mental, peculiar, ilusorio y absolutamente impersonal: una realidad que está siendo creada (nunca hubo otra creación) como resultado de la identificación de la consciencia consigo misma. ¡Todo cuanto se percibe siendo, existiendo, aconteciendo, etc., actúa como espejo y como reflejo de la consciencia que está observándolo! Dejando de lado la apariencia de las formas y de las percepciones materiales, psicológicas, emocionales, anímicas, etc., y de todo cuanto caracteriza a la percepción de existencia, podría afirmarse que la percepción de existencia equivale a la percepción de la información que está constituyendo y configurando el fenómeno de la identificación consciencial. Todo aquello que, desde la consciencia identificada (mente), se percibe e interpreta siendo una forma de existencia, un hacer, un acontecer y/o la identidad de algo, simplemente podría estar consistiendo en la percepción  delimitada, discriminada, personalizada, etc., de la información y/o de los datos correspondientes a la propia identificación consciencial. Toda forma de percepción consiste en información -convertida en existencia- a cerca de la identificación de la consciencia consigo misma: la percepción informa del fenómeno de la identificación. Te percibes, luego no eres ni el perceptor ni lo percibido. ¡Nada es algo, por tanto, no hay testigo! ¿Consistirá el nombrado e identificado inconsciente individual y colectivo en todos aquellos datos mentales que, permaneciendo ocultos e indescifrables, mantienen viva la identificación de la consciencia; datos que se manifiestan a través de la percepción de distintas apariencias de existencia, es decir, convirtiendo el Estar Siendo Nada-Uno en la percepción de una realidad fragmentada y en un aparente y continuo movimiento evolutivo? La historia de la humanidad demuestra que nada de cuanto pueda percibirse será algo absoluto, sino absolutamente relativo. Consciencia identificada, date cuenta de que NADA ERES, por tanto, de que todo cuanto consista en la existencia de algo para ti siempre estará tratándose de UNA PERCEPCIÓN DE NADA convertida por ti en la apariencia de eso que percibas; date cuenta de que, con absoluta independencia de aquello que percibas y de la manera cómo lo nombres, catalogues, valores, experimentes, etc., ello siempre estará consistiendo en ESTAR SIENDO NADA disfrazado por ti con la apariencia de ser algo.   

38- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-1. La metáfora bíblica del pecado original, que supondría que el ser creado y/o que la creación de un Dios Supremo pre-existente estaría desobedeciendo un mandato de su Creador (aquí y ahora, porque de lo contrario ya no habría motivo para la expiación ni aquello que está expiándose), rezuma ilusión mental (percepción de determinismo y dualidad), por cada una de sus letras e intenciones. La identificación con la metáfora del pecado original supone la identificación con el más original de los pecados y/o de las presuntas desobediencias. Dejando de lado el detalle fundamental de la imposibilidad de la pre-existencia del Creador (el concepto de “existencia” equivale a la misma percepción identificada, determinista y dualista que también ratifica el concepto de “creador”), ¿acaso la desobediencia no implica la libertad de elección entre diferentes opciones previamente creadas y/o pre-existentes a la creación del hombre? ¿Libertad para elegir, y castigo por ejercerla? El premio divino  a la obediencia se parece bastante a un vulgar chantaje divino. ¡Todo parecer ser algo consiste en percepción de existencia y acontece en el ámbito de la percepción de existencia o dualidad! La existencia sólo consiste en una percepción de apariencia de SER. Nada, es lo único que está siendo todo siempre; sin excepción, todo cuanto la consciencia identificada pueda percibir, siendo la existencia de algo, siempre estará consistiendo en Estar Siendo Nada-algo. El error original -considerar real y trascendente aquella apariencia y/o existencia que está siendo creada y determinanda por la manera identificada de percibir- no consiste en “caer en la tentación” de una desobediencia, sino en “asumir una manera pecaminosa de percibir y/o de interpretar el Estar Siendo Universal de Nada, como si fuera existencia, experiencia y/o acontecer de alguna cosa”. En el caso humano, la desobediencia original consiste en la manera de percibir a través de una supuesta y aparente identidad humana. La expiación y/o el efecto de ese error perdurará mientras perdure el apego de la consciencia con esa manera de percibir…, absolutamente condicionada y determinada. La desobediencia no está cometiéndola (siempre aquí y ahora) el hombre creado por la identidad de un Dios pre-existente, sino la consciencia que permanece identificada con esa manera de percibirse y/o que permanece identificada con la percepción de la apariencia de su existencia particular. (sigue)

Juande Puerta.

martes, 14 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (18)

35- NADA-ALGO. Al principio todo estaba siendo Nada-algo; más, por mucho que estar siendo Nada-algo, pudiera percibirse “pareciendo ser la existencia” de alguna posibilidad distinta de estar siendo Nada-algo…, estar siendo Nada-algo es “lo único” que desde siempre está siendo todo cuanto pueda percibirse existiendo y dejando de existir. Yo, consciencia identificada y/o con identidad, observo el jardín y, entre muchas otras existencias, veo la existencia -que no puedo negar- de un limonero. ¿Significa eso que, dejando de lado aquello que está originando esa apariencia de realidad, la percepción de mi existencia y la percepción de la existencia del limonero que veo en el jardín, no estén consistiendo en Estar Siendo Nada la existencia de algo? Percibido desde aquello que origina la percepción, todo parece ser aquello que está percibiéndose; pero sólo lo parece. Los actos no son acciones, sino percepciones. Los actos no son acciones. Los acontecimientos no suceden. Los pensamientos no son pensados. Los sentimientos no son sentidos. La vida no comienza. La muerte no llega. ¡Sin identificación, nada sería aquello que esté percibiéndose…, ni de la manera que esté siendo percibido con identificación! Generalmente, para sentirnos buenas personas, y luego alardear públicamente de ello -igual que cuando dudamos de eso y nos vemos negativamente-, lo único que hace falta hacer es seguir los impulsos de nuestro ego, es decir, estar considerándose la existencia de alguien que está haciendo algo. ¿Alguien libre de esa percepción, y, por tanto, que pueda tirar la primera piedra? Estar percibiéndonos y considerándonos como la existencia de un hacedor y un experimentador de cosas, genera percepciones tan paradójicas como la de verse haciendo algo por defender los derechos de otras personas atrapadas en situaciones de violencia, precariedad, miseria, enfermedad, etc., como si la razón fundamental que está originando dichos acontecimientos no consistiera precisamente en la percepción y la consideración que los seres humanos tenemos con respecto a nuestra existencia, es decir, como si -por estar percibiéndonos y considerándonos existencias protagonistas y hacedoras de cosas- no fuéramos coautores de eso mismo que está llevándonos ha hacer otras cosas para denunciarlo. He ahí que, sin que nadie esté libre del pecado de considerarse un hacedor, el lanzamiento de piedras nunca cesa. Post data: Ayer mismo un político recién elegido líder de su partido, declaró que “ellos nunca se equivocarían de bando”. Paradójicamente, por estar percibiendo existencia de bandos, lo que estaba diciendo es que siempre estarían equivocados, y que dedicarían todas sus energías a continuar equivocados…, y aclamados por ello.  

