REFLEXIONES - 2016

01- ¿Amor y relaciones humanas? (1/2) -Nada hay ni ocurre (ni positivo ni negativo), que consista en el estar siendo de algún haber u ocurrir de un algo determinado. Todo ser u ocurrir “un algo” específico para “un alguien” concreto siempre será ilusorio, pues básicamente estaría consistiendo en la percepción de un juicio absolutamente especulativo; por tanto, puesto que ilusión y ego (creerse alguien) son sinónimos, toda percepción de estar siendo alguna particularidad es ego; TODA ACTIVIDAD HUMANA, TODA EXPERIENCIA Y TODO SENTIR HUMANO ES EGOICO. He ahí que la mayor parte de las aparentes relaciones humanas están basadas en el ego o percepción ilusoria, y discurren en el ámbito del ego (la ilusión de creerse un individuo). Quizás muchas consciencias estén ya preparadas para dejar de lado el miedo a empezar a reconocer que “el amor entre distintas personas” (amigos, pareja, padres, hijos…) generalmente está confundiéndose con la ilusión y el ego. El amor (entendido según definiciones místicas e idealizadas) de un ser a otro ser, es imposible, porque el hecho de que alguien se considere a si mismo una identidad distinta a otra identidad, esa “consideración mental” estará situando a sus supuestos protagonistas en el ámbito de la ilusión y/o del ego más absolutos. Ver a otro en el otro (separación) equivale a la esencia de la percepción ilusoria y egoica, por tanto, podría decirse que la creencia en la posibilidad de “amar a otro” sólo es eso: una vieja creencia que mantiene atrapada a la consciencia humanizada (consciencia identificada con la forma de ser humana) en una nebulosa de concepciones y de percepciones ficticias y/o egoicas. ¡AMAR A OTRO SUPONE LA ANTÍTESIS DEL AMOR Y LA ESENCIA DE LA PERCEPCIÓN EGOICA Y DUALISTA! Puesto que la existencia jamás podrá corresponderse con el Estar Siendo de ninguna particularidad concreta o determinada (No-uno, no-singularidad), y tampoco dualista (no-dos, no-pluralidad), salvo ilusoriamente, es decir, salvo percibido egoístamente, es decir, salvo en la creencia de que la existencia pueda manifestarse a través de partes separadas y diferenciadas entre sí y/o a través de un todo único pero determinado, nadie puede dar a otro alguna cosa de lo que el otro carezca… y tampoco nadie necesita nada de otro. ¡EL AMOR NO UNE NADA PORQUE NADA EXISTE SEPARADO; LAS CREENCIAS, NI UNEN NI SEPARAN! He ahí que “la creencia en el uno mismo personal” se convierte en la causa de todos los tipos de vivencias posibles y también de la manera como sean afrontadas. La idea de la posibilidad de amar a otros supone una fantasía, porque la simple creencia en “un” uno mismo convierte a dicha identidad en la percepción de un personaje imaginario viviendo una vida imaginaria. Las relaciones humanas no están basadas en el amor, sino en la ilusión y/o en el ego resultante de creerse y de percibirse como un alguien concreto o particular. Consciencia, ¿te sientes preparada para reconocerlo y soltar esa carga? Siempre ha sido así (el día a día percibido desde la identificación humana no cesa de demostrarlo), y eso, puesto que discurre en la ilusión, en verdad nunca ha sido bueno ni malo. (sigue) Enero-16

02- ¿Amor y relaciones humanas? (2/2) El ego (consiste en la forma de percepción e interpretación resultante de creerse alguien particular, cuando ello sólo es así de manera mental y/o ilusoria) nace de la identificación de la consciencia con la posibilidad de una existencia individualizada. La identificación de la consciencia, por tanto, antecede a la creación del objeto identificado o individuo, constituyendo todo ello percepciones egoicas, ilusorias, dualistas y victimistas del Estar Siendo carente de cualquier vestigio de identidad y determinismo. La esencia del ego consiste en “ver a otro y/o en percibir algo concreto y ajeno” allí donde no hay ni acontece nada distinto al fluir incesante del Estar Siendo universal e indeterminado.  Ello significa que, SI EL AMOR PUDIERA CONSISTIR EN ALGO, entonces consistiría en NO VERSE A UNO MISMO SIENDO “UN UNO” PARTICULAR, y, consecuentemente, TAMPOCO VER A “UN OTRO” NI NINGUNA OTRA DISTINCIÓN EN CUALQUIER PERCEPCIÓN POSIBLE. ¿Acaso verse a sí mismo siendo “un alguien concreto”, ver a “un otro” y distinguir entre todo tipo de "circunstancias ajenas" en cualquier percepción, no se convierte automáticamente en el origen de todas las desigualdades, las discriminaciones, las rivalidades, los conflictos, los miedos, los deseos, los apegos, las dependencias…, y el resto de las características propias de la supuesta condición humana? Excepto en forma de juicio mental y/o de creencias inherentes en el ADN más íntimo de la consciencia identificada, no existe el bien y tampoco existe el mal, no existe el amor ni el desamor, no existe nada que alguien haya podido enseñar a otro que existe siendo eso que se haya enseñado. ¿Acaso las consciencias identificadas no han separado y distinguido entre bien y mal desde mucho antes de que cualquier profeta lo mencionase? Las relaciones nunca son entre personas, entre personas y animales, entre personas y el medio ambiente, entre personas y sus circunstancias, etc., las relaciones y las experiencias siempre consisten en la actividad egoica e ilusoria de consciencias identificadas con todas esas posibilidades. Los sentimientos (incluido el supuesto amor entre seres distintos), las emociones, los pensamientos, las ideas, los idealismos, las filosofías, las religiones…, no pertenecen al individuo que cree experimentarlo y/o practicarlo, sino que, a modo de causa-efecto emergen de las creencias con las que la consciencia, que se expresa a través de dicho personaje experimentador, está ilusoriamente identificada. ¡No hay relación, actividad, pensamiento, sentimiento, emoción…, humano y/o personal, que no proceda de una percepción egoica de la existencia, y que, por tanto, con absoluta independencia del nombre que se le asigne, no consista en una manifestación egoica! Salvo en la creencia en esa percepción egoica o determinada de la realidad, nunca se está haciendo nada a favor ni en contra de “un uno mismo”, y tampoco nunca se está haciendo nada a favor ni en contra “de otro”. ¿Consciencia, comprendes ahora la razón de que no exista ninguna culpabilidad y ninguna necesidad de perdón, dentro de ti ni fuera de ti? ¿Consciencia, comprendes ahora que no siendo tú nada determinado y no existiendo la posibilidad de la existencia determinada de nada, tampoco necesitas buscar ni temer ni desear ni alcanzar algo que ello no consistiera en una percepción ilusoria? ¡Toda percepción dualista (dos), igual que toda percepción determinista (uno) SIEMPRE será de naturaleza egoica! No existe el dos, ni existe el uno, por tanto, ningún ser puede amarse a sí mismo ni amar a otro ser. He ahí que salvo ilusoriamente, esto es, salvo en LA MENTIRA del mundo de las creaciones mentales, nadie necesita amarse ni ser amado.  Enero-16
 

03- ¡Percepción ilusoria! Cuando alguien imagina una cuerda, ¿acaso puede evitar imaginar a la vez los dos extremos opuestos de esa cuerda y todos los puntos intermedios y todas las cualidades que se le suponen a dicho objeto imaginado? No, y, sin embargo, tanto la cuerda imaginada como sus extremos opuestos, y todo lo demás que quiera añadirse, sólo existirá en la idea creada imaginariamente por la consciencia identificada o mente autora de esa creación. Ahora bien, ¿qué estaría ocurriendo cuando esa cuerda imaginaria fuera lo que tú crees que estas siendo tú, y también todo cuanto tú vives considerando que conforma tu existencia? Sí, en efecto, el resultado de ello sería justamente aquello que, porque estás creándolo, también crees que estás viviéndolo en tu día a día cotidiano. ¿Podría haber una creencia que limitara y condicionara más, que aquella que consistiera en creerse un ser concreto y/o una individualidad, esto es, la totalidad de la existencia ilimitada e indeterminada reducida a un personaje particular y transitorio? ¡Pues eso…! Todo cuanto pueda considerarse causa de ilusión e ilusionante, siempre consistirá en una manifestación egoica, pues el ego consiste en la ilusión de percibirse y creerse alguien particular viviendo y/o experimentando algo también particular. ¿Consciencia identificada y/o ilusoria, comprendes ahora el motivo por el que continuamente estás creando y persiguiendo las quimeras y las ilusiones (actividades, emociones, sentimientos, etc.,) que te mantengan SUFICIENTEMENTE MOTIVADA y sirvan para justificar la obstinación de mantener fijada la atención en todas esas fantasías? ¿Comprendes ahora el motivo de que continuamente estés proyectando creencias a cerca de la NECESIDAD de vivir con ilusión? El ego humano no debería considerarse como un elemento protagonista, pues no consiste en "un algo" tanto como en una manera de percibir.  Ego: Percepción ilusoria o forma ilusoria de percibir el Estar Siendo universal e indeterminado (Nada-Uno, Realidad). No hay percepción humana que no sea igual de egoica e ilusoria que su supuesto perceptor. Si hay percepción, entonces hay ilusión y/o ego. ¡Ego equivale a ilusión, igual que ilusión equivale a ego! La consciencia consciente de si misma sólo sería posible en el fenómeno de la identificación, y, por tanto, en la ilusión de cualquier tipo de percepción, ya sea dualista (yo, y la consciencia de mi) o determinista (yo, uno con todo). Enero-16
 

04- ¿Yo soy un yo? No hay percepción humana que no sea igual de ilusoria y/o egoica que su supuesto perceptor. El ego (percepción ilusoria de sí mismo, y por extensión de todas las demás posibilidades imaginables de percepción), nace del fenómeno de la identificación ilusoria de la consciencia, es decir, de la creencia en la existencia del “uno particular” que, a nivel humano podría representarse con la creencia en el “yo soy un yo”. Consciencia, ¿comprendes ahora por qué no existe ningún sí mismo personal, sino, únicamente universal e indeterminado? ¿Comprendes ahora por qué todas las particularidades percibidas desde la identificación con una particularidad concreta, sólo son juicios a cerca del Estar Siendo único, pero absolutamente carente de limitaciones y de la necesidad de cualquier tipo de identidad? La identificación de la consciencia ilusoria con el yo, que la misma consciencia crea a partir de las creencias que configuran dicha consciencia, origina el ego y/o la percepción egoica e ilusoria; de ahí que desprenderse y/o soltarse del ego (de la forma de percepción egoica e ilusoria) equivale a “soltar o trascender” la identificación con el individuo ilusorio que la consciencia está creando, “aquí y ahora mismo” en cada manifestación. ¡Ego equivale a ilusión, igual que ilusión equivale a ego; de ahí que en el mundo de la existencia humana y/o de las particularidades de cualquier tipo, todas las percepciones, todas las identidades, todos los conceptos y todas las posibilidades concretas -sin excepción- sean de naturaleza egoica e ilusoria, y, por tanto, trascendible! El amor de un yo hacia otro yo no deja de consistir en un concepto disfrazado; el amor de un yo hacia otro yo y/o hacia un “tú”, un “nosotros”, etc., es puro ego (percepción ilusoria) con otro nombre. ¡Salvo en el seno de la percepción ilusoria y/o egoica, no hay dos, no hay uno; no hay amor ni ningún otro sentimiento entre seres distintos! Consciencia, es hora de ir reconociendo y asumiendo; es hora de llamar por su nombre a todas tus creaciones sin excepción: ¡Ilusión!   Enero-16

05- ¿Por qué puede estar repitiéndose una y otra vez el mismo tipo de experiencias en la vida de alguien, salvo porque la consciencia que se expresa a través de esa persona está creándolas mediante la materialización de las creencias con las que dicha consciencia está identificada, y, por tanto, con las creencias que la conforman? He ahí que la consciencia identificada con unas creencias no es algo a parte de las creencias, sino la identidad resultante de las creencias mismas. He ahí que las creaciones que configuran la consciencia identificada siempre procederán de una percepción egoica o victimista del sí mismo universal -carente de cualquier tipo de identidad-, y, por tanto, responderán a unos patrones o mecanismos encaminados a confirmar ese egocentrismo y a satisfacer los requerimientos de ese victimario. Del mismo modo que cualquier instrumento fabricado por el ser humano servirá para repetir una y otra vez la función para la que haya sido construido, así también, mientras no se modifiquen las creencias que están configurando la consciencia identificada o mente, su instrumento humano de manifestación también tenderá a repetir el mismo tipo de creaciones y/o experiencias. No será la vida, no será un poder superior, no será el azar, no será casualidad, no será una maldición; la causa de todo cuanto una persona CREA que vive, y también de la manera exacta que CREA vivirlo, nunca tendrá otra causa que el sistema de creencias y/o el programa mental que esté creando la ilusión de la existencia de dicho individuo. ¿Comprendes mejor ahora la trascendencia de los contenidos de la educación y de los mensajes que el sistema político, religioso, económico, institucional y familiar potencia, difunde e inculca insistentemente? Un esclavo consciente de su esclavitud siempre puede revelarse; pero, ¿qué ocurriría cuando la esclavitud consistiera en creer en uno mismo y en todo cuanto pueda derivarse de esa creencia, madre del resto de todas las creencias imaginables? La consciencia identificada con la posibilidad de la existencia particularizada está continuamente originando la ilusión de todo cuanto a su vez percibe a través del instrumento que simultáneamente también está originando dicha identificación (eso significa que nadie fue creado en un hipotético pasado). La buena nueva consiste en darse cuenta de que, puesto que “toda forma de existencia determinada y/o todo ser algo” SIEMPRE será ilusión, he ahí que, fuera del ámbito de la identificación consciencial, nada necesita ser tenido en cuenta por parte de nadie.  Enero-16

06- Breves 2016 (1) 1- Ni los ricos son malos, ni los pobres son buenos; sencillamente la cotidianidad humana está configurada a base de juicios y de conceptos surgidos de la hipótesis de que tiene que existir un punto de referencia que sirva para justificar todas esas percepciones egoicas: alguna realidad objetiva y determinada. No hay bien ni mal, no hay buenos ni malos; salvo percibido ilusoriamente, egoicamente, victimistamente…, en verdad nadie es alguien ni es de ninguna manera. 2- He ahí que las religiones institucionalizadas llevan siglos convertidas en objeto político de un DESPILFARRO INJUSTIFICABLE de recursos económicos y sociales; pues ha quedado demostrado que se dedican a mantener vivas creencias inútiles que no representan a nada ni a nadie.  3-El mismo victimismo (percepción ilusoria, egoica, determinista…,) se manifiesta en aquel personaje que “se siente fuerte” (¿con respecto a qué y a quién?), como en aquel otro que “se considera débil” (¿con respecto a qué y a quién?), pues, ambos casos estarán produciéndose como consecuencia de la identificación de la consciencia con la creencia ilusoria (sentirse, considerarse, verse…,) de ser alguien sintiéndose de alguna manera y en relación a no se sabe qué. He ahí que el juicio retórico al supuesto uno mismo (yo) conlleva también la sentencia de creerse separado, distinto, especial…, y la condena a experimentar las consecuencias de dar por cierta esa fantasía mental. 4- Si la búsqueda de la felicidad deja al descubierto la ilusión de que tú, consciencia, estás creando la identificación con un personaje humano que vive conformando la creencia en la existencia de la felicidad y de la infelicidad, y que precisamente por eso mismo unas veces se siente feliz y otras infeliz, ¿qué demuestra la búsqueda del amor, la paz, la libertad…, y de todos aquellos objetivos supuestamente nobles y elevados? En efecto, eso mismo.  5- El egoísmo no radica en “creerse” siendo de alguna manera ni de “percibirse” manifestándose de alguna forma en relación a otra; egoísmo significa “creerse y percibirse” siendo algo y/o siendo alguien. A partir de esa creencia o percepción todo lo demás queda reducido a las consecuencias o efectos de eso.   Enero-16

07- Adicción a las ilusiones. ¿Consciencia, cuándo comprenderás que eso a lo que llamas “tener ilusiones en la vida” consiste en la droga con mayor poder de generar adicción y dependencia, y, por tanto, también el origen de las infinitas desilusiones, frustraciones, depresiones, enfermedades, violencias, etc., de tu victimario? ¿Consciencia, cuando comprenderás que “para el estar siendo la vida misma” las ilusiones resultan absolutamente innecesarias, y que, por tanto, crearlas y perseguirlas supone la razón fundamental de las dificultades para la experimentación de paz y plenitud? ¿De qué se alimenta la ilusión? En efecto, de las ilusiones que, ilusoriamente, crea para ello. ¿Qué, a parte de la ilusión de creerse un yo, podría generar las ilusiones del yo? ¡La necesidad de las ilusiones es otra ilusión! He ahí que, consistiendo el ser humano en un ser ilusorio, también su existencia consista en la creación de las ilusiones que le permitan continuar existiendo en la ilusión de que existe siendo esa particularidad. “Pienso, luego existo”. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora el significado de aquella expresión filosófica? ¿Consciencia, comprendes mejor ahora el motivo de que el ser humano viva CREYENDO EN LA NECESIDAD de que para existir necesite crear y tener motivaciones, ilusiones…, esto es, vivir ilusionado por una u otra razón? Una expresión popular dice: ¡De ilusión también se vive! Entonces, si el ser humano vive persiguiendo (creando) ilusiones tales como conseguir esto…, soltar aquello…, mantener lo otro…, etc., ilusiones que le hagan sentirse vivo y/o real…, ilusiones que le proporcionen energía y motivación…, ¿no será debido a que el ser humano es un ser ilusorio, una ilusión tratando de sobrevivir en esa percepción de sí mismo? He ahí que todo cuanto el ser humano cree estar viviendo desde la identificación y el apego de la consciencia con la creencia de estar siendo esa identidad particular, “parecerá ser eso” y de la manera que esté juzgándolo… precisamente por estar creyendo en eso y juzgándolo de esa manera. ¿Acaso el juicio no origina la creación de lo juzgado, justo de la manera que el juicio establece? Pero, ¿qué son los juicios, sino percepciones e interpretaciones ilusorias, surgidos a partir de la ilusión consistente en la creencia en la existencia real del juzgador y de lo juzgado? La ilusión se alimenta de ilusiones…, de las ilusiones que crea y experimenta a través del individuo que las persigue y que cree vivirlas. El funcionamiento de la consciencia identificada o mente se parece a un mago ilusionista. El egoísmo (percepción ilusoria del Estar Siendo universal) no tiene por qué considerarse bueno ni malo; simplemente consiste en una forma de percepción, de creación y de experimentación de una realidad tan ficticia como victimista.  Enero-16
 

08- ¿El bien y el mal? El mal no existe; pero el bien tampoco. El mal no es necesario que exista; pero tampoco es necesario que exista el bien. No existe ni el bien ni los buenos por un lado… ni existe el mal y los malos por otro. ¡Tan egoica e ilusoria es la creencia en el bien como la creencia en el mal! No hace ninguna falta que exista ni el bien ni el mal. Salvo perceptiva, egoica e ilusoriamente, no existe dualidad (dos); pero tampoco existe unidad determinada (uno). La identificación ilusoria de la consciencia con la existencia del UNO (no importa de qué uno y/o de qué singularidad se trate) origina la identificación ilusoria de la consciencia con la existencia de la dualidad o pluralidad, y, por tanto, de la fragmentación, de la diferenciación, de la comparación, de la competencia y de todas las posibilidades de división y de confrontación conocidas e imaginables. Sin embargo, nada hay ni acontece que consista en el estar siendo y/o el estar aconteciendo de algún UNO determinado (un yo, un sentimiento, una idea, un suceso, una experiencia, una apariencia, un creador, un estado…). Nada, que la consciencia humanizada (identificada con el ser humano) pueda conceptualizar de algún modo, existe salvo ilusoriamente, por tanto, tampoco los opuestos de cualquier concepto, juicio ni creación mental. He escuchado a algunos conferenciantes decir que “…ante cualquier vicisitud deberíamos preguntarnos PARA QUÉ yo estoy experimentando esto”. ¿Un yo experimentando un algo? ¡No, gracias! Pese a reconocer haber creído en la utilidad de plantearse esa retórica victimista y profundamente egoísta cuestión -egoísmo es todo aquello en lo que puede apreciarse la presencia de algo y/o de alguien-, sin embargo, ahora, comprendiendo que el supuesto experimentador de algo es también el creador de lo supuestamente experimentado por éste, elijo no volver a caer en ese pozo de mentiras. Consciencia, ¿siendo igual de ilusorio tanto el sujeto experimentador como todas sus creaciones, a qué otra meta puede llegarse mediante la creencia en la existencia del bien y de mal (e igual con cualquier otra conceptualización) salvo a la de terminar dándose cuenta y reconociendo la fantasía que supone todo ello? Quizás de ahora en adelante cuando yo, consciencia manifestándose a través de un personaje ilusorio, crea estar experimentando algo concreto, lo que debiera plantearme sea, ¿para qué estoy creando la creencia de que estoy experimentando esto? He ahí que no existen excepciones, incluso la consciencia, que se considere “una consciencia”, estará consistiendo en una percepción ilusoria.  Enero-16
 

09- ¡Sin identidad ni tiempo! En otra reflexión escribí que: “…nadie fue creado en un hipotético pasado”. Si en algo pudiera consistir el Estar Siendo Universal, ello sería en la ausencia absoluta de la existencia de cualquier particularidad determinada (Todo-Nada-Uno). Salvo ilusoriamente, no existen los ser-es, no existe el tiempo, no existe nada siendo alguna forma específica de estar siendo. Entonces, ¿yo, el yo personal que creo estar siendo ahora mismo, ha sido alguna vez un niño y llegará a ser anciano? ¿Yo, el yo del que soy consciente ahora mismo, ha existido en un pasado y continuará existiendo en un futuro? Pues no. He ahí que no teniendo yo un pasado, tampoco puedo ser yo culpable ni merecedor de aquello que supuestamente aconteciera en el pasado, y tampoco de algo que quizás ocurra en algún futuro. ¿Consciencia, empiezas a comprender ya el cúmulo de mentiras o fantasías sobre el que has estado edificando tu supuesta vida personal? Por mucho que perdure la IDENTIFICACIÓN de la consciencia con el personaje humano que está creando instante tras instante, nada permanece siendo aquello mismo que supuestamente fue alguna vez. ¡Nadie es aquello que cree que está siendo… y mucho menos aquello que recuerda que fue ni que imagina que podrá llegar a ser! He ahí que el hecho de que la consciencia identificada o mente tenga la capacidad de recordar, de imaginar y de crear ilusiones, ello no significa que las ilusiones recordadas y/o imaginadas tengan nada que ver con el Estar Siendo carente de identidad o de cualquier otra forma de limitación. Ningún yo ha existido antes de ahora, y tampoco continuará existiendo después de ahora; fuera de la especulación mental no existe ningún antes, ningún después y tampoco ninguna otra forma de existir. El yo que estoy creyendo ser ahora no nació, no fue niño, no fue joven, no morirá. ¿Qué buscamos entonces con tanto ahínco? ¿A qué estamos temiendo? ¿Qué estamos amando u odiando? ¡Las ilusiones se retro-alimentan de ilusiones! ¿Consciencia, comprendes mejor ahora cómo funciona el programa de la identificación con las creencias que están conformándote y configurándote? ¿Consciencia, tiene sentido continuar defendiendo los mismos patrones, los mismos paradigmas y el mismo modo de vida que has estado organizando hasta ahora?   Enero-16 
 

10- Breves 2016 (2) 1- Una amistad me pregunta: ¿Qué queda después de trascender la ilusión que supone la percepción dualista, egoísta, victimista, determinista…, del Estar Siendo Universal? Entre otras posibilidades -respondo-, queda la innecesariedad de plantearse cualquier pregunta y de resolver ninguna duda. ¡Muchas consciencias todavía no pueden soportar la sola idea de que sea posible experimentar la intuición de tanta paz y de tanta libertad! 2- Nadie encarna en este mundo para sufrir, pero tampoco para ser feliz, ni por ninguna otra razón que mentalmente pudiera imaginarse; sencillamente ningún alguien con identidad particular ha encarnado ni desencarnado nunca. 3- Percibida desde la desidentificación con el personaje que la manifestara, he ahí que la expresión “YO TE AMO A TI” quizás sea una de las que más claramente demuestra su origen egoico y/o de una percepción ilusoria (fragmentada, separada, enfrentada, victimista, limitada, violenta, dualista, carente, pobre, interesada…) de la realidad. Sin embargo, precisamente porque supone una de las principales causas del ESTANCAMIENTO DE LA CONSCIENCIA HUMANA, las consciencias identificadas jamás cesan de reforzarla. ¡Consciencia, es hora de empezar a darse cuenta de que este mundo ilusorio no se sostiene gracias al amor entre unos y otros (amor entre naturalezas egoicas, distintas, separadas, ficticias), sino a pesar de persistir en la defensa de esa creencia! (Hágase un repaso a los acontecimientos que origina y protagoniza el ser humano actualmente y desde el principio de los tiempos). ¡Fuera de las mentes que así lo creen, no hay amor ni no-amor… simplemente todo consiste en el Estar Siendo Universal! 4- Dependiendo de cómo se interprete (aunque el simple hecho de intentar interpretarlo ya lo convierte en una fantasía), la expresión “…la verdad os hará libres…” supone un contrasentido total. Para que la verdad nos hiciera libres, primero se tendría que estar en la aceptación absoluta de que la verdad y la mentira (dualidad-separación) existen siendo realidades determinadas fuera de los juicios mentales y egoicos que cada uno de esos conceptos representa. Pero no sólo eso, porque además también tendría que aceptarse la defensa incondicional de la existencia no-mental de los conceptos relacionados con la libertad y/o con la ausencia de libertad. Pero, además, ¿cómo podría hacer la verdad libre a alguien sin que la consciencia tuviera que estar identificada con ese alguien (creyéndose ese alguien) que existiría considerándose y sintiéndose un ser no-libre y absolutamente necesitado de buscar y de encontrar algo absoluto, determinado y milagroso (la verdad) de lo que carecería en su esencia, pero que existiría siendo algo distinto a una creencia conceptualizada? ¡Creencias y más creencias…!  Enero-16
 

11- ¡La Nada! Conversando sobre las situaciones, experiencias, reacciones, piedras en el camino, etc., que parecen repetirse en la cotidianidad de las personas, unos días atrás exponía: ¿Por qué puede estar repitiéndose una y otra vez el mismo tipo de experiencias en la vida de alguien, salvo porque la consciencia que se expresa a través de esa persona está creándolas mediante la materialización de las creencias con las que dicha consciencia está identificada, y, por tanto, con las creencias que conforman a esa consciencia creadora? -Recibo la siguiente nota: “Yo sé que se me repiten experiencias como si estuviera en una rueda. Pero, ¿cómo pararla o cambiar esas creencias?”  -Dicho de otro modo: ¡yo, consciencia identificada con una individualidad humana, soy consciente de las experiencias que vivo, pero me niego a aceptar que yo -al creer en mi siendo un yo- soy también su fuente creadora, porque si aceptara eso tendría que asumir la responsabilidad de ello y me quedaría sin los argumentos o las creencias que conforman la ilusión de mi existencia personal, y tampoco podría quejarme por nada ni buscar razones y/o culpabilidades ajenas! Se dice, se comenta, se rumorea…, que “…al principio no había nada… y que todo surgió de la Nada”. -Voy a la Wikipedia y leo: “La nada se define como ausencia e inexistencia de cualquier objeto”. A esa definición le añadiría: “…y la ausencia e inexistencia de cualquier sujeto”.  ¿Qué podría surgir de la Nada, que no consistiera en “la Nada”, por mucho que, desde la ilusión de la existencia de un hipotético sujeto, la Nada fuera percibida e interpretada como el estar siendo de una infinitud de individualidades y de objetos (percepción egoica)? Se dice, se comenta, se rumorea…, que de la Nada surgió el Universo y todo tipo de seres y especies. Pero, he ahí que en lo creado de la Nada se produjo “un pecado”, y que esa “falta o creación indebida” supuso “un enfado y una expulsión” de lo creado fuera del paraíso de la Nada: una especie de castigo que también obligaba a los seres expulsados a vivir esforzándose y a ganarse el pan con el sudor de la frente… ¿Consistiría aquel pecado en la falta ilusoria (que realmente nunca se produjo) de que lo creado se creyera algo y/o alguien distinto, especial, separado… del Estar Siendo la Nada? He ahí que toda creencia es ilusoria y que todas las creencias surgen de la primera creencia de todas: la creencia en un hipotético yo siendo algo distinto al Estar Siendo del Nada-Uno. Todo es real cuando es percibido como el Estar Siendo de nada determinado y no está siendo percibido por nadie. La nada es todo, pero no percibido egoístamente, es decir, no percibido dividido en partes ni particularidades.  Enero-16
 

12- Interés político. He escuchado decir a un político que en sus decisiones (no como en las de otros) sólo contaba la defensa del interés general. ¿Defensa del interés general (el de todos) ejercida desde una consciencia identificada con la percepción egoica, fragmentada, determinada y/o particularizada de la realidad? Partiendo desde la propia consideración de estar siendo “una” identidad y/o un modo de percepción y de existencia particular, y, por tanto, diferente al resto (que también se percibe y se comprende como el estar siendo de identidades particulares y semejantes, pero ajenas…), el concepto del bien general y/o del interés general queda convertido en un simple “eufemismo o engaño”. ¡Vivirse a sí mismo desde la consciencia de estar siendo un yo o individuo concreto, convierte en imposible y falsa cualquier voluntad de defensa del bien general, que no consista en la del “interés particular” de egos y/o de percepciones afines! Sí existiera un bien general, igual que un amor verdadero, ello consistiría en la ausencia de identificación con cualquier posibilidad de existencia particular o egoica.  El FAMOSO Y OMNIPRESENTE EGOÍSMO consiste en la consciencia, la consideración y/o la percepción ilusoria de ser un yo; de ahí que todo cuanto surge de la identificación con esa fantasía sean MANIFESTACIONES EGOICAS Y VICTIMISTAS. ¡El egoísmo humano no consiste en no ayudar, no compartir, no amar a los demás, sino en percibir la realidad dividida entre el Estar Siendo de mi yo y el Estar Siendo del resto! La política, la educación, la familia, las amistades, las relaciones y todas las actividades protagonizadas desde la consciencia de “ser un yo” todas sin excepción son expresiones puramente egoicas. Está más que demostrado que la convulsa actividad política queda reducida a un simple juego de lucha entre poderes, es decir, entre egos y sus victimarios. He ahí en qué consiste la democracia y también el motivo de que la democracia sea el sistema de gobierno más aceptado ahora. En las elecciones no se votan personas, no se votan programas, no se votan ideologías…, se votan “percepciones ilusorias o egoicas afines”, de ahí que, independientemente del color de la papeleta, al final nada cambie realmente. ¿Quién desea que cambie algo y qué sería lo que estaría deseándose cambiar?   ¡Señores, hagan sus apuestas… el juego continúa!  Enero-16
 

13- Percepción egoica de la existencia. En el mundo mental y/o en el mundo de las ilusiones -que está siendo creado instantánea, simultánea y persistentemente por las consciencias identificadas con las creencias que conforman su ilusoria existencia-, todo está montado y/o configurado de modo que las consciencias que están organizando este teatro continúen identificadas con la percepción individualizada y/o determinada de la existencia, es decir, con el “yo soy yo… y lo demás es todo lo demás”. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora porqué en este mundo, pese a que sean elegidos y/o se impongan por la fuerza diferentes representantes políticos e ideologías para gobernar, luego, en lo esencial, para la mayoría de la población no cambie prácticamente nada, ya que EN TODOS LOS CASOS SIEMPRE ESTARÁ OSTENTANDO EL PODER LA “PERCEPCIÓN EGOICA DE LA EXISTENCIA… LO MISMO EN LOS GOBERNANTES QUE EN LOS GOBERNADOS”, esto es, siempre estará prevaleciendo la identificación con las percepciones egoicas e ilusorias (de división, de separación, de diferencias, de particularidades, de juicios, de conceptos, de intereses…) de la existencia? En esta fábula, los verdaderos líderes son aquellas consciencias que no se dejan gobernar por su propia percepción fragmentada y particularizada; esa percepción que les hace verse únicos, distintos y separados, esto es, que les hace percibir y comprender la existencia como la suma de infinitas posibilidades (yo y lo otro) cuando realmente todo está consistiendo en el mismo y único Estar Siendo absolutamente indeterminado (Nada-Uno). Desde el apego a la identificación con el personaje ilusorio que vive considerándose protagonista de algo, únicamente pueden experimentarse ilusiones. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora porqué todas las instituciones y relaciones humanas (políticas, educativas, familiares, económicas, religiosas, culturales), están edificadas sobre falacias y pecan del mismo defecto, vicio o locura? La falacia del bien general (amor a los demás) únicamente puede generarse observando desde una identificación egoica o fragmentada de la existencia. El egoísmo no consiste en aquello que se hace, piensa, siente, desea, etc., con respecto a los demás; el egoísmo surge de la ilusión que supone verse y creerse a sí mismo siendo algo distinto al resto de la existencia. Aquello que sea algo para alguien -con independencia de que egoicamente se juzgue de una manera u otra-, siempre será de naturaleza ilusoria. Como demuestra el desarrollo del día a día humano, desde la consciencia identificada con el yo personal únicamente pueden generarse percepciones y respuestas transitorias, divisorias, interesadas, condicionadas, discriminatorias, victimistas, enfermizas.   Enero-16  
 

14- ¡Conciencia tranquila! (1/2) -Un día tras otro… y un año tras otro… veo en las noticias de la televisión aparecer personajes acusados de haber cometido múltiples delitos. Sin embargo, llama poderosamente la atención escucharles declarar que “tienen la conciencia tranquila”. ¿Conciencia tranquila? ¿Cómo pueden “tener la conciencia tranquila”, cuando las pruebas y los hechos demuestran que han violado las leyes y perjudicado intencionadamente a otras personas? ¿Tener la conciencia tranquila…? ¿Quién es verdaderamente ese personaje que afirma tener la conciencia tranquila, con independencia de cualquier pensamiento, sentimiento, acto, etc., que haya protagonizado? He ahí con toda la claridad posible que al hablar de la conciencia de alguien y de la conciencia de algo siempre se estará refiriendo al ego, es decir, a la “percepción egoica e ilusoria de la existencia”. No existe nadie que tenga la consciencia tranquila ni no tranquila; simplemente esas afirmaciones no proceden del personaje que las expresa, sino de la consciencia que está manifestándose a través de ese instrumento humano. ¡La consciencia que afirma estar tranquila es la misma que creó las circunstancias por las que afirma estar tranquila! (sigue) Enero-16
 

15- ¡Conciencia tranquila! (2/2) (continúa) -Es hora de desmitificar y de soltar el tema de la conciencia humana, como si se tratara de algo supremo en lugar de otra columna soportando el tinglado ilusorio de la existencia individualizada. Incluida la conciencia, todo ser algo para alguien siempre se tratará de un algo imaginario. El mito de la conciencia (percepción egoica, determinada y victimista) suele emplearse cuando conviene e interesa. Ayer escuche a unos políticos, elegidos libre y democráticamente, afirmar que, “…por motivos de CONCIENCIA PERSONAL (puro egocentrismo), desobedecerían aquellas leyes vigentes que no se adapten a los intereses y objetivos que ellos pretenden”. -Paradójicamente, esas CONSCIENCIAS ENLOQUECIDAS DE EGO se refieren a las mismas leyes que previamente prometieron cumplir, hacer cumplir y que también exigen que respeten los demás con respecto a ellos-. Percepción egoica: surge de la consciencia o creencia de ser alguien, lo cual, a su vez, genera la consciencia y creencia en otras infinitas formas de ser y de acontecer..., distintas y enfrentadas entre sí, aunque todas ellas imaginarias.  ¡Consciencia, deja ya también de interpretar el papel de víctima recurriendo siempre a las creencias y las justificaciones de que todo tiene que ser “un” algo…, ser “por un” algo…, y ser “para un” algo…, pues conoces perfectamente que NADA ES NI OCURRE por algún motivo ni para algún fin! Nada es por… ni es para… simplemente porque “nada es ni está siendo” algo distinto al Estar siendo universal, carente de cualquier rastro de identidad ni de determinación (Nada-Uno). Toda consciencia que se tenga de algo será de origen egoico e ilusorio, pues implica la creencia en la existencia y la presencia de alguna particularidad (yo), y también la identificación con ello. ¡En la ilusión, todo algo… y todo para algo…, continúa siendo ilusión, por tanto, sin causa, sin fin y sin necesidad de ser! Por mucho que se quiera interpretar de otro modo, aquel supuesto BIEN GENERAL que se pretenda desde la identificación y/o la identidad de un yo individual y/o de un yo grupal, siempre se tratará de un bien general egoico…, y sólo egoico (transitorio, victimista, ficticio). ¡La consciencia que afirma estar tranquila o intranquila es la misma que estará creando las circunstancias por las que afirma sentirse de ese modo; la consciencia que manifieste experimentar cualquier situación y/o estado propio, sólo puede tratarse de una conciencia egoica, falaz, ilusoria!   Enero-16
 

16- Breves 2016 (3) 1- Del mismo modo que la palabra “montaña” no es una montaña, así tampoco la consciencia identificada con “ser algo y/o con ser alguien” NO ES el Estar Siendo de ese algo/alguien determinado (falaz, egoico…) que la consciencia esté creando y/o creyendo que está siendo. ¡Nada ni nadie es el sujeto, el objeto ni el acontecimiento que la consciencia identificada esté creando y/o creyendo ser! 2- Entre creer y crear no existe ninguna diferencia; en el ámbito ilusorio de la identificación con la existencia de las particularidades determinadas (singularidad) y de las dualidades (pluralidad), al creerlo también está creándose aquello que está siendo creído y viceversa. ¿En qué consisten las creencias de alguien, sino en el estar creándose de ese supuesto alguien? Las creencias crean al creyente que al creerse real vive recreando las creencias. Las creencias humanas están creando la naturaleza y/o la condición humana, de ahí que nuestra naturaleza sea la misma que la naturaleza de las creencias, es decir, absolutamente determinista, egoica e ilusoria. 3- No recuerdo cuántas veces habré escuchado la expresión: “¡Cada cual tiene lo que merece!”. ¿Merece…? Suponiendo que fuera cierta la existencia de las individualidades, que viven actuando por su cuenta sin las condiciones ni las limitaciones de cualquier índole que pudieran influirle, ¿acaso “merecer algo” no estaría dando por cierta también la creencia de que existe “otro alguien” juzgador y administrador de su justicia? ¡Consciencia, déjate ya de inventar victimismos y excusas inútiles! No hay dos (dualidad), porque tampoco hay uno (determinismo). La percepción dualista surge de la percepción determinista (la creencia en la existencia del dos surge de la creencia en la existencia del uno), esto es, de la percepción ilusoria y/o egoica a cerca del Estar Siendo Nada-Uno mentalmente convertida en “UN” Estar Siendo. 4-El egoísmo no consiste en lo que hace una persona…, sino en creerse una persona haciendo algo; de ahí que todos los pensamientos, emociones, actos, etc., realizados desde la identidad de “un alguien” siempre serán igual de egoicos, inútiles e innecesarios. Cambiar el signo de los hechos, las ideas, las actitudes, etc., no sirve de nada mientras permanezca la identificación con la creencia en el hacedor. Sólo existe un yo, pero no consiste en "ser alguien", sino en el Estar Siendo universal carente de cualquier rastro de determinismo o limitaciones. No hay ningún dentro y tampoco ningún fuera donde buscar ni encontrar algo. Aquel que se busca jamás podrá encontrarse, pues, salvo imaginariamente no existe “un algo” unido a “otro algo” ni separado de otro algo. ¡No hay dos, porque tampoco hay un Uno!   Enero-16
 

17- La muerte no existe; pero tampoco existe la vida. ¿Qué vida y qué muerte existiría cuando antes no se diera por cierta la existencia del personaje que, por creer que vive, también necesita creer que morirá? Sólo ahí, en la mente o consciencia identificada, con ese estar dando por cierta la existencia de las particularidades, pueden existir la particularidad de la vida y la particularidad de la muerte. ¿Consciencia, todavía sigues creyendo que el Estar Siendo universal e indeterminado (Nada-Uno) consiste en la suma de infinitas partes? ¿Qué vida y qué muerte existiría sin que existiera el sujeto que estuviera creando esas interpretaciones profundamente egoicas y victimistas, esto es, que estuviera creyendo en su propia particularidad? El hecho de que en el mundo de la ilusión pueda jugarse a montar puzles no tiene porqué significar que el Estar Siendo y/o el Estar Sucediendo universal funcione como uno de esos juegos infantiles de entretenimiento. No hay vida, no hay muerte, no hay tránsito entre la vida y la muerte; no hay particularidades viviendo, muriendo ni transitando. He ahí otras creencias creadas ilusoriamente por la consciencia identificada con una percepción egoica (fragmentada, individualizada, diferenciada, conceptualizada, enfrentada, determinada…,) del Estar Siendo simultáneo e instantáneo de nada particular (realidad). ¿Consciencia, te das cuenta de que no hay ningún problema en que sigas creyendo en la vida, en la muerte y en el individuo que nace, vive, muere, transita, y más…, y más…, y más…? Puesto que, más allá de un instante sin tiempo, un aquí sin espacio y una causa sin efecto, nada permanece siendo algo distinto a estar siendo nada, ¿cómo podría existir un individuo siendo eso, aunque fuera efímeramente? En efecto, todo ser algo y todo ocurrir algo…, “siempre y sin excepción” será ilusorio.  ¡Nada es algo, pues todo algo es nada! No existiendo -fuera de la creencia consciencial que ello representa-, la vida ni la muerte de nadie, ¿no consistirá el miedo a la vida y el miedo a la muerte en el miedo a la inexistencia de la vida y en el miedo a la inexistencia de la muerte, esto es, en el miedo a la inexistencia del yo y de las creencias que conforman su apariencia?  “Mi reino no es de este mundo” -dijo Jesús, viendo que no le comprendían-. ¿Qué pretendería indicar con esas palabras…, que había otros mundos o quizás que este mundo no era real?  Enero-16
 

18- ¡Nada Es! Fuera del mundo ilusorio de los juicios egoicos e interesados, nada es bueno ni malo…, nada es mejor ni peor…, nada es erróneo ni acertado…, porque simplemente NADA ES. Salvo en el juego imaginario de las existencias determinadas: ¡Nada es algo, ni por algo, ni para algo! Allí donde no exista una mente creando ilusiones y juzgándolas, nada precisa de causas ni de justificación. No hay dos, no hay uno, nada es…, por eso mismo, nada está siendo aquello que pueda percibirse desde un supuesto yo, ni de la manera que pudiera ser percibido desde un supuesto yo; nadie es el perceptor de sí mismo ni de algo distinto; nada es aquello que “un ilusorio creador y perceptor de ilusiones” pueda creer que percibe y que experimenta. Fuera del mundo ilusorio de los juicios egoicos, NADA ES ALGO DISTINTO AL ESTAR SIENDO DE NADA DETERMINADO Y/O DE NADA-UNO. No es que la ilusión (percepción egoica, victimista, determinista e innecesaria del Estar Siendo) nos atrape en sus redes; no es que la ilusión envuelva a nadie…, pues no hay ilusión por un lado y el personaje que se siente protagonista de algo, por otro. ¡Comenzando por el supuesto perceptor, todo algo determinado consiste en la manifestación de la misma fantasía! La creencia en la existencia particular de un algo…, que además sea y/o que acontezca “por” algún motivo…  y/o “para” algún fin… lo que deja al descubierto es la falacia de una consciencia identificada tratando de justificar la ficción que supone la creencia en su propia existencia. ¡La consciencia, que no esté identificada con una percepción, y, por tanto, con una creación ilusoria, egoica, determinada, victimista, humana… de la existencia, que tire la primera piedra! ¿Qué consciencia, que sólo por el hecho de percibirse y considerándose a sí misma como una particularidad determinada, estará libre de la identificación con su existencia y con todo cuanto se deriva de ello? La consciencia, que por considerarse a sí misma “una consciencia”, no esté creando la ilusión de todo cuanto crea estar viviendo…, y exactamente como crea estar viviéndolo (pese a no dejar nunca de quejarse, culpabilizar y fingir querer cambiarlo todo), ¿se atreverá a manifestar públicamente que es mejor y/o diferente que las demás consciencias?  Enero-16 
 

19- Breves 2016 (4) 1- Vivo en un país de cuyo nombre me acuerdo perfectamente, que está conformado por diecisiete comunidades autónomas. En una medida u otra, utilizando todo tipo de trucos administrativos, pactos de silencio, engaños e interpretaciones partidistas de la legislación, los respectivos gobernantes “de todas ellas” roban y defraudan al resto de los territorios y de los ciudadanos; pero, paradójicamente, como no podría ser de otro modo en un mundo creado y percibido egoica y victimistamente, quienes más abusan suelen ser también los mismos que más rotundamente se quejan de que lo hagan los otros. 2- No existe nadie que tenga la consciencia tranquila ni no tranquila, pues, salvo conformando la creencia en una existencia particularizada, no existe nadie. Las afirmaciones de tener la consciencia tranquila o intranquila no proceden del personaje que las expresa, sino de la misma consciencia y/o creencias que, ilusoriamente, están manifestándose a través de ese instrumento humano. Pero los instrumentos, instrumentos son. Los instrumentos no tienen consciencia de sí mismos. El martillo (instrumento) que yo, consciencia, utilizo para golpear, no decide las características de los golpes ni es consciente de los golpes, por tanto, tampoco esos golpes servirán para que el martillo -que yo consciencia he creado y empleo voluntariamente-, evolucione, progrese ni adquiera consciencia de nada. He ahí que el ser humano, consistiendo en el instrumento “que está siendo creado instantáneamente” (sin tiempo) por la consciencia que está manifestándose a través suyo, no disponga de la capacidad de evolucionar, de progresar, de cambiar, etc., en tanto que la consciencia continúe identificada con su particularidad. 3- Al final de todos los traspiés no queda más remedio que ir a la primera creencia de todas y/o a la madre de todas las creencias: la creencia en “un uno mismo” que, por tratarse de la percepción de “algo determinado”, no consiste en otra cosa que en la consciencia de “un uno mismo ilusorio” y/o en la percepción del Estar Siendo Universal de forma ilusoria, egoica, falaz. Mente es sinónimo de consciencia identificada, por tanto, cuando hablamos de mente estamos refiriéndonos a la creencia o consciencia de “un uno mismo” proyectado en la pantalla de la fantasía.  Enero-16
 

20- CONSCIENCIA Y PERSONALIDAD. - ¿Quién es verdaderamente ese personaje, que afirma tener la conciencia tranquila, con independencia del signo del juicio que pueda realizarse respecto a cualquier pensamiento, sentimiento, acto, etc., que crea haber protagonizado? A raíz de haber publicado ese planteamiento, alguien me responde diciendo que “…los psicópatas no tienen conciencia…”, como si las personas diagnosticadas como psicópatas y la consciencia de las personas diagnosticadas como psicópatas fueran posibilidades distintas. No hay diferentes tipos de personas, sino de consciencias conformadas por las creencias y/o identificadas con las creencias que están manifestándose por medio del instrumento humano o personal. ¡La identidad de las personas no es otra que aquella que le presta la consciencia identi-ficada y/o las creencias que conforman la consciencia identificada con la ilusión de la existencia determinada de las particularidades y de todas sus posibles manifestaciones! Es hora de ir soltando la identidad del ser que nadie es…, pues, fuera de la creencia que supone su existencia, no existe nada ni nadie. La consciencia que afirma estar tranquila o intranquila es la misma que estará creando -por percibirlas de ese modo- las circunstancias por las que afirma sentirse de ese modo; la consciencia que manifieste experimentar cualquier situación determinada o cualquier estado propio, sólo puede tratarse de una conciencia egoica, falaz, ilusoria. Todo ser algo es mental, pues consiste en un juicio realizado a partir de las premisas imaginarias de un ser imaginario. Todo ser “un” algo…, todo ser “por” algo…, y todo ser “para” algo…, estará siendo de naturaleza ilusoria y sucediendo en el mundo ilusorio donde, “por no haber nada que no sean ilusiones, las ilusiones estarán siendo consideradas como la realidad”. Actuando nivel de la personalidad, poco puede cambiarse; los cambios profundos se producen en la consciencia ilusoria que está manifestándose a través de la personalidad ilusoriamente creada con ese fin. Si hubiera algo que necesitara perdonarse -que no lo hay-, quizás sería a la consciencia identificada con la personalidad, y no a la personalidad creada por la consciencia. Enero-16
 

21- ¡CREACIÓN, RECREACIÓN Y PROGREACIÓN! -Consistiendo los seres humanos y/o las personas en la materialización particularizada e ilusoria de las creencias que conforman la consciencia de dicho personaje, ¿qué estarían pretendiendo las consciencias identificadas o mentes, mediante la procreación, sino, a través de sus descendientes, la perpetuación y/o la supervivencia de las creencias que las configuran, y que, de otro modo, por ilusorias, terminarían extinguiéndose sin remedio? ¿Acaso la herencia del contenido genético no incluye todo tipo de características (físicas, psíquicas, anímicas, caracteriales, etc.,) relacionadas con ambos progenitores, esto es, con las consciencias identificadas que son los padres y también sus respectivos antepasados? En el mundo de las particularidades y/o de la percepción egoica e ilusoria (determinada y fragmentada) del Estar Siendo Nada-Uno, creer equivale a crear al creyente y también a mantener vivo lo creído, por tanto, ¿en qué consisten todas las actividades posibles realizadas a partir de la identificación con las creencias que conforman las consciencias identificadas, aparte de permitir su propia recreación, mientras estás perduran? He ahí que las creencias crean, las creencias se recrean, y, para no desaparecer, también procrean. Consistiendo todos los hijos de una pareja en la reproducción y/o en la materialización aleatoria de las creencias y/o de las percepciones egoicas e ilusorias que conforman las consciencias de cada progenitor, queda claro el motivo por el que, pareciéndose entre ellos, sin embargo, cada descendiente no presente exactamente los mismos patrones en su aspecto y su personalidad. ¡No son las personas las que nacen, crecen, se reproduce y mueren, sino las creencias y/o las consciencias identificadas que estaban manifestándose a través de dichos personajes!  Enero-16
 

22- ¿ENCARNAR, DESENCARNAR Y REENCARNAR? (1/3). Nadie encarna cuando cada uno decide…, ni desencarna cuando cada uno escogió. Y tampoco nadie encarna en la familia, el país, la cultura, la condición social, el sexo, etc., que cada uno elige…, ni decidió que fuera de ese modo. Y tampoco nadie encarna ni desencarna “por algo” ni “para algo”. ¡Consciencia, las excusas y las justificaciones no convertirán en realidad aquello que sólo es propio de este mundo imaginario! Percibido e interpretado como el ser y/o como el estar siendo de un algo concreto o determinado, todo algo y todo alguien es de naturaleza egoica, victimista e ilusoria; simples creencias materializadas y/o manifestadas a imagen y semejanza de las creencias afines de las que proceden, esto es, a imagen y semejanza de sus progenitoras. ¡Nadie encarna, y tampoco nadie desencarna ni reencarna, pues salvo en el mundo de la fantasía no existe nadie ni existe nada que consista en el ser y/o en el Estar siendo de un algo! Toda existencia determinada, particular, concreta…, será siempre ilusoria, de ahí que comienza y termina en la fantasía de que existe algo que comienza y que termina. Las personas no encarnan, ni desencarnan, ni reencarnan; si acaso nacerían y morirían consciencias conformadas transitoriamente por las creencias e informaciones de los progenitores. El victimismo de vivir identificados con nuestra supuesta personalidad origina barbaridades tales como que las consciencias humanas inventemos supuestas necesidades tales como que la eternidad, la vida, etc., precisara encarnar y reencarnar para algo. Si, como algunos autores de prestigio escriben y expresan abiertamente, cada individuo, en otro mundo o dimensión, hubiera decidido y pactado previamente con otras almas las condiciones de su encarnación y de su desencarnación, ¿significaría esto que no puede responsabilizarse aquí a nadie de las muertes y las condiciones de vida que, por ejemplo, están produciéndose estos días con las personas que tratan de huir de las guerras y de los abusos que sufren en sus países…, pues habrían sido acordadas así? ¡Lo que ilusoriamente ocurra aquí, también ilusoriamente debe conllevar la responsabilidad que ello suponga aquí! (sigue…)  Enero-16
 

23- ¿ENCARNAR, DESENCARNAR Y REENCARNAR? (2/3). (continúa) Comenzando siempre por el “uno mismo particular” -que cada consciencia cree estar siendo más allá del instante presente-, todo ser algo…, todo ser por algo…, y todo ser para algo…, siempre se tratará de una percepción egoica, ilusoria, determinista e innecesaria…, aconteciendo en el mundo de las PERCEPCIONES EGOICAS, ILUSORIAS, DETERMINISTAS E INNECESARIAS. Las relaciones entre seres humanos, y de seres humanos con otras formas de existencia, no son relaciones entre seres humanos, ni son relaciones de seres humanos con otras formas de existencia; aparte de ilusorias (porque realmente no existen partes unidas ni separadas que puedan relacionarse entre sí), las relaciones siempre son entre mentes o consciencias identificadas con las creencias que las configuran. EL ORIGEN de las experiencias, de las emociones, de los pensamientos, de las ideas, de las tendencias, de las preferencias, de los instintos…, y del resto de las características que, erróneamente, vienen considerándose humanas, NO ESTÁ EN EL INDIVIDUO que parece experimentarlas. Toda vivencia humana, sin excepción, tiene su origen en la consciencia conformada por el conjunto de creencias y/o información egoica e ilusoria que dichas experiencias manifiestan. La procreación de los seres humanos y/o de cualquier otra especie (todo mental percibido de ese modo), por tanto, no pretende la supervivencia de esas “formas materiales y determinadas” de manifestación, tanto como de aquellos contenidos conscienciales (sistema de creencias, información, instintos, etc.,) que está manifestándose a través suyo. ¡Por ilusorias, las consciencias identificadas y su instrumento físico de expresión, son transitorias y mortales, por tanto, destinadas a desaparecer definitiva e irremediablemente! He ahí que la procreación humana no persigue la supervivencia ni la reencarnación de un alma ni de un espíritu particular o determinado, necesitado de algún tipo de evolución, sino, PASANDO DE UNA GENERACIÓN A OTRA GENERACIÓN, la perpetuación de las creencias e informaciones que conforman la consciencia identificada con dichas fantasías. ¿Química entre personalidades o afinidad entre contenidos conscienciales? (sigue) Enero-16
 

24- ¿ENCARNAR, DESENCARNAR Y REENCARNAR? (3/3). (continúa) ...Por tanto, ¿los instintos, los miedos, los deseos, las emociones, la atracción sexual…, y también todo cuanto viene considerándose características humanas y/o personales, procederá de esa BÚSQUEDA IMPERIOSA DE SUPERVIVENCIA Y DE EVOLUCIÓN de aquellas creencias e informaciones (contenidos mentales) que, mediante la identificación, están proporcionándole apariencia de identidad a cada consciencia, a la vez que siendo proyectadas y/o manifestadas a través de la forma de existencia humana? ¿Se atraen y/o se rechazan los sexos, las apariencias físicas, las ideas, las pasiones, etc., o quizás es LA AFINIDAD Y LA NECESIDAD DE COMPENSACIÓN Y DE COMPLEMENTACIÓN de los contenidos de las consciencias que están manifestándose a través de esos elementos? ¿Consistirán los fundamentos de la amistad, del amor a otros, del carácter, de la personalidad, de la rivalidad… y todas las demás peculiaridades humanas (todo absolutamente mistificado), en algo tan simple y natural como la BUSQUEDA DE SUPERVIVENCIA, EVOLUCIÓN Y SANACIÓN de los componentes de cada consciencia, después de haber sido heredados de los progenitores y de otros antepasados? ¿Explicaría esto que cada consciencia, al estar vinculada e identificada con unas creencias y/o informaciones determinadas (incluso dentro de una misma familia, condiciones de vida, educación, etc.,) reaccione de modos tan distintos y/o particulares? Y, sin embargo, por el simple hecho de estar considerándolo como algo posiblemente cierto, únicamente puede tratarse de un relato de pura ilusión. He ahí que en esa nueva forma de percibir y de comprender la fantasía de la existencia fragmentada y/o individualizada, no participan ni son necesarios (pueden soltarse) los pesados lastres de los dogmas religiosos, de las supersticiones, de las culpabilidades, de los juicios supremos, de las recompensas futuras, de los castigos merecidos, de los ritos espirituales…, y de cualquier otra forma de justificación del miedo a no existir siendo aquello que siempre se ha creído ser y/o al miedo a ser simples creencias. A través de la creación del cuerpo se reproducen los contenidos de las consciencias que lo crean y que se manifestarán a través suyo, pero sólo mientras éste perdure, de ahí que, como ocurre con las células del cuerpo humano y del resto de las formas de vida, la manera de supervivencia de aquellos contenidos conscienciales no se produzca a través de la reencarnación, sino de la reproducción (la información está contenida en la semilla). Nadie es aquel individuo que la identificación de la consciencia recuerda haber estado siendo unos segundos antes. Más allá del instante presente no existe nada ni nadie siendo algo ni alguien, por tanto, ¿de qué manera -no ilusoria- podría nacer, morir y reencarnar aquello que, sin ser algo determinado, únicamente permanece siendo instantáneamente? ¡He ahí que soltar creencias a cerca de uno mismo significa descreerse! Enero-16
 

25- ¡PIENSO, LUEGO…! Para darse cuenta de que, sólo por el hecho de percibir, sentir, vivir…, “un” algo determinado, tanto el protagonista de ello, como todo lo percibido, sentido, vivido… por éste, únicamente pueden ser de naturaleza mental e ilusoria…, y, por tanto, acontecer en una realidad igual de ficticia, no es necesario pasar por experiencias tortuosas y dolorosas, no es necesario realizar actividades extraordinarias, no es necesario conocer a grandes personajes, no es necesario seguir doctrinas espirituales, no es necesario leer libros ni acudir a conferencias, no es necesario trascender dimensiones y viajar a otros mundos, no es necesario ver túneles de luz ni pasar por experiencias de vida después de la muerte. Para darse cuenta de que toda experiencia personal únicamente puede tratarse de una percepción egoica y victimista del Estar Siendo Universal, sólo hay que renunciar al sueño de ser la consciencia que cree en su existencia particular y en todas aquellas falacias que genera dicha fantasía. Todo aquello que alguna consciencia considere necesario “por… y para… algún fin”, sólo lo será (así estará creándolo) a modo de la excusa con la que poder seguir justificando el miedo a “ESTAR SIENDO TODO SIN NECESIDAD DE SER ALGO NI PARA ALGO, esto es, sin necesidad de estar existiendo de una forma determinada. En el mundo de las consciencias identificadas o mentes, puesto que todo es transitorio, relativo e imaginario, toda necesidad de algo sólo lo será para lograr que nada cambie y/o para que la consciencia continúe identificada con todo cuanto le sirva para mantener viva la creencia en sí misma. ¡He ahí que, paradójicamente, toda actividad personal encaminada a alcanzar algún objetivo no egoico e ilusorio (trascendental), realmente también pueda estar sirviendo para justo lo contrario, pues estaría reafirmando la creencia en que aquello no esté siendo ya fuera de la percepción egoica e individualizada de la existencia! He ahí también que aquella expresión de “pienso, luego existo…”, debería interpretarse justamente, al contrario, esto es, “pienso, luego mi existencia es ficticia”. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora lo que significa la fe exenta de religiosidad? ¡No hay más existencia que la existencia de nada!  Enero-16
 

26-  LA OBLIGACIÓN DE CREER. La diferencia entre aquello que la consciencia juzgue de positivo y/o de negativo -puesto que no existirá fuera de la creación de esa percepción egoica o fragmentada de la existencia-, no estará en aquello que supuestamente esté juzgándose de un modo u otro. Más importante que el signo del juicio es el hecho de que juzgar algo permite seguir creyendo en la existencia del personaje que supuestamente estaría realizando dichos juicios. Pienso, luego existo. Hago, luego existo. Amo, luego existo. Sufro, luego éxito. Aprendo, luego existo. Experimento, luego existo. Vivo y moriré, luego existo. ¡Toda acción, tomada por cierta, remite a la creencia en su supuesto autor para reforzarla! ¿Alguien había dicho que el determinismo (percepción de la existencia fragmentada en partes finitas y delimitadas) ya estaba superado en las creencias, los pensamientos, los sentimientos, las actitudes y los comportamientos humanos? ¡No hay dos (dualidad), porque no hay uno (determinismo), por tanto, allí donde pudiera apreciarse algún rastro de existencia determinada, concreta, limitada, condicionada, personal…, únicamente podría tratarse del ámbito de la suposición, de la especulación, de la hipótesis, del egocentrismo, de las creencias y/o de la ilusión! Los verbos pensar, sentir, amar, sufrir, vivir, etc., (todos) no sólo pretenden manifestar la existencia particular de unas acciones concretas y conceptuales; además OBLIGAN A CREER (creer es sinónimo de crear), en la existencia del sujeto protagonista de tales actos y experiencias. Sin embargo, esa exigencia mental u obligación de creer (crear mentalmente) en la existencia de…, no debería catalogarse de mejor ni de peor, de positiva ni de negativa…, simplemente pertenece allí donde pertenecen todas las posibilidades determinadas de existencia: al mundo mental y/o de las ilusiones. ¡Pienso, luego existo ilusoriamente, esto es, en la creencia y/o en el sistema de creencias (consciencia) de que ello sea verdaderamente así! Ahora bien, ¿qué ocurriría si yo, consciencia identificada, dejara de basar la certidumbre de mi existencia en la existencia de esas determinaciones, de esas necesidades, de esos patrones, de esos paradigmas, de esas percepciones, de esa información?  Enero-16
 

27- CREAR A IMAGEN Y SEMEJANZA. Creyéndonos seres reales y/o en tanto que, considerándonos seres reales, únicamente podemos ser seres ilusorios creyéndose seres reales en el seno de esa creencia…, por tanto, consistir en el estar manifestándose de simples creencias y/o consideraciones mentales. Paradójicamente, la creencia en la posibilidad de estar siendo y/o de estar consistiendo en el estar siendo de seres reales también permite la ilusión de creer que seamos algo más que un cuerpo, una mente, unos pensamientos, etc. Pero, ¿qué le otorga identidad a algo, sino la consciencia identificada consigo misma, que estará creándolo al percibirlo y/o que estará creando esa percepción a partir de los programas o patrones que están configurándola? Las creencias y/o informaciones, que configuran la consciencia identificada o mente creadora y perceptora, por tratarse de simples juicios parciales y determinados, siempre se tratarán de contenidos erróneos, egoicos e ilusorios. Las consciencias personales están creando continuamente una percepción determinista, fragmentada e imaginaria de la realidad, a partir de la proyección y el reflejo de sus propios contenidos. ¿Qué hace que los demás sean percibidos como los demás, que el mundo sea percibido como el mundo, que la vida sea percibida como la vida, etc., para la consciencia que, a partir de la consideración que tenga respecto a sí misma, estará percibiéndolo de ese modo porque simultáneamente también estará creándolo así? Al proyectarse y reflejarse en sus propios contenidos, la consciencia ilusoria crea la percepción ilusoria de aquello que luego juzga e interpreta como cierto, externo y ajeno. He ahí que, como la naturaleza está certificando continuamente, CREAR A IMAGEN Y SEMEJANZA no es un atributo supremo ni divino (nunca lo fue ni lo será), sino una característica de la consciencia identificada consigo misma. He ahí también el motivo por el que aquella consciencia identificada con alguna creencia y/o información concretizada, permanece percibiendo la materialización de esa creencia allí donde deposita el foco de su atención. “Cree, piensa, siente, desea…, el ladrón (las creencias y/o la mentalidad que conforman a ese personaje), que todos son de su misma condición o naturaleza”. Soltando creencias, soltando dogmas, soltando misticismos, soltando divinidades, soltando mitos, soltando identidades y apegos… ¡¡DESCREYÉNDOSE!!  Enero-16
 

28- CREENCIAS PROFUNDAMENTE EGOICAS. Siendo el canal de expresión de la consciencia ilusoria y/o identificada con la posibilidad de existencia particularizada (fragmentada en partes), paradójicamente, el ser humano carece de la consciencia de que únicamente está consistiendo en la manifestación de programas, creencias e informaciones mentales. ¡La consciencia materializada y/o encarnada en la apariencia humana crea y percibe una realidad absolutamente determinada por la manifestación de las infinitas CREENCIAS O SUPOSICIONES que están conformándola! Ahora bien, ¿cómo percibiría el Estar Siendo de la existencia aquella consciencia en la que no estuvieran presentes las CREENCIAS PROFUNDAMENTE EGOICAS (por creadoras de percepción de división y separación), del bien y del mal, de lo mejor y de lo peor, de lo correcto y de lo incorrecto…, y, por tanto, qué tipo de percepción de la realidad crearía entonces? ¡He ahí que la fuente creadora a partir de nada es la consciencia identificada, y no algún tipo de divinidad suprema; y he ahí también que la consciencia siempre está creando a la imagen y semejanza de sus contenidos mentales e ilusorios! ¿En qué consiste la Nada bíblica -supuesto origen de todas las formas de existencia-, sino en el Estar Siendo indeterminado de Nada-Uno y/o en la consciencia carente de límites identidarios? La consciencia identificada o mente no percibe algo que existe, porque nada existe siendo algo distinto al existir de la existencia; la consciencia crea percepciones ilusorias a partir de nada, pues los contenidos que la conforman y configuran (creencias, información, suposiciones, hipótesis) son ilusorios también. “Crear a imagen y semejanza…” no debería interpretarse como una creación según la forma y apariencia física del personaje que sólo es un instrumento de expresión, sino de la consciencia identificada con nombres, juicios, ideas, paradigmas, emociones, sensaciones, instintos, conceptos, etc., previamente heredados e inculcados, que está manifestándose a través suyo. El hecho de que millones de personas (consciencias) podamos creer que vemos una montaña allí donde esté dándose la percepción de una montaña, no sirve para demostrar que cada persona sea un individuo real; una misma percepción lo único que demuestra es la intervención de una misma causa creadora y perceptora de esa percepción.  Enero-16
 

29- ¿NECESIDAD DE ELEGIR? La consciencia identificada con los contenidos que la conforman y configuran, siempre está siendo      -simultáneamente-  la creadora, la perceptora y la experimentadora de su propia actividad. ¿Consciencia comprendes ahora la razón     -nunca mística ni especial ni trascendente- de que todas tus luchas, búsquedas, sacrificios y demás intencionalidades siempre remitan al mismo resultado y al mismo punto de partida?  La percepción egoica e ilusoria, creada por los contenidos (también ilusorios y egoicos) de la consciencia experimentadora de ello, ofrece infinitas posibilidades de interpretación a cerca de sus propias creaciones. Entre los polos de la creencia en la existencia particular del bien y del mal, por ejemplo, la consciencia identificada con dicha creencia puede inventarse e imaginar tantas variables como intentos de comprender dichos conceptos pudieran iniciarse. En ese sentido, ELEGIR SUFRIMIENTO Y/O ELEGIR FELICIDAD no evita que esté eligiéndose una alternativa (todas igual de ilusorias e innecesarias) ofrecida por la misma consciencia que originó la creencia de que “un alguien” necesitase escoger entre “un algo u otro algo”. ¿Por qué y para qué? Por nada y para nada, pues todo eso, y cualquier otra posibilidad distinta a esas, siempre estará discurriendo en la más absoluta ficción: Aquella que parte de la creencia en la posibilidad de una existencia determinada o individual que, por muy divina que pudiera imaginarse, siempre será ficticia. He ahí que el error (por decirlo de algún modo) no está tanto en aquello que se escoge como en el hecho de creer y/o permanecer en la identificación con el personaje que cree en su existencia y en la necesidad de escoger entre algo real en un mundo real. ¡Por egoicas e ilusorias, todas las elecciones sin excepción terminan conllevando transitoriedad y frustración! Puesto que este mundo únicamente se corresponde con la creación y la percepción simultánea y absolutamente especulativa o mental de la existencia, aquí creer equivale a crear lo creído, y, por tanto, creer conlleva la obligación de tener que recoger el fruto de aquello mismo que fue sembrado (creído). ¿Consciencia, comprendes mejor ahora que sólo tú fuiste la causa y el efecto de todo cuanto, en la creencia de que podías experimentar algo, también has creado la creencia de estar experimentándolo? He ahí que toda elección, con independencia de los efectos que produzca, únicamente persigue mantener viva la identificación con el supuesto protagonista. PD. A los contenidos de la consciencia o mente le es absolutamente indiferente aquello que se elija; lo único que persiguen es que se elija algo, pues ello supondrá su supervivencia. Las consecuencias, agradables o desagradables de las elecciones, son juicios posteriores que estarán determinados por la identificación del sujeto que cree estar experimentándolos. Enero-16 
 

30- BREVES 2016 (5). 1- No creo en la verdad, porque si creyera en la verdad entonces la verdad consistiría en una creencia mía a cerca de la creencia en mí. Creer en la existencia real de “un” uno mismo determinado (un yo, un tú, un nosotros…), condena a la consciencia de ese personaje a transitar -envuelta por la ilusión del tiempo y del espacio- por el mundo de sus propias creaciones y, mientras perdure esa identificación, sintiéndose necesitada y obligada a luchar contra todo cuanto la defensa de esa quimera le haga percibir como ajeno. ¡No viven las personas, sino las creencias que están manifestándose a través de esos personajes ilusorios! He ahí que creer en la verdad, creer en dios, creer en la vida futura, creer en el bien y en el mal, etc., sólo es un truco encubierto para seguir proporcionando energía a la “CREENCIA ORIGINAL” en mí, esto es, a la creencia en el supuesto protagonista de todas las ilusiones que configuran mi hipotética identidad individual y separada. 2- Paradójicamente, aquel individuo que dice luchar por la igualdad, la libertad, la justicia, la paz, etc., con su lucha también estará declarando “su profunda creencia” (creer crea lo creído) en la desigualdad, la violencia, la injusticia…, y, mientras siga luchando por aquello, no se dará cuenta de que todo cuanto persigue y aborrece está naciendo de su propia consideración y/o del apego a sus creencias. Las luchas de los individuos, que se creen individuos (percepción egoica de la existencia), nunca son a favor ni en contra de algo distinto a las creencias que están configurando la ilusión de su identidad egoica o particular. Como la historia no deja de demostrar, en el fondo termina no habiendo diferencias entre la lucha por una causa y la lucha por su causa opuesta. ¿Acaso luchar a favor y/o en contra de lo que uno mismo (consciencia), al creerlo también está creándolo, no es la forma más segura de que la creencia en uno mismo (el luchador) permanezca siempre presente y activa? 3- Allí donde se admita la presencia del protagonista de algo, todo será ego, es decir, una percepción egoica e ilusoria de la existencia. ¿Podría imaginarse un victimismo superior a aquel que consistiera en “preferir creerse” alguien concreto y finito, cuando se está siendo el Estar Siendo universal, indeterminado e infinito? He ahí que las consciencias, que eligen vivir victimistamente, dependen siempre de mantener vivo su victimario. No existe la ignorancia ni el amor ni nada que pueda reconocerse y/o ser nombrado por alguien. Si lo ves y lo sientes, aunque le llames amor, no es amor, pues en el amor no hay dos; en el amor no puede haber ni percibirse separación entre amor, amador y amante. Si el amor fuera algo, estaría siendo algo tan infinito que no podría haber ni uno ni dos. Enero-16
 

31- CREENCIAS PROPIAS. El miedo no surge de lo que crees que has vivido, de lo que crees que estás viviendo o de lo que crees que vivirás; el miedo surge de la creencia de que eres alguien viviendo algo distinto a la materialización de las fantasías que conforman la ilusión de tu identidad. El miedo -igual que cualquier otra emoción o sentimiento del que se pueda tener consciencia- manifiesta la creencia en una existencia particular, y, por tanto, también la creencia en la posibilidad de tener que dejar de ser lo que nunca fuiste, es decir, la inevitable meta de tener que aceptar que nunca exististe siendo la creencia de que eres alguien. El miedo, por ser algo considerado como miedo (algo determinado), es semejante al fantasma que, sin existir, sin embargo, cree que existe. ¡Comenzando siempre por el uno mismo, que cada consciencia cree ser, creer en algo equivale a crear la existencia ilusoria de eso! Paradójicamente, las consciencias identificadas (mentes particulares) creamos y utilizamos la existencia del miedo para engañarnos y causarnos el sufrimiento con el que justificar la fantasía de nuestra auto-percepción y de nuestra continua actitud de víctimas. Si se percibe, si se piensa, si se siente, si se vive, si se intuye, si se imagina…, únicamente puede tratarse de la creación de una percepción egoica e ilusoria, pues, al consistir en algo determinado, y además distinto al sujeto que creyera percibirlo, pensarlo, vivirlo, etc., sólo podría tratarse de la proyección y del reflejo de CREENCIAS PROPIAS. Las consciencias percibimos la identificación y las creencias que están conformándonos, a la vez que también dan forma al instrumento físico, psíquico y sensorial de nuestra auto-percepción. ¡Dios sólo existe consistiendo en el Estar Siendo de nada! En el Estar Siendo no hay dualidad (dos) porque tampoco hay determinismo ni particularidad (uno). La comprensión de la No-Dualidad de la filosofía Advaita lleva demasiados años estancada; ya existen suficientes consciencias preparadas para aceptar la comprensión del Estar Siendo simultáneo e instantáneo de ninguna particularidad (Nada-Uno). Enero-16
 

32- SENTIR MIEDO. ¿Serán las afinidades de los contenidos conscienciales (básicamente creencias e informaciones de percepciones egoicas) las responsables de que las consciencias personificadas tiendan a materializar el mismo tipo de experiencias (tropezar con la misma piedra) y a repetir experiencias con consciencias en las que predominan iguales o parecidas características (Dios los crea y ellos se juntan)? Oh, he ahí que, si aquello fuera el motivo de esas curiosidades, entonces ya podría decirse adiós a las supersticiones, a los mitos, a los dogmas religiosos, a las casualidades, al destino, a la fortuna, y a tantas excusas más. Expresado de otro modo, ¿serán los contenidos conscienciales (que son los que verdaderamente configuran la personalidad) los responsables de que unas personas (consciencias humanizadas) sientan bastante atracción o preferencia hacia algunos semejantes, algunas actividades, algunos comportamientos…, a la vez que rechazo hacia otros? ¿Consciencia, comprendes ahora que, si no te percibieras a ti misma como una particularidad, y, por tanto, como víctima del resto de la existencia, entonces tú también podrías decidir la manera de tomarte las experiencias resultantes del juego de creerte real? La consciencia, que está manifestándose a través de la forma y/o del instrumento físico, psíquico, emocional, sensorial y anímico humano, tiene acceso a tanto poder, que acostumbra a sentir miedo a darse cuenta de ello, pues de una manera u otra comprende que eso terminaría significando el fin de las creencias que la sustentan. Últimamente viene publicándose bastante que el origen de la mayor parte de las enfermedades fisiológicas, psicológicas, sensoriales, etc., se encuentra en la manifestación de conflictos emocionales inconscientes; por la misma razón, ¿a qué podrían deberse entonces y/o qué podría estar evidenciándose con el fenómeno de que algunas personas, es decir, consciencias identificadas con las creencias que están conformándolas y configurándolas, nazcan manifestando una enfermedad importante? Fuera de la creencia en la existencia de la culpa no hay existencia de culpa, ni existencia de culpables, ni existencia de causas de culpa. Fuera de las creencias no hay diferencias, no hay separación, no hay dualidad ni determinismo. Fuera de las creencias nada es algo distinto al Estar Siendo de nada. ¡Toda forma de existencia sólo existe en forma de creencia!  Enero-16
 
33- ¿CONFIANZA Y AMOR A LOS DEMÁS? Consciencia no te engañes más; tú sabes que los demás sólo existen porque tú creas la percepción de ese concepto, por tanto, deja de seguir creyendo (creando) en la confianza en los demás. Consciencia, reconoce también que nunca ha sido cierto que desconfiaras de los otros (los otros no existen fuera de la creencia en esa percepción egoica). Esos sentimientos -de los que quizás ahora te culpas- sólo eran una manera de desconfiar de ti. Consciencia, de ahora en adelante, cuando pienses: “No confío en esa persona, no confío en la vida, no confío en la humanidad, no confío en lo que sea…”, recuerda que, aunque no quieras verlo, únicamente puede ser en ti en lo que desconfíes; más, ¿cómo puedes pretender vivir en paz entonces? La confianza y la desconfianza en los demás (igual que cualquier otra actitud personal) únicamente es posible en el mundo de las fantasías, por tanto, su auténtico valor tampoco deja de ser el propio de una fantasía. Consciencia, date cuenta de que, comenzando por la creencia en tu existencia individual, ya puedes soltar la creencia en la posibilidad y en la necesidad de confiar y de desconfiar en algo ni en alguien no ilusorio. A raíz de mis palabras afirmando que, “…cuando el sí mismo consistiera en el individuo que creemos ser y cuando los demás también fueran el resto de nuestros semejantes, e incluso el resto del universo…, salvo ilusoriamente no puede amarse ni al sí mismo ni a los demás…”, se me recuerda que “sí es posible amarse a uno mismo y a los demás” porque Jesús dijo: "Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” […] “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mateo 22: 37-39). Sin embargo, dejando de lado el ejemplo contrario, que históricamente vienen manifestando en sus comportamientos los máximos responsables de las instituciones católicas (no-democráticas y lucrativas) inventadas para defender y expandir ese mensaje por el mundo, ¿acaso, “amar al prójimo como a ti mismo” no equivale a ELIMINAR DE LA CONSCIENCIA LA PERCEPCIÓN de las diferencias (por ficticias o mentales) entre el supuesto prójimo y tú, de manera que desaparezca la apariencia de cualquier contradicción y/o separación, y exactamente igual entre tú y Dios, hasta el extremo de que deje de percibirse cualquier rastro de identidad, y, por tanto, de separación? Si, fuera de la percepción egoica o fragmentada de la existencia, existiera algo que consistiera en “el amor” -cosa que no es así-, entonces el amor consistiría justamente en no verse a sí mismo siendo un sí mismo ni ver a los demás siendo algo diferente y separado al sí mismo. No hay otro yo ni otro sí mismo que no consista en el Estar Siendo universal, instantáneo, simultáneo e indeterminado (Nada-Uno). Enero-16
 
34- ¿PECADOS Y MILAGROS? (1/2) -Según cuentan y enseñan quienes, por no haberlo vivido, sólo pueden CREERLO Y DIVULGARLO a modo de cuento o metáfora: “Dios creó al hombre a su imagen y semejanza…”. He ahí, por tanto, que, a no ser que alguien haya visto a Dios con forma humana, la imagen y semejanza del hombre no puede ser la apariencia física con la que LA CONSCIENCIA DEL HOMBRE pueda sentirse identificada; y, he ahí también que tampoco esa apariencia fue creada por “un” Dios. ¡Solo crean las creencias; las creencias crean percepciones! Los seres humanos no fuimos creados con la forma que percibimos; nada es la apariencia de la percepción que pueda nombrar e identificar algún alguien. El mismo relato bíblico afirma que “Dios prohibió al hombre comer del árbol de la ciencia del bien y del mal; …pero mujer y hombre comieron el fruto prohibido, cosa que supuso cometer el PECADO ORIGINAL (pecado ancestral) que conllevaba ser castigados con la muerte, el dolor, la vergüenza y el trabajo.” (Génesis 3) ¿En qué consiste la fantasía de diferenciar entre bien y mal, sino en crear la identificación con la creencia en la separación? Dejando de lado que, como todos los conceptos creados y empleados por la consciencia humanizada, el concepto del PECADO únicamente puede corresponderse con una percepción absolutamente ilusoria, egoica, fragmentada, de la existencia (Nada-dos y Nada-Uno), ¿qué ocurriría si el significado profundo de PECADO no fuese comprendido como una falta cometida por la decisión de “un” alguien (el ser humano) contra la decisión de “otro” alguien (su Dios creador), sino como una interpretación mental, una percepción errónea, una ilusión…, es decir, como algo que la CONSCIENCIA IDENTIFICADA CON LA APARIENCIA HUMANA (…se hicieron conscientes de su desnudez…), creó, percibió e interpretó como algo que suponía una falta, una culpa, un castigo, una división, una separación, una expulsión? Cuando el concepto PECADO deja de asociarse con significados carentes de misticismo, oscurantismo y religiosidad, y se vincula con otros más comprensibles como creencias, percepciones, ilusión…, esto es, con aquellos relacionados con los contenidos de la consciencia identificada con la existencia individualizada y/o determinada, sucede que entonces también resulta bastante más accesible la comprensión de que “todos los seres humanos, esto es, todas las consciencias, nazcan heredando de las consciencias de sus progenitores y antepasados aquella IDENTIFICACIÓN CON LA CREENCIA PRIMERA U ORIGINAL consistente en percibirse siendo algo particular, autónomo, distinto, separado y víctima. He ahí que el pecado original o ancestral consiste en una identificación con la percepción imaginaria, egoica y victimista de la existencia (una creencia) que, “ilusoriamente y/o en forma de creencia inconsciente -mientras no sea superada esa fantasía-, va renaciendo y heredándose de consciencia en consciencia. (sigue) Enero-16
 
35- ¿PECADOS Y MILAGROS? (2/2) (Continúa) -No hay otro pecado original (primera creencia) que el de creerse o percibirse siendo la existencia de una individualidad, ¿alguna consciencia está libre de eso, y, por tanto, puede tirar la primera piedra contra otra consciencia? Creerse la existencia particular de alguien (identificación con ello), hace que LA CONSCIENCIA QUE DA VIDA A ESE PERSONAJE no pueda culpar ni juzgar a otro semejante de cualquier pensamiento, sentimiento o acto, pues todo ello únicamente estará correspondiéndose con la percepción de proyecciones absolutamente egoicas e imaginarias. Al creer se crea la percepción de lo creído; pero ello no evita que todo pertenezca al ámbito ilusorio de las creencias. ¡He ahí que soltar creencias a cerca de la existencia del uno mismo determinado (el yo identificado) significa descreerse de esa creación ilusoria…, y he ahí también que, si existieran los MILAGROS, entonces los milagros consistirían en los efectos de ir soltándose de las creaciones, de las creencias y de las percepciones egoicas! Puesto que el sistema de creencias, heredado de las consciencias de los padres y de los antepasados, y luego actualizado en cada vivencia, configura la consciencia identificada con esos contenidos y con el instrumento humano a través del cual están manifestándose (persona), parece evidente que soltar creencias (comenzando siempre por las que se refieren a la posibilidad no-mental de la existencia del uno mismo personal) equivale al MILAGRO DE DESCREERSE, AL MILAGRO DE DESIDENTIFICARSE, AL MILAGRO DE DESCONCIENCIARSE, AL MILAGRO DE DESCREARSE, y, por tanto, al fenómeno natural de desprenderse o soltarse del pecado original, esto es, de la creencia original y de todas las creaciones surgidas de dicha fantasía. ¿Dónde queda en todo ese proceso especulativo, mental, egoico…, la culpabilidad de alguien por haber hecho algo…, y dónde la necesidad de castigo, de redención y de perdón, administrado por parte de “otro alguien” ajeno y/o distinto a la consciencia del uno mismo creador de esa ficción? Salvo ilusoriamente, nada ha sido creado nunca ni ha sucedido nunca, por tanto, he ahí que tampoco, salvo ilusoriamente, nada esté siendo algo distinto al Estar Siendo de nada. ¡Nada-Uno! Paradójicamente, cuando las consciencias alcanzan cierto grado de desidentificación con las percepciones egoicas o particulares, también desciende la energía de la necesidad de reproducir y perpetuar sus contenidos.  Enero-16
 
36- PARADOJAS DE LA VIDA. Cuando en el mundo de las creencias y/o de la percepción egoica e ilusoria de la existencia (este mundo), comparto con alguien sobre el Estar Siendo instantáneo (sin tiempo), simultáneo (a la vez) e indeterminado (en verdad nada es “un” algo ni “por un” algo ni “para un” algo), casi siempre suele aparecer la pregunta: ¿Si nada existe, y los seres humanos somos seres ilusorios, por qué todos vemos y experimentamos las mismas cosas? Ante cuestiones trascendentales de este tipo, ocurre que, por retóricas, la solución de las incógnitas planteadas suele ser la incógnita misma. ¡Paradojas de la vida! En este caso concreto, bastaría con eliminar los interrogantes de la pregunta para tener la respuesta exacta. ¡Precisamente porque nada existe siendo la existencia de "un" algo particular, al considerarnos individuos todos somos ilusorios y vivimos ilusoriamente! En el mundo creado por los contenidos mentales y percibido a través de los contenidos mentales, suele ocurrir que aquello que la consciencia identificada está interpretando como si fuera “el ser de un algo concreto y determinado”, percibido desde LA CONSCIENCIA DE NO CREER en la autenticidad de ello (no creer en la percepción de separación ni determinismo), también acostumbra a desaparecer la percepción de que hay algo que necesite juzgarse, comprenderse o resolverse. Las consciencias identificadas con las creencias y con el resto de contenidos que están conformándonos y configurándonos, solemos percibir las mismas particularidades (un árbol, una montaña, una nube, un suceso, una emoción…) con pequeños matices de diferencia, precisamente porque, al considerarnos “seres” particulares y diferenciados, todos estamos creando y percibiendo ilusoriamente, egoicamente, fragmentadamente…, a partir de las posibilidades que determinan los contenidos mentales heredados y actuales. El hecho de que cada individuo o consciencia identificada se perciba a sí mismo siendo una particularidad, y que a la vez todos veamos un árbol verde y frondoso donde veamos un árbol verde y frondoso, por tanto, lo que hace es demostrar que, a partir de aquella división inicial, luego también estamos compartiendo la identificación con las mismas herramientas o cualidades creativas y perceptivas: las mismas creencias, patrones, paradigmas, naturalezas. ¿Consistirá en “estar compartiendo esa fantasía”, aquello que viene considerándose como el pecado original de los seres humanos? ¡No hay perceptor ni percepción que, por estar considerándose algún tipo de particularidad determinada, no esté consistiendo en una simple ilusión! Enero-16 

37- EL ORIGEN CREATIVO. -El simple hecho de vivir creyéndose la existencia de alguien particular y/o creyéndose la existencia particular de alguien, se convierte en la razón fundamental de la creación de todas las vivencias de dicho sujeto, con las que -a modo de victimario- permanecer justificando y manteniendo viva aquella primera creencia. Sin embargo, EL SER HUMANO NO TIENE CREENCIAS; las creencias del ser humano, unidas al resto de los contenidos de la consciencia humana (paradigmas, dogmas, mitos, educación, códigos de información heredados de consciencias ancestrales, etc.,) “son el ser humano” y también EL ORIGEN CREATIVO de todo cuanto el ser humano cree vivir y protagonizar. La ilusión de la existencia humana no procede de otro dios creador que el de las creencias que dieron lugar a esa percepción, y que están manteniendo activa la identificación de la consciencia con ello. ¿Entonces, salvo al ego (efecto de creerse alguien), a qué falsos dioses, ídolos y líderes estamos adorando y siguiendo? ¡Soltando misticismo, misterios, religiones, dogmas, mitos, miedos… y la opresión mental, que la creencia y la identificación con todo eso supone y alienta! LAS MENTES MÁS CONSERVADORAS conocen perfectamente (por eso lo temen) que modificar los contenidos conscienciales del ser humano (las creencias, los paradigmas, la educación y el resto de información ilusoria que está configurando la fantasía de su apariencia particular) cambiaría también las características creativas y perceptivas del ser humano, y, por tanto, el orden de su existencia y de su entorno. He ahí el motivo por el que, en lugar de soltarse de las creencias y demás contenidos mentales (desidentificarse), lo que el ser humano (la consciencia humana) acostumbra a hacer (sin importar los conflictos y el sufrimiento que ello genere), es manipular el aspecto de las creencias con el fin de que sus manifestaciones físicas, psíquicas, emocionales, sensoriales, anímicas, etc., continúen reforzando la fantasía que está conformando y configurando su reino. ¿Consciencia comprendes ahora que el hecho de cambiar unas creencias y/o unas ilusiones por otras esté resultándote tremendamente cansado y aburrido? ¡Algunas veces, cuando la consciencia deja de creer en sí misma (en aquello que la conforma), prefiere suicidarse y desaparecer! El yo personal de cada uno es el yo (personaje) con el que cada consciencia vive absolutamente identificada y apegada; no existe un yo verdadero (toda individualidad es ilusoria), de ahí que el aparente yo de cada uno esté conformándolo las creencias, los programas mentales, las informaciones actuales y ancestrales, etc., que en cada instante estén configurando esa percepción particular de sí mismo. Por tanto, puesto que yo, en tanto que, considerándome un individuo, soy básicamente creencias, identificación, mentalidad…, también yo -y todo cuanto constituye mi existencia- soy un ser creado y sostenido por creencias e ilusiones fáciles de controlar, de gobernar y de manipular por otras consciencias y por el miedo a que desaparezca algo de lo que está proporcionándome identidad y seguridad. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora…?  Enero-16 

38- LA ETERNA BÚSQUEDA. Consciencia, cuando creas que estás haciendo algo bueno y/o positivo por otra persona y/o por otra consciencia, no le llames amor, porque, como conoces muy bien, estarás engañándote; pero, si a pesar de todo, decides seguir llamando AMOR a eso, hazlo consciente de la mentira que supone, y, al menos, cambia el significado que estés dándole a ese concepto, porque el antiguo ya hace mucho (desde que nació) que quedó desfasado. Consciencia, date cuenta de que “el amor”, basado en la percepción particular de que un yo está haciendo algo por “otros”, siempre tendrá el origen absolutamente egoico, interesado, ficticio y victimista de esa percepción de separación. Consciencia, déjate de historias y reconoce que LA ETERNA BÚSQUEDA, de lo supuestamente trascendental, sublime y definitivo, no consiste en otra posibilidad que en la de proporcionar energía y satisfacción a las creencias que te conforman. Consciencia, reconoce que en realidad NO ESTÁS BUSCANDO el amor, la felicidad, la libertad, la paz, etc., que afirmas perseguir, porque sencillamente todos esos conceptos (y sus opuestos) estás creándolos tú misma con el único fin de obtener el alimento que permita la supervivencia de tus viejos contenidos. He ahí que la famosa BÚSQUEDA HUMANA no persigue otro objetivo que el de mantener vivas las apariencias de existencia y de evolución de las identificaciones de cada consciencia con aquellas ilusiones que están creándola. Consciencia, deja ya de lamentarte, lastimosa y victimistamente, pensando y creyendo que es un poder superior, una meta suprema, la vida, el mundo, los demás, el pasado, el karma, el infortunio, etc., los responsables de todo cuanto constituye el día a día de tu existencia…, porque únicamente son las creencias, las ideas, los apegos, las identificaciones, etc., que te conforman y te configuran, las fuentes de donde surgen (porque están creando esa percepción) todas y cada una de las circunstancias y situaciones que, simultáneamente, crees estar experimentando. Consciencia, eres tú, y nada más que tú, quien, a la vez que está creyendo algo, también está creándolo. Aquello a lo que vives culpando y responsabilizando de las condiciones de tu existencia sólo existe porque tú, al creer en ello, estás inventándolo con el único fin de, no importa tanto la manera, lograr sobrevivir en la ilusión de que existes siendo “un” alguien viviendo “un” algo.  Enero-16 

39- EL CULTO A LAS CREENCIAS. Los seres humanos, convencidos de que somos las entidades individuales que también creemos estar percibiéndonos como tales protagonistas, vivimos en un mundo en el que se rinde culto a las creencias (las creencias convertidas en culto), precisamente porque los seres humanos, y este mundo, está siendo creado y sostenido (en cada ahora mismo) por las creencias. En efecto, incluso el “ahora mismo”, vivido desde la identificación de la consciencia con alguno de sus contenidos, continúa destilando ego y fantasía. ¡Fuera de las creencias, que están conformando tanto al observador como a lo observado, no hay nada siendo algo ni de ninguna manera determinada de Estar Siendo! La existencia de todo algo determinado necesita de la consciencia que así lo perciba y catalogue, por tanto, consiste en una percepción ilusoria creada a partir de la creencia en esa posibilidad. He ahí que la percepción de todo posible algo esté siendo creada en el mismo instante del que se tenga consciencia de ello, pues estará siendo creada por esa misma consciencia. Toda percepción de “un ser algo” consiste en una percepción egoica e ilusoria. Haciendo gala de la esquizofrenia que supone la identificación con un yo personal, del que, obviamente, nadie está libre, los gobiernos, las instituciones educativas y académicas, la ciencia, las congregaciones religiosas con su engañosa “búsqueda” de la unidad espiritual entre todos los seres humanos (menuda patraña, negocio, montaje, calamidad…), las empresas públicas y privadas, las familias y cada individuo, estamos facilitando ingentes despilfarros de recursos que sólo sirven para mantener la prevalencia de las creencias (culto a las creencias) por encima valores esenciales y derechos básicos. Comenzando por la existencia del ser humano, y continuando por todo aquello que aparenta darle autenticidad, no hay existencia ni acontecer particular que no esté consistiendo en la manifestación de simples creencias. ¡Cree, cree, cree, cree, cree…! He ahí el foco de la locura que pocas consciencias -por el miedo a desaparecer que ello podría acarrear-, se atreven a denunciar. Cree en el bien, o en el mal; pero cree. Cree en ser, o en no ser; pero cree. Cree en Dios, en el cielo y en el infierno, o en lo que quieras; pero cree. ¡Cree, cree, cree, cree…! Consciencia, dejémonos de hipocresías: si hay guerras, hambre, miserias…, es porque la consciencia humana no sólo cree en ello, sino que hasta lo cree positivo, necesario, inevitable. Nada excepto la consciencia humana crea y alienta que se declaren guerras y que se produzcan todas las violencias, discriminaciones, injusticias, abusos, etc., que diariamente se materializan en todos los continentes, países, poblaciones y hogares del mundo creado por las creencias. Pero por estar siendo percibido, nada es bueno ni malo, nada es mejor ni peor, simplemente está siendo percibido; sin embargo, hasta que no sea reconocido y asumido... Enero-16


 40- BREVES 2016 (6) 1- Paradójicamente, solo por el hecho de que la consciencia identificada con unos contenidos o patrones mentales determinados, esté considerando absolutamente imposible y/o incierta la innecesariedad de la existencia individual (porque ello trasciende su naturaleza ilusoria), reflejado desde una consciencia más libre de creencias y de otros espejismos, ni tan siquiera necesitaría explicarse. Dicho de otro modo, cualquier creencia y/o patrón mental, que el ser humano utilice para demostrar la autenticidad de algo, con sólo invertir su significado (visto al revés) también podría emplearse para certificar la naturaleza ilusoria de aquello. ¡Al margen de la proyección y de la percepción mental, todo ser algo consiste en el Estar Siendo Nada! ¿Por qué esa paradoja continua? Sencillamente porque todo supuesto haber y/o suceder, que pueda percibirse de algún modo, consiste en la percepción invertida, desdoblada, dualizada y/o identificada del no-haber y/o del no-suceder. No hay dos… y tampoco hay uno. Todo consiste en el Estar Siendo de Nada..., el Estar Siendo desprovisto de identidad e identificación. 2- La fe religiosa y dogmática siempre se ha asociado a la necesidad de creer; pero la fe no consiste en creer en algo, sino en dejar de creer en todo algo…, en soltar todas las creencias. La fe religiosa (fe egoica) promueve la creencia en la existencia de un algo superior, mágico, divino, especial; la fe no religiosa (no hipócrita e interesada) surge del fenómeno de darse cuenta de que todo cuanto alguien pueda creer, siempre estará siendo falso e ilusorio…, estará consistiendo en el reflejo de una ilusión mental. He ahí porqué una pizca de fe desprovista de la percepción egoica o personal puede mover montañas, pues, las montañas que pueden moverse, no son otras que las creencias, es decir, nada auténtico. 3- Continuamente veo, escucho y leo referencias sobre terapias y terapeutas que se esfuerzan por sanar o curar al yo que, precisamente por tratarse de la identificación con la creencia en ese personaje, también estará “creando la percepción” de la existencia de aquello de lo que dicho individuo creerá necesitar curarse o sanarse. Paradójicamente, ¿podría ser que todas las terapias y sanaciones consistieran en “lograr soltarse” de la identificación con la creencia en ese sí mismo personal y en todo cuanto pueda tener algún tipo de relación con ese conglomerado de fantasías? Salvo en forma de creencias y de otros contenidos conscienciales, no existe ningún yo y tampoco nada de lo que ese supuesto yo esté creando, creyendo y experimentando. Paradójicamente, la identificación con el deseo de un yo de curarse de algo lo que puede estar suponiendo es el refuerzo de la creencia y de la identificación con la existencia del yo que esté considerándose enfermo.  Enero-16
 

