viernes, 26 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (36)

71- DEJAR DE SUFRIR. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin que ello suponga dejar de ser el personaje que sufre. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin tener que renunciar a ser aquello que, por creer que está siendo la existencia particular de alguien, también está originando la percepción de la existencia del sufrimiento. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin tener que asumir que su existencia, y la existencia del sufrimiento que quiere dejar de sentir, están conformando la misma ilusión. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin dejar de verse siendo un ser humano. Argumentando que ello forma parte ineludible de la condición humana, el ser humano vive justificando el victimismo de todas sus actitudes, el victimismo de todos sus comportamientos y el victimismo de todas sus esperanzas,  también con la  victimista excusa de que está persiguiendo el amor y la felicidad (efectos colaterales), como si la persecución del amor y de la felicidad, que desea sentir, no estuviera constituyendo también la principal causa del desamor y de la infelicidad que quiere evitar…, a la vez que la justificación del victimismo (profundo sentimiento de carencia e intrascendencia) que supone el fenómeno de la identificación con la percepción de su propia existencia. Utilizar el fin (búsqueda de la felicidad…) para justificar los medios (véanse las noticias diarias) nunca servirá para que la falacia de la existencia humana deje de consistir en la falacia de la existencia humana. El ser humano vive peleando, luchando, guerreando…, en pos de la paz y de la libertad, como si la falta de paz y de libertad que experimenta  no fueran el fruto de la creencia -absolutamente irrenunciable- que tiene asumida con respecto a la particularidad de su existencia, es decir, como si la causa de aquello que busca y la causa de aquello que quiere eludir dependiera de algo distinto a la creencia en sí mismo. Tú, es decir, creer que tú eres tú, es la cárcel (sin puertas ni paredes) en la que te sientes atrapado y prisionero; tú, es decir, creer que tú eres tú, también es la libertad que necesita armas para conquistarse y protegerse. Tú, es decir, creer que tú eres tú, está siendo la causa de todo aquello que tú creas que es algo y que es de alguna manera de ser algo. He ahí que, cambiar aquello que está creando la identificación de la consciencia con la existencia del personaje que pretendiera cambiar algo, nunca precisó de religiones, filosofías, dioses, maestros, lugares sagrados, ni prácticas especiales.  

72- YO, YO, YO…, Y TAMBIÉN YO. El ser humano (consciencia identificada), por creer que es algo, también creerá que siempre estará siendo de alguna manera, por algún motivo, para algún propósito, etc., etc., etc. El ser humano, por creer que es algo, también creerá que todo es “otro” algo distinto. Todas las sociedades humanas, con sus instituciones, gobiernos, políticas, economías, culturas, ideologías, religiones, etc., están construidas sobre esa falacia y giran alrededor de esa falacia. Quizás debería reconocerse que los personajes de una historia ilusoria son ilusorios también. Nada es algo ni es de ninguna manera; sin embargo, precisamente por ese motivo, en la ilusión de suponerse “ser la existencia de alguien” puede elegirse vivir como si se estuviera siendo  el  personaje que está creyendo ser algo obligado a vivir de alguna manera. Nada hay ni acontece, por tanto, he ahí que la existencia de todo aquello que parezca estar siendo percibido, protagonizado, experimentado por alguien, como si ello estuviera siendo la existencia y/o el acontecer de algo, siempre estará consistiendo en Nada. Comenzando por la percepción de la existencia del uno mismo, “Estar Siendo Nada” será lo único que siempre estará percibiéndose. Si en el juego de la percepción de existencia fallara algo, el error no estaría en aquello que estuviera viéndose, sino en la interpretación (consciencia) de que alguien estuviera viendo algo. El engaño de la percepción  no está en aquello que se percibe, sino en creer que alguien está percibiendo algo que consista en la existencia de alguna cosa determinada, y, por tanto, alguna cosa distinta al sí mismo absolutamente indeterminado (Nada-Uno). Todo está siendo; pero sin que ello suponga estar siendo aquello que pudiera percibirse desde fuera del Estar Siendo y/o consistiendo en algo distinto a SER. Paradójicamente, en el juego de la identificación consciencial con la percepción de existencia, el personaje que vive jugando a preguntarse quién soy YO, de dónde vengo YO, a dónde voy YO, para qué estoy aquí YO, etc., etc., es el mismo que vive dando por absolutamente incuestionable que él es aquello que está preguntándose así mismo por la existencia de sí mismo, y también el mismo que vive comportándose como si todas esas incógnitas trascendentales ya estuvieran resueltas. Yo, es la pregunta, y yo, es la respuesta. Paradójicamente, si algo demostrara la existencia de las religiones y de las iglesias, ello sería la inexistencia de un dios; si la existencia del ser humano y de un dios no fuera una creencia, entonces  la existencia de las religiones y de las iglesias no sería necesaria. He ahí que las creencias humanas persisten mientras persiste la creencia que el ser humano (consciencia identificada) tiene respecto a sí mismo.

Juande Puerta.

domingo, 21 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (35)

69- SER UNO. Más allá de la percepción egoica y/o de la percepción de la apariencia de existencia, todo está siendo hecho y/o aconteciendo sin necesidad de la existencia de un hacedor y/o de una causa; todo está siendo hecho y/o aconteciendo sin necesidad de que la percepción de ello esté significando que algo esté siendo hecho ni aconteciendo. Tomarse la vida como algo personal puede parecer lógico y razonable; pero sólo cuando el supuesto protagonista de ello estuviera considerándose a sí mismo la existencia de algo distinto y separado del fluir absolutamente indeterminado de la vida misma. Tanto la percepción de la existencia del hacedor, como la percepción de la existencia de lo acontecido y/o lo experimentado por éste, no son nada más que una apariencia efímera e intrascendente del estar siendo universal. ¡Todo es uno, pero sólo cuando ser uno consista en no estar siendo algo; comprende eso y todas las preguntas sobre ti y sobre tu existencia quedarán respondidas al instante! Nada está separado del resto, porque fuera de esa manera egocéntrica de percibir, nada está siendo la existencia de alguna cosa. Nada puede hacerse, pensarse, experimentarse, acontecer, existir, etc., que ello no esté consistiendo en Estar Siendo nada-algo determinado; nada está unido ni separado, porque salvo percibido egoica e ilusoriamente, nada está siendo algo distinto a SER. Cuando estamos refiriéndonos a la esencia que trasciende todas las posibilidades de existencia, SER, no debería seguir traduciéndose e interpretándose como ser-uno y/o como ser-un algo. ¡No hay círculo del que salir; nunca lo ha habido y nunca lo habrá! SER, ni tan siquiera consiste en lo contrario de ser un ser y/o de ser la existencia de algo. SER, no puede definirse, no puede compararse, no puede controlarse, no puede gobernarse, no puede institucionalizarse, no puede mejorarse, no puede evolucionar, no puede dogmatizarse, no puede moralizarse, no puede materializarse ni espiritualizarse. SER, no puede pensarse ni sentirse, no puede tener consciencia ni experimentarse, no puede nacer ni morir. SER, no consiste en ser algo y tampoco en lo opuesto a ser algo. He ahí que SER UNO MISMO, nunca estuvo refiriéndose a ser alguien, ni a nada de cuanto pudiera derivarse de esa ridícula, trágica, lucrativa y victimista interpretación; pero tampoco de ninguna otra.  

70- ¿VES COMO YO TENÍA RAZÓN? Consciencia, date cuenta de que permanecer identificada con la posibilidad de ser la existencia de alguien, permanecer encarnando la posibilidad de ser la existencia de la identidad de alguien, y/o permanecer considerándose la existencia de “un” ser, por tratarse ello de la existencia de algo determinado, limitado, condicionado, diferenciado, escindido, etc., no sólo supondría que ese personaje pudiera percibirse y considerarse una víctima de la existencia, sino que, además, encontraría razonable convertir cualquier aspecto de la particularidad de su existencia en un victimario perfecto. ¿Ves como yo tenía razón? ¿Ves como estaba justificado todo cuanto yo he hecho, pensado, sentido, deseado, intuido, perseguido, creado? ¿Ves como…? -resume la vida del personaje que, por estar creyéndose la existencia consciente de un yo (ser alguien), no puede evitar la consciencia de sentirse víctima de su propia condición existencial. Lo curioso es que ese personaje -víctima de sí mismo y/o de la consciencia de su existencia- tiene “razón” en todo cuanto dice, piensa, hace, etc., pero sólo en el supuesto imaginario de la razón de que él estuviera siendo él, en lugar de SER el Estar Siendo de nada determinado. ¡El fabuloso mundo de la razón! La historia de la fábula humana demuestra que el victimismo -fruto de considerarse la existencia consciente de “un” ser, en lugar del estar siendo la manifestación de SER- abarca todas las actitudes y los comportamientos imaginariamente posibles entre los extremos del pobre de mi y del verdugo más violento y cruel. Ser, abarca todas las posibilidades de existencia; pero sin que ello suponga ser ninguna de ellas; sin que ello suponga ser un ser ni nada de todo cuanto surge de ese supuesto. Ser, no consiste en ser algo y/o en ser un ser; SER, es lo único que está siendo todo cuanto parezca estar siendo algo. También podría decirse que todo está siendo uno; pero siempre que ser uno no fuera eso que la mente humana y/o la consciencia identificada con la forma de ser humana entiende por ser uno.

Juande Puerta.

jueves, 18 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (34)

67- REYES DE LA CREACIÓN. Al margen de cualquier otra consideración, siempre fuiste Nada, siempre estás siendo Nada y siempre continuarás siendo Nada. ¡Nada eres desde siempre y Nada seguirás siendo por siempre! ¿A qué temes entonces? ¿Qué buscas entonces? ¿Qué deseas y/o esperas que suceda alguna vez entonces? ¿Para qué meditas? ¿Qué quieres mejorar? ¿A quién le diriges tus oraciones? ¿Todavía piensas que eres ese alguien que fuera de aquí será juzgado por alguna cosa? He ahí que todo cuanto tú consideres tuyo y/o relacionado contigo, sólo está consistiendo en el efecto de la creencia de que tú eres la existencia de algo distinto a Ser-Nada; he ahí de qué manera la percepción de ser-uno se convierte en la fuente de todas las percepciones de dualidad, identidad, diferencia, separación, carencia, rivalidad, etc., etc. ¡La percepción de existencia es una forma de percibir Ser-Nada, siendo la forma y/o la apariencia de lo percibido! Los seres humanos (consciencia identificada con la percepción de existencia determinada y propia) existimos en el ámbito ilusorio donde es posible afirmar abiertamente que “nada ES aquello que parece ser…, ni de la manera que aparenta ser aquello….”, a la vez que estamos, viviendo, pensando, actuando, organizando, controlando, reaccionando, experimentando, educando, etc., como si -comenzando por la percepción de nosotros mismos- todo estuviera siendo exactamente eso que a cada uno de nosotros nos parece que está siendo y de la forma que está pareciéndonos que es. ¿Seres inteligentes y racionales…, reyes de la creación divina? Por los frutos puede conocerse aquello que se sembró... aunque luego no quiera reconocerse. 