36- MANIFESTACIÓN IDENTIFICADA. Más allá de la interpretación que la consciencia identificada pueda asumir, toda percepción de la existencia y/o del acontecer de algo, siempre estará consistiendo en el Estar Siendo Nada-alguna cosa, por tanto, he ahí que lo único que puede nombrarse son las percepciones de la existencia de algo. Desde el principio de los tiempos (inicio de la identificación consciencial), la percepción de la existencia del perceptor…, y también de la existencia de lo percibido por el perceptor, ha estado confundiéndose con el Estar Siendo, como si lo primero consistiera en algo distinto a la “manifestación identificada” de lo segundo. ¡La existencia no es nada más que una manera identificada de percibir el Estar Siendo! Estar Siendo Nada-UNO y/o Nada-algo, es la fuente de la percepción de la existencia de todo; pero sin que la percepción de la existencia de todo deje de estar consistiendo siempre (aquí y ahora) en el Estar Siendo de NADA-UNO, NADA-ALGO, NADA-UNA ENTIDAD, NADA-UNA IDENTIDAD. He ahí que “existe” todo cuanto se percibe y/o es identificado por la consciencia perceptora como existencia de algo, pero, precisamente por ese motivo, la existencia de lo percibido nunca estará siendo aquello que esté percibiéndose como la identidad de algo. Nada-alguna cosa, es lo único que está siendo "siempre y/o aquí y ahora" todo aquello que pueda estar percibiéndose como la existencia, el ser, el hacer, el acontecer, la experiencia, la vida, etc., de algo. Para que algo pueda considerarse y/o considerarse de cualquier otro modo, antes tiene que ser percibido como la existencia de algo que está siendo percibido de esa manera concreta por parte de la percepción de la existencia de otro algo. ¡Así es como la consciencia identificada (mente humana) construye el sueño de la percepción de su realidad!  No-dos, porque tampoco No-Uno. La simple aceptación del uno está originando percepción de existencia y de dualidad infinita, es decir, percepción del uno, percepción de aquello que contiene al uno, percepción de aquello que observa y distingue al uno, etc., etc., etc. Más allá de la percepción de que hay la existencia de “un somos” que está siendo algo, no hay la existencia de un “somos” y tampoco la existencia de un soy. En esa confusión discurre eso que se percibe como la existencia humana.

Juande Puerta.

domingo, 12 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (17)

33- PERCEPCIÓN DE CONSCIENCIA-2. Consciencia, ¿te percibes identificada con la percepción  de tu existencia (ego), a la vez que te quejas de no comprender que el resto de tus percepciones (todo cuanto conforma la percepción de tu aparente existencia), consisten en el efecto y/o la información de aquella primera identificación? Sin excepción, absolutamente “nada” de todo cuanto  pueda percibirse siendo existencia de algo y/o siendo alguna manera de existencia (pensamientos, emociones, sentimientos, actos, ideas, experiencias, objetos, acontecimientos, tiempo, espacio…)  estará siendo eso, ni de la manera que eso parezca que está siendo percibido. ¡Paradójicamente, toda percepción de existencia está demostrando y/o constituyendo el reflejo de la inexistencia de lo percibido por la consciencia identificada! Nada es algo, ni es de ninguna manera, ni es por ningún motivo, ni es para algún fin. Simplemente “TODO CONSISTE EN SER”, de ahí que, pese a la percepción de su existencia particular, nunca algo pueda ser alguna cosa determinada ni algún acontecer concreto. ¡Todo es…, sin que ello signifique que algo esté siendo alguna cosa distinta a Ser-Nada y/o que esté siendo aquello que la consciencia esté identificando. No hay tal cosa como el hacedor de algo. Creerse hacedor no es nada más que el efecto de la identificación consciencial con la percepción de existencia, por tanto, de dualidad y separación. El hacedor, lo hecho por el hacedor y la capacidad de hacer algo, siempre están consistiendo en la existencia de la misma "ninguna cosa". Del mismo modo que dejar de hacer es otra forma de hacer, así, también soltar es otra manera de seguir agarrado; sin excepción, cualquier acción (amar, perdonar, sufrir, conocer, triunfar, vivir), realizada desde la identidad y/o la consciencia de existencia de un autor, también siempre estará suponiendo, a la vez, el ejercicio de la opuesta. Consciencia identificada, date cuenta de que la percepción de tú existencia y la percepción de la existencia de todo lo demás que percibas existiendo, siempre es la misma “percepción” de existencia; date cuenta de que el fenómeno de la percepción de tu existencia no está separado del fenómeno de la percepción de la existencia del resto del universo de tus percepciones.  ¡Todo está siendo siempre, sin necesidad de la existencia de algo! 

