miércoles, 28 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (44)

89- VÍCTIMA DE TI MISMO. No hemos olvidado quién somos, por tanto, tampoco tenemos que recordar quién somos ni quién no-somos. Sencillamente no somos; sencillamente nunca ha habido un soy ni un somos. No hemos olvidado qué somos, pues, dado que nunca hemos sido algo, tampoco nunca alguien ha conocido su naturaleza. ¡Ser, no significa ser algo ni ser la existencia de algo; SER, no puede conjugarse! El desconocimiento de aquello que, por no ser algo, tampoco puede ser conocido, comprendido, aprendido, descubierto, conquistado ni salvado, no significa que algo haya sido olvidado y tampoco que algo tenga que ser recordado. He ahí que creer que has olvidado quién eres y que debes hacer alguna cosa y/o superar algunas experiencias para recordarlo, únicamente sirve para poder seguir creyendo que eres el ser de alguien, por tanto, una víctima de ti mismo y/o de la identificación con la particularidad de tu existencia. Consciencia, date cuenta de que para olvidar y recordar, igual que para cualquier otro acto, percepción y/o experiencia, antes tendría que haberse asumido ser algo. Creerse ser algo es la causa creadora de todo cuanto la consciencia de ese ser algo después necesita creer que también es algo…, y es por algo…, y es para algo. Los ser-es humanos (ser en modo identidad humana) no sabemos despejar la incógnita de qué somos -ni ninguna otra que trascienda la apariencia de ser algo-, por el simple motivo de que no somos algo que consista en ser algo. Considerarse el ser de un ser supone el inicio del destierro al universo ilusorio de percepción de existencia y/o dualidad. He ahí que si alguna vez creíste que tienes que conocerte a ti mismo, ya puedes dejar de buscarte.  

90- CONSCIENCIA E INCONSCIENCIA. El universo de la consciencia de existencia (yo existo), por tratarse de algo determinado, siempre estará siendo mental e ilusorio. Paradójicamente, la inconsciencia humana consiste en el efecto de considerar real (ser algo) todo aquello que esté percibiéndose conscientemente y/o a través de la consciencia de existencia de un sí mismo. Sin excepción, toda forma de existencia y todo acontecer, que esté percibiéndose a través de la consciencia identificada con la existencia del perceptor, estará certificando su pertenencia a la inconsciencia de lo que significa SER. He ahí que, desde lo más positivo o supremo hasta lo más negativo o despreciable, todo cuanto esté percibiéndose y experimentándose como la existencia de “un algo” (percepción de dualidad), siempre estará tratándose de “un algo” exactamente igual de egoico o falaz que su opuesto. ¿Acaso puede creerse en la existencia de algo sin estar considerándose uno mismo la consciencia de la existencia de algo? ¿Acaso puede creerse en la existencia del amor, la justicia, la libertad, la paz y/o de cualquier otro valor, sin que ello suponga estar reforzando a la vez la creencia en la existencia del opuesto? He ahí que la causa de la percepción de la existencia de los enemigos (negativo) está presente también en la percepción de la existencia de los amigos (positivo), y que ambas -tanto en una dirección como en la otra- nacen siendo hijas o creaciones inseparables de la consciencia de la existencia del uno mismo perceptor. Se dice que la mente inconsciente es semejante a la parte sumergida de un gran iceberg; sin embargo, véase que aquello que el yo identificado (yo consciente) mantiene oculto, aquello que al yo identificado le asusta manifestar, aquello que al yo identificado le desagrada y/o  rechaza, no se trata de otra cosa que aquello que demostraría la mentira que supone vivir considerándose la consciencia de la existencia de un yo. Consciencia, date cuenta de que entre la existencia de un yo separado y la existencia de un yo unido todo continua siendo existencia de un yo.

