lunes, 24 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (51)

105- LA CREACIÓN. La identificación consciencial está creando al ser humano, esto es, está creando -aquí y ahora- la percepción consciente de la existencia humana y de cada una de sus características. La percepción de la existencia humana, y de todo el conglomerado de existencia que está conformando esa aparente realidad, únicamente consiste en un efecto de la identificación consciencial. ¡Más allá del fenómeno de la identificación, no hay un qué soy, no hay un quién soy, no hay por qué soy, no hay un para qué soy, no hay un dónde soy, no hay un cuándo soy! La percepción de la existencia particular perdura mientras persiste la identificación creadora de la existencia particular del perceptor. La identificación crea la percepción consciente del ser humano, y luego éste, a imagen y semejanza de su propia identificación, crea la creencia en la existencia del dios creador de todo cuanto sirva para justificar su propia existencia. ¿Comprendes mejor ahora la razón de que en el universo de la percepción de existencia nada necesite tener lógica, razón ni sentido, más allá del que se le quiera atribuir? No hay diferencia entre buscar fuera o buscar dentro, buscar la verdad o buscar la falsedad, buscar el amor o buscar la causa del miedo al amor, buscar la felicidad o buscar el origen del sufrimiento: en todos los casos continúa tratándose de la búsqueda de algo ilusorio por parte de otro algo ilusorio. Darse cuenta de que más allá del imperio de la identificación algo como sentirse y/o percibirse feliz no depende de poseer algo material ni de poseer “otro algo” como el afecto de alguien, puede parecer un cambio importante; sin embargo, he ahí que continúa perdurando la identificación con la existencia del sí mismo personal y con la existencia de todo cuanto sirva para justificar la autenticidad de eso. ¡No necesitar algo determinado para sentirse feliz, demuestra que continúa la identificación con la existencia del personaje que cree en la existencia de la felicidad y de la infelicidad!  

106- NADA ES ALGO-1. Nada es algo, por tanto, nada es alguien ni es aquello que sea algo para alguien. Nada es algo, por tanto, nada es dentro de algo ni fuera de algo, nada es algo mejor ni algo peor, nada es algo bueno ni algo malo, nada es algo superior ni algo inferior, nada es algo material ni algo espiritual, nada es cuerpo ni mente ni espíritu. ¡Nada es algo, fuera de la creencia en la existencia de algo! Nada es algo, por tanto, nada es algo terrenal ni algo divino, nada es por algo ni es para algo, nada es aquí ni allí, nada es ahora ni después. Nada es algo, por tanto, nada es yo ni lo demás, nada es a favor ni en contra, nada es amor ni desamor, nada es culpa ni perdón, nada es premio ni castigo, nada es felicidad ni sufrimiento, nada es salud ni enfermedad, nada es nacer ni morir. Nada es algo, por tanto, todo aquello que fuera algo para alguien siempre estará siendo nada-eso ni ningún otro algo. Nada es algo, por tanto, todo aquello que fuera algo para alguien sólo estaría siendo eso en el supuesto de que SER consistiera en ser algo. Nada es algo; todo ES, sin necesidad de ser algo. He ahí que la existencia de algo consiste en la percepción de SER, como si estuviera siendo el ser de algo.

Juande Puerta.

viernes, 21 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (50)

103- NINGÚN SER ALGO. Consciencia, date cuenta de que todo lo que consideras que vives, y de la manera exacta que crees que estás viviéndolo, no consiste en nada más que en el reflejo de la ilusión que mantiene viva la identificación con la particularidad de tu existencia. ¡Por mucho que tú lo interpretes distinto, todo está siendo el mismo ningún ser algo! Estando siendo, ningún ser algo (no-uno), todas las posibilidades imaginables de SER están siendo a la vez; sin embargo, consciencia, date cuenta de que en la identificación con la apariencia de estar siendo la existencia de una posibilidad concreta (tú), todas tus percepciones quedan limitadas, condicionadas, circunscritas y dependientes de la naturaleza egoica de esa aparente identidad. Identificación equivale a percepción de existencia y/o de determinación, de ahí que identificar algo suponga la percepción (material, sensorial, emocional, anímica, psicológica, intelectual, onírica, etc.,) de la existencia de eso. ¡La identificación transforma, SER-NADA ALGO, en la percepción de la existencia de algo! Cuando está percibiéndose desde la identificación con la existencia del uno mismo (ego), nada es lo que parece que es algo…, y tampoco nada es de la manera que parece que es algo. ¿Qué, a parte de identificación (existencia de algo), podría percibirse cuando estuviera percibiéndose desde la consciencia identificada con la existencia de un yo personal? Consciencia, date cuenta de que si “algo” te causa sentir tristeza (percibir e identificar tristeza en ti) será porque estás interpretando eso erróneamente; pero date cuenta también de que si “algo” te causa sentir alegría, la razón continuaría siendo la misma. Si “algo” causa percibir en ti tristeza o alegría, sólo estará debiéndose a que estás interpretando que, comenzando por ti, “algo” está siendo la existencia de algo.  ¿Ocurre algo por eso? No, más allá del ámbito ilusorio de la identificación nunca está ocurriendo algo distinto a SER sin más. 

104- LA IDENTIFICACIÓN Y DIOS. Nada es algo distinto a estar siendo nada que consista en ser algo. Toda la supuesta existencia de la humanidad discurre en la creencia de que Ser consiste en estar siendo algo y/o en no estar existiendo. Nada hay siendo la existencia de algo. Ser, nada-algo, significa estar siendo todas las posibilidades a la vez; pero sin estar siendo ninguna de ellas. El fenómeno de la identificación crea la percepción de existencia y/o de determinación. El fenómeno de identificación crea al ser humano, lo expulsa del paraíso y lo condena a vagar protagonizando la fábula de su existencia. Más allá del universo ilusorio, surgido con la identificación, nunca falta nada por ser ni por hacerse. Libros, conferencias, retiros, videos, encuentros, religiones, filosofías, maestros, ideologías, luchas, sacrificios…, ningún algo podrá aportarte algo. He ahí que la búsqueda refuerza la identificación con la existencia del buscador; he ahí que más allá de la identificación no hay búsqueda, no hay buscador y no hay algo que esté siendo buscado. Que tú (consciencia) sigas considerándote la existencia de algo (yo existo) y que todo gire en torno a ese supuesto, no te convertirá en ser algo. Ser, nada y/o el ser de nada, es lo único que está siendo siempre. En estar siendo, siempre nada-algo, está consistiendo todo aquello que, percibido desde una supuesta identidad (ego), aparenta ser la existencia y/o el acontecer de alguna cosa. Nacer, vivir, morir, sufrir, disfrutar, amar, odiar, hacer, soñar…, (cualquier acción, percepción, experiencia, etc.,) sólo son formas distintas de nombrar aquello que, por estar siendo nada y/o por no estar siendo algo, siempre está siéndolo todo, a la vez que siendo lo único que está siendo.

Juande Puerta.

domingo, 16 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (49)

101- JUSTIFICACIONES. Consciencia, date cuenta de que para llegar allí donde crees que debes llegar, no hay otro camino distinto (nunca lo ha habido y nunca lo habrá); pero, porque no hay un camino, porque no hay un caminante, y porque tampoco hay a donde llegar. ¡Porque NADA hay siendo algo, ya está siendo todo! Consciencia, date cuenta de que todo cuanto crees  que vives, y de la manera exacta que crees que estás viviéndolo, sólo consiste en el objeto de la justificación de tu existencia. ¡Pienso, siento, recuerdo, imagino, hago, experimento, aprendo, conozco…, luego existo! -dices, como si la existencia de todas esas percepciones consistieran en ser algo distinto a una justificación. Así como en una película todo son fotogramas que la mente interpreta y convierte en una historia, también todas las experiencias humanas sólo consisten en la interpretación de percepciones imaginarias y/o egoicas. Consciencia, date cuenta de que la percepción de tu existencia depende por completo de la percepción de la existencia de todo lo que consideras que está siendo la existencia de algo distinto a ti, como si la percepción de ti y de todo lo demás consistieran en ilusiones distintas. Consciencia, date cuenta de que sentirte de alguna manera (feliz, infeliz, culpable, inocente, mejor, peor…), sin excepción, siempre estará consistiendo en estar percibiéndote siendo la existencia de algo (ego). ¡Nada es algo distinto a ser-nada!  

102- SER, NO SIENDO. Más allá de la percepción del universo, donde la realidad consiste en la aparente existencia de la existencia de algo, es decir, fuera de allí donde SER-NADA es percibido, interpretado y experimentado como la existencia de ser-alguna cosa (ego), nada falta por hacerse ni por suceder. No habiendo el haber de algo, ningún hacer puede hacerse y ningún acontecer puede suceder, pues, sin necesidad de ser algo, todo está siendo siempre. Nada puede hacerse ni suceder; todo aparente hacer y todo aparente suceder está consistiendo en SER, NO SIENDO ALGO. ¡Estás convencido de que eres alguien y de que haces algo, luego te percibes existiendo! Consciencia, date cuenta de que todo haber y todo suceder pertenece al universo de la identificación con la percepción de la existencia de algo; date cuenta de que todo cuanto percibes e interpretas, como si estuvieras haciéndolo y/o experimentándolo tú, sólo está consistiendo en el efecto de la identificación con esa percepción egoica que te convierte en ser la existencia de alguien. ¡Ser, no siendo! He ahí que la creencia en tu existencia convierte la creencia en tu existencia en la experiencia del duelo de esa identificación. He ahí que el gran misterio y/o la madre de todas las alquimias consiste en estar siendo todas las posibilidades de ser algo, pero sin que nada esté siendo hecho ni aconteciendo. Nada es algo, sin estar siendo percibido siendo algo. Consciencia, date cuenta de que más allá de la apariencia de que tú estás siendo algo que está haciendo alguna cosa, y además con alguna finalidad, todo está consistiendo en SER NO SIENDO ALGO. ¿Comprendes ahora porqué la respuesta de las preguntas que te haces acerca de ti, y del resto de tus percepciones, siempre conducen a otra pregunta? 

Juande Puerta.

jueves, 13 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (48)

99- DEPENDENCIA. Percibir, exactamente igual que cualquier otra acción, deja de manifiesto el origen de una identificación consciencial (yo existo), un desdoblamiento artificial, pues toda existencia de acción, incluida la acción de existir, precisa de la existencia de un sujeto actor. ¡Existir depende de la identificación de la consciencia con la existencia de algo, aunque ese algo sólo consista en la ilusión de una percepción! Más allá del fenómeno ilusorio de la percepción del uno mismo (identidad ficticia, y, por tanto, incognoscible), no hay dos, porque tampoco hay uno. No hay dualidad (plural), porque tampoco hay unidad (singular). No ser-algo no puede comprenderse, porque, ¿quién lo necesitaría y qué sería necesario entender? He ahí la razón de que cualquier intento de comprender la existencia de algo lo único que origina es el reforzamiento de la identificación de la consciencia con la aparente existencia del personaje protagonista. Todo cuanto sea percibido por mi, como la existencia y/o el acontecer de algo para mi, sin excepción siempre estará consistiendo en un reflejo y/o una creación mental de la identificación con la percepción de mi existencia. Todas las particularidades que percibo nacen de la percepción de mi particularidad. ¿Cambiaría la comprensión de estas palabras algo? No, puesto que, excepto la experiencia ilusoria de existencia de algo, nada hay que pueda cambiarse.  

