sábado, 31 de diciembre de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (94)

199- BREVES 2016 (18) 1- ¡Nada surge de la nada; sencillamente todo está siendo el estar siendo de Nada! Ningún ejemplo de este mundo ilusorio (creado por los contenidos mentales y constituido por percepciones mentales) sirve para comprender lo que no pertenece a ningún mundo. Lógico y razonable que resulte difícil de comprender aquello que no puede ser comprendido, porque no existe siendo eso que intenta comprenderse, y tampoco existe la existencia de aquello otro (tú) que pretende comprender lo inexistente desde la identificación con la creencia de su existencia. ¡Toda existencia es creencia, es ego, es percepción ilusoria, es sueño, es mente…, es Nada!  En el fondo, todo compartir algo consigo mismo y/o con alguien, desde la consciencia creada por la creencia de que existe alguien que está compartiendo algo consigo mismo y/o con otro alguien, persigue mantener viva la creencia (supervivencia) que está originando todo ese mundo de existencias ilusorias. 2- Entre la existencia de algo y la existencia de su opuesto no hay ninguna diferencia, pues toda percepción de existencia queda circunscrita dentro la misma fantasía. Salvo conformando la creencia en la existencia de un uno mismo y de todas las percepciones que los contenidos de esa creencia generen, no existe nada que justifique la existencia del dolor ni del sufrimiento; pero tampoco la existencia de sus opuestos. 3- Nadie existe siendo "una existencia" y/o la existencia de alguien, por tanto, nadie está bien y tampoco nadie está mal. Comenzando por la percepción de la existencia del uno mismo, todo son percepciones de existencias, de situaciones, de sucesos, de actos, de pensamientos, de emociones, de estados..., percepciones de posibilidades que, fuera de la mente que está creándolas, no existen siendo algo distinto a posibilidades. 4- Aquello que no existe siendo la existencia de algo (yo, tú, amor, felicidad, vida, muerte…), tampoco puede ser causa y/o motivo de otro algo fuera del ámbito mental e ilusorio al que pertenece cualquier posibilidad de existencia y/o de acontecer. Paradójicamente, todo ser percibido como el estar siendo de algo, siempre estará consistiendo en el Estar Siendo de Nada.  

200- FILOSOFÍAS DE ESTE MUNDO. 1- “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.” (Sócrates)   Suponiendo que hubiera una sabiduría verdadera, otra sabiduría falsa e infinitas sabidurías intermedias… que, lógica-mente, dependerían de las circunstancias y de otros muchos factores variables, ¿en qué consistiría la propia ignorancia, cuando tanto el sí mismo como la ignorancia son conceptos a cerca de algo inexistente fuera de un juicio sujeto a un número inconmensurable de condiciones e interpretaciones? Todo cuanto el ser humano afirme desde la identificación con su existencia individualizada, nunca podrá trascender los límites mentales de ese ámbito y tampoco podrá tratarse de algo distinto a una especulación más. ¿A qué debería referirse entonces Sócrates con aquellas palabras…, a la ignorancia que desde el principio de los tiempos (surgido de la identificación con su existencia) estaría demostrando cada individuo en todas sus manifestaciones… o quizás a la ignorancia (todas las posibilidades de ignorancia) que surge del hecho de creerse la particularidad de la existencia de un individuo? He ahí que la propia ignorancia procede y consiste en la identificación con la propia existencia. Las filosofías que hablan de “este mundo y de las cosas de este mundo” sólo sirven para que las consciencias sigan identificadas con la ilusión de la existencia de este mundo y de las cosas de este mundo. 2- Pienso que existo, luego existo en el pensamiento de que existo. Siento que existo, luego existo en el sentimiento de que existo. Creo que existo, luego existo en la creencia de que existo. Experimento que existo, luego existo en la experiencia de que existo. He ahí que mi supuesta existencia siempre está dependiendo del pensamiento, del sentimiento, de la creencia, de la experimentación, del conocimiento, del recuerdo, etc., de mi existencia, por lo tanto, que mi existencia no existe por sí misma y/o siendo la existencia de algo propio y/o determinado. ¡Nada es todo, todo es NADA! 3- "En el enfrentamiento entre el arroyo y la roca, el arroyo siempre gana, no por fuerza sino por persistencia." (Budha)  Se percibe derrota o victoria allí donde se percibe dualidad… y se percibe dualidad allí donde se percibe “una” existencia; sin embargo, estando siendo todo el mismo y único Estar Siendo, ¿qué gana, qué pierde, qué es mejor, qué es peor, qué puede ser algo distinto a la apariencia creada por una vulgar creencia? Para estar siendo Nada, nada falta por hacerse, añadirse, eliminarse, comprenderse, aprenderse, practicarse, vivirse, sentirse, pensarse; toda necesidad de hacer y de experimentar alguna cosa nace de la ilusión que supone la identificación con la creencia de estar siendo la existencia de algo/alguien.  Estar Siendo Nada no depende de ninguna cosa; sólo la creencia de ser la existencia de algo/alguien está sujeta a la existencia de las razones, las causas, las condiciones, los acontecimientos, los intereses, la lógica, la moralidad, los objetivos y las demás fantasías que, curiosamente, estarán creándose para justificar (a modo de  victimario) aquella conjetura mental.