34- NO SOMOS. Incluso las consciencias identificadas con la existencia de la No-dualidad, predican que no somos ésto, ni aquello, ni lo demás allá; en lugar de eso, aseguran que siempre estamos siendo Amor, Luz, Energía, Consciencia, Divinidad, Plenitud. Incluso las consciencias identificadas con la existencia de la No-dualidad no comprenden que la No-dualidad significa no-existencia de algo, por tanto, no-ser ésto, ni lo otro, ni ninguna otra posibilidad de ser algo. ¡La No-dualidad no existe, pues consiste en el Estar Siendo continuo de ninguna percepción de existencia e identidad! No somos; no hay un somos ni un dejar de ser; Ser, consiste en no-ser la existencia de algo. Muchas veces me dicen que lo que escribo a cerca de la No-dualidad (no-existencia de algo) carece de sentido; me dicen que “si no existe nada… -paradójicamente, NADA es lo único que está existiendo siempre-, ¿para qué escribo tanto sobre ello?” He ahí que en el ámbito del sin-sentido de la existencia de algo, carecer de sentido equivale al sentido de todo. Me dicen que “si realmente fuera como yo tanto insisto en expresar…, una vez comprendido eso, entonces ya no sería útil ni necesario decir nada más”. Lo curioso del tema es que esas mismas voces admiran a quienes les hablan del mismo SILENCIO al que estoy invitándoles con mis pesados y enrevesados discursos. La mente y/o la consciencia identificada quiere que le hablen del silencio, que le escriban a cerca del silencio, que le canten sobre el silencio, que le platiquen del silencio en conferencias de espiritualidad; pero no le gusta el SILENCIO, porque de alguna manera comprende que en el silencio la percepción de su existencia no existiría. A la consciencia identificada con la percepción de su existencia le gusta practicar silencio, le gusta practicar meditación, le gusta practicar todo cuando le ayude a sentirse en paz y armonía consigo misma; pero sólo porque esa práctica exige la presencia de la percepción de su existencia y la presencia de la percepción de la existencia de aquello que busca alcanzar…, como si la percepción de todo ello estuviera consistiendo en algo distinto a SER-nada algo. Ser, carece de principio y de fin. Ser, carece de identidad y de consciencia. Ser, carece de forma y de color. Ser, carece de tiempo y de espacio. Ser, carece de condiciones y de límites. Ser, carece de  todo cuanto es condición indispensable para la percepción de la existencia de algo. Todo cuanto se percibe y/o es identificado por la consciencia perceptora, existe, pero, precisamente por ese motivo, la existencia de lo percibido nunca estará siendo aquello que esté percibiéndose como la identidad de algo.

Juande Puerta.

jueves, 9 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (16)

31- APARIENCIA DE SER. Identificación significa “ver y/o percibir existencia”. Identificación equivale a “ver” existencia con forma material, sensorial, de pensamientos, de sentimientos, de experiencias, de acontecimientos, de recuerdos, de deseos, de seres vivos, de objetos, de circunstancias, de todo tipo de avatares. La identificación crea percepción de existencia y/o de apariencia determinada de SER. “Existencia” sólo es un aspecto fugaz e ilusorio de SER-ninguna forma de existencia. La identificación de la consciencia genera la percepción de existencia, de ahí que des-identificación suponga des-percepción de existencia, por tanto, des-percepción de existencia de problemas, de conflictos, de emociones, de pasiones, de condiciones, de diferencias, de adversidades, de carencias, de necesidades, de juicios, de amenazas, de limitaciones, de rivalidades. Con independencia de la etiqueta asignada, simplemente toda forma de existencia, que pueda estar percibiéndose, siempre estará consistiendo en el Estar Siendo Universal de Nada determinado y/o de Nada con identidad propia. En función de la identificación, un individuo percibirá la existencia de un gran problema allí donde otro percibirá la existencia de una excelente oportunidad; sin embargo, en ambos  casos “sólo” estará tratándose de percepción. ¡Percibir existencia, no equivale a ser el perceptor, ni ser la percepción, ni ser lo percibido, sino a estar siendo también eso, pero sin necesidad de estar siendo algo! Consciencia identificada (mente), ¿percibes la existencia de algo siendo y/o aconteciendo de alguna manera, siendo por algún motivo, siendo para algún fin, etc.,? Date cuenta de que toda esa percepción está consistiendo en el resultado y/o el reflejo de la identificación con tu propia existencia. Consciencia identificada, date cuenta de que CUANDO NADA ES ALGO, ENTONCES LA PERCEPCIÓN DE TODO ALGO SIEMPRE ESTÁ SIENDO NADA. Consciencia identificada (mente), date cuenta de que “si es percibido como la existencia de algo”, entonces eso es ego, por tanto, eso es Nada (sólo ES…), pareciendo ser algo.  Consciencia, ¿crees, piensas, sientes, intuyes, experimentas…, es decir, percibes que existes? Luego he ahí que “la percepción” de tu existencia, y de todo cuanto parezca constituirla, consiste en el reflejo de la identificación contigo misma, y, consecuentemente en la “APARENTE SEPARACIÓN” del Estar Siendo-Nada la existencia de algo.   