100- FELICIDAD Y OTROS TRUCOS. He leído que una persona le decía a otra que “…por fin se había dado cuenta de que no necesitaba de nadie para ser feliz.” ¡Cierto y falso! Según cómo se mire, llegar a esa conclusión parece un gran logro y/o una gran liberación; sin embargo, he ahí que en la identificación de la consciencia que afirma eso todavía predomina la presencia, la idea, la génesis, el programa, la creencia, el convencimiento, etc., de la existencia de un sí mismo (yo existo), de la existencia de las demás personas, de la existencia de lo otro y también de la existencia de la felicidad y de la infelicidad. Si te percibes y consideras siendo la existencia de una persona y/o de algo determinado, no podrás evitar sentirte arrastrado por el caudal de apariencias que conforma el cauce de esa identificación. La afirmación de que “tú” no necesitas de nada ni de nadie para “tú” poder sentirte feliz, no deja de consistir en el mismo truco de siempre: seguir creyendo en tu existencia particular. He ahí que la existencia de la felicidad, de las demás personas, del mundo, y de todo aquello que tú percibas consistiendo en la existencia de algo, sólo sirve para que tú continúes considerándote la existencia de ti, es decir, la existencia de algo que, por no ser algo, tú jamás podrás comprender en qué consiste. No necesitar de nada ni de nadie para sentirte feliz convierte a la felicidad en un disfraz de ti y/o en una dependencia de ti. Decir que no necesitas a los demás para “sentirte” feliz, esto es, para “percibirte” a ti mismo siendo tú mismo y siendo de ese modo, todavía no evita que persista en ti la percepción de la existencia de la felicidad y/o de cualquier otro truco que sirva para percibirte siendo la existencia de algo.

Juande Puerta.

lunes, 10 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (47)

96- NO ERES. La percepción de lo creído, la percepción de lo imaginado, la percepción de lo soñado, la percepción de lo recordado, etc., no es menos ilusoria que la percepción de lo pensado, la percepción de lo hecho, la percepción de lo experimentado, la percepción de lo vivido, la percepción del yo consciente, ni la percepción de cualquier otra forma de percepción. La existencia sólo es una manera de percibir la inexistencia de lo percibido. Existir…, todo está existiendo; pero NADA de aquello que existe ES aquello que se percibe existiendo. Consciencia, date cuenta de que no es que no eres nada, sino que nada es lo único que está siendo todo lo que parece ser algo y/o todo cuanto de una manera u otra se percibe siendo la existencia de algo; date cuenta de que absolutamente todo cuanto tú percibes, valoras, nombras y experimentas, como si estuviera consistiendo en la existencia y/o el acontecer de alguna cosa (materia, energía, tiempo, espacio, inteligencia, pensamiento, emoción, ánimo, alma, espíritu, divinidad…), más allá de esa percepción, NADA ES lo único que está siendo. Leo: “No  eres lo que tienes; eres lo que das.” -Ni lo uno ni lo otro, pues en ambos casos serías algo limitado, condicionado, carente, dependiente…, una simple percepción. No eres algo carente ni pleno.  No eres algo perfecto ni imperfecto. No eres algo feliz ni infeliz. No eres algo amado ni despreciado. No eres algo sano ni enfermo. No eres algo trascendente ni intrascendente. ¡No eres! 

97- LA APARIENCIA DE LA NECESIDAD DE LA EXISTENCIA. Consciencia, date cuenta de que absolutamente nada de cuanto pueda percibirse existiendo y/o aconteciendo, estará consistiendo en algo distinto a un reflejo de la ilusión de tu propia identidad; date cuenta de que la identificación con la apariencia de tu existencia convierte en apariencia de ser algo a todo cuanto sea percibido a través tu aparente existir. Fuera de la apariencia de la existencia del perceptor de algo, nada está siendo algo ni está siendo percibido por alguien, por tanto, he ahí que, por contradictorio e incomprensible que al yo identificado le resulte, la consciencia de ello sólo está demostrando la inexistencia de ello. ¡No hay división ni separación porque tampoco hay algo que pudiera dividirse ni separarse! La creencia en la existencia de algo está creando la apariencia de la necesidad de la existencia de lo creído. Sin excepción, nada está siendo algo; todo está siendo nada-algo. Consciencia, cuando creas que estás comprendiendo algo, entonces comprende que nada está siendo comprendido. Ser, sin que nada esté siendo existencia de algo.   

98- DESDOBLAMIENTO. Las personas no tenemos ego; la persona es la apariencia, el vestido, el personaje, el papel, etc., que adopta la ilusión mental de percibirse consistiendo en la existencia de algo (el ego). Las personas no tenemos ego; el ego consiste en percibirse siendo la identidad de una persona y la percepción de cualquier otra posibilidad de existencia y/o de acontecer relacionada con esa identificación. El ego consiste en el fenómeno de la percepción de existencia de un sí mismo, de ahí que todo gire siempre entorno a la identificación con la existencia de ese supuesto perceptor. La expresión de “conócete a ti mismo” no tiene nada de sabiduría, pues, exactamente igual que sucede con las preguntas de “quién soy, qué hago aquí, etc.,” nunca dejará de consistir en otra consecuencia de la identificación consciencial con la existencia de su aparente protagonista. Tu existencia, y absolutamente cualquier detalle que parezca conformarla -por muy sublime que se juzgue y sea inculcada socialmente-, estará consistiendo en ego. En efecto, si es percibido e interpretado como la existencia y/o el acontecer de algo, entonces ello estará consistiendo en ilusión, ego, apariencia, mentira, es decir, tú, es decir, Nada. Tú eres todo cuanto percibes y de la manera que lo percibes, por tanto, nada de eso…, ni ninguna otra cosa.

Juande Puerta.

jueves, 6 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (46)

93- COMENZANDO POR TI. Nada es lo que parece que ES, porque nada es algo: todo sólo ES. Ni tan siquiera la percepción de la existencia de algo ES la percepción de la existencia de algo. Paradójicamente, defender aquello que la mente (consciencia identificada) percibe e interpreta siendo algo determinado, sólo sirve para que la fantasía de su existencia perdure. He ahí que la lucha a favor o en contra de algo (pensamientos, emociones, ideologías, creencias, filosofías, sensaciones, instintos, dogmas, religiones, paradigmas, situaciones, realidad, etc.) lo único que hace es -a través de la identificación con ello-, reforzar la identificación consciencial con la existencia del uno mismo perceptor; de manera que el resultado es que siempre todo (la apariencia de tu existir y/o de tu presencia) siga igual. Nada es algo distinto a estar siendo nada-algo, consecuentemente, he ahí que todo aquello que "la percepción a través de la existencia de un supuesto perceptor" convierte en la apariencia de ser algo, fuera de esa virtualidad, sólo está consistiendo en SER NINGUNA COSA. ¿Puede trascenderse la percepción de la existencia de esa montaña que, asumiendo un riesgo y un esfuerzo extremos, acaba de escalarse? Sí, cuando esté trascendiéndose también la identificación con la existencia del escalador?  Si la percepción de la existencia de algo…,  hace que te creas la existencia de alguien, entonces date cuenta de que, comenzando por ti, todo está siendo ilusorio.  

94- MILAGROS. El sistema establecido por la identificación de la consciencia  con el fenómeno de la percepción de existencia de particularidades (político, religioso, moral, económico, cultural, social, laboral, etc.,) no puede cambiarse luchando contra el sistema que quiere cambiarse, -qué y quién estaría protagonizando ese intento de cambio a parte de aquello que está constituyendo y sosteniendo el sistema mismo-, sino dejando de creer en la existencia de eso, pues, sólo así dejará de percibirse siendo eso. ¡Nada está siendo aquello que está percibiéndose como si estuviera siendo algo! Necesidad de cambio y/o de no cambio continúa perteneciendo al sistema de la percepción de la apariencia de la existencia de algo. Ningún algo (injusticia social, por ejemplo) se cambia luchando contra eso, sino dejando de creer en la existencia -ni necesaria ni innecesaria- de eso, como si eso estuviera siendo eso que está creyéndose. Comenzando por el uno mismo (todo algo comienza y acaba en la apariencia de esa identificación), cuando deja de creerse en la existencia de algo que está percibiéndose siendo algo, la inexistencia de eso queda de manifiesto. Deja de creer en la necesidad de que se produzcan milagros y todos los milagros se habrán producido.  

95- CREER SER. Consciencia, recuerda que, comenzando siempre por la percepción de la existencia de ti misma, nada estará siendo aquello que pueda parecerte que ES, ni de la manera que alguna vez hubiera podido parecerte que fue y/o que será. ¡Ser, nada-algo, es lo único que está siendo siempre! Consciencia, date cuenta de que todo cuanto percibes siendo existencia de algo para ti, se debe y/o está consistiendo en un reflejo de la percepción a través de ti, es decir, de tu hipotética identificación: a través de la apariencia de tu identidad. ¿Qué podría percibirse mirando a través de la identificación con la apariencia (existencia de algo determinado), sino apariencia también? Igual que cree el ladrón que todos son de su condición, así también cree la consciencia identificada con la apariencia de su existencia particular que todo son existencias particulares también. Creer en la existencia significa creencia en la existencia de un sí mismo creyente, por tanto, creer en dios y/o en cualquier otra existencia de algo, convierte la existencia del dios creído (creado mentalmente) en la misma creencia del creyente en sí mismo. Nada es dios, porque dios y cualquier otra posibilidad de ser la existencia y/o el acontecer de algo, siempre estará consistiendo en una percepción de nada-algo. Creer, pensar, sentir, desear, imaginar, experimentar, etc., ser la existencia de algo (percepciones todo ello por igual), no significa ser el algo percibido, y tampoco dejar de ser el algo percibido; sencillamente nada Es algo y/o todo algo Es la percepción de nada. Si está siendo percibido (no importa la forma) como la existencia de algo, entonces nada Es. 