Juande Puerta.

lunes, 19 de diciembre de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (93)

197- HACER ALGUNA COSA. En la consciencia de Estar Siendo Nada-Uno es posible comprender que toda percepción de existencia/acontecer, que pueda percibirse separada, distinta, incoherente y/o opuesta a  otra percepción, siempre estará siendo igual de ilusoria que aquellas otras en las que se perciba unidad, igualdad y coherencia. ¡Todo es Nada, por tanto, la percepción de diferencias y/o de igualdades siempre serán exactamente igual de egoicas e ilusorias! He ahí que percibirse siendo un ser humano y/o siendo cualquier otra forma determinada de ser/acontecer alguna cosa, siempre estará correspondiéndose con la percepción de una existencia/acontecer imaginario, de una hipótesis, de una especulación, de un supuesto. Todo cuanto se percibe siendo algo y/o existiendo/aconteciendo de alguna manera, estará siendo creado por la creencia de la existencia particular de su perceptor, por tanto, puesto que no está siendo la existencia/el suceder de algo no-ilusorio, fuera de esa identificación tampoco precisa de ningún “hacer alguna cosa” para cambiarlo. ¡Todo algo es Nada siendo percibido como la existencia de algo distinto a Nada! La desidentificación de la consciencia no haría que los problemas (enfermedades, conflictos, violencias, celos, envidias, ambiciones desmedidas, luchas…) desaparecieran y/o que dejaran de producirse, pues, fuera de esa manera egoica, victimista, mental de percibir, no existen ni están aconteciendo. La desidentificación de la consciencia con las creencias que están conformándola y configurándola supondría que “dejarán de crearse esas percepciones” y/o de verse problemas u otras particularidades allí donde no hay nada de eso, es decir, donde lo único que hay es NADA SIENDO NADA. Cuando se asume que eres Nada, y, por tanto, que nunca has sido la existencia de alguien, también dejas de creer en todo aquello que antes creías que era la existencia y/o el acontecer de algo. Cuando se asume que Nada es lo único que Está Siendo siempre, también deja de creerse en la existencia y en la necesidad de experimentar la existencia de todas las cosas (tanto las positivas como las negativas) que estaba creando la identificación con la creencia en tu antigua e ilusoria identidad.  

198- LA RAZÓN DE LOS RAZONAMIENTOS. Dejar de creer en tu existencia no significaría que tu existencia dejara de consistir en una creencia, porque entre creer y dejar de creer todavía permanece la creencia en la existencia del que habría dejado de creer. ¡Del mismo modo que creer en la existencia y/o el acontecer de algo no crea la existencia de ese algo, tampoco dejar de creer en algo hace desaparecer aquello que nunca existió! He ahí  que independientemente de que se crea en ello o no, nada existe siendo “una” existencia. Las creencias crean percepciones ilusorias de existencia, pero jamás la existencia  de lo percibido. ¿Crees en tu existencia? Date cuenta de que tu existencia consiste en la percepción creada por esa creencia. ¿En qué consiste tu supuesta vida, salvo en la creencia de la existencia de todo cuanto crees que eres y que estás viviendo? Comenzando por tu existencia, ¿qué puedes asegurar a cerca de la autenticidad de la existencia de algo, más allá de lo que permite ver la creencia en la percepción de la existencia y/o del acontecer de ello? El ser humano -basándose en los patrones, los paradigmas, los programas y el resto de contenidos mentales que establece el sistema de creencias que están conformando la consciencia de su existencia-, acostumbra a pensar, sentir, actuar, comprender, proyectar, etc., basándose en la razón que le atribuye a sus razonamientos; sin embargo, conociendo su causa y analizando el historial de sus vivencias, ¿qué tipo de razón viene siendo esa en la que la consciencia humana -identificada con aquello que instantáneamente está creando la apariencia ilusoria de su existencia-, viene basando sus teorías y sus prácticas? Es hora de reconocer que, salvo estéticamente, tampoco hay diferencia entre creer y no creer. 