Juande Puerta.

viernes, 23 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (43)

86- LA EXISTENCIA. Para que un algo -no importa de qué naturaleza- sea un algo diferente a otro algo, primero necesariamente tendría que estar dándose por incuestionable (dogma, ego, falacia) el SER DETERMINADO de un primer algo. ¿Qué o quién estaría determinando eso? He ahí que la percepción de dualidad, diversidad, diferencia, igualdad, semejanza, opuesto, creación, evolución, trascendencia y todos los demás conceptos y valores que quieran añadirse, nacen creados con la identificación de un supuesto algo consigo mismo. Pero he ahí también que ese fenómeno de percepción inicial de algo no requiere de que algo esté siendo eso (Dios, Consciencia, Energía, Luz, Silencio, Vacuidad, Plenitud…) ni esté siendo ninguna otra cosa. No hay otro sueño mas que el sueño de la existencia. El sueño (maya, ilusión…) consiste en la percepción de existencia y/o la percepción de algo siendo algo. La percepción de existencia de algo no requiere de que algo ESTÉ SIENDO algo, por tanto, demuestra que, más allá de esa especie de espejismo, nada está siendo algo y/o que toda percepción de existencia de algo consiste en ESTAR SIENDO NINGÚN SER Y/O NINGUNA COSA. ¡Existir no significa SER ESO! Nada ES algo; la percepción de existencia consiste en ESTAR SIENDO sin necesidad de SER algo. “Mi reino no es de este mundo…”- dijo. ¿Quizás pretendiendo hacer comprender que más allá del sueño de la percepción de existencia nada es lo que en el mundo de la percepción de existencia parece que es algo, y que por eso, fuera del sueño no existen enemigos a los que perdonar por algo?  

87- SER. La percepción de tu existencia consiste en Ser. La percepción de la existencia de lo demás, consiste en Ser. Sentir felicidad, consiste en Ser. Sentir infelicidad, consiste en Ser. Amar, consiste en Ser. Odiar, consiste en Ser. Sentir impaciencia, miedo y ansiedad, consiste en Ser. Sentir paciencia, confianza y calma, consiste en Ser. La salud y la enfermedad, consiste en Ser. Nacer y morir, consiste en Ser. Con absoluta independencia del nombre que se le asigne a cualquier sentir, pensar, hacer, experimentar, etc., todo ello estará consistiendo en SER. ¿Ser qué? No hay ningún un qué. No hay ningún algo que ser, y tampoco hay algún por algo ni para algo. ¡Salvo Ser, nada hay ni ocurre! Ser algo sólo es posible en el sueño de la existencia, es decir, allí donde a Ser (nada-algo) se le considera ser la existencia de algo. ¡Ser, no puede conjugarse!   

88- ESO DE EXISTIR. “Existo yo, y también existe todo aquello que, observado desde la consciencia de mi propia existencia, yo percibo e interpreto que está existiendo de infinitas formas distintas…”  -se dice el personaje creado con la identificación consciencial. Todo existe, sin embargo, ¿en qué consiste eso de existir? ¿Qué significa existir, cuando el mismo sujeto (ser humano) que afirma la autenticidad de su existencia lleva desde el principio de los tiempos girando en torno a las mismas cuestiones trascendentales (quién soy yo, de dónde vengo yo…, a dónde iré yo…, para qué estoy aquí yo…) sin darse cuenta de la falacia que ello constituye y/o sin querer percatarse de que la búsqueda de la solución de esas incógnitas no es nada más que la manera de justificar la creencia en sí mismo y de su mundo? Existir, significa Ser; pero sin estar siendo ninguna cosa, ninguna identidad, ninguna apariencia (Nada-Uno y/o no-dualidad). Paradójicamente, comenzando por la propia, todas las formas y/o las apariencias de existencia únicamente consisten en SER; pero sin ser la existencia de algo. Nada es algo distinto a SER. La percepción de la existencia y/o del acontecer de algo siempre está demostrando (científica y empíricamente) que ello sólo se trata de una interpretación. ¡Existir siendo algo significa estar siendo nada de lo percibido ni ninguna otra cosa!

Juande Puerta.

domingo, 18 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (42)