68- DENTRO Y FUERA DEL SUEÑO. He ahí que la razón de no verse, no creerse, no sentirse, etc., nunca suficientemente satisfecho, valorado, comprendido, amado, respetado, etc., jamás será por Estar Siendo Nada-Uno, sino por estar percibiéndose y/o considerándose la existencia de algo y/o de alguien particular. Paradójicamente, la identificación con la percepción de la existencia de "UNO" (principio esencial de la dualidad) también origina la percepción de todas las limitaciones y condiciones imaginables. Fuera del sueño (percepción ilusoria) de ser visto siendo la existencia de alguien, no hay diferencia entre ser visto siendo la existencia de alguien generoso o ser visto siendo la existencia de alguien egoísta, no hay diferencia entre ser visto siendo la existencia de alguien bueno o de ser visto siendo la existencia de alguien malo, no hay diferencia entre ser visto siendo la existencia de alguien feliz o ser visto siendo la existencia de alguien desdichado, etc., pues, fuera del sueño de percibirse siendo la existencia de alguien, nadie está siendo la existencia de alguien ni está siendo de ninguna manera. Fuera del sueño de la percepción dualista, egocéntrica y/o del ser-uno, nada está siendo algo ni alguien. Sin embargo, dentro del sueño (percepción ilusoria) de ser la existencia de alguien, todos los personajes de esa fábula estaremos siendo, a la vez, de todas las maneras  posibles de imaginar. Buenos o malos, mejores o peores, culpables o inocentes, felices o infelices, afortunados o desafortunados, sanos o enfermos, etc., sólo es posible dentro del sueño de percibirse siendo la existencia de alguien. He ahí el motivo (creerte existencia de algo particular) por el que, dentro del sueño de percibirse siendo la existencia de alguien (por tanto, simultáneamente de todas las maneras humanas posibles) incluso puede resultar aconsejable que de vez en cuando -siempre que te apetezca-, te des permiso para manifestarte como si también fueras un poco egoísta, un poco malvado, un poco desvergonzado, un poco imperfecto, un poco ilusorio e intrascendente. La existencia es una percepción ilusoria de NADA, es decir, Nada, ilusoriamente percibido como la existencia de algo. Consciencia, date cuenta de que dentro del sueño y fuera del sueño continúa siendo la misma percepción ilusoria; date cuenta de que no existe la existencia de un sueño y, por tanto, de que no hay la existencia de dentro ni de fuera de un sueño; date cuenta de que todo cuanto pueda percibirse siendo algo -con independencia del nombre que se le asigne- siempre estará consistiendo en el Estar Siendo único de Nada-algo.

Juande Puerta.

domingo, 14 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (33)

65- CREER EN TI. No hay la existencia de una verdad que descubrir, ni hay la existencia de aquel individuo que pueda descubrir la existencia de una verdad. Nada es verdad, nada es mentira y tampoco nada es una verdad relativa. Por mucho que, creer que tú eres tú, conlleve asociada la consecuencia (castigo y/o expiación religiosos) de percibir que todo “es” algo, “es” por algo, “es” para algo, “es” de alguna manera, “es” aquí y ahora, etc., etc., etc., simplemente nada es algo distinto a Estar Siendo Nada. Por mucho que creer que tú eres el perceptor de la percepción de tu existencia, y también el perceptor de todo cuanto creer en la percepción de tu existencia obliga a percibir siendo otras existencias, nada fue, nada es y nada será aquello que pueda creerse que está siendo la existencia de algo. Por mucho que la civilización esté construida sobre las arenas movedizas de la creencia en la existencia de “un” algo, ese algo nunca estará siendo eso ni ninguna otra cosa. Date cuenta de que creer en la percepción de tu existencia está sirviendo para justificar la creencia en la existencia del resto de tus percepciones, a pesar de que tu existencia quede reducida a luchar para cambiar  -comenzando por la percepción de ti mismo- todo cuanto crees que estás percibiendo. ¡Nada está siendo el ser de algo; todo está siendo sin necesidad de ser algo ni de estar siendo hecho por alguien! Date cuenta de que las montañas, que un grano de FE puede mover de un lado a otro, no son las montañas que, desde la percepción de ti, tú percibes como si fueran montañas. Date cuenta de que la FE mencionada no consiste en el poder de mover las montañas que, desde la creencia en la vista de tu existencia, ves existiendo ante ti, sino en dejar de verlas siendo montañas. ¿Crees que podrás dejar de ver la existencia de algo de lo que crees que ves siendo la existencia de lo que crees que estás viendo, sin dejar primero de verte a ti siendo la existencia de ti? He ahí que ver con forma de existencia no es nada más que una forma de ver la inexistencia de todo cuanto pueda creerse que está siendo percibido por la forma de existencia de alguien.  

66- APROPIACIÓN. Tú no eres tú, por tanto, he ahí que fuera de la ilusión que supone la creencia en ti, nada haces tú, nada está sucediéndote a ti, nada ocurre por ti ni para ti…, y tampoco nada te pertenece. He ahí que las preguntas de quién soy, para qué estoy aquí, de dónde vengo, a dónde voy, etc., sólo surgen para justificar la identificación con la aparente existencia de alguien (yo existo, luego…). Nacer, hacer, experimentar, evolucionar, morir…, sólo son etiquetas de humo. Todo cuanto tú crees que haces tú, que te sucede a ti y/o que tiene alguna relación contigo, sólo está consistiendo en la consecuencia natural de la percepción de que tú eres tú y/o de que tú eres la existencia de algo. Consciencia identificada, date cuenta de que todo aquello que consideras que constituye y configura “la particularidad de tu existencia”, está basándose en la defensa de la creencia de que tú eres tú, por tanto, que únicamente puede estar discurriendo dentro de esa fabulación, es decir, dando forma y apariencia de autenticidad a eso mismo que, a la vez, reconoces desconocer qué es, por qué es, para qué es, etc. He ahí que el miedo a la esclavitud es el mismo miedo que el miedo a la libertad, he ahí que el miedo a la muerte es el mismo miedo que el miedo a la vida, he ahí que el miedo al sufrimiento es el mismo miedo que el miedo a la felicidad; he ahí que en todos los casos estará tratándose de la percepción de nadie con respecto a nada. He ahí que fuera del universo ilusorio de la percepción egocéntrica y/o dualista (el universo del todo-uno y/o de todo-algo) no hay diferencia entre la alegría y el llanto, entre el amor y el egoísmo, entre la calma y la ansiedad, entre la inocencia y la culpabilidad, entre la paz y la guerra, entre la vida y la muerte…, pues todas las opciones necesitan por igual de la existencia del personaje que perciba la existencia de eso para justificar la suya propia. Porque “nada es algo”, la consciencia identificada con la percepción de su existencia individualizada no puede evitar “apropiarse y/o hacer suyo” todo cuanto, desde la ficción de su particularidad, percibe e identifica siendo algo distinto a Nada. Nada está siendo algo distinto a estar siendo nada determinado (nada-uno), de ahí que, precisamente por estar siendo nada, todo pueda percibirse pareciendo ser la existencia y/o el acontecer de algo para alguien. He ahí que, trascendida la forma de percepción egocéntrica (a través de la mirada de una supuesta identidad personal) nada está siendo bueno ni malo, mejor ni peor, acertado ni erróneo; simplemente nada está siendo algo/alguien, nada está siendo por algo/alguien, nada está siendo para algo/alguien,… nada está siendo algo distinto a no estar siendo algo que pueda ser percibido por alguien.

Juande Puerta.

martes, 9 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (32)

63- LA FELICIDAD DE NADIE. Paradójicamente, los seres humanos (personajes ilusorios protagonistas de la fábula de nuestra propia existencia) vivimos utilizando los supuestos grades valores de la humanidad (amor, paz, felicidad, libertad, solidaridad…) como la excusa perfecta para justificar las actitudes y los comportamientos que estarían en el polo opuesto. Parece que todas las actividades humanas se vuelven comprensibles y razonables cuando la causa de ello consiste en la persecución de “cosas” como la felicidad, el progreso, etc. Sin embargo, la felicidad que busca el ser humano es tan ilusoria como el ser humano que la busca y como todo aquello que cree que puede proporcionársela. ¡Si es algo (uno), entonces sólo podrá tratarse de algo ilusorio! ¿No será que la existencia de los grandes valores u objetivos de la humanidad -como la felicidad- sólo estén consistiendo en la excusa que utiliza el ser humano para ocultar la evidencia de que su existencia únicamente consista en el guión de una fábula? ¿Tantas universidades, tantas instituciones mundiales, tantos sabios del conocimiento, tantos recursos invertidos y tantas barbaridades justificadas…, para que todo siga como siempre, y la búsqueda de “la felicidad de nadie” continúe siendo el motor de nuestra historia? Si existe y/o acontece, siendo algo para alguien, entonces sólo puede tratarse de una existencia ilusoria. Nada ES algo, de ahí que la existencia de todo algo sólo sea posible percibida ilusoriamente. ¡Todo aquello que sea buscado por alguien, y también todo alguien que esté buscando algo, estará consistiendo en una simple falacia! ¿Qué felicidad podría superar a aquella que nadie necesitara sentir…, y mucho menos que sentirla dependiera de que algo pudiera proporcionársela? ¿Qué sentimiento de felicidad es aquel que está sujeto a la satisfacción de la ilusión de la existencia personal? Creerse uno (yo existo), es la fuente de todo lo que ello obliga a inventarse para seguir creyéndose uno. He ahí que todo aquello que el ser humano cree que busca, necesita, merece, protagoniza, etc., no consiste en algo diferente a aquello que le mantenga dormido, ciego, loco, inconsciente, es decir, identificado con la falacia de su existencia particular. Observando el discurrir de la fábula del día a día humano, es fácil darse cuenta de que dentro de esa narración nadie está buscando despertar, ni progresar, ni mejorar, ni conocerse; la única manera de continuar siendo la existencia de “un ser” es dentro de ese cuento y/o formando parte de esa ilusión. 

64- NADA-ESO. Por tratarse todas las formas posibles de existencia en simples percepciones ilusorias y/o de apariencia, fuera de ese espejismo nada de todo cuanto los seres humanos venimos asumiendo como nuestros pensamientos, emociones, actos, voluntades, esfuerzos, sacrificios, experiencias, etc., tendrá jamás el objetivo ni el premio de convertirnos en seres mejores. Con absoluta independencia del juicio que pueda emitirse al respecto, la única razón de todo ello siempre estará consistiendo en la ilusoria andadura del camino que conduce a seguir percibiendo que “somos” el personaje hacedor, experimentador, y protagonista de algo. ¡Nada es algo, de ahí que todo aquello que se juzgue siendo de una manera y/o  siendo de la opuesta, siempre  estará constituyendo la misma ilusión! La ilusión no puede transformarse en algo distinto a ilusión, porque ni la ilusión es ilusión. Nada está siendo algo distinto al Estar Siendo y/o al estar aconteciendo de nada-algo. Toda percepción de ser existencia de algo consiste en estar siendo nada que esté siendo percibido. Comenzando por el perceptor de algo, todo cuanto pueda percibirse consistirá en Nada-Eso ni ninguna otra cosa. Fuera del sueño de la existencia de algo, nada ni nadie es mejor ni peor que otro algo y/o que otro alguien, pues, más allá del sueño, que supone la percepción de la existencia de algo, nada existe siendo la existencia de algo ni siendo la existencia de alguien. Tú no eres tú, por tanto, he ahí que tus alegrías, tus sufrimientos, tus esperanzas, tus problemas, tus triunfos, tus enfermedades, etc., tampoco son eso ni es algo tuyo fuera de la ilusión de que tú eres la existencia de “un ser” especial. Fuera de la ilusión de la percepción egoica, nada está pasando, que ello no consista en que parezca que está pasando algo y que eso está pasándole a alguien. 