32- PERCEPCIÓN DE CONSCIENCIA-1. Se dice que consciencia es sinónimo de información o datos; quizás sí, pero -añadiría-, debería aclararse que, en cualquier caso, por tratarse de “existencia de algo”, estaríamos refiriéndonos a percepción de  consciencia identificada. Cuando se habla de percepción, generalmente se entiende que estaría tratándose de la captación de información que se realiza a través de los sentidos corporales. Pero, igual que aquello que entendemos por “realidad” abarca mucho más que los aspectos físicos o materiales, tampoco la percepción de información y/o de consciencia puede limitarse al ámbito sensorial. Así como lo físico no puede separarse de lo mental, de lo emocional, de lo psicológico, de lo intelectual, de lo anímico, de lo intuitivo, etc., tampoco la percepción queda reservada a los canales sensoriales clásicos. ¡Pensamientos, emociones, sentimientos, sensaciones, presentimientos, intuiciones, pasiones, recuerdos, deseos, estados de ánimo, estado de salud, etc., son medios de PERCEPCIÓN CONSCIENCIAL tan normales como la vista, el gusto, el tacto, etc. Incluso los actos (por estar percibiéndose como la existencia de algo) están consistiendo en percepciones de información y/o de consciencia. “Por sus actos los conoceréis” fue escrito. Dicho esto, queda claro que la percepción de existencia -derivada de la identificación consciencial- también equivale a percepción de separación, y, por tanto, a percepción de algo ilusorio y/o de una realidad egoica, subjetiva, evolutiva, transitoria, perecedera, intrascendente, limitada, decadente, carente, sin sentido, incoherente, corrupta. ¿Acaso no es así como el ser humano percibe la línea cronológica de su existencia? La percepción de existencia es sinónimo de percepción de separación, de manera que -se acepte o no-, percibir existencia y percibir separación está siendo la misma percepción y/o la percepción de lo mismo. La percepción de existencia, originada por la identificación consciencial,  no puede disociarse de la percepción de separación (dualidad), por tanto, tampoco de los consiguientes efectos y/o manifestación de la información o datos correspondientes. Comenzando por la percepción de la existencia del propio perceptor, aquello que se perciba existiendo y/o siendo la existencia, el hacer  y/o el acontecer de algo, por fuerza estará percibiéndose identificado, separado, distinto y enfrentado al resto de lo percibido. Entre percepción de existencia, percepción de dualidad, percepción de separación, percepción identificada  y percepción de información  no hay diferencia. ¿De qué extraño misterio surge la percepción de la apariencia (pecado original bíblico) de todos los conflictos y experiencias posibles? En efecto de la percepción de existencia, es decir, al considerar que la existencia de algo consiste en el SER de alguna cosa.  (sigue)

Juande Puerta.

jueves, 2 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (15)

29- NO-DUALIDAD. No-dualidad no significa no-dos; no-dualidad equivale a no-uno, no-algo, no-existencia, no-determinismo…, por tanto, no-yo, no-tu, no-vida, no-muerte, no-mundo, no-universo. No-dualidad no puede conocerse, ni enseñarse, ni comprenderse, ni alcanzarse, ni experimentarse, ni estar siéndose. Sin haber uno, tampoco hay dos, ni hay la aparente multiplicidad que seguiría al haber de uno. La percepción de dualidad y de sus infinitas derivadas surge de la identificación con el uno mismo. No-dualidad significa no-creador y no-creación. No-dualidad significa no-estar siéndose. Para estar siéndose, se tiene que “ser” algo; sin embargo, lo único que está siendo toda percepción de existencia de algo, siempre consiste en la ausencia absoluta de cualquier posibilidad de ser algo (No-dualidad). ¡Paradójicamente, la percepción de existencia demuestra la absoluta vacuidad de la particularidad del perceptor y de lo percibido! Consciencia identificada, date cuenta de que “percibir existencia” no significa “Ser existencia”; date cuenta de que “Ser” equivale a la no-existencia de algo…, a la no-existencia de límites, de condiciones, de capacidades ni de atributos. Consciencia identificada, ¿comprendes mejor ahora que, comenzando por la percepción de tu propia existencia, y continuando por todo aquello que para ti consista en la existencia y/o en el acontecer de alguna cosa, ello sólo estará tratándose de la manifestación misma del Estar Siendo no-dual? Sin excepción, todo cuanto los seres humanos (percepción originada por la consciencia identificada o mente) podamos interpretar que, más allá de nuestra apariencia y cualidades, somos y/o que debemos ser, (amor, energía, consciencia, dios, plenitud, luz…) ello siempre estará consistiendo en NADA…, aunque supuestamente percibido, interpretado y experimentado como siendo la existencia y/o el ser de algo (ego). Consciencia identificada, date cuenta de que percibir la existencia de una piedra, un árbol, un animal, un ser humano, un planeta, una galaxia y/o cualquier circunstancia, acontecimiento, estado, etc., no significa que eso no exista; pero tampoco que la percepción de su existencia y/o de su acontecer deje de estar consistiendo en la demostración misma de que ninguna existencia esté siendo aquello que esté siendo percibido y de la manera que esté percibiéndose. He ahí que todo cuanto eres, percibes, experimentas,  valoras, sueñas…, es decir, todo cuanto consideras que está siendo la existencia de algo, siempre está consistiendo en SER NADA…, pero etiquetado como si consistiera en la existencia de algo.