41- CREANDO ILUSIONES. Dado que, fuera del juicio ilusorio o creencia de que hay/ocurre algo, en verdad no hay/ocurre la existencia de nada ni de nadie, entonces, he ahí que fuera de aquel juicio creativo tampoco puede haber/ocurrir el “por algo” ni el “para algo” de nada ni de nadie. ¡Dime el por qué crees de algo… y el para qué crees de algo…, y podré decirte que nada de eso es real fuera de tus creencias! Salvo en el mundo egoico e ilusorio, que está siendo creado en cada ahora mismo por la consciencia identificada o mente, no hay pasado ni futuro, no hay motivos ni objetivos, no hay causas ni efectos. La percepción de alguna particularidad sólo es posible en el mundo de la ilusión, que la creencia en ti estará reflejando. Consciencia, he ahí que aquello que crees que alguna vez te ha ocurrido a ti (a la identidad resultante de tu identificación), ÚNICAMENTE LE HABRÁ OCURRIDO A AQUELLA CREENCIA QUE CREES QUE ERES…, y precisamente por creer que eres eso. Pero, ¿qué ocurriría si lo que estás siendo realmente consistiera en el Estar Siendo instantáneo, simultáneo e indeterminado de todo a la vez, aunque sin que nada fuese algo determinado ni distinto al Estar Siendo de nada? Para que una ilusión o creencia (todo ser, todo haber y todo suceder concreto siempre es ilusorio) pueda soltarse de la consciencia que lo refleja, el primer paso consiste en darse cuenta de que ello nunca fue real, y que, por tratarse de una apariencia ficticia, en verdad nada necesita soltarse. Cada consciencia siente y/o experimenta (porque está creándolo en ese preciso instante) aquella fantasía con la que está identificada (aquello en lo que cree y la conforma); esas experiencias y creaciones, por tanto, siempre serán a imagen y semejanza de los contenidos de dicha identificación y no tendrán ninguna relación con algo supremo ni divino. Vivir, sentir, experimentar, etc., aquello que afirma vivir, sentir, experimentar… una consciencia, lo que hace es estar evidenciando la identificación de esa consciencia con todo cuanto, por estar reflejándolo, también estará creando su percepción. He ahí que la actitud con la que se afronta cualquier circunstancia ya está mostrando la naturaleza de las creencias que estarán creándola. Enero-16
 


42- NIVELES DE CONSCIENCIA. Todo “ser algo” conlleva asociada la creencia inicial en la existencia del sujeto o consciencia que estuviera creyendo en la percepción de ese algo. ¿Crear una percepción determinada, demuestra la existencia de lo percibido más allá del espacio imaginario conformado por la creación de esa percepción? Todo “ser algo concreto para alguien concreto” siempre consistirá en la percepción de la creación ilusoria de un creador ilusorio. He ahí que los NIVELES DE CONSCIENCIA, por ser percibidos y catalogados como tales particularidades, tampoco dejarán de consistir en elementos ficticios pertenecientes a una realidad egoica e imaginaria. Toda consciencia de algo y/o de alguien -comenzando por la propia- siempre procederá de la identificación con la creencia (pecado original bíblico) de la que proceden todas las demás. Consciencia de algo equivale a IDENTIFICACIÓN CON LA CREENCIA CREADORA DE LA PERCEPCIÓN DE LA EXISTENCIA DE ESE ALGO Y DEL INSTRUMENTO PERCEPTOR DE ESA CREACIÓN, por tanto, ¿en qué consisten los niveles de consciencia, salvo en los niveles de creencias y de otras fantasías que estén conformando esa consciencia? En ese sentido, parece claro que cuanto más determinados, densos o radicales sean los contenidos (creencias, programas mentales, paradigmas, códigos de información, etc.,) que conformen y configuren la consciencia que los identifique, contenga y/o aglutine…, menor y/o inferior sería el nivel y/o el equilibrio y la armonía imperante en esa consciencia. Por tanto, paradójicamente, a menor certeza, radicalidad o determinismo de contenidos (todos los contenidos son ilusorios y conflictivos), mayor y/o superior será la lucidez y/o el nivel de esa consciencia. ¡A menos creencias e identificaciones mentales mayor lucidez de consciencia! En el estudio científico de la consciencia identificada y/o de la mente humana acostumbran a emplearse términos tales como: consciente, subconsciente, inconsciente. ¿Quizás para diferenciar y separar la profundidad del nivel de identificación y/o de desvarío predominante en los contenidos que componen cada consciencia? Todo contenido mental y/o consciencial será ilusorio, de ahí que el máximo nivel de consciencia se corresponda con la ausencia total de identificación con contenidos o componentes conscienciales; ausencia total de identificación con algo que pudiera diferenciarse del Estar Siendo de Nada. He ahí que el máximo nivel de consciencia posible consiste en la consciencia de nada y/o en la no-consciencia de algo. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora de dónde procede el miedo y las justificaciones que inventas con tal de evitar soltar y/o soltarte de aquello que está constituyendo tu esencia? Allí donde no hay identificación con creencias (creación de percepciones) tampoco es necesaria la existencia de una consciencia ni de los niveles de consciencia.  Enero-16
 

43- UNA MONEDA SIN CARAS. Yo no podría ser yo si tú no fueras tú, y tampoco si todo lo que yo vivo como real no fuera todo lo que yo creo que estoy viviendo. He ahí que, curiosamente, creer (crear la ilusión de…) en tú existencia y en la existencia de todas las demás existencias y aconteceres posibles, sirven para justificar y reforzar la creencia en mi existencia y en la de mis experiencias. ¡Para yo ser yo, yo (consciencia de mi) vivo necesitando y dependiendo de mantener viva la creencia de que todo lo demás sea también todo lo demás; para mantener viva la creencia en mi existencia y/o la consciencia de mi existencia vivo en la obligación y en el esfuerzo ineludible de estar creando todas esas ilusiones (percepciones ilusorias) sin tregua alguna! Ilusión es todo aquello que se percibe siendo algo y/o de algún modo de ser; si existiera alguna realidad, ésta quedaría al margen de las percepciones. La percepción (sensorial, emocional, anímica, intelectual…) convierte en ilusorio tanto al perceptor como a lo percibido. Todo es de la manera que yo lo percibo y de la manera que yo lo experimento “por… y para… yo poder seguir” siendo y/o sobreviviendo como un yo, aunque sea ilusoriamente. He ahí la respuesta a los por qué y para qué de las experiencias personales: simple supervivencia de la percepción egoica. ¡Por ser percibido e interpretado como la existencia de algo concreto y finito, todo es ilusión y sólo percepción de ilusión! Las creencias humanas, junto con el resto de los contenidos conscienciales (todas las ilusiones que conforman y configuran la consciencia identificada con ello, y que están manifestándose instantáneamente a través del personaje humano) se parecen a las monedas en que siempre ofrecen dos caras o posibilidades opuestas (dualidad); sin embargo, por tratarse de percepciones egoicas e ilusorias de la Realidad y/o del Estar Siendo Nada determinado, ninguna de dichas percepciones existirá verdaderamente como tal posibilidad. No existe el bien, pero tampoco el mal. No existe la felicidad, pero tampoco el sufrimiento. No existe la vida, pero tampoco la muerte. No existe el amor, pero tampoco el odio ni el miedo. No existe la justicia, pero tampoco la injusticia. ¡Toda percepción de existencia será ilusoria siempre, y siempre pertenecerá al reino de la ilusión! He ahí que a los contenidos conscienciales les importa bien poco que sus creaciones puedan percibirse, juzgarse, interpretarse, experimentarse como positivas o negativas, acertadas o erróneas, etc., y que produzcan alegría-tristeza, felicidad-sufrimiento, paz-desarmonía, salud-enfermedad…, pues LOS CONTENIDOS CONSCIENCIALES NO TIENEN CONSCIENCIA DE SÍ MISMOS NI DE SUS EFECTOS. Igual que sucede con la información que conforma la naturaleza de una semilla vegetal, los contenidos conscienciales humanos (todo cuanto conforma y configura la consciencia que se manifiesta a través de la personalidad de un individuo) tampoco conocen aquello que se genere con su germinación. ¡Salvo en el mundo de las creencias y de las ilusiones, no hay bien ni mal, no hay culpa ni inocencia, no hay premios ni castigos… no hay nada de cuanto la consciencia identificada con la percepción humana pueda creer, crear y percibir!  Febrero-16
 

44- CONTENIDOS CONSCIENCIALES (1/3) Los contenidos conscienciales (básicamente creencias de origen ancestral y otras modalidades de informaciones, de datos y de programas ilusorios) conforman la consciencia del ser humano a través del cual manifestarán la esencia de su naturaleza. Los contenidos conscienciales no tienen consciencia de sí mismos ni de los efectos que surgen de sus expresiones. He ahí que el ser humano (apariencia física) no tiene consciencia de sí mismo, y que, por tanto, la mayor parte de los impulsos e instintos, que vive considerando propios, le parezcan inconscientes. El ser humano no tiene consciencia; es la consciencia la que está creando y utilizando la forma humana, sin que lo uno y lo otro puedan expresarse por separado. La sensación de consciencia, que el ser humano considera suya, surge de los contenidos que conforman y configuran la consciencia que, identificada con la apariencia humana, está manifestándose a través suyo. El ser humano es el instrumento, sin voluntad ni autonomía propia, de los contenidos conscienciales que están creándolo a la vez que liberándose y/o expresándose a través suyo. En la naturaleza no existe la culpa ni ninguna otra “fantasía moral y represiva de ese tipo”. ¿Sería culpable de algo, y, por tanto, merecedor de perdón y/o de castigo, el fruto que surgiera de la germinación de una semilla? ¿Sería culpable de algo la nube que se formara tras la condensación del vapor de agua? LA CONSCIENCIA IDENTIFICADA O MENTE (ordenador) está conformada y configurada por los contenidos conscienciales (programas de realidad virtual e ilusoria) procedentes de copias de los contenidos conscienciales activos en los progenitores y antepasados de otras generaciones. He ahí que no es el ser humano el que se reproduce ni el que nace y reencarna a lo largo de infinitas vidas, sino aquellos contenidos conscienciales que están creándolo y sosteniéndolo en cada una de sus expresiones. He ahí que toda apariencia está naciendo en el preciso instante que está siendo manifestada, y que, por tanto, carece de tiempo y de todo cuanto ilusoria y fraudulentamente pueda atribuírsele al tiempo. Los contenidos conscienciales no tienen consciencia; los contenidos conscienciales constituyen la consciencia del instrumento a través del cual permanecen manifestándose, y gracias al cual también sobrevivirán “peregrinando” de generación en generación. ¿En qué podría consistir el final de esa travesía a través del desierto de las ilusiones mentales? (sigue) Febrero-16
 

45- CONTENIDOS CONSCIENCIALES (2/3). (continúa) ¡Todo está consistiendo en el Estar Siendo de Nada, y en disolver cualquier rastro de consciencia de ser y/o de acontecer algo (de contenidos conscienciales o creencia original) radica la finalidad última de cualquier otra posibilidad o consideración imaginable! ¿Qué son capaces de crear u originar los contenidos conscienciales (creencias, etc.,) en la realidad ilusoria a la que pertenecen, cuando están manifestando, a través de un instrumento humano, la información que los originó? Para responder a esa pregunta retórica sólo hay que observar los actos protagonizados por las personas (instrumentos al servicio de los contenidos conscienciales) durante cada instante y en cualquier parte del planeta donde se encuentren. Las creencias y demás ilusiones e informaciones que conforman la consciencia no tienen consciencia de los efectos que generan; simplemente manifiestan (a modo de supervivencia y/o como si fueran semillas enterradas en la tierra) aquello que está en su naturaleza esencial. Un asesino puede matar a personas a la vez que dar su vida por salvar a otras. Un ladrón puede robar a algunos semejantes para dárselo a otros. Un mentiroso puede mentir en un lugar para no perjudicar a quienes se encuentran en otro. ¡Los actos humanos no dependen de la persona, tanto como de los contenidos conscienciales que estarán generándolos en cada momento y situación! Y, sin embargo, todo es y discurre en la más absoluta fantasía mental. Toda experiencia humana discurre en la ilusión de que hay algún discurrir. Todo son percepciones egoicas y virtuales, pues, salvo especulativamente tampoco existe mi yo y el yo de los otros. En el no haber y/o el no acontecer de “un algo determinado”, no caben diferencias ni separación posible. No hay dos, porque tampoco hay uno. No hay dualidad (pluralidad), porque tampoco hay determinación (uno). Nunca hubo pecado original y/o separación de una divinidad. Todos los contenidos conscienciales surgen de aquella metafórica creencia original. He ahí que LA MORAL HUMANA ESTÁ VACÍA, es artificial… y que las religiones y todas las instituciones que intentan ADMINISTRAR ESA FALACIA no producen ningún resultado transformador, porque en el fondo son otro fraude más. (sigue) Febrero-16
 

46- CONTENIDOS CONSCIENCIALES (3/3) (continúa) Paradójicamente, ser consciente de “un uno mismo particular”, por tratarse de una percepción absolutamente delimitada, separada, efímera y egoica del Estar Siendo Nada-Uno, únicamente es posible dentro del ámbito de una creencia. La apariencia de separación la crea la creencia y la identificación con la apariencia de identidad propia o particular. ¿Consistirá la “creencia original” en la creencia de haber sido creado alguna vez? Creerse e identificarse con un yo determinado crea la apariencia de la separación con todo cuanto, a partir de aquella fantasía, comienza a percibirse y considerarse distinto y ajeno. Fuera de la percepción de una aparente realidad, creada por los contenidos conscienciales, esto es, de las certezas e ilusiones de un supuesto protagonista, nada está bien ni mal ni de ninguna otra forma, pues, nada consiste en algo distinto al Estar Siendo simultáneo, instantáneo, universal de nada determinado (Nada). Del mismo modo que los contenidos conscienciales de un médico (no del personaje del médico sino de esa consciencia), por su naturaleza actúan tratando de curar las enfermedades originadas por los contenidos conscienciales de otros personajes…, también los contenidos conscienciales de un empresario (en todos los casos sin consciencia de que eso esté funcionando así), actuarán tratando de sacar el máximo rendimiento de los empleados que tengan a su servicio. ¿Dónde está en todo ese proceso de “acción y supervivencia de contenidos conscienciales” ninguna intervención suprema o trascendental, dónde el mérito ni el demérito, dónde lo mejor ni lo peor, dónde lo admirable ni lo detestable? Básicamente, los seres humanos somos creencias de que somos seres humanos. Los seres humanos creemos que amamos, que sufrimos, que evolucionamos, que protagonizamos algo…, porque creemos en nosotros, creemos en el amor, creemos en el sufrimiento, creemos en la evolución y creemos en todo aquello que creemos que estamos viviendo. Las creencias, esto es, cualquier tipo de CONTENIDO CONSCIENCIAL, crean las consciencias, de ahí que las consciencias tengamos consciencia de las creencias que están conformándonos a través de la observación de sus manifestaciones físicas, psíquicas, sensoriales, emocionales, anímicas. No hay dos, porque tampoco hay uno, de ahí que, paradójicamente, toda apariencia de haber consista en el no-haber. Por tanto, ¿quién -no ilusorio- puede amar, y a quién podría amarse que lo necesitara? El amor humano no deja de ser otro nombre del ego; sólo desde la percepción egoica puede CREERSE que un algo necesite ser amado por otro algo. ¡Dime que creencias te conforman y te diré qué y cómo vives! Si los contenidos conscienciales tuvieran una finalidad, ésta consistiría en la de desaparecer en la nada; deshacer aquella primera creencia de haber sido creados.  Febrero-16

47- CERTEZAS Y ACEPTACIÓN. Paradójicamente, las creencias del ser humano, es decir, las creencias que conforman y configuran la consciencia del ser humano, y que se manifiestan a través de la particularidad humana, son también las CERTEZAS que vive manifestando cada individuo. No puede creerse (estar creándolo) aquello en lo que, de una manera u otra, en el fondo no esté considerándose cierto…, con total independencia de su naturaleza. Aquello que piensas, sientes, deseas, temes, anhelas, percibes, experimentas, recuerdas… ¿cómo podría ser así, si no fuera porque crees (la consciencia) en ello, y, por tanto, tienes la certeza de su existencia y/o de su autenticidad? Consciencia, déjate ya de dudas y reconoce que, si lo percibes, si lo piensas, si lo sientes, etc., es porque conforma una creencia dentro de ti, y, por lo tanto, eso está conformándote a ti y/o a todo cuanto tú consideras real. Todo algo es ilusorio, y las certezas personales tampoco son una excepción. Se dice que “la excepción confirma la regla…”, sin embargo, ¿qué regla confirman las excepciones, salvo la regla de que todo suceder determinado únicamente puede suceder en el mundo de la ilusión? ¡Dime en qué crees y te diré como vives; dime cómo vives y te diré en qué crees! Hoy mismo he leído una nota que decía: “Está en nosotros aceptar que cada hecho que ocurre en nuestras vidas es para crecer…”. ¿Aceptar para crecer? ¿Aceptar algo para que crezca el individuo que lo acepta? ¡Nada ocurre por algo ni para algo porque nada ocurre; aceptar “para…” denota ego y victimismo! ¿Es posible expresar más claramente la identificación humana con la percepción ilusoria y victimista de la existencia, que la demostrada por expresiones como esa? ¿Quién tendría que aceptar algo, que además le sirviera para crecer, cuando no existiera la identificación mental con ese hipotético personaje, supuestamente creado independiente, especial, carente y necesitado? ¿Qué estaría en nosotros aceptar, cuando no hubiera ningún nosotros fuera de la percepción egoica, originada por la creencia en la certeza de ese planteamiento? Estando consistiendo toda posibilidad determinada de existencia en la percepción del reflejo de una ilusión o creencia, proyectada por la misma consciencia que la percibe, ¿qué y/o quién necesitaría crecer, sin que crecer consistiera en la perpetuación de ese mismo mecanismo? He ahí de nuevo la continua paradoja entre las percepciones originadas por la consciencia identificada (mente) y la ausencia absoluta de cualquier rastro de identificación o determinismo. Puesto que, salvo Estar Siendo Nada, nada hay, tampoco nada necesita aceptarse ni crecer ni cambiarse. Febrero-16
 

48- PERSIGUIENDO SOMBRAS. Consciencia, date cuenta de que el origen de aquello que estás interpretando que están causándote los demás, la vida, el mundo, la sociedad, etc., ESTÁ SURGIENDO DE TI A TRAVÉS DE CREER Y DE CREAR LA PERCEPCIÓN DE QUE ELLO ESTÁ SIENDO ALGO REAL, Y, ADEMÁS, AJENO. Tus certezas están originando tanto tus creencias como sus efectos; por eso mismo, basta con observar éstos para darse cuenta de lo absolutamente incierto de las otras. ¡Comenzando por el sí mismo de cada uno, nada, que alguien pueda dar por verdadero, podrá serlo jamás consistiendo en eso! En el reino ilusorio de la mente sólo se puede estar seguro de aquello que sean creencias, pues no hay nada más. En el reino creado por las consciencias identificadas o mentes todo es paradójico porque todo es ilusorio: tan ciertas son las mentiras como mentiras son las certezas. Consciencia, date cuenta de que la fuente de las desconfianzas, las suspicacias, los miedos, el victimismo, la desvalorización, y también del resto de tus actos, motivaciones, sentimientos, actitudes y experiencias -sin excepción- está y consiste en la manifestación de tus contenidos, tus certidumbres, tus creencias, tu aparente identidad: todo consiste en un simple reflejo de tus contenidos. No hay dos, porque tampoco hay uno. No hay tú y lo demás (los otros, el mundo, Dios, el más allá…), porque no hay nada que consista en ser un algo ni ser un alguien. Consciencia, date cuenta de que nadie puede hacerte algo que, comenzando por la creencia en ti, ello no consista en la EXPRESIÓN O REFLEJO de las certezas e ilusiones que están conformándote. ¡Vives persiguiendo tus propias sombras! Salvo en el ámbito de la ficción, que origina la creencia en la posibilidad de cualquier haber y/o cualquier acontecer determinado, no hay a quién culpar, no hay a quién perdonar, no hay a quién juzgar, no hay a quién enseñar, no hay a quien cambiar; no hay a quién proteger, mejorar, amar, ayudar, hacer feliz. No hay dos; pero tampoco hay uno. ¡TODO ESTÁ SIENDO NADA! Todas las creencias nacen de la creencia primera, esto es, de la creencia en la EXISTENCIA CIERTA de “un uno” que, por consistir en algo de lo que ello mismo (determinismo) u otro (dualidad) pudiera tener consciencia, únicamente podrá ser de naturaleza mental, egoica, transitoria, aparente. Amarse a sí mismo y/o a otro, ayudarse a sí mismo y/o a otro, mejorarse a sí mismo y/o a otro, hacerse feliz a sí mismo y/o a otro, etc., sólo es posible en la ilusión de que eso, y, por tanto, también lo opuesto a eso, no constituye una simple percepción e interpretación ilusoria. He ahí que el creer y/o el identificar humano consiste en la percepción del reflejo y/o de la proyección de lo creído y/o de los contenidos y certezas que configuran la consciencia, de modo que, al volver a creerlo e identificarlo, lo que estará produciéndose será el cierre del círculo de supervivencia de la creencia original..., por los siglos de los siglos.  Febrero-16
 

49- ¿ÁNGELES DE LA GUARDA? Todo es Nada; nada está siendo algo distinto del Estar Siendo de Nada (Nada-Uno). Todo el Estar Siendo consiste en el Estar Siendo de Nada. Aunque desde la identificación con la percepción egoica o mental de la existencia, “Ser Nada” pueda interpretarse como el estar siendo de infinitos algos, infinitos unos y/o infinitas partes distintas compitiendo, complementándose y relacionándose entre sí: ¡SIN LA IDENTIFICACIÓN DE UNA CONSCIENCIA EGOÍCA TODO CONTINÚA SIENDO NADA! Todo está siendo Nada; Nada es lo único que está siendo todo. Todo fue creado de la Nada, de ahí que, por mucho que pueda creerse lo contrario, “NADA” continúe siendo todo. Sin embargo, siempre paradójicamente, el Estar Siendo NADA no evita que la mente y/o la consciencia identificada con la posibilidad de estar siendo un algo y/o un alguien determinado, pueda plantearse absurdas quimeras tales como: ¿tenemos un ángel de la guarda? Para responder afirmativamente a esa pregunta desde la creencia y/o desde la identificación con el yo personal (consciencia identificada o mente), podrían escribirse centenares de libros con explicaciones absolutamente detalladas y convincentes; sin embargo, la respuesta desde la NO-CREENCIA Y LA NO-IDENFIFICACIÓN, sólo puede ser una: ¡No! Un ángel de la guarda, ¿de quién y para qué? He ahí que -como en todos los casos de creencia en supuestas existencias- la existencia del ángel de la guarda no deja de consistir en un truco mental o autoengaño con el que justificar la creencia en la existencia del supuesto creyente necesitado de cuidados (victimismo), y también de las creencias en las carencias, los miedos, los deseos, las desvalorizaciones, las dependencias y todas las ilusiones resultantes de la identificación con ese personaje de mentira. He ahí que la mente que pregunta por la existencia del ángel de la guarda también es la misma mente (consciencia identificada) que luego responderá en un sentido u otro, sin que ello sirva para resolver nada. Excepto en el reino de las ilusiones, nada es algo ni por algo ni para algo, pues nada está siendo “un” estar siendo determinado; todo ser algo consiste en el estar siendo de Nada. ¿Consciencia, hasta cuándo seguirás “creyendo”, y, por tanto, creando y alimentando la creencia e ilusión de que los seres humanos fuimos creados alguna vez y que además fuimos creados especiales, preferidos y/o reyes de la creación original? ¿Consciencia te das cuenta de que creerse especial y/o diferente al resto de las posibilidades de existencia de la infinita vastedad universal constituye el fundamento básico del fenómeno del ego y de todo cuanto se deriva de la identificación y el apego a esa fantasía? He ahí que el egoísmo humano y sus ancestrales manifestaciones quizás no emerja tanto de que la consciencia esté identificada con la creencia de poder ser mejor, superior, especial, diferente, etc., como de estarlo con la creencia de poder ser algo y/o alguien… ser algo distinto a Nada. Estar Siendo Nada no evita estar siendo; sin embargo, imposibilita cualquier rastro de la percepción egoica que, paradójicamente, todo el mundo afirma querer soltar definitivamente..., aunque sin que ello suponga la renuncia total a la identificación con la creencia de ser un yo determinado y víctima. Febrero-16
 

50- SIN INTENCIÓN NI VOLUNTAD. Nada hay ni sucede, que siendo algo para un sí mismo y/o para un alguien, no sea ilusorio. Si algo como “un Dios” existiera, Dios no podría tener consciencia de su existencia (determinación), por tanto, no tendría intención ni voluntad: las intenciones y voluntades sólo pertenecen a la percepción egoica. Salvo para la mente o consciencia identificada, NADA NECESITA ocurrir por algo ni para algo, pues ni tan siquiera ocurre algo distinto a nada. Entonces, no habiendo habido nunca ninguna “divinidad determinada tomando decisiones”, ¿qué se supone que puede estar creando, controlando, amando, juzgando, premiando, castigando, protegiendo, ayudando, aleccionando, compadeciendo, etc., a las identidades humanas, más allá del cúmulo de CREENCIAS profundamente egoicas, profundamente crueles, profundamente discriminatorias y profundamente victimistas que están manteniendo vivo el negocio mental de todas esas ilusiones? Consciencia, déjate de historias y reconoce de una vez que, para el ser humano, que vive creyéndose un ser humano, no hay otro dios que el de las creencias que están creando la ficción de su existencia. ¡Soltando el pasado, soltando el presente, soltando el futuro; soltando al soltador! ¿Qué es el ego? -me pregunta una amistad-. La realidad ilusoria surgida de la creencia de que eres alguien particular, y también todo cuanto se origina a partir de ese fenómeno mental de creerse “un alguien” -le respondo. Dicho de otro modo, el egoísmo consiste en la experimentación ilusoria de lo que supondría existir negando la absoluta indeterminación del Estar Siendo Universal y/o deseando ser algo distinto al Estar Siendo sin las necesidades ni carencias propias de estar siendo “un algo” concreto. La particularidad de la existencia humana nunca fue cierta, por tanto, mientras el sufrimiento, la felicidad, el miedo, el amor, y el resto de las supuestas experiencias humanas estén dándose por elementos reales, también estará justificándose y reforzándose aquella primera falacia. Nadie está lleno de ego, ni tiene más o menos ego que otros; el ego es la consecuencia de creerse ese alguien con el que la consciencia está identificada, y, por tanto, nada distinto al egoísmo motiva todas las experiencias de ese personaje. No existen por separado un alguien y su ego; renunciar al ego significa renunciar a la consciencia identificada con el uno mismo particular. Entonces, he ahí que, por considerarse un algo determinado, el ego y todas sus manifestaciones únicamente pueden pertenecer al mundo de la fantasía mental. ¡Nada es algo ni alguien fuera de las creencias que hacen creer, crear y percibir lo contrario! No hay otro mundo ni otras vidas. No hay nada que siendo algo no sea ilusorio. Excepto el Estar Siendo instantáneo y simultáneo de nada, no hay nada más. ¿Miedo a reconocerlo? ¿Miedo a reconocer que nada ha sido lo que habías creído que era ni de la manera que has estado viviéndolo? ¿Miedo a asumir que nadie ha cometido ningún error nunca? ¿Miedo a la inocencia absoluta? ¿Te has preguntado alguna vez en qué consiste la fe que mueve montañas? Pues si, en efecto, en atreverse a salir de todas esas creencias y aceptar no ser nada determinado ni limitado por la mente. ¡He ahí que el egoísmo humano no consista tanto en creerse de una manera u otra como en el hecho de creer ser algo distinto a nada: egoísmo equivale a creer!  Febrero-16
 

51- DESCREARSE. -Consciencia, convéncete y date cuenta de que si estás viviéndolo es porque estás creándolo, y si estás creándolo es porque estás creyéndolo; más si todas las vivencias, todas las creaciones y todas las creencias pudieran “reducirse a una única vivencia, a una única creación y a una única creencia”, entonces resultaría que todo cuanto estás viviendo tú, se debería a que estás creándolo tú…, porque estás creyendo en ti. Las creencias generan creencias. El ser humano fue creado por la creencia de que el ser humano fue creado. En el universo creado por las creencias no existe otro dios creador que el dios de las creencias, por tanto, ¿qué significa realmente creer en dios, salvo continuar alimentando las creencias y todo cuanto está derivándose de ello? Sin la creencia en la existencia especial o específica del ser humano, la consciencia del ser humano y de todo cuanto configura la ilusión de su existencia separada siempre está consistiendo en el Estar Siendo de Nada. La creencia crea la percepción egoica o fragmentada de manera que trasforma el ESTAR SIENDO NADA en la percepción de la apariencia y del destierro de estar siendo algo. El ser humano, en tanto que, considerándose así mismo esa particularidad, está naciendo (ahora mismo) de las creencias que están creándolo y manteniendo viva la identificación de la consciencia con esa ilusión. La consciencia de ser y/o la consciencia identificada y/o la mente humana, que están manifestándose a través de la forma y/o del instrumento humano (física, anímica, emocional, intelectualmente…), pertenecen al mundo configurado por simples suposiciones e hipótesis. He ahí que CONSCIENCIA DE SER ALGUIEN, y consciencia de estar siendo de alguna forma de ser concreta, equivale a consciencia de “creerse” alguien determinado, estando siendo también de alguna manera determinada en cada instante. La consciencia de estar siendo alguien está reflejando la identificación de la consciencia con esa creencia. El fenómeno ilusorio de la identificación atribuye identidad ilusoria al objeto identificado, de ahí que el ser humano crea estar siendo la identidad que le otorga la identificación de la consciencia con esa apariencia. El ser humano fue creado por la creencia de su creación, de ahí que en la ilusión de su existencia siempre tenga el poder de decidir sobre prácticamente todas sus creaciones o vivencias. Nada ajeno ni supremo ha creado aquello que cada conciencia identificada y/o cada mente crea estar siendo y viviendo. El fenómeno ilusorio de creer conlleva la CREACIÓN DE LA PERCEPCIÓN DE LO CREÍDO (comenzando por la creación de la percepción del yo creyente), y también LA CREACIÓN DE LA IDENTIFICACIÓN con ello, de manera que el círculo de esa fantasía quede cerrado y en continuo movimiento. Ahora bien, puesto que “todo algo determinado” discurre conformando la ilusión de que está discurriendo algo determinado, he ahí que descreer también equivale a descrear la percepción, descreer también equivale a descrear la identificación, descreer también equivale a descrear al creyente y a lo creído, descreer también equivale a DESCREARSE. ¡Descreer equivale a la fe capaz de mover las montañas de las creencias! El ser humano está siendo creado (aquí y ahora mismo) por la creencia en el ser humano, por tanto, he ahí que dejar de creerse también suponga DESCREARSE. Febrero-16
 

52- BREVES 2016 (7) 1- Somos la creencia de que somos alguien, por tanto, no somos alguien; no hay ningún “SOMOS” fuera de la identificación con la creencia en la certeza de que sí hay algún somos. No hay ningún somos, de ahí que todas las preguntas que, a cerca de nosotros, podamos plantearnos desde la creencia de que somos alguien, nunca tendrán una respuesta que no consista en parte de la misma creencia y/o en una justificación de dicha creencia. 2- Si existiera EL AMOR, sin que la existencia del amor fuera el concepto empleado por la mente para describir un ideal ilusorio opuesto a otro, entonces “ese amor” no podría tener opuestos ni contrarios ni antagonismos. Quizás entre los conceptos (creaciones mentales a partir de datos ilusorios) los opuestos no se refieran tanto a una percepción de dos realidades distintas y antagónicas entre sí (felicidad-infelicidad) como a dos percepciones diferentes de la misma creencia. ¿Acaso admitir un extremo no obliga a admitir también a su contrario, de manera que siempre permanezcan unidos y resulten inseparables? El simple hecho de que algo sea nombrado, experimentado, descrito, etc., por alguna consciencia, ya está certificando su naturaleza mental y egoica. ¿Consciencia, a qué juegas cuando proyectas la creencia en el amor y la creencia en su opuesto? Si es algo, entonces, AUNQUE SE LE LLAME AMOR, ese algo sólo puede tratarse de la creación de una percepción egoica proyectada partir de simples contenidos mentales; si tiene un opuesto, entonces, eso y su opuesto sólo estarán reflejando creencias consideradas ciertas por esa mente. En el mundo donde todo tiene asignado un nombre (el mundo de las creencias identificadas) se dice que el contrario del amor no es el odio, sino el miedo. Puestos a exponer ideas pertenecientes al mundo ilusorio de las identificaciones, diría que el opuesto al concepto humano del amor seria el concepto del ego y/o de la percepción determinada y fragmentada del Estar Siendo Universal. Si existiera algo específico que fuera “el amor”, entonces el opuesto del amor sería el ego (creerse algo siendo algo). Ego está consistiendo en todo lo opuesto a SER NADA y/o a NO-SER. Todo ser algo…, todo ser por algo… y todo ser para algo…, pertenece al mundo creado y percibido por las consciencias identificadas o mentes, de ahí que fuera de esa fantasía, igual que no hay “un soy” ni hay “un somos”, tampoco hay “un amor” del que alguien pueda tener consciencia. Paradójicamente, amar a alguien conscientemente sólo es posible en forma de creencia identificada, por tanto, una expresión egoica e idealista que, pese a todo cuanto pueda creerse, no estará evitando NADA. ¡Desde el principio de los tiempos, la consciencia de algo está certificando la naturaleza ficticia y transitoria tanto del perceptor como de lo percibido por éste, de ahí que nunca haya servido de nada asustarse por algo tan obvio! Febrero-16
 

53- LA GOTA DE AGUA Y EL OCÉANO. He vuelto a escuchar la metáfora de que “…la gota de agua tiene miedo de volver al océano, porque tiene miedo a desaparecer en el océano y perder su individualidad, esto es, su identidad.” Ahora bien, ¿qué origina en la gota de agua (consciencia de individualidad) el miedo a desaparecer, salvo la identificación con la creencia de ser “una” particularidad? La consciencia identificada sólo percibe la misma REALIDAD FICTICIA que está creando a partir de las creencias que la conforman; la consciencia identificada crea y percibe conforme a su imagen y semejanza…, conforme a la ficción de sus patrones y/o programas. Sin embargo, fuera del mundo de esa identificación consciencial no hay gota de agua…, no hay individualidad, no hay particularidad, no hay determinación. ¡Mi reino no es de este mundo; en mi reino nada está siendo aquello que aquí se está creyendo, creando y percibiendo! -Fue dicho. No hay gota de agua, pero, precisamente por lo mismo, tampoco hay océano. ¡Nada hay; toda apariencia de haber consiste en no-haber! Fuera de las creaciones y las percepciones mentales nunca hubo ningún océano, por tanto, tampoco nada salió ni regresará nunca a ningún océano. He ahí que el miedo y el resto de los sentimientos, emociones, pensamientos, ideas, experiencias, etc., pertenecientes a cualquier “individualidad”, surgen de ese fenómeno fantástico consistente en “creer ser” algo y/o creer ser alguien. Pero, ¿qué significa “creer ser…”, sino “creer tener consciencia de ser…”, y viceversa? Comenzando por su propia identidad particular, todo aquello de lo que el ser humano pueda ser consciente y/o tener consciencia siempre consistirá en la percepción o reflejo de una simple creencia y/o ilusión. Considerado como una individualidad, el ser humano y su consciencia no constituyen nada más que un conglomerado de creencias e ilusiones: un vago intento de hacer magia y convertir nada en algo. Consciencia es sinónimo de identificación, de creencia, de ilusión, de ego. La consciencia humana, que está manifestándose a través de la forma humana, tiene consciencia de sí misma y de su entorno precisamente porque continuamente está re-creando las mismas identificaciones, creencias, ilusiones, percepciones egoicas que la conforman. Todo ser algo es ilusorio, porque para ser algo todo algo precisa ineludiblemente de la consciencia de estar siéndolo; necesita la consciencia identificada o mente que genere, lo manifieste y lo perciba. He ahí que, paradójicamente, la consciencia de ser un “supuesto estar siendo concreto o determinado” estará manifestando la fantasía que eso mismo estará constituyendo. ¡Consciencia, observa de qué eres consciente y estarás conociendo la esencia de tu naturaleza!  Febrero-16
 

54- SOLTANDO CONSCIENCIA. ¿Qué origina en la gota de agua el miedo a desaparecer en el océano, a parte de la identificación con la creencia de que está siendo “una gota” de agua? ¡La creencia de ser, está creando la consciencia de ser! He ahí que la consciencia de ser algo y/o de estar siendo alguien demuestra EL ETERNO ESTAR SIENDO DE NADA. ¿Acaso si la gota de agua no creyera y/o no creara la consciencia de ser una gota de agua podría creer y/o crear la consciencia de la existencia de un océano? Consciencia, tus límites los pone la creencia en ti y/o la consciencia que tienes a cerca de ti. Tus límites son las creencias en ti, es decir, la consciencia de estar siendo alguien. De nuevo la gran paradoja: Estar Siendo Nada (sin una identidad) consiste en Estar Siendo sin los límites, sin las necesidades, sin los conflictos, sin los deseos y los sin miedos originados por la creencia de estar siendo “un alguien y/o un ego”. Al margen de las creencias que conforman las consciencias, no hay gota de agua (individualidad), no hay océano (globalidad); salvo en la mente identificada con un estar siendo determinado, no hay ninguna necesidad de haber algo.  Creer equivale a crear percepción de consciencia y a tener percepción de consciencia…, igual que tener percepción de consciencia equivale a ser consciencia y a creer. ¡Nadie es consciente de otro sí mismo ni de ninguna realidad, que de la percepción del sí mismo y de la realidad que, instantánea y simultáneamente, estará siendo creada por las creencias, las identificaciones y las ilusiones! ¡Soltando creencias, soltando ilusiones, soltando identificaciones... SOLTANDO CONSCIENCIA! El océano no está conformado sólo por agua; para que el océano pueda ser un océano también se necesita de un fondo, de unos límites, de una superficie, de una gravedad, de un universo y de otros elementos. Pero, sobre todo, para ser océano, para ser gota de agua y/o para ser cualquier otra percepción, “todo necesita de consciencia de ser y/o de estar siendo”. ¡Sin consciencia de algo no existe ese algo! Los ejemplos correspondientes al estar siendo en el mundo de la ilusión sólo pueden aplicarse al mundo de la consciencia de la ilusión. Los ejemplos de algo determinado no sirven para explicar ni para comprender que todo algo es NADA y/o que nada es un algo. Con las creencias y la consciencia no puede comprenderse aquello que consiste en la ausencia absoluta de creencias y de consciencia. ¡Soltando creencias, soltando ilusiones, soltando identificaciones, soltando ego, SOLTANDO CONSCIENCIA!  Febrero-16
 

55- EL LIBRO DE TU VIDA. La mente o consciencia identificada funciona victimistamente por naturaleza (sin intención de ello), pues, por el simple fenómeno de estar siendo considerado “un algo”, nada puede escapar de consistir en el fruto, el efecto y/o la creación a partir de una ilusión o falacia egoica y victimaria. ¡Todo ser algo (comenzando siempre por la consciencia del uno mismo personal) consistirá en una percepción discriminada, por tanto, limitada, carente, paradójica y conflictiva! La supervivencia de la mente depende de su actividad; la inactividad de la mente supondría la desaparición definitiva de la fantasía que representa. Cualquier hacer a favor y/o en contra la actividad mental supone un refuerzo de la actividad mental, porque siempre estará produciéndose mediante la identificación con la mente. La mente o consciencia identificada siempre estará creando percepciones y juicios a cerca de algo sobre lo que lamentarse y/o de lo que alegrarse; siempre necesita tener algo que amar y/o que detestar, necesita tener algo que temer y/o que desear. Pero la consciencia identificada o mente no diferencia entre el signo de sus percepciones o creaciones (nunca hay ningún porqué y ningún para qué verdaderos), pues todo sin excepción consiste en la actividad que está permitiéndole existir en la ficción que constituye. Como ocurre con el movimiento oscilatorio de un péndulo, ir de un extremo al otro no es percibido por el péndulo como “un algo” contradictorio ni sujeto a algún tipo de normas morales, simplemente consiste en el método que le proporciona empuje, inercia y/o energía para continuar activo. ¡No hay intención, no hay voluntad, no hay culpa, no hay valoración; todo está siendo sin más… y/o siendo nada! La creencia en la existencia SIEMPRE ESTÁ DEPENDIENDO de la capacidad de estar creando percepciones entre las que moverse. Las acciones de diferenciar, juzgar, elegir, comparar, competir, hacer, buscar, temer, desear, luchar, vivir, morir, etc., sólo constituyen el mecanismo natural de supervivencia. ¿Es culpable ni responsable de algo el agua que corre por el cauce de un río?  Pero, por lo mismo (mantenerse activa), la consciencia o mente humana también precisa rechazar rotundamente todo aquello que ponga en duda y/o pretenda suprimir la utilidad de cualquiera de sus manifestaciones con independencia del signo que se les atribuya; la misma inercia de su actividad servirá para defenderse de aquello que pretenda modificar su funcionamiento y/o para restarle sentido a su actividad; no permite cambios porque entonces, ¿qué podría llegar a ocurrir? Las creencias en el bien y/o en el mal -por tratarse de creencias- no son nada más que alicientes y/o estimulantes de ese juego. Así pues, vengan guerras y paces, vengan calamidades y esperanzas, vengan derechas e izquierdas, vengan justicias e injusticias, vengan abusos y generosidades, vengan enfermedades y curaciones; así pues, créense todas las percepciones que sirvan para justificar la creencia en la existencia de la consciencia que sobrevive en la ilusión de estar creando y experimentando hipótesis. Las mentes humanas crean las religiones, las filosofías, las ideologías, las políticas, las ciencias, las metas (y todo lo demás) simplemente por inercia natural gracias a la cual la fantasía de su existencia perdure. He ahí que la famosa búsqueda trascendental del ser humano sólo consiste en mantener vivas las creencias y el resto de los contenidos que conforman la consciencia del personaje que encarnan. Por todo ello, la reacción más corriente suele ser la de permanecer a la defensiva de que nadie, es decir, de que ninguna otra consciencia se atreva a proponer cambios ni otras formas de comprensión y/o de liberación. ¡Cierra el libro que estás leyendo (el de la creencia en tu existencia personal) y también estarás soltando la identificación con  todos los personajes, todos los papeles y todas las situaciones que describa!  Febrero-16
 

56- HACER, EXISTENCIA Y REALIDAD. No hay dos (dualidad, pluralidad, globalidad, división, separación) porque tampoco hay uno (determinismo, límites, identidad, realidad, trascendencia), por tanto, no hay dios, no hay mundo, no hay universo, no hay vida, no hay muerte; no hay ni ocurre nada distinto al haber y/o al ocurrir de “nada”. Al principio sólo había la Nada y, salvo en la fábula nacida de la creencia de que puede haber algo más y/o algo distinto a nada, Nada es lo único que continúa habiendo. ¡Nada está siendo hecho por alguien, pues todo ser, todo hacer, todo suceder y todo experimentar determinado consistirá en una simple creencia! Todo haber y/o acontecer algo para alguien siempre estará siendo tan mental, supuesto e ilusorio como ese mismo personaje que vive buscando, temiendo, deseando y necesitando que haya algo con lo que poder justificar la fantasía de la creencia en su propio haber o existir. ¡Consciencia, date cuenta de que la identificación con “un hacer” es una forma de mantener viva la creencia en el hacedor y/o la manera de estar regenerando la consciencia de la existencia del hacedor! En el lenguaje humano, el uso de cualquier verbo por parte de la consciencia que está expresándose (ser, estar, hacer, vivir, amar, sufrir…) conlleva implícita la identificación de la consciencia con la creencia en la existencia del sujeto que estaría protagonizando esa acción. ¿Consciencia, comprendes ahora de dónde surge el apego con la aparente “necesidad ineludible de hacer” y la asociación mental establecida entre hacer y existir? Hago, luego existo. Pienso, luego existo. Siento, luego existo. Cierto, sin embargo, toda acción verbal y todo sujeto protagonista sólo son posibles en la fantasía mental que supone la identificación con la determinación y de la separación. Por mucho que la supervivencia de la consciencia identificada o mente dependa de las creencias en la autoría de haceres, actividades y/o experiencias íntimas o particulares, ningún hacer determinado consistirá jamás en algo distinto al Estar Siendo de Nada. No hay actividad ni acontecimiento que consista en algo distinto al Estar Siendo Nada, de ahí que fuera del ámbito de la ilusión la existencia no dependa del hacer de nadie ni de ningún posible acontecer. No hay realidad; si hubiera algo como “la realidad”, entonces la realidad consistiría en la ausencia de la existencia de cualquier realidad. No hay realidad; pero, porque nada hay, tampoco hay irrealidad. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora el porqué de todas tus dificultades y esfuerzos de adaptación a la realidad, y también el motivo por el que la realidad siempre termina escapándose de tu control? No hay otra realidad que la realidad que no hay; si la realidad pudiera consistir en algo, entonces seguramente consistiría en el “no haber” de alguna realidad. He ahí que cualquier realidad que haya para alguien siempre será figurada, ilusoria y estará creándola aquella consciencia obligada a crearla, percibirla y experimentarla para justificar la ilusión de su propio haber. Sin entrar en juicios de ningún tipo, he ahí que aquello que la consciencia esté identificando y/o percibiendo como “la realidad” no será nada más que la proyección identificada de su propia naturaleza egoica e ilusoria. Febrero-16
 

57- AMOR Y GENES CONSCIENCIALES. Todo el haber y/o el suceder de un algo determinado siempre será de naturaleza ilusoria, por tanto, necesitará de la consciencia para la que haya y/o suceda la  percepción de ese algo y la identificación con ese algo. Sin consciencia de ser y/o de existir no hay percepción e identificación de ningún haber/suceder, pues  nada estaría creando la ilusión de la percepción identificada de ese algo ilusorio. ¡Fuera de la percepción ilusoria, egoica y transitoria del haber/suceder determinado y/o identificado, todo consiste en el Estar Siendo de Nada! Los GENES CONSCIENCIALES, inherentes en la esencia de las creencias y del resto de los contenidos conscienciales heredados y/o traspasados de consciencias ancestrales, conforman y determinan el funcionamiento de cada nueva consciencia. De ello, es decir, de la naturaleza de esos contenidos traspasados por afinidad mediante la reproducción generacional de las consciencias, depende la creación y/o el reflejo de las percepciones propias de cada especie e individuo.  ¿De ahí aquello de la creación a imagen y semejanza? ¿Qué tipo de amor puede generarse con la percepción de un yo + un tú, salvo de AMOR AL APEGO a las creencias del yo identificado con la percepción de división y separación? Mientras exista la consciencia de alguien amando a otro alguien (dos consciencias) el pretendido amor sólo consistirá en otra vieja manifestación egoica. Si pudiera existir algo que fuera “el amor”, entonces el amor sólo podría consistir en la ausencia absoluta de percepción de dualidad (dos) y de percepción de determinismo (uno). Amor y consciencia de amar son términos absolutamente opuestos y antagónicos. He ahí que EL AMOR sólo sería posible consistiendo en el no-haber de algo ni de alguien y/o en el Estar Siendo Nada…, pues cualquier otra opción constituiría en una posibilidad ilusoria creada a partir de la creencia en ello. Muchas veces los tópicos del lenguaje humano sirven para ilustrar el profundo contrasentido o paradoja que subyace en cualquier forma de manifestación humana. Actos, ideas, pensamientos, emociones, estados de ánimo…, nada parece escapar a esa curiosidad. “El amor es lo que lo une todo”. -me comenta una amistad. ¿El amor es lo que une todo? ¿Acaso si no fuera por eso que la mente humana denomina “el amor”, todo no continuaría estando unido siempre, es decir, que existiría estando separado? ¿Qué podría unir el amor, salvo aquello que la consciencia identificada con la percepción de separación percibiera siendo una particularidad separada del resto de las particularidades que también estuviera percibiendo? ¡Toda percepción es egoica e ilusoria, de ahí que nada no-ilusorio necesite de algo no-ilusorio para permanecer unido con otro algo no-ilusorio! Aquello que se percibe separado jamás podrá unirse ni percibirse unido, pues el fenómeno de la percepción siempre continuará correspondiéndose con un efecto constitutivo del reino de la identificación con la posibilidad de la existencia de “UN” algo distinto a Nada. Fuera de la percepción egoica no hay dos, pero tampoco hay uno. Nada hay ni acontece: todo consiste en el Estar Siendo de Nada. ¡La divinidad sólo existe consistiendo en el Estar Siendo de Nada, de ahí que Dios consistiendo en “el Ser de un algo” sólo consista en una creencia y/o creación mental Febrero-16  
58- BREVES 2016 (8). 1- Actuar en consciencia no deja de ser actuar en virtud de los dictados impuestos por las creencias y por el resto de los contenidos mentales (la mayor parte heredados de las consciencias de nuestros progenitores y de nuestros ancestros) que, aún siendo ilusorios, todavía perduran. Al contrario de lo que ficticia y egoicamente hemos venido creyendo (porque esa creencia está en el ADN de nuestra consciencia), las proyecciones de la consciencia humana no proceden ni están relacionadas con la existencia de un algo superior, divino, trascendente ni perteneciente a un supuesto más allá transpersonal. La consciencia identificada, como cualquier semilla, está configurada por códigos de información que no pueden manifestar algo distinto a aquello que está constituyendo su propia naturaleza. ACTUAR EN CONSCIENCIA, cuando la consciencia está manifestando una identificación, no deja de consistir en actuar de un modo determinado por los programas, patrones, paradigmas, etc., imperantes en ese instante en la realidad virtual de cada consciencia. Quizás sea hora de comenzar a desmitificar el valor absoluto de la conciencia.  2- Comenzando siempre por la creencia en uno mismo (la creencia e ilusión original), creer equivale a crear la ilusión de la existencia de lo creído y/o a crear la percepción ilusoria de lo creído. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora la razón de que la única responsabilidad (nunca culpabilidad) de tus experiencias esté en ti, porque sólo tú estás creándolas del modo que estás viviéndolas, sin que ello signifique que “nunca” algo esté bien ni mal fuera de ese sueño? ¡La identificación de la consciencia con las creencias asumidas en su formación están creando la ilusión de la existencia de esas apariencias! Cuanto menos yo me creo yo, menos pesa mi yo y todo lo que pertenece a la identificación con mi yo. Todo está siendo siempre tan perfecto, que nunca está siendo algo ni de ninguna manera. 3- A veces conocemos a personas que consideramos seres admirables, superiores, dotados de cualidades excepcionales; personas cuya compañía desearíamos para siempre. A la vez conocemos a personas que vemos como si fueran semejantes indeseables, demasiado ignorantes y miserables; personas cuya compañía rehusamos sin más. Algunas veces también ocurre que mantenemos relaciones con personas de las cuales parece complicadísimo soltarse a pesar de ver que su influencia resulta perturbadora e insatisfactoria. La naturaleza de las relaciones entre personas está absolutamente determinada por la consideración que cada persona tenga respecto a sí misma, es decir, por creernos personas. ¿Se deberán esos efectos de atracción, repulsión, apego, etc., a que nuestra identidad no se corresponda con la apariencia personal, sino con los contenidos mentales que configuran cada consciencia? A veces funciona: comprender que en verdad las personas no son las identidades físicas, sino los contenidos conscienciales determinados que están manifestándose de forma natural y sin intencionalidad a través de esa apariencia  (inocentemente), facilita la comprensión de las relaciones, de los comportamientos y de los acontecimientos, a la vez que ayuda a desdramatizarlos y a trascenderlos. He ahí que la afinidad, la antipatía y el apego hacia algo/alguien no depende de la persona que se percibe, tanto como de aquello que está conformando esa apariencia y expresándose a través de esa apariencia y de la nuestra.  Febrero-16
 

59- CONSECUENCIAS NATURALES. ¿Es posible mayor orgullo, soberbia y desvarío que el derivado del apego a vivir creyéndose la identidad de un yo? Consciencia, déjate de historias, de romances y de poesías, porque conoces perfectamente que allí donde hay consciencia de algo, todo estará siendo ilusorio. Tener consciencia de la existencia de “un sí mismo” es parte del sueño de creerse la existencia de “un personaje” soñando consigo mismo. No hay otro haber que el del no-haber y/o que el del haber de Nada. Todo haber y/o todo suceder consiste en el haber y/o el suceder de Nada. No existe tal cosa determinada como el ego. El ego no consiste en algo distinto a los EFECTOS ESPECULATIVOS de la identificación consciencial con la creencia de estar siendo el estar siendo de alguien. El ego no consiste en el haber/suceder de un algo, tanto como en las CONSECUENCIAS NATURALES de la creencia en el haber/suceder de ese algo. Antes que causa, el ego consiste en los efectos de la identificación con la creencia en la individualidad (creer ser alguien). ¿En qué consisten las creencias humanas, salvo en la consciencia de lo supuestamente creído por parte de un creyente humano? ¡Toda consciencia de algo siempre estará siendo dentro de una vulgar creencia! He ahí que la consciencia del uno mismo consiste en la consciencia de las creencias que conforman la ilusión de la existencia de cada uno mismo. Nadie tiene consciencia de sí mismo; la consciencia de un alguien siempre se refiere a las creencias que están conformando y configurando la identidad del personaje que esté manifestándolas. Consciencia deja ya de pintar paisajes idílicos, escenas románticas, túneles de luz, paraísos futuros y demás exaltaciones. No puedes deshacerte del ego, porque ego también es el intento de deshacerse del ego; ego está siendo todo hacer y todo experimentar de cualquier consciencia. Excepto el Estar Siendo de Nada y/o de Nada-Uno, tampoco nada hay ni acontece nunca. ¡Consciencia, es hora de aprender a vivir siendo la consciencia de estar siendo Nada! He ahí que las personas no pueden “ser” mejores personas por mucho que se esfuercen en parecerlo; existir en la consciencia identificada con la creencia ancestral de ser entidades determinadas y limitadas por la condición humana, siempre estará imposibilitándolo. Véase que a partir de estar percibiéndonos y considerándonos a nosotros mismos con una apariencia física o personal (somos consciencias de creencias e ilusiones), también estamos viendo y considerando a los otros y a la vida en general (percepción del reflejo de nuestra propia consideración o consciencia) como a expresiones materializadas en lugar de como consciencias manifestando, desde la más ABSOLUTA INOCENCIA, los contenidos que están creándolas y configurándolas. Toda existencia, toda percepción de existencia y/o toda consciencia de existencia será tan ilusoria como las creencias que estarán creándolo. ¡Por mucho que pueda creerse estar percibiéndolo de otro modo y también nombrarlo de otro modo, toda consciencia de ser/suceder algo nunca consistirá en un algo distinto al Estar Siendo de Nada! Febrero-16
 

60- NADA DE NADA. Opino que cuando se dice que “se crea aquello que se cree…, lo que está expresándose no es que está sacándose de la nada el objeto determinado, la situación, el sentimiento, etc., que cada consciencia crea estar percibiendo.   Aquello que está creándose a partir de la creencia -SACÁNDOSE DE LA NADA- consiste en la percepción instantánea del reflejo de aquello que está creyéndose, aquello que está dándose por cierto y/o aquello que está conformando la consciencia perceptora. ¡Toda percepción estará siendo siempre ilusoria! ¿Acaso, comenzando siempre por el uno mismo, ser consiente de algo no significa estar siendo ese mismo algo ilusorio de lo que se está siendo consciente? He ahí que toda percepción, aparentemente de algo externo y/o ajeno, siempre remite a las creencias e ilusiones que configuran la consciencia y/o el ser del supuesto perceptor. He ahí que la existencia personal queda concretada en la percepción de reflejos físicos, anímicos, emocionales, psíquicos, etc., del uno mismo determinado, egoico e ilusorio que cree protagonizarlos como si consistieran en algo impropio. ¡Todo algo y todo alguien consiste en la percepción de la creencia que está originando esa misma percepción! ¿De qué se puede ser consciente (tener consciencia) salvo del estar siendo esa consciencia y/o de los contenidos que conforman esa misma consciencia? El ser humano (la consciencia humana conformada por creencias humanas) percibe aquello que no está creyéndose ser, porque no está creyéndose ser aquello de lo que tiene consciencia de estar percibiendo… y tampoco acepta que está percibiéndolo precisamente porque está siéndolo. He ahí el motivo de los tropiezos, de las incoherencias y de los palos de ciego milenarios de la humanidad. Creencia es sinónimo de consciencia identificada y viceversa, de manera que sólo es posible tener consciencia de las creencias o certezas propias. ¡Somos seres conscientes, luego somos creencias de que somos algo distinto a Estar Siendo Nada! ¿Consciencia, comprendes mejor ahora porqué todas tus experiencias son percepciones ilusorias y discurren en el reino de la ilusión de que alguna vez está discurriendo algo distinto al discurrir de Nada? Para las creencias y sus creaciones o reflejos no existe el tiempo ni el espacio; todo es instantáneo, todo es aquí y ahora mismo, porque también todo ser algo siempre estará siendo ilusorio, estará siendo creencia, estará siendo consciencia. ¡Las creencias forman la consciencia, pero carecen de consciencia! Para las creencias que conforman las consciencias no existe el bien ni el mal, la felicidad ni la infelicidad, el amor ni el ego, la vida ni la muerte, el tiempo ni el espacio…, pues fuera del ámbito de las creencias mismas (consciencias identificadas) no hay el ser ni el estar siendo de algo más que creencias. Una creencia activa no creará en el futuro, sino que estará creando la manifestación y/o la percepción de su esencia en la hipótesis de la existencia (creencia) del aquí y del ahora mismo. ¡Somos seres conscientes, luego somos creencias de que somos algo distinto a Estar Siendo Nada, por tanto, ¿cómo seguir justificando la continuidad de las formas bárbaras con las que estamos organizando el funcionamiento y la organización de nuestras sociedades o vida en común, cuando nada evitaría que fuera distinto?  Febrero-16

 61- ¡YA ESTÁ TODO; TODO ES NADA! La luz llegó en forma de una tenue comprensión de lo que podría significar que ¡YA ESTÁ TODO! En el “ya” no hay percepción de tiempo, de espacio ni de ninguna otra dimensión imaginaria, porque, salvo en forma de creencia o consciencia identificada, tampoco existe ningún tiempo, ningún espacio y ninguna existencia determinada de realidad. La luz aumentó en forma de una tenue comprensión de lo que podría significar que ¡TODO ES NADA! Ya está todo; todo es Nada. Ya está todo, pues todo el estar siendo consiste en el estar siendo de Nada. Ya está todo, pues, aunque percibido ilusoria, egoica y victimistamente, SER NADA pueda interpretarse como “los” estar siendo simultáneos de infinitas posibilidades distintas y complementarias, todo estar siendo, percibido por alguna consciencia, consiste en el Estar siendo de Nada. ¡He ahí que no habiendo nada, ya está habiéndolo todo! He ahí que no habiendo el estar siendo de nada, ya está siendo todo el estar siendo. He ahí que “ya está todo” significa que no está siendo nada y/o que nada necesita estar siendo algo distinto a Nada y/o a ningún estar siendo. ¡No hay dos, porque tampoco hay uno! No hay dos haberes, dos haceres, dos aconteceres, dos existires, dos necesitares, dos seres, etc., porque tampoco hay un haber, un hacer, un suceder, un existir, un necesitar, un ser. ¡Ya está todo, pues todo es Nada! Vivir identificados con la creencia de que somos alguien, hace que, por tanto, nuestra existencia únicamente pueda consistir en la identificación de una consciencia con esa creencia, esto es, con la CREENCIA ILUSORIA U ORIGINAL de haber sido creados alguna vez. Consciencia, date cuenta de que todo aquello de lo que estás culpándote, avergonzándote, arrepintiéndote, reprimiéndote, asustándote y/o deseando cambiar…, no son nada más que mentiras; igual que mentiras o ilusiones mentales están siendo también todo aquello de lo que puedas sentirte protagonista y/o enorgullecerte. Salvo constituyendo la creencia en tu existencia particular, nada de lo que estés considerando que viviste en tu pasado ocurrió realmente, y, aleluya…, tampoco ocurrirá jamás nada de lo que puedas desear o temer que suceda en tu futuro. ¿Querías saber en qué consistía la libertad absoluta y sin condiciones? ¡Ya está todo, pues todo es Nada!   Febrero-16   

62- DOBLE REALIDAD VIRTUAL. Las creaciones siempre son a imagen y semejanza de las creencias que están reflejando. El creador crea aquello que cree, porque está siendo un reflejo de esa creencia creadora. Las creaciones humanas no son nada más que réplicas exactas de las creencias humanas, de ahí que todos los inventos que le permiten percibir una “realidad virtual y/o artificial”, tampoco dejan de corresponderse con copias de la realidad virtual y/o artificial de sus supuestos creadores e inventores. Consciencia, date cuenta de que todo reflejo o percepción estará consistiendo en una ilusión creada por la creencia en tu identidad personal.  Excepto percibido egoica e ilusoriamente, no hay nada que esté siendo algo ni por algo ni para algo. Nada deja de consistir en el estar siendo de nada. Así pues, consciencia, no veas a los demás, al mundo, a la vida, siendo eso que crees ver ni siendo de ninguna manera; todo está siendo sin que esté siendo nada ni de ninguna forma que pueda percibirse desde fuera y/o desde la identificación con el estar siendo de un algo. ¡He ahí que el Estar Siendo Nada, percibido desde la consciencia identificada con la creencia de ser algo distinto a nada, se percibe siendo algo distinto al estar siendo nada! Ahora bien, puesto que siendo seres conscientes de algo, únicamente podemos ser creencias de que somos algo distinto a estar siendo nada, y, por tanto, “consciencias creadoras de la percepción” de cada una de nuestras experiencias, ¿a qué viene el continuar recurriendo a los mismos paradigmas, los mismos dogmas, los mismos mitos y al resto de los mismos contenidos conscienciales que están dando lugar a las manifestaciones y/o a los acontecimientos indeseables e insatisfactorias que, simultáneamente, la mayor parte de las consciencias rechaza explícitamente, argumentando para ello el autoengaño de que son de creación ajena o suprema? Consciencia, date cuenta de que todo aquello de lo que vives quejándote victimistamente y/o también alegrándote igual de victimistamente, estás creándolo tú sin darte cuenta de que al considerarlo como el estar siendo de algo sólo estás expresando el miedo a que todos los algos que percibes consistan en el estar siendo de NADA. Febrero-16


63- SEMBRAR Y RECOGER. Si algo estuviera siendo algo fuera de la creencia de que algo puede estar siendo algo, entonces decir que Dios puede ser algo distinto de ti y separado de ti, estaría siendo una blasfemia tan grande como grande estaría siendo la blasfemia de decir que existe un algo que es dios y que existe un algo que eres tú. No hay Dios y tú, porque no hay ni un Dios ni un tú. Salvo ilusoriamente, en forma de CREENCIA, nunca hubo y nunca habrá algo distinto al haber de NADA. ¡Excepto estar siendo Nada, todo lo demás son creencias de estar siendo algo y también los frutos de esas creencias! Todo haber, todo suceder, todo hacer, todo vivir… todo verbo es tan ilusorio como el personaje que supuesta-mente pudiera protagonizar esas acciones. He ahí que el ser humano, por estar consistiendo en el personaje ficticio de una historia ficticia, “en ese ámbito” siempre ha estado disponiendo de la libertad y del poder de elegir cómo quiere vivir, cómo quiere organizarse y cómo quiere administrar la ilusión de su existencia. Ningún poder superior y/o ajeno a los contenidos conscienciales, que están creando la consciencia de estar siendo una individualidad particular, estará interviniendo nunca en sus decisiones ni determinando la naturaleza de sus experiencias. Paradójicamente, esa facultad de creación y de organización de las ilusiones no está siendo ejercida libremente debido a la identificación con la creencia de estar siendo protagonistas de una vida no-ilusoria; la creencia y la identificación con “un sí mismo personal y trascendente” siempre está dificultándolo. La identificación de la consciencia crea infinitud de percepciones ficticias. El rechazo de que toda realidad determinada sólo puede estar consistiendo en la percepción del reflejo de una fantasía, mantiene a la consciencia atrapada en el torbellino de sus propias falacias. No hay otra realidad que la ausencia de la necesidad de haber cualquier realidad, por tanto, he ahí que la existencia del ser humano discurre y/o está siendo permanentemente creada y experimentada en el ámbito de la especulación mental. "Estar siendo Nada" no evita estar siendo, sin embargo, tampoco deja lugar a la creencia de estar siendo un algo delimitado por algún tipo de apariencias e ilusiones. Las consciencias identificadas con los personajes humanos, a través de los cuales estamos manifestándonos, nacemos de las mismas semillas (creencias e identificaciones) que nuestros progenitores y antepasados, de modo que, por mucho que nos percibamos seres distintos, sólo estamos conformando una prolongación o cadena natural de componentes ilusorios de origen ancestral. ¿Es posible salir, soltarse, escapar, liberarse de esa cadena? Sí, pero no sin antes renunciar al estar siendo determinado de cualquier consideración particular: no sin renunciar a la identidad del yo. Se recoge aquello que se siembra. En el caso de la especie humana lo que se siembran y se recogen son los contenidos ilusorios que conforman las consciencias humanas.  Febrero-16


64- ¿LOCO YO…? Al margen del ámbito ilusorio (la vida en este mundo), creado y percibido tras la identificación de la consciencia con la ilusión de las creencias que la conforman y la configuran, todo APARENTE ser algo determinado para un alguien determinado siempre estará consistiendo en el ESTAR SIENDO DE NADA PARA NADIE. Por mucho que desde la identificación de la consciencia con la percepción egoica, fraccionada, especial o particularizada de la Nada, pueda creerse en la experiencia del estar existiendo determinado e individual, nada hay ni ocurre distinto a ESTAR SIENDO NADA. Incluso el Silencio, por estar siendo silencio para la consciencia que crea estar percibiendo esa particularidad, sólo estará consistiendo en una creación mental. Ya está siendo todo, cuando todo está siendo Nada; la identificación con  “ser un algo consciente” oculta, expulsa del paraíso y/o crea la ilusión de estar siendo un algo distinto a Nada, es decir, estar siendo algo diferente a la ausencia absoluta de cualquier determinación o límite. La consciencia humana (configurada por creencias y otros contenidos ficticios de origen ancestral en continua búsqueda de supervivencia y/o lucha por no desaparecer engullidos por la ilusión de su propia naturaleza) es capaz de permanecer impasible ante las atrocidades de una guerra (incluso justificarlas), a la vez que escandalizarse por las relaciones afectivas y/o sexuales entre dos seres humanos del mismo sexo y/o entre más de dos personas. ¿Loco yo? Creerse alguien -creer ser esa identidad- significa vivir conformando la consciencia de la existencia determinada y separada de esa identidad, por tanto, vivir generando apariencia de conflicto allí donde no hay absolutamente nada. El ser humano es virtual, y está siendo permanentemente editado por los contenidos de la consciencia que está manifestándose a través de esa apariencia. Precisamente por tratarse de un ser de NATURALEZA ILUSORIA O CONSCIENCIAL, el ser humano únicamente puede modificar las condiciones de su existencia ficticia actuando sobre los contenidos de la consciencia que está creándolo y manifestándose a través suyo, es decir, que está materializándose en ese ámbito imaginario por medio de sus creencias, de sus certezas, de aquello que esté expresando en cada uno de sus pensamientos, emociones, actos, instintos, deseos. He ahí que gobernar, controlar, y utilizar interesadamente a los seres humanos consiste en estar gobernando, controlando, etc., las creencias que conforman y mantienen activa la consciencia que el ser humano tiene de sí mismo y/o su auto-percepción egoica, carente y victimista. ¡Más que fácil mientras perdure el sueño!  Febrero-16


65-  ESPEJITO, ESPEJITO… -En algunas filosofías y terapias se aplican frases como: “Lo que ves en los demás es un reflejo de tu interior”. “Lo que vemos en los demás habla de nosotros”. “Todo lo que ves en mí, lo eres tú; soy tu espejo y te reflejo”. “Los defectos que vemos en los demás son los que nosotros tenemos”. Expresiones tan extendidas como estas, y otras similares, vienen a demostrar lo ABSOLUTAMENTE IDENTIFICADA que está la consciencia humana con las percepciones que están creando sus contenidos o creencias. La consciencia humana crea y percibe el reflejo de aquello con lo que está identificada, aquello que le proporciona identidad propia, aquello que está conformándola y configurándola. La consciencia humana está continuamente auto-creándose y auto-percibiéndose en el ámbito ilusorio de sus identificaciones particulares. La consciencia humana es el espejo de la consciencia humana. Los espejos no sólo reflejan formas; el espejo de la consciencia identificada también reflejan pensamientos, ideas, sentimientos y todo tipo de percepciones. Sin embargo, nunca debería dejarse de lado que todo algo discurre en la apariencia de que está discurriendo algo, y que, por tanto, todo reflejo y todo algo reflejado estará siendo ficticio. Al margen de la apariencia del discurrir de algo, no hay dos, porque tampoco hay uno. No hay un yo y un tú, porque no hay ni un yo ni un tú. No hay el espejo y lo reflejado en el espejo, porque no hay ni espejo ni lo reflejado por el espejo. Todo haber algo para alguien siempre será un haber mental, un haber imaginario, un haber egoico. En tanto que considerándonos seres humanos, sólo somos creencias de que somos seres humanos, de ahí que todo cuanto podamos percibir de nosotros reflejado en los espejos de los demás, de la vida, del mundo, etc., sólo serán reflejos de las creencias que están conformando esa consciencia de nosotros: aquello que creemos ser, pero sin  estar siéndolo. Todas las referencias a alguien (comenzando por el uno mismo) siempre están refiriéndose a “un alguien” ilusorio, una identidad egoica, interesada, victimista y transitoria. Reflejamos aquello que creemos que somos, por tanto, reflejamos las creencias que están proporcionándonos esa consciencia de identidad. Las consciencias de cada uno somos las creencias de cada uno, de ahí que todo cuando percibamos reflejado (con independencia de la etiqueta que se le ponga) no estará siendo nada más que creencias conformando una realidad de creencias. Todos los espejos, todos reflejos y todas las percepciones pertenecen y constituyen el mundo ilusorio de la identificación de la consciencia con sus creencias. UNA CREENCIA CONSISTE EN LA CONSCIENCIA DE LA EXISTENCIA DE UN ALGO ILUSORIO. Todo algo (todo uno) está siendo imaginario, de ahí que toda creencia es acerca del existir de “un algo” ficticio. Cualquier existir determinado del que se pueda tener consciencia siempre remitirá al mundo de las creencias. ¡Comenzando siempre por el uno mismo, si es algo, es creencia! Una creencia sin la consciencia que está creando su percepción y/o materializando su reflejo, siempre Está Siendo Nada. Estar Siendo Nada trasciende todas las creencias, todas las existencias, todas las consciencias, todas las percepciones… todas las ilusiones. Excepto Estar Siendo Nada, cualquier otra posibilidad siempre será creencia, ilusión, ego.  Febrero-16


66- ¿DROGAS BUENAS? Las consciencias humanas y/o las consciencias identificadas con la forma de existencia humana, vivimos creando la percepción de un mundo en el que EL AMOR se considera “un” algo supremo, sublime, divino: algo absolutamente imprescindible. ¿La contrapartida al miedo a la existencia de otros algos malignos? Sin embargo, curiosamente, en ese mundo acostumbra a dejarse de lado que “todo ser algo” únicamente puede consistir en la percepción ilusoria de la creencia en la existencia de ese algo y de la necesidad imperativa de la existencia de ese algo. Véase que la necesidad de que exista “el ser de cualquier algo” -incluido el amor- sólo es necesaria para mantener VIVA E INALTERABLE LA ORIGINAL Y VIEJA CREENCIA -traspasada generación tras generación- a cerca de la naturaleza de la consciencia creyente de ese algo identitario y/o que forma parte de su identidad. Paradójicamente, más allá del velo de idealismo victimista, que las consciencias humanas depositan sobre la creencia en “ese algo identificado como amor” (que con tanta vehemencia afirmamos sentir y manifestar), el amor queda convertido en una especie de DROGA BUENA Y LEGAL de la que resultaría inimaginable que nadie deseara desengancharse. Para infinidad de consciencias, todavía psicológica y culturalmente la identificación y/o el apego con la creencia en la necesidad de la existencia del amor está actuando como la dependencia con una sustancia dopante, pero positiva; una droga sanadora, terapéutica y paliativa que, por estar considerándonos víctimas del destino, tomándola logra que nos sintamos buenos, útiles, en paz y felices. ¿Cuantas barbaridades y lucros no estarán emergiendo del control interesado de esa creencia tan profundamente egoica, cruel, discriminatoria y victimista como sus opuestas? ¿Acaso, analizando la historia de la humanidad, el amor humano no ha originado tanto sufrimiento como la ignorancia, el miedo y el resto de las percepciones mentales humanas? El amor se percibe (las percepciones siempre son ilusorias) como la solución supremamente sanadora y salvadora -una especie de varita mágica-, pero, ¿de qué otra posibilidad, enfermedad, maldición o condena puede curarnos, liberarnos, protegernos, etc., la sustancia del amor, que eso no estuviéramos originándolo las consciencias identificadas al continuar creyendo en ello? ¡Para el eterno e infinito Estar Siendo Nada, tampoco nada es necesario; el amor sólo es necesario para continuar creyéndose la identidad de algo! A modo de chantaje emocional, en el CUENTO DE LA SUPUESTA EXISTENCIA DE LAS PARTICULARIDADES, al burro cansado se le pone una zanahoria para que no deje de caminar hacia adelante. En nuestro caso (no somos personas, sino consciencias identificadas con creencias humanas o personales), para ese mismo fin de no detenernos ante nada, solemos utilizar conceptos ilusorios como la felicidad, el amor, la paz, la libertad. Sin embargo, cuando se trata de aflojar el paso, entonces las consciencias disponemos de recursos como el miedo, la envidia, la codicia y un largo etcétera.  Marzo-16


67- BREVES 2016 (9). 1- En lugar de temer preguntarnos qué sería de nosotros (somos consciencias identificadas) si nosotros dejáramos de creer en nuestra existencia de la manera que hemos venido haciéndolo hasta ahora, quizás deberíamos reflexionar sobre qué y cómo está siendo nuestra existencia por el hecho de creer en nosotros de esta forma desde hace miles de años. ¿El miedo a dejar de creer en la veracidad de nuestra existencia, se debe a la posibilidad de que entonces pudiéramos dejar de existir, o quizás a darse cuenta de que nunca hemos existido, siendo aquello que creíamos estar siendo, estar percibiendo y estar experimentando desde la identificación con todas las ilusiones o creencias que, incluida la del miedo, están conformándonos? ¡Todo algo sólo existe en la creencia -siendo la creencia- de que existe algo! Los seres humanos no somos las personas de carne y hueso que vemos a través de las gafas de la identificación absoluta con esa creencia; tampoco somos seres necesitados de evolución, ni almas en pena, ni espíritus expulsados del paraíso: siendo algo, somos consciencias efímeras, identificadas y conformadas por creencias y percepciones ilusorias de que somo algo. 2- Las consciencias humanas y/o las consciencias identificadas con las creencias de la existencia humana, esto es, aquello que continuamente está manifestándose a través de los aspectos físico, sensorial, psíquico, emocional y anímico del personaje humano, ¿estamos percibiendo y viviendo la realidad que existió, que existe y que existirá, o quizás estamos percibiendo y viviendo la virtualidad de la realidad que estamos creando en las percepciones y las vivencias de cada instante? Puestos a rizar el rizo, opino que, depende desde qué nivel de consciencia y/o desde qué nivel de ego (creerse alguien) se perciba, podría responderse que lo uno y lo otro y también que ni lo uno ni lo otro. ¡Excepto Nada, nada más Está Siendo!  3- La famosa lucha por la supervivencia nunca está siendo la lucha de la persona, sino la de la consciencia identificada y/o egoica, conformada por creencias y todo tipo de ilusiones mentales, que está dándole vida a ese personaje. A medida que va comprendiéndose y aceptándose que no eres nadie determinado, también va desapareciendo el peso y la ansiedad de las falsas necesidades de demostrar nada, de luchar por nada y de buscar nada. La identificación con la creencia de ser un alguien es el comienzo de todo cuanto sigue, pues luego esa identificación no deja de pedir alimento. Considerándonos individuos, sólo podemos ser consciencias surgidas de esa ilusión; consciencias descendientes de creencias, de percepciones y de experiencias milenarias que nunca fueron aquello que se interpretó. Comprendido que el origen de toda experiencia personal está en las certezas mentales que la crean, poco a poco comienzan a verse las creencias que se esconden tras las apariencias. Los problemas se crean al creer en ellos; sin creencia no hay percepción ni consciencia ni existencia de lo creído. No hay verdades ni mentiras…, todo depende del color del cristal (creencias) con que se mira!   Marzo-16


68- AMOR A LAS COSAS. En la vida y en el mundo, que supuestamente todo esta unido, regido y movido por el AMOR, cualquier mente puede darse cuenta de que, si eso fuera realmente así, entonces no debería ser necesario ni posible que sus pobladores protagonizaran hechos e historias tan incoherentes y contradictorias como las creencias y/o las falsas certezas que están conformándolas y configurándolas. ¡He ahí que, percibido y experimentado por una consciencia, todo el estar siendo de “un algo”, todo existir y todo ocurrir estará siendo ilusorio! ¿Cuánto dolor, sufrimiento, enfermedades y miserias no están siendo creadas por la creencia (ilusión original) en la existencia particular del mundo, de los seres humanos, del amor y de cualquier otra forma de existencia determinada?  Amor es el nombre que la mente o consciencia identificada pone a algo que no tiene nombre, y que tampoco puede nombrarse porque no existe siendo algo ni siendo de ninguna manera. Incluido el amor, fuera de la creencia en ello nada es algo ni por algo ni para algo. ¡Toda consciencia de la existencia de algo y/o de alguien, SIEMPRE estará siendo ilusoria y correspondiéndose con el mundo de la fantasía mental! Escribe Paulo Coello: “Cuántas cosas perdemos por miedo a perder…”. Quizás sí, pero, ¿dónde ocurre eso y a quién puede ocurrirle? Todo algo pertenece al mundo de los algos, es decir, al mundo virtual e imaginario de la creencia en la existencia las cosas y del amor a las cosas. ¿Significará la indicación de “amar a Dios sobre todas las cosas...” que debe evitarse caer en el apego y/o la identificación con la creencia en la existencia de las cosas, esto es, en la existencia convertida en manifestaciones especiales o determinadas? ¿Significará “el amor a Dios sobre todas las cosas”, el AMOR A NADA sobre cualquier posibilidad que pudiera estar siendo considerado y/o percibido como el estar siendo algo determinado para alguien determinado? ¡Si hubiera la existencia de un Dios, entonces Dios consistiría en Estar Siendo NADA!  Marzo-16


69- NECESARIAMENTE IMPRESCINDIBLE. Comenzando por la efímera  particularidad del creyente, sin creencia no hay percepción, no hay consciencia y no hay existencia de lo creído. Todo existir concreto está siendo en forma de creencia, por tanto, SALVO EN FORMA DE CREENCIA tampoco nada puede ser ganado ni perdido, nada puede ser amado ni temido, nada puede ser culpado ni perdonado…, pues, SALVO EN FORMA DE CREENCIA tampoco existe aquel que pudiera protagonizar algo de eso. Salvo ilusoriamente, nada puede ganarse ni perderse, aumentarse ni disminuirse, mejorarse ni empeorarse. Estar Siendo Nada no precisa de la existencia de consciencia ni de ninguna otra condición necesariamente imprescindible para mantener viva la identificación con la creencia de estar siendo alguna particularidad. He ahí que la consciencia de algo certifica la ilusión de ese algo y de su supuesto perceptor. El Estar Siendo Nada trasciende todas las consciencias, trasciende todas las creencias, trasciende todas las necesidades, trasciende todas las aspiraciones y trasciende todas las percepciones ficticias y/o egoicas, creadas por la identificación con la fantasía de estar siendo un algo distinto y separado del Estar Siendo Nada. ¡Consciencia, comprende eso y podrás liberarte de la pesada ficción de todo tu pasado, de todo tu presente y de todo tu futuro; sólo comprendiendo que nada de eso era tuyo ni eras tú, también podrás liberarte de tu propia percepción! ¡Consciencia, suelta la identificación con todo lo que te moleste, te pese, te duela, te asuste…,  y suelta también la identificación con todo lo que te agrade, te satisfaga, te alegre, te motive…, porque siendo considerado el estar siendo de algo todo estará consistiendo en una percepción egoica, ilusoria y transitoria de Estar Siendo Nada! La consciencia del uno mismo particular comienza con el nacimiento de la identificación con el cúmulo de creencias, fantasías, certezas erróneas y/o informaciones ilusorias heredadas de las consciencias progenitoras. Por tanto, he ahí que el curso normal de ese fenómeno también supone la fuente de las experiencias, del envejecimiento, de las enfermedades, etc., que el desarrollo de aquella identificación irá generando hasta que finalmente, como si del caudal de un rio se tratase, la energía de esa ilusión termine por disolverse o extinguirse en el océano de la Nada.   Marzo-16


70- BREVES 2016 (10). 1- Confesar pecados no hace sino reforzar la creencia en la existencia de los pecados, de los pecadores, de la culpa, de los culpables, de la redención y de los redentores. Confesar pecados no hace sino reforzar la creencia en la existencia del bien y del mal, de los buenos y de los malos, de la utilidad de las guerras y de todo cuanto las mentes humanas son capaces de imaginar. ¿Todavía necesitas mas? 2- Si hacerse daño fuese posible más allá de que ello estuviera formando parte el sueño victimista y/o del victimario ficticio de alguien, pienso que entonces la dramatización de la muerte estaría siendo una de las maneras más radicales de causarse perjuicio. La dramatización de la muerte (una ilusión como otra cualquiera) se ha convertido en uno de los principales fundamentos de la misma cultura que, paradójicamente, perdura gracias a la dramatización de la vida. Véase que tras el fenómeno mental de la dramatización de la vida y de la muerte siempre subyace la presencia de la consciencia identificada con el personaje expuesto a dicho fenómeno. ¿Qué vive y qué muere, salvo la identidad que está creyéndose un ser, y, por tanto, en qué consiste esa identidad fuera de la creencia en esa percepción? Toda consciencia de ser “un algo” nacerá de la creencia en la percepción ilusoria de Estar Siendo Nada. Véase que la dramatización de la vida y de la muerte continúa siendo parte del espectáculo de la hipocresía surgida con la creencia en las identidades particulares. 3- El títere no sabe nada (no tiene consciencia) de lo que visto desde fuera se cree que dice el títere, ni de lo que se cree que piensa el títere, ni de lo que se cree que siente el títere, ni de lo que se cree que vive el títere. El títere no sabe nada (no tiene consciencia) de aquello que está expresándose a través del títere. Pero, igual que el títere no tiene consciencia de sí mismo, al estar creyéndose individualidades determinadas con consciencia propia (consciencia identificada), paradójicamente tampoco el artista, que está expresándose a través del títere, ni los observadores de la representación, saben nada de aquello que, SIN NECESIDAD DE ESTAR SIENDO ALGO, está manifestándose a través suyo. 4- Consciencia, inspira profundo…, ¿sientes como se expande el pecho? ¿Sientes la sensación que produce el aire llenando las cavidades de los pulmones? Pues ahora, con la misma convicción de que eso está siendo así, también deberías defender que eso sólo está siéndolo en la percepción de la creencia de que algo está siendo algo distinto a Nada. Todo es Nada; en estar siendo Nada consiste todo.  Marzo-16


71- LA ILUSIÓN DEL YO SOY.  Al identificarse la consciencia con las creencias que la conforman y la sostienen activa, es decir, cuando en la consciencia eclosiona la capacidad de hablar, pensar, sentir, experimentar y manifestar la ilusión del YO SOY UN UNO, no sólo nace y/o es creada, “a partir de aquellas creencias”, la percepción egoica e ilusoria (separada y diferenciada) de un nuevo individuo y/o de una nueva identidad: también se crea la ilusión de la existencia del resto del universo. Al identificarse cada nueva consciencia con la recién creada apariencia de un ser humano, el ser humano queda ilusoriamente convertido, atrapado, limitado, encerrado y circunscrito dentro de las creencias que están creando la fantasía de esa identidad. ¿Consciencia, alguna vez te has sentido como si estuvieras encerrada en una cárcel? ¿Alguna vez te has planteado que los muros de esa prisión en la que te sientes prisionera pudieran consistir en los que permanentemente está construyendo y vigilando la CREENCIA en ti… y que, precisamente por eso, aunque la puerta siempre esté abierta, nunca te atreves a salir de ahí? ¿Alguna vez has pensado que tu existencia discurre y/o está siendo creada -simultánea e instantáneamente- por las creencias que están sosteniéndote en cada aquí y ahora mismo…, las creencias e ilusiones que están creando la ilusión de absolutamente todos los aspectos y circunstancias de tu existencia particular? ¿Consciencia, te has dado cuenta de que las creencias que tienes a cerca de ti y de todo cuanto tú crees vivir, es decir, de la consciencia identificada de tu existencia, están dejándote cada vez menos espacio, libertad y armonía; te has dado cuenta de que son las creencias que están proporcionándote esa sensación de identidad propia las que también están creando todo aquello en lo que te sientes atrapada y limitada? ¡Consciencia, observa moverse a tus semejantes y dime si algo de lo que creen estar siendo y estar viviendo no están creándolo y gobernándolo las creencias que tienen a cerca de sí mimos y de todo cuanto tenga relación con la creencia en su existencia! Suéltate, suéltate, suéltate, suéltate de la creencia de que “SIENDO UN ALGO” no eres un algo distinto a esa creencia! Estar Siendo Nada no cambia, sólo cambian las creencias de estar siendo un algo; sólo cambian las apariencias  de estar siendo. Sólo cambian las ilusiones creadas por las creencias, por tanto, si quieres cambiar alguna ilusión…  Marzo-16


72- CASI SIN LÍMITES. Estar Siendo Nada y/o Estar Siendo Nada-Uno, no evita Estar Siendo; sin embargo, Estar Siendo Nada desenmascara la ilusión surgida de la identificación con la creencia de estar siendo un algo y/o de estar siendo un alguien. Ni el nacimiento de la apariencia de un nuevo ser significa el comienzo del Estar Siendo, ni la muerte de la apariencia de un ser significa el final del Estar Siendo. Todo comienzo y todo final son realidades tan efímeras e ilusorias como aquello que supuestamente estuviera empezando y/o terminando. Estar Siendo Nada y/o Estar Siendo Nada-Uno no imposibilita Estar Siendo al margen de cualquier consciencia identificada con la apariencia de estar siendo algo determinado, y tampoco evita Estar Siendo fuera de todo cuanto la identificación con esa falacia está creando y haciendo creer. Estar Siendo Nada, no sólo “no imposibilita” la creación de cualquier ilusión, sino que, Estar Siendo Nada-Uno, “facilita” que la creación de ilusiones esté produciéndose casi sin límites. ¿En qué, salvo en ese fenómeno ficticio, carente de protagonistas reales, consiste el lucrativo supuesto de la egoica creación divina? Estar Siendo Nada y/o Estar Siendo Nada-Uno no imposibilita nada; pero tampoco obliga a prescindir de la identificación mental con falacias como la creencia en la “necesidad impuesta por parte de un hipotético Creador Supremo” de existir determinada-mente, especial-mente, condicionada-mente, limitada-mente, carente-mente, victimista-mente, imperfecta-mente, transitoria-mente, consciente-mente, egoica-mente, humana-mente, personal-mente…, y/o en la fantasía de estar creyéndose consciencias apegadas con todas las creaciones mentales imaginables. ¿Estará dependiendo la actividad de cada consciencia humana de la reencarnación transgeneracional del cúmulo de creencias, hipótesis, informaciones, recuerdos y conclusiones de las vivencias ilusorias generadas y acumuladas por las consciencias de nuestros ancestros,  esto es, del proceso mental iniciado a partir de la supuesta identificación original, consistente en “el pecado” de percibir el Estar Siendo Nada como el estar siendo un algo concreto y/o una realidad determinada? Visto lo visto…   Marzo-16 


73- ¿EL HUEVO O LA GALLINA? En el mundo creado por la percepción de las creencias (mundo de percepción de paradojas) y del resto de los contenidos de la consciencia identificada, muchas veces la negación también puede consistir en la manera de estar afirmando la percepción opuesta. Un ejemplo: al decir que “no” hay nubes en el cielo también está expresándose que “sí” está despejado. En este mundo de percepción de existencias ilusorias o creencias, no hay dos sin uno; pero, “a menos que ese uno consista en Nada”, tampoco puede haber uno sin dos. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Que fue antes, el hombre o la mujer? ¡Consciencia, date cuenta de que esa pregunta, y todas las demás, sólo puede plantearse dentro del mundo de la percepción de las suposiciones o de las creencias que están conformándote! ¡Nada es un algo fuera de la creencia que está creando la percepción de ese algo; ningún algo fue creado jamás por ninguna divinidad! He ahí que al admitir la percepción de la existencia del uno concreto o determinado, “ILUSORIAMENTE” también está creándose y admitiéndose la percepción de la existencia del dos y de todo un universo infinito de otros unos. Salvo cuanto esté refiriéndose al mundo ficticio de la percepción de existencias individuales (el mundo de las creencias), no puede hablarse de no-dos (no dualidad), sin estar admitiendo también el no-uno (Nada). No puede haber otra verdad que la ausencia de cualquier Verdad, ni haber otra Realidad que la absoluta innecesariedad de cualquier realidad. Paradójicamente, todo estar siendo percibido como el estar siendo de “un algo” por parte de la consciencia de algún alguien, SIEMPRE consistirá en el Estar Siendo de Nada. E igual con todas las demás posibles percepciones de seres, de haberes y de aconteceres. ¡No hay percepción que no esté consistiendo en la percepción de una creencia, por eso mismo: ¡Consciencia, si un día te cruzas con Dios, con Jesús, con Buda, con un ángel, con un demonio y/o contigo en otra vida, deseale a esa percepción buen día y sigue fluyendo sin caer en el abismo de las identificaciones, de las discriminaciones, de la estupidez! Comenzando siempre por la supuesta identidad personal del “uno mismo”, la percepción de cualquier “uno” siempre estará consistiendo en una percepción ilusoria, egoica o distorsionada del Estar Siendo Nada. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? He ahí que fuera de la consciencia identificada con las creencias que están creándola, y dando lugar, en su ámbito ilusorio, a esa famosa y retórica pregunta -pues parte dando por incuestionable la realidad de la existencia esas particularidades-, nunca hubo ningún huevo, ninguna gallina, ninguna pregunta, ningún preguntador y tampoco nadie que pueda responder. He ahí que no es tan cierto que el ser humano tenga creencias como que las creencias estén conformando la naturaleza esencial de la existencia humana y de todo cuanto parece configurarla. Todo estar siendo un algo será siempre tan ilusorio como el alguien para el que esté siéndolo. El ser humano no tiene creencias; el ser humano es la creencia de la existencia del ser humano. El ser humano sólo existe en la ilusión de su propia creencia.  Marzo-16


74- CULPA E INOCENCIA. Las creencias (una creencia consiste en la percepción de la certidumbre de la existencia de un algo ilusorio) forman la consciencia; pero carecen de consciencia. Las creencias en la existencia del bien y del mal no son conscientes de lo que significa el bien ni el mal. La percepción de “algos” diferentes y/o de separación entre algos procede de la diversidad de creencias que conforman cada consciencia identificada. La creencia que origina la percepción del juicio del bien, necesita de la creación y de la comparación con la creencia que origina la percepción del juicio opuesto y de muchas creencias más. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora por qué lo que está bien para ti puede no estarlo para tus semejantes (conformadas con otras creencias), y que, por tanto, salvo en forma de creencia y en el mundo de las creencias, no existe ni el bien ni el mal, no existe ni la culpa ni el perdón, no existe ni el premio ni el castigo, no existe algo distinto a Estar Siendo Nada? La creencia en la existencia ilusoria de “un uno primero y/o creador”, origina la creencia en la existencia de un universo infinito de otras posibilidades y/o de otros unos ilusorios. ¡He ahí la gran paradoja de que mientras las creencias consisten en certidumbres mentales (ilusiones), el Estar Siendo Nada siempre está manifestándose en forma de la más absoluta incertidumbre para la consciencia identificada! Fuera del mundo ilusorio, creado por la percepción de creencias y/o de certidumbres ilusorias, la INOCENCIA está siendo absoluta. Compréndase que no hay otra culpa que la culpa ilusoria generada por la identificación con la creencia de estar siendo un algo. Compréndase que el sentimiento de culpabilidad no surge de aquello concreto que supuestamente esté siendo hecho por un alguien, sino de la identificación de la consciencia con la creencia de que existe un alguien independiente que además está haciendo un algo que está mal, por tanto, he ahí que la creencia y el sentimiento de culpabilidad consisten en la identificación con la negación del Estar Siendo Nada y/o del Estar Siendo Nada-Uno.  Marzo-16