Juande Puerta.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (92)

195- CONSCIENCIAS CIEGAS. Sólo los egos (creerse la existencia de algo) necesitan creer en la posibilidad de la existencia de los milagros y en la necesidad de la existencia de los milagros; sólo los personajes que “creen” en su existencia, sin darse cuenta de que su existencia está consistiendo en esa creencia, NO PUEDEN DEJAR DE CREER en esto y en lo otro, pues sólo así perdurará viva la creencia de su existencia. Nada existe siendo la existencia de algo, de ahí que  tampoco la existencia de algo pueda controlarse ni necesite ser controlada. ¡Todo hacer, pensar, sentir, vivir y/o esperar algo por parte de alguien, siempre estará siendo acerca de Nada…,  todo simple especulación mental creada por la creencia en la existencia de “un” algo! Nada es lo único que está haciéndose, pensándose, sintiéndose, experimentándose…, aunque desde la identificación con la posibilidad de ser una identidad determinada pueda percibirse e interpretarse que Estar Siendo Nada consiste en la existencia de muchas cosas y/o aconteceres distintos. No existe el ser que, por creer en su existencia, también creerá que necesita ser perdonado y trascendido. Hoy, alguien me ha preguntado “que por qué motivo debería creerme”. ¿Para qué necesitaría que me creyeras? -le he respondido. He ahí que la creencia en la existencia de los demás no es nada más que un reflejo de la creencia en la existencia de sí mismo y/o de la creencia en la existencia del creyente. Las consciencias están siendo creadas por la creencia en la existencia de "un" algo; sin embargo, todo ser “un” algo es ilusorio, porque no existe siendo eso ni siendo ninguna otra existencia. He ahí que si la existencia del ser humano consiste en una creencia, entonces también el supuesto creador supremo de la existencia del ser humano está siendo la misma creencia. ¡No hay ni acontece la existencia de dos (dualidad) porque tampoco hay ni acontece la existencia de “un” uno! La existencia de Nada no necesita que exista algo con lo que justificar su inexistencia; sólo aquello que cree existir siendo algo distinto a una creencia necesita creer en todo cuanto estará creando para poder seguir creyendo en la realidad de su existencia. Percibir dualidad y separación (creador y creación, bien y mal, arriba y abajo…,) es propio de consciencias absolutamente identificadas y/o ciegas. Paradójicamente, la visión de percepciones de algún tipo de existencia podría estar evidenciando la mayor de las cegueras y/o de las confusiones. 