30- EL DOLOR DEL DUELO. Consciencia identificada, date cuenta de que no necesitas continuar haciendo un duelo por tu nacimiento, pues nunca fuiste algo que naciera alguna vez; nunca fuiste algo que naciera en algún sitio, nunca fuiste algo que naciera por algún motivo y/o con alguna finalidad.¡Nunca tu vida será tu vida! El dolor del duelo evidencia el apego de la consciencia identificada a la percepción de dualidad y/o de existencia de algo. El dolor del duelo (físico, psicológico, emocional, anímico…) evidencia la identificación de la consciencia con la particularidad de su existencia, y, por tanto, con la separación (pérdida de unidad) que jamás se produjo. ¡Nunca hubo separación o pérdida de algo, porque tampoco nunca hubo ni habrá unidad de algo! El duelo no consiste únicamente en “estar generando” sentimientos de pena, tristeza, soledad y abatimiento; duelo también es sinónimo de ansia de experiencia de todo cuanto ayude a mantener oculta aquella identificación. ¿Comprendes mejor ahora que la identificación con la percepción de la existencia de tu particularidad sólo puede experimentarse limitada, condicionada y victimistamente? Únicamente siendo Nada-Uno (no-dualidad), se puede estar siendo todo a la vez, pues, percibiéndose como la existencia y/o como la identidad de algo, aún careciendo de límites, sólo puede estarse percibiendo limitadamente. ¡En el Estar Siendo Nada-algo, ya está todo alcanzado siempre; la percepción de carencias es un reflejo de la identificación con la percepción de existencia y/o de determinación! No pueden soltarse las creencias, los pensamientos, las emociones, las actitudes, las tendencias, las preferencias, las experiencias, las circunstancias, los recuerdos, los deseos y las esperanzas que estén caracterizando una forma de existencia determinada (un individuo), pues la identificación consciencial con esa forma de existencia será la que estará originando la percepción de existencia de todo ello. No puede soltarse aquello que está considerándose el ser de uno mismo y/o considerándose que es la existencia de algo, y además algo propio, porque tanto lo uno como lo otro estará consistiendo en el estar siendo de Nada. ¿Alguien puede soltarse de ser…, cuando ser consiste en no-ser algo? La “percepción de la existencia y/o del acontecer” de algo, no puede soltarse mientras la consciencia identificada con ello siga considerándose la existencia y/o el estar siendo de otro algo; sin embargo, precisamente porque LA PERCEPCIÓN DE LA EXISTENCIA DE ALGO NO SIGNIFICA ESTAR SIENDO ALGO, basta con asumir ésto, para que la ilusión de todo aquello pueda comenzar a desvanecerse, sin necesidad de que alguna cosa esté sucediendo jamás! Sufrir por algo, igual que sentirse feliz por algo…, deja de manifiesto lo que significa el apego de la consciencia a la percepción de la existencia y/o de separación. ¡Entre el soltar y el no-soltar no hay diferencia, pues más allá de la apariencia de existencia y de diferencia, todo únicamente estará consistiendo en Ser… sin más! 

Juande Puerta.

domingo, 26 de febrero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (14)

27- SUEÑOS Y REALIDAD. Acabo de escuchar, a la consciencia identificada (mente) con la existencia de un entrenador deportivo, declarar que “para que un sueño se cumpla, primero hay que soñarlo”. Efectivamente, en este ámbito, para que “algo determinado” se materialice (¿se CONVIERTA en realidad?), aparentemente antes hay que pensarlo, sentirlo, desearlo, proyectarlo, imaginarlo, animarlo, impulsarlo…, es decir, “soñarlo y/o percibirlo mentalmente”. Nada que objetar, sin embargo, quizás no debería olvidarse el hecho de que, por sublime y trascendental que pareciera el logro de cualquier meta soñada, ello -alcanzado o no- siempre continuaría consistiendo en un sueño alimentando el mundo del sueño de la existencia del soñador. ¿Deja de ser un sueño aquel sueño que “se hace” realidad…, y/o consiste la realidad en algo distinto a la materialización perceptiva de un sueño, de una ilusión, de una proyección mental? ¿Deja de ser agua el agua que se percibe siendo hielo? He ahí que, como si se tratara de cualquier tipo creación literaria, artística, industrial…, todo acontecimiento que se materializa en el ámbito del sueño generado por el fenómeno de la identificación consciencial (percepción de existencia y/o de determinación), nunca dejará de estar consistiendo en la realidad del sueño y/o de un sueño percibido, interpretado y etiquetado como “realidad”. ¡En el sueño de la percepción de existencia y/o de materialización,  la realidad no deja de estar siendo sueño! ¿Significa esto que el entrenador deportivo mencionado anteriormente debería renunciar al sueño de ganar el campeonato? Evidentemente que ni sí ni no, pues en ambos casos continuaría persistiendo la percepción del sueño de la existencia del autor de alguna voluntad. La consciencia del sueño no evita el sueño; sin embargo, puede aclarar que toda la aparente trascendencia, el aparente mérito, la aparente gloria, el aparente valor, el aparente poder, el aparente desastre, la aparente humillación, la aparente frustración…, jamás logrará traspasar los límites del sueño, y, por tanto, ayude a ver que (porque toda la percepción de realidad continuará siendo sueño) QUIZÁS EL FIN NO JUSTIFIQUE TANTO EL USO DE TODOS LOS MEDIOS. Más allá del fenómeno de la percepción, no hay soñador, ni lo soñado por un soñador, sino que, “por percibirse como la existencia de algo concreto, todo estará constituyendo el sueño mismo. He ahí que en el mundo de la percepción de existencia, la realidad no deja de estar consistiendo en la percepción del sueño. He ahí que cuando un sueño se hace realidad, la única realidad que se ha materializado ha consistido en el desarrollo del sueño. Sueño y realidad no son dos cosas distintas, sino la misma no-cosa percibida de distinta manera y/o percibida como si fuera la existencia de algo.   