84- LA CREENCIA EN SÍ MISMO. El ser humano cree que es la existencia de algo, por tanto, no puede evitar la dependencia mental de permanecer creyendo en la existencia de otro algo. He ahí que creerse la existencia de alguien convierte a ese personaje en cautivo (cadena perpetua) de la creencia en sí mismo. La existencia de algo no es posible sin la existencia de otro algo. “Yo CREO que tiene que haber algo…” -suele responderse cuando se pregunta sobre la CREENCIA en la existencia de Dios, del más allá, etc. La creencia en sí mismo no sólo obliga al ser humano a vivir encerrado en esa creencia; también impone la necesidad de creer en la existencia de todo cuanto perciba no siendo él mismo. He ahí que la causa de la percepción de existencia de todo algo percibido y/o experimentado por el ser humano, sin excepción, estará siendo creada por la creencia que el ser humano tiene asumida respecto a sí mismo, es decir, por estar creyéndose la existencia de algo. La percepción de dualidad nace con la identificación de la existencia de uno mismo (ser un algo). Algo tiene que haberme creado. Algo tiene que ser de dónde vengo. Algo tiene que ser donde estoy ahora. Algo tiene que ser a donde vaya. Algo tiene que ser lo que me trajo aquí. Algo tiene que darle sentido a todo lo que vivo. Algo…, algo…, algo…, algo. Sin embargo, nada es algo, de ahí que todo aquello que al “algo humano” le parece ser otro algo, siempre está siendo nada-algo, nada-uno, nada eso que pueda percibirse ni ninguna otra cosa. Estar siendo nada-algo, no significa no estar siendo; sin embargo, no estar siendo algo libera de la necesidad de permanecer reo en la creencia de la existencia de uno mismo y de la existencia de todo cuanto emerge para dar sentido a esa ilusión. La percepción de separación viene creada por la identificación con la existencia de algo. No habiendo la existencia de algo, ¿cómo podría haber separación, rivalidad, competencia, principio, final, bien, mal, vida, muerte,  tiempo, espacio, culpabilidad, necesidades, carencias…, ni un más allá? Todo está siendo; pero nada está siendo la existencia de algo, ni siendo de alguna manera, ni siendo por algún motivo, ni siendo con algún fin. He ahí que la consciencia de que nada esté siendo la existencia de algo, no cambia nada ni conduce a nada, pues, más allá de la identificación con la existencia de algo, nada hay que pueda ni que necesite cambiar. No siendo la existencia de algo, todo está trascendido, todo está siendo hecho, todo está alcanzado. No siendo la existencia de algo, nada está perdido, nada tiene que buscarse, nada tiene que ser aprendido ni expiado ni recordado, nada tiene que regresar a casa. Ver dualidad y separación, es la consecuencia de verse a sí mismo siendo algo, esto es, siendo existencia.  
85- PERCEPCIÓN DE DUALIDAD. He ahí que “la Inexistencia absoluta de algo” (nada-uno y/o no-dualidad), ilusoriamente percibida, interpretada, asumida, identificada…, como “ser algo y/o el estar siendo de algo” (ser eso), sin necesidad de que jamás haya acontecido ni intervenido alguna cosa, queda convertida en la percepción de “la existencia de algo”. La identificación con la posibilidad de SER ALGO (ser uno), transforma la Inexistencia (ser nada-algo) en la percepción de existencia (ser todo algo). El ser humano tampoco Es consciencia. Nada es algo. La percepción de existencia sólo es una manera ficticia de percibir la Inexistencia como si fuera la existencia de lo percibido. El sufrimiento -junto con el resto de todas las percepciones posibles- que experimenta la identidad humana, no se debe tanto a la identificación consciencial con la percepción de que “es algo separado” (existencia de algo); antes que eso, el origen de todos los sentires humanos emergería de la identificación consciencial con la percepción de que “ES algo”. El concepto de “separación” queda reducido a un complemento anecdótico o residual. Podría decirse que estar considerándose existencia de algo supone una fuente inagotable de percepción de dualidad, de ahí que creerse la identidad de algo (yo existo) origina por igual el sufrimiento que nadie desea y la felicidad que todos perseguimos, como si se trataran de ilusiones pertenecientes a causas distintas.  

Juande Puerta.

viernes, 16 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (41)