196- SIENDO NADA. Creerse la existencia de la identidad de alguien (un yo) que está percibiendo, decidiendo y experimentando su propia existencia, dificulta darse cuenta de que todo cuanto se vive y/o experimenta -desde la hipótesis de estar siendo la existencia de esa identificación-, únicamente estará consistiendo en la percepción de creaciones derivadas de aquella creencia. Creerse la existencia de la identidad de alguien (un yo), que está percibiendo, decidiendo y experimentando su propia existencia, dificulta darse cuenta de que todo cuanto se vive y/o experimenta desde la hipótesis de estar siendo la existencia esa identificación, únicamente estará consistiendo en NADA. Nada, es Nada; Nada, significa Nada. Estar Siendo Nada no puede comprenderse desde la identificación con la creencia de estar siendo alguien que quiere y que necesita comprender la existencia de algo distinto a Estar Siendo Nada. Estar Siendo Nada-Uno (nada la existencia de “un” algo) no puede comprenderse desde la identificación con la creencia de estar siendo alguien, pues lo segundo está negando lo primero. Consciencia, date cuenta de que mientras creas que eres la existencia de alguien, también creerás que careces de aquello que creas que te falta; date cuenta de que mientras creas que eres poseedora de algo, también sentirás miedo de perderlo; date cuenta de que mientras creas que te tienes a ti y/o a tu existencia, no podrás evitar desear ser diferente ni temer dejar de ser eso que estás creyendo que eres…, aunque lo único que estés siendo sea la creencia de que eres algo. Las creencias -igual que los sueños y/o las ilusiones-, creencias son; pero sólo en el mundo de las existencias ilusorias y transitorias, creadas por la creencia en la existencia de “un algo” distinto a NADA. Consciencia, date cuenta de que fuera de las creencias, que están conformándote y configurando la percepción de todas tus experiencias, nada existe siendo algo distinto a percepciones creadas por la creencia en tu existencia; date cuenta de que todo cuanto crees que piensas, que sientes, que haces, que necesitas, que temes, que deseas, que vives, que te ocurre, que alguna vez alcanzarás… estás creándolo tú y/o la creencia de que tú y tu existencia está consistiendo en algo distinto a una creencia que está siendo creída por la existencia de alguien; date cuenta de tú y todo cuanto tú vives considerando real, es tan intrascendente, inconsistente, subjetivo y efímero como una simple creencia. Paradójicamente, creyéndote ser la existencia de alguien, siempre estarás creyendo en la posibilidad de llegar a ser aquello que, SIENDO NADA, ya está siendo. 

Juande Puerta.

lunes, 12 de diciembre de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (91)

193- AQUÍ EMPIEZA Y TERMINA TODO. He ahí que aquello que consciente y/o inconscientemente está creyéndose (está siéndose la identidad mental de ello) también está correspondiéndose con aquello que cree estar viviéndose. ¡Consciencia, dime qué vives y cómo lo vives y te diré qué creencias están creándote! Todo en tu vida consiste en la creencia de que tú y tu existencia no está siendo  una creencia. La creencia en todo cuanto conforma y/o acontece en tu existencia es la misma que está creando la consciencia identificada con tu existencia  y/o la consciencia de tu identidad. Tu forma de pensar, tu forma de sentir, tu forma de reaccionar, tus actos, tus ideologías, tus filosofías, tus dogmas, tus certezas y tus dudas, tu espiritualidad, tus pasiones, tu forma de vestir, tus preferencias,  tus tendencias, tus alegrías y tus frustraciones, tus dolencias y tus virtudes…, todo cuanto consideras que es tuyo y/o que estás viviéndolo tú, sólo son creaciones de la identificación con la creencia de tu existencia particular. Ni inteligencia, ni propósitos trascendentales, ni dones, ni karmas, ni lecciones que recordar, ni búsqueda espiritual, ni reencarnación, ni destino, ni alma evolucionando: sólo la creencia de tu existir…, manifestando la información que está conformándola a través del fenómeno de la creación de la consciencia identificada (mente) y de la creación de sus percepciones ilusorias. A las consciencias identificadas con la creencia de la existencia de “un algo” y/o creyentes de la existencia de “un algo” les resulta imposible aceptar la idea de que “aquí pueda terminar todo”. Sin embargo, dejando de lado y/o trascendiendo la ficción de las percepciones que aquella creencia está generando, es fácil darse cuenta de que “aquí no termina todo, porque nunca ha habido la existencia no-ilusoria de “un” aquí ni la existencia de algo no-ilusorio que estuviera existiendo/aconteciendo aquí. ¡Aquí no termina nada, pues en ESTAR SIENDO NADA es lo único en lo que ha estado consistiendo todo siempre; aquí sólo termina la creencia que crea la ilusión de la existencia de un aquí y de todo cuanto surge de ahí! 