28- SOLTAR. Continuamente escucho decir que -sin que importe el motivo- debemos “soltar” esto, lo otro y lo de más allá.  Pero, he ahí  que, como siempre que algo está siendo dado por existente, ello estará tratándose de una manifestación más del ego, es decir, otra creación ilusoria de la identificación de la consciencia con la percepción de existencia. Comenzando por la percepción de la existencia del supuesto soltador y continuando por la percepción de la existencia de aquello que dicho personaje necesitara y pudiera soltar, todo está siendo ego, es decir, pura fantasía. Puesto que -sin excepción- todo cuanto fuera percibido como existencia de algo determinado por parte de la consciencia identificada con la existencia del perceptor, ello siempre estaría consistiendo en ego, ¿cuál sería la identidad de ese individuo que debería soltar alguna cosa? Y, por lo mismo, ¿en qué consiste eso que alguien necesitaría y podría soltar? Y, también por la misma razón, ¿para qué, salvo para satisfacción egoica, la existencia de alguien necesitaría soltar la existencia de alguna otra cosa? ¡Consciencia identificada, date cuenta de que aunque estuvieras cien mil vidas intentando soltarte de algo ajeno al fenómeno de tu propia identificación, jamás podrías conseguirlo! ¿Qué puede soltarse cuando tanto el soltador (consciencia identificada o mente), como aquello que ese personaje considere que necesita soltar, sólo estará consistiendo en percepción de existencia? ¿Qué puede soltarse cuando más allá de la percepción egoica (percepción de existencia de algo) todo está consistiendo en NADA? No se trata de soltar algo; y tampoco se trata de soltarse de la percepción de la existencia del individuo que, por percibirse siendo alguien, también percibirá positivo soltarse de la existencia de algo negativo. ¿Qué hacer entonces? Aquello que más allá de los supuestos mentales siempre ha estado haciéndose: NADA. Cualquier intento por parte de alguien (consciencia identificada o mente) de hacer algo para conseguir otro algo, lo único que supondría sería el reforzamiento de la identificación con la existencia de ese hacedor y de la existencia de todo lo que estuviera percibiéndose como un hacer y/o como un acontecer. Paradójicamente, cualquier hacer para soltarse de algo y/o para alcanzar algo, lo que hace es dejar de manifiesto que todo está consistiendo en Nada-algo. He ahí que siendo NADA, sin dejar de NO-SER ALGO, siempre se está siendo todo a la vez, y que, por tanto, la percepción de la existencia de algo, únicamente está consistiendo en ESTAR SIENDO NADA. ¡Consciencia identificada, date cuenta de que tanto tu existencia, como todo -sin excepción- cuanto tú puedas percibir, pensar, sentir, hacer, imaginar, conocer, comprender, experimentar, aceptar, rechazar, amar, desear, sufrir, poseer…, siempre estará consistiendo en NADA-ALGO.

Juande Puerta.

martes, 21 de febrero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (13)

25- DUALIDAD Y SEPARACIÓN-3. Absolutamente todo cuanto vemos es nuestro propio reflejo, es decir, un reflejo de la inexistencia de nosotros y de todo lo que percibimos como si fuera la existencia de algo concreto. Absolutamente todo cuanto vemos es nuestro propio reflejo, de ahí que no podamos ser sólo aquello que percibimos con una forma determinada y/o con la apariencia de una existencia personal. Absolutamente todo cuanto vemos es nuestro propio reflejo, por tanto, la inexistencia de nosotros transformada en la percepción de nuestra existencia a través de la mente y/o de la consciencia identificada. La Consciencia de Ser (Estar Siendo y/o incesante Fluir universal de Nada-Uno), puesto que “no consiste en existencia de algo determinado”, tampoco debería poder percibirse ni experimentarse a sí misma; para percibirse y experimentarse conscientemente, la Consciencia de Ser precisaría desdoblarse y/o dualizarse, esto es, convertirse a la vez en la existencia del perceptor y la existencia de lo percibido, consecuentemente, he ahí que la percepción y la experimentación de existencia (estar siendo subjetivo, cambiante y transitorio de algo) evidencia que ello siempre estará consistiendo en un reflejo de la identificación de la consciencia consigo misma. Para percibirse y experimentarse a sí misma, la Consciencia de Ser necesita escindirse, identificarse y/o permanecer en estado de identificación. ¡Percibes y experimentas, luego estás consistiendo en un reflejo de la identificación de la  consciencia! ¿No sabes qué estás sembrando? Observa qué estás recogiendo. Consciencia identificada, tú te percibes siendo esto o lo otro, siendo de una manera o de la otra (más inteligente o más ignorante, más hábil o más torpe, más útil o menos útil, más amada o menos amada, más feliz o más infeliz, etc.,) sólo porque estás percibiéndote a ti misma consistiendo en “una” existencia…, y además una existencia diferenciada de la existencia del resto de tus percepciones; te percibes siendo una existencia distinta de la existencia de tus pensamientos, de tus sentimientos, de tus deseos, de tus miedos, de tus inquietudes, de tus circunstancias, de tus relaciones, de tus experiencias, de tu vida, de tu mundo, de tu universo…, esto es, como si algo de ello y tú fueran existencias distintas. Paradójicamente, he ahí que sólo siendo NADA-ALGO siempre estás siendo todas tus percepciones a la vez,  por tanto, ¿será ese el motivo por el que, simultáneamente, siempre estás percibiéndote en lucha contigo misma y con todo aquello que percibes como si no fueras tú misma? Consciencia identificada, date cuenta de que -sin excepción-, absolutamente “todo” cuanto consideras que estás viviéndolo tú, está consistiendo en la percepción originada por la identificación con la particularidad de tu existencia. Consciencia identificada, date cuenta de que todo cuanto “tú percibes” como que tú haces, tú dices, tú piensas, tú sientes, tú juzgas, tú valoras, tú vives, etc., está consistiendo en PERCEPCIÓN DE EXISTENCIA y/o de una manifestación escindida o egoísta, pero no por la naturaleza misma de aquello, sino por creer que tú estás siendo el sujeto perceptor, el sujeto autor, el sujeto destinatario y/o el sujeto protagonista de algo…, en lugar de TODO-NADA. 

26- DEJAR DE HACER. Todas las cosas se perciben existiendo interconectadas, no porque sean la existencia de cosas distintas, sino porque son la misma percepción de existencia de cosas. Paradójicamente, incluida la percepción de existencia, todo está consistiendo en la existencia de ninguna cosa. El fenómeno de la percepción de existencia de algo evidencia el estado de identificación de la consciencia perceptora. He ahí que NO HACER ALGO, no significa dejar de hacer algo (pensar, sentir, reaccionar, experimentar), sino darse cuenta de que más allá de la identificación con  la percepción determinada de la existencia de uno mismo, nunca nadie está haciendo alguna cosa. Toda percepción de estar siendo algo, de estar aconteciendo algo, de estar haciéndose algo, de estar experimentándose algo…, siempre consiste en Estar Siendo Nada de lo percibido. La ilusión es percepción; fuera de la percepción no hay ilusión. Consciencia identificada, comprende que NO HACER no significa dejar de hacer algo por parte de alguien -dejar de hacer estaría siendo una manera de que alguien estuviera haciendo el hacer de dejar de hacer-. No hacer significa darse cuenta de que ni tú, ni eso que tú percibes como la existencia de  algo distinto de ti, está consistiendo en alguna cosa fuera de la identificación con la percepción de existencia. Consciencia identificada, date cuenta que hacer o no hacer siempre únicamente está consistiendo en Ser, y que excepto Ser, nada más existe ni acontece ni está siendo; date cuenta de que aquello que “parecen percepciones”, está consistiendo en Ser… y sólo en Ser. Nunca fuiste autor de algo, por tanto, comprende que percibirte culpable o merecedor, feliz o desdichado, superior o inferior..., nunca te convertirá en algo distinto a todo el Estar Siendo Universal que se está siendo incluso cuando se está creyendo ser la existencia de una cosa o ser. He ahí que todo lo que crees que estás haciendo tú, no es nada más que el esfuerzo por mantener viva la apariencia de tu existencia personal.