82- BREVES-5 (2017) 1- No siendo algo, he ahí que todo está siendo ya, que nunca no ha estado siendo todo, y que tampoco nunca dejará de estar siendo todo. No considerándote tú algo, puede vislumbrarse que nada falta por alcanzarse, nada falta por suceder, nada falta por aprenderse, nada falta por experimentarse, nada falta por recordarse, nada falta por hacerse ni practicarse. Todo cuanto sea algo para ti procede de la percepción de ti. ¡Nada es algo fuera de la creencia de que existe algo (tú), y, por lo mismo, todo cuanto sea percibido como la existencia de algo por ti, sólo será el efecto de la creencia en tu existencia! La identificación con la consciencia de tu existencia es la única causa de la consciencia de todo cuanto tú crees que existe y/o que acontece. 2- No puede decirse que no existe el tiempo a la vez que estar afirmándose que sí existe la consciencia del personaje que está percibiendo la existencia y/o la no existencia del tiempo o de cualquier otra  particularidad. No hay dos; pero tampoco hay uno. Todo existe y todo acontece; pero nada ES eso ni ninguna otra cosa que esté siendo percibida, recordada, imaginada, deseada, buscada, temida, esperada, interpretada, experimentada, hecha, etc., desde la identificación de la consciencia con la existencia de algo, esto es, desde la consciencia de un yo perceptor, un yo testigo, un yo experimentador, un yo mismo. Nada ES algo, más la percepción sensorial, psicológica, emocional, anímica, etc., de existencia, no es una excepción. El árbol existe; pero no es un árbol. Todo existe; pero nada ES algo. “Amarás no ser algo, por encima de ser alguna cosa.” He ahí que el ser humano (creado con la identificación de la consciencia con la percepción de existencia) nace completamente programado.  

83- LA ILUSIÓN DE SER ALGO. El pasado no es el presente que pasó, ni el futuro es el presente que llegará. No hay tal cosa como la existencia del presente, por tanto, consciencia, a pesar de que la identificación con la existencia del tiempo esté condicionando por completo el supuesto discurrir de la historia de tu supuesta existencia, date cuenta de que, por no haber presente, tampoco hay pasado ni habrá futuro. ¿En qué consiste entonces eso que recuerdas y eso qué andas persiguiendo? He ahí que crees que tienes un pasado, un presente y un futuro, sólo en la ilusión de que eres la existencia de algo; he ahí que todo cuanto crees que existe y/o que acontece siendo la existencia y/o el acontecer de algo, sólo estará pareciéndolo dentro de la fugaz ilusión de tu propia existencia. La existencia del ser humano (forma humana de ser) perdura mientras perdura la ilusión de la existencia del ser humano. Precisamente porque la vida del ser humano es ilusoria, la ilusión puede alargar la existencia del ser humano del mismo modo que la desilusión (depresión) puede menguarla. ¡Todo ser algo es ilusión, de ahí que, aunque la ilusión de la existencia pueda disfrazarse y nombrarse de mil maneras aparentemente distintas, el hombre sólo existe mientras se mantiene viva la ilusión de la existencia del hombre Trascendiendo el fenómeno de la identificación, ¿en qué consisten y/o que objetivo persiguen -sin excepción- todas las actividades, pensamientos, emociones, razonamientos, etc., diarias del ser humano, salvo en mantener viva la ilusión de la existencia del ser humano? ¿Podrías creer en tu existencia sin creer en la existencia del tiempo, del espacio, del pensamiento, de las emociones, de la materia, de la energía y de todo cuanto necesitas creer que existe para poder seguir creyendo en ti? Todo está siendo, pero, comenzando por ti, nada está siendo eso que tú crees que está siendo la existencia de algo. Desde la consciencia de ser la existencia de algo (yo existo) no puede comprenderse la absoluta innecesariedad de la existencia de algo, por la sencilla razón de que aquel personaje que pretendiera comprenderlo no existe dentro de la innecesariedad de la existencia de algo.

Juande Puera.

lunes, 12 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (40)

80- BREVES-3 (2017) 1-Cuando el hijo de la consciencia identificada (creado por la consciencia identificada), es decir, el yo egoico, el ser humano, etc., se dice a sí mismo: "yo tengo un cuerpo, pero no soy mi cuerpo; yo tengo una mente, pero no soy mi mente; yo tengo pensamientos, pero no soy mis pensamientos; yo tengo emociones, pero no soy mis emociones...", y luego añade: "yo soy el observador y/o el testigo de todo eso..." en ningún caso estará refiriéndose a algo cierto, fuera de la fantasía que supone su propia existencia. ¡Tampoco algo es el observador! 2- Consciencia, date cuenta de que no se trata de perdonar, tanto como de no culpar. Si crees que tienes que perdonar a alguien por algo, entonces, sin darte cuenta, siempre -estés donde estés y hagas lo que hagas- estarás culpándote a ti de ser tú. La falacia de la culpabilidad es como un veneno que va matando poco a poco; pero no por aquello que supuestamente ocurrió alguna vez, sino por estar significando que estás creyendo que eres el personaje al que le ocurrió algo. 3-Nada es algo; pero tampoco nada es nada. Todo ES, pero sin ser algo ni ser nada. Entre ser algo y ser nada no hay diferencia, porque en ambos casos continúa presente la fantasía de la existencia de algo siendo algo. Ser algo y/o ser nada sólo es necesario en la identificación con la percepción de existencia. ¡Ni esto, ni eso, ni ninguna otra posibilidad! Consciencia, date cuenta de que la búsqueda de la verdad está en la creencia de que tú formas parte de alguna verdad; date cuenta de que la causa de la no-comprensión de la verdad está en la creencia de que hay alguna verdad que comprender y alguien que pueda o necesite comprender algo; date cuenta de que creer que eres algo se ha convertido en la causa de todas las preguntas trascendentales a cerca de tu existencia y también en el origen de todo -sin excepción- cuanto crees que has vivido, que estás viviendo y que podrás vivir alguna vez. ¡Nada es algo; pero tampoco nada es nada! 