194- EL REINO DE NADA NO ES DE ESTE MUNDO. A la consciencia identificada (mente) con la percepción de su existencia, le resulta extremadamente fácil jugar a justificar la participación de “un Dios” en la creación y el funcionamiento de las leyes que rigen su mundo; sin embargo, cuando se comprende que toda percepción de existencia y/o de acontecer se debe a un fenómeno absolutamente mental e ilusorio, ¿qué necesidad habría de seguir alimentando la creencia de que la existencia consistiera en “ser un algo determinado” creado por “un algo determinado” y regido por leyes también determinadas? En efecto, sin la aceptación de la existencia de una identidad determinada (identificación consciencial) tampoco existe la necesidad no-ilusoria de aquello con lo que justificar la existencia no-ilusoria de ello ni la existencia no-ilusoria de sus percepciones. Consciencia, he ahí que tu vida consiste en la vida de la creencia en tu existencia; he ahí que este mundo es mental y que únicamente está determinándolo los contenidos de la mente. Dios está siendo Nada. El Hijo de Dios está siendo Nada. El Espíritu Santo está siendo Nada; Nada es lo único que está siendo todo lo que parece percibirse siendo algo. El tiempo no puede perderse porque el tiempo sólo existe en la misma creencia que está creando la percepción de la existencia del personaje que cree estar experimentando la percepción de los efectos de su existencia. Todo cuanto la inexistencia de una consciencia pueda creer que existe -basándose para ello en la convicción de que está percibiéndolo y/o experimentándolo- siempre pertenecerá a un mundo ilusorio habitado por seres igual de ilusorios. “Pienso, luego existo” -dijo el filósofo, olvidando que el mundo de las percepciones no pertenece al Reino donde NADA EXISTE siendo la existencia de algo determinado, transitorio, especial ni separado. Trascendiendo la apariencia de las percepciones egoicas y/o con identificación, todo consiste en Estar Siendo; pero, ¿Estar Siendo, qué? Nada. Estar Siendo, quién? Nada. Estar Siendo, por qué? Nada. Estar Siendo, para qué? Nada. Estar Siendo, dónde? Nada. Estar Siendo, cuándo, desde cuándo y hasta cuándo? Nada. Estar Siendo, cómo? Nada. ¡Todo está siendo Nada; Nada, es lo único que está siendo todo lo que parece estar siendo algo! ¿Quién es entonces ese “yo” que vive persiguiendo la existencia de la felicidad, temiendo la existencia de la muerte y ambicionando poseer el control de la existencia de la realidad que está inventándose? Nada.

Juande Puerta.

sábado, 10 de diciembre de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (90)

191- LA SEMILLA DEL SER HUMANO (1/2). La ciencia de este mundo, dedicada a estudiar e investigar a cerca aquello que en este mundo es “percibido” como la existencia y/o el acontecer de particularidades (¿realidad?), ha demostrado que en una célula del ser humano se encuentra la información del ser humano completo. ¿Pero sólo los datos referentes a los aspectos físicos? Opino que la genética de la célula reproductiva también contiene los datos que determinarán los rasgos psíquicos, los emocionales, los anímicos, etc., sin olvidar factores como el carácter, la personalidad, las cualidades, las tendencias, las afinidades, los conflictos, las enfermedades y todo cuanto pueda caracterizar a ese individuo y/o manifestar ese personaje. La semilla del ser humano contiene -en estado latente- todos los elementos constitutivos de LA CREENCIA en que consiste la existencia de la particularidad de cada ser humano. En esa creencia creadora está contenida toda la información genética (mental) que luego, en un proceso natural, progresivo y finito, irá desplegándose, O NO, dependiendo de las respuestas derivadas del grado de identificación de cada consciencia con dichos contenidos. Exactamente igual que en el resto de las especies animales y vegetales, la apariencia o percepción de la particularidad de la existencia humana surge de LA SIEMBRA DE LA CREENCIA y/o de los patrones mentales (célula) que contiene gravada toda la “información acumulada y actualizada” por las consciencias de los progenitores y antepasados que le antecedieron. ¡La consciencia humana (creencia de existencia personalizada) es creada a imagen y semejanza de sus antecesoras, por tanto, igual que el resto de las creaciones mentales no se perpetua y actualiza mediante la REENCARNACIÓN sino mediante la REPRODUCCIÓN! En demasiadas ocasiones  al ego humano se le adjudica el nombre de alma humana, pero basta observar su proceder desde cierta distancia para darse cuenta de que se trata de la misma fantasía. La percepción de la existencia de cada individuo (el qué, el porqué, el cómo, el cuándo, etc., de sus vivencias) está siendo continuamente creada por la acción de la creencia que contiene en su genética los datos pertenecientes a la interpretación que otras “mentes y/o consciencias identificadas” asumieron como experiencias reales y/o como la realidad. Las creencias crean la consciencia de sí mismas a partir de la genética y/o de los contenidos mentales concretos que, estando conformando a éstas, después de procurarse la reproducción con consciencias configuradas por contenidos afines y/o complementarios (generando procesos como el deseo sexual, el enamoramiento, etc.,) son asimilados durante el proceso de "la gestación y/o la identificación de la nueva consciencia” en un proceso natural y sin intervención externa ni espiritual! (sigue) 