75- DOLOR Y DUELO. Nada hay ni acontece, que consista en algo distinto a la materialización de las creencias de que hay y/o de que acontece algo. Toda apariencia de haber y/o de acontecer consiste en el estar siendo del Estar Siendo de Nada. Por ese motivo, salvo en el mundo aparente, ilusorio y transitorio, que está siendo permanentemente creado, percibido y destruido por las consciencias identificadas con las creencias, nada es bueno ni malo, nada es mejor ni peor, nada es verdad ni mentira, nada es acertado ni erróneo…, nada es algo ni por algo ni para algo. Salvo ilusoriamente, nadie está siendo alguien. Por tanto, salvo ilusoriamente nadie puede hacer feliz a otro, pero tampoco infeliz; nadie puede amar a otro, pero tampoco odiarle; nadie puede ayudar a otro, pero tampoco perjudicarle; nadie puede darle la vida a otro, pero tampoco quitársela. Salvo ilusoriamente, nadie es culpable ni inocente, nadie puede perdonar ni ser perdonado, nadie es superior ni inferior, nadie es capacitado ni incapacitado. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora que todo cuanto has estado considerado verdadero y/o falso…, todo aquello en lo que has estado basando hasta ahora la razón de tu existencia, de tus juicios y de tus actitudes, sólo son creencias e informaciones absoluta-mente especulativas? Consciencia, date cuenta de que el DOLOR Y EL DUELO que experimentas (porque así lo crees) sólo puedes estar originándolo tú misma. Consciencia, date cuenta de que el dolor y el duelo que te aflige (porque así lo interpretas) no puede deberse a una situación complicada ni a la desaparición de “otro alguien”, sino a la identificación con las creencias que ESTÁN CREANDO la ilusión de esas percepciones e interpretaciones determinadas. Consciencia, he ahí que el duelo que atribuyes a las frustraciones, los GRANDES DESENGAÑOS y/o la desaparición de otros seres, quizás se deba al golpe que, ante la inevitabilidad de esas circunstancias, experimentas con respecto a las creencias que estaban creando y sustentando la fantasía del mundo y/o de la realidad con la que permanecías absolutamente identificada. ¡Consciencia reconoce el dolor que produce darse cuenta del auto-engaño y el tremendo esfuerzo que conlleva volver a engañarse y/o regresar a la identificación con las creencias! Duele reconocer que, comenzando por el uno mismo personal, todo SER ALGO siempre estuvo siendo ilusorio. He ahí que la ficticia y efímera vida de los personajes identificados (individuos) discurre en un DUELO CONTINUO, porque la fantasía de su existencia particular está siendo continua-mente creada y destruida por el necesario e incesante vaivén de las creencias y/o de las certezas que simultáneamente están originando esa consciencia. Y, por mucho que duela reconocerlo, exactamente igual ocurre con la felicidad y con el resto de las columnas que sustentan el templo de la fantasía de la existencia determinada, egoica y/o particularizada.  Marzo-16


76- BREVES 2016 (11). 1- Para Estar Siendo Nada y/o Nada-uno, no es necesario vestirse con el disfraz ilusorio de creerse la existencia de un supuesto algo ni de un supuesto alguien. No muere ni desaparece el Estar Siendo; únicamente se desvanece la apariencia surgida de la identificación con la creencia de que se estaba siendo algo distinto a Nada; sólo muere la consciencia identificada con la creencia de estar siendo “un uno mismo” relacionándose transitoriamente con una infinidad de otros unos. Nacen y mueren las apariencias creadas por las consciencias identificadas con las creencias que estarán manifestándose a través suyo. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora que el miedo y el dolor que le atribuyes a la vida y a la muerte está generándolo el apego a las convicciones, certezas, apegos e identificaciones que están constituyéndote, y precisamente debido a lo egoico e ilusorio de su naturaleza? 2- Distanciate el equivalente a un milímetro en el mapa del universo, y no habrá en este mundo un telescopio tan potente como para encontrar el menor rastro de la particularidad de tu existencia. Consciencia, en lugar de vivir muriendo y/o lamentándote por cualquier aparente adversidad, date cuenta y comprende cuan absurdo está resultando siempre el resultado de que sigas “creyéndote y/o considerándote” el personaje rey de una creación que jamás se produjo. ¿Consistirá el ego en los efectos de vivir conformando la creencia de estar siendo un algo distinto a Nada? 3- Los seres humanos no sentimos miedo por otra razón que por la de estar identificados con la creencia y/o con la ilusión de que somos seres humanos. Mientras permanezcamos encerrados en esa creencia e identificación, el apego a la ilusión del miedo y del resto de las emociones también está asegurada. Paradójicamente -porque significa exactamente lo mismo-, el ser humano identificado consigo mismo únicamente estará consistiendo en la creencia de que es “un algo”. He ahí que considerarse No-Nada equivale a vivir en la defensa de las condiciones que impone el apego a estar creyéndose un algo.  4- Estar Siendo Nada está manifestándose a través de la “absoluta incertidumbre” de la existencia. ¿Será esa la razón fundamental (la incertidumbre total que impera en el Estar Siendo) de la apremiante necesidad de alcanzar metas y conocimientos, que caracteriza a la consciencia identificada con las creencias que conforman el aparente e ilusorio existir de su particularidad? ¿Será el miedo a la incertidumbre (expresión del Estar Siendo Nada determinado) aquello que activa en la consciencia identificada o mente la creencia en la necesidad de tener algún tipo de control sobre su existencia? La certidumbre pertenece al mundo de las creencias; todo algo pertenece al mundo de la percepción egoica, victimista, ilusoria, dualista y determinista del Estar Siendo Nada. Estar Siendo Nada y/o Estar Siendo Nada-Uno no necesita de consciencia. La identificación de la consciencia con la creencia de ser algo (yo y todo cuanto yo creo vivir), ESTÁ CREANDO la percepción del mundo que, aunque Jesús dijo que no era el suyo, todavía muchas consciencias o mentes siguen defendiendo en su nombre.  Marzo-16


77- ¿SOLTARSE DE DIOS? Nada hay ni acontece, que consistiendo en el estar siendo de algo determinado, no esté consistiendo en el estar manifestándose de una creencia, por tanto, ¿qué puede soltarse que ello no consista en creencias y/o en la creencia de que alguien está soltando algo? ¿Puede soltarse algo a parte de la creencia en la existencia del soltador de algo? Todo haber y/o acontecer de “un algo” concreto, ¿existe al margen de la mente y/o de la consciencia identificada con la creencia (creadora de la percepción) de la existencia del perceptor de ello? Consciencia, si tú no existieras, ¿existiría entonces algo de lo que ahora está existiendo para ti…, quizás precisamente porque está formando parte de la creencia en tu existencia? Estar Siendo Nada y/o Estar Siendo Nada-Uno, libera de cualquier posibilidad -no-ilusoria-, de forma de existencia y de suceder. Nada hay qué soltar, porque tampoco hay nadie que pueda ni que necesite soltar algo. Paradójicamente, el intento de soltar y/o de soltarse de aquello que ni tan siquiera está siendo y/o que consiste en el Estar Siendo Nada, lo que supone es reforzar la ilusión de la existencia de la consciencia identificada con la creencia de todo lo contrario. He ahí que la manera de soltar y/o de soltarse de las creencias en la existencia de la culpabilidad, del miedo, del deseo, del sufrimiento, de la muerte y de los opuestos de cualquier “algo imaginable”, comienza precisamente por la no-creencia en la existencia de eso, y, antes que nada, en la no-creencia en el creyente de eso. Dios Esta Siendo Nada, Nada Está siendo Dios. “Amar a Dios sobre todas las COSAS y al prójimo como a ti mismo…” sólo es posible dejando de lado el apego a la consciencia identificada con la creencia en la existencia -no-ilusoria- de la individualidad, del yo, de algo, de alguna COSA; Amar a Dios sobre todas las “cosas” sólo es posible dejando de convertir la Divinidad en la percepción de creaciones mentales existiendo en forma de COSAS, de algos, de cualquier apariencia de particularidad, de ego, de ilusión. Comenzando por el sí mismo creyente y perceptor, cosas son todos los “algos” percibidos por alguien y/o por alguna consciencia. Creer en Dios (Nada-Uno) consiste en convertir a Dios en una cosa, por tanto, en COLOCAR A DIOS BAJO LA CREENCIA en la existencia de las cosas y de los prójimos. Dios consiste en el Estar Siendo de Nada (no hay algo que sea Dios), de ahí que el amor a Dios no se refiere al amor hacia algo ni hacia alguien determinado (cosas). Salvo en forma de creencia, no hay cosas, no hay prójimos, no hay uno mismo, no hay Dios, no hay realidad. ¡Nada está siendo todo; todo está siendo Nada! Consciencia, deja ir (suelta) aquello que, por creer que eres, también crees que tienes, que necesitas, que mereces, que haces y que vives: deja ir la creencia en ti siendo algo distinto a Nada.  Marzo-16


78- LA COSA DE SER. Ser “cosa” significa ser algo y/o ser la creencia de estar siendo un algo; por tanto, ser COSA consiste en la creencia de No Estar Siendo Nada y/o de estar siendo “UNA COSA” distinta a Estar Siendo Nada. ¡Amar a Dios sobre todas las cosas significa estar siendo Nada por encima de la identificación con las creencias de ser algo! Amar es un sueño imposible y/o un engaño, cuando ello consiste en ser "un algo" distinto a estar siendo la misma NADA que lo supuestamente amado por la cosa de un alguien. ¿Qué puede significar la expresión “… que cada uno cargue con el peso de su cruz…” a parte de que cada consciencia identificada con LA COSA DE SER UN INDIVIDUO, cargue con las consecuencias originadas por la identificación con la ilusión de las creencias que están creando cada una de esas percepciones y experiencias…, cada una de esas COSAS? He ahí que el ilusorio peso de la cruz de cada uno quizás consista en el ilusorio efecto de estar poniendo la creencia de estar siendo UNA COSA (un algo, un yo…) por encima del divino Estar Siendo Nada. Todo concepto tiene dos caras igual de ilusorias; todo “uno” está siendo dual e ilusorio. Nada, que esté siendo percibido como un algo y/o percibido como una cosa, estará siendo del todo positivo ni del todo negativo. Únicamente el Estar Siendo Nada carece de opuestos, carece de ego, carece de necesidad de consciencia de estar siendo un algo, ni de estar siendo por un algo, ni de estar siendo para un algo. Salvo en el mundo creado con las percepciones egoicas, victimistas y/o determinadas del Estar Siendo Nada-Uno, el bien no es el opuesto del mal ni la vida es lo opuesto de la muerte, pues excepto en forma de creencia, no existe ni una COSA ni la otra. Las creencias de que si no eres bueno eres malo, de que si no eres inocente eres culpable, de que si no eres amoroso eres odioso, etc., denotan un grado de percepción egocéntrica enfermizo. ¿Puede haber una causa generadora de enfermedades más evidente y extendida que la originada por la identificación de la consciencia con las creencias o certezas ilusorias que estén conformándola? ¿Acaso para nacer, vivir, enfermar y morir, primero no es absolutamente necesaria la consciencia de ESTAR SIENDO ESA COSA Y/O ESE ALGO particular que estuviera identificada con la creencias en esas experiencias?  Consciencia, ¿te has dado cuenta de que el viejo "ser todo uno" estaba consistiendo en el paso previo a la comprensión de estar siento todo nada-uno?  Marzo-16


79-  BREVES 2016 (12). 1- Desde la identificación con la fantasía que supone creerse un ser particular, resulta fácil interpretar que la expresión “Hágase tu voluntad….” esté manifestando el deseo de un pobre e indefenso alguien (victimismo) de que se cumpla la voluntad de otro alguien supremo y todopoderoso. Sin embargo, conforme las creencias, que llevan a esa conclusión, van soltándose, en esa misma consciencia puede comprenderse que “Hágase tú voluntad…” no se refiere al deseo ni a la rendición de alguien arrepentido de algo, sino a la ACTITUD de la consciencia que está comprendiendo y aceptando la ilusión de su propia existencia. 2- Las consciencias de hoy somos el fruto actualizado de las consciencias de nuestros antepasados. Cada consciencia es la reencarnación del cúmulo de viejas creencias pendientes de ser trascendidas y/o de sanadas. Teniendo en cuenta el conocimiento de la historia de la humanidad, es decir, de qué creencias y de qué experiencias proceden las actuales consciencias humanas, ¿cómo puede extrañarnos todavía la extravagancia de nuestras creaciones, percepciones, tendencias y actos? No se trata de quejarse, victimista y lastimosamente, de aquellas percepciones que nosotros mismos (consciencias identificadas) estamos creando, sino de darse cuenta de la ilusión y la falacia que constituye todo ese universo de apariencias: Sólo así podrá trascenderse y evitar que otras generaciones NECESITEN HEREDARNOS. 3- Una amistad me dice: “…estoy atrapada en un pensamiento, en una ilusión de la cual no me puedo escapar…” -Le respondo: No puedes escaparte porque, por mucho que creas sentir y/o experimentar otra cosa, no estás atrapada por nada excepto por la creencia en ti. Sencillamente, la consciencia que está creándote, la consciencia que tienes de ti, está identificada con la creencia de que estás atrapada. He ahí el motivo porque el que cualquier intento de escapar de algo -todo algo es ilusorio- lo que hace es aumentar todavía más la fuerza de la creencia de que hay alguien atrapado en algo distinto a su propia ilusión. 4- El victimismo consiste en vivir quejándose y/o alegrándose de las percepciones que uno mismo está creando a partir de la identificación con la creencia en sí mismo. Sin excepción, tan egoica y victimista estará siendo una respuesta como su opuesta. ¿Quién, que viva en el mundo formado por la creencia de estar siendo un sí mismo particular, no está viviendo victimistamente, egoicamente, efímeramente? 5- Mientras esté creyéndose en la existencia de Dios, del prójimo, de sí mismo y del amor…, amar a Dios, amar al prójimo y amarse a sí mismo continuará consistiendo en un eslogan (una cosa) igual de comercial, egoico y lucrativo que cualquier otro. Paradójicamente,  si algo pudiera dificultar el amor a algo y/o a alguien, ello consistiría en la identificación con la creencia en la existencia determinada de  cualquiera de esas posibilidades.  Marzo-16 


80- EJERCICIO DE CREER. No hay un qué, ni hay un quién. No hay un por qué, ni hay un para qué. No hay un cómo, un cuándo, un cuánto, un dónde. No hay haber ni suceder. No hay comienzo ni final. No hay de dónde venimos ni a dónde vamos. No hay nada que preguntar ni algo que responder. ¿Entonces...? Sólo siendo nada nunca, está siéndose todo siempre. Sólo siendo nadie, estará siéndose sin necesidad de ser de ninguna manera. Sólo siendo nadie, estará siéndose libre de juicios y de prejuicios. Sólo siendo, sin creerse un ser, estará siéndose sin miedos ni condiciones. Sólo siendo, sin creerse alguien, estará siéndose sin los límites de las creencias. ¿Entonces…? Entonces ya está todo. Las consciencias, al referirnos a la existencia de Dios, sólo podemos hacerlo en los términos de creer o de no creer, porque la base de las consciencias sólo está formada por creencias. “Yo sí CREO en Dios. Yo no CREO en Dios. Yo CREO que tiene que haber algo”. -Suelen ser las respuestas mas habituales. Hablar respecto a Dios es un acto de fe religiosa, pues requiere hacerlo en el ámbito de las creencias y de los dogmas. Todo aquello, que las consciencias identificadas con la existencia humana expresen respecto a la existencia de “Una Divinidad”, estará consistiendo en el EJERCICIO DE CREER. Pero, del mismo modo y por las mismas razones, igual que la relación entre Dios y la consciencia humana únicamente puede establecerse a través del vínculo de las creencias, así tampoco la consciencia humana puede hablar de sí misma y/o de su existencia sin estar manifestándose desde la dimensión de las creencias. ¡La existencia del ser humano, igual que la existencia de Dios y/o de cualquier otra posibilidad de existencia concreta, sólo está consistiendo en una creencia de la consciencia humana; el único conocimiento que el ser humano tiene respecto a la existencia de sí mismo siempre está siendo en forma de creencia! La consciencia humana existe para la consciencia humana a modo de reflejo de la creencia de que eso pueda estar siendo así. Del mismo modo que Dios sólo existe para las consciencias que tienen asumida la creencia en la existencia de Dios, también el ser humano sólo existe para las consciencias que tienen asimilada esa creencia, esa ilusión, esa manera de crear, de percibir y de comprender. ¿Cambiaría algo el hecho de que ello estuviera siendo así prácticamente en todas las consciencias humanas del mundo con independencia de factores geográficos, religiosos, culturales, etc,? Evidentemente no. ¿Percibiremos prácticamente igual todas las consciencias, porque básicamente estamos compartiendo prácticamente las mismas creencias? Evidentemente sí. He ahí que los fundamentos de la condición humana y/o de la naturaleza humana proceden de la identificación con las creencias y/o con las ilusiones de naturaleza humana.  Marzo-16


81- ELEMENTOS IDENTITARIOS. La consciencia identificada o mente está siendo permanentemente conformada y configurada por los contenidos que, simultáneamente, también están “creando” la falsa percepción de una identidad particular y separada (un yo). Las creencias son elementos identitarios, pero no sólo de la apariencia humana; también de la consciencia que está manifestándose a través de ese instrumento de expresión física, psíquica, emocional, anímica, etc. Las creencias e ilusiones otorgan identidad a la consciencia que, identificada con tales contenidos o programas virtuales, está manifestándolas. ¡Las creencias humanas son las semillas que, de generación en generación, van perpetuando la supervivencia de la especie humana, de ahí que, puesto que las creencias son elementos identitarios de naturaleza ilusoria, también todo cuanto tenga relación con la consciencia de la existencia humana estará siendo igualmente ilusorio! He ahí que, paradójicamente, a partir del hecho u objeto de la identificación consciencial, el sujeto resultante experimentará el deseo irrefrenable de saber y de experimentar, pero, a la vez, he ahí también que cualquier intento de saber algo por parte de esa nueva identidad se convertirá en el elemento que no dejará ver que no hay nada que saber ni nadie que necesite saber nada.  Después de la siembra llega la germinación, el crecimiento, la formación de nuevos frutos y nuevas semillas, etc. Trasladado al símil humano, tras “la siembra” se produce la identificación de las creencias y/o la conversión de las creencias en la consciencia de otra identidad determinada (germinación de un nuevo yo), por tanto, la puesta en marcha por parte de esa “MENTALIDAD” de la creación ilusoria de las cualidades y de las manifestaciones propias de la condición humana. Sin embargo, fuera de todo ese torbellino de ficciones, ¿qué podría amenazar el Estar Siendo Nada, es decir, el Estar Siendo carente de identificación con la hipótesis de estar siendo un algo, un alguien, una cosa limitada?  Consciencia, date cuenta de que si percibes algo, que para ti consista en estar siendo “un algo”, entonces es ego, es ilusión, es mentira, es creencia, es semilla surgida de otra semilla igual: Estar Siendo Nada, pero creado, percibido e interpretado como estar siendo una cosa concreta. Amar a Dios sobre las cosas significa amar el Estar Siendo Nada...sobre las creencias del estar siendo algo (cosas). Véase de qué manera las consciencias progenitoras (padres y resto de la sociedad y/o de las consciencias identificadas) mediante todos sus actos y actitudes están permanentemente recordándole y potenciándole a las consciencias descendientes (hijos y niños en general) las creencias y/o la manera de percepción que, genéticamente, están compartiendo. Más, por duro que parezca, véase también que muchas veces a eso se le llama humanidad y amor fraternal.  Marzo-16

82- NECESIDAD DE CREER. Consciencia, deja ir aquello que, por creer que eres algo determinado, también necesitas creer que tienes algo determinado, también necesitas creer que puedes perder algo determinado, también necesitas creer que careces de algo determinado, también necesitas creer que mereces algo determinado, también necesitas creer que vives algo determinado. ¡He ahí que creerse alguien determinado se convierte en la fuente de la que brotan el resto de las ilusiones! Deja ir la creencia en ti; deja ir la creencia de que eres alguien que, precisamente para poder continuar creyéndose alguien determinado, también necesita estar creando siempre la percepción de la creencia en la existencia  dividida en infinitos algos determinados. ¿Comprendes mejor ahora que todas tus creencias nacen de la creencia en ti, porque en el fondo tú no eres nada más que las creencias a cerca de ti? Consciencia, date cuenta de que la percepción que tienes de tu vida estás creándola tú a partir de la identificación con las creencias que están conformándote, por tanto, date cuenta de que todo cuanto percibas será relativo e ilusorio, porque todo estará emergiendo de la creencia en tu particularidad. No hay causas externas, no hay causas ajenas, no hay causas supremas; todas tus experiencias surgen de la ilusión de tu propia consideración y para, -a modo de victimario-  satisfacer la fantasía de esa consideración tuya. Justo dos años atrás, una amistad publicó la siguiente frase: “La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo”. ¡Siendo todo uno -respondí-, conocerse a uno mismo significa conocer la esencia de todo! Hoy matizo aquella respuesta expresando que “conocerse a sí mismo comienza dándose cuenta de que NO HAY NINGÚN SÍ MISMO personal ni transpersonal que conocer, y que tampoco hay nadie que pueda conocer aquello que no hay siendo algo determinado.” ¡Ya esta todo; todo está siendo sin necesidad de ser algo determinado y/o distinto a Nada!  Hace dos años solía escribir que “todo es Uno”, ahora puntualizo que ese Uno y/o UNICIDAD consiste en el Estar Siendo absolutamente instantáneo, simultáneo e indeterminado de Nada. ¡Ya esta todo; todo está siendo sin necesidad de estar siendo alguna cosa para alguien ni la percepción de algo! Por mucho que desde la percepción egoica de la consciencia identificada o mente, la consciencia pueda crear la percepción de infinitas ilusiones, incluida la fantasía de ésta percepción nada estará siendo algo (una cosa) distinto al Estar Siendo Nada. Toda percepción de algo determinado Está Siendo Nada, por tanto, algo cuya existencia está siendo ilusoriamente creada por la identificación de la consciencia con la creencia en la posibilidad de existencia de ese algo. Todo algo siempre será de la misma naturaleza ilusoria que su perceptor. Nada, es lo único que está siendo siempre; Nada, equivale a la trascendencia absoluta de la existencia de cualquier otra posibilidad. ¡Solo la consciencia identificada con la creencia de estar siendo un algo distinto a Nada, necesita seguir creyendo en otras posibilidades de existencia consistentes en estar siendo un algo dentro de otro algo más elevado. Si eres algo, entonces eres la creencia de que eres algo. Sólo Estando Siendo Nada, tampoco nada faltará por estar siendo ya.  Marzo-16

83- EXPERIMENTAR CONFLICTO. ¿Cómo sería posible tener el recuerdo de otra realidad, cuando no existiera ninguna realidad? ¿Será porque no existe ninguna realidad, por lo que no se tiene el recuerdo de otra realidad? ¿Consciencia, estarás percibiendo sentimientos de paz y de plenitud debido a que en ese instante estarás trascendiendo las creencias que estaban creando una percepción identificada, egoica, victimista y limitada del Estar Siendo Nada-Uno? Desde el momento que se acepta la identificación de la consciencia con alguna diferenciación, alguna dualidad, algún determinismo, alguna COSA y/o alguna REALIDAD, también está creándose y aceptándose la necesidad de experimentar conflicto. Todo ser, todo acontecer, todo experimentar, todo hacer, todo tener, todo pensar, todo sentir, todo desear, todo temer…, todo ser determinado estará siendo ilusorio y discurriendo en la ilusión de estar creyéndose “un algo y/o una cosa” distinto a Estar Siendo Nada. ¿Dónde está el problema en reconocerlo, si con ello no cambiará nada… porque tampoco hay nada no-ficticio que pueda ni que necesite cambiarse? Asumiendo conscientemente mi no-naturaleza determinada, mi no-ser un algo ni un alguien, mi no-existencia identificada; mi estar siendo sin necesidad de forma, de causa ni de objetivo, he ahí que entonces tampoco nadie existe necesitando la existencia de OTRO ALGO que le haga sentirse feliz ni sentirse de ninguna otra manera. ¡Sentirse alguien y de alguna manera pertenece al mundo de la identificación con las creencias; pero no al reino del Estar Siendo Nada-Uno! No creerse algo, libera de la ilusión de las necesidades, de las dudas, del miedo egoico a la incertidumbre, de los conflictos y de las paradojas propias del mundo de las creencias. Estar Siendo sin más, no exige la consciencia de ser algo ni de ser por algo ni de ser para algo; la consciencia de ser ALGO DISTINTO A NADA sólo es necesaria en el mundo de las creencias que conforman y configuran las consciencias. ¡Estar siendo libre de la creencia en la existencia de un uno mismo: no hay otra libertad posible! Paradójicamente, sólo estando siendo NADA DETERMINADO, podrá estar creyéndose ser todo cuanto la consciencia de ser quiera creer que se está siendo. Estar Siendo algo y/o de alguna manera, sólo puede tratarse de una creencia. Véase que la existencia humana sólo consiste y discurre en el ámbito creado a partir de aquella ilusión. Ser algo consiste en estar creyéndose algo distinto a Estar Siendo Nada, esto es, Estar Siendo Nada percibido por la consciencia identificada como estar siendo alguna cosa y/o alguna realidad. Todo ser algo para alguien sólo lo estará siendo dentro de la consciencia identificada con la creencia de que eso tiene que estar siendo así, porque está siendo percibido así. ¿Ver para creer y/o creer para ver? Por mucho que parezca ser aquello que parezca que está percibiéndose e interpretándose desde la consciencia identificada que cree estar percibiéndolo, todo estar siendo algo será ficticio y estará creándolo la misma consciencia identificada o mente que está percibiéndolo.  Marzo-16

84- NOTAS DE VIAJE (1). 1- ¿Qué diferencia hay entre decir, "yo sé..." y/o decir, "yo no sé...", cuando en ambos casos persiste la presencia de una consciencia identificada (un yo, un ego) creyendo en su existencia particular y en todo cuanto, por creerse una identidad real, también cree que está siendo no-ilusorio? Pues eso...  2- Pedir ayuda a algún poder supremo para perdonar algo y/o para perdonar a alguien, ¿acaso no supone una declaración en toda regla de creencia en la "culpabilidad de alguien por algo", es decir, no está dejando demostrada la identificación de la consciencia con esas creencias absolutamente egoicas y victimistas? 3- El miedo, de quién no existe, tampoco puede deberse al desconocimiento de qué somos, sino a la identificación de la consciencia con la creencia de que somos alguna cosa determinada y/o algo distinto a Estar Siendo Nada. ¡No es por desconocer quién somos, tanto como por creer que somos un algo! Ni el miedo, ni la culpa, ni la felicidad, ni cualquier otro sentimiento, existen como tales posibilidades fuera de las creencias que crean esas percepciones ilusorias.  4- Se percibe aquello que se cree, precisamente porque las creencias están conformando la consciencia perceptora. Dime en qué crees y te diré cómo vives; dime cómo vives y te diré en qué crees y/o qué creencias están creando la ilusión de tu existencia en cada aparente instante y experiencia. 5- Soltar las creencias -que están conformando los pensamientos, los sentimientos y el color de cada una de las vivencias del personaje con el que cada consciencia está identificada-, acostumbra a generar miedo, ganas de huir e incluso violencia. ¿Siempre he podido vivir de otra manera? ¡No puede ser! ¡Prefiero no creerlo! Efectivamente, todo ha estado siendo creado según ha estado siendo creído y viceversa, porque entre ilusiones no hay diferencias.  6- He ahí que el sentimiento de miedo y/o la negativa a soltar las creencias (certezas erróneas e ilusorias) que están proporcionándonos a las consciencias la apariencia de una identidad particular, en realidad es temor a soltarse del apego a la manera de pensar, de sentir, de vivir, de ser, etc, con la que cada consciencia esta identificada; miedo a que, para Estar Siendo Existencia, no exista la necesidad de creer en la existencia tal y como hemos estado haciendo siempre. Fuera de la identificación con los contenidos ilusorios, tampoco existen los opuestos, de ahí que a la consciencia identificada o mente particular le resulte casi imposible comprender que Estar Siendo Nada-Uno no requiere de ninguna condición. Debería comprenderse que Estar Siendo Nada no es lo contrario a estar siendo la identificación con la creencia de ser alguien. 7- Todo algo es ego, es decir, Estar Siendo Nada, pero percibido como el estar siendo ilusorio de alguna cosa determinada. Todo está siendo Nada, pero ilusoriamente convertido en ego al ser percibido como un algo; al ser nombrado, al ser juzgado e interpretado desde una consciencia identificada y/o que se cree especial y separada. He ahí que, aunque ilusoriamente, Estar Siendo Nada-Uno pueda percibirse como el ser y/o como el estar existiendo de infinitas formas y/o cosas diferentes, siempre -al margen de la percepción egoica, particular y/o identificada con la causa de esas creaciones mentales-, lo único que Está Siendo y/o aconteciendo será Nada. ¿Querías libertad?  Marzo-16

85- NOTAS DE VIAJE (2) 1- Consciencia, date cuenta de que “TÚ NO ERES UN SER” creado por ninguna divinidad, ni sujeto a los mandatos de algo ajeno a aquello que está conformándote; date cuenta de que tú sólo eres el resultado de las creencias y del resto de las energías mentales que están creando la ficción de tu existencia particular, y originando también absolutamente todo cuanto tú puedas creer que estas percibiendo, experimentando y/o protagonizando. Tú no eres la causa de algo que no esté siendo ilusorio, sino el efecto y/o la manifestación de aquellas ilusiones que están creándote, a la vez que expresándose a través de tu identificación con ello. 2- Consciencia, tú vives creyendo que eres la causa de lo que también vives considerando que son tus pensamientos, tus sentimientos, tus actos, tus experiencias y tus aspiraciones, porque también crees que tú eres tu identidad y/o tus identificaciones. Sin embargo, más allá del universo de creencias (ilusorias verdades) que están constituyéndote: ¡Tú eres Nada, tú no eres, no existe ningún tú! Consciencia, he ahí que “TU ACLAMADO RACIOCINIO” es tan aparente y efímero como tu existencia; he ahí que, salvo en la fábula de la identificación con las fantasías que están conformándote y/o creando la apariencia de tu identidad, tú no haces ni decides nada. 3- Consciencia, date cuenta de que ningún poder superior o divino te ha creado, ni te guía, ni te protege, ni te culpa, ni te castigará nunca, pues todo existir determinado estará siendo siempre una  manifestación tan aparente e ilusoria como la tuya misma; únicamente las creencias y/o las “certezas ilusorias” que están conformándote y configurándote, simultáneamente están creando la percepción de las fantasías que, al identificarte e identificarlas, también consideras tu realidad. ¡No eres un ser racional, y tampoco eres un ser espiritual, porque ni tan siquiera eres un ser no-ilusorio! 4- Por efecto de la identificación de la consciencia con las creencias (falacias tomadas por supuestas verdades) que están creando la apariencia de la particularidad personal, a través de la cual están manifestándose aquellos contenidos…, actúa el inteligente y el torpe, actúa el rico y el pobre, actúa el benévolo y el malvado, actúa el héroe y el cobarde. Por efecto de la identificación de la consciencia con las creencias (verdades falaces) que están creando al personaje actor…, actúa el gobernante y el gobernado, el mísero y el avaro, el pacífico y el violento, el loco y el cuerdo. Por efecto de la identificación de la consciencia con las creencias (certezas imaginarias) que están expresándose a través del instrumento manifestante surgido de dicha identificación (ser humano), actúa el religioso y el ateo, el místico y el libertino, el sano y el enfermo, el emprendedor y el resignado. Por efecto de la identificación de la consciencia con las creencias (verdades que nunca podrán serlo) que están creando la percepción de todo un universo de apariencias, actúa el hombre y la mujer, el niño y el anciano, el padre y el hijo, los individuos y la sociedad. Por efecto de la identificación de la consciencia con las creencias (certezas dogmáticas) que están creando la apariencia de la particularidad egoica, a través de la cual están manifestándose…, actúan siempre todas las consciencias identificadas (mentes) sin que, por tanto, fuera de ese ámbito absolutamente efímero, relativo, victimista e ilusorio de las mentalidades, ninguna sea mejor ni peor, culpable ni inocente, acertada ni errónea, apreciable ni despreciable; fuera de ahí no hay algo distinto a NADA DETERMINADO, por tanto, tampoco NADA ESTARÁ SIENDO NUNCA como supuestamente esté siendo creado, percibido e interpretado. ¿Querías saber de qué podías soltarte?   Marzo-16


86- NOTAS DE VIAJE (3) 1- Creerse no significa estar siendo lo creído, sino estar manifestando la identificación ilusoria con esa creencia y/o conformando la ilusión de esa creencia; creerse algo y/o creerse de alguna manera significa estar siendo y estar alimentando la creencia misma. Te crees superior y/o inferior debido a que te crees, sólo porque que te crees, y para poder seguir creyéndote. Te crees especial y/o vulgar debido a que te crees, sólo porque te crees, y para poder seguir creyéndote. Te crees alguien siendo y/o sintiéndote de alguna forma debido a que te crees, sólo porque te crees, y para poder seguir creyéndote. ¡Todo cuanto creas y te creas será el EFECTO INSTANTÁNEO de estar creyéndote! Consciencia, ¿qué más crees que necesitas creer para darte cuenta de que fuera de limitación de las creencias que tienes a cerca de ti y/o que están conformando tu ilusoria identidad, NO ESTAS SIENDO ALGO DISTINTO A NADA DETERMINADO? 2- Comenzando por la creencia en tu supuesta identidad personal, todo aquello en lo que crees está siendo mentira. Nada puede hacerte mejor, pero tampoco peor. Nada puede hacerte feliz, pero tampoco infeliz. Nada puede aportarte algo, pero tampoco restártelo. Si lo vives diferente es porque lo crees diferente. Comenzando por la creencia en ti mismo, todo “ser algo” es ilusión, mentira, ego, identificación mental, verdad imaginaria: ¡Nada, pareciendo alguna cosa! Sólo a las cosas pueden ocurrirle cosas, por tanto, he ahí que si vives en la creencia de que puede ocurrirte alguna cosa, únicamente puede deberse a que estás creyéndote una cosa. Consciencia, cree lo que quieras y ponle los nombres que quieras a tus creencias, pero date cuenta de que salvo Estar Siendo Nada, ninguna cosa puede perdurar, ni se puede ser, ni hacer, ni vivir. Consciencia, observa que crees en la muerte para poder creer también en tu vida y en todo cuanto crees que vives. 3- Unos dicen que “hagas” aquello que sea del agrado de Dios. Otros dicen que “hagas” todo cuanto sea necesario para mejorar a tu país. También están los que dicen que “hagas” pensando en el bien de la humanidad. Muchos dicen que debemos vivir “haciendo” todo lo posible por preservar la memoria, las costumbres y las tradiciones del pasado. Tampoco faltan los que insisten en inculcarnos que debemos “hacer” para procurar un futuro mejor. ¿Un futuro… y además mejor? ¿Mejor con respecto a qué y para quién, cuando nada permanece más allá del instante presente? Siempre hay alguien diciendo que “hagas” teniendo presente unas u otras razones distintas. Consciencia, ¿te has dado cuenta qué hacen y cómo viven las consciencias y/o los personajes que continuamente están indicándote aquello que tienes que hacer y/o aquellos que creen que Estar Siendo consiste en estar siendo "un alguien haciendo cosas", sólo porque ellos viven absolutamente identificados con toda esa maraña de fantasías? Mentiras, mentiras, mentiras…, creencias, creencias, creencias. Todo decir y todo hacer siempre pertenece al mundo de las mentiras y/o de las creencias que están creando la apariencia de la existencia particular de su supuesto protagonista. Consciencia, si de verdad quieres soltarte de todo eso, comprende que lo primero es soltarse de la creencia que tienes respecto a ti.  Marzo-16

87- NOTAS DE VIAJE (4) 1- Es hora de reconocer que en la auto-consideración intelectual de estar siendo un alguien particular, una identidad individualizada, etc., NO SOMOS SERES ESPIRITUALES en proceso de evolución ni de regreso a ningún estado de plenitud, sino ego, ilusión, creencia, consciencia identificada, mente. Es hora de reconocer que, en tanto que auto-considerándonos un ser determinado, somos consciencias creadas a partir de las creencias y de las experiencias de nuestros ancestros, antepasados y progenitores. Por tanto, es hora de reconocer que también nuestros descendientes están siendo el fruto surgido de nuestra semilla, es decir, la prolongación de las creencias (verdades ilusorias) que están conformándonos, y que siguen perdurando a través suyo y de las consciencias que les sucedan. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora el motivo por el que sientes a tus descendientes (hijos) siendo una parte de ti, y la razón de que lo mismo te duelan sus frustraciones, que también experimentes dicha con sus éxitos? ¿Comprendes mejor ahora el poder creador que emerge de la identificación con las creencias, y también que no es la sangre, sino las ilusiones conscienciales compartidas, lo que está sosteniendo al árbol familiar? Sólo las consciencias identificadas con creencias, que están compartiéndose íntimamente, pueden poner nombres a las emociones que surgen de esa vinculación. 2- Consciencia, date cuenta de que lo único que está haciéndote experimentar la sensación de felicidad, desdicha, alegría, tristeza, culpa, carencia, miedo, paz, etc., siempre estará siendo LA SATISFACCIÓN DE LAS CREENCIAS con las que, por estar conformándote, también permaneces identificada. Cada concepto nace de las creencias que están creándolo dentro de la consciencia que, a la vez, está asumiéndolo como algo cierto. Por tanto, con independencia del signo -positivo o negativo- que pudiera atribuírsele a cada sentimiento o emoción, su experimentación depende por igual de la satisfacción y/o del cumplimiento de aquellas razones. Se siente felicidad y alegría cuando se satisface la creencia en ello, igual que se siente desdicha y tristeza cuando se satisfacen las creencias que están creando esas experimentaciones. ¡No hay bien, no hay mal, no hay mejor, no hay peor! No hay nada supremo, espiritual, trascendente: todo algo está siendo instantáneamente creado por la ilusión y en la ilusión que supone la identificación con la creencia en la posibilidad de su existencia. ¿Querías libertad? 3- Hoy he despertado (véase que estoy refiriéndome al mundo ilusorio de la existencia del tiempo, del espacio, de los seres y de los aconteceres determinados o mentales) en medio de unos sueños de aquellos que, incluso dándote cuenta de que están siendo sueños, resultan molestos e incomprensibles. ¿Y si esos sueños estuvieran relacionados con LAS CREENCIAS Y CON LAS EXPERIENCIAS de la historia de nuestros antepasados, es decir, con aquellos contenidos mentales que, habiendo sido heredados de aquellas consciencias anteriores, ahora están conformando y configurando las nuestras y/o a nosotros?¿Estaremos soñando y/o manifestando mientras dormimos -y también mientras estamos despiertos-, el efecto natural de RECUERDOS de experiencias heredadas? ¿Acaso no es soñar y/o estar manifestando ilusiones (la vida es sueño) lo que también estamos haciendo durante la vigilia, aunque quizás a partir de la identificación con unas creencias más determinadas y/o vinculadas con un entorno, unas actividades y unas relaciones sociales actualizadas?  En el mundo de las ilusiones siempre se recoge aquello que se siembra, por tanto, observando con la suficiente imparcialidad la naturaleza de nuestras cosechas y/o experiencias personales, no deberían quedar dudas respecto a la ilusión de nuestro origen y la ilusión de nuestro destino. Marzo-16

88- ¿HACER O NO HACER? ¡No hagas nada! ¿Qué se supone que significa esa expresión, tan paradójica y conocida en el fabuloso  escenario de la espiritualidad? Evidentemente, el espíritu de dicha exclamación no puede estar indicando a quién la escuche que se siente cómodamente y que deje de realizar cualquier tipo de actividad. Pero tampoco pienso que “no hagas nada” deba entenderse -como algunos dicen- que el personaje con el que cada consciencia está identificada se dedique a hacer, preferentemente, aquello que considere un don y/o un talento propio; que procure hacer aquellas actividades que le resulten agradables y no le supongan un gran esfuerzo ni sacrificio. ¡No hay actividad realizada por la consciencia identificada y/o desde la consciencia identificada con el personaje que crea estar realizándola que, con independencia de que ello genere satisfacción o resistencia, no esté consistiendo en una manifestación egoica! El cantante, canta. El corredor, corre. El escritor, escribe. El estudiante, estudia. Pero, ¿cómo se denomina al personaje que hace? En efecto, aquel que hace es un “hacedor”. He ahí entonces que quizás la indicación de “no hacer nada” pueda estar señalando que NO TE CONVIERTAS EN UN HACEDOR, es decir, que tú, consciencia, evites vivir apegada y/o identificada con el “personaje hacedor que, por creer en sí mismo, también cree” estar haciendo muchas cosas; que evites la identificación con las creencias que crean la percepción y/o que HACEN PERCIBIR -como si fueran reales-, las fantasías del hacer y del hacedor. Comenzando siempre por la COSA DE EXISTIR (todo ser algo consiste en la percepción ilusoria de una cosa cuya identidad están creando las creencias), lo cierto es que salvo percibido ilusoria, egoica y victimistamente (a modo de victimario con el que continuamente estar justificándose), no hay ninguna cosa que hacer y tampoco hay ningún hacedor de cosas. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora lo que puede estar significando aquello de “Amarás a Dios sobre todas las cosas…”, esto es, amarás Estar Siendo Nada determinado por encima de la creencia de estar siendo alguna cosa? ¿Quién tiene que mantenerse alerta ante algo y/o quien necesita hacer algo? Nadie, porque ESE PERSONAJE NO EXISTE NADA MÁS QUE EN EL MUNDO DE LA CREENCIA DE SU EXISTENCIA. Todo el teatro comienza con esa aparente identificación de la consciencia con las creencias que le hacen creerse y percibirse como un estar siendo determinado y/o como el estar siendo de un alguien particular. El pecado original, que, figuradamente, menciona la biblia, se comete cuando se cae en la tentación de la identificación y de la separación, es decir, cuando se muerde la manzana de creerse un yo nacido de una mujer y/o nacido de otro yo. He ahí que CREERSE CONDENADOS A VIVIR HACIENDO COSAS Y/O SIENDO HACEDORES DE COSAS podría estar consistiendo en el castigo y/o la consecuencia de la identificación con la cosa egoica e ilusoria de ser la cosa de un yo particular.  Marzo-16 

89- GÉNESIS HUMANA. Para las consciencias identificadas o mentes -configuradas e impulsadas por el entramado de creencias, falsas certezas y/o verdades ilusorias que ancestralmente vienen constituyéndolas-, no hay elección, ya que aquellos contenidos mentales carecen de consciencia propia, y, por tanto, también de voluntad y de intención. Una vez engendradas (sembradas), sin consciencia propia las creencias o contenidos ilusorios que conforman la consciencia humana y/o la consciencia identificada con esas hipótesis -como si de semillas enterradas en la tierra se tratara-, únicamente tienen la alternativa de manifestar y/o de expresar la genética de su naturaleza. La voluntad, la intención, la racionalidad, el sentimiento, la preferencia, el juicio, y el resto de las supuestas cualidades humanas, aparecen posteriormente, pues pertenecen al ámbito del ego, es decir, al ámbito donde todas aquellas creencias constitutivas de la consciencia han quedado y permanecen identificadas con una entidad ilusoria, determinada e individual (un yo). Precisamente por tratarse de la expresión de las creencias humanas constitutivas de la consciencia humana, SIN EXCEPCIÓN, toda capacidad y todo acto, considerados humanos, estará consistiendo siempre en una manifestación de naturaleza egoica, particular, mortal, conflictiva, victimista. ¿Pasaría algo por admitirlo de una vez por todas? Véase que mientras la identificación de la consciencia con los contenidos o creencias (verdades falaces) que la constituyen, origina LA MENTE Y/O LA MENTALIDAD, la identificación de la consciencia con el instrumento (el individuo) a través del cual dichos contenidos mentales estarán manifestándose, genera el FENÓMENO DEL EGO. Véase, por tanto, que el ego no consiste en el estar siendo de un algo concreto (no hay tal cosa como el haber de un ego), sino en el efecto y las capacidades resultantes de la auto-consciencia que adquiere la consciencia respecto a sus contenidos gracias a la identificación con el personaje a través del cual están manifestándose aquellos. Podría decirse que el fenómeno del ego otorga a la consciencia el conocimiento de las creencias que están conformándola. El individuo CREE tener consciencia de sí mismo cuando en realidad es la consciencia identificada o mente la dotada de esa cualidad. La percepción de los efectos originados por la manifestación de las creencias a través del individuo, generan la sensación ilusoria de que dicho actor esté siendo el protagonista de algo en lugar de una simple herramienta. El fenómeno del ego se conforma y nace a la vez que el instrumento humano a través del cual están manifestándose las creencias y el resto de contenidos ilusorios constitutivos de la consciencia identificada. El ego, por tanto, consiste en el efecto de la identificación de la consciencia con el instrumento humano que utilizan los contenidos de ésta en sus manifestaciones. ¡En el mundo de la manifestación de las ilusiones mentales no hay culpa ni inocencia; nada hay ni acontece que no esté siendo ilusión también!  Abril-16

90- CONDICIÓN HUMANA Y MÁS. ¿Cuántas veces, para tratar de justificar cualquier circunstancia CONSIDERADA Y/O CREÍDA adversa, dolorosa e incomprensible, se recurre al fenómeno de la condición humana? No hay otra condición humana que la del ego; todo cuanto el ser humano considera propio de la condición humana está consistiendo en ego, por tanto, en la manifestación natural de las creencias humanas. ¿Significa esto que la identificación  de la consciencia con la condición humana (ego) esté siendo algo negativo? No, nada es negativo ni positivo, pues por el simple hecho de ser percibido como “un algo”, está mostrando lo ilusorio de su naturaleza. Quizás para algunas consciencias esté llegando la hora de entender la inutilidad y/o la absoluta innecesariedad de vivir vestidos con las actitudes egoicas del dramatismo, del  victimismo y de cualquier otra. Insisto: estar consistiendo en una manifestación egoica no es bueno, pero tampoco malo; no es mejor que otra posibilidad, pero tampoco peor; simplemente está consistiendo en creencia, ilusión, apariencia de algo…, por tanto, ¡NADA! En el mundo de la mente y/o de las percepciones egoicas, sencillamente todo es ilusión y sólo ilusión: ¡NADA ILUSORIAMENTE Y/O CREÍDAMENTE PERCIBIDO COMO ALGO! Vivir manifestando dramatismo y victimismo son dos rasgos característicos y/o dos condiciones esenciales del ego (identificación de la consciencia con el personaje a través del cual está expresándose); sin embargo, igual de humanas y de egoicas estarán siendo las actitudes opuestas. ¡No hay un egoísmo bueno y un egoísmo malo! Consciencia, ¿cómo podría evitarse aquello que estás creando, mientras persista la voluntad de reducir e introducir el ESTAR SIENDO NADA ilimitado e indeterminado, dentro de la botella mental de las creencias en la posibilidad de estar siendo una COSA absolutamente efímera, carente, limitada y determinada? He ahí que vivir triste, llorando y lamentándose por todo, consiste en una manifestación profundamente egoica de dramatismo y de victimismo exactamente igual que la de vivir riendo y cantando a todas horas, pues, aquello no depende del hecho que supuestamente esté realizándose, sino de que éste expresándose desde la identificación y/o desde la creencia de que estás siendo ese alguien concreto que está haciendo algo concreto. ¿Que el resto de las consciencias identificadas con las creencias humanas están continuamente diciéndote y recordándote que por tu bienestar interior debes eligir entre lo bueno y lo malo, lo mejor y lo peor, lo verdadero y lo falso? Lógico, de ese juego depende que perdure el apego a la condición humana. ¡Ni lo uno, ni lo otro, ni lo contrario!    Abril-16

91-  EL QUÉ Y EL CÓMO. Muchas veces (incluso por parte de reconocidos escritores y conferenciantes) se dice que “más importante que el QUÉ se vive, es el CÓMO se vive ese qué.” Sí -me permito matizar- pero tampoco. Respecto a eso, tiempo atrás escribí que “el cómo (la manera, la actitud, etc.,) se vivía cualquier circunstancia, terminaba determinando el qué se estaba viviendo.” Entonces pretendía exponer que “una misma situación, afrontada de un modo u otro, hace que esa misma experiencia parezca una cosa u otra bien distinta.” Ahora comprendo que en ese tema todavía puede darse un paso más; por eso mismo digo que: ¡Para que la manera de vivir algo (el cómo se viva), pueda considerarse más importante que el QUÉ esté creyéndose vivir, y que también que para que el CÓMO se afronte cualquier situación, pueda determinar la naturaleza del QUÉ esté experimentándose, antes tiene que haber la consciencia de un qué y/o antes tiene que ESTAR CREYÉNDOSE que existe “un qué” determinado, que “un alguien”, también determinado, está vivenciando de una manera determinada! Sin consciencia identificada con la creencia no hay qué, no hay cómo, no hay quién, no hay determinación. Obsérvese que previo al qué viva alguien… y al cómo alguien viva algo, EN ESA CONSCIENCIA tiene que estar presente y activa LA CREENCIA en la existencia de eso concreto que alguien crea estar viviendo de un modo concreto. Pero, obsérvese también, que antes aún tiene que estar viva LA IDENTIFICACIÓN CON LA CREENCIA en la existencia de aquel sujeto que crea estar viviendo algo y viviéndolo de alguna manera específica. He ahí que todas las circunstancias y/o experiencias humanas discurren DENTRO de la creencia y/o DENTRO de la percepción ilusoria de la existencia de un algo distinto al ESTAR SIENDO NADA-UNO y/o Nada algo determinado.  ¡Toda vivencia y todo protagonista de alguna vivencia siempre será ilusión y discurrirá en la ilusión de que existe algo que está discurriendo! Consciencia, date cuenta de que todo cuanto vives (crees que vives), y de la manera exacta que lo vives (crees que estas viviéndolo), procede de la creencia en ti, pues todo ello está siendo creado a partir de la identificación ilusoria con esa creencia. ¿Comprendes mejor ahora porqué, TODO SIN EXCEPCIÓN, cuanto crees estar protagonizando, haciendo, sintiendo, viviendo, etc., siempre está siendo ilusorio e intrascendente fuera de ese ámbito, y, por tanto, que sólo en ti está la posibilidad de cambiar las condiciones en las que discurren tus experiencias, pues sólo tú estás creándolas y permitiéndolas?  Abril-16

92- REFLEJO Y PERCEPCIÓN. Corre, por el teatro de la nueva espiritualidad, la idea de que la causa del sufrimiento humano procede de la creencia en la separación (dualidad). Pienso que si el sufrimiento humano tuviera una causa, esa misma razón (esa creencia) también estaría siendo el origen del opuesto al sufrimiento. La existencia de todo ser un algo para un alguien y también la existencia de sus opuestos siempre estarán siendo igual de ilusorios. ¡No hay dualidad porque tampoco hay un haber, un suceder, un ser, un soy, ni un estar siendo determinado! Considero que si los errores fuesen posibles fuera del ámbito ilusorio al que pertenecen, entonces el error asumido respecto a LA CREENCIA EN LA SEPARACIÓN no estaría en “creerse un uno separado”, sino en estar creyéndose “un uno”, un algo, un alguien, un ser, UN SOY, una cosa determinada. Véase que “percibirse y/o creerse un uno determinado” conlleva implícito el fenómeno de también estar siendo creídamente separado de resto del estar siendo y/o del estar siendo ilusoriamente algo diferente al resto. ¡Considerarse el ser consciente de algo determinado obliga a vivir en la lucha inconsciente por la defensa de la negación de estar siendo Nada-Uno! La expresión “YO SOY”, sólo por el hecho de expresarse conscientemente y/o desde una consciencia concreta, ya está dejando de manifiesto que obedece a la manifestación de una creencia. “Yo soy” y el sentimiento de “yo soy” es una creencia, por tanto, he ahí que estando siendo yo una creencia, tanto mi creador como mi mundo y mi existencia sólo puede ser otra creencia. El Dios creador del ser humano y de cualquier otra particularidad sólo consiste en una creencia que está siendo creída (reflejada y percibida) por una consciencia. “Yo creo en Dios” -se dice- “… y también creo en mi mismo” -suele añadirse.  Por consistir en ilusiones (un algo mental), las creencias crean a su imagen y semejanza, es decir, crean ilusiones; por tanto, he ahí que la creencia en Dios está creando por igual la ilusión del Dios creído por mi y la ilusión del creyente en Dios. Yo creo en Dios…, por tanto, yo estoy creando al Dios que estoy creyendo que me creó a mi y/o que creó mi yo soy. En este mundo suele afirmarse que “de ilusión también se vive”, sin embargo, considerándose uno mismo el ser de alguien, ¿puede vivirse sin estar siendo ilusión y puede vivirse fuera de este mundo ilusorio? ¡Nada soy; soy Nada!  Abril-16 

93- ¿LA MUERTE Y LA VIDA? Acabo de escuchar por parte de varios renombrados conferenciantes que la muerte es una creencia. Comparto esa opinión, pero, entonces, -añado yo ahora- exactamente por las mismas razones, su opuesto, es decir, la vida, también es una creencia. ¡El opuesto de una creencia sólo puede ser otra creencia; por mucho que pueda CREERSE Y PERCIBIRSE distinto, el opuesto de una creencia no puede ser una verdad! Para Estar Siendo Nada determinado y/o Nada-Uno, no es necesaria la existencia determinada de la muerte, ni la existencia determinada de la vida, ni la existencia determinada del personaje que, por creer que cree en sí mismo, también necesita creer que cree en la vida y en la muerte. ¿Qué vive y qué muere salvo la creencia de la creencia de que muere y de que vive algo? “Morir es un imposible…” -expone uno de dichos conferenciantes-, pero -vuelvo a añadir yo ahora-, salvo que vida y muerte estén suponiendo posibilidades imaginarias, vivir es igual de imposible que morir. La creencia en el vivir y el morir de alguien surge de la identificación con la creencia en la existencia determinada de su protagonista. Todo cuanto pueda ser percibido desde la determinación de una consciencia identificada o mente irá acompañado de la percepción de infinitos opuestos y condiciones, pues consistirá en el reflejo proyectado de la creencia en la existencia del supuesto perceptor. La consciencia percibe aquello que están creando los contenidos ilusorios que a su vez están conformándola, por tanto, las creencias con las que permanece identificada. Consciencia, date cuenta de que tú no decides nada, no haces nada, no aprendes nada, no vives nada; tú no eres autora de errores ni de aciertos, de pecados ni de culpas, de méritos ni de desméritos; tú no eres buena ni mala, no eres feliz ni infeliz, no amas ni odias, no temes ni deseas. ¡Todo es obra de las creencias e ilusiones que están manifestándose a través de la ficción de tus identificaciones! En el vídeo de una conferencia dedicada a explicar el TRANSITO de la vida aquí a la vida en un plano de luz, se dice: “Yo he encarnado para…” ¡El ego (identificación de la consciencia con el personaje o instrumento ilusorio a través del cual están manifestándose las creencias), siempre necesitando de tenerlo todo justificado; siempre necesitando de que todo sea algo, y por algo, y para algo. Respecto a eso, en la fábula de la historia de la humanidad en este mundo, se cuenta que hace más de dos mil años un personaje decía cosas tan peligrosas que ponían en peligro el sistema de creencias establecido y utilizado por los poderosos para mantener controlada LA MASA DE EGO de la población. Según parece, en la escena del interrogatorio, destinado a encontrale culpable de pretender “joderles el montaje”, viendo que los ejemplos del mundo de la ilusión NO SIRVEN para hacer entender que no hay nada que deba ser entendido por nadie, finalmente exclamó:  “Mi reino no es de este mundo…”   Abril-16

94- LA IDEA DEL UNO MISMO. No hay ningún “uno mismo” real ni irreal. “Conócete a ti mismo…” no significa que te conozcas a ti, sino que reconozcas que, salvo percibido ilusoriamente (percepción a través del filtro especulativo del ego), no hay ningún sí mismo particular y/o ninguna existencia determinada, delimitada. Tanto la idea el uno mismo real como la idea del uno mismo irreal surgen por igual de la creencia de que hay algo; pero excepto Estar Siendo Nada, nada más hay. Todo es Nada, Nada es todo. ¡Estar Siendo Nada, no significa no estar siendo; Estar Siendo Nada significa no estar siendo alguna cosa distinta a Nada. Todo es uno, pero comprendiendo que “Ser Uno” consiste en Estar Siendo nada concreto y/o ninguna cosa. La ilusión consiste en creer y/o en percibir el Estar Siendo Nada como el estar siendo de muchas cosas y/o de infinitas apariencias distintas, ya sea unidas o separadas. No hay diferencia entre el estar siendo percibido unido o el estar siendo percibido separado, pues en ambas opciones la consciencia perceptora estará defendiendo la identificación con la creencia en la posibilidad de estar siendo algo distinto a Nada. Hace unos días escribí que las consciencias estamos continuamente “haciendo”  conforme a lo que supuestamente agrada a Dios, necesita el país, conviene a la humanidad, ayuda al planeta, gusta a nuestros seres queridos, etc. Sin embargo, debería aceptarse que todo lo que CREEMOS QUE HACEMOS (pues vivimos consideramos hacedores) no está tan determinado por lo que dicen los demás que hagamos, como por las creencias que están configurando la consciencia que tenemos de nosotros y de lo que conlleva la identificación con esas fantasías. Son nuestras propias creencias, las que, por estar conformando LA CONSCIENCIA DE SER ALGO, y también por coincidir en el fondo con las creencias de las mentes que “están identificadas con el papel de inculcarle a sus semejantes lo que tienen que hacer”, la verdadera razón de nuestros actos. He ahí que una de las principales características de la PERCEPCIÓN EGOICA DE LA EXISTENCIA (creerse algo) consiste en proyectar y en buscar fuera la ilusión de la responsabilidad y de la culpa de sus propias creaciones, es decir, de justificar los efectos de la identificación con las creencias que están constituyendo todo ese mundo de fantasía. ¡Paradójicamente la única manera de conocerse a uno mismo consiste en dejar de creer en ese uno mismo que supuestamente necesita “hacer eso” de conocerse! ¿Cómo podría llegar a conocerse aquel personaje ficticio que preguntará por un sí mismo inexistente, es decir, que se planteara a si mismo quién soy yo?    Abril-16


95- TÚ MISMA. Consciencia, ¿expresas afirmaciones tales como “yo soy…”, y también te planteas cuestiones trascendentales como “quién soy yo, para qué estoy aquí, a dónde iré después de aquí”, y todavía sigues considerándote un ser inteligente, a pesar de que esos interrogantes llevan miles de años y millones de experiencias ofreciéndote la respuesta que insistes en rechazar? Preguntarse "quién soy" (pregunta retórica) supone partir de la creencia y/o del estar dando por cierto que, efectivamente, se está siendo alguien. Pero, ¿qué ocurriría si aquel punto de partida, supuestamente incuestionable, estuviera errado y/o obedeciera a un fenómeno absolutamente ilusorio? En efecto, entonces ocurriría que estaría viviéndose en el mundo creado por una creencia y/o por una certeza ilusoria, es decir, estaría ocurriendo que aquello que  las consciencias estaríamos considerando “realidad” sólo consistiría en una percepción egoica y/o humanizada de nada. ¿Qué ocurriría si el ser humano nunca hubiera sido creado por ningún Dios ni por ninguna otra Causa, y, por tanto, tampoco hubiera cometido ningún pecado del que fuera culpable, ni por el que necesitara cumplir la penitencia en la que aquella creencia está convirtiendo la percepción de su existencia? En efecto que todo cuanto ese personaje ilusorio (conformado por ideas o creencias) ha estado creando y permitiendo victimistamente, desde el principio estaría siendo fruto de la ilusión, y algo absolutamente innecesario para otro objetivo que el de facilitar la supervivencia de esa maraña de mentiras. Consciencia, observa las vestimentas, las actitudes, los comportamientos, las ceremonias, las residencias donde viven y donde mueren esos semejantes que se dedican a hablar de la verdad, de la ley, del orden, de la justicia, del honor…, y reconoce que TÚ MISMA estás sirviéndote de esas fantasías. Todo algo determinado, por el simple hecho de estar siendo percibido, nombrado, experimentado, etc., desde alguna consciencia, estará siendo creado por las creencias que originan aquellos fenómenos, por tanto, su naturaleza únicamente será ilusoria, egoica, mental, mortal: ¡Nada, mentalmente convertido en un algo absolutamente vano y efímero! Conciencia, ¿no crees que ya va siendo hora de reconocer que TÚ MISMA estás “creando las percepciones” de aquello que, a la vez, te alegra y te hace sufrir, amas y detestas, consideras propio y ajeno?   Abril-16

96- POPURRÍ (1). No hay diferencia entre la relación con otros semejantes y/o con cualquier otro aspecto y/o manifestación del Estar Siendo. Tanto se podría aprender de la conversación con un amigo como de la interacción con el tiempo, la naturaleza, etc.  La percepción egoica es la que se retira del ilusorio ajetreo del mundo y la percepción egoica es la que vive apegada al ilusorio trajín del mundo. La ilusión puede mostrar infinitas caras; pero todas ellas continúan siendo ilusión. –-Donde todo está consistiendo en Estar Siendo Nada-Uno (nada una cosa concreta), no hay culpa ni motivos para la culpa, ni para el perdón, ni para el arrepentimiento. ¡Por mucho que te cueste reconocerlo, y antes que afrontarlo prefieras negarlo, pues, efectivamente, aceptarlo significará que, salvo en forma de creencia, nunca has existido, lo cierto es que tú nunca has hecho nada! Toda existencia de algo y toda necesidad de existencia de algo estará consistiendo siempre en una simple especulación mental: interpretaciones ilusorias surgidas de la identificación con la creencia en tu existencia particular. ¿Cómo podrías justificar la particularidad de tu existencia sin admitir y defender a ultranza la necesidad de la existencia de todas las percepciones que tú estás creando? --Incluidos el AMOR, la felicidad, la paz, la libertad y todos esos grandes atributos soñados, nada existe siendo un algo determinado; toda percepción de la existencia de algo estará actuando a modo de la zanahoria puesta delante del burro. –-Consciencia date cuenta de que vivir identificada con un yo personal y/o con las creencias que están creando esa percepción, condiciona por completo la existencia del personaje a través del cual esté experimentándose aquello. ¿Para qué y para quién sería precisa la existencia de algo cuando la existencia consistiera en  la existencia de nada delimitado? He ahí que todas las necesidades sólo lo son para mantener viva la creencia en la existencia del supuesto protagonista de algo. ¿Y si estar en la ilusión consistiera en la creencia de que se está siendo alguien que está en algún sitio? ¡Si crees que eres algo, entonces eres una creencia! Siendo nada, se está siendo todo; sin embargo, paradójicamente, creyéndose algo, nunca se está siendo suficiente. –-Querer a alguien es otra forma encubierta de creer en sí mismo, esto es, de creer en la individualidad de un sí mismo. --Estar Siendo Nada no es lo contrario de ser algo, porque Nada no pertenece al mundo de los opuestos ni de ninguna otra posibilidad distinta a Estar Siendo Nada. –-Consciencia, date cuenta de que  si de algo se tratara, no sería de cambiar algo propio ni del entorno, sino de trascender todo rastro de identificación con la percepción de la existencia particular de cualquier algo considerado por ti real y/o irreal.  Abril-16

97- MILAGROS A LA CARTA. Igual que ocurre con respecto a “…la fe, como un grano de mostaza, que logra mover montañas…”, es decir, QUE CONSIGUE TRASCENDER la visión de la apariencia de las creencias que están originando la percepción de montañas, he aquí que el milagro no consiste en hacer desaparecer la enfermedad, el problema, la situación, etc., que esté causando un malestar, un sufrimiento, una frustración, un desengaño, un miedo…, en la consciencia identificada con un sujeto. El milagro (por así decirlo) consiste en DEJAR DE VER eso y/o dejar de ver de esa manera, es decir, en soltarse de la identificación con las creencias que están originando en esa consciencia dichas percepciones egoicas. ¡El milagro consiste en, comenzando siempre por la consideración respecto al supuesto uno mismo, lograr VER DISTINTO! Según cómo se mire, la actitud de, por ejemplo, desear curarse de una enfermedad, lo que, en el mundo de la identificación con las apariencias estará suponiendo, será precisamente el refuerzo de la convicción de la consciencia (el auténtico ser humano) con la percepción o visión de que “eso que considera su identidad particular” está padeciendo aquello que también “VE” como una enfermedad. ¡Salvo en el mundo ilusorio de la identificación con las creencias nadie existe siendo alguien, por tanto, nadie está enfermo ni de ninguna otra forma; creerse y/o sentirse enfermo sólo es uno de los efectos o reflejos de creerse alguien determinado, separado y/o distinto al Estar Siendo Universal! El milagro consistiría en lograr trascender las creencias y/o las ilusiones QUE HACEN PERCIBIR COMO CIERTO que yo soy AQUELLA COSA que padece y/o que experimenta AQUELLA OTRA COSA que yo, consciencia identificada, denomino una enfermedad. ¿Significa esto que, en ese mundo de percepciones ficticias (las montañas que pueden moverse con un grano de mostaza de fe), no tenga que prestarse atención a las enfermedades? Evidentemente que no, mientras perduren aquellas creencias y percepciones. Salvo ilusoriamente, esto es, salvo en la ilusión originada tras la identificación de la consciencia con las creencias que estarán proyectando y reflejando esa percepción y/o esa manera de ver, de pensar, de sentir, de vivir, etc., nada estará siendo eso ni estará siendo así. ¡Nada está siendo algo ni de ninguna manera, pues, excepto Estar Siendo sin ser algo, nada más está habiendo ni ocurriendo.   Abril-16

98- EL SER TRANSITORIO. Resulta verdaderamente curioso que a estas alturas de la película las consciencias personificadas y/o las mentes humanas todavía sigan identificadas y/o creyendo (creando esas percepciones egoicas e ilusorias) que los milagros existen en forma de la posibilidad de hacer resucitar a un muerto, hacer desaparecer súbitamente un cáncer avanzado, devolver espontáneamente la vista a un ciego, hacer que la comida se multiplique dentro de un cesto, que dejen de haber guerras, que Dios siga teniendo hijos y necesitando representantes; en definitiva, que los milagros consistan en cambiar alguna cosa que no esté consistiendo en la percepción de una fantasía mental. Consciencia, date cuenta de que el verdadero milagro consistiría en dejar de creer y/o de identificar de alguna manera (problemas, contratiempos, desgracias, suerte, dones, atributos…) aquello que únicamente está consistiendo siempre en el fluir continuo del Estar Siendo Universal..., carente de identidad, límites, condiciones, cualidades, objetivos, etc. Consciencia, date cuenta, por tanto, de que la posibilidad de los milagros, de los premios y de los castigos únicamente depende de ti, es decir, de que dejes de crearlos, soltando para ello las creencias que originan la creación de esa manera ilusoria de ver, de comprender y de manifestarse. Todo algo determinado está siendo y/o sucediendo en la ILUSIÓN MENTAL de que está siendo y/o sucediendo algo determinado, y, además, de que ello está siendo y/o sucediéndole a alguien determinado, y por algún motivo determinado. Nada puede cambiarse, porque, salvo ilusoriamente, tampoco nada está siendo ni ocurriendo, por tanto, si algo pudiera hacerse al respecto, ello consistiría en, comenzando por el supuesto uno mismo, CAMBIAR LA FORMA DE VERLO Y/O ELIMINAR CUALQUIER FORMA DE VERLO.  Creer que hay algún problema y/o que hay cualquier otro haber determinado, también conlleva implícita la obligación y/o la "penitencia bíblica" de creer (crear la percepción) que ese problema, circunstancia, etc., es de alguien y/o que está afectándole a alguien. Consciencia, date cuenta de que, EN EL FONDO, que la percepción del “haber, del existir, del acontecer de algo” sea tuyo o de los demás, no tiene ninguna trascendencia, pues todo continuará consistiendo en “el imaginario pecado original” de una percepción egoica (determinada) e ilusoria de Estar Siendo Nada: ¡Estar Siendo Nada ficticiamente convertido en el ser transitorio de alguna cosa concreta y/o la universalidad mentalmente convertida en efímeras particularidades! Abril-16

99- POPURRÍ (2). A medida que la identificación con las creencias (creer ser lo que dictan las creencias) va soltándose, también el ser creído va desprendiéndose de la ilusión que, generación tras generación (re-generación) esas creencias llevan miles de años creando. La identificación de la consciencia con las creencias que están conformándola, origina la creación de percepciones imaginarias, de ahí que des-creerse equivalga a DES-CREARSE. --Consciencia, ¿crees que necesitas de la existencia de un Dios creador? ¡Pues date cuenta entonces de que eres la creación de tus creencias! La creencia de que la vida puede darnos y/o quitarnos algo, deja de manifiesto la profunda identificación con la creencia de que sea posible estar siéndose algo distinto a la vida misma, por tanto, el apego a las creaciones mentales y los conflictos propios de cada vida particular.  –-Fuera del mundo de la ilusión y/o del estar percibiéndose como el estar siendo alguna cosa, nada hay que elegir ni nadie hay que pueda elegir algo. Al margen del universo imaginario creado por la identificación de la consciencia con las creencias que están creándola, he ahí que sin la menor necesidad de la existencia determinada de algo, ya está siendo todo. –-El individuo que cree tener miedo y el miedo que cree tener ese individuo no están siendo cosas distintas, sino la misma ilusión retro-alimentándose. ¡Tanto monta, monta tanto…! Para perdurar, una fantasía necesita de la otra. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora el motivo por el que te cuesta tanto renunciar a tus creencias, es decir, a la creencia de tu existencia particular? –-En efecto, la identificación de la consciencia con la posibilidad ficticia de creerse alguien equivale a que el ser creído (el “ser algo” surgido de aquella hipótesis) esté creyéndose atrapado en la inexistencia de la existencia de su propia creencia. --El simple intento de comprender en qué consiste la Realidad, convierte ese objetivo en un imposible, pues estaría haciéndose desde la identificación con las creencias creadoras de la posibilidad de “ser algo y/o ser alguna cosa” distinto y separado de ello. ¡No hay otra Realidad que el no haber determinado de alguna Realidad; todo consiste en Estar Siendo sin necesidad de consciencia ni de ninguna otra condición! --Dice un autor bastante conocido que “…no hemos venido al mundo a cambiarlo; que hemos venido al mundo a aprender a amarlo”. No, no y no. Ego, ego y ego. No hay mundos, no hay seres, no hay ir y venir de seres de unos mundos a otros, no hay algo que pueda ser cambiado ni que pueda ser amado por otro algo. Todo estar siendo algo, alguien y/o alguna cosa siempre estará consistiendo en una percepción egoica, victimista e ilusoria de Nada. El amor a alguna posibilidad de existencia determinada únicamente responde a la identificación con esa creencia. ¿El Estar Siendo universal sirviendo para tu aprendizaje personal de amarlo? Sin comentarios. Abril-16

100- REMORDIMIENTOS DE CONCIENCIA. Sin consciencia, el ser humano queda convertido en algo vivo; pero inerte, sin voluntad propia y sin capacidad para manifestar las cualidades que añaden al término de “ser” el calificativo de “humano” (ser + humano). Sin consciencia, es decir, sin aquello que conforma la consciencia humana, el ser humano demuestra ser un simple instrumento y/o herramienta. No hay ser humano sin consciencia humana, igual que tampoco hay consciencia humana sin creencias humanas. Del mismo modo que el títere no puede moverse ni contar ninguna historia sin la consciencia del titiritero, y que la sierra no cortará la madera sin la consciencia del carpintero que la utilice, así tampoco el ser humano manifestará ninguna capacidad sin la consciencia identificada con la condición humana. La condición humana reside básicamente en la consciencia identificada con la forma y con las creencias humanas. El ser humano no tiene consciencia de sí mismo, porque no hay un sí mismo humano sin la consciencia identificada con las creencias propias de la condición humana.  La consciencia humana, es decir, aquello que otorga la cualidad de tener consciencia de un sí mismo particular (ego), está siendo conformada y configurada por las creencias y por el resto de información ilusoria que está manifestándose a través del instrumento humano. La cualidad y/o la condición de humano la proporciona la consciencia. Véase que el ser humano y toda su aparente grandeza consiste básicamente en la manifestación de las creencias que están conformándolo. He ahí el motivo por el que las mentes que controlan, que gobiernan y/o que juegan con las creencias humanas también controlan, gobiernan y/o juegan con el ser humano identificado con aquellas. ¿Alguien ve algún rastro de trascendencia ni de inteligencia en eso?  No importa el color del collar ni la forma de los ropajes: de un modo u otro todas las consciencias humanas actúan motivadas (ilusionadas) por la identificación con la percepción egoica de la existencia. ¡La energía del egoísmo y del victimismo impulsa por igual al individuo que interpreta el papel de opresor sin remordimientos como al que interpreta el papel de honrado sumiso! Los remordimientos no están ni pertenecen a la consciencia, sino a las creencias que conforman las consciencias. Los remordimientos de consciencia son un mito del que quizás se lleva demasiado tiempo abusando. Las consciencias en las que predominan las creencias o percepciones egoicas de inferioridad no acostumbran a manifestar remordimientos por su comportamientos hostiles, porque carecen de esa manera de ver, más propia de las consciencias en las que, predominando la percepción de superioridad moral, viven permitiendo, facilitando y lamentándose egoicamente de los desmanes ajenos. ¡Y Dios sin enterarse de nada! Abril-16   


101- POPURRÍ (3) Quizás las consciencias identificadas con nuestra aparente individualidad estemos comprendiéndolo al revés y al ego de los poderes dominantes aquello que le convenga no sea que no se piense, sino que no dejemos de pensar. ¡Piensa, piensa, piensa, piensa…! Piensa en lo que quieras, pero no dejes de pensar ni un segundo. Mientras piensas estarás pensando y creyendo que eres un pensador, un alguien que está pensando en cosas de diferente naturaleza que merecen tu atención y tu interés, por tanto, permanecerás esclavo (identificado) de ese gran espejismo que es la creencia en ti y en todo cuanto tú creas vivir. Quizás, sólo quizás, a los poderes establecidos lo que les convenga es que no dejes de pensar; no vaya a ser que en una pausa te des cuenta de que todo lo que habías pensado tú, creído tú, defendido tú, temido tú, deseado tú…, y también habías pensado que eras tú…, siempre está consistiendo en una gran falacia. –-No hay nada que sea "un" haber algo determinado, por tanto, buscar la explicación y el propósito de algo es pura retórica: la búsqueda de una justificación. No hay nadie que tenga que liberarse de nada, pues NADA es lo único que está siendo toda apariencia de ser algo. --Creer que todo forma parte de un TODO único, está ocultando que no hay un todo, porque tampoco hay un uno. Todo haber determinado estará siendo ilusorio, imaginario, una mentira creada por las creencias que conforman la consciencia que también cree estar percibiéndolo. Todo haber y/o existir determinado, percibido por alguna consciencia, estará consistiendo en el reflejo de las creencias que están creando esa visión. –-Por no haber nada, tampoco hay algo que comprender ni hay nadie que pueda ni que necesite comprender alguna cosa. Todo haber, comenzando por el del uno mismo, nace de la creencia y/o de la certeza mental que, ficticiamente, está creándolo. ¿Cómo comprender aquello que pertenece al más allá de la consciencia identificada con la existencia del uno mismo, mientras se permanezca encerrado tras los muros de la creencia en el uno mismo?  --El perdón es un atributo de la necedad de las mentalidades que, por vivir en la identificación con la creencia de su existencia, también creen en la existencia de la culpabilidad, y en la posibilidad de perdonar a alguien por algo. Consciencia date cuenta y reconoce que cada vez que, directa o indirectamente, preguntas y/o apuntas hacia un qué, un quién, un por qué, un para qué, etc., siempre estarás refiriéndote a la percepción egoica de tu ilusoria identidad.  Abril-16

102- ¿VIDAS PASADAS? Las personas, es decir, las consciencias que estamos manifestándonos a través de la apariencia humana, no recordamos vidas anteriores por la sencilla razón de que, igual que no habrán las vidas posteriores de nadie, tampoco han habido vidas anteriores de alguien. Las supuestas vidas anteriores, por tanto, no se corresponden con la existencia continuada de ninguna consciencia particular; al hablar de VIDAS PASADAS sólo podemos estar refiriéndonos a los contenidos de períodos de existencia ilusoria correspondientes a la herencia de nuestros antepasados. Así como un fruto procede de la información de los frutos que le precedieron, una “NUEVA” consciencia humana también fructifica a partir de los códigos de información procedentes de sus ancestros. Consciencia, ¿nunca has pensado que quizás el instinto de procrear proceda del deseo de prolongar tu existencia a través de la existencia de tus descendientes, igual que tú estás prolongando las consciencias que te antecedieron? No son los seres humanos personificados, ni las almas particulares, ni los espíritus de los individuos, los que reencarnan, sino las creencias y el resto de contenidos mentales y/o conscienciales que están conformando y manifestándose a través de aquellas formas mortales o transitorias de expresión. ¿En qué, salvo en la prolongación de la existencia ilusoria y/o individualizada, consiste el fenómeno de la reproducción y de los instintos encargados de procurar la supervivencia de aquello que, por tratarse de algo ilusorio, sólo puede hacerlo a través la generación de nuevos eslabones? Consciencia, no es cierto que antes de nacer tú eligieras a tus padres, ni que eligieras las condiciones sociales, culturales, económicas, políticas, religiosas en la que discurriría tu camino. No es cierto que antes de nacer tú eligieras tu sexo, tus capacidades físicas e intelectuales, ni absolutamente nada más. Sencillamente tú eres el fruto surgido de las semillas surgidas de frutos y de semillas anteriores a ti. Tampoco es cierto que cuando se apague la ilusión de esta aparente existencia tuya, tú vayas a viajar a otra dimensión, ni que te espere el cielo ni el infierno. ¡Somos seres mentales (ilusorios) manifestándose transitoriamente a través del instrumento físico creado para ello! En el mundo de la ilusión (aquí)comienza el sueño de la existencia individual y en el mundo de la ilusión (este) acaba el sueño de la existencia individual. Nadie trasciende esta dimensión existencial porque, salvo en forma de percepción mental e ilusoria, no hay nadie determinado existiendo en alguna dimensión determinada. He ahí que, igual que cualquier otra especie animal o vegetal, en el mundo creado por las creencias impera la obligación de sobrevivir a través de una cadena infinita de sucesivas reproducciones carentes de cualquier rastro de trascendencia. Consciencia, date cuenta de que si de verdad quisieras experimentar en qué consiste la libertad en este mundo sólo tendrías que soltar la creencia en la trascendencia de tu existencia…, y también el pavor que eso te produce.  Abril-16

103- ¡NADA SOY; SOY NADA! He ahí que no habiendo (salvo percibido ilusoriamente) la existencia particular del hombre, todas las filosofías, todas las ideologías, todas las teorías, todas las religiones, todos los dogmas y todos los mitos expuestos y/o asumidos con respecto a la existencia del Hijo de un Dios, quedan  resueltos, es decir, quedan instantáneamente circunscritos en el ámbito ilusorio de las creencias y de las especulaciones humanas. Consciencia, trasciende la creencia en la trascendencia de tu existencia, trasciende la creencia en tu “yo soy”; sólo así todas las creencias a cerca de ti, de tus experiencias, de tus recuerdos, de tus expectativas, de tus sentimientos, de tus pensamientos, de tus estados, etc., también estarán siendo trascendidas. ¡No hay más esclavitud que la resultante de la identificación con la creencia en ti, ni hay más libertad que la resultante de la desidentificación con la creencia en ti! Consciencia, date cuenta de que, para justificar la ilusión de veracidad de tu existencia, eres tú misma la que estás alimentando LA CREENCIA en la veracidad de la existencia de un Creador Supremo distinto de ti. Consciencia, date cuenta y reconoce que, sólo para que sobreviva la creencia de tu propia existencia, tú EXISTES ATRAPADA EN LA NECESIDAD DE CREER en la existencia de un Dios creador y también de todas las consecuencias que esa falacia está originando. Consciencia, date cuenta de que considerarte el hijo predilecto del Dios creador, que tú misma (tus creencias) estás creando, sosteniendo e idolatrando, no te convierte en algo distinto al fruto de tus creencias. ¡Por muy supremo y todopoderoso que imagines y/o que percibas e intuyas al Dios que, al permanecer identificada con esa creencia, tú misma estás creando, ESO NO HARÁ DE TI ALGO diferente al fenómeno de la manifestación o supervivencia de un conjunto de ilusiones! Consciencia, date cuenta de que mientras creas que tienes algo  que ACEPTAR (mientras perdure esa creencia formando parte de ti y/o conformándote), siempre estarás creando la percepción ilusoria de aquello que creas que tienes que aceptar (victimario), por tanto, que en tu efímera existencia nunca podrás dejar de estar aceptando la ilusión de alguna cosa, esto es, que nunca podrás dejar de estar aceptándote a ti, pues en eso precisamente estará consistiendo tu ilusorio existir. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora porqué no sirve de nada buscar culpas ni responsabilidades fuera de la ilusión de tus propias percepciones?  ¡Nada soy; soy nada!  Abril-16

104- POPURRÍ (4) He leído que “…lo que critico es lo que no me atrevo a cambiar de mi mismo.” Opino que la critica, igual que el halago, sólo persiguen reforzar la creencia en la existencia del supuesto autor de dichos juicios. Ego (pura fantasía) lo uno y ego (fantasía pura) lo otro. Critico y/o halago las percepciones originadas por la identificación con la creencia en mi existencia, pues, con absoluta independencia del juicio que le asigne, todo supuesto hacer mio sirve para justificar la creencia en mi. Aquello que el ego (creencia en un sí mismo determinado) critica ahora, dentro de unos minutos puede estar ensalzándolo. ¿Qué ha cambiado? Salvo en forma de percepción egoica e ilusoria, no hay un sí mismo particular, por tanto, tampoco nada que ese sí mismo pueda ni necesite cambiar; pero, por lo mismo, tampoco hay hay UN TODO que consista en algo distinto al Estar Habiendo de Nada. Somos la creencia de que somos. Somos el fruto de la creencia de que somos. Vivimos como le corresponde vivir al fruto de la creencia de que somos algo. –-Salvo dentro de la percepción egoica de la existencia, nada hay que hacer, y tampoco alguien que pueda hacer algo, pues, al margen de aquella percepción ilusoria no hay hacer ni hacedor que esté consistiendo en algo distinto a Estar Siendo Nada. ¡He ahí que te crees hacedor, pensador, sentidor, experimentador, etc., sólo porque estás percibiéndote, creyéndote y considerándote alguien (un sí mismo) distinto y separado del Estar Siendo Universal! –-Cualquier hacer y/o vivir de alguien no cambia nada que no consista en las apariencias creadas por las creencias. No creyendo en algo, resulta fácil darse cuenta de que ya está siendo todo aquello que las creencias no dejaban ver que siempre había estado siendo. Sin embargo, a partir de la primera creencia en algo (la creencia en un sí mismo) aquella magia queda aparentemente velada. Estar Siendo Nada determinado está siendo sin la menor necesidad de que sea creído; sólo la percepción de  ser “un algo” necesita de la creencia que esté creando la ilusión de dicha  percepción. --Cuando se habla de “quitarse el ego” suele dejarse de lado la evidencia de que intentar quitar lo que no existe es la mejor manera de reforzar la creencia en la existencia de eso y de su propietario. ¡El pez mordiéndose la cola! Véase que por mucho que culpar y perdonar, amar y odiar,  sufrir y gozar, vivir y morir…, parezcan opuestos, ambas percepciones continuarán siendo egoicas por igual, y, por tanto, correspondiéndose con un mundo igualmente egoico e ilusorio. –-Fuera del ámbito ficticio originado tras la identificación de la consciencia con la particularidad personal, no hay motivos para enfadarse por algo, pero tampoco para preocuparse. Preocuparse por los "OTROS" es una actitud muy característica del fenómeno del ego. El ego, es decir, la identificación de la consciencia con la creencia de ser alguien, primero crea la percepción de división y separación (crea la percepción dualista e ilusoria de la existencia del sí mismo, de los otros, del mundo, de la vida, del más allá…) y luego, para poder sostener la supervivencia de todo ese entramado de fantasías, también juzga las partes creadas de infinitas formas distintas, como si verdaderamente fueran reales más allá de sus propias creaciones. ¡La partida está servida…, hagan juego señores!  Abril-16

105- IMÁGENES VIRTUALES.  Consciencia, date cuenta de que no se trata de desidentificarse del cuerpo, de los pensamientos, de las emociones, de las pasiones, de los instintos, de los deseos, de los miedos, del fenómeno del ego, de la personalidad de nadie (despersonalizarse), ni de ninguna otra cosa que pudiera consistir en algo distinto a ti. Date cuenda de que sólo es de ti, es decir, de las creencias e ilusiones que están conformándote, de lo que NADIE NECESITA DESIDENTIFICARSE, pues todo algo (sólo por considerarse algo y comenzando siempre por tu ser algo) está siendo ilusorio siempre, y/o está consistiendo en la percepción de la ilusión (imagen virtual) de estar siendo algo distinto a Nada. ¡Nada soy; soy Nada! Todo ser algo para alguna consciencia identificada, mente y/o conjunto de creencias, sin excepción alguna siempre estará siendo ficticio. No hay verdad, no hay amor, no hay felicidad, no hay vida; no hay la existencia de algún algo, no hay la existencia de los opuestos de algún algo, y tampoco hay la necesidad de la existencia de algún algo. Salvo percibido egoica, victimista e ilusoriamente (siendo considerado una cosa, un ser, un soy, un sentimiento, un algo…), todo está consistiendo en Estar Siendo Nada. Independientemente del juicio mental que se forme respecto a cualquier aparente percepción, no hay ni acontece nada distinto a Estar Siendo Nada. No es cierto que el Estar Siendo Supremo (Dios) no pueda comprenderse debido a que consista en algo infinito, eterno, inconmensurable, inabarcable por la mente humana, etc. Simplemente el Estar Siendo Supremo no puede ser comprendido porque no consiste en ser algo y/o porque no hay un Estar Siendo determinado ni siendo distinto a aquello que pretendiera comprenderlo. He ahí que intentar comprender aquello que no existe, equivale a crear la ilusión de la creencia en la existencia de eso, y también la identificación de la consciencia con esa falacia. ¡Bienvenidos al fabuloso y espectacular mundo de la humanidad! Consciencia, deja ya de buscar, de luchar, de esperar, de ambicionar, de temer. Ninguna cosa viene a tu vida por algo ni para algo; sencillamente Nada eres tú, Nada es tu vida y Nada es lo que no viene, pues, salvo Estar Siendo Nada, nada más está siendo.  Abril-16

106- NO DOS, NO UNO, NO ALGO. A Ser Nada no hace falta llegar, pues es lo único que puede estarse siendo. Para llegar a ser Nada, tampoco es necesario hacer algo; toda apariencia de hacer algo estará consistiendo en una percepción egoica de Estar Siendo Nada. ¡Consciencia, date cuenta de que todos  tus afanosos haceres y todos tus aparentes vivires sólo sirven para que sigas creyendo que eres algo distinto a Estar Siendo Nada! La especulación mental de creerse alguien -efecto de la identificación de la consciencia con unas ilusiones-, origina que el Estar Siendo Nada también sea percibido especulativamente: formando un conjunto infinito de particularidades. ¡Todo ser algo es ilusorio, de ahí que lo ilusorio de ser no consiste en estar siendo, sino en ser percibido siendo algo concreto! ¿De qué depende que algo sea percibido como ser un algo y además ser positivo o negativo, salvo del juicio que cada consciencia proyecte, basándose para ello en la información contenida en las creencias que están conformándola y creando esas percepciones? Todo algo es ilusorio y tiene su opuesto ilusorio. Por ser considerado algo para la consciencia que así esté percibiéndolo, ello y su opuesto estarán consistiendo en simples ilusiones. Tan ilusoria estará siendo siempre la percepción del bien como la percepción del mal, la percepción del amor como la percepción del desamor, la percepción de la vida como la percepción de la muerte, la percepción de la felicidad como la percepción del sufrimiento. ¿Desaparecería la existencia, es decir, el Estar Siendo sin particularidad ni determinación, cuando no fuera juzgado ni catalogado de ninguna forma? ¿Qué, salvo la identificación egoica, porque esté creando la percepción de que algo consista en una cosa cierta, buena y necesaria, unas veces DESEARÁ (para sí mismo y para otros), “las cosas” que considera felicidad, amor, dicha, suerte, salud…, y otras veces, deseará justamente “las cosas” opuestas? No somos algo siendo, sino el Estar Siendo de Nada y/o de ninguna cosa. No hay ningún somos, no hay el somos de nadie. No hay dos seres ni dos aconteceres, porque tampoco hay un ser ni un acontecer. La percepción de dos seres distintos se debe al fenómeno del ego y/o de la identificación de la consciencia con la apariencia individual. Pero no te desesperes ni te preocupes, en este mundo eso es lo normal; aquí todo se ve siendo algo con infinitos matices, es decir, Estar Siendo Nada aquí se percibe siendo muchas cosas distintas. ¡Amarás a Dios sobre las cosas…! ¿En qué consiste eso de desear cosas buenas y/o contrarias, salvo en la manifestación de la creencia de que esas cosas existen como tales cosas y que además son necesarias para algo, es decir, para el estar siendo de alguien y de algún propósito superior?  Acostumbra a decirse que a este mundo hemos venido a aprender y a sufrir. Consciencia, menudo juego te has inventado.  Abril-16

107- NADIE TIENE EGO. Consciencia, observa qué tienes y/o cómo vives, y sabrás exactamente qué querías tener y/o cómo deseabas vivir, pues sólo tú has estado escogiendo y decidiendo cada juicio y cada etiqueta que has puesto. Nada se tiene, nada se consigue, nada llega, nada se encuentra; simplemente “todo algo” está creándose a partir de las creencias (certezas ilusorias) que están conformando la consciencia perceptora de ello. Consciencia, date cuenta de que tu naturaleza es ilusoria y de que ilusorio es también todo cuanto crees estar viviendo tú, es decir, viviendo consciente-mente. Consciencia, date cuenta de que cambiando las creencias con las que, por estar conformándote, estás identificada, también cambian las experiencias, los pensamientos, los sentimientos y todas esas cosas que consideras tuyas y/o propias; pero date cuenta también de que lo nuevo continúa siendo tan ilusorio como lo antiguo, pues en ambos casos todo estará siendo el fruto de las creencias en ti y/o de tus ilusiones. ¿Acaso, con independencia de aquello que creas, no sigues siendo tú la identidad del sujeto a través del cual estás percibiendo y experimentando esas creencias? El ser humano, esto es, la consciencia humanizada, es responsable de todo cuanto vive y de la manera precisa que está viviéndolo, porque también suya es la autoría y/o la creación de esas fantasías. Nada se crea, salvo la percepción de lo que está creyéndose. Nada es aquello que se ve, toca, huele, gusta, escucha, piensa, siente, experimenta, recuerda, anhela, imagina…, a través de la percepción de una identidad. ¡Salvo el dios creador de las creencias humanas, ningún PODER SUPREMO crea aquello de lo que viven lamentándose y enorgulleciéndose por igual las consciencias humanas! Todo “ser algo para alguien”, es decir, para la consciencia que así lo percibe e interpreta (no importa la forma de percibirlo) queda reducido a la proyección de las imágenes que surgen de las creencias que están creando la falacia de la existencia de eso. Nadie tiene ego; el ego consiste en todo cuanto supone vivir creyéndose “un” alguien viviendo algo. Nadie tiene ego, es justo al contrario, pues consiste en los efectos de la ilusión de creerse un yo, un ser, un soy. El ego no se tiene. Nadie tiene ego, pues salvo en el mundo ilusorio del ego no hay la existencia ni el acontecer de algo ni de nadie. Mayo-16

108- ¡TÚ Y TUS COSAS! Consciencia, date cuenta de que cualquier “COSA” que eliges sentir y/o experimentar estará siendo de naturaleza egoica, ilusoria, transitoria, intrascendente…, por tanto, date cuenta de que si eliges sentir Amor, Paz y Dicha, lo que estarás sintiendo no será Amor, Paz y Dicha, sino el resultado de las creencias en la existencia de esas ilusiones: la creencia que tengas asumida a cerca de esos conceptos. Si tú eliges sentir amor, tú estarás eligiendo sentir la ilusión de la existencia del amor; pero si tú eliges sentir conflicto, también tú estarás experimentando la ilusión del conflicto. Consciencia, tú eres ilusión, de ahí que cualquiera de las elecciones que realices desde tu consciencia y/o desde la consciencia de tu identidad, estará siendo ilusoria también. No eres libre de elegir, pues, por mucho que lo juzgues diferente, cualquier elección tuya será entre la ilusión y la ilusión. Consciencia, date cuenta de que sólo puedes ser consciente y/o tener consciencia de la ilusión, porque excepto ilusión no hay otra COSA que esté siendo algo de lo que otro algo pueda tener consciencia, conocimiento, recuerdo, experiencia,  ni ninguna otra forma de percepción. Consciencia, date cuenta de que tú no tienes creencias, sino que son las creencias las que están conformándote y expresándose a través tuyo y/o de la creencia en tu existencia. ¡Tú eres las creencias que hacen percibirte como un yo particular y delimitado! Todo cuanto comience por la expresión “yo… y/o por yo soy…” estará refiriéndose la falacia de tu existencia y de todo cuanto está dándole apariencia de realidad. Toda expresión que comience por “yo…”, cuando no sea para manifestar lo egoico e ilusorio de esa percepción, estará refiriéndose a algo absolutamente falso. ¡Solo hay un “yo soy”: aquel que consiste en el No-Ser de ninguna cosa y/o en el Estar Siendo de nada ni de nadie. ¿Quién necesitaría que no estuviera siendo así? ¿Quién y para qué necesitaría de la existencia de alguna particularidad y de alguna finalidad? Todo acto humano, no importa el nombre que se le asigne, será un acto egoico y victimista, por tanto, también la meditación, la oración y cualquier tipo de ceremonia sagrada. ¿Pasa algo por eso? No. ¿Es mejor o peor que otra cosa? No. ¿Soluciona o empeora algo? No. ¿Entonces? Entonces, nada. Todas las preguntas son inventadas por la mente que las plantea, pues está originándolas desde la mentira de su propia existencia, por tanto, todas las respuestas también serán siempre mentiras en busca de ser creídas. ¿Te parece duro asumir esto que digo? Nada mejor, peor ni distinto a las consecuencias de estar creyéndose y/o siendo la creencia de aquello otro. Date cuenta de que nada de cuanto vivas será fruto de tu ego, sino de tú, ego. ¿Pasa algo por eso, que no consista siempre en la ilusión de que está pasando algo? Pues eso....  Mayo-16

109- SIN ATRIBUTOS. Consciencia, ¿cómo no vas a creer en aquello que percibes, y de la manera exacta que crees estar percibiéndolo (por medio de los sentidos físicos, los pensamientos, las ideas, los sentimientos, las emociones, los estados de ánimo…) si eres TÚ MISMA la que está creándolo, como efecto de la identificación con las creencias (informaciones ilusorias) que están conformándote? He ahí de qué manera aquello que constituyen tus contenidos inconscientes (invisibles, imperceptibles…) se vuelven conscientes (visibles, perceptibles…) gracias a la percepción de los reflejos  y/o de la materialización de sus manifestaciones físicas, psíquicas, intelectuales, emocionales, anímicas, etc. ¿Comprendes mejor ahora que todo cuanto vives es un reflejo de ti y/o de las creencias en ti? He ahí también la razón de que tú y tus semejantes (la percepción ilusoria de ti y de tus semejantes) estéis percibiendo de forma colectiva y semejante, pues, semejantes y colectivas están siendo también las creencias compartidas -tanto consciente como inconscientemente- a través de instrumentos de expresión y de percepción igualmente semejantes. El Ser, la Divinidad, el Todo…, no tiene atributos, porque, salvo percibido ilusoriamente, no hay algo que sea el Ser, la Divinidad, el Todo. Todo ser algo y/o ser alguna existencia siempre será ficticio y su percepción estará creándola la misma consciencia que afirme estar percibiendo la existencia de algo. No hay atributo (amor, paz, libertad, felicidad, plenitud) que no sea ilusorio, por tanto, que no esté consistiendo en una percepción egoica y/o en la percepción de NADA convertida en la percepción de algo. No hay el haber de atributos, consecuentemente tampoco la diferencia entre el haber de atributos positivos y de atributos negativos. Nada es verdad ni mentira, porque nada está siendo algo ni de alguna manera. La verdad que se considera verdad también es mentira, igual que la mentira que se considera mentira también es verdad; ambas percepciones serán igual de egoicas e ilusorias y estarán reflejando la identificación de la consciencia con la creencia en la existencia de eso y de su perceptor. Consciencia, date cuenta de que por estar siendo tú consciente de ser algo, tú misma sólo puedes estar siendo una percepción egoica e ilusoria, por tanto, que todas tus percepciones y experiencias estarán consistiendo en ilusiones también. ¿Te atreverás a reconocer que siempre has sido consciente de eso y que el esfuerzo por ocultarlo está matándote?  Mayo-16