Juande Puerta.

viernes, 5 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (31)

61- CREENCIAS DESTRUCTIVAS. Nada es eso que se percibe siendo algo (uno), sino el estar siendo de nada-algo. No dualidad significa No-Uno, es decir, ni esto ni aquello ni ninguna otra cosa (Neti, neti). Nada está siendo alguien, y tampoco está siendo algo que ese alguien pudiera percibir, creer, crear, pensar, imaginar, experimentar, etc., que estuviera siendo “un” algo. No-dualidad (no-uno) significa no-pecado original, no-necesidad de expiación, no-necesidad de salvación, no-necesidad de algo. Por mucho que percibido egoica y/o egocéntricamente, todo aparente ser algo determinado, condicionado, intencionado, trascendente, etc., fuera de esa manera de percepción absolutamente innecesaria y prescindible, nada está siendo “un” algo. Paradójicamente, la identificación con “uno” equivale a ilusión y determinismo casi ilimitados. Nada es algo, ni es por algo, ni es para algo. La ilusión del uno es la fuente de todas las percepciones de dualidad y de separación. Todo “ser-un algo” estará siendo creencia…, y todas las creencias estarán siendo creencias deterministas. Las creencias deterministas están determinando y condicionando por completo las economías, las ideologías, las culturas, la educación, la justicia, el tiempo y el espacio, las actividades humanas y hasta los sentimientos y las emociones. Las creencias deterministas llevan miles de años esclavizando a los seres humanos y empujándonos a actitudes y comportamientos propios de animales destructivos. Igual que el capitalismo, para crear riqueza, necesita imperiosamente que no dejen de haber muchos pobres y mucha pobreza (¿para eso son las crisis?), así también la mayor parte de las religiones, para que la gente busque un poco de paz, perdón y resignación, precisan que predomine el sufrimiento. Por creerse “uno” el ser humano vive buscando la felicidad y todo aquello que, creerse uno, estará haciéndole creer que necesita encontrar. Las economías basadas en la producción de bienes pueden llegar a destruir el planeta, pero nunca podrán satisfacer la ansiedad humana de amor y de felicidad, originada por la creencia determinista a cerca del uno mismo.  

62- APARIENCIA DE SER UN SER. Mientras que el incesante fluir indeterminado de la vida no deja de demostrar que “nada es algo ni permanece siendo algo”, el ser humano insiste e insiste en engrandecer y encumbrar la percepción de su aparente ser particular, su aparente ser un yo, su aparente ser un sí mismo, su aparente ser “un” algo único y diferenciado; su aparente, estúpido y trágico ser un hijo predilecto. A pesar de las lecciones magistrales, que continuamente está brindando el estudio de la historia, del presente e incluso del futuro más próximo, las mentes humanas (consciencia identificada) insisten en seguir defendiendo -hasta las últimas consecuencias-, la autenticidad de aquello que, paradójicamente, constituye la causa principal de todos los conflictos que, a su vez, pretenden evitar: su percepción de la existencia dividida en “ser” particularidades y/o “ser” individualidades separadas (SER UN SER). He ahí que la percepción egocéntrica o dualista (aparentemente fragmentada en partes diferenciadas) de la existencia, NO ES NADA MÁS QUE UNA FANTASÍA. Por tanto, he ahí que la identificación con la percepción sensorial, racional, psicológica, emocional, etc., del “uno”, del yo soy yo y tu eres tú, del yo soy yo y el mundo es el mundo, del yo soy yo y la vida es la vida…, no está obedeciendo a ningún ordenamiento supremo, divino ni trascendente. ¡Nada divide, separa y origina más conflictos que la identificación con la ilusión de la existencia del ser-uno! La inmensa mayoría (si no todas) las filosofías, las ideologías, las religiones, las economías, las políticas, las enseñanzas, las éticas, las morales, las culturas, los sistemas de gobierno y judiciales, las actividades, y, en general las voluntades humanas, están basadas en una falacia descomunal: la mentira de la existencia determinada del ser humano. Por lamentable que resulte tener que admitirlo, lo cierto es que ninguna ideología política ni ninguna otra organización social, cultural, filosófica, religiosa, etc., busca salir del error; en lugar de eso, todas se dedican a administrar su manera de percibir ese engaño y también las consecuencias que genera ese engaño: todas se dedican a potenciar la ilusión del yo soy un yo. 

Juande Puerta.

lunes, 1 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (30)

59- TÚ NO ERES TÚ. “Nada puede herirte a no ser que le confieras ese poder.” (UCDM Cap. 20)  Nada puede herirte a no ser que tú te consideres alguien y, consecuentemente, por percibirte siendo alguien también estés percibiendo lo demás siendo algo y estés confiriéndole a eso el poder de ser aquello que puede hacerte daño y/o hacerte feliz. Tú no eres tú, porque tú no eres “un” yo. Tú no eres tú, por tanto, todo lo que crees que es tuyo y/o que te sucede a ti, tampoco está siendo eso ni está siendo así. Tu vida, tu mundo, tus circunstancias, tus experiencias, tu personalidad, tu carácter, tus reacciones, tus pensamientos, tus emociones, tus luchas, tus deseos, tus miedos…, todo eso y todo aquello que sea percibido por ti como la existencia de algo para ti, siempre consistirá en el efecto de que tú creas que tú eres “un” yo, es decir, “uno”. ¿Puede cambiarse algo de todo eso que percibes siendo algo? No, porque nada de eso está siendo eso ni ninguna otra posibilidad de ser algo. ¿Sirve de algo intentar cambiar aquello no está siendo “un” algo? Incluso la apariencia de los cambios está consistiendo en Estar Siendo nada-uno. Fuera del espejismo de la percepción de existencia, nada es uno; el uno exige la identificación con la existencia separada de aquello que lo percibiera y lo nombrara. No hay dualidad porque no hay uno. No hay un soy; no hay un somos. Nada-Uno es lo único que hay. Tú no eres tú, y tampoco nadie está diciendo que tú no eres tú. Tú no tienes que encontrarte a ti mismo ni tienes que conocerte a ti mismo, pues, la existencia de “un” sí mismo sólo es apariencia. En el universo no hay otras formas de vida, porque no hay “un” universo ni hay formas de vida. Todo haber algo consiste en el supuesto de que eso fuera posible y necesario para “un” algo. Todo está siendo siempre, sin que nunca algo este siendo “un” ser algo. No hay separación, porque tampoco hay “un” algo que pueda fragmentarse y separarse. Toda percepción de haber la existencia de algo estará consistiendo en el no-haber de “un” algo.  

60- SIN CONDICIONES. Nada existe siendo algo distinto a la existencia de Nada-Uno. Todo está consistiendo en el Estar Siendo de Nada determinado. En Estar Siendo Nada-Uno no hay algo que esté consistiendo en ser algo. En el Estar Siendo Nada-Uno (no-dualidad) la existencia de individualidades y los acontecimientos que esas individualidades creen estar viviendo, no está siendo algo distinto a Estar Siendo Nada-Uno. El Estar Siendo Nada-Uno no consiste en ser aquello que la mente (consciencia identificada) pueda interpretar como el ser de algo. Nada es algo, ni es por algo, ni es para algo; simplemente todo ES. Todo existe; pero -comenzando siempre por la existencia del sí mismo perceptor- no siendo aquello que pueda percibirse siendo la existencia de algo. Parece lógico y razonable que desde la lógica y la razón del ego (identificación con la percepción de existencia) no pueda ni quiera comprenderse la no-existencia de algo. Con absoluta independencia de cómo se vea y/o perciba a través de cualquier canal de percepción posible, todo está siendo nada que pueda verse ni percibirse siendo algo. ¿El amor incondicional es nada?  -me plantea una amistad. Nada está siendo “un” ser algo y/o el ser de un algo; ni tan siquiera el amor incondicional más sublime que jamás pudiera alcanzar a percibir y comprender la mente identificada con la percepción de la existencia humana, sería una excepción. ¡Si es algo, entonces no puede ser incondicional, sino completamente condicionado! Todo está siendo, pero sin que esté siendo “un” algo. 

Juande Puerta.

miércoles, 26 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (29)

57- UN SER ALGO. No importa el nombre o la etiqueta: comenzando por el sí mismo -que vive preguntándose quién soy, es decir, afirmando que es la existencia trascendente de algo desconocido por sí mismo-, todo aquello que sea percibido siendo “un ser algo”, siempre estará siendo la existencia de Nada, pero ilusoriamente visto e interpretado como ser la existencia de algo distinto a Nada. En la consciencia de la no-dualidad (no-uno), SER, no significa ser un ser, ni ser ninguna otra posibilidad de ser algo. En el sueño originado por la confusión de percibirse a sí mismo siendo la existencia de un sí mismo (un ser), pueden percibirse aconteceres de cosas tan curiosas como que esté mal visto que dos personas se peleen entre ellas, a la vez que se vea normal que en pleno siglo XXI los ciudadanos de un país se declaren la guerra a sí mismos y/o a los de otros países, mientras los egos de terceros territorios, culturas, religiones, ideologías, etc., convierten ese conflicto en una magnífica oportunidad para emprender lucrativos negocios, y las instituciones mundiales -creadas y sufragadas para evitar que ello suceda- cacarean en sus corrales ajardinados. En el sueño de la existencia humana nadie debería ser acogido en otro país, porque tampoco nadie debería verse obligado a abandonar su país. Considerarse la existencia de un ser particular origina paradojas tales como ese personaje viva su existencia deseando cambiar todo aquello que está definiéndole. Existencia y apariencia son sinónimos; podría decirse que la existencia es una apariencia pasajera del SER y/o del Estar Siendo Nada-Uno (No-dualidad). He ahí que el universo de la existencia percibida está siendo tan aparente y transitorio como su perceptor. He ahí que cuando Estar Siendo Nada-determinado, fuera percibido, interpretado y definido como si fuera “un ser algo” (existencia), entonces ese supuesto algo dará lugar a  infinitas posibilidades de percepción y de interpretación más (qué, quién, dónde, cómo, cuándo, por qué, para qué…), aunque cada una de las nuevas formas, apariencias y existencias surgidas de la primera, continuará siendo Nada-Uno. He ahí que la percepción de la existencia del perceptor (yo existo/ego) y de todo lo percibido por el perceptor (lo demás/ego) se reproduce y perpetúa a través de la descendencia familiar y de cada especie, sin que algo distinto al Estar Siendo Nada-Uno esté aconteciendo jamás. 