192- LA SEMILLA DEL SER HUMANO (2/2). En el ser humano recién nacido (consciencia identificada con esa apariencia de identidad personal) se hayan presentes (latentes) las informaciones o programas mentales que están conformando la ilusión de la percepción consciente de su existencia (ego) como si estuviera siendo “una” existencia concreta y particular. ¡Sin excepción, toda percepción de existencia/acontecer estará siendo fruto y/o creación instantánea de la identificación de cada consciencia (conformada y configurada por creencias e información heredada de consciencias anteriores) con su propia existencia! He ahí que todo cuanto fuera percibido como la existencia de “un algo” distinto a ESTAR SIENDO NADA, “siempre” estará siendo de naturaleza ilusoria o mental, es decir, creado ilusoriamente por la consciencia identificada o mente. NADA, consiste precisamente en la no-existencia de una particularidad, por tanto, he ahí que, paradójicamente, podría decirse que NADA está siendo la fuente creadora de la falaz aparición o creación de todas las consciencias, creencias, apariencias, etc., de ser la existencia de algo; pero sin que más allá de esa percepción especulativa, ninguna de ellas esté siendo jamás un algo distinto a NADA. Personajes históricos tales como Jesús, Buda, Ramana, etc., fueron consciencias (como todas las demás) que lograron desidentificarse de la creencia en su existencia particular, desidentificarse de la percepción de su yo, desidentificarse de su apariencia personal y/o humana, desidentificarse de su ego, desidentificarse de sí mismas…,  y, por tanto, que trascendieron la percepción de aquello que el círculo cerrado de la identificación con la apariencia del uno mismo está obligando a ver al resto de consciencias mientras permanecen identificadas. He ahí otra evidencia, demostración o ejemplo práctico de que el fenómeno de la identificación de la consciencia con la existencia particularizada no hace desaparecer la intuición o sensación de la “presencia constante y latente” del Estar Siendo Nada y/o ESTAR SIENDO CONSCIENCIA SIN IDENTIDAD NI IDENTIFICACIÓN. No existe la existencia de alguna existencia. “Nunca” (el tiempo no existe) ningún Dios y ningún Hijo de Dios ha hecho/creado algo que ello consistiera en alguna posibilidad distinta al continuo fluir de NADA. Si hubiera algún misterio, quizás consistiría en la paradoja de que la apariencia y la percepción de la existencia de todo y/o de todas las apariencias de existencia está consistiendo en NADA; que todas las consciencias creadoras y perceptoras de sus creaciones estén consistiendo en la ausencia absoluta de cualquier consciencia. ¡Toda percepción de existencia y/o de acontecer, interpretada como algo distinto a NADA, estará siendo siempre mental, creencia, ego…, es decir, NADA! 

Juande Puerta.

lunes, 5 de diciembre de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (89)