110- ¡PUES ESO, PARADOJAS! (1/3) La percepción del “yo soy”, exactamente igual que cualquier otra posibilidad percibida e interpretada  como el ser de algo distinto a NADA, siempre consistirá en una percepción egoica. El ser humano, percibido siendo un ser humano, es ego, es ilusión. He ahí que la ilusión está en la percepción de un algo por parte de otro algo, pero jamás en Estar Siendo Nada. La consciencia humana y todo cuanto esté creando, percibiendo, interpretando y experimentando la consciencia humana, consiste en NADA estando siendo vivido egoica e ilusoriamente. Los recuerdos humanos del pasado, las experiencias humanas del presente y las expectativas humanas del futuro, consisten en ALGO tan ilusorio y  virtual como el cine, por tanto, sin repercusiones fuera de la identificación con la creencia en su autenticidad. ¡He ahí que siempre se ha podido crear, percibir e interpretar diferente, pues nada ha estado siendo nunca algo de origen ajeno e inevitable; pero he ahí también que fuera del mundo de la identificación con esas creaciones, todo es efímero e intrascendente! Las cualidades y los defectos humanos son igual de ilusorios. Todo ser y/o acontecer alguna cosa determinada para alguien, con absoluta independencia de la manera que sea percibido (conscientemente, intuitivamente, físicamente, emocionalmente…), siempre estará siendo ilusorio, es decir, NADA interpretado como siendo UNA COSA. El ser humano no tiene creencias; las creencias humanas están conformando la CONSCIENCIA DE LA EXISTENCIA DEL SER HUMANO y de todo cuanto tenga alguna relación con la existencia del ser humano. Amar al prójimo sólo es posible en el mundo de la ilusión y/o en el mundo creado por la percepción egoica del sí mismo. Amar al prójimo sólo es posible en el mundo ilusorio donde el sí mismo es percibido como “un ser algo”  distinto y separado de “otro ser algo”. ¿Podría consistir entonces “el amor al prójimo como a ti mismo…” en DEJAR DE VERTE A TI SIENDO ALGO DISTINTO A OTRO ALGO, en dejar de ver la existencia de cualquier tipo de carencia y/o de alguna necesidad en alguien, y, por tanto, en trascender el mundo ilusorio de todas esas percepciones? Paradójicamente (véase que las paradojas surgen del contraste entre las creencias relativas a la existencia de este mundo y de  otro mundo y/o de otra realidad distinta), he ahí que pedirle a un semejante que te perdone, que te ame, que te ayude, que te comprenda, que te olvide, que te juzgue, etc., podría estar dejando al descubierto el deseo oculto y egoico de que siga “VIÉNDOTE SIENDO OTRO y además carente”, consecuentemente, VIÉNDOSE A SÍ MISMO siendo único, distinto, especial, separado, víctima. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora a qué podría estar refiriéndose y conduciendo aquel mensaje de “no robarás, no matarás, no desearás…”? ¿Comprendes que el hecho en sí de hacer algo "a sí mismo y/o a otro" (no importa qué sea ni cómo lo valores) conlleva la condena de seguir creyéndote alguien culpable y/o protagonista de algo? ¡Pues eso, paradojas! El tiempo de la creencia en el amor a las cosas, a los otros, al uno mismo y a sus experiencias personales nunca existió.   Mayo-16

111- POPURRÍ (5). Estar Siendo Nada no es lo contrario de ser algo, ni tiene los atributos que se le atribuyen a cualquier ser algo. Las cosas se ven como se ven, en la creencia de que hay alguien que cree que está viendo algo. No hay nada que necesite cambiarse; si hubiera algo que solucionar ello consistiría en darse cuenta de que no hay “un algo” que necesite ser solucionado, porque, salvo percibido ilusoriamente, no hay ni acontece nada siendo un algo. Todo es y ocurre dentro de la creencia y/o conformando la creencia de que algo está siendo y ocurriendo. –-Salvo en forma de creencia, no hay el haber de algo, de ahí que creerse mejor o peor, superior o inferior, superdotado o discapacitado, poseedor de un don o vulgar, etc., sólo sea posible en el mundo ficticio de la identificación de las consciencias con la creencia de estar siendo la existencia concreta de “un algo” concreto. ¿Dudas sobre algo? Recuerda que tan falaz y egoica será la percepción de una opción como la opuesta, por tanto, decide lo que quieras a partir de la consciencia de que siempre será NADIE quien estará escogiendo entre Nada y Nada. --Véase de qué manera la identificación con la creencia de que “SOMOS UNA COSA”, luego, aunque esa cosa se llame “un ser humano”, obliga a la consciencia identificada con esa percepción a creer también, es decir, a crear también la percepción egoica de que está sintiendo y viviendo todas “las cosas” consideradas propias de aquella primera cosa.  --La consciencia identificada (no confundir con el individuo físico y/o el instrumento a través del cual está manifestándose cada consciencia) siente miedo ante la comprensión de Estar Siendo Nada: Como si la identificación con la creencia de estar siendo “un algo” consistiera en ser una cosa distinta a estar Estar Siendo Nada, y/o como si la ilusión de sentirse “una cosa determinada” evitara Estar Siendo Nada. –-No hay más cambio que el cambio de darse cuenta de que nada hay que cambiar y tampoco hay nadie que pueda cambiar algo. No hay percepción de carencia, pero tampoco de plenitud ni de abundancia, que no consista en la creación de la creencia en la existencia de esa posibilidad. Seguramente la ignorancia, la esclavitud, la miseria, la violencia…, y también todos los contrarios a esas calamidades no se deban tanto a la FAMOSA FALTA DE CONSCIENCIA HUMANA, como al EXCESO DE IDENTIFICACIÓN de la consciencia humana con todo cuanto está conformándola, configurándola y/o determinando sus manifestaciones, esto es, generando y potenciando la identificación con sus contenidos.  Mayo-16  

112- VERSE Y CREERSE IDENTIFICADOS. He ahí que la percepción de actos tales como amar a los demás, ayudar a los demás, perdonar a los demás, proteger a los demás, etc., se corresponde con la visión de actos exactamente igual de egoicos que los actos -considerados erróneos y enfermizos- de odiar a los demás, perjudicar a los demás, culpabilizar a los demás, etc., pues en todos los casos dichos actos estarán siendo fruto de las percepciones egoicas e ilusorias de estar viendo y/o considerando “a los otros y/o a lo demás” siendo un algo distinto al Sí Mismo carente de identidad. Los errores sólo son posibles en el mundo virtual creado por la identificación de la consciencia con la creencia en la existencia de un sí mismo personal, y en todo cuanto se deriva de ello. En el mundo de la creencia en algún tipo de diferencia entre aciertos y errores (la creencia en la existencia de cualquier particularidad), el error más grande de todos consiste en el de VERSE Y CREERSE IDENTIFICADOS con la percepción de ser “un algo” distinto al Estar Siendo universal e indeterminado: verse y creerse como algo trascendente, concreto, único, distinto, especial, separado de aquello otro que está percibiéndose y considerándose como “el ser” de los demás, del discurrir de la vida, de las circunstancias, etc, etc,. Consciencia, date cuenta de que no hay acto humano que pueda no estar produciéndose en el mundo ilusorio creado por los contenidos que estén conformando las consciencias humanas y cada una de sus manifestaciones. ¿Acaso la misma consciencia que cree estar amando, ayudando, protegiendo…, a unos semejantes concretos, simultáneamente no puede estar comportándose exactamente al contrario con otros, esto es, amando y perjudicando a la vez? ¿Acaso la consciencia que hoy está manifestando sus creencias mediante actos considerados benévolos, dentro de unas horas no puede estar traicionando ese espíritu incluso con las mismas personas? ¡Fuera de la percepción de la fantasía que se origina creyendo lo contrario, no hay seres… y tampoco actos ni sucesos buenos o malos, mejores o peores, acertados o erróneos; por mucho que este mundo esté organizado en base a esas apariencias egoicas, no hay ningún haber y ningún acontecer determinado! ¿Que todavía te resulta más cómodo seguir creyendo aquello que desde miles de años y de generaciones atrás lleva defendiendo lo contrario, a pesar de las consecuencias que genera? Pues ni bien ni mal; simplemente un sueño. Por sus actos, sus pensamientos, sus sentimientos, sus actitudes, etc., nadie es mejor ni peor, nadie es culpable ni inocente, nadie es superior ni inferior, pues todo está siendo y/o aconteciendo en la ilusión de que está aconteciendo algo distinto a Nada-Uno (nada algo percibido como algo determinado). Consciencia, date cuenta de que “si es visto como tuyo” será igual de ficticio que si es visto siendo ajeno y/o siendo de otros, pues, basta con que algo sea visto de alguna manera, para estar perteneciendo al mundo imaginario creado por la identificación con las creencias.  Mayo-16    

113- ¿TU PARTICULARIDAD? ¿Qué diferencia hay entre creer en la percepción de la salud y creer en la percepción de la enfermedad? ¿Qué diferencia hay entre percibir algo y percibir el opuesto de ese algo? Fuera del mundo al que pertenecen todas las percepciones de la consciencia identificada consigo misma, es decir, con las creencias que están constituyendo la consciencia que está manifestándose a través de cada individuo, no hay absolutamente ninguna diferencia. Todo ser algo, todo ser de alguna manera, todo ser por algún motivo y todo ser para alguna finalidad…, siempre pertenecerá al mundo de las percepciones egoicas y/o que no dejan ver la ilusión que ello está conformando: el mundo que está creándose para justificar la falacia de la particularidad de la existencia de su protagonista. ¡Creer en la percepción de algo (no importa qué sea ni cómo sea) siempre sirve para fortalecer la creencia en la percepción del perceptor y/o ocultar que la existencia del perceptor sólo consiste y discurre en una creencia! Salud y enfermedad, vida y muerte, dicha y desdicha…, ¿qué sería todo eso sin la creencia en la existencia del personaje que estuviera experimentando las consecuencias de la creencia en eso? “Mi reino no es de este mundo…” (del mundo que vosotros estáis creando y percibiendo) -dijo. Toda percepción consistirá en una visión errónea, egoica, distorsionada, victimista, limitada, transitoria, etc., del Estar Siendo Universal. Consciencia, date cuenta de que todo cuanto tú interpretas que piensas, sientes, haces, experimentas, recuerdas, deseas, imaginas, etc., estás creándolo tú misma como consecuencia y/o efecto de la creencia en tu particularidad. ¿Cómo podrías mantener la identificación con la creencia en tu existencia no ilusoria, si no mantuvieras también la creencia en la existencia no ilusoria de todo aquello cuya percepción estés creando, interpretando y utilizando para justificar la CREENCIA PRIMERA? ¿Existiría, siendo tal cosa determinada, aquello que tú afirmas percibir y experimentar, si no estuvieras tú y/o la consciencia para la que aquello está siendo aquello? Todo ser algo y/o ser alguna cosa NECESITA PARA SERLO la consciencia que esté considerándolo de ese modo, por tanto, he ahí que la percepción de todo ser/acontecer algo concreto consiste en la percepción del Estar Siendo Nada determinado, pero interpretada egoicamente. No hay salud ni enfermedad, amor ni desamor, culpabilidad ni inocencia, bien ni mal, vida ni muerte…, fuera de la consciencia que esté creando esa percepción a partir de las creencias que también estén configurando la ilusión de su propia existencia particular. Todo está consistiendo en Estar Siendo Nada-Uno, de ahí que al margen de las percepciones ilusorias, creadas por las consciencias identificadas con creencias e informaciones ficticias de origen ancestral, nada falta nunca y/o todo está siendo ya.  Mayo-16 

114- POPURRI (6). “Tan pronto como nace, se le asigna un nombre, una religión, una nacionalidad, un equipo de fútbol y una raza… pasará el resto de su vida defendiendo una identidad ficticia”. -Leo, editado sobre la imagen de un bebé que en su frente lleva tatuado un código de barras. Efectivamente -añado-, pero la identidad más pesada se la pone uno mismo cuando decirse llamarse "yo". Todas las demás identidades pueden modificarse y/o puede soltarse la identificación con ellas, sin embargo pocas consciencias identificadas con un "yo" se atreven a renunciar a esa falsa identidad. –-Curiosamente, aquella consciencia que sólo ha conocido la esclavitud de vivir encerrada en la ilusión del yo, sentirá más miedo ante la posibilidad de la libertad que ante la de seguir como siempre; y, curiosamente también, esa mente siempre encontrará infinitas razones (las creará) con las que justificar la forma de percibir su situación, antes que para dudar al respecto. –-Comenzando por la percepción del perceptor, todo aquello que sea percibido siendo algo para alguien (sin excepciones), siempre estará tratándose de algo ilusorio. ¡Todo está consistiendo en Estar Siendo Nada; la identificación con la creencia en la existencia del yo personal (ego) origina la ilusión de que NADA sea percibido como el ser de infinitas cosas transitorias a la vez! Consciencia, date cuenta de que, puesto que aquello que se crea procede de aquello que está creyéndose y/o que está creyéndose ser, comenzando por tu propia percepción, toda percepción de “ser un algo” será ilusoria, pues, estaría siendo creada a partir de la creencia en ti. –-No puede “desearse a otro ser” algo cuya existencia esté juzgándose de un modo positivo (felicidad, amor, suerte, salud, éxito…) sin estar condenándolo -y condenándote- a la percepción de ser “un ser a parte”, y además un ser necesitado y/o carente de aquello que se le desea. Tampoco puede desearse algo a otro ser, sin estar dando también autenticidad a la creencia en la existencia y la experiencia ineludibles de lo opuesto a aquello. Por tanto, he ahí que al creer en la existencia no-ilusoria de cualquier individuo, también está creándose la percepción ilusoria de ese personaje y de todo cuanto ilusoriamente necesitará vivir para justificar la identificación con todas esas fantasías. --Leo:  “No tengas miedo de cometer errores…, de ahí salen las mejores lecciones”. Consciencia, date cuenta de que si percibes y asumes que has cometido un error, entonces quedarás atrapada dentro de la creencia de que tú eres alguien, y también que ese alguien con el que estás identificada puede estar continuamente moviéndose entre  errores y aciertos, es decir, entre una fuente continua de deseos y de frustraciones. Caminante, date cuenta de que no hay camino y date cuenta también de que no habiendo camino, ¿cómo podría haber un caminante?  Mayo-16     

115- PERCIBIDO E INTERPRETADO EGOICAMENTE. Es la hora de la sobremesa y decido estirarme un rato. Como otras veces, me pongo cómodo, cierro los ojos y dejo que el resto del sueño fluya sin más. No contaba con que el vecino había escogido ese rato para ponerse a cortar la hierva del jardín con su ruidosa segadora. ¿Y ahora qué? -pienso, tratando de aplicar en esa situación el convencimiento de que “nada consiste en el Estar Siendo de algo distinto a Nada”. A ver -comienzo a analizar la situación-, yo tratando de dormir, el vecino cortando la hierva, la maquina haciendo ruido, la contrariedad llamando a la puerta, los pensamientos danzando a su aire. Entonces veo que, salvo percibido e interpretado egoicamente, no existen LOS ELEMENTOS que aparentan conformar un conjunto (una situación, un acontecer, una vida, un mundo, un ser…). Veo que, salvo percibido e interpretado egoicamente, tampoco existe EL CONJUNTO constituido por los elementos que parecen estar formándolo. Veo que, salvo percibido e interpretado egoicamente, tampoco existe LA CONSCIENCIA que interpreta estar percibiendo todo eso unido y/o por separado. Y también veo que, salvo percibido e interpretado egoicamente, tampoco NINGÚN ALGO está siendo y/o aconteciendo de alguna manera determinada “para” que alguien (una consciencia identificada) aprenda algo de ello; ni que tampoco algo está haciendo de “maestro” de alguien. ¡Ya va siendo hora de dejar de creer, de percibir y de interpretar la existencia basándose en argumentos propios de protagonismos particulares, y, consecuentemente, victimistas! Sencillamente, más allá de la absoluta intrascendencia de las apariencias y de las interpretaciones -creadas por las creencias dominantes en cada consciencia-, todo haber particular, todo suceder particular, todo experimentar particular, etc., estará consistiendo siempre en el continuo fluir de la manifestación (exenta de voluntad, ni intención, ni finalidad, ni necesidad, ni ego) del Estar Siendo Universal de Nada. Dicho de otro modo: Nada, ilusoriamente percibido, ilusoriamente interpretado e ilusoriamente convertido en alguna cosa. ¡Consciencia, date cuenta de que tu existencia particular no es cierta ni necesaria; date cuenta de que al margen de la fabula de la creencia en ti y de las fantásticas percepciones e interpretaciones, que continuamente está generando la identificación con esa creencia, nunca ha habido ni dejado de haber la necesidad de la existencia de algo distinto a Nada.  Mayo-16  

116- TRUCO MENTAL. Comprender que, excepto siendo percibido e interpretado egoica e ilusoriamente, nada hay, nada acontece, nada se hace, nada se precisa…, significa comprender que lo único que está siendo siempre, que está sucediendo siempre y que está haciéndose siempre consiste en Nada y/o en ninguna cosa de lo que otra cosa o entidad pueda tener consciencia. ¿Paradójico? En efecto, lo cual demuestra que está “percibiéndose” desde la identificación ficticia de una consciencia imaginaria. Los atributos positivos, que con tanto ahínco, desesperación e incluso violencia, persigue la humanidad desde el supuesto inicio de los tiempos (paz, amor, libertad, felicidad, alegría, confianza…) no dejan de consistir en simples espejismos mentales; meras creencias con las que contrarrestar la identificación de la consciencia con la creencia en la existencia de sus opuestos (atributos negativos). La creencia en la existencia de los atributos positivos actúa a modo de “truco mental” con el que justificar la identificación con las creencias en la existencia del mal, de la separación, de la limitación, de la carencia, de la culpabilidad, del conflicto…, en resumen: para contrarrestar los efectos de la identificación (yo soy eso…) con la creencia en la posibilidad de la existencia de “UN UNO MISMO” siendo algo, siendo una cosa, siendo un ser, siendo un hijo de Dios, etc. Toda percepción determinada, con absoluta independencia de que sea percibida positiva o negativamente, en el fondo siempre estará creándose para justificar la existencia de su perceptor. ¿Qué necesidad habría (fuera del funcionamiento de los patrones mentales humanos que determinan la percepción y los juicios humanos de la existencia) de que hubiera alguno de aquellos atributos, cuando todo haber y/o acontecer consistiera en el haber y/o el acontecer de Nada concreto ni delimitado…, algo verdaderamente divino? ¿Para qué la existencia de la paz, del amor, de la felicidad, etc., no habiendo la existencia de la no-paz, del no-amor, de la no-felicidad? ¿Y quién necesitaría sentir aquellos supremos atributos, no existiendo tampoco la particularidad del individuo que pudiera experimentarlos? ¡Mente, todo ser algo es mente y nada más que mente! ¿Quién tendría miedo a la muerte y/o qué necesidad habría de la existencia de la muerte, cuando no hubiera la consciencia identificada con las percepciones transitorias creadas a partir de las creencias en la posibilidad de estar siendo la existencia de alguien vivo? El ser humano no alcanza a comprender qué es, precisamente porque ilusoriamente cree, piensa, siente, intuye, anhela, percibe, etc., que es “un” algo. Estando Siendo Nada, tampoco nada falta ni sobra. La creencia en las virtudes y los defectos esconden la creencia en la existencia de aquel personaje que estuviera identificado con esas posibilidades. Consciencia, ¿empiezas a darte cuenta ya de lo que significa “pertenecer a un Reino que no es de este mundo..., ni de ningún otro”; un Reino al que sólo se puede pertenecer sin consciencia de ser alguien determinado y/o sin ego?  Mayo-16

117- DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA. Siempre, sin excepción, toda percepción (ya sea captada mediante los sentidos corporales, el pensamiento, la intuición, las emociones, las sensaciones, los presentimientos, las relaciones personales, las circunstancias cotidianas, etc.) estará siendo creada a partir de la identificación de la consciencia (el auténtico ser humano) con las creencias e informaciones ilusorias que, transmitidas por las consciencias que le precedieron, estarán constituyéndola. Por tanto, he ahí que todo cuanto alguna vez haya sido percibido y/o considerado por alguna consciencia, como algo merecedor de culpa, de castigo, de karma, de enfermedad, de arrepentimiento, de remordimiento, de lección…, y/o igualmente como merecedor de algo opuesto a dichas interpretaciones, siempre estará correspondiéndose con el reflejo de una simple falacia mental. Las creencias (esencia y/o alma de la conciencia humana, y, por tanto, del ser humano) sobreviven proyectando percepciones de su contenido (se vive según las creencias que se tienen asumidas), por eso, no hay otra forma de evitar el refortalecimiento de la identificación con esas creencias que la de no prestarles más atención (trascender) que la estrictamente necesaria. ¿Consciencia, comprendes mejor ahora de dónde proceden las voces maliciosas y las voces amorosas que parecen disfrutar haciéndote sentir autor de todo cuanto crees estar protagonizando? A partir de lo expuesto anteriormente, me viene el recuerdo del renombrado y lucrativo fenómeno del DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA: ¡Esa extraordinaria creencia convenientemente disfrazada de otra anhelada meta del alma y del ego humano; otro magnífico objeto de entretenimiento para la mente! Consistiendo la consciencia en las creencias e informaciones ilusorias que están constituyéndola, ¿de qué estaría tratándose entonces el despertar de la consciencia? Exactamente igual que cualquier otro “ser algo para alguien”, el despertar de la consciencia tampoco deja de consistir en la manifestación de una creencia: una creencia en busca de la atención que la mantenga viva, activa, creativa. ¿Qué o quién, que no estuviera conformando la falacia de la existencia de una consciencia humana dormida, necesitaría despertar en el Estar Siendo carente de cualquier rastro de identidad, particularidad, límites ni determinación?  Véase que la búsqueda del despertar de algo lo único que persigue es la supervivencia de la creencia en la existencia del alma de ese algo, por tanto, permanecer alimentando el mundo ilusorio de las existencias particulares, determinadas, delimitadas, transitorias, protagonistas de alguna cosa, aunque ello únicamente pueda tratarse de una especie de sueño que nadie está soñando. Mayo-16 

118- CONSCIENCIAS SANTURRONAS. Continuamente leo, escucho y veo mensajes diciendo que “somos Amor, somos Paz, somos Libertad, somos Felicidad, somos Plenitud,…” Leo, escucho y veo decir que somos todos esos grandes atributos, y que no somos lo opuesto a esos grandes atributos. Sin embargo, el discurrir, absolutamente incierto e indeterminado de la existencia, está continuamente demostrando que eso es mentira: la vieja, hipócrita y comercial falacia de siempre. Hasta las consciencias más ciegas se dan cuenta de que esa manera de percibir es absolutamente egoica y que esconde un inmenso océano de identificación victimista; el mismo enfoque egoísta de siempre. ¿Acaso, por muy supremo que se imaginara un atributo, AL TRATARSE DE ALGO DETERMINADO y/o al ser de alguna manera determinada para alguien, no estaría consistiendo en el SUPUESTO SER DE ALGO CREADO a partir de una percepción egoísta, particular y limitada? ¿Por qué, para qué y para quién sería necesario ser algo, ser de alguna forma, ser con algún atributo y ser con alguna finalidad? ¡Consciencias santurronas, hipócritas, asustadas e identificadas con percepciones surgidas de creencias y fantasías! Reconozco que a lo largo del sueño, originado tras la identificación con la creencia en mi existencia personal, para no dejar de soñar y/o para que el sueño continuara, he recurrido a infinidad de trucos, engaños e inventos con los que justificar la autoría de mis supuestos actos, mis supuestos pensamientos, mis supuestas emociones, mis supuestos defectos, mis supuestos propósitos, mi supuesto tiempo, mi supuesto existir particular. Pero de entre todas esas fantasías, después de la de creer en mi siendo un yo, la más ridícula quizás haya consistido en la creencia en un Dios Supremo, y además dotado de voluntad y de otros atributos. ¡Curiosamente (véase aquí el victimismo que destila la identificación con la creencia de ser un alguien) todos los dioses creados por las consciencias humanas a lo largo de la historia -seguramente para poder justificar la falacia de la existencia de las particularidades percibidas a partir del filtro de la creencia en un sí mismo-, están dotados de atributos y/o de cualidades típicamente humanos…, pero sólo de los buenos! Consciencia, date cuenta de que aquello que percibes como “la voluntad de Dios” no consiste nada más que en el reflejo de las creencias que están conformándote; date cuenta de que para el ser humano nunca ha habido otro Dios que el Dios de las creencias que están creando la percepción de la existencia del ser humano y de todo cuanto el ser humano cree protagonizar y/o experimentar. Fuera de la creencia en la existencia del creyente de algo, no existe nada de lo creído por ese personaje ficticio. Al trascenderse la identificación con la creencia en la existencia del creyente también se sale de la identificación con las percepciones originadas por las creencias que están creando la percepción de la existencia de ese personaje. ¡Siempre estuvo todo hecho y resuelto, pues, salvo percibido egoica e ilusoriamente, nunca hubo nada que necesitara hacerse ni resolverse!  Mayo-16  

119- HE COMPRENDIDO. Muchas veces, viendo y escuchando en la televisión las noticias de lo que ocurre cada día en el mundo (percepción egoica de la existencia), suelo convencerme de que “el ser humano es capaz de todo”. Hoy, sin embargo, he comprendido que “el ser humano es capaz de todo (de lo mejor y de lo peor que pueda imaginarse) porque la mente humana y/o porque la consciencia identificada con las creencias respecto a la existencia de la particularidad humana, es capaz de CREER EN TODO, y, por tanto, de CREAR LA PERCEPCIÓN ILUSORIA DE TODO. He ahí que toda apariencia de ser y toda apariencia de acontecer (pasado, presente y futuro) únicamente estará siendo eso que se percibe y de la manera que se percibe, dentro de la percepción creada por la creencia en la existencia de eso y en la creencia en la existencia del perceptor de eso. ¡Nada fue, nada está siendo y tampoco nada será aquello que alguna vez sea percibido por alguien siendo algo ni siendo de alguna manera! PD: siento estropearle el plan a los egos acomodados en sus creencias de culpabilidad y de inocencia, de bondad y de maldad, etc.  Muchas otras veces también escucho decir (reconozco que yo tampoco estoy libre de la fantasía de esos actos y creencias) que “nada es hecho por parte de nadie, sino A TRAVÉS del instrumento que está siendo ese alguien.” Sin embargo, gracias a la progresiva desidentificación con la particularidad de mi supuesto yo, también he comprendido que, Estando Siendo Nada todo lo que parece estar siendo algo, tampoco nada está aconteciendo ni haciéndose a través de aquello que, aunque parezca ser el instrumento de algo, sin percibirse egoicamente estará consistiendo en Nada y/o en ninguna cosa determinada de la que pueda tenerse una consciencia determinada.  Excepto percibido egoicamente, ilusoriamente, identificadamente… no existe ni está aconteciendo la existencia de un quién, por tanto, tampoco existe ni está aconteciendo algo que esté haciéndose y/o sucediendo a través de ese quién inexistente… ni de ninguna otra posibilidad. ¡Ser el humilde instrumento de algo supremo o superior no deja de consistir en otra fantasía creada por el ego! Todo haber de “un algo para un alguien y/o para una consciencia” consistirá siempre en el haber de la creencia en eso, de ahí que todo haber/suceder, y también la consciencia que crea estar percibiéndolo, siempre estará consistiendo en un fenómeno ficticio. Nada, que pueda ser percibido como siendo algo, tendrá jamás un origen ni una finalidad (un por qué... ni un para qué...) , un interior ni un exterior, un polo positivo ni un polo negativo…, más allá del mundo ilusorio al que pertenecen todas las percepciones posibles. Comenzando siempre por la creencia en ese uno mismo, que cree existir no-ilusoriamente, percibir no-ilusoriamente y experimentar no-ilusoriamente alguna cosa, no existe aquello que esté consistiendo en algo distinto a Estar Siendo NADA. Consciencia, ¿imaginas una creencia y/o una percepción de la existencia más EGOÍSTA, POBRE, ENFERMIZA Y VICTIMISTA que la creencia y la percepción de la existencia a través de la creencia en la existencia delimitada de un sí mismo determinado e independiente de Estar Siendo Nada? Pues eso…  Mayo-16 

120- MUNDO ILUSORIO. Un amigo me pregunta: ¿Cómo vaciar nuestra consciencia de la identificación con las creencias que están conformándola y también configurando la percepción egoica (no hay percepción que no sea egoica) de sus manifestaciones? La respuesta es simple: basta con darse cuenta de que, salvo formando parte de la ilusión mental y/o salvo constituyendo la ilusión mental misma, no hay algo que hacer, y tampoco hay nadie que pueda ni que necesite hacer algo para conseguir otro algo no esté siendo ilusión también. Todo hacer, pensar, sentir, experimentar, etc., está consistiendo en la misma ilusión que la ilusión de la existencia del protagonista de cualquier vivencia determinada. Para Estar Siendo Nada no es necesario ser alguien ni hacer algo. Excepto Estar Siendo Nada, todo lo demás es ilusorio, es decir, NO ESTÁ SIENDO. Hacer algo exige la identificación con el hacedor de eso, de ahí que todo ser, hacer, pensar, sentir, vivir, etc., unicamente discurra conformando una existencia ficticia..., una existencia que sólo está siendo en esa percepción! La experiencia demuestra que en ese ámbito ficticio (el de la percepción de las existencias y de los aconteceres particulares), puede hacerse todo lo que se quiera y hacerlo con la intención que se quiera, porque tanto el hacedor como lo hecho y/o lo experimentado por ese personaje continuarán perteneciendo al mundo egoico y efímero de la ilusión. Véase que en el mundo de la percepción de la existencia de los seres y de las cosas, (todos los mundos son ilusorios) incluso quedarse quietos sin hacer algo ya supondría estar haciendo algo por parte de alguien. ¡Para mantenerse, la ilusión exige estar creándose y/o haciéndose continuamente! He ahí la respuesta a las mentes que se burlan y sienten terror con sólo imaginar la posibilidad de vivir sin hacer algo y/o sin estar amando el hacer de muchas cosas; saben perfectamente que vivir en la creencia de ser un individuo particular exige la defensa a ultranza de la identificación con el hacer y con el hacedor. ¡Todo SER algo y todo HACER algo (aunque ello consista en dejar de hacer), estará consistiendo siempre en la percepción egoica e ilusoria de una consciencia identificada con esas creencias! Vivir creyéndose un ser, un yo, un soy, un alguien determinado…, no deja posibilidad a existir haciendo y/o dejando de hacer, pues en todos los casos también todas las opciones continuarán siendo fruto de aquella CREENCIA INICIAL Y/O PECADO ORIGINAL consistente en la identificación de la consciencia con la creencia de ser algo (una cosa) distinto y separado de Estar Siendo Nada. ¡No hay el haber de dos, porque tampoco hay el haber de uno; no hay el haber de uno porque tampoco hay el haber de cero; no existe más haber que el Estar Siendo Nada! Mayo-16

121- NADA ES NADA. Excepto percibida e interpretada desde la ilusión de la identificación mental, la afirmación de que “Todo Está Siendo Nada” nunca podrá equivaler a estar negando (negacionismo) la existencia de un algo y/o de alguna cosa determinada (Paz, Amor, Libertad, Vida, Felicidad, Plenitud, Dios, Conciencia, Silencio…), pues, en Estar Siendo Nada ni tan siquiera cabe la posibilidad de aceptar ni de negar. ¡En Estar Siendo Nada tampoco hay tal cosa como la existencia la aceptación ni de la negación! Nada es Nada. Nada no es un algo que alguien pueda considerar que es una cosa con el nombre de Nada! Nada es Nada; Nada no es “la” Nada. En Estar Siendo Nada (nada un algo determinado) no caben divinidades ni atributos ni carencias ni necesidades ni objetivos ni condiciones ni algo de todo lo que sería propio de las consciencias identificadas (mentes) con las creencias y/o la FANTASÍA de su existencia y de la existencia de alguna otra cosa. Excepto en el mundo donde todo consiste en percepciones egoicas e ilusorias, nada se acepta ni se niega, pues nada hay siendo algo distinto a Nada. ¡No hay aquello que pueda negarse ni aceptarse y tampoco aquel personaje que pudiera ejercer esa acción! Y, por el mismo motivo que la aceptación y/o la negación de algo por parte de alguna consciencia siempre estará remitiendo al mundo de las fantasías, toda dualidad (dos) continuará siendo igual de ilusoria que toda particularidad (uno). No hay dos, porque tampoco hay uno. No hay dualidad, porque tampoco hay unidad. No hay unidad porque tampoco hay necesidad de haber algo. No hay amor y miedo, porque, salvo percibido egoicamente, no hay ni amor ni miedo. No hay vida y muerte, porque, salvo percibido egoicamente, no hay ni vida ni muerte. No hay cielo e infierno, porque, salvo percibido egoicamente, no hay ni cielo ni infierno. No hay yo y tú, porque, salvo percibido egoicamente, no hay ni yo ni tú. ¡No hay aceptación ni negación, porque ni tan siquiera hay el no haber de algo! Consciencia, date cuenta de que si estas esforzándote por aceptar algo y/o por soltarte de algo, lo único que estás haciendo consiste en reforzar la identificación con la creencia de tu existencia (del aceptador, del soltador, etc.,), es decir, manteniendo viva la falacia del sueño de tu existencia. Consciencia, date cuenta de que, excepto en la forma de los muchos papeles que interpreta un personaje dentro de la ficción de su existencia, nadie es optimista ni pesimista, superior ni inferior, alegre ni triste. ¡Declararse optimista, pesimista, aceptador, negador y/o de cualquier otro modo, no evita estar declarándose identificado con una forma de percepción egoica y ficticia! Todo algo consiste en la manifestación de las creencias que están creando esa percepción, de ahí que todos los actores estén interpretando a la vez múltiples papeles contradictorios entre sí. ¡Al principio todo era Nada…, y, salvo percibido egoicamente, Nada continúa siendo todo!  Mayo-16

122-  SÍ…, LAS CREENCIAS. ¿Qué origina las guerras, y con ellas todas las calamidades que originan las guerras? Sí, sólo los intereses humanos de un signo y/o de otro. ¿Y qué origina los diferentes intereses humanos que dan lugar a las guerras y a todas las formas de violencia, de conflictos, de discriminación, de abusos de poder, de injusticias, de miseria…? Sí, las creencias. No hay pensamiento, sentimiento, existencia, ideología, interés, religión, filosofía, moral, ética, disciplina, necesidad, condición, acto, actitud ni capacidad humana que no esté siendo creada por efecto de las creencias humanas que están manifestándose a través de las consciencias humanas. Muchas veces me refiero y escucho hablar del mundo de la ilusión, del mundo del ego, del mundo de las creencias, pero, ¿acaso existe otro mundo fuera del percibido a partir del espejismo creado con la identificación mental con esas falacias? No, salvo el mundo que está creando la identificación de la consciencia con la creencia de que existe algún mundo, no existe ningún mundo. ¡Estar Siendo Nada significa que, aunque parezca percibirse e interpretarse de otro modo, nada está siendo algo distinto a Nada! Consciencia, vive coherentemente, es decir, reconociendo que absolutamente todo cuanto vivas será ilusorio, y que cuando dejes de vivir se habrá terminado todo eso que tú creías ser y tú creías vivir.  ¿Para qué necesitas la moral, para qué necesitas la religión y la espiritualidad, para qué necesitas la trascendencia de algo, para qué necesitas las filosofías y las ideologías? En efecto, date cuenta de que todo cuanto CREES que vives y CREES que necesitas, estás creándolo tú para seguir creyendo en tu existencia particular y seguir sin asumir las responsabilidades de que, comenzando por ti, nada es algo ni de ninguna manera distinta a Estar Siendo Nada. Consciencia, date cuenta de que, excepto las creencias que están conformándote, nada ni nadie más está gobernando la fantasía de tu vida.  ¿Vives sintiéndote un esclavo del sistema? Reconoce que, aunque fijas luchar contra eso, tu verdadera lucha es para que no desaparezca. ¿Vives convencido de que para los poderes dominantes sólo eres un número? Reconoce que, aunque haces ver que lo aborreces, en el fondo adoras vivir sintiéndote así. ¿Vives comprendiendo que esta vida es una farsa, una mentira, un teatro? Reconoce que secretamente disfrutas representando esos papeles y también pagando en taquilla el precio por verlos interpretar.  Consciencia, reconoce que la ilusión de todo cuanto vives y de la manera exacta que lo vives estás CREÁNDOLA tú misma, pues en tu mano está siempre la capacidad de percibirlo de otro modo, y, por tanto, puesto que siempre será egoico e ilusorio (virtual), de hacer que parezca distinto. ¿Acaso no te has dado cuenta todavía de que todo cuanto crees que haces y crees que vives sólo está siendo eso y así, a partir de la creencia en ti y para que esa creencia no deje de sobrevivir? Lo sabe el clérigo cuando predica, lo sabe el médico cuando opera, los sabe el maestro cuando enseña, lo sabe el político cuando gobierna, lo sabe el filósofo cuando expone, lo sabe el ladrón cuando roba, lo sabe el militar cuando mata, lo sabe el juez cuando interpreta las leyes, lo sabe la madre cuando pare. ¡En el fondo todas las consciencias sabemos que, salvo percibido ficticiamente, no hay nada que saber ni hay alguien que pueda saber algo!  Mayo-16  

123- LA MUERTE Y TÚ. ¿Se creería en la existencia de la muerte en el caso de que no muriese nadie? Evidentemente que no; se cree en la existencia de la muerte porque, igual que ocurre con la vida, “se percibe” la existencia de la muerte. Pero, ¿existe aquello cuya existencia se percibe, y de la manera que se percibe su existencia, más allá del ámbito mental donde se generan y se interpretan esas percepciones? Se cree en la existencia de la muerte porque se cree en la percepción de la existencia individual del personaje cuya vida y cuya muerte se percibe. ¿Se creería en la  existencia de la muerte de alguien en el caso de que no se creyera antes en la percepción, que la consciencia identificada  consigo misma (mente), genera e interpreta como de la existencia exclusiva y diferenciada de ese individuo? ¿Se creería en la EXISTENCIA y LA MUERTE de alguien (cosa que está condicionando y determinando la forma de vivir) en el caso de que se asumiera que la percepción de la existencia transitoria y de la desaparición de las particularidades sólo es posible en un ámbito mental, ilusorio y/o especulativo? Evidentemente que sí, cuando también estuviera creyéndose que lo ilusorio no está siendo lo ilusorio y sólo lo ilusorio. ¿Acaso no es así como está siendo? He ahí que, excepto dentro de la percepción egoica e ilusoria de la existencia, nadie existe y tampoco nadie muere. ¡Se percibe aquello que las creencias están continuamente creando y proyectando en la pantalla de la mente; se percibe aquello que, comenzando por la individualidad del uno mismo, está siendo creado por la consciencia identificada con las creencias, informaciones y/o programas que están configurándola! Excepto en el escenario de un mundo ilusorio, creado con la identificación de la consciencia con la percepción de particularidades (ego), las particularidades de la vida y de la muerte no existen siendo el principio ni el final de algo distinto a la percepción de una ilusión. La muerte supone el final de una existencia imaginaria, igual que el nacimiento supuso el inicio de una existencia imaginaria. Nacen y mueren las ilusiones; nacen y mueren las cosas que se ponen por encima del amor a Dios (ser algo en lugar de Estar Siendo Nada); nacen y mueren las percepciones creadas por las creencias que conforman y configuran cada mente y/o cada consciencia identificada. Todo está siendo sin principio ni final, todo está siendo sin causa ni efecto, todo está siendo sin ser alguna cosa…, porque el Estar Siendo no se refiere a ser la existencia de algo determinado, sino a la ausencia absoluta de cualquier forma de existencia particular y/o determinada. Comenzando por la posibilidad de existir creyendo ser… y/o identificado con la apariencia transitoria de alguna particularidad: ¡Todo está siendo Nada; Nada está siendo todo! Nacen y mueren las ilusiones. Consciencia, si tú eres tú, entonces tú sólo puedes ser una ilusión. ¿Comprendes ahora el motivo por el que siempre estés sintiendo la necesidad de "sentirte ilusionada" con una cosa u otra, con una ilusión u otra? ¿Comprendes ahora la razón por la que NO PUEDES EVITAR vivir creando las ilusiones (todas tus vivencias sin excepción son ilusiones y/o particularidades que estás creando tú) que permitan la supervivencia de la creencia en la existencia de tu particularidad? Pues eso...  Mayo-16  

124-  ¡PUES ESO, PARADOJAS! (2/3) Hace unos días exponía que “Paradójicamente, pedirle a un semejante que te perdone, que te ame, que te ayude, que te comprenda, etc., podría estar dejando al descubierto el deseo oculto y profundamente egoico de que siga “viéndote y considerándote como si estuvieras siendo otro ser…, y además carente, limitado, dependiente e ignorante por naturaleza”. Pero, por si aquello no consistiera en el fruto de una percepción suficientemente pobre, egoica, victimista…, el hecho de solicitar amor, perdón, ayuda, comprensión, etc., al espejismo que está siendo percibido como el ser de otra persona, también estaría suponiendo el empujón hacia el abismo de CONTINUAR VIÉNDOSE Y/O CONSIDERÁNDOSE A SÍ MISMO siendo alguien único, particular, distinto, especial, pero indefenso ante los caprichos de la existencia.” Consciencia, ¿has oído hablar alguna vez de la metáfora bíblica que describe la razón de la expulsión del hombre del Paraíso y de lo que CREER QUE ELLO FUERA POSIBLE está suponiendo desde entonces para las consciencias identificadas con esa creencia original? Pedirle algo a los demás (no importa qué sea, qué parezca ser y/o con qué intención parezca estar siendo) puede estar escondiendo la manifestación del sentimiento de tu necesidad secreta y reprimida de que los demás se perciban a sí mismos de la forma exacta que tú estás percibiéndote: ¡Siendo un yo particular, por tanto, una entidad obligatoriamente expuesta a la inevitable necesidad de estar percibiéndose siendo a la vez de múltiples maneras distintas..., y condenada a experimentar las consecuencias de la identificación con la creencia en todas esas aparentes e incuestionables realidades! Puesto que el fenómeno del ego nace de la identificación de la consciencia con su particular percepción fragmentada y/o particularizada de la existencia, ¿acaso cualquiera de dichas “solicitudes y/o aportaciones a otro ser” no está convirtiéndose en la justificación perfecta para que la percepción egoica (división, separación y discriminación) continúe sobreviviendo? ¿Acaso, una de las principales características del INDIVIDUO EGOICO no consiste en la continua manifestación de su poderoso instinto de supervivencia?Confío que a estas alturas del escrito ya se haya comprendido que todo cuanto he expresado no se refiere a un mundo real (nada es real), sino que todo ello está constituyendo el día a día de la realidad virtual correspondiente a un mundo creado, configurado y regido por la creencia en la existencia no-especulativa de las individualidades y/o de las personalidades, por tanto, allí (este mundo) donde todo existir y todo suceder concreto, por consistir en percepciones ficticias, en el fondo carece de cualquier atisbo de importancia y podría trascenderse tranquilamente. (sigue)  Mayo-16

125- ¡PUES ESO, PARADOJAS! (3/3) (Continúa…) En el citado texto también escribía que “Amar al prójimo sólo es posible en el mundo imposible e ilusorio donde el sí mismo es percibido como “ser un algo” distinto y separado de “otro ser algo”. Paradójicamente, si algo pudiera IMPOSIBILITAR “amar al prójimo como a uno mismo”, ello sería la identificación con la creencia en la existencia del prójimo, siendo ese prójimo algo distinto al uno mismo que, a su vez, jamás podrá consistir en un estar siendo particular y/o en el estar siendo de alguien determinado. ¡No hay dos seres, porque, salvo percibiendo egoicamente y/o desde la identificación con una identidad limitada y propia, tampoco hay un ser! Paradójicamente también, no habiendo verdaderamente dos seres (dos estar siendo unidos ni separados), ¿para qué tendría que haber la existencia de eso que, desde aquella misma percepción egoica y victimista, consiste en la existencia ilusoria de una cosa llamada AMOR. He ahí que aquello que no está separado (porque no existe siendo de la manera que se percibe desde la identificación con el yo egoico) tampoco necesita de algo (el amor) que lo una ni que lo mantenga pegado. ¡Confío que estas palabras no molesten a las consciencias o mentes que viven identificadas con la creencia de que su existencia es especial y/o única, pues si lo hicieran significaría que continuarían sin comprender! En el primer escrito planteaba: ¿Podría consistir entonces “el amor al prójimo como a ti mismo…” en dejar de verte a ti mismo siendo alguien distinto a otro alguien, y también en dejar de ver la existencia de cualquier tipo de carencia y/o de alguna necesidad en alguien, esto es, en trascender el mundo ilusorio de todas esas percepciones identificadas con la existencia de particularidades? Basándose en ese “trascender la ilusión de las apariencias y las determinaciones”, ¿podría traducirse el mandamiento de “Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo…”, como la invitación a asumir que “por encima de la creencia de ser alguna cosa y/o persona, todo consiste en Estar Siendo Nada determinado (Divinidad), y, por tanto, asumir a la vez que aquel personaje que egoicamente (desde la identificación con el yo) está percibiéndose como el estar siendo un prójimo, también está siendo Divinidad? He ahí que salvo constituyendo una fantasía, no hay UN prójimo, no hay UN uno mismo y tampoco hay UN amor que pueda darse ni que pueda recibirse; paradójicamente, el no haber UN algo y/o el no haber una cosa determinada, SIENDO NADA, SIEMPRE ESTÁ SIÉNDOLO TODO. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora a qué podrían estar refiriéndose también aquellos mandatos de “no robarás a otro, no matarás a otro, no desearás la mujer de otro…”? ¿Comprendes que el hecho en sí de hacer algo "a sí mismo y/o a otro" (no importa qué cosa sea ni cómo valores esa cosa) conlleva implícita la condena a seguir creyéndote alguien impulsado y condicionado por infinitas causas imaginarias? He ahí que el pecado (el error trascendente) no está tanto en robar, matar, envidiar, ambicionar…, como en “vivir dentro de la creencia” de ser alguien distinto a otro alguien y/o distinto a Nada. He ahí que el “error original y/o la creencia original” consiste en creerse un yo, un ser, un soy, una cosa distinta a Estar Siendo Nada (Divinidad) y en todo cuanto se deriva de la identificación con esa ilusión. He ahí que el tiempo de la creencia en el amor a las cosas, a los otros, al uno mismo y a cualquier otra posibilidad de existencia particular nunca existió siendo algo. ¡Pues eso, paradojas!   Mayo-16

126- ABSOLUTA INTRASCENDENCIA. Todo es ilusorio, pero no porque algo sea ilusorio, sino por estar siendo mentalmente considerado como la existencia, el ser y/o el acontecer de algo. Nada hay siendo algo, por tanto, tampoco existe algo siendo ilusorio ni de ningún otro modo. Todo está siendo existencia, pero sin estar siendo la existencia de alguna cosa. ¡Todo es ilusorio en la creencia, la percepción, la identificación, la consideración, etc., de que está siendo el existir y/o el acontecer de algo, de alguna cosa, de algún ser, de algún soy, de algún estar siendo determinado. Lo ilusorio sólo existe conformando la creencia en la existencia de lo ilusorio. La creencia en la existencia de lo ilusorio (y de todo lo demás) nace de la creencia en la existencia del personaje creyente! Sin embargo, fuera de esa especie de fantasía mental y/o de alucinación, nada es ilusorio, pues excepto Estar Siendo Nada, nada más hay ni acontece. ¿Cómo puede ser ilusorio y/o de cualquier otro modo aquello que no existe siendo alguna cosa concreta? En efecto, la ilusión de todas las percepciones nace cuando el haber y/o el acontecer de Nada se percibe y se identifica como “el haber y/o el acontecer de alguna cosa”. ¡Comenzando siempre por “LA PERCEPCIÓN ORIGINAL” de la existencia del sí mismo perceptor, la percepción de la particularidad ilusoria surge con la identificación de la consciencia con la creencia en la existencia de algo concreto y/o del suceder de algo determinado!Consciencia, date cuenta de que estar identificada con la creencia en la existencia particular de algo, a la vez equivale a estar identificada con la creencia en la existencia de todo; date cuenta de que estar identificada con la creencia en la existencia de alguna posibilidad, a la vez equivale a estar identificada con la creencia en la existencia de todas las posibilidades; date cuenta de que estar identificada con la creencia en la existencia de ti, a la vez equivale a estar identificada con la creencia en la existencia de todo cuanto consideres que eres tú, que es tuyo, que te afecta, que te influye, que te proporciona y/o que te quita algo. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora la absoluta intrascendencia de todas las particularidades que creíste vivir en el pasado, que crees estar viviendo en el presente y que crees que podrías vivir en el futuro? ¿Comprendes mejor ahora la absoluta intrascendencia de todos tus pensamientos, todas tus emociones, todos tus actos y todas tus aspiraciones? ¿Comprendes mejor ahora la absoluta intrascendencia del aquí, del allí y del más allá? ¿Comprendes mejor ahora la absoluta intrascendencia del yo, del tú y del nosotros? ¿Comprendes mejor ahora la absoluta intrascendencia de lo mejor, de lo peor y del término medio? ¿Comprendes mejor ahora la absoluta intrascendencia del uno, del dos y del cero? Pues eso, comenzando por la particularidad de tu existencia, comprende la absoluta intrascendencia de todo cuanto percibas como el ser y/o como el acontecer de algo distinto a Estar Siendo Nada. La trascendencia de las cosas sólo es posible DENTRO DE LA CREENCIA Y/O CONFORMANDO LA CREENCIA MISMA de la existencia de las cosas.   Mayo-16  

127- EL INTERIOR DE UNO MISMO. Por mucho que, percibido desde la identificación egoica e ilusoria de un supuesto sí mismo, la consciencia identificada con esas percepciones pueda creerse un yo, un ser, un soy, una particularidad con identidad propia, etc., al margen de esa maraña de especulación mental todo está consistiendo en Estar Siendo Nada. No existe tal cosa como el “uno mismo” de alguien y/o de alguna individualidad. ¡Conocerse a uno mismo consiste en reconocer que no existe un uno mismo ni nada que le sea propio! El simple hecho de creer que está percibiéndose algo, con independencia de qué manera sea, ni a través de qué canal de percepción se realice (sentidos, pensamiento, emociones, intuición…), ello remite a su protagonista directamente al mundo ilusorio de las creencias humanas y/o de la percepción humana de las creencias. ¡Comenzando por la percepción del uno mismo, si algo es alguna cosa para alguien, entonces siempre estará tratándose de simple ilusión! He ahí que este mundo y todo cuanto parece acontecer en este mundo sólo consiste en un simple entramado de percepciones e interpretaciones mentales. He ahí que todos las políticas, las ideologías, las filosofías, las religiones, las ciencias, las culturas, etc., mienten tan descaradamente que ni tan siquiera se dan cuenta de ello. “…no saben lo que hacen.” -dijo. ¡El mundo que no existe de la manera que están creándolo y percibiéndolo las mentes, tampoco pueden cambiarlo ni arreglarlo las mentes! He ahí entonces que “vivir buscando en el interior de uno mismo” cualquier cosa y/o cualquier atributo (amor, paz, libertad, felicidad, silencio, sabiduría, plenitud…) y/o buscando la solución a cualquier sentimiento de carencia y/o de malestar personal, a parte de la persecución de una cadena interminable de quimeras mentales convertidas en la forma y en el sistema habitual de vida, puede estar suponiendo la resistencia a darse cuenta y reconocer que “no existe ningún uno mismo” y tampoco alguna cosa que esté dentro de “un” uno mismo. ¡Considerándose la existencia de “un algo”, el ser humano y su existencia queda reducido a una creencia en continua lucha y búsqueda de supervivencia! No existe otro uno mismo distinto al Estar Siendo Universal sin límites, sin condiciones, sin formas, sin juicios, sin dimensiones, sin mente, sin identidad, sin voluntad, sin consciencia, sin ego, es decir, sin el menor rastro de cuanto caracteriza a la ilusión de la existencia egoica. Puesto que el “personaje buscador” no existe fuera la identificación de la consciencia con la creencia en su existencia, he ahí que la BÚSQUEDA ESPIRITUAL puede estar consistiendo en otra manera de justificar, de fortalecer y de procurar la supervivencia de la creencia en la existencia de un uno mismo personal, y, consecuentemente, un uno mismo carente, victima y necesitado de “encontrar dentro de su particularidad” aquello que siente que precisa para seguir percibiéndose siendo alguna particularidad. La búsqueda espiritual no deja de consistir en un acto tan egoico como cualquier otro, pues está practicándose desde la identificación con la existencia del sujeto buscador y/o desde la identificación con las percepciones egoicas e ilusorias de ese personaje ficticio. Consciencia, date cuenta de que tus alegrías y tus sufrimientos, tus amores y tus desamores, tus esperanzas y tus frustraciones, tus miedos y tus anhelos, tus culpas y tus méritos, tu pasado y tus circunstancias…, todo cuanto consideras tuyo y/o todo cuanto crees vivirlo tú, todo procede de la creencia en ti, de la creencia en tu particularidad, de la creencia en tu yo, de la creencia en tu ser, de la creencia en tu soy.  Mayo-16 

128-  ¡TU HISTORIA! Imagina una pequeña historia; inventa alguna escena que incluso pueda expresarse con una frase. ¿Lo tienes? De acuerdo. Ahora dime, ¿por qué CREES que esas imágenes que has imaginado son diferentes a las de todo aquello que vives considerando que constituye tu día a día…, tu realidad? ¿No será que la diferencia básica entre una historia y la otra únicamente consista en que una la has creado conscientemente y la otra estás creándola empujado por la inercia del vivir, sin darte cuenta de ello y/o imaginando que eso es distinto? Prescindiendo de los conceptos dualistas, egoicos e ilusorios, que pretenden diferenciar y separar el Estar Siendo indeterminado entre realidad y ficción, ¿no podría ser que la resistencia a aceptar que esas dos historias son la misma (sólo que percibida desde puntos de vista e intenciones aparentemente distintos), proceda de que al aceptar eso también tendrías que aceptar que, por tanto, tú mismo, tu identidad misma y toda tu existencia estáis consistiendo en una realidad igual de ilusoria e imaginaria? ¡Tantos sufrimientos, tantos sacrificios, tantos aplazamientos, tantas inversiones, tantas creencias, tantas esperanzas...! Dime, ¿podrías haber PENSADO E IMAGINADO esa historia que te pedí si no fuera porque esos elementos, tú mismo y todo cuanto hayas podido experimentar en tu historia, son igual de ficticios y están constituyendo el mismo relato imaginario? ¿Podríamos estar comunicándonos entre nosotros si no fuera porque somos personajes e imágenes de la misma fantasía mental? Quizás, sólo quizás, estemos dando por sabido y por incuestionable muchas cosas que, precisamente por ser cosas, ni tan siquiera existen fuera del mundo de la existencia de las cosas. Mayo-16

129- UNA ALMA PROPIA. Salvo en el mundo ficticio creado por las creencias en la existencia de algo, no hay la existencia de algo distinto a Estar Siendo Nada específico, por tanto, salvo dentro de la identificación con aquel mundo y/o creyéndose parte de ese mundo, no hay algo que buscar y tampoco la existencia de alguien que necesite encontrar alguna cosa. Consciencia, date cuenta de que BUSCAS aquello de lo que CREES carecer -eres esa creencia-, y también de que temes perder aquello que CREES tener y que te pertenece, debido a que CREES estar siendo un ser determinado, y, por tanto, un ser limitado, víctima, carente, culpable, luchador, imperfecto e ignorante. ¡Eso te crees…, así vives! Sin embargo, date cuenta de que Estar Siendo Nada significa que ya está siendo todo aquello de lo que se CREE carecer estando identificado con la creencia de ser alguien y/o identificado con ser “un uno mismo” con un interior propio y/o una alma propia. ¡No hagas nada, NO CREAS que tú haces algo; no te identifiques con la percepción de la creencia de que eres un hacedor, un buscador, un luchador y tampoco un hijo de Dios!  En la consciencia humana caben todas las creencias de la humanidad (la humanidad no es otra cosa nada más que un universo inmenso de creencias), pero, eso no significa que, aunque pueda estar conectada con todas las creencias de la humanidad, cada consciencia esté “identificada” con todas esas creencias. ¡No todas las consciencias (seres) están percibiendo exactamente igual, porque no todas las consciencias están identificadas exactamente con las mismas creencias que están creando dichas percepciones! ¿Con qué creencias está identificada cada consciencia y/o cada mente? ¿Qué creencias y/o certezas ilusorias están conformando y configurando tu identidad y/o tu personalidad, tu carácter, tus percepciones y tus manifestaciones? Observa qué piensas, qué sientes, qué haces, cómo vives, cómo percibes, cómo interpretas, cómo reaccionas, etc., pues no hay algo que esté relacionado contigo que no esté siendo creado por las creencias que eres y/o que estás materializando cuando estás creyéndote ser alguien. ¿Qué debería hacerse entonces para lograr ir desidentificándose de las creencias que hacen percibir la existencia de “un uno mismo” existiendo particularmente? Nada, absolutamente nada, pues cualquier hacer por parte de alguien estaría reforzando la creencia en la existencia de ese alguien y de sus experiencias, esto es, reforzando la creencia de que la ilusión es real y/o consiste en la existencia de algo. ¡Todo ser algo, ser alguien y/o ser alguna cosa determinada consistirá en ser una percepción egoica o identificada de Nada; el alma humana no es una excepción…, el alma humana consiste en ego percibido con forma de alma humana!  Mayo-16  

130- POPURRI (7). -Desvalorarse es una actitud tan egoísta, innecesaria, victimista e inútil como la de ensalzarse, pues en ambos casos estará partiéndose de la identificación con una percepción errónea e ilusoria: la percepción de la existencia particular, determinada e imposible de un uno mismo personal, y, por tanto, de un uno mismo ficticio “consciencialmente expulsado y/o desterrado” a existir ficticiamente.–-El ser humano no tiene creencias; las creencias humanas están conformando la consciencia de la existencia del ser humano y de todo cuanto tenga alguna relación con la existencia del ser humano. Las creencias asumidas por cada consciencia están creando y determinando absolutamente todos los aspectos relacionados con la existencia humana: cuerpo, pensamientos, emociones, sentimientos, estados anímicos, inteligencia, etc., por tanto, la salud corporal, la salud mental, la salud emocional y todas las capacidades humanas posibles. --Salvo en el mundo ilusorio creado por la identificación con la creencia en tu propia existencia, no existe el sufrimiento ajeno ni la felicidad ajena, sino las percepciones del sufrimiento y de la felicidad ajenas creadas por “LOS FILTROS” de tus creencias. ¡Las creencias tienen el poder de hacer ver y experimentar aquello que está creyéndose, precisamente porque el sujeto perceptor y el sujeto experimentador está conformado por esas mismas creencias! --Desde el punto de vista del ego, es decir, de la identificación con la individualidad, reconocer que en el fondo siempre se ha sabido que nuestra existencia estaba discurriendo en una especia de fraude, puede resultar duro; pero nada comparado con la liberación que comprender y asumir eso supone para la consciencia identificada con aquellas creencias. --He ahí que las sociedades humanas están construidas sobre una base de arena movediza y que los pilares de sus políticas, su educación, su economía, sus actividades, sus filosofías, sus religiones, su moral, su convivencia, etc., también están basándose en puras fantasías y/o en argumentos completamente egoicos y fugaces. Por tanto, lo extraño no es aquello que acontece en esas sociedades, lo extraño sería que no estuviera siendo así desde siempre. --Ten feliz existencia, y si no es así, recuerda que tú la estarás creando exactamente de la manera que estarás viviéndola en ese preciso instante. Si crees en la existencia de un "a favor" del que te alegrarás, también estarás creyendo (creando la percepción ilusoria) de la existencia de un "en contra" del que luego te quejarás. --Consciencia, la identificación con las creencias y/o las certezas ilusorias que están conformándote y configurándote hacen que te creas y que te percibas siendo alguien especial viviendo en un mundo igual de especial, y por eso mismo también crees y percibes que vives haciendo algo diferente a Estar Siendo Nada. ¡Nada consiste en el Estar Siendo algo distinto a Nada; todo consiste en el estar siendo de Nada-uno y/o de nada-algo y/o de nada-alguna cosa! --Creyéndonos y/o considerándonos seres humanos sólo estaremos siendo y existiendo en esa creencia, de ahí que todo sin excepción cuanto vivimos desde la identificación con esa particularidad mental, está regido y constituido por creencias también. Dios, amor, felicidad, paz, luz… son creencias que etiquetamos de bonitas; sin embargo, eso no evita que sigan siendo creencias, ilusiones, ego…, y que sus efectos sigan siendo absolutamente ficticios y engañosos.  –-Cierto que lo que hacemos a los demás estamos haciéndonoslo a nosotros mismos, y que lo que estamos haciéndonos a nosotros mismos estamos haciéndoselo a los demás; pero sólo en el mundo ilusorio que está siendo creado por la creencia en nuestra existencia.   Mayo-16

131- LA EXISTENCIA. No hay una forma y/o una posibilidad determinada de existencia (no importa que se trate de una cosa, un ser, una circunstancia, un acontecimiento, un pensamiento, un sentimiento, una intuición, un deseo…) que, percibiéndose siendo eso y/o siendo de ese modo específico, este consistiendo en algo distinto a una creencia, esto es, NADA percibido, interpretado, materializado…, siendo la fantasía de “una” posibilidad determinada. El ser humano, siendo considerado esa particularidad, sólo estará siéndolo constituyendo esa creencia. ¡La existencia de cada ser humano es una creencia surgida a imagen y semejanza de otra creencia; no existe la particularidad de un ser humano fuera de la particularidad de esa creencia! He ahí que estando consistiendo la existencia del ser humano en una creencia surgida de otra semejante, también la existencia de todo cuanto tenga existencia para el ser humano, básicamente estará consistiendo en la materialización de creencias. La existencia del ser humano, y de todo cuanto el ser humano CREE ESTAR VIVIENDO, consiste en una creencia, por tanto, el ser humano y su vida NO ESTÁ SIENDO ESO QUE ESTÁ SIENDO CREÍDO POR EL SER HUMANO, sino la creencia misma. El ser humano y todo cuanto el ser humano cree vivir (hacer, pensar, sentir, decidir, experimentar…) no existe siendo algo distinto a la creencia en la existencia particular del ser humano. Fuera de la creencia y/o la fantasía mental que está constituyendo, en la existencia humana no hay rastro de trascendencia. La historia demuestra que el ser humano, dentro de las limitaciones propias de la creencia que constituye, siempre ha sido libre de elegir las condiciones de su vida. La existencia y la manifestación de las creencias tampoco consiste en “un algo aparte” que está produciéndose en el ámbito de una realidad suprema, pues, tanto la particularidad de la existencia de la realidad como la particularidad de la existencia de las creencias están conformando la misma ficción. ¡Todo está siendo existencia, sin embargo, nada está siendo la existencia de algo, pues no existe tal cosa como la existencia de alguna cosa distinta a Estar Siendo Nada!  Véase de qué manera -dentro del mundo conformado, configurado, percibido e interpretado por las creencias humanas-, el hecho de calificar y/o de considerar la existencia y/o el acontecer de alguna particularidad como el ser de algo bueno o malo, pecaminoso o virtuoso, moral o inmoral, merecedor de castigo o de recompensa, etc., lo único que genera es la perpetuación de esa gran farsa y de todo cuanto es característico de ese mundo. Acostumbra a ocurrir que cualquier percepción, por el simple hecho de ser considerada como la existencia de algo concreto ( ya sean pensamientos, sentimientos, actos, sucesos, circunstancias, etc.,) por muy natural o biológico que fuere (sexo, instintos, pasiones…,) al considerarse como algo con TRASCENDENCIA NO ILUSORIA, obligue a ser hipócritamente reprimido, disimulado, fingido…, por tanto, a convertirse en una de las principales causas de desequilibrio y de sufrimiento. Mayo-16

132- ¿LA VOLUNTAD DE DIOS? Consciencia, date cuenta de que no te duele tu pasado, sino la identificación contigo y con todo cuanto tú sigues percibiendo,  interpretando y defendiendo como tu pasado y/o como el ayer de algo tuyo. Date cuenta de que no te pesa, te aflige, te fatiga, te alegra ni te motiva tu presente, sino la identificación contigo y con todo aquello que tú continúas percibiendo, interpretando y defendiendo como tu presente y/o como el ahora de tu existencia. Date cuenta de que no temes, no te preocupa y tampoco te ilusiona tu futuro, sino la identificación contigo y con todo cuanto tu sigues percibiendo, interpretando y considerando como tu futuro y/o como las cosas que tú quizás vivirás más adelante. Date cuenta de que todo cuanto percibes, interpretas y consideras tuyo y/o relacionado contigo, no es otra cosa que la excusa para continuar creyendo en tu existencia particular y/o en lo particular de tu existencia. Consciencia, date cuenta y/o comprende que “percibirse” siendo alguien, siendo un yo, siendo un ser, siendo un soy determinado y/o siendo de alguna manera particular, NO SIGNIFICA NO ESTAR SIENDO sin ninguna determinación, condición, particularidad, atributo, etc. ¡Percibirse siendo una cosa no evita Estar Siendo Nada fuera de los límites de cualquier percepción, creencia, identidad, forma, pensamiento, emoción, sensación…! La percepción de algo no tiene porqué decir alguna cosa respecto a la existencia y/o respecto a las características de ese algo; la percepción de algo -comenzando por la percepción del propio perceptor- ni tan siquiera tiene porqué significar que exista ese algo percibido. “Cree el ladrón que todos son de su condición… y también cree el daltónico que los colores son como él los ve… y también cree el celoso que ama a la persona de la que desconfía… y también cree la consciencia humana que todas las existencias que percibe e interpreta como reales consisten en algo distinto a Estar Siendo Nada”. ¡Las cosas de este mundo sólo sirven en la ficción de este mundo ficticio y únicamente mientras se les presta atención! Comenzando por la percepción ilusoria de la existencia de “un” uno mismo y de todo cuanto tenga alguna relación con esa existencia particular e imaginaria: ¡Todo está siendo Nada…, Nada está siendo todo! Consciencia, date cuenta de que ves existencias porque te crees una existencia… y miras desde la identificación con la creencia de que eres la existencia de algo. Victimista es el personaje que persigue complicaciones para SENTIRSE feliz (crear un sentimiento para cambiarlo por otro creado anteriormente) y victimista es el personaje que persigue ilusiones para dejar de SENTIRSE infeliz. Si existiera un Dios fuera de la especulación mental que supone CREER en la existencia de algo determinado, y además dotado de voluntad y de otros atributos particulares, entonces la Voluntad de Dios consistiría en la “absoluta indeterminación e incertidumbre” que, más allá de cualquier percepción egoica y/o particular, siempre está rigiendo el Estar Siendo Universal de Nada.  Junio-16

133- CASTILLOS EN EL AIRE. El sentimiento de la felicidad, junto con sus opuestos y sus afines, no duran porque consisten en creaciones mentales absolutamente condicionadas y dependientes de percepciones egoicas e ilusorias. ¡Eso crees, eso creas, así piensas, así sientes, así vives! El sentimiento del amor, junto con sus opuestos y sus afines, no perduran, porque consisten en creaciones mentales absolutamente condicionadas y dependientes de percepciones egoicas e ilusorias. ¡Eso crees, eso creas, así piensas, así sientes, así vives! La paz, la libertad, la dicha, la plenitud… junto con sus opuestos y sus afines, se experimentan efímeramente porque consisten en CREACIONES ILUSORIAS absolutamente condicionadas y dependientes de percepciones egoicas e ilusorias. ¡Eso crees, eso creas, así piensas, así sientes, así vives! Nadie, excepto tú, está creándote a ti y a todo cuanto vives. Toda existencia particular es efímera porque, siendo considerada de ese modo, siempre estará siendo ilusoria. La vida particular, junto con todo cuanto parece conformarla y darle algún sentido, está extinguiéndose y regenerándose a cada instante, porque consiste en una fantasía mental absolutamente condicionada y dependiente de las creencias que están creándola. Todo ser algo y/o ser alguna cosa para alguna consciencia identificada (mente), consistirá en la percepción de una creación egoica e ilusoria, pues, incluso la existencia de la consciencia a través de la cual estén siendo percibidas aquellas fantasías, dependerá de que la rueda de la percepción de todas esas creaciones egoicas e ilusorias (concretas e identificadas) no se detenga.  ¡Ningún “ser algo y/o ser alguna cosa”, creado y percibido por las creencias que conforman cada consciencia, perdura más allá del esfuerzo de estar creando la ilusión de esa existencia determinada! Consciencia, ¿comprendes mejor ahora la razón de que los castillos que construyes en el aire, por muy nobles, trascendentales y firmes que parezcan, siempre acaban por derrumbarse en el momento que dejas de prestarle atención, de concederle interés; de otorgarle una existencia, una identidad, un nombre, un valor… tu ilusión? Lo bueno y lo malo, lo mejor y lo peor, lo acertado y lo erróneo, lo perfecto y lo imperfecto, lo importante y lo superfluo, lo supremo y lo vulgar: todo efímero, todo relativo, todo mental; todo conceptos y/o castillos construidos en el aire pertenecientes a existencias egoicas e ilusorias (identificadas), manifestándose dentro de la existencia de un mundo egoico e ilusorio (identificado), poblado por consciencias egoicas e ilusorias (identificadas) que sólo pueden sobrevivir como tales particularidades mientras la creencia en la existencia de las cosas perdure sobre la consciencia de Estar Siendo Nada y/o Estar Siendo sin identificación.  Junio-16

134- ¡DATE CUENTA…! (1/2) Conciencia, fluye dándote cuenta de que aquello que “estás creyendo” que te aflige y te preocupa, no tiene existencia propia, no es algo, no existe siendo algo real ni irreal. Date cuenta de que estás “SINTIENDO” esa aflicción y esa preocupación, precisamente porque estás creyendo eso y estás creyendo en la existencia de eso. ¡Estas sintiendo la ilusión que  estás creando con tus creencias; si tú fueras alguna cosa, entonces serías eso que estás creyendo…, eso a lo que estás dándole una identidad…, las creencias con las que estás identificada. ¡El ser humano no es hijo de un dios distinto al dios de sus creencias; las creencias conforman al ser humano y a todo cuanto el ser humano cree estar viviendo, de ahí que el único dios creador del ser humano sean las creencias que están creándolo a cada instante! Consciencia, fluye dándote cuenta de que aquello que interpretas que te hace sentir malestar o preocupación no existe fuera de ti siendo algo determinado y/o no existe no siendo eso tú misma; pero, por lo mismo, asume que tampoco existe la existencia de aquello concreto que estás creyendo que está haciendo y/o que puede HACER QUE TE SIENTAS feliz. Consciencia, fluye sabiendo que aquello que temes no existe, y que también puedes soltarte de las condiciones que impone la creencia en la existencia de cuanto anhelas. ¡No te engañes, date cuenta de que tan egoico, victimista, ilusorio y perturbador es un extremo del péndulo como el otro; para Estar Siendo Nada no es necesario aquello que sólo se precisa para ser la creencia de ser alguna cosa! Consciencia, fluye dándote cuenta de que no existe nada de cuanto consideras que ocurrió en tu pasado, y que tampoco existe  ni existirá algo de lo que crees que está siendo tu presente y/o pueda acontecer en tu futuro. Consciencia, fluye en la libertad y en la incertidumbre absoluta de la existencia exenta ego, identidad o determinismo. Consciencia date cuenta de que por estar siendo conformada por creencias, los motivos de SENTIR frustración, los motivos de SENTIR felicidad y los motivos de sentir cualquier otro sentir, son creencias también, por tanto, date cuenta de que puedes liberarte de la necesidad de creer en la trascendencia del SER de alguna cosa. ¿Para qué crees que necesitas tener cosas que te preocupen y/o que te hagan sentir feliz, salvo porque la supervivencia de la creencia en ti exige que no dejes de creer en todo cuanto está creando la identificación con esa creencia?  El amor, la felicidad, la paz interior, el odio, el miedo, el sufrimiento… todo lo que sientes sólo son RESPUESTAS ENTRE CREENCIAS; todo lo que sientes, vives, experimentas SÓLO CONSISTE EN EL SENTIMIENTO Y/O LA PERCEPCIÓN EMOCIONAL originada por la creencia en tu existencia y en la existencia de los efectos de ello. ¡Adiós sentimientos de culpabilidad, sentimientos de inferioridad, sentimientos de superioridad, sentimientos de normalidad, sentimientos de carencia, sentimientos de necesidad, sentimientos de trascendencia, sentimientos de identificación! (sigue…)  Junio-16

135- ¡DATE CUENTA…! (2/2) continúa… -Consciencia, date cuenta de que si existieras siendo algo distinto a la creencia de que existes siendo alguna cosa diferente a Estar Siendo Nada-Uno, quizás entonces no sentirías miedo a que cualquier otra cosa y/o cualquier otro acontecer hiciera desaparecer las creencias que eres y/o que están conformándote a ti y a todas tus vivencias.  Consciencia, date cuenta de que eres el fruto de la identificación con las creencias que están creándote, por tanto, que todas tus manifestaciones (físicas, psíquicas, emocionales, anímicas, intelectuales, etc.,) y todas tus experiencias y circunstancias de vida surgen de esas fuentes creadoras de ilusión. ¿Comprendes mejor ahora tus miedos a que cambie la creencia en tu existencia… y también tus deseos de que cambie la creencia en tu existencia, esto es, de que algo haga cambiar las creencias con las que estás identificada? Nada es algo ni es de ninguna manera; sin embargo, la consciencia que está manifestándose a través de la apariencia humana, a pesar de ver que ello constituye una auténtica locura, vive creyendo (vive dentro de la creencia) que todo es aquello que percibe y de la manera que lo percibe.  Consciencia, ¿todavía sigues sin darte cuenta de que, por muy extraordinarias y maravillosas que “algunas veces” te parezcan las percepciones o experiencias (tentaciones ilusorias), originadas tras la identificación con la creencia de tu existencia particular, en el fondo todo ello, y también todo lo del signo contrario, está sirviendo de victimario y/o de justificación de la fantasía que supone aquel primer fenómeno? Si por algo se caracteriza la percepción egoica de la existencia, a parte de por reflejar de manera fraccionada, separada y diferenciada  aquello que ni tan siquiera existe siendo algo distinto a una creencia (así se ve a sí misma la consciencia), es por conducir siempre a la encrucijada de tener que elegir entre opciones antagónicas, como si alguna de ellas no estuviera constituyendo el mismo mundo y la misma vida de fantasía que la otra. Efectivamente, tan ilusoria y/o egoica estará siendo siempre la percepción de lo que se etiquete de positivo como aquello otro que se considere negativo. ¿Por qué? Pues porque siempre estará tratándose de percepciones, y nunca de la existencia de aquella cosa determinada que crea estarse percibiendo desde la identificación con la existencia del perceptor. ¡No puede estarse libre de aquello que se cree, pues, la creencia, lo creído y el creyente están constituyendo la misma ilusión!  Junio-16

136- TU SENTIR. Estar Siendo Nada no puede comprenderse desde la consciencia identificada con la creencia de estar siendo la existencia de UN ALGO…, de estar siendo un algo por un algo…, de estar siendo un algo para un algo…, de estar siendo un algo en algún tiempo…, de estar siendo un algo en algún espacio…, de estar siendo un algo siendo de alguna manera…, de estar siendo un algo unido y/o separado de otros seres y/o de otras posibilidades de estar siendo un algo. Estar Siendo Nada-UN ALGO, no puede comprenderse desde la fantasía que supone estar creyendo ser la existencia de alguna cosa determinada. Creerse algo, creerse alguien, creerse alguna cosa… imposibilita la comprensión de que toda percepción y toda apariencia de estar siendo algo determinado siempre estará consistiendo en Estar Siendo Nada; CREERSE LA EXISTENCIA DE ALGO CREA LA CONSCIENCIA DE ELLO, y, por tanto, origina en esa consciencia la identificación con una especie de expulsión, destierro o salida del Estar Siendo Nada-una cosa determinada. ¡Todo está siendo Nada; Nada está siendo todo! Consciencia, date cuenta de que SER LA CREENCIA DE ESTAR SIENDO ALGO no impide Estar Siendo Nada, aunque permanecer ahí obliga a existir conformando esa ilusión y hace que esa existencia quede reducida a la experimentación de las consecuencias que originan la identificación con esa ilusión. Consciencia, ¿quieres resolver todo cuanto vives considerando que son tus problemas? ¡Nada más fácil…, basta con dejar de creer en ti siendo ese personaje que puede tener y/o que puede dejar de tener problemas…, basta con dejar de creer en ti siendo algo concreto! Creer que eres algo sólo es posible teniendo la consciencia de que eres ese algo. LA CREENCIA CREA LA CONSCIENCIA DE LO CREÍDO, PERO LO CREÍDO Y LA CONSCIENCIA DE ELLO SÓLO ESTARÁN SIENDO TAL COSA EN LA CREACIÓN DE LA CREENCIA ORIGINAL. El ser humano no existe sin la consciencia de la existencia del ser humano y de todo cuanto éste cree estar viviendo. Mientras perdure la identificación con la creencia en tu existencia particular también perdurará la consciencia de estar siendo un ser no-ilusorio viviendo una vida no-ilusoria en un mundo no-ilusorio. ¿Comprendes ahora que creyendo en tu existencia, tu existencia consista y discurra en una creencia y/o ilusión? Creencia equivale a consciencia y viceversa, de ahí que la consciencia de un sí mismo equivale a la creencia en un si mismo creído. La consciencia de tu sentir particular, de tu pensar particular, de tu vivir particular… está creándolo la creencia de tu existir particular y está discurriendo en el mundo que “ahora mismo” están creando las creencias.  Junio-16

137- CREENCIAS Y ADN. Mirando hacia atrás me doy cuenta de que estoy como siempre había estado, me doy cuenta de que nada ha cambiado, me doy cuenta de que ya sabía lo que he aprendido, me doy cuenta de que soy la misma creencia de que soy alguien creyéndose alguna cosa. Ahora comprendo que, aunque todo aparente no dejar de moverse y de ser diferente, nada está siendo distinto a como nunca había sido ni será jamás. Nada ha cambiado; pero ahora no me importa no tener algo que aprender, no tener algo importante que hacer, no tener algo que demostrar ni que demostrarme, no tener algo de lo que culpar, culparme, perdonar  ni perdonarme; ahora no me importa no tener el deseo de mejorar algo, no tener la esperanza de que ocurra algo y tampoco tener la necesidad de tener ilusiones para algo. No se trascienden las cosas, no se trascienden los seres, no se trascienden los aconteceres, no se trascienden los pensamientos ni las emociones. Nada puede trascenderse, porque ni en forma de ilusión existe algo distinto a Estar Siendo Nada. Consciencia, date cuenta de que creerse e identificarse con el estar siendo de algo distinto a Nada, OBLIGA A QUE TAMBIÉN TENGA QUE CREERSE en la posibilidad de la existencia no-ilusoria de muchas otras cosas y en la posibilidad de trascenderlas como si consistieran en algo distinto a Nada. Sin embargo, he ahí que lo mejor y lo peor, lo positivo y lo negativo, lo superior y lo inferior, lo culpable y lo inocente…  de Nada, por mucho que se crea y se perciba siendo cosas auténticas y distintas, siempre continúa siendo Nada. Consciencia, date cuenta de que todo aquello que crees que hay, que existe, que  acontece y/o que vives, no son nada más que quimeras que estás inventándote tú misma para poder seguir manteniendo viva la creencia en ti misma y en el personaje con el que vives identificada. Consciencia, date cuenta de que tú no tienes creencias, sino que las creencias son el equivalente al ADN de tu existencia; date cuenta de que la creencia en la existencia del uno mismo con el que vives identificada se parece mucho al JUICIO que tienes a cerca de esa existencia y de todo cuanto parece conformarla y justificarla. Junio-16 

138- SENTIRES ÍNTIMOS. Consciencia, date cuenta de que cuando “sientes” preocupación, celos, envidia, impaciencia, soledad, frustración, sufrimiento, desvalorización o cualquier otra forma de malestar íntimo, esos sentimientos y/o esos sentires NO están produciéndolos los acontecimientos ni las circunstancias que tú ves como las causas de dichas desarmonías. La razón de ello ni tan siquiera está en tu identificación con la creencia en la existencia de dichas vicisitudes, y tampoco en la identificación con la creencia en la existencia de esos sentimientos: Consciencia, asume que la única causa de todo cuanto sientes, experimentas, etc., está en la identificación contigo misma. ¡Todo cuanto sientes está creándolo la identificación con la creencia en tu existencia y/o la creencia en la existencia del experimentador y/o  del sentidor de cualquier particularidad! Los sentimientos, las emociones, los pensamientos, las sensaciones, etc., no existen por sí mismos, no existen siendo algo: los sentires están siendo creados por la consciencia identificada consigo misma y/o con la creencia en su existencia. Consciencia, date cuenta de que cuando “sientes” lo que, BASÁNDOTE EN LAS CREENCIAS QUE ESTÁN CONFORMÁNDOTE, tú percibes e interpretas que es paz, amor, felicidad, dicha, plenitud, confianza, libertad, armonía, bienestar, etc., eres tú la única causa y la única causante; date cuenta de que es tu creencia en ti y/o la consciencia de tu existencia la que está creando el sentir de eso que sientes. ¡Tú lo crees, tú lo creas, tú lo experimentas, tu refuerzas el rodar incesante de la creencia original! Aunque lleves toda la vida interpretándolo de otro modo, nada ni nadie ajeno a ti misma (Dios, mundo, vida, sociedad, política, religión, educación, familia…) ha generado nunca algún pensamiento, algún sentimiento ni alguna otra particularidad que tú hayas experimentado. Nada ni nadie más que tú, por tanto, será responsable de la ilusión que tú estés creando ni de la manera que tú estés creándola. ¡Todo surge de la creencia en ti (creencia original), todo estás creándolo tú! Consciencia, ¿de veras crees que hay alguna diferencia entre lo que tú calificas de positivo y lo que tú calificas de negativo cuando ambas maneras de juzgar tus propias creaciones están llevándote por igual a seguir encerrada en ese círculo enfermizo? Amor, miedo, felicidad, sufrimiento, alegría, tristeza… sólo son puntos de vista…, y todos exactamente igual de egoicos e igual de innecesarios fuera de los límites de tus creencias. Consciencia, date cuenta de que liberándote de la identificación con la ilusión de tu existencia también estarás liberándote de la creencia de que algo tiene que liberarse de otro algo.  Junio-16

139- CREERSE ALGUIEN. (1/2) Intentar eliminar una cosa que no existe, no sólo supone reforzar todavía más la identificación con la creencia de que “eso” sí existe…, además, y, sobre todo, lo que hace es potenciar la identificación con la creencia de la existencia del supuesto protagonista de toda esa fantasía. ¡En seguir creyéndote alguien -sólo en eso- consiste todo cuanto crees vivir! He ahí que cualquier intento de acallar la voz y/o la mente (particular o colectiva) supone un acto tan egoísta, victimista e inútil como cualquier otro hacer, pues en el fondo estará consistiendo en un simple juego y/o entretenimiento de la consciencia identificada con las creencias que están generando toda esa ilusión.  ¡Todo lo que haces tú desde la identificación con la creencia en tu existencia particular, estás haciéndolo para seguir creyendo en ti -está consistiendo en el efecto de la creencia en ti-, sin darte cuenta de que eso está demostrando que tú y tu mundo queda reducido a una creencia! Creerse alguien haciendo algo, pensando algo, sintiendo algo, experimentando algo, amando algo…, no evita que toda esa actividad esté conformando el universo de dicha creencia y/o de esa ilusión; sin embargo, observa que está confirmado esa fantasía y la razón de esa fantasía. Hoy mismo, en las noticias de la televisión he visto y escuchado ensalzar a alguien porque, según el punto de vista de los informadores, había dedicado toda su vida a “luchar por los derechos civiles”. ¿Luchar…, y además por los derechos de otros? Queda bonito decir eso -me ha parecido-, pero, algo no funciona aquí…, algo está comprendiéndose erróneamente…, algo resuena a la misma historia que se cuenta siempre en estos casos. ¡Primero percibir la división y la separación -que no existen fuera de las creencias y/o de los patrones mentales que están creando dicha percepción…-, para luego luchar heroicamente contra esa cosa imaginaria: he ahí, resumida en pocas palabras, gran parte de la historia de la humanidad! El ego sólo lucha por la supervivencia de aquello que está conformándolo y dándole sentido. Crear algo para luego luchar a favor y/o en contra de esa creación, como si se tratara de algo real y ajeno a su creador. Luchar para que nada cambie sin necesidad de lucha; luchar para que la lucha de alguien, que ni tan siquiera existe no-ilusoriamente, sea la forma de cambiar algo que tan solo existe ilusoriamente y/o en forma de creencia, ¿acaso el objetivo de esa lucha no estará consistiendo en la lucha por la supervivencia de la creencia en la existencia del luchador y de sus fantasías? (sigue…)  Junio-16 

140- CREERSE ALGUIEN. (2/2) continúa… -¿Puede alguien luchar, trabajar, sacrificarse, etc., “a favor y/o en contra” de algún hipotético objetivo, sin que, a la vez, ello también pueda percibirse e interpretarse justamente al contrario? No, en el mundo de las creencias todo es paradójico porque todo es ilusorio. ¿Desde cuando, en la falacia de este mundo, las luchas a favor y/o en contra de algo han generado algo distinto a más luchas…, es decir, a pugnas de efímera supervivencia entre egos? En el mundo de la ilusión no puede hacerse algo a favor y/o en contra de alguna cosa, sin que esos actos y sus protagonistas dejen de estar consistiendo en la materialización de simples fantasías. De la ilusión de no dejar de “hacer cosas, pensar cosas, sentir cosas, intuir cosas, etc.,” depende la supervivencia de la creencia en la existencia del supuesto hacedor y el supuesto experimentador de algo. No existe lucha… ni hacer humano que -por muy noble que parezca y se juzgue-, busque otro objetivo que la supervivencia del origen de toda esa fantasía. ¡En la existencia sin identificaciones mentales no son necesarios los héroes ni los villanos ni la defensa de causas hipócritas…! Todo cuanto vive el ser humano procede de la creencia en la falacia de la existencia del ser humano, y sólo existe conformando ese universo de ilusión. Las consciencias identificadas luchan a favor y/o en contra de aquellas razones que están creando las creencias que están creándolas a ellas y también a sus percepciones, por lo tanto, paradójicamente lo único que realmente está haciéndose es luchando para que no desaparezca la identificación con las creencias que están generando todo ese mundo de falacias. Cualquier hacer humano, por muy amoroso, bondadoso, elevado y trascendental que sea juzgado -exactamente igual que los de signo contrario-, en el fondo sólo perseguirá el objetivo egoico de mantener viva la creencia de la existencia de su autor. ¡Ya basta de ídolos y de idolatrías… ya basta de inventarse quimeras!  Junio-16

141- CREENCIAS Y CONSCIENCIA DE SÍ MISMO. Hago, luego existo. Pienso, luego existo. Siento, luego existo. Sufro, luego existo. Amo, luego existo. Trabajo, luego existo. Tengo conocimientos, luego existo. Tengo problemas, luego existo. Tengo ilusiones y esperanzas, luego existo. En resumen: estoy creyendo en mi existencia porque estoy creando todo aquello con lo que puedo justificar mi existencia. Todas las alternativas llevan por igual al objetivo de la supervivencia de la identificación con la creencia en la existencia de la consciencia perceptora de toda esa amalgama de ilusiones. ¿Comprendes mejor ahora que el origen y la razón de los sentimientos humanos de ansiedad, frustración, superioridad, inferioridad, culpabilidad, felicidad, alegría, progreso, etc., (todos los sentimientos y experiencias sin excepción) está generándolos la creencia de que LA EXISTENCIA DEPENDE de la actividad y/o del hacer del sujeto surgido de la creencia en su existencia? Efectivamente, por tratarse de una simple ilusión, la consciencia de la existencia individualizada ES DEPENDIENTE de fabricar todo cuanto pueda justificarlo. He ahí que la particularidad de la existencia humana, y también de toda la grandeza que el mismo ser humano le atribuye a ese fenómeno, queda circunscrita dentro la continua creación de razones con las que justificar que ello no consiste en una simple fantasía mental. LA CREENCIA CREA LA CONSCIENCIA DE LA EXISTENCIA DE LO CREÍDO, como si la creencia y la consciencia de la existencia de lo creído surgida de esa especulación mental pertenecieran a una realidad no-ilusoria. Evidentemente, para la consciencia surgida de la creencia en su existencia particular, la realidad es aquello que esa consciencia experimenta y/o aquello que está creando a partir de sus creencias. ¡Tengo consciencia de mi existencia y de las cosas que considero que son experiencias mías, luego puedo justificar que existo formando parte de una gran realidad! Como tal posibilidad de existencia determinada, limitada y absolutamente condicionada, el ser humano sólo vive y/o existe en la realidad ilusoria que la creencia en él mismo está creando! “Mi reino no es de este mundo” -dijo aquella consciencia que logró transcender la identificación con la creencia en la existencia de forma personificada y/o individualizada.  Junio-16

142- REALIDAD ILUSORIA. Para las consciencias personificadas y/o identificadas con la apariencia de su individualidad, no hay otra realidad nada más que la realidad que están creando las creencias o programas mentales que están constituyéndolas. Para las consciencias identificadas con las creencias que están CONFORMÁNDOLAS Y CONFIGURANDO SU FUNCIONAMIENTO, la realidad consiste en aquello que determinan esas creencias, por tanto, todo ello -sin excepción- siempre estará constituyendo y perteneciendo al ámbito ilusorio de las creencias. Para las consciencias identificadas con su existencia particular (el ser humano y/o la forma de ser humana) sólo está existiendo la realidad virtual que estará creando los componentes de su identificación. ¡Esos patrones mentales o sistemas de creencias te conforman…, pues así percibes tu mundo, así te manifiestas y así discurre la ilusión de tu existencia! Todo el espectáculo comienza con LA HERENCIA DE LA CREENCIA en la existencia del uno mismo (yo), aparentemente dotado de una identidad propia, particular, determinada, efímera, separada, carente y dependiente. ¿Acaso no es así como te sientes y en base a lo cual estás manifestándote? Salvo conformando creencias y/o salvo en la REALIDAD ILUSORIA conformada por creencias, hipótesis, suposiciones y todo tipo de especulaciones mentales creadas a partir de la identificación con la existencia del yo personal o separado (ego), nada existe siendo la existencia de alguna cosa no-ficticia. No existe el tiempo; pero tampoco existe el espacio. ¿Quién será entonces ese personaje que vive dentro de la creencia (siendo esa creencia) de que está aquí y ahora experimentando todo tipo de circunstancias? ¡Toda posibilidad de existencia concreta, ya sea percibida con apariencia física, psicológica, emocional, anímica, etc., estará situando a la consciencia que esté percibiendo esa existencia en el ámbito de una realidad ilusoria! Salvo conformando creencias y/o salvo en una realidad virtual conformada por componentes mentales, no existe el pasado, el presente ni el futuro; pero tampoco el allí, el aquí ni el más allá. Sin la creencia en la existencia de la consciencia perceptora de alguna cosa, tampoco existe la cosa percibida; no existe aquello que se percibe sin que antes esté siendo creada la ilusión de esa percepción! Salvo conformando creencias y/o salvo en una realidad ilusoria conformada por creencias, no existe aquel individuo que vive creyendo en la existencia del tiempo, del espacio, de sí mismo y de sus experiencias. ¡He ahí que, salvo conformando creencias y/o salvo en la realidad conformada por creencias, nadie ha venido nunca de otro mundo a este, ni se marchará algún día de aquí a otra dimensión. Nadie está aquí; todo lo que creemos que vivimos aquí es la excusa con la que las consciencias tratamos de justificar la falacia que supone la identificación con la creencia de la particularidad de nuestra existencia. Salvo percibido e interpretado egoica, ilusoria y victimistamente… nadie ha venido de otro mundo a este… y mucho menos “para” hacer alguna cosa. He ahí la causa del miedo y de la resistencia a muerte a que, -pese a todo cuanto ello origina e hipócritamente afirmamos aborrecer-, se desmorone la creencia que tenemos formada respecto a la realidad de nuestra existencia y de la manera que la tenemos montada.  Junio-16 

143-  LA FALACIA DE LA EXISTENCIA HUMANA. En otros tiempos las consciencias humanas más identificadas con un profundo SENTIMIENTO DE INFERIORIDAD -todos los sentimientos surgen por igual de la creencia en la existencia de un sí mismo- recurrían al bálsamo que, para no sentirse así, les proporcionaba la esclavitud y el sufrimiento de sus semejantes. ¡Me siento inferior, luego, identificado con esa percepción ficticia, egoica y victimista de la existencia, actúo como si fuera superior! Véase que el mecanismo de compensación de las carencias personales, -que cada consciencia identificada con la fantasía de su particularidad, tiene asumidas como propias-, es tan CARACTERÍSTICO como INEVITABLE en el comportamiento humano. ¡Todas las vicisitudes humanas proceden de la creencia en la particularidad de la existencia humana! Naturalmente, a niveles menos extremos, pretender PARECER superior, mejor, diferente, especial… también se produce entre padres e hijos, entre hermanos, entre parejas, entre amigos..., en todas las relaciones sociales de todos los países, y ello sin importar el nivel académico, la cultura, la economía, la religión, etc., representativa de cada individuo y cada sociedad. Con absoluta independencia de que la apariencia de su existencia individual discurra en soledad y/o en sociedad, la consciencia humana siempre estará creando sentimientos contradictorios entre sí, porque LA CAUSA NO ES ACCESORIA, es decir, no depende de algo ajeno y/o externo, SINO INHERENTE a la esencia humana y/o a las creencias que conforman y determinan cada consciencia identificada con la falacia de la existencia humana. El comportamiento egoico (todos los comportamientos humanos por el hecho de percibirse como actos determinados y personales son egoicos e ilusorios por igual), no depende de ninguna otra razón ni condición que la creencia en la existencia de un sí mismo particular. ¡Todo cuanto vive el ser humano es conflictivo e ilusorio, porque la identificación con la particularidad de la existencia humana -diferenciada del resto de la existencia-, constituye una fantasía conflictiva e ilusoria! Consciencia, deja de darle vueltas y reconoce que el comportamiento, la actitud, el pensar y el sentir egoico está generado por el apego a la creencia en tu existencia. Todos los seres humanos percibimos, pensamos, sentimos y actuamos egoístamente, porque todos compartimos la adicción enfermiza a la fantasía de la creencia en nuestra existencia individual. Paradójicamente, cuanto mayor es el ahínco por ocupar puestos de prestigio y de poder en la escala social (políticos, empresarios, académicos…), más profundo suele ser también el complejo de inferioridad imperante en la consciencia identificada con esos personajes. ¡No son las personas las responsables de aquello que está materializándose a través de su apariencia humana, sino las creencias y el resto de los programas mentales que están conformando y configurando las consciencias identificadas con dichos agentes! Basta con comprender eso para darse cuenta de que en el mundo inventado por la creencia en la existencia humana y/o la existencia particularizada, todo sea paradójico, de modo que la justicia imparta injusticia, la educación enseñe ignorancia, la sanidad negocie con la salud, los servidores públicos sean los servidos, las religiones prediquen la diferencia y la separación, etc., etc., etc.  Junio-16