Juande Puerta.

jueves, 16 de febrero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (12)

23- DUALIDAD Y SEPARACIÓN-1. Salvo en el universo de la percepción transitoria de existencia, creado a partir la identificación de la Consciencia de Ser (consciencia sin identidad o mente) consigo misma , ninguna existencia y/o acontecer está siendo bueno, malo ni de ninguna otra forma, porque, excepto en forma de percepción, de juicio y/o de especulación mental, TODO NADA-UNO es lo único que está existiendo siempre. Paradójicamente, el fenómeno de la identificación de la Consciencia consigo misma, no sólo origina la percepción consciencial de la existencia del UNO (yo soy); también se convierte en la fuente mental y permanentemente creadora del resto del universo perceptible (he ahí la divinidad que -siempre ahora- permanece creando la percepción de la existencia infinita del universo). ¡La percepción sensorial, anímica, psicológica, espiritual, etc., de dualidad y de infinitud nace de la percepción del uno mismo! La percepción de la apariencia de “dualidad y separación” surge al identificarse la Consciencia de Ser consigo misma, de manera que por un lado la Consciencia de Ser (carente de identidad) continúa consistiendo en una fuente creadora de absoluta indeterminación, mientras que por otro lado la consciencia identificada o mente no puede evitar percibirse, pensarse, sentirse, experimentarse, etc., siendo la existencia de “un” algo determinado, por tanto, de percibirse dividida y separada de Sí Misma y/o de su Esencia. No hay percepción de existencia (ego) que no esté siendo efecto del fenómeno de la identificación consciencial; pero tampoco hay identificación sin Consciencia, de ahí que toda percepción de existencia (ego) esté consistiendo en una consecuencia de la identificación consciencial. ¿Será la percepción de la existencia del bien y del mal el primer fruto (manzana prohibida) de la identificación de la Consciencia de Ser consigo misma? ¿Es posible una paradoja superior a la que supone que la Inexistencia absoluta de determinación, sin embargo, “a la vez”, pueda percibirse identificada con la determinación absoluta de su existencia, esto es, siendo “un” algo? Nada que, por parte de alguien y/o de la consciencia identificada (mente), esté siendo percibido como la existencia-acontecer de alguna cosa, consistirá jamás en algo distinto a una percepción consciencial egoica e ilusoria. Consciencia identificada, date cuenta de que la primera creencia y/o la creencia que está originando la particular historia de tu existencia particular es la creencia de la identificación con tu particularidad (tu yo). La historia de la percepción de tu existencia no es nada más que el efecto de la identificación con la percepción delimitada de ti misma. ¡Podría decirse que la mente humana es esclava y fanática de la creencia en sí misma! Por mucho que percibido desde el fenómeno de la identificación consciencial la percepción de la existencia de algo unas veces pueda parecer de una manera, y otras parecer lo contrario, “nada” está siendo pensando, hecho, experimentado, decidido, conocido, aprendido…, por alguien: simplemente todo consiste en el Estar Siendo y/o en el fluir universal de nada determinado (nada algo). He ahí que los seres humanos, en tanto que consistiendo en manifestación de consciencia identificada, no podremos cambiar las condiciones de la “percepción” de nuestra existencia mientras no cambie la consideración (consciencia) que tenemos a cerca de la existencia de nosotros mismos. 

24- DUALIDAD Y SEPARACIÓN-2. La identificación de la Consciencia consigo misma no puede alterar (salvo ilusoria y/o perceptivamente) la naturaleza esencial de la Consciencia de Ser y/o de la Consciencia carente de límites e identidad; sin embargo, la identificación origina el fenómeno ilusorio (sueño, maya, etc.,) de la percepción de existencia de “un aparente estar siendo algo” determinado, cambiante y múltiple. La identificación de la consciencia transforma en MENTE a la consciencia identificada. La identificación origina en la consciencia identificada (mente) percepción (sensorial, psicológica, emocional, anímica…) de existencia, de dualidad, de determinismo y de separación…, allí donde NADA (Consciencia de Ser) está siendo lo único. Dicho de otro modo, la identificación consciencial origina la “percepción mental” de la CONSCIENCIA DE SER (todo siendo nada algo) ilusoriamente convertida en la percepción de existencia de infinitas formas aparentemente distintas, cambiantes y separadas entre sí. ¡El sueño no consiste en lo soñado, en lo percibido, en lo vivido;  el sueño consiste en la identificación consciencial con la existencia de un soñador soñando y/o de que aquello que se percibe estuviera consistiendo en algo distinto al incesante fluir del Estar Siendo Universal de Nada! He ahí que a “Ser Nada” se le llama realidad, y también sueño, cuando se percibe y/o identifica siendo la apariencia de algo. Así como la inexistencia absoluta de algo (Consciencia de Ser) no puede estar dividida en partes, la existencia, es decir, la percepción surgida tras la identificación de la consciencia, tampoco puede dejar de ser toda la misma. Estando consistiendo en Consciencia de Ser, “no hay percepción” posible y tampoco juicios, límites ni división; sin embargo, paradójicamente, considerándonos mente y/o consciencia identificada, todo consiste en percepción de la misma existencia (ego), aunque percibiéndose también absolutamente fragmentada y diversa. Igual que -por mucho que las apariencias muestren lo contrario-, no es posible ser una parte de la Consciencia de Ser (inexistencia de algo), tampoco se puede ser una parte de la consciencia identificada y/o de la percepción de existencia, pues la segunda únicamente consiste en una percepción egoica de la primera. Consciencia identificada, ¿comprendes mejor ahora el motivo de la incesante pugna y/o contradicción que percibes y experimentas en absolutamente todas tus percepciones de existencia, esto es, en la percepción mental (ego) de tu existencia? En efecto, comenzando por ti misma, todo cuanto percibes y experimentas existiendo, consiste en no-existencia.