189- TODO MENTE, TODO CREACIÓN MENTAL. Nada existe siendo la existencia de algo ni la inexistencia de alguna cosa; todo son posibilidades mentales, que la consciencia -dependiendo de la identificación con las creencias que están configurándola-, convertirá en percepciones de existencia y/o de experiencias. ¿Consciencia comprendes mejor ahora la causa de porqué sientes que tu existencia siempre está “DEPENDIENDO” de algo que tú no puedes elegir ni controlar? ¡Comenzando por la consciencia del uno mismo, nada existe/acontece siendo real ni irreal! He ahí que pese a los consejos de los antiguos sabios griegos de “conocerse a si mismo”, nadie ha conseguido conocerse así mismo…, pues, simplemente no existe la existencia de “un” uno mismo”. ¡No existe una existencia ni la existencia de alguna cosa! He ahí la paradoja de que “conocerse a sí mismo” significa darse cuenta de que no existe la existencia de “un” uno mismo que pueda ni que necesite conocerse. Si algo es percibido por alguien (alguna consciencia) siendo algo, entonces es NADA, pero ilusoria y/o mentalmente siendo percibido como si fuera la existencia de alguna cosa. Consciencia, date cuenta de que todas tus percepciones y todos tus juicios son erróneos e inútiles por igual, pues aquello que crees percibir y juzgar no está existiendo fuera de la creencia en ti. ¡La percepción de las cosas y/o de los aconteceres no supone la existencia real ni irreal de su existencia! ESTAR SIENDO NADA (consciencia sin identidad) está siendo la fuente de la percepción y/o la creación mental todas las posibilidades de ser algo; pero sin que ninguna de ellas esté siendo la existencia de alguna cosa. Todos los pensamientos, las emociones, las ideas, las formas, las energías…, todas las existencias y experiencias percibidas solo son posibilidades creadas a partir de la identificación de la consciencia con la creencia en su existencia particular y/o determinada. El ser humano, es decir, la consciencia identificada con la creencia  creadora de la percepción de la existencia humana, se define así mismo como “un ser racional y creativo” precisamente porque la  apariencia de su existencia está consistiendo en el reflejo de una creencia. ¡Toda apariencia de creación procede de la creencia en la existencia de eso! La creación del ser humano y el poder creativo del ser humano procede de la creencia que está creando la consciencia de un sí mismo y/o la consciencia identificada (mente) con la posibilidad de su existencia individual, de ahí que todo cuanto la consciencia humana o mente está creando y percibiendo como si fuera LA REALIDAD,  siempre  estará siendo de naturaleza mental, ilusoria, egoica, aparente y con forma de existencia de alguna cosa.   

190- CONCEPTOS SOCIALIZADOS. Todo ser/acontecer la existencia de algo -comenzando por la percepción del uno mismo- siempre estará consistiendo en una CREACIÓN MENTAL Y/O UNA CREACIÓN DE LA CONSCIENCIA IDENTIFICADA (MENTE) con la posibilidad de su existencia. Nada existe siendo la existencia de algo, de ahí que la mente que está creando la percepción de cada existencia también pueda cambiar la percepción o juicio a cerca de cada existencia que percibe, pero sin que ello suponga salir de ese círculo de creaciones  y percepciones imaginarias. Una palabra de cuatro letras está definiéndolo absolutamente todo: ¡NADA! Siendo considerado algo distinto a Estar Siendo Nada, todo ver, todo escuchar, todo decir, todo reaccionar, todo hacer, todo pensar, todo sentir, todo creer, todo vivir, todo experimentar, toda esperanza…, realizada por parte de “un” individuo y/o “una” consciencia identificada con la apariencia de su individualidad y/o de su existencia, por mucho que quiera disfrazarse con juicios y conceptos socializados y/o hipócritas, sin excepción posible siempre estará correspondiéndose con “un algo” egoico, mental, ficticio. Consciencia, date cuenta de que no se trata tanto de darse cuenta de que “hay otra manera de ver” aquello que nos disgusta y produce sufrimiento, y también aquello otro que nos agrada y genera dependencia (reacciones de las creencias que están conformando los egos) como de darse cuenta de que no hay la existencia de aquello que está percibiéndose, ni hay la existencia del supuesto perceptor de alguna existencia. -ESTAR SIENDO UN ALGO Y/O UNA EXISTENCIA: “consciencia con identidad y/o identificada” (mente) con la creencia en la posibilidad de existir siendo la percepción que, comenzando por la ficción transitoria de la propia existencia, esa creencia estará creando. -ESTAR SIENDO NADA Y/O NADA-UNO: “Consciencia sin identificación y/o sin identidad”, por tanto, sin mente, sin percepción de existencia de particularidades, sin conocimiento, sin determinación, sin juicio, sin forma, sin tiempo ni espacio, sin herencias, sin objetivos, sin voluntad, sin intención, sin límites, sin condiciones, sin dependencias, sin intereses, sin principio ni fin.