Juande Puerta.

domingo, 2 de julio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (45)

91- DISCRIMINACIÓN TOTAL. ¿Creerías en la existencia de las montañas, sin haber “aprendido a discriminar la percepción” de la existencia de las montañas? ¿Creerías en ti, sin haber aprendido a discriminar la percepción discriminada de tu existencia? ¿Creerías en la existencia particularizada y/o discriminada de todo cuanto percibes tú, sin haber aprendido a percibir desde la identificación con la particularidad (ego) de tu existencia? He ahí que la fe que puede mover montañas consiste en trascender todas las formas posibles de percepción discriminada de las montañas y/o la percepción de la existencia de cualquier otra particularidad. Discriminar no consiste tanto en diferenciar y separar la existencia de algo, como en percibir la existencia de algo. La percepción de la existencia de algo ya está certificando la presencia del fenómeno de la discriminación. La discriminación nace con la identificación consciencial y/o con la percepción de la existencia de “un” uno mismo. La ilusión de toda tu existencia está consistiendo en el efecto de la percepción discriminada de SER. Discriminar equivale a percibirse a sí mismo siendo la existencia de algo. Toda percepción de la existencia de algo -comenzando y terminando por uno mismo- estará autentificando la discriminación (separación ficticia) de SER. ¿Ver para creer? No hay acción ni experiencia que no esté demostrando la ficción de eso y de su protagonista. ¿Ver (percibir físicamente, sensorialmente, psicológicamente, anímicamente, intelectualmente, emocionalmente, espiritualmente, etc.), para creer en la existencia discriminada del perceptor y en la existencia discriminada de lo percibido? La percepción no queda limitada a aquello puede verse, oírse, tocarse, hacerse, etc., a través de los sentidos corporales; percepción también está  consistiendo en los pensamientos, las ideas, los sentimientos, las  emociones, los recuerdos, las sensaciones, la imaginación, y todo cuanto pueda discriminarse como si consistiera en la existencia de algo. No eres el autor ni el destinatario de tus percepciones; tus percepciones y tú estáis siendo el efecto de la misma discriminación. SER, no puede explicarse, no puede comprenderse, no puede reproducirse ni cambiarse; SER, no admite nada de lo que admite la percepción de la existencia de algo.  

92-  APARIENCIA DE SER. Nada de cuanto percibes está consistiendo en algo distinto a la percepción de ti mismo. Por mucho que tú lo identifiques como algo distinto a ti, todo cuanto percibes está consistiendo en un reflejo de la percepción de tu existencia. ¡Todo está siendo la misma existencia, porque todo está consistiendo en la percepción de la existencia de nada-algo! Tú solo eres lo que crees que eres en la creencia de que existes siendo la existencia de algo. Creer y experimentar que se está de una manera u otra es la consecuencia natural de creer que hay algo que está siendo algo. Aunque, considerándote tú, reconoces sin reparos desconocer por completo qué eres y en qué consiste la corriente de tu existencia, continúas defendiendo -hasta la muerte si es necesario- que tú eres tú; pero observa que ello únicamente está consistiendo en la creación del supuesto y/o de la creencia de que tú “tienes que ser” la existencia de algo. Observa el pasado, ¿algo era aquello que parecía ser en el momento de percibirlo siendo lo que parecía que era? Ni entonces algo era aquello que percibiste, ni ahora está siéndolo tampoco. Nada perdura, por la sencilla razón de que nada está siendo algo. Consciencia, date cuenta de que todo lo que para ti parece ser la existencia y/o el acontecer de alguna cosa determinada, se debe a que tú estás considerando que eres la existencia de algo determinado. Pero he ahí que SER, no implica ser alguna cosa, sino que la percepción de la apariencia de todas las cosas está consistiendo en SER. Toda percepción de existencia está consistiendo en SER, pero sin necesidad de que SER consista en aquello que la consciencia identificada (mente) percibe, identifica, juzga, etiqueta, determina y asume. No eres una gota de agua del océano. No eres una ola del océano. No eres el océano. No eres ninguna apariencia de ser algo.

Juande Puerta.

miércoles, 28 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (44)

89- VÍCTIMA DE TI MISMO. No hemos olvidado quién somos, por tanto, tampoco tenemos que recordar quién somos ni quién no-somos. Sencillamente no somos; sencillamente nunca ha habido un soy ni un somos. No hemos olvidado qué somos, pues, dado que nunca hemos sido algo, tampoco nunca alguien ha conocido su naturaleza. ¡Ser, no significa ser algo ni ser la existencia de algo; SER, no puede conjugarse! El desconocimiento de aquello que, por no ser algo, tampoco puede ser conocido, comprendido, aprendido, descubierto, conquistado ni salvado, no significa que algo haya sido olvidado y tampoco que algo tenga que ser recordado. He ahí que creer que has olvidado quién eres y que debes hacer alguna cosa y/o superar algunas experiencias para recordarlo, únicamente sirve para poder seguir creyendo que eres el ser de alguien, por tanto, una víctima de ti mismo y/o de la identificación con la particularidad de tu existencia. Consciencia, date cuenta de que para olvidar y recordar, igual que para cualquier otro acto, percepción y/o experiencia, antes tendría que haberse asumido ser algo. Creerse ser algo es la causa creadora de todo cuanto la consciencia de ese ser algo después necesita creer que también es algo…, y es por algo…, y es para algo. Los ser-es humanos (ser en modo identidad humana) no sabemos despejar la incógnita de qué somos -ni ninguna otra que trascienda la apariencia de ser algo-, por el simple motivo de que no somos algo que consista en ser algo. Considerarse el ser de un ser supone el inicio del destierro al universo ilusorio de percepción de existencia y/o dualidad. He ahí que si alguna vez creíste que tienes que conocerte a ti mismo, ya puedes dejar de buscarte.  

90- CONSCIENCIA E INCONSCIENCIA. El universo de la consciencia de existencia (yo existo), por tratarse de algo determinado, siempre estará siendo mental e ilusorio. Paradójicamente, la inconsciencia humana consiste en el efecto de considerar real (ser algo) todo aquello que esté percibiéndose conscientemente y/o a través de la consciencia de existencia de un sí mismo. Sin excepción, toda forma de existencia y todo acontecer, que esté percibiéndose a través de la consciencia identificada con la existencia del perceptor, estará certificando su pertenencia a la inconsciencia de lo que significa SER. He ahí que, desde lo más positivo o supremo hasta lo más negativo o despreciable, todo cuanto esté percibiéndose y experimentándose como la existencia de “un algo” (percepción de dualidad), siempre estará tratándose de “un algo” exactamente igual de egoico o falaz que su opuesto. ¿Acaso puede creerse en la existencia de algo sin estar considerándose uno mismo la consciencia de la existencia de algo? ¿Acaso puede creerse en la existencia del amor, la justicia, la libertad, la paz y/o de cualquier otro valor, sin que ello suponga estar reforzando a la vez la creencia en la existencia del opuesto? He ahí que la causa de la percepción de la existencia de los enemigos (negativo) está presente también en la percepción de la existencia de los amigos (positivo), y que ambas -tanto en una dirección como en la otra- nacen siendo hijas o creaciones inseparables de la consciencia de la existencia del uno mismo perceptor. Se dice que la mente inconsciente es semejante a la parte sumergida de un gran iceberg; sin embargo, véase que aquello que el yo identificado (yo consciente) mantiene oculto, aquello que al yo identificado le asusta manifestar, aquello que al yo identificado le desagrada y/o  rechaza, no se trata de otra cosa que aquello que demostraría la mentira que supone vivir considerándose la consciencia de la existencia de un yo. Consciencia, date cuenta de que entre la existencia de un yo separado y la existencia de un yo unido todo continua siendo existencia de un yo.

Juande Puerta.

viernes, 23 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (43)

86- LA EXISTENCIA. Para que un algo -no importa de qué naturaleza- sea un algo diferente a otro algo, primero necesariamente tendría que estar dándose por incuestionable (dogma, ego, falacia) el SER DETERMINADO de un primer algo. ¿Qué o quién estaría determinando eso? He ahí que la percepción de dualidad, diversidad, diferencia, igualdad, semejanza, opuesto, creación, evolución, trascendencia y todos los demás conceptos y valores que quieran añadirse, nacen creados con la identificación de un supuesto algo consigo mismo. Pero he ahí también que ese fenómeno de percepción inicial de algo no requiere de que algo esté siendo eso (Dios, Consciencia, Energía, Luz, Silencio, Vacuidad, Plenitud…) ni esté siendo ninguna otra cosa. No hay otro sueño mas que el sueño de la existencia. El sueño (maya, ilusión…) consiste en la percepción de existencia y/o la percepción de algo siendo algo. La percepción de existencia de algo no requiere de que algo ESTÉ SIENDO algo, por tanto, demuestra que, más allá de esa especie de espejismo, nada está siendo algo y/o que toda percepción de existencia de algo consiste en ESTAR SIENDO NINGÚN SER Y/O NINGUNA COSA. ¡Existir no significa SER ESO! Nada ES algo; la percepción de existencia consiste en ESTAR SIENDO sin necesidad de SER algo. “Mi reino no es de este mundo…”- dijo. ¿Quizás pretendiendo hacer comprender que más allá del sueño de la percepción de existencia nada es lo que en el mundo de la percepción de existencia parece que es algo, y que por eso, fuera del sueño no existen enemigos a los que perdonar por algo?  

87- SER. La percepción de tu existencia consiste en Ser. La percepción de la existencia de lo demás, consiste en Ser. Sentir felicidad, consiste en Ser. Sentir infelicidad, consiste en Ser. Amar, consiste en Ser. Odiar, consiste en Ser. Sentir impaciencia, miedo y ansiedad, consiste en Ser. Sentir paciencia, confianza y calma, consiste en Ser. La salud y la enfermedad, consiste en Ser. Nacer y morir, consiste en Ser. Con absoluta independencia del nombre que se le asigne a cualquier sentir, pensar, hacer, experimentar, etc., todo ello estará consistiendo en SER. ¿Ser qué? No hay ningún un qué. No hay ningún algo que ser, y tampoco hay algún por algo ni para algo. ¡Salvo Ser, nada hay ni ocurre! Ser algo sólo es posible en el sueño de la existencia, es decir, allí donde a Ser (nada-algo) se le considera ser la existencia de algo. ¡Ser, no puede conjugarse!   

88- ESO DE EXISTIR. “Existo yo, y también existe todo aquello que, observado desde la consciencia de mi propia existencia, yo percibo e interpreto que está existiendo de infinitas formas distintas…”  -se dice el personaje creado con la identificación consciencial. Todo existe, sin embargo, ¿en qué consiste eso de existir? ¿Qué significa existir, cuando el mismo sujeto (ser humano) que afirma la autenticidad de su existencia lleva desde el principio de los tiempos girando en torno a las mismas cuestiones trascendentales (quién soy yo, de dónde vengo yo…, a dónde iré yo…, para qué estoy aquí yo…) sin darse cuenta de la falacia que ello constituye y/o sin querer percatarse de que la búsqueda de la solución de esas incógnitas no es nada más que la manera de justificar la creencia en sí mismo y de su mundo? Existir, significa Ser; pero sin estar siendo ninguna cosa, ninguna identidad, ninguna apariencia (Nada-Uno y/o no-dualidad). Paradójicamente, comenzando por la propia, todas las formas y/o las apariencias de existencia únicamente consisten en SER; pero sin ser la existencia de algo. Nada es algo distinto a SER. La percepción de la existencia y/o del acontecer de algo siempre está demostrando (científica y empíricamente) que ello sólo se trata de una interpretación. ¡Existir siendo algo significa estar siendo nada de lo percibido ni ninguna otra cosa!