58- UNIVERSO PERSONAL. Todo cuanto existe para mi es una consecuencia de la creencia en mi existencia. Creerse la existencia de uno mismo -siendo uno mismo algo distinto a la percepción de una identidad ilusoria-, origina la ilusión de todo cuanto ese uno mismo cree estar viviendo. La percepción egoica o identificada convierte las percepciones en un reflejo del sí mismo que no existe siendo un si mismo ni siendo una existencia determinada. Si crees que eres la existencia de algo, entonces también tendrás que creer en la existencia de todo lo que tú creas que percibes siendo algo, aunque ni tú ni lo demás esté siendo eso ni ninguna otra posibilidad determinada de ser. Tú no eres tú, por tanto, todo lo que crees que es tuyo y/o que te sucede a ti, tampoco está siendo eso ni está siendo así. Toda percepción de ser algo, de hacer algo, de suceder algo, de pensar algo, de experimentar algo, de trascender algo, etc., por parte de alguien (yo existo), estará consistiendo en ego y/o en percepción de existencia identificada de algo; sin embargo, puesto que Nada-Uno (no-dualidad) es lo único que está siendo siempre, he ahí que ser ego, nunca estará consistiendo en ser “un” algo ni en ser “un” alguien. ¡Todo ser “un” algo, todo acontecer “un” algo, etc., es ego, más todo ser ego está consistiendo en el Estar Siendo de Nada-Uno! Estar Siendo No-Uno, no puede conocerse, nombrarse, experimentarse ni comprenderse…, por eso es que todos los interrogantes trascendentales del ser humano (¿quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, para qué estoy aquí, qué sentido tiene esto, etc.,) así como la famosa invitación de los antiguos sabios griegos a “conocerse a sí mismo”, está refiriéndose a la fantasía del ego. ¡No hay otro sí mismo que aquel sí mismo que no consiste en ser “un” sí mismo! Toda percepción de ser “un” algo, es ego y estará constituyendo el universo personal e ilusorio del ego. Excepto ser ego y/o ser percepción de existencia (dualidad), nada más está siendo “un” ser algo, de ahí que plantearse cuestiones, buscar soluciones, tratar de conocerse e intentar mejorar algo, siempre pertenecerá al universo absolutamente hermético, personal e ilusorio de la existencia del uno y/o del ego (yo existo). ¡Todo ser “un” algo, todo suceder “un” algo, etc., es ego, más todo ser ego está consistiendo en el Estar Siendo de Nada-Uno!

Juande Puerta.

sábado, 22 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (28)

55- NADA ERES. Todo está siendo, pero sin ser la existencia de algo y/o no-siendo algo distinto a Estar Siendo Nada-algo. Mira una rosa, ES Nada, pero percibido como si fuera la existencia de una rosa. Todo está siendo Nada-Uno (no dualidad), pero percibido como si fuera la existencia de algo. Mira la felicidad y mira el sufrimiento…, ES NADA, pero percibido como si fuera la existencia de algo etiquetado con el nombre de felicidad y de sufrimiento. ¿Qué persigues cuando persigues la felicidad, y qué rechazas cuando rechazas el sufrimiento? Mira el miedo, ES NADA, pero percibido como si fuera la existencia de aquello que se considera el miedo. ¿A qué temes cuando temes al miedo? Mira el amor, la libertad, la vida, la muerte, la gloria, la tristeza… y todo lo que percibes siendo la existencia de algo…, ES NADA, pero percibido como si fuera la existencia de eso que has aprendido a diferenciar. Mírate a ti, NADA ERES, pero percibido como si fueras la existencia de aquel individuo que se percibe a sí mismo siendo algo distinto a SER. Ser, siempre infinitivo, nunca sujeto; Ser, siempre nada, nunca algo. Nada está siendo todo aquello que parece ser la existencia de algo, cuando se percibe desde la apariencia de la existencia del perceptor. Incluso la ilusión ES NADA, con aspecto de ser la existencia de ilusión. No hay otro dios que el no-haber de un dios; nunca ha habido ni habrá algo siendo aquello que pueda percibirse, experimentarse, sentirse, pensarse, imaginarse, crearse. Nada es lo único que está habiendo. Cualquier cosa que pueda nombrarse, estará siendo Nada-Uno, pero con aspecto y/o apariencia de existencia de algo a lo que se le ha puesto un nombre. Todo aparente hacer, acontecer, vivir, experimentar, percibir, etc., estará siendo Nada, por tanto, sin motivo, sin propósito, sin forma, sin intención, sin voluntad, sin condiciones, sin mente, sin ego: sólo el Estar Siendo de ninguna cosa. Paradójicamente, cuando una flor y su perfume y el personaje que percibe la existencia de la flor y de su perfume y de su yo…  están consistiendo en el Estar Siendo de Nada-Uno, entonces, en esa plenitud, dejan de ser necesarios los calificativos y también desaparecen las sensaciones de vacío, de soledad, de carencia, de incoherencia y de transitoriedad, es decir, dejan de percibirse las características propias de la existencia de algo. ¡Siendo Nada, ya está todo; siempre ha estado y nunca dejará de estar!  

56- EL PODER DEL AHORA. Ser, sin ser un yo. Ser, sin ser una identidad. Ser, sin obligación de ser “un” algo, ni de ser “por un” algo, ni de ser “para un” algo. ¡Sólo Ser; Ser, siendo Nada! Ser, sin necesidad de demostrarlo, ni necesidad de justificarlo, ni necesidad de conocerlo, ni necesidad de cambiarlo. Para Estar Siendo no es necesario ser la existencia de algo. No hay tal cosa como la existencia, el acontecer y/o la experiencia de algo distinto a Estar Siendo Nada-Uno. Estar Siendo trasciende la apariencia efímera de la existencia de algo. Estar Siendo significa no ser algo y/o no ser la existencia de algo. Todo ES y/o Está Siendo, pero sin ser algo ni de alguna manera de ser. ¡No temas, fuera de la percepción de estar siendo la existencia de alguien, nada puede afectar a aquello que no está siendo la existencia de algo! Nada es algo; toda apariencia de ser algo consiste en el Estar Siendo Nada-Uno, pero percibido egoicamente, es decir, desde un prisma que convierte todo lo percibido en algo personal e ilusorio. Tú nunca has sido tú; todo aquello que crees que has vivido tú, nunca ha sido eso que crees que ha vivido alguien. Tú nunca serás tú; todo aquello que creas que estás viviendo tú y/o que tú vivirás alguna vez, nunca será eso ni será la vivencia de alguien. El perceptor y lo percibido no son eso fuera de la interpretación mental de que son eso. La percepción de lo percibido -comenzando por el uno mismo- está siendo creada a partir de supuestos, creencias y/o certidumbres falaces. Todo está consistiendo en el Estar Siendo  Nada-Uno (no-dualidad, no-separación, no-diferencia, no-discriminación), pero percibido como si fuera alguna cosa. La percepción del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, del error y del acierto, del principio y del final, del yo y del tú, etc., siempre estará tratándose de la imagen de juicios basados en premisas ficticias realizadas por aquellos personajes que, paradójicamente, viven reconociendo que “no se conocen”. Incluso el aquí y ahora, si está siendo percibido como el aquí y ahora (algo) de alguien, estará siendo ficticio. El poder del ahora sólo tiene validez en el mundo del ego y/o de la identificación.

Juande Puerta.

miércoles, 19 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (27)

53- ¿SOLTAR QUÉ? Para sentirse y/o percibirse (sentirse no significa SER eso que se siente ni el individuo que siente algo) felices, infelices, amados, respetados, despreciados, ofendidos, afortunados, capacitados, inferiores..., y/o de cualquier otra manera  característica de la especie humana, el único requisito imprescindible consiste en "considerarse la existencia de alguien". A partir de percibirse siendo la existencia de alguien (yo existo), absolutamente todas las demás posibilidades de percepción de existencia de algo, fluyen por añadidura. Metas, miedos, deseos,  esperanzas, búsquedas, luchas, éxtasis, depresión, ideales, frustración, gloria, sacrificios, recompensas..., nada deja de consistir en una consecuencia de la identificación con la percepción de existencia de su perceptor, por tanto, he ahí que todo cuanto el ser humano considera fundamental en su vida, a la vez también está siendo aquello que está utilizando para justificar su propia existencia. ¿Cómo podría iluminarse, reencarnar, evolucionar, etc., aquello que no existiera, y cómo podría existir la iluminación, la reencarnación, la evolución, el destino, etc., si no existiera el sujeto que pudiera y/o necesitara protagonizar aquellas experiencias? La ilusión se alimenta de ilusión. Todo algo siempre estará consistiendo en percepción de existencia y estará sujeto a las características de la percepción de existencia. Consciencia identificada, date cuenta de que aquello por lo que sientes apego no es nada distinto a ti, y que, por tanto, también todo aquello que consideres que deberías “soltar” siempre estaría consistiendo en soltarte de la percepción de tu existencia. Al principio todo era Nada, y Nada continúa siendo todo más allá de la percepción de Nada convertida en existencia. Al principio todo era Nada, y Nada continúa siendo todo aquello que pueda percibirse siendo la existencia de algo.  

54- ¡NO ES! En el vídeo de una conferencia sobre espiritualidad, he escuchado decir a un reconocido ponente que “cada ser humano tiene una manera distinta de percibir y comprender la vida”. Me gustaría añadir que, sin embargo, todas igual de ilusorias y/o egocéntricas, pues, sin excepción, todas las maneras de percibir y de comprender algo siempre estarán refiriéndose a apariencias. ¡En el universo de la percepción de existencia, lo distinto siempre estará tratándose de lo igual (NADA), pero visto diferente, es  decir, percibido siendo algo! Contradiciendo al conferenciante del vídeo, también quiero decir que ni somos seres humanos, ni estamos encarnados en seres humanos, ni estamos interconectados, ni evolucionamos en conciencia. Nada, es lo único que está siendo aquello que parece ser el ser de algo y/o el existir de algo. Cuentos de Adas son, por igual, todo cuanto pueda comentarse respecto a cualquier percepción de la existencia de algo. Toda percepción de ser algo está consistiendo en ser Nada, pero percibido como siendo algo. La percepción de (…) nunca dejará de consistir en Nada percibido como (…). No es que seamos más que nuestro yo físico, no es que seamos más que nuestro yo mental, no es que seamos más que nuestro yo emocional; no somos ni un yo físico ni un yo mental ni un yo emocional ni un yo espiritual ni un yo que sea algo determinado. No podemos conocernos a nosotros mismos porque “no hay un sí mismo” que conocer ni que conocerse. No somos el ser que muere, porque tampoco somos el ser que vive; todo está consistiendo en SER…, pero sin ser “un” ser. Ponte bajo la lluvia y reconoce que más allá de la apariencia, de los juicios, de las interpretaciones y de los nombres que utilices para definirlo, eso que percibes y/o que experimentas a través del tacto, consiste en el Estar Siendo de Nada, pero percibido como si estuviera consistiendo en ti y en aquello que tú percibas. Aspira el perfume de una flor y reconoce que Nada es lo único que estás siendo tú y también aquello que tú percibas e identifiques como el olor de la flor. Observa la puesta del sol en horizonte y reconoce que tú, y también todas las emociones, los pensamientos, las sensaciones, etc., que experimentes ante esa percepción, están siendo Nada, pero vivido como si estuviera consistiendo en la existencia y la experiencia de muchas cosas distintas a Nada. En el Estar Siendo Nada-uno (no dualidad) no hay igualdad ni diferencias, no hay paz ni conflictos, no hay limites ni condiciones, no hay justicia ni discriminación, no hay calma ni lucha, no hay altruismo ni sacrificio, no hay inocencia ni culpa, no hay felicidad ni sufrimiento, no hay salud ni enfermedad, no hay hombre ni mujer, no hay vida ni muerte…, no hay nada de lo que se percibe siendo algo (existencia), habiendo algo y/o aconteciendo algo. Neti, neti: ni lo uno ni lo otro.