81- BREVES-4 (2017) 1-Nada es algo, de ahí que, siempre ilusoriamente, pueda elegirse “percibir” aquello que se prefiera. Estando siendo…, que nada es algo, sin embargo todo parecerá estar siendo aquello que la consciencia identificada decida “percibir” siendo algo. Todo cuanto puede percibirse, puede elegirse percibirse siendo eso que está percibiéndose, precisamente porque no estará siendo algo determinado. ¿En qué consiste la imaginación, los sueños y las ilusiones que persigue el ser humano, salvo en la elección de aquello que quiere percibir siendo algo? 2-No es que -más allá de la apariencia de la existencia- los seres humanos no seamos individuos separados; es que no somos individualidades, no somos almas, no somos espíritus, ni somos ninguna otra particularidad. Porque nada consiste en ser algo, nada está separado, pero tampoco unido. ¡Todo está siendo el estar siendo de nada que esté siendo algo; nada consiste en algo distinto a SER! No es posible eludir el sufrimiento mientras está persiguiéndose la felicidad, pues en ambos casos -igual que ocurre con el resto de los sentimientos- ello estará consistiendo en la consecuencia de la identificación consciencial con la existencia del personaje protagonista de su aparente existencia. Consciencia, mientras continúes identificada con la percepción de la existencia de algo, ¿cómo podrás dejar de sentirte víctima de ser eso identificado? He ahí que si algo demostrara el hecho de tener consciencia de la existencia de uno mismo, ello consistiría en “la identificación” con esa percepción absolutamente egocéntrica e ilusoria. La consciencia de la existencia de uno mismo demuestra que la existencia del uno mismo consciente de sí mismo y/o consciente de cualquier otra posibilidad de existencia queda reducido al ámbito de la especulación mental. Tener consciencia de la identidad de uno mismo no significa SER una identidad; más bien supone el efecto de una identificación. ¿Desde cuándo la consciencia de la existencia de uno mismo ha supuesto que el ser humano consiga trascender los límites de esa identificación? ¿Acaso no está suponiendo justo lo contrario? He ahí que el títere y el ser humano necesitan por igual de la consciencia que los mueva. 

Juande Puerta.

miércoles, 7 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (39)

77- CULPABILIDAD. Consciencia, date cuenta de que no se trata de perdonar, tanto como de no culpar. Si crees que tienes que perdonar a alguien por algo, entonces, sin darte cuenta, siempre -estés donde estés y hagas lo que hagas- estarás culpándote a ti de ser tú. La falacia de la culpabilidad es como un veneno que va matando poco a poco; pero no por aquello que supuestamente ocurrió alguna vez, sino por estar significando que estás creyendo que eres el personaje al que le ocurrió algo. 