144- BREVES 2016 (13) 1- ¿Quién eres tú? -me preguntan algunas consciencias tras leer los escritos que acostumbro a publicar casi diariamente. Hoy he respondido lo siguiente: En el mundo imaginario creado tras la identificación con la creencia de mi existencia personal, yo soy yo; sin embargo, fuera del ámbito ficticio de esa creación mental, ninguna cosa está siendo algo distinto a Estar Siendo Nada.  2- Consciencia, date cuenta de que en tu mundo no hay positivo sin negativo y sin neutro. En tu mundo no puede caminarse por una carretera que sólo tenga la orilla derecha, la orilla izquierda o el centro. En tu mundo no puede haber el uno sin el dos, sin el cero y sin el infinito. En tu mundo siempre tiene que haber el haber de algo con el que poder justificar tu propio haber. ¿De ahí que resulte tan agotador mantenerse representando “siempre” el papel de un personaje positivo, alegre, amable, bueno, etc., y/o al contrario? ¿Acaso alguna consciencia identificada con la existencia particular del personaje que está  conformando, permanece representando el mismo papel (amable, comprensivo, frustrado, celoso, etc.,) todo el tiempo, en todas las circunstancias y en todas las relaciones? No, porque salvo percibido egoicamente, igual que un rio nunca permanece más de un instante siendo el mismo rio, tampoco nadie está siendo “un alguien concreto” ni está siendo de ninguna manera determinada. ¡Consciencia, date cuenta de que salvo percibido egoicamente y/o siendo una particularidad separada del resto de la existencia, nadie está siendo alguien ni está siendo de ninguna manera! 3- El Estar Siendo Nada y/o el Estar Siendo carente de identidad, atributos y cualquier otro rasgo de particularidad -todo ello características propias de la identificación con una percepción egoica e ilusoria de la existencia- no necesita ni puede OBSERVAR algo. Cuando las mentes charlatanas hablan de “observar algo en nuestro interior o fuera”, siempre estarán dirigiéndose y refiriéndose a las consciencias identificadas con la fantasía que supone su existencia y todo cuanto aparentemente esté constituyendo dicha fantasía:¡Estarán contando un cuento! 4- La expresión: "Yo no sé nada", por muy elevada y profunda que parezca ante los ojos del ego que está manifestándola, fuera del ámbito ficticio y de la potenciación de la creencia que supone, no deja de constituir una mentira como una catedral; pues, a parte de estar siendo expresada desde la VIRTUALIDAD de la creencia en la existencia particular de su autor, este personaje está contradiciéndose al afirmar “que sabe alguna cosa”. ¡Otro engaño típicamente egoico! ¿Qué sabe la consciencia que afirma saber algo, aunque ese algo consista en no saber? ¿Qué es lo único que IMPERIOSAMENTE NECESITA CERTIFICAR ESA CONSCIENCIA? En efecto: yo sé…, yo pregunto…., yo respondo…, luego nadie que crea hacer eso también, podrá negar la autenticidad de mi ser, de mi existencia, de mi identidad, de mi particularidad. ¡Lástima que esa autenticidad esté siendo ficticia! 5- He escuchado decir que “…nuestros hijos son nuestro futuro”, es decir, el futuro del yo que cada consciencia humana está creyéndose. Yo, mis hijos, mi futuro… He ahí la identificación con una realidad creada, percibida e interpretada egoicamente y/o desde la identificación con una percepción egoica y/o determinada de la existencia.  Junio-16

145- EFECTOS DE LA IDENTIFICACIÓN. Consciencia date cuenta de que todo cuanto tú distingas siendo alguna cosa y/o sucediendo de alguna manera -comenzando por ti misma- siempre consistirá en un efecto de la identificación con la creencia en la particularidad de tu existencia. Consciencia, date cuenta de que fuera de tu manera interesada de interpretarlo, nada existe ni acontece que sea “por” algún motivo ni que sirva “para” que, gracias a ello, tú descubras qué eres…, pues sencillamente no eres ninguna cosa y/o nada está siendo alguna cosa distinta a Estar Siendo Nada. Date cuenta de que aquello que tú consideras que es “la Realidad” no existe fuera de tu capacidad limitada y egoica de percepción. Date cuenta de que la extrema apariencia de realidad de cualquier percepción, experiencia, pensar, sentir… que consideres tuyo, siempre procederá de la identificación con tu propia apariencia de realidad…, del juicio que tienes de ti. ¡Todo cuanto para ti esté siendo percibido y/o considerado como real, sólo estará siéndolo como efecto y/o reflejo de la creencia en tu propia realidad. ¡Paradójicamente, he ahí que la realidad percibida por la consciencia humana, y que, consecuentemente está determinando las condiciones de la existencia humana, consiste en un simple espejismo! ¿Hay algo, fuera de los patrones mentales y/o de las creencias que están conformándote y configurándote, que consista en “LA REALIDAD”, y que, si lo hubiera, estuviera siendo eso que tu percibes e interpretas dependiendo de las circunstancias? No, al margen de la ilusión que origina la creencia en los límites de las particularidades, nada está siendo “un algo determinado”.  He ahí que todos los haceres, los sentires, los pensares, los seres, los aconteceres y los vivires personales siempre estarán siendo ilusorios, imaginarios: Nada. ¡Cualquier estar siendo alguna cosa y/o estar aconteciendo algo para alguna consciencia, nunca consistirá en algo distinto a Estar Siendo Nada! No existen dos cosas tales como tú y tu mente; sólo por el hecho de ser percibidos como “siendo algo” significa que están siendo NADA. Todo ser y/o todo acontecer de alguna cosa específica, sólo puede estar siéndolo en una realidad especulativa e imaginaria. Pero, incluso en ese mundo ilusorio, conformado y configurado por la creencia en la posibilidad de las existencias particulares, igual que las semillas no germinan “para” dar fruto, sino como consecuencia de haber sido sembradas, así tampoco el ser humano nace “PARA ALGO” que trascienda la apariencia de su existencia personal… distinto a dar cumplimiento a los efectos naturales de haber sido engendrado.  E igual que el fruto maduro termina pudriéndose sin remisión, así ocurre también con el individuo engendrado, por mucho que en el mundo de la fantasía sus semillas puedan “CREAR” otros frutos a su imagen y semejanza.  Junio-16

146- ¿EXISTENCIA PARTICULARIZADA? Nada es algo, todo está siendo Nada. Haz lo que quieras, piensa lo que quieras, siente lo que quieras, vive lo que quieras; pero recuerda que, aunque tú -desde la creencia en ti- lo juzgues de infinitas maneras diferentes, sin tu juicio todo está siendo Nada. Sin la mente y/o sin la consciencia identificada, que crea la percepción del tiempo, del espacio, de las formas y de cualquier otra posibilidad de existencia determinada y/o particular, nada de eso existiría siendo eso y/o siendo algo distinto a NADA. ¡Conciencia date cuenta de que todo lo que crees que existe sólo existe “por… y para…” que tú puedas seguir creyendo en ti, por tanto, ilusoriamente! Creer en la existencia no-imaginaria de las cosas positivas NO significa que esas cosas existan siendo eso ni así; sin embargo, creerlo conlleva la obligación de creer también en la existencia de las cosas negativas y de todas las cosas que puedan calificarse de cualquier otra forma. ¡Todo  cuanto crees que existe estás inventándotelo tú para seguir creyendo en ti de la manera exacta que estás creyendo en ti! Con independencia de la manera que sea creado, percibido e interpretado por la consciencia identificada consigo misma, todo está siendo existencia sin más y sin distinciones (NADA). Suele decirse que “…en esta vida lo más importante es tener fe…”; quizás, pero lo que no se dice es que la llamada “fe” no consiste en tener creencias de algún tipo y vivir dependiendo de ellas, sino en desidentificarse de todas las creencias posibles hasta darse cuenta de que el “uno mismo” sólo está siendo otra creencia. Las montañas, que un simple grano de fe puede mover, son las creencias de que hay algo no-ficticio que alguien no-ficticio pueda o necesite mover. ¡Qué mayor fe y/o confianza que la manifestada al soltar la ilusoria necesidad de creer en la existencia particularizada de “un uno mismo” y en todo cuanto esa creencia genera! Las montañas y/o “la percepción de las montañas", que continuamente están originando las creencias, pueden moverse precisamente porque son ilusorias, mentales, imaginarias. Fuera de la percepción creada por la creencia en la existencia particularizada del ser humano, no hay la existencia particularizada del ser humano ni de todo cuanto la identificación de la consciencia con esa fantasía estará generando mientras perdure dicha identificación. Los seres humanos existimos porque “creemos” que existimos; de ahí que LA ILUSIÓN DE NUESTRA EXISTENCIA constituya esa creencia, discurra dentro de esa creencia y dependa de la supervivencia de esa creencia. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora la razón de que para ti no exista otra realidad nada más que “la realidad” que están creando las mismas creencias que están creando la creencia de tu existencia? ¿Comprendes mejor ahora que en la existencia no existe tu existencia particular ni la existencia de ninguna otra cosa que esté siendo la existencia de algo determinado? Pues eso...   Junio-16 

147- CREAR SENTIMIENTOS. En el mundo de la percepción egoica, es decir, el mundo percibido a través de la identificación de la consciencia con la apariencia de individualidad, todo se ve, todo se piensa, todo se siente, todo se vive…, como si estuviera siendo alguna cosa concreta; como si estuviera siendo una cosa que está siendo de la manera que cada consciencia está situándola en un tiempo y un espacio determinados. Igual que “cree el ladrón que todos son de su condición…”, también cree la consciencia identificada con la particularidad de la existencia humana que todo son existencias particulares. Percibido a través de la identificación egoica -a través de la identificación con la creencia en la existencia particular en un yo particular- todo parece ser único y especial; sin embargo, “en el Reino que no es de este mundo… ni de ningún otro mundo…”, nada es especial porque, salvo percibido egoicamente, ninguna cosa consiste en algo distinto a Estar Siendo Nada. De nuevo el contrasentido: Ser especial y/o ser algo determinado equivale a ficción. He ahí que cuando te digan que eres especial y/o cuando percibas algo (fisico, sensorial, psicológico, anímico, emocional…) que consideres que es algo y/o que es de alguna manera, esas percepciones estarán consistiendo en UN REFLEJO DE LA CREENCIA EN TU EXISTENCIA. Paradójicamente, SER ALGO ESPECIAL sólo depende de que sea visto como la existencia de algo concreto y/o como “una” existencia.  Nada es bueno ni malo, nada es mejor ni peor, nada es perfecto ni imperfecto; se cree que algo es de alguna manera porque se cree que existe eso y que existe el personaje que está juzgándolo de esa forma. Todo aquello que sea percibido como "estar siendo algo diferente a Nada" estará consistiendo en una percepción egoica y/o particularizada de Nada. Guerras por causas políticas, guerras por causas religiosas, guerras por causas económicas, guerras por causas ideológicas, guerras por causas geográficas, guerras por causas filosóficas, guerras por causas culturales; pero, con absoluta independencia de la justificación que se utilice, todas las guerras tienen la misma causa: la defensa de nuestras creencias, es decir, la defensa -cueste lo que cueste- de la identificación con la creencia en nuestra existencia particular y en todo aquello sobre lo que está sustentándose esa falacia. Violencia de género, violencia laboral, violencia social, violencia deportiva, violencia dialéctica…, violencia y más violencia con tal de que perdure activa la creencia que estará originando esa respuesta; violencia con tal de que siga perdurando la identificación con la creencia en la existencia particular y/o no-ilusoria del personaje que, sólo por efecto de creerse esa particularidad, también necesita crear sentimientos de agrado y de agravio.  Junio-16  
148- POR CREER EN TI. Si tú crees que tú eres tú, entonces tú tienes un cuerpo, una mente, una personalidad, un carácter, unos conocimientos, unas cualidades, unas relaciones, una familia, una existencia. Sin embargo, date cuenta de que todo eso sólo está siendo eso y de esa manera dentro de aquella hipótesis y/o constituyendo aquella creencia. Date cuenta de que la apariencia de tu identidad particular procede de la identificación con la creencia de tu existencia particular. ¿Por qué te ocurre todo lo que crees que te ocurre? Por creer que tú eres tú. ¿Por qué eres de la manera que crees que eres? Por creer que tú eres tú. ¿Por qué piensas, sientes, vives, percibes, juzgas, interpretas, reaccionas, etc., de la forma que crees que haces todo eso? Por creer que tú eres tú. ¿Por qué crees en la existencia de la felicidad, el sufrimiento, el amor, los deseos, la evolución…, y en todo lo demás que crees? Por creer que tú eres tú. ¿Por qué crees en la vida, en el mundo, en los demás y en todo cuanto crees que existe siendo algo y/o siendo de alguna manera? Por creer que tú eres tú. ¿Por qué crees que envejecerás, enfermarás y morirás algún día? Por creer que tú eres tú. Date cuenta de que tú no tienes creencias, sino que tú eres las creencias que tú crees que tienes. Date cuenta de que todo cuanto para ti tenga algún tipo de relación contigo, siempre procederá de la creencia en ti y/o de la creencia en la existencia de tu identidad particular. ¿Entonces? Pues entonces nada; entonces que tú y todo cuanto tiene relación con tu existencia, únicamente está siendo eso y de esa manera, conformando la creencia en la existencia particular de eso y de ti. Opino que quizás no se trate tanto de saber qué es cada cosa, de saber quién es cada cual, etc., et., como de darse cuenta de que simplemente NADA ES ALGO…, ni por algo…, ni para algo; darse cuenta de que, COMENZANDO POR TI, todo lo que parece ser alguna cosa sólo estará siéndolo dentro de la creencia en la existencia de esa posibilidad.  Junio-16 
149- ¿QUÉ SIENTES? ¿Qué sientes? No le des más vueltas: crees que sientes eso porque crees en la existencia de eso…, y crees en la existencia de eso -que crees que sientes tú-, porque crees en ti y/o en tu existencia particular. ¿Qué sientes? Crees que sientes eso que tú crees sentir, por tanto, esas creencias son las que están conformando y configurando el funcionamiento de tu cuerpo, de tu mentalidad, de tu personalidad, de tu carácter, de tus pensamientos, de tus ideas, de tus aspiraciones, de tu salud; esas creencias están escribiendo con todo detalle la fábula de tu existencia. NINGÚN DIOS Y NINGÚN PODER SUPERIOR tiene nada que ver con la fantasía de tu existencia…, y tampoco con nada de cuanto tú crees que está constituyendo la historia de tu existencia. Crees, interpretas, consideras, juzgas…, que sientes calma, paz, alegría, felicidad, amor, sufrimiento, dolor…, pero no porque eso que tú crees que sientes, piensas, experimentas…, exista siendo cada una de esas cosas determinadas, sino porque crees en la necesidad de la existencia de eso y de todo lo demás que crees que sientes, que piensas, que vives, que deseas, etc. ¿Qué estás siendo tú en cada instante, salvo todo eso que estás creyendo que estás viviendo? ¿Qué queda de ti y de tu existencia si eliminas la consciencia de los efectos de la creencia en tu existencia? ¡Admítelo, tú y tu existencia no sois nada más que la creencia en ti y en tu existencia! La paradoja: todo cuanto CREES que está demostrando la verdad de tu existencia particular…, y también de todo cuanto tú consideras que estás haciendo, protagonizando, viviendo..., está siendo también aquello que está certificando la fantasía que constituye todo eso. ¡Yo creo que pienso, que siento, que hago, etc., luego existo siendo esa creencia! Sin creencias, todo Está Siendo Nada. Nada existe siendo algo ni de ninguna manera. Comenzando por la creencia en la existencia del uno mismo, todo está siendo creado a imagen y semejanza de la creencia en la existencia de eso. Consciencia, date cuenta de que si percibes algo siendo de alguna manera, su existencia está siendo ilusoria y estás creándola tú, pues la existencia de eso y la tuya está conformando la misma fantasía! Nada existe siendo algo distinto a la existencia de Nada, de ahí que sólo por creer que son percibidas siendo alguna cosa, todas las existencias sean ilusorias.  Junio-16
150- NO HAY NINGÚN MISTERIO. El día que publiqué la reflexión “POR CREER EN TI” recibí varios mensajes recordándome que “…también son creencias aquello que yo escribo y/o expreso”. Y, en efecto, si lo dice alguien, entonces lo dicho sólo puede salir de la creencia en sí mismo del personaje que cree estar diciéndolo…, igual que su lectura también surgirá de la creencia en la existencia de sí mismos de quienes crean estar leyéndolo. ¡La rueda de la ilusión siempre rodando y rodando! Todo aquello que es percibido siendo algo, sólo existirá en forma de creencia. La existencia de la Verdad y la existencia del Amor consisten en creencias iguales  a las creencias en la existencia de cualquier OTRA COSA. No existe tal cosa como la Verdad, ni existe tal cosa como la existencia del Amor, ni existe tal cosa como la existencia de alguna forma de existencia particular. Todo aquello que consista en una existencia concreta y/o en la existencia de algo determinado, no será nada más que el reflejo de LA CREENCIA ORIGINAL que estará conformando la creencia en la existencia de la consciencia que esté creyendo en sí misma y en sus experiencias. Todo Está Siendo Nada, por tanto, NO HAY NINGÚN MISTERIO QUE NECESITE RESOLVERSE: la consciencia identificada con la ilusión de la aparente realidad de su existencia -sin necesidad de voluntad propia ni intención-, percibe según está considerándose y/o según los patrones que están conformándola y configurándola. ¡Pura ilusión!  Los sentimientos no existen siendo la existencia de AQUELLA COSA CONCRETA que se cree; los sentimientos se crean en el instante que SE CREE SENTIRLOS y/o que la consciencia cree estar sintiéndolos, como si fueran algo distinto a sí misma, es decir, a la ilusión de su propia existencia. ¡Experimento sentimientos, luego existo! -concluye el ego. Pensamientos, sentimientos, emociones, estados anímicos, acontecimientos…, todo cuanto se crea que está siendo percibido siendo alguna cosa determinada y ajena al perceptor, queda reducido a la creencia en la existencia de eso; queda reducido a la creencia en sí misma de la consciencia que cree estar percibiendo algo distinto a su inexistencia y/o a Estar Siendo Nada. ¿Qué sientes, que no consista en el efecto de la creencia en tu existencia? ¿Qué sientes, que no consista en las reacciones o respuestas de las creencias que están conformando la creencia en tu existencia particular? ¿Quién cree, salvo la creencia en la existencia del creyente? ¿Quién cree algo y quién siente algo salvo la creencia de que eres la existencia de algo distinto a Estar Siendo Nada? Junio-16
151- LA CREENCIA DE LA EXISTENCIA. No existe la existencia del amor ni la existencia del odio. No existe la existencia de la felicidad ni la existencia de la infelicidad. No existe la existencia de la alegría ni la existencia de la tristeza. No existe la existencia de la vida ni la existencia de la muerte. No existe la existencia del sufrimiento ni la existencia de la dicha. No existe la existencia tuya ni la existencia de ninguna otra existencia. Nada existe siendo algo distinto a LA CREENCIA DE LA EXISTENCIA de eso que otra creencia primaria -la creencia en tu existencia- está creando. He ahí que tu intuición, tus corazonadas, tu sexto sentido, tu espiritualidad y todo lo que tú consideras que es algo y que además es tuyo, nace de la creencia de que tu existes; todo es fruto de la creencia que, siendo percibido y/o considerado como el ser de algo determinado, estás siendo tú. Tú eres de la manera que crees que eres y de la manera que crees que te ven los demás, porque eres la creencia en tu existencia. Tus pensamientos, tus emociones, tus sensaciones, tus certezas, tus dudas, tus miedos, tus experiencias y tus expectativas… no son tuyos, sino que son tú. Tú eres aquello que crees que es tuyo y/o que tiene alguna relación contigo, por tanto, “tú eres Nada creyendo ser alguna cosa…, tú eres Nada conformando la creencia de ser algo”. ¿Cómo… y para qué… detener y/o cambiar tus pensamientos, tus emociones, tu manera de ver la vida, etc., sin trascender la creencia en la existencia de eso y de ti? Todo cuanto tú protagonices, es decir, todo cuanto tú CREAS protagonizar y experimentar desde la identificación con la creencia de que tú eres alguna cosa, estará siendo creado por la creencia en ti y/o consistiendo en la creencia en tu existencia particular. Aquello que manifiesta el cuerpo, la mente, el alma, el corazón, el espíritu y todo cuanto quiera añadirse a esa lista de etiquetas, sólo son efectos y/o manifestaciones de las creencias (ilusiones, fantasías, espejismos…) que están conformando la realidad ilusoria de eso y también del ámbito donde supuestamente existe y/o acontece eso. Consciencia, date cuenta de que si hay la creencia en la existencia de UN AQUÍ Y AHORA, es debido a que también hay la creencia de que hay el personaje para el que existe ese aquí y ahora; sin la creencia en la existencia del personaje tampoco hay aquello que el personaje cree que hay. Sin la creencia en la existencia del uno mismo todo Está Siendo lo único que esta siendo todo: NADA  Junio-16

152- NO EXISTE UNA INTELIGENCIA SUPREMA. Quizás en lugar de decir que “todas las creencias surgen de la creencia original”, debiera decirse que todas las creencias están consistiendo en la CREENCIA ORIGINAL. Excepto en Estar Siendo  Nada, nada ocurrió en un pasado; pero tampoco ninguna cosa está ocurriendo durante un presente ni ocurrirá en un futuro. ¡Tú estás siendo la creencia de tú existencia; la existencia de algo determinado -incluida la existencia de la realidad- sólo es posible conformando la creencia en la existencia de eso! En el mundo ilusorio de la creencia en las existencias particulares siempre han habido consciencias dispuestas a admitir que LA EXISTENCIA no necesita de la creencia de nadie en la existencia de un creador supremo, la existencia de una inteligencia suprema, la existencia de una justicia suprema, la existencia de un orden supremo, la existencia de un amor supremo, ni de absolutamente nada que consista en la existencia de “un estar siendo algo determinado”. Fuera de la creencia en ti, nada hay que juzgar, ordenar, cambiar ni hacer funcionar. ¡Todo está siendo sin necesidad de ser algo distinto a Nada, de ahí que, si tú eres tú, entonces tú seas la creencia en lo opuesto a Nada-Uno…, y tus experiencias estén continuamente certificando la fantasía que supone la creencia en ti! ¿En qué pilares se basa y se apoya la educación humana, la justicia humana, las sociedades humanas, las culturas humanas, las costumbres humanas, las actividades humanas, la religiones humanas, las moralidades humanas, las filosofías humanas, la ideologías humanas, los objetivos humanos, las políticas humanas, las economías humanas… y todo cuanto tenga algún tipo de relación con la existencia humana? En efecto, todo sin excepción fluye de la identificación con la creencia en la realidad de la existencia humana, es decir, de LA CREENCIA DE CADA YO EN LA EXISTENCIA DE CADA YO. Sin embargo, salvo conformando el mundo ilusorio de la creencia en las existencias particulares, no existe la culpa, no existe el error, no existe el bien, no existe el mal, no existes tú… ni existe ninguna cosa que tú creas que existe. Todo cuanto sea percibido como la existencia de algo -por parte de alguien que también cree existir-, estará consistiendo en la creencia de la existencia de eso, es decir, de ti. ¡Todas las creencias y/o todas las existencias quedan resumidas en una: la creencia en ti y/o en tu existencia!  Junio-16

153- CREER QUE SE CREE. Ni tan siquiera el amor existe siendo la existencia de “un algo” no-ilusorio. ¿Qué es el amor sin la consciencia que, POR ESTAR CREANDO ESA PERCEPCIÓN, también cree sentirlo, darlo, compartirlo, negarlo, administrarlo, dosificarlo, fingirlo, dejar de sentirlo, etc., etc.,? ¿Dónde residen el amor, la verdad y el resto de los grandes sueños del ego? ¿Por qué aparecen y/o desaparecen dependiendo de las circunstancias y de los juicios determinados por factores como la identificación con las creencias y los intereses personales? ¡Toda existencia de algo sólo estará consistiendo en la creencia de la existencia de ese algo! ¿Cuál es el motivo de que algo tan “supuestamente excepcional” como el amor, pueda convertirse en la causa fundamental del sufrimiento, del desprecio, de la violencia y del odio? Consciencia, date cuenta de que, comenzando  por la percepción de tu existencia, todo “ser un algo” sólo existe en forma de CREENCIA CONVERTIDA EN CONCEPTO. Ni tan siquiera los conceptos del amor, de la verdad, de la paz, de dios, de la vida…, consisten en algo distinto a la creencia en la existencia de una cosa determinada y manipulable por la misma mente que, al mismo tiempo que estará creándolos también estará considerándolos existencias reales y ajenas a la consciencia que crea estar experimentándolos. Exactamente igual que todas las existencias de algo particular, la existencia del amor depende de la creencia en la existencia de esa particularidad o cosa. Consciencia, date cuenta de que la creencia en ti incluye la creencia en el amor y en todo lo demás que puedas creer que crees. Consciencia, date cuenta de que si existe un ahora, un ayer, un mañana, un aquí, un allí, un pensamiento, un sentimiento, un acontecimiento…, sólo es debido a la identificación con la creencia en la existencia del personaje necesitado de la creencia en la existencia y/o el acontecer de todo eso. ¡El ser humano cree que sufre, que disfruta, que ama, que hace cosas, que existe…, porque cree que está siendo una existencia distinta a la existencia de eso que percibe y/o que considera que está formando parte de su existencia particular! Creer que se cree en la existencia de algo sólo es el efecto de la creencia en sí mismo. El ser humano, es decir, la consciencia identificada con la creencia en la existencia humana, utiliza la creencia en la existencia de las experiencias que está creando para convertir en “la realidad” todo cuanto está consistiendo en una demostración de la ilusión de su existencia! He ahí que CREENCIA ES SINÓNIMO DE EXISTENCIA y viceversa: creencia está siendo todo aquello que está existiendo, igual que todo aquello que está existiendo está siendo creencia. He ahí que el final de la creencia en ti consiste en el final de tu existencia y que el final de tu existencia supone el final de la creencia en ti. Eres la creencia de que eres la existencia de algo; eres la existencia de la creencia en ti. Tú existencia está absolutamente determinada por la creencia que está generando esa apariencia de realidad.  Junio-16

154- EL MUNDO REAL. No hay dos (dualidad), porque tampoco hay “un” uno (unidad) ni un cero. No hay un mundo real, porque tampoco hay un mundo irreal, ni hay ningún otro mundo. El mundo, que las consciencias identificadas consideran EL MUNDO REAL, está siendo el mundo que las consciencias están creando a partir de las creencias que están configurándolas, por tanto, nada más ilusorio que el mundo real percibido por las consciencias. Para las consciencias identificadas (mente) con aquellas creencias que están conformándolas, la realidad consiste en aquello que su identificación están creando. He ahí que “el Reino que no es de este mundo…” consiste en la ausencia de la necesidad de la existencia de cualquier mundo que pueda ser percibido, pues estaría consistiendo en una fantasía. Consciencia, si tú eres la creencia de que eres la existencia de algo, ¿qué será también todo aquello que tú creas que existe siendo alguna cosa? Tan egoica, ilusoria y victimista es la percepción dualista de la existencia (yo existo siendo algo distinto a lo otro), como egoica, ilusoria y victimista es la percepción unitaria de la existencia (yo existo siendo uno con todo). No hay dos, porque tampoco hay uno…, y no hay uno, porque tampoco hay la existencia de “un” ninguno. Al asumir y/o identificarse con la existencia del uno y/o del “todo uno”, la consciencia no puede evitar la misma identificación con la posibilidad de la existencia de un infinito de unos, es decir, la identificación con la ilusión que las consciencias estamos considerando que es el mundo y la realidad. No existe ninguna realidad y tampoco ninguna irrealidad; nada existe siendo la existencia de algo. La realidad no puede cambiarse porque no existe la existencia de ninguna realidad y tampoco la existencia de aquel personaje que cree estar existiendo en una realidad. Consciencia, he ahí que NO ES LA REALIDAD aquello que puedes manipular, sino LA CREENCIA DE LA EXISTENCIA DE LA REALIDAD, a partir de la manipulación de la creencia que está creando esa percepción: la creencia en tu existencia. Realidad e irrealidad son los nombres de dos posibilidades exactamente igual de ilusorias: creencias siendo creídas.  Todo esta siendo Nada; Nada está siendo la existencia de todas las cosas. Nunca ha existido ni existirá jamás la existencia de un “yo soy, ni la existencia de un sí mismo”. ¡Amarás estar siendo Nada, sobre la creencia en la existencia de las COSAS y/o sobre todas las cosas que creas que existen…, incluida la cosa de la existencia de un prójimo!   Junio-16

155- ¿LA DIFERENCIA Y LA SEPARACIÓN? (1/2) Consciencia, ¿qué separa más que la creencia en ti y/o que la identificación con la creencia en la existencia de tu existencia particular? Consciencia, ¿qué TE CREA MÁS PERCEPCIÓN de diferencia y de separación…, y además está siendo causa de más motivos de conflictos, de ilusión y de frustraciones…, que la creencia en tu existencia individual y la creencia en la existencia individual de todo cuanto tú percibes siendo la existencia de otras existencias? Consciencia, paradójicamente, después de la creencia en tu existencia, ¿qué separa más que la identificación con la creencia en la existencia de cosas tan importantes para ti (cosas que vives creyendo que unen) como Dios, el Amor, la Verdad, la Paz, la Felicidad, la Vida? Consciencia, date cuenta de que la creencia en la existencia de aquello que están siendo tus certezas, tus convicciones, tus confianzas, tus dogmas de fe, los pilares fundamentales de tu existencia, tus razones irrenunciables, etc., también están siendo las creencias que están creando tu percepción personal de la realidad y/o de ti misma. Consciencia, pero precisamente porque la  identificación con la creencia en tu existencia está CREANDO LA PERCEPCIÓN de infinitas existencias diferentes y separadas, date cuenta también de que todo ello está discurriendo dentro de la identificación con la CREENCIA QUE ESO ESTÁ CONFORMANDO, por tanto, de que todo está consistiendo en LA ILUSIÓN DE ESTAR CREYÉNDOSE la existencia de algo y/o de alguna posibilidad distinta a Estar Siendo Nada. ¡Más allá de la identificación de la consciencia con la creencia en la veracidad de la existencia dividida y separada en existencias particulares, nada está existiendo ni aconteciendo que consista en la existencia de alguna cosa! He ahí que, salvo en forma de percepciones egoicas e ilusorias, no existe la existencia de diferencias ni de separación, pues Estar Siendo Nada-Uno, relega aquello al ilusorio mundo de la especulación y de la creencia en la existencia de infinitas posibilidades… todas transitorias, efímeras, mortales. (sigue)  Junio-16


156- ¿LA DIFERENCIA Y LA SEPARACIÓN? (2/2) ¿Qué diferencia y qué separación puede parecer más profunda, extensa e insuperable que aquella que, “sin haberse producido jamás”, sin embargo la identificación con la creencia en la existencia del personaje creyente parece estar demostrándola constantemente? Consciencia, ¿comprendes ahora de donde procede tu convicción indiscutible de estar existiendo CREYÉNDOTE una existencia “diferenciada y separada” del resto de la existencia…, comprendes que la ilusión de todas tus percepciones, experiencias y vicisitudes surge proyectada de TU IDENTIFICACIÓN con la creencia en ti y/o con la creencia en tu existencia particular? Consciencia, ¿comprendes mejor ahora porqué te parece más terrible e insoportable la posibilidad de sanar “la enfermedad de la identificación” con la creencia en tu existencia diferenciada y separada (individual), que la posibilidad de seguir padeciéndola mientras buscas y encuentras una solución mágica que evite la desaparición de la identidad que crees estar siendo? La consciencia identificada con la creencia en la existencia del enfermo cree que si desaparece la existencia de la enfermedad también desaparece la existencia del personaje que la padecía; sin embargo, ¿cómo puede dejar de existir aquello que nunca existió, porque, salvo en forma de percepción ilusoria nunca hubo algo que consistiera en la existencia de una cosa distinta a Estar Siendo Nada? ¡Todo ser algo para alguna consciencia siempre estará siendo ilusorio; sólo aparecen, desaparecen y se transforman las ilusiones! He ahí que LA EXISTENCIA HUMANA DISCURRE CONFORMANDO Y PERPETUANDO LA CREENCIA ORIGINAL Y/O LA CREENCIA DE LA EXISTENCIA DE UN ORIGEN HUMANO: LA CREENCIA DE LA CREACIÓN DE LA PARTICULARIDAD HUMANA.  Y, he ahí que la creencia  original de la existencia humana contiene la génesis de la existencia de lo creído y también que -como cualquier semilla- su único objetivo consiste en la supervivencia -mediante la reproducción- de la información que está conformándola sin la intervención de ninguna voluntad ni poder supremo. Hace unos días escuche decir a un renombrado conferenciante y profesor universitario “…que los seres humanos somos seres solares; hijos de la madre tierra y el padre sol”.  ¿Todavía promoviendo creencias tan rancias y egoicas como la existencia particular de una madre Tierra y de un padre Sol? ¡No querías dualidad…, pues toma dualidad!  Junio-16 

157- EL ESPEJO DE LA VIDA. Consciencia, mírate en un espejo y verás que lo que se refleja en su superficie no eres tú, sino LA IDENTIFICACIÓN CON LA CREENCIA EN TU EXISTENCIA. Consciencia, date cuenta de que absolutamente todo cuanto crees que piensas, crees que sientes, crees que haces, crees que experimentas, crees que vives, etc., está constituyendo la creencia en tu existencia y/o la creencia en ti. ¡Siendo tú, tú sólo eres la misma creencia que también estará siendo todo cuanto tú creas estar percibiendo como propio y/o como ajeno! Todo ser algo siempre estará siendo el reflejo de la creencia en eso; todo ser algo para alguna consciencia siempre estará siendo el reflejo de la creencia de esa consciencia en su existencia particular. Consciencia, date cuenta de que EL ESPEJO NO REFLEJA TU EXISTENCIA y/o la existencia con la que estás identificada, sino la creencia en la existencia de eso y de todo cuanto está constituyendo esa percepción egoica…, esa realidad ficticia. Consciencia, date cuenta de que el espejo del devenir de la vida, del funcionamiento del mundo, de las relaciones sociales, de tu propia percepción, etc., no  está reflejando la realidad de tu existencia, sino la ilusión de la creencia en tu existencia: la ilusión de la creencia que está creando todas esas percepciones…, y que la percepción de todas esas ilusiones está constituyendo. Consciencia, date cuenta de que no existe la existencia de nada de cuanto tú CREAS haber vivido alguna vez… (porque así lo interpretaste) y que tampoco existirá jamás nada de aquello que alguna vez CREAS que puedes llegar a vivir, sin que ello no consistiera en el reflejo de una percepción egoica. ¿A qué temes entonces, salvo a que desaparezcan las creencias que están creando la percepción egoica de la apariencia de tu identidad?  ¡Reconócelo, aquello que está conformando y sosteniendo la creencia de tu existencia es ego, es ilusión, es mentira! Consciencia, date cuenta y reconoce que, por creer en su existencia, todos esos atributos que consideras supremos e inalterables (amor, paz, libertad, divinidad, verdad, bondad, felicidad…) están  siendo  tan egoicos, ficticios, victimistas e innecesarios como sus opuestos; date cuenta de que  estás creando la percepción de todas esas existencias particulares únicamente para justificar la tuya.  Junio-16 

158- EXISTENCIA EGOÍSTA. Consciencia, no hay un pensamiento tuyo que no sea egoico. Consciencia, no hay un sentimiento tuyo que no sea egoico. Consciencia, no hay latido de tu corazón que no sea egoico. Consciencia no hay una respiración tuya que no sea egoica. Consciencia, no hay un acto, una reacción, un juicio, una percepción, una experiencia, un estado de ánimo y/o de salud tuyo que no sea egoico. ¡Consciencia, no hay nada que siendo tú y siendo alguna cosa tuya y/o para ti, que no esté siendo egoico, falaz, imaginario; nada está siendo algo, sino ilusoriamente percibido siendo eso y/o de esa manera! Consciencia, date cuenta de que EGO es todo aquello que sea considerado como el ser y/o como el existir y/o el acontecer de alguna COSA percibida distinta a Estar Siendo Nada; date cuenta de que egoísmo, ilusión, sueño, creencia y existencia particular -comenzando por la tuya- son conceptos sinónimos. Todas las filosofías son egoístas. Todas las religiones son egoístas. Todas las ideologías son egoístas. Todas las políticas son egoístas. Todas las ciencias son egoístas. Todas las educaciones son egoístas. Todas las justicias son egoístas. Todas las espiritualidades son egoístas. Todas las intenciones son egoístas. Todas las culpabilidades y todos los perdones son egoístas. Todos los actos son egoístas. Todos las metas son egoístas. Todas las preferencias y todas las discriminaciones son egoístas. Todos los recuerdos son egoístas. ¡Todo aquello que sea percibido siendo la existencia de algo determinado, sin excepción siempre será una percepción EGOICA, FICTICIA Y VICTIMISTA, pues estará consistiendo en el reflejo de la creencia de la existencia particular de eso y de la consciencia creyente-creadora de esa percepción! ¡EL ESPEJO DE LA VIDA NO REFLEJA AQUELLO QUE ERES, SINO LA CREENCIA DE QUE ERES ALGO! Consciencia, ¿sientes cómo estás creando el sentimiento de “miedo a que no existan las excepciones” -atributos supremos- que estás utilizando para justificar que tu existencia y/o que la identificación con la creencia de tu existencia esté siendo la única fuente creadora de todas las cosas que crees percibir y experimentar? Las creencias son fuentes inagotables de creatividad ilusoria. La creatividad del ser humano es el efecto de la creencia que está siendo el ser humano. La existencia de este mundo y de todo cuanto parece acontecer aquí siempre ha consistido en una creación egoica, por tanto, ¿pasa algo porque la percepción cualquier existencia y/o acontecer sea egoista? No, sin embargo, quizás fuera hora de reconocerlo abiertamente; reconocerlo confiando en la existencia sin límites, sin identidades particulares y sin condiciones.  Junio-16  

159- EXPERIMENTAR UNIDAD. ¿La verdad…, qué verdad? ¿La realidad…, qué realidad? ¿Dios…, qué Dios? ¿El tiempo, el espacio, la materia, las formas…, qué tiempo, qué espacio, qué materia, qué formas? ¿El mundo y el universo…, qué mundo y qué universo? ¿La vida y la muerte…, qué vida y qué muerte? ¿Yo, tú, nosotros…, qué yo, qué tú y qué nosotros? Comenzando por la existencia del uno mismo -que cree existir siendo “UN” uno mismo... y que, por tanto, siendo tal cosa nunca podrá conocerse-, la existencia de eso que está creyéndose que existió/aconteció alguna vez…, eso que está creyéndose que está existiendo-aconteciendo ahora... y eso que está creyéndose que puede llegar a existir-acontecer futuramente..., todo queda reducido a una simple y vulgar creencia, una fantasía, una ilusión, una falacia. ¡Tú eres la creencia de que tú existes, de ahí que tu existencia siempre esté dependiendo de que sigas creyendo en ti y en todo cuanto tú estés creando con ese fin! Consciencia, date cuenta de que todo lo que para ti -que eres creencia de ser algo- existe siendo alguna cosa (verdad, realidad, divinidad, vida, universo, emociones, pensamientos…) sólo está consistiendo en tu creencia en la existencia de esa percepción…, por tanto, la creencia de ti. Consciencia, date cuenta de que lo mismo que puedes creer en tu existencia también puedes creer en tu inexistencia, sin que ello cambie algo fuera del ámbito ilusorio que todo ello está constituyendo. ¡Vives como crees que vives porque crees que eres alguien viviendo algo distinto a la creencia en tu existencia particular y a todo cuanto se deriva de la identificación con esa fantasía!Consciencia, date cuenta de que el yo -que tú crees que eres- no puede experimentar UNIDAD con el otro, precisamente porque percibir al otro siendo otra existencia particular siempre estará impidiéndolo; pero date cuenta también de que “el otro y/o lo demás” es percibido como la existencia de otro y/o de lo demás como consecuencia -no por razones trascendentales ni divinas- de que tú estás percibiéndote como la existencia de ti. ¡La creencia ilusoria de tu existencia particular crea la percepción ilusoria del resto de las existencias! Consciencia, date cuenta de que aunque la creencia en tu existencia impida que no puedas experimentar unidad con el otro y/o con lo demás, esa UNIDAD INDETERMINADA es lo único que, fuera del mundo ilusorio de la creencia en tu existencia, está siendo siempre. Junio-16

160- ¡NADA, SIGNIFICA NADA! Tú no eres culpable de alguna cosa ni de ningún error; crees eso porque crees en ti…, y para seguir creyendo en ti. Consciencia, date cuenta de que cualquier cosa que creas será el efecto y/o el reflejo de la creencia en ti. Date cuenta de que para ser culpable de algo primero se tiene que ser alguien…, y tú sólo eres tú en la creencia de que tú existes siendo ese personaje que puede ser considerado culpable, inocente, bueno, malo, feliz, infeliz…, y de mil maneras igual de falaces. No existe la existencia de un Dios. No existe la existencia de un Hijo de Dios. No existe la existencia de un Espíritu Santo. No existe la existencia de ningún cielo y de ningún infierno. ¡No existe ninguna existencia y/o la existencia de “UN ALGO” determinado! Tú eres la identidad ilusoria creada a partir de la identificación con la creencia de tu existencia, de ahí que nada de lo que tú creas, pienses, sientas, hagas, vivas, percibas, sueñes, anheles, etc., significa nada. “NADA, SIGNIFICA NADA”, por tanto, NADA también está siendo tu creencia en la particularidad y/o la excepción de tu existencia; NADA es tu creencia en la particularidad y/o la excepción de la existencia de un Dios; NADA es tu creencia en la particularidad y/o la excepción de la existencia de un Hijo de Dios; NADA es tu creencia en la existencia de la particularidad y/o la excepción de la existencia de un Espíritu Santo; NADA es cualquier creencia que signifique la existencia de una particularidad y/o una excepción a NADA. Consciencia, date cuenta de que Estar Siendo Nada no impide Estar Siendo, pero que, sin embargo, convierte la posibilidad de estar siendo algo en la creencia en la posibilidad de la existencia de una existencia particular…, y/o convierte la existencia particular en una creencia. ¡Nunca te has separado de la existencia de un algo más grande que tú, porque nunca ha existido la existencia de “un algo” ni has existido tú siendo alguna cosa distinta a Nada! He ahí que, debido a que la posibilidad de LA EXCEPCIÓN DE NUESTRA EXISTENCIA únicamente discurre en la creencia que también ello estaría constituyendo, muchas veces los seres humanos (la consciencia de ser una existencia concreta) sentimos que estamos completamente solos. ¿Te das cuenta ahora de que “todas las formas de sentirte” estás creándolas tú a partir de la identificación con creencia en ti…, y que ello no tiene ningún fin trascendental, a parte de la supervivencia de ese fenómeno egoico?  Julio-16

161- LA CREENCIA DE SÍ MISMO. Buscando, vive aquel personaje que “está siendo la creencia” de que carece de aquello que está buscando; no se da cuenta de que “cree” que carece de lo que busca, porque vive identificado con la creencia de su existencia y de la existencia de aquello que cree que carece. El personaje que vive buscando, luchando, haciendo, etc., no se da cuenta de que la ilusión de sus carencias y de sus pertenencias están siendo creadas por la creencia en su propia existencia y/o por “la creencia que él mismo está siendo”. ¡Consciencia, tú no tienes creencias; tu eres la creencia de que existes siendo algo! He ahí que “todas las formas de espiritualidad y/o todas las disciplinas espirituales” sólo consisten en otra puerta de entrada a la búsqueda de las fantasías que origina la creencia en la existencia del buscador de algo: una manera, como cualquier otra, de reforzar la creencia en la existencia de UN SÍ MISMO. ¡Se cree en la existencia de aquello de lo que también se cree carecer en la creencia que se tiene de sí mismo! Más no hay un sí mismo, ni hay algo que esté dentro o fuera del sí mismo que nunca existió ni existirá. La búsqueda nace de la creencia en la existencia particular de un sí mismo que, por estar siendo la creencia de su existencia, también cree que necesita encontrar algo distinto a Nada. Todo haber la existencia de algo discurre conformando la misma creencia de que hay la existencia del personaje que cree percibirlo, padecerlo, disfrutarlo, hacerlo, necesitarlo, imaginarlo, etc., por tanto, consciencia date cuenta de que hasta que no logres desidentificarte de la creencia en tu existencia particular, tampoco tendrás otra opción que la de ir jugando a cambiar unas creencias por otras, unas percepciones por otras, unas ilusiones por otras, unas terapias por otras. He ahí que el motivo fundamental por el que todo nos parezca que es lo que nos parece que está siendo/sucediendo y de la manera concreta que nos parece que está siendo/sucediendo radica en que, salvo conformando una misma “creencia o realidad ilusoria”, no existe eso ni existe el sujeto que cree estar protagonizándolo. ¡Si puedes evitarlo, no sacrifiques tus anhelos pensando que en otra vida serás recompensado por ello, porque fuera de la creencia en tu existencia en este mundo, no existes tú, no existe lo que tú crees que estás haciendo, y tampoco existe la existencia de otro mundo ni de otra vida!  Julio-16

162- LA NO-EXISTENCIA DETERMINADA. Todo aquello que fuera considerado como la existencia de algo y/o la forma de ser la existencia de alguna cosa para alguien -con independencia del nombre, el sentimiento, la emoción, el juicio, el valor, etc., que se le asigne-, siempre estará consistiendo en una percepción egoica, ilusoria, profundamente discriminatoria, carente y victimista del Estar Siendo Indeterminado; la percepción de la misma “realidad imaginaria” que estaría creando el supuesto protagonista (la consciencia) de esas ilusiones. ¡Paradójicamente, la ignorancia también acostumbra a consistir en la acumulación de conocimientos…! ¿Podría haber alguien más ignorante que aquel que se creyera ilustrado y/o que se atreviera a juzgar la existencia de "otro algo" a partir de la dependencia de sus conocimientos y de sus creencias? ¿Podría haber una ignorancia que no surgiera del fenómeno de otorgarse una identidad personal y/o una identificación? ¡Sin excepción, toda existencia y/o acontecer particular estará siendo ilusorio siempre! Todo cuanto una consciencia perciba e interprete como la existenecia y/o el acontecer de algo -sin importar la etiqueta que se le ponga-, nunca dejará de consistir en una percepción egoica, ficticia y perturbadora de la NO-EXISTENCIA DETERMINADA, pues en todos los casos supondría el intento de concretar lo inconcreto, de limitar lo ilimitado, de materializar lo inmaterial, de juzgar lo inexistente. ¿Qué sentido tiene…, y para quién podría tenerlo, el hecho de diferenciar y de separar aquello que, por no estar siendo la existencia de “un algo concreto” jamás podrá dividirse, separarse ni valorarse…, salvo imaginando estar siendo una forma distinta y/o especial de existencia? Vivir creyéndose una identidad particular, es decir, identificado con la creencia de la existencia de alguna cosa determinada (un individuo), equivale a vivir obligados a estar inventándose continuamente la manera de que Estar Siendo Nada específico ni delimitado, se transforme en la existencia de una cosa determinada existiendo dentro de algo (una creencia) absolutamente limitado, condicionado, extraño, carente, conflictivo: dentro de una hipotética realidad. La milenaria historia de la supuesta existencia no-ficticia de la humanidad demuestra que vivir dentro de la creencia de ser una cosa es una fuente continua de alternancia entre las ilusiones y las frustraciones. Las enciclopedias están llenas de grandes frases expresadas por grandes personajes; sin embargo, a parte de la poética, el romanticismo, la grandilocuencia y la plasticidad verbal, ¿qué movieron y/o qué fantasías lograron trascender esas palabras? ¡Amaras a Dios (Estar Siendo Nada) sobre la creencia de ser alguien y/o alguna cosa!  Julio-16

163- CONSCIENCIAS IDENTIFICADAS. Bastantes veces, respondiendo a mis escritos, algunos amigos me dicen cosas tales como “…si no existimos, entonces mejor nos sentamos y no hacemos nada…”. Tú no existes -acostumbro a responder-, tú eres la creencia de que existes tú…, por tanto, mientras continue la identificación con la creencia de tu existencia, “vive haciendo lo que quieras, es decir, como la creencia de que existes siendo algo particular en la existencia de un mundo particular… te permita creer que haces, que experimentas y/o que vives tú”. Asume que no has existido nunca, que no existes ahora y que nunca existirás; asume que tú no existes ni viviendo en medio de la sociedad ni viviendo como un hermitaño; asume que no existes cuando crees que tu comportamiento es correcto ni cuando crees que te comportas erróneamente; asume que no existes cuando creas el sentimiento de miedo ni cuando creas el sentimiento de alegría. Hagas lo que creas que haces, pienses lo que creas que piensas, sientas lo que creas que sientes, experimentes lo que creas que experimentas…, todo está constituyendo la ilusión de tu existencia. Los seres de ficción no existen fuera de la ficción que está constituyendo la creencia de su existencia. ¡Nada que hagas tú cambiará algo, pues independientemente de cómo pueda percibirse e interpretarse desde la atalaya de la creencia en tu existencia, todas las apariencias de ser algo consisten en Estar Siendo Nada! Seamos honestos y reconozcamos que no nos quedamos parados y/o sin hacer todas las cosas que hacemos (incluso sin que nos guste hacerlas) porque nuestras creencias -la creencia de nuestra existencia y de todo lo que para nosotros existe siendo aquello que creemos que existe- no nos lo permiten. Nada ni nadie, excepto las creencias que están conformando la ilusión de nuestra existencia, está determinando el desarrollo de la historia de nuestra vida. Creer que somos el individuo que creemos que somos está obligándonos a considerar propio y real todo lo que creemos que hacemos, que pensamos, que sentimos, que percibimos…, y también todo lo que nos gustaría dejar de hacer, de pensar, de sentir, de vivir y de creer. Reconozcamos que, en tanto que consciencias identificadas con la creencia de estar siendo la existencia de individualidades humanas, somos entidades absolutamente adictas y dependientes de esa droga y de sus efectos.  Julio-16 

164- BREVES 2016 (14) 1- Paradójicamente, el ego humano (fenómeno surgido como efecto de la identificación de la consciencia con la creencia de ser una entidad particular), necesita culpar a la percepción de la existencia de otros y/o a la percepción del resto de la existencia de todo cuanto dicho fenómeno está creando y creyendo, para así poder justificar su propia existencia y/o que su existencia no esté siendo una simple ilusión. ¡La mente victimista subsiste creando el victimario que permita sobrevivir  la creencia de la posibilidad de su existencia particular! He ahí que quizás el principal objetivo del ego humano no consista tanto en alcanzar la supervivencia como en no dejar que desfallezca la creencia de su existencia. 2- La felicidad, el amor, la libertad, la sabiduría, la bondad, etc., sólo son conceptos o quimeras mentales: falacias absolutamente innecesarias para la existencia indeterminada (Nada-Uno) y/o la existencia sin rastro de identificación ni determinación.  ¡Crees que necesitas la existencia de algo determinado, porque crees en tu existencia determinada, esto es, porque eres el fruto de la creencia de tu existencia! ¿De dónde sale la idea de que la felicidad y el resto de los grandes objetivos del ego son algo que alguien necesita alcanzar y/o que puede proporcionar la existencia de otro algo? He ahí que mientras persista la identificación con esa creencia egoica, ilusoria y victimista de la existencia determinada del ser humano, dicha identidad ilusoria  continuará creyendo en las necesidades (ilusiones motivadoras) que, por efecto y evolución de lo primero, también irá creando. ¡Dime en qué existencias crees y te diré de qué está siendo dependiente tu existencia! 3- Consciencia, date cuenta de que la creencia en tu existencia particular está siendo LA ÚNICA CAUSA de todo cuanto vives manifestando que aborreces y detestas: guerras, injusticias, discriminaciones, abusos de poder, corrupción institucional, sistemas políticos, economías, religiones, filosofías, moralidades, éticas. Nada, excepto la identificación con la creencia en la particularidad de tu existencia (ningún poder divino, ningún orden universal y ninguna voluntad ajena) está decidiendo la manera de organizar la sociedad, distribuir los recursos, procurar bienestar, vivir pacífica y solidariamente. 4- Referente a la lucha política y/o a la política de la lucha, paradójicamente, por mucho que la percepción egoica de la existencia parezca demostrar otra cosa, nadie está luchando por nada más que por la supervivencia de la creencia de sí mismo a cerca de la existencia de sí mismo…, de ahí que, por tratarse todo de ilusión, tampoco “NADA” pueda cambiar nunca. ¿Entonces? Entonces siéntate y observa sin prestarle la creencia en tu identidad a lo que percibas. Salvo conformando la creencia de la particularidad de tu existencia, ningún acontecer acontece, ningún hacer se hace, ninguna lucha es una lucha, ningún existir existe. ¡Vive sin ponerle a la vida la condicion de ser tú quien está haciéndolo…!  Julio-16

165- EXISTENCIA ILUSORIAMENTE DELIMITADA. -Leo: “Ser importante es del ego, ser feliz es del alma.” Sin embargo -opino-, quizás sería hora de darse cuenta y de aceptar que “ego y alma” no son nada más que “la misma cosa” aparentando ser “cosas” distintas: una creencia pareciendo ser cosas diferentes. ¿A qué viene el truco de crear diferencias y separación adjudicando unas cosas (cualidades) a la cosa del ego y otras a la cosa del alma? ¿Acaso no es el mismo personaje (consciencia identificada) el que simultáneamente y/o dependiendo del juicio de las circunstancias, está CREANDO EL SENTIMIENTO DE SENTIRSE importante o intrascendente, normal o especial,  feliz o infeliz, pleno o vacío, ilusionado o decepcionado? Si alguna cosa y/o algún acontecer existe siendo algo para alguien, entonces eso y su perceptor son  ego, ilusión, mentira, fantasía: “existencia ilusoriamente delimitada…, existencia ilusoriamente convertida en la existencia de alguna cosa determinada”. ¡Todo ser “un algo” y/o ser “una existencia” consistirá en Nada siendo supuestamente percibido como si fuera alguna cosa! No existe la existencia de la felicidad, no existe la existencia de algo que aporte o que anule la felicidad, no existe la existencia del personaje que cree sentirse feliz, infeliz y/o que esté creando el sentir de cualquier otro sentimiento. ¡Toda existencia y/o todo suceder estará siéndolo en el mundo ilusorio de la creencia en la existencia de las cosas! La existencia de la felicidad/infelicidad, y también la necesidad de la existencia de la felicidad/infelicidad -que alguna consciencia pueda sentir y/o dejar de sentir-, son una creencia y/o una creación mental como cualquier otra; algo así como la zanahoria que tú mismo te pones delante para seguir creyendo en tu existencia basándote para ello en el hecho de que existes porque estás persiguiendo esa zanahoria. He ahí que el creador de la existencia humana y de todo cuanto pueda acontecer dentro de esa “existencia determinada o particular”, está siendo la creencia de la creación humana. He ahí que la felicidad y/o la infelicidad (cualquier sentimiento) que pudiera crear y/o sentir la consciencia de alguien, siempre dependerá de la identificación con la creencia de la existencia de ese personaje que cree existir siendo la parte de un todo y/o una particularidad. Aquello que las personas creemos que nos ocurre a nosotros no se debe tanto a que estemos creyéndonos mejores o peores, superiores o inferiores, buenos o malos, listos o torpes…, sino a que estemos siendo la creencia de “ser alguien”, es decir, siendo una existencia delimitada, determinada, particular; siendo un yo, un ser, un individuo, una parte pequeña de algo inexistente.  Julio-16

166- EXISTENCIA INCONDICIONAL. Todo cuanto se percibe siendo no-yo y/o siendo lo percibido como ajeno de mi, sólo puede ser el efecto de la creencia que yo -consciencia identificada- tengo de mi: el efecto de la identificación con la creencia de que yo soy algo particular, delimitado, determinado. Tú, los demás, el mundo, la vida y todo cuanto “un yo” identifique como la existencia de otro algo, siempre estará consistiendo en la consecuencia de la identificación con la creencia de su propia existencia. Consciencia, date cuenta de que todo cuanto creas que piensas, sientes, juzgas, decides, haces, imaginas, deseas…, respecto a la existencia de otros seres, de la vida, del mundo, del universo, de la sociedad, de lo que dice un libro, etc., no consiste en algo distinto al efecto de la supervivencia de la creencia en tu existencia particular. ¡Tú eres todo cuanto percibes e interpretas como si estuviera siendo la existencia de algo distinto a tu existencia! Tú percibes aquello que crees que existe, porque TÚ ESTÁS SIENDO LA CREENCIA DE TU EXISTENCIA Y DE TODO CUANTO CREES QUE LA CONFORMA. Tú existencia particular es igual de ilusoria que todo cuanto tú crees que existe siendo algo distinto a la ilusión de tu existir particular. ¿Comprendes mejor ahora qué significa amar al prójimo como a tí mismo? No hay dos, no hay uno, no hay algo distinto a NADA. Consciencia, date cuenta de que nada puedes pensar, sentir, hacer, desear, temer, etc., que no esté siendo única y exclusivamente respecto a ti y/o respecto a la creencia en tu existencia. ¿Consciencia comprendes ahora por qué se dice que siempre vuelve a ti todo cuanto piensas, sientes, haces, etc., respecto a la existencia de otros? ¿Comprendes mejor ahora que estando consistiendo todo en el efecto de la creencia en tu existencia, también todo cuanto creas vivir y/o protagonizar permanezca siendo aquella misma creencia? Nunca está siendo a los demás, al mundo, a la vida, a la naturaleza, a dios, etc., aquello que amas u odias, deseas o temes, adoras o aborreces, culpas o perdonas, buscas o ignoras…, sino a ti, es decir, a la creencia en tu existencia que todo ello está conformando…, y que la identificación con tu aparente particularidad convierte en percepción fragmentada, egoica, victimista, discriminatoria e ilusoria de la existencia incondicional. Por mucho que creas estar percibiéndolo y experimentando alguna cosa distinta y ajena de la identificación con tu existir personal, ¿acaso existe algo que puedas separarlo de la creencia en tu existencia y del ámbito donde eso parece estar siendo tal cosa?  He ahí que el ser humano vive atado a las condiciones que impone la identificación con la creencia de una existencia individualizada.  Julio-16 

167- BREVES 2016 (15) 1- Cada consciencia es responsable de aquello que está percibiendo y creyendo vivir… -mientras está percibiéndolo y/o creyendo que está viviéndolo-, precisamente porque está creándolo.  2- El odio humano es sinónimo de amor humano percibido de otro modo, juzgado de otro modo, valorado de otro modo y nombrado de otro modo por el mismo personaje que está creando esas percepciones a partir de las creencias y/o las informaciones que están conformando la apariencia de su propia existencia. Todas las dualidades están siendo unidad y toda la unidad esta siendo el fluir de Nada. Ni amando ni odiando puede alterarse algo distinto a la apariencia de la ilusión que todo eso estará conformando. 3- ¿Qué idea tienes respecto a la existencia de aquello que puede obtenerse y/o perderse, ser y/o dejar de estar siendo, existir y/o dejar de existir, sentirse y/o dejar de sentirse…, pero, sobre todo, qué idea tienes de ti y/o de tu existencia? ¿Encuentras alguna similitud entre la idea que tienes asumida respecto a ti y/o respecto a tu existencia y la idea que tienes asumida respecto al resto de las existencias que percibes siendo otras existencias y/o las existencias de otras cosas? Consciencia, date cuenta de que todas las existencias que percibes proceden de la creencia en tu existencia, y que, precisamente por eso, en todas esas existencias percibes características tuyas. 4- El ser humano vive como vive porque “cree” que es lo que no es. El ser humano vive como vive porque “cree” que es un ser humano. El ser humano vive como vive porque “cree” que es la existencia de una parte minúscula de la existencia de algo infinito; un algo infinito que, POR SER UN ALGO, estaría limitado a la creencia de estar siendo eso que estuviera creyéndose. El ser humano vive como “cree” que vive porque “cree” que existe siendo algo distinto a la creencia de su existencia. Basta con observar cómo vive (piensa, siente, actua, etc.,) cada ser humano, para darse cuenta en qué cree el ser humano y/o con qué creencias está identificada la consciencia de cada ser humano. El ser humano vive de la manera particular que vive poque cree que es alguien particular viviendo algo (su existencia) también particular. 5- La “identificación” de la consciencia con la creencia de ser una particularidad dentro de un universo de particularidades unidas entre sí (identificarse significa creerse), origina LA APARICIÓN DE UNA REALIDAD INEXISTENTE fuera del fenómeno de dicha identificación. La identificación de la consciencia con la creencia en la posibilidad de existir siendo una particularidad crea la consciencia de un personaje que no puede evitar vivir interpretando el papel del “pobre de mi”…, pues el apego a aquella “forma de existencia personalizada” conlleva la consecuencia de no poder eludir la creación de sentimientos de dependencia, carencia, mendicidad afectiva, búsqueda de agentes ilusionantes, lucha fenómenos antagónicos y todo aquello que suele definirse como propio de la condición humana.  Julio-16 

168- CARACTERÍSTICAS DE LO ILUSORIO. (1/2) -Si la posibilidad de que alguien alcanzara a ser feliz/infeliz (¿ser…?), fuese algo posible más allá de los límites del sueño que esa creencia está originando, quizás el primer paso consistiría en darse cuenta de la no-existencia de la felicidad/infelicidad ni del personaje que estuviera persiguiendo sentir esos sentimientos, sin que fuera él mismo (a partir de la creencia en sí mismo) quien estuviera creándolos. Como todas las cosas que pueda creerse que tienen una existencia y/o una identidad propia, los sentimientos humanos, cuya “percepción o sentir” estará creando instantáneamente la consciencia identificada con la creencia en la posibilidad de su propia existencia, siempre manifiestan dos de la principales características de lo ilusorio: dualismo y transitoriedad. ¡Nada existe salvo conformando la percepción ilusoria de su existencia! La consciencia de la percepción de algo y/o del sentir de algo equivale a la “existencia ilusoria y/o especulativa” de ese algo percibido y/o sentido. No hay existencia de algo que no esté siendo tan ilusoria (dualista, efímera, etc.,) como la existencia de su creador/perceptor.  Sin importar que la naturaleza de su percepción sea física, psíquica, emocional, intelectual, energética, moral, anímica, espiritual, etc., estar siendo percibido y/o considerado como la existencia de algo, equivale a estar siendo “una cosa ilusoria”. ¡Todas las formas de existencia -sin excepción- siempre estarán siendo creaciones mentales y todas igual de ficticias!  Consciencia, date cuenta de que tu existencia sólo existe en la creencia de que existe algo distinto a Nada, por tanto, date cuenta de que la consciencia de tu existencia y la consciencia de todo cuanto puedas creer que existe y/o acontece, siempre estará siendo “fruto de la creencia” (¿la manzana de Eva?) de que existe algo distinto a Estar Siendo Nada determinado. ¿Puede existir algo separado de la existencia no determinada (No-Uno) salvo que fuera en forma de hipótesis mental? Consciencia, date cuenta de que sólo eres víctima de ti y/o de la creencia en tu existencia; sólo eres víctima de la identificación con la creencia de que estás siendo algo distinto a una creencia. He ahí que el amor y el odio, la felicidad y la desdicha, la vida y la muerte sólo existen siendo la misma creencia que está siendo aquella consciencia que cree experimentarlo y cree necesitar experimentarlo. He ahí que la identificación con la creencia en la existencia de algo, por tratarse todo de una simple ilusión (dualidad y transitoriedad), permite creer que es posible odiar aquello que antes se amaba y viceversa, y hacerlo cuantas veces como se quiera sin que ello altere la creencia en la existencia de todas esas “cosas y/o fantasías”. (sigue)  Julio-16 

169- CARACTERÍSTICAS DE LO ILUSORIO. (2/2) (continúa) Consciencia, comenzando siempre por la creencia que está creando la apariencia de tu existencia, date cuenta de que todas las existencias son igual de dualistas y efímeras que la tuya, pues todas las existencias están siendo creadas a partir de la creencia en ti. Sin creencia no hay existencia, porque tampoco hay consciencia de ello. No existe creación sin consciencia de la existencia de lo creado; no existe creación fuera de la creencia en la consciencia. No hay pensamiento, sentimiento, acto, voluntad, reacción…, que, por estar siendo percibido como la existencia de algo y/o de alguna cosa, no consista en la creación de la percepción de una existencia dualista, efímera e ilusoria. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora la razón de que -incluyéndote a ti- absolutamente todo cuanto existe para ti siempre esté manifestándose transitorio, cambiante e inseparable de la percepción de un opuesto? ¿Comprendes mejor ahora porqué -incluso a ti misma- estés percibiéndote dual, fragmentada, transitoria y en continuo conflicto? Por ser considerada la existencia de “algo distinto a Nada”, toda percepción de existencia será percepción de EXISTENCIA DE UNA COSA; será percepción de existencia dualista, efímera, limitada, carente, intrascendente…, pues estará siendo creada por la creencia en la existencia de la consciencia que crea estar percibiéndolo y experimentándolo. Consciencia, ¿acaso -comenzando por tu existencia- existe algo para ti que no esté sujeto a la existencia de su opuesto, del tiempo y de todo cuanto consideras que afecta a tu propia existencia? Sin embargo, salvo conformando la creencia en tu existencia particular y/o determinada, no hay existencia de dos (dualidad), no hay existencia de uno (unidad), no hay existencia de alguna cosa, no hay existencia de algo distinto a Estar Siendo Nada y/o de la ausencia de cualquier existencia. He ahí que la percepción de cualquier forma y/o posibilidad de existencia individualizada, delimitada, determinada…, estará demostrando la NO-EXISTENCIA del supuesto perceptor y de lo supuestamente percibido por éste. He ahí que “existencia” implica determinación,  límites, carencias, conflictos, luchas, causa y efecto, principio y fin, juicio, dualidad, transitoriedad, necesidad, evolución… y el resto de las características propias de la identificación de una supuesta consciencia con la creencia en su existencia.  Julio-16

170- BREVES 2016 (16) 1- No dos, no dualidad; pero tampoco uno, tampoco unidad. La existencia de dualidad conlleva comparación, rivalidad, competencia, resistencia; la existencia de unidad conlleva determinación, limites, entorno, juicio. ¿Dónde, salvo en la mente  que crea esas percepciones (consciencia identificada con su existencia), existe la existencia de todo eso? No existe la existencia de dos (dualidad), porque tampoco existe la existencia de “un uno” (unidad). Consciencia, date cuenta de que toda la potencialidad de posibilidades de que exista la existencia de algo y/o de alguna cosa, surge de la paradoja de que todo esté siendo Nada-uno (No-UNO), por tanto,  que todo está consistiendo siempre en Estar Siendo NADA. ¡Toda posibilidad de ser algo está siendo Nada; Nada es lo único que están siendo todas las posibilidades de ser algo! 2- Consciencia, date cuenta de que por ser el efecto de la identificación con la creencia de tu existencia y/o ser la identidad ilusoria surgida de la creencia de que eres algo distinto a NADA-UNO, tú no eres culpable de alguna cosa; por tanto, afronta el miedo a la inexistencia de tus culpas y/o afronta la existencia de tus no-culpas. Afronta la responsabilidad de haberte identificado con la ilusión de la no-inocencia absoluta. Consciencia, igual que crees que puedes ser feliz/infeliz, porque estás identificada con la creencia en la existencia de la felicidad/infelicidad y con tu existencia, asume que también crees que eres culpable de algo “por… y para…” seguir creyendo en la posibilidad de no-ilusoria tu existencia particular. ¡Nada nace ni muere, por tanto, si crees que naciste y que morirás, entonces sólo puedes ser la consecuencia de la identificación con la creencia de que eres eso que nace y que muere! 3- No hay nada (ni real ni irreal) que pueda recordarse porque, comenzando por la existencia de aquel individuo que creyera que puede recordar algo, nunca ha existido algo que esté siendo “una” existencia ni el acontecer de alguna cosa. He ahí que la idea de que alguien ha venido a este mundo a aprender alguna cosa y/o a recordar quién es realmente, no deja de consistir en otro efecto de la identidad ilusoria asumida por la consciencia identificada con la creencia de su existencia particular. 4- Ser ego y ser persona son sinónimos; dos formas aparentemente distintas de nombrar a la misma ficción mental y/o a la misma creencia de ser la existencia de algo. La creencia de tener un ego y/o de creerse la existencia de una persona -con todo cuanto eso origina y conlleva dentro del mundo ilusorio originado tras la identificación de la consciencia con esa FANTASÍA- también acostumbra a llamarse vida humana. Julio-16

171- CONTROL DE LAS CREENCIAS. Un día descubrí que hay una felicidad que la supera a todas: aquella felicidad que NO SE NECESITA PARA NADA y que TAMPOCO NADIE NECESITA HACER ALGO PARA CREAR SU SENTIR, por tanto, aquella felicidad que sin que la consciencia esté identificada con esa ilusión- no tiene que buscarse en nada ni en nadie porque nada puede proporcionarla y tampoco nada puede privarla, aquella felicidad que no tiene opuestos, aquella felicidad que no crea dependencia, aquella felicidad que no esefímera, aquella felicidad que -comenzando por la creencia en sí mismo- no está sujeta a las condiciones de ninguna creencia. ¡Todo cuanto el ser humano cree que necesita experimentar nace de la creencia en la existencia del ser humano; si quieres dejar de depender de las condiciones que impone la creencia que tienes asumidas a cerca de tu existencia, deja de creer en ti siendo ese personaje carente y victimista, es decir, date cuenta de que tu existencia y todo cuanto sea la existencia de algo para ti, sólo están siendo el fruto y/o la creación de una creencia. He ahí que las mentes que controlan tus creencias están controlándote a ti, porque tú también eres la creencia de que eres alguien.   Julio-16

172- LA CREENCIA DE TU VIDA. En este mundo de ilusiones suele ocurrir que, puesto que las personas somos la manifestación y/o el efecto de la creencia de que somos alguien, es decir, de que somos la existencia de una existencia particular, cuando una persona “cree, piensa, manifiesta y siente que ama, detesta, admira, etc., a “otra persona”, en realidad lo que está experimentando es la expresión o la vida de los contenidos de la creencia que tiene respecto a la existencia de sí misma. ¡Tú eres la creencia de tu existencia particular, por tanto, aquello que consideras que está siendo tu vida sólo está siendo la vida de la creencia en ti! El ser humano vive dentro de la creencia -siendo la creencia- de que existe siendo la existencia de algo especial y único, de ahí que todo cuanto cree estar viviendo siempre consistirá en la vida de esa creencia. Sin embargo, trascendiendo la ilusión de la existencia determinada -de estar siendo algo concreto- puede comprenderse que no son los seres humanos los que nacen, los que tienen una vida y los que mueren, sino la creencia de que todo eso está siendo eso y de esa manera. Consciencia, date cuenta de que tu identidad y tu vida no existen fuera de la creencia de que tú eres la existencia y/o la vida de una particularidad. ¿Cómo no percibir, sentir, pensar, hacer, desear, buscar, rechazar, anhelar, temer, etc., todo cuanto crees que estas protagonizando mientras continúes siendo EXPRESIÓN DE LA VIDA DE LA CREENCIA de que eres la existencia de alguna cosa distinta a la existencia de NADA? ¿Cómo  evitar algo de lo que crees estar experimentando y/o viviendo mientras perdure la ilusión de la identificación con el sujeto protagonista de  todas las acciones y/o experiencias posibles? Para estar siendo NADA-UNO y/o NO-UNO, nada falta por hacerse, añadirse, eliminarse, comprenderse, aprenderse, practicarse, vivirse, sentirse, pensarse..., toda necesidad de hacer y de experimentar alguna cosa nace de la ilusión que supone la identificación con la creencia de estar siendo la existencia de alguien. En el lenguaje humano, el empleo de un verbo implica estar admitiendo -retórica y dogmáticamente- la identificación con la existencia y la acción de un sujeto particular, por tanto, he ahí que el empleo del lenguaje únicamente es posible en el ámbito del mundo de la ilusión y/o de una percepción dualista, egoica, victimista e imaginaria. Sin embargo, he ahí también que “SIMULTÁNEAMENTE” estar siendo Nada y/o estar siendo sin la menor necesidad ser algo delimitado, no precisa de lenguajes, de acciones ni de existencias particulares.  Julio-16

173- FALSAS SEÑALES. -¿Y ahora qué…, qué tengo que hacer ahora? -se plantea así misma, en forma de pensamiento, la consciencia identificada con su existencia individual (mente), después de dar por acabada una actividad. ¡Pues, ahora nada! -se responde al instante, pero esta vez percibiéndose distanciada y/o menos identificada con la percepción de “la ilusión de su existencia”, y, por tanto, desde la comprensión de que “todo hacer consiste en el hacer de nada y/o de ningún hacer distinto al hacer de Estar Siendo Existencia sin los límites ni las condiciones que impone la identificación con una existencia materializada, fraccionada e identificada”. ¡Comenzando siempre por la consciencia propia, sin identificación de la consciencia con la percepción de una existencia particularizada y/o individualizada no hay hacer ni hacedor…, pues simplemente toda apariencia de ser y/o de acontecer está consistiendo en Estar Siendo Nada-Uno, NADA-UN estar siendo, NADA-ALGO concreto, NADA-ALGUNA COSA específica! ¿Y ahora qué hago? Pues ahora, comprendiendo que fuera de la identificación de la consciencia con la creencia en la posibilidad de que exista algún tipo de particularidad no-ilusoria, haz lo que más te plazca sin atender a “falsas señales” tales como la pérdida de tiempo, la falacia de las obligaciones morales, inventos dualistas como el bien y el mal, las posibles opiniones personales de otras consciencias y/o egos, lo que aparentemente sería más importante, lo que posiblemente podría aportarme más o menos méritos, lo que debería y/o sería más conveniente, etc., etc., etc. Ahora voy a hacer aquello que -pudiendo permitirme el placer de hacerlo dejando de lado las resistencias propias de la creencia en mi existencia victimista, hipócrita y limitada-, libremente quiera hacer en el juego de suponer que existe alguien que está haciendo la existencia y/o el suceder de alguna cosa. ¿Cómo puede hablarse de la percepción de la existencia de algo determinado (uno) sin estar admitiendo la identificación con la creencia en la separación entre el perceptor y lo percibido? ¿Cómo puede hablarse de una existencia universal cuando el simple hecho de que alguien pueda referirse a ello convierte dicha universalidad en un simple slogan mercantilista y lucrativo? Para que algo esté separado -percibirse separado y único no significa que se esté siendo eso ni así-, primero tiene que existir siendo la existencia de ese algo especial, y además esa existencia tiene que ser percibida desde “la imposibilidad de la posibilidad” de otra existencia distinta y no-ficticia. Consciencia, date cuenta de que la fantasía de tu existencia particular depende de la defensa de la existencia de todo cuanto percibes siendo distinto y ajeno. ¡He ahí que fuera de la ilusión de las percepciones no hay división, separación, dualidad, límites, transitoriedad, etc., porque antes de esa posibilidad tampoco hay la posibilidad de la existencia de UNA EXISTENCIA distinta a la existencia de NADA.   Julio-16

174- ¿EXISTENCIA DE UN CREADOR? La consciencia identificada con la creencia en la posibilidad de la existencia humana CREE en la existencia de un Dios, es decir, CREA la creencia de la existencia de un Dios Creador, empujada por la inercia de la supervivencia de la creencia en la existencia particular de sí misma. La consciencia humanizada "necesita creer" -y por eso crea esa creencia- en la existencia de un creador supremo para poder justificar la suya propia. ¿Cómo podría yo asegurar la veracidad de mi existencia sin reconocer antes la existencia anterior de mi creador, y también de todas las motivaciones, atributos y características que, a partir de la creencia en mi existencia, yo pudiera atribuirle a ese creador? ¿Yo -consciencia de ser la existencia de un individuo humano- qué cualidades podría imaginarle a mi creador sin que antes no fueran conocidas por mi y/o que no estuvieran constituyendo también la creencia en mi existencia? He ahí que todo cuanto se percibe fuera y/o siendo existencias distintas a la existencia del perceptor, no es nada más que un reflejo del contenido ilusorio que está constituyendo la creencia en la existencia del perceptor/ego. Ahora bien, ¿que ocurriría con la necesidad de la existencia de ese Dios -concepto creado por la consciencia humana-, cuando la consciencia humana asumiera la ilusión de su propia existencia particular y/o determinada? He ahí que alcanzado cierto nivel de desidentificación con la creencia de la existencia particular, determinada, concreta, especial, etc., de un sí mismo, entonces la creencia en la existencia de un Dios Supremo también comienza a percibirse como ficticia e innecesaria; una pesada carga y/o una fuente continua de percepciones absolutamente ficticias. Todas las creencias limitan, condicionan, discriminan, presionan, violentan…, y la creencia en la existencia de un Dios creador de la existencia del creyente no es una excepción. Consciencia, date cuenta de que no existe la existencia de varios dioses (creencias antiguas), pero tampoco existe la existencia de un dios (creencia reciente), ni existe ninguna forma de existencia determinada que no esté consistiendo en una creación surgida de la creencia en la posibilidad de tu existencia. ¡Consciencia, he ahí que el creador de “la percepción de tu existencia” y de todo cuanto supuestamente está aconteciendo en ella, está siendo -aquí y ahora- la creencia en tu particularidad!   Julio-15 

175- LA MANZANA DE EVA. Hace unos días escribía: “Consciencia, date cuenta de que tu existencia sólo existe en la creencia de que existe algo distinto a Nada -algo siendo algo-, por tanto, date cuenta de que la consciencia de tu existencia y la consciencia de todo cuanto puedas creer que existe y/o acontece, siempre estará siendo “fruto de la creencia” (¿la manzana de Eva?) de que existe algo distinto a Estar Siendo Nada determinado.”  Al principio todo era Nada…, y Nada continúa siendo todo más allá de la fantasía y/o de la especulación mental que supone la identificación de la consciencia con la creencia en la posibilidad de existencia de algún tipo de particularidad y/o de separación existencial. Cuenta la fábula bíblica que una vez la NO-EXISTENCIA DETERMINADA (NADA-UNO) ¿creó? la existencia de la consciencia identificada con la posibilidad de una existencia individualizada, dualista, múltiple, diversa, diferenciada, transitoria, carente y enfrentada al resto de las supuestas partes constitutivas del resto de aquella creación. ¡Fin del cuento! No existe creación, que, por el simple hecho de ser percibida como eso, no esté constituyendo parte de la ilusión surgida por la creencia en esa posibilidad.  Consciencia, date cuenta de que -comenzando por la percepción de tu existencia- todo cuanto ves siendo la existencia de alguna cosa y/o de algún acontecer, ES NADA. Consciencia, date cuenta de que -comenzando por la percepción de tu existencia- todo cuanto escuchas, tocas, hueles, saboreas, vives, experimentas…, ES NADA. Consciencia, date cuenta de que -comenzando por la percepción de tu existencia- todo cuanto piensas, sientes, intuyes, imaginas, recuerdas, deseas, buscas, temes, etc., ES NADA. ¡Consciencia date cuenta de que -comenzando por la percepción de tu existencia- todo cuanto para ti sea la percepción de alguna cosa y/o de algún acontecer, SIEMPRE ES NADA!  Consciencia, date cuenta de que -comenzando por la percepción de tu existencia-, todo cuanto percibes “NO ES QUE NO SEA NADA, sino que ESTÁ SIENDO NADA y/o la existencia de ninguna existencia. Todo lo que percibes y de la manera que lo percibes… ES NADA. Todo lo que ocurre es Nada. Todo lo que vives es Nada. Todo lo que imaginas, temes, juzgas, deseas, amas, recuerdas, esperas, detestas… es NADA y sólo NADA. ¡La manzana que, salvo en un sueño jamás soñado, nadie mordió nunca! Julio-16

176- BREVES 2016 (17) 1- La existencia de las palabras no es diferente a la existencia de cualquier otra cosa; por ser percibidas como la existencia de algo por parte de alguna consciencia, tanto las palabras…, como quienes creen pronunciarlas y quienes creen escucharlas, sólo pueden pertenecer al mundo ilusorio que continuamente está siendo creado por la creencia en la existencia de alguna cosa distinta a la existencia de Nada. ¿Qué es una palabra que no se pronuncia, dónde está antes de ser pronunciada y a dónde va cuando se ha pronunciado? He ahí que las palabras pronunciadas y/o las palabras no pronunciadas tienen las mismas características (son reflejo) de la consciencia que cree en la particularidad de su existencia. 2- Consciencia date cuenta de que “ese algo superior” cuya existencia intuyes formando parte de ti y/o dentro de ti, eres tú cuando tú no eres ninguna cosa y/o no eres la existencia de alguna existencia. Date cuenta de que, aunque estés creyendo, sintiendo, pensando, imaginando, deseando, haciéndote pasar por alguien, experimentando, etc., que eres otra posibilidad distinta a ese algo superior que no puedes dejar de intuir existiendo separado de ti, siempre estás siendo eso y únicamente eso. Si Dios no fue creado, tú tampoco. Si Dios no nace ni muere ni reencarna, tú tampoco. Si Dios no necesita evolucionar ni iluminarse, tú tampoco. Si Dios no tiene límites ni carencias, tú tampoco. Si Dios no precisa de religiones, espiritualidades, dogmas, iglesias, ideologías, filosofías, templos, defensores, representantes, guías, pastores, administradores, estados, etc., tú tampoco. 3- No dos: no un yo y su vida. No uno: no un yo ni una vida. Todo está siendo sin necesidad de que sea algo, ni que sea alguien, ni que sea por algún motivo, ni que sea para algún fin. ¡Todo ser algo será siempre aparente, ilusorio, mental! Al principio todo era Nada…, y Nada continúa siendo todo lo que parece ser alguna cosa! Todo cuanto el ser humano cree que vive, cree que está viviéndolo porque él mismo (la consciencia de ser un yo) está consistiendo en la creencia de que existe algo que pueda ser vivido por la existencia de alguien. No hay existencia de experiencia humana que no esté constituyendo “la continuidad y/o el desarrollo de la fantasía iniciada con el pecado original bíblico” consistente en creerse la creación de una existencia separada de la No-existencia de existencias (Nada-Uno). 4-Consciencia, ¿de verdad quieres saber qué está constituyendo y manteniendo viva la ilusión de la creencia en ti y/o la creencia en tu existencia? ¿De veras quieres saber cuáles son las creencias que simultáneamente están creando la ilusión de tu existencia y de todo cuanto tú vives creyendo que existe siendo algo distinto a esa percepción? Paradójicamente sólo tienes que mirar aquello que consideres que son tus certezas más incuestionables,  aquello a lo que nunca renunciarías, aquello por lo que estarías dispuesto a sacrificar todo lo que fuera necesario, aquello que más admiras y consideras inmutable e insuperable, aquello con lo que vives absolutamente identificado. Julio-16            
177- PERSONAJES DE NOVELA (1/2) -Desde que somos engendrados pertenecemos a una historia de ficción: una película, una novela, un cuento, un sueño. Nacemos en esa fabula con la herencia genética de los pecados (fantasías) de nuestros progenitores y antepasados, porque nacemos siendo el fruto generado a partir de las creencias, los programas mentales y la naturaleza ilusoria que también los creó a ellos y/o a la consciencia identificada con la posibilidad de la existencia dividida en particularidades. Mientras perdure esa consciencia, también perdurará la fantasia de esa historia. Igual que el nacimiento supuso el principio, la muerte supondrá el final definitivo del sueño de la existencia de cada personaje del cuento -y de todo cuanto cada uno de estos cree protagonizar en el cuento-, como si estuviera tratándose del estar siendo/aconteciendo de algo distinto a NADA. Precisamente porque nada inició nunca algo no-ficticio, tampoco nada puede ponerle fin ni facilitar otra salida. Sin embargo, dándose cuenta de eso y aceptándolo, SÍ es posible -precisamente porque todo está tratándose de una creación absolutamente ilusoria- adquirir cierto grado de control sobre la inercia de las creencias constitutivas y creadoras de esa ficción. ¡Sin el juicio egoico, que convierte el Estar Siendo Nada determinado en “la percepción física, psíquica, emocional, anímica…” de ser alguna cosa concreta, transitoria, limitada, etc., nada nunca deja de estar siendo Nada! Fuera del cuento que relata la historia de la creencia en la existencia de las particularidades, ningún dios interviene, ninguna trascendencia existe, ningún más allá espera a los personajes, ningún juicio valorará nada de lo relatado. ¡Aquí comienza la historia y aquí termina! El libre albedrío es otra opción que permite el cuento; consiste en la capacidad del personaje para gobernar la acción creadora de las creencias que están creándolo a él y a todo cuanto él cree estar viviendo fuera de la percepción de la fantasía de su propia existencia. He ahí que todo cuanto experimenta el ser humano está surgiendo de “la creencia en la NUNCA HABIDA CREACIÓN de la existencia de la particularidad humana”, y únicamente dentro del ámbito ficticio y/o especulativo de dicha hipótesis. Por tanto, véase que, paradójicamente, sin salir de esos límites y condiciones, todas las posibilidades están a disposición de ser libremente soñadas.  (sigue)    Julio-16  

178- PERSONAJES DE NOVELA (2/2) -En el texto del cuento que narra la supuesta historia de la existencia humana, algún día tendrá que reconocerse y escribir que la espiritualidad, las religiones, las filosofías, las ideologías, las políticas, la educación, las economías, las ciencias, las costumbres, las culturas e incluso las guerras… no son nada más que productos del esfuerzo mental por tratar de comprender, de controlar y de justificar -mínimamente- la mentira que supone vivir creyéndose seres trascendentes y/o seres no-ilusorios. He ahí que igual que el fuego que deja de alimentarse termina por apagarse, y las plantas que no se riegan acaban secándose, también muere la ilusión del uno mismo cuando deja de respaldarse y de renovarse. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora de dónde surge el sentimiento de ansiedad, que tanto te molesta, y el de paz, que tanto deseas? Auto-considerados como la existencia de una particularidad determinada y/o la existencia/acontecer de alguna existencia concreta, los seres humanos no dejamos de estar siendo NADA. Más allá del mundo virtual, en el que las consciencias identificadas (mentes) creemos ser entidades particulares viviendo una vida particular llena de experiencias y acontecimientos particulares, no existe ni acontece ninguna cosa, no existe ni acontece ninguna existencia. Consciencia, date cuenta de que “tanto dentro como fuera de la creencia en tu existencia” lo único que está siendo siempre es Nada. Consciencia, ¿comprendes ahora la razón de que sigas desconociendo quién eres tú e ignorando la respuesta al resto de las cuestiones trascendentales y/o retóricas que crees estar planteándote y queriendo resolver? En efecto, trascendiendo la falacia de la creencia en la posibilidad de la existencia de particularidades (tú, tus circunstancias, tus experiencias, tus pensamientos, tus ideas, tus sentimientos, tu tiempo…), lo único que Está Siendo es “Nada-una existencia y/o la existencia de Nada”. Consistiendo en la existencia de algo determinado y/o en la existencia de alguna existencia concreta, todo ser algo para una consciencia estará siendo mental, ilusión, creencia, ego…, de ahí que -en el fondo- todas las actividades, todas las teorías y todas las terapias conocidas vayan encaminadas a mantener satisfechas, equilibradas, convencidas, confiadas, seguras, fuertes y vivas las exigencias de la identificación con la creencia en la existencia “del uno mismo” identificado con la posibilidad de su existencia. Una muerte cercana, un accidente, una enfermedad grave, un atentado, una violación, un enamoramiento, un divorcio, quedarse sin empleo, perder la vivienda… y a sí hasta llegar al agravio de una simple ofensa, ¿a qué afecta, sino a las creencias más arraigadas y/o a LAS CREENCIAS QUE ESTÁN CREANDO LA ILUSIÓN DE LA EXISTENCIA DE NUESTRA IDENTIDAD PARTICULAR? Consciencia, date cuenta de que el personaje de una novela (ficción) y de todo cuanto crea vivir ese personaje, únicamente estará consistiendo en el desarrollo de la novela, por tanto, aplícate el cuento y olvídate de buscar una salida mágica que sólo existiría como parte del propio relato de la novela.  Julio-16 
   
179- NI DENTRO NI FUERA DE TI. Consciencia, date cuenta de que independientemente cómo lo llames, de cómo lo  valores, de cómo lo califiques, de cómo lo percibas unas veces y otras…, siempre está haciéndose y/o siempre está aconteciendo exactamente lo mismo: Nada, Nada-Uno, Nada-un algo, Nada-alguna cosa. ¡Todo lo ves siendo cosas distintas y separadas, porque lo miras con los ojos de la identificación con la creencia en la existencia de tu particularidad; sin embargo, observa que basta con alejarse y/o con despegarse un poco de “la fuerza creadora de ilusión de esa poderosa creencia”, para que la percepción aparezca completamente diferente! Consciencia, lo mismo que deberías darte cuenta con respecto al hacer/acontecer -fuera de una percepción ilusoria ninguna “cosa determinada/separada” está siendo hecha/aconteciendo-, también deberías darte cuenta en relación al tiempo, al espacio, al pensar, al sentir, al juzgar, al comparar y ante cualquier otra acción que -desde la identificación con la posibilidad de estar siendo tú algo distinto a NADA-,  tú creas estar protagonizando y/o experimentando. Paradójicamente, sólo siendo NADA puede estarse creyendo en la existencia simultánea de infinitas posibilidades de ser algo. La consciencia identificada con la percepción ilusoria de la apariencia humana no puede evitar vivir buscando la razón de estar experimentando (en forma de pensamientos, ideas, emociones, sentimientos, circunstancias, acontecimientos…) aquello que, “sin conocimiento de eso”, ella misma está originando al asumir la identificación con la creencia de estar consistiendo en una identidad real y delimitada. La consciencia humanizada vive persiguiendo la quimera de alcanzar aquellas satisfacciones cuya existencia y necesidad de experiencia únicamente está emergiendo de la identificación con la fantasía de su propia existencia. Suele interpretarse que en mis reflexiones esté diciendo que “No somos Nada”; sin embargo, lo que trato de expresar es justo al contrario: “Si fuera posible ser algo, entonces lo único que podría estarse siendo -siempre y sin excepción-, sería NADA”. ¡Todo está siendo Nada; Nada es lo único que está siendo todo! He ahí que la ilusión consiste en todo cuanto constituye la creencia de poder estar siendo, viviendo, experimentando, amando, etc., algo distinto a Estar Siendo Nada. Consciencia date cuenta de que todo cuanto percibes “dentro de ti y/o fuera de ti” siempre procede de LA CREENCIA EN TI Y/O DE LA CREENCIA QUE ERES; date cuenta de que todo cuanto percibes siendo algo responde a un reflejo de ti, de ahí que también siempre será ilusorio, imaginario, mental, egoico, creencia: ¡Nada, visto como si fuera la existencia de algo y/o como si no fuera la imagen de una creencia! Consciencia, comprende que “tanto aceptar como negar ser parte” de algo más grande (Divinidad), en el fondo es otra forma de perpetuar y de reforzar la creencia en la existencia de aquello de lo que está aceptándose y/o negándose ser parte, y por tanto, de potenciar la creencia en la existencia individualizada de aquella consciencia que esté protagonizando la creación de todas esas percepciones ficticias.  Julio-16

180- ¡…, ES NADA! Consciencia, date cuenta de que todo cuanto ves, escuchas, piensas, sientes, experimentas, etc., cuando vas paseando por la calle y/o cuando estás relacionándote con otras consciencias, ES NADA. Consciencia, date cuenta de que todas las noticias que ves, lees y/o escuchas narrar en los medios informativos -guerras, enfermedades, discriminaciones, abusos de todo tipo… y también todo lo opuesto a eso-, ES NADA. ¡Nada existe ni acontece distinto a Nada! Real e irreal, es Nada. Dentro y fuera, es Nada.  Arriba y abajo, es Nada. Bien y mal, es Nada. Vida y muerte, es Nada. Salud y enfermedad, es Nada. Felicidad e infelicidad, es Nada. Amor y desamor, es Nada. Culpa y perdón, es Nada. Pasado, presente y futuro, es Nada. Aquí, allí y más allá, es Nada.  Consciencia date cuenta de que todo cuanto pregonan las religiones, las ideologías políticas, las universidades, las filosofías, las ciencias, los tratados de derecho, los tribunales de justicia, las  teorías económicas…, y todo el entramado egoico que rige el control de los sistemas de vida de las sociedades humanas, ES NADA. ¡Todo es Nada; Nada está siendo todo! Consciencia, comenzando por la creencia en tu propia existencia, observa todo cuanto estás percibiendo y viviendo “como si fuera algo” (no importa si lo juzgas real o irreal) y admite que estás creándolo tú; observa las reacciones favorables y/o adversas de las creencias que están conformando la creencia en tu existencia particular, y date cuenta de su volatilidad, de su levedad, de su transitoriedad, de su inconsistencia, de su subjetividad. ¡No se trata de decir, pensar, creer, etc., que “eso no es eso (negarlo también es afirmarlo) ni que eso no es nada…, no existe”, se trata de darse cuenta de que lo único que está siento todo eso a lo que tú estás adjudicándole nombres y cualidades distintas, ES NADA! Consciencia, date cuenta de que comenzando por la percepción de ti misma y/o de tu propia existencia, percibir alguna posibilidad de existencia determinada sólo es posible allí donde supuestamente estuviera creándose la percepción y el juicio imaginario o mental de Nada siendo alguna cosa. “Aceptarás ser Nada (amar a Dios), sobre la percepción de todas las cosas y/o sobre la creencia creadora de la percepción de todas las existencias”. Consciencia, date cuenta de que comenzando por la creencia en tu existencia y/o por la creencia en la misteriosa y dogmática creación de tu existencia, todas las existencias que percibes se muestran igual de dualistas, igual de efímeras, igual de antagónicas, igual de carentes que tú propia existencia.  ¿Precisamente porque todas las existencias que percibes son el fruto y/o la proyección mental de la creencia en ti? Consciencia, date cuenta y reconoce que sólo estando considerándote TÚ MISMA la existencia de algo, puede ser visto también como la existencia de otro algo aquello que estés percibiendo no siendo NADA. Julio-16

181- PERCEPCIÓN MENTAL. Cuentan que llega Jesús a un pueblo y “hace” que el ciego vea, que el paralítico camine, que el muerto salga de su tumba, que el cesto vacío se llene de comida. ¿Quizás porque todo ser, todo existir y/o todo acontecer determinado de algo siempre estará siendo percepción mental? Consciencia, date cuenta de que -comenzando por la posibilidad de tu existencia-, toda forma de existir y/o de acontecer particular (vida, muerte, enfermedades, pensamientos, sentimientos, aconteceres, experiencias…) siempre será mental: ¡Creencia y/o la negación de estar siendo NADA!  ¿En qué consiste y dónde se desarrolla la percepción de la existencia humana, salvo en la percepción creada a partir de la creencia en la existencia humana? Las creencias consisten en NADA, ilusoriamente percibido e identificado con la posibilidad de  estar siendo un algo verdadero, un algo cierto, un algo incuestionable; las creencias humanas consisten en NADA, siendo ilusoriamente percibido como estar siendo una identidad y/o particularidad humanizada. El ser humano percibe la existencia de “una realidad” conformada por su propia existencia y por la existencia de todo un universo de otras existencias, precisamente porque el ser humano está siendo ilusoriamente creado por una creencia: la creencia de estar siendo algo distinto a NADA. He ahí que cuanto mayor sea la convicción y/o la identificación con una existencia (no importa de qué se trate) más profunda y poderosa será también la capacidad creadora de esa creencia. He ahí que, puesto que los personajes humanos únicamente existen conformando la percepción ilusoria creada a partir de la creencia en la posibilidad de una existencia determinada, delimitada, particularizada, etc., también todo cuanto esos personajes consideren suyo y/o parte de su existencia, estará siendo siempre igual de ficticio o mental que la consciencia que crea estar percibiéndolo, experimentándolo, haciéndolo, viviéndolo. ¡La existencia humana es igual de mental que todo cuanto parece estar constituyéndola! He ahí que las terapias y las medicinas alivian creencias. He ahí que los cirujanos operan creencias. He ahí que los políticos gobiernan creencias. He ahí que los jueces juzgan creencias. He ahí que los religiosos inventan, manipulan y administran creencias. He ahí que los educadores enseñan creencias. He ahí que los padres engendran creencias. He ahí que los comerciantes venden creencias. He ahí que todos los aconteceres son creencias…, y que así se cuenta la historia. He ahí que el ser humano ama y odia creencias, sufre y goza por creencias, teme y  desea creencias. ¿En qué consiste la primera creencia y/o la creencia original? Efectivamente, en el pecado de la existencia y/o de creer estar siendo la existencia de algo distinto a NADA.  Julio-16  
  