Juande Puerta.

viernes, 14 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (26)

51- NI LO UNO, NI LO OTRO (NETI NETI)-2. He leído que en el hinduismo y el advaita vedanta, “neti neti” significa “no esto, no aquello”, por tanto, no-dos; pero también, no-uno (ni esto ni aquello; ni lo uno ni lo otro). La no-dualidad del Neti neti no debería seguir interpretándose como hace ya más de mil doscientos años, es decir, como “Todo-Uno”. El Todo-Uno original no está refiriéndose a “un” todo-algo, sino al todo-ni esto ni aquello.  Pese a la aparente resistencia de la mente identificada, es hora de abrirse a la no-necesidad de comprensión del todo-nada y/o del nada-algo por parte de alguien. ¡Nada falta por ser ni por hacerse! He ahí que la identificación con la aparente existencia del comprendedor origina la existencia aparente de lo que supuestamente necesitaría ser comprendido. La existencia sólo consiste en una percepción, de ahí que nunca hubo algo siendo la existencia de algo, nunca hubo un dios creador de la existencia de algo, nunca hubo la existencia de aquello que fuera creado. Ni lo uno, ni lo otro (Neti, neti). No bien ni mal. No culpa ni perdón. No yo ni tú. No principio ni fin. No vida ni muerte. No aquí ni allá. No tiempo ni espacio. ¡Ni lo uno ni lo otro! Paradójico es aquello que puede “ser percibido” de dos maneras aparentemente opuestas a la vez (dualidad), cuando fuera del fenómeno de la percepción ni tan siquiera es algo siendo de  una manera, por tanto, he ahí que si es percibido como algo paradójico…, sencillamente no-Es. Por mucho que en el universo ilusorio de la consciencia egocéntrica e identificada (yo existo) todo pueda percibirse e interpretarse como la existencia y/o el estar siendo de algo relativo, transitorio y condicionado, ello únicamente consistirá en SER y/o Estar Siendo. Toda percepción de algo consistirá en el Estar Siendo de nada, pero etiquetado. No habiendo determinación, nada estará negándose ni afirmándose. Con absoluta independencia de aquello que “desde el testigo del yo existo” esté percibiéndose o no percibiéndose, buscándose o no buscándose, pensándose o no, sintiéndose o no, experimentándose o no, imaginándose o no, haciéndose o no, temiéndose o no, existiendo o no… nada de eso cambiará el incesante fluir del Estar Siendo Nada-Uno. ¿Parar la mente…, qué mente? ¿Detener los pensamientos…, qué pensamientos? ¿Arrepentirse del pasado…, qué pasado? ¿Luchar por el presente y el futuro…, qué presente y qué futuro? ¿Cambiar el mundo…, qué mundo?  ¿No estaremos los seres humanos creyendo que tenemos que hacer todas las cosas que creemos que tenemos que hacer, sólo porque estamos creyéndonos la existencia de algo, en lugar de estar consistiendo en el Estar Siendo de nada determinado, limitado, condicionado, que necesite cambios, que precise mejorar? Pues eso.  

52- ADVAITA. Leo en wikipedia: “La doctrina advaita es una rama no dualista del hinduismo que afirma la unidad entre las almas (atman) y la divinidad (Brahman). El filósofo indio Shankaracharia (788-820) conformó esta doctrina a partir de las escrituras Upanishad (importantes textos hinduistas que reformaron la antigua religión védica y la convirtieron en el hinduismo actual). Adualidad (no dualidad) La doctrina vedānta advaita promueve la existencia de un ser unido a la totalidad de seres existentes, hasta tal punto que no puede hablarse de relación entre los distintos seres, sino de unidad total. Es la unión entre el sujeto que percibe y lo percibido. La falsa apariencia de ser múltiple lo que en realidad es uno, es debido a la función mental de conceptualizar, que consiste en definir y para ello dividir en partes lo que no está dividido. Así, cuando la mente abandona el proceso de conceptualización, la realidad de ser uno se revela, sin dejar dudas, como un hecho puramente objetivo. Ante la pregunta fundamental «¿quién soy yo?», la respuesta es la no conceptualización. La expresión «Yo soy» seguida de silencio sugiere esta respuesta. El advaita vedanta tiene una gran afinidad con diversos movimientos en su aspecto más místico. Se encuentran resonancias con el zen, el sufismo, el taoísmo, el tantrismo, los místicos cristianos, etc. Para comprender bien el advaita es importante tener en consideración que la doctrina advaita aplica el no dualismo absolutamente a todo, incluyendo al mundo, a la consciencia, a las ideas (que según la doctrina advaita provienen de una única fuente) y al universo entero, tanto en su dimensión espacial como en la temporal. Por lo tanto, en el advaita no sólo el espacio es una ilusión (maya), sino también el tiempo. El énfasis se hace en que «todo sucede aquí y ahora», pero no considerando el aquí-ahora de un modo literal, sino en un sentido atemporal y no espacial. Otro punto fundamental en el advaita es el que remarcó Ramana Maharshi acerca de que «el individuo no es el hacedor». El individuo como entidad independiente es considerado como una mera conceptualización: algo ilusorio. Por lo tanto, los actos que comúnmente se atribuyen al individuo no son sino obra de esa no dualidad, llamada frecuentemente ser, vida, unidad, conciencia o simplemente ―emulando al maestro Nisargadatta Maharaj― eso. Es la conciencia (o eso) quien realiza todas las acciones en el universo, incluidas las que son llevadas a cabo a través de individuos que creen ser independientes del resto.” Ante este texto quiero puntualizar lo siguiente: No dualidad no debería interpretarse como no-dos ni como todo-uno; no dualidad equivale a nada-existencia de algo, es decir, a que toda apariencia de ser existencia de algo estará consistiendo en Ser y sólo en Ser. No hay almas ni hay divinidad. No hay unidad entre todo lo que hay porque Nada hay. No hay división porque tampoco hay aquello que pudiera dividirse. El testigo del “yo soy” continúa siendo un yo conceptualizado. No hay ningún aquí y ahora que esté siendo “un” aquí y ahora. Nada está siendo hecho por alguien, pues, más allá de esa percepción, salvo SER, nada está siendo hecho ni aconteciendo.

Juande Puerta.

miércoles, 5 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (25)

49- CREYENDO EN LA EXISTENCIA. Cuando nada es algo, entonces la percepción de algo siempre está siendo la percepción de nada. Todos los ser-es o formas de ser, no somos uno; todos los seres no somos el mismo uno, sino el mismo NO-UNO que la mente no puede abarcar. Nada es algo ni permanece siendo algo; nada permanece siendo algo, porque NADA ES algo. Comenzando por la propia, toda percepción de existencia está consistiendo en el mismo no-estar siendo algo determinado y/o el mismo no-estar siendo “un” uno. La percepción de existencia equivale a la percepción de ilusión, de ahí que en el mundo de la ilusión la percepción de existencia pueda considerarse como la realidad, ya que, en efecto, en el mundo de la ilusión la realidad consiste en la percepción de existencia. Si yo no fuera yo, porque ser yo sólo fuera una percepción egocéntrica, ¿sería yo el pensador, el poseedor, el hacedor, el experimentador, el destinatario, el merecedor, etc., de aquello que yo estoy atribuyéndome? Todo lo que es algo para mi y/o es de alguna manera de ser para mi, está creándolo la creencia en mi. ¡Nada está siendo algo determinado fuera de la percepción identificada y/o egocéntrica! No puede cambiarse el mundo que sólo existe porque está creyéndose en la percepción de que existe, y además que existe de la manera que está viéndose. Siempre están cambiando las percepciones o apariencias, pero nunca el Estar Siendo.  Cuando alguien dice que "no temas al miedo…", lo que está diciendo esa persona es que ella está “creyendo en la existencia” del mismo miedo que dice que no se crea. Cuando alguien dice que “creas y que confíes en el amor fraternal, la felicidad, la libertad…, y que luches por eso”, lo que está diciendo esa persona es que ella  está “creyendo en la existencia” de lo que afirma, por tanto, habla sin darse cuenta de que por el simple hecho de nombrarlo estará refiriéndose al mundo de la ilusión. ¡Nada de aquello que las personas percibimos existiendo, existe siendo eso fuera de la percepción de la existencia de nosotros mismos! La historia de la humanidad no deja de demostrar que el esfuerzo por cambiar aquello (nuestra persona, los otros, el funcionamiento del mundo, el devenir de la vida, etc.) que sólo existe en la creencia y/o la percepción de su existencia, únicamente sirve para reforzar esa ilusión todavía más. Sin consistir en ser algo, todo está siendo ya -desde siempre-, aunque la percepción egoica (yo existo) no permita darse cuenta. Precisamente porque ninguna cosa está siendo aquello delimitado que pueda percibirse, nada falta nunca, aunque “el deseo egoico” de que todo fuera algo (y además diferente) impida asumir que Estar Siendo no se refiere a ser algo.  

50- NI LO UNO, NI LO OTRO (NETI NETI)-1.  ¿Acaso la mayor negación no puede estar consistiendo, “a la vez”, en la mayor de las afirmaciones? ¿Acaso arriba, no puede estar siendo, “a la vez”, abajo, igual que dentro, puede estar siendo, “a la vez”, fuera? ¡De según cómo se mire y/o perciba, todo depende! En efecto, todo será algo y/o de alguna manera de ser algo, dependiendo desde qué punto de partida, perspectiva, creencia, supuesto, hipótesis, convicción, consciencia, identidad, paradigma, programa, cultura, mentalidad, intención, etc., se perciba. Sin embargo, he ahí que, precisamente porque “dependiendo de…”, cualquier cosa -por muy trascendental que esté considerándose- puede estar siendo “todo y nada a la vez”, trascendiendo el fenómeno que origina esa diversidad de posibilidades, nunca algo estará siendo NI LO UNO NI LO OTRO, sino, simultáneamente, infinitas  apariencias. He ahí que el misterioso enigma, que hace que SER-NADA se convierta en la apariencia y/o en la existencia de algo, y que además también hace que esa existencia esté considerándose de alguna manera que lo identifique y lo defina, no depende de nada más que del fenómeno de la percepción. ¡Algo tan simple y natural como LA PERCEPCIÓN de apariencia y/o de existencia (recibiéndose a la vez a través de canales sensoriales, psicológicos, intelectuales, emocionales, anímicos, etc.) está suponiendo la permanente  caída (aquí y ahora) en la tentación de morder el fruto prohibido de identificarse con la apariencia/existencia de UN SER (yo existo), en lugar del Estar Siendo! La  percepción de existencia no sólo conlleva la identificación con la existencia determinada del yo perceptor (uno) y de lo percibido (lo otro), sino que además supone el destierro al universo de la percepción de separación entre todo aquello que nunca fue algo. ¡El prodigioso fenómeno de la percepción de existencia convierte en apariencia todo lo supuestamente percibido por alguien! Sin embargo, ¿se produjo alguna vez dicha existencia y separación, y por tanto, está cometiéndose aquel pecado y las posteriores consecuencias? No, salvo en la percepción (ilusión, sueño, maya…) de que eso aconteció alguna vez, tal cosa jamás se produjo, de ahí que todo cuanto alguien esté experimentando como si consistiera en la existencia de algo, “siendo eso concreto que se percibe” jamás estará aconteciendo.

Juande Puerta.