78- BREVES-1 (2017) 1- El ser humano, hijo de la consciencia identificada con la percepción de existencia, siempre ha buscado trascender los límites de la ilusión de su apariencia, sin darse cuenta de que toda búsqueda de ALGO surge del fenómeno de estar considerándose a sí mismo la existencia de UN algo. Sin embargo, más allá de esa consideración mental, nada está siendo el SER de algo, por tanto, tampoco nada (no ilusorio) puede buscarse, encontrarse, alcanzarse, poseerse..., ni se puede ser. Religiones, filosofías, políticas, ideologías, culturas y tradiciones no son nada más que artilugios encaminados al control y el gobierno de la falacia de la existencia. Más allá del universo mental (consciencia identificada) nada hay que trascender, pues nada está siendo algo. 2-NADA, es lo único que está siendo todo aquello que parece ser algo, por tanto, deja ya de creer que tú tienes una naturaleza verdadera o real y una naturaleza falsa o ilusoria, porque ambas consisten por igual en Ser Nada. Date cuenta de que ninguna cosa que tú creas que haces, piensas, sientes, percibes, experimentas, etc., podrá cambiar eso. Date cuenta de que NO ERES aquello que estás buscando, ni eres ninguna otra cosa: simplemente NO ERES. 3- Tú, no eres tú, porque ni tan siquiera eres algo. Tus pensamientos, tus emociones, tus miedos, tus deseos, tus esperanzas; tu pasado, tu presente y tu futuro no son tuyos, pues, ni tú eres tú, ni eso es eso. He ahí que todo aquello que sea algo para ti y/o que sea de alguna manera de ser algo para ti, sin excepción, estará consistiendo en las ilusiones que están conformando la ilusión de tu aparente ser. ¿Que si tú existencia y la de todos tus valores están basados en una gran mentira? Pues sí; pero solo en el supuesto de que tú y todo lo demás fuera algo. Por cierto, si nunca se te ocurrió hacer algo para detener los latidos de tu corazón, ni la respiración, ni la capacidad de caminar, ¿para qué quieres detener la actividad de tu mente? ¿Qué buscas? Nunca algo será algo distinto a Ser Nada.  

79- BREVES-2 (2017) 1- Leo: "Cualquier cosa que esté separada del aquí mismo y del ahora mismo, o bien es un recuerdo o es imaginación. No puede ser otra cosa." -Parece muy razonable, sin embargo -opino- puesto que nada es algo, es decir, puesto que nada ES alguna cosa, he ahí que tampoco aquello que pudiera asociarse a un hipotético aquí mismo y ahora mismo, estaría siendo algo. Nada puede ser otra cosa..., pero porque nada es el ser de alguna cosa, de ahí que el recuerdo y la imaginación tampoco son eso ni son ninguna otra cosa. Nada está siendo algo aquí y ahora, esto es, nada está siendo "un" presente, por eso mismo, porque nunca hay un ahora presente, tampoco hay un presente pasado ni hay un presente futuro. ¿A que esto no resulta razonable, para la razón que se cree algo? Pues eso, que nada es lo único que está siendo todo cuanto la consciencia identificada percibe siendo algo. 2- ¿Para qué estoy aquí? -Se pregunta a sí mismo el hijo de la consciencia identificada, dentro de la fantasía de su existencia. Imagina que el personaje de una novela de ficción se planteara ese mismo interrogante, creyendo que su historia existe fuera de las letras que están narrándola. El ser humano (creación de la consciencia identificada) es un personaje tan ilusorio como aquellos, sin embargo, he ahí que considerarse real hace que vea razonable vivir bajo gobiernos despóticos, que la esclavitud le parezca un privilegio, que las religiones y el resto de las instituciones sociales funcionen en base a mentiras, chantajes, dogmas e intereses lucrativos y comerciales. Todo menos darse cuenta de que SER trasciende todas las posibilidades de ser algo. 3-Consciencia, date cuenta de que todas tus percepciones (físicas, sensoriales, psicológicas, emocionales, anímicas, etc.,) estás creándolas tú a partir de la identificación con la ficción de tu existencia; pero date cuenta también de que, por lo mismo, sin excepción, todas tus experiencias -tanto las que consideras positivas y agradables como aquellas otras que valoras negativas y desagradables- son obra de tus decisiones y de tu manera particular de percibir y de percibirte.