182- NINGUNA EXISTENCIA. No hay existencia ni acontecer que no esté consistiendo en la creación de una percepción mental, que no esté consistiendo en la manifestación de la creencia en la posibilidad de ser algo distinto a NADA. ¡Todo está siendo NADA; NADA, es lo único que está siendo la percepción de todo existir y de todo acontecer! Consciencia, date cuenta de que siendo una existencia y/o siendo la existencia/el acontecer de algo, no existe ninguna existencia, ningún hacer, ningún acontecer, ningún experimentar; date cuenta de que -sin excepción- aquello que percibes siendo algo, es NADA pareciendo ser algo. ¡No existe ninguna existencia siendo la existencia/acontecer de alguna cosa! Consciencia, date cuenta de que mientras TÚ creas que eres la existencia de alguien, “obligatoriamente” TÚ también tendrás que creer (crear la percepción mental de su existencia) que estás siendo de múltiples maneras -contradictorias entre sí- de ser eso; obligatoriamente TÚ también tendrás que creer que estás siendo eso por algún motivo ajeno y para algún fin desconocido; obligatoriamente TÚ también tendrás que creer que estás siendo la existencia de eso porque la existencia de otro “algo superior” te creó voluntariamente y voluntariamente puede juzgarte y ejercer su autoridad sobre la creación de tu existencia. Consciencia, date cuenta de que mientras creas que eres algo distinto a una creencia no podrás evitar estar siendo esclava de todas las percepciones y creencias que la primera creencia -la de tu existencia particular- estará creando y obligándote a respaldar. Consciencia, date cuenta de que la creencia de que estás siendo alguien (un yo determinado) permanecerá creando las percepciones mentales necesarias con tal de permanecer activa y de perdurar. Consciencia date cuenta de que tú misma estarás creando la percepción de los LOBOS (religiones, políticas, normas, costumbres, pensamientos, sentimientos, actividades…) que te obligaran a defender y a satisfacer las necesidades de aquella primera creencia…, incluso hasta el extremo de que estarás dispuesta a discriminar, abusar, maltratar, juzgar, condenar y matar en su nombre.  Leo: “Si pudiera borrar todos los errores de mi pasado, estaría borrando toda la sabiduría de mi presente...”  -He ahí un ejemplo magnífico de lo que supone la identificación de la consciencia humana (ser humano) con las percepciones creadas por la creencia en la hipotética posibilidad de la existencia del autor, el protagonista, el destinatario, el poseedor, etc., de algo determinado. No hay la existencia de errores, de pasado, de sabiduría ni de presente… porque tampoco hay la existencia del personaje que supuestamente está percibiendo la existencia de esas fantasías. ¡La existencia es otra creencia; tú te percibes…, tú te juzgas y te condenas! Julio-16

183- INEXISTENCIA DE LA EXISTENCIA. Consistiendo toda forma de percepción posible (física, psíquica, emocional, anímica…) en la INEXISTENCIA DE LO PERCIBIDO y/o en el estar siendo de ninguna existencia particular, limitada, separada, especial…, tampoco nada de lo percibido necesita ser aprendido, ser cambiado, ser mejorado, ser recordado, ser reconocido, ser adorado, ser obedecido, ser idolatrado, ser buscado, ser defendido…; sin embargo, basta con identificarse y/o con creerse la existencia de “cualquier particularidad y/o de una simple partícula” para que INSTANTÁNEAMENTE APAREZCA LA PERCEPCIÓN de un mundo de necesidades, de causas y efectos, de intereses, de miedos, de deseos, de sacrificios, de juicios, etc., pareciendo absolutamente ciertos e imprescindibles. La existencia del uno mismo personal es una creencia; la percepción de la particularidad del uno mismo consiste en una creencia, por tanto, todo cambio respecto a la percepción del uno mismo individual únicamente puede alcanzarse mediante el previo reconocimiento y la previa aceptación de eso.  La percepción de la existencia del uno mismo y del resto de las existencias -que percibe el uno mismo inexistente- está conformándola la identificación con la creencia en la posibilidad de la existencia de algo distinto a NADA-UNO. Toda existencia y/o acontecer de algo, sólo estará siendo percibido como la existencia y/o acontecer de ese algo concreto para la consciencia que así lo percibe…, para la consciencia identificada (mente) así está creando esa percepción. Pero, por mucho que el fenómeno de la identificación con la existencia particular origine que Estar Siendo NADA-UNO pueda percibirse siendo infinitas formas aparentemente distintas entre sí, NADA es lo único que está siendo y/o sucediendo siempre. He ahí que todos los juicios están equivocados, porque son respecto a la percepción  de la existencia de lo percibido. He ahí que todos los pensamientos, las emociones, los sentimientos, las ideas, las reacciones, los actos, los estados de ánimo, etc., están equivocados, porque son respecto a la percepción de la existencia de lo percibido. ¡La existencia no existe; nada existe-acontece, salvo Estar Siendo la existencia de Nada! Consciencia, date cuenta de que, comenzando por la tuya, toda existencia que percibes ES NADA, por tanto, que todo cuanto piensas, sientes, juzgas, experimentas, deseas, temes, etc., SIGNIFICA NADA Y/O NADA SIGNIFICA.  Julio-16 

184- ACEPTACIÓN OBLIGATORIA. Toda forma de ser la existencia y/o el acontecer de algo  y/o de alguna manera de ser (cosas, pensamientos, emociones, actos, experiencias, juicios, circunstancias, recuerdos, deseos, miedos...) siempre estará siendo igual de ilusoria que la existencia del personaje que estuviera percibiendo su propia existencia. La identificación con  el estar siendo/aconteciendo la existencia de un yo particular implica la “aceptación obligatoria” de estar siendo también de mil  formas contradictorias entre sí, durante algún tiempo, en algún espacio, por algún motivo misterioso, con algún fin desconocido… y expuesto a la caprichosa existencia -aparentemente veraz- de infinitos factores y condiciones; pero, date cuenta de que además la identificación con la creencia de estar siendo/aconteciendo la existencia de un yo determinado también implica “la aceptación obligatoria” de la existencia particular y separada de absolutamente todas las percepciones que la mente pueda crear. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora de dónde surgen esas sensaciones de opresión, de carencia y de necesidad de libertad? ¿Comprendes mejor ahora que la creencia en tu existencia DEPENDE Y/O SE ALIMENTA de la creencia en la existencia de todo cuanto puedas percibir, con absoluta independencia de la naturaleza y del juicio -positivo o negativo- que realices a cerca de ello? Siempre escucho decir que debemos aceptar (no negarlo) la existencia de todo lo que ocurre a nuestro alrededor y/o de todo cuanto está conformando el día a día de nuestra existencia, es decir, aquello cuya existencia estamos percibiendo y dando por cierto; sin embargo, pocas voces defienden que no se trata de aceptar la existencia de todo cuanto parece estar siendo algo… sino de darse cuenta y de aceptar que NO PUEDE NEGARSE LO QUE NO ESTÁ SIÉNDOLO…, de darse cuenta y aceptar que eso y nosotros NO ESTÁ SIENDO LA EXISTENCIA de eso ni de nosotros…, de darse cuenta y de aceptar que todo está siendo la  percepción de la existencia de ninguna existencia y/o de NADA-UNO. ¿Acaso la aceptación de la percepción de la existencia de alguna cosa no está implicando la ACEPTACIÓN OBLIGATORIA E INCONSCIENTE de la identificación con la percepción de la existencia del aceptador y viceversa? ¡El círculo está cerrado: yo no puedo existir siendo la percepción de la existencia de mi yo sin aceptar también la existencia del resto de las percepciones, que tampoco existirían sin la previa ACEPTACIÓN DE LA PERCEPCIÓN de mi existencia! PD. Con todas las palabras que escribo y publico no pretendo cambiar el mundo, entre otros motivos porque no existe un mundo que pueda ni que necesite cambiarse… y menos aún por parte de aquellos personajes que tampoco existen fuera y/o siendo algo distinto a la especulación mental que supone toda esta historia.  Julio-16

185- LA COSA DE TU EXISTENCIA. Paradójicamente, ver las cosas “tal como son” significa ver que no hay cosas; ver las cosas tal como son significa ver que no hay la existencia de cosas ni hay el acontecer de cosas. Consciencia, date cuenta de que la percepción de la existencia/acontecer de cosas surge de la identificación con la percepción de “la cosa de tu existencia”. Nada de cuanto percibes existe siendo la existencia de eso que percibes ni siendo la existencia/acontecer de cualquier otra cosa. No hay existencia real, pero tampoco hay existencia irreal, por tanto, ¿qué persigues y de qué huyes? Creencias son todo aquello que se percibe siendo/aconteciendo negativo; pero creencias también son todo aquello que se percibe siendo/aconteciendo como positivo. Pecado (ilusión tomada una cosa llamada realidad) está siendo todo cuanto se percibe existiendo/aconteciendo como malo; pero pecado también está siendo todo cuanto se percibe existiendo/aconteciendo como bueno. Toda percepción de existencia/acontecer estará siendo creencia por igual. Una zanahoria delante del burro está siendo todo lo percibido agradable por el burro y una zanahoria delante del burro está siendo todo lo percibido desagradable por el burro. Ninguna cosa existe; todo lo que “parece ser una existencia” sólo consiste en la percepción creada a partir de la creencia en la existencia de eso que cree percibirse y de la creencia en la consciencia que cree estar percibiéndolo. ¿Existe la existencia del amor, de la felicidad, de  la paz, de la libertad…, del odio, del sufrimiento, del dolor,  de la ira, de los celos, de la envidia, etc? No, nada de eso tiene existencia propia; toda forma de existencia particular es prestada. La existencia de los sentimientos no existe; la percepción de la existencia de los sentimientos se crea en el mismo instante que dicha percepción (ilusión) está siendo creada por las creencias que están conformando y configurando el funcionamiento de la consciencia identificada (mente), de ahí que dichos sentires consistan en reacciones absolutamente particulares, condicionadas, interesadas, contradictorias, egoicas,  predecibles y, como la historia demuestra cada día, fácilmente manipulables por otras mentes. Consciencia, ¿entonces qué persigues y de qué huyes?   Julio-16

186- EXACTAMENTE POR EL MISMO MOTIVO. Ayer escuché decir que “tu percepción no es real… si no produce dicha”. Lo curioso es que el autor de esas palabras pretendía estar manifestando algo profundo, elevado, espiritual, nuevo, transformador…, cuando estaba repitiendo ideas propias de la Edad Media. ¿Las percepciones que me producen dicha “a mi” son reales, buenas, positivas, merecedoras de atención…, y las percepciones que me producen malestar “a mi” son irreales, malas, negativas y debería ignorarlas? ¡Siempre la misma percepción egoica, pobre, victimista, hipócrita, irresponsable… de Estar Siendo Nada, mentalmente “convertido en la existencia de algo” que, individualmente, puede juzgarse alegremente… y luego utilizarse o rechazarse sin más! En otro momento el conferenciante dijo: “...las cosas no salen de la nada...”, y lo decía como si alguna vez hubiera salido de algún sitio y/o de algún creador la existencia de alguna cosa distinta a una percepción o creación mental; lo decía como si a parte de NADA existiera la existencia/acontecer de alguna cosa. Lo decía como si alguna vez una tal Eva hubiera mordido la manzana prohibida y alguien hubiera sido expulsado de algún lugar y/o de algún estado de consciencia por haberse portado mal. No existe ni acontece el mal, pero, EXACTAMENTE POR EL MISMO MOTIVO, tampoco existe ni acontece el bien; tan egoica, ilusoria y/o mental es la existencia/acontecer de todo cuanto la consciencia identificada con la existencia humana percibe y juzga como la existencia de algo bueno, como todo cuanto percibe y juzga como algo malo; tan ilusoria y/o mental es la existencia/acontecer de la felicidad como de la infelicidad, del amor como del odio, de la culpa como del perdón, del error como del acierto, de la alegría como de la tristeza, de la salud como de la enfermedad, del yo como del tú.  Todas las percepciones de existencia de alguna cosa (material, psicológica, emocional, anímica, etc.,) tienen el mismo motivo: la identificación con la creencia en la posibilidad de ser…, acontecer…, existir…, siendo algo distinto a NADA.  Agosto-16 

187- EXISTIR SIN LA CREENCIA DE EXISTIR. La realidad consiste en que no hay ni acontece la existencia de ninguna realidad, por tanto, que tampoco existe la consciencia particular que pueda percibirla, interpretarla, juzgarla, experimentarla…, sin que todo eso esté consistiendo en una vulgar fantasía mental. ¿Qué persiguen las consciencias identificadas con la existencia de una realidad, salvo la supervivencia de la ilusión que -aquí y ahora- está creando la creencia en su propia existencia? Paradójicamente,  Estando Siendo Nada se está siendo todo cuanto pueda creerse; pero sin que algo de cuanto pueda creerse consista en estar siendo una cosa distinta a Nada. ¡Independientemente de cómo pueda considerarse, toda percepción de existencia/acontecer estará siendo la  percepción de la existencia/acontecer de NADA y/o de ninguna existencia! La mente pertenece a este mundo porque crea la percepción de este mundo; la mente pertenece al mundo de la existencia de las cosas creadas por la mente, por eso, la mente no alcanza a comprender que todo esté siendo Nada y/o la no-existencia de algo. Consciencia, date cuenta de que aquello que tú intuyes como la existencia y la presencia de Dios…, eres tú, pero “NO SIENDO ESO NI NINGUNA OTRA COSA” que tú creas que eres; date cuenta de que aquello que tú crees que eres sólo es la creencia de que tú eres la existencia de algo. ¡Las creencias hacen que se perciba aquello que no existe fuera de la creencia que está generando la percepción de su existencia! He ahí que por muy grande, muy especial, muy poderoso, muy excepcional, etc., que pareciera ser aquello con lo que la consciencia se identifique (aquello que crea ser a partir de estar creando su percepción) eso siempre será limitado, contradictorio, carente, victimista, pobre, transitorio, irresponsable, egoico. He ahí que al margen de nuestras creencias, es decir, de las creencias que han creado la percepción egoica y/o mental de nuestra existencia particular, y que también están manteniéndola activa, no existe la existencia de nada ni de nadie que -salvo en forma de creencia- sea el autor responsable ni culpable de algo. Las creencias no son necesarias para estar existiendo sin creencias; las creencias sólo se necesitan para estar existiendo bajo el yugo mental de una identidad ilusoria: siendo la creencia de la existencia de algo. ESTAR SIENDO NADA-UNO carece de la necesidad de creencia y de percepción de existencia, de ahí que todo está existiendo/aconteciendo siendo Nada. Consciencia, ¿comprendes ahora que pensar, sentir, experimentar, hacer, vivir, etc., no implica necesariamente la existencia de lo percibido ni la existencia del perceptor de aquellas supuestas existencias?  Agosto-16

188- VER/NO VER LA EXISTENCIA. Siempre hay otra manera de percibir aquello que está percibiéndose y/o que alguna consciencia (el ser humano) está creyendo percibir; pero, por tanto, igual que hay otra manera de ver la existencia de aquello que una consciencia esté “percibiendo negativamente”, también hay otra manera de ver la existencia de aquello que esté “percibiéndose positivamente”. ¿Acaso el hecho de que se crea que hay otra manera de percibir la existencia de algo, no está demostrando que eso que está percibiéndose positiva, negativa o neutramente…, no existe siendo la existencia determinada de eso, sino la manera de percibir aquello que la consciencia está eligiendo crear y percibir de una y/o de mil formas distintas…, dependiendo de mil factores inherentes (sistema de creencias) también distintos? ¡Poder elegir la manera de ver/no ver algo, demuestra que lo percibido y su perceptor no existen siendo ese algo y/o siendo alguna cosa distinta a ESTAR SIENDO NADA! He ahí que “fuera de la identificación egoica” no hay diferencia entre ver la existencia de las cosas y/o de los acontecimientos de una manera u otra, pues en ambos casos ello estará siendo creado por la creencia en la existencia del creador de dichas percepciones. Consciencia, date cuenta de que elegir ver la existencia de alguna cosa/acontecer de una manera u otra -con un signo, una apariencia, un nombre u otro- no evita que tú  identidad y tus percepciones estén siendo el reflejo de la identificación con la creencia en tu existencia particular y/o con la creencia  en la particularidad de tu existencia. Date cuenta de que igual de egoicas, dualistas, transitorias, victimistas, existencialistas, subjetivas, interesadas, condicionadas, mentales…, igual de conflictivas son  tus percepciones positivas como tus percepciones negativas. Date cuenta de que ni tan siquiera existe diferencia entre elegir ver de un modo u otro y elegir no ver de alguna forma (elegir no elegir es otra elección), porque en todos los casos permanece presente y activa la  identificación con la creencia de que existe la existencia de alguien eligiendo entre la existencia de alguna cosa determinada.  Agosto-16

189- TODO MENTE, TODO CREACIÓN MENTAL. Nada existe siendo la existencia de algo ni la inexistencia de alguna cosa; todo son posibilidades mentales, que la consciencia -dependiendo de la identificación con las creencias que están configurándola-, convertirá en percepciones de existencia y/o de experiencias. ¿Consciencia comprendes mejor ahora la causa de porqué sientes que tu existencia siempre está “DEPENDIENDO” de algo que tú no puedes elegir ni controlar? ¡Comenzando por la consciencia del uno mismo, nada existe/acontece siendo real ni irreal! He ahí que pese a los consejos de los antiguos sabios griegos de “conocerse a si mismo”, nadie ha conseguido conocerse así mismo…, pues, simplemente no existe la existencia de “un” uno mismo”. ¡No existe una existencia ni la existencia de alguna cosa! He ahí la paradoja de que “conocerse a sí mismo” significa darse cuenta de que no existe la existencia de “un” uno mismo que pueda ni que necesite conocerse. Si algo es percibido por alguien (alguna consciencia) siendo algo, entonces es NADA, pero ilusoria y/o mentalmente siendo percibido como si fuera la existencia de alguna cosa. Consciencia, date cuenta de que todas tus percepciones y todos tus juicios son erróneos e inútiles por igual, pues aquello que crees percibir y juzgar no está existiendo fuera de la creencia en ti. ¡La percepción de las cosas y/o de los aconteceres no supone la existencia real ni irreal de su existencia! ESTAR SIENDO NADA (consciencia sin identidad) está siendo la fuente de la percepción y/o la creación mental todas las posibilidades de ser algo; pero sin que ninguna de ellas esté siendo la existencia de alguna cosa. Todos los pensamientos, las emociones, las ideas, las formas, las energías…, todas las existencias y experiencias percibidas solo son posibilidades creadas a partir de la identificación de la consciencia con la creencia en su existencia particular y/o determinada. El ser humano, es decir, la consciencia identificada con la creencia  creadora de la percepción de la existencia humana, se define así mismo como “un ser racional y creativo” precisamente porque la  apariencia de su existencia está consistiendo en el reflejo de una creencia. ¡Toda apariencia de creación procede de la creencia en la existencia de eso! La creación del ser humano y el poder creativo del ser humano procede de la creencia que está creando la consciencia de un sí mismo y/o la consciencia identificada (mente) con la posibilidad de su existencia individual, de ahí que todo cuanto la consciencia humana o mente está creando y percibiendo como si fuera LA REALIDAD,  siempre  estará siendo de naturaleza mental, ilusoria, egoica, aparente y con forma de existencia de alguna cosa.  Agosto-16 

190- CONCEPTOS SOCIALIZADOS. Todo ser/acontecer la existencia de algo -comenzando por la percepción del uno mismo- siempre estará consistiendo en una CREACIÓN MENTAL Y/O UNA CREACIÓN DE LA CONSCIENCIA IDENTIFICADA (MENTE) con la posibilidad de su existencia. Nada existe siendo la existencia de algo, de ahí que la mente que está creando la percepción de cada existencia también pueda cambiar la percepción o juicio a cerca de cada existencia que percibe, pero sin que ello suponga salir de ese círculo de creaciones  y percepciones imaginarias. Una palabra de cuatro letras está definiéndolo absolutamente todo: ¡NADA! Siendo considerado algo distinto a Estar Siendo Nada, todo ver, todo escuchar, todo decir, todo reaccionar, todo hacer, todo pensar, todo sentir, todo creer, todo vivir, todo experimentar, toda esperanza…, realizada por parte de “un” individuo y/o “una” consciencia identificada con la apariencia de su individualidad y/o de su existencia, por mucho que quiera disfrazarse con juicios y conceptos socializados y/o hipócritas, sin excepción posible siempre estará correspondiéndose con “un algo” egoico, mental, ficticio. Consciencia, date cuenta de que no se trata tanto de darse cuenta de que “hay otra manera de ver” aquello que nos disgusta y produce sufrimiento, y también aquello otro que nos agrada y genera dependencia (reacciones de las creencias que están conformando los egos) como de darse cuenta de que no hay la existencia de aquello que está percibiéndose, ni hay la existencia del supuesto perceptor de alguna existencia. -ESTAR SIENDO UN ALGO Y/O UNA EXISTENCIA: “consciencia con identidad y/o identificada” (mente) con la creencia en la posibilidad de existir siendo la percepción que, comenzando por la ficción transitoria de la propia existencia, esa creencia estará creando. -ESTAR SIENDO NADA Y/O NADA-UNO: “Consciencia sin identificación y/o sin identidad”, por tanto, sin mente, sin percepción de existencia de particularidades, sin conocimiento, sin determinación, sin juicio, sin forma, sin tiempo ni espacio, sin herencias, sin objetivos, sin voluntad, sin intención, sin límites, sin condiciones, sin dependencias, sin intereses, sin principio ni fin.  Agosto-16

191- LA SEMILLA DEL SER HUMANO (1/2). La ciencia de este mundo, dedicada a estudiar e investigar a cerca aquello que en este mundo es “percibido” como la existencia y/o el acontecer de particularidades (¿realidad?), ha demostrado que en una célula del ser humano se encuentra la información del ser humano completo. ¿Pero sólo los datos referentes a los aspectos físicos? Opino que la genética de la célula reproductiva también contiene los datos que determinarán los rasgos psíquicos, los emocionales, los anímicos, etc., sin olvidar factores como el carácter, la personalidad, las cualidades, las tendencias, las afinidades, los conflictos, las enfermedades y todo cuanto pueda caracterizar a ese individuo y/o manifestar ese personaje. La semilla del ser humano contiene -en estado latente- todos los elementos constitutivos de LA CREENCIA en que consiste la existencia de la particularidad de cada ser humano. En esa creencia creadora está contenida toda la información genética (mental) que luego, en un proceso natural, progresivo y finito, irá desplegándose, O NO, dependiendo de las respuestas derivadas del grado de identificación de cada consciencia con dichos contenidos. Exactamente igual que en el resto de las especies animales y vegetales, la apariencia o percepción de la particularidad de la existencia humana surge de LA SIEMBRA DE LA CREENCIA y/o de los patrones mentales (célula) que contiene gravada toda la “información acumulada y actualizada” por las consciencias de los progenitores y antepasados que le antecedieron. ¡La consciencia humana (creencia de existencia personalizada) es creada a imagen y semejanza de sus antecesoras, por tanto, igual que el resto de las creaciones mentales no se perpetua y actualiza mediante la REENCARNACIÓN sino mediante la REPRODUCCIÓN! En demasiadas ocasiones  al ego humano se le adjudica el nombre de alma humana, pero basta observar su proceder desde cierta distancia para darse cuenta de que se trata de la misma fantasía. La percepción de la existencia de cada individuo (el qué, el porqué, el cómo, el cuándo, etc., de sus vivencias) está siendo continuamente creada por la acción de la creencia que contiene en su genética los datos pertenecientes a la interpretación que otras “mentes y/o consciencias identificadas” asumieron como experiencias reales y/o como la realidad. Las creencias crean la consciencia de sí mismas a partir de la genética y/o de los contenidos mentales concretos que, estando conformando a éstas, después de procurarse la reproducción con consciencias configuradas por contenidos afines y/o complementarios (generando procesos como el deseo sexual, el enamoramiento, etc.,) son asimilados durante el proceso de "la gestación y/o la identificación de la nueva consciencia” en un proceso natural y sin intervención externa ni espiritual! (sigue) Agosto-16

192- LA SEMILLA DEL SER HUMANO (2/2). En el ser humano recién nacido (consciencia identificada con esa apariencia de identidad personal) se hayan presentes (latentes) las informaciones o programas mentales que están conformando la ilusión de la percepción consciente de su existencia (ego) como si estuviera siendo “una” existencia concreta y particular. ¡Sin excepción, toda percepción de existencia/acontecer estará siendo fruto y/o creación instantánea de la identificación de cada consciencia (conformada y configurada por creencias e información heredada de consciencias anteriores) con su propia existencia! He ahí que todo cuanto fuera percibido como la existencia de “un algo” distinto a ESTAR SIENDO NADA, “siempre” estará siendo de naturaleza ilusoria o mental, es decir, creado ilusoriamente por la consciencia identificada o mente. NADA, consiste precisamente en la no-existencia de una particularidad, por tanto, he ahí que, paradójicamente, podría decirse que NADA está siendo la fuente creadora de la falaz aparición o creación de todas las consciencias, creencias, apariencias, etc., de ser la existencia de algo; pero sin que más allá de esa percepción especulativa, ninguna de ellas esté siendo jamás un algo distinto a NADA. Personajes históricos tales como Jesús, Buda, Ramana, etc., fueron consciencias (como todas las demás) que lograron desidentificarse de la creencia en su existencia particular, desidentificarse de la percepción de su yo, desidentificarse de su apariencia personal y/o humana, desidentificarse de su ego, desidentificarse de sí mismas…,  y, por tanto, que trascendieron la percepción de aquello que el círculo cerrado de la identificación con la apariencia del uno mismo está obligando a ver al resto de consciencias mientras permanecen identificadas. He ahí otra evidencia, demostración o ejemplo práctico de que el fenómeno de la identificación de la consciencia con la existencia particularizada no hace desaparecer la intuición o sensación de la “presencia constante y latente” del Estar Siendo Nada y/o ESTAR SIENDO CONSCIENCIA SIN IDENTIDAD NI IDENTIFICACIÓN. No existe la existencia de alguna existencia. “Nunca” (el tiempo no existe) ningún Dios y ningún Hijo de Dios ha hecho/creado algo que ello consistiera en alguna posibilidad distinta al continuo fluir de NADA. Si hubiera algún misterio, quizás consistiría en la paradoja de que la apariencia y la percepción de la existencia de todo y/o de todas las apariencias de existencia está consistiendo en NADA; que todas las consciencias creadoras y perceptoras de sus creaciones estén consistiendo en la ausencia absoluta de cualquier consciencia. ¡Toda percepción de existencia y/o de acontecer, interpretada como algo distinto a NADA, estará siendo siempre mental, creencia, ego…, es decir, NADA!  Agosto-16

193- AQUÍ EMPIEZA Y TERMINA TODO. He ahí que aquello que consciente y/o inconscientemente está creyéndose (está siéndose la identidad mental de ello) también está correspondiéndose con aquello que cree estar viviéndose. ¡Consciencia, dime qué vives y cómo lo vives y te diré qué creencias están creándote! Todo en tu vida consiste en la creencia de que tú y tu existencia no está siendo  una creencia. La creencia en todo cuanto conforma y/o acontece en tu existencia es la misma que está creando la consciencia identificada con tu existencia  y/o la consciencia de tu identidad. Tu forma de pensar, tu forma de sentir, tu forma de reaccionar, tus actos, tus ideologías, tus filosofías, tus dogmas, tus certezas y tus dudas, tu espiritualidad, tus pasiones, tu forma de vestir, tus preferencias,  tus tendencias, tus alegrías y tus frustraciones, tus dolencias y tus virtudes…, todo cuanto consideras que es tuyo y/o que estás viviéndolo tú, sólo son creaciones de la identificación con la creencia de tu existencia particular. Ni inteligencia, ni propósitos trascendentales, ni dones, ni karmas, ni lecciones que recordar, ni búsqueda espiritual, ni reencarnación, ni destino, ni alma evolucionando: sólo la creencia de tu existir…, manifestando la información que está conformándola a través del fenómeno de la creación de la consciencia identificada (mente) y de la creación de sus percepciones ilusorias. A las consciencias identificadas con la creencia de la existencia de “un algo” y/o creyentes de la existencia de “un algo” les resulta imposible aceptar la idea de que “aquí pueda terminar todo”. Sin embargo, dejando de lado y/o trascendiendo la ficción de las percepciones que aquella creencia está generando, es fácil darse cuenta de que “aquí no termina todo, porque nunca ha habido la existencia no-ilusoria de “un” aquí ni la existencia de algo no-ilusorio que estuviera existiendo/aconteciendo aquí. ¡Aquí no termina nada, pues en ESTAR SIENDO NADA es lo único en lo que ha estado consistiendo todo siempre; aquí sólo termina la creencia que crea la ilusión de la existencia de un aquí y de todo cuanto surge de ahí! Agosto-16

194- EL REINO DE NADA NO ES DE ESTE MUNDO. A la consciencia identificada (mente) con la percepción de su existencia, le resulta extremadamente fácil jugar a justificar la participación de “un Dios” en la creación y el funcionamiento de las leyes que rigen su mundo; sin embargo, cuando se comprende que toda percepción de existencia y/o de acontecer se debe a un fenómeno absolutamente mental e ilusorio, ¿qué necesidad habría de seguir alimentando la creencia de que la existencia consistiera en “ser un algo determinado” creado por “un algo determinado” y regido por leyes también determinadas? En efecto, sin la aceptación de la existencia de una identidad determinada (identificación consciencial) tampoco existe la necesidad no-ilusoria de aquello con lo que justificar la existencia no-ilusoria de ello ni la existencia no-ilusoria de sus percepciones. Consciencia, he ahí que tu vida consiste en la vida de la creencia en tu existencia; he ahí que este mundo es mental y que únicamente está determinándolo los contenidos de la mente. Dios está siendo Nada. El Hijo de Dios está siendo Nada. El Espíritu Santo está siendo Nada; Nada es lo único que está siendo todo lo que parece percibirse siendo algo. El tiempo no puede perderse porque el tiempo sólo existe en la misma creencia que está creando la percepción de la existencia del personaje que cree estar experimentando la percepción de los efectos de su existencia. Todo cuanto la inexistencia de una consciencia pueda creer que existe -basándose para ello en la convicción de que está percibiéndolo y/o experimentándolo- siempre pertenecerá a un mundo ilusorio habitado por seres igual de ilusorios. “Pienso, luego existo” -dijo el filósofo, olvidando que el mundo de las percepciones no pertenece al Reino donde NADA EXISTE siendo la existencia de algo determinado, transitorio, especial ni separado. Trascendiendo la apariencia de las percepciones egoicas y/o con identificación, todo consiste en Estar Siendo; pero, ¿Estar Siendo, qué? Nada. Estar Siendo, quién? Nada. Estar Siendo, por qué? Nada. Estar Siendo, para qué? Nada. Estar Siendo, dónde? Nada. Estar Siendo, cuándo, desde cuándo y hasta cuándo? Nada. Estar Siendo, cómo? Nada. ¡Todo está siendo Nada; Nada, es lo único que está siendo todo lo que parece estar siendo algo! ¿Quién es entonces ese “yo” que vive persiguiendo la existencia de la felicidad, temiendo la existencia de la muerte y ambicionando poseer el control de la existencia de la realidad que está inventándose? Nada. Agosto-16

195- CONSCIENCIAS CIEGAS. Sólo los egos (creerse la existencia de algo) necesitan creer en la posibilidad de la existencia de los milagros y en la necesidad de la existencia de los milagros; sólo los personajes que “creen” en su existencia, sin darse cuenta de que su existencia está consistiendo en esa creencia, NO PUEDEN DEJAR DE CREER en esto y en lo otro, pues sólo así perdurará viva la creencia de su existencia. Nada existe siendo la existencia de algo, de ahí que  tampoco la existencia de algo pueda controlarse ni necesite ser controlada. ¡Todo hacer, pensar, sentir, vivir y/o esperar algo por parte de alguien, siempre estará siendo acerca de Nada…,  todo simple especulación mental creada por la creencia en la existencia de “un” algo! Nada es lo único que está haciéndose, pensándose, sintiéndose, experimentándose…, aunque desde la identificación con la posibilidad de ser una identidad determinada pueda percibirse e interpretarse que Estar Siendo Nada consiste en la existencia de muchas cosas y/o aconteceres distintos. No existe el ser que, por creer en su existencia, también creerá que necesita ser perdonado y trascendido. Hoy, alguien me ha preguntado “que por qué motivo debería creerme”. ¿Para qué necesitaría que me creyeras? -le he respondido. He ahí que la creencia en la existencia de los demás no es nada más que un reflejo de la creencia en la existencia de sí mismo y/o de la creencia en la existencia del creyente. Las consciencias están siendo creadas por la creencia en la existencia de "un" algo; sin embargo, todo ser “un” algo es ilusorio, porque no existe siendo eso ni siendo ninguna otra existencia. He ahí que si la existencia del ser humano consiste en una creencia, entonces también el supuesto creador supremo de la existencia del ser humano está siendo la misma creencia. ¡No hay ni acontece la existencia de dos (dualidad) porque tampoco hay ni acontece la existencia de “un” uno! La existencia de Nada no necesita que exista algo con lo que justificar su inexistencia; sólo aquello que cree existir siendo algo distinto a una creencia necesita creer en todo cuanto estará creando para poder seguir creyendo en la realidad de su existencia. Percibir dualidad y separación (creador y creación, bien y mal, arriba y abajo…,) es propio de consciencias absolutamente identificadas y/o ciegas. Paradójicamente, la visión de percepciones de algún tipo de existencia podría estar evidenciando la mayor de las cegueras y/o de las confusiones.  Agosto-16

196- SIENDO NADA. Creerse la existencia de la identidad de alguien (un yo) que está percibiendo, decidiendo y experimentando su propia existencia, dificulta darse cuenta de que todo cuanto se vive y/o experimenta -desde la hipótesis de estar siendo la existencia de esa identificación-, únicamente estará consistiendo en la percepción de creaciones derivadas de aquella creencia. Creerse la existencia de la identidad de alguien (un yo), que está percibiendo, decidiendo y experimentando su propia existencia, dificulta darse cuenta de que todo cuanto se vive y/o experimenta desde la hipótesis de estar siendo la existencia esa identificación, únicamente estará consistiendo en NADA. Nada, es Nada; Nada, significa Nada. Estar Siendo Nada no puede comprenderse desde la identificación con la creencia de estar siendo alguien que quiere y que necesita comprender la existencia de algo distinto a Estar Siendo Nada. Estar Siendo Nada-Uno (nada la existencia de “un” algo) no puede comprenderse desde la identificación con la creencia de estar siendo alguien, pues lo segundo está negando lo primero. Consciencia, date cuenta de que mientras creas que eres la existencia de alguien, también creerás que careces de aquello que creas que te falta; date cuenta de que mientras creas que eres poseedora de algo, también sentirás miedo de perderlo; date cuenta de que mientras creas que te tienes a ti y/o a tu existencia, no podrás evitar desear ser diferente ni temer dejar de ser eso que estás creyendo que eres…, aunque lo único que estés siendo sea la creencia de que eres algo. Las creencias -igual que los sueños y/o las ilusiones-, creencias son; pero sólo en el mundo de las existencias ilusorias y transitorias, creadas por la creencia en la existencia de “un algo” distinto a NADA. Consciencia, date cuenta de que fuera de las creencias, que están conformándote y configurando la percepción de todas tus experiencias, nada existe siendo algo distinto a percepciones creadas por la creencia en tu existencia; date cuenta de que todo cuanto crees que piensas, que sientes, que haces, que necesitas, que temes, que deseas, que vives, que te ocurre, que alguna vez alcanzarás… estás creándolo tú y/o la creencia de que tú y tu existencia está consistiendo en algo distinto a una creencia que está siendo creída por la existencia de alguien; date cuenta de tú y todo cuanto tú vives considerando real, es tan intrascendente, inconsistente, subjetivo y efímero como una simple creencia. Paradójicamente, creyéndote ser la existencia de alguien, siempre estarás creyendo en la posibilidad de llegar a ser aquello que, SIENDO NADA, ya está siendo.  Agosto-16 

197- HACER ALGUNA COSA. En la consciencia de Estar Siendo Nada-Uno es posible comprender que toda percepción de existencia/acontecer, que pueda percibirse separada, distinta, incoherente y/o opuesta a  otra percepción, siempre estará siendo igual de ilusoria que aquellas otras en las que se perciba unidad, igualdad y coherencia. ¡Todo es Nada, por tanto, la percepción de diferencias y/o de igualdades siempre serán exactamente igual de egoicas e ilusorias! He ahí que percibirse siendo un ser humano y/o siendo cualquier otra forma determinada de ser/acontecer alguna cosa, siempre estará correspondiéndose con la percepción de una existencia/acontecer imaginario, de una hipótesis, de una especulación, de un supuesto. Todo cuanto se percibe siendo algo y/o existiendo/aconteciendo de alguna manera, estará siendo creado por la creencia de la existencia particular de su perceptor, por tanto, puesto que no está siendo la existencia/el suceder de algo no-ilusorio, fuera de esa identificación tampoco precisa de ningún “hacer alguna cosa” para cambiarlo. ¡Todo algo es Nada siendo percibido como la existencia de algo distinto a Nada! La desidentificación de la consciencia no haría que los problemas (enfermedades, conflictos, violencias, celos, envidias, ambiciones desmedidas, luchas…) desaparecieran y/o que dejaran de producirse, pues, fuera de esa manera egoica, victimista, mental de percibir, no existen ni están aconteciendo. La desidentificación de la consciencia con las creencias que están conformándola y configurándola supondría que “dejarán de crearse esas percepciones” y/o de verse problemas u otras particularidades allí donde no hay nada de eso, es decir, donde lo único que hay es NADA SIENDO NADA. Cuando se asume que eres Nada, y, por tanto, que nunca has sido la existencia de alguien, también dejas de creer en todo aquello que antes creías que era la existencia y/o el acontecer de algo. Cuando se asume que Nada es lo único que Está Siendo siempre, también deja de creerse en la existencia y en la necesidad de experimentar la existencia de todas las cosas (tanto las positivas como las negativas) que estaba creando la identificación con la creencia en tu antigua e ilusoria identidad.  Agosto-16

198- LA RAZÓN DE LOS RAZONAMIENTOS. Dejar de creer en tu existencia no significaría que tu existencia dejara de consistir en una creencia, porque entre creer y dejar de creer todavía permanece la creencia en la existencia del que habría dejado de creer. ¡Del mismo modo que creer en la existencia y/o el acontecer de algo no crea la existencia de ese algo, tampoco dejar de creer en algo hace desaparecer aquello que nunca existió! He ahí  que independientemente de que se crea en ello o no, nada existe siendo “una” existencia. Las creencias crean percepciones ilusorias de existencia, pero jamás la existencia  de lo percibido. ¿Crees en tu existencia? Date cuenta de que tu existencia consiste en la percepción creada por esa creencia. ¿En qué consiste tu supuesta vida, salvo en la creencia de la existencia de todo cuanto crees que eres y que estás viviendo? Comenzando por tu existencia, ¿qué puedes asegurar a cerca de la autenticidad de la existencia de algo, más allá de lo que permite ver la creencia en la percepción de la existencia y/o del acontecer de ello? El ser humano -basándose en los patrones, los paradigmas, los programas y el resto de contenidos mentales que establece el sistema de creencias que están conformando la consciencia de su existencia-, acostumbra a pensar, sentir, actuar, comprender, proyectar, etc., basándose en la razón que le atribuye a sus razonamientos; sin embargo, conociendo su causa y analizando el historial de sus vivencias, ¿qué tipo de razón viene siendo esa en la que la consciencia humana -identificada con aquello que instantáneamente está creando la apariencia ilusoria de su existencia-, viene basando sus teorías y sus prácticas? Es hora de reconocer que, salvo estéticamente, tampoco hay diferencia entre creer y no creer.  Agosto-16

199- BREVES 2016 (18) 1- ¡Nada surge de la nada; sencillamente todo está siendo el estar siendo de Nada! Ningún ejemplo de este mundo ilusorio (creado por los contenidos mentales y constituido por percepciones mentales) sirve para comprender lo que no pertenece a ningún mundo. Lógico y razonable que resulte difícil de comprender aquello que no puede ser comprendido, porque no existe siendo eso que intenta comprenderse, y tampoco existe la existencia de aquello otro (tú) que pretende comprender lo inexistente desde la identificación con la creencia de su existencia. ¡Toda existencia es creencia, es ego, es percepción ilusoria, es sueño, es mente…, es Nada!  En el fondo, todo compartir algo consigo mismo y/o con alguien, desde la consciencia creada por la creencia de que existe alguien que está compartiendo algo consigo mismo y/o con otro alguien, persigue mantener viva la creencia (supervivencia) que está originando todo ese mundo de existencias ilusorias. 2- Entre la existencia de algo y la existencia de su opuesto no hay ninguna diferencia, pues toda percepción de existencia queda circunscrita dentro la misma fantasía. Salvo conformando la creencia en la existencia de un uno mismo y de todas las percepciones que los contenidos de esa creencia generen, no existe nada que justifique la existencia del dolor ni del sufrimiento; pero tampoco la existencia de sus opuestos. 3- Nadie existe siendo "una existencia" y/o la existencia de alguien, por tanto, nadie está bien y tampoco nadie está mal. Comenzando por la percepción de la existencia del uno mismo, todo son percepciones de existencias, de situaciones, de sucesos, de actos, de pensamientos, de emociones, de estados..., percepciones de posibilidades que, fuera de la mente que está creándolas, no existen siendo algo distinto a posibilidades. 4- Aquello que no existe siendo la existencia de algo (yo, tú, amor, felicidad, vida, muerte…), tampoco puede ser causa y/o motivo de otro algo fuera del ámbito mental e ilusorio al que pertenece cualquier posibilidad de existencia y/o de acontecer. Paradójicamente, todo ser percibido como el estar siendo de algo, siempre estará consistiendo en el Estar Siendo de Nada.  Agosto-16

200- FILOSOFÍAS DE ESTE MUNDO. 1- “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.” (Sócrates)   Suponiendo que hubiera una sabiduría verdadera, otra sabiduría falsa e infinitas sabidurías intermedias… que, lógica-mente, dependerían de las circunstancias y de otros muchos factores variables, ¿en qué consistiría la propia ignorancia, cuando tanto el sí mismo como la ignorancia son conceptos a cerca de algo inexistente fuera de un juicio sujeto a un número inconmensurable de condiciones e interpretaciones? Todo cuanto el ser humano afirme desde la identificación con su existencia individualizada, nunca podrá trascender los límites mentales de ese ámbito y tampoco podrá tratarse de algo distinto a una especulación más. ¿A qué debería referirse entonces Sócrates con aquellas palabras…, a la ignorancia que desde el principio de los tiempos (surgido de la identificación con su existencia) estaría demostrando cada individuo en todas sus manifestaciones… o quizás a la ignorancia (todas las posibilidades de ignorancia) que surge del hecho de creerse la particularidad de la existencia de un individuo? He ahí que la propia ignorancia procede y consiste en la identificación con la propia existencia. Las filosofías que hablan de “este mundo y de las cosas de este mundo” sólo sirven para que las consciencias sigan identificadas con la ilusión de la existencia de este mundo y de las cosas de este mundo. 2- Pienso que existo, luego existo en el pensamiento de que existo. Siento que existo, luego existo en el sentimiento de que existo. Creo que existo, luego existo en la creencia de que existo. Experimento que existo, luego existo en la experiencia de que existo. He ahí que mi supuesta existencia siempre está dependiendo del pensamiento, del sentimiento, de la creencia, de la experimentación, del conocimiento, del recuerdo, etc., de mi existencia, por lo tanto, que mi existencia no existe por sí misma y/o siendo la existencia de algo propio y/o determinado. ¡Nada es todo, todo es NADA! 3- "En el enfrentamiento entre el arroyo y la roca, el arroyo siempre gana, no por fuerza sino por persistencia." (Budha) Se percibe derrota o victoria allí donde se percibe dualidad… y se percibe dualidad allí donde se percibe “una” existencia; sin embargo, estando siendo todo el mismo y único Estar Siendo, ¿qué gana, qué pierde, qué es mejor, qué es peor, qué puede ser algo distinto a la apariencia creada por una vulgar creencia? Para estar siendo Nada, nada falta por hacerse, añadirse, eliminarse, comprenderse, aprenderse, practicarse, vivirse, sentirse, pensarse; toda necesidad de hacer y de experimentar alguna cosa nace de la ilusión que supone la identificación con la creencia de estar siendo la existencia de algo/alguien. Estar Siendo Nada no depende de ninguna cosa; sólo la creencia de ser la existencia de algo/alguien está sujeta a la existencia de las razones, las causas, las condiciones, los acontecimientos, los intereses, la lógica, la moralidad, los objetivos y las demás fantasías que, curiosamente, estarán creándose para justificar (a modo de  victimario) aquella conjetura mental.  Agosto-16  

201-  DEJAR DE CREER (1/2). No existe la culpa, sino la creencia en la necesidad de la existencia de la culpa. No existe el perdón, sino la creencia en la necesidad de la existencia del perdón. No existe la felicidad, el amor, la libertad, la paz, el sufrimiento, el desamor... ni ninguna otra existencia de aquello que -para alguna consciencia-, consista en la percepción de la necesidad de la existencia de algo distinto a la creencia de la existencia de cualquiera de esas posibilidades. Tú crees que existe la culpa, el perdón y todo lo demás que tú crees que existe, porque tú crees que existes tú siendo algo distinto a la creencia de tu existencia. Tú crees que necesitas perdonar y ser perdonado, amar y ser amado, etc., porque la identificación con la creencia en ti hace que también creas en la existencia de un sin fin de cosas más; pero, he ahí que todo cuanto sientes, piensas, haces, temes, deseas, etc., está creándolo la identificación con la creencia en la posibilidad de la particularidad de tu existencia. Paradójicamente, tú crees que necesitas creer que existe todo aquello que crees que existe para ti -y de la manera precisa que existe para ti- porque la supervivencia de la creencia en tu existencia necesita de la creencia en la existencia de todas las percepciones que está creando. Todo lo que tú crees que crees, tú crees que piensas, tú crees que sientes, tú crees que haces: tú crees que has vivido, crees que estás viviendo y crees que vivirás, etc., siempre está creándolo la creencia en la existencia de tu identidad particular y/o la identificación con la particularidad de tu existencia. ¡Toda existencia es creencia, pues nada existe fuera de la creencia creadora de la apariencia de la existencia de lo supuestamente creído por alguna consciencia!Estando siendo la existencia de Nada-Uno (nada delimitado, nada específico, nada determinado, nada condicionado, nada interesado, nada finito, nada intencionado, nada causado…) la única existencia exenta de mente y/o de creencia, ¿quién sería culpable de algo, merecedor de algo, carente de algo, autor de algo, destinatario de algo? Nadie, fuera del universo de percepciones y juicios especulativos creado por las creencias. ¡Todo cuanto tú crees que existe, tú crees que acontece y tú crees que estás experimentando, está creándolo la creencia de que existes tú, es decir, TÚ MISMO! 
(sigue) Agosto-16

202- DEJAR DE CREER (2/2) (continúa). Consciencia, ¿qué quedará de ti cuando muera la creencia -que eres- de que eres la existencia de algo? En efecto, quedará lo único que ha estado siendo todo siempre, es decir, Nada. Entonces, ¿para qué continúas negándote a admitir que más allá del espejismo de cualquier percepción determinada, nunca ha existido algo distinto a Nada? Consciencia, date cuenta de que no puede dejar de creerse en la existencia de aquello que, por estar creyéndose ser, estará siéndose esa creencia; sin embargo, date cuenta también de que dándose cuenta de esto puede accederse a la comprensión de que la existencia de “un uno mismo determinado” sólo está consistiendo en la supervivencia de una creencia inexistente y que nadie estará creyendo. Ninguna cosa ni experiencia está siendo compartida, pues nada está siendo la existencia de “un” algo; lo único que está siendo compartido es la percepción egoica e identificada de Nada, y, consecuentemente, siempre Nada. Por tanto, ¿qué diferencia hay entre creer que se comparte algo y creer que está decidiéndose no compartir algo? Ninguna, porque ambas opciones (dualidad) estarán siendo exactamente igual de ilusorias o mentales. He ahí que fuera del ámbito o mundo de la valoración especulativa, egoica e ilusoria -que resulta del juicio calificativo de cualquier tipo de percepción de existencia particular o concreta-, nada será jamás “un algo” mejor ni peor, “un algo” bueno o malo, “un algo” acertado o erróneo, pues simplemente no estará consistiendo en la existencia de “un algo”. ¿Acaso perdurará más allá de un instante la existencia de algo que esté siendo percibido siendo ese algo y siendo de esa manera determinada? ¿Acaso la existencia y/o el acontecer de “cualquier algo” es percibido idéntico, por cada consciencia? No, pues cada consciencia está creando la percepción y la interpretación de lo que percibe a partir de las creencias y de los patrones mentales activos que estarán conformándola. He ahí que el proceso de percepción de la existencia propia, el proceso de percepción de la existencia de los demás, el proceso de percepción de la existencia del mundo y el proceso de percepción de la existencia de la vida en  general, consiste en la percepción del reflejo de nuestras propias creencias, es decir, el reflejo de aquello que, por estar conformándonos, tampoco podemos dejar de creer que somos, por mucho que, salvo percibido egoica e ilusoriamente, jamás algo estará siendo eso ni ninguna otra cosa. Dijo: “El que esté libre del pecado -único y original- de “CREERSE” una existencia particular y de sus consecuencias, que tire la primera piedra”.   Agosto-16

203- A MODO DE VICTIMARIO PERFECTO. Mientras yo, consciencia de ser, perdure identificada con la creencia de que yo soy la existencia de un yo, yo estaré siendo la manifestación de una existencia egoica, ilusoria e inexistente, por tanto, todo cuanto yo crea que hago, que pienso, que siento, que aprendo, que comprendo, que amo, que comparto, que sufro, que juzgo, que experimento, que protagonizo, etc., fuera del ámbito mental -creado con dicha identificación-, estará siendo egoico, ilusorio e inexistente también. Desapareciendo yo, todo cuanto está siendo algo para mi también desaparecería, pues sencillamente yo y eso está constituyendo el mismo mundo de fantasía. He ahí que “todos” los sistemas políticos, filosóficos, religiosos, espirituales, mercantiles, productivos, económicos, laborales, judiciales, sanitarios, asociativos, etc., organizados por seres y/o consciencias identificadas (mentes) con la creencia de su existencia particular y colectiva, por muy justos, democráticos, sanos y razonables que se pretendan, en esencia (la esencia de sus creadores y administradores) siempre estarán consistiendo en el fruto de patrones egoístas, dualistas, interesados y discriminatorios. Ah, bueno… ¿y qué? Pues nada, que al menos quizás debería llamarse a cada cosa por su nombre correspondiente en lugar de seguir persiguiendo las quimeras y las utopías reflejadas por la consciencia identificada con la hipótesis de alguna posibilidad de existencia individualizada y/o colectiva. El ser humano, es decir, la consciencia identificada con la creencia de estar siendo la existencia de un ser determinado, en el proceso de supervivencia como tal posibilidad necesita mantener viva la creencia de la existencia de carencias, de dones, de virtudes, de defectos, de miedos, de metas, de luchas, de esperanzas, de sacrificios, de misterios y de todas las fantasías que, a modo de victimario perfecto, ayuden a justificar el apego a aquella especulación inicial. Más, he ahí que ni tan siquiera se trata de renunciar a la existencia de la creencia en la existencia de uno mismo, pues ni eso existió jamás. Para que cualquier yo pueda pensar, sentir, hacer, temer, imaginar…, algo de todo cuanto ese yo “crea” estar protagonizando y/o experimentando a lo largo del supuesto desarrollo de su existencia, imprescindiblemente “primero ese yo tendría que estar siendo un yo” en lugar de la creencia creadora de las percepciones que estarán reforzando la existencia de esa identidad ilusoria. ¡Yo creo que…! Consciencia, ¿comprendes mejor ahora el motivo por el que continuamente estás recurriendo a esa expresión?  Agosto-16 

204- LA POLÍTICA DEL EGO (1/2). Resulta más que evidente que la libertad -igual que la paz, la justicia, el amor, la felicidad… y los correspondientes opuestos de esos grandes ideales humanos-, siendo tales cosas concretas no tienen existencia propia, por tanto que (salvo en sueños), tampoco pueden ser alcanzados, obtenidos ni poseídos por parte de alguien. Históricamente, por mucho que la consciencia humanizada (ser humano) insista en perseguir el disfrute continuo de unos y en rechazar la experiencia de los contrarios, esas quimeras (sentimientos absolutamente dependientes de… y condicionados por…), que la misma consciencia está creando e inventándose, jamás termina de encontrarlas salvo a través de la mínima satisfacción de las ideas, las esperanzas, las creencias, los deseos y el resto de los “contenidos egoicos” que están conformando a cada consciencia. Experimentar el sentir y/o el no sentir de aquello exige CREAR LAS CONDICIONES que -dependiendo de las identificaciones de cada consciencia- generen la ilusión efímera de dichas experiencias, a la vez que sirvan para justificar y reforzar el fenómeno de la identificación con la creencia de la existencia del experimentador y de lo experimentado. Sin embargo, he ahí que la creencia en la existencia de uno mismo y de todo cuanto crea experimentar cada individuo, por ficticia, también está constituyendo el origen de la mayor parte de los conflictos y de las tribulaciones que viven las consciencias identificadas o mentes humanas. Sin necesidad de intención expresa ni de voluntad consciente, la IDENTIFICACIÓN DE LA CONSCIENCIA CON LA PERCEPCIÓN DEL YO PROPIO (yo soy yo), automáticamente convierte al resto de percepciones en seres semejantes y en circunstancias opuestas, por tanto, seres y situaciones en competencia con mi libertad, mi paz, mis deseos, mis convicciones, mi manera de ver, mis derechos. A partir de ahí (véase que todo está ocurriendo a nivel mental  y/o especulativo), la aparición de bandos políticos, de ideologías, de maneras de interpretar la realidad, de moralidades, de rivalidades, de intereses creados, de enfrentamientos y todas las justificaciones que -desde el principio de los tiempos caracteriza a la famosa condición humana- están servidos. Ahora sólo falta que cada consciencia identificada escoja la opción más afín con sus contenidos mentales (ego) y luchar para que prevalezca aquello que -sólo porque YO CREO en eso y/o yo (consciencia de mi), veo a través de esas creencias que están creándome-, también yo lo considero más justo, mas bueno, más mio y más digno de que yo deba defenderlo, hacerlo prevalecer e imponerlo si es necesario…, tanto por mi bien como ¿por el bien general? (sigue…)  Septiembre-16 

205- LA POLÍTICA DEL EGO (2/2). Continúa…  -La democracia formal, la justicia social, la paz mundial, el amor fraternal, etc., son utopías y/o simples especulaciones mentales… pues, GENÉTICAMENTE, la esencia humana (ego) es anti-demócrata, anti-igualdad, anti-equidad, anti-justicia, anti-fraternidad. ¡La identificación con la creencia en la existencia del “yo” sitúa la supervivencia de eso  por delante de cualquier otra  posibilidad! He ahí que, como bien sostiene la sabiduría popular, en efecto, independientemente de aquello que los políticos (consciencias identificadas) aseguren representar y defender, en el fondo todos los personajes que se dedican a la política y todas las políticas son iguales, porque todos y todas, aunque se pongan diferentes logotipos, consisten en el fruto de la misma falacia: la creencia de la existencia de cada uno por separado. Amar, (la vieja y única gran solución) significa dejar de ver, de percibir, de concebir, de considerar a los otros como algo distinto al uno mismo que jamás estará consistiendo en ese yo que cada yo estará creyéndose ser. Amor: ausencia de identificación consciencial con la existencia de dos, y, por tanto, también con la existencia de UN UNO y de sus supuestos intereses particulares. La identificación con la creencia de ser "un yo" conlleva la obligación ineludible de vivir oscilando como un péndulo sin control en la fábula de la dualidad; vivir convirtiendo el proceso de la existencia en una gráfica con forma de sierra (arriba-abajo, arriba-abajo), pero todo dentro de un mundo de existencias imaginarias. Nada que sea percibido como el estar siendo de algo y/o de alguna manera determinada de estar siendo algo, será mejor ni peor que otro algo percibido de otra manera, pues en ambos casos (aunque los seres humanos sean capaces de declararse la guerra por defenderlas) únicamente estará tratándose de percepciones ilusorias. Socialismo, liberalismo, comunismo; centro, derecha, izquierda; democracia cristiana, vieja democracia, nueva democracia… todo diferentes formas de -a partir de la identificación mental con la existencia del yo- imaginarse e interpretar aquello que está consistiendo en una realidad egoica, imaginaria, sin existencia propia, en la que, como cada día queda demostrado, por absolutamente ficticio… todo es posible. Paradójicamente, la libertad, la paz, la justicia, la verdad y todos los sentimientos e ideales que la consciencia humana cree que existen (pues está creando esas percepciones y sus opuestas), únicamente radican en la “liberación de las creencias” que están constituyendo la creencia en la existencia humana. ¡Todas las políticas -sin excepción- nacidas y basadas en la ilusión de creer en la posibilidad de una existencia determinada y particularizada; todas las políticas al servicio de la defensa de los intereses de la misma falacia!  Todo basado en la “FANTASÍA ORIGINAL” de creer en nuestra existencia, en la existencia de un creador superior y en la existencia de cualquier otra forma de existencia. Como está más que demostrado, a parte de ilusoria (no consiste en ser algo determinado), la existencia humana es efímera, mortal, intrascendente…, por tanto, a lo máximo que puede aspirarse es a dulcificar las condiciones en que discurra esta especie de cuento y/o de ensoñación. ¿De qué manera? No existe la manera de cambiar ni de alcanzar aquello que no existe; el simple intento de hacerlo estaría cerrando el círculo del que supuestamente quisiera salirse. Sin embargo, paradójicamente, abrirse a la posibilidad de la desidentificación parece ayudar.  Septiembre-16  

206- MIEDO A LA EXISTENCIA DE UNO MISMO. Todo cuanto el ser humano "cree" que vive -con absoluta independencia de la interpretación posterior que pueda realizarse a cerca de la existencia de cada una de esas percepciones- procede de la identificación de la consciencia con la creencia en la posibilidad de la existencia del ser humano, por tanto, todas las vivencias humanas están consistiendo en la consecuencia y/o el efecto de aquel fenómeno imaginario y/o en el guión de una fabulación. ¿Qué demuestra la pretensión humana de llegar a ser mejores, sabios, perfectos, etc., sino la identificación con la creencia en la existencia del personaje que, basándose en no se sabe qué informaciones incuestionables, viviera persiguiendo eso y todas las posibilidades más que -por considerarse reales y necesarias- quisieran añadirse? ¿Qué demuestra cualquier forma de percibirse, de juzgarse y de valorarse, sino la identificación con la creencia de estar siendo la existencia de algo inexistente más allá de ese fenómeno mental y/o especulativo? He ahí que preguntarse por la posibilidad del cambio y/o del no cambio supone otra forma encubierta de estar sosteniendo la creencia en la existencia del sujeto que supuestamente está preguntándose algo, es decir, de seguir alimentando la ilusión a cerca de la posibilidad de UNA existencia particular, determinada y trascendental.  Nada existe siendo algo, por tanto, salvo desde la fantasía de la consciencia identificada con la hipótesis de la existencia de otra posibilidad, tampoco nada puede ni necesita hacerse, cambiarse ni mejorarse. ¡Todos los miedos humanos se resumen en uno: descubrir que, comenzando por la creencia en la existencia de uno mismo, nada haya existido ni acontecido nunca siendo algo ni siendo de alguna manera: miedo a darse cuenta de que la existencia carece de las formas, de los límites, de las necesidades, de las condiciones   y de todo cuanto caracteriza a la percepción de particularidades! En efecto, comenzando por la existencia del uno mismo personal, toda existencia estará siendo tan ilusoria como la consciencia que crea estar percibiéndola y experimentándola. No existe un yo, ni existe la espiritualidad del yo que no existe; sin embargo, basta con admitir “que alguna vez pudo ser creada la existencia de algo”, para que, incluida la espiritualidad, toda posibilidad de percepción de existencia acabe convirtiéndose en una forma de sustento y también de control y de dominio de unos egos sobre los otros. Precisamente porque toda forma de existencia determinada estará consistiendo en la percepción de algo ilusorio (no-existente), sólo ilusoriamente  podrá existir la percepción de la existencia de algo bueno o malo, mejor o peor, culpable o inocente, superior o inferior, trascendental o irrelevante. Consciencia, ¿a qué estás refiriéndote cuando demandas “sentir y/o experimentar el sentimiento” de libertad, amor, justicia, paz, verdad, felicidad, de salud…, y también cuando manifiestas aborrecer “sentir la experiencia” de la percepción de la existencia de algo que sólo tú -a partir de la creencia en ti- puedes estar creando? Consciencia, deja de buscar soluciones mágicas o milagrosas y date cuenta de que tanto la necesidad de encontrar aquello que buscas, como el motivo por el que crees que estás buscándolo…, estás creándolos tú, es decir, que todo ello consiste en el efecto ilusorio de la identificación con la creencia en la hipotética posibilidad de tu existencia.  Septiembre-16

207- CREANDO PERCEPCIONES. Consciencia, ¿de dónde vino y a dónde fue la existencia de aquello que viviste en el pasado y/o hace un segundo? ¿Existió algo de eso, siendo eso, alguna vez? Consciencia, ¿de dónde vendrá y a dónde irá la existencia de aquello que vivirás en el futuro y/o dentro de un segundo? ¿Existirá algo de eso, siendo eso, alguna vez? Consciencia, ¿qué está generando la percepción de la existencia de aquello que estás viviendo ahora mismo de la manera que estás viviéndolo ahora mismo? ¿Está existiendo eso que tú estás considerando que está siendo el presente, es decir, que está siendo “tu” presente? Consciencia, date cuenta de que “la existencia” de todo cuanto tú crees que has vivido, la existencia de todo cuanto tú crees que estás viviendo y la existencia de todo cuanto tú crees que posiblemente vivirás…, siempre nace de ti y siempre muere en ti, pues, sólo tú estás “CREANDO LA PERCEPCIÓN” de esas experiencias tuyas, de esos pensamientos tuyos, de esas emociones tuyas, de esa existencia tuya. Consciencia, he ahí que, al margen del fenómeno de la identificación con la creencia en la posibilidad de tu existencia, nunca habrá existido ni existirá algo distinto a Nada; nunca habrá existido ni existirá alguna posibilidad distinta a Estar Siendo la existencia de Nada-Uno y/o de Nada algo determinado; nunca habrá existido ni existirá alguna posibilidad distinta al Estar Siendo y/o al Estar Manifestándose de la consciencia sin rastro de identidad ni de identificación. Por tanto, paradójicamente, he ahí que todo cuanto  “tú” vives considerando que está demostrando tu existencia y la existencia de todo cuanto “tú” consideras que existe y/o que acontece en la experiencia de tu existencia, al margen del fenómeno de la identificación con la ilusión de la existencia de tu particularidad (creerse “uno” y/o la existencia de una parte minúscula de la existencia), lo único que está dejando de manifiesto es la inexistencia de cualquier posibilidad de existencia ni de trascendencia. Consciencia, ¿significa esto que sea tuya la autoría de algo pasado o presente (tanto lo que imaginas positivo como lo negativo) y/o que tengas que desear o temer algo futuro? Ni sí ni no, pues en cualquier caso estaría actuándose en el ámbito ficticio creado a partir de la identificación consciencial con la hipotética posibilidad de la existencia de algo siendo algo distinto a la existencia de Nada, es decir, de algo siendo tu existencia.  Septiembre-16 

208- MAESTROS ESPIRITUALES. Las consciencias identificadas con la creencia en la posibilidad de su existencia individual y/o cuya existencia queda circunscrita al ámbito ilusorio de la creencia en la posibilidad de existir siendo una existencia particular (ser una parte de la existencia), precisamente por eso, no pueden evitar pensar, sentir, actuar, vivir…, absolutamente limitadas y condicionadas por las características físicas, psíquicas, psicológicas, emocionales, anímicas, intelectuales, etc., propias de los contenidos o causas que originaron dicha identificación y/o mentalización. En ese mundo de existencias y de aconteceres ilusorios -Jesús dijo: “Mi reino no es de este mundo”-, se dan casos de consciencias que (precisamente por estar consistiendo en la identificación con la creencia de la existencia de su existencia), también llegan a creerse maestros espirituales, guías espirituales, acompañantes espirituales y tantas cosas más. Una de las expresiones típicas más utilizadas por esos entendidos de la espiritualidad es aquella que sostiene que “la felicidad no se encuentra (no existe) fuera (en lo material), sino dentro de cada uno.” ¿Felicidad o no felicidad? ¿Dentro cada uno y/o fuera de cada uno? En efecto, la cosa felicidad no existe fuera de cada uno; pero la cosa felicidad (y ninguna otra cosa) tampoco existe dentro de cada uno, pues, como resulta evidente y fácilmente experimentable, salvo en forma de creación mental, no existe la existencia de la cosa de “un” cada uno, ni de aquello que pudiera pensar, sentir, creer, desear, etc., el cada uno que no existe. ¡Todo cuanto crea vivir cada uno estará creándolo la creencia en la existencia de cada uno, es decir, la consciencia  generada por la identificación con esa posibilidad de existencia y de experimentación particularizada! He ahí que cambiarse de cesta en la noria de la existencia no evita seguir estando en la noria ni evita estar girando exactamente igual que el resto de las cestas (creencias) que conforman la ilusión de la existencia de una noria con cestas que giran ocupadas por alguien. ¿Espiritualidad y materialismo? ¿Amor y desamor? ¿Vida y muerte? ¿Yo y tú? ¿Bien y mal? Todo posibilidades ilusorias de la existencia de algo, supuestamente percibidas por la posibilidad ilusoria de existencia de alguien; posibilidades ficticias, mentales, intrascendentes, efímeras, limitantes, victimistas, humanas, conflictivas, ilusionadoras y motivadoras del ego (creerse la existencia de alguien), que siempre acaban disolviéndose en el Estar Siendo único e infinito de ninguna posibilidad de existencia determinada. ¿Cuerpo y mente? ¿Alma y espíritu? ¡Todo Nada; Nada todo!  Septiembre-16  

209- HEREDITARIAMENTE. He leído que alguien conocido ha dicho que “…vivimos secuestrados por una minoría muy rica”. No niego que en el mundo de la identificación con la creencia en la existencia del uno mismo particular (nuestro mundo), el día a día de la vida de la mayor parte de la población humana sea razonablemente vista e interpretada de ese modo; sin embargo, trascendida esa visión ilusoria, victimista, discriminatoria y egoica de la existencia (la existencia no admite la división en partes…, propia de la visión egocéntrica), puede apreciarse y comprenderse que “no vivimos secuestrados por los ricos”, sino que vivimos secuestrados por las ideas, las informaciones, los pensamientos, los sentimientos, las emociones y por absolutamente todos los espejismos que están generando las creencias (absolutamente ridículas y ficticias) que están creándonos y/o que están creando la ficción de la hipótesis de nuestra existencia individual. He ahí que la autoría y la responsabilidad de aquello que vive cada uno, y también de la manera que cada uno vive, únicamente se encuentra en la consciencia identificada (mente) con la existencia de cada uno. ¡Vivimos siendo eso mismo…, y/o un reflejo de eso mismo que, desde que nacemos, hereditariamente está creando la ficción de la nuestra existencia! Las consciencias de los ricos, de los políticos, de los religiosos, de los que ostentan algún tipo de poder…, no pueden hacerle a las demás consciencias y/o a las consciencias de los demás nada que, en el fondo (inconscientemente) sus identificaciones y/o ego no estén permitiendo y facilitando. ¡Divide y vencerás! He ahí que creerse la existencia de alguien abre la puerta a la posibilidad de que ese alguien (esa consciencia) pueda CREERSE  Y SENTIRSE superior a otras; pero, aunque todas las consciencias estén siendo ilusorias por igual, también abre la puerta a CREERSE Y SENTIRSE inferior. Desde la identificación con la creencia en la existencia de uno mismo resulta extremadamente fácil caer en la trampa de culpar a la creencia de la existencia de otros y/o de la vida de las consecuencias que están generando nuestras propias creencias e identificaciones, pero, como está demostrado, eso no sirve para solucionar nada, sino para que la ilusión de las diferencias y de la separación (dualidad) continúe prevaleciendo y originando que todo siga igual generación tras generación. Quizás debería comprenderse que la división entre buenos y malos, ricos y pobres, culpables e inocentes, justos e injustos, afortunados y desafortunados, etc., no responde a ninguna  realidad ineludible: simplemente es una de las infinitas consecuencias del apego a la creencia en la existencia individualizada de uno mismo. Pese a todo, he ahí que la identificación con la existencia no-ficticia de la individualidad (existencia dividida en partes) y todo cuanto se deriva de esa manera egoísta e interesada de percibir e interpretar la existencia (creencia de origen ancestral), jamás evita que NADA sea lo único que siempre está siendo todo. He ahí que la causa de todo cuanto vive el individuo humano y también de la manera que cada ser humano vive, únicamente procede de la percepción y/o de la concepción que cada personaje tiene a cerca de sí mismo y/o de la naturaleza de su existencia. Consciencia, date cuenta de que tu existencia individual sólo consiste en una creencia y que está desarrollándose conforme a los patrones que conforman esa creencia.  Septiembre-16

210- LA FALACIA DE LA SEPARACIÓN (1/2). Creerse la existencia de “la identidad de alguien” (un yo) encubre la creencia de creerse “diferente a la existencia de otras identidades”; creerse la existencia de la identidad de alguien diferente a la existencia de otras identidades encubre la creencia de creerse mejor, peor, etc., que la existencia de otras identidades; sin embargo, véase que todo creerse la existencia de la identidad de algo y/o de alguien siempre estará consistiendo en creencia. ¡La creencia en la posibilidad ilusoria de la existencia del uno, no sólo genera la aparición de la creencia en la posibilidad ilusoria de la existencia de dualidad, también supone el origen de la creencia en la posibilidad ilusoria de infinitas formas distintas de existencias y/o de aconteceres contrapuestos entre sí! Desde el principio de los tiempos (la percepción de la existencia del tiempo sitúa al perceptor en un mundo imaginario), al contrario de lo que viene pareciendo, pensándose y creyéndose, no han estado siendo los líderes políticos quienes han estado gobernando a los ciudadanos; los verdaderos gobernantes (de gobernados y de gobernadores) son las creencias (verdades imaginarias e interesadas) que están manifestándose a través de la apariencia física, mental, emocional, anímica, etc., de los ciudadanos. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora el origen de las incoherencias y de las contradicciones de la política y de tu inexplicable permisividad ante eso?  Por el mismo motivo, las religiones, las filosofías, las economías, las ideologías, las culturas, las costumbres, los nacionalismos y todas las variables posibles de identificación con una forma determinada de existencia, no consisten en nada más que en instrumentos al servicio (efectos o consecuencias) de la supervivencia de la identificación con aquella primera creencia de nuestra existencia personal. ¿Acaso la principal función del ego no consiste en procurar la supervivencia de los contenidos que están conformándolo? Confío en que llegará el día (cuando dejemos de vernos como individualidades o egos) que se comprenderá que declarar "SANTO" a alguien supone una burla, una ofensa, un agravio, un desprecio, un fraude, una manipulación de la memoria de ese supuesto alguien y una provocación a la inteligencia del resto de los mortales; confío que llegará el día que se comprenderá que declarar “SANTA” la creencia de la existencia de alguien, deja al descubierto la hipocresía de las consciencias e instituciones que realizan y/o que amparan esas declaraciones, y también la ignorancia y la hipocresía del resto de las consciencias que comulgan con esas creencias absolutamente falaces, ruines, mezquinas…, fuentes inagotables de fomento de la creencia en la falacia de la separación, y, por tanto, de la injustificable justificación de los abusos, de las injusticias y de las discriminaciones que ello origina. (sigue…) Septiembre-16

211- LA FALACIA DE LA SEPARACIÓN (2/2). (continúa…) Analizando la naturaleza de los hechos humanos (en el mundo imaginario de una existencia conformada por partes) parece incuestionable que las consciencias identificadas con la particularidad de la existencia humana siempre están manifestando el signo de las creencias que están conformándolas; consciencias que, por el hecho ser el fruto y/o “la identidad individual” de las creencias que las crearon y que están sustentándolas, no pueden evitar la creación de percepciones y de situaciones profundamente egoicas y ficticias. He ahí de que manera, paradójicamente las injusticias, las discriminaciones, los abusos de poder, las violencias, las rivalidades, la impunidad, la corrupción, la explotación de unos sobre otros y el resto de las barbaridades -históricamente propias del género humano-, brotan de la fuente de la identificación con la creencia de la “creación” (divina o no) de la existencia del ser humano. La fábula de la existencia humana comienza asumiendo la creencia de su hipotética creación y continúa tratando de despejar la incógnita de qué pasaría si ello fuera posible más allá de esa especulación. ¿Cómo seria exactamente mi existencia si yo existiera siendo lo que yo (consciencia de mi) creo ser? He ahí que el ahora de cada individuo podría estar consistiendo en la respuesta. La existencia humana -ni ninguna otra forma particular de existencia- NO ha sido creada nunca, por eso mismo, todo cuanto la consciencia humana cree vivir y cree que existe, constituye la  fantasía de su supuesta existencia y de la supuesta existencia de su creador. ¡Jamás existió el creador de ninguna existencia; de ahí que excepto conformando el mismo cuento, tampoco existió jamás ningún pecado, ninguna culpa ni la expulsión de nadie de algún sitio! La falacia de la separación sólo es posible a partir de la identificación con la creencia en la “existencia particular y separada” de la existencia de “UN” uno mismo, pues ello origina -cree el ladrón que todos son de su condición-, la creación ilusoria de todo un universo infinito de existencia de posibilidades que también parecen percibirse siendo existencias individuales y separadas. ¡No hay separación porque tampoco hay la existencia de aquello que se percibe existiendo ni hay la existencia del perceptor de la existencia de algo. No hay dos (dualidad) porque tampoco hay uno (individualidad) Septiembre-16

212- EL PARADÓJICO FENÓMENO DE LA IDENTIFICACIÓN. ¿En qué podría consistir y qué efectos podría producir el fenómeno de la IDENTIFICACIÓN CONSCIENCIAL con la posibilidad de “una existencia” dividida en partes y/o individualidades determinadas, si es que ello fuera posible más allá del planteamiento de alguna hipótesis completamente absurda? La identificación -atribuirse la naturaleza de una identidad- básicamente consiste en el fenómeno y los efectos de estar percibiendo y/o considerando la existencia (infinita, indeterminada, intemporal, indefinible, invariable, incognoscible, etc.,) como algo personal, particular, propio…, es decir, algo que únicamente sería posible supuesta e ilusoriamente. La identificación de la consciencia con la posibilidad de una existencia individual genera exactamente todo aquello que la consciencia de cada individuo (existencia imaginaria) cree estar siendo, cree estar protagonizando, cree estar experimentando.  Nada existe siendo la existencia ni el acontecer de algo, de ahí que, paradójicamente, toda apariencia de estar siendo algo siempre estará consistiendo en estar siendo la existencia de Nada. “Amarás estar siendo Nada sobre todas las cosas y/o sobre la posibilidad de la existencia de alguna cosa.” A la consciencia identificada con la falacia de su existencia particular le resulta casi imposible comprender el concepto de la no-existencia de algo  formando parte de otro algo. Sin embargo, no se trata tanto de que alguien (que no existe) se quite la creencia de su existencia, como de darse cuenta de que la naturaleza esencial de ese alguien “está consistiendo” en la esencia misma de esa creencia. Todo ser la existencia de algo, la existencia de alguna cosa y/o la existencia de alguna posibilidad concreta de existir y/o de acontecer, siempre estará siendo ilusorio, es decir, NO-SIENDO, por tanto, que la percepción de cualquier existencia/acontecer estará demostrando y/o significando la no-existencia del perceptor y la no-existencia de lo percibido. Hoy mismo alguien me ha dicho: “Entonces yo soy tú…” Por tanto -he respondido- que ni yo soy yo ni tú eres tú; que ni yo existo siendo yo, ni tú existes siendo tú. ¡Todo la misma existencia de Nada; todo nada que esté siendo la existencia de algo y/o “una” existencia delimitada! Véase cómo las identificaciones crean la percepción de un mundo paradójico; un mundo en el que alguien que no existe puede hablar consigo mismo y/o con otro alguien que tampoco existe a cerca de la existencia y/o de la no-existencia de cualquier cosa; un mundo tan paradójico que la existencia de algo está demostrando la inexistencia de todo, a la vez que la inexistencia de todo está manifestando la existencia de aquello que, siendo Nada y/o sin necesidad de ser la existencia de algo, siempre está facilitando y/o permitiendo la paradoja de esos fenómenos.  Septiembre-16


213- CONSCIENCIA SIN CONSCIENCIA. Toda percepción de adversidad y también todo lo opuesto a cualquier percepción de adversidad, siempre estará siendo ilusorio por igual, pues dichas percepciones estarán siendo instantáneamente creadas por las creencias y los programas mentales que conforman la consciencia que cree estar experimentándolo (mente). ¡Nada es algo distinto a Nada,  por tanto, todo es Nada y sólo Nada está siendo todo siempre! La percepción de que existe la existencia de algo -que puede y/o que necesita trascenderse-, proviene de la creencia de que también existe la existencia de alguien que puede y/o que necesita trascender la existencia de algo. Tú crees que estás conversando con otro, a la vez que estás percibiendo la existencia de infinitas cosas más, porque la identificación con la creencia de tu existencia está creando la percepción de todo cuanto parece conformar y autentificar la veracidad de tu existencia. Discrepamos, luego somos la creencia de que somos algo; coincidimos, luego somos la creencia de que algo somos. Salvo conformando y configurando la creencia en la existencia de cada uno, no existe la existencia de un “yo soy” ni existe la existencia de “un somos". No existe un yo y tampoco existe más de un yo; no hay la existencia de dos, porque tampoco hay la existencia de “un” uno. He ahí de qué manera la verdad, igual  que la mentira y cualquier otro concepto que pueda añadirse, sólo son juicios a cerca de percepciones egoicas de un mundo egoico. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora que tu supuesta necesidad de búsqueda trascendental y tu supuesta lucha por la defensa de la verdad, de la felicidad, del amor y de todo cuya existencia estás inventándote procede del proceso de supervivencia de las creencias que están conformándote? Consciencia, date cuenta de que con absoluta independencia de lo que hagas, pienses, sientas, creas, deseas, temes, experimentas, etc., siempre que ello sea vivido desde la identificación con la creencia de tu existencia y la existencia de todas esas posibilidades, el resultado siempre será exactamente el mismo: la satisfacción del ego y/o de los efectos de la creencia en ti. “Consciencia de ser” no tiene porqué significar consciencia de ser algo y/o consciencia de ser aquello que tiene una identidad. “Consciencia de ser” equivale a consciencia exenta de cualquier consciencia de la existencia de algo y/o de la existencia de ser algo: Consciencia carente de identificación y/o de identidad; consciencia sin consciencia de la existencia de Sí Misma, sin consciencia de estar siendo una existencia y/o la existencia de algo.  Septiembre-16 

214- ¿POR QUÉ Y PARA QUÉ? (1/3). “Si yo no existo, ¿quién siente el dolor que siento yo?” -me preguntan. Lo sientes tú, consciencia identificada con la percepción ilusoria de tu existencia…, pues en el efecto de esa identificación consistes tú y tus experiencias. Consciencia, date cuenta de que tú comenzaste a percibir como tú, y dejarás de percibir como tú, a la vez que comenzó y que termine la percepción de tu existir personal -respondo. ¿Por qué y para qué siento el dolor? Tú, consciencia, sientes aquello que crees que sientes tú, porque tú crees en tu existencia individual y en la existencia individual de lo que tú sientes, por tanto, todo lo referente a tu existencia estás creándolo tú “por” efecto de las creencias que están conformándote, y “para” que la percepción de la existencia de tu identidad no desaparezca. ¿Comprendes mejor ahora la razón de tu miedo a la muerte y el porqué de tus quiméricas especulaciones respecto a la posibilidad de continuar existiendo tú después de tu muerte? Paradójicamente, todo lo que en el mundo de las creencias está creyéndose percibir y/o experimentar siendo la existencia de algo (dolor, sufrimiento, felicidad, amor, fortuna, enfermedad…), lo que está dejando de manifiesto es la inexistencia de su perceptor y la inexistencia de todo cuanto cada consciencia crea estar viviendo. En el mundo creado por las creencias todo cuanto existe son creencias. ¡Sí, paradójicamente, tu sufrimiento, tu felicidad y todas las percepciones que está generando la identificación con tu existencia individual están demostrando tu inexistencia fuera de ese universo de fantasías! He ahí que la creencia en la existencia de cada uno queda reducida a una manera ilusoria y/o personalizada de percibir y de reaccionar ante la infinita vastedad de la inexistencia de existencias. ¿Puede un personaje de ficción dejar de experimentar aquello que está conformando la ficción de su existencia? No mientras perdure la identificación de esa consciencia con la ficción de su existencia, es decir, mientras continúe percibiéndose como una existencia particular y separada. He ahí que eso no lo cambia ni la creencia en la existencia de un Dios, ni las religiones, ni las filosofías, ni las políticas, ni los conocimientos, ni el dinero, ni la fama, ni ninguna otra cosa en cuya existencia esté creyéndose. Ninguna creencia cambia algo  que no consista en otra creencia, pues Nada existe siendo la existencia de algo distinto a Nada. Sin embargo, en la medida que vaya soltándose la identificación con las creencias que están creando y proyectando la percepción de toda esa ficción, también irá modificándose la naturaleza de las percepciones y de las condiciones en que discurra la supuesta vida del personaje de ese cuento.  (sigue…) Septiembre-16

215- ¿POR QUÉ Y PARA QUÉ? (2/3). He ahí que todas las preguntas trascendentales son absolutamente retóricas. Sencillamente no existe el “porqué” de nada distinto a una creencia ni existe el “para qué” de nada distinto a una creencia. Fuera del ámbito absolutamente especulativo y efímero, al que pertenece toda posibilidad de existencia particular, ¿qué trascendencia puede atribuírsele a aquello que sólo existe conformando la percepción de una realidad ficticia e imaginaria? Consciencia, no te engañes más y admite que nada de cuanto hagas, pienses, sientas, vivas, creas, persigas, permitas, etc., tendrá jamás la más mínima trascendencia fuera del mundo ilusorio al que perteneces tú y todo cuanto tenga alguna relación con la creencia de tu existencia. He ahí que todas las experiencias y todas las expectativas humanas no son nada más que el fruto de la manera humana de percibir y de interpretar el fenómeno de la existencia: el efecto de percibir de forma identificada (personal, egoica, limitada, etc.,) aquello que carece de identidad, de voluntad ni intención, de principio ni fin, de límites ni condiciones…, es decir, que carece de todo aquello que es propio o característico de la condición humana y/o de la manera humana de percibir. “Qué suerte y qué alivio Juande: mi marido no estuvo internado, no tuvo complicaciones, y el dolor en la espalda que me enloquece no existe en absoluto, todo es pura creencia en la posibilidad de su existencia y, evidentemente, sin ninguna trascendencia.” -me escribe una amiga, exponiendo situaciones dolorosas que, precisamente porque es “algo común” a la condición y/o a la manera de percibir humana, también podríamos manifestar todos y cada uno del resto de los seres humanos.¡Todos vemos, pensamos, sentimos…, igual o parecido porque todos compartimos la identificación (naturaleza) con la misma creencia -creencia común e inicial de haber sido creados- que origina esa forma de percibir, de interactuar y de reaccionar! ¿Acaso aquello que nos produce sentimientos de dolor y de sufrimiento obedece a un castigo que se nos inflige, mientras que aquello otro que nos mueve sentimientos de dicha y de felicidad responde a un premio que se nos otorga? No, todo está creándolo de esa manera exacta la misma consciencia que está percibiéndolo. Buscar culpas y responsabilidades ajenas, respecto a percepciones personales, egoicas e ilusorias jamás ayudará a percibir distinto, por tanto, en lugar de solucionar esos efectos estará perpetuándolos generación tras generación. Cada consciencia identificada con las creencias que están conformándola, configurándola y manteniéndola activa (heredadas como individuos y como especie), está creando las percepciones (nunca creando la existencia de lo percibido) de aquello que cada consciencia cree que está experimentando. (Sigue…)  Septiembre-16

216- ¿POR QUÉ Y PARA QUÉ? (3/3). Consciencia, date cuenta de que tú y absolutamente todo cuanto tú crees, tú percibes, tú piensas, tú sientes que existe, que acontece, que vives como si consistiera en la existencia y/o el suceder de algo determinado, todo desaparecerá a la vez que desaparezca la identificación con la determinación y/o la particularidad de tu existencia. Consciencia, admite que fuera de la percepción de la existencia delimitada que tú estás creando, no hay nada y/o Nada es lo único que hay. Todo aquello que parece que ocurre (siendo eso que a la consciencia que está creándolo, percibiéndolo y viviéndolo) le parece que existe y que ocurre, sólo existe conformando esa creencia o realidad ficticia, por tanto, experimentarlo no es nada más que la consecuencia, el efecto y/o el reflejo de la identificación con todas esas ilusiones y/o percepciones egoicas e ilusorias. Todo aquello que el ser humano (no la forma humana sino la consciencia humana) "cree que está demostrando su existencia individual", paradójicamente lo que está dejando de manifiesto es su inexistencia y la inexistencia de todo cuanto la consciencia de cada ser humano cree que está viviendo. El alivio, la calma y la paz interior…, sólo puede llegar como efecto de la desidentificación con la percepción de existencia determinada o individual de la consciencia que está manifestándose a través del supuesto protagonista de todas esas aparentes experiencias. El ser humano únicamente existe en “la ilusión” que supone el apego a esa posibilidad imaginaria de existencia individualizada, por tanto, el ser humano consiste en la creencia de que es lo que cree que es, y su vida consiste en la manifestación y/o el efecto de esa creencia. Cambiando de creencias cambiará la manera de percibir la existencia de sí mismo, de percibir la vida y de percibir e interpretar el desarrollo de todo ese proceso aparentemente personal y evolutivo; pero nada más, pues fuera del mundo de las percepciones creadas por la consciencia identificada con creencias e ilusiones todo está consistiendo en el continuo fluir de nada determinado, nada concreto, nada específico, nada limitado, nada con consciencia propia; nada la existencia de algo, nada la existencia “por” algo, nada la existencia “para” algo: ¡Nada-Uno! Septiembre-16 

217- PREVER,PLANIFICAR,PERMITIR,IMPEDIR (1/5). Algunas veces me preguntan sobre los efectos prácticos de mis escritos dentro de la obra teatral (generalmente dramática) de la existencia humana. Considero que no existe ni un sólo acontecimiento en la historia de la humanidad que, por estar tratándose siempre de la percepción de la existencia y/o del acontecer de algo determinado por parte de mentes también determinadas, todo ello no esté demostrando su pertenencia a un mundo imaginario; un mundo creado a partir de causas ficticias y absolutamente intrascendentes fuera de ese escenario. Precisamente porque todo cuanto la consciencia humana vive como la existencia de algo y/o como el acontecer de alguna cosa específica, siempre “está siendo creado, percibido e interpretado” a partir de las informaciones ilusorias que están conformando y configurando esa consciencia y su funcionamiento, las consciencias pueden intuir, prever, pronosticar, planificar, permitir e impedir los acontecimientos presentes y futuros que ellas mismas (nunca algo ajeno ni externo) originarán. He ahí que en el mundo ilusorio, creado y percibido por las consciencias humanas -no por alguna divinidad, algún destino, ni otro poder superior-, todo aquello que las consciencias humanas perciben existiendo y/o aconteciendo estará siendo creado por las consciencias humanas…,  y de la manera exacta que esté siendo percibido por cada una de ellas. ¡Las consciencias humanas pueden adelantarse a futuros acontecimientos -de todos los signos-, porque generalmente las consciencias humanas son las principales autoras y/o creadoras de eso! ¿Qué, sino las consciencias humanas -a partir de la identificación con las creencias que generan la percepción (ego) de su propia particularidad- hace que se planifiquen, promuevan y produzcan  las guerras, las agresiones de todo tipo, las envidias, las miserias, los abusos de poder, los privilegios, las desigualdades, las discriminaciones, las depresiones, las enfermedades…, y todos los conflictos que brotan de la auto-percepción y la auto-consideración de existencia individual y separada? He ahí que todo aquello que las consciencias humanas “hipócritamente afirmamos aborrecer” que haya sucedido, que esté sucediendo y también que pueda volver a suceder…, habrá sido, estará siendo y volverá a producirse porque nosotros (esclavos del apego a las características de nuestra propia identidad), disponiendo de la capacidad de preverlo (verlo antes) y de evitarlo (no crearlo), así lo hayamos elegido, preferido y permitido. Por consistir en el fruto de la creencia de que somos la existencia de identidades particulares, nosotros somos la causa y los únicos responsables de las atrocidades que eso viene originando desde el principio de los tiempos; pero, por lo mismo, también somos los únicos que, desde siempre, hemos podido escoger que no fuera así y/o crear acontecimientos diferentes. ¡Ah, bueno, pero también creamos percepciones de existencias y/o de sucesos de cosas buenas y positivas…! -dirán otras consciencias, sin caer en la cuenta y de que estarán justificándose y tratando de mantener oculta y/o inconsciente la evidencia de que el origen de la creación y de la percepción ilusoria de lo uno (positivo) también estará siendo la causa de lo opuesto (lo negativo). (sigue…) Septiembre-16 

218- PREVER,PLANIFICAR,PERMITIR,IMPEDIR (2/5). (Continúa) Mientras la consciencia no admita la falacia que supone la existencia de cualquier particularidad, seguiremos cayendo en la trampa de creer que la mente (consciencia identificada) puede crear percepciones de algo no-ilusorio, no-dualista, no-egoico, no conforme a la imagen y semejanza de simples especulaciones. ¡La mente no crea existencias, sino percepción de existencias que no existen siendo la existencia particular de algo! Aquello que, percibido a través del filtro de la identificación con unas creencias e informaciones determinadas, sea valorado como positivo y/o como negativo, siempre estará consistiendo en dos maneras de percibir e interpretar la misma fantasía. En el mundo de las consciencias identificadas (este mundo) la creación de la percepción de la existencia de algo “no puede desvincularse ni separarse” de la creación de la percepción de la existencia de los opuestos y de los afines. ¿A qué conduce dejar de lado que todo continúan siendo percepciones de existencias imaginarias? Precisamente porque nada es la existencia de algo, sino la percepción de la posibilidad de  existencia de alguna cosa, en todos los casos, a parte de ilusoria esa existencia siempre estará mostrándose paradójica. He ahí la razón de que en nuestro mundo la identificación con la existencia de  la  paz conlleva guerra, la identificación con la existencia de la salud conlleva enfermedad, la identificación con la existencia de la vida conlleva muerte, la identificación con la existencia del amor conlleva separación, la identificación con la existencia de la felicidad conlleva sufrimiento, la identificación con la existencia del conocimiento conlleva ignorancia, la identificación con la existencia de la riqueza conlleva pobreza,  la identificación con la existencia del yo conlleva victimismo…,  y así -comenzando por el uno mismo- con todo cuanto pueda percibirse siendo la existencia de algo determinado. Tan ilusoria, dualista y egoísta es la percepción de la existencia del bien, como la percepción de la existencia del mal, como la percepción de la posibilidad de separar la inexistencia de lo uno de la inexistencia de lo otro. ¡Salvo en el mundo ilusorio creado por la identificación de la consciencia con la creencia en la posibilidad de su existencia individual, no existe el bien, no existe el mal, no existe algo cuya percepción no esté demostrando lo ficticio de esa existencia específica y lo falso de la existencia de su creador! He ahí que mientras perdure la identificación de la consciencia con la creencia en la posibilidad de existir individualmente y/o no se suelten las creencias, patrones y paradigmas basados en la posibilidad de existir siendo “una” forma de existencia y/o “una” parte de la existencia, la ruleta de las paradojas continuará rodando…, y las consciencias obligadas a seguir jugándolo. Consciencia, ¿comprendes que todo lo que tú crees que existe... y de la manera exacta que tú lo percibes y lo juzgas, sólo es el fruto milenario de la identificación con la creencia en tu existencia? (sigue…)  Septiembre-16 

219-  PREVER,PLANIFICAR,PERMITIR,IMPEDIR (3/5). (Continúa). Nadie puede negar que en este mundo ilusorio -mundo de percepciones fugaces e ilusorias, difícil de comprender observado desde la identificación con la apariencia personal- los adelantos científicos y tecnológicos alcanzados están suponiendo una gran revolución en cuanto a las condiciones de vida de una parte de la especie humana; sin embargo, tampoco puede obviarse el efecto -inseparable- que ello está suponiendo para los demás, para el planeta y para las otras especies. Llegados aquí, considero que, puesto que somos las consciencias humanas, y sólo las consciencias humanas (conformadas y configuradas por la identificación con creencias y/o con informaciones de una realidad ficticia), “las creadoras de la percepción” de todo aquello que acontece en nuestro mundo, sería hora de pararse a “pre-ver” algunas de las posibles nefastas consecuencias que, de no modificar la manera actual de percibir e interpretar nuestro papel en esta historia, una vez más podemos estar a punto de transformar en la creación de muy extensas, dolorosas e innecesarias experiencias. El factor de la desmesurada y desequilibrada superpoblación mundial, unido al fenómeno del extraordinario aumento de la capacidad productiva de recursos de todo tipo, proporcionado por los grandes avances citados anteriormente, está llevando a situaciones difíciles de sostener mientras no se realicen cambios profundos en todos los ámbitos. Siempre que la voluntad general consistiera en evitar los errores del pasado y el aumento de tragedias, los citados progresos deberían obligar a las consciencias humanas a dar un paso adelante en la manera de  percibir, comprender y organizar la convivencia en el mundo que estamos creando. ¡Debemos reconocer que, a no ser que la intención sea que todo siga discurriendo igual (predominio de la percepción egoica y de todo cuanto ello conlleva), los actuales modelos organizativos de la sociedad, de no servir han pasado a convertirse en peligrosos! Considerado como hasta ahora, el concepto “trabajo” -igual que muchísimos más- no sólo ha quedado obsoleto, sino que está convirtiéndose en una bomba capaz de destruir todo cuanto esté en su radio de acción, por tanto, de no interpretarse “con otra mentalidad” y de  manera que se adapte a la nueva situación, parece evidente que la humanidad estará abocada a volver a caminar por sendas absolutamente indeseables y evitables. Las consciencias identificadas con la particularidad de la existencia humana pueden y deben soltarse ya de “la estúpida creencia de que el trabajo  tiene la capacidad de dignificar”. El trabajo, considerado como trabajo (ganarse el derecho a sobrevivir con el sudor de la frente), ha estado siendo utilizado por la percepción egoica de la existencia -la percepción que el ser humano tiene de sí mismo- como un poderoso instrumento de abuso de poder; ha estado siendo utilizado…, y sigue siendo utilizado para esclavizar, humillar, discriminar, dividir, separar,enfrentar, controlar y gobernar a las consciencias identificadas con la creencia en su existencia individual (yo) y con la existencia de sus percepciones (egos). Comprendido como hasta ahora, el trabajo no ha dignificado nada que, salvo percibido egoísta, victimista e ilusoriamente, pudiera carecer de dignidad ni de cualquier otro atributo. ¡Prever, planificar, permitir, impedir! (sigue) Septiembre-16