Juande Puerta.

domingo, 12 de febrero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (11)

21- YO, EN LATÍN-5. Consciencia identificada, date cuenta de que todo cuanto piensas de ti y del resto de la existencia, todo cuanto sientes de ti y del resto de la existencia, todo cuanto haces con respecto a ti y al resto de la existencia, etc., siempre está originado por la percepción que tienes de ti (siendo existencia), y además separada del resto de la existencia. ¡Paradójicamente, de la percepción de tu existencia sólo puedes conocer que consiste en la Inexistencia de ti y de todo cuanto tú puedas percibir como la existencia de algo! Tú te percibes siendo más inteligente o más ignorante, más hábil o más torpe, más útil o menos útil, más amado o menos amado, más feliz o más infeliz, etc., sólo porque estás percibiéndote a ti consistiendo en una existencia separada del resto de la existencia, y estás percibiendo la existencia como algo distinto a la Inexistencia de cualquier particularidad. Desde el fenómeno de la identificación de la consciencia con su existencia (yo, en latín) todo se percibe siendo algo aparentemente diferente del resto, sin embargo, todo está consistiendo en LA MISMA percepción ilusoria y/o la misma percepción de Inexistencia convertida en existencia y/o convertida en apariencia de ser algo. Pese a la trascendencia que solemos  atribuirle, ¿en qué consisten los recuerdos del pasado, las experiencias del presente y las esperanzas del futuro, sino en la  percepción de imágenes mentales, es decir, en percepciones unidas y/o asociadas a la “percepción de la imagen” de la existencia de nuestra supuesta identidad personal? Consciencia identificada, date cuenta de que la creencia (percepción ilusoria) de que  puede perderse el tiempo (o cualquier otra cosa) no sólo demuestra tu identificación con la existencia del tiempo, sino también con la existencia de aquel individuo que, por percibirse y/o considerarse alguien viviendo en el tiempo, no podrá evitar pensar, sentir, reaccionar…, como si algo, que no consistiera en “percepción  de existencia” (yo, en latín), pudiera ganarse o perderse. Nada  se pierde y nada se gana, pues todo consiste en el continuo ESTAR SIENDO  UNIVERSAL DE NADA DETERMINADO. El ego (la identificación de la consciencia con la percepción de existencia) no puede soltarse, porque el ego consiste en creerse la existencia del personaje que tiene que soltarse del ego.  

22- FIGURAS METAFÓRICAS. Date cuenta de que tú no estás siendo consciente de ti y de todo cuanto tú consideras que está siendo la existencia de tu vida y de tu mundo; date cuenta de que tú no estás siendo consciente de ser algo; date cuenta de que estás siendo consciencia de ser…, identificada. ¿Consistirá el inconsciente en todos aquellos contenidos ilusorios que conforman y configuran la identificación con la percepción de existencia? El personaje humano se percibe siendo existencia de sí mismo, precisamente porque está consistiendo en la percepción de un reflejo de la identificación consciencial. El fenómeno del ego (percepción de existencia con identidad y/o identificada) consiste en la adulteración de percibirse siendo la existencia de “un ser y/o de un estar siendo” determinado, como si ello consistiera en algo distinto consciencia ilimitada e indeterminada. ¿Comprendes mejor ahora la razón de todas tus sinrazones y el sentido de tu sinsentido? Nunca hubo un padre creador, nunca hubo un hijo creado, nunca hubo una creación universal: todo consiste en el incesante fluir de Nada-UNO y/o de CONSCIENCIA SIN IDENTIDAD. ¿Consistirá la figura metafórica del diablo bíblico (el bien y el mal) en el fenómeno del ego, esto es, en el fenómeno de la percepción de existencia de algo distinto a la Inexistencia de un algo determinado? ¿Consistirá la metafórica expulsión bíblica del Paraíso en el fenómeno de la identificación con la percepción de existencia, y, por tanto, de dualidad y separación? He ahí que, por estar siendo “nada determinado” (consciencia de ser), intuyes la presencia de la divinidad, mientras que -a la vez- por estar considerándote la existencia de algo determinado (consciencia identificada), también sientes culpa, miedo, carencia, deseo y soledad. Consciencia identificada, confía en el Estar Siendo Universal, pues, por encima de la apariencia de tus percepciones, es lo único que siempre, y sin excepción, está siendo todo cuanto a ti te parece ser la existencia de algo y/o ser alguna existencia distinta a la tuya. Date cuenta de que los sentimientos de tu felicidad, de tu sufrimiento, de tu soledad, de tus ilusiones y de tus frustraciones…, desde siempre están surgiendo de la identificación con la percepción tu individualidad: tus pensamientos, emociones, reacciones, actos, actitudes y vivencias -todo cuanto conforma la percepción de tu existencia- son los frutos perecederos de aquello que estás considerándote. ¡Eso percibes, porque, sin darte cuenta de ello (inconscientemente), eso te consideras y/o con eso estás identificada! Crees que morirás, porque crees que eres eso que ha nacido, y crees que eres eso que ha nacido, porque crees que eres “un algo único” que puede nacer, vivir, morir..., y volver a nacer, vivir y morir cuantas veces sean necesarias... por algún motivo distinto a tu percepción egoica. 

Juande Puerta.