REFLEXIONANDO 2017 (24)

47- LA VIDA. El Estar Siendo no puede conocerse ni comprenderse, porque Estar Siendo no consiste en estar siendo algo y/o en estar siendo un ser, en estar siendo un testigo, en estar siendo un acontecer, en estar siendo un hacer, en estar siendo un pensar, en estar siendo un sentir, en estar siendo un vivir, etc. Todo conocimiento y comprensión estará refiriéndose al ego y/o a la identificación con la percepción de existencia. Allí donde esté percibiéndose existencia, todo -sin excepción- estará tratándose de ego, de ilusión, de apariencia, es decir, del Estar Siendo , percibido, identificado e interpretado como si estuviera siendo la apariencia de lo percibido. El “aquí y ahora” de algo y/o de alguien consiste en la misma percepción egoica que cualquier otra percepción, pues, continuará consistiendo en la existencia de algo para alguien. Consciencia identificada, date cuenta de que todo el fenómeno de tu existencia consiste en Estar Siendo Nada, pero percibido, identificado e interpretado como si estuviera consistiendo en ser la existencia de algo. La vida no pone problemas ni brinda soluciones. La vida no da lecciones ni enseña algo. La vida no ofrece oportunidades ni las dificulta. La vida no premia ni castiga. Todo cuanto se atribuye a la vida sólo son espejismos mentales con los que “justificar” la identificación con la percepción de la existencia del supuesto protagonista de algo. ¿Por qué el Estar Siendo Universal debería tener algún propósito y/o límite, cuando los propósitos son una de las principales características del egocentrismo, es decir, de la percepción del Estar Siendo convertido en “el ser” de alguna cosa? Sin excepción, todo cuanto sea algo para ti y/o cuanto percibas siendo de alguna manera para ti, siendo por algún motivo, siendo para alguna finalidad, etc., sólo estará pareciéndolo dentro de la falacia de que tú también eres algo distinto al Estar Siendo Nada-Uno. Nada está siendo tu estar siendo, nada está siendo el estar siendo de la vida, nada está siendo el estar siendo de algún aquí y ahora; tu existencia consiste en el discurrir del miedo a no ser algo y en el esfuerzo inútil por llegar a serlo. 

48- PODRÍA ESCRIBIR. Ninguna cosa es verdad, ni es la verdad. Ninguna existencia de algo consiste en aquello que se percibe siendo algo. Nada de cuanto hayas percibido hasta ahora habrá sido eso que has considerado y ante lo que has reaccionado, por tanto, ¿de qué te crees culpable y de qué te crees merecedor?  El amor, la felicidad, el miedo, el sufrimiento…, igual que todo cuanto fuese sensorialmente, emocionalmente, psicológicamente, anímicamente, intuitivamente percibido como si consistiera en la existencia de algo, sólo está siendo considerado de ese modo para justificar la existencia del personaje que cree en su propia existencia…, y en todo cuanto parece acontecer en el ámbito ilusorio de esa percepción. Con absoluta independencia de la etiqueta que se le asigne, toda percepción de la existencia de algo siempre estará consistiendo en el Estar Siendo Universal de ningún ser concreto y/o de ninguna forma determinada de ser. La percepción de existencia sólo es una apariencia efímera e intrascendente; en el Estar Siendo Universal, por no haber existencia de algo no hay ni percepción de existencia. Podría escribir que detesto a los políticos -de todos los signos e ideologías- que están acordando medidas y leyes cuya aplicación irremediablemente conllevarán respuestas de sufrimiento, injusticias, abusos, discriminaciones, violencia, impunidad, privilegios, humillaciones. Podría escribir que detesto a los individuos que se consideran sabios, catedráticos, doctores del conocimiento, líderes y/o simplemente expertos de algo, porque -en todas las disciplinas posibles- están utilizando la apariencia de sus conocimientos para mantener oculto el negocio de la ignorancia.  Podría escribir que detesto a los que dedican todas sus cualidades y esfuerzos a acumular patrimonio económico, fama, poder y otras banalidades, aún a expensas del perjuicio que ello pueda estar ocasionando en la distribución equitativa del bienestar general, del respeto a la conservación de la naturaleza y/o en cualquier otro aspecto del teatro humano. Podría escribir todo eso, y muchas cosas más…, e incluso podría escribir refiriéndome al polo opuesto a esos casos; pero escribir eso, pensar en eso, sentir algo respecto a eso, juzgar eso, reaccionar ante algo de eso… lo único que estaría significando -así está siendo desde el inicio- sería que estaría dando autenticidad al mundo de esas percepciones, es decir, volviendo de nuevo a la locura de la identificación con la apariencia de mi existencia y de todo cuanto conforma esa fantasía. En el cuento que cuenta la historia del mundo de los individuos, todo acaba originando frustración por la sencilla razón de que salvo percibido de ese modo, aquello que termina nunca comenzó.

Juande Puerta.

viernes, 31 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (23)

45- ¿QUIÉN SOY YO? Si en la existencia de algo se mirase con un microscopio lo suficientemente potente, al final lo único que se vería sería Nada. Y si la existencia de algo se mirase desde la suficiente distancia, al final lo que se vería sería Nada. ¿Qué hay entre Nada y Nada, que no consista en Nada, por mucho que Estar Siendo Nada pueda percibirse e interpretarse como si estuviera consistiendo en existencia de algo? Paradójicamente, Estar Siendo Nada incluye la posibilidad de estar percibiéndose y considerándose como la existencia del perceptor de infinitas formas de existencia aparentemente distintas a Estar Siendo Nada.  He ahí que aquello que está percibiéndose y considerándose como la existencia de algo, el acontecer de algo, la experiencia de algo, etc., más allá de la percepción egocentrada del supuesto perceptor únicamente está consistiendo en el eterno e infinito Estar Siendo Nada-algo. ¡Existe, luego consiste en Nada-la existencia de algo, y/o en Nada, percibido e interpretado como la existencia de alguna cosa distinta a Estar Siendo Nada! Trascendiendo la identificación con el disfraz del yo, deja de percibirse la necesidad de llegar a algún lugar o meta, pues queda comprendido que tanto eso que lo pretende, como aquello que sea pretendido, sólo consistirá en percepción de existencia (ego), es decir, en Nada siendo interpretado como existencia de algo. Con independencia de la etiqueta que se le ponga, toda percepción de existencia siempre estará consistiendo en Nada. ¿Qué es dios, quién soy yo…? Nada está siendo algo determinado (existencia), por tanto, tampoco nadie está preguntando sobre sí mismo ni sobre cualquier otra posibilidad de ser algo. ¿Podrás comprenderlo y aceptarlo sin renunciar a tu propia percepción de ser algo? “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. El hábito no hace al monje.” -rezan algunos dichos populares, haciendo referencia a la invariabilidad de lo que significa SER. Ser, incluye todas las posibilidades de percepción de existencia de algo (ego), y también la identificación con cualquiera de esas apariencias; pero sin que ello suponga Estar Siendo alguna de ellas y/o algún tipo de determinismo (no-uno). SER, permite percibirse disfrazado de puntos suspensivos y también que los puntos suspensivos  puedan etiquetarse de mil maneras distintas; sin embargo, todo continuará consistiendo en SER, y sólo en SER. Ser, ¿qué, quién, por qué, para qué, cómo, cuándo, dónde…? Sólo Ser.  

46- SER UN SER. La percepción de  felicidad o de sufrimiento, de amor o de miedo…, igual que las diferentes políticas, las diferentes educaciones, las diferentes culturas, los diferentes artes, las diferentes religiones, las diferentes  justicias, los diferentes trabajos, los diferentes planes a cerca del futuro y todo el teatro que constituye la organización de la cotidianidad humana, -a pesar de la pestilencia que desprenden los resultados del pasado y del presente- todo está siendo creado a partir de la identificación con la apariencia existencial de un supuesto yo. Por muy increíble que resulte y/o locura que suponga, el guión de toda la historia humana continúa escribiéndose entorno a un personaje que -porque no lo sabe y nunca lo sabrá- vive preguntándose a sí mismo “quién soy yo”, como si ser un yo fuera ser algo distinto a una suposición y/o especulación. El ser humano nunca ha conocido quién es, y nunca jamás llegará a conocerlo, (de ahí la incoherencia que demuestra) sencillamente porque no-es algo, porque no-es un ser humano, porque no-es ninguna cosa distinta al Ser y/o al Estar Siendo Absoluto de nada-una existencia. El ser humano no consiste en “ser un ser”, sino en el Estar Siendo absolutamente carente de limitaciones y condiciones, por tanto, he ahí que FUERA DE LA FANTASÍA que, aquí y ahora, está siendo creada por la identificación con la hipótesis de SER UN ALGO -en lugar de percepción ilusoria de existencia de algo-, el ser humano tampoco es autor, tampoco es hacedor, tampoco es emisor, tampoco es receptor, tampoco es protagonista, tampoco es testigo, tampoco es  responsable ni merecedor de algo. ¡Todo ser algo y todo acontecer algo pertenece al cuento de había una vez…! Paradójicamente el mismo ser humano que reconoce abiertamente desconocerse y no tener ni la más remota idea de saber qué es, sin embargo vive imponiendo la convicción de que “es un ser humano”, a la vez que lamentándose por la recogida de los frutos que esa identificación está generando. 

Juande Puerta.

lunes, 27 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (22)

43- UN CUENTO DE FÁBULA. Había una vez una consciencia identificada con la posibilidad de ser la existencia de un yo particular (percepción de una realidad dualista y/o egoica), es decir, de estar consistiendo en una forma humana de existencia que trascendía el fenómeno ilusorio de esa percepción egocentrada. Esta consciencia identificada se sentía extraña y diferente a la mayor parte de sus semejantes, pues consideraba que su existencia, y la mayor parte de cuanto “percibía”, no le parecía coherente ni suficientemente satisfactorio. Intuía que algo no estaba en su lugar, por eso buscaba la manera de calmar aquella profunda sensación de vacío interior que la vida cotidiana no lograba llenar. Después de muchos intentos nulos de pensar, sentir, hacer, vivir, etc., como el resto de la sociedad, descubrió las “opciones mágicas” que le ofrecían las teorías y las prácticas espirituales. De perseguir la dicha, tratando de alcanzar las truculentas ofertas que “parecía” ofrecerle la adicción al materialismo, pasó a seguir los caminos que supuestamente conducían al conocimiento de su alma y/o de su yo superior. Comenzó a cambiar sus hábitos y actitudes. Ahora dedicaría su tiempo libre a conocerse a sí misma “para”  alcanzar la iluminación que mencionaban los libros y los maestros; ahora su máxima “ilusión” consistía en hacer todo lo que pudiera para lograr realizarse, para salvarse, para encontrar el camino de regreso a casa; ahora estaba convencida de que había venido a este mundo “para” aprender a soltarse y/o a liberarse de una identidad ficticia. El relato de este cuento de fábula podría seguir así durante el tiempo que se quisiera; sin embargo, he ahí que ni hay tiempo, ni hay cuento, ni hay protagonista de ningún cuento. Nunca ha habido ninguna consciencia identificada. Todo -incluido el cuento- cuanto “parece ser” un universo infinito de posibilidades distintas, sólo está consistiendo en el Estar Siendo Universal de nada determinado. La identidad ilusoria o ficticia del protagonista del cuento no es aquella que se posee, y, por tanto,  que sería necesario soltar, sino la que, sin ser, está suponiéndose que sí está siendo. ¡Nada Es algo, ni por algo, ni para algo, ni de ninguna manera! Preguntarse, ¿quién soy yo?, supone el mayor auto-engaño (un supuesto yo preguntándose a sí mismo por sí mismo) que pueda imaginarse… y el inicio de un cuento de fábula casi interminable. Observando con cierta despreocupación aquello que, percibido desde la hipotética identificación con la existencia humana, se percibe ocurriendo en este mundo, es fácil darse cuenta de la fantasía que supone la creencia en la existencia de un dios creador y también de todo aquello que se percibe ocurriendo, como si ello consistiera en algo distinto a una simple manera de ver e interpretar (un cuento) absolutamente ridícula. ¡Dios no permite que suceda lo que ocurre, porque no hay ningún Dios ni está ocurriendo algo!