220- PREVER,PLANIFICAR,PERMITIR,IMPEDIR (4/5). (Continúa). Pobre, victimista e hipócrita (egoísta) aquella consciencia que viva creyendo que alguna cosa y/o alguien puede dignificarle y/o aportarle algo, pues mientras permanezca identificada con dicha creencia, auto-percepción y/o auto-consideración, nunca jamás comprenderá que la dignidad (igual que el resto de los supuestos grandes valores humanos) es inherente al hecho de la existencia desnuda de identidad. ¡Creerse la existencia de una identidad (ego) generará la percepción de todo cuanto, para sobrevivir como tal posibilidad, esa identidad estará obligándose a creer! Consciencia, ¿estás quejándote de las condiciones en que discurre tu vida, a la vez que estás considerándote indigna y/o que algo-alguien pueda aportarte dignidad? Día a día observo en los medios de comunicación a los políticos de turno -de todos los colores e ideologías sin excepción-, a los líderes de las principales instituciones públicas y privadas mundiales, a los catedráticos de economía, y en general a todos los egos que se consideran expertos y/o conocedores de algo que vaya más allá de su nariz, exponiendo que la solución para mantener y superar el nivel de vida alcanzado, la solución para eliminar los efectos del desempleo laboral, la solución para mejorar las prestaciones de la sanidad, la educación y la justicia; y también la solución para que las personas más débiles puedan ser debidamente asistidas, la solución para que toda la humanidad prospere en paz, libertad y democracia (¿democracia?) y para que “EL SISTEMA” no desfallezca, la solución mágica consiste en que todo el mundo trabaje..., en crear puestos de trabajo para todos”. ¡Paradójico: los egos más egocéntricos encargados de evitar los efectos del ego! En verdad no saben lo que dicen, ni lo que hacen, ni lo que buscan, ni lo que piensan, ni lo que sienten… ¿cómo podrían saberlo, si tampoco saben qué son más allá de lo que les han dicho que son y se han creído que son? En el mundo ilusorio del ego y/o de la identificación de la consciencia con la creencia de la existencia de la individualidad, todo consiste en “EL SISTEMA DEL EGO y funciona al servicio de la perpetuación del sistema del ego. Más de dos mil años después, los políticos y sus cómplices (cada ego y/o cada consciencia que se cree única) “SIGUEN SIN SABER NI COMPRENDER LO QUE HACEN”, por eso se afanan en renovar las viejas propuestas milagrosas (crear puestos de subsistencia y/o de trabajo discriminatorios, miserables e indignos) que vienen aplicándose desde miles de años atrás…, obviando los progresos alcanzados y la necesidad de transformación social que ello exige si verdaderamente quiere evitarse que vuelvan a repetirse los mismos enfrentamientos del pasado. ¡Prever, planificar, permitir, evitar! (sigue…) Septiembre-16 

221- PREVER,PLANIFICAR,PERMITIR,IMPEDIR (5/5). (Continúa…)  He ahí que las mentes mundiales consideradas como las más ilustres y dotadas -de contenidos egoicos-, pretenden que la solución a los conflictos originados por la identificación con unas “creencias absurdas”, la proporcionen las mismas creencias que están creando a esas mentes y originando también esas situaciones. A veces pienso que en el fondo lo único que saben es que sus actos serán absolutamente intrascendentes fuera de este mundo ilusorio, y que por ese motivo han escogido lucrarse con la gobernabilidad de la ignorancia propia y de sus semejantes. A ver si las consciencias nos enteramos de una puñetera vez de que a este mundo no ha venido nadie ni a sufrir ni a ser feliz, ni a pagar culpas ni a perdonar culpas, ni a ganarse el derecho a sobrevivir gracias al trabajo ni a dignificarse gracias al trabajo, ni a conquistar el derecho a entrar en el cielo ni a ninguna otra cosa que no consista en una simple y vulgar creencia nacida de la creencia en nuestra propia existencia personal, individual y/o delimitada. ¡Para solucionar todo aquello que origina la primitiva creencia que tenemos asumida cerca de nuestra existencia, no hay salida que no pase por reconocer ese error! ¿Por qué motivo, sino porque somos consciencias esclavas de percepciones y consideraciones absolutamente ilusorias, victimistas y egoístas, están continuamente -generación tras generación- reproduciéndose los mismos casos de ambición y de corrupción? (Nota: victimista es por igual la actitud del pobre de mi…, como la del pobre de ti; la del sumiso como la del agresivo). Para gobernar a los egos (fenómeno de considerarse la existencia de una individualidad y/o de una parte del total de la existencia de algo), en primer lugar se requiere ser un ego convencido, ¿cómo sino podrían verse a los demás egos como semejantes y ver reflejados en ellos las creencias, carencias y necesidades propias? He ahí que las consciencias que gobiernan y/o que ostentan grandes responsabilidades “no actúan con mala intención y/o con la intención de esclavizar a sus semejantes…”, sencillamente es que no comprenden más allá de lo que las creencias que están constituyendo sus apariencias personales (que son prácticamente las mismas de quienes -egoísta y victimistamente- permitimos sus conductas y directrices) les está obligando a crear, ver e imponer. Considero que el nuevo concepto del trabajo debería entenderse como la actividad encaminada a contribuir solidariamente al bienestar común, por tanto, actividad retribuida y distribuida equitativamente; actividad carente de competitividad y de todos aquellos matices que la convierte en algo parecido a la aplicación de una sentencia condenatoria por la culpabilidad de existir; sentencia que, paradójicamente, nada ni nadie ha emitido nunca. Digámoslo claro: conceptualizado como hasta ahora, el trabajo no dignifica, sino que esclaviza, origina enfrentamientos y mata; conceptualizado y ejercido como hasta ahora, el trabajo es otro excelente producto del victimismo humano, pues, excepto las consciencias humanas nada ni nadie obliga a que siga siendo así ni evita que pueda distribuirse de otro modo.  ¡Prever, planificar, permitir, evitar!  Septiembre-16

222- PERSONALIDAD Y/O MENTALIDAD. (1/3). Pues sí, nuestros padres, nuestros profesores, nuestros sacerdotes, nuestros amigos y todos nuestros… lo que sea, nos han engañado; sin mala intención, sin poder evitarlo, incluso “creyendo” firmemente que estaban haciéndolo por amor…, pero nos han hecho creer en sus mismas creencias, como si sus creencias, en lugar de creencias fueran verdades y/o como si las verdades no fueran creencias. ¿Acaso la verdad -por ser considerada la existencia de algo- no es el nombre de una creencia? ¿Acaso por el simple hecho de percibir algo concreto siendo la existencia de algo determinado, eso puede tratarse de la existencia de alguna cosa diferente al producto de una creencia? ¿Acaso el nombre de cada persona no es el nombre de las creencias que están conformando a ese personaje y manifestándose a través suyo en la ficción de su existencia? He ahí que todas las creencias humanas fluyen y confluyen (consisten) en la misma creencia original: la creencia en la creación de la existencia de un sí mismo particular. ¡Somos hijos creados por las mismas creencias que están creando a nuestros hijos! De algún modo, las consciencias identificadas (mentes) con las creencias que conforman y configuran nuestra personalidad y/o nuestra mentalidad estamos re-utilizando las creencias en la existencia de los demás, las creencias en la existencia de la vida, las creencias en la existencia del mundo y las creencias en la existencia de todo cuanto creemos que existe/acontece separadamente y/o siendo la existencia de algo, para seguir alimentando la creencia primera: la de nuestra propia existencia. El ser humano no consiste en esa forma personal y/o individual que vemos actuar y moverse de un lugar para otro; el ser humano (ser ilusorio percibido de ese modo) está constituido por los componentes ilusorios que a su vez están conformando la consciencia que está creando la apariencia de su existencia y están manifestándose a través de esos instrumentos o cuerpos físicos, mentales, intelectuales, emocionales, anímicos. No es correcto decir: "yo y mi consciencia…, ni yo y mis creencias…", porque ambas posibilidades son la misma posibilidad (nunca realidad) percibida desde distintas perspectivas. Las personas no tienen consciencia: las personas son consciencias identificadas con las creencias que están conformándolas y expresándose a través suyo en cada una de sus manifestaciones. He ahí que si en este mundo llegan a producirse actuaciones y/o comportamientos inhumanos e incomprensibles (guerras, genocidios, hambrunas, abusos de poder, extinción de especies, mercado de seres humanos y de órganos….), sin que ello suponga que las consciencias autoras se sientan culpables ni responsables, se debe precisamente a que aquello ha sido creado por la naturaleza esencial (creencias) de esas consciencias. Y he ahí que (igual que ocurre en el sentido contrario) si ello no termina de suponer un cambio definitivo, se debe a que en el fondo el resto de las consciencias comparte la misma naturaleza y los mismos contenidos. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora el motivo por el que otras consciencias -creyéndose mejores o representantes de una voluntad divina- recurren a juzgar, institucionalizar y lucrarse con tus manifestaciones? ¿Qué diferencia hay entre creerse mejor que otros y/o creerse peor que otros? Absolutamente ninguna, pues en ambos casos de lo que está tratándose es de -con absoluta independencia de que cueste lo que cueste y de que origine lo que origine- continuar “creyéndose la existencia” de algo.  (sigue…)  Septiembre-16

223- PERSONALIDAD Y/O MENTALIDAD. (2/3) (Continúa) Entre “creerse” un ser real o irreal, bueno o malo, espiritual o materialista, culpable o inocente, superior o inferior, digno o indigno, mortal o eterno…, y/o entre “creerse” de cualquier otra forma “posible de imaginar”, no hay ninguna diferencia,  pues, en  todos los casos sin excepción, siempre estará tratándose de “estar creyéndose y/o estar siendo la creencia” de la existencia de “un algo particular” que a su vez está percibiéndose, definiéndose y/o considerándose de múltiples maneras determinadas, condicionadas, etc., a partir de juicios absolutamente especulativos. Más allá de la ficción que supone la percepción de la existencia de partes y de la percepción de diferencias entre las partes hipotéticamente percibidas desde la identificación con una de aquellas, no hay existencias ni hay diferencias.¡Dime qué ves y cómo ves lo que ves (la vida, el mundo, etc.,) y podré decirte qué creencia eres!  No existen partes ni deferencia entre partes, sin embargo, ¿cuál es el resultado de la identificación de la consciencia con la creencia que origina todo ese universo de fantasías, esto es, la creencia de la existencia del yo? En efecto, el resultado está siendo este mundo, esta vida, y todo cuanto cada consciencia cree estar viviendo aquí en cada instante. ¿Qué consciencia puede tirar la primera piedra contra otra consciencia por haber cometido el error de creer en su existencia individual y en todo cuanto la lucha por la supervivencia de esa creencia viene originando desde el principio de la ilusoria creación del ser humano? ¡Salvo ilusoriamente, el ser humano (la particularidad humana) nunca fue creado, por tanto, salvo ilusoriamente tampoco nunca fue advertido, castigado ni expulsado de ninguna creación por parte de algún creador decepcionado! No existen dos (dualidad creador- creado) porque tampoco existe “un uno” específico. Más allá de las percepciones originadas por la creencia en la existencia del perceptor, todo está consistiendo en la manifestación de Nada que esté consistiendo en la existencia de “un algo” concreto ni diferenciado. ¿Podría existir el “uno” océano, sin la existencia del “uno” espacio que lo contuviera y sin la existencia del resto de “unos” de los factores que están generando esa apariencia? ¡No existe "un" uno; no existe "un" todo uno! He ahí que la identificación con la CREENCIA ORIGINAL de la existencia de “cualquier uno” origina una especie de auto-expulsión al universo de la fantasía. Creerse la existencia de uno no crea otras existencias, no crea existencia de dualidad, no crea existencia de diversidad; aceptada y asumida la CREENCIA PRIMERA, ésta sólo puede proyectarse y originar un sin fin de percepciones ilusorias.  No hay ejemplo en este mundo que sirva para  comprender aquello que, por no estar consistiendo en la existencia de algo concreto, no pertenece a este mundo ni a ninguna otra posibilidad determinada de existencia.   (Sigue…) Septiembre 

224- PERSONALIDAD Y/O MENTALIDAD. (3/3) (Continúa). Igual que hemos nacido creyendo en la existencia de la verdad -como si la existencia de la verdad y la nuestra no consistiera en una creencia-, también hemos nacido creyendo en la existencia de la realidad como si la existencia de la realidad y nuestra existencia  no fueran los nombres de dos caras distintas de la proyección de la misma creencia original. ¡Verdad y Realidad: dos caminos hacia ninguna parte! He ahí que “el yo soy” -que la creencia en la existencia del “uno” hace percibir-, no consiste en aquella forma corporal humana y/o personal dotada de un cuerpo físico, un cuerpo mental, un cuerpo emocional, un cuerpo intelectual, un cuerpo anímico, un cuerpo espiritual, etc., que vemos moverse, reaccionar  e interactuar; el “uno mismo individual” está fluyendo de la consciencia identificada con “aquellos contenidos o creencias” que están manifestándose por medio de cada uno de esos medios y/o canales. ¡El ser humano no tiene consciencia de sí mismo; la consciencia de sí mismo conforma la fantasía de la existencia del ser humano y de su mundo! No hay yo, sin la consciencia que está creando esa percepción y expresando sus contenidos a través de esa apariencia personal. Me preguntan: ¿Los seres somos consciencia?” -Respondo que sí, por decir algo que sirva para entendernos, pero ni tan siquiera eso, porque si algo fuera la existencia de alguna cosa determinada, entonces además de tener límites estaría contenida en otra existencia…, y la existencia de los límites sólo es posible conformando el mundo de las creencias. No existen los límites, por tanto, no existen las individualidades; no existen las individualidades, por tanto, no existen las partes de un todo; no existen las parte de un todo, por tanto, todo aquello que se percibe delimitado y/o siendo alguna cosa…,  (formas, pensamientos, emociones, estados de ánimo, espiritualidad…) siempre estará tratándose de una percepción ilusoria, imaginaria, mental, ego. Todo el mundo -todas las consciencias identificadas- conocen los efectos y/o los resultados generados por el enigmático fenómeno de que el ser humano haya estado creyendo en lo que también ha venido percibiendo y considerando como la verdad y/o la realidad de su existencia (identificación con esas creencias), por ese motivo, visto que el recorrido al que conducen dichas interpretaciones continúa mostrándose perpetuamente circular y/o repetitivo, quizás las consciencias deberíamos considerar la opción de aceptar que la verdad y la realidad de nuestra existencia requieren de una valoración distinta: asumir que, excepto conformando una hipótesis, no existe la verdad, no existe la realidad, no existimos nosotros ni existe nada que consista en la existencia de algo concreto.   Septiembre-16

225- FRUTO NATURAL DEL EGO. (1/2) De consciencia identificada a consciencia identificada quisiera compartir la idea de que si en lugar de quejarnos egoísta, hipócrita y victimistamente por las corruptelas y abusos -que las consciencias personificadas de nuestros gobernantes protagonizan y/o permiten que se produzcan cada día a lo largo y ancho de la geografía de este planeta-, reconociéramos que todo ello está siendo, sin excepción, el fruto natural (véase la historia de la humanidad) de la falacia que constituye que cada consciencia esté percibiéndose y considerándose “una parte de algo y/o una individualidad independiente”, quizás entonces sería posible escribir de otra manera el guión de este sueño y/o dibujar otro camino al andar. Las democracias, los estados de derecho, las leyes y su aplicación, etc., tampoco caen del cielo ni llegan por arte de magia: los sistemas políticos -todos por igual sistemas creados a partir de la percepción egoica, y, por tanto, al servicio de los mezquinos e ilusorios intereses particulares- son el resultado de la aplicación de los acuerdos y las decisiones alcanzados y/o impuestos por consciencias identificadas con la falacia de la creencia en la existencia de la individualidad humana (ego). Uno de los requisitos indispensables para conseguir dulcificar el transcurso de nuestra historia, consistiría en asumir que los seres humanos (consciencias) no vivimos en un mundo hostil y egoico, sino que estamos siendo los creadores del mundo hostil y egoico en el que vivimos; hacerse cargo de que no somos partes separadas del “sistema del ego”, sino que, precisamente por efecto natural de estar MENTALMENTE considerándonos la existencia de individualidades diferenciadas, estamos conformando el sistema del ego y estamos contribuyendo a que el sistema del ego no perezca jamás. No hay forma de gobierno humana que no esté alimentándose de las creencias, de las falacias y de las quimeras propias del ego, por tanto, no hay forma de gobierno que, mientras las consciencias continuemos tan absolutamente identificadas con la percepción de la existencia individualizada (creyéndonos eso y/o siendo la manifestación de esa creencia), nada podrá evitar la generación continua de la misma corrupción, violencia, abusos, injusticias, desigualdad y discriminación de siempre. De no considerar correcto -como tan elocuentemente nos gusta afirmar- aquello que hacen y/o que proponen nuestros líderes, entonces todo debería solucionarse cambiando a nuestros líderes; sin embargo, ¿qué poder desconocido (se dice que está en la sombra) debe ser el que hace que, con independencia de quién gobierne, todo siga aproximadamente igual, siglo tras siglo, generación tras generación? Opino que, paradójicamente, ese poder no es otro que aquel que cada uno de nosotros (consciencias egoicas y/o identificadas) estamos constituyendo y manifestando sin descanso, cosa que, paradójicamente también, hace que sólo dependa de nosotros -aceptando modificar la consideración que tenemos respecto a la naturaleza de nuestra existencia-, la posibilidad de  auto-gobernarlo y ejercerlo de otra manera. (sigue…) Septiembre-16
   
226- FRUTO NATURAL DEL EGO. (2/2). (Continúa) Dejémonos de historias e hipocresías: quienes nos gobiernan, nos utilizan, nos explotan, nos roban, nos manipulan, nos utilizan a su antojo, etc., son nuestras creencias, es decir, las creencias (datos e informaciones ilusorios) que somos y/o que están conformándonos y configurando absolutamente cada una de las manifestaciones (pensamientos, emociones, sentimientos, ideas, intuiciones, sensaciones, actos, reacciones…) que, precisamente por estar constituyéndonos y/o proporcionándonos una identidad, también estamos considerando “nuestras y/o propias”. El sistema del ego, es decir, cualquier sistema humano (social, familiar, político, económico, religioso, espiritual, educativo, sanitario, judicial, administrativo, etc.,) constituido a partir de la auto-consideración egoica (identificación de la consciencia con la fantasía de estar consistiendo en la manifestación de una existencia individual) “no” nos convierte a las consciencias humanas en víctimas de ese sistema de sistemas y/o de sus efectos, sino en “creadoras y cómplices necesarios” que, por efecto natural de estar percibiéndonos y considerándonos individuos y/o partes independientes de “un algo” supuestamente verdadero y superior, también nos creemos y actuamos como si fuésemos rehenes (con sumisión y/o con rebeldía) de algo no-propio y/o ajeno. Consciencia, ¿te das cuenta de la perversión que supone creerse la existencia de algo que no existe para luego culparse y culpar a otras existencias, que tampoco existen, de las consecuencias resultantes de aquella falaz creencia original? He ahí que todo cuanto el ser humano cree que está viviendo y/o dejando de vivir, disfrutando y/o sufriendo, etc., estará creándolo la misma consciencia humana que esté percibiéndolo y experimentándolo, más no como premio ni como castigo, sino como consecuencia de la identificación con las creencias que están conformando la ilusión de su identidad personal. Vivir en la creencia y/o en la auto-consideración de estar siendo la existencia particular de una identidad distinta y/o separada -la existencia de algo determinado- origina la fantasía del sistema del ego y la percepción de que el sistema del ego sea hostil, discriminatorio, injusto, violento, perverso y generador de todo tipo de conflictos; sin embargo, paradójicamente, aquello que todos esos juicios podrían estar dejando patente sería que, ante todo, el sistema del ego es muy humano.  Septiembre-16 

227- LA DEMOCRACIA DEL EGO. (1/2) Acabo de leer el siguiente texto: “El peor enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto”. El ego (efecto de la identificación con la creencia de ser la existencia de algo determinado, y, por tanto, de algo aparentemente no-ilusorio) siempre utiliza la misma estrategia: proyectar la percepción de múltiples posibilidades para que se escoja entre ellas, como si ello no estuviera tratándose un universo ficticio y/o de supuesta realidad. ¿Acaso la realidad que percibe cada consciencia no consiste en otra creación egoica? ¡Tan simple como comprender que no existen calificativos, no-ilusorios, que puedan aplicarse a la existencia de un algo, no-ilusorio, porque tampoco existe un algo, no-ilusorio, que pueda calificarse…  ni existe un sujeto, no-ilusorio, que pudiera juzgar la existencia de alguna cosa no-ilusoria! El distanciamiento de la consciencia con la creencia en la existencia de una identidad personal permite percibir distinto y discrepar del mensaje de la citada frase. La historia de la fábula de la existencia humana y el guión de su día a día demuestran que un pueblo culto no deja de ser un pueblo conformado por ego, por tanto, que tampoco está libre de elegir y facilitar un gobierno corrupto. Para crear un gobierno corrupto (el ego no puede formar gobiernos limpios de corrupción y/o no-egoicos, porque ello estaría contra su naturaleza de dividir, separar, juzgar, discriminar…,) al ego humano y/o al efecto de la identificación de la consciencia con la existencia humana le basta con recurrir al truco de la justificación de la “conveniencia general”. Pero, ¿conveniencia de qué, que ello no estuviera consistiendo en ego también? La corrupción es una de las formas naturales de manifestación del ego humano; sin ego no hay corrupción porque el ego consiste en el EFECTO CORRUPTO de la creencia de que hay/acontece la existencia no-ilusoria de “un” algo determinado. He ahí que, sin excepción, y comenzando siempre por la propia identidad, allí donde se aprecie la existencia de "un algo específico" el ego estará siendo su dios creador. La cultura humana (un algo) no es nada más que otra excusa y/o instrumento que emplea el ego para originar aquello que le es propio y que le permite sobrevivir: crear las mismas ilusiones y/o percepciones que luego poder juzgar, calificar, diferenciar, discriminar, etc., etc. ¡Más cultura no evitaría más corrupción, sólo haría que -como la historia demuestra- la corrupción pareciera más culta! (sigue…)  Septiembre-16

228- LA DEMOCRACIA DEL EGO. (2/2) (Continúa…) Antes de continuar con esta exposición quisiera aclarar que siempre que alguien esté hablando de la existencia y/o del acontecer de alguna cosa y/o de algún personaje, ello únicamente puede estar sucediendo dentro de…, y/o conformando el universo ficticio de una hipótesis absolutamente ilusoria, especulativa, imaginaria. Ahí, es decir,  en esa especie de sueño y/o de percepción de existencias y de acontecimientos particulares, la democracia y los estados de derecho modernos constituyen el sistema político (actualizado, pero tan egoico como cualquier otro) elaborado por el ego para favorecer los intereses de los egos más poderosos, aunque, como todo el mundo sabe, de manera que parezca que está al servicio de la mayoría de los egos, es decir, de las consciencias identificadas con la existencia no-ilusoria de su particularidad y de todo cuanto ello origina. ¿Perverso, maquiavélico, surrealista? ¡Ni sí…, ni no! Mientras que el ser humano, es decir, la consciencia identificada con la particularidad de la existencia individual y/o humana, no trascienda la consideración ilusoria, victimista y corrupta que tiene respecto a su propia naturaleza, por muchos siglos y generaciones de consciencias de personajes que pasen por las páginas de esta historia, nada cambiará dentro de la ficción física, mental, psicológica, emocional, espiritual, anímica, etc., que aquella identificación está permanentemente conformando. ¡No se trata de darse cuenta de que toda la existencia de “un algo determinado” -con independencia de la forma que sea percibido- esté siendo verdad o mentira, realidad o ficción, correcto o erróneo…, de lo que se trata es de asumir que “NO” está siendo; asumir que, comenzando por uno mismo, NO hay nada que, siendo algo concreto, esté existiendo! El dios ego creó la percepción ilusoria de la existencia humana; pero no conforme con ello, el dios ego (compréndase que todo discurre especulativamente) también creó la percepción ilusoria de la existencia del bien y del mal. Consciencia, ¿has reflexionado alguna vez a cerca de la división, los enfrentamientos, las guerras, las injusticias, la corrupción,  los sistemas políticos, las legislaciones, las fronteras, las instituciones…, y en general los conflictos que ha originado la identificación con la creencia de tu existencia individual y la identificación con la creencia en la existencia del bien y del mal? En el mundo ilusorio de la existencia de los seres y de las cosas (este mundo y/o el mundo del ego) hace ya demasiado que está confundiéndose el bien y el mal (valores absolutamente morales, relativos, interpretables, subjetivos y de origen desconocido) de aquello que socialmente se ha acordado considerar correcto o incorrecto, legal o ilegal, y, por tanto, sujeto al respeto de todos por el interés general de una convivencia pacífica e igualitaria. Pues eso…   Septiembre-16  

229- ¿QUÉ ERES? -Creencia de mi existencia, ¿qué eres? -Soy tú; sin mi y/o fuera de mi, no existirías tú… y tampoco nada de cuanto tú crees que existe/acontece siendo la existencia y/o el acontecer de algo. Yo -creencia de ti-, soy tú, igual que tú eres yo, porque ambas posibilidades de existencia estamos conformando la misma falacia. Yo -creencia de ti- soy tú, pero date cuenta de que yo y tú somos las particularidades de yo y de tú únicamente en el ámbito de la consideración especulativa y/o de la ficción donde la existencia pudiera determinarse, concretarse, limitarse, definirse, nombrarse, conocerse, dividirse, separarse, juzgarse, valorarse, escogerse, experimentarse…, y todo aquello que, únicamente consistiendo en un supuesto percibido desde la existencia de una hipotética identidad, podría imaginarse. ¿Acaso tú, y todo aquello que existe para ti, carece de alguna característica no-propia de la posibilidad de que ello esté consistiendo en una creencia? Subjetividad, relatividad, transitoriedad, incoherencia, impermanencia…, ¿qué, salvo yo, la creencia de ti y/o de tu existencia, crea la percepción de tus ilusiones y tus desilusiones, de tus esperanzas y tus frustraciones, de tus miedos y tus deseos, de tus virtudes y tus defectos, de tu salud y tus enfermedades,  de tu vida y tu muerte…, en definitiva, de todo cuanto crees que eres tú y/o que es tuyo? ¡Fuera de la creencia de que existe algo, NADA y/o la ausencia de cualquier existencia, es lo único que existe! Toda forma y/o posibilidad de existencia únicamente estará consistiendo en la percepción ilusoria de la creencia en el perceptor de su propia existencia. ¡No existe percepción física, psicológica, emocional, intelectual, espiritual, etc., que no esté consistiendo en el efecto de la creencia en la existencia de su perceptor, y siempre a modo de justificación y/o de confirmación de ello. ¿Alguien podría ver aquel pájaro que vuela sobre su cabeza si no creyera en la existencia de sí mismo? ¡Todo cuanto yo -consciencia identificada con la creencia de mi existencia- percibo siendo la existencia de algo, está creándolo la creencia de mi que yo soy y/o la creencia de que yo soy algo! La existencia del famoso “yo soy”, exactamente igual que la existencia de cualquier otra posibilidad de existencia determinada, sólo consiste en una creencia. Consciencia, date cuenta de que sin creer en ti de la manera que la creencia en tu existencia está creando, tampoco existiría para ti todo lo demás que percibes consistiendo en la existencia de otras cosas y/o aconteceres. Percibir no equivale a existencia de lo percibido. Comenzando por el yo de cada uno, las consciencias vivimos confundiendo un mundo de percepciones (ilusiones) con un mundo de existencias. Y así nos va… Octubre-16

230- LOCURA COLECTIVA. Que una consciencia pueda considerarse a sí misma una identidad real, sana e inteligente después de identificarse y ser cómplice de permitir la aberración de instaurar en las mentes de los niños contenidos y/o creencias tales como los que se citan en “el credo católico”, sólo puede tratarse de locura. ¡Ciertamente, no sabemos lo que hacemos! Conciencia, ¿cuándo te darás cuenta de que esas creencias en particular y todas las creencias en general constituyen una auténtica apología del sufrimiento, del victimismo, de la irresponsabilidad, de las enfermedades y de la violencia que acabarán generando? ¡Si la existencia del amor no fuera una creencia, entonces inculcar creencias religiosas a los niños podría ser  cualquier cosa menos amor! Creencia: Todo cuanto -sin excepción y comenzando por uno mismo- pueda considerarse la existencia de “un” algo determinado, por tanto, la existencia de un algo considerado verdadero, real, bueno, correcto y/o de cualquier otro modo. He ahí que no hay ni puede producirse juicio humano que, con absoluta independencia del signo  que se le atribuya (positivo, negativo, neutro), ese juicio no esté creando, conformando y consolidando una identificación con la correspondiente creencia y con sus equivalentes efectos. Excepto en forma de percepción, de espejismo y/o de locura, no existe la verdad, no existe la realidad, no existe la existencia de nada ni de nadie; toda percepción de existencia surge de la creencia de que existe la existencia de un creedor, un experimentador, un protagonista, un yo particular… y, por tanto, también la creencia en la existencia de su creador. ¿Desde cuándo la percepción de algo equivale a la existencia de ese algo percibido? Todo cuanto el ser humano cree que existe (no consistiendo en una percepción ilusoria y/o egoica), sólo estará siendo un reflejo de la creencia de su propia existencia, por tanto, la misma ilusión. ¿Qué efectos produce eso? Exactamente todo aquello que las consciencias humanas estamos protagonizando y experimentado cada día en el mundo imaginario de nuestra existencia. Creyente: Consciencia identificada con la creencia en la existencia de sí mismo y de todas las percepciones de existencia derivadas de esa creencia original. He ahí que no son los seres humanos físicos los auténticos autores de los hechos (buenos o malos) que se les atribuyen, sino el fenómeno resultante (ego) tras la identificación de la consciencia con la creencia en la existencia no-ilusoria de cada individualidad y/o de la percepción de cada particularidad. De algún modo, podría decirse que el personaje humano es el títere que utiliza aquella “creencia de la existencia de sí mismo” para manifestarse, de tal modo que vive representando el papel de víctima  (papel que va desde la sumisión absoluta hasta la mayor crueldad posible) sin una consciencia clara de ello.  Octubre-16

231- ¡CREER PARA VER! (1/4) La Tierra no existía siendo plana. La tierra sólo existía siendo plana en la creencia que originaba aquella percepción y/o en la percepción creada por aquella creencia. Cuando la creencia de que la Tierra era plana se cambió por la creencia de que la Tierra era redonda, también cambió la percepción que se tenía a cerca de la forma de la Tierra. ¡Las percepciones cambian cuando cambian las creencias (forma de mirar, de ver y de comprender) que están creando a esas percepciones! ¿Ver para creer y/o creer para ver? Cambiando las creencias también cambian las percepciones y las consciencias originadas por aquellas; pero no al revés. ¿O sí? Las creencias y las percepciones pertenecen y/o conforman el mundo de las ilusiones, es decir, allí donde nada existe y/o lo único que existe no consiste en la existencia de “un” algo ni de “una” existencia. El cambio de creencias modifica la apariencia de lo percibido; pero en ningún caso convierte la percepción de lo percibido en la existencia de lo percibido, pues las creencias siempre continúan perteneciendo al universo de la ilusión. ¡No existe percepción de existencia que no esté consistiendo en la percepción de una apariencia ilusoria; nada existe, siendo la existencia de algo y/o siendo “una” existencia!  La Tierra no existía siendo plana, pero tampoco existe siendo redonda; la Tierra estaba siendo percibida plana, igual que está siendo percibida redonda, por las creencias que hacen percibirla plana y/o redondeada. ¿Cuántas consciencias humanas estarán creyendo todavía que la Tierra debe ser plana y/o identificadas con esa creencia? La Tierra no existía siendo plana y tampoco existe siendo redonda; sencillamente “la Tierra no ha existido nunca”. La Tierra consiste en la percepción de algo que nunca ha existido siendo la existencia de una cosa distinta a eso que está creando una creencia y/o que está creyéndose, por tanto, he ahí que tampoco han existido nunca aquellas consciencias identificadas con las creencias que están creando la percepción de su propia existencia, la percepción de la existencia de la Tierra y la percepción de cualquier otra forma de existencia. Consciencia, date cuenta de que para avanzar por el camino de la desidentificación (regreso a casa y/o al paraíso que nunca se abandonó) no se trata tanto de cambiar de creencias, como de, comenzando siempre por la creencia en tu existencia, trascender la identificación con todas las creencias y con todas las percepciones posibles. (sigue…) 

232- ¡CREER PARA VER! (2/4). (Continúa) La Tierra no existe siendo plana, ni siendo redonda, ni siendo la existencia de la Tierra, por tanto, tampoco existe nada de cuanto se supone que existe conformando parte de la existencia de la Tierra. ¡La Tierra sólo es madre de las creencias y de las percepciones creadas a partir de la creencia en la existencia de la Tierra! La existencia de la Tierra se percibía plana y se percibe redonda únicamente observando la existencia de la Tierra desde la perspectiva de la creencia que crea y determina cada una de esas percepciones. La existencia de la Tierra, de los seres humanos y del resto de percepciones de existencias y/o de aconteceres posibles (físicas, psicológicas, emocionales, anímicas, espirituales…) depende de la “creencia original” que está generando la percepción de todo ese universo de existencias y/o de ilusión. No hay percepción de existencia que no esté demostrando lo ilusorio de esa existencia. Más allá de la ilusión de la percepción, todo está siendo existencia, pero jamás la existencia de algo. ¿Acaso, por mucho que las consciencias identificadas (mentes) podamos mantener que estamos viendo, tocando, manipulando, fabricando, etc., objetos materiales, la ciencia no ha demostrado que la materia no existe? La materia no existe, las formas materiales no existen…, todo cuanto la consciencia percibe e interpreta como la existencia material, mental, etc., de algo, nunca estará tratándose de una existencia, sino de una percepción ilusoria y/o egoica creada a partir de la creencia en la existencia del perceptor. He ahí que, paradójicamente, el fenómeno de percibir algo no equivale a la existencia de ese algo, sino a todo lo contrario, es decir, a la ausencia de la existencia determinada del perceptor y de lo percibido. -¿Cómo no va a existir la materia…, acaso cuando yo me golpeo contra un objeto, ese golpe no me produce dolor y lesiones? -Pregunta aquello mismo que está creando la percepción de todos los factores que interviene en esa ilusión. A pesar de todo cuanto quiera argumentarse, no existe la materia ni ninguna otra forma de existencia; no existes tú, no existe tu cuerpo, no existe nada de lo que tú percibes y vives como si existiera, no existe la Tierra, no existe el sol, no existen las galaxias ni existe el Universo. Por ínfimo y/o por infinito que ello pudiera considerarse, fuera del ámbito especulativo de esa consideración no existe nada de cuanto una consciencia identificada con la fantasía de su propia existencia pueda percibir e interpretar como la existencia de algo, por tanto, he ahí que tampoco hay experiencia humana que no esté demostrando la inexistencia de eso y/o la naturaleza ilusoria de toda percepción. (sigue…) Octubre-16 

233- ¡CREER PARA VER! (3/4). (Continúa) ¿Entonces…? Sí, en efecto, entonces toda la historia de la humanidad y todo cuanto cada consciencia humana ha creído que ha vivido, que está viviendo y que puede llegar a vivir… siempre estará consistiendo en algo absolutamente ficticio, mental, especulativo, intrascendente, egoico: inexistente fuera de la creencia que está creando la percepción, la identificación y la experiencia de eso. He ahí que todo aquello, en lo que las consciencias identificadas con la percepción de la existencia humana, estamos basando la organización del discurrir de nuestro ilusorio día a día (trabajo, políticas, economía, educación, religiones, filosofías, moral, ética, justicia, ocio, etc.,) está surgiendo de las suposiciones, absolutamente falaces, que están conformando y reflejando el universo creado a partir de la “creencia primera” y/o la creencia en la posibilidad de la existencia de “un” algo determinado: un yo. ¿Ver para creer y/o creer para ver? Las consciencias  humanas no podemos ver aquello cuya percepción no estemos creando e identificando. Sin la creencia y/o la consideración de la existencia como algo delimitado, tampoco habría percepción ni identificación de existencias delimitadas, por tanto, aquello que se percibe siendo algo y/o aconteciendo de alguna forma (actos, pensamientos, emociones, circunstancias, estados de ánimo…,) siempre estará consistiendo en un efecto y/o juicio de aquella “creencia primera”. Las consciencias humanas creemos en la existencia de aquello que vemos precisamente porque las creencias que están conformando las consciencias son también las que están creando sus percepciones y sus identificaciones. He ahí que  para crear percepciones de existencias las consciencias humanas necesitamos “ser la creencia y/o estar identificadas con la creencia” de nuestra existencia y/o con “la creencia de la creación” de nuestra existencia. Las consciencias humanas creemos en la existencia de lo que percibimos, identificamos y experimentamos, precisamente porque estamos creando esa percepción y esa identificación a partir de la creencia creadora de la percepción y de la identificación de nuestra existencia. Las consciencias identificadas con la creencia de nuestra existencia no necesitamos tanto ver para creer, como -aunque esté funcionando inconscientemente-, “creer para ver”, pues, sin creencia tampoco habría creación de percepción, de identificación y de experimentación. Aunque las facultades de ver y de creer por parte de alguien son igual de ilusorias, no hay ver sin creer; la creencia en la existencia es anterior a lo percibido existiendo, porque es la creadora del perceptor y de sus percepciones. Se crea a partir de la creencia, porque la creadora de toda percepción física, sensorial, emocional, etc., es la creencia en la existencia de algo distinto a una creencia. ¡Comenzando por la propia, y continuando por todo lo relacionado con este mundo, no hay existencia que no esté consistiendo en creencia! Sin creencia no hay creación de la percepción y de la identificación de lo creído; la creencia crea percepción, identificación y experiencia, pero jamás existencia. Todo “ser algo para alguien” será ilusorio, pues tanto en el caso de “ver para creer” como en el caso de “creer para ver”, siempre está dándose por cierta la existencia de un personaje protagonista, un yo, un ego.  (sigue…) Octubre-16

234- ¡CREER PARA VER! (4/4). (Continúa) Percibirse a sí mismo no significa estar siendo la existencia de eso, sino estar consistiendo en la creencia y/o la consideración especulativa que está creando la percepción, la identificación y la experiencia de eso. En el mundo que “…no pertenece al reino de la existencia”, pueden percibirse, identificarse y experimentarse los efectos de la creencia en la existencia, más nunca la existencia convertida en el existir transitorio de algo. Sin excepción, todas las percepciones, las identificaciones y las experiencias posibles, siempre estarán certificando la inexistencia y/o la ficción de eso. Cambiando el enfoque de las creencias -todas las creencias se resumen en la creencia original y/o la creencia en la existencia de algo- también cambian las percepciones y el resto de los efectos originados por aquellas; pero no al revés, pues el origen continuará siendo el mismo. ¡Ver, “POR” creer! Ver, “POR” ser creencia. Ver, es el efecto de creer. Creer en la existencia de “un” Dios creador, no deja de consistir en una creencia tan retórica como todas las demás; sin embargo, ¿cuántas percepciones, identificaciones, experiencias y/o vivencias ha originado esa creencia allí donde reinan las creencias? ¿Y qué experiencia humana no ha surgido de la creencia en la existencia concreta de un uno mismo, de un yo, de un algo? Las consciencias humanas, “POR” creemos y/o auto-considerarnos existencias de algo distinto a una creencia, también vivimos considerando como “la realidad” todo (percepciones, identidades, experiencias, etc.,) cuanto está siendo creado “POR” la creencia de nuestra existencia. Llegados a este punto, ¿no consistirá, “…la fe que mueve montañas…”, precisamente en aquello tan aparentemente imposible de ver sin la necesidad de creer, ver más allá de la creencia, ver trascendiendo la creencia en la existencia de algo y/o en la necesidad de existir siendo la existencia de algo? ¡Nada existe siendo la existencia de algo; todas las percepciones de existencia de algo están siendo creadas por la identificación consciencial con la creencia en la necesidad de existir siendo algo y/o de la necesidad de alguna existencia que justifique la percepción de la nuestra! Véase que en la resolución del supuesto problema de la existencialidad no se trata tanto de dilucidar que algo exista o no exista siendo la existencia de aquello que se percibe, como de  desidentificarse de “la creencia y/o la consideración” que se tenga asumida respecto al significado de existir. Sólo la creencia de ser algo necesita estar justificando la particularidad de su existencia y todo cuanto se deriva de esa fantasía.   Octubre-16

235- UNA PARTE DEL JUEGO. Absolutamente todas las experiencias humanas (con sus correspondientes juicios y/o percepción con forma de problemas, de soluciones, de idealismo, etc.,) que, ilusoriamente las consciencias humanas asumen estar protagonizando a través de su apariencia personal, siempre estarán generándolas el fenómeno surgido tras la identificación de éstas con la creencia en su existencia individual: EL FENÓMENO DEL EGO. ¿Consecuencia de ello? Puesto que todo aquello (tanto lo positivo como lo negativo, tanto lo agradable como lo desagradable, etc.,),  siempre estará siendo fruto y/o efecto del ego, también siempre, sin excepción, con absoluta independencia de las decisiones que se tomen y de los resultados que se produzcan, el único actor protagonista de todas esas dudas, luchas, sentimientos, etc., estará siendo el ego. ¡Las consciencias humanas piensan, creen, sienten, ambicionan, luchan, buscan, temen, reaccionan…, ante aquello que perciben, porque consisten en “la creencia de que son la existencia de algo” distinto a la causa de sus experiencias! ¿Quién vencerá siempre en la partida que sólo participa un jugador representando varios papeles? ¿Y quién perderá siempre también? ¿Y qué ocurría cuando  ese jugador se identificara por igual con la existencia de cada uno de los jugadores que se inventara y con la existencia de todo cuanto aconteciera durante el juego? Mucha gente (consciencias profundamente identificadas con la ilusión de la existencia de su yo) proclama con orgullo su deseo ferviente de que reine para siempre la paz, el amor, la justicia, la fraternidad, etc., en este mundo; sin embargo, curiosamente, no hay ni un sólo ejemplo en la historia de la humanidad que no esté demostrando que esos deseos y objetivos no son nada más que el resultado de una parte del juego consistente en imaginar la posibilidad de su existencia particular en un mundo también particular. Para jugar a existir siendo una existencia y/o siendo la existencia de algo, el ego está obligado a crear un escenario, un tiempo, unos personajes, unas condiciones, unas consecuencias, unas posibilidades, unas necesidades, unas respuestas, unos objetivos que alcanzar y otros que rechazar, unas diferencias, un bien y un mal, un principio y un final…, en definitiva todo cuanto las consciencias humanas creemos estar siendo y viviendo como si fuera algo real y/o irreal. Pero, ¿de dónde podrían surgir todas esas creaciones salvo “por efecto y/o a imagen y semejanza” de las creencias asumidas respecto a nuestra propia existencia? ¡A veces tantos recursos para salvar una vida…, a la vez que ninguno para salvar a muchas! Nada existe ni acontece siendo la existencia de algo real ni la existencia de algo irreal; más allá del juego del ego no existe aquello que el ego considera la existencia de algo. He ahí que la única razón de que  los deseos trascendentales de las personas jamás puedan cumplirse radica en la creencia que está creando el juego de la supuesta existencia de las personas y de todo cuanto -no importa de qué se trate- tenga alguna relación con el desarrollo de ese juego o fantasía.  Preocupación: Ocuparse de algo antes de que se produzca y/o como si fuera a producirse alguna vez más allá de la creencia que estará generando la existencia de esa percepción.  Octubre-16

236- TODO SIN EXCEPCIÓN. Absolutamente todo cuanto, individualmente y/o como especie, las consciencias humanas “creemos y/o interpretamos” que hemos vivido, que estamos viviendo y que posiblemente vivamos alguna vez, procede, brota, emerge, está siendo creado…, por la “creencia” de nuestra existencia: la creencia de que alguna vez fuimos creados nosotros y el resto de cuanto percibimos como si consistiera en la existencia de algo. Consistiendo la consideración de cualquier posibilidad de existencia en el reflejo de una creencia, ¿podríamos llegar a existir los seres humanos fuera de esa creencia -no siendo esa creencia-, y, por tanto, libres de las condiciones que impone la identidad surgida de esa auto-consideración? Evidentemente que no, pues la creencia consiste en considerarnos la existencia de algo y/o la manifestación particular de alguna forma de existencia. Consciencia, date cuenta de que todo lo que percibes, identificas y experimentas, como si estuviera siendo la existencia y/o el acontecer de algo, sólo estará consistiendo en un reflejo de la creencia en tu existencia. Las consciencias somos el espejo donde se reflejan las creencias que están conformándonos. Nadie (ninguna consciencia) existe siendo algo distinto a las creencias que están manifestándose a través de esa identificación absolutamente especulativa. Todo aquello de lo que un ser humano pueda creer que tiene consciencia (pensamientos, emociones, conocimientos, sentimientos, valores, estados, recuerdos, sucesos…) y/o que forma parte de su vida, siempre estará consistiendo en un efecto-reflejo de la identificación con la creencia de su existencia. ¿Existe la existencia fuera de la creencia en esa posibilidad? No, no existe tal cosa como la existencia/acontecer de algo, porque ni tan siquiera existe el existir de “la existencia”. Los seres humanos únicamente podemos ser conscientes y/o tener consciencia de la creencia que está creando la ilusión de nuestra identidad, pero nunca de la INEXISTENCIA de nuestra identidad. La luz no permite ver aquello que existe, sino aquello que está creyéndose que existe y/o dándose por cierto que existe siendo la existencia de aquello que está percibiéndose y experimentándose desde la identificación con la creencia de la existencia personal. Nada existe, salvo en forma de las creencias que están siendo permanentemente reflejadas en todo cuanto -por estar creyéndonos y/o considerándonos algo distinto a una creencia- percibimos, identificamos y experimentamos como si fuera la existencia y/o el acontecer de algo. ¡Toda percepción y toda experiencia –sin excepción- será reflejo de la creencia en alguna posibilidad verdadera de existencia, por tanto, aquellos valores y estados supremos, que las consciencias humanas afirmamos anhelar y también aquellos otros que afirmamos detestar, sencillamente son ilusiones mentales, por tanto, no dependen de algo de fuera, ni de algo de dentro, ni de algo que esté constituyendo el auto-engaño de la creencia en la existencia de alguna esencia divina! Octubre-16

237- LA CREACIÓN Y LA EXISTENCIA. Nadie duda de que todo cuanto formara parte de una obra de ficción (literaria, teatral, cinematográfica), sin excepción estaría consistiendo en ficción, y, por tanto, que todo cuanto en ese ámbito pudieran pensar, sentir, hacer y vivir sus personajes, también estaría siendo ficticio e intrascendente. ¿Podrían unos personajes, cuya existencia es ficticia, crear y/o experimentar algo de otra naturaleza y/o que pudiera trascender los límites de ese ámbito? Rotundamente no…, por mucho que esos personajes ficticios (inexistentes fuera del ambiente creado por la creencia en la existencia de sí mismos y de sus vivencias), pudieran asegurar que sus sentires y sus experiencias demuestran lo contrario. ¿Acaso, sin excepción, no consiste la novela de la historia de la humanidad en el relato de las consecuencias del permanente ejercicio de estar sosteniendo viva la creencia de nuestra existencia, basándonos para ello en la defensa de la autenticidad de las experiencias que permanentemente está generando esa creencia dentro del ámbito ficticio originado por esa creencia? “Pienso, siento, hago, experimento…, luego existo” -solemos exponer, como la principal prueba de nuestra existencia y como si eso sirviera para demostrar que no está expresándose dentro de un marco absolutamente mental. Opino que el fenómeno y/o la facultad de la creación queda circunscrito al mundo ilusorio de personajes ilusorios, por tanto, que toda posible creación estará certificando su naturaleza ficticia y la naturaleza ficticia de su creador. ¡Nada existe fuera del universo de la ilusión, consecuentemente, salvo dentro de la ilusión, nada ha sido creado nunca por ninguna divinidad! Si los seres humanos somos la existencia de algo, entonces nuestra existencia únicamente puede desarrollarse en la más absoluta ficción. ¡Toda existencia, toda creación y toda experiencia personal sólo puede discurrir conformando una historia imaginaria. El ser humano -personaje ficticio- sólo puede crear ficción porque su naturaleza, sus capacidades, sus experiencias y su mundo son ficticios! No existe creación…, no existe creador. Creación y creador son dos conceptos más pertenecientes al ámbito de la mente identificada con la posibilidad de existir siendo la existencia de algo concreto. Toda percepción y experiencia de existencia estará siendo ilusoria siempre. Basta con considerar que la percepción, la identificación y la experiencia de algo tenga existencia propia, para que la existencia de eso esté tratándose de una simple especulación mental. ¡La existencia es ficticia, de ahí que nada es ficticio hasta que se convierte en la existencia de algo y/o se considera una forma de existencia! Paradójicamente -analícense los acontecimientos-, aquello que las consciencias humanas consideramos que está demostrando nuestra existencia, lo que está certificando es la ficción de nuestra existencia y/o nuestra inexistencia más allá del ámbito de las creencias.  Octubre-16 

238- SUGESTIÓN MENTAL. Nadie duda de que, sin excepción, todo cuanto constituye una obra de ficción estará consistiendo en ficción; sin embargo, todo cambia cuando se trata de asumir que, comenzando por la existencia de uno mismo, todo cuanto sea percibido como la existencia de algo siempre estará siendo ficticio. ¡Todo cambia cuando se trata de admitir la ficción de nuestra existencia y de todo cuanto, sin excepción, argumentamos para justificar lo contrario! Si existiera alguna posibilidad de que existiera tal cosa como “la existencia”, los seres humanos existiríamos en aquella opción donde, además de existir siendo la existencia de algo determinado, la existencia debiera tener consciencia y conocimiento de sí misma, debiera tener voluntad propia, debiera estar conformada por infinitas partes diferenciadas entre sí, etc., etc., ¡Qué curioso, que en el supuesto de que existiera tal cosa como “la existencia”, ésta debiera tener las mismas características que estamos atribuyéndonos los seres humanos! A no ser que continuemos considerándonos “los reyes de la creación y/o los hijos predilectos de la existencia”, la posibilidad de la existencia humana únicamente puede consistir en una existencia imaginaria, figurada, hipotética, egoica, mental. Los seres humanos únicamente podemos existir como seres ficticios o mentales (consciencias identificadas), por tanto, seres absolutamente condicionados, dependientes y expuestos a todas las posibilidades imaginables de sugestión mental. Pese a los constantes descubrimientos científicos alcanzados (pero siempre dentro del ámbito ilusorio de la creencia en la existencia  del investigador y de lo investigado), ¿en qué, excepto en la identificación con ideas, suposiciones, dogmas, supersticiones y juicios -que van adaptándose y actualizándose continuamente- se basa la percepción que el ser humano tiene a cerca de la naturaleza íntima de su propia existencia? ¿Existe algo ajeno y/o no creado por la creencia en la existencia, que certifique la autenticidad de nuestra existencia? ¿De qué, salvo de contenidos absolutamente mentales, están conformados los pilares o fundamentos (política, religión, ideología, filosofía, economía, cultura, ciencia, educación, ley, justicia…) que sostienen el tinglado de las sociedades humanas? Excepto en formas aparentemente distintas de sugestión mental y/o de actuación sobre los contenidos mentales que fueron también los causantes de aquello que intenta solucionarse, ¿en qué se basan y/o consisten la inmensa mayoría de los tratamientos medicinales y de las terapias? ¡Nada existe siendo la existencia y/o el acontecer de algo; Nada es lo único que existe más allá de la consciencia que cree percibir y experimentar la existencia de algo!  Octubre-16 
  
239- PRECISAMENTE POR ESO. Consciencia, date cuenta de que todo cuanto tú percibes siendo la existencia y/o el acontecer de algo, siempre estará siendo ilusoriamente creado por la identificación con la creencia de que tú también eres la existencia de algo; date cuenta de que todo cuanto tú crees que vives, sólo está consistiendo en un reflejo de las creencias que están conformándote. La existencia es una ilusión, por tanto: consciencia date cuenta de que todas las existencias que crees percibir y experimentar son la misma ilusión que eres tú y/o que consisten en el reflejo de la creencia en tu existencia. ¿Donde todo está siendo ficción, qué formas y/o singularidades pueden percibirse que no estén siendo formas y/o singularidades de la misma ficción? ¡Pon consciencia a un personaje ficticio y ese personaje podrá verse a si mismo creyéndose la existencia de algo distinto a la ficción de su existencia! Del mismo modo que, “por estar creyéndose  y/o considerándose a sí mismo un ladrón, cree la consciencia de ese ladrón que todos son de su condición”, también la consciencia identificada con la ilusión de su existencia cree, percibe, experimenta, etc., que todo está siendo y/o existiendo conforme a su propia consideración. El día que los seres humanos dejemos de creer en nosotros y/o en nuestra existencia de la manera que estamos haciendo ahora…, también dejaremos de creer en la existencia del bien, del mal, de la vida, de la muerte, de dios, del mundo, de los pobres, de los ricos, de las fronteras, de una meta especial que espera en la imagen del futuro…,  y de todo aquello en cuya existencia creemos desde que comenzamos a creer en nosotros, precisamente “por eso” de estar creyendo en nosotros. Todo lo que existe/acontece para mi, nace de la creencia en mi existencia/acontecer, de ahí que yo y todo lo que existe/acontece para mi, consista en el efecto del fenómeno de estar asumiendo la identificación con aquella creencia y/o la identidad de aquella creencia. Pero, si yo y/o mi existencia únicamente está consistiendo en la ficción creada por la identificación con la creencia en la existencia de particularidades, ¿en qué puede consistir la existencia de “los otros” y de todo cuanto yo percibo siendo existencias distintas a la mía? ¡No hay dos (dualidad), porque tampoco hay uno!  Octubre-16

240- CONSCIENCIA DE EXISTENCIA. Nada existe fuera de la fantasía -constituyendo la creencia- de la existencia de “una existencia” conformada por infinitas existencias individuales, es decir, nada existe que no esté consistiendo en la creencia de que esté existiendo alguna posibilidad de existencia. Toda apariencia de existencia nace de la misma creencia, por tanto, he ahí que cuando alguien (la consciencia identificada con la creencia de la existencia de ese alguien) dice que ama, que odia, que admira o que detesta algo relacionado con “la existencia de sí mismo y/o de otro”, ¿qué está manifestando verdaderamente esa consciencia? No sabemos lo que hacemos, ni lo que decimos, ni lo que pensamos, ni lo que sentimos. Nada existe siendo la existencia y/o el acontecer de algo. Nada existe no siendo creencia. No se percibe la existencia, sino la creencia en la existencia. La consciencia es el espejo que refleja la creencia en la existencia de lo reflejado, de lo percibido y del perceptor. Cualquier pensar, sentir, hacer, relacionarse, experimentar, etc., aparentemente nuestro, siempre está consistiendo en un reflejo de la imagen creada por la creencia original.  ¡Pon consciencia a un personaje ficticio y ese personaje podrá verse a si mismo creyéndose la existencia de algo distinto a la ficción de su existencia! Cuando todas las posibilidades de existencia están conformando la misma ficción y/o consistiendo en la misma ficción, ¿qué puede percibirse, sentirse, experimentarse, atribuirse a uno mismo, a la vida y/o otros, que ello no esté consistiendo en algo ficticio? Cuando todas las posibilidades de existencia y/o de acontecer algo, están conformando la misma ficción y/o consistiendo en la misma ficción, ¿existe alguna diferencia entre lo que alguna posible “consciencia de existencia” esté considerando propio y lo que esté considerando ajeno y/o perteneciente a otra posibilidad distinta de existencia? No hay dos, porque tampoco hay uno. Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existen diferencias: no existe lo mio, lo tuyo, lo nuestro, lo bueno, lo malo, lo pasado, lo presente, lo futuro, lo acertado, lo erróneo; no existe nada de aquello que parece estar determinando el guión de nuestra ficción. Entonces, ¿en qué, salvo en percepciones ficticias, estamos basando las consciencias todo aquello que, desde el principio de la creencia en nuestra existencia, estamos considerando los pilares de nuestras vidas? Todo está constituyendo la misma ficción, por tanto, sin excepción, aquello que cada consciencia percibe como perteneciente a sí mismo, a otros y/o a la interrelación entre uno mismo y el resto de las existencias, siempre estará consistiendo en la manifestación de la misma creencia.  He ahí que cuando creemos que juzgamos, culpamos, perdonamos, calificamos, protegemos, ayudamos, abusamos, maltratamos, etc., “a otro, a la vida, al mundo” -verdaderamente no sabemos lo que hacemos- todo está consistiendo en los efectos de la identificación con la creencia en nuestra existencia y en la existencia de todo cuanto estamos percibiendo como si existiera no siendo creencia.  Octubre-16
  
241- LA REALIDAD PERCIBIDA. Creencia: Certeza, incerteza y también duda a cerca de la existencia de algo que no existe, pero con lo que permanece identificada la consciencia de existencia de otro algo que tampoco existe. Toda posibilidad de existencia será creencia, será ilusión, será especulación mental, será ego. De alguna manera, toda percepción de la existencia y/o del acontecer de algo siempre estará consistiendo en una auto-percepción de la creencia en la existencia. Podría decirse que la creencia en la existencia está auto-percibiéndose a través de la consciencia de la existencia de lo percibido. “Existo, porque percibo y experimento aquello que considero que son otras existencias” -se dice así misma la creencia en la existencia. He ahí que la realidad percibida no es nada más que “otra interpretación especulativa” de la creencia en la existencia, identificando y/o admitiendo una posibilidad de existencia que no esté consistiendo en creencia. Estando consistiendo todas las percepciones en manifestación de la misma creencia, ¿qué diferencia puede haber entre aquellas posibilidades que estén percibiéndose y considerándose como reales y aquellas otras que esté percibiéndose e interpretándose como irreales? ¿Y qué diferencia puede haber entre aquellas percepciones que estando siendo consideradas reales después también se etiqueten de un modo u otro? La consciencia identificada con la forma de existencia humana es corrupta (egoísta) por naturaleza, de ahí la paradoja humana del temor a los cambios y también del ansia insaciable de cambios. ¿Podría evitar manifestarse corruptamente aquello que, consistiendo en el reflejo de una falacia, estuviera haciéndose pasar por algo distinto, algo real, algo trascendente? Si tú vives en la creencia de que eres algo y/o alguien, es decir, que eres una identidad específica, entonces no tienes ego, sino que eres el ego y/o el fenómeno que está haciendo que te creas algo distinto a la creencia que de que eres la existencia de algo. ¿Conoces a alguien que esté libre de eso, y, por tanto, que pueda acusar a otro de algo cuyo origen no esté siendo creado por la identificación con esa creencia? Ayer, en una conferencia escuché que las contracturas y la mayor parte de los problemas de salud  pueden tener su origen en el bloqueo de las emociones; sin embargo,  ¿cuál sería la causa y/o el origen de las emociones que producen esos efectos? De nuevo la gran paradoja: ¡Aquello, cuya percepción física, sensorial, racional, emocional, anímica, etc., una consciencia pueda considerar que está demostrando la autenticidad  de su existencia, lo que siempre, sin excepción, estará certificando, será la creencia que está constituyendo todo eso, y, por tanto, LA CAUSA PRIMERA de todos los posibles conflictos existenciales!   Octubre-16

242- LA ILUSORIA VERDAD. Creencia: “Cualquier tipo de consideración a cerca de la existencia de algo que no existe y/o de cualquier posibilidad de existencia.” La existencia del ser humano, y también de todo cuanto el ser humano pueda considerar que existe, unicamente consiste en la manifestación de la creencia de la existencia del ser humano. Todo aquello que el ser humano considere que es, que piensa, que hace, que siente, que desea, que teme, que necesita, que protagoniza, etc., siempre pertenecerá al mundo ilusorio surgido de la toma en consideración y/o de la identificación con esa especulación. Excepto la creencia en la existencia, nada más estará siendo responsable, culpable ni autor de algo que trascienda el ámbito de la ficción. El ser humano no posee creencias a cerca de su existencia. La existencia del ser humano es la creencia misma. La creencia en la existencia creó la creencia en la existencia del ser humano, y por eso también posee las riendas de la existencia del ser humano. Luchar contra el ego equivale a luchar contra la creencia en la existencia del luchador, por tanto, luchar contra el ego supone una manera inconsciente de reforzar la creencia en la existencia de aquello contra lo que se cree estar luchando. Luchar contra el ego reafirma la creencia de la existencia del ego. El único autor de todo cuanto “YO” crea que he hecho, he pensado, he sentido, he deseado, he vivido…, y también de todo cuanto “YO” considere que estoy protagonizando y/o que pueda vivir alguna vez, siempre estará siendo la creencia que soy y/o la creencia de la existencia de mi YO. No existe más dios creador, que la creencia en la existencia de algo. ¡La creencia en la existencia crea percepción de existencia, de división, de separación y de enfrentamiento, pero nunca la existencia de lo percibido! No existe más control ni más gobierno sobre las condiciones de mi existencia que el control y el gobierno ejercido por la creencia de mi existencia sobre la creencia de la existencia de las condiciones de mi existencia. Salvo en la ilusión de estar considerándose la existencia de algo (ego) distinto a una creencia: nada de lo que culpar ni de lo que culparse, nada que perdonar ni de lo que perdonarse, nada que amar ni por lo que ser amados, nada que cambiar ni que mantener, nada que buscar ni que encontrar, nada que hacer ni que deshacer, nada que aceptar ni que rechazar. He ahí que no creyéndose nunca la existencia de algo, todas las posibles percepciones de existencia estarán consistiendo siempre en la existencia incondicional de nada!  Octubre-16

243- SER ALGO DETERMINADO. Todo está “ocurriendo” en la creencia y/o en la consideración ¿…? de que está ocurriendo algo, y, consecuentemente, de que también está ocurriéndole algo a alguien; paradójicamente, ello está percibiéndose como si estuviera sucediendo “fuera de la creencia y/o como si estuviera tratándose de algo distinto” a la creencia.  ¿Será porque la percepción de todo suceso está realizándose desde la consciencia identificada con la ficticia existencia particular del perceptor de eso? Todo está “haciéndose” en la creencia y/o en la teoría de que está haciéndose algo, y, por tanto, también de que algo está siendo hecho por alguien; paradójicamente, eso está percibiéndose como si estuviera produciéndose “fuera de la creencia y/o como si estuviera tratándose de algo distinto” a esa elucubración. ¿Será porque la percepción de todo acto está realizándose desde la consciencia identificada con la inexistente existencia particular del perceptor de eso? Todo está ocurriendo, haciéndose, pensándose,  sintiéndose, experimentándose, existiendo, etc., “dentro de la creencia” de la existencia de algo distinto a Nada. Todo consistir en ser algo determinado y/o en ser la existencia de algo determinado siempre será ficticio; paradójicamente, el hecho del supuesto de que una consciencia pueda percibirlo, juzgarlo, experimentarlo, etc., también estará constituyendo la prueba definitiva de la naturaleza ficticia de aquello. Consciencia, date cuenta de que la “aparente particularidad” de tu identidad está creándola la identificación con la creencia original; date cuenta de que aquellos contenidos mentales o creencias, con los que estás identificada, son los mismos que están conformándote y creando la ilusión de tu identidad particular; date cuenta de que no hay ninguna diferencia entre tú y las creencias que están manifestándose a través de ti; date cuenta de que, puesto que las creencias que están creando la identidad de tu existencia individual están conformadas por contenidos ilusorios y/o especulativos, también tú eres una identidad ilusoria manifestándose dentro de un universo de apariencias ilusorias. Consciencia, date cuenta de que identificación equivale a consolidación de la creencia en la existencia de algo determinado, por tanto, dualidad, determinación, limitación, división, separación, juicio, preferencia, elección, discriminación y todos aquellos fantasmas que continuamente están determinando y/o condicionando la supuesta existencia de tu supuesta identidad particular: la identificación está creando la apariencia de ti y de todo cuanto tú crees que constituye tu aquí y ahora. Octubre-16

244- DESCONÓCETE A TI MISMO. (1/2) Consciencia, ¿eres tú la que lucha por defender tus creencias, tus ideales, tus convicciones, tus conocimientos, tus recuerdos, tus esperanzas, etc., o quizás tú sólo eres el instrumento a través del cual todos esos contenidos mentales están manifestándose conscientemente? La consciencia de la existencia de uno mismo “no” debería interpretarse como la evidencia que demostraría la existencia de “un” uno mismo individual y/o determinado. ¡Nada existe siendo una existencia y/o la existencia de algo! ¿Desde cuando, más allá  de la toma en consideración de la subjetividad más absoluta, la consciencia de algo significa que exista la existencia de ese algo fuera del limitado e imaginario ámbito de esa consciencia? Desde  cuando la percepción física, sensorial, intelectual, emocional, anímica, intuitiva, etc., de alguna cosa, equivale a algo distinto una percepción expuesta a infinitas interpretaciones diferentes y cambiantes? ¿Desde cuándo la consciencia de la existencia de algo excede los reducidos horizontes de una simple percepción y/o de un mero juicio interesado, especulativo y egoico? Dudo mucho de que cuando los antiguos sabios griegos escribieron en el templo de Apolo en Delfos su famoso: “Conócete a ti mismo”, lo que estuvieran expresando consistiera en aquello que “el ego” (fenómeno creador de percepciones ilusorias por efecto de la identificación con la ilusoria existencia de un hipotético yo), ha venido interpretando. ¡Sería la primera vez que mirando desde la perspectiva del ego pudiera verse, comprenderse, asumirse, etc., algo que trascendiera los límites de la falacia! Sin embargo, ¿qué ocurriría cuando la indicación de  “CONÓCETE A TI MISMO...” en lugar de estar dirigida al ego -cosa que no sería propia de sabios-, estuviera invitando al ejercicio de trascender la apariencia de esa ilusión?  Si hay consciencia, hay ego, hay ilusión, hay creencia, hay conocimiento, hay deseo, hay emoción, hay locura, hay violencia, hay victimismo, hay determinación…, hay todo cuanto pueda creerse que hay…, hay la ficción de todo cuanto el ser humano experimenta cada día; pero nunca habrá la existencia de “un” algo concreto, delimitado, único. La percepción física y sensorial de la dualidad es tan ilusoria como la percepción mental de un Todo Uno. La existencia del “todo uno” sólo es posible en forma de creencia. ¡Por mucho que ilusoriamente pueda percibirse como si existiera, no existe la existencia de “un” uno, ni existe la existencia de la suma de unos; no existe la suma de unos, porque no existe un uno! He ahí la paradoja de que conocerse a uno mismo (no ego, no identidad) puede significar desconocerse a uno mismo y/o trascender la creencia de la existencia egoica de uno mismo.  (sigue) Octubre-16

245- DESCONÓCETE A TI MISMO. (2/2) (Continúa). Todo existir necesita de la consciencia que éste percibiéndolo, sin embargo, basta con observar cualquier acontecimiento para darse cuenta de que percibir algo no supone la existencia de lo percibido ni del perceptor. No existe ningún “uno mismo”, que un “uno mismo” pueda conocer, por tanto, he ahí que la expresión de “conócete a ti mismo” está siendo malinterpretada y/o egoicamente interpretada. DESCONÓCETE A TI MISMO, es decir, suelta el conocimiento de que tú eres un yo, un uno mismo, una existencia específica y/o la parte de otra existencia superior. “Conócete a ti mismo” bien podría significar que reconozcas la inexistencia de cualquier posibilidad de existencia determinada, condicionada, delimitada, cognoscible.  Ser, no tiene por qué significar ser algo, ni ser alguien, ni ser por algún motivo, ni ser con alguna finalidad, ni ser de alguna manera. Ser, no tiene porqué ir seguido de algún sustantivo, algún adjetivo, y tampoco por puntos suspensivos. Ser, significa SER, Ser sin más; Ser sin identidad y sin  ninguna de las percepciones ilusorias que añade la identificación con la creencia de alguna existencia determinada. Ser, ¿qué? Nada. Ser, ¿por qué? Por Nada.  Ser, ¿para qué? Para Nada. Ser, ¿cómo, cuándo, cuánto, quién, dónde…? Sólo Ser. Consciencia, date cuenta de que todo -sin excepción- aquello que crees y/o que consideras que “está bien”, siempre estará consistiendo en algo tan egoico, ilusorio e intrascendente como todo aquello que percibas y/o veas “estando mal”; date cuenta de que, por tanto, más allá de la creencia que está creándote a ti y a tus percepciones, no existe la existencia del bien ni la existencia del mal. Consciencia, date cuenta de que por mucho que te esfuerces por “ser como las creencias dictan” y no cometer errores, nunca estarás por encima de la inexistencia del bien ni por encima de la inexistencia del mal; reconoce que, salvo en forma de creencia, NADA es lo único que está existiendo. Nada existe siendo la existencia ni la identidad de algo. ¡Sólo el ego puede conocerse y desconocerse, creerse y descreerse, identificarse y desidentificarse; he ahí que todo hacer y todo experimentar, desde la consciencia identificada con una existencia concreta, siempre será egoico!  Octubre-16

246- EL UNIVERSO DE LAS PERCEPCIONES EGOICAS. Si el ser humano existiera, consistiendo su existencia en algo distinto a una creencia y/o a una imagen mental, entonces viviría en un mundo con forma de balanza de dos extremos en continua lucha. Curiosamente, ¿la misma percepción -la existencia del bien y del mal-, que ya tendría en el Paraíso y que le llevó a ser castigado por su creador? He ahí que la existencia humana en este mundo no es nada más que la continuación del cuento de la creación del ser humano. Si en el Paraíso el ser humano ya percibía la existencia del bien y del mal, ¿de qué era más culpable que su creador? ¡Toda percepción de la existencia de algo es ilusoria, es creencia, es pecado…, y la identificación con ello, el castigo! Nada y/o ninguna existencia es verdad ni mentira, por tanto, nada es bueno ni malo, nada es mejor ni peor, nada es acertado ni  erróneo, nada es mio ni tuyo, nada es ésto ni aquello, nada es culpable ni inocente, nada es material ni espiritual, nada es dentro ni fuera, nada es arriba ni abajo, nada es salud ni enfermedad, nada es vida ni muerte. ¡Nada sería percibido siendo algo determinado y/o siendo de alguna manera determinada, sin la creencia en la existencia de otro algo determinado que sirviera de referencia, de justificación y/o de ley con la que emitir ese juicio! Consciencia, date cuenta de que todo cuanto existe siendo algo para ti y/o siendo de alguna manera para ti, únicamente está tratándose de la percepción creada a partir de la referencia de la percepción de tu existencia. Toda posibilidad de “ser/acontecer algo” siempre estará consistiendo en creencia. Los dos polos de cualquier percepción de existencia y/o las dos caras de cualquier dualidad (amor-ego, felicidad-infelicidad, bien-mal), nunca pueden separarse, por la sencilla razón de que más allá de la apariencia con que se perciban, invariablemente siempre están consistiendo en la manifestación de la misma creencia. ¡No hay existencia de dos, porque tampoco hay existencia de uno! Salvo ilusoriamente, los dos extremos de la existencia de algo no pueden diferenciarse, separarse, preferirse uno sobre el otro, etc., porque no existe la existencia de eso ni existe la existencia de los extremos de eso. La identificación con la creencia en la existencia de una posibilidad conlleva la inevitable identificación con la creencia en la existencia de infinitas posibilidades. Por mucho que dos conceptos “sean considerados” contrarios, antagonistas, etc., nunca podrán dejar de significar -a la vez e indistintamente-, aquello que se le atribuya a cada uno y también lo contrario. Excepto conformando el universo de las percepciones egoicas, el todo no puede separarse de las partes ni las partes pueden separarse del todo, porque salvo en forma de creencia “no existe la existencia” de un todo ni existe la existencia de alguna parte. Octubre-16

247- TEORÍAS TRANSITORIAS. Consciencia, date cuenta de que cuando dices que haces algo por “el bien” de los demás, por “ayudar” a otros y/o por “amor” a tus semejantes (también en los casos de signo opuesto), lo único que estás haciendo es manifestar la creencia que está creando esa idea. Las consciencias identificadas (mentes) siempre estamos manifestando y/o “consistiendo en la manifestación” de LA CREENCIA ORIGINAL que está creando la ilusión de la existencia de nuestra identidad y la ilusión de la existencia de nuestras percepciones. Por lo mismo, consciencia, cuando escuches, veas, leas, etc., a políticos, religiosos, filósofos, educadores, juristas…, expresar en sus discursos, sermones, clases, libros, conferencias, sentencias, etc., alguna referencia a “hacer algo POR EL BIEN de alguien y/o de los demás”, ya sabes que están diciendo eso sin saber lo que dicen ni lo que hacen, ya sabes que estarán refiriéndose a algo absolutamente hipotético, ficticio e interesado, ya sabes que estarán improvisando, ya sabes que eso pertenece al ámbito especulativo de la creencia de tu existencia y de la creencia en la existencia de todo cuanto tú estás creyendo que existe. ¿Acaso no estás creyéndote todo eso que escuchas, a pesar de que continuamente, y sin excepción, también está quedando demostrado que sólo son teorías transitorias? Consciencia, date cuenta de que tu mundo y todo cuanto parece que está conformándolo sólo consiste en la manifestación de una creencia; date cuenta de que tus semejantes solo son tus semejantes porque son la manifestación de la misma creencia que está creándote a ti. No se defiende a la verdad, ni al bien ni al amor…, sino a la creencia en la existencia de la verdad, del bien y del amor. ¿Qué consecuencias y/o efectos  origina la defensa de la existencia de algo cuando, sea lo que sea, ello es considerado algo distinto a una creencia? ¿Cuántas barbaridades para “defender la creencia en la existencia” de la verdad, del bien, del amor..., y/o de cualquier otra fantasía? Consciencia, date cuenta de que la única "creencia" que siempre estás defendiendo es la tuya. ¡Nuestra identidad, nuestro yo, nuestro ser, nuestra mentalidad, nuestra personalidad, nuestro carácter, nuestras virtudes y nuestros defectos, nuestros instintos, nuestras reacciones, nuestros comportamientos, nuestras ideas, nuestras emociones, nuestros deseos, nuestros miedos, nuestras esperanzas, nuestros objetivos, nuestras luchas, nuestros  conflictos, nuestro cielo y nuestro infierno… todo sin excepción consiste en la manifestación de una creencia! El amor, el bien, la felicidad, la paz, la libertad, etc., nada es algo sin la creencia que hace creerlo y sin el ego que lo cree. Amor y ego: dos caras distintas de la misma moneda; la creencia en la existencia de una no sería posible sin la creencia en la existencia de la otra. Octubre-16

248- MENUDO CUENTO. El cuento de la existencia humana comienza con una creencia y/o dando por incuestionablemente cierto algo que únicamente consiste en un supuesto imaginario. “Había una vez…” Sin embargo, basta con cuestionarse la veracidad racional de la hipótesis de que alguna vez había la existencia de algo, para que toda la magia y/o la fantasía del cuento comience a tambalearse, a dejar de convencer, a originar confusión y zozobra. El cuento de la existencia humana comienza con la consideración mental de que alguna vez existía la existencia de “un algo excepcional” que creó la existencia del protagonista del cuento y también de todo lo demás. ¿Crear la existencia…, o crear la ilusión de la percepción de la existencia? ¡La mente humana no alcanza a comprender que algo pueda obedecer a patrones distintos a los suyos (cree el ladrón que todos son de su condición), de ahí que en el cuento de la existencia humana todo discurra y quede reducido a una interpretación ajustada a las capacidades imaginativas propias! ¿Crees en ti? Luego eres tu creador; luego eres tu creyente; luego eres creencia. Todas las apariencias y/o las percepciones de existencia están siendo creadas a partir de la primera creencia. La creencia en la existencia del creador sólo sirve para justificar la identificación con la hipotética existencia del personaje creado, la existencia del creyente y/o la existencia del protagonista del cuento. La paradoja, que no puede comprender la mente humana -porque trasciende los límites de los programas o sistemas de creencias que la conforman- es que el creador esté siendo creado por la misma creencia que está creando al creyente.  Octubre-16

249- SIMPLIFICANDO-1. Al principio sólo había nada y/o nada era lo único que había. ¡Nada eres, y en nada te convertirás cuando dejes de creerte otra cosa! ¿Qué podría haber surgido de nada, que, aunque aparentase ser algo, sin embargo no continuara consistiendo en nada siempre? Todas las posibilidades de percepción física, sensorial, intelectual, emocional, anímica, espiritual, etc., de la existencia y/o del acontecer de algo concreto y/o delimitado, nunca dejarán de consistir en NADA. Nada soy, nada eres, nada existe, nada acontece; nada está siendo siempre lo único que siempre está siendo. Al principio todo era nada, y nada continúa siendo todo lo que ilusoriamente pueda parecer que está siendo algo distinto a nada. ¿Por qué Nada no podría consistir en ser yo, tú, el mundo, y todo lo que quiera añadirse? Por mucho que ser nada permita la posibilidad de percibir e interpretar ser muchas cosas distintas a la vez, ninguna cosa, ningún acontecer, ningún imaginar, ningún especular, etc., estará consistiendo nunca en algo distinto a nada. Estando consistiendo en nada absolutamente todas las posibilidades de ser/acontecer la existencia de algo, ¿qué podría ser algo diferente a nada, qué podría ser algo opuesto a nada, qué podría ser creación de nada, que podría ser evolución de nada? Nada es lo único, de ahí que más allá de la especulación de cualquier percepción e interpretación, todo algo siempre esté consistiendo en nada. La paradoja más grande de todas consiste en que no hay paradoja. ¿En base a qué, la percepción de cualquier posibilidad de existencia y/o de acontecer tiene que corresponderse con algo distinto a nada? ¿En base a qué, una flor, un animal, una persona, un planeta, una galaxia…, tienen que ser algo distinto a nada? He ahí que todo ser la existencia de algo, ser por algo, ser para algo, ser de alguna manera, ser causa o efecto,  etc., sólo esté consistiendo en Nada consistiendo en Nada.  Octubre-16

250- SIMPLIFICANDO-2. ¿Soy yo algo distinto a nada, más allá de la creencia de que “estar siendo nada” no incluya la posibilidad de aquella percepción, aquella interpretación, aquella consideración, aquella identificación y aquella experimentación? ¿Por qué motivo, (dejando de lado los patrones mentales predominantes) estar siendo nada no podría consistir en estar siendo todo aquello que fenoménicamente pueda estar creyéndose, percibiéndose, sintiéndose, viviéndose, etc., como si estuviera consistiendo en ser algo distinto a nada? ¡Nada es todo; todo es Nada! ¿Cómo puede afirmarse que los acontecimientos, las ideas, las emociones, las inquietudes, los deseos, los miedos, las enfermedades, las muertes y cualquier otra apariencia de ser la percepción de la existencia de algo, son una cosa distinta a NADA, cuando se carece de la capacidad de comprensión del alcance de ser Nada y/o cuando la consciencia que afirma aquello ni tan siquiera puede definirse a sí misma? ¿La creencia de que exista la existencia de algo distinto a nada, es alguna cosa que consista en algo distinto a nada? No, incluso la creencia está siendo Nada. Paradójicamente, ninguna posibilidad “une” tanto como ser nada, y tampoco ninguna posibilidad “separa, divide, condiciona, perturba...” tanto como creerse algo distinto a nada y/o creerse una existencia determinada. Estar siendo nada no excluye la creencia creadora de la percepción de estar siendo algo distinto a nada, pues creerse algo distinto a nada no significa dejar de estar siendo nada. Al principio todo era nada…, y, por mucho que estar siendo nada incluya la posibilidad de percibir, juzgar, interpretar e identificar la inexistencia de algo distinto a nada con infinitos nombres y apariencias distintas, NADA es lo único que continúa siendo todo. Ser nada admite todas las preguntas, todas las respuestas y todas las identificaciones imaginables, sin que ninguna de ellas este siendo verdad ni mentira, acertada ni errónea, mejor ni peor, real ni irreal. Simplemente no existe aquello que pueda consistir en la existencia y/o en el acontecer de algo distinto a Nada. Octubre-16

251- SIMPLIFICANDO-3. Creerse la existencia de aquello que, “siendo nada” -precisamente por ser nada-, sin embargo, ilusoriamente pudiera  percibirse, interpretarse, conceptualizarse, identificarse, etc., como si estuviera siendo algo distinto a nada, no convierte ser nada en ser aquello que parece distinto a ser nada. ¡Nada es todo…, sencillamente porque Nada es lo único! Nada siempre está siendo lo único que siempre está siendo, por tanto, ¿consciencia, en qué está consistiendo tu estar siendo, tu estar creyendo, tu estar pensando, tu estar sintiendo, tu estar haciendo, tu estar experimentando? Sí, independientemente de todo cuanto quiera argumentarse al respecto, “toda apariencia de ser algo” siempre está consistiendo en Nada. Consciencia, ¿procederán todas tus ilusiones, tus dudas, tus inquietudes, tus preocupaciones, tus deseos, tus miedos, tus esperanzas, etc., precisamente en la consecuencia de estar considerando como la existencia y/o el acontecer de algo determinado, aquello que nunca dejará de estar siendo NADA y/o ninguna particularidad? Consciencia, ¿comprendes mejor ahora la absoluta intrascendencia de todo aquello que, por estar consistiendo en Nada, sin embargo tú estas percibiendo, interpretando y viviendo como si fuera alguna cosa relacionada contigo…, debido a que antes tú estás creyéndote algo distinto a ESTAR SIENDO NADA? ¿Comprendes mejor ahora la razón de que todo esté siendo hecho sin necesidad de ti, porque ni tú ni ninguna cosa de las que tú crees que estás haciendo consiste en eso que tú consideras que está siendo hecho por ti? ¡Todo está siendo Nada, porque Nada es lo único que está siendo!  Octubre-16

252- SIMPLIFICANDO-4. Nada, es lo único que está siendo todo, de ahí que todo cuanto sea percibido, experimentado, etc., siendo la existencia de algo, la existencia de alguien y/o aconteciendo de alguna manera determinada, siempre estará siendo mental. Sin excepción, toda posibilidad de ser y/o de acontecer, siempre será mental, ilusoria, especulativa, efímera, subjetiva, irrelevante e intrascendente, porque fuera del supuesto imaginario de la  creación y la identificación de ello, todo está consistiendo en el estar siendo de Nada, inabarcable e incomprensible por la mente. Toda percepción de existencia, de acontecimiento, de circunstancia, de experiencia, de cualidad, etc., siempre estará consistiendo en Nada, pero convertido en la apariencia de algo particular, concreto, nombrable, cognoscible, juzgable, etc., por la incapacidad de la mente (consciencia identificada) para abarcar más allá de los límites de las creencias y/o supuestas certezas que la conforman. ¡Bastaría con levantar un poco más la vista para darse cuenta de que aquello que está observándose sólo se corresponde con una creación de la mirada; allí donde no se apreciaran límites tampoco podrían verse particularidades! He ahí el primer principio y/o el Principio de Mentalismo de la Filosofía Hermética:  "El todo es mente, el Universo es mental." Dicho de otro modo: “Toda forma de existencia, de suceso, de acto, etc., está siendo creada por la mente y/o por los límites mentales, fuera de los cuales Nada está siendo algo distinto a Nada.” En efecto, precisamente porque TODO ESTÁ SIENDO NADA, toda posibilidad de ser algo y/o de ser percibido siendo de alguna forma, en algún tiempo, algún lugar, alguna dimensión, etc., siempre estará siendo mente, mental, ilusorio, egoico. Consciencia, ¿puede vivirse identificada con la existencia de una persona y/o de una personalidad (creyéndose ser eso), y no tomarse todo cuanto aparente conformar esa vida como algo personal? Basándote en tu experiencia, ¿a qué viene conduciendo y/o qué efectos acostumbra a producir esa manera determinada, condicionada, carente, dependiente, en tránsito, etc., de considerarse y/o de considerar aquello que consiste en la ausencia de cualquier posibilidad de consideración?  Octubre-16

253- CÍRCULO VICIOSO. Consciencia date cuenta de que entre todo aquello que tú puedas creer que está bien, y entre aquello otro que tú puedas creer que está mal, no hay ninguna diferencia, pues en todos los casos estaría tratándose de tu creencia y/o de la manifestación del sistema de creencias que están conformando la apariencia de tu identidad; date cuenta de que aquello que estás juzgando de una manera u otra no existe más allá de la percepción que tú (las informaciones ilusorias que te constituyen) están creando. ¿Comprendes ahora porqué tu supuesta existencia (y también la del resto de las consciencias identificadas con la apariencia de su particularidad) no puede trascender los límites del mismo círculo vicioso? El bien, el mal, la verdad, la mentira, la felicidad, la desdicha, la culpa, el perdón, lo perfecto, lo imperfecto. Sin excepción, todo cuanto tú creas, pienses, sientas, experimentes, imagines, etc., que existe siendo la existencia de algo, siempre estará consistiendo en Nada, pero percibido como si fuera la existencia de eso que la identificación con la creencia de tu existencia particular estará creando y/o proyectando. Consciencia, date cuenta de que, porque  consistes en la ilusión de una creencia, siempre estás creando ilusiones a imagen y semejanza de la que está conformándote y configurándote a ti. ¡Nada es lo que parece, por la sencilla razón de que todo lo que parece ser algo siempre está siendo Nada!  Noviembre-16

254- EL REY DE LA CREACIÓN. Las consciencias identificadas (identidades mentales) conformadas por creencias -esos datos virtuales que originan la apariencia de existencia de los cuerpos, las ideas, las emociones, el raciocinio, las reacciones y el resto de las supuestas cualidades humanas-, sólo podemos comprender aquello que permiten las capacidades surgidas de la potencialidad de aquellos programas. Dejando de lado que no hay acto, pensamiento ni vivencia humana, que no esté demostrando fehacientemente la absoluta ficción de cualquier forma específica de existencia -ante cualquier duda al respecto y de los efectos que eso produce aconsejo ver cualquier programa informativo de la actualidad en la televisión-, opino que considerar que el resultado de aquella combinación de datos y/o de “creencias identificadas” consiste en la capacitación de percepción y de comprensión de la Realidad, parece un poco excesivo y/o fantasioso. ¿Existe el universo, los planetas, la tierra y los seres vivos? No, no existe eso ni existe el individuo que está “planteándoselo a la vez que defendiéndolo” a muerte con su forma de vivir. ¡Por increíble que resulte, los hechos parecen demostrar que, en efecto, todavía el ser humano vive creyéndose “el rey de la creación y/o el hijo predilecto de su creador… y eso a pesar de que, entre muchas otras posibilidades, un simple virus puede fulminar el milagro de la magnificencia de su existencia en unos minutos! Todo lo que parece existir para alguien sólo consiste en una percepción creada por los sistemas de creencias que constituyen la consciencia de ese alguien que tampoco existe. ¡La creencia en la existencia de uno mismo siempre está creando a imagen y semejanza suya, pues, no alcanza a la comprensión de algo distinto! ¿De verdad los seres humanos -después de analizar todo cuanto originamos y protagonizamos cada día- podemos afirmar que existe aquello que nuestros sentidos nos muestran…, y existe de la manera que esas ridículas capacidades reflejan? ¿Qué sería más difícil para una consciencia identificada con la creencia de su existencia, dejar de pensar o dejar de creerse el pensador? Noviembre-16

255- LA FORMA HUMANA DE EXISTENCIA. Igual que “cree el ladrón (porque se considera a si mismo un ladrón) que todos son de su condición”, también “CREE” la consciencia identificada con la forma humana de existencia, que todo está siendo y que todo funciona según sus propios patrones de ser y de funcionar. Si el ser humano, en la creencia de su existencia, se considera a sí mismo una identidad determinada, ¿cómo podría no considerar también existencias de identidades determinadas el resto de sus percepciones, pensamientos, emociones, experiencias, etc.,? ¡La consciencia cree que todo cuanto experimenta es real y/o etiqueta todas sus percepciones como reales, porque la consciencia nace de la identificación con de esa consideración y/o creencia en la Realidad! Si el ser humano, en la creencia de su existencia, considera cierta la existencia del bien, del mal, del amor, de la felicidad, del sufrimiento, del tiempo, del espacio, del destino, etc., ¿cómo podría evitar pasar por el tamiz de esos juicios y/o referencias, cada una de sus aparentes e incuestionables vivencias y manifestaciones? Todo cuanto el ser humano, en la creencia en su existencia, considera que existe y/o que acontece, sólo existe y/o acontece  conformando la creencia de su existencia…, de ahí que todo cuanto cree vivir se adapte a los mismos esquemas, patrones y/o programas que están conformando la ilusión de su identidad. Sin embargo, puesto que nada existe y/o puesto que lo único que existe consiste en Nada, ¿en qué, salvo en Nada, puede estar consistiendo la creencia original de la existencia de algo, por mucho que -desde la falacia de la creencia en ello-, se le atribuya un nombre y/o alguna distinción? El ser humano no tienes creencias e ilusiones; la identidad del ser humano es la creencia misma. Las consciencias identificadas con la forma humana de existencia no podemos negar nada de lo que “estamos creyendo” que existe, porque estamos siendo la manifestación de esa creencia y porque entonces también tendríamos que replantearnos la cuestión de nuestra propia existencia. ¿Pasa algo por admitirlo? No, nunca puede ocurrir algo distinto a Nada.  Noviembre-16

256-  QUIZÁS SÍ. Una amistad me ha dicho: “Si los seres humanos y todo lo que constituye nuestras vidas fuésemos el sueño de un ente superior y/o de una divinidad, ¿qué ocurriría con nosotros cuando ese algo despertara del sueño?” No somos el sueño de ninguna forma suprema de existencia -le he respondido-; sin embargo, "en el supuesto de la consideración mental de que somos la existencia de algo", quizás sí, de alguna manera podría decirse que estamos consistiendo en la creación ilusoria o sueño generado por la identificación con la creencia de ser la existencia de alguna cosa; quizás sí podría decirse que somos el sueño de aquello tan inefable, enigmático, omnisciente, omnipresente, omnipotente, propio, íntimo e incognoscible como la creencia que está creando la ficción de nuestra existencia. Quizás sí, desde siempre, el único dios creador, juzgador, castigador, perdonador, salvador, omnipresente, etc., está siendo la creencia en la existencia de alguna posibilidad determinada de ser, de existir y de acontecer. Curiosamente -cree el ladrón que todos son de su condición-, ¿cuántas cualidades y/o atributos atribuidos a una hipotética divinidad no están siéndolo a partir de la presencia de esa posibilidad en la mente humana? ¿Podría la mente humana proyectar, imaginar, comprender, nombrar, etc., algo que no estuviera conformándola y/o presente en su esencia? Quizás sí, los seres humanos estamos hechos a imagen y semejanza del dios y/o de la creencia que permanentemente está creando la percepción (sueño) de todo cuanto, percibido así, luego también puede considerarse como la existencia de algo distinto a Nada. Quizás sí, todo cuanto la consciencia humana percibe, identifica y experimenta, sólo consiste en un reflejo o proyección de la creencia (dios creador) que está conformando todo ese universo de fantasía. Quizás sí, “amar a dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo…” consista en desidentificarse de la creencia de que existe alguna cosa distinta a Nada y/o de la creencia que consista en ser la existencia algo determinado. ¿Por qué -fuera de la limitada mentalidad del ladrón que se cree ladrón- estar siendo Nada tiene que consistir en estar siendo la existencia de algo y/o de alguna cosa? ¿Acaso será porque la mente y/o la consciencia identificada no puede percibir, identificar ni experimentar algo que no esté siendo creado por aquella creencia y/o que no consista en aquella creencia? ¡Quizás!  Noviembre-16 

257- EL SUEÑO CIENTÍFICO. El hecho de que cualquier percepción de una posibilidad determinada de existencia (objeto, persona, suceso, pensamiento, emoción, etc.,) pueda ser captada, juzgada,  interpretada, definida y experimentada de múltiples maneras diferentes, ¿acaso no estaría demostrando la inexistencia de eso que está siendo percibido, y, por tanto, que si puede percibirse es precisamente porque consiste en Nada y/o en ninguna existencia concreta? Todo -sin excepción- cuanto puede percibirse de algún modo, identificarse, nombrarse, experimentarse, “reproducirse”, etc., se debe precisamente a que eso -por mucho que mental e ilusoriamente la consciencia esté considerándolo como la existencia de alguna cosa específica- consiste en Nada  y/o consiste en la inexistencia de algo distinto a Nada. Si algo puede percibirse de distintas maneras y/o desde diferentes puntos de vista, se debe a que eso y su supuesto perceptor NO está siendo ninguna de esas formas de existencia percibida…, y tampoco ninguna otra. Únicamente aquello que ESTÁ SIENDO NADA podría verse, identificarse, reproducirse e incluso experimentarse como si fuera muchas cosas distintas y/o de muchas maneras diferentes. ¿Acaso la simultaneidad de todas esas posibilidades no demuestran su pertenencia al universo de la creación y de la especulación mental? He ahí que “el fenómeno de la reproducción y/o de la duplicación” se convierte en otro elemento demostrativo de la inexistencia de lo reproducido y de sus reproductores. Paradójicamente, la ciencia humana basa la autenticidad de sus trabajos y descubrimientos en el hecho de que “la percepción de la existencia” de algo pueda ser reproducida voluntariamente. ¡Ni la percepción ni la experimentación demuestran la existencia de lo percibido ni de lo experimentado! “Es real porque puede reproducirse cuantas veces se quiera.” -afirman los científicos categóricamente, como si ellos (consciencias identificadas) estuvieran libres de no saber lo que hacen ni lo que dicen.   Noviembre-16

258- EL PARAÍSO DE LA FANTASÍA. Toda percepción del haber, del hacer, del experimentar, del existir y/o del acontecer de algo concreto, evidencia “identificación de un algo con otro algo”, por tanto, también la absoluta constatación de su naturaleza mental y especulativa. ¿Puede admitirse la existencia y/o el acontecer de algo sin estar admitiendo antes la existencia de la consciencia que determina aquel juicio? Consciencia, date cuenta de que todo cuanto percibas siendo la existencia de algo para ti, siempre estará constituyendo la falacia de tu propia existencia. ¡Todo está existiendo siempre, pero nunca consistiendo en la existencia de algo determinado y diferenciado del resto! Por mucho que comprender esto supere los límites de las capacidades propias de la consciencia identificada, la percepción de algo nunca estará demostrando su existencia; paradójicamente, la percepción siempre estará certificando la inexistencia de cualquier posibilidad determinada de existencia.  Identificación, no sólo equivale a ver y/o a otorgar identidad y existencia a algo inexistente; antes de nada identificar conlleva creación y caída en el paraíso de la fantasía. ¿Qué puede identificarse sin que eso esté suponiendo la auto-identificación de la creencia creadora de la consciencia del identificador? Primero fue la identificación y después siguieron los juicios y/o los efectos; primero fue creerse y/o considerarse la existencia de un ser creado, y después creer en la existencia del bien, del mal, y del resto de las consecuencias de aquella identificación y/o fragmentación inicial. Identificarse con la existencia de algo sólo consiste en el efecto-reflejo de la identificación con la existencia de “un” uno mismo. Algunas mentes dicen que “no somos nada…”, pero no se trata tanto de “no ser nada”, como de darse cuenta de que “Nada es lo único que está siendo todo aquello que parece estar siendo percibido e identificado como si fuera la existencia de algo que también está siendo de infinitas maneras (juicios) distintas y simultáneas”. ¡La identificación siempre auto-justificándose! Nada, es lo único que está siendo todo aquello que, al identificarse, parece ser la existencia de algo, por tanto, ¿significa eso que aquellos pilares sobre los que, generación tras generación, los seres humanos (consciencias identificadas) hemos venido edificando los castillos de nuestra existencia, son tan ilusorios como desde el principio de la historia hemos intuido y comprendido que eran? Pues sí. Noviembre-16