Juande Puerta.

sábado, 3 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (38)

75-  NUNCA SUFICIENTE. ¿En qué consistiría el yo, que cada yo cree estar siendo, sin la consciencia que estuviera creando la percepción consciente e ilusoria del yo soy yo y/o del yo existo? ¿En qué consiste el yo, sin la consciencia de ser un yo? ¿De dónde, salvo de la consciencia de SER, surgen las preguntas retóricas del yo acerca de la existencia de sí mismo? He ahí que la consciencia de estar siendo la existencia de un yo particular procede de la identificación de la consciencia con esa posibilidad determinada de ser algo. ¡El infinitivo de SER, supuestamente convertido en la existencia de un ser, es decir, de un yo, de un sujeto, de una parte de algo!  El deseo del yo (consciencia identificada) de que todo sea algo, y que, por tanto, sea de la manera que el yo desearía que fuera y/o que aconteciera, no permite darse cuenta de que siendo sin más, es decir, no siendo un ser, ya está todo alcanzado. Paradójicamente, los sentimientos de carencia del yo (ser ilusorio) son la consecuencia directa de la identificación con la existencia del yo que vive luchando por erradicarlos. Ser, es lo único que está siendo siempre; lo demás, es decir, ser algo, etc., por mucho que se perciba y/o juzgue de otro modo, nunca deja de consistir en SER. Creerse la existencia de un yo obliga a la defensa de la creencia en la existencia de todo cuanto se percibe no siendo el yo mismo (lo otro); pero también obliga a vivir no teniendo nunca suficiente. Nada es todo aquello que parece ser algo; pero no porque pudiera ser otra cosa distinta a aquello que parece y/o ser de otra manera, sino porque SER NADA (sólo SER) es lo único que está siendo todo siempre. Los milagros llegan con el cambio de percepción; los milagros consisten en dejar de ver la existencia de cualquier forma de existencia. No hay tal posibilidad como la de elegir entre SER o NO-SER, por tanto, he ahí que ese dilema continúa formando parte de la ilusión de la percepción de la existencia consistiendo en algo concreto o determinado. Consciencia date cuenta de que tú no eres tú y de que tampoco nada es tuyo,  por tanto, disfruta siendo nada, en lugar de sufrir siendo la creencia de que eres algo.  

76- MÁGICAMENTE. Nada es algo; todo sólo ES. La apariencia del porqué, del para qué, del dónde, del cuándo, y de todo aquello que mágicamente aparece tras la identificación de la consciencia con el supuesto sujeto protagonista de algo, siempre continuará consistiendo en una percepción egocéntrica de nada-algo. Ser, ES lo único que ES, por tanto, todo cuanto sea percibido e interpretado como el ser, el acontecer, el hacer, el sentir, el pensar, etc., de algo determinado, independientemente de cualquier consideración al respecto, eso únicamente estará siendo SER. Yo, tú, nosotros, el  mundo, la vida…, junto con todo aquello que parezca justificar la autenticidad de esa percepción dualista y/o egocéntrica (Ser, convertido en un ser y sus experiencias personales), nunca dejará de estar siendo nada distinto a NO-SER algo determinado. Creerse la identidad de alguien hace que todo cuanto sea percibido (física, sensorial, psicológica, anímica, emocionalmente, etc.,) desde esa identificación consciencial, necesite ser interpretado como el ser de otro algo. La experiencia dentro de la ficción continúa siendo ficción; por mucho que pueda percibirse como absolutamente real, la experiencia dentro de la ficción no convierte la ficción en realidad. La identificación con la apariencia del sí mismo  genera la percepción dualista (yo y lo demás) y también la ilusión de absolutamente todos los conflictos que experimentamos los individuos dentro de esa ficción. La percepción de separación sólo es uno de los muchos efectos mágicos generados por el fenómeno de la identificación consciencial con la existencia particularizada del uno mismo. He ahí que la recurrente pregunta de “por qué me ocurre esto a mi”, no es nada más que el efecto natural de estar creyéndose la existencia victima y transitoria de un yo. He ahí que, aunque todo este siendo y/o aconteciendo, nada puede ocurrirme a mi, salvo por efecto de que yo estoy considerándome un yo. Todo cuanto cree vivir el yo sólo está siendo eso dentro de esa auto-consideración y/o identificación. Consciencia date cuenta de que si eliges identificarte con la posibilidad de sentir miedo, entonces parecerá que todo el universo estará dándote motivos para que sigas sintiéndolo; pero date cuenta también de que si decides no sentirlo, también parecerá que todo el universo estará ayudándote para que no tengas motivos de sentirlo. Consciencia, date cuenta de que tú, todo cuanto tú decidas sentir y también el universo que estará ayudándote a sentir aquello que tú decidas sentir…, más allá de las apariencias está consistiendo en la misma percepción ilusoria de la existencia de algo que esté consistiendo en ser algo.

Juande Puerta.