Juande Puerta.

domingo, 18 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (42)

84- LA CREENCIA EN SÍ MISMO. El ser humano cree que es la existencia de algo, por tanto, no puede evitar la dependencia mental de permanecer creyendo en la existencia de otro algo. He ahí que creerse la existencia de alguien convierte a ese personaje en cautivo (cadena perpetua) de la creencia en sí mismo. La existencia de algo no es posible sin la existencia de otro algo. “Yo CREO que tiene que haber algo…” -suele responderse cuando se pregunta sobre la CREENCIA en la existencia de Dios, del más allá, etc. La creencia en sí mismo no sólo obliga al ser humano a vivir encerrado en esa creencia; también impone la necesidad de creer en la existencia de todo cuanto perciba no siendo él mismo. He ahí que la causa de la percepción de existencia de todo algo percibido y/o experimentado por el ser humano, sin excepción, estará siendo creada por la creencia que el ser humano tiene asumida respecto a sí mismo, es decir, por estar creyéndose la existencia de algo. La percepción de dualidad nace con la identificación de la existencia de uno mismo (ser un algo). Algo tiene que haberme creado. Algo tiene que ser de dónde vengo. Algo tiene que ser donde estoy ahora. Algo tiene que ser a donde vaya. Algo tiene que ser lo que me trajo aquí. Algo tiene que darle sentido a todo lo que vivo. Algo…, algo…, algo…, algo. Sin embargo, nada es algo, de ahí que todo aquello que al “algo humano” le parece ser otro algo, siempre está siendo nada-algo, nada-uno, nada eso que pueda percibirse ni ninguna otra cosa. Estar siendo nada-algo, no significa no estar siendo; sin embargo, no estar siendo algo libera de la necesidad de permanecer reo en la creencia de la existencia de uno mismo y de la existencia de todo cuanto emerge para dar sentido a esa ilusión. La percepción de separación viene creada por la identificación con la existencia de algo. No habiendo la existencia de algo, ¿cómo podría haber separación, rivalidad, competencia, principio, final, bien, mal, vida, muerte,  tiempo, espacio, culpabilidad, necesidades, carencias…, ni un más allá? Todo está siendo; pero nada está siendo la existencia de algo, ni siendo de alguna manera, ni siendo por algún motivo, ni siendo con algún fin. He ahí que la consciencia de que nada esté siendo la existencia de algo, no cambia nada ni conduce a nada, pues, más allá de la identificación con la existencia de algo, nada hay que pueda ni que necesite cambiar. No siendo la existencia de algo, todo está trascendido, todo está siendo hecho, todo está alcanzado. No siendo la existencia de algo, nada está perdido, nada tiene que buscarse, nada tiene que ser aprendido ni expiado ni recordado, nada tiene que regresar a casa. Ver dualidad y separación, es la consecuencia de verse a sí mismo siendo algo, esto es, siendo existencia.  
85- PERCEPCIÓN DE DUALIDAD. He ahí que “la Inexistencia absoluta de algo” (nada-uno y/o no-dualidad), ilusoriamente percibida, interpretada, asumida, identificada…, como “ser algo y/o el estar siendo de algo” (ser eso), sin necesidad de que jamás haya acontecido ni intervenido alguna cosa, queda convertida en la percepción de “la existencia de algo”. La identificación con la posibilidad de SER ALGO (ser uno), transforma la Inexistencia (ser nada-algo) en la percepción de existencia (ser todo algo). El ser humano tampoco Es consciencia. Nada es algo. La percepción de existencia sólo es una manera ficticia de percibir la Inexistencia como si fuera la existencia de lo percibido. El sufrimiento -junto con el resto de todas las percepciones posibles- que experimenta la identidad humana, no se debe tanto a la identificación consciencial con la percepción de que “es algo separado” (existencia de algo); antes que eso, el origen de todos los sentires humanos emergería de la identificación consciencial con la percepción de que “ES algo”. El concepto de “separación” queda reducido a un complemento anecdótico o residual. Podría decirse que estar considerándose existencia de algo supone una fuente inagotable de percepción de dualidad, de ahí que creerse la identidad de algo (yo existo) origina por igual el sufrimiento que nadie desea y la felicidad que todos perseguimos, como si se trataran de ilusiones pertenecientes a causas distintas.  

Juande Puerta.

viernes, 16 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (41)

82- BREVES-5 (2017) 1- No siendo algo, he ahí que todo está siendo ya, que nunca no ha estado siendo todo, y que tampoco nunca dejará de estar siendo todo. No considerándote tú algo, puede vislumbrarse que nada falta por alcanzarse, nada falta por suceder, nada falta por aprenderse, nada falta por experimentarse, nada falta por recordarse, nada falta por hacerse ni practicarse. Todo cuanto sea algo para ti procede de la percepción de ti. ¡Nada es algo fuera de la creencia de que existe algo (tú), y, por lo mismo, todo cuanto sea percibido como la existencia de algo por ti, sólo será el efecto de la creencia en tu existencia! La identificación con la consciencia de tu existencia es la única causa de la consciencia de todo cuanto tú crees que existe y/o que acontece. 2- No puede decirse que no existe el tiempo a la vez que estar afirmándose que sí existe la consciencia del personaje que está percibiendo la existencia y/o la no existencia del tiempo o de cualquier otra  particularidad. No hay dos; pero tampoco hay uno. Todo existe y todo acontece; pero nada ES eso ni ninguna otra cosa que esté siendo percibida, recordada, imaginada, deseada, buscada, temida, esperada, interpretada, experimentada, hecha, etc., desde la identificación de la consciencia con la existencia de algo, esto es, desde la consciencia de un yo perceptor, un yo testigo, un yo experimentador, un yo mismo. Nada ES algo, más la percepción sensorial, psicológica, emocional, anímica, etc., de existencia, no es una excepción. El árbol existe; pero no es un árbol. Todo existe; pero nada ES algo. “Amarás no ser algo, por encima de ser alguna cosa.” He ahí que el ser humano (creado con la identificación de la consciencia con la percepción de existencia) nace completamente programado.  

83- LA ILUSIÓN DE SER ALGO. El pasado no es el presente que pasó, ni el futuro es el presente que llegará. No hay tal cosa como la existencia del presente, por tanto, consciencia, a pesar de que la identificación con la existencia del tiempo esté condicionando por completo el supuesto discurrir de la historia de tu supuesta existencia, date cuenta de que, por no haber presente, tampoco hay pasado ni habrá futuro. ¿En qué consiste entonces eso que recuerdas y eso qué andas persiguiendo? He ahí que crees que tienes un pasado, un presente y un futuro, sólo en la ilusión de que eres la existencia de algo; he ahí que todo cuanto crees que existe y/o que acontece siendo la existencia y/o el acontecer de algo, sólo estará pareciéndolo dentro de la fugaz ilusión de tu propia existencia. La existencia del ser humano (forma humana de ser) perdura mientras perdura la ilusión de la existencia del ser humano. Precisamente porque la vida del ser humano es ilusoria, la ilusión puede alargar la existencia del ser humano del mismo modo que la desilusión (depresión) puede menguarla. ¡Todo ser algo es ilusión, de ahí que, aunque la ilusión de la existencia pueda disfrazarse y nombrarse de mil maneras aparentemente distintas, el hombre sólo existe mientras se mantiene viva la ilusión de la existencia del hombre Trascendiendo el fenómeno de la identificación, ¿en qué consisten y/o que objetivo persiguen -sin excepción- todas las actividades, pensamientos, emociones, razonamientos, etc., diarias del ser humano, salvo en mantener viva la ilusión de la existencia del ser humano? ¿Podrías creer en tu existencia sin creer en la existencia del tiempo, del espacio, del pensamiento, de las emociones, de la materia, de la energía y de todo cuanto necesitas creer que existe para poder seguir creyendo en ti? Todo está siendo, pero, comenzando por ti, nada está siendo eso que tú crees que está siendo la existencia de algo. Desde la consciencia de ser la existencia de algo (yo existo) no puede comprenderse la absoluta innecesariedad de la existencia de algo, por la sencilla razón de que aquel personaje que pretendiera comprenderlo no existe dentro de la innecesariedad de la existencia de algo.

Juande Puera.

lunes, 12 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (40)

80- BREVES-3 (2017) 1-Cuando el hijo de la consciencia identificada (creado por la consciencia identificada), es decir, el yo egoico, el ser humano, etc., se dice a sí mismo: "yo tengo un cuerpo, pero no soy mi cuerpo; yo tengo una mente, pero no soy mi mente; yo tengo pensamientos, pero no soy mis pensamientos; yo tengo emociones, pero no soy mis emociones...", y luego añade: "yo soy el observador y/o el testigo de todo eso..." en ningún caso estará refiriéndose a algo cierto, fuera de la fantasía que supone su propia existencia. ¡Tampoco algo es el observador! 2- Consciencia, date cuenta de que no se trata de perdonar, tanto como de no culpar. Si crees que tienes que perdonar a alguien por algo, entonces, sin darte cuenta, siempre -estés donde estés y hagas lo que hagas- estarás culpándote a ti de ser tú. La falacia de la culpabilidad es como un veneno que va matando poco a poco; pero no por aquello que supuestamente ocurrió alguna vez, sino por estar significando que estás creyendo que eres el personaje al que le ocurrió algo. 3-Nada es algo; pero tampoco nada es nada. Todo ES, pero sin ser algo ni ser nada. Entre ser algo y ser nada no hay diferencia, porque en ambos casos continúa presente la fantasía de la existencia de algo siendo algo. Ser algo y/o ser nada sólo es necesario en la identificación con la percepción de existencia. ¡Ni esto, ni eso, ni ninguna otra posibilidad! Consciencia, date cuenta de que la búsqueda de la verdad está en la creencia de que tú formas parte de alguna verdad; date cuenta de que la causa de la no-comprensión de la verdad está en la creencia de que hay alguna verdad que comprender y alguien que pueda o necesite comprender algo; date cuenta de que creer que eres algo se ha convertido en la causa de todas las preguntas trascendentales a cerca de tu existencia y también en el origen de todo -sin excepción- cuanto crees que has vivido, que estás viviendo y que podrás vivir alguna vez. ¡Nada es algo; pero tampoco nada es nada! 