44- SIN HABER NACIDO. Todo lo que existe en el mundo de la percepción humana de existencia, sólo existe en el universo conformado y configurado por la percepción humana de existencia; fuera de esa dimensión de la percepción, nada está siendo la existencia de aquello que esté percibiéndose. Consciencia identificada, date cuenta de que todo aquello que siempre has considerado que consistía en tu existencia y/o que estaba conformando la existencia de tu vida (todos tus pensamientos, emociones, circunstancias, experiencias, miedos, deseos, esperanzas, culpas, creencias, dones, defectos, remordimientos, anhelos…) nunca fue eso, nunca será eso y nunca algo será de la manera que alguna vez tú puedas percibirlo e interpretarlo. “Perdona a tus enemigos…”, no es un imposible, cuando está comprendido que los enemigos sólo son una manera egocentrada de percibir el fluir de la Vida. “Amar al prójimo como a ti mismo…”, no tiene ningún mérito ni dificultad cuando, está asumido que el prójimo y el sí mismo son la misma ninguna existencia de algo. “Poner la otra mejilla, y esperar sentado a los que vienen con la intención de crucificarte…”, no supone ningún hacer especial, cuando está siéndose el no-ser, el no-acontecer y el no-hacerse de alguna particularidad. El hacer y el acontecer, que se percibe siendo el hacer y el acontecer de algo, no consiste en un hacer ni un acontecer, sino en el Estar Siendo Universal, absolutamente carente de existencia de hacedores ni de aconteceres. La percepción de existencia no significa que la existencia del perceptor, la existencia de lo percibido y el fenómeno de la percepción de existencia estén siendo eso que está considerándose algo evidente e incuestionable. La sensación de vacío existencial, la necesidad de conocerse y de comprender la razón de aquello que está percibiéndose y experimentándose, la aspiración de regresar a la paz imperturbable de casa…, nada es algo; comenzando por el uno mismo, nada es eso que parece ser la existencia de alguna cosa. “Dejad que los muertos entierren a sus muertos…”, pues sólo pueden morir los que, sin haber nacido, viven en el convencimiento de que también llegará el día de su muerte. Toda apariencia de ser algo, de acontecer algo, de cambiar algo,  etc., únicamente estará consistiendo en la percepción egocentrada del permanente e indeterminado Estar Siendo de Nada. Dios es todo, porque todo lo que parece ser algo, está siendo-nada. Dios está en todas partes a la vez, porque no hay partes de algo ni algo sin partes. Dios lo conoce y lo puede todo, porque Nada es lo único que está siendo todo cuanto pudiera conocerse y hacerse. He ahí que incluso el  juego de imaginar la existencia de cualquier percepción (física, mental, emocional, anímica, espiritual, energética), únicamente está consistiendo en el Estar Siendo de Nada-Uno.

Juande Puerta.

viernes, 24 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (21)

41-  CONSCIENCIA EGOCENTRADA. En Estar Siendo…, pero nada la existencia de algo y/o todo la existencia de nada particular, consiste todo y nada cuanto pueda percibirse y vivirse como si estuviera siendo la identidad, la existencia y/o el acontecer de algo. ¡Cualquier posibilidad de ser algo determinado, únicamente consistirá en una simple percepción! La consciencia identificada y/o la consciencia egocentrada no consiste en la existencia ni el vivir de un ser, de un yo, de un testigo, de un protagonista…, sino en “la percepción y/o la manera de percibir” (con determinación o forma de existencia), de aquello que no está siendo algo y/o que sólo está consistiendo en Ser sin más. La consciencia identificada y/o la consciencia egocentrada consiste en percibir con identidad y/o ego. ¡Nada existe siendo algo distinto a Ser todo-nada! Consciencia identificada, date cuenta de que todo cuanto percibes existiendo nunca estará siendo eso que percibes e interpretas como si estuviera siendo la percepción de la existencia de algo; date cuenta de que aquello que percibes siendo algo -comenzando por ti y todo cuanto conforma la percepción de tu existencia- consiste en la percepción del Estar Siendo Universal, pero CONVERTIDO LO PERCIBIDO EN PERCEPCIÓN DE EXISTENCIA identificada y/o egocentrada. ¿Creado a tu imagen y semejanza? He ahí que, con absoluta independencia de que hagas lo que hagas, pienses lo que pienses, sientas lo que sientas, vivas lo que vivas, decidas lo que decidas, percibas lo que percibas, reacciones como reacciones, etc., siempre estará siendo ante las percepciones, por tanto, que con todos tus esfuerzos, luchas, oraciones, prácticas, chantajes, búsquedas y sacrificios…, sólo lograrás cambiar las percepciones; pues, al margen de esa apariencia, siempre todo continuará consistiendo en el Estar Siendo Universal de nada-algo. Estudiarse a sí mismo puede que sea el arte más difícil, precisamente porque siempre estaría tratándose del estudio del sí mismo de algo que sólo consiste en percepción de existencia de algo, por tanto, inexistente, incognoscible e incomprensible. Consciencia identificada y/o egocentrada, ¿sientes miedo al pensar en la posibilidad de que no exista un Dios que te haya creado y que pueda volver a acogerte cuando la desaparezca la percepción de tu existencia? Date cuenta de que sólo desaparecerá la percepción. 

42- MI MANERA DE VERME. El testigo y lo testificado, el observador y lo observado, el   hacedor y lo realizado, el experimentador y lo experimentado, etc., no están consistiendo en existencias distintas, sino en la misma percepción de existencia; por tanto, fuera de la consciencia de esa percepción, “Nada” es lo único que está siendo y/o aconteciendo. Paradójicamente, la percepción de la existencia de algo siempre está demostrando que tanto el perceptor como lo percibido nunca está siendo eso ni ninguna otra cosa. He ahí que tu pasado, tu presente y tu futuro -con todo cuanto hayas considerado al respecto-, nunca habrá consistido, nunca estará consistiendo y nunca llegará a consistir en algo distinto a una simple especulación mental. Consciencia identificada, date cuenta de que considerarte la existencia de alguien (ego) conlleva implícita la locura que supone “el apoderamiento” -considerar algo tuyo- de hasta aquello que estés reconociendo como la causa de la existencia del sufrimiento: mi personalidad, mi carácter, mis defectos, mis ambiciones, mis carencias, mis temores, mis deseos, mis dudas, mis problemas…, “mi manera de verme”. ¡Toda percepción de existencia es apariencia, de ahí que, tanto aquello que alguien quiera aceptar como aquello otro que esté rechazando, amando o odiando, culpando o perdonándose, buscando o temiendo, etc., etc., siempre pertenecerá al mundo ilusorio de la apariencia! Los problemas de la humanidad existen sólo allí donde los problemas se perciben existiendo…, y también de la manera exacta que están siendo percibidos. Del mismo modo que la percepción de una fotografía no es la existencia de aquello que está percibiéndose en la imagen (sólo es percepción), así tampoco aquello que los seres humanos percibimos e interpretamos, como si consistiera en nuestra existencia y la existencia de lo que estamos percibiendo y experimentando, tampoco consiste en algo distinto a la percepción de la imagen -con muchos más matices- de la existencia de eso. La imagen del árbol no es el árbol, ni la palabra montaña es una montaña. Fuera del mundo de la percepción de existencia y de la interpretación que la consciencia egocentrada está haciendo de ello, ninguna cosa está siendo algo distinto al Estar Siendo Universal de nada (No-Uno).

Juande Puerta.

martes, 21 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (20)

39- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-2. El metafórico artilugio del incumplimiento del mandato divino (prohibición de elegir entre dos o más opciones existentes previamente y/o de elegir entre varias existencias de algo), siempre está aconteciendo aquí y ahora, por tanto, nunca antes ni por parte de ningún primer hombre creado en un paraíso. Y tampoco está incurriendo en ello la consciencia encarnada en la identidad de un individuo -engendrado con la capacidad de elegir libremente-, “por el hecho de desobedecer una orden ajena”, pues todo consiste en el simple efecto de  percibirse siendo existencia de algo determinado, distinto y separado del ESTAR SIENDO TODO-NADA, esto es, percibirse siendo “existencia”. El enigmático fenómeno de la identificación consciencial (origen de la supuesta creación universal) genera el nacimiento de la “mente perceptora de existencia o determinación”, de dualidad, de separación, de elección, de predilección…, y del resto de las posibilidades perceptivas que caracterizan el devenir de todos los seres (ser-es) identificados con la percepción de su particularidad existencial. He ahí que la percepción de existencia de “un algo” y/o de algún tipo de existencia determinada, también conlleva implícita la “percepción ilusoria o mental” de dualidad y separación. Primera consecuencia de la identificación con la ilusión de mi existencia: la percepción de existencia y de separación entre las figuras metafóricas del Ser creador, del ser creado, del conjunto de la creación y de todo aquello (comenzando por el bien y el mal) que está siendo configurando a partir de la identificación con la apariencia de “un yo soy la percepción de mi existencia y la percepción de mi existencia soy yo”. Sin embargo, no habiéndose producido jamás aquella creación, aquel mandato ni aquella desobediencia, y tampoco el correspondiente enfado divino (véase aquí también la intervención de la mente humana), ¿en qué consiste entonces la metafórica expulsión del Jardín del Edem y/o la expulsión de la Casa de Dios, a la que la consciencia que se percibe encarnada en una identidad humana, parece que siempre desea regresar? ¿Consiste ese anhelo de regresar al Paraíso de ESTAR SIENDO no-existencia, no-dualidad y no-separación, en una especie de penitencia expiatoria de la culpa, por algún error cometido, o quizás todo ese entramado de apariencias y de percepciones está indicando y/o informando de que sólo se trata de darse cuenta de que nada de aquello aconteció jamás? En el estar siendo, Nada la existencia de algo, consiste todo. (sigue) 

40- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-3. La metáfora de la expulsión del  Edem del “yo humano” -cuya percepción de existencia habría sido creada y/o ha surgido de algo que ya ESTABA SIENDO LO ÚNICO-, simboliza la aparición -pero sólo con forma de percepción mental-, de una aparente división y separación del ESTAR SIENDO TODO-NADA y/o del ESTAR SIENDO NADA-TODO CUANTO PUEDA PERCIBIRSE SIENDO EXISTENCIA DE ALGO. ¿Acaso no estará siendo la supuesta convivencia de la Consciencia carente de identidad (Estar Siendo Todo-Nada) y la consciencia identificada con la percepción de estar siendo todo-algo, todo por-algo y todo para-algo, la causa de los sentimientos dualistas de unidad-separación, inocencia-culpabilidad, paz-ansiedad, eternidad-transitoriedad, plenitud-carencia, libertad-esclavitud, dicha-sufrimiento, amor-miedo, etc., siempre presentes “en la percepción de existencia”? He ahí que la percepción de existencia, y, por tanto, de dualidad, separación, carencia, antagonismo, etc., queda reducida al ámbito de la mente creadora de dicha percepción y/o de la consciencia identificada. No hay castigo ni penitencia ni expiación, ni necesidad de salvación, porque jamás hubo existencia de un creador, existencia de un ser creado, existencia de un pecado, ni existencia de ninguna otra forma de existencia de algo. Percibirse siendo la existencia de un ser humano, significa percibirse siendo la existencia de algo “creado” con identidad propia (consciencia egocentrada), es decir, percibirse “como si estuviera siéndose” una entidad escindida, dividida, incompleta, carente, imperfecta, pecaminosa, culpable, expulsada, desterrada, victima, dependiente, condicionada,  mortal. Pero la causa de ese torbellino de apariencias nunca estará en una desobediencia, sino en un estar percibiéndose y/o considerándose “una” existencia. Nada está siendo algo, por tanto, fuera del ámbito de esa manera de percepción, nada ha sido creado, nada ha desobedecido, nada ha sido expulsado, nada está siendo expiado, nada está consistiendo en la expiación ni el aprendizaje ni la búsqueda de algo; nada está siendo algo diferente a Esta Siendo Nada-algo. Consciencia identificada, date cuenta de que la fantasía, la ilusión, maya, el sueño…, no consiste en aquello que tú consideras que estás siendo, haciendo, conociendo, percibiendo, experimentando, etc., sino en creer que tú eres algo que está viviendo algo consistente en algo distinto a Estar Siendo Nada la existencia de algo. ¡Siendo Nada, siempre está siéndose todo aquello que parezca ser la existencia de algo distinto a Nada!