Juande Puerta.

viernes, 2 de diciembre de 2016

REFLEXIONANDO 2016 (88)

187- EXISTIR SIN LA CREENCIA DE EXISTIR. La realidad consiste en que no hay ni acontece la existencia de ninguna realidad, por tanto, que tampoco existe la consciencia particular que pueda percibirla, interpretarla, juzgarla, experimentarla…, sin que todo eso esté consistiendo en una vulgar fantasía mental. ¿Qué persiguen las consciencias identificadas con la existencia de una realidad, salvo la supervivencia de la ilusión que -aquí y ahora- está creando la creencia en su propia existencia? Paradójicamente,  Estando Siendo Nada se está siendo todo cuanto pueda creerse; pero sin que algo de cuanto pueda creerse consista en estar siendo una cosa distinta a Nada. ¡Independientemente de cómo pueda considerarse, toda percepción de existencia/acontecer estará siendo la  percepción de la existencia/acontecer de NADA y/o de ninguna existencia! La mente pertenece a este mundo porque crea la percepción de este mundo; la mente pertenece al mundo de la existencia de las cosas creadas por la mente, por eso, la mente no alcanza a comprender que todo esté siendo Nada y/o la no-existencia de algo. Consciencia, date cuenta de que aquello que tú intuyes como la existencia y la presencia de Dios…, eres tú, pero “NO SIENDO ESO NI NINGUNA OTRA COSA” que tú creas que eres; date cuenta de que aquello que tú crees que eres sólo es la creencia de que tú eres la existencia de algo. ¡Las creencias hacen que se perciba aquello que no existe fuera de la creencia que está generando la percepción de su existencia! He ahí que por muy grande, muy especial, muy poderoso, muy excepcional, etc., que pareciera ser aquello con lo que la consciencia se identifique (aquello que crea ser a partir de estar creando su percepción) eso siempre será limitado, contradictorio, carente, victimista, pobre, transitorio, irresponsable, egoico. He ahí que al margen de nuestras creencias, es decir, de las creencias que han creado la percepción egoica y/o mental de nuestra existencia particular, y que también están manteniéndola activa, no existe la existencia de nada ni de nadie que -salvo en forma de creencia- sea el autor responsable ni culpable de algo. Las creencias no son necesarias para estar existiendo sin creencias; las creencias sólo se necesitan para estar existiendo bajo el yugo mental de una identidad ilusoria: siendo la creencia de la existencia de algo. ESTAR SIENDO NADA-UNO carece de la necesidad de creencia y de percepción de existencia, de ahí que todo está existiendo/aconteciendo siendo Nada. Consciencia, ¿comprendes ahora que pensar, sentir, experimentar, hacer, vivir, etc., no implica necesariamente la existencia de lo percibido ni la existencia del perceptor de aquellas supuestas existencias?  

188- VER/NO VER LA EXISTENCIA. Siempre hay otra manera de percibir aquello que está percibiéndose y/o que alguna consciencia (el ser humano) está creyendo percibir; pero, por tanto, igual que hay otra manera de ver la existencia de aquello que una consciencia esté “percibiendo negativamente”, también hay otra manera de ver la existencia de aquello que esté “percibiéndose positivamente”. ¿Acaso el hecho de que se crea que hay otra manera de percibir la existencia de algo, no está demostrando que eso que está percibiéndose positiva, negativa o neutramente…, no existe siendo la existencia determinada de eso, sino la manera de percibir aquello que la consciencia está eligiendo crear y percibir de una y/o de mil formas distintas…, dependiendo de mil factores inherentes (sistema de creencias) también distintos? ¡Poder elegir la manera de ver/no ver algo, demuestra que lo percibido y su perceptor no existen siendo ese algo y/o siendo alguna cosa distinta a ESTAR SIENDO NADA! He ahí que “fuera de la identificación egoica” no hay diferencia entre ver la existencia de las cosas y/o de los acontecimientos de una manera u otra, pues en ambos casos ello estará siendo creado por la creencia en la existencia del creador de dichas percepciones. Consciencia, date cuenta de que elegir ver la existencia de alguna cosa/acontecer de una manera u otra -con un signo, una apariencia, un nombre u otro- no evita que tú  identidad y tus percepciones estén siendo el reflejo de la identificación con la creencia en tu existencia particular y/o con la creencia  en la particularidad de tu existencia. Date cuenta de que igual de egoicas, dualistas, transitorias, victimistas, existencialistas, subjetivas, interesadas, condicionadas, mentales…, igual de conflictivas son  tus percepciones positivas como tus percepciones negativas. Date cuenta de que ni tan siquiera existe diferencia entre elegir ver de un modo u otro y elegir no ver de alguna forma (elegir no elegir es otra elección), porque en todos los casos permanece presente y activa la  identificación con la creencia de que existe la existencia de alguien eligiendo entre la existencia de alguna cosa determinada.

Juande Puerta.