81- BREVES-4 (2017) 1-Nada es algo, de ahí que, siempre ilusoriamente, pueda elegirse “percibir” aquello que se prefiera. Estando siendo…, que nada es algo, sin embargo todo parecerá estar siendo aquello que la consciencia identificada decida “percibir” siendo algo. Todo cuanto puede percibirse, puede elegirse percibirse siendo eso que está percibiéndose, precisamente porque no estará siendo algo determinado. ¿En qué consiste la imaginación, los sueños y las ilusiones que persigue el ser humano, salvo en la elección de aquello que quiere percibir siendo algo? 2-No es que -más allá de la apariencia de la existencia- los seres humanos no seamos individuos separados; es que no somos individualidades, no somos almas, no somos espíritus, ni somos ninguna otra particularidad. Porque nada consiste en ser algo, nada está separado, pero tampoco unido. ¡Todo está siendo el estar siendo de nada que esté siendo algo; nada consiste en algo distinto a SER! No es posible eludir el sufrimiento mientras está persiguiéndose la felicidad, pues en ambos casos -igual que ocurre con el resto de los sentimientos- ello estará consistiendo en la consecuencia de la identificación consciencial con la existencia del personaje protagonista de su aparente existencia. Consciencia, mientras continúes identificada con la percepción de la existencia de algo, ¿cómo podrás dejar de sentirte víctima de ser eso identificado? He ahí que si algo demostrara el hecho de tener consciencia de la existencia de uno mismo, ello consistiría en “la identificación” con esa percepción absolutamente egocéntrica e ilusoria. La consciencia de la existencia de uno mismo demuestra que la existencia del uno mismo consciente de sí mismo y/o consciente de cualquier otra posibilidad de existencia queda reducido al ámbito de la especulación mental. Tener consciencia de la identidad de uno mismo no significa SER una identidad; más bien supone el efecto de una identificación. ¿Desde cuándo la consciencia de la existencia de uno mismo ha supuesto que el ser humano consiga trascender los límites de esa identificación? ¿Acaso no está suponiendo justo lo contrario? He ahí que el títere y el ser humano necesitan por igual de la consciencia que los mueva. 

Juande Puerta.

miércoles, 7 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (39)

77- CULPABILIDAD. Consciencia, date cuenta de que no se trata de perdonar, tanto como de no culpar. Si crees que tienes que perdonar a alguien por algo, entonces, sin darte cuenta, siempre -estés donde estés y hagas lo que hagas- estarás culpándote a ti de ser tú. La falacia de la culpabilidad es como un veneno que va matando poco a poco; pero no por aquello que supuestamente ocurrió alguna vez, sino por estar significando que estás creyendo que eres el personaje al que le ocurrió algo. 

78- BREVES-1 (2017) 1- El ser humano, hijo de la consciencia identificada con la percepción de existencia, siempre ha buscado trascender los límites de la ilusión de su apariencia, sin darse cuenta de que toda búsqueda de ALGO surge del fenómeno de estar considerándose a sí mismo la existencia de UN algo. Sin embargo, más allá de esa consideración mental, nada está siendo el SER de algo, por tanto, tampoco nada (no ilusorio) puede buscarse, encontrarse, alcanzarse, poseerse..., ni se puede ser. Religiones, filosofías, políticas, ideologías, culturas y tradiciones no son nada más que artilugios encaminados al control y el gobierno de la falacia de la existencia. Más allá del universo mental (consciencia identificada) nada hay que trascender, pues nada está siendo algo. 2-NADA, es lo único que está siendo todo aquello que parece ser algo, por tanto, deja ya de creer que tú tienes una naturaleza verdadera o real y una naturaleza falsa o ilusoria, porque ambas consisten por igual en Ser Nada. Date cuenta de que ninguna cosa que tú creas que haces, piensas, sientes, percibes, experimentas, etc., podrá cambiar eso. Date cuenta de que NO ERES aquello que estás buscando, ni eres ninguna otra cosa: simplemente NO ERES. 3- Tú, no eres tú, porque ni tan siquiera eres algo. Tus pensamientos, tus emociones, tus miedos, tus deseos, tus esperanzas; tu pasado, tu presente y tu futuro no son tuyos, pues, ni tú eres tú, ni eso es eso. He ahí que todo aquello que sea algo para ti y/o que sea de alguna manera de ser algo para ti, sin excepción, estará consistiendo en las ilusiones que están conformando la ilusión de tu aparente ser. ¿Que si tú existencia y la de todos tus valores están basados en una gran mentira? Pues sí; pero solo en el supuesto de que tú y todo lo demás fuera algo. Por cierto, si nunca se te ocurrió hacer algo para detener los latidos de tu corazón, ni la respiración, ni la capacidad de caminar, ¿para qué quieres detener la actividad de tu mente? ¿Qué buscas? Nunca algo será algo distinto a Ser Nada.  

79- BREVES-2 (2017) 1- Leo: "Cualquier cosa que esté separada del aquí mismo y del ahora mismo, o bien es un recuerdo o es imaginación. No puede ser otra cosa." -Parece muy razonable, sin embargo -opino- puesto que nada es algo, es decir, puesto que nada ES alguna cosa, he ahí que tampoco aquello que pudiera asociarse a un hipotético aquí mismo y ahora mismo, estaría siendo algo. Nada puede ser otra cosa..., pero porque nada es el ser de alguna cosa, de ahí que el recuerdo y la imaginación tampoco son eso ni son ninguna otra cosa. Nada está siendo algo aquí y ahora, esto es, nada está siendo "un" presente, por eso mismo, porque nunca hay un ahora presente, tampoco hay un presente pasado ni hay un presente futuro. ¿A que esto no resulta razonable, para la razón que se cree algo? Pues eso, que nada es lo único que está siendo todo cuanto la consciencia identificada percibe siendo algo. 2- ¿Para qué estoy aquí? -Se pregunta a sí mismo el hijo de la consciencia identificada, dentro de la fantasía de su existencia. Imagina que el personaje de una novela de ficción se planteara ese mismo interrogante, creyendo que su historia existe fuera de las letras que están narrándola. El ser humano (creación de la consciencia identificada) es un personaje tan ilusorio como aquellos, sin embargo, he ahí que considerarse real hace que vea razonable vivir bajo gobiernos despóticos, que la esclavitud le parezca un privilegio, que las religiones y el resto de las instituciones sociales funcionen en base a mentiras, chantajes, dogmas e intereses lucrativos y comerciales. Todo menos darse cuenta de que SER trasciende todas las posibilidades de ser algo. 3-Consciencia, date cuenta de que todas tus percepciones (físicas, sensoriales, psicológicas, emocionales, anímicas, etc.,) estás creándolas tú a partir de la identificación con la ficción de tu existencia; pero date cuenta también de que, por lo mismo, sin excepción, todas tus experiencias -tanto las que consideras positivas y agradables como aquellas otras que valoras negativas y desagradables- son obra de tus decisiones y de tu manera particular de percibir y de percibirte.

Juande Puerta.

sábado, 3 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (38)

75-  NUNCA SUFICIENTE. ¿En qué consistiría el yo, que cada yo cree estar siendo, sin la consciencia que estuviera creando la percepción consciente e ilusoria del yo soy yo y/o del yo existo? ¿En qué consiste el yo, sin la consciencia de ser un yo? ¿De dónde, salvo de la consciencia de SER, surgen las preguntas retóricas del yo acerca de la existencia de sí mismo? He ahí que la consciencia de estar siendo la existencia de un yo particular procede de la identificación de la consciencia con esa posibilidad determinada de ser algo. ¡El infinitivo de SER, supuestamente convertido en la existencia de un ser, es decir, de un yo, de un sujeto, de una parte de algo!  El deseo del yo (consciencia identificada) de que todo sea algo, y que, por tanto, sea de la manera que el yo desearía que fuera y/o que aconteciera, no permite darse cuenta de que siendo sin más, es decir, no siendo un ser, ya está todo alcanzado. Paradójicamente, los sentimientos de carencia del yo (ser ilusorio) son la consecuencia directa de la identificación con la existencia del yo que vive luchando por erradicarlos. Ser, es lo único que está siendo siempre; lo demás, es decir, ser algo, etc., por mucho que se perciba y/o juzgue de otro modo, nunca deja de consistir en SER. Creerse la existencia de un yo obliga a la defensa de la creencia en la existencia de todo cuanto se percibe no siendo el yo mismo (lo otro); pero también obliga a vivir no teniendo nunca suficiente. Nada es todo aquello que parece ser algo; pero no porque pudiera ser otra cosa distinta a aquello que parece y/o ser de otra manera, sino porque SER NADA (sólo SER) es lo único que está siendo todo siempre. Los milagros llegan con el cambio de percepción; los milagros consisten en dejar de ver la existencia de cualquier forma de existencia. No hay tal posibilidad como la de elegir entre SER o NO-SER, por tanto, he ahí que ese dilema continúa formando parte de la ilusión de la percepción de la existencia consistiendo en algo concreto o determinado. Consciencia date cuenta de que tú no eres tú y de que tampoco nada es tuyo,  por tanto, disfruta siendo nada, en lugar de sufrir siendo la creencia de que eres algo.  

76- MÁGICAMENTE. Nada es algo; todo sólo ES. La apariencia del porqué, del para qué, del dónde, del cuándo, y de todo aquello que mágicamente aparece tras la identificación de la consciencia con el supuesto sujeto protagonista de algo, siempre continuará consistiendo en una percepción egocéntrica de nada-algo. Ser, ES lo único que ES, por tanto, todo cuanto sea percibido e interpretado como el ser, el acontecer, el hacer, el sentir, el pensar, etc., de algo determinado, independientemente de cualquier consideración al respecto, eso únicamente estará siendo SER. Yo, tú, nosotros, el  mundo, la vida…, junto con todo aquello que parezca justificar la autenticidad de esa percepción dualista y/o egocéntrica (Ser, convertido en un ser y sus experiencias personales), nunca dejará de estar siendo nada distinto a NO-SER algo determinado. Creerse la identidad de alguien hace que todo cuanto sea percibido (física, sensorial, psicológica, anímica, emocionalmente, etc.,) desde esa identificación consciencial, necesite ser interpretado como el ser de otro algo. La experiencia dentro de la ficción continúa siendo ficción; por mucho que pueda percibirse como absolutamente real, la experiencia dentro de la ficción no convierte la ficción en realidad. La identificación con la apariencia del sí mismo  genera la percepción dualista (yo y lo demás) y también la ilusión de absolutamente todos los conflictos que experimentamos los individuos dentro de esa ficción. La percepción de separación sólo es uno de los muchos efectos mágicos generados por el fenómeno de la identificación consciencial con la existencia particularizada del uno mismo. He ahí que la recurrente pregunta de “por qué me ocurre esto a mi”, no es nada más que el efecto natural de estar creyéndose la existencia victima y transitoria de un yo. He ahí que, aunque todo este siendo y/o aconteciendo, nada puede ocurrirme a mi, salvo por efecto de que yo estoy considerándome un yo. Todo cuanto cree vivir el yo sólo está siendo eso dentro de esa auto-consideración y/o identificación. Consciencia date cuenta de que si eliges identificarte con la posibilidad de sentir miedo, entonces parecerá que todo el universo estará dándote motivos para que sigas sintiéndolo; pero date cuenta también de que si decides no sentirlo, también parecerá que todo el universo estará ayudándote para que no tengas motivos de sentirlo. Consciencia, date cuenta de que tú, todo cuanto tú decidas sentir y también el universo que estará ayudándote a sentir aquello que tú decidas sentir…, más allá de las apariencias está consistiendo en la misma percepción ilusoria de la existencia de algo que esté consistiendo en ser algo.