Juande Puerta.

viernes, 17 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (19)

37- PERCEPCIÓN DE INFORMACIÓN (NO HAY TESTIGO). El misterioso fenómeno de la percepción de existencia está siendo permanentemente generado (aquí y ahora) por la identificación consciencial. Sin la identificación consciencial del “yo soy”, tampoco habría la percepción consciencial del “yo existo”, y tampoco la percepción consciencial del torrente de posibilidades existenciales derivado de aquel primer enigma. La percepción de existencia consiste en la percepción de una apariencia, de ahí que todo cuanto se percibe consistiendo en la existencia de algo siempre estará tratándose de  algo virtual, fugaz, cambiante, perecedero, carente, limitado, condicionado, dependiente, intrascendente, mental, peculiar, ilusorio y absolutamente impersonal: una realidad que está siendo creada (nunca hubo otra creación) como resultado de la identificación de la consciencia consigo misma. ¡Todo cuanto se percibe siendo, existiendo, aconteciendo, etc., actúa como espejo y como reflejo de la consciencia que está observándolo! Dejando de lado la apariencia de las formas y de las percepciones materiales, psicológicas, emocionales, anímicas, etc., y de todo cuanto caracteriza a la percepción de existencia, podría afirmarse que la percepción de existencia equivale a la percepción de la información que está constituyendo y configurando el fenómeno de la identificación consciencial. Todo aquello que, desde la consciencia identificada (mente), se percibe e interpreta siendo una forma de existencia, un hacer, un acontecer y/o la identidad de algo, simplemente podría estar consistiendo en la percepción  delimitada, discriminada, personalizada, etc., de la información y/o de los datos correspondientes a la propia identificación consciencial. Toda forma de percepción consiste en información -convertida en existencia- a cerca de la identificación de la consciencia consigo misma: la percepción informa del fenómeno de la identificación. Te percibes, luego no eres ni el perceptor ni lo percibido. ¡Nada es algo, por tanto, no hay testigo! ¿Consistirá el nombrado e identificado inconsciente individual y colectivo en todos aquellos datos mentales que, permaneciendo ocultos e indescifrables, mantienen viva la identificación de la consciencia; datos que se manifiestan a través de la percepción de distintas apariencias de existencia, es decir, convirtiendo el Estar Siendo Nada-Uno en la percepción de una realidad fragmentada y en un aparente y continuo movimiento evolutivo? La historia de la humanidad demuestra que nada de cuanto pueda percibirse será algo absoluto, sino absolutamente relativo. Consciencia identificada, date cuenta de que NADA ERES, por tanto, de que todo cuanto consista en la existencia de algo para ti siempre estará tratándose de UNA PERCEPCIÓN DE NADA convertida por ti en la apariencia de eso que percibas; date cuenta de que, con absoluta independencia de aquello que percibas y de la manera cómo lo nombres, catalogues, valores, experimentes, etc., ello siempre estará consistiendo en ESTAR SIENDO NADA disfrazado por ti con la apariencia de ser algo.   

38- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-1. La metáfora bíblica del pecado original, que supondría que el ser creado y/o que la creación de un Dios Supremo pre-existente estaría desobedeciendo un mandato de su Creador (aquí y ahora, porque de lo contrario ya no habría motivo para la expiación ni aquello que está expiándose), rezuma ilusión mental (percepción de determinismo y dualidad), por cada una de sus letras e intenciones. La identificación con la metáfora del pecado original supone la identificación con el más original de los pecados y/o de las presuntas desobediencias. Dejando de lado el detalle fundamental de la imposibilidad de la pre-existencia del Creador (el concepto de “existencia” equivale a la misma percepción identificada, determinista y dualista que también ratifica el concepto de “creador”), ¿acaso la desobediencia no implica la libertad de elección entre diferentes opciones previamente creadas y/o pre-existentes a la creación del hombre? ¿Libertad para elegir, y castigo por ejercerla? El premio divino  a la obediencia se parece bastante a un vulgar chantaje divino. ¡Todo parecer ser algo consiste en percepción de existencia y acontece en el ámbito de la percepción de existencia o dualidad! La existencia sólo consiste en una percepción de apariencia de SER. Nada, es lo único que está siendo todo siempre; sin excepción, todo cuanto la consciencia identificada pueda percibir, siendo la existencia de algo, siempre estará consistiendo en Estar Siendo Nada-algo. El error original -considerar real y trascendente aquella apariencia y/o existencia que está siendo creada y determinanda por la manera identificada de percibir- no consiste en “caer en la tentación” de una desobediencia, sino en “asumir una manera pecaminosa de percibir y/o de interpretar el Estar Siendo Universal de Nada, como si fuera existencia, experiencia y/o acontecer de alguna cosa”. En el caso humano, la desobediencia original consiste en la manera de percibir a través de una supuesta y aparente identidad humana. La expiación y/o el efecto de ese error perdurará mientras perdure el apego de la consciencia con esa manera de percibir…, absolutamente condicionada y determinada. La desobediencia no está cometiéndola (siempre aquí y ahora) el hombre creado por la identidad de un Dios pre-existente, sino la consciencia que permanece identificada con esa manera de percibirse y/o que permanece identificada con la percepción de la apariencia de su existencia particular. (sigue)

Juande Puerta.

martes, 14 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (18)

35- NADA-ALGO. Al principio todo estaba siendo Nada-algo; más, por mucho que estar siendo Nada-algo, pudiera percibirse “pareciendo ser la existencia” de alguna posibilidad distinta de estar siendo Nada-algo…, estar siendo Nada-algo es “lo único” que desde siempre está siendo todo cuanto pueda percibirse existiendo y dejando de existir. Yo, consciencia identificada y/o con identidad, observo el jardín y, entre muchas otras existencias, veo la existencia -que no puedo negar- de un limonero. ¿Significa eso que, dejando de lado aquello que está originando esa apariencia de realidad, la percepción de mi existencia y la percepción de la existencia del limonero que veo en el jardín, no estén consistiendo en Estar Siendo Nada la existencia de algo? Percibido desde aquello que origina la percepción, todo parece ser aquello que está percibiéndose; pero sólo lo parece. Los actos no son acciones, sino percepciones. Los actos no son acciones. Los acontecimientos no suceden. Los pensamientos no son pensados. Los sentimientos no son sentidos. La vida no comienza. La muerte no llega. ¡Sin identificación, nada sería aquello que esté percibiéndose…, ni de la manera que esté siendo percibido con identificación! Generalmente, para sentirnos buenas personas, y luego alardear públicamente de ello -igual que cuando dudamos de eso y nos vemos negativamente-, lo único que hace falta hacer es seguir los impulsos de nuestro ego, es decir, estar considerándose la existencia de alguien que está haciendo algo. ¿Alguien libre de esa percepción, y, por tanto, que pueda tirar la primera piedra? Estar percibiéndonos y considerándonos como la existencia de un hacedor y un experimentador de cosas, genera percepciones tan paradójicas como la de verse haciendo algo por defender los derechos de otras personas atrapadas en situaciones de violencia, precariedad, miseria, enfermedad, etc., como si la razón fundamental que está originando dichos acontecimientos no consistiera precisamente en la percepción y la consideración que los seres humanos tenemos con respecto a nuestra existencia, es decir, como si -por estar percibiéndonos y considerándonos existencias protagonistas y hacedoras de cosas- no fuéramos coautores de eso mismo que está llevándonos ha hacer otras cosas para denunciarlo. He ahí que, sin que nadie esté libre del pecado de considerarse un hacedor, el lanzamiento de piedras nunca cesa. Post data: Ayer mismo un político recién elegido líder de su partido, declaró que “ellos nunca se equivocarían de bando”. Paradójicamente, por estar percibiendo existencia de bandos, lo que estaba diciendo es que siempre estarían equivocados, y que dedicarían todas sus energías a continuar equivocados…, y aclamados por ello.  

36- MANIFESTACIÓN IDENTIFICADA. Más allá de la interpretación que la consciencia identificada pueda asumir, toda percepción de la existencia y/o del acontecer de algo, siempre estará consistiendo en el Estar Siendo Nada-alguna cosa, por tanto, he ahí que lo único que puede nombrarse son las percepciones de la existencia de algo. Desde el principio de los tiempos (inicio de la identificación consciencial), la percepción de la existencia del perceptor…, y también de la existencia de lo percibido por el perceptor, ha estado confundiéndose con el Estar Siendo, como si lo primero consistiera en algo distinto a la “manifestación identificada” de lo segundo. ¡La existencia no es nada más que una manera identificada de percibir el Estar Siendo! Estar Siendo Nada-UNO y/o Nada-algo, es la fuente de la percepción de la existencia de todo; pero sin que la percepción de la existencia de todo deje de estar consistiendo siempre (aquí y ahora) en el Estar Siendo de NADA-UNO, NADA-ALGO, NADA-UNA ENTIDAD, NADA-UNA IDENTIDAD. He ahí que “existe” todo cuanto se percibe y/o es identificado por la consciencia perceptora como existencia de algo, pero, precisamente por ese motivo, la existencia de lo percibido nunca estará siendo aquello que esté percibiéndose como la identidad de algo. Nada-alguna cosa, es lo único que está siendo "siempre y/o aquí y ahora" todo aquello que pueda estar percibiéndose como la existencia, el ser, el hacer, el acontecer, la experiencia, la vida, etc., de algo. Para que algo pueda considerarse y/o considerarse de cualquier otro modo, antes tiene que ser percibido como la existencia de algo que está siendo percibido de esa manera concreta por parte de la percepción de la existencia de otro algo. ¡Así es como la consciencia identificada (mente humana) construye el sueño de la percepción de su realidad!  No-dos, porque tampoco No-Uno. La simple aceptación del uno está originando percepción de existencia y de dualidad infinita, es decir, percepción del uno, percepción de aquello que contiene al uno, percepción de aquello que observa y distingue al uno, etc., etc., etc. Más allá de la percepción de que hay la existencia de “un somos” que está siendo algo, no hay la existencia de un “somos” y tampoco la existencia de un soy. En esa confusión discurre eso que se percibe como la existencia humana.

Juande Puerta.