259- EL MILAGRO DE LA IDENTIFICACIÓN (1/3). Por mucho que las percepciones parezcan mostrar -nunca demostrar- lo contrario, nada existe ni acontece consistiendo en la existencia de algo distinto a Nada. Pero, entonces, ¿por qué la existencia de Nada y/o la Inexistencia absoluta, puede percibirse, diferenciarse e “incluso experimentarse” como si estuviera consistiendo en la existencia y/o en el acontecer de alguna cosa concreta, y también distinta a otras muchas existencias? Ser Nada y/o la Inexistencia de determinación, puede percibirse siendo infinitas formas distintas de ser y/o de existir, precisamente porque “más allá de la subjetividad y/o de la ilusión de la percepción determinada”, todo cuanto parece ser la existencia de algo y/o parece ser alguna existencia, siempre permanece siendo Nada. He ahí que la percepción y/o la creencia de ser algo es posible gracias a no estar siéndolo. ¿Acaso la subjetividad de las percepciones no depende de la consciencia y/o de la mentalidad que esté creando dichas formas e interpretaciones? Efectivamente, tanto la identidad de algo como la identidad de las características de eso siempre están siendo aportadas por la identificación con los componentes mentales que están configurando la consciencia perceptora. El milagro de la identificación origina que la consciencia perciba la inexistencia de cualquier particularidad (Nada), consistiendo en la existencia de infinitas formas de existencia distintas (todo), y también hace que ese sueño pase a ser considerado como la Realidad. He ahí que la realidad de la consciencia identificada con el milagro de su existencia sólo consiste en el sueño originado con dicha identificación. ¿Acaso percibir la existencia de Nada, consistiendo en la existencia de algo, convierte a la percepción de lo percibido en la existencia de alguna cosa distinta a Nada? No, salvo especulativamente. ¡Todo es Nada, porque Nada es lo único que está siendo todo lo que parece ser algo! No existe tal cosa como la existencia de la Realidad, ni existe tal cosa como la existencia de la Verdad, ni existe tal cosa como la existencia de un Dios, ni existe tal cosa como la existencia de un Universo, ni existe tal cosa como la existencia del bien y del mal, ni existe tal cosa como la existencia de algo determinado; todas las posibles existencias de algo sólo son creaciones mentales de la consciencia que, por consistir en la identificación con la creencia de su existencia particular, percibe la inexistencia convertida en creencia en la existencia de infinitas particularidades.  (sigue) Noviembre-16

260- EL MILAGRO DE LA IDENTIFICACIÓN (2/3) (Continúa). El milagro de la identificación crea el sueño de la realidad y/o crea la percepción de la existencia de una realidad absolutamente ilusoria; el milagro de la identificación convierte la Inexistencia absoluta (Nada) en la percepción de infinitas existencias y/o aconteceres aparentes e ilusorios. ¡Nada es lo que parece, ni de la manera que parece, porque, comenzando por la consciencia de aquel personaje -que continuamente está identificándose a través de la justificación de sus percepciones-  nunca algo está consistiendo en alguna cosa distinta a una simple y vulgar especulación! En efecto, Nada y/o la Inexistencia absoluta de alguna particularidad, puede percibirse consistiendo en la existencia de algún ser, de alguna cosa, de alguna situación, de alguna impresión, etc., precisamente porque todas esas posibilidades estarían consistiendo en los efectos de la identificación con la creencia que hace posible esos “fenómenos milagrosos” y/o la materialización de esas fantásticas percepciones. La existencia de Nada y/o la Inexistencia de cualquier forma determinada de existencia puede percibirse y experimentarse como si estuviera consistiendo en la existencia y/o el acontecer de algo determinado, porque ese fenómeno estaría produciéndose a partir de la identificación de la consciencia con la falacia de la existencia del supuesto autor de dichas experiencias. ¡No hay existencia ni acontecer de algo que no consista en una falacia y que, sin saberlo, su defensor esté actuando como un títere del ego! La identificación con la creencia en el milagroso fenómeno de mi existencia se convierte también en el origen creador de todas mis percepciones, identificaciones y experiencias; la identificación con la creencia del milagroso fenómeno de mi existencia origina que la Inexistencia de cualquier particularidad pueda percibirse convertida en la apariencia de infinitas formas de existencia distintas. ¡El origen de todo -sin excepción- cuanto cualquier consciencia pueda vivir…, y también de la manera exacta y cambiante que pueda vivirlo, siempre estará consistiendo en el milagroso efecto de la identificación con la hipotética posibilidad de su existencia particular; paradójicamente, más allá de cualquier consideración, juicio, deseo, temor, esperanza, dogma, ideología, apariencia, etc., todo ello siempre estará consistiendo en NADA, pareciendo y/o siendo  considerado como el ser, la existencia y/o el acontecer de alguna cosa!   (sigue) Noviembre-16

261- EL MILAGRO DE LA IDENTIFICACIÓN (3/3) (Continúa). El fenómeno de la identificación consciencial crea la percepción de infinitas existencias efímeras y virtuales. ¿Milagros? La identificación convierte el Estar Siendo Nada en la percepción de la “existencia ilusoria” de todo un universo de posibilidades distintas que, en ese ámbito imaginario y especulativo, pasan a ser consideradas como la realidad. ¡La realidad siempre está consistiendo en fantasía, sueño, ego! La identificación crea la falacia de las existencias del perceptor y de todo lo percibido desde dicha consciencia identificada o mente. He ahí que, paradójicamente, la percepción verdadera consiste en la ausencia de cualquier posibilidad de percepción, esto es, en la ausencia de cualquier tipo de identificación. Exactamente igual que ha ocurrido con el resto de los conceptos humanos, el significado profundo de “los milagros” también estaría siendo absolutamente egoico. Los milagros únicamente pueden formar parte de la literatura de un mundo egoísta y/o imaginario. Fuera de la mente creadora y perceptora de ilusiones, no existen los milagros…, ni ninguna otra forma particular de existencia. El milagro (acontecer de algo temporalmente inexplicable e incomprensible), sólo puede percibirse reflejado en el lienzo de la ignorancia. Por mucho que algunas instituciones milenarias persistan gracias al lucro que obtienen del comercio de esa creencia y/o superstición, para generar la ilusión de los milagros no hace falta ser un ser especial ni un santo. En efecto, sólo por el hecho de nombrarlos, los milagros sólo pueden consistir en simples efectos virtuales de la identificación consciencial. Según desde qué punto de vista se mire, “milagro” puede ser absolutamente todo cuanto sea considerado como la existencia y/o el acontecer de algo; de ahí que los milagros sólo pertenezcan a la realidad de los sueños. El milagro no consiste en cambiar la forma, el aspecto, las funciones, las capacidades, etc., de la existencia de algo, sino en hacer que la Inexistencia Absoluta pase a percibirse siendo la existencia y/o el acontecer determinado de algo distinto a Nada. El milagro consiste en crear algo a partir de Nada, es decir, en hacer que Estar Siendo Nada sea percibido y experimentado -aunque sea transitoriamente- como la existencia de alguna cosa. ¡Todo ser algo es mente; toda existencia es mental! Precisamente por ser ilusorias, todas las percepciones de existencia parecen reales y milagrosas. Por mucho que la identificación con la posibilidad de existir siendo “un” ser y/o siendo una existencia personal (ego), origine  el milagro de la percepción y la experimentación (física, sensorial, anímica, emocional, intelectual, racional, intuitiva, etc.,) ello jamás dejará de estar demostrando que tanto el perceptor como lo percibido estarán consistiendo en NADA y/o en la Inexistencia absoluta de alguna cosa.  Noviembre-16

262- UNA IMAGEN VIRTUAL. Creerse y/o considerarse seres reales -en un mundo ilusorio se considera que la realidad consiste en todo cuanto existe y/o acontece en su seno- hace que hayan consciencias profundamente identificadas con la creencia de ser mejores o peores que otras semejantes, por tanto, que se produzcan actos tales como el de que el Papa de Roma (nada más y nada menos que ese personaje que se considera el representante de Dios en la Tierra) se atreva a hablar en los medios de comunicación de la hipocresía de otros y de la hipocresía de instituciones públicas distintas a la suya. Los egos gobernantes de la iglesia católica convierten en santos a los egos que, según sus ridículos criterios, hacen milagros; sin embargo, por muy sabios que se crean, con esas prácticas y con el resto de sus discursos, demuestran que nunca han tenido ni la menor idea de que lo único que están haciendo y están creyéndose “sólo es teatro”. La identificación consiste en “otorgar identidad y/o existencia” a alguna cosa, pero sin que ello exista fuera de la creación especulativa o ficción que constituye ese fenómeno. ¡Toda aparente forma de existencia y/o de acontecer estará siendo creada a partir de la identificación de la consciencia que esté percibiendo y experimentando dicho fenómeno! Efecto de la identificación son todas las creencias religiosas y espirituales. Efecto de la identificación son todas las consignas y todas las ideologías políticas. Efecto de la identificación son todas las culturas y todas las costumbres. Efecto de la identificación son todas las filosofías. Efecto de la identificación son todas las pedagogías. Efecto de la identificación son todas las teorías y todas las prácticas humanas. Comenzando por la existencia determinada y/o personal de uno mismo, todo aquello que esté siendo considerado como la existencia de algo, siempre estará consistiendo en un efecto de la identificación. Todo -sin excepción- cuanto las consciencias identificadas con la hipótesis de nuestra existencia personal, creemos ver, sentir, hacer, vivir, etc., siempre estará consistiendo en una imagen virtual de aquello que creemos ser. La percepción de la existencia de la vida, del mundo, de la relación con los demás, etc., actúa como un espejo, porque todo ello consiste en un reflejo de la existencia del sí mismo identificado.  Noviembre-16

263- PERCIBIDO EGOICA E ILUSORIAMENTE. ¿Puede sufrir alguien un traumático accidente y experimentar dolor? Sí, pero únicamente en la hipótesis de la existencia particular de ese personaje, y precisamente como resultado del fenómeno de identificación (crear consciencia de existencia y/o de identidad determinada) que ello estará manifestando. Sí, en el ámbito de la realidad ficticia de la existencia de cualquier supuesto. ¡Todo cuanto cree que vive un yo (identidad egoica e ilusoria), está siendo creado por el fenómeno de identificación que supone la creencia de la existencia de ese yo! Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existe dualidad. Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existe el uno, ni existe el dos, ni existe el tres, ni existe el cuatro. Las operaciones matemáticas sólo sirven para justificar la existencia ficticia y la experimentación ficticia de una hipotética manera de percibir la existencia de algo; las operaciones matemáticas sólo funcionan en el mundo de la supuesta existencia de algo. Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existe una parte, más otra parte. Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existe un elemento, más otro elemento, más otro elemento…, ni existe un conjunto de elementos (yo y mi dolor, yo y mis circunstancias). Salvo percibido egoica e  ilusoriamente, no existe ni una parte ni la opuesta. Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existe la causa ni el efecto, el bien ni el mal, el principio ni el final, arriba ni abajo, dentro ni fuera. Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existe la existencia de “un” existir. Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existe “un” uno global. Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existe “un” todo-uno. Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existe la existencia de algo. Salvo percibido egoica e ilusoriamente, no existe una existencia. Nada existe siendo la existencia de algo, por tanto, salvo percibido egoica e ilusoriamente tampoco existe algo siendo de alguna manera de ser, de pensar, de sentir, de vivir, de experimentar ni de existir. Consciencia, date cuenta de que todo lo que percibes y experimentas existiendo y/o aconteciendo de alguna manera, siempre está inventándoselo aquello que, sin existir, también está inventándose la identificación con la particularidad de tu existencia. Consciencia, paradójicamente, que no comprendas el espíritu de estas palabras, porque ateniéndote al traductor de lo que desde siempre has venido creyendo real y/o cierto, su significado te resulte absolutamente contradictorio, incoherente e imposible, eso podría estar siendo la prueba definitiva que demostrara aquello que desde siempre andabas buscando: trascender la identificación con tu existencia y sus efectos.  Noviembre-16

264- NUNCA HA EXISTIDO-1. Vives, piensas, sientes, juzgas, temes, deseas, reaccionas, etc., según la creencia y/o la consideración que tienes asumida a cerca de ti, pues, básicamente, tú consistes en la evolución de ese proceso identitario. Tu existencia y la existencia de todo aquello que tú crees y/o tú interpretas que estás viviendo tú (tu identidad), no son dos existencias distintas, sino la misma fantasía. ¡Nunca has existido tú y lo demás, porque nunca ha existido ni tu identidad ni la existencia de las demás identidades! ¿Acaso puedes separarte de lo que crees que son tus pensamientos, tus emociones, tus circunstancias, tus experiencias, tus relaciones, tu mundo, tu realidad, etc? Vives según determina la consciencia de tu existencia, porque tú y todo cuanto tú crees que estás viviendo, consiste en la creación y/o el efecto de la identificación con tu existencia. No hay dos existencias, porque tampoco hay una existencia: salvo percibido desde el fenómeno de la identificación (percepción egoica e ilusoria), no hay tu existencia y la existencia de tu vida…, no hay ni tu existencia ni la existencia de tu vida. ¿Significa esto que absolutamente todos aquellos factores fundamentales, que hasta ahora han venido condicionando y determinando hasta el más mínimo detalle de tu aparente existencia…? Sí, en efecto. Paradójicamente, el origen del fenómeno de la identificación, que está creando la consciencia de tu existencia particular y de todo cuanto parece conformarla, sólo puede emerger de la Inexistencia Absoluta de cualquier identidad. ¡Toda apariencia de ser la existencia de algo, siempre estará consistiendo en una percepción identificada, egoica, tergiversada de la Inexistencia! He ahí que “la realidad” percibida desde la consciencia de alguna identidad y/o identificación, siempre estará siendo “dentro” de un ámbito absolutamente especulativo. La identificación consiste en el fenómeno de “otorgar consciencia de identidad y/o de existencia” a la Inexistencia, por tanto, que el fenómeno de la identificación origina consciencia de realidad de un universo absolutamente ficticio más allá de los límites de dicho fenómeno. Consciencia, observa y date cuenta de que más allá de la percepción egoica -que convierte la Inexistencia Absoluta en apariencia de la existencia simultánea de muchas cosas distintas, “nunca ha existido” ninguno de los valores (paz, libertad, igualdad, justicia, solidaridad…) que afirman sentir, representar y defender las mentes y/o los egos adscritos a alguna ideología política. ¿Será porque todos esos grandilocuentes valores consisten en imágenes idealizadas de simples deseos egoicos, lo que hace que siempre ganen los que prometen supervivencia? (sigue) Noviembre-16 

265- NUNCA HA EXISTIDO-2. (continúa) Consciencia, observa y date cuenta de que más allá de la percepción egoica, que convierte la Inexistencia Absoluta en apariencia de la existencia simultánea de muchas cosas distintas, “nunca ha existido” ninguno de los valores (amor, hermandad, fraternidad, sufrimiento, felicidad, pecado, castigo, culpa, perdón…) ensalzados desde los púlpitos religiosos y/o espiritualistas, por parte de las mentes y/o los egos identificados con aquellas disciplinas. Consciencia, observa y date cuenta de que más allá de la percepción egoica, que convierte la Inexistencia Absoluta en apariencia de la existencia simultánea de muchas cosas distintas, “nunca ha existido” algo de aquello que utilizan las mentes identificadas con percepciones políticas, religiosas, económicas, culturales, etc., para justificar la aparente utilidad de su existencia y de sus actos. ¿Qué puede cambiarse ni alcanzarse cuando, salvo percibido especulativamente, “nunca ha existido” aquello que pretende mejorarse, superarse, alcanzarse…, y qué efectos suele producir la identificación y la persecución de esas quimeras, utopías, ilusiones y/o fanatismos?  “Nunca ha existido” la existencia de aquello -ni positivo ni negativo- que, desde siempre, las mentes identificadas hemos empleado para justificar la necesidad de declarar guerras, ni justificar la permisividad de esclavitud, de abusos, de injusticias, de discriminaciones, de divisiones, de privilegios, de celebraciones y de tantas locuras más. “Nunca ha existido” la existencia de algo que -desde el principio de los tiempos- las mentes identificadas (ego) estamos tratando de separar y/o de identificar como la existencia de cosas distintas al proceso de nuestra propia identificación. ¡El idealismo y el romanticismo (Oh…!) están muy bien en los relatos novelescos protagonizados por personajes y escenarios ficticios, pero esas maneras de percibir no tienen existencia propia fuera de esas fábulas! Consciencia, ¿te has dado cuenta de generalmente la percepción de sentimientos de infelicidad acostumbra a surgir de la identificación con la creencia en “la necesidad de la existencia” de la felicidad…, y exactamente igual con el resto de los grandes valores (imágenes idealizadas de deseos egoicos) de la humanidad? Consciencia, ¿te has dado cuenta de que las mentes identificadas con la existencia de los supuestos grandes valores de la humanidad (políticos, religiosos, económicos, sociales, morales, éticos, culturales…), también suele convertirlos -característica básica del ego- en la principal fuente de su supervivencia? Consciencia ¿te has dado cuenta de que “nunca has existido tú”, y tampoco nada de lo que tú crees que existe siendo la existencia de algo propio y/o separado de ti? Consciencia, ¿te has dado cuenta de que tu existencia consiste en el ejercicio y/o el proceso de continuar creyendo en ti y en todo cuando consista en la existencia de algo para ti? ¡Para SER, nunca será necesario creer que está siéndose la existencia de algo, de ahí que cualquier posibilidad de ser la existencia de algo siempre esté siendo egoica y conflictiva!   Noviembre-16
   
266- EXISTENCIAS NECESARIAS. Salvo percibido desde la identificación con la aparente existencia del yo (ego) nada está consistiendo en la existencia/el acontecer de algo ni de alguien, por tanto, fuera de la identificación con toda esa realidad ilusoria (la realidad percibida sólo puede ser mental e ilusoria), ¿qué puede ganarse ni perderse, y quién podría ganar o perder algo? Donde todo algo está consistiendo en la apariencia de estar siendo algo, nunca acontece algo distinto a la manifestación de ninguna cosa determinada; sin embargo, véase y experiméntese la aparente multitud de efectos y/o experiencias diferentes que suele generar la identificación de la consciencia con la creencia en la autenticidad de lo contrario. Consciencia, date cuenta de que todo cuanto crees que estás viviendo tú, siempre estás creándolo tú y/o la identificación con el fenómeno de tu existencia; date cuenta de que tú existencia y la existencia de todo cuanto tú percibes existiendo y/o aconteciendo, no son realidades distintas y separadas, sino la misma falacia. Consciencia, date cuenta de que todas aquellas existencias que consideras existencias necesarias, reales, incuestionables, imprescindibles (dios, vida, muerte, evolución, universo, los otros, amor, felicidad, paz, libertad…), sólo necesitan existir para continuar justificando tu propia existencia. ¿Cómo podrías justificar tu existir, sin que fuera necesario que existiera también todo -sin excepción- cuanto forma parte constitutiva de tu supuesta existencia? Paradójicamente, cualquier apariencia de existencia siempre estará consistiendo en Nada y/o en Inexistencia. Creerse algo (un yo humano), materializa la resistencia a la consideración de ser Nada y/o de “estar siendo simultáneamente todo” sin necesidad de ser la existencia de algo, por tanto, supone la negación del sí mismo no parte, no yo, no ego, no existencia determinada. ¿Cuántas  identificaciones origina la identificación con la creencia en la existencia de un yo, sólo para que ese yo identificado (ego) pueda persistir? ¿Cuántos egos y/o consciencias identificadas pueden tirar la primera piedra contra la creencia en su propia existencia? Los personajes de un mundo ilusorio son tan ilusorios como sus experiencias, de ahí que la realidad de las experiencias de esos personajes sólo estén demostrando la ilusión que está constituyendo la historia de su existencia. Noviembre-16

267- INSTITUCIONALIZACIÓN MUNDIAL DEL EGO-1. Las consciencias identificadas con la percepción de nuestra existencia particular (percepción egoica), estamos convirtiendo la fábula de la fantasía de nuestra existencia en un negocio cada día más lucrativo y despiadado; considerarnos formas de ser y/o identidades (seres) reales y trascendentes, está llevándonos -siempre dentro del mundo mental creado por aquella auto-consideración- a convertir en materia prima de negocios perversamente lucrativos, no sólo las necesidades básicas para la supervivencia (casa, alimento, vestido, actividad, relaciones, educación, salud), sino también los pensamientos, los ideales, los sentimientos, las emociones y hasta el más mínimo detalle surgido de la identificación con la forma humana de ser y/o de existir. La vida, la muerte, el amor, la felicidad, la paz, la libertad, el miedo, el deseo, la duda, la esperanza…, todo aquello que la consciencia considera real, precisamente por eso, acaba transformándose en objeto de interés egoico. ¡Cuanto más valor se le otorgue a algo, mayor será también la posibilidad de extraer un beneficio egocéntrico de ello! La miseria del sistema originado por la percepción egocéntrica -consistente en convertir la Inexistencia en la existencia de algo- ha llegando a tales extremos que incluso ha sido institucionalizado. ¿A qué intereses pueden servir las instituciones públicas y privadas (políticas, educativas, económicas, culturales, religiosas, judiciales…,) creadas a partir de la percepción de una realidad inexistente, sino a los de la supervivencia de su auténtico creador? ¿Contra qué y/o contra quién competimos…, y qué fin -que no sea la supervivencia de la percepción egoica- persigue esa ancestral competición? ¡Cuando la supervivencia se basa en la defensa de la existencia, entonces la existencia se convierte en objeto de negocio, de lucha y de poder! Las experiencias de seres ilusorios sólo pueden ser reales dentro de la ilusión que está creando esa manera de percibirlas, esto es, percibidas egoicamente y/o desde una identidad egoica. Pero, por muy reales que parezcan, las experiencias de seres ilusorios sólo serán reales en el supuesto de la existencia real de su perceptor. Aquella famosa justificación filosófica de “experimento, luego existo”, sólo tiene sentido cuando de lo que se trata es de justificar que las experiencias de un personaje ilusorio, cuya existencia queda circunscrita al  ámbito ilusorio, equivalen a la existencia de algo real y trascendente fuera de aquel supuesto. No existe el perceptor ni lo percibido, no existe el experimentador ni lo experimentado; nada existe siendo la existencia de algo distinto a Nada y/o a la Inexistencia de cualquier particularidad.  (sigue…) Noviembre-16

268- INSTITUCIONALIZACIÓN MUNDIAL DEL EGO-2. Con absoluta independencia de que su ámbito de actuación sea local, regional, nacional o mundial, toda institución pública y/o privada, de mentalidad materialista o espiritualista, progresista o conservadora, pacifista o militarista, ecologista o mercantilista, empresarial o sindical, etc., siempre estará actuando al servicio de la percepción egoica de una realidad absolutamente ilusoria, relativa, subjetiva, aparente, especulativa, mental: una realidad inexistente más allá de la percepción originada por la identificación con la creencia en la posibilidad de alguna forma de existencia determinada. ¡No existe un “todo uno”; no existe un todo, ni existe un uno! Comenzando por la propia, toda forma de existencia percibida, experimentada, etc., siempre, sin excepción, estará evidenciando su naturaleza mental y/o egoica. ¡Todo cuanto para mi consista en la existencia y/o el acontecer de algo, siempre estará siendo eso y de esa manera -que mi yo considere-, a partir del fenómeno de la identificación con la consciencia de mi propia existencia. La identificación “mental” con la consciencia de mi existencia , no sólo se convierte en el origen creador de la percepción de todo cuanto yo crea estar viviendo…, también de todos juicios y/o las maneras que crea estar viviéndolo. Nada que yo viva, experimente, piense, imagine, etc., consistirá en algo distinto al efecto especulativo de estar percibiendo “la Inexistencia” transformada en la existencia de mi identidad particular. El perceptor y lo percibido, el experimentador y lo experimentado -cualquier tipo de dualidad- no son dos existencias distintas, sino la misma ilusión. ¡Todo aquello que yo creo que vivo, lo vivo porque, más allá de otra consideración, yo consisto en la consciencia de que yo existo siendo aquello que yo esté creyendo que soy en cada momento y/o circunstancia! Consciencia, date cuenta de que todo lo que crees que ves y que vives está creándolo la creencia de que existes siendo algo distinto a una creencia. En el mundo de la percepción egoica -no existe ningún mundo que, considerándose un mundo, no consista en una percepción egoica-, todas las existencias se perciben interconectadas entre sí, porque son la misma cosa…,  y son la misma cosa, porque son la misma “ninguna cosa”: son la misma Inexistencia de alguna cosa.   “Mi reino no es de este mundo” -dijo aquella consciencia. No hay institución humana que no haya sido creada por el ego (efecto de la identificación de la consciencia con la existencia de un yo) y que, por tanto, no esté actuando siempre en defensa de la percepción corrupta y/o egoica de la Inexistencia. Noviembre-16

269- INSTITUCIONALIZACIÓN MUNDIAL DEL EGO-3. Ser egoísta no consiste en ser lo que “otros semejantes” nos han dicho que significa ser egoísta; ser egoísta es el efecto de creerse que se está siendo la existencia de alguien que está siendo de alguna manera de ser. Ser egoísta no consiste en ser de alguna manera, sino la consecuencia de creerse la existencia de un ser (ego). A partir de la identificación con la percepción y/o la consideración mental de ser la existencia de alguien (ego) todo acto, pensamiento, sentimiento, experiencia, etc., -sin excepción y con independencia del nombre que se le asigne- estará siendo egoísmo. Ser egoísta consiste en ser la manifestación de una identidad egoica y/o del fenómeno del ego. Tan egoístas son los actos etiquetados de altruistas, como los de signo opuesto…, porque ambos estarán siendo expresión de la misma fuente. Ser egoísta no consiste en ser y/o en comportarse como “otros egos” nos han dicho que son y que se comportan los seres egoístas, por tanto, ser generosos, ser buenas personas, ser ¿…?, tampoco consiste en ser y/o comportarse como “otras consciencias egoicas” nos han dicho -a pesar de que sus actos están contradiciéndolos- que deben ser y comportarse las personas de bien. ¡El amor fraternal entre egos siempre continuará consistiendo en una manifestación tan egoísta como cualquiera otra! No puede unirse aquello que no existe siendo la existencia de algo; de ahí que el intento de hacerlo sólo persiga la perpetuación de aquella creencia. Salvo DENTRO DE LA FANTASÍA de estar considerándose la existencia de una identidad determinada (un yo habitando en la existencia de un mundo también determinado), no hay ninguna diferencia entre el juicio de comportarse egoístamente y/o el juicio de comportarse abnegadamente, pues en ambos casos estará tratándose del fruto de la identificación con la existencia de aquel personaje y de aquel mundo. ¿De qué manera juzgan el bombardeo intencionado de un hospital infantil aquellos egos que ordenan su ejecución, y de que manera lo juzgan aquellos otros egos que padecen sus consecuencias? Nada, que proceda de la identificación con la existencia de un yo (ego), dejará de consistir en una manifestación egoísta.  Egoísta: “Que antepone el interés propio al ajeno, lo que suele acarrear un perjuicio a los demás.” -define un diccionario, dando por real e incuestionable “la percepción de la existencia” no-ilusoria y/o no-especulativa de aquel sujeto, de los demás y de la separación de intereses. ¡Todo ES…; pero sin ser algo, ni de alguna manera, ni con algún propósito. Los puntos suspensivos son calificativos que añade la identificación con la existencia de un yo (ego), a modo de victimario.  Noviembre-16

270- INSTITUCIONALIZACIÓN MUNDIAL DEL EGO-4. Ego: percibirse, creerse, experimentarse, considerarse una existencia y/o una identidad; de ahí que -sin excepción-, cualquier expresión relacionada con esa identificación mental, siempre consistirá en una manifestación egoica e ilusoria. Ego: Fenómeno de percibir e identificar la Inexistencia Absoluta de cualquier particularidad, convertida en la supuesta existencia real de un yo y de su mundo de particularidades. En el mundo del ego (mundo ilusorio de las existencias) se percibe la existencia de la vida, del mundo, de los demás, de las relaciones…, siendo según está considerándose a sí misma la consciencia perceptora. ¡Conocerse a sí mismo conduce a reconocer que, salvo percibido egoicamente, no existe ningún sí mismo! Por tratarse de algo ficticio, tan egoísta será considerarse alguien egoísta como considerarse de cualquier otro modo; tan hipócrita es verse hipócrita como verse coherente. En el mundo que no pertenece al Reino de la Inexistencia de particularidades, ni de todos los conflictos que esas percepciones originan, ¿a qué queda reducida una democracia, sino a otra forma de manifestación conjunta de las consciencias identificadas con la particularidad (ego) de su existencia? En las democracias, ¿quién, salvo el ego, decide qué votar, y qué, salvo el ego, introduce en las urnas esa elección? En las democracias, ¿qué, salvo el ego, se presenta a las elecciones…, y qué programas, salvo los programas del ego, pueden ser votados por el ego votante?  En cualquier forma de gobierno del mundo del ego, ¿quién, salvo el ego, dirige los medios de comunicación, y qué, salvo el ego, elige de qué informar y la manera de informar? Consciencia, date cuenta de que -sin excepción-, todo lo relacionado con absolutamente todas las manifestaciones humanas, las crea, las decide y las determina el ego, esto es, la percepción egoica, identificada y/o corrupta de la INEXISTENCIA. Sin excepción, todos los aspectos del trabajo, la economía, la política, la salud, la educación, la justicia, las relaciones, las empresas, los sindicatos, la ideología, la espiritualidad, el ocio…, todo lo crea y lo administra el ego, y siempre en base a las características especulativas de su naturaleza. Generalmente, la primera prioridad del ego siempre consistirá en la defensa y/o la supervivencia de aquella identificación que está conformando la identidad de su existencia, por tanto, he ahí que las condiciones en las que discurra esa supervivencia serán secundarias…, pues cualquiera de ellas (no importa cómo se juzguen) conllevará que está cumpliéndose la principal e imprescindible. Rico o pobre, feliz o infeliz, sano o enfermo, jefe o empleado…, pero existo.¡Experimento, luego soy…, luego estoy existiendo! -cree el ego, cómo si las experiencias y el supuesto personaje experimentador consistieran en dos realidades distintas, en lugar de estar conformando la misma fantasía.  Noviembre-16

271- INSTITUCIONALIZACIÓN MUNDIAL DEL EGO-5. Paradójicamente, en las sociedades humanas más adelantadas la actividad laboral todavía continúa siendo quizás el elemento más importante y/o determinante, tanto de la supervivencia del ego, como de las condiciones de existencia egoica. ¿Qué, salvo el ego (considerarse la existencia de alguien real), determina la definición del concepto TRABAJO, y qué, salvo el ego, determina la creación de puestos de trabajo y su distribución? El ego consiste en el fenómeno creado (no existe otra creación) por la identificación de la consciencia con la ilusión de estar siendo la existencia de algo distinto a Nada y/o a la Inexistencia, de ahí que el fenómeno del ego siempre esté supeditado al alimento, la energía y/o el ánimo que genera la búsqueda y la lucha por conseguir aquello que le proporcione ilusión, motivación, animación, experiencia, sensación de existencia y de supervivencia. ¡Consciencia, date cuenta de que tus búsquedas, tus luchas, tus conflictos y tus esperanzas son tan “espiritualmente ficticias” como tu existencia! Una vez confirmadas las condiciones básicas para la supervivencia de la consciencia egoica y/o identificada, ¿qué fantasía podría motivar más al fenómeno del ego, que la fantasía de poder ejercer el PODER derivado del control del trabajo y/o de cualquier otro aspecto relacionado con la percepción de la existencia del ego y de su supervivencia? La creación de riqueza y el reparto de la riqueza, generada con la actividad laboral (trabajo) y/o a partir de cualquier otra forma de ESPECULACIÓN, constituye otro excelente poder motivador para los egos más identificados. ¿Qué, salvo el ego, crea las instituciones bancarias y salvaguarda los intereses de los egos que las representan? ¿Qué institución humana, con absoluta independencia del signo, del color, del fondo, de la intención, etc., que diera lugar a su constitución, no ha sido creada por el fenómeno del ego y persigue la defensa de los intereses (supervivencia) del ego? ¿Escapa la creación, la organización y la distribución del ocio humano a las mismas características del resto de las organizaciones e instituciones relacionadas con algún aspecto de la existencia humana? ¿Escapa alguna institución familiar, social, humanitaria, religiosa, militar, pacifista, académica, científica, etc., de las razones creadas a partir de una percepción absolutamente egoísta de la existencia? No, desde siempre, no. (Postdata a modo ilustrativo del fraude religioso: El Papa de Roma -se supone que con la autorización de Dios-, ha anunciado que “a partir de ahora” los sacerdotes de su institución pueden “perdonar” el pecado del aborto. El perdón de otros pecados todavía queda reservado a su santidad. Se informa que, por tanto, “a partir de ahora” no estará bien tirar algún tipo de piedra contra las mujeres que aborten.) Noviembre-16 

272- INCÓGNITAS TRASCENDENTALES-1. Consciencia, date cuenta de que, puesto que admites desconocer qué eres…, y también que tampoco puedes despejar ninguna otra incógnita trascendental, entonces -sin excepción-, todas las filosofías, todas las ideologías, todas las ciencias, todas las políticas, todas las culturas, todos los credos y también todas las prácticas y/o “todas las actividades humanas de toda la historia humana”, siempre han estado basadas en supuestos, en falacias, en ilusiones, en intereses egoicos y/o en base a la percepción egoica (individualizada y/o dividida en partes) de la Inexistencia: todo basado en la percepción de la Inexistencia, pero ilusoriamente convertida en la percepción de infinitas formas distintas de existencia. ¡Toda forma determinada de existencia y/o de acontecer siempre estará consistiendo en un espejismo y/o un fraude; toda percepción de existencia consistirá en una percepción egoica, corrupta y/o adulterada de la Inexistencia! Consciencia, ¿comprendes ahora porqué todo está cambiando siempre sin que nunca cambie nada más allá de la apariencia y/o de la manera de percibirlo? ¿Comprendes ahora porqué, simultáneamente, todo está siendo percibido de una forma, de la opuesta y de infinitas maneras más, todas aparentemente distintas entre sí? Nombrar y/o identificar la existencia de algo, y además definirlo de cualquier manera posible -sin excepción-, no significa que eso exista siendo algo distinto al nombre de una idea, de una imagen mental y/o de la percepción virtual de una creencia, por tanto, que eso exista fuera del fenómeno del ego: ¡Nada, transmutado en la apariencia de la existencia de algo! Con absoluta independencia de cómo pueda ser percibido a través de la ventana del ego (identificación con la existencia de un yo real), todo está siendo siempre lo mismo (nada determinado), porque todo está siendo siempre Inexistencia de alguna forma de existencia. ¡Si existe, entonces es ego, es mental, es ilusión: es Nada, percibido como si consistiera en la existencia de algo! Consciencia, ¿comprendes mejor ahora que nunca fuiste creada…, ni expulsada de ningún paraíso por haber cometido alguna falta que necesitara ser expiada? ¿Comprendes mejor ahora que, por estar consistiendo todas las apariencias de existencia en la Inexistencia de cualquier existencia particular, tampoco tienes que regresar al hogar de ningún padre, y tampoco tienes que cargar con el peso de alguna cruz que no esté siendo creada por la creencia en tu existencia, esto es, por tu identificación con la posibilidad de estar existiendo separada y/o diferenciadamente de la Inexistencia y/o del Reino que no es de este mundo? (sigue) Noviembre-16

273- INCÓGNITAS TRASCENDENTALES-2. Parece cierto, aquello que como cierto se vive; sin embargo, he ahí que siempre pudo vivirse de otras muchas maneras. Parece cierto, aquello que, desde el convencimiento de la certeza del uno mismo, no puede dejar de vivirse como su fuera cierto. ¿Qué sería y/o en qué consistiría aquello que pudiera percibirse y/o experimentarse de infinitas maneras diferentes? ¡Pregunta retórica, pregunta trampa, pregunta trascendental, pregunta fraude! ¿Acaso el hecho de que algo pueda experimentarse de infinitas formas distintas, no significa que, por tanto, “no está siendo” de ninguna de ellas, y que, consecuentemente, que ni tan siquiera está siendo la existencia de algo distinto a una creación de la consciencia que está experimentándolo a partir del supuesto de dar por cierta su propia existencia? El intento de definir, de nombrar, de destruir, de soltar, de modificar, de mejorar, etc., algo que no existe, lo que hace es reforzar la identificación con la apariencia de su existencia, y, por tanto, la identificación de la consciencia con la percepción de la existencia (ego) del protagonista de ello. ¿Acaso el hecho de preguntarse por la existencia de algo inexistente, convierte a eso, y al supuesto autor de la pregunta, en algo existente? Sí, pero sólo ilusoriamente, es decir, sólo partiendo del mundo de la ilusión y/o de las existencias. ¡He ahí que todas las preguntas trascendentales se originan desde el fenómeno del ego! Consciencia, date cuenta de que preguntarte qué eres no significa que estés siendo algo no-ilusorio, sino que sólo puedes estar siendo ilusoriamente; date cuenta de la corrupción y del “trascendental fraude” que encierra esa pregunta. ¿Acaso el hecho de preguntarse por la existencia de algo inexistente, convierte a eso, y al supuesto autor de la pregunta, en algo existente? No, salvo que existiera la existencia y/o salvo que la existencia consistiera en algo distinto a la Inexistencia Absoluta de cualquier forma de existencia. Paradójicamente, las élites filosóficas y las mentes más ilustradas -las mismas que no son capaces de responder a cerca de su propia existencia- continúan hablando de la existencia del bien, del mal, de la felicidad, de la normalidad… y de todo cuanto les sirve para institucionalizar y para universalizar la ignorancia. ¡Salvo percibido egoicamente (desde la identificación con la existencia incuestionable del yo perceptor), nada existe siendo la existencia no-ilusoria de algo determinado, delimitado, objetivo, veraz! El fenómeno de que alguna cosa y/o circunstancia pudiera percibirse y vivirse de diferentes maneras a la vez, lo que está atestiguando es que eso pertenece al mundo de la ilusión y/o al mundo de la percepción de existencias, pero que fuera del mundo ilusorio de las existencias “no existe” de alguna manera que pueda ser percibido, nombrado, identificado, experimentado…, y tampoco de ninguna otra; demuestra que sencillamente esa existencia está siendo creada por la misma “fuente de existencia virtual” que está creando al personaje que, por estar considerándose real, también se cree protagonista de algo real. (sigue) Noviembre-16

274- INCÓGNITAS TRASCENDENTALES-3. ¿Tú existes? -me preguntan a menudo. En el Reino de la Inexistencia no hay excepciones; en el Reino de la Inexistencia no existen existencias; las excepciones y/o las existencias -con los correspondientes conflictos que la identificación con esas ilusiones origina- pertenecen a este mundo, es decir, al mundo mental donde la Inexistencia se percibe convertida en existencias especiales, excepcionales, únicas, individuales, ilusorias. Paradójicamente, quizás una de las pruebas más rotundas de que yo no existo y/o de que sólo pueda existir en “la realidad de este mundo ilusorio”, consista en que todos mis semejantes estarían dispuestos a asegurar la autenticidad de mi existencia en este mundo, aunque sólo fuera para -sin darse cuenta-, con ello estar defendiendo la identificación con su existencia a través de la percepción de la mía. ¿Podría defender alguien su existencia “sin estar obligado” a defender también la existencia de los demás y de todo cuanto ese personaje percibiera siendo la existencia y/o el acontecer de algo? ¿Qué, salvo la ilusión de la propia existencia, está defendiéndose cuando se defiende la existencia y/o el acontecer de otro algo que esté considerándose una existencia distinta a la existencia de uno mismo? ¡Te veo, te toco, te hablo, te recuerdo, te amo, te sufro, te ayudo, te detesto…, luego existo! Consciencia, date cuenta de que ninguna de tus reacciones (pensamientos, ideas, actos, emociones, intuiciones, enfermedades, etc.,) procede de una causa ajena y/o externa (no-dos); date cuenta de que nada tuyo está originado por aquello que consideras la existencia de las circunstancias de la vida, las características de este mundo, el comportamiento de los demás ni la existencia de alguna otra causa; date cuenta de  que absolutamente todas tus percepciones, juicios, reacciones y experiencias, únicamente están consistiendo en la manifestación de la identificación contigo misma y/o con tu existencia; date cuenta de que tú existencia y la existencia de todo cuanto tú puedas percibir existiendo, siempre están consistiendo en la Inexistencia (no-uno). ¡Consciencia, los sentimientos de felicidad, de paz y de amor, igual que los sentimientos de sufrimiento, de ansiedad, de soledad, de culpa, etc., que puedas originar y experimentar alguna vez, siempre estarán siendo un reflejo proyectado de aquello que tú estás considerando que eres: una manifestación física, sensorial, mental, emocional, anímica, etc., de la identificación con tu existencia! (sigue) Noviembre-16

275- INCÓGNITAS TRASCENDENTALES-4. Consciencia, he ahí que alegrarte,  preocuparte, solidarizarte, reaccionar, etc., ante la percepción de la existencia y/o  del acontecer de algo -no importa de qué creas que se trata- siempre estará consistiendo en un efecto y/o respuesta de la identificación con la percepción de tu existencia, es decir, la consecuencia de la percepción egoica, tergiversada, corrupta, fraudulenta, hipócrita, victimista, interesada, mental…, de la Inexistencia de existencias. ¡Siempre se está reaccionando ante la experiencia de Nada, ilusoriamente convertido en la percepción de la existencia del universo de un yo! He ahí que, aunque vivido desde la identidad egoica e ilusoria de la existencia de un yo (ego), el hecho de juzgar, ofender, culpar, despreciar, amar, ayudar, comprender, disculpar, etc., a la vida y/o a los demás, pueda percibirse e interpretarse como si estuviera interactuándose con existencias externas, ajenas, separadas y distintas a la propia, aquello sólo estará consistiendo en una manera inconsciente de reafirmar la identificación con la existencia del supuesto autor de esas acciones. ¿Se deberá la ancestral ignorancia respecto a qué y/o a quién eres, a que sólo eres un supuesto ser algo? Todo es NADA…,  NADA es lo único que está siendo todo. Ser un ser, ser una existencia y/o ser cualquier otra posibilidad de ser algo, siempre estará consistiendo en una percepción distorsionada (egoísta) de la Inexistencia, de ahí que todo acto y/o reacción de alguien con respecto a algo, también siempre estará circunscrito a la realidad del mundo absolutamente imaginario de la existencia de su protagonista. Consciencia, date cuenta de que más allá del engaño de las apariencias, PUESTO QUE NADA ES LO ÚNICO QUE ESTÁ SIENDO TODO, en el fondo todas tus reacciones únicamente estarán siendo originadas por la identificación con la fantasía de tu existencia…, y únicamente ante la identificación con la percepción del reflejo proyectado de tu existencia. ¡Nada percibes ni vives que no esté constituyendo la falacia de tu existir particular! Consciencia, ¿comprendes mejor ahora que, porque absolutamente todo cuanto tú puedas creer que estás viviendo, siempre estará consistiendo en el efecto de la identificación con la fantasía de tu propia existencia, sin excepción, todo cuanto consideres que haces y/o que te hacen los demás, te lo estarás inventando tú misma, por mucho que dentro del mundo ilusorio de la percepción de tu existencia individual parezca que todo está siendo de la misteriosa manera que tú estás percibiéndolo y experimentándolo? Postdata: Paradójicamente, he ahí que el éxito de una campaña de recogida de alimentos para las personas necesitadas, lo que está dejando de manifiesto es el fracaso, la división, la hipocresía y el egoísmo predominante en los valores de esa sociedad y en el funcionamiento de sus instituciones. (sigue) Noviembre-16

276- INCÓGNITAS TRASCENDENTALES-5. En el mundo ilusorio de las existencias, se dice que se reacciona ante aquello que está percibiéndose, pues, sin consciencia de percepción tampoco habría reacción. Sin embargo, ¿alguna vez está percibiéndose algo que no esté constituyendo la falacia de la existencia de la consciencia del supuesto perceptor? ¿Puede percibirse y reaccionarse ante algo que no esté conformando la identificación de la consciencia con la existencia de la PRESENCIA del perceptor? He ahí que los conceptos de percepción, reacción y consciencia de existencia están conformando la misma fantasía. Consciencia de existencia (presencia) implica por igual percepción y reacción, de manera que percepción es reacción y reacción también es percepción. ¡El mundo ilusorio de las existencias consiste en la percepción de la INEXISTENCIA convertida en infinitas formas de existencia y/o de aconteceres particulares, sin embargo, paradójicamente -quizás porque no son dos-, ninguna percepción de existencia puede separarse de otra! He ahí que lo único que está percibiéndose siempre, y ante lo único que está reaccionándose siempre, es ante la PRESENCIA de un yo imaginario. Nada es algo…, ni de ninguna manera que pueda percibirse, por tanto, fuera del ámbito ficticio de la existencia egoica (determinada y fraccionada), tampoco nada está siendo la existencia de algo distinto a la existencia de otro algo. Ser percibido como la existencia y/o el acontecer de algo trascendental, no evita que esté tratándose de algo fraudulento, ilusorio, corrupto y/o perteneciente al mundo del ego, pues, por naturaleza, toda percepción de existencia consistirá en una percepción adulterada y/o egocéntrica de la INEXISTENCIA. En toda percepción siempre está presente la identificación de la consciencia con la existencia del sujeto perceptor (ego); quizás sea hora de reconocer que, con independencia de aquello que esté percibiéndose, en la percepción  y/o la experimentación (física, sensorial, emocional, anímica...) de algo por parte de alguien, nunca hay otra PRESENCIA que la presencia del fenómeno del ego. Nada que esté siendo hecho, pensado, sentido, imaginado, experimentado, etc., por alguien, dejará de tener una razón egoísta, pues, ¿qué, sino el fenómeno del ego (creerse la existencia de alguien) estará siendo el autor y/o el protagonista de la percepción de esa fantasía? Por muchos esfuerzos y sacrificios que se hagan, por muchas guerras que se declaren, por muchos tratados de paz que se firmen, por muchas universidades que se edifiquen, por muchas iglesias que se consagren, por muchas instituciones y líderes que se idolatren, etc., puesto que todo estará siendo obra de la identificación con la percepción egoica de la Inexistencia, la INEXISTENCIA siempre acaba imponiéndose y disolviendo (muerte) la realidad de la efímera, ilusoria y fraudulenta percepción egoica.  (sigue) Noviembre-16

277- INCÓGNITAS TRASCENDENTALES-6. Cada día queda más claro el fraude histórico que constituye el planteamiento de las viejas preguntas filosóficas y/o trascendentales de la humanidad. ¿Qué y/o quién soy yo? ¿De dónde vengo y a dónde voy yo? ¿Para qué he venido yo a este mundo? ¿Cuál es el fin último de mi existencia? ¿Existe Dios? ¿Existe vida después de la muerte? ¿Existe la reencarnación, el karma y el destino? ¿En qué consiste el bien, el amor, la felicidad, la verdad, la paz, la libertad y todo cuanto mantiene a la consciencia humana girando sobre la creencia en su existencia? ¿Por qué unos seres nacemos con unas cualidades y en unas circunstancias determinadas, mientras otros nacen con otras condiciones bien distintas? Paradójicamente, la misma humanidad que, gracias a los extraordinarios descubrimientos científicos y tecnológicos alcanzados recientemente, ya está planteándose la conquista del espacio exterior, sin embargo -seguramente por el mismo motivo-, todavía no ha conseguido despejar las incógnitas más básicas. ¿Quizás porque son absolutamente retóricas y/o se refieren a simples especulaciones respecto a existencias ficticias? Las grandes cuestiones trascendentales de la humanidad tienen muy poco de trascendentales y mucho de estafa. ¡La consciencia identificada con la forma de existencia humana, siempre buscando aquello que, por estar considerándose a sí misma la existencia verdadera de un sujeto buscador, también siempre está obligada a creer en la existencia de lo buscado, y obligada a continuar creyendo que lo buscado existe consistiendo en la existencia de algo distinto a la inexistencia del buscador! ¿Qué y/o quién puede ser ese personaje, que partiendo del reconocimiento del desconocimiento de sí mismo, sin embargo también puede plantearse a sí mismo cuestiones trascendentales a cerca de la incuestionable existencia de sí mismo? ¡Desconozco qué soy, sin embargo, por encima de cualquier otra consideración posible, “estoy absolutamente convencido de que soy la existencia de un ser (yo) único y real! -exclama y defiende la consciencia identificada con esa percepción. ¿Qué pueden tener de trascendentales y/o a qué realidad pueden estar refiriéndose las preguntas planteadas desde la farsa de estar dando por “incuestionablemente ciertas” cosas cuya naturaleza está por demostrar? ¿Acaso no es un fraude plantearse “qué y/o quién soy yo”, cuando en la misma pregunta ya está asegurándose que se está siendo la existencia concreta del “yo” autor de la pregunta? ¿Acaso no constituye una estafa plantearse cuestiones que al mismo tiempo ya están dándose por respondidas, con independencia de que esa respuesta sólo consista en el efecto de la identificación con una vulgar creencia? ¿Acaso al preguntarse por la razón de haber venido a este mundo, previamente no está dándose por absolutamente cierta la existencia de ese individuo, la existencia del mundo al que habría venido para alcanzar algún objetivo que nadie puede conocer (dogmático, especulativo, supersticioso, egoico…), y también la existencia de todo cuanto ese sujeto considere que existe de la manera que, infinitos factores desconocidos e incontrolables, estén haciéndole percibir, juzgar, interpretar y vivir? (sigue)  Noviembre-16

278- INCÓGNITAS TRASCENDENTALES-7. He ahí que todas las cuestiones trascendentales de la humanidad están planteadas a partir de un supuesto absolutamente especulativo, corrupto, fraudulento, falso, interesado, conflictivo, lucrativo, egoico…, (la falacia de la existencia de existencias y/o de la Inexistencia virtualmente convertida en infinitas existencias particulares), es decir, están planteadas a partir de la hipótesis que, una vez considerada y/o adoptada como “la realidad” por la consciencia identificada con esa falacia, también estará generando e imponiendo el imperio de aquellas características en todas las percepciones de esa consciencia. ¿Por qué, salvo porque esas hipótesis aparentemente trascendentales no tienen una respuesta que trascienda la existencia ilusoria del personaje que las plantea, continúan exponiéndose y sin resolverse generación tras generación? -“Yo no sé ni comprendo qué soy, pero tengo el convencimiento absoluto de que tengo que ser esa existencia QUE ALGO PROFUNDO Y ENIGMÁTICO ME DICE que soy; yo no sé ni comprendo qué soy, sin embargo, el mismo sentido común que no me permite alcanzar el conocimiento ni la comprensión del ser que considero que soy, tampoco NUNCA DEJA DE DECIRME Y DE HACERME VER (percibir) la existencia de todo cuanto -desde el punto de vista de la identificación con mi yo-, yo pienso, siento, experimento, presiento, intuyo, considero, etc., que es la existencia de otras formas de existir” -elucubra la consciencia, identificada con la posibilidad de ser algo distinto a aquella fantasía que, por estar constituyéndola, siempre siente presente, hablándole y guiándole…, ¿cómo si fuera su alma? La historia demuestra que los grandes valores morales, espirituales, éticos, sociales, etc., de la humanidad están construidos sobre arenas movedizas y/o basados en un gran engaño: el fraude de la identificación con la percepción de una existencia dividida en existencias diferentes, separadas, personales, delimitadas, efímeras, trascendentales, reales, etc., más allá del mundo de la ilusión que conforman. Las consciencias identificadas con el fenómeno especulativo de nuestra existencia (ego) nunca reaccionamos ante los acontecimientos que, percibidos como si fueran ajenos (existencias distintas), también creemos que pueden terminar afectándonos a nosotros; todas las reacciones (de un tipo u otro) surgen respecto a la percepción de la existencia propia, por tanto, ante un reflejo de aquello que inconscientemente estamos considerando que somos nosotros: jamás relacionado con algo de fuera y/o de otros. ¡NUNCA HUBO UN CREADOR…, Y TAMPOCO SE PRODUJO NINGUNA CREACIÓN…, DE AHÍ QUE, DESDE EL PRINCIPIO, LA EXISTENCIA HUMANA ESTÉ SUSTENTÁNDOSE SOBRE LA MENTIRA ORIGINAL! (sigue)  Noviembre-16

279- INCÓGNITAS TRASCENDENTALES-8. Dios no existe; si existiera Dios, entonces la existencia de Dios consistiría en la INEXISTENCIA ABSOLUTA de cualquier forma de existencia y/o de acontecer. Nunca hubo un creador y tampoco absolutamente nada de lo que algún personaje, supuestamente creado por la inexistencia de un creador, pudiera imaginar que existe…, para justificar con ello la fantasía de su propia existencia. He ahí que la INEXISTENCIA consiste en la ausencia absoluta de cualquier forma de existencia (Estar Siendo Nada y/o Nada-Uno), por tanto, también en la no-existencia de cualquier cualidad, límite, condición, necesidad, juicio, diferencia, deseo, conflicto, perturbación y todo aquello que, sin embargo, caracterizaría a la identificación consciencial con la posibilidad de la existencia de algo y/o de la negación de la Inexistencia. He ahí que -simbólicamente- la identificación con la percepción ilusoria de “ser la consciencia de una existencia” supone la separación y/o la expulsión ilusoria del Reino de la Inexistencia al mundo de la percepción y la experimentación  de hipotéticas formas de Inexistencia. ¡Pobres mentes religiosas, programadas para reaccionar ante el significado de conceptos (bien, mal, amor, felicidad, sufrimiento, culpa, perdón…) tan ilusorios e innecesarios como ellas mismas! “Así que, por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7:20) Trascendiendo, de esa expresión tan popular, cualquier rastro de teología, egoísmo, dogmatismo, idealismo, misticismo, superstición, etc., ¿estará refiriéndose a la división y la separación entre las personas que actúan “bien” y las personas que actúan “mal”, o quizás está señalando a la presencia del ego y/o de aquel fenómeno consistente en la identificación de la consciencia con la percepción de la Inexistencia transformada en la existencia de “un yo” diferenciado de otras formas de existencia distintas, y, por tanto, cada una de ellas susceptibles de poder ser juzgadas, señaladas, nombradas, calificadas, discriminadas, culpabilizadas, amadas, odiadas, etc., dentro del ámbito ilusorio al que pertenecen? Consciencia, date cuenta de que si “EL BIEN Y EL MAL” existieran siendo algo distinto a simples puntos de vista y/o programas mentales absolutamente deterministas y discriminatorios, entonces el bien también sería la principal fuente del mal y viceversa. En el mundo ilusorio de las existencias, ¿cuántos SENTIMIENTOS y/o reacciones emocionales de mal, sufrimiento, odio, venganza, miedo, frustración…, habrá originado la defensa de conceptos asociados a los sentimientos del bien, el amor, la felicidad, la paz, la libertad, la solidaridad, la fraternidad? ¡Sin excepción, toda percepción de existencia será egoica! En el mundo ilusorio de las existencias y/o de la negación de la INEXISTENCIA ABSOLUTA, ¿qué, excepto el fenómeno del ego, podría generar sentimientos no-ilusorios de algo y con respecto a qué causas no-ilusorias? (sigue) Diciembre-16

280- INCÓGNITAS TRASCENDENTALES-9. Ni existen muchos dioses, ni existe un dios, ni existe la moral basada en los mandamientos de ninguna divinidad. ¡Toda percepción de existencia y/o de acontecer estará siendo creada por el fenómeno del ego! El fraude y/o la distorsión, que genera la identificación de la consciencia con la posibilidad de ser la existencia de algo distinto a Nada (una existencia determinada), no sólo complica la comprensión de mensajes que trascienden esa ilusión; la identificación también se convierte en la causa fundamental de que tales señales sean malinterpretadas y manipuladas interesadamente. “Amad a vuestros enemigos…” (Mateo 5:44). ¿Qué puede significar que ames, perdones, comprendas, ayudes, etc., a tu enemigo? Está claro que acogerse a la literalidad de esas palabras sólo sirve para que la obra de teatro no se desvíe ni un milímetro del guión establecido y para que la humanidad continúe dedicándole toda su atención y energía a la divinidad del ego. Las consciencias identificadas con la falacia de su existencia pueden plantearse cualquier posibilidad (analícense los actos de la historia determinados por la mente humana), siempre que ello no afecte ni ponga en duda la consideración de la trascendencia de su identidad individual. ¡Guerras, asesinatos, pobreza extrema, esclavitud, hambre, corrupción institucional generalizada, destrucción ambiental…, la consciencia identificada generará -victimistamente- todas las barbaridades que alcance a imaginar, antes de plantearse si la razón de ello estará surgiendo de la percepción y/o de la consideración “absolutamente errónea” que tiene asumida respecto a  su propia naturaleza. Consciencia, date cuenta de que absolutamente todo cuanto tú crees que piensas, que sientes, que conoces y que experimentas, siempre está siendo creado por la identificación con la falacia de tu existencia! Consciencia, date cuenta de que el fenómeno de plantearte a ti misma qué y/o quién eres tú, está dejando al descubierto la causa de absolutamente todo aquello que luego proclamas aborrecer; date cuenta de la mentira que tratas de mantener oculta con cada una de tus “planteamientos trascendentales”. Consciencia, date cuenta de que desde el principio de los tiempos has estado utilizando las ideas del altruismo y de la solidaridad como “tapadera” del egoísmo generado con la defensa de tu existencia particular. AMAR A TU ENEMIGO, ¿podría significar que ames a quién verdaderamente no es tu enemigo, porque “más allá de tu percepción” y/o de la percepción de ti (ego), nada existe siendo tu enemigo ni siendo ninguna otra forma de existencia? ¿Qué diferencia existe entre un amigo y un enemigo, salvo el juicio interesado (egoico) realizado a partir de las falacias que están conformando la manera de percibir existencias distintas y separadas, allí donde todo está consistiendo en la misma Inexistencia de cualquier particularidad? ¿Acaso AMAR consiste en algo distinto a trascender y/o dejar de considerar reales las existencias distintas y separadas (ilusorias) creadas por la identificación con la hipotética existencia de “un” uno mismo?  (sigue)  Diciembre-16

281- INCÓGNITAS TRASCENDENTALES-10. Observando, desde cierta distancia y/o desde cierto grado de desapego con el fenómeno que determina la naturaleza discriminatoria de las capacidades del supuesto observador, puede apreciarse y concluirse que el empleo de la moral católica, practicado por las mentes adictas a esa iglesia y también por las de sus gobiernos afines, curiosamente tiene mucho de política egocéntrica y poco de espíritu cristiano.   En la literatura mística y poética suele emplearse bastante a menudo la “figura retórica” del oxímoron, consistente en usar dos conceptos de significado opuesto en una misma expresión. Vida muerta, luz oscura, cuerdo loco, silencio ruidoso, etc., son ejemplos muy claros de esa figura literaria. A partir de hoy, añadiré a la lista de oxímoron el de “AMAR A OTRO”, que hasta ahora la percepción egoica había logrado que pasara desapercibido. Amar a otro es contradictorio. Amar a otro es incoherente. Amar a otro es de locos. Amar a otro es un fraude. Amar a otro supone la negación del amor incondicional. ¡Amar a otro  sólo es posible en el mundo ilusorio creado y alimentado por las creencias! Amar a otro es literatura retórica, imaginación, ficción, una mentira piadosa compartida por almas en pena. Amar a otro, con independencia de que “el otro” sea percibido como amigo o enemigo, hombre o mujer, adulto o niño, blanco o negro, inteligente o torpe, bondadoso o perverso, favorable o desfavorable…, sólo es posible reaccionando desde la identificación con la percepción egoica y/o católica de la Inexistencia, es decir, desde la consciencia que se percibe a sí misma siendo una existencia (un yo) distinta y separada  de otras existencias; pero jamás desde la consciencia carente de identidad ni identificación, resumida en el “amor al prójimo como a ti mismo”, es decir, del amor que consiste en trascender la percepción que no sólo convierte al prójimo en una particularidad (ego), sino que, consecuentemente, la transforma en una existencia  ajena, extraña, artificial, literaria: “otra”. “Amar a otro” es una figura retórica que puede resultar artística formando parte de la fantasía literaria, sin embargo, cuando ello se manipula y se traslada a otros ámbitos de la sociedad, entonces, como el día a día de la humanidad lleva milenios certificando, el amor y el resto de los grandes conceptos católicos (dios, bien, mal, culpa, perdón, verdad, felicidad, sufrimiento, sacrificio, gloria, salvación…), se convierte en un elemento utilizado por las mentes más egocéntricas para satisfacer las ansias de poder con las que calmar la ceguera, el vacío, la ansiedad y todo cuanto caracteriza a las consciencias identificadas con la mentira de su existencia.  Diciembre-16 

282- LA FELICIDAD Y OTRAS EXCUSAS-1. La supervivencia de la  consciencia identificada con la forma de existencia humana (un ser) siempre estará supeditada al imperativo de mantener viva la identificación con la existencia de aquellas ilusiones o manifestaciones de los programas mentales que estén conformándola. La felicidad -junto al resto de los sentires y experiencias- que los seres humanos perseguimos en el desierto, al que la creencia y/o sueño de la creación divina de nuestra nuestra existencia no-ficticia supuestamente nos habría expulsado, no persigue otro fin que el de seguir alimentando dicha fantasía de la manera exacta que establecen los datos constituyentes de cada consciencia identificada o mente.  La felicidad, igual que el resto de los sentires y/o de las percepciones humanas, con absoluta independencia del signo que se les asigne, siempre estará consistiendo en una manifestación egoica y/o un efecto de la identificación de la consciencia con la hipotética posibilidad de estar siendo “una parte” de la Inexistencia, milagrosamente  convertida en un yo y/o en una manifestación particularizada. La experiencia de sentir felicidad -sentir no significa existencia particular de lo sentido- depende siempre de que previamente se cumpla alguna condición y/o de que se produzca un juicio determinado con respecto a algún acontecimiento también determinado, por tanto, demuestra que está siendo creado -a modo de efecto y/o de reacción- por la misma consciencia que estará experimentándolo internamente, pero como si consistiera en la existencia de algo externo. Los sentimientos humanos son de naturaleza tan ilusoria, efímera, victimista y egoica como la del ser humano que los perciba y/o que los experimente como si estuvieran consistiendo en algo distinto a la fantasía de su propia existencia. Para la consciencia identificada con el personaje del ladrón, la felicidad consiste en “dar el golpe perfecto”; sin embargo, para la consciencia identificada con el personaje del policía, la felicidad llegará cuando éste logre atrapar al ladrón. La felicidad sólo consiste en la percepción de la reacción del ego y/o de la consciencia identificada con las creencias que conforman la apariencia de un personaje. ¿Qué se persigue entonces cuando se persigue sentir el sentimiento de la felicidad y/o cualquier otra experiencia? En efecto, siempre está procurándose la supervivencia de la fantasía de la existencia del yo perceptor, es decir, del fenómeno del ego.  Diciembre-16

283- LA FELICIDAD Y OTRAS EXCUSAS-2.  Si el sentimiento de la felicidad existiera estando en algo y/o dependiera de alguna cosa (considerada propia y/o ajena), entonces ese algo estaría condicionando el sentimiento de la felicidad, por tanto, he ahí que el sentimiento de la felicidad “SIEMPRE” está consistiendo en la percepción de una reacción absolutamente egoica y/o del ego. ¿En qué consiste cualquier tipo de percepción, sentimiento, acción, reacción, etc., salvo en una manifestación egoica y/o de auto-identificación de la consciencia que estará creando y experimentando la fantasía de la percepción de la existencia de sí misma? Con absoluta independencia de qué cosa sea…, ni de la manera que sea percibida y juzgada esa cosa, sin excepción, por el simple hecho de estar siendo percibido por una consciencia, ello siempre estará consistiendo en “creencia de existencia” y/o en la manifestación del fenómeno del ego, generado con la identificación de la consciencia perceptora con la posibilidad de su existencia particular. ¿Qué persigue la humanidad (conjunto de consciencias identificadas con dicha forma imaginaria de existencia) cuando afirma que está persiguiendo el sentimiento de la felicidad y/o la experiencia de cualquier otra percepción? En efecto, únicamente está persiguiendo la supervivencia y/o el refuerzo del fenómeno que está constituyendo la fantasía de su existencia; siempre está persiguiéndose la quimera de la existencia del perseguidor de algo. La felicidad, junto con el resto de los grandes sentimientos y valores humanos (tanto los juzgados positivos como los juzgados negativos), son las piezas, todas igual de necesarias, que conforman la imagen virtual del “rompecabezas” creado por el fenómeno del ego. ¡No existe más ALMA humana que la del EGO humano! La búsqueda de la felicidad persigue la creación del sentimiento de felicidad mediante la satisfacción de los patrones del ego y/o de la consciencia identificada consigo misma. Perseguir, “por todos los medios y/o realizando todos los sacrificios necesarios”, la felicidad, el amor, la paz, la libertad, etc., lo mismo que rechazar los sentimientos opuestos, no son efectos de egos distintos, sino la manifestación del mismo. ¡Toda existencia de algo será ego, por tanto, todo cuanto tenga relación con la actividad de alguien, siempre estará siendo ego  también! Consciencia, date cuenta de que buscar algo “bueno” demuestra la identificación con la existencia de la carencia en ti de lo buscado…, a la vez que rechazar algo “malo” también demuestra la identificación con la existencia en ti de la posesión de lo rechazado…, aunque en todos los casos por igual esté tratándose de simples matices encaminados a sostener en pie la mentira de tu existencia y de sus características.  Diciembre-16  

284- LA FELICIDAD Y OTRAS EXCUSAS-3. Convertir el sueño de la percepción de la existencia personal en la persecución de amor, paz, felicidad, abundancia, aceptación, etc., ¿evita, “en ese mundo ilusorio”, que a la vez esté generándose el efecto contrario con la misma intensidad? No, pues, aunque parezcan cosas distintas, todas las posibilidades están constituyendo la misma fantasía. Consciencia, date cuenta de que que “el ego no es un ser” (tú), creado por voluntad de una divinidad con las cualidades y las necesidades ineludibles de aprender, comprender, reconocerse, experimentar, perfeccionarse, relacionarse, evolucionar y regresar a casa; date cuenta de que el ego consiste en el fenómeno y/o el efecto (sin existencia, voluntad ni intención propia) por el que la consciencia identificada con su existencia particular está considerando real que la Inexistencia Absoluta (Nada-uno) esté siendo percibida a través de la aparente existencia de un perceptor y de sus aparentes capacidades. Toda percepción de la existencia, del acontecer y del experimentar de algo, sin excepción posible, siempre estará consistiendo en un efecto del fenómeno del ego, de ahí que la manera de juzgarlo y/o de etiquetarlo no altere el producto ¡El ego consiste en el fenómeno de la identificación de la consciencia con la percepción de algo opuesto y/o distinto a la Inexistencia, por tanto, toda percepción de existencia siempre será egoica! ! Hace unos días estuve visitando un centro de recuperación de águilas y de otras aves rapaces. La mayor parte habían nacido en cautividad, sin embargo, impresionaba ver aquellas águilas surcando los cielos y, sin embargo, después de volar libremente durante unos minutos regresar voluntariamente a la mano de su cuidador y a la jaula. Pero, ¿acaso los seres humanos (consciencias identificadas con la percepción ficticia de la existencia de un yo y/o con la percepción egoica -fraccionada- de la Inexistencia) no actuamos exactamente igual que esas águilas? ¿Acaso, la consciencia de que “desde siempre” hayamos vivido en la cautividad de la identidad de un sí mismo transitorio y en continua lucha por alcanzar metas quiméricas, no está demostrando la fantasía que supone la particularidad de nuestra existencia y la de todo cuanto ello origina? Todo está siendo Inexistencia (Nada-Uno), de ahí que todas las existencias y sus circunstancias siempre estén siendo aparentes, mentales, efímeras, determinadas por creencias, egoicas. El ser humano ha vivido en cautividad desde el principio de los tiempos porque la existencia del ser humano nunca fue creada fuera del mundo ilusorio al que pertenece la apariencia del ser humano y de todo cuanto pueda existir para éste. Siempre se nos ha inculcado que perseguir la felicidad, el amor, la paz, la libertad, etc., era bueno y mejor que otras opciones…, como si alguna de esas y alguna de todas las demás no estuvieran constituyendo la misma fantasía y/o el mismo juego de imaginar la existencia del personaje protagonista de algo. Sin excepción, todo cuanto se realice desde la identificación originada por el fenómeno del ego, con absoluta independencia de la etiqueta que se le asigne, estará siendo una manifestación egoísta por igual. Consciencia, date cuenta de que todo aquello que tú creas que estás viviendo estará consistiendo en el resultado de la creencia en ti.  Diciembre-16

284- ¿QUÉ FUE PRIMERO…? En el mundo ilusorio de la percepción de existencia y/o de la negación continua de la Inexistencia (no no-existencia), paradójicamente las preguntas que se plantea la consciencia identificada con la posibilidad de estar existiendo y/o consistiendo en algo distinto a Inexistencia (Nada-uno), no buscan el descubrimiento de algo nuevo que pueda aportar la respuesta, sino la justificación de su existencia y/o la confirmación de la existencia de la consciencia que está planteándolas de tal modo que la respuesta suponga la afirmación de su existencia. ¿Quién soy yo? -Se plantea la consciencia, de modo que en la pregunta ya está implícita la respuesta. ¡Todas las preguntas trascendentales son retóricas, porque la consciencia que las plantea no está preguntándose, sino respondiéndose y/o reafirmándose! ¿Quién soy yo? ¿Para qué estoy aquí? -Se plantea retóricamente la consciencia, pero no para despejar esa incógnita, sino para que la respuesta sirva para justificar la veracidad de la existencia del yo que supuestamente está preguntándose a sí mismo por la existencia de sí mismo. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? He ahí que, como siempre, aquello que la consciencia está buscando no es descifrar la duda de qué existió primero, sino la confirmación de que alguna vez hubo el comienzo de una existencia. Paradójicamente, en el universo ilusorio de la existencia -existencia es sinónimo de ficción-, la realidad consiste en la no percepción de la Irrealidad de las existencias y/o en la percepción de existencias inexistentes. He ahí que, percibir la existencia del perceptor y de lo percibido por dicha consciencia, paradójicamente lo que está dejando de manifiesto es su Inexistencia. ¡Toda apariencia de existencia estará certificando la Inexistencia Absoluta, de ahí que, desde siempre, todo está siendo Nada!  Dice Machado: “…Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar…” El fragmento de este poema demuestra que la mayor parte de los posibles planteamientos a cerca de la existencia humana, son retóricos y/o engañosos, pues parten de la convicción de la existencia del caminante. No hay existencia de dos (dualidad), porque tampoco hay existencia de uno (unidad). Desde el momento que se admite estar siendo la existencia del caminante (uno), ¿cómo evitar la percepción del caminar, del camino y de un sin fin  de otras posibilidades? ¡No hay camino que se haga al andar…, porque tampoco hay caminante! Sin caminante no hay caminar ni hay camino; sin caminante no hay mirada atrás ni sendas que recordar…, ni culpas que perdonar. Como señala el poeta: “los caminos son una creación del caminante y/o de la consciencia identificada con la percepción de la existencia del caminante…”, por tanto, ilusión, ego. ¿Quién creó mi existencia… y para qué? -De nuevo la retórica. Diciembre-16 

285- EGOCENTRISMO. Consciencia, date cuenta de que “tú no eres una” con todo lo demás que percibes siendo existencias distintas a la tuya, porque tú no eres tú ni eres tu existencia; date cuenta de que sólo está siendo el fenómeno de la identificación con la “percepción” de tu particularidad (ego), aquello que está creando la ilusión de percibir la Inexistencia Absoluta (Nada Uno), convertida en la apariencia de tu existencia; date cuenta de que si percibes la absoluta indeterminación de la Inexistencia  transformada en infinitas existencias totalmente delimitadas, condicionadas y transitorias, sólo es porque estás percibiendo a través de la fantasía de tu aparente particularidad. Por creerse parte, cree la parte identificada con la apariencia de su existencia que todo lo que percibe son partes también; por creerse existencia, cree la consciencia que todo son existencias también. ¡La percepción egoica y/o la percepción de existencia, siempre justificándose, reproduciéndose y procurando sobrevivir! Egocentrismo: Inexistencia absoluta de cualquier posibilidad de determinación, percibida determinada y/o convertida en existencia. He ahí que para las consciencias identificadas con la percepción de la particularidad de su existencia (humanismo) todo continúa girando en torno a aquellos contenidos que conforman la existencia del yo de cada una (egocentrismo). En el mundo ilusorio de la percepción de existencia y/o de la percepción de determinación, para que la existencia de algo pueda etiquetarse de alguna manera (bueno, malo, grande, pequeño, cerca, lejos, dentro, fuera, vida, muerte…) siempre se precisa de la percepción de “la existencia de otro algo previo” que sirva de referencia y/o de comparación. Para que el bien sea percibido y etiquetado como “el bien”, se necesita la percepción de la existencia “del mal” y viceversa. Pero, ¿cuál es la referencia que determina la existencia de la consciencia que percibe la existencia del bien, del mal y del resto de las  etiquetas? ¿En base a qué otra existencia, yo soy yo? ¿Qué origina que el bien percibido por una consciencia sea a la vez el mal percibido por otra? EGOCENTRISMO. Para la consciencia identificada con la percepción de su existencia todo gira entorno suyo (egocentrismo); todo es percibido con respecto a aquello que cada consciencia está considerándose a sí misma, de ahí que, comenzando por la existencia del uno mismo, todo “ser algo” siempre esté siendo ilusorio. Consciencia, date cuenta de que la percepción de todas las carencias y virtudes que crees que tienes, y también de todas las experiencias que crees que vives, está siendo creada por la identificación con tu existencia y/o con tu determinación, por tanto, que son un reflejo tuyo... y tan ilusorio como tú.  Diciembre-16

286- EL MITO DEL INCONSCIENTE. He escuchado decir que “…en el inconsciente permanece oculto aquello que nos hace sufrir…” Sin embargo, esa afirmación tiene bastante de mito. ¿Acaso aquello otro que permanece visible en la mente consciente no está originando también exactamente los mismos efectos, con absoluta independencia de que esos contenidos conscientes estén considerándose positivos? ¿Acaso los contenidos conscientes y/o no ocultos mantienen a la humanidad gozando de una felicidad constante? ¿Acaso no son las mentes conscientes las que están tomando las mezquinas decisiones, cuyos efectos perversos vemos reflejados cada día en los informativos? ¡Percibido consciente o inconscientemente, todo continúa siendo ego, es decir, percepción de existencia, es decir, especulación mental, es decir, la Infinitud Absoluta virtualmente convertida en infinitud de existencias delimitadas! Lo único que origina sufrimiento es aquello mismo que también origina  sentirse feliz y/o de cualquier otra forma: la identificación de la consciencia con la percepción de la existencia del yo y/o de cualquier otra posibilidad de determinación. Sin excepción, absolutamente todo cuanto yo considero que vivo yo, y de la manera exacta que yo considere que esté viviéndolo, ello estará siendo creado por la identificación con la falacia de mi existencia particular (ego), ¿de ahí que siempre esté notando la presencia de su causa en mi? Consciencia, date cuenta de que no eres víctima del mundo que ves, sino consecuencia de la creencia en ti misma, pues todo cuanto percibes no consiste en otra COSA que en la fantasía de tu existencia. ¡Amarás ser Inexistencia (dios) por encima de ser la existencia de alguna COSA y/o de ser Inexistencia determinada! Mis pensamientos son yo.  Mis emociones son yo. Mi circunstancias son yo. Mis mundos y mis creencias son yo. Mis experiencias y mis esperanzas son yo. Mi pasado, mi presente y mi futuro son yo. Nada percibido por mi estará siendo algo distinto a la mentira que estoy siendo yo, cuando yo estoy siendo percibido como algo distinto a no estar siendo algo y/o a la no-existencia de alguna cosa. ¡El ego consiste en el fenómeno de la identificación de la consciencia con la percepción de algo opuesto y/o distinto a la Inexistencia, por tanto, con independencia de  la etiqueta que se le asigne, toda percepción de existencia y/o de acontecer siempre será egoica!  Diciembre-16

287- CHARLATANES, PREDICADORES Y MERCADERES-1. Sin la existencia del caminante no hay caminar ni hay camino; sin la existencia del caminante no hay mirada atrás ni sendas que recordar, ni culpas que expiar y/o que perdonar…, y tampoco hay metas que alcanzar. ¡Toda percepción de existencia es ego, es ilusión! Ningún caminante fue creado por alguna divinidad nunca jamás, por tanto, salvo en el relato de la historia de ese cuento, tampoco a ningún caminante se le prohibió nada ni fue expulsado de ningún paraíso por alguna causa. Pero, del mismo modo que al admitir la veracidad de la historia de la creación de la existencia de un caminante, automáticamente también está admitiéndose la existencia del caminar, del camino, del universo y del resto de las posibilidades precisas para dar forma y/o conformar esa monumental falacia, así también al identificarse con la hipótesis de su propia existencia, la consciencia queda atrapada en la apariencia ficticia de una identidad humana. ¡En esa ilusión consiste todo y discurre todo lo que parece que está siendo algo, y también siendo de alguna manera para alguien! La Inexistencia Absoluta de cualquier rastro de determinación, y, por tanto, de existencia, oposición, discriminación, conflicto, etc., no admite el dualismo creador-creación (padre-hijo), sin embargo, el mercado sigue funcionando dentro del templo, y la gente no deja de acudir a la llamada de charlatanes, predicadores y mercaderes. Consciencia, date cuenta de que todo hacer de alguien solo sirve para reforzar la creencia de ese alguien en la existencia de sí mismo. Todo aquello que, consciente o inconscientemente, sea percibido como la existencia y/o el acontecer de algo, siempre estará consistiendo en la percepción egoica de Nada-Uno y/o de Inexistencia de algo. He ahí que el fenómeno del ego y/o de la identificación de la consciencia con la posibilidad ilusoria de existir (ser algo distinto a Inexistencia) encarna una cábala infinitamente más inverosímil que la idea de introducir todo el océano en un dedal. Sin embargo, por muy loca que, percibida desde cierta distancia, parezca esa tarea, lo cierto es que las consciencias humanizadas llevan empeñadas en ello desde que la creación de su existencia fue tomada en consideración, aunque ello conlleve la obligación de existir desempeñando el papel de victima-verdugo. Toda percepción de algo (físico, sensorial, emocional, psicológico, anímico, espiritual…) estará consistiendo en INEXISTENCIA (NADA-UNO) egoicamente interpretada como la existencia de muchas cosas aparentemente reales y distintas. ¡Cuando es considerado y/o percibido como la existencia de algo determinado, todo es ego!  Diciembre-16

288- CHARLATANES, PREDICADORES Y MERCADERES-2. En el mundo de la percepción de existencias (mundo paradójico donde “supuestamente” la Inexistencia se percibe convertida en infinitas formas transitorias de existencia) todo podría interpretarse al revés de lo que aparenta y/o trascendiendo la forma de cómo se percibe a través de la mirada egoica de un yo. Paradójicamente, he ahí que “el egoísmo” (materia prima de tantos medios de supervivencia) no consistiría tanto en amarse a uno mismo, como en la fantasía de amar a otro como si “el otro” (prójimo) estuviera siendo un ser y/o una existencia distinta a la del uno mismo carente de cualquier identidad particular. ¿Qué convierte en otro al otro, sino la percepción determinada, delimitada, identificada, humanizada, personificada, etc., de mi mismo? En efecto, la percepción de la existencia y/o del acontecer de algo determinado siempre está siendo creada a partir de la consideración de mi propia existencia. He ahí que todo cuanto vivo como opuesto y ajeno siempre estará consistiendo en una prolongación del no-yo. Creerme “un yo” convierte a los demás, el mundo, la vida, etc., en algo distinto -pero a imagen y semejanza- a esa creencia a cerca de mi existencia. Consciencia, ¿comprendes mejor ahora que toda percepción de existencia estará siendo egoica e ilusoria? ¡Amar significa a no-ver dos y/o trascender la ilusión de la percepción de dos y de todo cuanto ello conlleva! Sin embargo, el mercado sigue funcionando dentro del templo, y la gente no deja de acudir a la llamada de charlatanes, predicadores y mercaderes. Creer (permanecer identificados) en el “amor entre unos y otros” constituye, quizás, uno de los principales fundamentos del egoísmo y/o de la percepción originada por la identificación con cualquier  forma de existencia. Consciencia, date cuenta de que el único objetivo de las preguntas (todas retóricas) que, generación tras generación de ti misma, llevas planteándote, sólo persigue el objetivo de poder seguir creyendo en la existencia del personaje que las plantea: tú. ¡Pienso, pregunto, razono…, luego existo! -se dice a si misma la consciencia identificada con el fenómeno especulativo de la percepción de su existencia, como si su existencia consistiera en algo distinto a la Inexistencia de cualquier particularidad (No-Uno). Las consciencias identificadas (mente) con la hipotética posibilidad de cualquier forma de existencia, no tenemos creencias: somos la creencia de que somos la existencia de algo. Posdata: ...Mientras se perciba "dos" cómo no percibir comparación, diferencia, separación, carencia, rivalidad, miedo, deseo y tantas fantasías más; pero, por lo mismo, mientras se perciba "uno", cómo evitar percibir dualidad. Diciembre-16

289- CONSCIENCIAS PROGRAMADAS. Todas las percepciones y/o experiencias, que las consciencias identificadas y/o programadas creemos tener, no son nada más que el reflejo proyectado de la creencia en nosotros mismos. Generación tras generación, seguimos creyendo en nosotros y en todo aquello que nosotros creemos que existe, porque, más allá de cualquier apariencia, somos la creencia (ilusión) de nuestra existencia. ¿Como dejar de creer en la existencia del creyente cuando el creyente está siendo la creencia misma? He ahí que entre la creencia en la existencia del creyente y la creencia de en existencia de lo creído por el creyente no hay diferencia: todo está constituyendo la misma fantasía. ¿Cuántas guerras no se habrá declarado a sí misma la humanidad (y las que faltan), con el objetivo de defender la creencia en la existencia de aquello que la humanidad cree que existe, y/o para defender la Inexistencia Absoluta convertida en la percepción de la existencia de la humanidad? ¿Han supuesto, todas las guerras que la creencia en la humanidad se ha declarado a sí misma, algún avance en su propio reconocimiento, o simplemente toda esa violencia forma parte de la supervivencia de misma creencia que está originándola? ¿Qué, de todo cuanto conforma la fábula de la historia humana, no está creándoselo a la humanidad la creencia en la existencia de la humanidad? ¡LA EXISTENCIA NO ES NADA MÁS QUE UNA MANERA EGOICA DE PERCIBIR LA INEXISTENCIA! Paradojas y más paradojas. Salvo que estuviera formando parte de la creencia (ilusión) en la forma de existencia humana, ¿qué clase de Dios podría haber creado la existencia de un ser tan burro como el encarnado en LA FORMA DE SER humana? Pues eso. Pero, ¿cómo salir del circulo especulativo de la identificación con la percepción de la Inexistencia convertida en la existencia de un yo personalizado? No puede salirse de allí donde no se está; todo consiste en darse cuenta de eso, y de que, por tanto, para alcanzar aquel objetivo innecesario no hace falta hacer nada. ¡Nada falta por hacerse, porque NADA es lo único que está siendo todo aquello que parece estar siendo algo concreto y/o una existencia! Creerse la existencia de alguien hace creerse dentro de esa existencia, por tanto, cualquier intento de salir de aquella fantasía lo que hace es reforzar la apariencia de realidad de la convicción inicial. Por mucho que, desde el fenómeno del ego (identificación con la existencia de un yo) todo sea percibido -por parte de esa consciencia identificada- como si estuviera consistiendo en la existencia y/o el acontecer de algo no-ilusorio…, Nada y/o Inexistencia Absoluta es lo único que está siendo todo siempre.  Diciembre-16

290- EXISTENCIA Y CULPA. Consciencia, date cuenta de que no hay más culpa que la derivada de la identificación con la creencia en tu existencia; date cuenta de que todos los sentimientos de culpa que puedas experimentar (igual que el resto de sentimientos posibles) siempre tendrán su “causa y su origen único” en el fenómeno de tu existencia individual, el fenómeno del ego y/o el fenómeno de percibirse consistiendo en una posibilidad distinta y separada de la Inexistencia Absoluta de cualquier particularidad. ¡Ningún sentimiento de culpabilidad nacerá de los pensamientos,  de las emociones, de los actos, etc., del personaje que crees ser, sino del fenómeno de creer que eres “una” existencia y/o la existencia de “un” personaje. Consciencia, date cuenta de que mientras sientas culpa por creer que existes, no podrás dejar de creer que existes ni de sentirte culpable, y tampoco podrás dejar de ver culpa en cualquier forma de existir y/o de acontecer. Consciencia, deja de temer fracasos y deja de perseguir los méritos y/o las quimeras con los que calmar el insondable vacío de la existencia, porque no existes tú y tampoco nada de lo que tú creas que existe gracias a ti, por tu culpa y/o por cualquier otra razón distinta y/o ajena a la falacia de la creencia en ti. Consciencia, date cuenta de que todo cuanto crees que piensas, que sientes, que haces y que experimentas, no se debe ni consiste en algo distinto al fenómeno de la identificación con la creencia y/o la ilusión que está conformando la apariencia de tu existencia. Consciencia, date cuenta de que comenzando por la tuya, toda percepción de existencia y/o de acontecimiento pertenecerá al mundo donde toda posibilidad de existencia consiste en una percepción egoica de la Inexistencia. He ahí que no habiendo otra causa de culpa que la derivada de la identificación mental con el fenómeno de la existencia (creerse una existencia y, por tanto, experimentar separación), tampoco hay otra posibilidad de paz y de perdón que el derivado de la desidentificación con el fenómeno de la existencia y/o de la separación de la Inexistencia.   Diciembre-16

291- ¡¡TÚ!!. ¿Inexistencia, no es el opuesto de existencia? -me plantea un amigo, desde la comprensión lógica y la razón que permite la mente identificada. Sin embargo -le respondo, tratando de trascender las limitaciones de mi propia identificación-, aquello que no es algo (Inexistencia y/o Nada-Uno), no puede tener opuesto ni ser comparado con otro algo. ¡No ser algo, no puede comprenderse desde la identificación con el supuesto estar siendo la existencia de un algo! Creerse la existencia de algo obliga a sobrevivir asumiendo todas las condiciones que exige esa creencia. La Inexistencia (indeterminación e indivisibilidad absoluta) no pertenece al mundo de las existencias determinadas e individuales. Sólo en la falacia de las existencias puede apreciarse también la existencia de opuestos, contrarios, antagonistas, razones, intereses, principios, moralidad, categorías, valores, objetivos, carencias, cualidades y todo cuanto quiera añadirse a la infinita lista de posibilidades. ¿Acaso las posibilidades son algo distinto a posibilidades? Aquello que no es algo y/o que no es la existencia de algo (aquello que ni tan siquiera es aquello), ni puede tener un opuesto, ni necesita tener un opuesto, ni sirve de referencia para catalogar nada, por tanto, he ahí que si a algo se le pudiera atribuir un opuesto, ello y su contrario estarían siendo simples “posibilidades de ser” y/o meras ilusiones. Inexistencia (Nada-Uno) no es el opuesto de existencia, porque la existencia exige e impone la necesidad de determinación, es decir, la existencia de alguna cosa determinada. Consciencia, date cuenta de que Inexistencia no equivale a la existencia de ninguna cosa; Inexistencia no es “la” Inexistencia. El opuesto de la existencia de algo sería la inexistencia de algo y/o la no-existencia de algo. Consciencia, date cuenta de que no hay ninguna diferencia entre creerse la existencia de algo (tú) y/o creerse la inexistencia de algo (tú), porque en ambos casos estarás creyéndote tú. El sentimiento de culpabilidad acompaña al sentimiento de existencia, por la sencilla razón de que ambos (y todos los demás pensamientos, sentimientos y experiencias posibles), son efecto de la identificación con la misma fantasía: tú. Diciembre-16   

292- BREVES 2016 (19). 1- Consciencia, date cuenta de que todas las creencias que están conformándote derivan de la creencia en tu existencia. Date cuenta de que si te sientes separada y/o siendo algo distinto a INEXISTENCIA (Nada-Uno), se debe al fenómeno de la identificación con la percepción egoica de tu existencia. Creerte tú, hace que te sientas separado, culpable, carente, víctima... de nada distinto a la creencia en tu existencia. 2- Nada está separado del resto; todas las partes y/o los aspectos de algo son el mismo algo ilusorio, viéndose existiendo dividido en partes separadas y efímeras, pero únicamente dentro de esa percepción egoica. ¡Nada está separado del resto porque nada está siendo la existencia de algo! 3- Mientras una consciencia permanezca identificada con la percepción ilusoria de su existencia, es decir, con la percepción de algo distinto a INEXISTENCIA de cualquier identidad, también sus descendientes... y los descendientes de sus descendientes... y los descendientes de sus descendientes... y así hasta el conjunto de la humanidad, seguirá identificada con esa fantasía. He ahí que la percepción de la existencia de todas las consciencias procede del fenómeno de la percepción de la existencia de una (la primera), aunque, paradójicamente, ninguna esté existiendo y/o no consistiendo en INEXISTENCIA. 4-Consciencia, date cuenta de que toda percepción y toda experimentación de existencia y/o de acontecer solo estará consistiendo en la percepción y la experimentación de la creencia en ti. Date cuenta de que tú creación solo es creencia -la creencia de la creación de tu existencia-, de ahí que toda percepción y toda experimentación de existencia y/o de acontecer esté siendo ilusoria, egoica, mental. ¡Existencia y/o acontecer es sinónimo de ilusión! 5- "Si no lo veo, no lo creo" -reza el dicho popular. ¡Ver para creer! Pero, ¿si no creo en lo que no veo y/o en aquello que no percibo y experimento, acaso ese fenómeno no está demostrando que, por tanto, aquello que esté percibiéndose y experimentándose estaría siendo efecto de aquello que está creyéndose y/o de la creencia que se está siendo?  Diciembre-16

293- BREVES 2016 (20). 1-Comenzando por la propia, toda percepción de existencia y de experiencia siempre estará siendo creencia, ilusión, mente, ego: un supuesto tan efímero como subjetivo. La percepción de existencia y la experiencia de existencia surgen de la identificación de la consciencia consigo misma y/o con la creencia en la posibilidad de estar siendo algo específico (yo); la creencia determina (crea ilusoriamente) la percepción y la experiencia de existencia, porque la existencia consiste en el fenómeno de percibir y/o de experimentar determinadamente y/o convertida en formas concretas de existencia y de acontecimientos, la Inexistencia Absoluta de cualquier posibilidad de determinación (Nada-Uno). ¡La creencia en ti está creándote (determinándote) a ti y a todo cuanto exista para ti; tú te has creado y tú estás creando todo cuanto tú consideres que forma parte de tu existencia! Consciencia, ¿comprendes mejor ahora la razón de que no sirva de nada la eterna actitud victimista de quejarse, culparse y clamar al cielo por aquello que únicamente tú estás inventándote? 2- Nada es aquello que la consciencia identificada (mente) crea, percibe, interpreta y experimenta; toda posibilidad de ser algo siempre estará consistiendo en el efecto de la identificación con la creencia en la existencia. La existencia del otro y la existencia de aquello que pueda atribuírsele al otro, a la sociedad, al mundo, a la vida… (tanto lo positivo como lo negativo) siempre estará consistiendo en un reflejo de la ilusión o creencia que está creándolo (determinando) todas las percepciones y experiencias posibles. Por múltiples y diversas que parezcan unas percepciones y experiencias de otras (físicas, sensoriales, psicológicas, emocionales, anímicas…), todas están consistiendo en la misma y única ilusión: la percepción de existencia y/o de determinación. Consciencia, ¿podrías creer en ti sin que tú misma estuvieras siendo la creencia en tu existencia,  y, por tanto, Inexistencia ilusoriamente transformada en tu particularidad?  Diciembre-16

294- LA BUENA NUEVA. 1-Consciencia, date cuenta de que tú no eres lo que tú crees que eres, sino que eres la creencia y/o la ilusión de que eres tú. Consciencia, date cuenta de que por mucho que intentes disfrazarte de realidad, sin trascenderte sólo podrás percibir y hacerte consciente de aquello que está conformando la ilusión de tu propia existencia. ¡Paradójicamente, para ver más allá de ti tienes que dejar de mirar a través de la determinación de la creencia en ti! Asumir que cualquier experiencia de existencia -todas sin excepción- estaría correspondiéndose con un reflejo de la identificación con la hipótesis de la existencia particular del experimentador, seguramente no precisaría del esfuerzo que exige cualquier acto percibido desde la consciencia egocéntrica.  ¿De dónde vengo y a dónde voy? He ahí que,  dar por incuestionablemente cierta la posibilidad de la existencia particular de un ser (un yo) que además puede ir y venir de un mundo a otro…, para no se sabe qué objetivo y/o misión determinada, está constituyendo el fenómeno ilusorio del ego, el pecado original nunca cometido y/o el principio del sueño jamás soñado. 2-Consciencia, observa a tus semejantes, instaladas en el gobierno de las instituciones (políticas, sociales, religiosas, económicas, judiciales, educativas, culturales, informativas…) teóricamente creadas en tu mundo para defender los derechos universales y salvaguardar el cumplimiento de las legislaciones establecidas con la intención de impedir aquello mismo que inconscientemente están promoviendo, ¿acaso -exactamente igual que haces tú-, están dedicándose a algo distinto a satisfacer los dictados de sus propios puntos de vista y/o los impulsos de los programas mentales egocéntricos que están conformándolas?  Consciencia, consisten tus pensamientos, tus actos, tus emociones, tus aspiraciones y tus frustraciones en algo distinto a eso mismo que percibes como si se tratara de algo ajeno y/o distinto de la ilusión de tu propia existencia? 3-Consciencia, date cuenta de que el sentimiento de culpa es un sentimiento generado por la identificación con la percepción de tu existencia y de todo cuanto esa falacia supone; date cuenta de que existir consiste en creerse el imposible de ser algo determinado, distinto y separado del resto de la Inexistencia y/o de la Infinitud.  4- La BUENA NUEVA consiste en que, como siempre ha estado siendo, no es necesaria ninguna BUENA NUEVA, ningún milagro, ninguna magia, ninguna barita mágica, ninguna suerte, ninguna intervención divina, ninguna expiación…, pues, para alcanzar todo aquello que ayudara a mejorar este mundo, sólo hace falta darse cuenta de que no hace falta cambiar nada… y que está siendo el apego a esa vieja percepción la principal razón de tanto ajetreo.  Diciembre-16

FINAL DE LAS REFLEXIONES DEL AÑO 2016


Juande Puerta.




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