Juande Puerta.

martes, 30 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (37)

73- ¿QUÉ SOY? Algo tan simple y aceptado como preguntarse a sí mismo qué soy, supone la demostración inapelable de estar dando, por absolutamente cierto, que yo soy algo (un yo), que yo soy “un” ser, que yo soy mi existencia y mis experiencias, por tanto, que yo soy algo física, psicológicamente y conscientemente percibido separado del resto del SER INFINITO E INDETERMINADO. Plantearse a sí mismo, qué soy, evidencia la identificación total de la consciencia con la posibilidad de la existencia particular de una individualidad, por tanto, sin excepción, la fuente de todas las percepciones y vivencias de ese supuesto personaje (la vida cotidiana). He ahí que todo cuanto el ser humano cree vivir, y también la causa principal de ello, nace directamente de la identificación de la consciencia con la existencia de un supuesto ser absolutamente imaginario: la consecuencia de preguntarse qué soy, dando por hecho que algo puede ser algo distinto a SER. ¡Toda la existencia humana está basada y condicionada por ese, “estar dando por hecho”, absolutamente especulativo! Consciencia, observa el relato de la vida del personaje al que estás prestándole la apariencia de una identidad personal y consciente, y verás que esa existencia siempre ha estado consistiendo en la manifestación exacta de aquello mismo que ese personaje ha estado creyendo que era y/o creyéndose ser. Date cuenta de que nunca estuvo siendo algo distinto a la creencia de que algo estaba siendo algo (identificación); date cuenta de que nunca algo estuvo siendo algo ni consistiendo en ser algo distinto a SER. 

74- SUPUESTAS VERDADES. Conocerse a sí mismo lleva al reconocimiento de que no hay un sí mismo que conocer ni que pueda ser conocido. Todo ES, pero sin ser un ser. Todo ES, pero sin ser el ser de algo, sin ser el ser de alguna cosa ni el ser de algún acontecer. Todo ES, pero sin ser un todo formado por la unión de infinitas formas de  ser y/o de ser-es. Todo ES, pero sin ser algo que la mente (consciencia identificada) pueda comprender ni convertir en un ser que pueda comprender. Todo está siendo, pero sin ser “un” ser, ni ser “el” ser. Todo Es, pero sin que algo esté siendo algo ni siendo de alguna manera de ser. “Mi reino no es de este mundo…”, por tanto, aquello que sea de este mundo, es decir, aquello que la mente identificada con la existencia de alguien (creerse un ser) pueda identificar siendo algo (un ser) y/o siendo de alguna manera de ser, nunca será eso ni estará siendo de alguna manera. Todo ES, pero sin ser aquello que está percibiéndose como si fuera un ser y/o la existencia de algo. Todo ES, pero nada en algún tiempo, nada en algún espacio, nada en alguna dimensión, nada de alguna forma, nada con algún propósito, nada con alguna cualidad que ilusoriamente (desde la consciencia identificada de un ser) pudiera imaginarse. Ningún ejemplo que pertenezca al mundo de la percepción de existencia de ser-es (dualista), servirá jamás para comprender aquello que, por no ser un ser, ni ser el ser de alguna cosa, siempre trascenderá todas las posibilidades personales de comprensión. Fuera del ámbito ilusorio de la identificación con la creencia de que algo es algo, nada está siendo algo. ¿De qué sirve la consciencia de que todo “ser algo” estará siendo ilusorio? Para soñar despiertos y poco más. Consciencia, date cuenta de que SER -sin ser un ser y/o sin ser el ser de algo-, significa que tú nunca has sido tú; por tanto, significa que tú nunca has hecho algo ni has dejado de hacer algo; significa que, fuera del sueño de que tú eres tú, tú nunca has sido culpable de hacer algo (nunca has pecado ni cometido errores) ni has sido inocente de hacer algo; significa que tú nunca has sido juzgada ni separada ni convertida en un ser; significa que, porque tú nunca has sido un ser y tampoco has sido el ser de algo, tú nunca has olvidado qué eras y tampoco has sido obligada a vivir experiencias para recordar qué eras. Nada es algo y tampoco es algo distinto a no ser algo: todo ES. Todas las formas de ser algo sólo consisten en supuestos que están dándose por verdades a partir del supuesto (percepción de dualidad) de la existencia de algún ser. ¡Todo ES, sin estar siendo un ser! 

Juande Puerta.

viernes, 26 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (36)

71- DEJAR DE SUFRIR. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin que ello suponga dejar de ser el personaje que sufre. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin tener que renunciar a ser aquello que, por creer que está siendo la existencia particular de alguien, también está originando la percepción de la existencia del sufrimiento. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin tener que asumir que su existencia, y la existencia del sufrimiento que quiere dejar de sentir, están conformando la misma ilusión. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin dejar de verse siendo un ser humano. Argumentando que ello forma parte ineludible de la condición humana, el ser humano vive justificando el victimismo de todas sus actitudes, el victimismo de todos sus comportamientos y el victimismo de todas sus esperanzas,  también con la  victimista excusa de que está persiguiendo el amor y la felicidad (efectos colaterales), como si la persecución del amor y de la felicidad, que desea sentir, no estuviera constituyendo también la principal causa del desamor y de la infelicidad que quiere evitar…, a la vez que la justificación del victimismo (profundo sentimiento de carencia e intrascendencia) que supone el fenómeno de la identificación con la percepción de su propia existencia. Utilizar el fin (búsqueda de la felicidad…) para justificar los medios (véanse las noticias diarias) nunca servirá para que la falacia de la existencia humana deje de consistir en la falacia de la existencia humana. El ser humano vive peleando, luchando, guerreando…, en pos de la paz y de la libertad, como si la falta de paz y de libertad que experimenta  no fueran el fruto de la creencia -absolutamente irrenunciable- que tiene asumida con respecto a la particularidad de su existencia, es decir, como si la causa de aquello que busca y la causa de aquello que quiere eludir dependiera de algo distinto a la creencia en sí mismo. Tú, es decir, creer que tú eres tú, es la cárcel (sin puertas ni paredes) en la que te sientes atrapado y prisionero; tú, es decir, creer que tú eres tú, también es la libertad que necesita armas para conquistarse y protegerse. Tú, es decir, creer que tú eres tú, está siendo la causa de todo aquello que tú creas que es algo y que es de alguna manera de ser algo. He ahí que, cambiar aquello que está creando la identificación de la consciencia con la existencia del personaje que pretendiera cambiar algo, nunca precisó de religiones, filosofías, dioses, maestros, lugares sagrados, ni prácticas especiales.  

72- YO, YO, YO…, Y TAMBIÉN YO. El ser humano (consciencia identificada), por creer que es algo, también creerá que siempre estará siendo de alguna manera, por algún motivo, para algún propósito, etc., etc., etc. El ser humano, por creer que es algo, también creerá que todo es “otro” algo distinto. Todas las sociedades humanas, con sus instituciones, gobiernos, políticas, economías, culturas, ideologías, religiones, etc., están construidas sobre esa falacia y giran alrededor de esa falacia. Quizás debería reconocerse que los personajes de una historia ilusoria son ilusorios también. Nada es algo ni es de ninguna manera; sin embargo, precisamente por ese motivo, en la ilusión de suponerse “ser la existencia de alguien” puede elegirse vivir como si se estuviera siendo  el  personaje que está creyendo ser algo obligado a vivir de alguna manera. Nada hay ni acontece, por tanto, he ahí que la existencia de todo aquello que parezca estar siendo percibido, protagonizado, experimentado por alguien, como si ello estuviera siendo la existencia y/o el acontecer de algo, siempre estará consistiendo en Nada. Comenzando por la percepción de la existencia del uno mismo, “Estar Siendo Nada” será lo único que siempre estará percibiéndose. Si en el juego de la percepción de existencia fallara algo, el error no estaría en aquello que estuviera viéndose, sino en la interpretación (consciencia) de que alguien estuviera viendo algo. El engaño de la percepción  no está en aquello que se percibe, sino en creer que alguien está percibiendo algo que consista en la existencia de alguna cosa determinada, y, por tanto, alguna cosa distinta al sí mismo absolutamente indeterminado (Nada-Uno). Todo está siendo; pero sin que ello suponga estar siendo aquello que pudiera percibirse desde fuera del Estar Siendo y/o consistiendo en algo distinto a SER. Paradójicamente, en el juego de la identificación consciencial con la percepción de existencia, el personaje que vive jugando a preguntarse quién soy YO, de dónde vengo YO, a dónde voy YO, para qué estoy aquí YO, etc., etc., es el mismo que vive dando por absolutamente incuestionable que él es aquello que está preguntándose así mismo por la existencia de sí mismo, y también el mismo que vive comportándose como si todas esas incógnitas trascendentales ya estuvieran resueltas. Yo, es la pregunta, y yo, es la respuesta. Paradójicamente, si algo demostrara la existencia de las religiones y de las iglesias, ello sería la inexistencia de un dios; si la existencia del ser humano y de un dios no fuera una creencia, entonces  la existencia de las religiones y de las iglesias no sería necesaria. He ahí que las creencias humanas persisten mientras persiste la creencia que el ser humano (consciencia identificada) tiene respecto a sí mismo.

Juande Puerta.

domingo, 21 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (35)

69- SER UNO. Más allá de la percepción egoica y/o de la percepción de la apariencia de existencia, todo está siendo hecho y/o aconteciendo sin necesidad de la existencia de un hacedor y/o de una causa; todo está siendo hecho y/o aconteciendo sin necesidad de que la percepción de ello esté significando que algo esté siendo hecho ni aconteciendo. Tomarse la vida como algo personal puede parecer lógico y razonable; pero sólo cuando el supuesto protagonista de ello estuviera considerándose a sí mismo la existencia de algo distinto y separado del fluir absolutamente indeterminado de la vida misma. Tanto la percepción de la existencia del hacedor, como la percepción de la existencia de lo acontecido y/o lo experimentado por éste, no son nada más que una apariencia efímera e intrascendente del estar siendo universal. ¡Todo es uno, pero sólo cuando ser uno consista en no estar siendo algo; comprende eso y todas las preguntas sobre ti y sobre tu existencia quedarán respondidas al instante! Nada está separado del resto, porque fuera de esa manera egocéntrica de percibir, nada está siendo la existencia de alguna cosa. Nada puede hacerse, pensarse, experimentarse, acontecer, existir, etc., que ello no esté consistiendo en Estar Siendo nada-algo determinado; nada está unido ni separado, porque salvo percibido egoica e ilusoriamente, nada está siendo algo distinto a SER. Cuando estamos refiriéndonos a la esencia que trasciende todas las posibilidades de existencia, SER, no debería seguir traduciéndose e interpretándose como ser-uno y/o como ser-un algo. ¡No hay círculo del que salir; nunca lo ha habido y nunca lo habrá! SER, ni tan siquiera consiste en lo contrario de ser un ser y/o de ser la existencia de algo. SER, no puede definirse, no puede compararse, no puede controlarse, no puede gobernarse, no puede institucionalizarse, no puede mejorarse, no puede evolucionar, no puede dogmatizarse, no puede moralizarse, no puede materializarse ni espiritualizarse. SER, no puede pensarse ni sentirse, no puede tener consciencia ni experimentarse, no puede nacer ni morir. SER, no consiste en ser algo y tampoco en lo opuesto a ser algo. He ahí que SER UNO MISMO, nunca estuvo refiriéndose a ser alguien, ni a nada de cuanto pudiera derivarse de esa ridícula, trágica, lucrativa y victimista interpretación; pero tampoco de ninguna otra.  

70- ¿VES COMO YO TENÍA RAZÓN? Consciencia, date cuenta de que permanecer identificada con la posibilidad de ser la existencia de alguien, permanecer encarnando la posibilidad de ser la existencia de la identidad de alguien, y/o permanecer considerándose la existencia de “un” ser, por tratarse ello de la existencia de algo determinado, limitado, condicionado, diferenciado, escindido, etc., no sólo supondría que ese personaje pudiera percibirse y considerarse una víctima de la existencia, sino que, además, encontraría razonable convertir cualquier aspecto de la particularidad de su existencia en un victimario perfecto. ¿Ves como yo tenía razón? ¿Ves como estaba justificado todo cuanto yo he hecho, pensado, sentido, deseado, intuido, perseguido, creado? ¿Ves como…? -resume la vida del personaje que, por estar creyéndose la existencia consciente de un yo (ser alguien), no puede evitar la consciencia de sentirse víctima de su propia condición existencial. Lo curioso es que ese personaje -víctima de sí mismo y/o de la consciencia de su existencia- tiene “razón” en todo cuanto dice, piensa, hace, etc., pero sólo en el supuesto imaginario de la razón de que él estuviera siendo él, en lugar de SER el Estar Siendo de nada determinado. ¡El fabuloso mundo de la razón! La historia de la fábula humana demuestra que el victimismo -fruto de considerarse la existencia consciente de “un” ser, en lugar del estar siendo la manifestación de SER- abarca todas las actitudes y los comportamientos imaginariamente posibles entre los extremos del pobre de mi y del verdugo más violento y cruel. Ser, abarca todas las posibilidades de existencia; pero sin que ello suponga ser ninguna de ellas; sin que ello suponga ser un ser ni nada de todo cuanto surge de ese supuesto. Ser, no consiste en ser algo y/o en ser un ser; SER, es lo único que está siendo todo cuanto parezca estar siendo algo. También podría decirse que todo está siendo uno; pero siempre que ser uno no fuera eso que la mente humana y/o la consciencia identificada con la forma de ser humana entiende por ser uno.

Juande Puerta.

jueves, 18 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (34)

67- REYES DE LA CREACIÓN. Al margen de cualquier otra consideración, siempre fuiste Nada, siempre estás siendo Nada y siempre continuarás siendo Nada. ¡Nada eres desde siempre y Nada seguirás siendo por siempre! ¿A qué temes entonces? ¿Qué buscas entonces? ¿Qué deseas y/o esperas que suceda alguna vez entonces? ¿Para qué meditas? ¿Qué quieres mejorar? ¿A quién le diriges tus oraciones? ¿Todavía piensas que eres ese alguien que fuera de aquí será juzgado por alguna cosa? He ahí que todo cuanto tú consideres tuyo y/o relacionado contigo, sólo está consistiendo en el efecto de la creencia de que tú eres la existencia de algo distinto a Ser-Nada; he ahí de qué manera la percepción de ser-uno se convierte en la fuente de todas las percepciones de dualidad, identidad, diferencia, separación, carencia, rivalidad, etc., etc. ¡La percepción de existencia es una forma de percibir Ser-Nada, siendo la forma y/o la apariencia de lo percibido! Los seres humanos (consciencia identificada con la percepción de existencia determinada y propia) existimos en el ámbito ilusorio donde es posible afirmar abiertamente que “nada ES aquello que parece ser…, ni de la manera que aparenta ser aquello….”, a la vez que estamos, viviendo, pensando, actuando, organizando, controlando, reaccionando, experimentando, educando, etc., como si -comenzando por la percepción de nosotros mismos- todo estuviera siendo exactamente eso que a cada uno de nosotros nos parece que está siendo y de la forma que está pareciéndonos que es. ¿Seres inteligentes y racionales…, reyes de la creación divina? Por los frutos puede conocerse aquello que se sembró... aunque luego no quiera reconocerse. 

68- DENTRO Y FUERA DEL SUEÑO. He ahí que la razón de no verse, no creerse, no sentirse, etc., nunca suficientemente satisfecho, valorado, comprendido, amado, respetado, etc., jamás será por Estar Siendo Nada-Uno, sino por estar percibiéndose y/o considerándose la existencia de algo y/o de alguien particular. Paradójicamente, la identificación con la percepción de la existencia de "UNO" (principio esencial de la dualidad) también origina la percepción de todas las limitaciones y condiciones imaginables. Fuera del sueño (percepción ilusoria) de ser visto siendo la existencia de alguien, no hay diferencia entre ser visto siendo la existencia de alguien generoso o ser visto siendo la existencia de alguien egoísta, no hay diferencia entre ser visto siendo la existencia de alguien bueno o de ser visto siendo la existencia de alguien malo, no hay diferencia entre ser visto siendo la existencia de alguien feliz o ser visto siendo la existencia de alguien desdichado, etc., pues, fuera del sueño de percibirse siendo la existencia de alguien, nadie está siendo la existencia de alguien ni está siendo de ninguna manera. Fuera del sueño de la percepción dualista, egocéntrica y/o del ser-uno, nada está siendo algo ni alguien. Sin embargo, dentro del sueño (percepción ilusoria) de ser la existencia de alguien, todos los personajes de esa fábula estaremos siendo, a la vez, de todas las maneras  posibles de imaginar. Buenos o malos, mejores o peores, culpables o inocentes, felices o infelices, afortunados o desafortunados, sanos o enfermos, etc., sólo es posible dentro del sueño de percibirse siendo la existencia de alguien. He ahí el motivo (creerte existencia de algo particular) por el que, dentro del sueño de percibirse siendo la existencia de alguien (por tanto, simultáneamente de todas las maneras humanas posibles) incluso puede resultar aconsejable que de vez en cuando -siempre que te apetezca-, te des permiso para manifestarte como si también fueras un poco egoísta, un poco malvado, un poco desvergonzado, un poco imperfecto, un poco ilusorio e intrascendente. La existencia es una percepción ilusoria de NADA, es decir, Nada, ilusoriamente percibido como la existencia de algo. Consciencia, date cuenta de que dentro del sueño y fuera del sueño continúa siendo la misma percepción ilusoria; date cuenta de que no existe la existencia de un sueño y, por tanto, de que no hay la existencia de dentro ni de fuera de un sueño; date cuenta de que todo cuanto pueda percibirse siendo algo -con independencia del nombre que se le asigne- siempre estará consistiendo en el Estar Siendo único de Nada-algo.

Juande Puerta.

domingo, 14 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (33)

65- CREER EN TI. No hay la existencia de una verdad que descubrir, ni hay la existencia de aquel individuo que pueda descubrir la existencia de una verdad. Nada es verdad, nada es mentira y tampoco nada es una verdad relativa. Por mucho que, creer que tú eres tú, conlleve asociada la consecuencia (castigo y/o expiación religiosos) de percibir que todo “es” algo, “es” por algo, “es” para algo, “es” de alguna manera, “es” aquí y ahora, etc., etc., etc., simplemente nada es algo distinto a Estar Siendo Nada. Por mucho que creer que tú eres el perceptor de la percepción de tu existencia, y también el perceptor de todo cuanto creer en la percepción de tu existencia obliga a percibir siendo otras existencias, nada fue, nada es y nada será aquello que pueda creerse que está siendo la existencia de algo. Por mucho que la civilización esté construida sobre las arenas movedizas de la creencia en la existencia de “un” algo, ese algo nunca estará siendo eso ni ninguna otra cosa. Date cuenta de que creer en la percepción de tu existencia está sirviendo para justificar la creencia en la existencia del resto de tus percepciones, a pesar de que tu existencia quede reducida a luchar para cambiar  -comenzando por la percepción de ti mismo- todo cuanto crees que estás percibiendo. ¡Nada está siendo el ser de algo; todo está siendo sin necesidad de ser algo ni de estar siendo hecho por alguien! Date cuenta de que las montañas, que un grano de FE puede mover de un lado a otro, no son las montañas que, desde la percepción de ti, tú percibes como si fueran montañas. Date cuenta de que la FE mencionada no consiste en el poder de mover las montañas que, desde la creencia en la vista de tu existencia, ves existiendo ante ti, sino en dejar de verlas siendo montañas. ¿Crees que podrás dejar de ver la existencia de algo de lo que crees que ves siendo la existencia de lo que crees que estás viendo, sin dejar primero de verte a ti siendo la existencia de ti? He ahí que ver con forma de existencia no es nada más que una forma de ver la inexistencia de todo cuanto pueda creerse que está siendo percibido por la forma de existencia de alguien.  

66- APROPIACIÓN. Tú no eres tú, por tanto, he ahí que fuera de la ilusión que supone la creencia en ti, nada haces tú, nada está sucediéndote a ti, nada ocurre por ti ni para ti…, y tampoco nada te pertenece. He ahí que las preguntas de quién soy, para qué estoy aquí, de dónde vengo, a dónde voy, etc., sólo surgen para justificar la identificación con la aparente existencia de alguien (yo existo, luego…). Nacer, hacer, experimentar, evolucionar, morir…, sólo son etiquetas de humo. Todo cuanto tú crees que haces tú, que te sucede a ti y/o que tiene alguna relación contigo, sólo está consistiendo en la consecuencia natural de la percepción de que tú eres tú y/o de que tú eres la existencia de algo. Consciencia identificada, date cuenta de que todo aquello que consideras que constituye y configura “la particularidad de tu existencia”, está basándose en la defensa de la creencia de que tú eres tú, por tanto, que únicamente puede estar discurriendo dentro de esa fabulación, es decir, dando forma y apariencia de autenticidad a eso mismo que, a la vez, reconoces desconocer qué es, por qué es, para qué es, etc. He ahí que el miedo a la esclavitud es el mismo miedo que el miedo a la libertad, he ahí que el miedo a la muerte es el mismo miedo que el miedo a la vida, he ahí que el miedo al sufrimiento es el mismo miedo que el miedo a la felicidad; he ahí que en todos los casos estará tratándose de la percepción de nadie con respecto a nada. He ahí que fuera del universo ilusorio de la percepción egocéntrica y/o dualista (el universo del todo-uno y/o de todo-algo) no hay diferencia entre la alegría y el llanto, entre el amor y el egoísmo, entre la calma y la ansiedad, entre la inocencia y la culpabilidad, entre la paz y la guerra, entre la vida y la muerte…, pues todas las opciones necesitan por igual de la existencia del personaje que perciba la existencia de eso para justificar la suya propia. Porque “nada es algo”, la consciencia identificada con la percepción de su existencia individualizada no puede evitar “apropiarse y/o hacer suyo” todo cuanto, desde la ficción de su particularidad, percibe e identifica siendo algo distinto a Nada. Nada está siendo algo distinto a estar siendo nada determinado (nada-uno), de ahí que, precisamente por estar siendo nada, todo pueda percibirse pareciendo ser la existencia y/o el acontecer de algo para alguien. He ahí que, trascendida la forma de percepción egocéntrica (a través de la mirada de una supuesta identidad personal) nada está siendo bueno ni malo, mejor ni peor, acertado ni erróneo; simplemente nada está siendo algo/alguien, nada está siendo por algo/alguien, nada está siendo para algo/alguien,… nada está siendo algo distinto a no estar siendo algo que pueda ser percibido por alguien.

Juande Puerta.

martes, 9 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (32)

63- LA FELICIDAD DE NADIE. Paradójicamente, los seres humanos (personajes ilusorios protagonistas de la fábula de nuestra propia existencia) vivimos utilizando los supuestos grades valores de la humanidad (amor, paz, felicidad, libertad, solidaridad…) como la excusa perfecta para justificar las actitudes y los comportamientos que estarían en el polo opuesto. Parece que todas las actividades humanas se vuelven comprensibles y razonables cuando la causa de ello consiste en la persecución de “cosas” como la felicidad, el progreso, etc. Sin embargo, la felicidad que busca el ser humano es tan ilusoria como el ser humano que la busca y como todo aquello que cree que puede proporcionársela. ¡Si es algo (uno), entonces sólo podrá tratarse de algo ilusorio! ¿No será que la existencia de los grandes valores u objetivos de la humanidad -como la felicidad- sólo estén consistiendo en la excusa que utiliza el ser humano para ocultar la evidencia de que su existencia únicamente consista en el guión de una fábula? ¿Tantas universidades, tantas instituciones mundiales, tantos sabios del conocimiento, tantos recursos invertidos y tantas barbaridades justificadas…, para que todo siga como siempre, y la búsqueda de “la felicidad de nadie” continúe siendo el motor de nuestra historia? Si existe y/o acontece, siendo algo para alguien, entonces sólo puede tratarse de una existencia ilusoria. Nada ES algo, de ahí que la existencia de todo algo sólo sea posible percibida ilusoriamente. ¡Todo aquello que sea buscado por alguien, y también todo alguien que esté buscando algo, estará consistiendo en una simple falacia! ¿Qué felicidad podría superar a aquella que nadie necesitara sentir…, y mucho menos que sentirla dependiera de que algo pudiera proporcionársela? ¿Qué sentimiento de felicidad es aquel que está sujeto a la satisfacción de la ilusión de la existencia personal? Creerse uno (yo existo), es la fuente de todo lo que ello obliga a inventarse para seguir creyéndose uno. He ahí que todo aquello que el ser humano cree que busca, necesita, merece, protagoniza, etc., no consiste en algo diferente a aquello que le mantenga dormido, ciego, loco, inconsciente, es decir, identificado con la falacia de su existencia particular. Observando el discurrir de la fábula del día a día humano, es fácil darse cuenta de que dentro de esa narración nadie está buscando despertar, ni progresar, ni mejorar, ni conocerse; la única manera de continuar siendo la existencia de “un ser” es dentro de ese cuento y/o formando parte de esa ilusión. 

64- NADA-ESO. Por tratarse todas las formas posibles de existencia en simples percepciones ilusorias y/o de apariencia, fuera de ese espejismo nada de todo cuanto los seres humanos venimos asumiendo como nuestros pensamientos, emociones, actos, voluntades, esfuerzos, sacrificios, experiencias, etc., tendrá jamás el objetivo ni el premio de convertirnos en seres mejores. Con absoluta independencia del juicio que pueda emitirse al respecto, la única razón de todo ello siempre estará consistiendo en la ilusoria andadura del camino que conduce a seguir percibiendo que “somos” el personaje hacedor, experimentador, y protagonista de algo. ¡Nada es algo, de ahí que todo aquello que se juzgue siendo de una manera y/o  siendo de la opuesta, siempre  estará constituyendo la misma ilusión! La ilusión no puede transformarse en algo distinto a ilusión, porque ni la ilusión es ilusión. Nada está siendo algo distinto al Estar Siendo y/o al estar aconteciendo de nada-algo. Toda percepción de ser existencia de algo consiste en estar siendo nada que esté siendo percibido. Comenzando por el perceptor de algo, todo cuanto pueda percibirse consistirá en Nada-Eso ni ninguna otra cosa. Fuera del sueño de la existencia de algo, nada ni nadie es mejor ni peor que otro algo y/o que otro alguien, pues, más allá del sueño, que supone la percepción de la existencia de algo, nada existe siendo la existencia de algo ni siendo la existencia de alguien. Tú no eres tú, por tanto, he ahí que tus alegrías, tus sufrimientos, tus esperanzas, tus problemas, tus triunfos, tus enfermedades, etc., tampoco son eso ni es algo tuyo fuera de la ilusión de que tú eres la existencia de “un ser” especial. Fuera de la ilusión de la percepción egoica, nada está pasando, que ello no consista en que parezca que está pasando algo y que eso está pasándole a alguien. 

Juande Puerta.

viernes, 5 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (31)

61- CREENCIAS DESTRUCTIVAS. Nada es eso que se percibe siendo algo (uno), sino el estar siendo de nada-algo. No dualidad significa No-Uno, es decir, ni esto ni aquello ni ninguna otra cosa (Neti, neti). Nada está siendo alguien, y tampoco está siendo algo que ese alguien pudiera percibir, creer, crear, pensar, imaginar, experimentar, etc., que estuviera siendo “un” algo. No-dualidad (no-uno) significa no-pecado original, no-necesidad de expiación, no-necesidad de salvación, no-necesidad de algo. Por mucho que percibido egoica y/o egocéntricamente, todo aparente ser algo determinado, condicionado, intencionado, trascendente, etc., fuera de esa manera de percepción absolutamente innecesaria y prescindible, nada está siendo “un” algo. Paradójicamente, la identificación con “uno” equivale a ilusión y determinismo casi ilimitados. Nada es algo, ni es por algo, ni es para algo. La ilusión del uno es la fuente de todas las percepciones de dualidad y de separación. Todo “ser-un algo” estará siendo creencia…, y todas las creencias estarán siendo creencias deterministas. Las creencias deterministas están determinando y condicionando por completo las economías, las ideologías, las culturas, la educación, la justicia, el tiempo y el espacio, las actividades humanas y hasta los sentimientos y las emociones. Las creencias deterministas llevan miles de años esclavizando a los seres humanos y empujándonos a actitudes y comportamientos propios de animales destructivos. Igual que el capitalismo, para crear riqueza, necesita imperiosamente que no dejen de haber muchos pobres y mucha pobreza (¿para eso son las crisis?), así también la mayor parte de las religiones, para que la gente busque un poco de paz, perdón y resignación, precisan que predomine el sufrimiento. Por creerse “uno” el ser humano vive buscando la felicidad y todo aquello que, creerse uno, estará haciéndole creer que necesita encontrar. Las economías basadas en la producción de bienes pueden llegar a destruir el planeta, pero nunca podrán satisfacer la ansiedad humana de amor y de felicidad, originada por la creencia determinista a cerca del uno mismo.  

62- APARIENCIA DE SER UN SER. Mientras que el incesante fluir indeterminado de la vida no deja de demostrar que “nada es algo ni permanece siendo algo”, el ser humano insiste e insiste en engrandecer y encumbrar la percepción de su aparente ser particular, su aparente ser un yo, su aparente ser un sí mismo, su aparente ser “un” algo único y diferenciado; su aparente, estúpido y trágico ser un hijo predilecto. A pesar de las lecciones magistrales, que continuamente está brindando el estudio de la historia, del presente e incluso del futuro más próximo, las mentes humanas (consciencia identificada) insisten en seguir defendiendo -hasta las últimas consecuencias-, la autenticidad de aquello que, paradójicamente, constituye la causa principal de todos los conflictos que, a su vez, pretenden evitar: su percepción de la existencia dividida en “ser” particularidades y/o “ser” individualidades separadas (SER UN SER). He ahí que la percepción egocéntrica o dualista (aparentemente fragmentada en partes diferenciadas) de la existencia, NO ES NADA MÁS QUE UNA FANTASÍA. Por tanto, he ahí que la identificación con la percepción sensorial, racional, psicológica, emocional, etc., del “uno”, del yo soy yo y tu eres tú, del yo soy yo y el mundo es el mundo, del yo soy yo y la vida es la vida…, no está obedeciendo a ningún ordenamiento supremo, divino ni trascendente. ¡Nada divide, separa y origina más conflictos que la identificación con la ilusión de la existencia del ser-uno! La inmensa mayoría (si no todas) las filosofías, las ideologías, las religiones, las economías, las políticas, las enseñanzas, las éticas, las morales, las culturas, los sistemas de gobierno y judiciales, las actividades, y, en general las voluntades humanas, están basadas en una falacia descomunal: la mentira de la existencia determinada del ser humano. Por lamentable que resulte tener que admitirlo, lo cierto es que ninguna ideología política ni ninguna otra organización social, cultural, filosófica, religiosa, etc., busca salir del error; en lugar de eso, todas se dedican a administrar su manera de percibir ese engaño y también las consecuencias que genera ese engaño: todas se dedican a potenciar la ilusión del yo soy un yo. 

Juande Puerta.